Jaime I el Conquistador, así se gestó el rey Templario.

Hoy nos encontramos ante la historia de unos de los reyes más importantes de la Corona de Aragón. Podemos decir que además fue uno de los más conocidos, tanto por ser el más longevo en el cargo, con más de 60 años en el mismo, como uno de los mayores conquistadores entre los reyes aragoneses. A pesar de lo cual su valoración histórica se reparte entre los que le culpan de la extraña línea fronteriza que hoy separa las comunidades de Cataluña y Aragón, y los que le alaban como el fundador de los reinos cristianos de Valencia y Mallorca.

El extraño engaño que propició el nacimiento de Jaime I

La historia de nuestro personaje comienza en la primavera del año 1207, con el rey Pedro II camino del Castillo de Miraval situado en la Occitania, durante el periodo que esta perteneció a la Corona de Aragón. El motivo del viaje encontrase con alguna de las doncellas occitanas, con las cuales solía tener encuentros amorosos, debido a su nula convivencia con la reina María de Montpelier. Pero la trampa está servida por la nobleza, sobre el lecho se encontraba la reina, la necesidad de un heredero de la Casa de Aragón bien valía la treta. Según la tradición el rey cayó en el engaño, y nueve meses después en Montpelier nacía un niño muy rubio y con ojos claros.

La elección del nombre del recién nacido corrió a cargo de un extraño juego. La reina mandó hacer doce grandes lirios, a los cuales bautizó con los nombre de los doce apóstoles, luego mandó prenderlos al unisonó, con la promesa de poner al niño el nombre del que tardará más tiempo en consumirse. De esta manera fue bautizado en Montpelier con el nombre de Jaime, por el apóstol Santiago.

Jaime I rey a los cinco años.

Pero Pedro II no pareció que perdonara muy fácilmente el engaño. A los cuatro años el joven Jaime fue entregado al noble occitano Simon de Monfort, el motivo a simple vista pareció ser doble, por un lado casarse con la hija de este y por otro alejarlo de la reina. Lo cierto es que las relaciones entre el rey Pedro II y el noble occitano no pasaban por un buen momento, el llamamiento del Papa Inocencio III a la cruzada albigense enfrentaba las aspiraciones de ambos.

Inocencio III, y los cruzados contra los cátaros.
Inocencio III, y los cruzados contra los cátaros.

Por un lado Simon de Monfort debía defender los intereses católicos del Papa frente a los herejes cátaros, por otro el rey Pedro, aunque declarado católico debía temer perder el apoyo de los cátaros, verdaderos aliados de la Corona de Aragón, frente al poder central de los Capeto franceses. Sin duda estos pretendían usar la cruzada para arrebatar a los aragoneses el reino occitano.

Además de la consabida guerra, el año 1213 será nefasto para el joven heredero Jaime. La primera noticia e inesperada llegaba de Roma, María de Montperlier moría en la ciudad Papal, donde había acudido para pedir ayuda al Papa ante los desmanes de Pedro II. Pero no quedaría ahí la cosa, unos meses después el conflicto albigense tiene uno de los episodios más cruentos con la Batalla de Muret. En ella fallecía Pedro II luchando prácticamente en solitario contra los ejércitos cruzados dirigidos por Simon de Monfort, el encargado de custodiar al futuro rey de Aragón, menudo situación tan contradictoria.

Tras la muerte de Pedro II, el único heredero consanguíneo de la Corona de Aragón, un niño de cinco años, se hallaba custodiado por un potencial enemigo. La nobleza aragonesa no podía consentirlo así que una delegación encabezada por Nuño Sánchez se dirige Roma. Un inciso para presentar a este noble, auténtica mano derecha del rey Pedro II, especialmente tras su participación en la Batalla de Navas de Tolosa, tras la que fue nombrado señor de la Cerdaña y el Rosellón, dos de los condados catalanes bajo el paraguas de la Corona de Aragón.

Las prerrogativas de Nuño Sánchez al Papa Inocencio III tuvieron un efecto positivo. Este último ejerciendo como cabeza visible del cristianismo hizo llegar la orden a Simon de Monfort de la entrega del heredero a la nobleza aragonesa. De tal forma que a principios del verano de 1214, Jaime partía hacia un nuevo destino para seguir formándose como rey de Aragón. Su siguiente instructor sería un compañero de su padre en la derrota de Muret, el maestro de la Orden del Temple Guillem de Montredon, su destino el Castillo de Monzón, donde pasaría los siguientes tres años.

La coronación de Jaime I.

El camino hacía Aragón de nuestro protagonista no fue hecho en solitario, junto a él viajaba Ramón Berenguer, su primo, algunos años mayor que Jaime I y que actuaría dentro del castillo como su protector. Sin duda el paso de ambos por Monzón está repleto de incógnitas, lo que debía ser un lugar de aprendizaje, fue visto por ambos y por sus allegados como una especie de cárcel, o al menos es lo que se deduce de las memorias escritas por Jaime I. En las cuales describe su salida del Castillo de Monzón con un lacónico “no podían tenernos encerrados más tiempo”. Lo dicho, una incógnita y más tras ver como se acabará convirtiendo en uno de los reyes aragoneses más prolíferos en cuanto a conquistas, de la mano de sus supuestos raptores los Templarios de Aragón.

Castillo de Monzón
Castillo de Monzón

Por otro lado destacar que el camino al Castillo de Monzón no fue realizado de forma directa. El clima de preguerra entre las diferentes facciones nobiliarias hizo que los nobles más afines al joven príncipe prepararan las denominadas “primeras cortes Catalano-aragonesas”. Estas se celebraron en el castillo de la Suda en la ciudad de Lérida, a pesar de que se suelen considerar las primeras, gran parte de la historiografía duda de esta afirmación. El motivo la gran preparación con la que contaban dichas cortes, a las mismas asistieron gran parte del clero, encabezado por arzobispos, obispos o los principales abades, los más destacados nobles y al menos diez jueces que debían atestiguar lo que allí se firmara.

De esta forma y en los brazos del arzobispo de Tarragona, Aspargo, entró el joven Jaime en el palacio de la Suda, donde se convirtió en Jaime I. Mientras Nuño Sánchez uno de sus protectores quedaba como regente del reino, el nuevo rey partía hacia Monzón para convertirse en un rey a la usanza de los templarios.

La salida del Castillo de Monzón.

El primero en ser “liberado” de Monzón fue Ramón Berenguer, tras un supuesto pacto con los templarios fue rescatado una noche y conducido al puerto marítimo de Salou, donde embarcó camino de la Provenza.

Por lo que respecta al rey Jaime I de Aragón fue rescatado unos días después por una serie de nobles contrarios a Nuño Sánchez, este último parecía estar disconforme con la salida del joven rey de Monzón, era evidente su futura pérdida de influencia.

Pese a estas discrepancias, dos días después de salir del Castillo de Monzón, el rey Jaime I hacia su entrada en Zaragoza, bajo las muestras de júbilo de sus ciudadanos. Acompañado por Rodrigo de Lizana, o Pedro Fernández entre otros, y ataviado con su primera cota de malla prestada. Tenía nueve años y todavía tuvo que esperar uno más, para que de nuevo en las Cortes de Lérida fuera declarado mayor de edad el 2 de septiembre de 1218.

Las conquistas de la Corona de Aragón en el mediterráneo
Las conquistas de la Corona de Aragón en el mediterráneo

De esta forma se ponía marcha uno de los reinados más fructíferos de la Corona de Aragón. Jaime I tuvo dos esposas, cinco hijas y cuatro hijos, dos de ellos llegaron a convertirse en reyes, como Pedro III y Jaime II. Pero además y junto a sus socios templarios y tras neutralizar las diferentes revueltas de la nobleza, conquistó las Islas Baleares, Valencia y por último Murcia, esta última perdida previamente por los castellanos. Jaime I el rey Templario murió en el año 1276.

Por último os invito a conocer una de las mejores biografías de Jaime I:

Cuando la Huesca de Sertorio fue la otra capital de la República Romana.

Entre los años 83-73 aC., la guerra civil en la vieja República de Roma, que había comenzado cinco años antes por el control del senado romano, se trasladó a Hispania. Por un lado los Optimates representados entre otros por Sila, dispuestos a acabar con el poder del pueblo y perpetuarlo entre la Aristocracia. Por el otro los Populares, que se oponían a este hecho y propugnaban medidas más acordes al acceso de las diferentes clases sociales del poder. Su principal representante fue uno de los mejores militares de la historia de Roma, Cayo Mario, y evidentemente nuestro personaje de hoy Quinto Sertorio, por cierto, otro gran militar.

En el año 83 aC.,  Quinto Sertorio vuelve a Hispania para hacerse cargo de su nuevo puesto de Pretor de la provincia Citerior. En su mente viajaba escapar del dominio que ejercía en Roma su gran rival Sila, a pesar de que este se encontrara ausente de la capital. Esto fue aprovechado por Sertorio para dicho nombramiento,  que además como buen conocedor de la Península Ibérica, le debía servir para reunir las complicidades necesarias, y así imponer sus tesis en la moribunda República romana.

La capital sertoriana.

A pesar que durante los próximos 10 años, Sertorio, no se pudo establecer por mucho tiempo de manera estable, ya que recorrió toda la península e incluso el norte de África en busca de refuerzos, eligió la ciudad de Bolskan-Osca, para establecer una supuesta capital. Varios factores pudieron influir en tal decisión, aunque el más destacable fue su magnífica situación geográfica. En definitiva se hallaba en un lugar a mitad de camino entre los Pirineos, con grandes recursos mineros, y el valle del Ebro, la gran vía de comunicación fluvial. Además podía servir como base para el control de la entrada por el norte de las tropas de sus rivales Optimates. Sin olvidar a los herederos de los guerreros Indíbil y Mandonio, el pueblo íbero de los ilergetes, que a buen seguro unirían sus fuerzas a las de Sertorio.

Uno de los múltiples restos romanos surgidos en el Centro Histórico de Huesca.

Dos instituciones marcarán esta especie de capitabilidad de la Huesca romana en el proyecto de Sertorio. Aunque desgraciadamente no nos ha llegado registro arqueológico de las mismas, ya sea por la evidente destrucción que debió padecer Bolskan-Osca tras la derrota de Sertorio, y además por hallarse hoy día bajo en el centro histórico de Huesca. Pero si tenemos una magnífica fuente escrita, se trata de las Vidas Paralelas de Plutarco, una de los mejores libros de biografías del mundo clásico.

La “Universidad de Sertorio”.

“Pero lo que más les ganó fue lo de los hijos. Porque a los más nobles de entre los pueblos reunió en Osca, ciudad importante, puso maestros de enseñanzas griegas y romanas y, de hecho, los usó como rehenes, pero de palabra los educaba para hacerlos partícipes, cuando fueran hombres, del gobierno y del poder”.

De esta manera nos definía Plutarco la academia que instauró Sertorio en la Huesca romana. A la misma, acudían los jóvenes íberos de las familias más pudientes, desde los siete años de edad y como bien dice Plutarco de diferentes lugares del entorno. Su instrucción consistía especialmente en aprender todo lo relacionado con la cultura grecorromana, la gramática y la retórica.

Los niños paseaban por la academia ataviados con la típica toga praetexta, solo reservada a los menores de 16 años, y a los magistrados curules.  Además de la bulla dorada, que llevaban en el cuello en forma de amuleto, solo destinada a los hijos de la nobleza romana. Todo ello nos indica la principal función de la Academia de Sertorio, que no era otra que formar a los futuros senadores, que debían regir los destinos del senado que instauró en Belskin-Osca. Sobre este aspecto, figuras como Almudena Domínguez Arraz, profesora de Arqueología y Numismática de la Universidad de Zaragoza, se  aventuran a decir que la intención de Sertorio era convertir Bolskan-Osca en la pequeña Roma.

Aunque por otro lado a los detractores de Sertorio les preocupa significativamente la frase de Plutarco; “los uso como rehenes”. Para ellos la verdadera intención del líder romano era ejercer presión sobre las élites locales para mantener su fidelidad. En realidad la consideran una especie de cárcel encubierta, aventurándose incluso algunos a decir que tras verse solo, y traicionado, mandó asesinar a varios de los estudiantes.

La Universidad Sertoriana, convertida en el actual Museo de Huesca.

Curiosamente en el siglo XV, tras la traducción de la obra de Plutarco y conocer aquella antigua Academia de latinidad, los rectores de la Universidad de Huesca fundada un siglo antes, cambiaron el nombre a la misma. De esta manera entre dicho siglo XV y su cierre definitivo en 1845  su nombre fue Universidad Sertoriana de Huesca.

El Senado de Bolskan-Osca.

Tras unos primeros compases de la guerra realmente complicados para Sertorio, con huida incluida al norte de África, en el 79 aC., vuelve a la Península con el apoyo de los mauritanos. Tras lo cual se dedica a recorrer el interior peninsular en busca de apoyos, y a vencer a las legiones de Roma comandadas por Metelo. La “guerra de guerrillas” usada unas décadas antes por los lusitanos de Viritato, volvieron a darle fruto a Sertorio, no en vano sus principales apoyos vinieron de los descendientes del caudillo lusitano.

Inscripción de alguna de las victorias de Sertorio sobre Metelo.

Fue en ese periodo de éxitos, en el invierno entre el 77-76 aC., cuando vuelve a Boslkan-Osca para fundar su Senado. El número de senadores pudo ser realmente alto, llegando incluso a los 300 miembros, cifra destacada pero necesaria para cubrir todos los nuevos puestos administrativos de la ciudad, e incluso ejercer un cierto control sobre los nuevos ejércitos sertorianos. Pero el aspecto que más controversia despierta es el origen de los senadores. Según el propio Plutarco todos sus miembros eran romanos, pero algunos estudiosos del tema no le cuadran las cifras. Estos barajan la posibilidad de que muchos fueran los itálicos no romanos asentados en la Hispania, e incluso otros podían ser hispanos.

El porqué de su creación ha levantado también grandes discrepancias. Uno de los mejores historiados italianos del siglo XX, Emilio Gabba, se atreve a decir que la formación de un senado en el siglo I aC, sin duda era sinónimo de la intención de fundar un nuevo estado. En definitiva desde el lado romano se debió ver como un acto de hostilidad hacia la propia República romana. Por otro lado, detrás de la creación de este senado, puede estar el envío de uno de los mejores generales que disponía Roma en ese momento, Cneo Pompeyo, para acabar con la supuesta secesión.

El senado Romano, ¿debió ser parecido al de Huesca?

Pero en este aspecto también salen los defensores de Sertorio. En concreto Lucia de Michele, que en la biografía de este personaje, destaca al mismo como uno de los más fieles defensores de una República moribunda.  Por lo que la constitución de este senado, debe ser vista como ejemplo a seguir, para devolver la auténtica forma de gobierno a la ciudad de Roma, en manos en ese momento de los enemigos de la misma.

El denario de Bolskan.

El mayor recuerdo arqueológico de aquella época para la ciudad de Huesca, viene de parte de la Numismática. Se han encontrado grandes cantidades de este denario de plata y cobre, parece ser que se comenzó a emitir a mediados del siglo II aC. Pero la mayor cantidad de emisión fue durante las guerras Sertorianas, era evidente la necesidad de financiar la guerra tanto por parte de Sertorio, como de las élites locales, esta últimas verdaderas financiadoras de la guerra.

El denario de Bolskan es toda una declaración de intenciones. Por la parte del anverso, una cabeza con barba detrás de la cual aparecen los símbolos de la aristocracia local. Por el reverso un jinete armado con una lanza y presto a la guerra, debajo del cual aparece una inscripción con grafías íberas. Sin duda era la forma de legitimar la actuación soberana de la ciudad, para el apoyo a Sertorio, y para la emisión de moneda.

A modo de conclusión.

Como hemos visto una vez más la historia nos sigue escondiendo muchos secretos. Hoy día muchos observan la acción de Sertorio, como un romano convertido a íbero en busca de devolver la libertad a la Península Ibérica. Mientras otros, incluidos el propio Plutarco con su frase; “Sertorio amaba su patria y sentía un vivo deseo de reencontrarse con ella”. Son partidarios de apostar que Quinto Sertorio, deseaba devolver a Roma su República más gloriosa, y sobre Hispania, convertirla en la provincia más importante fuera de la península Itálica, aspecto este que si lograron algunos de sus sucesores.

Con ello, posiblemente la Bolskan-Osca ibero-romana  se hubiera convertido en una de las ciudades más importantes de Hispania. Pero como es sabido todo se fue al traste, ni Sertorio recuperó el control del Senado Romano, ni Huesca se acabó de convertir en una segunda Roma. La traición de sus más directos colaboradores, encabezados por Marco Perpenna  acabó con la vida de Sertorio, mientras era agasajado en una fiesta en la villa oscense de su más “fiel” colaborador. Tras lo cual la deserciones indígenas fueron constantes, y a pesar de que el asesino de Sertorio continuó la lucha emprendida por este, fue rápidamente derrotado y Osca devastada.

Mas info:

Sertorio: ¿Un romano contra Roma en la crisis de la República?, Juan Santos Yanguas.

Vidas paralelas, Plutarco.

Imágenes: commons.wikimedia

 

La Torre del Reloj de Jaca, la cárcel de Franco y Hitler durante la 2GM.

Hoy viajamos a la ciudad francesa de Pau, situada a los pies de la Cordillera Pirenaica. Concretamente a una fría mañana de principios de Marzo de 1943, para conocer a dos hermanos; Marcel Proust, no confundir con el autor de “En busca del tiempo perdido”, ya que en este caso estamos hablando de un joven Teniente de la Aviación francesa. Él cual viajó junto a su hermano, Robert, tres años menor que él y en este caso sargento del mismo cuerpo, a dicha ciudad con la intención de escapar de Francia, llegar al norte de África, y así ponerse en manos de la resistencia.

A simple vista la empresa no parecía excesivamente complicada, ya que tras  traspasar los Pirineos llegarían a un “supuesto” país neutral. Tras lo cual solo faltaba cruzarlo de norte a sur y a través de un ferry llegar a suelo africano, por aquel entones controlado por la Francia de Vichy.

Evidentemente no contaron que el único lugar  dentro del estado español en el cual actuaba la Wehrmacht, era Canfranc, un lugar muy cercano a Pau, y donde a buen seguro se ejerció la presión oportuna para la colaboración del régimen con la Alemania de la 2GM. En definitiva las ordenes parecían claras, cierre total de la puerta de escape para cualquier aliado o afín. Esta orden clara y concisa fue acatada por el régimen de Franco.

Canfrac con la esvástica

Echando la vista atrás y con perspectiva que da el paso del tiempo, se hace evidente que los Junkers Ju 52 y Heinkel He 111, que en manos de la legión Cóndor bombardearon las posiciones republicanas de Madrid, Valencia, Barcelona, o la más célebre Guernica, no fueron en balde. Todo ello a pesar de la negativa de colaboración de Franco tras la entrevista con Hitler en Hendaya. Lo cierto es que con el tiempo han ido saliendo a luz diversos aspectos, que hacen entrever una especie de “devolución de favores” entre ambos líderes. Al menos durante la ocupación total por parte de Alemania del país vecino del norte, desde finales de 1942 hasta el verano de 1944.

Franco en Hendaya con Hitler.

Los ejemplos son varios, desde los más conocidos como la venta de Wolframio imprescindible para la construcción de los Panzer alemanes. O la utilización del Campo de Concertación de Miranda de Ebro, tras el paso de Heinrich Himmler en 1940 por sus instalaciones, desde lo cual se convirtió en improvisada base de la Gestapo. Y por último la menos conocida, en este caso la cárcel que nos ocupa hoy.

La cárcel de la Torre del Reloj en Jaca.

Volvemos al punto donde habíamos dejado a los hermanos Proust. Aquella mañana en Pau, ambos no debieron encontrar la mejor vista posible, la ciudad estaba ocupada por los soldados alemanes, con esvásticas por doquier, o los nombrados panzers. Se hace evidente pensar que detrás de este despliegue estaba la cercanía de la ciudad de Pau, con la frontera española.

Hitler y Petain se dan la mano en Paris. el régimen colaboracionista estaba en marcha.

A pesar de ello nuestros protagonistas se dirigieron a alguno de los cafés frecuentados por los disidentes, muchos de ellos republicanos españoles huidos durante la Guerra Civil. En el mismo tomaron contacto con un tal Juan Pablo, por aquel entonces residente en la cercana Laruns. Este, tras el pago de entre 3000 y 5000 francos de la época, un verdadero dineral, los acompaño primero hasta Laruns, desde donde se dispusieron a cruzar los Pirineos Centrales por el Puerto de Portalet, es de suponer que en esas fechas nevado.

Pero en el otro lado de la frontera estaban en sobre aviso, o por lo menos eso rezaba en una especie de libro de actas hallado posteriormente. Fechado el 14 de marzo de 1943, llamaba al control de todos los pasos fronterizos posibles, ante la posibilidad de una avalancha de personas procedentes de la nación vecina. Detrás de dicha avalancha estaba la mejor climática, y  el deshielo tras el duro invierno.

Solo dos días después, tras pasar el puerto de Portalet, a su llegada a la primera población española, Biescas, Marcel y Robert Proust son detenidos a las 8 de la mañana por la Guardia Civil. Tras los interrogatorios pertinentes, donde Marcel Proust declara abiertamente su animadversión a las tropas alemanas y diagnostica una clara victoria alidada. Y por otro lado su hermano Robert denuncia la ocupación alemana de Francia, que no hace más que provocar el hambre entre los franceses. Ambos son conducidos junto a otros ocho franceses a las dependencias de la Cárcel del Reloj de Jaca, donde ingresan el 26 de marzo de 1943, acusados de paso clandestino.

272 presos, 272 historias.

La Cárcel del Reloj de Jaca era y es uno de los edificios más peculiares del casco histórico de la capital jacetana. Construida en estilo gótico civil en 1445 y anexa a las dependencias de la Corona de Aragón. No será hasta el siglo XVII cuando se convierta en cárcel. A pesar de los avatares de guerras como las de la Independencia en el siglo XIX, siendo Jaca lugar de paso, se mantuvo intacta hasta la llegada de los  presos que el régimen encarceló en la misma entre 1942 y 1944. Por cierto ya conocida por los mismos tras su uso en la Guerra Civil.

Cuando hablamos de 272, hablamos de los únicos a los podemos poner nombre y apellidos, gracias a los papeles encontrados. Pero consta que al menos 1115 pasaron por la Cárcel del Reloj de Jaca solo en el año 1943, sin duda el más represivo de todos.

Entre los presos que llegaron a la Torre los había de múltiples condiciones,  desde judíos, a soldados franceses, polacos, o ingleses. Algunos de ellos célebres como el productor de cine alemán y contrario al nazismo, Max Heilbronner, o el periodista norteamericano Franklin L. Wyld. Muchos de ellos, simples campesinos,  que atestiguaron que venían huyendo de la posibilidad real de ser expatriados a Alemania como fuerza de trabajo. Se calcula que hasta 60.000 franceses fueron deportados desde Pau para tal menester.

La torre en la actualidad

El primer preso, en este caso un italiano Angelo Ceresetti,  llegó a la Cárcel del Reloj, el 20 de junio de 1942, tras él un total de 74 más antes que se acabará ese año. Con especial incidencia en el mes de noviembre ante la inminente llegada del invierno. El resto lo hicieron los dos siguientes años.

Tras el paso por dicha cárcel de Jaca el destino que aguardaba a los presos, era el traslado a otras cárceles más grandes como las de Huesca o Zaragoza, o incluso el Campo de Concentración de Miranda de Ebro. Con la llegada de los aliados a Francia para desocuparla, lo cual sucedió en el verano de 1944, la Cárcel del Reloj de Jaca, perdió su labor.  El camino ofrecido a muchos de ellos durante esos dos años es desconocido, algunos debieron ser puestos en libertad y se les perdió la pista, otros a buen seguro llegaron al norte de África. Curiosamente no conocemos lo que pasó con los dos hermanos Proust, pero a buen seguro nuestro próximo personaje intentó tener conciencia de ello.

Ramón J. Campo.

No puedo acabar sin nombrar a uno de los principales artífices, aunque no el único,  de la salida a luz de esta historia en 2002, y de muchas relacionadas con el paso de los Pirineos. Antes de presentarlo, un inciso personal para declararme un apasionado de la cordillera y de su historia. Por ello un reconocimiento muy especial a un libro que cayó en mis manos hace relativamente poco; Canfranc, el oro y los nazis,  su autor Ramón J. Campo, Máster en Periodismo por la Autónoma de Madrid y ejerciendo en el Heraldo de Aragón, sinceramente Ramón me apasiona su lectura.

Si os ha gustado esta historia, os recomiendo esta lectura:

El Schindler de Canfranc, Albert Le Lay

Mas info:

Canfranc, el oro y los nazis, Ramón J. Campo, Ed. Mira Editores, 2012

heraldo

Imágenes:

commons.wikimedia    flickr

El castillo-abadía de Montearagón, el “hermano pobre de Loarre”.

Los visitantes, que desde el este, llegan a la ciudad de Huesca son recibidos por la figura del Castillo-abadía de Montearagón. A pesar de que su color ocre se mimetiza con el árido terreno de la hoya de Huesca, es claramente visible desde varios kilómetros de distancia.

Como bien dice nuestro título, lo podemos considerar una especie de hermano pobre del Castillo de Loarre.  Mientras a este último llegan miles de visitas todos los meses, y gran parte de las inversiones públicas en Patrimonio. El castillo de Montearagón parece condenado al completo olvido por ambas partes. Todo ello pese a que claramente en la Edad Media fue totalmente al contrario, ya que nuestro protagonista de hoy, fue una de las sedes más importantes de uno de los poderes más influyentes de dicha época,  la iglesia cristiana.

Breve historia del castillo-abadía de Montearagón.

Las luchas de reconquista del joven Reino de Aragón, llevaron en el año 1085 al rey Sancho Ramírez a la conquista de esta colina situada a escasos 5 kilómetros de la ciudad de Huesca. El lugar era ideal para acometer la toma de la ciudad, por lo que el rey aragonés decide construir sobre los restos de alguna pequeña construcción árabe, lo que sería el puesto de control para la toma de Wasqa, como era denominada Huesca en tiempos de la Taifa de Zaragoza.

Las vistas desde el Castillo, idóneas para el control de Huesca.

La primera labor que debieron acometer sus conquistadores fue la construcción de las murallas defensivas donde alojar los edificios necesarios, para abordar sus propósitos. El primer edificio que se levantó, ya hacía presagiar su futuro, en concreto la Iglesia consagrada a Jesús Nazareno, de la cual ya existe constancia en el año 1086. Junto a la misma y en periodo comprendido entre los años 1086-1089, se levantaron las viviendas y edificios destinados a las tropas del rey de Aragón. Todo ello sin olvidar a los principales protagonistas del castillo-abadía de Montearagón, los monjes que tras instalarse en el recinto a modo de monasterio se acogerán la regla de San Agustín.

Este hecho parece ser crucial para el referido futuro del nuevo castillo-abadía, al ser bendecido por estos nuevos reyes, que además se convirtieron en su principal mecenas económico. Asimismo contó con la protección del Papa Urbano II y la consagración en el año 1090 en el monasterio de San Juan de la Peña.

De los escasos edificios que restan en pie, el palacio de los canónicos.

Aunque la conquista de Huesca deberá esperar algunos años, en los cuales las tropas cristianas fueron tomando posiciones alrededor de la capital oscense. Además en una de las batallas perdió la vida el rey de Aragón Sancho Ramírez, concretamente en 1094.  Tras lo cual le sucedió su hijo, adoptando el nombre de Pedro I de Aragón que junto a su hermano menor, por cierto solo de padre, y futuro rey Alfonso I el Batallador conquistarán definitivamente la ciudad de Huesca,  tras la célebre Batalla de Alcoraz a finales del año 1096.

A partir de ese momento nuestro protagonista de hoy perderá su principal condición defensiva. Pero se situará en primera línea, de la lucha entre religiosos, por el control de los nuevos territorios conquistados, por los reyes cristianos de Aragón. Por un lado el obispo de la recién recuperada diócesis de Huesca, y por otro el Abad de Montearagón se intentaran adueñar de cuantas más iglesias mejor, detrás de lo cual siempre existió el cobro de diezmos y ofrendas. Se calcula que durante el periodo que va desde su fundación, hasta mediados del siglo XIII, llegó a contar con más de un centenar de iglesias.

Restos de las dependencias de los monjes de Montearagón.
Una de las puertas de acceso

El declive de Montearagón.

Los motivos de dicho declive serán varios, y además en un amplio espacio de tiempo. Para comenzar en 1242 murió el infante Fernando de Aragón, según  diversas fuentes el Abad más importante que tuvo el monasterio. El problema su sucesión, en la cual se inmiscuirán los obispos de Valencia y Huesca, y que acarreará una importante pérdida de iglesias de las que tenía a su cargo  Montearagón.

El siguiente inconveniente importante le llegará en el convulso siglo XV, el cual comenzará con la pérdida sin sucesor del rey de Aragón, Martín el Humano en 1410, suceso que comportará una gran inestabilidad a la Corona. Este hecho repercutirá en el castillo-abadía de Montearagón en forma de robos y pillajes, lo que conllevará un nuevo refuerzo de las murallas, a pesar de lo cual no podrán evitar el grave incendio de 1477, que a punto estuvo de acabar con él.

El retablo de Montearagón elaborado por Gil de Morlanes “el viejo” en 1506, en la actualidad esta en la Catedral de Huesca.

A pesar de todos los males el siglo XVI parece que comenzó de mejor forma, con algunas remodelaciones y arreglos, como el fenomenal retablo de alabastro que decoró la iglesia de Jesús el Nazareno. Pero la puntilla le llegará poco después, concretamente en 1571 con diferentes Bulas Papales a cargo de Pio V, que le quitaron casi todas sus propiedades cediéndoselas a los obispados de Huesca, Jaca y Barbastro. A pesar de lo cual continuará su camino monástico hasta 1835, que tras la guerra de Independencia y la desamortización de Mendizábal el año siguiente llevarán al castillo-abadía de Montearagón  a la completa ruina.

En 1834 el castillo-abadía de Montearagón tenia esta magnifica presencia.

El castillo-Abadía de Montearagón en la actualidad.

En este punto debemos volver al título de nuestro artículo, lo de hermano pobre de Loarre es una evidencia cuando visitas los dos. A pesar de que 1976 se iniciaron las campañas de rehabilitación y consolidación, estas nunca han contado con un soporte firme por parte de las instituciones, por lo tanto en mi opinión no ha dado ningún fruto. Ahora parece ser, que las últimas noticias que  llegan abren un hilo a la esperanza, de ver algún día este espacio museizado y puesto en valor, sin duda la mejor manera de conservar el patrimonio histórico. Aunque por otro lado los 1,4 millones de euros puestos sobre la mesa del Ayuntamiento de Quicena, hoy día responsable del edificio, se me antojan muy escasos.

Tras las vallas se acceda al castillo

Aún así el recinto se puede visitar y realmente vale la pena, algunas partes nos pueden llegar a recordar su glorioso pasado. Por otro lado destacar que para efectuar las visitas se deben tomar precauciones, ya que no existen medidas de seguridad y conocer que el lugar que se está visitando es patrimonio de todos.

Por último os invito a conocerlo un poco mejor a través de las siguientes imágenes, que dan una triste muestra de lo que queda de tan glorioso pasado.

Mas info: dehuesca

San Pedro el Viejo, la joya románica donde descansa Alfonso I el Batallador.

El monasterio de San Pedro el Viejo, que está situado en el casco histórico de la ciudad de Huesca, pasa por ser una de las construcciones románicas mejor conservadas de España. Además de ser la morada eterna de uno de los reyes más destacados de la reconquista cristina, Alfonso I el Batallador.

Breve historia de San Pedro el Viejo.

En el año 1096 las tropas cristianas dirigidas por el rey Pedro I de Aragón, con la inestimable ayuda del mítico personaje de San Jorge, expulsan de la ciudad de Huesca a los árabes. Estos últimos dirigidos por el rey de la taifa de Zaragoza, Al-Mustain II y con la ayuda de Castilla, no consiguen retener el impulso de los aragoneses tras meses de asedio de la ciudad.

De esta forma Huesca se convirtió en la primera gran ciudad cristiana del nuevo Reino de Aragón. A su llegada los nuevos dirigentes de la ciudad recuperaron el único templo cristiano que se había mantenido en territorio musulmán. Concretamente una pequeña iglesia mozárabe, de la cual, en la actualidad todavía queda algunas estancias como veremos a continuación. Es preciso recordar que esta última estaba construida sobre restos visigodos, además estos a su vez, sobre restos romanos. Es uno de los mejores ejemplos de superposición de cultos.

Pues bien, esto es lo mismo que hicieron los nuevos inquilinos de San Pedro el Viejo. Tras donar el edificio a un monasterio francés, estos decidieron convertirlo en un monasterio benedictino, del cual podemos disfrutar en la actualidad.

La iglesia de San Pedro el Viejo.

Desde la plaza de San Pedro en Huesca y antes de entrar, ya encontramos un par de detalles que llaman la atención. En primer lugar la puerta principal, no excesivamente grande, rematada con un arco de medio punto con tres arquivoltas, destaca en el tímpano un bello crismón sujetado por dos ángeles.

Justo al lado aparece la torre del campanario, de forma hexagonal y adornada con varios vanos en forma de medio punto. Estos sirven para dar algo de luz a la Capilla de San Ponce que está en su interior.

Tras pagar la correspondiente entrada de 2,5€ entramos en la estancia principal muy bien conservada. Se trata de una pequeña iglesia que podemos denominar de un románico clásico, es decir, tres naves paralelas terminadas en ábsides. Todas tres rematadas con una cubierta de bóvedas de cañón, sujetadas con grandes arcos fajones. Los amantes del arte renacentista también están de enhorabuena, ya que el ábside principal o central aparece tapado mediante un retablo de madera del escultor Juan de Berrueta, de principios del siglo XVII.

Dos detalles de la estancia llaman la atención a los incondicionales del arte románico.  El primero de ellos un curioso ajedrezado de tipo jaques, que remata una de las paredes laterales.  Síntoma del paso de un maestro de la zona de Jaca, que terminó su muro dejando su huella personal, sin tener continuidad en la obra.

El segundo detalle es un pequeño paño que todavía conserva la pintura mural original. Detalle que nos lleva a deducir el enorme colorido que tendría la iglesia a principios del siglo XIII.

El claustro de San Pedro el Viejo.

Saliendo por una de las puertas laterales accedemos al claustro, uno de los espacios favoritos para el que suscribe, de este tipo de construcciones. Qué tendrán los claustros…

El de San Pedro el Viejo es excepcional, se trata de un pequeño cuadrilátero donde destacan sus 38 excelentes capiteles. Además magníficamente conservados, sustentado los arcos de medio punto y transmitiendo la fuerza al basamento a través de dos sencillos pilares.

Los capiteles exhiben diversos temas. Unos con la vida de Jesús y del antiguo testamento, otros contienen las típicas escenas de vicios y pecados,  a modo de enseñanza de lo que no debía hacerse. Por último los conquistadores de Huesca también están representados.  Algo que llama la atención son los enormes ojos que tienen todos los protagonistas de los capiteles.

Destalles sobre la toma de Huesca, donde se aprecia el tamaño de la cabeza y de los ojos.

Finalmente destacar la capilla de San Bartolomé, la estancia comentada que es de la parte mozárabe de la construcción. Dicha estancia fue usada siglos después para albergar los restos de dos de los primeros reyes Reino de Aragón. Los cuales tienen una historia que merece ser conocida.

Alfonso I el Batallador.

Alfonso I nació en el año 1073, su educación para convertirse en rey corrió a cargo de los monjes del monasterio de San Pedro Siresa y fue instruido en las armas en la cercana Jaca, por aquellos tiempos capital del Reino de Aragón.

En el año 1094 acompañaba a su padre, Sancho Ramírez,  durante el asedio a las ciudad de Huesca, donde por cierto este, encontró la muerte. Tras esta le sucedió Pedro I de Aragón, hermano mayor de nuestro protagonista, que conseguirá por fin conquistar la capital oscense, como ha quedado dicho en el año 1096.

Alfonso I del batallador será nombrado rey de Aragón y Navarra en el año 1104, tras la muerte de su hermano. A partir de ese momento se convertirá en uno de los reyes aragoneses más prolíferos en cuanto a tierras conquistadas. Se dice que prácticamente triplicó los territorios del Reino de Aragón, entre sus grandes conquistas destacan Zaragoza (1118) y Calatayud (1120). Tras lo cual se dirigió a los territorios del Al-Andalus, donde convenció a muchos mozárabes incómodos con un rey musulmán a emigrar a tierras aragonesas, con la intención de repoblar sus territorios conquistados.

Pues bien, tras sus grandes logros decide, para algunos incomprensiblemente, donar todos sus bienes a las órdenes militares religiosas. Templarios, Hospitalarios y la Orden del Santo Sepulcro serán la beneficiadas a cambio de seguir luchado contra el infiel y así proseguir la reconquista.

Ramiro II el Monje.

A partir de ese momento, año 1134, entra en escena su hermano Ramiro II el Monje, con dicho sobrenombre es fácil conocer su principal ocupación. Nació trece años después que Alfonso, y dedico toda su vida a la iglesia, primero como monje y llegando con posterioridad a Abad de San Pedro el Viejo e incluso a Obispo de Roda. Desde donde fue llamado por la nobleza aragonesa para convertirse en rey. Era evidente que los nobles no podían permitir que todo el poder fuera a manos de las órdenes militares. Además debieron pensar que sería fácil controlar aquella corona en manos de un servidor de Dios.

Nada más lejos de la realidad, ya que demostró sobradamente que no sería así. En especial durante el episodio de la célebre leyenda de la campana. Tras sentir las mofas sobre su persona, decidió llamar a algunos nobles  para mostrarles la nueva campana de la iglesia. Al llegar lo que encontraron fue el filo del cuchillo, con el que Ramiro el Monje fue degollándoles uno a uno. Evidentemente a partir de aquel momento se ganó el respeto de todos los nobles.

Aunque unos meses después decidió en cierta forma abdicar, a pesar de seguir contando como rey a todos los efectos, el poder paso a su nuevo yerno. Me estoy refiriendo a Ramón Berenguer IV, que se acaba de casar con Petronila la hija de 1  año de edad de Ramiro II el Monje, en definitiva Ramón Berenguer “solo” le llevaba 24 años.

Ramiro el Monje pasó el resto de sus días en San Pedro el Viejo, tras su muerte en 1157 fue enterrado en la Capilla de San Bartolomé, donde mora en la actualidad en el interior de un sarcófago romano del siglo II. En compañía de su hermano, Alfonso I el Batallador, aquel que no pareció confiar mucho en él, al negarle la sucesión.

El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.

En la margen derecha del rio Cinca y sobre una colina, aparece uno de los castillos más impresionantes del norte de España. Su denominación como Castillo Templario de Monzón, no hace completo honor a sus 1200 años de historia, sino a la época donde dicho castillo pudo tener su máximo esplendor.

Pocos castillos mantienen la vigencia e importancia durante prácticamente la totalidad de su historia como el castillo de Monzón. Su origen debemos buscarlo en el siglo IX, cuando el territorio oscense estaba dominado por los musulmanes. De dicha época es la torre del homenaje y de la cual todavía se conserva un ajimez restaurado, como fiel reflejo de sus primeros moradores.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
La restaurada torre musulmana del siglo IX

Pero si por algo es conocido este castillo, es por haber asistido como espectador privilegiado, a algunas de las contiendas principales sucedidas en la Península ibérica. Esto le ha llevado a continuas remodelaciones, hasta conseguir la fisonomía actual.

El castillo de Monzón durante la Reconquista.

Como bien es sabido, la Reconquista cristiana de la Península ibérica terminó en 1492, con la toma de Granada por los Reyes Católicos. Pero cuatro siglos antes, los primeros reyes de la Corona de Aragón, deciden expulsar a los musulmanes de los otrora territorios cristianos al sur de los Pirineos.

En esta reconquista será clave la toma del castillo de Monzón, no en vano suponía cortar las comunicaciones entre dos de las taifas musulmanas más importantes. En concreto la Taifa de Zaragoza en manos de los sucesores del rey Al-Muqtadir, mecenas del Palacio de la Aljafería. Y por otro lado la Taifa de Lérida en manos de la dinastía Banu hud. Además de cortar estas comunicaciones existía la necesidad de controlar el curso medio del río Cinca, uno de los principales caminos desde los Pirineos al centro peninsular.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
La iglesia de San Nicolás construida tras la llegada de los primeros templarios.

Así que el Infante de Aragón, Pedro, y futuro rey como Pedro I, conquistó el castillo en el año 1089. A partir de ese momento y hasta 1143 se puede considerar el periodo de máxima actividad belicosa de la reconquista aragonesa. Durante dicho periodo el castillo irá cambiando de manos continuamente, ya que al menos durante dos periodos, los comprendidos entre 1126-1130 y 1136-1141 estuvo nuevamente bajo dominio musulmán. Finalmente la llegada de los caballeros templarios en 1143 pondrá fin a este primer periodo bélico del castillo.

El asedio contra los templarios.

Concretamente más de 150 años duró el paso de los caballeros templarios por el Castillo de Monzón, y por ende de la nueva Corona de Aragón. Templarios y reyes compartieron durante este periodo la lucha contra el infiel del sur de la Península. Pero a finales del siglo XIII comenzará la decadencia de la Orden del Temple.

En el año 1293 Jacques de Molay fue proclamado Maestre del Temple, el principal cargo del mundo de los templarios. Además ese nombramiento fue dos años después de la perdida de Acre, último reducto cristiano de los conquistados en oriente por los cruzados cristianos. Por lo tanto el sino, por el que nacieron los templarios se había perdido.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
Los símbolos templarios están muy presentes en todo el castillo

Así mismo, esto lo debemos unir a las continuas acusaciones a las que fueron sometidos, desde ritos iniciativos, adoración a ídolos no católicos, o practicar la homosexualidad, aspectos muy alejados de la doctrina cristiana. Todo ello sin olvidar su continuo secretismo y sus enormes acumulaciones de riqueza.

En consecuencia el rey de Francia Felipe IV inicia su persecución, tras lo cual en 1312 la Orden Templaria es disuelta y dos años después Jaques de Molay muere en la hoguera como hereje.

Todos estos hechos los podemos trasladar a la Corona de Aragón. Ya que si al principio el Rey Jaime II desistió de ir contra de ellos, pronto es obligado por las circunstancias a cambiar de parecer. Las tropas de la corona inician los asedios a las plazas templarias, una a una van cayendo las más importantes. La primera en rendirse será Peñiscola, tras ella Cantavieja y Miravet entre otras.

Precisamente en este el momento, el Castillo de Monzón vuelve a ser protagonista, puesto que se convertirá en el abanderado de la defensa de la orden de Temple. En definitiva será el último en capitular, aunque rodeado y en solitario nada pudo hacer contra los ejércitos de la Corona de Aragón. La entrega definitiva se llevará a cabo el 24 de Mayo de 1309.

La remodelación durante la Guerra de Sucesión.

La llegada de la Edad Moderna y las guerras contra los franceses, por parte del monarca español,  Felipe IV en el siglo XVII, llevarán a la pérdida progresiva de interés en el castillo y en la ciudad de Monzón.

Pero un nuevo acontecimiento proporcionará un nuevo cambio de rumbo a la historia del Castillo de Monzón. En concreto la Guerra de Sucesión española, que si comenzó con el siglo XVIII, no será hasta 1705 cuando llegue a España.

Esta llegada de la guerra de Sucesión se producirá con el desembarco del archiduque Carlos en Barcelona, con la intención de hacerse con el control que ejercía en España el rey designado como heredero al trono, Felipe V. Durante este primer periodo en los territorios aragoneses se puede decir que vivieron entres dos aguas. Por un lado condes aragoneses apoyaban a Carlos, mientras otros apoyaban a Felipe V. Conviene subrayar que no será hasta el año 1710, cuando la frontera quede establecida en Lérida, que Felipe V mande convertir el Castillo de Monzón una fortaleza Moderna.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
Garita de vigilancia

Para ello se construían baluartes, se colocaran baterías de cañones y se reforzará toda la muralla exterior para contener los ataque modernos a base de cañonazos. Una de las remodelaciones más curiosas tendrá lugar en la torre del homenaje, precisamente la primera en ser construida durante el periodo musulmán. Esta se trató de recortar la altura de la misma, el propósito era evidente, restar un punto de referencia a la artillería enemiga. Esta remodelación es la que ha conferido al Castillo de Monzón la fisonomía actual, más alejada de los castillos medievales, y más cercana a las fortalezas modernas.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
La nueva puerta de entrada, donde se observan las rendijas para las armas de fuego

La Guerra de Independencia en el Castillo de Monzón.

El levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, contra el gobierno francés de José Bonaparte, es el pistoletazo de salida de la Guerra de Independencia española. Solo un año después las tropas francesas dirigidas por el Mariscal Suchet se hacían con el control del Castillo de Monzón.

Tras 4 años de guerra las tropas española inician el asedio al Castillo de Monzón, este está considerado uno de los mayores ejemplos de resistencia por parte del ejército francés. De la táctica usada por las tropas española, ha quedado constancia en las bases del castillo.

El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.
Las galerías excavadas en piedra.

Varias galerías fueron excavadas, por los soldados españoles, directamente sobre  las rocas  que sustentaban  la zona amurallada del castillo. El propósito era claro, colocar una serie de explosivos que echaran abajo los cimientos del castillo. Algo que no conseguirán entre otros motivos por la resistencia de la montaña. Pero también por el contraataque de los franceses, que excavaron túneles desde los anteriores dormitorios de época templaria, hasta dichas galerías. Todo ello con el firme propósito de abortar el avance de los españoles,mediante la colocación de minas trampa.  Este juego de guerrillas duro más de un año, hasta que el 15 de febrero de 1815 y tras la caída de la ciudad de Lérida, las tropas francesas se ven en la obligación de abandonar el castillo de Monzón.

El castillo de Monzón como escenario de la Guerra Civil española.

Este conflicto no necesita presentación, la guerra sucedida entre 1936 y 1939 tiene su reflejo en la sociedad actual. Aunque sí que es más desconocida la participación del castillo de Monzón en la contienda.

El valle del Cinca fue uno de los sitios más complicados de controlar por la fuerzas del Bando Sublevado. La forma de resistencia fue mediante la elaboración de las denominadas colectividades. En concreto estas estaban formadas por miembros de los partidos republicanos como el PCE, a los que se sumaban los sindicatos pobreros de la CNT y la UGT.

El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.
La galería excavada en piedra que sirvió como refugio antiaéreo

Para acabar con estas colectividades, aparte de las evidentes detenciones de sus miembros, se inicia una campaña de bombardeos. Es en este punto donde los milicianos deciden utilizar las dependencias del castillo de Monzón con un doble motivo. En concreto como almacén y en segundo lugar como refugio antiaéreo. Para este menester son usadas tanto las galerías subterráneas excavadas un siglo antes por el ejército español, como las dependencias interiores, En concreto una sala también excavada en piedra bajo la antigua iglesia Templaria de San Nicolás. Esta que anteriormente había sido usada como almacén de municiones, caballerizas, e incluso como cárcel, pasará a la historia de la Guerra Civil como refugio antiaéreo de la población de Monzón.

El castillo de Monzón a día de hoy.

Hoy día está catalogado como bien de interés cultural y protegido como monumento nacional. Además se pude visitar de Miércoles a Domingo a un precio de 3€, con los consiguientes descuentos.

Mas información: monzon

¿ El auténtico Santo Grial, es de la Corona de Aragón?

El santo Grial es una de las reliquias más importantes de toda la cristiandad.  Conviene, desde un principio, señalar la importancia que las reliquias han tenido durante toda la historia entre las comunidades cristianas, pero en especial durante la Edad Media. En realidad, la mayoría de ellas surgieron entre los primeros cristianos, los cuales fueron perseguidos y muchos de ellos convertidos en mártires o santos. Tras lo cual la comunidad cristiana guardaba una parte de este santo, sus vestimentas, o cualquier objeto personal que hubiera pertenecido al mismo. La tenencia de una reliquia por parte de una catedral, iglesia o monasterio durante la Edad Media era motivo de beneficio económico y social, ya que miles de peregrinos se desplazaban a estos lugares simplemente para su contemplación.

El santo Grial.

Como ya he referido el  Santo Grial es una de las reliquias más importantes. En realidad  para la cristiandad fue el recipiente donde Jesús bebió durante la última cena. Tras lo cual fue a parar a manos de José de Arimatea, propietario del sepulcro donde se enterró a Jesús, y este lo usó para recoger la sangre de Cristo en la misma cruz.

La última cena pintada por Juan de Juanes en el siglo XVI. (fijaros en el parecido con nuestro protagonista)

A partir de este momento entrará en juego una serie de elementos que se entremezclan, entre la realidad, la leyenda o las sagradas escrituras para poder seguir el rastro del Santo Grial.

En cuanto a donde se encuentra en la actualidad, varios sitios se disputan el título. Algunos con inverosímiles historias y otros sujetos a cierta lógica argumental, entre estos lugares siempre salen Nantes, Génova, Viena, Nueva York y un amplio etcétera, la mayoría de ellos descartados por la datación de los materiales. Tres de las que más posibilidades se les han concedido, están en España, uno en la catedral de León, y el otro en O Cebreiro, en pleno camino de Santiago.

 Aunque dejamos para el final, el que más números para ser el real le ha otorgado la historiografía y las dataciones modernas. En efecto nuestro protagonista el Santo Grial y su periplo por la corona de Aragón que le llevó en 1437 a la Catedral de Valencia, por cierto uno de los reinos que estaban anexionados en ese siglo XV a la Corona de Aragón.

Es necesario repetir que  la mayor parte de la argumentación corre a caballo entre leyenda, la tradición oral, o las sagradas escrituras. Que cada cual las interprete a través de sus creencias e inquietudes.

Los primeros pasos del Santo Grial.

Dos serán los primeros protagonistas del devenir del Santo Grial camino de Aragón.  Ya que los primeros pasos del mismo, tras abandonar Jerusalén, hay que buscarlos en Roma. Donde los cristianos viven perseguidos y obligados a ejercer su religión de forma intima en las catacumbas cristianas que pueblan la ciudad eterna.

Las catacumbas de Roma, donde los cristianos se escondían

Estos dos protagonistas son dos de los perseguidos, en concreto el Papa número 24, Sixto II, y uno de sus diáconos el oscense San Lorenzo. Ante la inminente pérdida de libertad del Papa, pide a su diácono que ponga a salvo las reliquias cristianas que se hallaban en Roma.

El 8 de agosto del año 258 y  en una de las épocas más convulsas de Roma, moría decapitado el Papa Sixto II. Ante la proximidad de correr la misma suerte el diácono San Lorenzo hace enviar el Santo Grial a su ciudad natal Huesca.

De esta forma llego a la capital oscense, donde se mantuvo hasta el año 711, aunque no existan datos muy fidedignos, el sitio que puedo estar durante esos siglos fue la antigua Iglesia de San Pedro.

Camino a la Jacetaina

En el año 711 los árabes llegan a la península ibérica, para comenzar la conquista de la misma, en manos de los visigodos cristianos. Desde el sur al norte se irán haciendo con todos los territorios, en concreto Huesca será conquistada en el año 719. Aunque previamente y ante la inminente llegada del invasor deciden esconder el Santo Grial.

A continuación debemos ponernos en situación para comprender las vueltas que dará el santo Grial. Durante los siguientes tres siglos el norte de la provincia de Huesca será el punto de encuentro y disputa entre árabes, francos carolingios, y posteriormente navarros. Todos ellos en pos de hacerse con estas tierras pirenaicas. En medio los oscenses huidos tras la llegada de los musulmanes a Huesca. Entre sus deberes la protección de la reliquia del cristianismo. Dicha protección llevará el sello de nobles y obispos, es pos de conseguir el poder que conferían las reliquias en la Alta Edad Media.

Seis como mínimo, son los lugares por los que paso nuestro protagonista. Para empezar una pequeña cueva cerca de Sabiñanigo, en concreto Santa Orossía en la localidad de Yebra de Bassa.

San Pedro de Siresa

Tras ella dos monasterios, posiblemente fundados durante el periodo visigodo, acogerán el Santo Grial. Por un lado el Monasterio de San Pedro de Siresa, lugar de paso desde los tiempos romanos. Y en segunda instancia San Adrián de Sásabe, más pequeño que el anterior y situado en la localidad de Borau.

El siguiente destino fue un pequeño municipio denominado Bailo, donde se supone cayó en manos del algún noble influyente de la época. Seguidamente volverá a pasar a manos de la iglesia, en concreto al lugar en el cual pasará más de tres siglos, exactamente al Monasterio de San Juan de la Peña. Aunque en los primeros años debió compartir la reliquia con la nueva capital de la Jacetaina, en especial tras la construcción de la Catedral de Jaca, con la consiguiente instauración de la sede diocesana.

El auténtico Santo Grial es de la Corona de Aragón
Claustro de San Juan de la Peña

Pero el mayor tiempo, el Santo Grial, lo pasó en el monasterio de San Juan de la Peña, en el cual recaló más de tres siglos que separan su llegada en 1077, hasta su siguiente traslado en 1399. Durante este periodo, el monasterio se convertirá en lugar de obligado descanso de los peregrinos, que acudían a la tumba del Apóstol en Santiago de Compostela. A pesar de la desviación del camino, no podían dejar de contemplar la reliquia donde Jesús bebió en la última cena.

Al Palacio de la Aljafería.

El Santo Grial estuvo en la Monasterio de San Juan de la Peña hasta el año 1399, cuando rey de Aragón, Martín el Humano, decide trasladarlo a un lugar más importante dentro de los entresijos de la monarquía. El sitio elegido el Palacio de la Aljafería en Zaragoza.

El auténtico Santo Grial es de la Corona de Aragón
El Palacio de la Aljafería

El rey Martín I de Aragón pasa por ser un adelantado a su tiempo. El sobrenombre de “humano”, le viene dado por su pasión por los libros. Su biblioteca está considerada como una de las primeras de España, y de alguna forma se le considera un precursor del humanismo. También fue un firme defensor de las nuevas ciudades medievales como centro de poder, este será el principal motivo por el cual recale en el Palacio de la Aljafería el Santo Grial.

El último viaje hasta Valencia.

Este último viaje vino de la mano de uno de los sucesores del anterior, por cierto otro gran humanista, estoy hablando de Alfonso V el Magnánimo. En 1437 el Reino de Aragón dominaba ampliamente el mediterráneo occidental, todas las grandes islas eran dominio del Rey de Aragón. Desde las Baleares, a Córcega, Sicilia y Cerdeña, pero también prácticamente la mitad sur de la Península Itálica que estaba ocupada por el Reino de Nápoles, también en poder del Rey de Aragón.

Por lo tanto necesitaban puertos importantes y sin duda Valencia fue el mejor ejemplo, en el siglo XV se convirtió en la ciudad más grande del Reino de Aragón en la península Ibérica.

el Cáliz hoy día en la Catedral de Valencia

Allí, en su catedral, decidió casarse el rey Alfonso V con María de Castilla.  Tras lo cual, unos años después decide el traslado  del Santo Grial a la Sala Capitular de dicha Catedral de Santa María de Valencia. Desde 1437 hasta día de hoy lugar de residencia, del presumiblemente verdadero Santo Grial.

La pruebas de autenticidad.

Es evidente que la certeza de que sea el Santo Grial original nunca se podrá constatar. Ahora bien, una serie de pruebas lo acercan a dicha autenticidad. En concreto estas fueron realizadas por el Catedrático de Arqueología de Zaragoza, Antonio Beltrán, en los años 60 del siglo XX. La datación del vaso principal resultó ser del siglo I y el material, calcedonia, muy usado en dicha época en talleres de las cercanías a Jerusalén. Estos datos pueden ser indicativos de autenticidad, en cambio los adornos de las asas con incrustaciones de piedras preciosas, están datadas de la época en la cual el Santo Grial residía en  el Monasterio de San Juan de la Peña.

Por último destacar, que el actual Papado, sin hacer oficial su opinión de que el Santo Grial de Aragón sea el autentico. Últimamente ha dado muestras de decantarse hacia el  mismo, en concreto dos Papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ya que ambos en sus respectivas visitas a Valencia han accedido al mismo para llevar a cabo las misas en público. Este hecho constata la predilección de la Iglesia hacia el Santo Grial de Aragón como el autentico cáliz que uso Jesús en la Santa Cena.

Imágenes: commons.wikimedia

¿Qué tienen en común el Palacio de la Aljafería y Giuseppe Verdi?

La Torre de la Aljafería.

Zaragoza fue ocupada por los árabes a principios del siglo VIII, en concreto en el año 714. Su misión convertirla en una de las plazas fronterizas entre los pueblos islámicos y los reinos europeos altomedievales.

Por lo tanto la necesidad defensiva llevará a la aparición de la torre de la Aljafería, en un punto temporal difícil de precisar, entre finales del siglo IX y principios del siguiente.

Il Trovatore de Giuseppe Verdi nació en el Palacio de la Aljafería
El Palacio de la Aljafería en Zaragoza

Tras la guerra civil entre los omeyas cordobeses, los reinos árabes de la península ibérica se fragmentaran en los denominados reinos de taifas.  En concreto, en Zaragoza la Taifa Saraqusta, que decidirá la construcción del Palacio de la Aljafería para convertirlo en residencia real. Dicho palacio será el sueño de Al-Muqtadir el rey que llevará a dicha taifa a su máximo esplendor, y que expandirá sus dominios hasta el mediterráneo.

De esta manera el palacio se erigirá en torno a la antigua torre defensiva de forma cuadrangular. Por este motivo la torre quedará como uno puntos defensivos en las murallas del Palacio de la Aljafería. Por  cierto, dicho palacio se convertirá en uno de los más bellos del mundo islámico en la península Ibérica.

La torre de la Aljafería durante la época cristiana.

En 1118  la ciudad de Zaragoza fue tomada por Alfonso I el Batallador. El cual se hará dueño y señor del Palacio de la Aljafería, para convertir a nuestra protagonista, en la Torre del Homenaje Feudal. Es decir, el lugar donde el rey recibía a los vasallos para llevar a cabo el consabido homenaje medieval. Conforme al cual, el rey entregaba los feudos a cambio de su propia protección y apoyo. Pero a medida que el palacio cristiano, sede de los reyes de Aragón, se iba agrandando. La torre de la Aljafería  iba perdiendo importancia, hasta ser convertida en un calabozo, en especial con la llegada de la Inquisición de los Reyes Católicos.

La aljafería y su espectacular muralla medieval.

Por la torre seguirán pasando los años, y tendrá que esperar al siglo XIX para convertirse en la Torre de Trovador, a través de una rocambolesca historia.

En algún punto de la Edad Media o presumiblemente en la mente de Antonio García Gutiérrez, nace la historia de Manrico, un joven trovador criado por la gitana Azucena.

El trovador de la Aljafería.

Manrico estaba perdidamente enamorado de Leonor, una doncella que vive en el Palacio de la Aljafería. Además con la enorme fortuna de ser correspondido por la doncella con el mismo amor. Pero como es bien sabido, las clases sociales en la Edad Media pesaban en exceso, y por lo tanto el drama estaba servido.  De dicho drama se encarga el Conde Luna, que evidentemente también está enamorado de Leonor. Pero aún había más, ya que ambos pretendientes eran hermanos sin saberlo.

Para apartar a Leonor de Manrico, el Conde Luna decide enviarla a un convento. Pero el joven trovador no lo consiente y rapta a Leonor, ante lo cual y tras ser descubierto es encerrado en la torre de la Aljafería. Posteriormente Leonor decide quitarse la vida antes que vivir sin el trovador, pero antes de ello se entrega al Conde Luna, para que este, libere a su amado.

Escena de Il Trovatore

El Conde cumple su palabra, liberando a Manrico de la Torre de la Aljafería. Este último al enterarse como Leonor  ha conseguido su liberación decide no perdonarla  nunca más, tras lo cual el suicidio de Leonor, ya es inevitable.

A continuación el Conde Luna culpa al joven trovador de la muerte de Leonor. De ahí que decida quitarle la vida. En el mismo lecho de muerte de Manrico, la gitana desvela que ambos eran hermanos, y por lo tanto la venganza de esta, queda consumada.

Antonio García Gutiérrez.

Como se puede comprobar un auténtico drama típico del romanticismo español del siglo XIX,  que supuso el gran éxito de Antonio García Gutiérrez. Así mismo nacerá el actual nombre de la torre de la Aljafería, La torre del Trovador.

Antonio García Gutiérrez  nació en Chiclana de la Frontera en 1813. Tras ponerse a estudiar medicina, conoce su verdadera vocación, la literatura y el teatro. Por lo que decide dejar la carrera a medias y viajar hasta Madrid, lugar donde empieza a trabajar como traductor de francés y periodista circunstancial.

Como económicamente no le resulta muy rentable, decide alistarse en el ejército. Tras lo cual y en uno de los viajes a Zaragoza conoce la Torre de la Aljafería, de la que queda prendado. A partir de ese momento la historia del trovador quedará plasmada con la pluma de este autor teatral.

Tras volver a Madrid y completamente en la miseria decide acudir a un amigo para poder presentarla en los teatros de Madrid. El amigo en cuestión, Espronceda, uno de los escritores románticos más importantes de la época en Madrid. De la mano del cual se estrenó el 1 de marzo de 1836 el trovador, que se convirtió en una de las obras de teatro  más exitosas del romanticismo español del siglo XIX.

Pero posiblemente se hubiera quedado ahí de no ser por que dicho argumento llegó a oídos del mejor compositor de ópera de momento

Giuseppe Verdi.

La primera coincidencia con Antonio García, el  año de nacimiento, ya que ambos nacieron en 1813. Aunque Verdi a más de 2.000 kilómetros de Chiclana, en concreto en Busseto una pueblecito al sur de Milán.

Giussepe Verdi nació en el seno de una familia muy humilde, pero contó con un mecenas de lujo. En concreto Antonio Barezzi un terrateniente y comerciante que tenía la música como pasión. De ahí que rápidamente se dio cuenta de la enorme facilidad para la música del joven Giuseppe Verdi. Así que lo envió a Milán para realizar los estudios de música.

Tras casarse con la hija del propio Barezzi, y el desgraciado fallecimiento  de esta, solo cuatro años después de su matrimonio. Giuseppe Verdi se dedica en cuerpo y alma a la composición operística. De esta manera llega su primer gran éxito, su obra Nabucco le convierte no solo en uno de los grandes músicos de Italia. Sino que además se convertirá en el abanderado de la reunificación italiana, algo por cierto que no había existido desde la caída del Imperio Romano, casi quince siglos antes.

Il trovatore de Verdi.

A partir de entonces le llueven los contratos y los mecenazgos, que le obligan a componer continuamente. A Principios de la década de 1850 compone tres de sus operas más importantes, Rigoletto, La Traviatta y por supuesto la del héroe del Palacio de la Aljafería, en este contexto verá la luz Il Trovatore de Giuseppe Verdi.

Durante uno de sus viajes a Madrid, conoce la historia que años antes había encumbrado al dramaturgo español Antonio García. Así que decide trascribirla a su concepto operístico, dándole incluso un toque político como era de menester en el siglo XIX italiano. En concreto el conde Luna está al servicio del rey de Aragón Fernando I, que tiene que hacer frente a la revuelta de Urgell, donde el joven trovador integra el ejercito de Conde de Urgell. Por cierto esta revuelta tuvo como protagonista escenarios tan impresionantes como el Castillo de Loarre.

Cartel de una de las múltiples representaciones de la ópera de Verdi

Desde entonces se ha convertido en una de las óperas más representadas del mundo. En concreto en este siglo XXI y según la lista Operabase ha ocupado el número 20 en cuanto a representaciones. Aunque por cierto, muy lejos de la más representada que también pertenece a este autor, estoy hablando de La Traviatta.

En definitiva, esta ha sido la historia de cómo la Torre de la Aljafería ha llegado a todos los rincones del mundo de la mano de Il trovatore de Verdi y su joven trovador Manrico.

Imágenes: commons.wikimedia pixabay

Caminando por el recuerdo de Caesaraugusta.

Hace unos meses publicaba un artículo sobre Cartago Nova. En dicho artículo elogiaba los grandes descubrimientos arqueológicos que la ciudad de Cartagena había hecho sobre el mundo romano en los últimos años.

Tras lo cual y por recomendaciones, entre otros, de Javier de Legión Novena Hispania. Decidí dirigirme a Zaragoza para encontrarme con los restos de Caesaraugusta. Por cierto, la única ciudad que llevó el nombre del primer emperador de Roma, evidentemente estoy hablando de Cesar Augusto.

¿Cómo se fundó Caesaraugusta?

La fundación de la Zaragoza romana tiene como origen las guerras cántabras, que se llevaron a cabo entre los años 29-19 aC. Dichas guerras tuvieron como contrincantes el Imperio romano, y los últimos reductos de la resistencia celta del norte de la península ibérica. En concreto podemos nombrar los pueblos astures y cántabros.

En las guerras cántabras participaron al menos siete de las veintiocho legiones romanas, podemos recordar que cada una de ellas contaba con alrededor de 6.000 legionarios.  Además tuvieron con un general romano de excepción el propio emperador Cesar Augusto.

Tras la victoria y como era habitual en Roma desde el General Mario, los más viejos legionarios eran jubilados, con el  motivo de que se establecieran en  los territorios conquistados. Las legiones no solo combatían sino que llevaban a cabo las obras de infraestructuras necesarias para dicha ocupación.

Así y a orillas del Ebro, fue como se fundó Caesaraugusta. En concreto, serán tres, las legiones que se establezcan en Zaragoza.  La IV legión macedónica fundada por Julio Cesar, la VI legión victoriosa y fundada por el propio Cesar Augusto. Y por fin la X legión gemela, las más antigua y formada para combatir las Galias.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de los estandartes de las tres legiones romanas

La Gran Caesaraugusta.

La ciudad creció rápidamente apoyada en su principal actividad comercial. El rio Ebro constituía una excelente via de comunicación, entre el mediterráneo y el interior de la Hispania Romana. Su época de mayor esplendor corresponderá a las dos primeras centurias de nuestra era.

Durante dicho periodo se acometerán las obras de un enorme foro, que pudo llegar a tener cerca de 24.000 metros cuadrados. Lo que es lo mismo que cerca de cuatro campos de fútbol actuales. En uno de los costados se situaba el puerto del rio Ebro, que permitía el rápido acceso desde el mismo al centro de la ciudad. Además dicho puerto, entre otras estancias, tenía un espacio reservado al comercio de los productos que llegaban directamente  desde el mediterráneo.

Siguiendo con el foro, se conoce la existencia de un templo romano.  Aunque se duda de que unos restos arqueológicos recientemente aparecidos correspondan al mismo. Queda constatada la presencia del mismo en numerosas monedas localizadas en las excavaciones.

La ciudad pudo llegar a albergar en dicha época de más esplendor cerca de 20.000 personas. La cuales pudieron disfrutar de las comodidades de unas termas romanas, y por supuesto uno de los mejores teatros de la antigua Hispania con capacidad para 6.000 espectadores.

A partir del siglo II la ciudad se comienza a amurallar, ha quedado constancia que tenía cuatro entradas principales, una de las cuales desembocaba en el puente romano que cruzaba el rio Ebro. Por cierto en el espacio que hoy ocupa el puente de Piedra de  época medieval.

La caída de Caesaraugusta.

Los siglos posteriores comenzará una época de pérdida continuada de importancia. Tras la cual llegará la toma por los Suevos y posteriormente por los Visigodos en el año 472. Precisamente,  solo cuatro años antes que Odoacro entrara en Roma, acabando con el Imperio Romano, y estableciendo el inicio simbólico de la oscura Edad Media.

Tras los visigodos, llegaron los árabes, los judíos y el reino cristiano de La Corona de Aragón. Todos ellos contribuyeron al continuo enterramiento de la ciudad romana.

A finales del siglo XX, se comienza a excavar la ciudad en busca de su pasado romano. Con el objetivo de mostrar al mundo la gran Caesaraugusta. En este punto toca volver a felicitar a los encargados de mostrarnos dichos descubrimientos. Posiblemente a día de hoy los restos encontrados no sean muy cuantiosos, pero hay que aplaudir con fuerza a Zaragoza por la magnífica musealización de los restos encontrados.

La visita a Caesaraugusta.

La visita completa a la Zaragoza romana se debe efectuar a través de cuatro museos. Aunque antes de empezar es necesario pasar por la Oficina de Turismo de Zaragoza situada en la Glorieta de Pius XII. Precisamente en la Torre de la Zuda, un antiguo torreón árabe. En dicho lugar  a parte de comprar la entrada conjunta a los museos, se puede observar una de las primeras curiosidades. En concreto, cómo dicha torre fue situada por los árabes encima de la antigua muralla romana. Este hecho se puede observar en el suelo de la misma oficina.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto

Ahora sí, después de comprar la entrada conjunta a un precio de 9€, con los correspondientes descuentos, nos podemos dirigir a descubrir Caesaraugusta.

Museo del Foro Romano.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Edificio de entrada a los restos del foro romano

Situado debajo de la plaza de la Seo. Se encontró durante las excavaciones de dicha plaza a partir de 1988. El foro romano es el centro de vida, social, cultural y político de las ciudades romanas. En consecuencia es eso principalmente lo que nos quiere mostrar su museo.

A través de videos explicativos, exposiciones y maquetas el museo nos da a conocer la fundación de Caesaraugusta en tiempos de Augusto. Así como la construcción del foro romano, que será terminado durante el mandato de su sucesor Tiberio, entre los años 14 y 37 de nuestra era.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Interior de la gran cloaca

Dos detalles principalmente llamaron mi atención, por un lado las cloacas que evacuaban los residuos al rio Ebro. Y en segundo término unos restos de tuberías exhibidos en una vitrina, elaborados con plomo, que nos dan una idea de la avanzada sociedad romana.

Museo del Puerto Fluvial.

De los cuatro museos el más pequeño, pero el más singular. Es necesario recalcar que pocas ciudades romanas nos muestran un puerto, ya que por ejemplo los marítimos han sido engullidos por la subida del mar. En este caso al ser fluvial se han conservado las escalinatas que unían el muelle con el foro romano. Este también es un aspecto destacado de Caesaraugusta, ya que queda constatado que el foro se desplaza del centro de la ciudad, precisamente para estar al lado del puerto, el lugar de la actividad principal de la ciudad.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Escalinatas del puerto al foro

Al entrar en el museo podemos observar los restos arqueológicos de dichas escalinatas. Por otra parte se muestra un vídeo explicativo del comercio, que se ejercía a través del rio Ebro con la ciudad costera de Tortosa, la cual unía la ciudad con el mediterráneo. A través del cual llegaban cerámicas, vinos, salazones o joyas. Mientras Caesaraugusta exportaba materias primas, como la lana, el trigo, las pieles o el hierro.

Museo de las Termas Públicas.

Como en toda ciudad romana no podían faltar las termas. En concreto estas fueron descubiertas en 1982.  Sin duda otro de los centros sociales de la vida romana, pero no solo para el baño, sino para hacer deporte, pasear o escuchar música.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Restos de la piscina

Una de las principales curiosidades reside en los cambios constructivos del recinto. Es decir, donde en el siglo I aC. existían unas letrinas públicas donde hasta 29 romanos podían compartir ese momento. Algo impensable hoy día, pero habitual en el mundo romano. Un siglo después se construyó encima una piscina porticada de  16 metros, de los cuales han aparecido 9,70.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de las letrinas

Otra de las cosas que llama la atención, es una vitrina con objetos personales dedicados al cuidado del cuerpo. Por cierto algo muy habitual en dicha cultura. Ente ellos encontramos pinzas, agujas, peines y pequeños ungüentarios para los perfumes.

Museo del Teatro romano de Caesaraugusta.

Dejamos para el final los restos arqueológicos más importantes de la época romana en Zaragoza. No es precisamente el teatro romano mejor conservado, pero magníficamente completado con un gran museo.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto

En un principio podemos visitar el museo, donde se ha dado mucha importancia al proceso que lleva desde el abandono del reciento hasta su descubrimiento en el año 1972. Dicho abandono, comenzó en época romana, ya que el teatro perdió interés entre los romanos, que utilizaron las piedras de este reciento para la construcción de la muralla defensiva.  Tras lo cual, pasarán por encima del teatro el resto de las culturas que ocuparon Zaragoza hasta nuestros días.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Detalle del periódico del día 30 de Abril de 1972.

Otro de los espacios se ocupa de mostrarnos la vida diaria del teatro, en este apartado, pese a la decadencia posterior, podemos hacernos perfectamente a la idea de su importancia social entre los siglo I y II dC.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de los asientos del teatro.

Pasando al monumento en sí, una pasarela y una serie de paneles informativos, nos muestra a la perfección como debió ser el teatro romano. Por último destacar dos aciertos, que desde mi punto de vista, favorecen la compresión de las dimensiones reales del recinto. Por un lado la recreación del “palpitum”, dicho de otra forma, el escenario que pisaban los actores. Pero  en especial considero un gran acierto la cúpula que cubre el recinto, que se halla situada a la misma altura que pudo tener originalmente  el teatro.

Hasta aquí mi visita a Caesaraugusta. La ciudad erigida en honor al primer emperador romano Cesar Augusto. Solo me queda felicitar a los responsables de la musealización de la Zaragoza romana, que ofrecen al visitante una magnífica visión de dicha cultura.

Loarre, el castillo románico mejor conservado de Europa

Tanto en España como en Europa existen multitud de castillos, y con toda seguridad muchos de ellos de más bella factura. Así mismo Loarre, no posee el más completo de los museos. Ni siquiera la importancia histórica, ni la carga emocional de otros castillos similares. Pero lo que tiene el Castillo de Loarre que lo hace difícil de comparar es la capacidad innata de transportarnos a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Dicho de otra forma y sin olvidar la manida frase de estar situado en un “marco incomparable”. Hay que mencionar, que está considerado el castillo románico mejor conservado de Europa. Ya que las escasas restauraciones a las que ha sido sometido el castillo, tienen como único fin, procurar la seguridad de sus visitantes. Por lo tanto el impacto de estas en la imagen medieval es la justa.

¿Dónde está el Castillo de Loarre?

Como ya ha quedado escrito, está en un paraje espectacular. Situado en la provincia de Huesca, y en la parte más meridional del Pirineo Aragonés a una altura de 1.070 metros. Dicha posición le permite tener una de las más espectaculares vistas de la Hoya de Huesca.  Además le sirvió como atalaya desde donde poder divisar cualquier movimiento a decenas de kilómetros de distancia.

Cómo debemos ver el Castillo de Loarre.

La mejor forma de ver Loarre es completamente a solas, aunque es evidente que esto debe ser bastante complicado. Mi consejo pasa por acudir a primeras horas del día, para intentar entrar el primero, y así poder perderse por esta maravilla. Tras lo cual se puede acceder a la visita guiada, donde con más detalle, nos explicaran la historia del castillo y sus diferentes anécdotas.

Breve historia del Castillo de Loarre.

El castillo fue mandado a construir por el último de los reyes de Pamplona que reino sobre Aragón. En concreto fue Sancho Garcés III en el año 1020, su primer cometido fue convertirse en fortaleza militar. Es preciso recordar que los árabes estuvieron establecidos en Zaragoza hasta el año 1118, por lo que Loarre constituía un lugar perfecto para controlar las tierras de Huesca, en el recién nacido reino de Aragón cristiano. De esta primera época se conserva una pequeña capilla, el patio de armas y dos torres.

La siguiente fase de construcción pertenece al segundo rey de la Casa de Aragón, en concreto Sancho Ramírez, a partir del año 1071. La ampliación tuvo como principal motivo convertirse en residencia de los monjes canónigos. Por lo que a partir de ese momento se convierte en un castillo abadía.

Pero pocos años después todo el poder de la Corona y del clero  se desplazará a un castillo de reciente construcción, el Castillo de Montearagón situado a unos 40 kilómetros de Loarre. A pesar de que en el siglo XIII se reforzó todo el espectacular contorno de murallas, su pérdida progresiva de importancia sería constante.

Esa es precisamente la principal causa del espectacular estado de conservación del Castillo de Loarre. Conviene subrayar que a partir del siglo XV, no se ha encontrado indicios ni de ocupación continuada, ni de haber sido sometido a ningún conflicto importante. Ya que perdió los dos principales cometidos del castillo, el religioso tras la marcha de los monjes y el defensivo tras la continuo empuje de los árabes al sur de la península ibérica.

Galería de imágenes del Castillo de Loarre.

Como la principal intención de este artículo es mostraros la puerta a la Edad Media,  os presento esta galería de imágenes.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Desde la parte trasera, que es el lugar de entrada de las visitas se observa perfectamente la magnífica situación sobre la Hoya de Huesca.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Una de las zonas más impresionantes son las murallas del siglo XIII que rodean por completo el castillo. Aunque con la única excepción, de la parte sur que quedaba defendida por las rocas sobre las cuales se asienta el castillo.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En la parte de la izquierda, y antes de entrar en el castillo propiamente, sobresale la Torre Albarrana. Es la más antigua del castillo y construida durante la primera etapa con evidente sentido defensivo. También desde este lugar se contemplan las espectaculares vistas desde el interior de las murallas.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Es imposible no trasladase a la Edad media al subir por esta imponente escalera. Por cierto decorada con el típico ajedrezado del románico de Jaca. Al lado izquierdo de la subida el puesto de control de los soldados que vigilan la entrada.  Mientras que en el lado derecho encontramos la cripta de Santa Quiteria, pequeña capilla para el culto y los enterramientos.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En la primera planta encontramos los edificios religiosos construidos durante la ampliación de Sancho Ramírez.  En concreto la iglesia de San Pedro con un espectacular estilo románico. Y los restos de los edificios que servían para acoger a la comunidad monástica.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En el último piso a parte de las espectaculares vistas, destacan los restos de los patios de armas de la primera época constructiva. Y sobre todo la torre del Homenaje, que no puede faltar en un castillo medieval.

La última imagen para la cúpula de la Iglesia de San Pedro vista desde el patio de armas.

Hasta aquí mi visita al castillo de Loarre, al cual pienso volver. Por último en este enlace encontrareis actualizado todos los horarios de la visita. El precio de la misma en 2017 es de 4,50 sin guía, y 6€ con el mismo, con los correspondientes descuentos a menores, estudiantes o jubilados.