Seis lugares Patrimonio de la Humanidad en Siria, que pueden desaparecer.

En el verano de 2011 estallaba en Siria una de la guerras más violentas del siglo XXI, se puede decir que fue el resultado de uno de los últimos coletazos de la denominada primavera árabe. Esta, en forma de protestas se expandió como un reguero de pólvora por todos los países árabes en manos de dictadores. Si bien es cierto, que en algunos países el resultado de las mismas ocasionó algunas mejoras en cuanto a la democratización, aspecto este todavía por concretar, en otros se convirtieron en cruentas guerras civiles.

Como el caso que nos atañe, la Siria de Bashar el Asad. El dictador siriano que respondió  a la revolución de su pueblo, mandado a las fuerzas de seguridad con una violencia inusitada, provocando gran cantidad de muertos, que llevaron a la inevitable guerra civil. El resultado de estos cerca de siete años de guerra son cientos de miles de muertos, y millones de desplazados. Pero además el peligro de perder uno de los más ricos patrimonios culturales del mundo, con el hecho que conlleva la máxima de que; Los pueblos que pierden su historia están abocados a su desaparición.

Alepo, la ciudad más castigada en una imagen anterior a 2011

En Caminando por la historia somos unos apasionados de conocer aquellos lugares que de una forma u otra han cambiado la historia.  A través del recuerdo de estos seis lugares Patrimonio de la Humanidad en peligro, queremos poner nuestro pequeño granito de arena en pedir su protección. Con el sano egoísmo de poderlos conocer algún día con un mínimo de conservación posible, algo que desgraciadamente se sigue complicando día a día.

1. Sitio de Palmira, (desde 1980)

No podíamos comenzar con otro lugar, ya que desgraciadamente, sus imágenes han inundado en estos años los espacios informativos de medio mundo, en forma de denuncia por su continua destrucción.

La ciudad de Palmira, situada geográficamente en el centro de país,  tiene más de 3000 años de historia, desde ese momento ya era uno de los oasis más frecuentados del desierto de Siria, por los caravaneros que recorrían Oriente Próximo. Así cuando llegaron los romanos en el siglo I de nuestra era, la convirtieron en una de las ciudades comerciales más importantes de la provincia romana de Siria. Gran parte del comercio entre la India, China y la capital del Imperio pasaban por este lugar.

Teatro romano de Palmira

 

Este fue el motivo principal de crecimiento de Palmira. Su decumanus tenía más de un kilómetro de longitud, con un recorrido adornado de columnas. Además de contar con los clásicos edificios de la cultura romana, como el foro, el teatro y diversos templos. Entre ellos destaca uno consagrado al dios Baal, este hecho nos remite a significar el alto grado de integración cultural del Imperio romano en Oriente Próximo.

2. La antigua ciudad amurallada de Alepo, (desde 1986)

La ciudad de Alepo la encontramos al norte del país, prácticamente haciendo frontera con Turquía. Antes de comenzar la guerra pasaba por ser la ciudad con más habitantes del país con más de dos millones de personas. Hoy sin lugar a dudas es la más castigada por la contienda.

Pocas ciudades del mundo pueden presumir de haber conocido tan ricas culturas. Por Alepo han desfilado los hititas, asirios, griegos, romanos o bizantinos, y desde el siglo VII las diferentes dinastías islámicas, de los Omeyas, Ayubíes o Mamelucos entre otros. Situada como Palmira en un cruce de caminos, donde concurrían las diferentes rutas entre Oriente y Occidente.

Entrad a la ciudadela medieval de Alepo.

La Ciudadela de Alepo se eleva por encima del resto, en el centro de la ciudad totalmente amurallada. En su interior mezquitas, madrazas y otros restos de las culturas anteriores conforman, o conformaban uno de los centros históricos más importantes de Oriente Próximo. Fuera de la misma se encuentra la Gran Mezquita también Patrimonio de la Humanidad, construida en el siglo XII.

3. El Crac de los Caballeros y la fortaleza de Saladino, (desde 2006)

Dominando la costa mediterránea, y separados por algo más de 150 kilómetros, encontramos estos dos castillos. Podemos considerar que ambos reflejan el rico pasado de Siria en lo referente al intercambio de culturas, además de evocar el pasado medieval y el recuerdo de las cruzadas.

El Crac de los caballeros

El Crac de los caballeros fue erigido a partir del año 1142 por la Orden Hospitalaria de San Juan, para convertirse en el refugio de los cruzados cristianos, hasta la toma del mismo en el año 1271 por los musulmanes.  Por lo que respecta a la fortaleza de  Saladino, su construcción se remonta al siglo X, cuando todavía pertenecía la zona  al Imperio Bizantino. Tras la conquista musulmana será remodelado y adaptado a la dinastía Ayubíes, para convertirse en refugio de Saladino, el gran líder de dicha dinastía en su lucha contra los cruzados cristianos.

La fortaleza de Saladino

Ambos son un fenomenal ejemplo de construcciones defensivas medievales, enclavados en zonas elevadas para el control del territorio. Pero el Crac de los Caballeros se lleva los elogios más importantes, al estar considerado el castillo medieval por excelencia, especialmente en el contexto de las órdenes militares cristianas.

4. La antigua ciudad de Bosra, (desde 1980)

Bosra en la actualidad es una pequeña ciudad de menos de 20.000 habitantes, situada al sur de Damasco muy cerca de la frontera jordana. Pese a su pequeño tamaño, en comparación con las grandes capitales, su legado histórico es de los más impresionantes del país.

Su historia comenzó al menos hace 3.400 años, cuando su nombre ya aparecía en las célebres tablillas de Tell el-Amarna, estas se trataban de la correspondencia del gigante egipcio con las diferentes culturas orientales. Siglos después se convirtió en una de las principales ciudades del reino nabateo, hasta la conquista de Trajano en el año 106 dC. Su época romana de mayor esplendor llegará con Septimio Severo que la convierte en Colonia y capital de la provincia romana de Arabia. Tras estos, bizantinos y omeyas la siguieron embelleciendo.

Una de los teatros romanos mejor conservados del mundo.

Antes del inicio de la guerra de Siria, pasaba por ser un lugar de respeto entre las culturas, manteniéndose prácticamente como hace más de 2.000 años. Se puede encontrar desde uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo, a una catedral cristiana de la época bizantina. Además de las más antiguas construcciones del islam, como son una mezquita y una de las madrazas más importantes de esta cultura, se dice que Mahoma pasó por allí.

5. Las antiguas aldeas del Norte de Siria, (desde 2011).

El siguiente destino lo encontramos al noroeste de la ciudad de Alepo, se trata de los restos de al menos 40 pequeñas aldeas que fueron habitadas entre el siglo I-VII dC. Su enorme importancia reside en ser uno de los lugares donde mejor se puede comprender el paso de la Antigüedad tardía al Imperio Bizantino. Ya que fueron abandonadas progresivamente desde el siglo VIII con la llegada del Islam.

En realidad se trataba de aldeas dedicadas a la agricultura, por lo que los expertos consideran que es uno de los lugares más excepcionales del mundo para el estudio de las comunidades rurales de la alta Edad Media. Su ausencia prácticamente total de ocupación humana durante más de mil años, ha permitido un estado de conservación excelente a la llegada del siglo XX.

La iglesia de San Simón Estilita.

Los edificios que allí se encontraban en el año 2011, iban desde templos paganos a iglesias cristinas, pasando por todo tipo de edificios dedicados a la labor del campo, como establos, graneros, talleres artesanales o viviendas diseminadas. Además en los centros de las pequeñas aldeas existían los diferentes edificios públicos de la administración local, así como baños de tradición romana. Si nos tuviéramos que quedar con  un edificio, este sería la Iglesia de San Simón Estilita, una de las iglesias cristianas más antiguas del mundo, ya que fue construida en el siglo V. Además está considerado un claro precedente del arte bizantino, e incluso del románico europeo.

6. La ciudad vieja de Damasco, (desde 1979).

Dejamos para el final la capital de Siria. La ciudad de Damasco es un verdadero cruce de caminos entre Asia y África. Fundada hace más de 4.000 años en un lugar habitando desde el año 8.000 aC. Ambos datos la convierten en uno de los lugares habitados continuamente más antiguos del mundo.

Uno de los momentos de mayor esplendor en la Edad Antigua le llegará sobre el año 1000 aC. Cuando el pueblo nómada de los arameos la utilice para comenzar a sendentarizarse, tras ellos griegos, romanos y bizantinos la convirtieron en una de las ciudades más bellas de Oriente Próximo. Pero será con la llegada del Califato Omeya, cuando se convierta en el ejemplo arquitectónico a seguir por el resto de ciudades islámicas.

A principios del siglo XXI, la ciudad de Damasco contaba con alrededor de 125 monumentos de las diferentes culturas que la han habitado. Aunque la mayor parte sean islámicos  también los podemos encontrar romanos y bizantinos. Sin duda destaca por encima de todos la Mezquita de los Omeya, construida a principios del siglo VIII sobre restos de edificios de culto de las tres culturas anteriores, es decir arameos, romanos y bizantinos.

La mezquita de los Omeya

Tras esta exposición solo nos queda esperar y desear que la terrible guerra civil en Siria acabe lo antes posible. En primer lugar para que no se lleve una sola vida más por delante, y en segundo término para disfrutar algún día de lo que puede ofrecer este maravilloso país a los apasionados de la historia.

Más info: whc.unesco

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (III)

Retomamos, en el punto que lo dejamos, la historia de los teatros romanos de la antigua Hispania. Tras la muerte de Augusto en el año 14 de nuestra era, la Dinastía Julio Claudia, es decir la misma del emperador fallecido, se hace cargo del Imperio recién creado. Por lo que respecta a la construcción de teatros romanos, el impulso constructivo de Augusto lo heredan sus descendientes, de tal manera que al menos nueve teatros más se pondrán en marcha en la provincia hispana, seguramente una de las preferidas de los nuevos emperadores.

A partir de este momento, a pesar de que intentaremos proseguir el relato cronológico de la construcción de los teatros romanos, será complicado debido a la falta de datación de algunos de ellos. Aunque los tres primeros de la lista no generan dudas, ya se construyeron durante el periodo del emperador Tiberio, sucesor de Augusto, además de yerno del mismo, parentesco que le valdrá ser nombrado su sucesor.

Teatro romano de Caesaraugusta, (Zaragoza).

Tras las guerras cántabras que pusieron el punto final de la conquista romana de la Península Ibérica, en el año 14 aC. Augusto decide la construcción, a orillas del Ebro, de una ciudad que acogiera a los legionarios más veteranos, de al menos tres legiones de las que participaron en la contienda. Estas fueron la IV legión macedónica, la VI legión victoriosa y por último la X legión gemela.

La ciudad creció rápidamente al amparo del comercio a través del rio Ebro, verdadero centro de la ciudad gracias a la construcción del foro, que comunicaba directamente la ciudad con el río. Fruto del mismo crecimiento, la ciudad llegó a contar con cerca de 20.000 personas, y en tiempos del emperador Tiberio, se comenzó la construcción del teatro romano, aunque su culminación corrió a cargo de uno de sus sucesores, en concreto Claudio (41-54 dC.).

Uno de los principales aportes constructivos del mismo, fue una galería abovedada que permitía el acceso a los diferentes pisos del graderío. A este sistema se vieron obligados debido al territorio tan plano de la ciudad, donde no existían las típicas colinas donde se apoyaban muchos de estos edificios. De esta manera se convirtió en uno de los más grandes de la Hispania Romana, con una capacidad de cerca de 6.000 espectadores.

Como la gran mayoría de estos edificios, en el siglo III, su uso fue prácticamente nulo, acabando sepultado por las siguientes culturas, a partir de los visigodos. Su descubrimiento en 1972 fue el final de un largo proceso, ya que desde las primeras evidencias arqueológicas del pasado romano de Zaragoza, se pensó que existía una construcción de este tipo. Hoy día es un esplendido museo, que abrió sus puertas en 2003. En el mismo se observan sus restos, algunos de ellos en buen estado de conservación, como la cávea, la orchestra, o los comentados accesos en forma de galería. Se puede consultar sus horarios y precios en la siguiente web: zaragoza

Teatro romano de Clunia Sulpicia, (Peñalba de Castro, Burgos)

La ciudad romana de Clunia Sulpicia fue fundada ex Novo, tras la destrucción sufrida por la antigua ciudad Celtibero romana durante las guerras Sertorianas. Periodo este, durante el cual la ciudad se convirtió en uno de los fortines de Sertorio, en su lucha contra el Senado Romano.

Precisamente durante la reconstrucción de la ciudad, se lleva a cabo en tiempos de Tiberio (14-37 dC.), las obras del teatro romano de Clunia. Esta se efectúa aprovechado la pendiente de uno de los cerros de la población, más la excavación de la roca para una zona de la cávea. De esta manera el acceso se hacía por dos sitios, por la parte superior del edificio y por los laterales del mismo. Las excavaciones llevadas a cabo para su restauración han desvelado interesantes aspectos de su construcción. Como por ejemplo unos vasos de terracota y bronce, que llenos de agua, debían servir para captar el sonido de la orchestra, en las diferentes partes de la cávea.

La ciudad de Clunia llegó a su máximo esplendor durante la época de los emperadores flavios, tras convertirse en una colonia de más de 30.000 habitantes. La decadencia una vez más, fue a partir de la crisis del siglo III, luego con la llegada del cristianismo se sumió en una larga decadencia, hasta el abandono definitivo en tiempos visigodos. A pesar de que durante la Edad Media sufrió un considerable expolio, hoy es uno de los yacimientos romanos más interesantes de la Península, se puede visitar y para ello os invito a conocer su web: clunia

Teatro romano de Guadix.

La situación de Julia Gemella Acci, nombre de la colonia desde los tiempos de Julio Cesar de la actual Guadix, le confieren una gran relevancia como nudo de comunicaciones. Será precisamente Julio Cesar, quién decida convertir este emplazamiento en colonia, para acoger a sus legionarios más veteranos.

El teatro romano, debido a las catas arqueológicas es asignado al mandato del emperador Tiberio, pero es sin duda uno de los más desconocidos de la Hispania Romana. Su tardío descubriendo en 2008, y por casualidad durante las obras de un parking, hace que a día de hoy todavía no podamos disfrutar de su visita. Pero si de los fenomenales estudios llevados a cabo en el mismo.

Por un lado la escena era de 49 metros, decorada con frescos y con habitáculos para la escenografía, la orchestra era un semicírculo de 20 metros de diámetro y por fin la cávea tenía una capacidad para 4000 espectadores. Os invito a conocerlo un poco mejor en el siguiente estudio: rinconesdegranada

Los teatros de la Hispania Romana tras la muerte de Tiberio.

En el siguiente bloque presentaremos tres edificios que fueron construidos posteriormente, durante los mandatos de Claudio (41-54 dC.), y su sucesor Nerón (54-68 dC.).

El teatro romano de Sagunto.

La ciudad de Sagunto necesita pocas presentaciones, ya que siempre se le ha considerado la verdadera puerta de entrada de la romanización a la Península Ibérica. Esta fue con motivo de defender a la ciudad íbera de Arce, del asedio a la que fue sometida por el cartaginés Aníbal en el año 219 aC. Tras someter a sus rivales, los romanos se asentaron en Sagunto a partir del año 214 aC.

A pesar de ello debieron pasar más de dos siglos para que se acometiera la construcción de su teatro romano. Esta se llevó a cabo aprovechado la pendiente de una de las colonias de la ciudad, y su construcción comenzó en el año 50 dC., durante el mandato de Claudio. Según algunas estimaciones su cávea alojaba a unas 4.000 personas.

Pero lo más importante de este teatro ha sucedido a posterior, ya que sin duda es el más polémico de cuantos podemos visitar en la actualidad. Lo primero que cabe destacar, es su conocimiento al menos desde el siglo XVI, ya que existen varios bocetos de dibujos sobre el mismo datados en esa época. A partir del siglo XX empiezan las sucesivas restauraciones, que nos traen hasta el año 1986, en ese año el proyecto recae en Grassi y Portaceli. La reconstrucción llevada a cabo por estos, no ha tenido en cuenta los análisis históricos, ni tampoco los materiales originales, basándose exclusivamente en el embellecimiento del mismo. Las diferentes denuncias y peticiones de paralización han caído en saco roto, y a día de hoy, el teatro romano de Sagunto luce muy diferente a como lucía en la Hispania Romana. Os dejo la web para consultar sus visitas: aytosagunto

Teatro romano de Regina, (Casas de Reina, Badajoz)

En primer lugar, destacar que estamos hablando del tercer teatro romano de la provincia de Badajoz. En este caso, el de la ciudad la romana de Regina Turdulorum, que fue fundada durante los primeros años de la dinastía Julio-Claudia. El emplazamiento elegido para ello eran los aledaños de una antigua ciudad turdetana, con el clásico trazado ortogonal, la ciudad se construyó para aprovechar los grandes recursos económicos de la zona. Entre ellos destacaban la agricultura, la minería y su posición, prácticamente a medio camino entre Emérita Augusta e Hispalis.

Para la construcción del teatro, en la época final de la Dinastía Julio-Claudia, se eligió una pequeña colina con el fin de asentar su cávea. Realmente no debía ser de los más grandes de la época, en dicha cávea de unos 53 metros podían sentarse unas 800 personas, y su fondo de escena fue de 23×49 metros.

Destacar que hoy es visitable gracias a la reconstrucción emprendida a partir del año 1978. En contraposición a lo comentado en el apartado del teatro de Sagunto, aplaudir a los responsables de este yacimiento. Su reconstrucción con gran profesionalidad ha ido retornado al teatro de Regina su imagen más fidedigna. Como en el caso de los otros teatros de la provincia de Badajoz, participa como escenario del Festival de teatro Clásico de Mérida, es decir, su puesta en valor es digna de reseñar. Siguiendo con los halagos, que nadie deje de visitar su magnífica web: reginaturdulorum

Teatro romano de Baelo Claudia, (Playa de Bolonia, Cádiz).

No existe en el mundo, un teatro romano con un emplazamiento más espectacular”. Permitirme haber comenzado este relato sobre Baelo Claudia con una apreciación personal, pero sinceramente la playa de Bolonia es uno de aquellos lugares únicos en el mundo. Tras lo cual decir que Baelo Claudia es una ciudad púnica y turdetana que se romaniza a partir del siglo II aC, tras la victoria de estos, contra los cartagineses.

Su posición geográfica la convierte en el principal puerto comercial con el norte de África, además su dedicación a la pesca, queda claramente contrastada con las diferentes fábricas de salazones en la zona baja de la ciudad, sin duda “el garum” de Baelo Claudia llegó a los diferentes confines del mundo romano.

El teatro se construyó, con gran probabilidad durante el mandato de Nerón, en la parte más alta de la ciudad, y aprovechado como era costumbre, la ladera de una montaña para la construcción de la cávea. Tras ella un pasillo corredor daba acceso a las diferentes zonas del graderío. Por último destacar que el fondo de escena de 67 x 15 metros, daba la espalda a las impresionantes vistas que la cávea del teatro tenía sobre la ensenada de Bolonia.

Parece ser que un maremoto inundó gran parte de la ciudad a finales del siglo II, a partir de ese momento la ciudad es abandonada progresivamente, y tras la caída del Imperio queda deshabitada. A pesar de algunos estudios previos, la excavación arqueológica y puesta en valor del yacimiento se lleva a cabo en el siglo XX. Finalmente en el año 1990 la junta de Andalucía se hace cargo de lugar, con lo que las visitas al yacimiento son gratuitas para los ciudadanos de la Unión Europea.

Desde hace unos años comparte cartel con los otros teatros romanos andaluces en el “Festival de teatros romanos de Andalucía”. Sin duda, ver la obra “Optimus Princeps” que aborda la muerte de Trajano, en este magnífico escenario es un momento único.

Los últimos teatros de la Hispania Romana.

Los tres teatros que veremos a continuación, aunque posiblemente fueron de los últimos en ser construidos, tampoco existe certeza de ello. Más bien los colocamos a final por la falta de datación precisa de los mismos, y especialmente debido a que el último de ellos, nos abre la puerta a mostrar una opinión, sobre el final del periodo constructivo de este tipo de edificios en la Hispania Romana.

Antes de pasar a ellos, decir también, que hemos efectuado un recorrido cronológico por la veintena de teatros más conocidos. Es evidente que existieron más, y hoy día afortunadamente, se sigue trabajando para recuperarlos. Hay varios ejemplos, como el de Baetulo en Badalona, o el de Palma de Mallorca, pero hacer mención al de Tiermes, que sin duda pudo ser especial, debido a las construcciones en piedra excavada en ese yacimiento.

Teatro romano de Segóbriga, (Saliencies, Cuenca).

Segóbriga es otra de las ciudades de origen celtíbero de la meseta, que se verán sometidas a la romanización tras las guerras celtíberas del siglo II aC. Tras ello dos serán los motores productivos de la ciudad romana, por un lado la agricultura y por el otro la minería. Destacar de esta última, la extracción en la zona de un yeso cristalizado, que era utilizado en las viviendas más modestas para tapar las ventanas.

El teatro de la ciudad, por algún motivo desconocido, fue construido durante un largo proceso, ya que la datación arqueología más antigua corresponde al mandato de Tiberio, y en cambio no fue inaugurado hasta Vespasiano (79 dC.). Por lo que respecta a su fisonomía no difiere de otros de la época, es decir con la cávea apoyada en un pequeño cerro, aunque de pequeñas dimensiones, con respecto a otros. Por destacar un aspecto de esta construcción, durante el estudio del fondo de escena se encontró un altar que se colocó en la afueras de una sala trapezoidal. A buen seguro era un lugar de culto imperial, que deja bien a las claras el carácter político y religioso de estos edificios durante el Imperio Romano.

Tanto el teatro como el resto del yacimiento, por cierto uno de los mejores conservados de la Península, se pueden visitar, os dejo la siguiente web con los horarios: patrimoniohistoricoclm

Teatro romano de Carteia, (San Roque, Cádiz).

Puede extrañar que la colonia romana más antigua de toda la Península, tenga este lugar tan tardío en esta serie sobre los teatros romanos de la Hispania. El motivo es la falta de datación del mismo y la escasez de restos, ya que solo se puede observar una estructura de su planta, puesta en valor recientemente.

Carteia fue la primera ciudad hispana en ser considerada colonia de Roma. El motivo la llegada a la ciudad de 4000 legionarios romanos, que tras desposar a las mujeres de la villa, dan como resultado hijos con estatus de “libertos”. Con lo que el Senado Romano los proclama Colonia en el año 171 aC.

El teatro fue construido en el norte de la ciudad, como ha quedado dicho no existe datación fidedigna, pero se asocia al proceso constructivo de la Dinastía Julio Claudia. Lo que si conocemos es que su cávea de 75 metros de diámetro, con capacidad para 5.300 personas, lo convierten en uno de los más grandes de la Hispania, pudiéndolo comparar con el de Emérita Augusta o el de Cartagho nova.

El yacimiento de Carteia se puede conocer mediante visitas guiadas, para más información os dejo esta web: juntadeandalucia

Teatro romano de Pollentia, (Alcudia, Mallorca)

Los romanos, de la mano de Quinto Metelo, conquistaron las Islas Baleares en el año 123 aC. Tras su llegada, construyeron en una zona elevada, la ciudad de Pollentia. El lugar elegido cumplía una doble misión, la de poder observar las dos bahías de mediterráneo, y evidentemente la facilidad defensiva de la nueva ciudad.

Este teatro sí que parece ser el último en ser construido en la Hispania Romana. Un inciso para recordar, que por aquel entonces las islas pertenecían a la provincia romana de la Tarraconense. El lugar elegido para su construcción fue en una colina elevada en el exterior de la ciudad, esta se efectuó a finales del siglo I dC. Su principal característica reside en que la cávea, así como el fondo de escena, están ambas escavadas directamente sobre la roca, en un bosque cercano a la ciudad.

Personalmente, lo que más me llamó la atención, fue el casco de gladiador encontrado durante unas excavaciones. Este hecho me sirve para concluir con una hipótesis, sobre el final de las construcciones de teatros en la Hispania Romana, desde finales del siglo I.

El hecho de que se encontrara en este teatro cascos de gladiadores, y me consta que en otros también, parece significar, un cambio sustancial en la forma de ver los espectáculos, por parte de la sociedad romana del Imperio. La actividad constructiva se desvía hacia los grandes antiteatros para acoger las luchas de gladiadores. El teatro parecía en la antigua sociedad romana, pertenecer a una forma de ver la vida más similar a la cultura griega. En cambio con la llegada de los emperadores y el fin de la República, introdujo en el mundo romano el culto al individualismo encarnado en los emperadores, pero también en los grandes héroes de los circos romanos.

A buen seguro muchos de los teatros vieron la decadencia de los actores, menos valorados que los gladiadores. Así como de los edificios que se debieron de reutilizar para otros menesteres, sin ir más lejos las luchas de gladiadores. En el siglo II, no parece que se construyera ningún teatro romano más, en cambio el antiguo impulso constructivo de estos se desvía claramente a los anfiteatros. En la Península Ibérica nos han quedado grandes ejemplos, como el de Itálica o el de Tarraco.

Os dejo con los dos primeros artículos de la serie:

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (I)

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (II)

Imágenes: commons.wikimedia

¿Cómo, cuándo y dónde llegó el arte Románico a la Península Ibérica? (Sant Vicenç de Cardona)

Pongámonos en situación; siglo X con la religión convertida en el referente de la sociedad. El mayor poder que tenía la iglesia cristiana, el Imperio Carolingio, tocado de muerte. Los vikingos atacando desde el norte de Europa todos los monasterios y ciudades medievales. Los sarracenos haciéndose con el control de Mediterráneo. La Península Ibérica ocupada prácticamente entera por el “infiel”. Es decir, todo rodeado de hambre, guerras, dolor y miseria. Con dicho panorama era fácil creer las profecías de los que aseguraban, que en el año 1000 el mundo llegaría a su final.

Ábside central de Sant Vicenç de Cardona

Pero a pesar de todo no fue así, pasó el año mil y todo seguía igual, este era motivo  suficiente para estar agradecido a Dios. De esta forma comenzó a expandirse por Europa occidental una desmedida fiebre constructora de templos y monasterios, que sirvieran para salir del pozo negro en el que se había convertido la sociedad del siglo X. Pero además se elevó a la altura de los héroes, a los santos y mártires, que a través de la palabra habían conseguido expandir el cristianismo, más si cabe, a pesar de las dificultades. Esta fue la forma en que se expandió el culto y la veneración por las reliquias, las cuales necesitaban esas amplias iglesias para su protección.

Los impulsores del arte románico.

La Europa del siglo X era un mundo rural, las ciudades prácticamente estaban abandonadas, las vías de comunicación totalmente precarias y el otrora gran comercio marítimo se había convertido en algo residual. Con este panorama la economía se había convertido desde hacía unos siglos en un asunto autárquico, es decir, cada comunidad procuraba autoabastecerse de lo necesario para subsistir. Este fue el caldo de cultivo, para el auge de dos de las más importantes instituciones medievales.

La vida monástica se convirtió en uno de ellos, no era ni mucho menos, una novedad en la época. La vida de reflexión y contacto con la naturaleza comenzó en el desierto de Egipto, por los denominados monjes de Tebaida en su huida del Imperio Romano. Dicha forma de vida será exportada a Europa, y San Benito de Nursia a principios del siglo VI,  la instaurará a través de una seria de normas de obligado cumplimiento. Aunque podemos decir que las célebres 73 reglas benedictinas se acabarán resumiendo en dos, “reza y trabaja”, y pesar de que Europa Occidental se fue llenado de monasterios, dichas reglas no se aplicaron de manera convencional, sino que cada uno de ellos se encargaba de adecuarlas a sus necesidades.

La Abadía de Cluny antes de la Revolución Francesa

Será con la llegada del siglo X cuando desde la Abadía de Cluny, fundada en el año 910, se comience a poner un orden dentro de estas comunidades. Precisamente a través de una reforma monástica, basada en las reglas que San Benito de Nursia había dictado cuatro siglos antes. La principal función de estas fue la regulación de la vida diaria de los monjes negros, como eran conocidos los de la Orden de Cluny. Se distribuyó el día en un rígido horario, que incluía las horas de rezar, trabajar, descansar y comer.

Todo ello supuso el auge definitivo de los monasterios medievales. A pesar de que no todos ellos fueran bajo la Orden de Cluny, como veremos en el caso de hoy, bien es cierto que esta forma de operar llevó consigo el primer arte unitario de Europa, el arte románico.

La otra pierna de arte románico fue la fuerza que adquirió el feudalismo. El poder civil encarnado por la nueva nobleza medieval necesitaba un ejemplo para sus vasallos, y que mejor que apoyarse en dos de las reglas principales de los monjes benedictinos, como fueron la pobreza y la obediencia. Ese fue uno de los motivos del mecenazgo que ejercieron en los nuevos monasterios medievales, el otro estar cerca de los mismos cuando le llegará la muerte. En definitiva fueron los principales creyentes, como quedó demostrado unos siglos después con sus célebres cruzadas.

El primer románico, un arte lleno de particularidades.

Es difícil dar un lugar explícito, para el nacimiento de este primer arte medieval, común a todos los territorios de Europa Occidental. Se puede decir que tuvo varias fuentes de las que se nutrió, sin ir más lejos en la península ibérica conocimos dos de los artes prerrománicos más importantes.  Por un lado el denominado arte de la Reconquista, el Prerrománico Asturiano, y por otro el realizado por los cristianos que vivían en territorios musulmanes, conocido como el Arte Mozárabe.

En el resto de Europa también encontramos otros ejemplos. En primer lugar destacar el Arte Otoniano, desarrollado al amparo de la dinastía Otoniana, que a finales del siglo X controlaba Alemania y el norte de Italia. Lugar donde precisamente encontramos otro de los artes prerrománicos más significativos, el Arte Lombardo, aunque este precisamente levante grandes controversias, ya que algunos autores como Puig de Cadafalch lo consideran abiertamente el primer románico.  No podemos dejar de pasar el reconocimiento a la zona francesa de la Borgoña, donde el Monasterio de Cluny se convertirá en uno puntos vertebradores de lo que iba a suceder en toda Europa.

Destacar antes de concluir este punto que el Arte Románico llegó a todas las construcciones medievales. Desde las defensivas como los castillos o las murallas, a las religiosas como grandes iglesias o pequeñas ermitas, sin olvidar los monasterios, y algo tan significativo para las comunicaciones como los puentes.

La marca Hispánica a finales del siglo X.

El poder que ejercieron los reyes carolingios, en este espacio situado en el sur de los Pirineos en dicho siglo X, ya era cuestión del pasado. Lo que encontramos en dicha zona, es una tierra de nadie, donde musulmanes y cristianos luchan por el control de las diferentes zonas. Al parecer con cierta superioridad de los nobles cristianos, posiblemente debido a que los musulmanes estaban más preocupados de defenderse de otros  focos peninsulares.

Esta fue la génesis de los castillos medievales situados en las colinas para una mejor defensa. Dichos castillos, en manos de los nobles,  necesitan tener cerca a la iglesia. A partir de ese momento en cada castillo aparecerá como mínimo una pequeña iglesia, mientras otros, los más poderosos se procuraran una pequeña comunidad religiosa a su alrededor. Es decir nacerán las abadías, dirigidas por un abad y dentro de la estructura constructiva de los castillos, para ser protegidos dentro de los espacios amurallados. Tanto en Cataluña como en Aragón existen muy buenos ejemplos, como el que hace poco os invitábamos a conocer y situado en las cercanías de Huesca, el Castillo Abadía de Montearagón, aunque cabe decir que este no fue de los primeros, pero si un magnífico ejemplo de lo sucedido.

En definitiva esta fue la zona de la Península Ibérica, que recibió las primeras construcciones propiamente románicas. Fueron varios los lugares que iniciaron este camino, apoyados en los constructores autóctonos a los que se sumaron los recién llegados de Lombardía, de ahí que se le conozca comúnmente con el sobrenombre del Primer Románico Lombardo-Catalán.

Los ejemplos que podemos mostrar, y que podemos disfrutar hoy día son varios, el Monasterio de San Martín de Canigó que el Conde de Barcelona dejó en manos de los monjes cluniacenses. El escarpado y recóndito Monasterio de Sant Pere de Rodes, o el Monasterio de Ripoll donde nos encontramos con la figura del Abad Oliva, el denominado padre espiritual de los Condados Catalanes que estaban naciendo. También pequeñas ermitas que se diseminaron por toda la geografía de estos condados, como la pequeña Iglesia de la Tossa de Montbui, que nos puede servir como ejemplo.

Iglesia de la Tossa de Montbui

La iglesia de Sant Vicenç en el Castillo de Cardona.

De todos estos primeros ejemplos, la iglesia del Castillo de Cardona nos sirve como modelo para ilustrar lo narrado. A pesar de que los monasterios fueron los que más expandieron el arte románico. No podemos dejar de pensar, que los templos desde la Antigüedad se convirtieron en los principales monumentos y lugares de reunión, de las sociedades antiguas y medievales.

La zona de Cardona fue habitada desde los tiempos de los íberos. Sus fenomenales minas de sal atrajeron a las diferentes culturas, como es bien sabido este elemento fue desde la prehistoria, sinónimo de negocio y prosperidad de cualquier comunidad. En la Edad Media no iba a ser menos, de esta manera el Conde Borrell II entre otros títulos de Barcelona y Girona, concedió el 23  de abril de año 986 la carta de población a aquel castillo medieval, que se construía en la zona más elevada. A partir de ese momento la pequeña población empezó a crecer, desde el castillo a los extramuros en forma de arrabal. Este aspecto junto a la llegada de los monjes benedictinos del Abad Oliva, fueron el punto de salida para la construcción sobre una antigua ermita, de la iglesia en el interior de las murallas a partir del año 1029.

lateral de Sant Vicenç de Cardona

A parte del nombrado abad otra serie de personajes se convertirán en imprescindibles para su construcción. Los nobles que apoyaron la causa fueron los señores de Cardona, una de las familias más importantes desde los tiempos de la Marca Hispánica, encarnados  a principios del siglo XI por el vizconde Bermón I. Finalmente la iglesia fue consagrada en el año 1040 y desde entonces se convirtió en el símbolo del castillo medieval.

La iglesia construida evidencia la llegada de los canteros lombardos, especialmente en la utilización de sillerejo de piedra, y el abovedado de las naves. Este aspecto parece ser que lo introdujeron los lombardos, ya que anteriormente se cerraban los techos con madera, con los evidentes incendios. La solución fue la construcción de bóvedas de cañón, que si al principio los remataban con arcos de aristas, como en los laterales de esta iglesia, a su llegada a la península se introducen los arcos de medio punto fajones, que descargan la presión del techo en enormes pilares.

Nave central

Otro de los aspectos introducidos es la planta en forma de cruz latina. La de la Iglesia de Sant Vicenç es de triple nave, con las dos laterales muy estrechas y todas tres de gran altura y rematadas en ábsides. De la parte central de la cruz se eleva el cimborrio de planta ortogonal, el cual se observa perfectamente desde el exterior del edificio.

También debemos destacar en esta construcción la elevación del presbítero y del ábside mayor, el motivo la construcción de una cripta debajo del mismo para acoger a los más ilustres difuntos. Durante la construcción se realizaron dos entradas laterales a la misma, y solo desde el siglo XVI se observa la actual. También destacar la amplia tribuna  sobre la entrada principal de la iglesia, y por lo tanto de la zona más alejada del presbítero. Su misión alojar a las mujeres y otros ciudadanas supuestamente inferiores.

El último elemento que podemos destacar es el pórtico abovedado de la entrada, en definitiva lo primero que se observa al llegar desde el claustro gótico exterior. Es lugar fue el sitio donde se enterraban los primeros condes de Cardona, y por lo tanto fueron ricamente decorados con pinturas al fresco, las cuales podemos observar tras la restauración de los años 60. El espacio ha adquirido el nombre de Galilea.

Ahora ya sí, os dejo con algunas de las imágenes tomadas en Sant Vicenç de Cardona.

Entrada actual a la cripta
En la actualidad
Imagen tomada en 1910, se observa como han desaparecido las pinturas
La Tribuna
Entrada a la iglesia desde el claustro gótico posterior

Pinturas del pórtico abovedado

Aprovecho este artículo para hacer una mención a los amigos de Románico Digital. Por su gran labor de difusión de todo lo relacionado con este arte medieval, os invito a conocerlos un poco mejor en su web oficial: romanicodigital

También para recomendaros otros artículos que os pueden gustar:

El castillo-abadía de Montearagón, el “hermano pobre de Loarre”.

San Pedro el Viejo, la joya románica donde descansa Alfonso I el Batallador.

Mas info:

Breve historia del Románico, Carlos Javier Taranilla, 2016

arteguias

El castillo de Peñiscola, el retiro de los viejos Templarios.

Cuando a finales de mayo de 1291, los mamelucos musulmanes toman la fortaleza de Acre, no solo fue el final de la presencia cristiana en las cercanías de Jerusalén. Sino que para los caballeros templarios, aquellos que tenían por principal misión la protección de los peregrinos que acudían a la ciudad santa, fue el principio del final de una época. Pese a lo cual en la otra orilla del mediterráneo, extrañamente tres años después se inicia la construcción del que debía ser el último refugio de los caballeros templarios.

Los caballeros del Temple y la corona de Aragón.

Indiscutiblemente la elección, por parte de los templarios de aquel saliente rocoso en el Mediterráneo para la construcción de su fortaleza, no solo fue por las excelentes condiciones de protección  que este ofrecía. Sino que venía de una larga y fructífera relación entre las autoridades del temple y la Corona de Aragón.

Para acercarnos un poco a dicha relación nos debemos trasladar a dos siglos antes. En tiempos de la 1ª cruzada, Alfonso I el Batallador ya contó con la amistad de muchos de los caballeros que acudieron a la misma.  Por dicho motivo el joven Reino de Aragón se nutrió de ellos para su cometido principal, la reconquista iniciada de los territorios hispanos ocupados, por el mismo infiel que ocupaba Jerusalén, el islam. Aunque también es menester nombrar al obispo de Huesca y Jaca, Esteban, que tras su paso en 1105 por las tierras recién conquistadas en oriente, fue el impulsor de la llegada de caballeros cruzados para la conquista de la ciudad de Zaragoza.

Armas templarias del Museo del Castillo de Peñiscola

La relación fue tal, que tras la muerte de Alfonso I el Batallador, los Caballeros Templarios del Reino de Aragón, que surgieron en el término de Monreal,  se hicieron merecedores de la herencia de los territorios reales. Hecho por cierto que no se llevará a efecto por la negativa de los señores feudales y el hermano de Alfonso,  Ramiro II, aunque ello no fuera óbice para continuar con la relación. En definitiva tenían un propósito en común muy importante, la comentada reconquista.

Deberán pasar unos decenios para encontrar la época de mayor esplendor de la Orden del Temple en Aragón. A principios del siglo XIII un niño de 6 años llega al castillo templario de Monzón para recibir la protección y formación durante tres años, tras lo cual se convertirá en Jaime I de Aragón, el rey templario por excelencia. Durante su reinado y con la ayuda templaría la Corona de Aragón se lanzará a la conquista del Mediterráneo, sucesivamente incorporó, Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera que se convertirán los próximos años en la punta de lanza del control marítimo, que la corona aragonesa efectuó en el mediterráneo occidental. Todo ello sin olvidar el principal propósito de la reconquista de la península, en este contexto llegará la conquista de la ciudad de Peñiscola en el año 1243.

La llegada de los templarios a Peñiscola.

La historia de los templarios en Peñiscola sigue estando impregnada de ciertos interrogantes, que nos pueden hacer más curiosa si cabe, la visita actual al mismo. En el año 1294, como ya hemos dicho tras la pérdida de los últimos territorios cristianos en Oriente Próximo, un nieto del mayor rey templario, en este caso Jaime II, decide intercambiar con los templarios los terrenos de Peñiscola por los de la ciudad de Tortosa. Tras lo cual, unos años después estos últimos comparan por una gran suma de dinero el señorío de Culla, lo curioso del tema reside en la poca valía de dichos territorios, pero parece ser que su propósito era rodearse de un cinturón de seguridad.

Dos son los personajes claves que aparecen en este contexto de intercambios entre el rey de Aragón y los Templarios. Por un lado el joven Arnau de Banyuls que se convertirá en el encomendador de Peñiscola, junto a él el penúltimo Maestre Templario de la Orden de Aragón, Berenguer de Cardona. Ambos acometerán la labor de levantar sobre los restos de una antigua alcazaba musulmana el Castillo de Peñiscola.

Escudos de armas, entre ellos los de Berenguer de Cardona y Arnau de Banyuls

De esta manera ese mismo año 1294 se inicia la construcción del que debía ser el punto de partida de los caballeros del Temple, para volver a recobrar su posición al frente de la lucha contra el infiel. La construcción siguiendo los cánones de las antiguas construcciones templarías así lo atestiguan. En definitiva este aspecto es motivo de grandes interrogantes, ¿por qué los constructores de Peñiscola usan las mismas técnicas que en el castillo de Miravet, un siglo y medio antes? Si no es para volver a reverdecer antiguos laureles.

El final de los templarios de Peñiscola.

Aunque todo se truncará aquel fatídico año de 1307, con un Castillo de Peñiscola inconcluso, los caballeros templarios se enfrentan a su final definitivo. No sin antes conocer la muerte del Maestre Berenguer de Cardona, acontecida en uno de sus viajes a la isla de Chipre, allí donde un año antes se había reunido con Jacques de Molay para intentar relanzar la Orden Templaria.

Parece ser que fue tarde, en octubre de 1307, Jacques de Molay junto a sus compañeros es apresado por el rey de Francia Felipe IV, acusándolo de horrendos crímenes. Tras la confesión bajo tortura del último Maestre del Temple, el rey francés envía una misiva a su primo el rey de Aragón Jaime II. En la misma y tras relatar la confesión de Jacques de Molay, le pide que haga lo mismo con los templarios de Aragón. En primera instancia el rey aragonés no parece creer lo que está leyendo. Sus más fieles servidores y protectores del cristianismo frente al islam no podían haber cometido aquellos crímenes.

A los pocos días Jaime II le devuelve la carta a Felipe IV, en ella ya parece expresar sus dudas, ¿por qué de la construcción de nuevas fortalezas, si no tenían que temer a los reyes cristianos? Además le asegura que si se prueba que los delitos de  los que eran acusados, que iban desde la corrupción, a la sodomía y pasando por la negación de Cristo, o bien lo exigía el Papa, los detendría de inmediato. Aunque esta última no hizo falta, tras la acusación de la inquisición que ya ejercía en el Reino de Aragón, Jaime II se puso manos a  la obra.

Entrada al Castillo Templario de Peñiscola

En este punto vuelven aparecer los interrogantes sobre la historia del Castillo de Peñiscola, el cual fue entregado sin poner prácticamente oposición, incluso se dice que el comendador fue visto en barca camino del exilio. Mientras sus vecinos de Miravet y especialmente los templarios de Monzón lucharon dos largos años para mantener sus posiciones. Sea como fuese el final de los caballeros Templarios del Reino de Aragón se produjo en el año 1309 con la caída del nombrado Castillo de Monzón. Ocho años después en 1317, la nueva Orden de Santa María de la Montesa, fundada por el propio Jaime II se hará con las riendas del Castillo de Peñiscola y de todos los bienes templarios del reino de Valencia.

El Castillo de Peñiscola en la actualidad.

Tras ser declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931, y con las diversas actuaciones de mejora acometidas en el mismo, especialmente las que finalizaron en 2014. El Castillo de Peñiscola además de ser uno de los mejores conservados, nos muestra uno de los mejores espacios museizados para acercarnos al pasado de la Orden del Temple. Y por lo tanto para conocer un poco mejor lo aquí explicado.

Caballerizas convertidas en Museo

La entrada al castillo se realiza por el antiguo zaguán, desde ese mismo momento nos adentraremos en el mundo templario, ya que las estancias colindantes, ocupadas por las antiguas caballerizas y cuerpos de guardia son hoy día parte del museo comentado.

Para comenzar una de las salas nos expone claramente el proceso constructivo del castillo, nos será muy fácil comprender lo inacabado del mismo. Justo al lado la estancia que hará la delicia de los más pequeños y de los mayores, dedicada a  las armas y armaduras templarías. Para continuar el museo nos lleva por la historia de la Orden del Temple, nos da a conocer sus mayores héroes, o su estructura interna. Una de las salas más curiosas es la dedicada al mundo del simbolismo templario muy importante en la Edad Media. Otra de estas salas está dedicada a la relación que existió durante todo el periodo templario con la orden del Cister.

Escaleras del Patio de Armas

Antes de pasar al piso superior del castillo, bajaremos a las dependencias de la llamada Sala del Cónclave. Recibe este nombre por ser el lugar donde se eligió el sucesor del otro ilustre inquilino del castillo, el Papa Benedicto XIII, más conocido como Papa Luna, su larga historia la dejaremos para otro día. Dicha sala era la bodega mayor en tiempos templarios.

Iglesia de Santa María
Salón gótico

Tras subir a dicho primer piso, al cual llegaremos por un espectacular patio de armas cara al Mediterráneo, nos adentraremos en las principales estancias del Castillo Templario. La primera de ellas, el Salón Gótico era el lugar de recepción de los ilustres visitantes del castillo. Continuamos la visita por la sala de la Rebotica, denominada Casa del Agua, donde los templarios seguramente llevaron a la práctica la alquimia. Dejaremos para el final la iglesia de estilo cisterciense, dedicada al culto de la Virgen María y a los tres reyes magos, en ella todavía se observa la losa que cubrió la tumba del Papa Luna, antes del traslado de sus restos. Por cierto la visita se completa a través de todas las dependencias que ocupó a principios del siglo XV el Papa Benedicto XIII.

Para concluir os dejo la pagina web donde podéis consultar los precios y horarios de la visita.  castillodepeniscola

Para completar la información sobre los templarios y la Corona de Aragón, os invito a leer estos otros dos artículos:

http://caminandoporlahistoria.com/bancos-templarios/

El castillo-abadía de Montearagón, el “hermano pobre de Loarre”.

Mas info: LosTemplariosEnLaCoronaDeAragon

Cova Remigia, un abrigo del arte levantino con cerca de 1000 pinturas prehistóricas.

Nos dirigimos a Ares del Maestrazgo, un pueblo del interior de la provincia de Castellón para acercarnos al barranco de la Gasulla, allí a más de 1.100 m. de altura encontraremos un abrigo rocoso que contiene cerca de 1000 pinturas prehistóricas. Conviene subrayar que están situadas en dos sitios anexos, el primero la referida Cova Remigia la zona más pequeña y en la cual existen unas 700.

Cova Remigia

Mientras, a unos 60 metros se halla del Cingle de Mola Remigia, algo mayor que el anterior y que contiene unas 300 más. Todas ellas supuestamente realizadas entre 7000-1000 aC., catalogadas como arte levantino, son claves para darnos una amplia visión de la vida y las costumbres en nuestra prehistoria más reciente.

Cingle de Mola Remigia

El hallazgo de las pinturas rupestres.

Poco podía imaginar el masovero de la masía Remigia,  que aquellas pinturas con un cierto tono rojizo que había descubierto unos metros por encima de su casa, iban a convertirse en unas de las más importantes para el estudio del arte prehistórico levantino. Pocos meses después, en 1934, González-Espresati mientras realizaba una cacería se encontró con las mismas, para él no ofrecían dudas, eran iguales a las encontradas unos años antes a unos kilómetros de allí, en la Vall de Valltorta.

Tras ponerlo en conocimiento de las autoridades, empezaron a llegar al lugar los mejores expertos del momento; Porcar, Obermaier y el Abate Breuil corroboraron las primeras hipótesis que aseguraban, que el abrigo de Cova Remigia era el lugar más importante descubierto hasta el momento para el estudio de este tipo pinturas rupestres, en toda la Península Ibérica.  Tras el obligado parón de la Guerra civil los estudios continuaron; en este punto merecen un reconocimiento especial Eduardo Ripoll, por sus trabajos relacionados con la cronología de las mismas, y Ramón Viñas que paso cerca de 5 años en la masía Remigia catalogando todas las figuras.

La Masía, desde donde se observan los cercanos abrigos

Todo ello sirvió para la puesta en valor del fenomenal hallazgo, y para que junto al resto de lugares de todo el arco mediterráneo que contienen dichas pinturas, fueran catalogados en el año 1998 por la Unesco, como Patrimonio de la Humanidad. Desde entonces estas pinturas rupestres son conocidas como: Arte rupestre del arco mediterráneo de la Península Ibérica.

Temática de las pinturas.

En primer lugar nos centraremos en el espacio de Cova Remigia, definido por los expertos como un auténtico santuario de caza. En definitiva cerca del 60% de las pinturas son escenas de caza, aunque en el restante 40% la actividad cinegética también este presente mediante una estrecha relación. Destacar entre las primeras un gran matiz de detalles, ya que en dichas escenas a parte del cazador y las presas, se incorporan incluso las pisadas tanto de hombres como de animales, junto incluso a los rastros de sangre. Es difícil aventurar cuál fue el momento elegido para plasmar las pinturas, ya que pudo ser tras la caza para estampar lo sucedido, o previamente para planificar el acto en sí de la cacería. Personalmente me decanto por la segunda, aunque sea un atrevimiento por mi parte.

Una de las escenas de caza de Cova Remigia

Por las pinturas conocemos las principales especies cazadas por los protagonistas del barranco de la Gasulla. El primer puesto lo ocuparían las cabras, por cierto muy destacadas respecto al resto, que fueron jabalíes, toros y ciervos. Destacar ahora,  que del restante 40%, existen animales no incluidos en las escenas de caza propiamente y también arqueros en solitario. Ambas como vemos, partes integrantes de cualquier escena de caza, pero no en situación de la misma. Siguiendo con las figuras humanas se pueden observar unas escenas de danza, que bien pudieran ser rituales previos a la caza. Aunque las que generan más dudas de su significado, son unas donde se ven unos arqueros disparado a hombres, es evidente que son ejecuciones, pero se especula que de una forma u otra, puedan estar relacionadas con el hecho en sí de la caza.

Una cabra, el animal más representado en Cova Remigia

Por último destacar las escenas de recolección, no muy claras por cierto, con la excepción de cestas donde depositar los alimentos. Destacar en este apartado unas extrañas figuras, que los expertos al principio habían catalogado como aves y que en la actualidad se da por hecho que eran abejas, que evidencian la recolección de miel.

El toro del Cingle de Mola Remigia

El abrigo anexo del cingle de Mola Remigia, se diferencia claramente del anterior en la menor cantidad de escenas de caza, pese a que también existen. Aunque en el encontraremos algunas escenas significativas, como por ejemplo un toro de cerca de 60 cm., medida muy superior al del resto de los animales representados. Pero especialmente el guerrero íbero a caballo y ataviado con el clásico casco de dicha cultura. Esta singular figura ha llevado a los expertos a retrasar hasta el año 1000 aC. la datación de esta pintura, algo por cierto que no se ha consensuado.

El guerrero íbero.

Datación de las pinturas.

Sin duda el apartado más complicado para el estudio de estas pinturas. La falta de restos humanos asociados, así como de otros registros con los que se pueda obtener dataciones por comparativa, parecen ser los motivos. Añadir además que no se han podido datar a través del C14, el método más fiable hasta el momento. Al menos en nuestra protagonista de hoy, por lo que debemos acudir a unas similares que se estudiaron con dicho método en el año 2006 en la provincia de Cuenca, estas dieron como suelo más antiguo alrededor de 7000 años.

Pero si podemos hablar de una cronología aproximada para las mismas, gracias al trabajo de Eduardo Ripoll y Antonio Beltrán. Las más antiguas corresponderían al denominado estilo naturista, realizado durante las fases finales del epipaleolítico, son las pinturas de mayor tamaño como el toro del Cingle de Mola Remigia. Este periodo está caracterizado por ser los primeros indicios del camino a la sedentarización, pero todavía estos artistas los podemos encasillar como cazadores-recolectores. Los expertos no se ponen muy de acuerdo con las fechas, pero podríamos centrarlas entre 7000-5000 aC.

 

Los dos siguientes estilos los podemos encasillar en el Neolítico, ambos serian consecutivos. Al primero de ellos se les ha asignado el nombre estilizado estático, al cual corresponden la mayoría de las pinturas de Cova Remigia, son figuras mucho más pequeñas y dotadas de mayor variedad de detalles descriptivos. El segundo sería muy similar al primero, pero con un detalle significativo que además le dará nombre; estilizado dinámico.  Lo dicho, a partir de ese momento las figuras incorporan sensación de movimiento, en las que mejor se observa es en los arqueros corriendo con las piernas totalmente en ángulo de 180º, lo cual denota gran sensación de velocidad. Sobre las fechas podemos decir entre 5000-2000 aC.

Una de las escenas de caza donde se observa el movimiento en los arqueros de la izquierda.

La última fase correspondería al estilo de transición al arte esquemático, en pleno Calcolítico y enlazando con la Edad del Broce, entre el 2000-1000 aC., una regresión en cuanto a pinturas, para dar paso a un arte lleno de símbolos, que se suele asociar al paso previo a la escritura.

¿Cómo ver Cova Remigia?.

Para comenzar destacar que la visita es gratuita, con el único pago de tener que subir unos dos kilómetros y un desnivel de unos 180 metros. En primer lugar hay que ponerse en contacto con el guía de la Diputación de Castellón, a través de un teléfono de la siguiente página web: ceice.gva 

El lugar de encuentro en la barriada de Montalbana.

Tras lo cual nos dirigiremos al punto de contacto en la carretera que se dirige a Ares del Maestrazgo. Unos 5 km antes de llegar está la pequeña barriada de Montalbana, donde en la hora expuesta nos encontraremos con la guía. La cual nos acompañara al lugar y nos hará la visita guiada. Abstenerse de ir en solitario, tanto la Cova Remigia, como el Cingle de la Mola Remigia, están tras las verjas dispuestas para su protección.

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (II)

Debemos comenzar recordando que este artículo tiene uno previo, que podéis encontrar en el siguiente enlace: teatros romanos (I)

Con la llegada al poder de Augusto, como primer emperador de Roma, en el año 27 aC. Se producirá uno de los episodios más importantes, para el desarrollo de la cultura romana en el Mediterráneo. La denominada Pax Romana, fue un periodo de relativa paz y estabilidad, que comenzó con el hecho simbólico de cierre de las puertas del Templo de Jano, por parte de Augusto, tras su regreso de las guerras Cántabras. Antes de continuar y para conocer mejor este periodo, me gustaría recomendaros este estupendo artículo de mi amigo Javier Nero, no dejéis de leerlo: legionixhispana

En definitiva y para el asunto que nos atañe, durante el mandato de Augusto (27 aC.- 14 dC., al menos entre nueve y diez teatros romanos fueron construidos en Hispania. De algunos ya hablamos en el primer capítulo, el resto espero que os quedéis a conocerlos

El primer emperador de Roma, Augusto.

Teatro romano de Itálica, (Santiponce).

En el año 206 aC., en plena 2ª Guerra Púnica, y tras la victoria de Escipión contra los cartagineses en la Batalla de Ilipa, se decide la construcción de una nueva ciudad romana para acoger a los legionarios heridos o jubilados. El lugar elegido fue la margen izquierda del río Guadalquivir, sobre algún antiguo poblado turdetano. Esta nueva ciudad nació para ser una de las más importantes de  la Hispania romana, y para convertirse en cuna de emperadores romanos como Trajano y Adriano.

Pero la construcción del teatro deberá esperar al menos 200 años, a caballo entre los siglos I aC.-I dC., además podemos añadir que hasta el descubrimiento en los años 80 de una edificación que posiblemente fue la Curia de la ciudad, nuestro protagonista fue conocido como el edifico civil más antiguo de Itálica. Su  construcción se llevo a cabo aprovechando la ladera del cerro de San Antón, aunque bajo los cánones de Vitrubio, con una Cávea que podía acoger más de 3000 personas, en la cual se observa perfectamente la disposición por clases de los ciudadanos con tres claras divisiones, Summa, Media e Ima. Una de sus principales curiosidades reside en una pequeña capilla destinada al culto de Isis, la diosa de tradición oriental, que situada en uno de los pórticos fue mandada a construir en tiempos de Adriano.

El teatro romano de Itálica, desde el mirador.

A pesar de que el yacimiento de Itálica es conocido desde siempre, al hallarse fuera del núcleo principal de la población de Santiponce, el teatro romano no fue encontrado prácticamente hasta el siglo XX, debido a su situación en el interior de la misma. Aunque hubiese indicios de su localización desde el siglo XVIII, tras hallarse diferentes esculturas, será en 1940 cuando se lleve a cabo las primeras excavaciones. Concretamente se halló una zona de la Cávea, en el interior de un corral situado en una casa de la colina. Aunque las campañas más proliferas de la  excavación fueron entre los años 1970-1973, cuando se pondrá en valor uno de los teatros romanos mejor conservados de la Península Ibérica.

A pesar de ello hoy día no es visitable, según me comentaron en la oficina de turismo de Santiponce, debido a la falta de medios económicos. Aunque se puede conocer desde un mirador cercano, siempre y cuando no sea en verano, ya que en esas fechas está cerrado debido a la principal actividad del teatro romano de Itálica. En concreto, el festival de teatro clásico de Andalucía, donde Itálica comparte protagonismo con dos de los teatros que conoceremos después, Málaga y Baelo Claudia. Os dejo este enlace para informaros de dicho evento:  juntadeandalucia

Teatro romano de Olisipo, (Lisboa)

Estamos ante uno de los teatros más desconocidos y más escasos en cuanto ha restos arqueológicos de toda la lista. Pero el hecho de que sea el único teatro romano de todo Portugal, es suficiente para hacerle un hueco en la misma.

Olisipo, que ya era conocida en tiempos de los fenicios, se convertirá con la llegada de los romanos en una de las ciudades más importarte de la provincia de Lusitania. Parece ser que detrás de este hecho, está la ayuda que los habitantes de esta ciudad dieron a las tropas romanas en su lucha contra las tribus celtas. Lo cual le valió la temprana declaración de municipio por parte de Julio César. A partir de entonces se convertirá en uno de los puertos más importantes del Atlántico y determinante para el comercio con Britania.

Recreación de lo que pudo ser el teatro romano de Olisipo.

Pocos años después se acometerá la construcción de diferentes espacios públicos, entre ellos nuestro protagonista. El teatro romano de Olisipo pudo ser uno de los más grandes de la península, con capacidad para 5000 espectadores. Pero está claro que tras su abandono en el siglo IV, sus materiales serian fruto de continuo expolio. Tras varios siglos en el anonimato fue descubierto en las reparaciones de la ciudad tras el terrible terremoto de 1755.

Hoy día sus escasos restos han servido para llevar a cabo uno de los museos más importantes de la ciudad de Lisboa. Durante su visita, aparte de todas las piezas halladas en las excavaciones, podemos pasear por los escasos restos del mismo. Os dejo la siguiente página web para consultar horarios: museudelisboa

Teatro romano de Bibilis, (Calatayud).

Los orígenes de Bibilis, situada unos 6 km. al norte de la actual Calatayud, hay que buscarlos en época celtibera, cuando se convirtió en capital de pueblo de los Lusones. De su romanización no se conocen episodios similares a los de sus vecinos numantinos, y prácticamente está pasa desapercibida para las fuentes clásicas. Aunque gracias a ellas conocemos el apoyo de los bibilitanos a las tropas de Julio César en sus guerras civiles contra Pompeyo, que le debió reportar algunos beneficios.  Lo cierto es que desde la época de Augusto está plenamente integrada a la vida social romana, convirtiéndose en punto de paso obligado entre las ciudades de Caesaraugusta y Emérita.

En dicha época precisamente se empezó la construcción del teatro romano de Bibilis, con una cávea en la que se podían acomodar unos 4.500 espectadores. Para su construcción se aprovechó unas de las laderas de la montaña, la cual en su parte alta ubicaba el foro de la ciudad. Algo destacable de ambas edificaciones es la fuerte carga simbólica, ya que están repletas de mármoles, capitales, pórticos, etc. Lo que podemos asignar a una intencionalidad por parte de las autoridades de afirmación de su romanización.

La situación  al aire libre ha llevado a este yacimiento a su continuo expolio. Ya desde finales del siglo XVI hay muestras de intervenciones, y por ejemplo en el siglo XVIII los jesuitas ya llevaron a cabo una primera colección de restos arqueológicos de Bibilis, aunque parece ser que se perdieron tras la expulsión de la orden en 1767. Finalmente con la llegada de la democracia, en 1976 el estado compra los terrenos donde se encuentra el yacimiento, desde entonces sucesivas campañas de excavaciones han sacado a la luz y puesto en valor el mismo.

Por último destacar que todo el conjunto arqueológico es visitable, así como el museo de Calatayud, donde encontraremos numerosas piezas extraídas de la Bililis romana. Os invito a conocer un poco mejor el mismo en la siguiente web: yacimientobilbilis

Teatro romano de Malaca,  (Málaga).

Nadie mejor que un malagueño para contarnos la historia de su ciudad y la del teatro romano de Málaga, os dejo con el relato de mi amigo Javier Nero, autor del magnífico Blog: legionixhispana

Cuando el geógrafo e historiador Estrabón (III 4,2) escribe: “…en tanto que Malaka está más cerca y tiene planta fenicia” en los primeros momentos de la romanización, en realidad nos está informando que, entre finales del siglo II y principios del siglo I a.C., el núcleo poblacional de la ciudad sigue ocupando la Colina de Gibralfaro y de la Alcazaba, tal y como se venía haciendo desde el siglo VI a.C. primero con el pueblo fenicio y posteriormente con el púnico.

En este periodo prerromano era Malaka, junto a Gadir, uno de los principales puertos del Mediterráneo Occidental, aunque el urbanismo no se hubiese extendido más allá de sus murallas. Sus habitantes seguían utilizando la lengua semita, continuaban enterrando a sus difuntos en la antigua necrópolis y en la ladera norte del Cerro de la Alcazaba, muy próximo a su activo puerto, se mantiene el culto a Astartet o Tannit (puede, incluso que a la misma Dea Luna, cuyo santuario de veneración se encontraba a unas cien millas de la costa), en un templo erigido sobre sus faldas. Este será el contexto histórico en el que hará su aparición Roma en tiempos de la República.

No fue hasta la época Imperial, a partir de Augusto y coincidente con la bonanza económica de la ciudad, cuando verdaderamente se intensifica la reorganización urbanística en Malaca. Su puerto se convierte en uno de los distritos para el control de aceite romano y motor exportador y redistribuidor de buena parte de la producción agropecuaria de la zona.

En torno al puerto se ubicó el foro, símbolo de la nueva realidad. La plaza pública, como cualquier otra ciudad romana, constituirá el eje en torno al cual se dispondrán el resto de edificios administrativos, económicos, legislativos, etc. Templos, termas, edificios lúdicos, fuentes, arcos y grandes estatuas sobre majestuosos pedestales cambiarán el paisaje de Malaca, todos ellos elementos y escenarios imprescindibles para la propaganda Imperial.

El teatro romano de Málaga, bajo la Alcazaba.

El teatro, por ejemplo, estuvo cargado de un fuerte simbolismo propagandístico, ricamente ornamentado con las imágenes de los emperadores y el resto de la familia Julio-Claudia.  Era el mejor lugar para ensalzar sus figuras, para llevar a cabo la práctica del culto imperial, puesto que no dejaba de ser aquel espacio sacro donde los antepasados orientales hacían entrega de ofrendas a su diosa. Porque el teatro se construyó sobre las primeras termas del periodo republicano, desplazando el nuevo a unos pocos metros. Fue este edificio lúdico de medianas proporciones, erigido siguiendo los cánones clásicos de Vitrubio y para el que se quiso aprovechar la ladera del Cerro de la Alcazaba donde asentar una parte importante de la cávea. A los pies de la misma se encontraba la orchestra, espacio donde podía sentarse un grupo selecto de espectadores, tal vez los mismos que con sus actividades evergetas ennoblecieron de mármol el edificio. Y a espaldas de la summa cavea se encontraría el velum, un sistema de cubierta de tela que permitía cubrir el graderío.

Alentada por su prosperidad económica, la ciudad hispanorromana de Malaca recibirá el impulso político definitivo en el periodo Flavio a modo de municipium. De esta forma culminará un largo proceso iniciado con el cambio de Era y que continuó durante buena parte del siglo II d.C.

Tras el relato de Javier, solo añadir que el teatro de Málaga fue localizado en 1951 durante unas obras en la Casa de la Cultura. Pero habrá que esperar a los años 90 para su restauración, tras derruir el edificio municipal. En la actualidad podemos disfrutar del mismo, gracias a un centro de interpretación, y por su utilización teatral con diferentes actividades, como por ejemplo en el Festival de teatro clásico de Andalucía.

Teatro romano de Metellinum, (Medellín).

En plenas guerras sertorianas, uno  de sus contendientes, el optimate Quinto Cecilio Metelo, decide la construcción de una nueva ciudad militar romana en la margen izquierda del Río Guadiana. De esta manera y sobre restos de edificaciones que iban desde el tercer milenio aC., hasta el periodo tartésico y turdetano aparece la Metellinum romana. Corría el año 79 aC. por lo que podemos pensar que la actual Medellín se convirtió en aquellos momentos, en la ciudad más importante de la zona hasta la fundación, 54 años después de Emérita Augusta.

Aproximadamente en el cambio de era se inicia la construcción del teatro romano de Medellín. Una vez más, aprovechando el desnivel natural que ofrecía  la montaña, los constructores romanos llevaron a cabo bajo los planteamientos de Vitrubio un edificio con cabida para 3.200 espectadores, en una cávea de poco más de 61 metros de diámetro. En este punto me gustaría hacer un inciso para comentar, que fue bastante habitual en la península ibérica mezclar la forma de construir teatros por parte de los griegos, apoyados en la montaña, pero con la estructura vitruviana.

Vista del teatro romano de Medellín, desde el castillo de la ciudad.

A pesar de que el teatro romano de Medellín, por cierto uno de los pocos vestigios del pasado romano de la villa, es conocido desde siempre ya que nunca acabó enterrado por completo, debió esperar hasta los años 70 del siglo XX para comenzar a salir a la luz. Definitivamente a partir de 2007 las excavaciones dan su fruto, dejando visibles los restos de uno de los teatros más completos de nuestra geografía, con la excepción del fondo de escena. Además podemos decir, que su posición en la ladera del castillo medieval, junto a la Iglesia de Santiago, le confiere unas vistas realmente espectaculares.

En la actualidad el teatro romano de Medellín es usado para representaciones teatrales, entre las que se incluyen la extensión del ciclo de teatro clásico de Mérida y que cada verano recae en este escenario. Además se realizan visitas guiadas al monumento desde el museo municipal, donde por cierto se encuentran varias piezas halladas en las excavaciones. Por último os dejo está web donde se pueden localizar los horarios: medellin-turismo

Teatro romano de Corduba, (Córdoba).

La Corduba romana se funda entre los años 169-152 aC. El lugar elegido, el final del tramo navegable del rio Guadalquivir, por lo que suponía un lugar estratégico para la llegada de tropas para la conquista del interior peninsular, por parte de la República romana. La supuesta prosperidad de esta ciudad, se verá mermada años después, concretamente durante las guerras civiles de la República romana, al elegir el bando perdedor, convirtiéndose en una de las ciudades pompeyanas en dichas guerras. Este aspecto  llevó una gran recesión a la ciudad romana de Corduba, solo salvada con la llegada de Augusto que decidió repoblarla con los veteranos de las guerras cántabras.

A partir de ese momento, o más concretamente entre los años 15 aC.-5 dC. se inicia la construcción del teatro romano más grande  de toda Hispania, por cierto coetáneo al Teatro de Marcelo en Roma, con el cual se le suele comparar. Su cávea de más de 126 metros se dividía verticalmente en cinco terrazas, apoyadas sobre la ladera de la montaña para poder acceder a cada una de ellas por separado.

Museo arqueológico de Córdoba.

A pesar de las enormes dimensiones del teatro romano de Córdoba, su hallazgo es de los más tardíos de la Península Ibérica. Su localización en el centro de la ciudad de Córdoba, uno de los centros históricos más importantes del mundo, es evidente que ha pesado en esta tardía localización. Tras la aparición de las primeras evidencias de su localización a mediados del siglo XX, no será hasta 1996 cuando se constaten las mismas, al aparecer los restos de algunos enlosados y escalones que separaban  las terrazas. Desde ese momento diversas actuaciones arqueológicas han conseguido poner en valor algunas partes del mismo. Las cuales podemos contemplar en los sótanos del museo arqueológico de Córdoba. Por último os dejo este enlace para comprobar horarios:  turismodecordoba

Teatro romano de Tarraco, (Tarragona).

Según el propio Plinio; Tarraco fue “obra de los escipiones” en el año 218 aC. Tras su desembarco en Ampurias para luchar contra los cartagineses, los hermanos Escipíon deciden fundar esta ciudad, para convertirla en una de las principales  bases de las legiones romanas en la Península Ibérica.  Junto al campamento militar, que se situó en la parte alta, se produjo la llegada de civiles que se asentaron en torno a la parte baja de la ciudad, donde al parecer había un poblado íbero, en busca de las posibilidades económicas de los nuevos territorios romanos. Además podemos decir que Tarraco se convirtió entre los años 26-25 aC. en la capital del mundo romano. Tras la decisión de Augusto, primer emperador de Roma desde año antes, de establecer allí su residencia oficial, desde la cual controlar las guerras cántabras.

Los escasos restos del teatro romano de Tarraco, bajo diferentes edificios.

El teatro romano de Tarraco fue construido a partir del año I dC. en una zona anexa al foro de la ciudad. Destacar que es de los menos conocidos y peor conservados de toda la Península, y además su historia parece estar jalonada de múltiples desastres. Los primeros de ellos se remontan al siglo III, cuando un incendio llevó a su abandono definitivo, y al aprovechamiento de sus piedras para nuevas construcciones.

Pero lo peor estará por llegar en Edad contemporánea, ya que a pesar de ser descubierto  y estudiado en 1884, de lo cual se ha deducido su buen estado de conservación a mediados del siglo XIX. A mediados del siglo XX se permitió la construcción de una fábrica de aceite sobre el mismo. En la actualidad, tras una gran batalla judicial se ha recuperado una pequeña muestra de lo que debió ser el teatro romano de Tarraco. Desde una especie de mirador instalado por el ayuntamiento de la ciudad de Tarragona, se observan las cinco primeras filas de la cávea, junto a dos escaleras radiales y una pequeña muestra de lo que fue la orchestra.

También os pueden interesar estos artículos:

http://caminandoporlahistoria.com/teatros-romanos/

Caminando por el recuerdo de Caesaraugusta.

Cartago Nova, una ciudad romana bajo Cartagena.

Imágenes: commons.wikimedia

La misteriosa villa romana de La Dehesa en Soria.

Unos 20 km al suroeste de Soria encontramos el yacimiento arqueológico de la villa romana La Dehesa. Por un lado uno de los más espectaculares de España, aunque por otro, un misterio todavía sin resolver, ya que no se han encontrado los suficientes indicios para afirmar cual fue su verdadera utilidad.

A pesar de que el binomio “monasterio pagano” puede llegar a sorprender, al mezclar un edificio eminentemente cristiano, con el paganismo, que en definitiva es una religión previa a la llegada de los monoteísmos,  a través de estas líneas intentaremos poner un poco de luz a estas dudas.

Su hallazgo y puesta en valor.

Cuando en 1928, un vecino de la localidad de Cuevas de Soria hallaba en un campo cercano al pueblo unas extrañas “piedrecitas de colores”, no podía imaginar que debajo de ellas se encontraría una espectacular villa romana de más de 4.000 m2. El hallazgo de aquellas teselas llegó rápidamente al director del Museo Numantino, Blas Taracena, que junto a su amigo José Tudela, inician pocos meses después  las excavaciones. Tras dos años de las mismas, salió a la luz la primera villa romana que se encontraba en la Península Ibérica. Aquel impresionante yacimiento arqueológico fue declarado en 1931, Monumento Histórico-artístico.

Planta del yacimiento de la Villa La Dehesa.

A partir de ese momento, la Guerra Civil y la posguerra llevarían a nuestro protagonista al olvido, hasta 1980 que se reanudan las excavaciones. Desgraciadamente como suele suceder en estos casos, los mosaicos empezaron a “emigrar”, hoy día los dos más espectaculares se hallan en el MAN de Madrid.

Desde entonces los trabajos continuaron tanto desde el punto de vista arqueológico, como de consolidación, como el desvío de un pequeño riachuelo que periódicamente inundaba la zona. Finalmente tras cubrirse todo el yacimiento en el año 2012 se abre al público.

La visita a la Villa romana La Dehesa.

Lo primero que habría que decir, a los que se dirijan a la localidad de Cuevas de Soria para conocer esta villa tardorroma, es que no se asusten al ver la esperpéntica nave industrial que se encontraran al llegar.  Debajo de ella se halla,  como ya hemos dicho, una de las más espectaculares villas romanas de toda la Península.

La visita  a este complejo museístico, se divide  en dos partes. La primera de ellas el museo denominado “Magna Mater”, que en realidad es el nombre del proyecto de musealización acometido por la Diputación de Soria y la Junta de Castilla León para poner en valor las tres villas romanas de la provincia de Soria. A parte de nuestra protagonista, se siguen los trabajos en las villas de “Los Quintanares” y “Los Villares” para ponerlas en valor. De todo el museo, lo más destacable es la exposición que muestra como la madre naturaleza ha influido en las diferentes culturas, desde la prehistoria a la actualidad. Esta nos acerca al verdadero sentido que los responsables del yacimiento han dado al mismo. Es evidente que no tienen las muestras necesarias para asegurarlo, pero este guiño a la madre naturaleza junto al nombre del museo, son muestras significativas de su opinión respecto al pasado de esta villa romana.

El yacimiento y la pasarela desde donde se visita.

Tras el museo la visita discurre sobre una pasarela acondicionada para el conocimiento del yacimiento en sí. En este apartado me parece importante reseñar que la visita se haga guiada, está en sí, es un recorrido a través de dicha pasarela para observar los mosaicos y las distintas estancias que tuvo la villa, pero las explicaciones de los responsables llevan a reflexionar sobre la antigua utilidad que tuvo la misma, por cierto el video explicativo del final también puede ayudar.

Para conocer horarios y precios, lo mejor es consultar la siguiente web: villaromanaladehesa

Los monasterios paganos.

Para explicar un poco mejor lo que se ve en el yacimiento se deben hacer diferentes reflexiones previas, ya que lo primordial es la condición de misterio que tiene la misma.  A partir de este punto mezclaremos la visita al yacimiento, con un novedoso libro escrito Dimas Fernández-Galiano, que lleva por título; Los monasterios paganos, la huida de la ciudad en el mundo antiguo.

Portada del libro de Dimas Fernández-Galiano

Solo con la mera observación de la estructura que tuvo la Villa La Dehesa, ya podemos sacar dos conclusiones rápidas y evidentes. El patio central “atrio”, sobre la que se distribuyen las distintas estancias, tanto en esta villa como en el resto de la cultura romana, no deja de ser el posterior claustro de cualquier monasterio cristiano. Por otro lado, los expertos aseguran que el edificio fue de donde planta, con excepción de las partes centrales en las cuales las estancias tenían mayor altura. Este aspecto nos puede recordar las antiguas madrazas islámicas, donde los estudiantes residían en las habitaciones superiores, mientras las inferiores eran ocupadas por las aulas.

Musealización del atrio de la Villa La Dehesa

Tras estas dos apreciaciones personales, podemos volver al libro en cuestión. En él, su autor nos lleva a ejercer un recorrido por mundo de la vida monacal. Una de las primeras cosas que nos puede llamar la atención, es el inicio que para el autor tiene la vida monástica. Si tradicionalmente se ha pensado, que los anacoretas cristianos refugiados en la región egipcia de Tebaida son la semilla de los monasterios medievales, Dimas nos hace ver que incluso los pitagóricos del siglo V aC. ya ejercían de una forma u otra esta práctica, evidentemente no de tradición cristiana.

Pero será en el capítulo VII, cuando el autor nos deje las pistas necesarias para ver en la Villa La Dehesa un monasterio pagano. En primer lugar nos recuerda como en tiempos de los emperadores antoninos (siglo II dC.) comienza una cierta libertad de culto en el Imperio, que culminará en el siglo IV con los graves enfrentamientos religiosos conocidos, especialmente con el cristianismo. A la misma vez que se pierde el interés por acudir a los templos de culto, llevando la práctica religiosa a la casas privadas. Además de mencionar la aparición, por primera vez en la cultura romana, de una especia de líderes religiosos.

Para continuar el relato, el autor, nos traslada a la Hispania romana, donde a partir de finales del siglo III comienzan a construirse cada vez con mayor ímpetu las villas romanas. La causa principal  se ha achacado a la gran crisis económica que sufrió el Imperio Romano en dicho siglo, pero esta no puede, ni debe justificar por sola las construcciones de villas, como las de la Dehesa en Soria.

La villa romana La Dehesa.

Nuestra protagonista se empieza a construir a mediados del siglo IV aC. Al parecer sobre una antigua edificación, que pudo ser eliminada por completo para colocar encima la villa de nueva planta y de cerca de 4.000 m2. Aquí empiezan los interrogantes, ya que se puede llegar a pensar como por otra parte debió ser lo habitual en la época,  que la villa de la Dehesa tuvo un trasfondo económico agrícola, o más bien ganadero,  principal actividad de esta región en época romana. Pero a día de hoy no han aparecido restos de esta actividad, a no ser alguna pequeña estancia, que a lo sumo pudo servir para el consumo propio.

Por lo tanto y como hacen los propios responsables de la Villa romana La Dehesa, necesitamos buscarle un sentido a esta construcción. Aunque Dimas Fernández-Galiano generalice en su libro, sin duda el capítulo VII, al que hago referencia en este artículo parece que este escrito pensando en la villa soriana. Como bien dice el autor; la arqueología por sí sola no nos puede dar todas las soluciones, y los arqueólogos en lo referente a las villas romanas que proliferan a partir del Bajo Imperio, parece que le cueste buscar otro sentido para ellas que no sea el agrícola o ganadero. Pero la sociedad romana de aquella época era más compleja de lo que podamos pensar, la religión era un campo continuo de batalla y según Dimas, algunas villas romanas debieron ejercer de escape tanto social como espiritual de las turbulentas ciudades. Este es el sentido que parece darle el autor a la Villa romana La Dehesa.

Las estancias de la Villa romana La Dehesa.

Pese a lo expuesto anteriormente si juntamos la arqueología, a través de una visita al yacimiento, con el libro  de los Monasterios Paganos, podemos acabar de encajar algunas piezas del misterio sobre la Villa de la Dehesa.

Los que acudían en el siglo IV a la villa, lo primero que encontraban eran las termas, aunque su tamaño no fue muy grande en comparación con el resto de la edificación.  Su función  principal era la limpieza y purificación de los que llegaban, pero un hallazgo llamó la atención, una bañera donde supuestamente se hubieron efectuado ritos de bautismo o iniciación.

La bañera de la Villa La Dehesa

Junto a la misma, las partes privadas de la casa, el motivo debemos buscarlo en que era la única zona de la misma que contaba con calefacción a través de los conductos de las termas contiguas. A continuación y siguiendo los pasillos colindantes al peristilo se hallaba una posible dependencia a modo de mausoleo familiar.  Por cierto un peristilo que efectuaba la misma utilidad, como ya he referido, que los claustros medievales, evidentemente la distribución de las estancias principales de la villa. Como en otros casos,  el de la villa soriana contaba con diversas fuentes, estanques y plantas que simulaban el paraíso.

Pero dos son los elementos arquitectónicos que más han hecho pensar en la utilidad monástica de la villa romana La Dehesa, por cierto ninguno de los dos suelen ser muy habituales en estas construcciones. El primero de ellos los pasillos entre las estancias del sector norte de la vivienda, que era el contrario a la entrada. Su utilidad pudo ser doble, por un lado evitar la entrada directa del frío en las supuestas aulas, y la otra, que fuera el lugar de espera entre una actividad y otra de los alumnos. La segunda de estas construcciones, la estancia mayor de toda la villa y acabada en ábside como las aulas anteriores. Su utilidad pudo ser la de aula magna, o estancia donde se llevaba a efecto el culto, por parte del dueño de la villa y pudo estar presidida por la principal figura de la villa, que conoceremos tras unas líneas.

Aula Magna, se puede observar el escalón donde se subía un supuesto dirigente del culto.
Pasillo que separaba las estancias.

Conclusiones.

Tras lo expuesto ya solo nos queda conocer a la familia que pudo llevar este espacio religioso a término. Los hallazgos en gran parte de los mosaicos de un mismo símbolo, llevaron a la conclusión que la villa de la Dehesa fue propiedad de la familia Irrico. Está fue conocida como una de las familias, que mejor había mantenido el pasado religioso pagano de tradición celtíbera. Entrando nuevamente en el campo de las suposiciones, ¿quién nos puede negar, que la Villa Romana La Dehesa, no fue un lugar de culto a la Madre Naturaleza? Por seguir con la imaginación, un gran centro de reunión donde  mantener vivas las antiguas tradiciones paganas, a la cual posiblemente llegaron personas de diferentes rincones para aprender y trasmitirla. Pero es evidente que su recorrido no debió ser muy largo, ya que la llegada de los  pueblos bárbaros le llevo al ostracismo.

Mosaico con el símbolo de la familia Irrico, junto a una estrella de seis puntas.

No puedo concluir sin decir que todo lo expuesto aquí entra en el campo de las hipótesis. Pero no solo mías en este articulo, sino de los responsables del yacimiento que dejan a las claras lo que piensan, pese a no decirlo abiertamente, al poner “Magna Mater” ha este espacio museizado.

Mas info: Los Monasterios paganos, la huida de la ciudad en el mundo antiguo, Dimas Fernández-Galiano, Ed. El almendro de Córdoba, 2011.

La cámara de Ámbar, el secreto nazi mejor guardado de la 2GM.

El pasado mes de octubre salió a la luz la noticia sobre una desclasificación  de papales de la CIA y del FBI, en lo concerniente al asesinato de John F. Kennedy. Pero para sorpresa de muchos, lo que más llamó la atención fueron unos papales, que aseguraban que Hitler había sido visto con vida en el año 1955 en Colombia. Es evidente que este hecho siguió ahondando en dividir a los que afirman que murió en el Bunker de Berlín, y los que afirman que escapó a Sudamérica. Personalmente no voy a opinar, pero si quiero contar lo que pasó por mi cabeza, al recordar una historia que leí hace unos años.

Fotografía de los archivos desclasificados de la CIA, hecha en 1955, donde se ve a Hitler.

Para comenzar hay que remontarse al verano de 1944, ya que en aquellos días desapareció para siempre la cámara de Ámbar, está, totalmente desmontada contenía  más de 6000 kg de Ámbar del Báltico. Aunque su precio total fuera una incógnita, hoy día de encontrarse intacta,  podría superar los 450 millones de euros.

Breve historia de la cámara de Ámbar.

Para entender lo sucedido durante aquel verano de 1944 en plena Segunda Guerra Mundial, debemos retroceder algo más de dos siglos. Concretamente al año 1701, en aquellos días la nueva potencia europea, Prusia, empezaba a dar sus primeros pasos. Por lo tanto, y ante la necesidad de equiparse en lujo al resto de potencias europeas de la época, su primer monarca, Federico I manda construir una habitación en el Palacio Real de Berlín. El material elegido el Ámbar del Báltico, por aquella época doce veces más caro el oro.

El Palacio Real de Berlín a principios del siglo XX

Años después uno de sus ilustres visitantes, Pedro I de Rusia,  se enamoró de la misma. Así que Federico Guillermo I sucesor en Prusia de su padre Federico I decidió donarla al nuevo aliado. Así será como en 1717 y tras ser desmontada, inicie el recorrido de más 1.700 km que llevaría a nuestra protagonista a San Petersburgo. La nueva ciudad  que a principios del siglo XVIII  acogía a los zares de Rusia en el mar Báltico.

Desde su llegada al Palacio de Catalina, en las afueras de la ciudad de San Petersburgo, fue ampliada y remodelada.  Ya que la nueva estancia era más grande, y a los paneles que se extrajeron de Berlín  se le tuvieron que añadir 40 m2 más de Ámbar. En total al finalizar las remodelaciones en 1770, la cámara de Ámbar contaba con más de 6.000 kg de este preciado material. A partir de ese momento se convertirá en una de las principales atracciones de los zares de Rusia,  permaneciendo intacta incluso durante la Revolución de 1917, hasta la llegada de la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué pasó en la Segunda Guerra Mundial con la cámara de Ámbar?

Es preciso recordar que San Petersburgo, rebautizada como Leningrado, fue castigada por la Alemania nazi con uno de los asedios más brutales de la historia. Más de 900 días y un millón de muertos, pese a ello la ciudad nunca cayó en manos alemanas, pero si sus alrededores, donde concretamente en la localidad Tsárskoye Seló (actual Pushkin) se encontraba el Palacio de Catalina, que como hemos dicho había sido sede de los zares de Rusia, y que contenía aún la cámara de Ámbar. En definitiva los rusos, previendo la llegada nazi, se habían llevado del Palacio todo lo que pudieron y que tuviera un cierto valor. Pero evidentemente las placas de Ámbar no pudieron llevárselas, aún así decidieron tapar las paredes, para intentar engañar a los alemanes.

Una de las escasas imágenes que se tienen de la cámara de Ámbar original.

Pero Hitler había mandado a Leningrado a uno de sus mejores expertos en arte, Alfred Rohde, que localizó rápidamente la cámara y la desmontó en menos de 36 horas. Pronto se cumplieron las ordenes del Fhürer, “la cámara debe volver a su hogar”, así que fue trasladada al castillo de Königsberg, capital de la Prusia Oriental y sede de coronación de los antiguos reyes prusianos, por cierto hoy conocida como Kaliningrado. Allí incluso se volvió a montar y llegó a estar expuesta pese al peligro de la guerra, corría el año 1944. Pero también cabe decir que poco más sabemos de ella. Algunas especulaciones señalan que fue desmontada de nuevo y embalada para un nuevo transporte. Todo ello antes de los bombardeos aliados sobre la ciudad de Königsberg, que quedaron arrasado el castillo en cuestión.

Königsberg al finalizar la Segunda Guerra Mundial, con el castillo en el centro de la imagen.

¿Dónde está la cámara de Ámbar?

A partir de aquí abrimos un amplio abanico de posibles escenarios. Una parte de expertos se decanta porque el Ámbar no llegó a salir del castillo, una posibilidad que ofrece muchas dudas, ya que no se han encontrado restos en las excavaciones. La gran mayoría apuesta por que salió del Castillo de Königsberg, pero, ¿dónde fue a parar? La cámara de Ámbar ha sido buscada con cierta insistencia, no es de extrañar dado su valor, tanto en el mar donde se cree que yace en un barco alemán.  Hasta por los lugares más inverosímiles, definitivamente en Alemania, Polonia, Austria o Dinamarca hay múltiples  bunkers, cuevas o túneles donde podían haber sido depositadas.

Aunque otra parte de los buscadores se ha dirigido al otro lado del Atlántico, ya que algunos piensan que ha ido a parar a manos norteamericanas como compensación por la guerra. Por último y volviendo al principio, quién puede negar tras las noticias de la CIA y el FBI, que la cámara del ámbar no sirvió para financiar la fuga y posterior mantenimiento de Hitler en Sudamérica. Sea como fuese, hoy día, según los expertos si no se ha mantenido bajo unos mínimos parámetros de temperatura y humedad su valor se habrá visto muy mermado.

La actual reconstrucción visitable en el Palacio de Catalina.

Destacar para acabar, que desde 2003 se puede visitar una réplica de la cámara de Ámbar, en el lugar donde ocupó la genuina en el Palacio de Catalina en San Petersburgo. A cual fueron llegando varias piezas devueltas por Alemania.

Imágenes: commons.wikimedia

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (I)

Desde que Publio Cornelio Escipión en el año 218 aC. puso sus pies en la Península Ibérica, y hasta la llegada de los pueblos godos seis siglos después. La cultura romana se estableció paulatinamente en toda ella, de manera que todas y cada una de sus costumbres fueron calando en la sociedad ibérica. El caso que nos atañe nos podía ser menos, ya que se han contabilizado más de una veintena de teatros romanos, repartidos por toda la antigua Hispania. A partir de este punto y durante los tres próximos capítulos de este serie que comenzamos hoy, intentaremos conocerlos un poco mejor, no sin antes referirnos a algunas cuestiones previas interesantes para su comprensión.

¿Qué significaba el teatro para los romanos?

El teatro romano como representación escénica, tiene influencias de la tragedia y la comedia griegas, pero también el toque diferencial, que ofrecían las tradiciones itálicas. Las primeras representaciones curiosamente se realizan desde el año 250aC. casi dos siglos antes que aparezca el primer edificio destinado a tal menester. Por lo tanto se hacían en plena via pública con improvisados escenarios de madera.

Existían principalmente dos tipos de funciones. Una más bien de culto, ya fuera en forma de comedia o de tragedia, que trataban de temas cotidianos y de la vida real en clave de enredo. Sus principales autores fueron Plauto y Terencio en tiempos de la república, y Séneca, el autor nacido en  la Córdoba romana, en tipos de Augusto. El otro tipo de función se podría encuadrar en un ambiente más distendido, ya que se hacían representaciones de mimos con escenas cargadas de obscenidad e incluso con cierta propensión a la violencia. Sin olvidar la Atelana, un tipo de comedia donde cuatro personajes escondidos detrás de mascaras, llevaban a cabo un guión a base de golpes y caídas varias.

Mosaico de una de las representaciones teatrales.

Pese a lo que podamos pensar, los actores eran esclavos o bien libertos, muchos de ellos de procedencia oriental. Los cueles trabajaban por mínimos salarios y viviendo en los umbrales de la pobreza. Aunque existieran contadas excepciones eran vistos como personajes vulgares, con una profesión menospreciada por el resto de las clases sociales.

En cambio los espectadores solían ser de las clases más pudientes, ya que la sociedad romana vivía en exceso de las apariencias. La diversión era una forma de demostrar el status social, esto será aprovechado por los dirigentes políticos, para atraerse el control de estas clases sociales más altas. En definitiva los juegos públicos realizados en honor a los dioses, donde se encuadraban las representaciones teatrales, era una forma de tener contentos a Patricios y Plebeyos más adinerados.

Los teatros romanos.

El primer teatro, mandado a construir por Pompeyo en el Campo Marcio, fue en Roma en el año 55 aC. Su curiosidad principal residida en la construcción de un templo en la misma Cávea del edificio, algo no muy habitual. Por cierto no será muy anterior, como veremos pronto, al primero de la Hispania Romana. Pero antes de conocerlo, debemos echar un vistazo a las normas escritas en el tomo 5 del Tratado de Arquitectura escrito por Vitrubio. En el mismo se detallan todas las partes que deben tener los teatros romanos. Para no perdernos en un maraña de nombres, que irían desde la fea palabra del “vomitorium” que era la zona de acceso a las gradas. Hasta la “valva regia”, concretamente la entrada al escenario, creo que lo mejor es centrarnos en sus cuatro partes principales.

Maqueta del teatro de Pompeyo en Roma, se observa el templo como una parte más de la Cávea

Cávea, la parte más reconocida en todos los teatros romanos actuales, en otras palabras un graderío en forma semicircular. Según Vitrubio se debían separar tres zonas, en la parte inferior (ima Cávea), se acomodaría la aristocracia romana.  En el centro (media Cávea) los plebeyos con estatuto de libertad. Por último en la zona superior (summa Cávea), era el lugar  de las mujeres de estos últimos y  junto a ellas, los esclavos. Tras lo cual normalmente, se remataba la parte más alta del graderío con un pórtico.

Orchestra, como la Cávea en forma semicircular, a pesar de lo que pueda llegar a parecer no era usada como escenario, sino que solía servir para el acomodo de los magistrados de más alto rango.

Palpitum,  este sí que era el escenario de la actuación, estaba situado a poco más de un metro sobre el nivel de la Orchestra, y su forma era rectangular y alargada.

Scaene, fondo de escenario dotado de gran monumentalidad, entre dos y tres pisos con columnas de diferentes órdenes arquitectónicos. Normalmente contaban con tres puertas por las que solían salir los actores a escena.

Recreación de un teatro, se observan todas las partes principales, importante la visión que ofrecen del telón, tras el mismo los actores.

Estas eran la partes más importantes de los teatros romanos, evidentemente existían otras dependencias en  las edificaciones, como vestuarios o estancias reservadas para actores o clases más pudientes.

El siguiente enlace es muy complementario a todo lo relacionado con los teatros romanos: arraonaromana.

¿Qué nos vamos a encontrar en estos próximos artículos?

Tras esta breve introducción a la cultura romana asociada a los teatros, podemos pasar a conocer por orden cronológico los teatros de la Hispania Romana. Destacar, como ya hemos dicho,  que se conocen alrededor de una veintena, aunque en cualquier lista de este tipo se hace necesario recordar que los descubrimientos están a la orden del día, y a pesar de conocer la existencia de otros, no han sido sacados a la luz.

Como veréis los dividiremos en tres grandes conjuntos a través de tres diferentes artículos. En el primero de ellos, el que nos ocupa, hablaremos de los teatros realizados en los últimos suspiros de la Républica, aunque alguno de ellos ya fueron construidos tras su disolución por Augusto. En el segundo de ellos trataremos el periodo del primer emperador de Roma, que inició de la denominada Pax Romana, de gran importancia a la hora de  embarcarse en proyectos de construcción de los teatros romanos. Por último el tercer artículo se centrará en los siguientes años, donde antes de acabar el siglo I dC. se completará la lista definitiva de teatros romanos de la Hispania.

La intención es que podamos conocerlos desde tres aspectos diferentes, el primero de ellos su historia, tanto de la propia construcción, como del redescubrimiento. También conoceros su fisonomía, para acercarnos  la importancia que tuvo en su comunidad. Por último destacar la necesidad de la puesta en valor de estos edificios para su utilización en el siglo XX, en diferentes aspectos, y para dotarlos de la necesaria autosuficiencia. Ahora sí, sin más dilación pasamos a conocerlos.

Teatro romano de Cádiz.

Una de las ciudades más antiguas de España, fundada por los fenicios bien el siglo XII aC. o bien el VIII aC, no es el momento de discutirlo. Lo cierto es que se convertirá en romana con la llegada de Publio Cornelio el Escipión en el año 206 aC. Y a partir de ese momento se convertirá en una de las principales ciudades de la Hispania Ulterior. Su privilegiada situación como intermediaria del comercio de metales, su gran industria pesquera, y su excelente Garum, le reportarán una holgada posición económica.

Una de las épocas de mayor esplendor será con Lucio Cornelio Balbo el Menor, que en el año 44 aC. se convirtió en Cuestor de la Hispania Ulterior, cargo que pudo ser aprovechado para iniciar  las obras de construcción del teatro romano.  Ya que a ciencia cierta no se conoce cuando empezó a construirse, es evidente que sería casi coetáneo al de Pompeyo en Roma, o bien unos años posteriores, pero casi toda seguridad fue el primero de Hispania.

Tras su descubrimiento en 1980, pudimos conocer que además fue de los más grandes.  Con una Cávea de 120 metros de diámetro pudo llegar albergar a más de 10.000 personas. Desde ese año se han realizado diversas campañas de excavaciones para y descubriéndolo paulatinamente.  Hoy en día son visibles las partes inferiores de la Cávea, la zona de la Orchestra y algunas galerías de acceso al graderío.

Entrada al museo.

Los encargados de su mantenimiento son la Junta de Andalucía. Destacar que el teatro es visitable, así como su gran centro de interpretación donde podemos hacernos una idea de la función, y de las verdaderas dimensiones de este teatro romano. Por último destacar que la visita se pude completar, de forma gratuita, con el acceso por un lado a una fábrica de salazones y por otro a una necrópolis de la cual se ha conseguido extraer diversos ajuares.

Para más información podéis acudir a la web oficial: juntadeandalucia

Teatro romano de Mérida.

En el año 25 aC. el primer emperador que tuvo Roma, Octavio Augusto, mandó construir una nueva colonia, su nombre Emerita Augusta. Su cometido asentar a los veteranos de las legiones V Alaudae y X Gémina, tras su participación en las guerras cántabras. El lugar elegido fue el rio Guadiana, zona que ofrecía grandes posibilidades de agua y materiales de construcción, además de estar situada en un nudo de comunicaciones. Todo ello le servirá para que después de solo 10 años, se convirtiera en la capital de la nueva provincia romana de Lusitania.

Poco antes de ello, por lo tanto en torno al 16 aC. se inicia la construcción del teatro. Este fue un encargo personal del emperador a Marco Vipsanio Agripa, el promotor del Panteón de Roma. El diseño de Agripa siguió fielmente las normas de Vitrubio, una Cávea de 95 metros de diámetro que ofrecía una capacidad de 5800 localidades. Una orchestra de 30 metros, en la que se observa perfectamente, las tres gradas reservadas para la alta aristocracia de Emerita Augusta. Además decir que el teatro fue remodelado varias veces, una de ellas en torno al año 105 dC. por lo tanto durante el mandato de Trajano, con el espectacular fondo de escena. Posteriormente en el 333 dC, con Constantino, se reformó añadiendo nuevos y lujosos mármoles.

Tras la llegada del cristianismo se sumió en el olvido de la ciudad. Con el paso de los siglos y en torno a finales del siglo XVIII es redescubierto, pero tendrá que esperar a 1910 para que se inicie su restauración y puesta en servicio. Solo 23 años después, en el 1933 ya recibió la visita de los primeros actores, tras más de 15 siglos de ostracismo. Además tras la guerra civil ha tenido sucesivas restauraciones, que nos permiten contemplar el más espectacular y completo de los teatros de la Hispania Romana.

Sensacional forma de poner en valor el Teatro romano de Mérida

A parte de la Cávea, la Orchestra y el Palpitum, podemos observar el impresionante fondo de escena, en doble piso, con columnas corintias de cerca de 30 metros y rematadas con arquitrabe, friso y cornisa. El recinto se completa con jardines, lugares de culto, la casa del teatro dotada de peristilo y mosaicos, e incluso una zona de letrinas públicas.

Hoy en día el teatro es uno de los más visitados de España, se hacen visitas de viarios tipos y para todos los gustos. Pero además posee la mejor puesta en valor que podía tener un teatro romano. En 2017 se ha llevado a cabo, la 63 edición de uno de los mejores festivales de teatro clásico que se pueden ver en el mundo. Me estoy refiriendo, evidentemente, al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida que inunda de este arte las noches de verano de la ciudad extremeña.

Os invito a conocer más en las dos siguientes webs: consorciomerida  festivaldemerida

Teatro romano de Acinipo.

Para conocer el teatro romano de Acinipo debemos acercarnos al yacimiento arqueológico del mismo nombre,  situado a unos 20 kilómetros de la localidad de Ronda en Málaga. Un lugar que estuvo habitado desde el año 3.000 aC. Pero que deberá esperar al 206 aC. con la llegada de los romanos para convertirse en ciudad. Una ciudad que según las fuentes de Plinio y Ptolomeo pudo llegar a albergar cerca de 5.000 personas y su ocupación principal fue la agricultura.

Posteriormente entrará en decadencia y será completamente abandonada en el siglo VII. Por otro lado, el yacimiento es conocido desde 1650, pero no será hasta 1967 y tras múltiples expolios cuando se comiencen las excavaciones para sacar a la luz principalmente su teatro.

Sensacional emplazamiento del Teatro de Acinipo.

Del teatro de Acinipo se conservan varias partes, la Cávea de 62 metros de diámetro y con una capacidad de 2.000 personas, su mayor curiosidad reside en que fue excavada directamente sobre la piedra. También se conserva la orchestra, de la cual queda algún resto del mármol rosado, que la debió cubrir. Aunque lo que más salta a la vista es su fondo de escena, de doble piso y realizado con sillares. Sobre su datación existen diferentes versiones, la mayor parte apuesta que es prácticamente coetáneo con el de Mérida, aunque también existen los que defienden que fue anterior, pudiendo ser junto al de Gades, el primero de la península.

Por último os invito a conocer la página de Facebbok del propio yacimiento, el lugar más fiable para consultar horarios y actividades del mismo, el cual por cierto se visita de forma gratuita. acinipoenclavearqueologico

Teatro romano de Cartagena.

En el 209 aC. Publio Cornelio Escipión toma la capital del Imperio Cartaginés de la Península Iberia. La ciudad que había fundado solo 18 años antes Asdrúbal el Bello, pasará de ser la Qart Hadasht cartaginesa, a la Cartago Nova romana. Tras lo cual, el crecimiento de esta ciudad debió ser espectacular, gracias a sus recursos metalíferos que ya habían atraído a los cartagineses y anteriormente a los fenicios. Además se convirtió en uno de los principales puertos del mediterráneo.

La ciudad recibirá en el año 44 aC. el título de Colonia, solo reservado para las ciudades  más importantes del mundo romano. Tras las obras del anfiteatro, en el año 5 aC le llegaría el turno al foro y al gran teatro de Cartago Nova.  Nuestro protagonista contará con una Cávea de 88 metros de los cuales los centrales fueron escavados directamente sobre la piedra. En ella se podían acomodar unas 7000 personas, por lo tanto estamos ante uno de los más grandes de la Hispania romana. Destacar que según algunos restos hallados, el fondo de escena tenía una altura de 14,60 metros adornado con columnas de diferentes órdenes, y acabado en colores rojo, blanco y gris, que debió ser una seña de identidad del mismo, aunque desgraciadamente los expolios de hace siglos, no nos han permitido conocerlo.

El teatro que fue dedicado a los nietos de Augusto, Lucio César y Caio César, entrará en recesión en el siglo III dC. Con la posterior llegada de los bizantinos se llevó cabo la construcción sobre el mismo de un mercado, y en el siglo XIII se superpuso en uno de los laterales la Catedral de Santa María la Vieja. Estas construcciones llevarán al olvido el Teatro romano de Cartago Nova.

Una de las salas del magnifico museo del Teatro de Cartagena

A partir de este punto hay que empezar a felicitar a las autoridades de Cartagena, desde la localización fortuita del teatro en 1988, las actuaciones que se han ido efectuando en el mismo, son todas un completo acierto. De esta manera hoy podemos disfrutar de su recuperación total, en el mismo se efectúan múltiples actividades para todas las edades, como representaciones, congresos, exposiciones temporales, etc. Además todo ello integrado en el edificio museístico proyectado por Rafael Moneo, que integra perfectamente el edifico construido hace 2.000 años. De todas estas actividades, así como de la visita al mismo, os podéis informar en la siguiente web: teatroromanocartagena

Sin más os emplazamos al siguiente capitulo, en el que conoceremos los teatros romanos de principios de la Pax Romana. 

San Pedro el Viejo, la joya románica donde descansa Alfonso I el Batallador.

El monasterio de San Pedro el Viejo, que está situado en el casco histórico de la ciudad de Huesca, pasa por ser una de las construcciones románicas mejor conservadas de España. Además de ser la morada eterna de uno de los reyes más destacados de la reconquista cristina, Alfonso I el Batallador.

Breve historia de San Pedro el Viejo.

En el año 1096 las tropas cristianas dirigidas por el rey Pedro I de Aragón, con la inestimable ayuda del mítico personaje de San Jorge, expulsan de la ciudad de Huesca a los árabes. Estos últimos dirigidos por el rey de la taifa de Zaragoza, Al-Mustain II y con la ayuda de Castilla, no consiguen retener el impulso de los aragoneses tras meses de asedio de la ciudad.

De esta forma Huesca se convirtió en la primera gran ciudad cristiana del nuevo Reino de Aragón. A su llegada los nuevos dirigentes de la ciudad recuperaron el único templo cristiano que se había mantenido en territorio musulmán. Concretamente una pequeña iglesia mozárabe, de la cual, en la actualidad todavía queda algunas estancias como veremos a continuación. Es preciso recordar que esta última estaba construida sobre restos visigodos, además estos a su vez, sobre restos romanos. Es uno de los mejores ejemplos de superposición de cultos.

Pues bien, esto es lo mismo que hicieron los nuevos inquilinos de San Pedro el Viejo. Tras donar el edificio a un monasterio francés, estos decidieron convertirlo en un monasterio benedictino, del cual podemos disfrutar en la actualidad.

La iglesia de San Pedro el Viejo.

Desde la plaza de San Pedro en Huesca y antes de entrar, ya encontramos un par de detalles que llaman la atención. En primer lugar la puerta principal, no excesivamente grande, rematada con un arco de medio punto con tres arquivoltas, destaca en el tímpano un bello crismón sujetado por dos ángeles.

Justo al lado aparece la torre del campanario, de forma hexagonal y adornada con varios vanos en forma de medio punto. Estos sirven para dar algo de luz a la Capilla de San Ponce que está en su interior.

Tras pagar la correspondiente entrada de 2,5€ entramos en la estancia principal muy bien conservada. Se trata de una pequeña iglesia que podemos denominar de un románico clásico, es decir, tres naves paralelas terminadas en ábsides. Todas tres rematadas con una cubierta de bóvedas de cañón, sujetadas con grandes arcos fajones. Los amantes del arte renacentista también están de enhorabuena, ya que el ábside principal o central aparece tapado mediante un retablo de madera del escultor Juan de Berrueta, de principios del siglo XVII.

Dos detalles de la estancia llaman la atención a los incondicionales del arte románico.  El primero de ellos un curioso ajedrezado de tipo jaques, que remata una de las paredes laterales.  Síntoma del paso de un maestro de la zona de Jaca, que terminó su muro dejando su huella personal, sin tener continuidad en la obra.

El segundo detalle es un pequeño paño que todavía conserva la pintura mural original. Detalle que nos lleva a deducir el enorme colorido que tendría la iglesia a principios del siglo XIII.

El claustro de San Pedro el Viejo.

Saliendo por una de las puertas laterales accedemos al claustro, uno de los espacios favoritos para el que suscribe, de este tipo de construcciones. Qué tendrán los claustros…

El de San Pedro el Viejo es excepcional, se trata de un pequeño cuadrilátero donde destacan sus 38 excelentes capiteles. Además magníficamente conservados, sustentado los arcos de medio punto y transmitiendo la fuerza al basamento a través de dos sencillos pilares.

Los capiteles exhiben diversos temas. Unos con la vida de Jesús y del antiguo testamento, otros contienen las típicas escenas de vicios y pecados,  a modo de enseñanza de lo que no debía hacerse. Por último los conquistadores de Huesca también están representados.  Algo que llama la atención son los enormes ojos que tienen todos los protagonistas de los capiteles.

Destalles sobre la toma de Huesca, donde se aprecia el tamaño de la cabeza y de los ojos.

Finalmente destacar la capilla de San Bartolomé, la estancia comentada que es de la parte mozárabe de la construcción. Dicha estancia fue usada siglos después para albergar los restos de dos de los primeros reyes Reino de Aragón. Los cuales tienen una historia que merece ser conocida.

Alfonso I el Batallador.

Alfonso I nació en el año 1073, su educación para convertirse en rey corrió a cargo de los monjes del monasterio de San Pedro Siresa y fue instruido en las armas en la cercana Jaca, por aquellos tiempos capital del Reino de Aragón.

En el año 1094 acompañaba a su padre, Sancho Ramírez,  durante el asedio a las ciudad de Huesca, donde por cierto este, encontró la muerte. Tras esta le sucedió Pedro I de Aragón, hermano mayor de nuestro protagonista, que conseguirá por fin conquistar la capital oscense, como ha quedado dicho en el año 1096.

Alfonso I del batallador será nombrado rey de Aragón y Navarra en el año 1104, tras la muerte de su hermano. A partir de ese momento se convertirá en uno de los reyes aragoneses más prolíferos en cuanto a tierras conquistadas. Se dice que prácticamente triplicó los territorios del Reino de Aragón, entre sus grandes conquistas destacan Zaragoza (1118) y Calatayud (1120). Tras lo cual se dirigió a los territorios del Al-Andalus, donde convenció a muchos mozárabes incómodos con un rey musulmán a emigrar a tierras aragonesas, con la intención de repoblar sus territorios conquistados.

Pues bien, tras sus grandes logros decide, para algunos incomprensiblemente, donar todos sus bienes a las órdenes militares religiosas. Templarios, Hospitalarios y la Orden del Santo Sepulcro serán la beneficiadas a cambio de seguir luchado contra el infiel y así proseguir la reconquista.

Ramiro II el Monje.

A partir de ese momento, año 1134, entra en escena su hermano Ramiro II el Monje, con dicho sobrenombre es fácil conocer su principal ocupación. Nació trece años después que Alfonso, y dedico toda su vida a la iglesia, primero como monje y llegando con posterioridad a Abad de San Pedro el Viejo e incluso a Obispo de Roda. Desde donde fue llamado por la nobleza aragonesa para convertirse en rey. Era evidente que los nobles no podían permitir que todo el poder fuera a manos de las órdenes militares. Además debieron pensar que sería fácil controlar aquella corona en manos de un servidor de Dios.

Nada más lejos de la realidad, ya que demostró sobradamente que no sería así. En especial durante el episodio de la célebre leyenda de la campana. Tras sentir las mofas sobre su persona, decidió llamar a algunos nobles  para mostrarles la nueva campana de la iglesia. Al llegar lo que encontraron fue el filo del cuchillo, con el que Ramiro el Monje fue degollándoles uno a uno. Evidentemente a partir de aquel momento se ganó el respeto de todos los nobles.

Aunque unos meses después decidió en cierta forma abdicar, a pesar de seguir contando como rey a todos los efectos, el poder paso a su nuevo yerno. Me estoy refiriendo a Ramón Berenguer IV, que se acaba de casar con Petronila la hija de 1  año de edad de Ramiro II el Monje, en definitiva Ramón Berenguer “solo” le llevaba 24 años.

Ramiro el Monje pasó el resto de sus días en San Pedro el Viejo, tras su muerte en 1157 fue enterrado en la Capilla de San Bartolomé, donde mora en la actualidad en el interior de un sarcófago romano del siglo II. En compañía de su hermano, Alfonso I el Batallador, aquel que no pareció confiar mucho en él, al negarle la sucesión.