Algunos de los mejores ejemplos del Megalitismo en Península Ibérica.

La propia palabra que proviene del griego nos define lo que vamos a hablar; mega (grande) y lithos (piedra). Es decir todas las construcciones arquitectónicas que utilicen grandes bloques de piedras las podemos encasillar aquí, desde las pirámides egipcias o mayas, a los recintos ciclópeos de la cultura micénica. Pero hoy día, este vocablo se acota  a la más antigua arquitectura monumental aparecida durante la prehistoria.

Además podemos añadir, que si pesar de que los primeros estudios señalaban un origen mediterráneo de dichas construcciones, en las grandes culturas egipcias o griegas. Hoy día gracias a las nuevas dataciones de C14, se conoce que tuvieron su origen en la Europa Occidental, donde hallamos un protagonismo especial de la Península Ibérica.

Sus constructores.

Para conocerlos un poco mejor debemos trasladarnos al final de Epipaleolítico o el Mesolítico peninsular, y conocer como estas construcciones es el paso definitivo hacia el Neolítico. Si atendemos a las dataciones de C14, actualmente las más antiguas de la Península pertenecen a la fachada Atlántica de Portugal, donde llegan incluso a los 4.700 años aC. Es decir a las postrimerías de la cultura de los concheros portugueses.

Si la llegada del Neolítico lleva consigo la sedentarización como una de sus principales características, el Megalitismo es el resto arqueológico que mejor la representa. El esfuerzo, el tiempo y el trabajo,  sin olvidar la complejidad técnica de estas construcciones, son el mayor síntoma de que los primeros hombres y mujeres que practicaron la agricultura y la ganadería, no pensaban moverse del sitio. Además de ser un verdadero símbolo de marcador territorial, por el cual dejaban bien claro que aquellas tierras pertenecían a alguien, para explotaras económicamente al servicio de la comunidad.

Pero el Megalitismo no nos transmite solo la sedentarización, sino que podemos deducir de su construcción aspectos como las primeras diferencias sociales. Dichas construcciones es difícil llevarlas a cabo si no existe, desde quien las proyecte, a quien estructure el trabajo, que a veces incluía el desplazamiento de piedras que pasaban varias toneladas, a cientos de kilómetros de distancia. De la misma forma, que algunos autores como el Robert Chapman, ven en las primeras construcciones de tumbas megalíticas un premio a los dirigentes y fundadores de estas nuevas comunidades neolíticas.

Otro aspecto interesante es su utilidad, ya que las diferentes tipologías de construcciones que veremos a continuación llevan consigo un aspecto eminentemente religioso. Desde lugares de culto, a lugares de reunión de la comunidad y especialmente un sitio para enterrar  a sus muertos. Con el Megalitismo nace por primera vez el concepto necrópolis, este lleva consigo una clara separación del mundo de los vivos al de los muertos. Su utilización nos demuestra de nuevo su clara determinación de sedentarización, en definitiva fueron reutilizados durante miles de años, incluso hasta la llegada de las comunidades metalúrgicas.

Distribución por la Península ibérica y sus principales ejemplos.

Sin más dilación pasaremos a conocer algunos ejemplos que nos ayudaran a conocer mejor estas construcciones megalíticas de la Península Ibérica.  No sin antes hacer un par de incisos; el primero de ellos es apreciar que la mayoría de estas construcciones son periféricas, es decir en el interior de la península se han encontrado muy pocas de ellas. Además las halladas principalmente en la meseta norte, desde Salamanca hasta Burgos se suelen asignar algún tipo de conexión con las portuguesas o las del Cantábrico.  Un segundo aspecto importante es el uso esencialmente funerario de las dichas construcciones en la Península Ibérica, con contadas excepciones en Portugal y Cataluña de mehires y crómlechs.

Portugal.

Sin duda uno de los espacios geográficos más interesantes para conocer el Megalitismo Ibérico. Destacar que en su fachada Atlántica de norte a sur se han localizado miles de estas construcciones, desde simples menhires a complejas cámaras funerarias. A pesar de poder encontrarlas por todo el país, dos regiones se llevan la palma; El Alentejo y el Algarve. Recordar como ha quedado señalado que son las más antiguas de la Península Ibérica, con más de 6.700 años de historia. De todas ellas por su singularidad os presento estas dos, y os invito a conocer esta página web: portugalnummapa

Crómlech de los Almendros.

Para localizarlo nos dirigiremos al centro del país luso, a mitad de camino entre las ciudades de Badajoz y Lisboa. Allí encontraremos una de las construcciones más originales de la Península. Se trata de un gran círculo de menhires, de los cuales todavía se pueden observar cerca de un centenar de ellos.

Tras ser descubierto en los años 60 del siglo XX, sus dataciones  han revelado que es muy anterior a la construcción del célebre Stonehenge. Algunos se aventuran a confirmar que se inició en el 6.000 aC., para ser completado con la llegada del Megalitismo en el V milenio aC.  Lo cierto es que parece ser un templo dado que hasta el mismo llegaba un camino de tierra, sin duda podía ser un lugar de peregrinaje o de reunión de la comunidad. Es más complicado entrar en las interpretaciones sobre su posible significación astronómica, pero se hace evidente su orientación con el astro rey.

Anta de Zambujeiro.

No debemos caminar mucho para conocer la siguiente de estas construcciones. A escasos 10 km encontramos uno de los dólmenes  más importantes de la Península ibérica, destacar que “anta”, es el nombre portugués de este tipo de construcciones megalíticas.

Fue construido aproximadamente en el año 3.000 aC. Sus enormes dimensiones, hasta 6 m. de altura interior,  lo llevan a un lugar de privilegio para conocer este tipo de construcciones en la Península. En su interior una sala que sirve como cámara funeraria cubierta por grandes losas, que son sujetadas por siete grandes piedras verticales. Para llegar a la misma existía un pasillo corredor de 15 m. también cubierto especialmente en su último tramo.

Resaltar que la utilización de estos espacios no era  para una época restringida. Sino que los depósitos de fallecidos se hacían en algunos casos a lo largo de miles de años, para colocar a los últimos individuos se arrinconaban los restos más antiguos junto a sus pertenencias. Además significar que en dichos lugares se llevaban cabo ritos de despedida de los difuntos, esto se deduce del encuentro de fuego u ocre en dichas estancias.

Galicia y Cornisa Cantábrica.

En todo el norte peninsular, desde Galicia hasta Navarra,  se han localizado gran cantidad de estas construcciones, especialmente con funciones funerarias. Destacar además la significativa cantidad de ellas con grabados y señales que no dejan de incidir en el tema de la territorialidad.

Las más antiguas pertenecen aproximadamente al año 4.300 aC., es decir unos siglos posteriores al inicio en Portugal de estas construcciones, pero con gran similitud con estas últimas.

Dolmen de Dombate.

Para encontrar la construcción más significativa de esta zona, debemos acudir a la localidad coruñesa de Cabaña de Bergantiños, situada a unos 60 km de la capital. Se trata de un dolmen muy similar al descrito de Zambujerio, pero de más reducidas dimensiones. Su altura era de aproximadamente 1,80 m. y curiosamente su cubierta estaba sostenida por siete grandes piedras. Es complicado precisar si este número significaba algo para los habitantes del neolítico, pero dicha cantidad se ha encontrado en varios aparte de Dombate y el anteriormente descrito.

Su estudio nos ha revelado aspectos interesantes, como por ejemplo el tema de los grabados ya que muchas de las losas contaban con este tipo de ornamentación. Por otro lado, los curiosos intervalos de utilización del mismo, ya que si su primera construcción se remonta al año 3.800 aC. Mil años después se completaba con el acceso a través del pasillo corredor y una gran losa que servía como puerta. Destacar por último que durante la cultura del Vaso Campaniforme, es decir alrededor del año 2.000 aC., su utilización era plena, para abandonarse progresivamente tras la desaparición de dicha cultura.

Andalucía.

Según estudios recientes se han catalogado más de 1500 construcciones megalíticas en la comunidad andaluza. Curiosamente la mayor concentración se encuentra en ambos extremos, las provincias del Almería, Granada y Huelva, pero el más espectacular de todos y que sirve de portada de este artículo la hallamos en la provincia de Málaga.

Conjunto arqueológico Dólmenes de Antequera.

Denominación adoptada en el año 2016, tras ser declarados Patrimonio de la Humanidad. Se trata de una zona museizada en los alrededores de la ciudad malagueña de Antequera. Concretamente se trata de una serie de yacimientos que van desde el Neolítico, sus dataciones más antiguas nos reportan al año 4.500 aC., a las diversas etapas de la prehistoria reciente.  Los más importantes son los siguientes.

Dolmen de Menga.

Sin duda para los expertos del tema una de los más impresionantes y peculiares  construcciones megalíticas de toda Europa. Su construcción se llevó a cabo hace unos 5.700 años. Se trata de un enorme sepulcro de corredor, que contiene algún de las soluciones constructivas más interesantes de Europa, sobre la cual se siguen desatando diversas conjeturas.

Se halla distribuida en tres partes, un atrio que actúa a modo de recibidor y que algunos lo catalogan como una parte más del corredor que da acceso a la gran cámara funeraria. De ella llama la atención varios aspectos, como por ejemplo los tres pilares centrales y alineados, que son únicos en el mundo megalítico, y que sustentan las enormes losas de la cubierta con un peso aproximado de 120 toneladas, hecho que nos revela la enorme cantidad de personas que debieron trabajar en su construcción.

Otros aspectos interesantes son un pozo muerto en el interior, con una profundidad de cerca de 20 m. que se desconoce su utilidad, o bien la incógnita de su orientación al contrario de la salida del sol.

Dolmen de Viera.

Más pequeño que el anterior y descubierto por los hermanos Viera a principios del siglo XX. Es también un sepulcro de corredor, aunque de unas dimensiones más reducidas que el Dolmen de Menga, al contrario que este último su orientación respecto al sol,  sí que es la habitual en este tipo de construcciones. Es decir durante los equinoccios de primavera y otoño el sol entra hasta el fondo de la cámara funerario. Su construcción fue posterior a las de su compañero y por lo tanto se especula que pudo ser por una comunidad con diferentes costumbres religiosas.

Dolmen de El Romeral.

En este caso nos encontramos ante un nuevo sepulcro de corredor, que se haya situado a unos dos kilómetros de los anteriores. Descubierto por los mismos hermosos Viera a principios del siglo XX. Entre sus peculiaridades destaca la doble cámara funeraria y su orientación hacia la cercana sierra del Torcal. Este hecho vuelve a generar las especulaciones de diferentes motivos religiosos a la hora de construir estos depósitos funerarios. Destacar por último que su datación dio como resultado que fue el último de los tres en ser construido, llegando incluso a especularse que sus promotores pertenecían a las primeras culturas metalúrgicas.

Cataluña.

En la zona de Cataluña encontramos un aspecto geográfico que ha llamando la atención, se trata de la línea fronteriza del río Llobregat, por alguna circunstancia que desconocemos no existe prácticamente ninguna representación al sur de dicho río. Por otro lado algunos restos hallados de los que describiremos a continuación han proporcionado la información de contactos transpirenaicos culturales.

Conjunto megalítico de Rosas.

Situada al norte de la provincia de Girona y junto al mar encontramos esta frecuentada ciudad costera. Junto a ella, sobre la montaña que domina la bahía, un espectacular recorrido a pie de escasa dificultad nos lleva a conocer diferentes construcciones megalíticas, entre ellas dólmenes, menhires y cistas funerarias.

De todos ellos es el más importante en cuanto a tamaño y conservación, es el Dolmen de la Creu d’en Cobertella, además constatar que es el mayor de toda Cataluña.  Este sepulcro corredor datado aproximadamente en el año 3.000 aC., tiene unas dimensiones interiores de 5 m. de largo y más de 2 m. de altura. Su cubierta es una gran losa de más de 4 toneladas.

Como novedad resaltar que existen dos menhires, (menhires de la Casa Cremada) de una altura aproximada de 2,40 m. Como ha quedado dicho este tipo de construcciones megalíticas, por cierto las más sencillas, no son muy habituales dentro de la península.

Yacimiento arqueológico de Reguers de Seró.

Dejamos para el final uno de los conjuntos posiblemente más desconocidos, pero sin duda más curiosos de la Península. Descubierto en 2007 mientras se realizaban las obras de construcción de una canal de regadío. Destacar que una de las máquinas que trabajaban en ella topó con unas grandes losas de piedra.

Tras las diferentes investigaciones arqueológicas se consideró que su última utilidad fue como una gran cista funeraria del III milenio aC., utilizada por lo tanto por las denominadas culturas campaniformes. Pero lo que más llamó la atención fueron las decoraciones grabadas que tenían los monolitos, tras diversas investigaciones se encontró que había sido reutilizadas. Así se dictaminó que su primera utilidad fue como dos grandes estelas, la mayor de ellas de más de 5 m. de altura. Posiblemente fueron un gran marcador territorial, pero lo que resulta más curioso es su vinculación con otras de más cercanas del prepirineo catalán, y con otras situadas al otro lado de los Pirineos. Sin duda es un síntoma de algún tipo de contacto cultural o incluso religioso.

Hoy día las estelas se pueden observar en el museo “Seró espai Trasmissor” situado en las cercanías del municipio leridano de Artesa de Segre. Además dirigido por un gran amigo y mejor profesional, Xavi Bermúdez. Su visita no os dejará indiferentes, os invito a conocerlo mejor en su página web: museucn

Cualquier lista de este tipo está sujeta a diferentes interpretaciones, a buen seguro querréis aportar alguno más, os invito a ello en apartado de comentarios.

Hoy os invitamos a leer este articulo muy relacionado con el tema:

El Neolítico, el porqué del mayor cambio en la historia de la Humanidad.

Más info:

Prehistoria reciente de la Península Ibérica, Coor. Mario Menéndez, Ed. Uned, 2013

Imágenes: commons.wikimedia

Imagen de portada: javierperezgonzalez

El castillo de Miravet, un refugio Templario a orillas del río Ebro.

En la margen derecha del río Ebro y a escasos kilómetros antes de que entregue sus caudalosas aguas al mar Mediterráneo, surge la figura imponente del Castillo Templario de Miravet. Su apelativo de Templario tiene su razón de ser, ya que a pesar de su origen islámico, y de mantenerse activo gran parte de la historia, sus enormes muros fueron construidos por los Templarios para poder ocultar sus grandes secretos.

La corona de Aragón y los Templarios.

La historia del Reino, posteriormente Corona de Aragón, con los caballeros de la Orden del Temple van inexorablemente unida. En especial desde la muerte de Alfonso I el Batallador (1134), que tras morir  convierte, entre otros, a los templarios en sucesores de los territorios aragoneses. A pesar de que no acabarán por heredarlos, por injerencias de la más alta nobleza, les reportó una posibilidad única de intervenir en la política aragonesa. Desde ese momento serán imprescindibles en la tarea de conquistar y administrar los territorios musulmanes con los que fue agrandado el Reino de Aragón.

Los templarios y Ramón Berenguer IV.

El elegido para sustituir a Alfonso I fue su hermano Ramiro II, este último impuesto por la alta nobleza, estaba más decidido a dedicarse a la vida monástica que ha reinar el joven reino. Por lo que tras casar a su hija de un año de edad, con el Conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, decide dejar la corona en manos de su nuevo yerno.

La primera decisión del nuevo príncipe fue pactar con las órdenes militares religiosas, entre ellos la Orden del Temple, la polémica herencia de Alfonso I. Los territorios del Reino de Aragón serían hereditarios para la monarquía aragonesa, a cambio los templarios recibirían privilegios y grandes dominios de las nuevas tierras conquistadas. Tras el pacto todo estaba listo para la colaboración entre la monarquía, la alta nobleza y los templarios, para conquistar los territorios musulmanes del este de la Península Ibérica.

Conquista o reconquista, según se mire. Exactamente, no vamos en entrar en discusiones, para unos, en este caso los cristianos reconquista, para los musulmanes de enfrente, conquista.  Lo cierto que en pocos años el reino cristiano reconquistó todos los territorios al norte del rio Ebro, como por ejemplo Tortosa en el año 1148 o Fraga y Lérida de 1149.

Los dos últimos reductos musulmanes que quedaron fueron Siurana, un pequeño enclave situado sobre un peñón a más de 700 metros por encima del nivel de mar, y nuestro protagonista de hoy Miravet. Ambos resistieron hasta 1153 el asedio de las tropas cristianas.

La importancia del Castillo de Miravet.

 Tras la conquista, Ramón Berenguer IV concede el territorio a  los templarios, que rápidamente inician la construcción sobre la fortaleza musulmana, de uno de los mejores ejemplos de castillo monasterio románico cisterciense, de la Península Ibérica. Su cometido reforzar las líneas defensivas que los ríos ejercían de forma natural en el Reino de Aragón. Por dicho motivo los reyes cristianos concedieron los templarios, aparte de Miravet, Tortosa también en el río Ebro, Monzón en el río Cinca y Gardeny en el río Segre, estos dos últimos con anterioridad a nuestro protagonista. Tras lo cual, los cuatro formaron una línea defensiva, que además sirvió como punta de lanza para la conquista de los territorios valencianos.

Ramón Bereguer IV junto a sus esposa Petronila
Ramón Bereguer IV junto a sus esposa Petronila

La época de mayor esplendor de Miravet llegará con el rey criado como templario en el castillo de Monzón, Jaime I de Aragón (1213-1276). Durante este periodo, cuando se produjeron las grandes conquistas al sur del río Ebro y en el Mediterráneo, la sede provincial del archivo y el tesoro de la corona de Aragón tuvieron su sede en el Castillo Templario de Miravet.

El trágico asedio del Castillo de Miravet.

Como es conocido Jaques de Moley, el último Gran Maestre de la Orden del Temple, es apresado en París en el año 1307. Mientras el Reino de Aragón bajo las órdenes de Jaime II, si primeramente duda de las terribles acusaciones a las que son sometidos los templarios, posteriormente decide pasar a la acción.

A partir de finales de ese año 1307 comienza la persecución de la Orden, que se hace fuerte en algunas plazas como la de nuestra historia de hoy, donde el asedio duró prácticamente un año, hasta que el 6 de diciembre de 1308 los templarios de Miravet capitulan ante el rey de Aragón, Jaime II. Aunque no todos, ya que seis de ellos entre los cuales se hallaba su comendador Berenguer de Sant Just, deciden proteger en la torre principal del castillo el archivo y el tesoro de la orden, hasta el punto de encontrar allí mismo la muerte el día siguiente.

El castillo de Miravet hoy día.

Nada más llegar al aparcamiento que acoge a los visitantes, te das cuenta de que el Castillo de Miravet es un lugar preparado para resistir largos asedios y batallas. Parapetados tras un enorme muro de piedra de más de 25 metros de altura, que parece surgir de la misma roca de la montaña donde se sitúa, encontramos una serie de elementos construidos por los templarios, para convertir Miravet en su refugio particular.

La visita se puede dividir en dos partes principales:

Plantas inferiores.

El acceso principal al castillo se efectúa por la barbacana, es decir una rampa de acceso fuertemente protegida y construida en ángulo para evitar los ataques directos contra la entrada del castillo. Nada más entrar encontramos una gran terraza distribuida en tres niveles para compensar los desniveles de la montaña, dicha terraza se encuentra totalmente amurallada. En la misma encontramos los restos de varios edificios templarios, como almacenes, corrales, e incluso una caballeriza, posiblemente usada por los templarios como almacén de grano. Este último junto a un huerto y un olivar permitieron el autoabastecimiento del castillo.

Rampa de acceso al castillo
Rampa de acceso al castillo

Otra pequeña puerta construida posteriormente nos  da acceso hoy día al interior del castillo. Lo primero que encontraremos será el patio de armas, que a parte de su clásica función como punto de reunión de las tropas, servía como punto de unión de las diversas estancias del castillo.

 Las primeras dependencias que encontraremos alrededor del patio de armas fueron destinadas a la manutención de los habitantes de Miravet, estas fueron una cisterna excavada directamente sobre la roca y justo enfrente de la cocina principal. Esta última de gran importancia en la orden de los templarios, que a diferencia de otras órdenes, cuidaba muy bien la alimentación de sus caballeros de armas. La estancia anexa a estas es un gran comedor con una bóveda de cañón apuntada. No podía faltar un granero, una bodega y un almacén para recibir los pagos mediante especies de los ganaderos, agricultores e incluso pescadores de la zona.

Cocina del castillo de Miravet
Cocina del castillo de Miravet
Comedor del castillo de Miravet
Comedor del castillo de Miravet

Planta superior.

En ella, a parte de las dependencias de los habitantes más ilustres del castillo de Miravet, como por ejemplo el comendador, encontramos la iglesia del recinto. Los templarios debían cumplir con los diferentes rezos diarios, en un espacio decorado muy austeramente. Dicha iglesia era de planta basilical cubierta de bóveda de cañón, desde el ábside donde se encontraba una pequeña sacristía surgía un estrecho pasadizo que comunicaba la iglesia con la torre del tesoro, donde con toda probabilidad fueron derrotados los últimos templarios de Miravet.

Iglesia de la planta superior.
Iglesia de la planta superior.

Aunque todavía quedaba una planta por encima, pero era simplemente una gran terraza de observación, se accedía y se accede por una estrecha escalera de caracol, y sus vistas son realmente impresionantes.

Os dejo la web del castillo donde podéis encontrar información sobre precios y horarios:

Miravet tras los templarios.

Tras la desaparición de la Orden del Temple, los hospitalarios se harán con el castillo de Miravet hasta la llegada de las liberaciones y desamortizaciones del siglo XIX. Desde ese momento comenzará un peregrinaje por las manos diferentes particulares, y no será hasta el año 1990 que recaía su titularidad en la Generalitat de Catalunya, hoy día propietaria del castillo.

Durante este periodo será testigo de escasas renovaciones destinadas a las nuevas guerras con artillería. En efecto será testigo de varias guerras, como la de los Segadores en el siglo XVII, la Sucesión en el siglo XVIII,  las guerras carlistas en el XIX y finalmente la guerra civil española del siglo XX.

Os invito a conocer otros castillos templarios:

El castillo de Peñiscola, el retiro de los viejos Templarios.

El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.

 

 

¿Cómo, cuándo y dónde llegó el arte Románico a la Península Ibérica? (Sant Vicenç de Cardona)

Pongámonos en situación; siglo X con la religión convertida en el referente de la sociedad. El mayor poder que tenía la iglesia cristiana, el Imperio Carolingio, tocado de muerte. Los vikingos atacando desde el norte de Europa todos los monasterios y ciudades medievales. Los sarracenos haciéndose con el control de Mediterráneo. La Península Ibérica ocupada prácticamente entera por el “infiel”. Es decir, todo rodeado de hambre, guerras, dolor y miseria. Con dicho panorama era fácil creer las profecías de los que aseguraban, que en el año 1000 el mundo llegaría a su final.

Ábside central de Sant Vicenç de Cardona

Pero a pesar de todo no fue así, pasó el año mil y todo seguía igual, este era motivo  suficiente para estar agradecido a Dios. De esta forma comenzó a expandirse por Europa occidental una desmedida fiebre constructora de templos y monasterios, que sirvieran para salir del pozo negro en el que se había convertido la sociedad del siglo X. Pero además se elevó a la altura de los héroes, a los santos y mártires, que a través de la palabra habían conseguido expandir el cristianismo, más si cabe, a pesar de las dificultades. Esta fue la forma en que se expandió el culto y la veneración por las reliquias, las cuales necesitaban esas amplias iglesias para su protección.

Los impulsores del arte románico.

La Europa del siglo X era un mundo rural, las ciudades prácticamente estaban abandonadas, las vías de comunicación totalmente precarias y el otrora gran comercio marítimo se había convertido en algo residual. Con este panorama la economía se había convertido desde hacía unos siglos en un asunto autárquico, es decir, cada comunidad procuraba autoabastecerse de lo necesario para subsistir. Este fue el caldo de cultivo, para el auge de dos de las más importantes instituciones medievales.

La vida monástica se convirtió en uno de ellos, no era ni mucho menos, una novedad en la época. La vida de reflexión y contacto con la naturaleza comenzó en el desierto de Egipto, por los denominados monjes de Tebaida en su huida del Imperio Romano. Dicha forma de vida será exportada a Europa, y San Benito de Nursia a principios del siglo VI,  la instaurará a través de una seria de normas de obligado cumplimiento. Aunque podemos decir que las célebres 73 reglas benedictinas se acabarán resumiendo en dos, “reza y trabaja”, y pesar de que Europa Occidental se fue llenado de monasterios, dichas reglas no se aplicaron de manera convencional, sino que cada uno de ellos se encargaba de adecuarlas a sus necesidades.

La Abadía de Cluny antes de la Revolución Francesa

Será con la llegada del siglo X cuando desde la Abadía de Cluny, fundada en el año 910, se comience a poner un orden dentro de estas comunidades. Precisamente a través de una reforma monástica, basada en las reglas que San Benito de Nursia había dictado cuatro siglos antes. La principal función de estas fue la regulación de la vida diaria de los monjes negros, como eran conocidos los de la Orden de Cluny. Se distribuyó el día en un rígido horario, que incluía las horas de rezar, trabajar, descansar y comer.

Todo ello supuso el auge definitivo de los monasterios medievales. A pesar de que no todos ellos fueran bajo la Orden de Cluny, como veremos en el caso de hoy, bien es cierto que esta forma de operar llevó consigo el primer arte unitario de Europa, el arte románico.

La otra pierna de arte románico fue la fuerza que adquirió el feudalismo. El poder civil encarnado por la nueva nobleza medieval necesitaba un ejemplo para sus vasallos, y que mejor que apoyarse en dos de las reglas principales de los monjes benedictinos, como fueron la pobreza y la obediencia. Ese fue uno de los motivos del mecenazgo que ejercieron en los nuevos monasterios medievales, el otro estar cerca de los mismos cuando le llegará la muerte. En definitiva fueron los principales creyentes, como quedó demostrado unos siglos después con sus célebres cruzadas.

El primer románico, un arte lleno de particularidades.

Es difícil dar un lugar explícito, para el nacimiento de este primer arte medieval, común a todos los territorios de Europa Occidental. Se puede decir que tuvo varias fuentes de las que se nutrió, sin ir más lejos en la península ibérica conocimos dos de los artes prerrománicos más importantes.  Por un lado el denominado arte de la Reconquista, el Prerrománico Asturiano, y por otro el realizado por los cristianos que vivían en territorios musulmanes, conocido como el Arte Mozárabe.

En el resto de Europa también encontramos otros ejemplos. En primer lugar destacar el Arte Otoniano, desarrollado al amparo de la dinastía Otoniana, que a finales del siglo X controlaba Alemania y el norte de Italia. Lugar donde precisamente encontramos otro de los artes prerrománicos más significativos, el Arte Lombardo, aunque este precisamente levante grandes controversias, ya que algunos autores como Puig de Cadafalch lo consideran abiertamente el primer románico.  No podemos dejar de pasar el reconocimiento a la zona francesa de la Borgoña, donde el Monasterio de Cluny se convertirá en uno puntos vertebradores de lo que iba a suceder en toda Europa.

Destacar antes de concluir este punto que el Arte Románico llegó a todas las construcciones medievales. Desde las defensivas como los castillos o las murallas, a las religiosas como grandes iglesias o pequeñas ermitas, sin olvidar los monasterios, y algo tan significativo para las comunicaciones como los puentes.

La marca Hispánica a finales del siglo X.

El poder que ejercieron los reyes carolingios, en este espacio situado en el sur de los Pirineos en dicho siglo X, ya era cuestión del pasado. Lo que encontramos en dicha zona, es una tierra de nadie, donde musulmanes y cristianos luchan por el control de las diferentes zonas. Al parecer con cierta superioridad de los nobles cristianos, posiblemente debido a que los musulmanes estaban más preocupados de defenderse de otros  focos peninsulares.

Esta fue la génesis de los castillos medievales situados en las colinas para una mejor defensa. Dichos castillos, en manos de los nobles,  necesitan tener cerca a la iglesia. A partir de ese momento en cada castillo aparecerá como mínimo una pequeña iglesia, mientras otros, los más poderosos se procuraran una pequeña comunidad religiosa a su alrededor. Es decir nacerán las abadías, dirigidas por un abad y dentro de la estructura constructiva de los castillos, para ser protegidos dentro de los espacios amurallados. Tanto en Cataluña como en Aragón existen muy buenos ejemplos, como el que hace poco os invitábamos a conocer y situado en las cercanías de Huesca, el Castillo Abadía de Montearagón, aunque cabe decir que este no fue de los primeros, pero si un magnífico ejemplo de lo sucedido.

En definitiva esta fue la zona de la Península Ibérica, que recibió las primeras construcciones propiamente románicas. Fueron varios los lugares que iniciaron este camino, apoyados en los constructores autóctonos a los que se sumaron los recién llegados de Lombardía, de ahí que se le conozca comúnmente con el sobrenombre del Primer Románico Lombardo-Catalán.

Los ejemplos que podemos mostrar, y que podemos disfrutar hoy día son varios, el Monasterio de San Martín de Canigó que el Conde de Barcelona dejó en manos de los monjes cluniacenses. El escarpado y recóndito Monasterio de Sant Pere de Rodes, o el Monasterio de Ripoll donde nos encontramos con la figura del Abad Oliva, el denominado padre espiritual de los Condados Catalanes que estaban naciendo. También pequeñas ermitas que se diseminaron por toda la geografía de estos condados, como la pequeña Iglesia de la Tossa de Montbui, que nos puede servir como ejemplo.

Iglesia de la Tossa de Montbui

La iglesia de Sant Vicenç en el Castillo de Cardona.

De todos estos primeros ejemplos, la iglesia del Castillo de Cardona nos sirve como modelo para ilustrar lo narrado. A pesar de que los monasterios fueron los que más expandieron el arte románico. No podemos dejar de pensar, que los templos desde la Antigüedad se convirtieron en los principales monumentos y lugares de reunión, de las sociedades antiguas y medievales.

La zona de Cardona fue habitada desde los tiempos de los íberos. Sus fenomenales minas de sal atrajeron a las diferentes culturas, como es bien sabido este elemento fue desde la prehistoria, sinónimo de negocio y prosperidad de cualquier comunidad. En la Edad Media no iba a ser menos, de esta manera el Conde Borrell II entre otros títulos de Barcelona y Girona, concedió el 23  de abril de año 986 la carta de población a aquel castillo medieval, que se construía en la zona más elevada. A partir de ese momento la pequeña población empezó a crecer, desde el castillo a los extramuros en forma de arrabal. Este aspecto junto a la llegada de los monjes benedictinos del Abad Oliva, fueron el punto de salida para la construcción sobre una antigua ermita, de la iglesia en el interior de las murallas a partir del año 1029.

lateral de Sant Vicenç de Cardona

A parte del nombrado abad otra serie de personajes se convertirán en imprescindibles para su construcción. Los nobles que apoyaron la causa fueron los señores de Cardona, una de las familias más importantes desde los tiempos de la Marca Hispánica, encarnados  a principios del siglo XI por el vizconde Bermón I. Finalmente la iglesia fue consagrada en el año 1040 y desde entonces se convirtió en el símbolo del castillo medieval.

La iglesia construida evidencia la llegada de los canteros lombardos, especialmente en la utilización de sillerejo de piedra, y el abovedado de las naves. Este aspecto parece ser que lo introdujeron los lombardos, ya que anteriormente se cerraban los techos con madera, con los evidentes incendios. La solución fue la construcción de bóvedas de cañón, que si al principio los remataban con arcos de aristas, como en los laterales de esta iglesia, a su llegada a la península se introducen los arcos de medio punto fajones, que descargan la presión del techo en enormes pilares.

Nave central

Otro de los aspectos introducidos es la planta en forma de cruz latina. La de la Iglesia de Sant Vicenç es de triple nave, con las dos laterales muy estrechas y todas tres de gran altura y rematadas en ábsides. De la parte central de la cruz se eleva el cimborrio de planta ortogonal, el cual se observa perfectamente desde el exterior del edificio.

También debemos destacar en esta construcción la elevación del presbítero y del ábside mayor, el motivo la construcción de una cripta debajo del mismo para acoger a los más ilustres difuntos. Durante la construcción se realizaron dos entradas laterales a la misma, y solo desde el siglo XVI se observa la actual. También destacar la amplia tribuna  sobre la entrada principal de la iglesia, y por lo tanto de la zona más alejada del presbítero. Su misión alojar a las mujeres y otros ciudadanas supuestamente inferiores.

El último elemento que podemos destacar es el pórtico abovedado de la entrada, en definitiva lo primero que se observa al llegar desde el claustro gótico exterior. Es lugar fue el sitio donde se enterraban los primeros condes de Cardona, y por lo tanto fueron ricamente decorados con pinturas al fresco, las cuales podemos observar tras la restauración de los años 60. El espacio ha adquirido el nombre de Galilea.

Ahora ya sí, os dejo con algunas de las imágenes tomadas en Sant Vicenç de Cardona.

Entrada actual a la cripta
En la actualidad
Imagen tomada en 1910, se observa como han desaparecido las pinturas
La Tribuna
Entrada a la iglesia desde el claustro gótico posterior

Pinturas del pórtico abovedado

Aprovecho este artículo para hacer una mención a los amigos de Románico Digital. Por su gran labor de difusión de todo lo relacionado con este arte medieval, os invito a conocerlos un poco mejor en su web oficial: romanicodigital

También para recomendaros otros artículos que os pueden gustar:

El castillo-abadía de Montearagón, el “hermano pobre de Loarre”.

San Pedro el Viejo, la joya románica donde descansa Alfonso I el Batallador.

Mas info:

Breve historia del Románico, Carlos Javier Taranilla, 2016

arteguias

Ullastret, el pueblo íbero de las cabezas cortadas.

A mediados del siglo VI aC.,  y sobre un antiguo poblado de la Edad del Hierro, el pueblo íbero de los indigetes empieza la construcción de la que debía ser su capital. El hoy día denominado Poblado de Ullastret, fue construido a escasos 20 km al sur de Ampurias. La colonia que los foceos griegos había levantado escasamente un cuarto de siglo antes, es evidente la conexión entre ambos. Ya que el comercio entre íberos y griegos queda claramente contrastado en las diferentes monedas halladas, además de otros aspectos que pasaremos a conocer.

El poblado íbero de Ullastret

La población levantada quedó dividida en dos partes, separadas por 400 metros para aprovechar los dos cerros cercanos. La ciudad principal que llegó a ocupar unas 10 hectáreas estaba rodeada de fuertes murallas, con sistemas defensivos y la instalación de varias torres de vigilancia. Además ha quedado constancia de varias reconstrucciones, signo inequívoco de la necesidad de reforzadas, debido a las diferentes ampliaciones de la ciudad y los supuestos episodios violentos.

La ciudad, a la que se accedía por al menos siete puertas, tenía varias calles en una distribución muy irregular, debido a la necesidad de salvar los diferentes desniveles de la montaña. En algunas de estas calles se han encontrado empedrados de la última fase de ocupación, todos ellos muy similares a los localizados en el yacimiento griego de Ampurias, otra evidencia más de convivencia entre ambas culturas.

La entrada a Ullastret a través de la murallas.

Las casas eran de planta baja cuadradas o rectangulares  y varias de ellas con varias estancias, como es habitual en poblados donde existía cierta diferencia de clases. Evidentemente las construcciones más grandes debían ser de los dirigentes de esta sociedad íbera, con un claro componente guerrero. Todas ellas constaban de un basamento de piedra, que son los únicos restos hallados. Por encima de ellos las construcciones eran de adobe y además debían ser acabadas con gran cantidad de madera, de ahí que la ciudad sufriera varios incendios. La parte exterior de las viviendas era rematada con arcilla, su función, hacerlas impermeables.

En el interior de las casas han aparecido grandes silos para almacenar el grano, escavados en la piedra y cubiertos herméticamente con una tapa de barro. El cereal era conservado largos periodos de tiempo para ir consumiéndolo progresivamente, dichos silos eran usados durante algunos años y luego se reutilizaban como basureros. Esto ha servido a la arqueología para el hallazgo de múltiples materiales.

La ciudad se abastecía de agua potable gracias a tres cisternas, excavadas directamente sobre la roca y encaladas por el interior, además ha quedado constancia de que eran tapadas mediante grandes losas.

Otro de los aspectos destacables es el hallazgo en la parte más alta de la ciudad de los restos de dos templos. La religión en el mundo íbero no está muy contrastada, pero mayormente se conoce que practicaban el culto politeísta, especialmente en espacios al aire libre. De ahí que se asignen estas construcciones, una vez más,  a las relaciones con el mundo griego de Ampurias. Curiosamente se han hallado en ellos los escasos restos de pavimentos de todo el yacimiento, un opus tesallatum y el otro un opus signium.

Las cabezas cortadas.

Durante el trascurso de las excavaciones de 2012, en una de las calles del poblado se localizaron los restos de 15 cráneos, dos de ellos  atravesados por un gran clavo. Dicho clavo servía para colgar las cabezas en las paredes de las casas, esta tradición esta descrita entre otros, por el historiador griego Diodoro de Sicilia, pero asignada a la cultura celta del sur de Francia. El modus operandi consistía en cortar la cabeza al enemigo derrotado, exhibirla como trofeo, y luego pasar a adornar la fachada de la casa del guerrero. Es decir, el hallazgo aportó en 2012 una novedad al mundo íbero, aunque solo se han hallado en este pueblo.

Cabeza del museo de Ullastret

Indigetes, una sociedad compleja.

No podemos quedarnos en exclusiva con la imagen de los Indigetes como “cortadores de cabeza”. Este pueblo íbero asentado en la actual provincia de Girona, practicó una de las economías más prosperas del periodo. Es conocida sobradamente su capacidad agrícola, los grandes silos en las casas así lo demuestran. También practicaban una ganadería dirigida a la elaboración de prendas de vestir, la elaboración de miel, y a la obtención de sal.

Muchos de estos productos eran canalizados al comercio marítimo a través de la ciudad de Ampurias. Ha quedado constancia de ello en los intercambios que debieron hacer con la colonia griega. A la capital de los indigetas llegaron a través de estos intercambios, joyas, cerámicas griegas y paños orientales. Pero también otra serie de productos agrícolas que ellos no producían, como era el aceite y el vino. Por último destacar que se han localizado algunas armas de tradición celta, concretamente un espada  de La Tène.

Por las monedas halladas conocemos que aparte de los griegos, desde Ampurias comerciaron con los cartagineses, tanto de la capital Cartago, como de su colonia en Ibiza.

Como hemos apuntado con anterioridad la religión entre los íberos es poco conocida. En la capital de los indigetes se han localizado diferentes elementos, que nos pueden hacer pensar en una especie de sincretismo, o asimilación de dioses de otras culturas. En concreto un busto de la diosa griega de la agricultura Deméter y unas figuras de terracota del dios egipcio Bes, que en dicha cultura se ocupaba de la protección de las casas y de los niños. También en terracota y cerca de los templos de la parte alta de la ciudad, se han encontrado una especie de máscaras con extrañas caras, es evidente que debían ser para llevar a cabo algún tipo de ritual.

Mascaras de terracota.

Es necesario destacar también una diferenciación en el trato hacia sus muertos, mientras que los jóvenes y adultos eran incinerados, y tras depositar las cenizas en urnas eran transportados a la cercana necrópolis. A los más pequeños se les inhumaban dentro de las viviendas.

El final del pueblo de los Indigetes.

En el año 218 aC., los hermanos Escipión desembarcan en la vecina Ampurias, aunque no existen evidencias claras de destrucción violenta de la capital de los indigetes, a partir de ese momento el declive es continuo. La posterior llegada de Catón para reprimir las revueltas íberas, tras la provincialización de la Península Ibérica por parte del Senado romano, llevó a fin de la ocupación del Poblado de Ullastret. Aunque sea difícil adivinar lo sucedido con los habitantes de dicho poblado, podemos aventurar que muchos debieron ser hechos prisioneros, otros eliminados y por último los más afortunados irían hacia los dos próximos destinos que os quiero mostrar.

Los poblados de Sant Sebastiá de la Guarda y El Castell.

Ambos poblados son construidos al unísono que la capital de los Indigetes, en el siglo VI aC. Además tienen en común entre ellos, su magnífica situación en promontorios rocosos que dominan el mediterráneo, y ofrecen la facilidad de las construcciones defensivas.

El castell

En el poblado de El Castell encontramos los mismos elementos que en la capital de los indigetes pero a escala reducida, es decir casas cuadradas o rectangulares, unos  silos de cereal pero en este caso en las afueras del poblado, e incluso una especie de recinto de culto en la parte superior.  Destacar por otro lado que el pueblo no fue amurallado hasta el siglo III aC.

Pero lo que más llama la atención es el enorme crecimiento que genera el poblado a partir de principios del siglo II aC., es decir tras la llegada de los romanos a Ampurias y el consiguiente abandono de la capital. En dicho periodo se ocupa toda la parte baja del pequeño cabo donde estaba situado, y especialmente se refuerza todo el sistema defensivo con nuevas murallas.

Sant Sabastiá de la Guardia

Por su parte el Poblado de Sant Sebastiá de la Guarda, situado a unos nueve kilómetros del Poblado de El Castell, es bastante más pequeño que los anteriores. Su construcción se llevó a cabo mediante casas cuadradas de dos habitaciones, con silos en el interior de las mismas y una especie de horno de fundición de metales. A pesar de ser más reducido curiosamente en este yacimiento se ha localizado una de las piezas más espectaculares, una crátera de pinturas negras, que se halla en la actualidad en el Arqueológico de Girona. No es tan evidente un crecimiento a partir del siglo II aC., aunque sí que se han localizado algunas estructuras en los alrededores del actual yacimiento que ocupa una superficie de 300 m2.  Lo que si se evidencia es la ocupación del mismo al menos un siglo más.

Destacar por último que los tres yacimientos son visitables, concretamente estos dos últimos de forma gratuita. Por otro lado el del Poblado de Ullastret se puede visitar junto a un museo del mundo íbero, os dejo la web donde se puede consultar horario y precios: mac.cat

Por último os dejo este vídeo para conocer mejor Ullastret:

Si vais por la zona, también os puede interesar esta visita:

Ampurias, puerta de entrada de griegos y romanos

 

Caminando por el país de los cátaros.

Sobre los cátaros existen multitud de preguntas, muchas de ellas sin respuesta. La causa hay que buscarla en la sistemática destrucción de todo lo referente a esta religión, por parte de la iglesia católica, tras acabar con los mismos a principios del siglo XIV. Aún así podemos decir que estaban en contra del Antiguo Testamento y evidentemente de la Iglesia Católica de Roma. Dado que esta última, para los cátaros, había perdido su esencia primitiva de la que hacían gala los primeros cristianos. En concreto en aspectos como la fe, la sencillez o el voto de pobreza.

El conocido cuadro sobre la expulsión de los cátaros de Carcassone

Lucharon también en contra de la religión católica en un aspecto esencial para ellos. En concreto el miedo a la muerte, en el cual se basaba gran parte de poder de la Iglesia. De ahí por ejemplo, las continúas peregrinaciones en pos de acercarse a las reliquias de los santos para conseguir el perdón eterno. Ellos no profesaban este miedo, en parte gracias a sus creencias en la dualidad. Para los cátaros existía un bien, que se hallaba en el alma, y un mal que se encontraba en el cuerpo, este era susceptible a ser dominado por  los demonios.  Al morir estos se liberaba el alma del cuerpo consiguiendo la paz eterna. De ahí que fuera habitual al enfermar dejarse morir tranquilamente al sujeto en cuestión.

Todo esto les llevó a vivir una vida austera, sin grandes necesidades, en convivencia con los suyos y en contacto con la naturaleza. En definitiva una vida destinada a hacer el bien a los demás de ahí que fueran conocidos como los hombres buenos. Os invito a conocer mejor a los cátaros en el siguiente enlace, los cátaros.

Donde vivieron los cátaros.

Se hace difícil de delimitar la expansión del catarismo, en parte, debido a la no existencia de un poder firme. Pero es conocida dicha expansión gracias al conocimiento de los reinos o condados que apoyaron la causa cátara.  En concreto en la más célebre de las batallas, la batalla de Muret.  Esta se llevó a cabo en 1213 durante el periodo conocido como la Cruzada Albigense, mandada a realizar por la Iglesia de Roma, y que contó con la ayuda del Rey de Francia y los cruzados cristianos. A favor de los cátaros lucharon la Corona de Aragón y  los condados de la Occitania, como por ejemplo Foix, Cominges o Tolosa entre otros.

Caminando por el país de los cátaros.
En la imagen se puede apreciar las grutas donde se escondían durante las persecuciones

Caminando por el país de los cátaros.

Después de esta introducción podemos ubicar mejor, el denominado en esta entrada, país de los cátaros. Así mismo dos puntos que serán muy importantes, uno como lugar de salida y el otro de llegada.

Santuario de Queralt.

Nos encontramos ante un santuario dedicado a la Virgen de Queralt, situado en una montaña a 1.200 metros en la localidad de Berga, provincia de Barcelona. Construido sobre las ruinas de un antiguo castillo de los señores de Berguedá, vasallos del Condado de Cerdeña. Ambos pertenecientes a la Corona de Aragón y por lo tanto protectora de los cátaros entre los siglos XII y XIII.

 Sobre la localidad de Berga, podemos decir que fue uno de los bastiones del catarismo en Cataluña. En concreto la familia Bretós, ya que uno de sus miembros, Arnau de Bretós, fue capturado en el exilio tras haber pasado por Montsegur. También quedó constancia en 1254, tras la caída en el sur de Francia del catarismo, de que Berga seguía reuniendo a los cátaros. En dicho año, 178 de ellos fueron acusados de herejes y expulsados del municipio.

Castillo de Montsegúr.

Situado sobre una colina de 1.207 en el departamento francés de L’Ariege. Conocido como uno de los últimos refugios de los cátaros en el sur de Francia, concretamente donde fueron asesinados y quemados más de 200 de ellos, tras soportar un asedio de más de diez meses, por parte de los cruzados cristianos.

Caminando por el país de los cátaros.

Estos dos puntos han dado origen al denominado Camino de los hombres buenos. Una magnifica travesía de cerca de 200 kilómetros que sirve para unirlos. Es de suponer que fue un camino muy concurrido entre los siglos XII y XIV.  Además usado como ruta de huida de los cátaros de estos condados catalanes hacia Francia y viceversa. En concreto hacia y desde el Condado de Foix, uno de los más fieles a la causa cátara.

Camino de los hombres buenos.

A partir de este momento no pretendo hacer una guía del recorrido, para eso podéis entrar en el siguiente enlace: Camí dels Bons Homes.  Sino que contaros mi experiencia personal con este camino, que realice hace un año y tras haber completado antes dos caminos de Santiago.

Sin duda este camino es un contacto con la naturaleza, y la historia de estos pequeños condados por los que un día vivieron los cátaros. El camino se puede hacer tranquilamente en ocho jornadas. Existen  alojamientos distribuidos en los finales de etapa, pero mi consejo es que los reservéis previamente. Es necesario recordar que es un camino de montaña, por lo que se debe hacer con una mínima preparación física, y provistos del material adecuado.

Caminando por el país de los cátaros.

Sobre la época del año recomendada, me gustaría proponeros dos. En primer lugar la primavera, en concreto entre los meses de mayo y junio, aunque se deberá tener cuidado en los puertos más altos del recorrido, donde puede haber nieve. Aunque sin duda es la época de mayor esplendor de la naturaleza, con el deshielo de la nieve y la explosión de colores de la montaña.

El segundo periodo seria el otoño, entre septiembre y octubre, donde solo se debe tener en cuentas las lluvias. Aquí también lo mejor vendrá del espectacular color de los bosques y de una costumbre muy arraigada en la zona, la recolección de setas, la cual convierte los pueblos por los que pasa el camino en continuo trasiego de personas, fiestas y exquisitos manjares culinarios.

Los pueblos del camino.

En este apartado solo atenderé a los principales, además en el tramo catalán del camino coinciden con los finales de etapa.

Gósol.

Final de la dura primera etapa, en ella podemos encontrar los restos de un antiguo castillo del siglo XI, que a buen seguro sirvió de cobijo a los cátaros. Además durante gran parte del final de este día podremos observar la imagen de la montaña más mítica del excursionismo en Cataluña, me refiero al Pedraforca. Es necesario también destacar la visita al museo de Picasso, que vivió un corto periodo de tiempo, en dicho municipio en el año 1906.

Bagá.

Precioso pueblo medieval, de los mejores conservados de la zona, y final de la segunda jornada. En este pueblo fundado en el siglo XIII encontraremos un museo dedicado al mundo de los cátaros, y por lo tanto de visita obligada en la ruta. Además podemos destacar la visita a la Iglesia de Sant Esteve construida en la transición del románico al gótico, y no debemos abandonar el pueblo sin visitar su plaza medieval.

Bellver de Cerdaña.

Último pueblo de entidad antes de traspasar la frontera. Su origen debemos buscarlo en el siglo X, aunque su época de mayor esplendor medieval corresponda a la llegada de Jaime I en el siglo XIII. A partir de ese momento se consolidó como uno de los pueblos frontera, que padecerá como tal, las vicisitudes de las guerras entre España y Francia a partir de finales de la Edad Media. No debemos irnos sin visitar la Iglesia de Santa María de Talló, convertida en santuario desde el siglo XIX.

Caminando por el país de los cátaros.
Ermita de Santa María de Talló

Los pueblos de la vertiente francesa.

Tras el traspaso de la frontera, los pueblos son más pequeños, pero a la vez más numerosos. En torno a los ríos de montaña se han ido sucediendo estas pequeñas poblaciones. Destacan por encima de todos Merens les Vals y Orgeix, ambos de origen medieval. Precisamente en el primero de ellos existen los restos de la Iglesia Románica más representativa del camino.

Caminando por el país de los cátaros.
Iglesia románica de Merens les Vals
Caminando por el país de los cátaros.
El pequeño pueblo de Orgeix.

Una cosa que me llamó poderosamente la atención como apasionado de la historia, fueron los monolitos de los caídos durante la Primera Guerra Mundial. Estos están presentes en todos y cada uno de los pequeños municipios que jalonan el recorrido.

Caminando por el país de los cátaros.
Monolito en Porta, el primer pueblo al llegar a Francia

 

Un camino de naturaleza.

Sin duda es lo más destacable de los ocho días de ruta. En concreto durante los tres primeros días de la misma, se atraviesa el espectacular Parque natural del Cadí- Moixero. En él existen puntos tan emblemáticos como el referido con anterioridad, Pico de Pedraforca. Pero también otros como el Coll de Pendis a más de 1.700 metros de altura, y  que sirve para cambiar de vertiente y llegar a la Cerdaña. A parte en el mismo existen varios refugios de montaña que hacen más llevadera la travesía.

El cuarto día toca el plato fuerte, traspasar los Pirineos, para llegar a Francia. Dicho paso se realiza a más de 2.500 metros en la denominada Portella Blanca, en la etapa más dura del camino.

Caminando por el país de los cátaros.
La Portella Blanca, ya estamos en Francia

Lo que nos espera tras la frontera también es espectacular, en especial l’Ariege francesa está plagada de ríos. No debemos olvidar que nos encontramos en una zona con origen cárstico, y por lo tanto repleta de cuevas y cañones. Pero no exenta de dificultad, ya que son numerosos los puertos de montaña que nos encontremos los últimos cuatro días de ruta.

La llegada al Castillo de Montsegur.

Sin duda el momento culminante de este camino de ocho días, es la llegada al Castillo de Montsegur, no me voy a extender mucho, ya que en este mismo blog hice referencia a ello. Tras llegar al pueblo, que aconsejo que se reserve incluso para comer, se acomete la última subida del recorrido.  De la visita al castillo solo me queda destacar la gran soledad que se trasmite en este lugar, desde la explanada donde fueron quemados los cátaros, hasta el interior del castillo. Es muy recomendable efectuar una visita a horas sin mucha afluencia, para conseguir conectar con esa sensación.

No quiero terminar sin subrayar, que existen muchas guías de este camino,  yo lo único que pretendo con esta entrada es animaros a todos a hacerlo. Resto a vuestra disposición en el apartado de comentarios, para cualquier pregunta sobre el mismo, que en medida de mis posibilidades estaré encantado de responder.

Barcelona 1936, las olimpiadas contra el nazismo.

Creo firmemente que pocos de mi generación, serán capaces de borrar la imagen del arquero Antonio Rebollo aquella cálida tarde del 25 de Julio de 1992. Todos los que nos hallábamos delante de un televisor, nos gustara más o menos el deporte,  sabíamos que la historia de nuestra ciudad cambiaría para siempre. Definitivamente aquellas olimpiadas de Barcelona de 1992, convirtieron a nuestra ciudad, en lo que es hoy; una de las ciudades más envidiadas del mundo.

 

Pero pese a lo que muchos piensen, no fueron las primeras olimpiadas que se prepararon en Barcelona. En concreto el 22 de julio de 1936 estaba previsto que se inauguraran la Olimpiada Popular de Barcelona. La intención era clara, boicotear las olimpiadas nazis de Berlín 1936.

La curiosa elección de Berlín 1936.

Todo comenzó cinco años antes.  En concreto el 31 de Mayo de 1931, el comité Olímpico Internacional designaba a Berlín como organizadora de la XI Olimpiada. Lo más curioso del tema reside en el lugar donde se celebró dicha elección.  En efecto, el congreso para dicha elección se celebró en Barcelona, que para más inri fue la ciudad perdedora en  la carrera por albergar los juegos. Nada hacía presagiar el oscuro futuro que deparaba esta elección. Poco más de un año y medio después, concretamente en enero de 1933, el líder del partido nazi Adolf Hitler subía al poder.

Berlin durante los preparativos

A partir de ese momento se puso en marcha el mecanismo antisemita del líder alemán. El cual también llegó al deporte, los judíos alemanes fueron expulsados de los clubs deportivos, además con la prohibición expresa de entrar en cualquier instalación deportiva.

Este aspecto llevó a los grandes países del mundo a promulgar el boicot a Berlín 1936. Todos ellos encabezados por los EE.UU. Pero en este punto entrará una de las grandes maquinarias del mundo nazi, el aparato propagandístico dirigido por el fiel Joseph Goebbels. Este último sentará las bases para que gran parte de estos países desistiera de dicho boicot. Además de engrandecer la imagen del nazismo como excelente preparadora de eventos públicos.

El germen de Barcelona 1936.

Pero no todos estaban de acuerdo en acudir a Berlín. Los partidos de la izquierda europea, unidos a los judíos expulsados de Alemania, e incluso facciones católicas, sin ir más lejos en EE.UU, serán los encargados de promover la Olimpiada Popular de Barcelona 1936.

 La organización encargada de promoverlos fue la Internacional Deportiva Obrero Socialista. La cual llevaba una serie de años promoviendo otra forma de concebir las competiciones deportivas. Dicha asociación huía del cada vez mayor elitismo en el deporte, además de estar firmemente en contra del olimpismo que como ellos aseguraban estaba al servicio de los nacionalismos. Además sin olvidar que los Juegos Olímpicos habían perdido los valores del Barón de Coubertin de solidaridad y compañerismo.

El sitio elegido, Barcelona, cumplía a la perfección. Por un lado había sido la ciudad que se había quedado sin los juegos. Aunque por otro lado y más importante los gobiernos tanto nacional en manos de la II República Española, como el de la Generalitat de Cataluña estaban a favor del boicot a Berlín, por cierto al final el único país que claramente lo adoptó.

Los preparativos de Barcelona 1936.

En primer lugar había que buscar financiación para el proyecto, a parte de los gobiernos anteriormente referidos de la Generalitat de Cataluña y de II República española, el mayor inversor será el Gobierno francés. Esta colaboración hay que buscarla en la persona del jefe del gobierno del recientemente vencedor de las elecciones francesas.  En concreto el líder del partido popular francés, el judío André Léon Blum, que efectuará el mayor aporte económico a esta Olimpiada Popular de Barcelona.

Cartel oficial de la Olimpiada Popular de Bacelona, imagén de la web, vilaweb.cat

El siguiente punto eran los participantes, el cual resultó un enorme éxito, ya que cerca de 6.000 atletas de diversas disciplinas se inscribieron en el evento. Todos ellos llegados de los 23 países participantes, entre ellos el país organizador España. Pero el que mayor número de atletas aportó fue Francia, unos 1500. Sin olvidar los atletas de EE.UU, Inglaterra, Suiza, Noruega o Argelia entre otros. Todos ellos participarían en  los 16 deportes previstos, entre ellos los más destacados el fútbol, el atletismo, el baloncesto o el Boxeo. Aunque también hubo lugar para otros, que hoy día no son olímpicos, como el ajedrez o la Pelota Vasca.

Algo más sencillo fueron las instalaciones, ya que se aprovechó toda la infraestructura de la Exposición Internacional de Barcelona del año 1929. Entre ella los hoteles para alojar a los atletas y por supuesto el Estadio Olímpico inaugurado ese mismo año por el rey Alfonso XIII

Espectacular panorámica de Barcelona en la inauguración de la Exposición Universal

La Olimpiada Popular se programó para realizarse entre los días 22 y 26 de julio de 1936. Aunque el 18 de Julio ya estaban presentes en la ciudad la mayor parte de los participantes, el motivo los desfiles preparados por la ciudad.  Además de los ensayos de la ceremonia de inauguración que estaba prevista para la tarde del día siguiente, ósea el 19 de julio.

El estallido de la Guerra Civil echó por tierra el evento.

Los ecos del levantamiento militar de Franco el día anterior, llegaron a Cataluña la mañana del 19 de Julio. En concreto a cargo de General Mola que se dispuso a acabar esa misma mañana con el gobierno de la Generalitat de Cataluña. Era evidente que las Olimpiadas no podían empezar, España se abocaba a su más terrible Guerra Civil.

Está comprobado que algunos de los deportistas cambiaron las zapatillas deportivas por las botas militares. En particular entre las filas de la de la Brigada Internacional que se disponía a defender Barcelona. Por la tanto, podemos pensar que fueron consecuentes con sus ideales. En efecto, aquellos que les había llevado a eludir unas Olimpiadas fascistas, y que finalmente les sirvieron para luchar contra la imposición del fascismo en España.

Barcelona 1936 no consiguió su objetivo.

Además de no poderse celebrarse los Juegos en Barcelona, los organizadores sufrieron otro fracaso. En definitiva uno de sus objetivos fue eclipsar los juegos del nazismo de Berlín 1936, lo cual es evidente que no consiguieron.

Jesse Owens la pesadilla de Hitler

Berlín 1936 fue un éxito de participación, la mayoría de los países que promulgaron el boicot acudieron a Berlín, incluido los EE.UU y la Francia que promovió Barcelona 1936. Además supuso un éxito rotundo en lo deportivo de la Alemania nazi, a pesar de la célebre humillación de Jesse Owens. Los anfitriones dominaron el medallero con  89 medallas, por cierto incluida una de plata de Helene Mayer, deportista judía de la modalidad de esgrima.  Por lo tanto hasta este aspecto cuidó el aparato propagandístico dirigido por Goebbels. Evidentemente todo fue cara  a la galería, al día siguiente de las olimpiadas siguió la represión judía por parte del nazismo.

Imágenes: commons.wikimedia  vilaweb

Mas info: hablandorepublica.blogspot

Castillos medievales de frontera, viviendo en tierra de nadie

Castillos medievales de frontera

Los castillos de frontera se convertirán  partir del siglo X, en una nueva forma de vida para muchos territorios al norte del rio Ebro. Las antiguas ciudades romanas ya habían sido abandonadas en la recta final del Imperio Romano. De ahí que la ruralización se convirtió con la llegada de los visigodos en un hecho constatado. Estos últimos buscaron el cobijo de las villas romanas que habían proliferado en las postrimerías del Imperio, para comenzar la vida rural en pequeñas aldeas alrededor de las primeras iglesias paleocristianas. A partir de ese punto, una serie de acontecimientos propiciaran esta nueva forma de vida en los castillos medievales.

Castillos medievales de frontera
Patio de armas del Castillo de Loarre

La conquista musulmana de la Península Ibérica.

Los visigodos, a pesar de asentarse en toda la Península Ibérica, no consiguieron llevar a cabo un poder fuerte, ya que sin ir más lejos a principios del siglo VIII se hallaban sumidos en continuas luchas dinásticas. Este hecho les llevó a quedar  expensas de otros imperios mejor coordinados tanto políticamente como socialmente.

En concreto el Califato Omeya tomará las riendas de la conquista ibérica por parte del Islam. Un poder religioso y militar  surgido escasamente un siglo antes, que ya había conquistado prácticamente todo Oriente Próximo, el Norte de África y se disponía a entrar en Europa. La puerta elegida el sur de la península Ibérica, donde la mítica derrota en la Batalla de Guadalete en el año 711, ponía el pistoletazo de salida a la conquista de la Hispania visigoda.

Dicha conquista duro aproximadamente 15 años, tras los cuales los últimos reductos visigodos se refugian al norte de la Cordillera Cantábrica.

La Batalla de Poitiers

Aunque los musulmanes no se detendrán tras la conquista, ya que su propósito era  llevar el islam a todos los rincones de Europa. Pero fueron frenados  por las tropas del franco Carlos Martel, esta mítica  batalla de Poitiers está escasamente documentada por lo tanto no se sabe a ciencia cierta cuando tuvo lugar. No obstante supuso el fin de la expansión por Europa de los musulmanes. De esta manera Carlos Martel se convertirá en el defensor del cristianismo en occidente, y además los francos se consagraran como el reino cristiano más importante de Europa.

Óleo del siglo XIX de la mítica Batalla de Poitiers

Carlomagno y la Marca Hispánica.

Carlomagno se convirtió en rey franco en el año 768 y en emperador carolingio en el año 800. Será el impulsor de la denominada Marca Hispánica. Esta se convertirá en el territorio fronterizo referido en el titulo. Ni más ni menos que un colchón entre los musulmanes de la península y  su recién estrenado Imperio Carolingio.

La marca Hispánica fue un amplio territorio en tierra de nadie. Desde un principio Carlomagno compaginará dirigentes francos y autóctonos, en definitiva no busco una vinculación directa, sino una zona en la que no fuera fácil de controlar por nadie. Además podemos decir que sus fronteras fueron muy imprecisas, ya que existían poblaciones con mayoría musulmana junto a otras de dominio cristiano. En conclusión este será el germen de una nueva forma de vida, y más tras la pérdida de poder del Imperio Carolingio, que deja en manos de los nobles el control del territorio. De ahí que los castillos broten en toda Europa, pero con especial hincapié a ambos lados del Pirineo.

La Marca Hispánica en el año 806

A pesar de los espectaculares castillos que jalonan este territorio, como el magnífico Castillo de Loarre. Permitirme que ponga como ejemplo uno especialmente significativo para mí. Ya que desde pequeño he tenido la oportunidad de pisar sus ruinas, y desde 1997 y tras una magnifica reconstrucción  se ha convertido en uno de los mejores espacios museísticos en torno a los Castillos de Frontera.

Castillo de La Pobla de Claramunt.

Para encontrar el origen de este castillo debemos acudir al relato previo. En un primer lugar hay que atender a la creación del Condado de Barcelona. Esta sucedió en el año 801 tras la conquista franca de la ciudad de Barcelona por parte de uno de los hijos de Carlomagno. En concreto Ludovico Pio, en dicha época rey de Aquitania y futuro emperador Carolingio

Tras dicha conquista se pondrá en marcha el verdadero germen de los castillos medievales. Indiscutiblemente el nacimiento del feudalismo como nuevo sistema político y social generará esta nueva forma de vida. Dicho brevemente, nacieron señores y vasallos, los primeros ofrecen protección, y los segundos obediencia y servicio militar a cambio de una porción de terreno para ganarse el sustento.

Típica escena en un castillo medieval del siglo XIV

De esta manera, los vasallos que se irán convirtiendo en pequeños señores feudales, empezando la construcción por doquier de castillos. Los lugares elegidos no son fruto de la casualidad, en cada pequeña colina o montaña aparecía uno de ellos, evidentemente junto a las murallas, el mejor sistema defensivo contra los ataques musulmanes en esta tierra de nadie. Así será como quede documentada la primera ocupación del Castillo de Claramunt, en el año 978, por el correspondiente señor de Claramunt, en este caso vasallo del Conde de Barcelona.

Vivir en un castillo de frontera.

Estos castillos se convirtieron en el centro de la vida medieval. Dentro de sus murallas no solo vivía el señor feudal. Sino que también vivía parte del clero, los sirvientes, o las principales personalidades de pueblo. Además se realizaban algunas de las principales actividades como el mercado e incluso la agricultura. Evidentemente todas ellas buscando la protección.

Castillos medievales de frontera

Para ello los castillos se construyeron con una serie de elementos comunes. En concreto nuestro protagonista se construyó en la parte más alta de una montaña de 461 metros que domina la parte sur de la Conca de Ódena. Desde dicha posición se controlaba un vasto territorio, que aparte de la nombrada Conca de Ódena, hacia lo mismo con los accesos a la circundante del Penedés. Todo el que se dirigiera desde el norte o desde el centro del Condado de Barcelona, hacia el sur o centro de la Península Ibérica  quedaba dentro del radio de acción de los señores de Claramunt.

Castillos medievales de frontera

Para tal menester se construyó una muralla perimetral que rodeaba todas las dependencias del castillo. Dicha muralla contaba con siete torres defensivas, cinco de ellas semicirculares en la que se apostaban los vigilantes y controlaban los accesos al castillo. Mientras las otras dos de forma cuadrangular se ocupaban de controlar la visión del vasto territorio. Una de ellas pudo servir de improvisada cárcel. En cambio la más alta, debía superar los 20 metros, servía como recinto para el tradicional homenaje feudal, y estaba destinada a ser el último lugar por conquistar del castillo y refugio del señor y sus principales colaboradores.

La religión en los Castillos medievales.

Era sin duda uno de los aspectos más destacados. En definitiva todo se circunscribía a la lucha contra el infiel. Fue la época en la cual el clero empezó a tomar riendas del control de la nobleza, o según se mire a colocarse a su lado, evidentemente ambas se retroalimentaban.

Por lo cual todo castillo medieval tenía que tener su iglesia. En el caso del Castillo de Claramunt, se construyó la Iglesia de Santa María, que a finales del siglo X se convirtió en la primera del municipio. En concreto en forma de planta basilical y en estilo románico, además constaba de tres naves separadas por pilares. Hoy día todavía se conserva el ábside.

Castillos medievales de frontera

Unos siglos después concretamente a principios del siglo XIV, se construyó un pequeña capilla al lado en honor a Santa Margarita. Con gran probabilidad, debía ser de uso privativo de los nuevos señores feudales, que se hicieron con los derechos del castillo en el año 1306. Me estoy refiriendo a los señores de Cardona, que se convertirán en una de las familias más importantes de la Corona de Aragón a partir de dicho siglo XIV.

Otras dependencias del castillo.

A parte de las nombradas anteriormente, otra serie de estancias completaban el castillo. Sin ir más lejos, en la parte más alta una gran terraza, alrededor de la cual  se distribuían las estancias donde residían los nobles, así como las cocinas y salas particulares.

Castillos medievales de frontera

En la planta inferior destacaban varios elementos, como una plaza de armas, donde los nobles reunían a sus soldados y caballeros, antes de acudir a los combates. Así mismo en el Castillo de Claramunt una sala de 126 m2 era utilizada como cuadra, carpintería, herrería e incluso como recinto para guardar el vino. También contaban con cisternas  de agua para el abastecimiento en caso de asedio de la plaza. Hoy día, ambos recintos se han  convertido en salas de exposiciones.

La visita al Castillo de Claramunt.

Como ya he comentado se ha convertido en un museo que nos acerca a la vida en los castillos de frontera. Su acceso solo se realiza a pie, por un camino de unos 800 metros. Aunque es una dura subida, es completamente accesible a cualquier persona, incluso discapacitadas gracias al magnífico acondicionamiento que se efectuó en su camino de acceso.

Por último dos consejos: en primer lugar los conciertos veraniegos de música folk que se llevan a cabo en el patio principal, cada tercer fin de semana de julio. Hecha esta salvedad, os dejo la web municipal donde encontrareis toda la información sobre las visitas al Castillo de Claramunt. Sin duda uno de los mejores ejemplos de los Castillos de frontera medievales.

La montaña de Olérdola, desde la Edad del Bronce a la Edad Media.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olèrdola está, entre los municipios de Vilafranca del Penedés, Sitges  y Vilanova i la Geltrú, en el término municipal del mismo nombre.

La montaña de Olèdola es  una de las cumbres del macizo del Garraf, desde la cual se domina visualmente un amplio espacio. Esta característica será clave para el asentamiento del hombre, desde la Edad del Bronce, hace como  mínimo 3.800 años.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona
Montaña de enfrente sobre la que se han localizado algunas pinturas rupestres

Por otro lado, cualquiera que se acerque hasta allí conocerá aspectos importantes de cuatro de las culturas más importantes de la Península Ibérica. Además este yacimiento es un magnífico ejemplo de la continua transformación, a la que son sometidos los asentamientos a lo largo de la historia. Por lo tanto me gustaría presentaros un recorrido cronológico por el mismo

Edad del Bronce.

Son muy escasos los restos localizados de dicha época, y los más antiguos están datados aproximadamente del año 1.800 aC. Los materiales recuperados son vasijas, herramientas y restos de algún suelo de cabaña. Así mismo, de esta época sabemos que los pobladores de Olérdola ocuparon los riscos, tanto de la montaña en la que se encuentra el yacimiento como la situada enfrente.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

A parte de los restos comentados se siguen estudiando algunos casos de pinturas rupestres, pudiendo pertenecer al denominado Arte Esquemático. Antes de proseguir la visita, es necesario detenerse en una reproducción simulada, de cómo se construían estas cabañas en los abrigos de las montañas.

El poblado Ibérico.

Siguiendo la visita cronológicamente encontramos los restos de un poblado ibérico. En concreto los íberos se asentaron en esta montaña, sobre el siglo VIII aC, por lo tanto al principio de la Edad del Hierro, en la Península Ibérica. Los restos más antiguos pertenecen a un tramo de la muralla, sobre la cual se construirá la posterior muralla romana, hoy día es visible este hecho.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Algo mejor conservados están los restos del poblado ibérico que crecerá a partir del siglo V aC. Situados justo en la entrada del yacimiento encontramos los restos de una antigua tintorería, se encuentra en lo que parece ser una especie de barrio de artesanos.  En realidad  son visibles los canales y cubetas usados para teñir cueros o tejidos. Hay que mencionar además que son los únicos restos de este tipo de edificación encontrados del mundo íbero. También destacan los restos de una casa directamente tallados en la roca.

El pueblo romano.

Los romanos llegaron a Olérdola sobre finales del siglo II aC. Posiblemente al principio compartirán el poblado con los  íberos, hasta que evidentemente estos son sometidos a la romanización como el resto de la península Ibérica.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Los restos arqueológicos de esta ocupación romana son muy abundantes. Podemos comenzar por las murallas que a día de hoy siguen delimitando el yacimiento, ya que la puerta de entrada al mismo, es la misma que en dicha época romana.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Entre el resto de los vestigios romanos encontrados una cisterna que recogía el agua de la montaña a través de varios canales, su capacidad era de 350.000 litros. También podemos observar los restos de una cantera, lugar este de donde extrajeron la piedra para la muralla y para el último de los restos destacables. En concreto una atalaya del siglo I aC. De la cual solo se conserva la base, justo en la parte más alta de la montaña.

El pueblo medieval.

Tras la civilización romana, posiblemente el poblado quedó en desuso, ya que los siguientes restos arqueológicos datan de la Edad Media, en concreto del siglo X en adelante. Sus siguientes moradores serán los señores medievales de la Marca Hispánica, tras la expulsión de los musulmanes de la zona. Por lo tanto este poblado se convertirá en uno de los muchos castillos de frontera, su misión preservar las tierras recién conquistadas por los cristianos.

Evidentemente son hoy día los restos más visibles. Para empezar podemos ver los restos de un pequeño barrio comercial, donde se localizó una bodega medieval para la elaboración del vino. Curiosamente en tierras del Penedés, hoy día una de las más importantes de España en el cultivo de la vid.

En cuanto al pueblo medieval se situó donde había estado el poblado íbero en completa imbricación. Es decir, aprovecharon las mismas rocas donde situaron el poblado ibérico. En el mismo se observan las calles, los basamentos de las casas o los silos de almacenaje de cereal.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Entre los edificios singulares del mundo medieval, destacan los restos del castillo situados en torno a la Atalaya romana, la cual quedó dentro del mismo. Además de la iglesia de Sant Miguel en la cual se observan los restos prerrománicos del ábside y el arco de herradura de la entrada. Tras lo cual, sobre esta se irá sobreponiendo la actual iglesia románica, reconstruida varias veces.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Tras la época de más esplendor en el siglo XII y en la cual se recupera la paz. Los vecinos de Olérdola comenzarán a poblar el actual pueblo, situado en la falda de la montaña con mejor acceso a los campos de cultivo y las comunicaciones. Aunque curiosamente la necrópolis situada al lado de la iglesia de Sant Miguel, con las tumbas excavadas en piedra, fue utilizada hasta principios del siglo XX.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Otra de las curiosidades de este periodo medieval, será el surgimiento de un nuevo núcleo de población fuera de los límites de la muralla, aunque compartiendo montaña. Por algún motivo y al mismo tiempo se construía la iglesia de Santa Maria, junto a un poblado más pequeño y su correspondiente necrópolis excavada también en piedra.

Para terminar la visita

La visita se completa con un pequeño museo, donde están expuestas algunas de las piezas encontradas en el yacimiento. De  todas ellas, una de las más llamativas es la cara de un diablo encontrado en la Iglesia de Sant Miguel.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Por último, la visita se realiza por libre con audioguía  y el precio es de 3,50, con los correspondientes descuentos a estudiantes y jubilados

El polémico regalo de Felipe V a la ciudad de Cervera

Al visitante que llegue por primera vez a Cervera, y no conozca la historia de la ciudad, le puede extrañar como una esta pequeña localidad acabó convirtiéndose en sede universitaria.

Antes de comenzar el tema en profundidad, me gustaría aclarar, que mi intención es relatar los hechos por los cuales Cervera consigue tener dicha Universidad. Soy consciente de la actualidad que han cobrado los hechos sucedidos durante la guerra de sucesión. Pero no pretendo juzgar la actualidad, ni entrar en los debates políticos sobre las consecuencias de dicha guerra en Cataluña.

El problema sucesorio.

La historia comenzó con la muerte de Carlos II en el año 1700, el enfermizo rey de España, que murió sin descendencia. Por lo cual la línea sucesoria de los Habsburgo españoles, quedó desierta por primera vez  desde 1516.

Tres serán los candidatos a ocupar el trono español. En primer lugar el archiduque de Austria Carlos III descendiente de Felipe III en la parte austriaca. En segundo lugar, el preferido, José Fernando de Austria nieto de Margarita de Austria, esta hermana de Carlos II. Aunque su repentina muerte en 1699 ocasionó la llegada al trono del siguiente de la lista. El designado por Carlos II como su sucesor fue Felipe de Anjou nieto del rey de Francia Luis XIV. Tras la muerte de Carlos II será coronado como Felipe V.

El motivo principal que llevó a Carlos II a designar a Felipe de Anjou fue no ver España dividida, ya que esto era lo que pretendían sus principales rivales.

Guerra de sucesión internacional.

La oportunidad de Francia de intervenir en España se había conseguido. Aunque evidentemente por otra parte desató las tensiones en Europa, que no podía consentir la unión de dos potencias. Dos bandos se lanzarán a intervenir para ganarse el pastel de España y sus colonias en el mundo. Por un lado los partidarios del Borbón Felipe V en este caso, Francia, Nápoles, Baviera y España. Por otro lado los partidarios del Archiduque de Austria, Inglaterra, Portugal, Provincias Unidas, Saboya, Prusia y la misma Austria.

Guerra de sucesión en España, una auténtica guerra civil.

Es la parte más compleja de la historia que pretendo contar. Como ya he dicho se convirtió en una autentica guerra civil. A grandes rasgos podemos decir que enfrentó a los antiguos reinos de Castilla y Aragón,  aquellos que habían unido mediante su matrimonio los Reyes Católicos dos siglos antes. Pero en realidad fue más complejo.

Por un lado Castilla apoyó mayoritariamente al Borbón Felipe V, aunque con algunas reticencias. En cambio Aragón tomó  partido por el Archiduque de Austria, también conviene subrayar, que la división interna fue mucho mayor en esta zona. El mayor apoyo al Archiduque vino por parte de la burguesía, y los principales motivos fueron dos: el temor a los franceses tras la ocupación de estos entre 1694-1697 y  la posibilidad de perder las relaciones económicas con Inglaterra y las Provincias Unidas. Mientras el apoyo al Borbón desde la Corona de Aragón vino de la nobleza.

En este contexto nació la Universidad de Cervera.

La guerra duró de facto hasta principios de 1715, aunque sobre el papel no se firmó la paz hasta 1725 en Viena. En el contexto de dicha guerra nacieron los Decretos de Nueva Planta del rey Felipe V. A pesar de que los más sonados fueron la eliminación de las instituciones de la antigua Corona de Aragón, otros aludieron a la construcción de nuestra protagonista la Universidad de Cervera.

En este punto es necesario recalcar que han corrido, como se suele decir; “ríos de tinta”, y además de todos los colores. Aunque lo único que parece estar claro, es la llegada de dos representantes de Cervera a Madrid, con la demanda bajo el brazo de las reparaciones de la guerra. Tras la cual volvieron con la concesión de la construcción de la Universidad de Cervera.

Se ha escrito, he investigado sobre los motivos de esta concesión por parte de grandes historiadores. Unos postulan totalmente que fue un regalo a la ciudad, gracias al apoyo de la población de Cervera durante la Guerra de Sucesión a Felipe V. En cambio otros, especialmente desde los acontecimientos de  este siglo XXI, pretenden demostrar que tal apoyo nunca existió. Detrás de lo cual puede existir la necesidad de limpiar el nombre de la ciudad de Cervera.

Llegado a este punto de confrontación de posturas, me decanto por las investigaciones llevadas a cabo por el equipo de Joaquín Prats, catedrático de didáctica de la Historia por la Universidad de Barcelona. Es conveniente recalcar que están expuestas en su libro: La Universidad de Cervera y el reformismo borbónico.

Según estas investigaciones, existieron varios motivos. El principal era la necesidad de dar un impulso a las instituciones universitarias, en claro declive no solo en Cataluña sino generalmente en todos los territorios de la Corona española. Esta decadencia se quería acabar mediante el fortalecimiento de un centro determinado, sumado al cierre del resto de centros universitarios, con el evidente fortalecimiento del nuevo al evitar la competencia.  Este sería uno de los motivos de nacimiento de la propuesta de Cervera. Por otro lado hace falta recalcar, que el lugar idóneo para llevar a la práctica esta nueva concepción de Universidad más grande fuera Cataluña, debido a la debilidad de las instituciones tras la derrota en la guerra de Sucesión.

Uno de los dos patios de la Universidad de Cervera

Además de lo expuesto, Cervera contaba con varias de las necesidades descritas para albergar una institución como esta. Definitivamente, no ser un lugar demasiado grande, sin instituciones militares, fácil control de los alumnos,  dispuesto en el centro geográfico y bien comunicado, fueron las características que llevaron la Universidad a Cervera. Es probable que la afinidad de la ciudad con Felipe V hiciera el resto.

Breve historia de la Universidad de Cervera.

Se construyó entre 1718 y 1740. Se comenzó con un estilo barroco y se terminó con la aparición del Neoclasicismo. Sus más ilustres estudiantes fueron  Narciso Monturiol que junto a Isaac Peral ponen en marcha el submarino. O Juan Prim uno de los más destacados políticos españoles del siglo XIX. Las principales cátedras que se impartieron fueron Derecho, Humanidades, Teología, Medicina y Filosofía. Todo ello hasta 1840 año que se traslada definitivamente a Barcelona.

Puerta del paraninfo de la Universidad de Cervera

La Universidad de Cervera en la actualidad.

Hoy en día además de ser el uno de los monumentos históricos más visitados de la ciudad. El edificio se encuentra compartimentado, acogiendo una biblioteca, los archivos comarcales y un instituto de secundaria. Por último destacar que en sus aulas se siguen produciendo clases universitarias, en este caso como centro asociado de la UNED, donde el que suscribe sigue con sus estudios de Geografía e Historia.

Mas información: ub.edu

Imágenes: commons.wikimedia

La Mussara, uno de los pueblos abandonados más bonitos en el siglo XX

 

La Mussara es uno de los cientos de pueblos de España que quedaron deshabitados en el pasado siglo XX. Aunque una gran mayoría fueran en las regiones del centro de España, nuestro protagonista lo encontramos en las Montañas de Prades situadas en interior de la provincia de Tarragona. Además, curiosamente este pueblo no aparece en las cientos de listas que se publican hablando de este fenómeno geográfico y cultural.

 

El éxodo rural del siglo XX

Estamos ante uno de los grandes problemas del  siglo XX en España. La gran causa de la despoblación del mundo rural es la falta de recursos económicos para mantener la población. Por otro lado existía el efecto llamada de las grandes ciudades. En vista de que estas ofrecían mejores salarios, mayor posibilidad de trabajo, y todo ello complementado con equipamientos y servicios. En definitiva un mayor nivel de bienestar.

La despoblación en España ha seguido un patrón común. El primer paso consistía en la marcha de los jóvenes y los adultos. La consecuencia el envejecimiento de la población, como además no existía posibilidad de regeneración acababa en muy pocos años con las poblaciones rurales.

El siglo XX en España no propició la llegada de la despoblación. Más aún, en 1940 tras la Guerra civil la población rural incluso había aumentado en cifras cuantitativas. No así en cuanto a porcentaje entre rural y urbano, sus cifras ya delataban el proceso que sería imparable unos años después.

La gran despoblación del mundo rural se produjo entre 1950 y 1975, en términos generales la caída fue incluso superior al 50%. Son muy pocas las personas en España que no les ha tocado vivir un caso de cerca, ya que un enorme porcentaje de la población actual es hija de dicho efecto demográfico. De ahí su enorme importancia.

Este fenómeno migratorio del mundo rural al urbano se vio bruscamente frenado en los años 80. El motivo las crisis económicas, en especial la de 1973 que lastró la economía española durante toda la década de los años 70. El paro llegó a las ciudades, con lo que el atractivo y el llamado efecto llamada cesó gradualmente.

La Mussara es un claro ejemplo.

Las primeras noticias que tenemos de La Mussara son del siglo XII, y documentadas en la iglesia parroquial. A pesar de lo cual se piensa que su fundación puedo ser árabe, aunque no se han encontrado restos arqueológicos de esta apreciación. Pero su posición  geográfica y su similitud con la vecina Siurana, nos llevan a pensar en un pasado común.

Su época dorada será en el siglo XIX. En especial está bien documentada su participación en las guerras carlistas, como refugio de estos. Durante dicha época esta población subsistía gracias a sus productos agrícolas como el trigo, la patata y la leña y su producción ganadera de ovejas y vacas.

Pero en el siglo XX siguió al detalle lo expuesto anteriormente. Si en 1900 vivían en La Mussarra 291 personas, solo 60 años después quedó completamente deshabitada.

La Mussarra en la actualidad.

Hoy día sus ruinas son una de las atracciones turísticas de la Sierra de Prades. Su emplazamiento es espectacular. La Mussara está situada sobre una magnífica atalaya, desde la cual se observa el mediterráneo y gran parte de las costas de Tarragona. Gran cantidad de curiosos llegan al pueblo simplemente para pasear, o realizar las fotos de rigor.

En este punto final me gustaría añadir una apreciación personal. La Mussara como ya he comentado es el claro ejemplo de la despoblación rural del siglo XX. Ahora   bien, su futuro hubiese podido ser muy distinto, si el turismo rural hubiera aparecido unos años antes. En los años 80 del siglo XX, dicho turismo inició una imparable progresión, pero la degradación del pueblo de La Mussara se había convertido en irreversible. Lamentablemente hoy sus visitantes no pueden disfrutar de unos de los pueblos más bonitos de Cataluña.

No quiero acabar sin subrayar, mi intención de profundizar en la historia de la despoblación rural en el siglo XX en España. A través de diferentes aspectos de la misma, así como de diferentes puntos de vista. Tras esta entrada sobre el tema, vendrán otras, para intentar configurar un amplio panorama sobre los hechos de este fenómeno cultural e histórico.