Ullastret, el pueblo íbero de las cabezas cortadas.

A mediados del siglo VI aC.,  y sobre un antiguo poblado de la Edad del Hierro, el pueblo íbero de los indigetes empieza la construcción de la que debía ser su capital. El hoy día denominado Poblado de Ullastret, fue construido a escasos 20 km al sur de Ampurias. La colonia que los foceos griegos había levantado escasamente un cuarto de siglo antes, es evidente la conexión entre ambos. Ya que el comercio entre íberos y griegos queda claramente contrastado en las diferentes monedas halladas, además de otros aspectos que pasaremos a conocer.

El poblado íbero de Ullastret

La población levantada quedó dividida en dos partes, separadas por 400 metros para aprovechar los dos cerros cercanos. La ciudad principal que llegó a ocupar unas 10 hectáreas estaba rodeada de fuertes murallas, con sistemas defensivos y la instalación de varias torres de vigilancia. Además ha quedado constancia de varias reconstrucciones, signo inequívoco de la necesidad de reforzadas, debido a las diferentes ampliaciones de la ciudad y los supuestos episodios violentos.

La ciudad, a la que se accedía por al menos siete puertas, tenía varias calles en una distribución muy irregular, debido a la necesidad de salvar los diferentes desniveles de la montaña. En algunas de estas calles se han encontrado empedrados de la última fase de ocupación, todos ellos muy similares a los localizados en el yacimiento griego de Ampurias, otra evidencia más de convivencia entre ambas culturas.

La entrada a Ullastret a través de la murallas.

Las casas eran de planta baja cuadradas o rectangulares  y varias de ellas con varias estancias, como es habitual en poblados donde existía cierta diferencia de clases. Evidentemente las construcciones más grandes debían ser de los dirigentes de esta sociedad íbera, con un claro componente guerrero. Todas ellas constaban de un basamento de piedra, que son los únicos restos hallados. Por encima de ellos las construcciones eran de adobe y además debían ser acabadas con gran cantidad de madera, de ahí que la ciudad sufriera varios incendios. La parte exterior de las viviendas era rematada con arcilla, su función, hacerlas impermeables.

En el interior de las casas han aparecido grandes silos para almacenar el grano, escavados en la piedra y cubiertos herméticamente con una tapa de barro. El cereal era conservado largos periodos de tiempo para ir consumiéndolo progresivamente, dichos silos eran usados durante algunos años y luego se reutilizaban como basureros. Esto ha servido a la arqueología para el hallazgo de múltiples materiales.

La ciudad se abastecía de agua potable gracias a tres cisternas, excavadas directamente sobre la roca y encaladas por el interior, además ha quedado constancia de que eran tapadas mediante grandes losas.

Otro de los aspectos destacables es el hallazgo en la parte más alta de la ciudad de los restos de dos templos. La religión en el mundo íbero no está muy contrastada, pero mayormente se conoce que practicaban el culto politeísta, especialmente en espacios al aire libre. De ahí que se asignen estas construcciones, una vez más,  a las relaciones con el mundo griego de Ampurias. Curiosamente se han hallado en ellos los escasos restos de pavimentos de todo el yacimiento, un opus tesallatum y el otro un opus signium.

Las cabezas cortadas.

Durante el trascurso de las excavaciones de 2012, en una de las calles del poblado se localizaron los restos de 15 cráneos, dos de ellos  atravesados por un gran clavo. Dicho clavo servía para colgar las cabezas en las paredes de las casas, esta tradición esta descrita entre otros, por el historiador griego Diodoro de Sicilia, pero asignada a la cultura celta del sur de Francia. El modus operandi consistía en cortar la cabeza al enemigo derrotado, exhibirla como trofeo, y luego pasar a adornar la fachada de la casa del guerrero. Es decir, el hallazgo aportó en 2012 una novedad al mundo íbero, aunque solo se han hallado en este pueblo.

Cabeza del museo de Ullastret

Indigetes, una sociedad compleja.

No podemos quedarnos en exclusiva con la imagen de los Indigetes como “cortadores de cabeza”. Este pueblo íbero asentado en la actual provincia de Girona, practicó una de las economías más prosperas del periodo. Es conocida sobradamente su capacidad agrícola, los grandes silos en las casas así lo demuestran. También practicaban una ganadería dirigida a la elaboración de prendas de vestir, la elaboración de miel, y a la obtención de sal.

Muchos de estos productos eran canalizados al comercio marítimo a través de la ciudad de Ampurias. Ha quedado constancia de ello en los intercambios que debieron hacer con la colonia griega. A la capital de los indigetas llegaron a través de estos intercambios, joyas, cerámicas griegas y paños orientales. Pero también otra serie de productos agrícolas que ellos no producían, como era el aceite y el vino. Por último destacar que se han localizado algunas armas de tradición celta, concretamente un espada  de La Tène.

Por las monedas halladas conocemos que aparte de los griegos, desde Ampurias comerciaron con los cartagineses, tanto de la capital Cartago, como de su colonia en Ibiza.

Como hemos apuntado con anterioridad la religión entre los íberos es poco conocida. En la capital de los indigetes se han localizado diferentes elementos, que nos pueden hacer pensar en una especie de sincretismo, o asimilación de dioses de otras culturas. En concreto un busto de la diosa griega de la agricultura Deméter y unas figuras de terracota del dios egipcio Bes, que en dicha cultura se ocupaba de la protección de las casas y de los niños. También en terracota y cerca de los templos de la parte alta de la ciudad, se han encontrado una especie de máscaras con extrañas caras, es evidente que debían ser para llevar a cabo algún tipo de ritual.

Mascaras de terracota.

Es necesario destacar también una diferenciación en el trato hacia sus muertos, mientras que los jóvenes y adultos eran incinerados, y tras depositar las cenizas en urnas eran transportados a la cercana necrópolis. A los más pequeños se les inhumaban dentro de las viviendas.

El final del pueblo de los Indigetes.

En el año 218 aC., los hermanos Escipión desembarcan en la vecina Ampurias, aunque no existen evidencias claras de destrucción violenta de la capital de los indigetes, a partir de ese momento el declive es continuo. La posterior llegada de Catón para reprimir las revueltas íberas, tras la provincialización de la Península Ibérica por parte del Senado romano, llevó a fin de la ocupación del Poblado de Ullastret. Aunque sea difícil adivinar lo sucedido con los habitantes de dicho poblado, podemos aventurar que muchos debieron ser hechos prisioneros, otros eliminados y por último los más afortunados irían hacia los dos próximos destinos que os quiero mostrar.

Los poblados de Sant Sebastiá de la Guarda y El Castell.

Ambos poblados son construidos al unísono que la capital de los Indigetes, en el siglo VI aC. Además tienen en común entre ellos, su magnífica situación en promontorios rocosos que dominan el mediterráneo, y ofrecen la facilidad de las construcciones defensivas.

El castell

En el poblado de El Castell encontramos los mismos elementos que en la capital de los indigetes pero a escala reducida, es decir casas cuadradas o rectangulares, unos  silos de cereal pero en este caso en las afueras del poblado, e incluso una especie de recinto de culto en la parte superior.  Destacar por otro lado que el pueblo no fue amurallado hasta el siglo III aC.

Pero lo que más llama la atención es el enorme crecimiento que genera el poblado a partir de principios del siglo II aC., es decir tras la llegada de los romanos a Ampurias y el consiguiente abandono de la capital. En dicho periodo se ocupa toda la parte baja del pequeño cabo donde estaba situado, y especialmente se refuerza todo el sistema defensivo con nuevas murallas.

Sant Sabastiá de la Guardia

Por su parte el Poblado de Sant Sebastiá de la Guarda, situado a unos nueve kilómetros del Poblado de El Castell, es bastante más pequeño que los anteriores. Su construcción se llevó a cabo mediante casas cuadradas de dos habitaciones, con silos en el interior de las mismas y una especie de horno de fundición de metales. A pesar de ser más reducido curiosamente en este yacimiento se ha localizado una de las piezas más espectaculares, una crátera de pinturas negras, que se halla en la actualidad en el Arqueológico de Girona. No es tan evidente un crecimiento a partir del siglo II aC., aunque sí que se han localizado algunas estructuras en los alrededores del actual yacimiento que ocupa una superficie de 300 m2.  Lo que si se evidencia es la ocupación del mismo al menos un siglo más.

Destacar por último que los tres yacimientos son visitables, concretamente estos dos últimos de forma gratuita. Por otro lado el del Poblado de Ullastret se puede visitar junto a un museo del mundo íbero, os dejo la web donde se puede consultar horario y precios: mac.cat

Por último os dejo este vídeo para conocer mejor Ullastret:

Si vais por la zona, también os puede interesar esta visita:

Ampurias, puerta de entrada de griegos y romanos

 

Cuando la Huesca de Sertorio fue la otra capital de la República Romana.

Entre los años 83-73 aC., la guerra civil en la vieja República de Roma, que había comenzado cinco años antes por el control del senado romano, se trasladó a Hispania. Por un lado los Optimates representados entre otros por Sila, dispuestos a acabar con el poder del pueblo y perpetuarlo entre la Aristocracia. Por el otro los Populares, que se oponían a este hecho y propugnaban medidas más acordes al acceso de las diferentes clases sociales del poder. Su principal representante fue uno de los mejores militares de la historia de Roma, Cayo Mario, y evidentemente nuestro personaje de hoy Quinto Sertorio, por cierto, otro gran militar.

En el año 83 aC.,  Quinto Sertorio vuelve a Hispania para hacerse cargo de su nuevo puesto de Pretor de la provincia Citerior. En su mente viajaba escapar del dominio que ejercía en Roma su gran rival Sila, a pesar de que este se encontrara ausente de la capital. Esto fue aprovechado por Sertorio para dicho nombramiento,  que además como buen conocedor de la Península Ibérica, le debía servir para reunir las complicidades necesarias, y así imponer sus tesis en la moribunda República romana.

La capital sertoriana.

A pesar que durante los próximos 10 años, Sertorio, no se pudo establecer por mucho tiempo de manera estable, ya que recorrió toda la península e incluso el norte de África en busca de refuerzos, eligió la ciudad de Bolskan-Osca, para establecer una supuesta capital. Varios factores pudieron influir en tal decisión, aunque el más destacable fue su magnífica situación geográfica. En definitiva se hallaba en un lugar a mitad de camino entre los Pirineos, con grandes recursos mineros, y el valle del Ebro, la gran vía de comunicación fluvial. Además podía servir como base para el control de la entrada por el norte de las tropas de sus rivales Optimates. Sin olvidar a los herederos de los guerreros Indíbil y Mandonio, el pueblo íbero de los ilergetes, que a buen seguro unirían sus fuerzas a las de Sertorio.

Uno de los múltiples restos romanos surgidos en el Centro Histórico de Huesca.

Dos instituciones marcarán esta especie de capitabilidad de la Huesca romana en el proyecto de Sertorio. Aunque desgraciadamente no nos ha llegado registro arqueológico de las mismas, ya sea por la evidente destrucción que debió padecer Bolskan-Osca tras la derrota de Sertorio, y además por hallarse hoy día bajo en el centro histórico de Huesca. Pero si tenemos una magnífica fuente escrita, se trata de las Vidas Paralelas de Plutarco, una de los mejores libros de biografías del mundo clásico.

La “Universidad de Sertorio”.

“Pero lo que más les ganó fue lo de los hijos. Porque a los más nobles de entre los pueblos reunió en Osca, ciudad importante, puso maestros de enseñanzas griegas y romanas y, de hecho, los usó como rehenes, pero de palabra los educaba para hacerlos partícipes, cuando fueran hombres, del gobierno y del poder”.

De esta manera nos definía Plutarco la academia que instauró Sertorio en la Huesca romana. A la misma, acudían los jóvenes íberos de las familias más pudientes, desde los siete años de edad y como bien dice Plutarco de diferentes lugares del entorno. Su instrucción consistía especialmente en aprender todo lo relacionado con la cultura grecorromana, la gramática y la retórica.

Los niños paseaban por la academia ataviados con la típica toga praetexta, solo reservada a los menores de 16 años, y a los magistrados curules.  Además de la bulla dorada, que llevaban en el cuello en forma de amuleto, solo destinada a los hijos de la nobleza romana. Todo ello nos indica la principal función de la Academia de Sertorio, que no era otra que formar a los futuros senadores, que debían regir los destinos del senado que instauró en Belskin-Osca. Sobre este aspecto, figuras como Almudena Domínguez Arraz, profesora de Arqueología y Numismática de la Universidad de Zaragoza, se  aventuran a decir que la intención de Sertorio era convertir Bolskan-Osca en la pequeña Roma.

Aunque por otro lado a los detractores de Sertorio les preocupa significativamente la frase de Plutarco; “los uso como rehenes”. Para ellos la verdadera intención del líder romano era ejercer presión sobre las élites locales para mantener su fidelidad. En realidad la consideran una especie de cárcel encubierta, aventurándose incluso algunos a decir que tras verse solo, y traicionado, mandó asesinar a varios de los estudiantes.

La Universidad Sertoriana, convertida en el actual Museo de Huesca.

Curiosamente en el siglo XV, tras la traducción de la obra de Plutarco y conocer aquella antigua Academia de latinidad, los rectores de la Universidad de Huesca fundada un siglo antes, cambiaron el nombre a la misma. De esta manera entre dicho siglo XV y su cierre definitivo en 1845  su nombre fue Universidad Sertoriana de Huesca.

El Senado de Bolskan-Osca.

Tras unos primeros compases de la guerra realmente complicados para Sertorio, con huida incluida al norte de África, en el 79 aC., vuelve a la Península con el apoyo de los mauritanos. Tras lo cual se dedica a recorrer el interior peninsular en busca de apoyos, y a vencer a las legiones de Roma comandadas por Metelo. La “guerra de guerrillas” usada unas décadas antes por los lusitanos de Viritato, volvieron a darle fruto a Sertorio, no en vano sus principales apoyos vinieron de los descendientes del caudillo lusitano.

Inscripción de alguna de las victorias de Sertorio sobre Metelo.

Fue en ese periodo de éxitos, en el invierno entre el 77-76 aC., cuando vuelve a Boslkan-Osca para fundar su Senado. El número de senadores pudo ser realmente alto, llegando incluso a los 300 miembros, cifra destacada pero necesaria para cubrir todos los nuevos puestos administrativos de la ciudad, e incluso ejercer un cierto control sobre los nuevos ejércitos sertorianos. Pero el aspecto que más controversia despierta es el origen de los senadores. Según el propio Plutarco todos sus miembros eran romanos, pero algunos estudiosos del tema no le cuadran las cifras. Estos barajan la posibilidad de que muchos fueran los itálicos no romanos asentados en la Hispania, e incluso otros podían ser hispanos.

El porqué de su creación ha levantado también grandes discrepancias. Uno de los mejores historiados italianos del siglo XX, Emilio Gabba, se atreve a decir que la formación de un senado en el siglo I aC, sin duda era sinónimo de la intención de fundar un nuevo estado. En definitiva desde el lado romano se debió ver como un acto de hostilidad hacia la propia República romana. Por otro lado, detrás de la creación de este senado, puede estar el envío de uno de los mejores generales que disponía Roma en ese momento, Cneo Pompeyo, para acabar con la supuesta secesión.

El senado Romano, ¿debió ser parecido al de Huesca?

Pero en este aspecto también salen los defensores de Sertorio. En concreto Lucia de Michele, que en la biografía de este personaje, destaca al mismo como uno de los más fieles defensores de una República moribunda.  Por lo que la constitución de este senado, debe ser vista como ejemplo a seguir, para devolver la auténtica forma de gobierno a la ciudad de Roma, en manos en ese momento de los enemigos de la misma.

El denario de Bolskan.

El mayor recuerdo arqueológico de aquella época para la ciudad de Huesca, viene de parte de la Numismática. Se han encontrado grandes cantidades de este denario de plata y cobre, parece ser que se comenzó a emitir a mediados del siglo II aC. Pero la mayor cantidad de emisión fue durante las guerras Sertorianas, era evidente la necesidad de financiar la guerra tanto por parte de Sertorio, como de las élites locales, esta últimas verdaderas financiadoras de la guerra.

El denario de Bolskan es toda una declaración de intenciones. Por la parte del anverso, una cabeza con barba detrás de la cual aparecen los símbolos de la aristocracia local. Por el reverso un jinete armado con una lanza y presto a la guerra, debajo del cual aparece una inscripción con grafías íberas. Sin duda era la forma de legitimar la actuación soberana de la ciudad, para el apoyo a Sertorio, y para la emisión de moneda.

A modo de conclusión.

Como hemos visto una vez más la historia nos sigue escondiendo muchos secretos. Hoy día muchos observan la acción de Sertorio, como un romano convertido a íbero en busca de devolver la libertad a la Península Ibérica. Mientras otros, incluidos el propio Plutarco con su frase; “Sertorio amaba su patria y sentía un vivo deseo de reencontrarse con ella”. Son partidarios de apostar que Quinto Sertorio, deseaba devolver a Roma su República más gloriosa, y sobre Hispania, convertirla en la provincia más importante fuera de la península Itálica, aspecto este que si lograron algunos de sus sucesores.

Con ello, posiblemente la Bolskan-Osca ibero-romana  se hubiera convertido en una de las ciudades más importantes de Hispania. Pero como es sabido todo se fue al traste, ni Sertorio recuperó el control del Senado Romano, ni Huesca se acabó de convertir en una segunda Roma. La traición de sus más directos colaboradores, encabezados por Marco Perpenna  acabó con la vida de Sertorio, mientras era agasajado en una fiesta en la villa oscense de su más “fiel” colaborador. Tras lo cual la deserciones indígenas fueron constantes, y a pesar de que el asesino de Sertorio continuó la lucha emprendida por este, fue rápidamente derrotado y Osca devastada.

Mas info:

Sertorio: ¿Un romano contra Roma en la crisis de la República?, Juan Santos Yanguas.

Vidas paralelas, Plutarco.

Imágenes: commons.wikimedia

 

La Torre del Reloj de Jaca, la cárcel de Franco y Hitler durante la 2GM.

Hoy viajamos a la ciudad francesa de Pau, situada a los pies de la Cordillera Pirenaica. Concretamente a una fría mañana de principios de Marzo de 1943, para conocer a dos hermanos; Marcel Proust, no confundir con el autor de “En busca del tiempo perdido”, ya que en este caso estamos hablando de un joven Teniente de la Aviación francesa. Él cual viajó junto a su hermano, Robert, tres años menor que él y en este caso sargento del mismo cuerpo, a dicha ciudad con la intención de escapar de Francia, llegar al norte de África, y así ponerse en manos de la resistencia.

A simple vista la empresa no parecía excesivamente complicada, ya que tras  traspasar los Pirineos llegarían a un “supuesto” país neutral. Tras lo cual solo faltaba cruzarlo de norte a sur y a través de un ferry llegar a suelo africano, por aquel entones controlado por la Francia de Vichy.

Evidentemente no contaron que el único lugar  dentro del estado español en el cual actuaba la Wehrmacht, era Canfranc, un lugar muy cercano a Pau, y donde a buen seguro se ejerció la presión oportuna para la colaboración del régimen con la Alemania de la 2GM. En definitiva las ordenes parecían claras, cierre total de la puerta de escape para cualquier aliado o afín. Esta orden clara y concisa fue acatada por el régimen de Franco.

Canfrac con la esvástica

Echando la vista atrás y con perspectiva que da el paso del tiempo, se hace evidente que los Junkers Ju 52 y Heinkel He 111, que en manos de la legión Cóndor bombardearon las posiciones republicanas de Madrid, Valencia, Barcelona, o la más célebre Guernica, no fueron en balde. Todo ello a pesar de la negativa de colaboración de Franco tras la entrevista con Hitler en Hendaya. Lo cierto es que con el tiempo han ido saliendo a luz diversos aspectos, que hacen entrever una especie de “devolución de favores” entre ambos líderes. Al menos durante la ocupación total por parte de Alemania del país vecino del norte, desde finales de 1942 hasta el verano de 1944.

Franco en Hendaya con Hitler.

Los ejemplos son varios, desde los más conocidos como la venta de Wolframio imprescindible para la construcción de los Panzer alemanes. O la utilización del Campo de Concertación de Miranda de Ebro, tras el paso de Heinrich Himmler en 1940 por sus instalaciones, desde lo cual se convirtió en improvisada base de la Gestapo. Y por último la menos conocida, en este caso la cárcel que nos ocupa hoy.

La cárcel de la Torre del Reloj en Jaca.

Volvemos al punto donde habíamos dejado a los hermanos Proust. Aquella mañana en Pau, ambos no debieron encontrar la mejor vista posible, la ciudad estaba ocupada por los soldados alemanes, con esvásticas por doquier, o los nombrados panzers. Se hace evidente pensar que detrás de este despliegue estaba la cercanía de la ciudad de Pau, con la frontera española.

Hitler y Petain se dan la mano en Paris. el régimen colaboracionista estaba en marcha.

A pesar de ello nuestros protagonistas se dirigieron a alguno de los cafés frecuentados por los disidentes, muchos de ellos republicanos españoles huidos durante la Guerra Civil. En el mismo tomaron contacto con un tal Juan Pablo, por aquel entonces residente en la cercana Laruns. Este, tras el pago de entre 3000 y 5000 francos de la época, un verdadero dineral, los acompaño primero hasta Laruns, desde donde se dispusieron a cruzar los Pirineos Centrales por el Puerto de Portalet, es de suponer que en esas fechas nevado.

Pero en el otro lado de la frontera estaban en sobre aviso, o por lo menos eso rezaba en una especie de libro de actas hallado posteriormente. Fechado el 14 de marzo de 1943, llamaba al control de todos los pasos fronterizos posibles, ante la posibilidad de una avalancha de personas procedentes de la nación vecina. Detrás de dicha avalancha estaba la mejor climática, y  el deshielo tras el duro invierno.

Solo dos días después, tras pasar el puerto de Portalet, a su llegada a la primera población española, Biescas, Marcel y Robert Proust son detenidos a las 8 de la mañana por la Guardia Civil. Tras los interrogatorios pertinentes, donde Marcel Proust declara abiertamente su animadversión a las tropas alemanas y diagnostica una clara victoria alidada. Y por otro lado su hermano Robert denuncia la ocupación alemana de Francia, que no hace más que provocar el hambre entre los franceses. Ambos son conducidos junto a otros ocho franceses a las dependencias de la Cárcel del Reloj de Jaca, donde ingresan el 26 de marzo de 1943, acusados de paso clandestino.

272 presos, 272 historias.

La Cárcel del Reloj de Jaca era y es uno de los edificios más peculiares del casco histórico de la capital jacetana. Construida en estilo gótico civil en 1445 y anexa a las dependencias de la Corona de Aragón. No será hasta el siglo XVII cuando se convierta en cárcel. A pesar de los avatares de guerras como las de la Independencia en el siglo XIX, siendo Jaca lugar de paso, se mantuvo intacta hasta la llegada de los  presos que el régimen encarceló en la misma entre 1942 y 1944. Por cierto ya conocida por los mismos tras su uso en la Guerra Civil.

Cuando hablamos de 272, hablamos de los únicos a los podemos poner nombre y apellidos, gracias a los papeles encontrados. Pero consta que al menos 1115 pasaron por la Cárcel del Reloj de Jaca solo en el año 1943, sin duda el más represivo de todos.

Entre los presos que llegaron a la Torre los había de múltiples condiciones,  desde judíos, a soldados franceses, polacos, o ingleses. Algunos de ellos célebres como el productor de cine alemán y contrario al nazismo, Max Heilbronner, o el periodista norteamericano Franklin L. Wyld. Muchos de ellos, simples campesinos,  que atestiguaron que venían huyendo de la posibilidad real de ser expatriados a Alemania como fuerza de trabajo. Se calcula que hasta 60.000 franceses fueron deportados desde Pau para tal menester.

La torre en la actualidad

El primer preso, en este caso un italiano Angelo Ceresetti,  llegó a la Cárcel del Reloj, el 20 de junio de 1942, tras él un total de 74 más antes que se acabará ese año. Con especial incidencia en el mes de noviembre ante la inminente llegada del invierno. El resto lo hicieron los dos siguientes años.

Tras el paso por dicha cárcel de Jaca el destino que aguardaba a los presos, era el traslado a otras cárceles más grandes como las de Huesca o Zaragoza, o incluso el Campo de Concentración de Miranda de Ebro. Con la llegada de los aliados a Francia para desocuparla, lo cual sucedió en el verano de 1944, la Cárcel del Reloj de Jaca, perdió su labor.  El camino ofrecido a muchos de ellos durante esos dos años es desconocido, algunos debieron ser puestos en libertad y se les perdió la pista, otros a buen seguro llegaron al norte de África. Curiosamente no conocemos lo que pasó con los dos hermanos Proust, pero a buen seguro nuestro próximo personaje intentó tener conciencia de ello.

Ramón J. Campo.

No puedo acabar sin nombrar a uno de los principales artífices, aunque no el único,  de la salida a luz de esta historia en 2002, y de muchas relacionadas con el paso de los Pirineos. Antes de presentarlo, un inciso personal para declararme un apasionado de la cordillera y de su historia. Por ello un reconocimiento muy especial a un libro que cayó en mis manos hace relativamente poco; Canfranc, el oro y los nazis,  su autor Ramón J. Campo, Máster en Periodismo por la Autónoma de Madrid y ejerciendo en el Heraldo de Aragón, sinceramente Ramón me apasiona su lectura.

Si os ha gustado esta historia, os recomiendo esta lectura:

El Schindler de Canfranc, Albert Le Lay

Mas info:

Canfranc, el oro y los nazis, Ramón J. Campo, Ed. Mira Editores, 2012

heraldo

Imágenes:

commons.wikimedia    flickr

A la búsqueda del Rey Arturo, ¿mito o realidad?

Nos remontamos a principios del siglo XII, a la Inglaterra ocupada por los normandos franceses desde el año 1066. Estos últimos muy dados a contar sus viejas historias apoyadas en su célebre Carlomagno, rey de los francos y emperador carolingio, debieron dar un poco de celos a los ingleses, que decidieron buscar su héroe soberano particular. El encargado de buscarlo fue Geoffrey de Monmouth, un monje metido a escritor y dado a contar historias fantásticas.

La labor de este monje galés consistió en recuperar  todas aquellas historias que habían ido pasando de voz en voz, aunque no solo eso, ya que incluso algunos lo habían plasmado por escrito. En concreto un tal Nenius, que ya en el siglo IX se aventuró a escribir una historia sobre los antiguos ingleses, en la cual aparecía un caudillo militar de nombre Arturo. Por otro lado también se debió de nutrir de una serie denominada los “Anales de Gales”, una especie de libro de crónicas, anteriores al siglo X. En dicho libro aparecía un tal Arturo venciendo a los invasores sajones en el año 516, y su posterior muerte en Camlann, 21 años después.

Historia Regum Britanniae.

Con todo ello en el año 1133 Geoffrey de Monmouth escribe la “Historia de los reyes Británicos”. Esta historia que empieza delante de las mismísimas puertas de Troya muchos siglos antes, guarda un lugar destacado el Rey Arturo. En definitiva fue el único capaz de mantener a raya a principios del siglo VI, junto a sus caballeros de la mesa redonda, a los temibles bárbaros sajones, que llegaron a Inglaterra dispuestos a acabar con las tradiciones de aquellos celtas romanizados.

Aunque la historia del Rey Arturo puede ser muy conocida, vale la pena recordarla. Comienza en un castillo apostado en una pequeña isla al suroeste de Inglaterra, allí tras recibir la magia de mago Merlín, Uther Pendragon, consigue hacerse pasar por el rey Gorlois, y tras lo cual deja embarazada a su bella esposa Ingerna. Del encuentro nace un niño de nombre Arturo. Pocos años después tras conseguir arrancar la espada Excalibur de la piedra donde se hallaba clavada, su futuro no deja dudas, apoyado por el Mago Merlín se convertirá en el Rey de los británicos.

Grabado de Gustave Doré del siglo XIX, donde aparecen el Rey Arturo y el mago Merlín.

A partir de ese momento la historia de Geoffrey de Monmouth, nos muestra el idílico Reino de Camelot, a su preciosa y adultera mujer Ginebra, o a su fiel Lancerot que solo le pierde la fidelidad en la cama de esta última. Además por supuesto de su célebre Tabla Redonda, paradigma de todos los caballeros medievales en su unión por un fin común. El rey Arturo luchó toda su vida por mantener el reino a salvo, tanto dentro como fuera de las fronteras, incluso contra los romanos si era menester. Pero la traición le llegó desde dentro, por la usurpación de su supuesto hijo Mordred. De vuelta a Inglaterra el rey Arturo, ambos se  enfrentarán muriendo los dos.

La realidad histórica.

Como bien dice; George Macaulay Trevelyan, profesor en Cambrigde y uno de los más importantes historiadores británicos del siglo XX, tiene narices que la parte más importante de la historia británica siga siendo un folio en blanco. Tras la salida a principios del siglo V de los romanos, una serie de jefes locales se harán con las riendas de la defensa de la isla, ante la llegada de las tribus bárbaras.

Este es el contexto asignable al posible Rey Arturo, de ahí, que bien pudo ser un militar romano que se quedará en la isla. Tras lo cual dirigió con éxito la defensa de la misma gracias a los avances técnicos que el Imperio dejó en Inglaterra. Este aspecto daría razón a la raíz de su nombre, más hispano que celta. Así como a la presunta defensa ante los invasores, los cuales nunca llegaron a conquistar plenamente la actual Gales, dicho sea de paso el hogar del Rey Arturo según Geoffrey de Monmouth.

El rey Arturo pintado a principios del siglo XX por C. E. Butler

Volviendo al libro en cuestión, o más bien tras la escritura  del mismo, el rey Arturo se hizo más famoso que el propio Carlomagno. A pesar de que este, sí que había sido de carne y hueso.  A partir de aquí todas las dinastías reales inglesas se han aprovechado de una forma u otra de la historia del “posible rey Arturo”. Desde el mismo Ricardo Corazón de Léon  que camino de la ciudad Santa de Jerusalén durante las cruzadas, regalo la espada Excalibur a su homónimo de Sicilia. O bien a los reyes de la Casa de los Tudor, que tras la guerra de las Dos Rosas a finales del siglo XV, se legitiman en el poder como descendientes directos del propio Rey Arturo. Por no decir de la literatura contemporánea y su aprovechamiento de los denominados mitos artúricos.

Además sin olvidar que hoy día entre series, dibujos animados, videojuegos, y superproducciones de Hollywood, la arqueología y los historiadores siguen buscado una verdad difícil de encontrar. Por nuestra parte vamos a acompañarlos a los supuestos lugares donde supuestamente habitó el Rey Arturo.

Tintagel

Para encontrar el Castillo de Tintagel, el supuesto lugar donde nació el Rey Arturo, nos tenemos que dirigir al Condado de Cornualles, situado al suroeste de la mayor isla Británica. Donde desde 2016, tras los últimos descubrimientos arqueológicos, podemos decir que su historia se ha reescrito en gran parte, además curiosamente acercándolo a las tesis de los que defienden la veracidad del Rey Arturo. Cabe decir que el lugar es ideal para construir un castillo, una isla solamente conectada al resto por una lengua de tierra, es evidente que no hay mejor defensa posible. Eso sin decir las impresionantes vistas que debieron tener sus moradores.

El acceso a la isla y la cueva del mago Merlín.

El lugar pudo estar habitado desde la Edad del Hierro, pero las primeras evidencias arqueológicas y además de poca importancia nos revelan una ocupación de época romana, a través de unas monedas y cerámicas encontradas en las últimas campañas. Lo que sí que revelan estas con mayor claridad, es la ocupación entre los años 450-650, es decir en el “folio en blanco” de la historia de Inglaterra. Es de suponer por los restos hallados que se encontraron, que se trató de un lugar medianamente habitado en dicha época. Además, por una serie de mercaderes dedicados al comercio con el mediterráneo. Por último decir que hubo un castillo, el cual pudo ser habitado por una monarquía local. Pero a partir de ahí no se sabe absolutamente nada más. Los motivos que llevaron a Geoffrey de Monmouth a decir que fue el lugar de nacimiento del rey Arturo, son un verdadero misterio.

Un siglo después de que el monje gales escribiera el libro, en 1233, el Conde de Cornualles decide la construcción sobre las antiguas ruinas de su nuevo castillo, es de suponer que atraído por la leyenda del Rey Arturo y buscando su fama. Dicho castillo será habitado esporádicamente hasta el siglo XVI donde aparece de nuevo totalmente abandonado. Poco después en el año 1650 aparece por primera vez registrado como el Castillo del Rey Arturo.

La entrada al Castillo de Tintagel

En la actualidad los encargados de mantener y explotar el lugar turísticamente es  la English Heritage, es decir el gobierno de Inglaterra, lo cual es sinónimo de dejarse una buena pasta para entrar. La visita se puede completar con un museo y la bajada a la cueva donde supuestamente el Mago Merlín, llevaba a cabo su magia. Os dejo el siguiente enlace con horarios y precios: english-heritage

Cadbury.

El siguiente lugar artúrico que debemos encontrar, es la mítica fortaleza de Camelot, el lugar donde el Rey Arturo se reunía con sus caballeros de la mesa Redonda. A pesar de que existen varios lugares candidatos, entre ellos algunos campamentos romanos, apoyados por los que pretenden colocar al rey Arturo, como un antiguo general de las legiones romanas, el que más consenso ha levantado es el Castillo de Cadbury.  Para llegar al mismo debemos dejar atrás Tintagel, y a unos 190 km por la A-30 dirección a Londres, encontraremos dicho castillo, o más bien los escasos restos arqueológicos que quedan del mismo.

Aspecto de Camelot bajo la mirada del cine en el siglo XX

Las distintas actuaciones arqueológicas que se llevaron a cabo en esta pequeña colina, han dado como resultado que estaba ya habitada en el Neolítico. Las siguientes noticas destacables son mucho más cercanas en el tiempo, concretamente en el año 60 aC., cuando sufrió una gran destrucción que ha sido achacada a la invasión romana.

Cinco siglos después, alrededor del año 450, se producen las mayores reparaciones. Entre ellas un espacio amurallado de 1.200 m perimetrales, y con 5 metros de altura, dicha muralla se efectuó aprovechado antiguos restos romanos y según los expertos era de tradición celta.  No queda ahí la cosa, ya que una estructura central en forma rectangular  20×10 m., ha servido a los artúricos para hallar el verdadero lugar donde se reunían los caballeros de la mesa Redonda.

El supuesto lugar donde existió Camelot

Aunque lo más evidente arqueológicamente hablando es el periodo de máxima ocupación de la colina, alrededor de los años 480-510, estrato donde se han localizado grandes cantidades de ánforas mediterráneas de vino y aceite. ¿Vendrían desde Tintagel? Realmente la coincidencia temporal da derecho a  sospechar, más sabiendo que a finales del siglo VI queda totalmente abandonada. Hoy día no es más que un gran campo donde pasta el ganado, aunque desde allí en un día despejado se puede observar el siguiente y último destino.

Glastonbury.

Como ha quedado dicho muy cerca del anterior destino, a unos 20 km,  encontramos Glastonbury.  Una colina que se eleva 160 metros sobre el nivel del mar, y que durante ciertos periodos de la historia aparece rodeada de agua. Por cierto el lugar más misterioso de todos los relacionados con el mítico Rey Arturo. En definitiva este lugar de peregrinaje está repleto de leyendas, mitos, y según algunos, de grandes fuerzas telúricas.

Hablando arqueológicamente ha sido lugar de paso desde el Neolítico, y por supuesto en tiempos romanos. En cuanto al periodo de la Alta Edad Media aparecen restos de ánforas mediterráneas  muy similares a las de los vecinos de Cadbury, aunque lo más curioso son dos enterramientos, posiblemente de adolescentes y datados en el siglo VI.

A partir del año 900 aparecen claramente los restos de un cenobio y una iglesia, que debieron estar ocupados por algún grupo de monjes. Aunque no es confirmada su presencia hasta el año 1243, gracias al encuentro de una carta, que dotaba de permiso para la realización de la feria de San Miguel. Lo siguiente es la destrucción por un terremoto en el año 1275, y finalmente su reconstrucción en el siglo XIV de la cual podemos observar hoy la magnífica torre que corona la colina.

La torre de la colina de Glastonbury

A continuación saltamos al mundo de la mitología celta, según la cual Glastonbury sería Avalon, es decir el lugar donde se reúnen los muertos para pasar al otro mundo.

Pero Glastonbury también vive de las leyendas cristianas, sin ir más lejos fue el lugar donde fue a parar José de Arimatea. Nada más y nada menos que con el Santo Grial,  la de leyendas que han salido del mismo da para muchos libros. Pero la que   acerca definitivamente  a Glastonbury al Rey Arturo, es el hallazgo por parte de unos monjes de las supuestas tumbas del mítico rey,  y su esposa Ginebra en el año 1190. Según los monjes se hallaban 2,7 metros por debajo del suelo y tapadas con una losa. ¿Coincidencia con los dos enterramientos adolescentes?

La Abadía de Glastonbury, muy ligada a la historia de la colina de Glastonbury

Hoy día Glastonbury, gracias a todas estas leyendas es un lugar de culto y visita obligada para cristianos, paganos celtas, y los denominados artúricos, es decir que están por la labor de reconocer al Rey Arturo como el primer rey de Inglaterra.

En definitiva que cada cual saque sus propias conclusiones. Aunque volviendo al principio del texto, fuese mito o realidad, lo que sí que consiguió Geoffrey de Monmouth con el Rey Arturo, al menos en la Edad Media fue eclipsar la figura del gran Carlomagno en tierras inglesas.

Si os ha gustado, os invito a conocer una historia muy similar, en este caso con el sobrino de Carlomango, Roldán y su mítica espada Durandal.

En busca de Durandal, la espada viajera del Cantar de Roldán

Mas info:

Templarios, griales, vírgenes negras y otros enigmas de la historia, Juan Eslava Galán, Ed. Planeta, 2011

english-heritage    nationaltrust

Imágenes: flickr  commons.wikimedia   pixabay

El castillo de Peñiscola, el retiro de los viejos Templarios.

Cuando a finales de mayo de 1291, los mamelucos musulmanes toman la fortaleza de Acre, no solo fue el final de la presencia cristiana en las cercanías de Jerusalén. Sino que para los caballeros templarios, aquellos que tenían por principal misión la protección de los peregrinos que acudían a la ciudad santa, fue el principio del final de una época. Pese a lo cual en la otra orilla del mediterráneo, extrañamente tres años después se inicia la construcción del que debía ser el último refugio de los caballeros templarios.

Los caballeros del Temple y la corona de Aragón.

Indiscutiblemente la elección, por parte de los templarios de aquel saliente rocoso en el Mediterráneo para la construcción de su fortaleza, no solo fue por las excelentes condiciones de protección  que este ofrecía. Sino que venía de una larga y fructífera relación entre las autoridades del temple y la Corona de Aragón.

Para acercarnos un poco a dicha relación nos debemos trasladar a dos siglos antes. En tiempos de la 1ª cruzada, Alfonso I el Batallador ya contó con la amistad de muchos de los caballeros que acudieron a la misma.  Por dicho motivo el joven Reino de Aragón se nutrió de ellos para su cometido principal, la reconquista iniciada de los territorios hispanos ocupados, por el mismo infiel que ocupaba Jerusalén, el islam. Aunque también es menester nombrar al obispo de Huesca y Jaca, Esteban, que tras su paso en 1105 por las tierras recién conquistadas en oriente, fue el impulsor de la llegada de caballeros cruzados para la conquista de la ciudad de Zaragoza.

Armas templarias del Museo del Castillo de Peñiscola

La relación fue tal, que tras la muerte de Alfonso I el Batallador, los Caballeros Templarios del Reino de Aragón, que surgieron en el término de Monreal,  se hicieron merecedores de la herencia de los territorios reales. Hecho por cierto que no se llevará a efecto por la negativa de los señores feudales y el hermano de Alfonso,  Ramiro II, aunque ello no fuera óbice para continuar con la relación. En definitiva tenían un propósito en común muy importante, la comentada reconquista.

Deberán pasar unos decenios para encontrar la época de mayor esplendor de la Orden del Temple en Aragón. A principios del siglo XIII un niño de 6 años llega al castillo templario de Monzón para recibir la protección y formación durante tres años, tras lo cual se convertirá en Jaime I de Aragón, el rey templario por excelencia. Durante su reinado y con la ayuda templaría la Corona de Aragón se lanzará a la conquista del Mediterráneo, sucesivamente incorporó, Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera que se convertirán los próximos años en la punta de lanza del control marítimo, que la corona aragonesa efectuó en el mediterráneo occidental. Todo ello sin olvidar el principal propósito de la reconquista de la península, en este contexto llegará la conquista de la ciudad de Peñiscola en el año 1243.

La llegada de los templarios a Peñiscola.

La historia de los templarios en Peñiscola sigue estando impregnada de ciertos interrogantes, que nos pueden hacer más curiosa si cabe, la visita actual al mismo. En el año 1294, como ya hemos dicho tras la pérdida de los últimos territorios cristianos en Oriente Próximo, un nieto del mayor rey templario, en este caso Jaime II, decide intercambiar con los templarios los terrenos de Peñiscola por los de la ciudad de Tortosa. Tras lo cual, unos años después estos últimos comparan por una gran suma de dinero el señorío de Culla, lo curioso del tema reside en la poca valía de dichos territorios, pero parece ser que su propósito era rodearse de un cinturón de seguridad.

Dos son los personajes claves que aparecen en este contexto de intercambios entre el rey de Aragón y los Templarios. Por un lado el joven Arnau de Banyuls que se convertirá en el encomendador de Peñiscola, junto a él el penúltimo Maestre Templario de la Orden de Aragón, Berenguer de Cardona. Ambos acometerán la labor de levantar sobre los restos de una antigua alcazaba musulmana el Castillo de Peñiscola.

Escudos de armas, entre ellos los de Berenguer de Cardona y Arnau de Banyuls

De esta manera ese mismo año 1294 se inicia la construcción del que debía ser el punto de partida de los caballeros del Temple, para volver a recobrar su posición al frente de la lucha contra el infiel. La construcción siguiendo los cánones de las antiguas construcciones templarías así lo atestiguan. En definitiva este aspecto es motivo de grandes interrogantes, ¿por qué los constructores de Peñiscola usan las mismas técnicas que en el castillo de Miravet, un siglo y medio antes? Si no es para volver a reverdecer antiguos laureles.

El final de los templarios de Peñiscola.

Aunque todo se truncará aquel fatídico año de 1307, con un Castillo de Peñiscola inconcluso, los caballeros templarios se enfrentan a su final definitivo. No sin antes conocer la muerte del Maestre Berenguer de Cardona, acontecida en uno de sus viajes a la isla de Chipre, allí donde un año antes se había reunido con Jacques de Molay para intentar relanzar la Orden Templaria.

Parece ser que fue tarde, en octubre de 1307, Jacques de Molay junto a sus compañeros es apresado por el rey de Francia Felipe IV, acusándolo de horrendos crímenes. Tras la confesión bajo tortura del último Maestre del Temple, el rey francés envía una misiva a su primo el rey de Aragón Jaime II. En la misma y tras relatar la confesión de Jacques de Molay, le pide que haga lo mismo con los templarios de Aragón. En primera instancia el rey aragonés no parece creer lo que está leyendo. Sus más fieles servidores y protectores del cristianismo frente al islam no podían haber cometido aquellos crímenes.

A los pocos días Jaime II le devuelve la carta a Felipe IV, en ella ya parece expresar sus dudas, ¿por qué de la construcción de nuevas fortalezas, si no tenían que temer a los reyes cristianos? Además le asegura que si se prueba que los delitos de  los que eran acusados, que iban desde la corrupción, a la sodomía y pasando por la negación de Cristo, o bien lo exigía el Papa, los detendría de inmediato. Aunque esta última no hizo falta, tras la acusación de la inquisición que ya ejercía en el Reino de Aragón, Jaime II se puso manos a  la obra.

Entrada al Castillo Templario de Peñiscola

En este punto vuelven aparecer los interrogantes sobre la historia del Castillo de Peñiscola, el cual fue entregado sin poner prácticamente oposición, incluso se dice que el comendador fue visto en barca camino del exilio. Mientras sus vecinos de Miravet y especialmente los templarios de Monzón lucharon dos largos años para mantener sus posiciones. Sea como fuese el final de los caballeros Templarios del Reino de Aragón se produjo en el año 1309 con la caída del nombrado Castillo de Monzón. Ocho años después en 1317, la nueva Orden de Santa María de la Montesa, fundada por el propio Jaime II se hará con las riendas del Castillo de Peñiscola y de todos los bienes templarios del reino de Valencia.

El Castillo de Peñiscola en la actualidad.

Tras ser declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931, y con las diversas actuaciones de mejora acometidas en el mismo, especialmente las que finalizaron en 2014. El Castillo de Peñiscola además de ser uno de los mejores conservados, nos muestra uno de los mejores espacios museizados para acercarnos al pasado de la Orden del Temple. Y por lo tanto para conocer un poco mejor lo aquí explicado.

Caballerizas convertidas en Museo

La entrada al castillo se realiza por el antiguo zaguán, desde ese mismo momento nos adentraremos en el mundo templario, ya que las estancias colindantes, ocupadas por las antiguas caballerizas y cuerpos de guardia son hoy día parte del museo comentado.

Para comenzar una de las salas nos expone claramente el proceso constructivo del castillo, nos será muy fácil comprender lo inacabado del mismo. Justo al lado la estancia que hará la delicia de los más pequeños y de los mayores, dedicada a  las armas y armaduras templarías. Para continuar el museo nos lleva por la historia de la Orden del Temple, nos da a conocer sus mayores héroes, o su estructura interna. Una de las salas más curiosas es la dedicada al mundo del simbolismo templario muy importante en la Edad Media. Otra de estas salas está dedicada a la relación que existió durante todo el periodo templario con la orden del Cister.

Escaleras del Patio de Armas

Antes de pasar al piso superior del castillo, bajaremos a las dependencias de la llamada Sala del Cónclave. Recibe este nombre por ser el lugar donde se eligió el sucesor del otro ilustre inquilino del castillo, el Papa Benedicto XIII, más conocido como Papa Luna, su larga historia la dejaremos para otro día. Dicha sala era la bodega mayor en tiempos templarios.

Iglesia de Santa María
Salón gótico

Tras subir a dicho primer piso, al cual llegaremos por un espectacular patio de armas cara al Mediterráneo, nos adentraremos en las principales estancias del Castillo Templario. La primera de ellas, el Salón Gótico era el lugar de recepción de los ilustres visitantes del castillo. Continuamos la visita por la sala de la Rebotica, denominada Casa del Agua, donde los templarios seguramente llevaron a la práctica la alquimia. Dejaremos para el final la iglesia de estilo cisterciense, dedicada al culto de la Virgen María y a los tres reyes magos, en ella todavía se observa la losa que cubrió la tumba del Papa Luna, antes del traslado de sus restos. Por cierto la visita se completa a través de todas las dependencias que ocupó a principios del siglo XV el Papa Benedicto XIII.

Para concluir os dejo la pagina web donde podéis consultar los precios y horarios de la visita.  castillodepeniscola

Para completar la información sobre los templarios y la Corona de Aragón, os invito a leer estos otros dos artículos:

http://caminandoporlahistoria.com/bancos-templarios/

El castillo-abadía de Montearagón, el “hermano pobre de Loarre”.

Mas info: LosTemplariosEnLaCoronaDeAragon

El último atardecer del emperador Trajano en Selinus.

Cuando a finales del año 113 de nuestra era, poco después de cumplir los 60 años, Marco Ulpio Trajano partió de Roma para convertir en el mayor emperador que había dado Imperio Romano, poco hacía presagiar su triste final. En realidad nunca más volvió a pisar la capital del Imperio.

Trajano

A principios del año 114 Trajano llegó a Antioquia, por aquel entonces convertida en una de las principales ciudades del Imperio. Su cometido ponerse al frente de once legiones con las cuales conquistar el Imperio Parto. En los siguientes meses con ayuda de ciudades como Zeugma, donde estaba apostada la Legión IV Escítica, y ciudad clave para traspasar el rio Éufrates. Las legiones romanas conquistaron primero las ciudades armenias del norte de los Montes Taurus, entre ellas Satala, Elegeia y Artaxata. Luego tras traspasar dichos montes continuaron las conquistas de las ciudades partas de Osroene, Signara, Edesa, y la gran Babilonia, para convertirlas todas en la provincia romana de Mesopotamia. Tras instalar la capital de esta provincia en Nísibis, vuelve a Antioquia para  preparar el asalto a Cesifonte, la capital del Imperio Parto.

Desde allí en el año 116 partieron las legiones romanas para conquistar Cesifonte. Concretamente el asalto a la ciudad se preparó desde dos frentes, uno por el río Éufrates comandado por el propio Trajano. El otro por el valle del río Tigris, en este caso al mando, uno de los más fieles generales de emperador hispano, el bereber y nuevo gobernador de Judea, Lusio Quieto. Muchos fueron los inconvenientes que encontraron, el fuerte calor, la política de tierras quemadas del rey parto Osroes I, o las revueltas judías por poner algunos ejemplos. A pesar de ello Cesifonte es conquistada, buena fe de ello da la toma simbólica del trono de oro del Imperio parto, por el emperador Trajano.

Imagen de Cesifonte en 1934

El declive de Trajano.

Los problemas de salud del emperador hicieron su aparición durante la campaña de conquista de Partía. La historiografía especula desde un golpe de calor a una especie de ictus, pero lo evidente eran los continuos mareos del emperador. Tras lo cual la esposa de Trajano, la emperatriz  Pompeya Plotina, aconsejó al mismo la vuelta a Roma. En la mente del matrimonio dos pensamientos diferentes, por un lado en la cabeza de Plotina la “presunta” recuperación de su marido.  Pero en la mente de Trajano parecía haber un asunto más importante, la necesidad del Imperio de tener el mejor sucesor, que precisamente no era Adriano el protegido de Plotina.

Parte de la columna trajana donde se observa la caballería de Lusio Quieto.

El problema parecía estar en la incapacidad de Adriano de mantener la paz en tan vasto territorio, aspecto por el cual, Trajano tenía claro quién debía ser su sucesor. El puesto debía recaer sobre su fiel Lusio Quieto, solo este podía mantener todos los territorios conquistados. El inconveniente su origen africano, de ahí la imperiosa necesidad de llegar a Roma para convencer al Senado, si él un hispano, había sido el mejor dirigente que había tenido el Imperio, un bereber también podía serlo. Con este propósito en la mente del emperador, una amplia comitiva a mediados de julio del año 117, partió desde Antioquia dirección Roma. La misma estaba integrada por las personas supuestamente más fieles del emperador, su esposa Plotina, su médico Critón, Fédimo el secretario privado, y el jefe pretoriano de Trajano, Liviano.

El imperio romano en su máximo esplendor tras las conquistas de Trajano.

La llegada a Selinus de la comitiva.

Pocos días después de partir de Antioquía los problemas del emperador fueron a más, el insoportable calor de mediterráneo hizo más mella si cabe en la frágil salud de Trajano. El lugar elegido para descansar fue Selinus, la ciudad costera de la provincia romana de Cilicia. Un lugar de tránsito habitual en las rutas del mediterráneo oriental, tras su fundación  como Sallune en el año 628 aC., por los fenicios. Todo ello a pesar de que los registros arqueológicos actuales retrasan más allá del año 2000 aC., el nacimiento de la ciudad durante el periodo de la cultura Hitita.

Pero lo cierto es el esplendor helenístico de la ciudad, tras ser motivo de disputa  por los sucesores de Alejandro Magno, el espejo donde se miro Marco Ulpio Trajano para acometer sus conquistas. Aunque evidentemente la ciudad que se encontró Trajano ya estaba planamente romanizada, tras la conquista en el 67 aC. de Pompeyo, de una ciudad en la órbita de Roma desde las derrotas de Filipo V, el rey macedonio a principios del siglo II aC.

A su llegada al  puerto de Selinus, Trajano ya no era dueño de su cuerpo, “la enfermedad” no le dejó ni bajar por su propio pie del barco.

La muerte de Trajano.

Tras unos días de descanso el emperador pareció recuperar las fuerzas, tras lo cual pidió a sus hombres que le subieran sentado en su “solium” a la colina cercana. Su propósito ver el mar Mediterráneo, aquel que se hallaba rodeado por todas las conquistas de sus antecesores y verdadero vehículo conductor de la cultura romana. Sería la última vez que Trajano pudo contemplar un atardecer.

Acueducto romano de la ciudad de Selinus

Tras esa noche Plotina se hizo cargo en persona del cuidado de su marido, no permitió que Critón siguiera con los mismos, ni que Fédimo siguiera leyéndole la correspondencia. Solo ella sabe lo que pasó en los últimos días de Trajano, solo ella sabe lo que llevaba la última sopa que bebió el emperador tras recibir la visita menos deseada por él, la de su sobrino y próximo emperador Adriano. Así fue como en aquella habitación Plotina consiguió que Adriano su protegido y quién sabe si amante, se convirtiera en el decimoquinto emperador de Roma. Finalmente la noche del 9 al 10 de agosto del año 117 Trajano encontró la muerte.

Según escribió Dión Casio a finales del siglo II en su “Historia de Roma”, Trajano siempre sospechó que su enfermedad venia de un envenenamiento continuado, aunque otros pensaban que fue fruto de un ictus. Lo evidente es que mientras Adriano era proclamado emperador y una de sus primeras decisiones fue la ejecución de cuatro generales “rebeldes”, entre los cuales se encontraba Lusio Quieto. Las cenizas de Trajano viajaban a Roma portadas por Pompeya Plotina para ser alojadas en la base de la columna Trajana, aquella que conmemoraba la victoria de Trajano contra los Dacios.

Selinus hoy día.

Para encontrar el último atardecer de Trajano debemos ir a Gazipasa, situada en una de las zonas más turísticas del sur de la actual Turquía. Allí a unos tres kilómetros de esta población encontraremos un yacimiento arqueológico, que sigue sin ser puesto en valor. Entre la maleza se encuentran los restos de lo que fue un Odeón de época helenista, o restos del pasado bizantino como un par de iglesias y un tramo de la muralla.

El cenotafio de Trajano en la actualidad, solo se conserva el piso inferior.

De época romana encontraremos unos metros de los que fue el acueducto de la ciudad y al menos dos zonas de baños públicos. Todo ello junto al Cenotafio erigido como monumento al que fue, para muchos, el mayor emperador de Roma. Se trata de un edificio de doble planta, en la parte superior contenía lo que fue un pequeño templo, en la parte inferior la tumba del emperador, es evidente que tras ser incinerado nunca ocupo dicho lugar. Hoy día todavía se puede entrar en ese lugar, a pesar de que parece ser que tras la ocupación por la dinastía Selyuquíe fue incluso usado como cuadra para los caballos.

Santiago Posteguillo y Optimus Princeps.

No puedo concluir estas líneas sin hacer este par de menciones. En primer lugar a Santiago Posteguillo, el cual no necesita presentación, si como bien dice el mismo; “Después de más de tres mil páginas y casi siete años relatando la vida de Trajano, no pude resistirme a la tentación de buscar esa ciudad…”. Para cualquier enamorado de la historia de Roma, es imprescindible la lectura de su trilogía sobre Trajano. Así como la de su e-book: En busca de la tumba de Trajano.

Escena de Optimus Princeps

Por último invitaros a conocer la historia de “Optimus Princeps”, una representación teatral de los últimos momentos de Trajano junto a Plotina,  a cargo de la compañía Producciones Imperdible. Os aseguro que su visión una noche de verano en el teatro romano de Baelo Claudia, es uno de aquellos momentos únicos en la vida. Podéis conocerlo a través de la siguiente web: imperdible.org

También podéis leer estos dos artículos que muestran el gran legado dejado por Trajano:

Siete maravillas de la arquitectura que nos dejo el emperador Trajano.

Timgad la ciudad romana que emergió de las arenas del Sahara

Mas info:

En busca de la Tumba de Trajano, Santiago Posteguillo, 2017

La Legión perdida, Santiago Posteguillo, 2016

turkisharchaeonews

Imágenes: commons.wikimedia

Cova Remigia, un abrigo del arte levantino con cerca de 1000 pinturas prehistóricas.

Nos dirigimos a Ares del Maestrazgo, un pueblo del interior de la provincia de Castellón para acercarnos al barranco de la Gasulla, allí a más de 1.100 m. de altura encontraremos un abrigo rocoso que contiene cerca de 1000 pinturas prehistóricas. Conviene subrayar que están situadas en dos sitios anexos, el primero la referida Cova Remigia la zona más pequeña y en la cual existen unas 700.

Cova Remigia

Mientras, a unos 60 metros se halla del Cingle de Mola Remigia, algo mayor que el anterior y que contiene unas 300 más. Todas ellas supuestamente realizadas entre 7000-1000 aC., catalogadas como arte levantino, son claves para darnos una amplia visión de la vida y las costumbres en nuestra prehistoria más reciente.

Cingle de Mola Remigia

El hallazgo de las pinturas rupestres.

Poco podía imaginar el masovero de la masía Remigia,  que aquellas pinturas con un cierto tono rojizo que había descubierto unos metros por encima de su casa, iban a convertirse en unas de las más importantes para el estudio del arte prehistórico levantino. Pocos meses después, en 1934, González-Espresati mientras realizaba una cacería se encontró con las mismas, para él no ofrecían dudas, eran iguales a las encontradas unos años antes a unos kilómetros de allí, en la Vall de Valltorta.

Tras ponerlo en conocimiento de las autoridades, empezaron a llegar al lugar los mejores expertos del momento; Porcar, Obermaier y el Abate Breuil corroboraron las primeras hipótesis que aseguraban, que el abrigo de Cova Remigia era el lugar más importante descubierto hasta el momento para el estudio de este tipo pinturas rupestres, en toda la Península Ibérica.  Tras el obligado parón de la Guerra civil los estudios continuaron; en este punto merecen un reconocimiento especial Eduardo Ripoll, por sus trabajos relacionados con la cronología de las mismas, y Ramón Viñas que paso cerca de 5 años en la masía Remigia catalogando todas las figuras.

La Masía, desde donde se observan los cercanos abrigos

Todo ello sirvió para la puesta en valor del fenomenal hallazgo, y para que junto al resto de lugares de todo el arco mediterráneo que contienen dichas pinturas, fueran catalogados en el año 1998 por la Unesco, como Patrimonio de la Humanidad. Desde entonces estas pinturas rupestres son conocidas como: Arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica.

Temática de las pinturas.

En primer lugar nos centraremos en el espacio de Cova Remigia, definido por los expertos como un auténtico santuario de caza. En definitiva cerca del 60% de las pinturas son escenas de caza, aunque en el restante 40% la actividad cinegética también este presente mediante una estrecha relación. Destacar entre las primeras un gran matiz de detalles, ya que en dichas escenas a parte del cazador y las presas, se incorporan incluso las pisadas tanto de hombres como de animales, junto incluso a los rastros de sangre. Es difícil aventurar cuál fue el momento elegido para plasmar las pinturas, ya que pudo ser tras la caza para estampar lo sucedido, o previamente para planificar el acto en sí de la cacería. Personalmente me decanto por la segunda, aunque sea un atrevimiento por mi parte.

Una de las escenas de caza de Cova Remigia

Por las pinturas conocemos las principales especies cazadas por los protagonistas del barranco de la Gasulla. El primer puesto lo ocuparían las cabras, por cierto muy destacadas respecto al resto, que fueron jabalíes, toros y ciervos. Destacar ahora,  que del restante 40%, existen animales no incluidos en las escenas de caza propiamente y también arqueros en solitario. Ambas como vemos, partes integrantes de cualquier escena de caza, pero no en situación de la misma. Siguiendo con las figuras humanas se pueden observar unas escenas de danza, que bien pudieran ser rituales previos a la caza. Aunque las que generan más dudas de su significado, son unas donde se ven unos arqueros disparado a hombres, es evidente que son ejecuciones, pero se especula que de una forma u otra, puedan estar relacionadas con el hecho en sí de la caza.

Una cabra, el animal más representado en Cova Remigia

Por último destacar las escenas de recolección, no muy claras por cierto, con la excepción de cestas donde depositar los alimentos. Destacar en este apartado unas extrañas figuras, que los expertos al principio habían catalogado como aves y que en la actualidad se da por hecho que eran abejas, que evidencian la recolección de miel.

El toro del Cingle de Mola Remigia

El abrigo anexo del cingle de Mola Remigia, se diferencia claramente del anterior en la menor cantidad de escenas de caza, pese a que también existen. Aunque en el encontraremos algunas escenas significativas, como por ejemplo un toro de cerca de 60 cm., medida muy superior al del resto de los animales representados. Pero especialmente el guerrero íbero a caballo y ataviado con el clásico casco de dicha cultura. Esta singular figura ha llevado a los expertos a retrasar hasta el año 1000 aC. la datación de esta pintura, algo por cierto que no se ha consensuado.

El guerrero íbero.

Datación de las pinturas.

Sin duda el apartado más complicado para el estudio de estas pinturas. La falta de restos humanos asociados, así como de otros registros con los que se pueda obtener dataciones por comparativa, parecen ser los motivos. Añadir además que no se han podido datar a través del C14, el método más fiable hasta el momento. Al menos en nuestra protagonista de hoy, por lo que debemos acudir a unas similares que se estudiaron con dicho método en el año 2006 en la provincia de Cuenca, estas dieron como suelo más antiguo alrededor de 7000 años.

Pero si podemos hablar de una cronología aproximada para las mismas, gracias al trabajo de Eduardo Ripoll y Antonio Beltrán. Las más antiguas corresponderían al denominado estilo naturista, realizado durante las fases finales del epipaleolítico, son las pinturas de mayor tamaño como el toro del Cingle de Mola Remigia. Este periodo está caracterizado por ser los primeros indicios del camino a la sedentarización, pero todavía estos artistas los podemos encasillar como cazadores-recolectores. Los expertos no se ponen muy de acuerdo con las fechas, pero podríamos centrarlas entre 7000-5000 aC.

 

Los dos siguientes estilos los podemos encasillar en el Neolítico, ambos serian consecutivos. Al primero de ellos se les ha asignado el nombre estilizado estático, al cual corresponden la mayoría de las pinturas de Cova Remigia, son figuras mucho más pequeñas y dotadas de mayor variedad de detalles descriptivos. El segundo sería muy similar al primero, pero con un detalle significativo que además le dará nombre; estilizado dinámico.  Lo dicho, a partir de ese momento las figuras incorporan sensación de movimiento, en las que mejor se observa es en los arqueros corriendo con las piernas totalmente en ángulo de 180º, lo cual denota gran sensación de velocidad. Sobre las fechas podemos decir entre 5000-2000 aC.

Una de las escenas de caza donde se observa el movimiento en los arqueros de la izquierda.

La última fase correspondería al estilo de transición al arte esquemático, en pleno Calcolítico y enlazando con la Edad del Broce, entre el 2000-1000 aC., una regresión en cuanto a pinturas, para dar paso a un arte lleno de símbolos, que se suele asociar al paso previo a la escritura.

¿Cómo ver Cova Remigia?.

Para comenzar destacar que la visita es gratuita, con el único pago de tener que subir unos dos kilómetros y un desnivel de unos 180 metros. En primer lugar hay que ponerse en contacto con el guía de la Diputación de Castellón, a través de un teléfono de la siguiente página web: ceice.gva 

El lugar de encuentro en la barriada de Montalbana.

Tras lo cual nos dirigiremos al punto de contacto en la carretera que se dirige a Ares del Maestrazgo. Unos 5 km antes de llegar está la pequeña barriada de Montalbana, donde en la hora expuesta nos encontraremos con la guía. La cual nos acompañara al lugar y nos hará la visita guiada. Abstenerse de ir en solitario, tanto la Cova Remigia, como el Cingle de la Mola Remigia, están tras las verjas dispuestas para su protección.