Mosaicos romanos, tipos, temáticas y su proceso de elaboración.

Los mosaicos no son una invención de los romanos, ya que se han hallado en diferentes culturas anteriores, desde Creta a Mesopotamia. Pero estos consiguieron convertirlos en habituales en todos los edificios, tanto públicos como privados. Gracias una vez más a Vitruvio y los restauradores de nuestro tiempo, hemos conseguido conocer, cómo se elaboraban, sus diferentes tipos, o bien cuáles eran los temas plasmados más habituales.

¿Cómo se elaboraban los mosaicos?

Dos son las fuentes principales para conocer el proceso de elaboración de los mosaicos romanos, el gran Vitruvio y los estudios de conservación actuales. Gracias a ambos conocemos el complicado, largo y costoso proceso, para el cual eran necesarios gran cantidad de profesionales. A pesar de que los mosaicos romanos se colocaban en paredes o incluso techos, los más habituales eran los colocados en el suelo, y en su proceso de elaboración nos vamos a centrar.

La primera labor era realizada por los albañiles romanos (caementarius) y consistía en la creación de una superficie lisa, estable e impermeable. Normalmente se colocaban tres capas, (de abajo a arriba; statumen, rudus y nucleus), los materiales principales de estas eran la cal y la tierra. Lo que cambia eran los componentes que llevaban estos mezclados, de abajo arriba era cada vez de menor tamaño, para conseguir más dureza en la parte inferior y una superficie más lisa en la parte superior.  Entre los diversos materiales que servían para compactar la superficie estaban; grandes cantos rodados, pequeñas piedras, restos de conchas, o polvo de ladrillo y tejas con los que culminar la preparación de la base. En los más laboriosos y caros la parte superior era rematada con una fina capa de mortero.

Sección de la construcción de un mosaico

Tras fraguar la obra el turno correspondía los pintores, en primer término dibujaban un boceto con algún tipo de carboncillo, por si tenía que ser rectificado. Una vez repasado y aprobado por el dueño de la casa, o por el supervisor de la obra pública, se repasaba todo el dibujo con pintura para proseguir la obra.

Los dos siguientes artistas en entrar en acción, eran el musivario y el teselario. Mientras el primero de ellos preparaba la zona recortando el mortero sirviéndose de las marcas del pintor, el segundo iba preparando las teselas a base de cortarlas a la medida precisa, parece ser que esta debía ser la parte más compleja de toda la obra. Tras lo cual solo restaba la colocación de las teselas, esta se solía hacer mediante dos técnicas diferentes. La primera de ellas directamente sobre la mezcla previo humedecimiento del suelo. Mientras que para la segunda se usaba una tabla por colocar previamente las teselas, luego eran depositadas en el suelo y con dicha tabla se ejercía una presión para su mejor fijación.

Es necesario recalcar que los materiales de las teselas eran muy diversos.  Desde los clásicos mármoles y granitos, las piedras preciosas como el lapislázuli oriental, vidrios, cerámicas, o los diferentes metales, por supuesto con el oro como elemento estrella en las ricas domus de todo el Imperio Romano. Una vez colocadas se solía pasar una fina capa de mortero para rellenar los huecos y finalmente se pulían con arenilla. Precisamente esta última acción era repetida a menudo para que el mosaico estuviera siempre liso y brillante, además de arena se utilizaba polvo de mármol.

¿Qué se representaba en los mosaicos?

 Los temas representados en los mosaicos eran muy diversos, además de diferentes ámbitos de la vida romana. Podemos constatar que el tema preferido era el relativo a las divinidades y el que se llevaba la palma era el Dios griego Dioniso, Baco para los romanos, que se ocupaba de proveer de vino y manjares las ricas mansiones del Imperio.  Aunque tanto el resto de compañeros del panteón griego, así como la mitología helénica estaban ciertamente muy bien representados.

El dios Baco de Complutum

El mar parece ser que también era un tema muy apreciado entre los romanos, encabezados por el Dios Neptuno, pero sin eludir un recuerdo de la rica fauna marítima, o las bellas escenas cotidianas en torno a los puertos y villas marineras.

La vida diaria de los romanos también tenía un lugar destacado en los mosaicos, como por ejemplo las típicas escenas de caza o los trabajos agrícolas. Pero el tiempo de ocio y de sociabilidad era muy importante para los ciudadanos de la Antigua Roma, escenas de teatro, de circo, de gladiadores, o del tiempo pasado en las termas inundaron los mosaicos romanos. Dos temas aunque más minoritarios llaman la atención, la obsesión por el tiempo, representado con los signos zodiacales o las estaciones, y su preocupación por la geografía con mapas de diferentes partes del Imperio Romano.

Tipos de mosaicos.

Dependiendo del lugar de destino del mosaico se debía elegir la técnica y el material adecuado, es evidente que no era lo mismo colocar un mosaico en medio de un jardín que en el despacho del emperador. Estos son los principales tipos de mosaicos romanos.

-Opus Signium

El más económico y simple de todos los tipos, se usaba con una mezcla de cerámica que le dotaba de un color rojizo. Antes de que fraguara la última capa de mortero se colocaban unas teselas de color negras o blancas, con sencillos dibujos geométricos o bien con inscripciones en las diversas lenguas de las zonas que iba conquistando Roma.  Parece ser que este tipo de mosaico fue importado por los romanos de las tierras cartaginesas, ya que estos lo usaban en el siglo III aC.  Destacar que debido a su alta impermeabilidad era usado en termas,  peristilos, o zonas exteriores, pero también en el resto de la casa especialmente de las menos pudientes.

-Opus Sectile

Más vistoso que en anterior, debido a que estaba realizado con teselas de mármol de múltiples colores, su destino eran las domus más acomodadas, pero especialmente  los edificios públicos.  A pesar de que las grandes dimensiones de las teselas ofrecían un aspecto un poco tosco, de los temas representados.

Se puede decir que es de tradición romana inspirada por las visitas a Grecia a finales de la República. Pero que irá adquiriendo protagonismo a lo largo del Imperio, y será con Nerón cuando tenga su mayor apogeo con mármoles de importación de los territorios conquistados, véase el norte de África o Asia Menor.

-Opus scutulatum

 Convive con los dos anteriores, es de los menos representados y no deja de ser un opus Sectile realizado con dibujos en forma de rombo. Curiosamente está más escenificado en las provincias que en la propia capital romana, además suele aparecer acompañado de otros tipos de mosaicos.

-Opus Tessallatum

De uno de los menos representados a uno de los más importantes. Son todos aquellos que están realizados con teselas cuadradas de entre 0,5-1,5 cm2, y en diferentes combinaciones de colores; en blanco y negro, en tres colores sumando a los anteriores el rojo, o bien en ricos policromados. Como ha quedado reflejado era el tipo de mosaico más habitual tanto Roma como en las provincias.

A través de una serie de dataciones se ha podido comprobar que los estilos y los gustos, se basaban en lo que podíamos denominar modas del momento. Por poner algunos ejemplos durante los tiempos de Adriano aparecen mosaicos con tendencias arabescas repletas de escenas vegetales. Mientras que los tiempos de la Dinastía de los Severos se caracteriza por el predominio de color negro.

-Opus vermiculatum

 Sin lugar a dudas los más espectaculares y matizados mosaicos romanos, es una variedad del anterior, pero con diminutas teselas cuadradas de menos de 0,5 cm de lado. Se solían construir en talleres especializados y llegaban a las obras en paneles preparados para insertarlos directamente. Añadir que normalmente no se hacían mosaicos exclusivos de este tipo, ya que debían ser enormemente costosos, de tal manera que eran combinados con el Opus Tessallatum.

-Opus musivum

Se trata del mosaico que se colocaba en las paredes, es decir el único mural de todos los tipos relatados. Debemos añadir que estos sí que son invención del mundo romano, posiblemente tras su paso por Egipto. Sus primeros ejemplares fueron a finales del siglo I aC., pero los más espectaculares comienzan aparecer con la técnica del Opus vermiculatum durante el siglo I. Pero su máximo esplendor llegará con el Bajo Imperio, y especialmente con sus herederos el Imperio Bizantino en las célebres basílicas de Rávena.

Catedral de Rávena
Catedral de Rávena

Más Info:

De Architectura, trad. José Luis Oliver domingo, Ed. Alianza, 1997

Historia de la cultura material del mundo clásico, entre otras Carmen Guiral Pelegrín, Ed. Uned, 2011

Imágenes: commons.wikimedia

Leptis Magna, la Roma del desierto.

Detalles del mercado de Leptis Magna donde aparece Gorgona (su sola mirada te dejaba petrificado)

 

Viajamos al norte de Libia, concretamente a unos 125 km al este de su capital Trípoli, para conocer uno de los restos arqueológicos más espectaculares que el Imperio Romano dejó en tierras africanas. Es preciso recordar las dificultades que en la actualidad tiene recorrer ese país, parece ser que el norte es una de las zonas más seguras, pero lo primordial es informarse previamente, os dejo el enlace del ministerio del interior de España, por si lo queréis consultar; exteriores.gob

La historia de Leptis Magna.

La ciudad de Leptis Magna debe su fundación a los fenicios. Situada en la desembocadura del Wadi Lebda, su orografía era la ideal para el establecimiento de una colonia fenicia, en este caso de la ciudad de Tiro. Es decir un territorio fértil, con salida al mar y en las cercanías de las rutas caravaneras que venían del interior del desierto del Sahara. Desafortunadamente son muy escasos los restos de este periodo, que se circunscriben a unas pocas tumbas de los siglos III-IV aC. Así como las escasas fuentes, las cuales nos desvelan una próspera ciudad púnica al servicio de Cartago, la capital de los cartaginenses.

Tras la segunda guerra púnica la ciudad pasará a estar regida por los númidas al servicio de los romanos, en concreto tras alguna especie de pacto entre el rey númida Missinisa y las autoridades romanas. Aunque se trata de un periodo bastante desconocido y no se descarta que pasara de manos númidas a cartaginesas, debido a sus continuas disputas.   Posteriormente a finales del siglo I aC., ante el levantamiento de Yugurta contra Roma, la ciudad de Leptis Magna se convirtió en residencia militar romana, desde ese momento se mantendrá definitivamente en la órbita de Roma.

Leptis Magna romana.

La anexión definitiva de la ciudad a las estructuras romanas se produjo tras la Batalla de Tapso (46 aC.). Dicha guerra tuvo como contendientes al Senado Romano encabezado por los herederos políticos de Pompeyo, con la ayuda de los Númidas, contra las tropas de Julio Cesar. La victoria de este último acabará imponiendo a la ciudad de Leptis Magna su anexión la provincia romana de África.

Su progreso político, económico y social  a partir de ese momento fue en continuo crecimiento, a la misma vez que se iba gestando la ciudad romana de Leptis Magna. Desde los tiempos del primer emperador Augusto (27aC.-14 dC.) se introdujeron en la antigua ciudad púnica los planes urbanísticos romanos, es decir la clásica retícula atravesada por el cardo y el decumanus. Además  de los primeros edificios propiamente de la cultura romana, como fueron el mercado y el teatro.

Teatro romano de Leptis Magna
Teatro romano de Leptis Magna

Su sucesor Tiberio no le fue a la zaga, acometiendo la construcción del templo de Roma y de Augusto en el entorno del primer foro de la ciudad. Tras este posiblemente Nerón, le concedió el estatuto de municipio romano y finalmente Trajano la convirtió en Colonia.

Con todo ello Leptis Magna estaba preparada para ver nacer al primer emperador romano nacido en África, descendiente de una familia de bereberes númidas. En concreto este hecho se produjo el 11 de abril del año 146, evidentemente nos referimos a Septimio Severo emperador entre 193-211. Desde su nombramiento, el embellecimiento de su ciudad natal sería un aspecto muy importante para el nuevo emperador. De tal manera, que durante el periodo de la dinastía severa, que incluye sus sucesores, Leptis Magna se convirtió en la ciudad romana más bella de toda África.

El declive de Leptis Magna.

Se puede decir que nuestra protagonista pasó en pocos años del todo al nada. Tras la caída de la dinastía Severa, la gran crisis del siglo III pasó factura a Leptis Magna, los problemas surgieron por motivos naturales, el torrente que pasaba por la ciudad fue anegando las calles, mientras las arenas del mar eran arrastradas a los bordes de la ciudad. Poco a nada se podía hacer, ya que la comentada crisis no dio la oportunidad de acometer las obras urbanísticas necesarias para revertir la situación.

El siglo siguiente la ciudad fue continuamente presa de las tribus bereberes, su debilitamiento fue de la mano  del declive del Imperio, hasta que en el año 445 es tomada por los bárbaros vándalos. Aunque durante el periodo bizantino, entre finales del siglo VI y principios de VII, pareció resurgir, la llegada de los musulmanes la sumió en las arenas de la costa tripolitana.

Allí se mantuvo hasta principios del siglo XX, momento en el que los arqueólogos italianos comenzaron a sacar a la luz esta joya del Imperio romano, la cual fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1982.

Los edificios más destacados de Leptis Magna.

Algunas fuentes señalan que en Leptis Magna pudieron existir cerca de 180 edificios públicos, que daban servicio a más de 100.000 romanos en tiempos de la Dinastía Severa.

Zona próxima al mar.

Como toda ciudad costera que se precie, Leptis Magna contaba con un espectacular puerto de más de 100.000 m2, rodeado de templos, pórticos y almacenes. Construido sobre los restos del antiguo puerto púnico fue adecuándose al crecimiento de la ciudad, por lo que la última restauración en tiempos de los Severos quedó completada con un gran pórtico de columnas dóricas. Otros edificios anexos al puerto era el faro de la ciudad y dos templos uno de ellos dedicado al Dios Júpiter.

Muy cerca del puerto se localiza el primer foro de la ciudad, hoy denominado Foro Viejo. Fue construido durante el mandato de Augusto, posiblemente sobre los restos de la ciudad púnica. Entre dicho foro y el mar se alzaron tres templos, uno de ellos en honor a Hércules, el siguiente a Liber Pater y entre ambos el principal de ellos, erigido por Tiberio en honor a Roma para divinizar al primer emperador Augusto.

La ciudad de los arcos romanos

Por otro lado parece ser, que cada emperador tenía costumbre por hacerse construir en Leptis Magna su propio arco, o al menos esto podemos deducir de la proliferación de estos monumentos en dicha ciudad. Por orden destacar los de Tiberio y Vespasiano, este último el único que genera dudas reales sobre su origen. Para continuar con los emperadores antoninos, encabezados por Trajano, Antonino Pio y Marco Aurelio. Pero el que se llevó la palma fue el erigido en honor a su hijo predilecto, el arco de Septimio Severo, situado en una de las entradas que vienen del suroeste, es un espectacular tetrápilo en el cual aparecen representados la familia de los severos.

Arco de Septimio Severo en Leptis Magna
Arco de Septimio Severo en Leptis Magna

Zona oeste de Leptis Magna.

En la zona más occidental de la ciudad, en las proximidades del limes de la misma, se construyeron tres de los edificios más significativos de la cultura romana. Por un lado el mayor teatro romano que se construyó en todo el continente africano, edificado por el primer emperador Augusto, y que hoy día uno de los edificios más significativos de las ruinas de Leptis Magna y uno de los teatros mejor conservados del mundo.  Construido bajo el mecenazgo de un tal Annobal Rufo, es una muestra de los poderes locales que adquirieron los ricos comerciantes de la nueva ciudad romana.

Precisamente para fomentar ese comercio, principal fuente de ingresos de Leptis Magna, en la insula contigua se construyó con anterioridad al teatro, el mercado de la ciudad. De estructura rectangular y con dos grandes construcciones circulares en el centro del mismo, las tiendas y tabernas daban al interior del recinto. Este espacio comercial fue completado unas décadas después con otro edificio destinado al mismo uso, se trata del “Chalcidicum” también de forma rectangular y rodeada de un pórtico donde se alojaban las tiendas.

Construcciones circulares del mercado de Leptis Magna
Construcciones circulares del mercado de Leptis Magna

Termas, circo y anfiteatro.

Edificios que no pueden faltar en una ciudad romana que se precie como tal. La termas romanas fueron construidas por el emperador viajero, Adriano, como es conocido, un enamorado del continente africano. Fueron situadas al lado del cauce del Wadi Lebda completadas con una Palestra y ambas de grandes dimensiones, queda constancia de grandes obras de mejoras durante los mandatos de Cómodo y por supuesto de los Severos.

El anfiteatro romano con capacidad para más de 15.000 espectadores fue construido cerca del mar, fuera de la ciudad en la zona más oriental de la misma, debió ser una de las zonas más perjudicadas por la crisis del siglo III y por lo tanto de los primeros edificios que se abandonaron.

Anfiteatro romano de Leptis Magna
Anfiteatro romano de Leptis Magna

La ciudad completada por los Severos.

Recordar que la Dinastía de los Severos procedentes de esta ciudad mandó en el Imperio entre los años 193-235. A parte de los edificios que nombraremos, es preciso comentar que la ciudad fue sometida en este periodo a una gran ampliación. El proyecto urbanístico fue dirigido por un amigo personal de Septimio Severo, conocido como Fulvio Plautiano. Toda esta ampliación tiene el sello de los gustos personales del emperador y de su esposa Julia Domna, su origen siriano llevo a la ciudad africana a tener una fisonomía muy cercana a las grandes ciudades romanas de oriente Próximo, como por ejemplo Palmira.

Entre los edificios construidos en esta época destaca el foro Severiano, que tenia las dimensiones de un campo de fútbol actual (100 x 70 m). Rodeado en tres de sus lados de un espectacular pórtico con columnas, sus capitales recuerdan a los de Pérgamo y además fueron construidos en Asia Menor, único espacio geográfico con ese tipo de mármol blanco.

La Basílica de los Severos en Leptis Magna
La Basílica de los Severos en Leptis Magna

La basílica es de planta cuadrada con tres naves y dos de ellas culminadas en ábside, fue construida en la zona más cercana a la ciudad vieja. Por último destacar otro nuevo templo construido entre el foro nuevo y la zona de las termas, que recuerda al Altar de Pérgamo, para su culminación fue revestido con un espectacular granito de color rojo.

Cuatro batallas de Roma perdidas que forjaron un Imperio.

De todas aquellas frases que nos presentan a las derrotas como punto de aprendizaje para que lleguen las victorias, permitirme quedarme con la pronunciada por Ernest Shackleton. El explorador británico, tras ver la muerte de sus compañeros camino del Polo Sur y tras comprobar cómo el noruego Roald Amundsen les conseguía ganar la partida, dejó caer la siguiente frase:

 “los hombres no se hacen a partir de victorias fáciles, sino en base a las grandes derrotas”

Dicha frase sin duda se puede extrapolar al Imperio Romano, si bien es cierto, que con las victorias de las legiones romanas se consiguió expandir el territorio. Con las derrotas se forjó socialmente, políticamente y militarmente el Imperio más grande que ha visto el mar Mediterráneo. De todas estas derrotas que evidentemente fueron muchas, hoy nos quedaremos con estas cuatro.

La Batalla de Horcas Caudinas (321 aC.)

La primera de las grandes derrotas, o más bien la más deshonrosa, que sufrió la República de Roma fue durante las denominadas guerras Samnitas, sucedidas durante la conquista de la Península itálica.  A mediados del siglo IV aC., la República de Roma contaba con apenas los territorios del actual Lacio conquistados en las guerras latinas. Mientras, sus vecinos los Samnitas se localizaban en torno a las montañas del centro sur de Italia.

El principal motivo del conflicto vino de la necesidad de ambos de la conquista de las ricas tierras de la Campania. Los primeros en dirigirse hacia estas tierras para hacerse con ellas fueron los Samnitas, ante dicha agresión las autoridades de Capua, la capital de la Campania, fue la de entregar a Roma sus territorios. Ante tal sorpresa Roma se ve obligada a exigir a los Samnitas su retirada, la negativa de estos condujo a la primera de las tres guerras Samnitas (343-341 aC.)

El resultado fue confuso, posiblemente debido al temor mutuo de que su lucha fuera aprovechada por terceros, en el caso de los romanos el temor venia de los galos del norte, mientras que los Samnitas temían un ataque marítimo de los espartanos. De esta manera pasaron los años, mientras ambos contendientes se preparaban para el nuevo asalto.

Batalla-de-Horcas-Caudinas-Milek-Jakubiec
Batalla de Horcas Caudinas Milek Jakubiec

La nueva chispa saltó en el año 326 aC., en este caso por el control de Nápoles la ciudad fundada por los griegos unos siglos antes. Las primeras escaramuzas resultaron positivas para los romanos, que poco a poco iban conquistado nuevos territorios y sus ánimos se fueron enalteciendo.

 Ese fue su gran error, en el año 321 aC., los cónsules de Roma; P. Albino y V. Calvino consiguieron reunir un gran ejército, con el cual se dirigieron a la ciudad de Luceria. Las falta de previsión y la demasía de confianza llevaron a los ejércitos romanos a introducirse en el desfiladero de Horcas Caudinas, cerca de la actual ciudad de Montesarchio. Allí fueron sorprendidos por el ejército Samnita, que acorraló entre aquellas montañas a más de 30.000 romanos. Ante la imposibilidad de combatir, y de Roma de mandar refuerzos, los romanos se vieron en la obligación de rendirse. Esto supuso una de las mayores ofensas que sufrió la joven República de Roma, ya que sus soldados fueron invitados a abandonar el desfiladero sin armas y bajo las lanzas enemigas.

El pueblo Samnita evidentemente acabará pagando con creces tal ofensa, a pesar de que Roma sufrió para derrotarlos, en el año 290 aC., los Samnitas se ven obligados a firmar la capitulación, exhaustos ante una Roma que poco a poco fue consiguiendo el dominio de la Península Itálica.

La batalla de Cannas, agosto del 216 aC.

Sin duda, la más sonada derrota de Roma durante toda su historia, tuvo lugar durante la segunda de las guerras púnicas. Estas comenzaron  con la toma de Sagunto por las tropas cartaginesas de Aníbal en el año 218 aC. Luego tras pasar el invierno preparando la guerra, la suerte estaba echada.

Aníbal conocía  que los planes de Roma podían ir encaminados a la toma de Cartago, la capital africana del Imperio Cartaginés. Por lo que hizo buena la teoría que la mejor ofensa es un buen ataque, en una de las más célebres imágenes de la historia cruzó los Alpes en el mes de Agosto del año 218 aC., con él iban 50.000 hombres a pie, 9.000 a caballo y 37 elefantes. La intención de Aníbal era ir reclutando por el camino enemigos de Roma que se sumaran a su causa, a su llegada a Italia las primeras victorias elevaron su moral, y además contó con la ayuda de los galos, por lo que la reposición de cartagineses estaba asegurada.

El año siguiente, 217 aC., las victorias siguieron sonriendo al ejército cartaginés, que pronto vio como Roma podía caer a sus pies, pero posiblemente el temor a un largo asedio frenó las aspiraciones de Aníbal. Pero lo cierto es que todavía quedaba la mayor derrota de Roma pendiente.

Aníbal cruzando los Alpes, Mariusz Kozik
Aníbal cruzando los Alpes, Mariusz Kozik

Esta sucedió en el año 216 aC., E. Paulo y T. Varrón reclutaron en Roma el ejército más grande visto hasta ese momento, muy superior en número a sus rivales cartaginenses. Según los cálculos unos 80.000 romanos  se dirigieron hacia el Mar Adriático donde las tropas de Aníbal estaban acantonadas, mientras este último los esperó cerca de la pequeña localidad romana de Cannas. El enfrentamiento ha sido descrito como una de las más celebres victorias en un campo de batalla. Aníbal colocó la mejor caballería en las alas, mientras hacía ceder el centro, los mejores jinetes africanos  fueron encerrando a los romanos en un gran círculo. Tras interminables horas de batalla, dos pequeños destacamentos romanos con menos de 10.000 hombres, consiguieron huir. La mayor masacre de romanos en la historia acababa de suceder.

A partir de este punto entramos en uno de aquellos misterios que nos ha dejado la historia. Dos preguntas quedan en el aire;  ¿Por qué Aníbal no entró en Roma? ¿Por qué nunca llegaron los refuerzos hispanos, o griegos? Lo cierto es que 14 años después, Roma acababa con su gran rival de mediterráneo. El imperio comenzaba a expandirse fuera de Italia.

La Batalla de Carras, junio del 53 aC.

En el año 60 aC., se estrena lo que la historiografía ha denominado el primer triunvirato de Roma. Es decir una especie de pacto encubierto entre tres destacados generales romanos, véase, Pompeyo, Julio Cesar y Craso, para el control de una República de Roma sumida  en una interminable crisis política.

A pesar de las enormes diferencias entre ellos, consiguieron comandar los designios de la República hasta el año 55 aC., año en que se ven obligados a reunirse en Luca, para controlar los movimientos políticos de la clase más conservadora del Senado. Tras la renovación del pacto del triunvirato, Julio Cesar seguiría en la Galias, Pompeyo era designado para el control de Hispania pero ejerciendo desde la misma Roma a través de legados. Por último a Craso se le designó la administración de la provincia romana de Siria, es en este punto cuando empieza el problema.

Es evidente que era un pacto de poder, es decir tres culos para un solo sillón, el del trono imperial que en Roma se llevaban años barruntando. Por lo que cada cual debía ir presentando sus credenciales, Julio César las tenía de sobras presentadas con sus victorias en la Galias. Pompeyo pasaba por ser uno de los más destacados generales de los últimos 30 años, con diferentes actuaciones desde Hispania, hasta Asía y pasado por el norte de África. En cambio Craso desde sus éxitos en la rebelión de los esclavos de hacía cerca de 20 años, se había dedicado mayormente a ejercer asuntos políticos y económicos, por lo que necesitaba una gran victoria en el campo de batalla.

Batalla de Carras, Dariusz Bufnal
Batalla de Carras, Dariusz Bufnal

La elección del escenario para su gran victoria, no pareció estar muy bien escogido. El Reino de los Partos que se expandía entre los ríos Eúfrates e Indo, estaba conformando por una gran serie de tribus seminomadas, que entre sus diferentes virtudes se encontraba ser extraordinarios jinetes.

Tras preparar durante un año el asalto, en el año 53 aC., entres seis y siete legiones según las fuentes, atravesaron el río Eúfrates. Al principio parece ser que la táctica de los partos pasó por la pasividad, para conseguir que las tropas romanas se confiaran y tomaran más riesgos de los necesarios.  Sobre el mes de junio dichas tropas se habían alejado en exceso de las fuentes de aprovisionamiento, y ese fue el momento elegido por las tropas partas para caer sobre el rival. En un lugar cercano a la actual ciudad turca de Altinbasak, la movilidad del ejército parto rompió la férrea estructura de las cohortes romanas. La sed, el hambre y el fuerte calor hicieron el resto.

El resultado más de 20.000 muertos, incluido el propio Craso, tras ser hecho prisionero y ejecutado en el campo de batalla, además de 10.000 desaparecidos que se convirtieron en la célebre Legión Perdida. Sin contar que tuvieron que pasar unos 150 años para que el mayor conquistador de Roma, Trajano, se hiciera con los territorios partos.

La matanza de Teutoburgo en el 9 dC.

Nos encontramos ante la única de las batallas que presentamos hoy, que ocurrió durante el recién estrenado Imperio romano. Tras la llegada al poder de Augusto en el año 27 aC., se desvelaron sus planes respecto a la zona norte del Rin. Estos pasaban por establecer una nueva provincia romana, denominada Germania, aunque de facto nunca se llegó a hacer debido entre otras causas a la matanza de Teutoburgo.

En el año 7 dC., Augusto envía a Quitilio Varo, hombre de confianza y yerno de Agripa, al mando de tres legiones al interior de los territorios germanos, con la labor de pacificar y consolidar dicha provincia. El modus operandi de estas legiones era ocupar dicho territorio durante los veranos, para ir consolidando las tradiciones romanas y de paso ejecutar los correspondientes impuestos imperiales. Tras el verano y ante la llegada del crudo invierno las legiones se retiraban a los  reforzados campamentos  en torno al río Rin.

Batalla de Teutoburgo, Milek Jakubiec
Batalla de Teutoburgo, Milek Jakubiec

El verano del año 9, no fue diferente, el mes de septiembre las tres legiones romanas inician la tradicional vuelta a las bases, pero un hecho cambiará su destino. Uno de los auxiliares de Quitilio Varo, el teutón Arminio, le avisó de una rebelión de varios pueblos germanos en una zona situada al sur del camino de vuelta. Como buen conocedor del lugar, este último aconsejó al legado romano como podían ser controlados, pero para ello debían desviar su camino para pasar por un bosque, hoy día denominado Kalkriese. Al llegar al bosque, las persistentes lluvias y la espesa vegetación hicieron imposible la defensa romana ante los bárbaros teutones.

La masacre fue una de la humillaciones más grandes del Imperio, de 20.000 hombres se cuenta que alcanzaron el río Rin escasamente 80 legionarios. El propio Varo parece ser que se suicido para no tener que presentarse ante Augusto. Desde ese momento la decisión de establecer el limes germánico en el río Rin se convirtió en una solución sin vuelta atrás. Solo con el inciso de la venganza protagonizado por el general romano Germánico al someter a diferentes tribus y volver a Roma con los estandartes de las legiones que quedaron en el Bosque de Teutoburgo.

Más info:

Diccionario de batallas de la historia de Roma (753 a.C.-476 d.C.) Julio Rodríguez González, ed. Almena 2017.

Historia Antigua Universal III, historia de Roma, varios. Ed. Uned, 2008

Imágenes:

milek.artstation   lacedemon.artstation  bufnalhistoricalart

Los bagaudas de Basilio, los “indignados” del Bajo Imperio.

Se conoce como bagaudas a los integrantes de las revueltas campesinas, que sucedieron en el Bajo Imperio y en la Alta Edad Media, en especial en las Galias y en la Hispania Romana. Pese a esta descripción genérica, como veremos a continuación la situación era más compleja, sin olvidar la complicada interpretación de las escasas fuentes de la época y por supuesto la enorme descomposición del otrora Imperio Romano.

Contexto del siglo V en la Hispania Romana.

Tras la ruptura del limes germánico y en especial desde el año 409, el control político de la Hispania Romana ya prácticamente no pertenecía al emperador romano de turno, en este caso Honorio el hijo de Teodosio el Grande, el último emperador hispano. A lo sumo la única provincia hispana que parecía estar bajo la órbita de dicho emperador era la Tarraconensis, pero en el año 414 los visigodos encabezados por su rey Ataulfo se instalan en Barcino.

A pesar de que llegaron como protectores de las estructuras romanas,  como es sabido se acabaran convirtiendo durante el siguiente siglo en los dueños de la Península ibérica. Solo cuatro años después de su llegada a Barcino, es decir en el 418, consiguieron el reconocimiento romano como el primer reino bárbaro dentro del territorio geográfico del Imperio de Occidente. Su primera capital fue Tolosa, y los territorios asignados para su asentamiento fueron al otro lado de los Pirineos. Para desde allí poder ejercer un control del territorio que ya pudo venir bien al emperador Honorio, a sabiendas de que el peligro venía del norte, por lo que el nuevo reino Visigodo les podía ejercer de tapón de las continuas invasiones de otros pueblos bárbaros.

La Hispania alrededor del año 420

Lo sucedido el resto del siglo V fue una progresiva desintegración de las estructuras hispanorromanas. Mientras, emergían otras realidades apoyadas en costumbres aportadas por los pueblos bárbaros, que en definitiva acabarán dando los siglos posteriores  las conocidas realidades feudales. En este punto podemos añadir que la historiografía sigue debatiendo el protagonismo de los hispanorromanos en este cambio, bien desde la grandes domus del mundo rural o desde las mermadas ciudades romanas.

¿Quiénes eran los bagaudas?

Sobre los bagaudas, la historiografía actual también se encuentra en plena revisión sobre los datos aportados, por las escasas fuentes y la arqueología. Las cuales han llevado a la opinión generalizada que los protagonistas de estas revueltas no eran simples campesinos disgustados, o como mínimo no actuaron solos. Hoy día se piensa más bien que tuvieron un fuerte apoyo de las clases medias de las ciudades, a las que deberíamos sumar, los forajidos del sistema, los desocupados, o incluso los miserablemente asalariados.

Las revueltas surgen como una forma de protesta por la fuerte presión fiscal, de un Imperio que ya ofrecía poco a cambio, pero también para reivindicar una justicia social que se había ido perdiendo con la merma de las estructuras romanas. El foco de las miradas recayó en los dos poderes más visibles de estas estructuras, que además debían ser los protectores de las mismas. Por un lado los grandes propietarios rurales, y por el otro los escasos poderes civiles y militares de las ciudades, o en su defecto las cabezas más visibles de la religión.

Dada la escasez de fuentes es difícil conocer su imagen, pero posiblemente no fue muy diferente a esta.

Es decir, el campo de abono para las revueltas estaba bien preparado, los poderes de las ciudades escaseaban, los militares mal pagados pudieron incluso pasar al campo contrario. En dicho entorno el poder más fuerte lo constituían los obispos de las ciudades tardorromanas, pero estos tenían graves problemas que resolver; las controversias en el seno de una iglesia católica envuelta en luchas internas con los priscilianistas. Mientras, los grandes propietarios posiblemente estaban más cerca de los bagaudas de lo que se pudiera pensar, no en vano fueron los principales beneficios de estas revueltas, a menor poder central, mayor poder de los aristócratas rurales.

Basilio y los bagaudas de la Tarraconense.

Para comenzar señalar que lo poco que conocemos de este colectivo, se los debemos al obispo hispanorromano Hidacio, uno de los mejores cronistas de la Hispania tardorromana.

Las primeras noticias que surgen sobre los bagaudas hispanos corresponden al año 441, es decir prácticamente 30 años después de que sucedieran las primeras en las Galias. El foco parece estar muy concentrado en torno al curso medio del río Ebro, antes de la llegada de este Caesaraugusta. Estas primeras no parece que fueran muy importantes y rápidamente reprimidas por el general Asturio, mandado por el emperador Valentiniano III para reprimirlas. Parece evidente por la falta de mención de un dirigente, que fueron más bien escaramuzas poco organizadas.

Valentiniano III.

Pero el general romano a pesar de dar muerte muchos de ellos, no consiguió erradicar el movimiento bagáudico. No en vano las revueltas prosiguieron meses después, ahora el nuevo enviado para acabar con ellos fue el sobrino del primero. Su nombre Merobaudes, un militar hisparromano que curiosamente también era poeta.  Corría el año 443 cuando, según Hidacio, los bagaudas dirigieron su posición más al norte, ya que en el relato coloca un gentilicio a la palabra bagaudas, en este caso aracelitanos. Se especula que puedo ser o bien la actual Huarte-Arakil , situada en el sur de Navarra, o Araciel un pequeño enclave romano situado en las afueras de Alfaro en La Rioja.

El resultado fue el mismo de las primeras revueltas, los bagaudas fueron fuertemente reprimidos, pero no se consiguió acabar con ellos. Mas bien al contrario, ya que cuando vuelven a aparecer seis años después ya están plenamente organizados en torno a un líder sólido, Basilio el bagauda. El origen de este individuo es totalmente desconocido, se especula que pudo ser un militar, pero existiendo la posibilidad de que su origen fuera romano, visigodo o incluso suevo. Aunque otra gran mayoría defiende su origen civil dotado de un alto estatus social, hipótesis que de ser cierta podía significar un intento más de usurpación dentro de las estructuras del bajo Imperio.

El asesinato del obispo de Tarazona.

Nos encontramos ante el hecho más destacado de la revuelta de los bagaudas. En el siglo V, Turiaso la Tarazona romana, pasaba por ser una de las ciudades más importantes de la zona media del rio Ebro. Así lo atestigua la existencia de un obispado, dirigido en el año 449 por el obispo León. Su muerte a manos de los bagaudas ese mismo año, es vista como un ataque directo al poder más alto de dicha ciudad tardorromana.

Mapa de la zona en que actuaron los bagaudas

En aquellos momentos la iglesia recibía un alto porcentaje de los impuestos, para la construcción de los edificios de culto, es decir; basílicas, iglesias o palacios episcopales. Por lo que el hecho de su asesinato, es visto como una forma de establecer un poder dentro de esta ciudad, desde la cual poder actuar. Pero además poder financiar la causa de la revuelta, ya que es necesario recordar que los bagaudas buscan reconocimiento y sustento económico.

A partir del momento en que se hacen fuertes en una ciudad, ya no podemos hablar de unos simples “indignados”. Basilio y sus bagaudas debieron conformar un ejército dispuestos a cambiar el régimen establecido, que a buen seguro veían factible debido a las débiles estructuras romanas de la Tarraconensis. De esta manera los siguientes años siguieron las conquistas y los saqueos por toda la región del Ebro. Queda atestiguado su llegada a Caesaraugusta y posteriormente el asedio de la ciudad de Ilerda.

Pero el asedio de Ilerda no fue realizado en solitario, ya que contaron con la ayuda de los suevos, tras una especie de pacto entre Basilio y el rey de estos, Requiario. Ante el cariz que estaba tomando el asunto, el emperador romano Valentiniano III se ve en la necesidad de volver a pedir ayuda al reino visigodo de Tolosa. De esta manera en el año 454 el rey visigodo Teodorico II envía un ejército a la Tarraconense al mando del cual se encuentra su hermano Federico. El ejército visigodo actuando como federado, reprime la revuelta de los bagaudas. Las consecuencias parecen estar cada vez más claras, como se ha dicho con anterioridad los visigodos irán progresivamente ocupando el poder de una Hispania romana encaminada a la oscura Alta Edad Media.

Si os apetece completar información sobre la época, es muy recomendable el siguiente artículo:

Los pueblos bárbaros que acabaron con el Imperio Romano tenían un nombre

Imágenes: pinterest

Magno Máximo el “otro” emperador hispano del Imperio romano.

Antes de entrar en materia comentar que el entrecomillado de la palabra “otro” tiene su razón de ser. Para algunos, nuestro personaje no pasó de ser uno de más de los usurpadores del tambaleante Imperio romano de Occidente, para otros uno de los mejores generales romanos del Bajo Imperio. A lo que debemos sumar las leyendas medievales que lo colocan como uno de los primeros reyes británicos. Aunque después de conocer algo más su historia, tampoco es tan descabellado llamarlo emperador de occidente. En definitiva fue alzado por el ejército, algo muy habitual en especial desde la crisis del siglo III en el Imperio.

Una revisión al contexto histórico del siglo IV.

Para conocer un poco mejor, el cómo y dónde gobernó Magno Máximo entre los años 383-388, debemos mirar atrás en el tiempo. Concretamente alrededor del año 337, tras la muerte de Constantino el Grande, el imperio queda dividido en dos. Por un lado el Imperio Oriental, es decir Bizancio, bajo el mandato de Constancio II, mientras que la parte Occidental queda bajo su hermano e hijo también de Constantino, en homónimo Constantino II.

Pero no quedaron aquí las divisiones imperiales. Ya que a su vez el denominado Imperio Occidental queda dividido en dos partes, denominadas prefecturas. La más occidental de todas es la que precisamente nos atañe en el relato de Magno Máximo. Se trataba de  la denominada Prefectura de las Galias, que incluía cuatro diócesis; la Hispania, la Vienense, la Galia y la Britania. Añadir además que la capital fue instaurada muy cerca de la frontera con los pueblos bárbaros, en Tréveris.

La Puerta negra de Treveris, la entrada a la ciudad desde el año 180

La carrera de Magno Clemente Máximo.

En dicho contexto político y geográfico, nació Magno Máximo en la diócesis Hispana, probablemente en la provincia de Gallaecia, extremo este sin confirmar. Su familia, los Flavio, era una de las más importantes de la aristocracia hispana, por lo que Magno encaminó su carrera hacía el ejercito romano. A pesar de tratarse de un personaje bastante oscuro y poco conocido para la historiografía llegó a tener altas cotas de poder en el ejército romano.

Su primer destino importante le hizo coincidir con el que posteriormente sería su gran enemigo, nos referimos al emperador Teodosio el Grande. Ambos junto al padre de este último, el magister Teodosio, son enviados por el emperador occidental Valentiniano I a defender la frontera norte de Britania, en un periodo donde las incursiones de pictos y escotos debían ser muy frecuentes. A partir de ese momento, corría el año 369, Magno Máximo se comenzó a labrar el reconocimiento de sus soldados.

Teodosio el Grande en su supuesta ciudad de nacimiento Coca.

El siguiente destino de Magno y Teodosio (padre)  fue el norte de África. Su misión controlar la revuelta encabezada por Firmo, que se había proclamado emperador en el año 372, ante la impasibilidad del emperador Valentiniano I para controlar las tribus indígenas del norte de África. Luego, precisamente estas, se convirtieron en el principal aliado de usurpador africano en su lucha contra las tropas imperiales.

Tras la victoria en el norte de África aparece en la historiografía de nuestro personaje un lapsus de diez años, donde no se conocen noticias fiables del mismo. En dicho periodo sí que aparecen varios hechos significativos en el Imperio romano, entre otros la muerte en extrañas circunstancias de su mentor; Teodosio el viejo. Además tenemos que tener en cuenta, la terrible derrota del Imperio de Oriente ante los godos en Adrianópolis,  que abrió las puertas a Teodosio para que fuera proclamado emperador de Oriente. Junto a Graciano en Occidente son los dos emperadores que encontramos en la vuelta de Magno Máximo a la historia en el año 383.

La subida al poder de Magno Máximo.

Aunque algunas fuentes lo sitúan en el Danubio intentado controlar a los godos, lo más probable es que Magno Máximo volviera a Britania en el año 376, es decir tras la muerte de Teodosio el viejo. Allí se instalaría cerca de los puestos fronterizos del Imperio, ya que cuando se vuelven a encontrar noticias suyas es luchado de nuevo, para evitar las invasiones bárbaras desde el norte de la isla. Su liderazgo, en dicha defensa, le valió ser nombrado por sus hombres emperador del Imperio de Occidente.

Pero es evidente que debía refrendar su posición al frente del Imperio, y para ello debía dirigirse al continente. Graciano, el legítimo emperador de occidente, le salió al paso en las inmediaciones del actual París. Pero este no contaba con que propios  soldados le dieran la espalda, en definitiva todos debieron reconocer a Magno Máximo como mejor emperador dada sus dotes militares. Tras la traición Graciano decide volver a Italia, pero es atrapado y asesinado en las inmediaciones del Lugdunum (Lyon).

Existen muy pocas imágenes de Magno Máximo

Tras los hechos, Magno Máximo se instala en Tréveris con la intención de ejercer desde allí como emperador. Pero para ello todavía faltaba el reconocimiento de sus homónimos. El primero en dárselo fue Teodosio el Grande en el año 384, tras llegar a un acuerdo con su compatriota, ya que como es sabido Teodosio también era hispano. El acuerdo dejaba a Magno Máximo como emperador de la Prefectura de las Galias, a Valentiniano II como emperador del resto de occidente, es decir las dos diócesis itálicas y Panonia. Por último Teodosio como emperador de oriente. Tras el pacto estaba claro que estos dos últimos, necesitaban de Magno Máximo para la defensa del limes germánico. En este punto podemos añadir que Magno Máximo fue emperador entre los años 384-388, fecha esta última en la que encontró la muerte.

La ambición de Magno Máximo.

Como reza el subtítulo,  la ambición pudo con nuestro personaje, en definitiva no tuvo bastante con conformarse con ser emperador de la Prefectura gala y lo pagó bien caro. En la primavera del año 387 el ejército de Magno Máximo entra en la Península Itálica. Lo que debía ser una misión de apoyo al emperador Valentiniano II, en su lucha contra los alamanes que habían invadido la provincia de Retia, se convirtió en la conquista de Milán y la consiguiente expulsión del emperador occidental. El cual  se tuvo que exiliar en Oriente bajo la protección de  Teodosio el Grande.

Pero tras este movimiento el poder de Magno Máximo creció desmesuradamente. A parte de los territorios anexionados, su fuerza consistía en su enorme poder religioso, que había adquirido durante aquellos años en su defensa del cristianismo. Especialmente tras lograr que decapitaran a Prisciliano, uno de los primeros herejes de la historia, hecho que le sirvió para ser proclamado “defensor del cristianismo” y así ponerse a la altura de Teodosio en oriente.

Una imágen de la Iglesia galesa de LLanbeblig, se dice que es Magno Máximo actuando como rey de Britania.

Era evidente que Teodosio no lo podía permitir, a principios del año 388 reunió un gran ejército con la ayuda de Valentiniano II. Desembarcaron en Italia y derrotaron a Magno Máximo en  Aquilea, este último según algunas fuentes fue asesinado por sus propios hombres, aunque según otras fue decapitado por el propio Teodosio. Lo cierto es que tras la muerte de este emperador hispano poco reconocido, la diócesis que más alto precio pago fue Britania, ya que fue el principio de su denominada época oscura con la invasión de los pueblos bárbaros.

Otros artículos que os pueden interesar:

http://caminandoporlahistoria.com/huesca-sertorio/

El último atardecer del emperador Trajano en Selinus.

 

Imágenes: commons.wikimedia

Los pueblos bárbaros que acabaron con el Imperio Romano tenían un nombre

Para los romanos parecía estar bien claro quiénes eran los bárbaros, es decir todo aquel que no fuera romano. Es fácil imaginar por tanto, que para nosotros es un poco más complicado ubicarlos y conocerlos un poco mejor. Pero en este artículo vamos a intentar sintetizarlos, precisamente para eso, para conocer un poco más su procedencia y como influyeron en la caída del gigante romano.

Antes de empezar a numerarlos, unas apreciaciones previas. En primer lugar debemos hablar de la “limes” es decir la frontera del Imperio. Pese a lo que podemos pensar, no era una línea férrea, si que existían grandes fortificaciones y torres defensivas, pero su amplia extensión de miles de kilómetros dejaba enormes huecos muy permeables. Por lo tanto existían evidentes contactos, como los comerciales, e incluso el pase de la frontera por motivos laborales, solo falta recordar los legionarios de origen germánico que toman el control del ejército.

Reconstrucción de una torre romana del “limes”

Pese a todo y en líneas muy generales podemos decir que mantenían una relación tensa, pero con cierta contención. Es decir, los pueblos que relataremos a continuación se debatían entre la falta de entendimiento entre ellos, y la fascinación y temor ante un Imperio como el Romano.

Un aspecto importante a señalar es que su nivel de civilización era muy heterogéneo, mientras algunos seguían en la Edad del hierro, otros eran tan avanzados como los romanos.

Los pueblos de la Edad de Hierro.

En torno al Mar del Norte, en lo que actualmente serían las costas alemanas, el norte de los Países Bajos y toda Dinamarca, encontramos a anglos, sajones, jutos y frisones. Todos estos pueblos se les suele asignar vivir inmersos en la antigua Edad del Hierro, es decir en tribus regidas por clanes y con escasa organización. Estos cuatro pueblos, junto a los Pictos, de la actual Escocia, y los escotos, de la actual Irlanda,protagonizaran tras la ruptura del limes del Rin y los consiguientes movimientos, la invasión a partir del año 407 de la provincia romana de Britania.

La isla entrará en ese momento en la denominada época oscura  del la cual saldrán personajes de leyenda como el Rey Arturo, la historiografía le ha asignado el nombre a este periodo de Heptarquía Anglosajona. Ya que los recién llegados formaran siete condados, con fronteras poco definidas, que después de varios siglos darán como resultado la formación de Inglaterra.

Los hunos.

Podemos decir que fueron los que encendieron la mecha que acabará lentamente con el Imperio Romano. Su historia está llena de interrogantes, se sabe que en torno al siglo I merodeaban por el Asia Central, entre los lagos Baikal y Aral. Una de sus características es que no practicaban la agricultura, por lo que su forma de vida fue totalmente nómada. Esta forma de vida los llevó a ser grandes jinetes, por lo que volvieron locos a las legiones romanas carentes de esta movilidad.

A partir del siglo IV inician un extraño movimiento camino a Occidente, con sus tiendas confeccionadas a base de pieles y montadas en carros, se dirigen derechos al Imperio Romano. Su movimiento en el año 374, actuará en forma de fichas de domino moviendo a los diferentes pueblos asentados en el Danubio, y que conoceremos después. Tras este movimiento ocupan lo que hoy día sería Ucrania y Rumanía, a pesar de que realizan incursiones en la zona romana de los Balcanes no pasa de ahí.

Pero todo cambiará cuando Atila,tras asesinar a su hermano en el año 446,llega al poder de los hunos. Cinco años después cruza el río Rin y se apodera de algunas ciudades romanas de la actual Francia, aunque luego es derrotado por el general romano Aecio, con la ayuda de otros pueblos bárbaros. El año siguiente vuelve a la carga llegando prácticamente a las puertas de Milán, pero tras conseguir una buena contraprestación por retirarse, decide volver a su punto de salida. Todo ello para morir un año después mientras dormía. Mucho se ha escrito sobre el supuesto amansamiento de los hunos, tras su contacto con la civilización romana. Este hecho es visto como la causa principal del final de los hunos, tras la muerte de Atila y con sus hijos envueltos en continuas disputas.

Entre el Elba y el Danubio los pueblos más estructurados.

Esta serie de pueblos tienen en común estar regida por reyes y con una cierta estructura política. Además de ello les une la religión, ya que la más extendida en todos ellos es el arrianismo, es decir una variante del cristianismo surgida del norte de África.

Los burgondios, eran originarios de Escandinavia. Pero a partir del siglo III, inician un descenso para ocupar algunas tierras abandonadas por pueblos germanos, en torno al río Rin, aproximadamente en la actual Suiza. Sus entradas a través del “limes” fueron bastante ocasionales y reprimidas por el Imperio, se puede decir que fueron uno de los pueblos bárbaros menos belicosos. Tras ser derrotados por los hunos, se establece entre ellos una especia de colaboración en el siglo V. Como estos últimos acaban diluyéndose, pero en la Alta Edad Media reaparecen en la escena histórica para convertirse en el Reino de Borgoña.

Los lombardos, como los anteriores provienen de Escandinavia, si los anteriores son poco beligerantes,  a este otro pueblo tampoco se le conocen grandes incidentes con el Imperio.  Entre los siglos (I-II), ocupan diversos territorios en torno el río Elba, tras lo cual se mimetizan con otras tribus germanas. Solo vuelven aparecer históricamente tras la caída del Imperio romano, cuando inician un descenso de latitud, que les llevara a fundar el siglo VI el conocido Reino Lombardo, del norte de la actual Italia.

Los ostrogodos, asentados en el Danubio, fueron los que recibieron directamente en el año 374 el envite de los hunos, los jinetes de las estepas los derrotaron estrepitosamente. Tras ello se ven sometidos al Imperio de los hunos, desapareciendo como pueblo hasta la muerte de Atila, tras esta, vencerán a sus sucesores en la Batalla de Nedao.  A partir de ese momento, se resarcirán plenamente, llegando su época de mayor esplendor con Teodorico. Dicho rey tras asesinar a Odoacro, el germano que acabó con el último emperador de Roma, se convirtió en una especie de heredero del Imperio romano, al expandir su influencia a toda Italia, Hispania y los Balcanes.

Los visigodos fue uno de los  pueblos bárbaros, que más rápidamente se introdujeron en las estructuras del Imperio romano. Tras la llegada de los hunos se vieron empujados a los Balcanes atravesando la frontera del Danubio, se calcula que llegaron cerca de 70.000 bárbaros al Imperio. A pesar de que se sometieron al emperador oriental Valente, la falta de recursos les llevó a levantarse en armas e infringir una gran derrota al Imperio desde dentro. El siguiente emperador llegó a un pacto con ellos, tras el mismo los visigodos adquirieron gran relevancia dentro de las estructuras del estado romano. Su máximo exponente fue el Rey Alarico, que llegó a saquear Roma en el año 410, fue la primera gran piedra de toque de un tambaleante Imperio. Como es más conocido, los visigodos se establecerán en Francia y posteriormente en la Península Ibérica.

Los pueblos barbaros que rompieron la Limes del Rin.

El 31 de diciembre del año 406, se da como fecha inicial de la ruptura de la frontera del Imperio. La causa más probable fue la presión ejercida por una serie de pueblos,  tras la llegada de los hunos a la zona del Danubio. La principal entrada fue a través de Maguncia, en aquellos momentos defendida con escasa efectividad por los francos, otro de los pueblos bárbaros, en este caso establecidos como “foedus” en dicha zona.

Los vándalos,originarios también de la Península Escandinava, los encontramos con la llegada de los hunos asentados al sur de la actual Polonia, es decir haciendo frontera con la provincia romana de Panonia.  No eran un pueblo unitario, ya que existían diferentes grupos, entre ellos los silingos, los victovales y los asdingos. Pero nuevamente debemos hablar de la presión ejercida por los hunos, que  llevará a los vándalos a unirse, y así convertirse en uno de los pueblos más activos en la ruptura del “limes”. Tras esta arrasan las Galias y en el año 409 se presentan en la Península Ibérica, en donde hacen lo propio con Cartagho Nova (425) e  Hispalis (426), entre otras ciudades romanas.

Con la llegada de Genserico al poder cruzan el estrecho y se hacen con las provincias africanas del Imperio, donde establecieron el Reino de los Vándalos   que perduró durante el siguiente siglo siguiente.  Su final vino de la mano de Justiniano, el emperador bizantino que acabó con ellos en el año 534. No sin antes convertirse en protagonistas del segundo gran saqueo que sufrió la capital del Imperio, en el año 455, a manos de los vándalos encabezados por Genserico.

Genserico en Roma

Las primeras noticias que tenemos de los suevos, los sitúan en el interior de la actual Alemania, son diferentes tribus y debido a su gran movilidad resultan un quebradero de cabeza para el Imperio. Ya en el siglo V, algunos grupos se establecen para acabar formando la región histórica de Suabia. Aunque otros grupos tras la ruptura de la frontera se convierten en socios de los vándalos silingos, junto a ellos arrasan las Galias y llegan a Hispania en el año 409. Luego lejos de seguir los pasos de los vándalos, se dirigen a la provincia romana de Gallaecia, donde conforman un reino independiente de los visigodos, hasta finales del siglo VI, que son absorbidos por estos últimos.

Los alamanes,  a veces confundidos con los Suevos, son el resultado de la evolución in situ de las tribus germánicas. Asentados en el curso del río Elba, no se les conoce por las fuentes romanas hasta el siglo III. Igual de belicosos que los anteriores, los encontramos unidos a los francos para poner en aprietos al Imperio Romano. Tras la ruptura de la frontera,  su posición se expande ocupando tierras de la actual Suiza y Alsacia, es decir, quedan haciendo frontera con el recién nacido reino de los Francos, otrora socios, luego enemigos durante algunos siglos. Destacar para acabar con ellos, que el nombre de este pueblo acaba dando la raíz del nombre de la actual Alemania a los países latinos, mientras los anglosajones cogen la raíz germana para dicho nombre.

Los alanos es posiblemente uno de los pueblos menos conocidos, la causa también la encontramos, una vez más, en el movimiento de los hunos. Al contrario que el resto de los pueblos su procedencia la debemos buscar en el Cáucaso, es decir su etnia irania los emparenta con los pueblos de las estepas. Antes de la llegada de los hunos ya estaban establecidos en el Danubio, la llegada de estos, supuso la disgregación total de este pueblo. Unos fueron asimilados por los propios hunos, otros se encaminaron al norte y se fundieron con los anteriores suevos y vándalos. En definitiva, sus grandes dotes a caballo les hicieron merecer puestos destacados, en los grupos que atravesaron la frontera del Imperio a principios del siglo V.

De todos estos pueblos bárbaros, visto desde la distancia que da el tiempo y a simple vista, los más beneficiados de la ruptura el “limes” fueron los francos. Los motivos de este hecho debieron ser varios, aunque el principal parece ser la proximidad a la “limes”, ya que eran los que estaban asentados en la orilla derecha del río Rin. Debido a este aspecto sus contactos con los romanos eran más fluidos, incluso algunos grupos participaron de la protección del mismo Imperio, como por ejemplo los francos ripuarios.

Tras la ruptura, los francos acabaron de cruzar el antiguo “limes” en diferentes grupos, aunque antes de ello, ya estaban organizados en una especie de reinos semiindependientes. Los francos Salios se instalaron en la zona de los actuales Países Bajos, poniendo la capital en Cambrai. Por otro lado los francos ripuarios se expandirán por los territorios más cercanos el río Rin. Su unión a principios del siglo VI acabará conformando la Dinastía Merovingia, es decir, la génesis de lo que se acabará convirtiendo en Francia.

La caída del Imperio romano.

Todos los pueblos aquí descritos participaron de una forma u otra de la caída del Imperio Romano, pero como se suele decir hubo más causas internas que no externas. El Imperio llevaba muchos siglos de decadencia, algunos autores, en una visión  que personalmente comparto, ven el inicio de la caída en la misma muerte de Trajano en el siglo II. Un Imperio hecho a golpe militar, sin duda la principal cualidad de los romanos, a pesar de ser la cultura más avanzada de la época, no debió dejar la senda de las conquistas. La posterior llegada de extranjeros, por no decir otra vez bárbaros, al ejército solo fue una más de las puntillas.

El emperador Valentiniano III por miedo a las victorias del general Aecio, entre otras ante los hunos, lo asesinó en el año 454, desde ese momento el ejército toma el control total de Imperio. Tras lo cual matan al emperador y tras una sucesión continua de emperadores sin voz ni mando, el 4 de septiembre del 476, Odoacro, por cierto un bárbaro del pueblo semidesconocido de los hérulos depone al último emperador de Roma.

El resultado de la disolución del Imperio Romano de Occidente.

Si os ha gustado este articulo estoy convencido que disfrutares de la lectura de esta nuevo libro de Daniel Gómez Aragonés:

Imágenes: commons.wikimedia

La hermosa Djemila en Argelia, la patria del Emperador Septimio Severo.

Varias fueron  las joyas que nos dejó el emperador Septimio Severo en su tierra natal. El primer emperador de Roma nacido en África, fue uno de los principales culpables de que Leptis Magna, su ciudad natal, y Djemila, se convirtieran en dos de las más bellas ciudades de todo el Imperio Romano.

Hoy nos dirigiremos a la segunda de ellas, Djemila la “hermosa” en árabe, es una pequeña población situada en las montañas de Argelia, que contiene el yacimiento arqueológico de Cuicul, nombre este de la antigua ciudad romana.

La historia de Cuicul.

Su fundación, podemos decir, que no es muy diferente a la de otras ciudades romanas del norte de África. La necesidad de protección del limes africano llevó a los diferentes emperadores a la construcción de este tipo de ciudades, que además servían para acomodar a los legionarios más veteranos.

En el caso de Cuicul su fundación corrió a cargo del Emperador Nerva, en los escasos dos años (96-98 dc.), en que se mantuvo en el poder. El lugar elegido una colina a 900 metros sobre el nivel del mar, con una magnifica visión y fácil defensa. Además su posición estratégica, en un verdadero cruce de caminos este-oeste y norte-sur, le permitía controlar las rutas entre el mediterráneo y el desierto. La ciudad fue creciendo con el tiempo y hoy día se observan perfectamente las diferentes ampliaciones. Por lo que es recomendable hacer una visita cronológica al yacimiento para intentar conocerlo mejor.

La ciudad en tiempo de los emperadores Antoninos (96-192)

Como ya hemos comentado Cuicul no fue una excepción, su trazado fue el clásico en este tipo de ciudades fundadas ex-novo, es decir una retícula en forma de damero. El cardo máximo entraba en la ciudad a través de la calzada que unía la nueva ciudad con Lambaesis, el campamento militar de la III Legión Augusta. Hoy día todavía se pueden observar los pilares que aguantaban los soportales, y que servían de refugio a los transeúntes. El lugar donde la anterior vía principal se cruzaba con el decumanos máximo, fue el lugar elegido para la construcción de un gran foro de 2000 m2. Por supuesto alrededor del cual se instalaron los edificios principales de la ciudad.

En ambos extremos del foro encontramos la zona religiosa de la ciudad vieja. El capitolio, que se construyó en la parte norte, debió ser uno de los edificios más grandes de estos primeros años de la ciudad, sus columnas median más de 14 metros de altura. De planta cuadrada y con unas escaleras de acceso delante de las cuales se conserva el altar de sacrificios. Por otro lado, en la parte sur del foro encontramos el Tempo de Venus Genetrix, la diosa de la maternidad y el hogar. Este culto fue instaurado en Roma en tiempos de Julio César, readaptando la Venus griega del amor y la belleza, destacar que era un templo más pequeño que el anterior, aunque hoy día mejor conservado.

Alrededor del foro también encontramos el resto de edificios públicos. Podemos comenzar con La Curia, edificio destinado a la gestión del municipio, del cual solo ha quedado la planta del mismo, en la cual se observa un mármol de color rojizo. El lugar donde se impartía la justicia era La Basílica, se trataba de otro de los grandes edificios del foro con más de 500 m2, de este sí que ha quedado constancia de su fecha de construcción, durante la época del emperador Lucio Vero (161-169dC.)

Cardo Máximo
Templo de Venus Genetrix

La ampliación de la ciudad.

El rápido crecimiento de Cuicul queda atestiguado, por un lado con la construcción de grandes casas privadas, que dejaron suntuosos mosaicos, y por otro por las primeras construcciones públicas extramuros, concretamente por la zona sur de la muralla.

La primera de estas nuevas construcciones públicas fue un teatro romano. El inicio de su construcción data de los tiempos del emperador Marco Aurelio (161-180). Dicho teatro podía acoger unas 3.000 personas, las cuales accedían al mismo mediante unas galerías cubiertas, ya que para su construcción se aprovechó la pendiente de la colina.

Tras la llegada al poder del emperador Cómodo (177-192) se inicia la construcción de las termas mayores de la ciudad, mayores por qué ya existían algunas más pequeñas anexas al primer foro de la misma. Las nuevas termas ocupaban una superficie de más de 2.600 m2, con las diferentes saunas, gimnasios o baños, al edificio principal se adosó una gran terraza que debía contener las vistas más bonitas de la ciudad.

Esos 2600 m2 se quedaron pequeños ante la grandiosidad de la domus erigida a su lado de montaña. La Casa de Baco, como se le conoce en la actualidad gracias al hallazgo de un mosaico del Dios del vino, contaba con 7000 m2, en los cuales se construyeron varios peristilos y jardines. Sin duda la máxima expresión de poder que tuvieron las élites locales de esta provincia romana, dedicada principalmente al comercio de materias primas.

La bajada de la ciudad viaja a la ciudad Nueva
Termas Mayores
Teatro

Cuicul tras la llegada de los Severos (193-235).

Tras el problemático año 193 cuando hasta cinco emperadores mantuvieron el poder, Septimio Severo se convirtió en el primer emperador africano de Roma. Evidentemente este aspecto repercutirá en Cuicul, que acabará de convertirse en una de las principales ciudades norteafricanas del Imperio romano.

Para gestionar urbanísticamente el espacio extramuros, tras destruir la muralla sur, se construyó una gran plaza que podemos denominar Plaza de los Severos. Está tenía 3200 m2, era atravesada por el cardo máximo que comunicaba la ciudad antigua con la nueva, y con las termas recién construidas. Toda rodeada de columnas que sostenían un pórtico y con los habituales recintos públicos, entre ellos destacar una tribuna que a buen seguro sirvió para realizar los consabidos discursos de los oradores. También podemos añadir las estructuras de un pequeño mercado y algunas letrinas públicas, todo ello junto a las dos construcciones que presentaremos a continuación, marcan la importancia de la nueva ciudad respecto a la antigua.

Gran plaza de los Severos
Letrinas públicas

El Arco de Caracalla.

Hoy día el monumento más representativo de este yacimiento. Dicho arco servía de entrada a la ciudad, directamente a la plaza de los Severos, a los viajeros que procedían de Serif, otra de las grandes ciudades romanas norteafricanas, y por cierto fundada al unísono con Cuicul. Fue levantado en el año 216, es decir a finales del mandato de Caracalla, en honor al emperador, a su padre Septimio Severo, y a su madre Julia Domna.

El Templo Septimiano.

En el año 229 el último de los emperadores severos, Alejandro Severo, decide la construcción del templo que debía deificar a la familia de los Severos. Esta última y denominada Gens Septimania, que procedía de la cercana Leptis Magna, fue la que controló el poder de Roma antes de la llegada de la gran Crisis del siglo III.

El templo se situó es el sudeste de la plaza de los Severos, se accedía al mismo por una gran escalinata de 16 escalones, que le debían conferir un aspecto monumental. La parte delantera tenia columnas corintias de más de 10 metros de altura, y en la puerta de entrada se colocó las esculturas de los progenitores de la dinastía, es decir Septimio Severo y su esposa Julia Domna.

La Gran Crisis del siglo III y la posterior llegada del Cristianismo.

El templo anterior fue la última gran obra de la ciudad romana. El asesinato a manos de sus soldados, de Alejandro Severo en el año 235, sumió al Imperio en un gran caos, dejándolo en manos de inoperantes emperadores, y a expensas de las continuas invasiones tras el abandono de muchas fronteras. La causa fue una enorme crisis económica en todos los aspectos de la sociedad, la cual evidentemente influyó en el desarrollo de Cuicul.

Solo se recupero a principios del siglo IV con la conversión al cristianismo de gran parte de la población. Este aspecto supuso el último impulso constructivo de la ciudad romana. De esta época son algunas de las grandes mansiones decoradas con suntuosos mosaicos, como por ejemplo la Casa de Europa.

El barrio cristiano fue construido al lado de las grandes termas, al menos se construyeron dos iglesias decoradas con mosaicos, un baptisterio para el bautismo de los nuevos fieles, y un amplio local con una distribución de diferentes estancias, posiblemente para alojar a una comunidad religiosa.

Mosaico de una de las iglesias
Museo de Djemila

A pesar de que los vándalos atacan la ciudad por primera vez en el año 431, Cuicul se mantiene bajo el dominio romano hasta el 476, este aspecto es conocido gracias a la localización de una inscripción en una de las iglesias cristianas. Finalmente en el siglo VI y tras un breve paso de los bizantinos, la ciudad queda completamente abandonada.

Hasta el siglo XX, que mediante diversas actuaciones arqueológicas, se pone en valor el yacimiento que podemos ver en la actualidad. Exactamente, hoy día son visitables el yacimiento, y un museo que se localiza en la salida de la ciudad camino del anterior. Como en el caso de Timgad os invito a conocer este enlace sobre la seguridad de viajar a Argelia: sitata

Si os ha gustado no dejéis de mirar este artículo:

Timgad la ciudad romana que emergió de las arenas del Sahara

Mas info: archivodelafrontera algeriantourism

Imágenes: commons.wikimedia flickr

A pesar de todo, Adriano convirtió en Dios a Trajano.

Las extrañas circunstancias de la muerte de Trajano hicieron caer sobre su sucesor Adriano, la terrible sombra de la sospecha. Por si fuera un poco, una parte de los miembros del Senado romano no acabaron de ver con buenos ojos la designación de este como su sucesor. A pesar de que esta fuera ratificada por el mismo Trajano en su lecho de muerte, la proyectada política pacifista de Adriano, no convencía a unos senadores deseosos de continuar, con las conquistas emprendidas por el emperador fallecido. Todo ello llevó a Adriano a emprender una serie de actos para limpiar su nombre, tanto ante el Senado, como ante la memoria de su padre adoptivo, Trajano.

La muerte de los cuatro cónsules.

Pero antes de limpiar su nombre, debía hacer otro tipo de limpieza. Solo habían pasado unas horas de la muerte de Trajano, para que durante una serie de altercados en Selinus, fallecieran Liviano y Fédimo, el jefe pretoriano y el secretario respectivamente del propio Trajano.  Tras dichas muertes se llevó a cabo la reunión entre Adriano y su principal mentor Atiano, en la misma se debieron efectuar una serie de cuentas, por las cuales al nuevo emperador le sobraban cuatro nombres, precisamente los cónsules más fieles a Trajano.

Trajano

Cuarenta días después de estos incidentes Avidio Nigrino, Publilio Celso y Cornelio Palma, es decir tres de estos senadores, se citan en Roma. En la cartera promover la designación de Lusio Quieto como futuro emperador. Pero este encuentro no se hará realidad, ya que los tres encontraron la muerte ese mismo día 20 de septiembre. El primero de ellos, es decir Avidio,  a manos de su hombre más fiel nada más salir de Favencia. El siguiente de la lista fue Celso, mientras tomaba un baño antes de partir hacia la capital, en la Termas de Mercurio de la ciudad de Baiae. Por último Palma, esa misma noche en plena Via Appia apareció con tres flechas clavadas, tras ser abandonado por sus hombres.

La noticia de la muerte de sus tres amigos le llegó a Lusio Quieto mientras se encontraba en el sur de Jerusalén. Hacía poco que había conseguido por fin pacificar Judea,  tras lo cual inicio el camino de vuelta a su hogar en Mauritania. En su mente la necesidad de recuperar fuerzas, y reclutar más hombres para su cometido, que no era otro que enfrentarse a Adriano por el control del Imperio romano, como su buen amigo Trajano había deseado.

Destalle de la columna Trajana con los jinetes de Lusio Quieto.

Aunque los planes del nuevo emperador pasaban por otro sitio, tras acabar con los tres cónsules, le llegó el turno a la pieza más importante del puzle. Adriano envió a su fiel Atiano a apresar a Lusio Quieto, no viajaba solo, con él viajaban 2 legiones enteras. A pesar de lo cual, no debió ser fácil acabar con el pequeño ejército a caballo dirigido por el cónsul norteafricano, los descendientes de los jinetes númidas defendieron a su general hasta el último momento. Pero nada pudieron hacer para impedir la muerte junto a las playas de Judea del favorito de Trajano. Tras dicha muerte, parte de Roma debió dormir aliviada, una guerra civil se acaba de evitar.

La vuelta a Roma de Adriano.

¿Agradecimiento, arrepentimiento, practicidad, o falsedad? No creo que lleguemos nunca a conocer, los verdaderos motivos que llevaron a Adriano, a actuar de la  forma que lo hizo, tanto antes, como después de la muerte de Trajano. La historiografía nos ha presentado a los dos emperadores hispanos de Itálica como dos polos opuestos, el guerrero contra el culto, el valiente contra el cobarde, el ambicioso contra el conformista, y así un amplio etcétera. A buen seguro ni Trajano fue tan inculto, ni Adriano tan pacifista.

Tras la muerte de Lusio Quieto, el “grieguito” como era conocido Adriano por su pasión por la literatura griega, se disponía a preparar su regreso a Roma. Allí debía demostrar todo lo aprendido del profesor de profesores, el celtíbero Quintiliano, que se convirtió en uno de sus instructores tras quedar huérfano a los 10 años, y bajo la custodia de su predecesor Trajano. En definitiva la retórica aprendida de aquel, le iba a ser muy necesaria para lidiar con un Senado en contra, tras la decisión de Adriano de replegar velas en la conquista de Oriente, y la coincidencia de la muerte de cuatro cónsules.

Adriano

Antes de partir de Silicia, ya demostró cómo pensaba ganarse al pueblo de Roma y a sus senadores. Los homenajes a su antecesor ya empezaron en la propia Selinus, el lugar del sur de Anatolia donde había muerto Trajano. Las primeras muestras de lo que pasaría a continuación fueron el levantamiento del Mausoleo de Trajano en Selinus, y el cambio de nombre de la ciudad, la cual desde ese momento pasó a ser conocida como Traianóplis. Tras ello partió hacia Roma.

Por fin llegó el día tan deseado por la ciudad, ya que desde la marcha de Trajano cuatro años antes, ningún emperador había pisado la capital del Imperio. Roma entera salió  a la calle para recibir  a los héroes que habían llevado al Imperio a su máxima extensión. En los diferentes carros que iban llegando venían la representación de las conquistas, incluso el célebre trono de oro del rey Osroes I de Partía. Pero el momento más aplaudido fue la llegada del emperador Adriano, venía en una cuadriga, pero no venía solo, ya que junto a él viajaba una estatua de Trajano. De esta manera toda Roma pudo rendir homenaje al verdadero artífice de que el Imperio llegará hasta el golfo Pérsico.

Trajano elevado a la altura de los Dioses.

El Adriano religioso es uno de los emperadores más interesantes para conocer, ya que entre otras cosas, como buen helénico, no dudaba en preguntar al oráculo. A pesar de que en sus últimos tiempos practicó la  religión mistérica, es decir la que necesita de la experiencia para creer, no dudo en ser uno de mejores emperadores en promover el culto a Roma Eterna. Aunque este pasara por deificar a su predecesor Trajano.

El primer lugar donde Adriano pone a Trajano a la altura de los dioses, es en los relieves de Arco de Benevento, construido durante los últimos tres años de vida del emperador, para conmemorar la construcción  de la Via Trajana. Aunque su terminación se llevó a cabo durante el periodo de Adriano, que mando esculpir en el mismo plano a Júpiter, Juno, Minerva y el propio trajano recibiendo el rayo del Rey de Roma, este hecho deja a las claras la posición a la que Adriano elevó a Trajano.

Detalle del arco de Benevento.

 

El resto lo hizo durante su mandato que acababa de empezar, ya que se dispuso a llevar el culto a Trajano por las diferentes zonas del Imperio romano, a través de la construcción de al menos tres nuevos templos.

Para encontrar el primero de ellos no debían ir muy lejos los romanos. Tras la muerte de Plotina, la viuda de Trajano, en el año 124, Adriano mandó construir el Templo de Trajano y Plotina en Roma. El arquitecto del proyecto no podía ser otro que Apolodoro de Damasco, que además llevó a cabo el proyecto conjuntamente con la reconstrucción del Panteón de Agripa, por cierto a la nada despreciable cifra de 65 años.  Según algunas fuentes fue uno de las más impresionantes de Roma, rodeado de columnas de granito con capiteles de mármol blanco. Desgraciadamente solo se conoce del mismo gracias a la numismática y a una inscripción que se conserva en los museos del vaticano. Los expertos no se ponen de acuerdo en qué lugar se construyó, aunque las últimas hipótesis revelen que se colocó en la misma entrada del Foro de Trajano.

Para encontrar el siguiente de los templos erigidos en nombre de Trajano debemos dirigirnos a la ciudad de Pérgamo. Este templo parece ser que fue comenzado en tiempos del propio Trajano, pero tras su muerte el nuevo emperador mando terminarlo y consagrarlo de nuevo a su padre adoptivo. Dicho templo tenía una superficie de 68×58 metros y estaba rodeado de columnas de estilo corintio, todas ellas de mármol blanco. Debemos recordar que Pérgamo fue una de las ciudades helenísticas más importantes de la península de Anatolia, y por tanto de las preferidas del nuevo emperador. Hoy día se halla en plena reconstrucción, los trabajos están a cargo de arqueólogos alemanes, que tengan cuidado en Turquía, no vaya a seguir el mismo camino que el Altar de Pérgamo.

Templo de Trajano en Pérgamo

Pero el más impresionante de los templos erigidos en nombre de Trajano, fue construido en la ciudad que los había visto nacer a ambos. En efecto, sobre la parte más alta de la ciudad de Itálica, lo cual debió dar una imagen total de acrópolis griega, Adriano mandó a construir un impresionante templo de 107x 80 metros. Es decir para los amigos futboleros, todo un campo entero. El mármol para hacer sus cien columnas era de la isla griega de Eubea. Lamentablemente hoy día no queda nada del mismo, sobre el terreno que ocupó a partir del siglo II, hoy encontramos el cementerio municipal de Santiponce, construido en el siglo XX. Que mejor para hacernos una idea de cómo era que con este video:

Lo dicho, la historia afortunadamente está llena de interrogantes, posiblemente si no fuera así estaría muerta. La relación entre Trajano y Adriano es una de los mejores ejemplos, hoy día una parte de la historiografía se convierte en “trajanista” y la otra parte en “adrianista”. Sea como fuese esta relación, sin duda fueron dos de los más grandes emperadores de Roma, y para más inri nacidos en la Hispania Romana.

Si os a gustado, os invito a leer el siguiente:

El último atardecer del emperador Trajano en Selinus.

Mas info:

Adriano, José María Blazquez, Ed. Ariel 2008

La legión perdida, Santiago Posteguillo, Ed. Planeta, 2017

Imágenes: commons.wikimedia

Cuando la Huesca de Sertorio fue la otra capital de la República Romana.

Entre los años 83-73 aC., la guerra civil en la vieja República de Roma, que había comenzado cinco años antes por el control del senado romano, se trasladó a Hispania. Por un lado los Optimates representados entre otros por Sila, dispuestos a acabar con el poder del pueblo y perpetuarlo entre la Aristocracia. Por el otro los Populares, que se oponían a este hecho y propugnaban medidas más acordes al acceso de las diferentes clases sociales del poder. Su principal representante fue uno de los mejores militares de la historia de Roma, Cayo Mario, y evidentemente nuestro personaje de hoy Quinto Sertorio, por cierto, otro gran militar.

En el año 83 aC.,  Quinto Sertorio vuelve a Hispania para hacerse cargo de su nuevo puesto de Pretor de la provincia Citerior. En su mente viajaba escapar del dominio que ejercía en Roma su gran rival Sila, a pesar de que este se encontrara ausente de la capital. Esto fue aprovechado por Sertorio para dicho nombramiento,  que además como buen conocedor de la Península Ibérica, le debía servir para reunir las complicidades necesarias, y así imponer sus tesis en la moribunda República romana.

La capital sertoriana.

A pesar que durante los próximos 10 años, Sertorio, no se pudo establecer por mucho tiempo de manera estable, ya que recorrió toda la península e incluso el norte de África en busca de refuerzos, eligió la ciudad de Bolskan-Osca, para establecer una supuesta capital. Varios factores pudieron influir en tal decisión, aunque el más destacable fue su magnífica situación geográfica. En definitiva se hallaba en un lugar a mitad de camino entre los Pirineos, con grandes recursos mineros, y el valle del Ebro, la gran vía de comunicación fluvial. Además podía servir como base para el control de la entrada por el norte de las tropas de sus rivales Optimates. Sin olvidar a los herederos de los guerreros Indíbil y Mandonio, el pueblo íbero de los ilergetes, que a buen seguro unirían sus fuerzas a las de Sertorio.

Uno de los múltiples restos romanos surgidos en el Centro Histórico de Huesca.

Dos instituciones marcarán esta especie de capitabilidad de la Huesca romana en el proyecto de Sertorio. Aunque desgraciadamente no nos ha llegado registro arqueológico de las mismas, ya sea por la evidente destrucción que debió padecer Bolskan-Osca tras la derrota de Sertorio, y además por hallarse hoy día bajo en el centro histórico de Huesca. Pero si tenemos una magnífica fuente escrita, se trata de las Vidas Paralelas de Plutarco, una de los mejores libros de biografías del mundo clásico.

La “Universidad de Sertorio”.

“Pero lo que más les ganó fue lo de los hijos. Porque a los más nobles de entre los pueblos reunió en Osca, ciudad importante, puso maestros de enseñanzas griegas y romanas y, de hecho, los usó como rehenes, pero de palabra los educaba para hacerlos partícipes, cuando fueran hombres, del gobierno y del poder”.

De esta manera nos definía Plutarco la academia que instauró Sertorio en la Huesca romana. A la misma, acudían los jóvenes íberos de las familias más pudientes, desde los siete años de edad y como bien dice Plutarco de diferentes lugares del entorno. Su instrucción consistía especialmente en aprender todo lo relacionado con la cultura grecorromana, la gramática y la retórica.

Los niños paseaban por la academia ataviados con la típica toga praetexta, solo reservada a los menores de 16 años, y a los magistrados curules.  Además de la bulla dorada, que llevaban en el cuello en forma de amuleto, solo destinada a los hijos de la nobleza romana. Todo ello nos indica la principal función de la Academia de Sertorio, que no era otra que formar a los futuros senadores, que debían regir los destinos del senado que instauró en Belskin-Osca. Sobre este aspecto, figuras como Almudena Domínguez Arraz, profesora de Arqueología y Numismática de la Universidad de Zaragoza, se  aventuran a decir que la intención de Sertorio era convertir Bolskan-Osca en la pequeña Roma.

Aunque por otro lado a los detractores de Sertorio les preocupa significativamente la frase de Plutarco; “los uso como rehenes”. Para ellos la verdadera intención del líder romano era ejercer presión sobre las élites locales para mantener su fidelidad. En realidad la consideran una especie de cárcel encubierta, aventurándose incluso algunos a decir que tras verse solo, y traicionado, mandó asesinar a varios de los estudiantes.

La Universidad Sertoriana, convertida en el actual Museo de Huesca.

Curiosamente en el siglo XV, tras la traducción de la obra de Plutarco y conocer aquella antigua Academia de latinidad, los rectores de la Universidad de Huesca fundada un siglo antes, cambiaron el nombre a la misma. De esta manera entre dicho siglo XV y su cierre definitivo en 1845  su nombre fue Universidad Sertoriana de Huesca.

El Senado de Bolskan-Osca.

Tras unos primeros compases de la guerra realmente complicados para Sertorio, con huida incluida al norte de África, en el 79 aC., vuelve a la Península con el apoyo de los mauritanos. Tras lo cual se dedica a recorrer el interior peninsular en busca de apoyos, y a vencer a las legiones de Roma comandadas por Metelo. La “guerra de guerrillas” usada unas décadas antes por los lusitanos de Viritato, volvieron a darle fruto a Sertorio, no en vano sus principales apoyos vinieron de los descendientes del caudillo lusitano.

Inscripción de alguna de las victorias de Sertorio sobre Metelo.

Fue en ese periodo de éxitos, en el invierno entre el 77-76 aC., cuando vuelve a Boslkan-Osca para fundar su Senado. El número de senadores pudo ser realmente alto, llegando incluso a los 300 miembros, cifra destacada pero necesaria para cubrir todos los nuevos puestos administrativos de la ciudad, e incluso ejercer un cierto control sobre los nuevos ejércitos sertorianos. Pero el aspecto que más controversia despierta es el origen de los senadores. Según el propio Plutarco todos sus miembros eran romanos, pero algunos estudiosos del tema no le cuadran las cifras. Estos barajan la posibilidad de que muchos fueran los itálicos no romanos asentados en la Hispania, e incluso otros podían ser hispanos.

El porqué de su creación ha levantado también grandes discrepancias. Uno de los mejores historiados italianos del siglo XX, Emilio Gabba, se atreve a decir que la formación de un senado en el siglo I aC, sin duda era sinónimo de la intención de fundar un nuevo estado. En definitiva desde el lado romano se debió ver como un acto de hostilidad hacia la propia República romana. Por otro lado, detrás de la creación de este senado, puede estar el envío de uno de los mejores generales que disponía Roma en ese momento, Cneo Pompeyo, para acabar con la supuesta secesión.

El senado Romano, ¿debió ser parecido al de Huesca?

Pero en este aspecto también salen los defensores de Sertorio. En concreto Lucia de Michele, que en la biografía de este personaje, destaca al mismo como uno de los más fieles defensores de una República moribunda.  Por lo que la constitución de este senado, debe ser vista como ejemplo a seguir, para devolver la auténtica forma de gobierno a la ciudad de Roma, en manos en ese momento de los enemigos de la misma.

El denario de Bolskan.

El mayor recuerdo arqueológico de aquella época para la ciudad de Huesca, viene de parte de la Numismática. Se han encontrado grandes cantidades de este denario de plata y cobre, parece ser que se comenzó a emitir a mediados del siglo II aC. Pero la mayor cantidad de emisión fue durante las guerras Sertorianas, era evidente la necesidad de financiar la guerra tanto por parte de Sertorio, como de las élites locales, esta últimas verdaderas financiadoras de la guerra.

El denario de Bolskan es toda una declaración de intenciones. Por la parte del anverso, una cabeza con barba detrás de la cual aparecen los símbolos de la aristocracia local. Por el reverso un jinete armado con una lanza y presto a la guerra, debajo del cual aparece una inscripción con grafías íberas. Sin duda era la forma de legitimar la actuación soberana de la ciudad, para el apoyo a Sertorio, y para la emisión de moneda.

A modo de conclusión.

Como hemos visto una vez más la historia nos sigue escondiendo muchos secretos. Hoy día muchos observan la acción de Sertorio, como un romano convertido a íbero en busca de devolver la libertad a la Península Ibérica. Mientras otros, incluidos el propio Plutarco con su frase; “Sertorio amaba su patria y sentía un vivo deseo de reencontrarse con ella”. Son partidarios de apostar que Quinto Sertorio, deseaba devolver a Roma su República más gloriosa, y sobre Hispania, convertirla en la provincia más importante fuera de la península Itálica, aspecto este que si lograron algunos de sus sucesores.

Con ello, posiblemente la Bolskan-Osca ibero-romana  se hubiera convertido en una de las ciudades más importantes de Hispania. Pero como es sabido todo se fue al traste, ni Sertorio recuperó el control del Senado Romano, ni Huesca se acabó de convertir en una segunda Roma. La traición de sus más directos colaboradores, encabezados por Marco Perpenna  acabó con la vida de Sertorio, mientras era agasajado en una fiesta en la villa oscense de su más “fiel” colaborador. Tras lo cual la deserciones indígenas fueron constantes, y a pesar de que el asesino de Sertorio continuó la lucha emprendida por este, fue rápidamente derrotado y Osca devastada.

Mas info:

Sertorio: ¿Un romano contra Roma en la crisis de la República?, Juan Santos Yanguas.

Vidas paralelas, Plutarco.

Imágenes: commons.wikimedia

 

El último atardecer del emperador Trajano en Selinus.

Cuando a finales del año 113 de nuestra era, poco después de cumplir los 60 años, Marco Ulpio Trajano partió de Roma para convertir en el mayor emperador que había dado Imperio Romano, poco hacía presagiar su triste final. En realidad nunca más volvió a pisar la capital del Imperio.

Trajano

A principios del año 114 Trajano llegó a Antioquia, por aquel entonces convertida en una de las principales ciudades del Imperio. Su cometido ponerse al frente de once legiones con las cuales conquistar el Imperio Parto. En los siguientes meses con ayuda de ciudades como Zeugma, donde estaba apostada la Legión IV Escítica, y ciudad clave para traspasar el rio Éufrates. Las legiones romanas conquistaron primero las ciudades armenias del norte de los Montes Taurus, entre ellas Satala, Elegeia y Artaxata. Luego tras traspasar dichos montes continuaron las conquistas de las ciudades partas de Osroene, Signara, Edesa, y la gran Babilonia, para convertirlas todas en la provincia romana de Mesopotamia. Tras instalar la capital de esta provincia en Nísibis, vuelve a Antioquia para  preparar el asalto a Cesifonte, la capital del Imperio Parto.

Desde allí en el año 116 partieron las legiones romanas para conquistar Cesifonte. Concretamente el asalto a la ciudad se preparó desde dos frentes, uno por el río Éufrates comandado por el propio Trajano. El otro por el valle del río Tigris, en este caso al mando, uno de los más fieles generales de emperador hispano, el bereber y nuevo gobernador de Judea, Lusio Quieto. Muchos fueron los inconvenientes que encontraron, el fuerte calor, la política de tierras quemadas del rey parto Osroes I, o las revueltas judías por poner algunos ejemplos. A pesar de ello Cesifonte es conquistada, buena fe de ello da la toma simbólica del trono de oro del Imperio parto, por el emperador Trajano.

Imagen de Cesifonte en 1934

El declive de Trajano.

Los problemas de salud del emperador hicieron su aparición durante la campaña de conquista de Partía. La historiografía especula desde un golpe de calor a una especie de ictus, pero lo evidente eran los continuos mareos del emperador. Tras lo cual la esposa de Trajano, la emperatriz  Pompeya Plotina, aconsejó al mismo la vuelta a Roma. En la mente del matrimonio dos pensamientos diferentes, por un lado en la cabeza de Plotina la “presunta” recuperación de su marido.  Pero en la mente de Trajano parecía haber un asunto más importante, la necesidad del Imperio de tener el mejor sucesor, que precisamente no era Adriano el protegido de Plotina.

Parte de la columna trajana donde se observa la caballería de Lusio Quieto.

El problema parecía estar en la incapacidad de Adriano de mantener la paz en tan vasto territorio, aspecto por el cual, Trajano tenía claro quién debía ser su sucesor. El puesto debía recaer sobre su fiel Lusio Quieto, solo este podía mantener todos los territorios conquistados. El inconveniente su origen africano, de ahí la imperiosa necesidad de llegar a Roma para convencer al Senado, si él un hispano, había sido el mejor dirigente que había tenido el Imperio, un bereber también podía serlo. Con este propósito en la mente del emperador, una amplia comitiva a mediados de julio del año 117, partió desde Antioquia dirección Roma. La misma estaba integrada por las personas supuestamente más fieles del emperador, su esposa Plotina, su médico Critón, Fédimo el secretario privado, y el jefe pretoriano de Trajano, Liviano.

El imperio romano en su máximo esplendor tras las conquistas de Trajano.

La llegada a Selinus de la comitiva.

Pocos días después de partir de Antioquía los problemas del emperador fueron a más, el insoportable calor de mediterráneo hizo más mella si cabe en la frágil salud de Trajano. El lugar elegido para descansar fue Selinus, la ciudad costera de la provincia romana de Cilicia. Un lugar de tránsito habitual en las rutas del mediterráneo oriental, tras su fundación  como Sallune en el año 628 aC., por los fenicios. Todo ello a pesar de que los registros arqueológicos actuales retrasan más allá del año 2000 aC., el nacimiento de la ciudad durante el periodo de la cultura Hitita.

Pero lo cierto es el esplendor helenístico de la ciudad, tras ser motivo de disputa  por los sucesores de Alejandro Magno, el espejo donde se miro Marco Ulpio Trajano para acometer sus conquistas. Aunque evidentemente la ciudad que se encontró Trajano ya estaba planamente romanizada, tras la conquista en el 67 aC. de Pompeyo, de una ciudad en la órbita de Roma desde las derrotas de Filipo V, el rey macedonio a principios del siglo II aC.

A su llegada al  puerto de Selinus, Trajano ya no era dueño de su cuerpo, “la enfermedad” no le dejó ni bajar por su propio pie del barco.

La muerte de Trajano.

Tras unos días de descanso el emperador pareció recuperar las fuerzas, tras lo cual pidió a sus hombres que le subieran sentado en su “solium” a la colina cercana. Su propósito ver el mar Mediterráneo, aquel que se hallaba rodeado por todas las conquistas de sus antecesores y verdadero vehículo conductor de la cultura romana. Sería la última vez que Trajano pudo contemplar un atardecer.

Acueducto romano de la ciudad de Selinus

Tras esa noche Plotina se hizo cargo en persona del cuidado de su marido, no permitió que Critón siguiera con los mismos, ni que Fédimo siguiera leyéndole la correspondencia. Solo ella sabe lo que pasó en los últimos días de Trajano, solo ella sabe lo que llevaba la última sopa que bebió el emperador tras recibir la visita menos deseada por él, la de su sobrino y próximo emperador Adriano. Así fue como en aquella habitación Plotina consiguió que Adriano su protegido y quién sabe si amante, se convirtiera en el decimoquinto emperador de Roma. Finalmente la noche del 9 al 10 de agosto del año 117 Trajano encontró la muerte.

Según escribió Dión Casio a finales del siglo II en su “Historia de Roma”, Trajano siempre sospechó que su enfermedad venia de un envenenamiento continuado, aunque otros pensaban que fue fruto de un ictus. Lo evidente es que mientras Adriano era proclamado emperador y una de sus primeras decisiones fue la ejecución de cuatro generales “rebeldes”, entre los cuales se encontraba Lusio Quieto. Las cenizas de Trajano viajaban a Roma portadas por Pompeya Plotina para ser alojadas en la base de la columna Trajana, aquella que conmemoraba la victoria de Trajano contra los Dacios.

Selinus hoy día.

Para encontrar el último atardecer de Trajano debemos ir a Gazipasa, situada en una de las zonas más turísticas del sur de la actual Turquía. Allí a unos tres kilómetros de esta población encontraremos un yacimiento arqueológico, que sigue sin ser puesto en valor. Entre la maleza se encuentran los restos de lo que fue un Odeón de época helenista, o restos del pasado bizantino como un par de iglesias y un tramo de la muralla.

El cenotafio de Trajano en la actualidad, solo se conserva el piso inferior.

De época romana encontraremos unos metros de los que fue el acueducto de la ciudad y al menos dos zonas de baños públicos. Todo ello junto al Cenotafio erigido como monumento al que fue, para muchos, el mayor emperador de Roma. Se trata de un edificio de doble planta, en la parte superior contenía lo que fue un pequeño templo, en la parte inferior la tumba del emperador, es evidente que tras ser incinerado nunca ocupo dicho lugar. Hoy día todavía se puede entrar en ese lugar, a pesar de que parece ser que tras la ocupación por la dinastía Selyuquíe fue incluso usado como cuadra para los caballos.

Santiago Posteguillo y Optimus Princeps.

No puedo concluir estas líneas sin hacer este par de menciones. En primer lugar a Santiago Posteguillo, el cual no necesita presentación, si como bien dice el mismo; “Después de más de tres mil páginas y casi siete años relatando la vida de Trajano, no pude resistirme a la tentación de buscar esa ciudad…”. Para cualquier enamorado de la historia de Roma, es imprescindible la lectura de su trilogía sobre Trajano. Así como la de su e-book: En busca de la tumba de Trajano.

Escena de Optimus Princeps

Por último invitaros a conocer la historia de “Optimus Princeps”, una representación teatral de los últimos momentos de Trajano junto a Plotina,  a cargo de la compañía Producciones Imperdible. Os aseguro que su visión una noche de verano en el teatro romano de Baelo Claudia, es uno de aquellos momentos únicos en la vida. Podéis conocerlo a través de la siguiente web: imperdible.org

También podéis leer estos dos artículos que muestran el gran legado dejado por Trajano:

Siete maravillas de la arquitectura que nos dejo el emperador Trajano.

Timgad la ciudad romana que emergió de las arenas del Sahara

Mas info:

En busca de la Tumba de Trajano, Santiago Posteguillo, 2017

La Legión perdida, Santiago Posteguillo, 2016

turkisharchaeonews

Imágenes: commons.wikimedia