Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (III)

Retomamos, en el punto que lo dejamos, la historia de los teatros romanos de la antigua Hispania. Tras la muerte de Augusto en el año 14 de nuestra era, la Dinastía Julio Claudia, es decir la misma del emperador fallecido, se hace cargo del Imperio recién creado. Por lo que respecta a la construcción de teatros romanos, el impulso constructivo de Augusto lo heredan sus descendientes, de tal manera que al menos nueve teatros más se pondrán en marcha en la provincia hispana, seguramente una de las preferidas de los nuevos emperadores.

A partir de este momento, a pesar de que intentaremos proseguir el relato cronológico de la construcción de los teatros romanos, será complicado debido a la falta de datación de algunos de ellos. Aunque los tres primeros de la lista no generan dudas, ya se construyeron durante el periodo del emperador Tiberio, sucesor de Augusto, además de yerno del mismo, parentesco que le valdrá ser nombrado su sucesor.

Teatro romano de Caesaraugusta, (Zaragoza).

Tras las guerras cántabras que pusieron el punto final de la conquista romana de la Península Ibérica, en el año 14 aC. Augusto decide la construcción, a orillas del Ebro, de una ciudad que acogiera a los legionarios más veteranos, de al menos tres legiones de las que participaron en la contienda. Estas fueron la IV legión macedónica, la VI legión victoriosa y por último la X legión gemela.

La ciudad creció rápidamente al amparo del comercio a través del rio Ebro, verdadero centro de la ciudad gracias a la construcción del foro, que comunicaba directamente la ciudad con el río. Fruto del mismo crecimiento, la ciudad llegó a contar con cerca de 20.000 personas, y en tiempos del emperador Tiberio, se comenzó la construcción del teatro romano, aunque su culminación corrió a cargo de uno de sus sucesores, en concreto Claudio (41-54 dC.).

Uno de los principales aportes constructivos del mismo, fue una galería abovedada que permitía el acceso a los diferentes pisos del graderío. A este sistema se vieron obligados debido al territorio tan plano de la ciudad, donde no existían las típicas colinas donde se apoyaban muchos de estos edificios. De esta manera se convirtió en uno de los más grandes de la Hispania Romana, con una capacidad de cerca de 6.000 espectadores.

Como la gran mayoría de estos edificios, en el siglo III, su uso fue prácticamente nulo, acabando sepultado por las siguientes culturas, a partir de los visigodos. Su descubrimiento en 1972 fue el final de un largo proceso, ya que desde las primeras evidencias arqueológicas del pasado romano de Zaragoza, se pensó que existía una construcción de este tipo. Hoy día es un esplendido museo, que abrió sus puertas en 2003. En el mismo se observan sus restos, algunos de ellos en buen estado de conservación, como la cávea, la orchestra, o los comentados accesos en forma de galería. Se puede consultar sus horarios y precios en la siguiente web: zaragoza

Teatro romano de Clunia Sulpicia, (Peñalba de Castro, Burgos)

La ciudad romana de Clunia Sulpicia fue fundada ex Novo, tras la destrucción sufrida por la antigua ciudad Celtibero romana durante las guerras Sertorianas. Periodo este, durante el cual la ciudad se convirtió en uno de los fortines de Sertorio, en su lucha contra el Senado Romano.

Precisamente durante la reconstrucción de la ciudad, se lleva a cabo en tiempos de Tiberio (14-37 dC.), las obras del teatro romano de Clunia. Esta se efectúa aprovechado la pendiente de uno de los cerros de la población, más la excavación de la roca para una zona de la cávea. De esta manera el acceso se hacía por dos sitios, por la parte superior del edificio y por los laterales del mismo. Las excavaciones llevadas a cabo para su restauración han desvelado interesantes aspectos de su construcción. Como por ejemplo unos vasos de terracota y bronce, que llenos de agua, debían servir para captar el sonido de la orchestra, en las diferentes partes de la cávea.

La ciudad de Clunia llegó a su máximo esplendor durante la época de los emperadores flavios, tras convertirse en una colonia de más de 30.000 habitantes. La decadencia una vez más, fue a partir de la crisis del siglo III, luego con la llegada del cristianismo se sumió en una larga decadencia, hasta el abandono definitivo en tiempos visigodos. A pesar de que durante la Edad Media sufrió un considerable expolio, hoy es uno de los yacimientos romanos más interesantes de la Península, se puede visitar y para ello os invito a conocer su web: clunia

Teatro romano de Guadix.

La situación de Julia Gemella Acci, nombre de la colonia desde los tiempos de Julio Cesar de la actual Guadix, le confieren una gran relevancia como nudo de comunicaciones. Será precisamente Julio Cesar, quién decida convertir este emplazamiento en colonia, para acoger a sus legionarios más veteranos.

El teatro romano, debido a las catas arqueológicas es asignado al mandato del emperador Tiberio, pero es sin duda uno de los más desconocidos de la Hispania Romana. Su tardío descubriendo en 2008, y por casualidad durante las obras de un parking, hace que a día de hoy todavía no podamos disfrutar de su visita. Pero si de los fenomenales estudios llevados a cabo en el mismo.

Por un lado la escena era de 49 metros, decorada con frescos y con habitáculos para la escenografía, la orchestra era un semicírculo de 20 metros de diámetro y por fin la cávea tenía una capacidad para 4000 espectadores. Os invito a conocerlo un poco mejor en el siguiente estudio: rinconesdegranada

Los teatros de la Hispania Romana tras la muerte de Tiberio.

En el siguiente bloque presentaremos tres edificios que fueron construidos posteriormente, durante los mandatos de Claudio (41-54 dC.), y su sucesor Nerón (54-68 dC.).

El teatro romano de Sagunto.

La ciudad de Sagunto necesita pocas presentaciones, ya que siempre se le ha considerado la verdadera puerta de entrada de la romanización a la Península Ibérica. Esta fue con motivo de defender a la ciudad íbera de Arce, del asedio a la que fue sometida por el cartaginés Aníbal en el año 219 aC. Tras someter a sus rivales, los romanos se asentaron en Sagunto a partir del año 214 aC.

A pesar de ello debieron pasar más de dos siglos para que se acometiera la construcción de su teatro romano. Esta se llevó a cabo aprovechado la pendiente de una de las colonias de la ciudad, y su construcción comenzó en el año 50 dC., durante el mandato de Claudio. Según algunas estimaciones su cávea alojaba a unas 4.000 personas.

Pero lo más importante de este teatro ha sucedido a posterior, ya que sin duda es el más polémico de cuantos podemos visitar en la actualidad. Lo primero que cabe destacar, es su conocimiento al menos desde el siglo XVI, ya que existen varios bocetos de dibujos sobre el mismo datados en esa época. A partir del siglo XX empiezan las sucesivas restauraciones, que nos traen hasta el año 1986, en ese año el proyecto recae en Grassi y Portaceli. La reconstrucción llevada a cabo por estos, no ha tenido en cuenta los análisis históricos, ni tampoco los materiales originales, basándose exclusivamente en el embellecimiento del mismo. Las diferentes denuncias y peticiones de paralización han caído en saco roto, y a día de hoy, el teatro romano de Sagunto luce muy diferente a como lucía en la Hispania Romana. Os dejo la web para consultar sus visitas: aytosagunto

Teatro romano de Regina, (Casas de Reina, Badajoz)

En primer lugar, destacar que estamos hablando del tercer teatro romano de la provincia de Badajoz. En este caso, el de la ciudad la romana de Regina Turdulorum, que fue fundada durante los primeros años de la dinastía Julio-Claudia. El emplazamiento elegido para ello eran los aledaños de una antigua ciudad turdetana, con el clásico trazado ortogonal, la ciudad se construyó para aprovechar los grandes recursos económicos de la zona. Entre ellos destacaban la agricultura, la minería y su posición, prácticamente a medio camino entre Emérita Augusta e Hispalis.

Para la construcción del teatro, en la época final de la Dinastía Julio-Claudia, se eligió una pequeña colina con el fin de asentar su cávea. Realmente no debía ser de los más grandes de la época, en dicha cávea de unos 53 metros podían sentarse unas 800 personas, y su fondo de escena fue de 23×49 metros.

Destacar que hoy es visitable gracias a la reconstrucción emprendida a partir del año 1978. En contraposición a lo comentado en el apartado del teatro de Sagunto, aplaudir a los responsables de este yacimiento. Su reconstrucción con gran profesionalidad ha ido retornado al teatro de Regina su imagen más fidedigna. Como en el caso de los otros teatros de la provincia de Badajoz, participa como escenario del Festival de teatro Clásico de Mérida, es decir, su puesta en valor es digna de reseñar. Siguiendo con los halagos, que nadie deje de visitar su magnífica web: reginaturdulorum

Teatro romano de Baelo Claudia, (Playa de Bolonia, Cádiz).

No existe en el mundo, un teatro romano con un emplazamiento más espectacular”. Permitirme haber comenzado este relato sobre Baelo Claudia con una apreciación personal, pero sinceramente la playa de Bolonia es uno de aquellos lugares únicos en el mundo. Tras lo cual decir que Baelo Claudia es una ciudad púnica y turdetana que se romaniza a partir del siglo II aC, tras la victoria de estos, contra los cartagineses.

Su posición geográfica la convierte en el principal puerto comercial con el norte de África, además su dedicación a la pesca, queda claramente contrastada con las diferentes fábricas de salazones en la zona baja de la ciudad, sin duda “el garum” de Baelo Claudia llegó a los diferentes confines del mundo romano.

El teatro se construyó, con gran probabilidad durante el mandato de Nerón, en la parte más alta de la ciudad, y aprovechado como era costumbre, la ladera de una montaña para la construcción de la cávea. Tras ella un pasillo corredor daba acceso a las diferentes zonas del graderío. Por último destacar que el fondo de escena de 67 x 15 metros, daba la espalda a las impresionantes vistas que la cávea del teatro tenía sobre la ensenada de Bolonia.

Parece ser que un maremoto inundó gran parte de la ciudad a finales del siglo II, a partir de ese momento la ciudad es abandonada progresivamente, y tras la caída del Imperio queda deshabitada. A pesar de algunos estudios previos, la excavación arqueológica y puesta en valor del yacimiento se lleva a cabo en el siglo XX. Finalmente en el año 1990 la junta de Andalucía se hace cargo de lugar, con lo que las visitas al yacimiento son gratuitas para los ciudadanos de la Unión Europea.

Desde hace unos años comparte cartel con los otros teatros romanos andaluces en el “Festival de teatros romanos de Andalucía”. Sin duda, ver la obra “Optimus Princeps” que aborda la muerte de Trajano, en este magnífico escenario es un momento único.

Los últimos teatros de la Hispania Romana.

Los tres teatros que veremos a continuación, aunque posiblemente fueron de los últimos en ser construidos, tampoco existe certeza de ello. Más bien los colocamos a final por la falta de datación precisa de los mismos, y especialmente debido a que el último de ellos, nos abre la puerta a mostrar una opinión, sobre el final del periodo constructivo de este tipo de edificios en la Hispania Romana.

Antes de pasar a ellos, decir también, que hemos efectuado un recorrido cronológico por la veintena de teatros más conocidos. Es evidente que existieron más, y hoy día afortunadamente, se sigue trabajando para recuperarlos. Hay varios ejemplos, como el de Baetulo en Badalona, o el de Palma de Mallorca, pero hacer mención al de Tiermes, que sin duda pudo ser especial, debido a las construcciones en piedra excavada en ese yacimiento.

Teatro romano de Segóbriga, (Saliencies, Cuenca).

Segóbriga es otra de las ciudades de origen celtíbero de la meseta, que se verán sometidas a la romanización tras las guerras celtíberas del siglo II aC. Tras ello dos serán los motores productivos de la ciudad romana, por un lado la agricultura y por el otro la minería. Destacar de esta última, la extracción en la zona de un yeso cristalizado, que era utilizado en las viviendas más modestas para tapar las ventanas.

El teatro de la ciudad, por algún motivo desconocido, fue construido durante un largo proceso, ya que la datación arqueología más antigua corresponde al mandato de Tiberio, y en cambio no fue inaugurado hasta Vespasiano (79 dC.). Por lo que respecta a su fisonomía no difiere de otros de la época, es decir con la cávea apoyada en un pequeño cerro, aunque de pequeñas dimensiones, con respecto a otros. Por destacar un aspecto de esta construcción, durante el estudio del fondo de escena se encontró un altar que se colocó en la afueras de una sala trapezoidal. A buen seguro era un lugar de culto imperial, que deja bien a las claras el carácter político y religioso de estos edificios durante el Imperio Romano.

Tanto el teatro como el resto del yacimiento, por cierto uno de los mejores conservados de la Península, se pueden visitar, os dejo la siguiente web con los horarios: patrimoniohistoricoclm

Teatro romano de Carteia, (San Roque, Cádiz).

Puede extrañar que la colonia romana más antigua de toda la Península, tenga este lugar tan tardío en esta serie sobre los teatros romanos de la Hispania. El motivo es la falta de datación del mismo y la escasez de restos, ya que solo se puede observar una estructura de su planta, puesta en valor recientemente.

Carteia fue la primera ciudad hispana en ser considerada colonia de Roma. El motivo la llegada a la ciudad de 4000 legionarios romanos, que tras desposar a las mujeres de la villa, dan como resultado hijos con estatus de “libertos”. Con lo que el Senado Romano los proclama Colonia en el año 171 aC.

El teatro fue construido en el norte de la ciudad, como ha quedado dicho no existe datación fidedigna, pero se asocia al proceso constructivo de la Dinastía Julio Claudia. Lo que si conocemos es que su cávea de 75 metros de diámetro, con capacidad para 5.300 personas, lo convierten en uno de los más grandes de la Hispania, pudiéndolo comparar con el de Emérita Augusta o el de Cartagho nova.

El yacimiento de Carteia se puede conocer mediante visitas guiadas, para más información os dejo esta web: juntadeandalucia

Teatro romano de Pollentia, (Alcudia, Mallorca)

Los romanos, de la mano de Quinto Metelo, conquistaron las Islas Baleares en el año 123 aC. Tras su llegada, construyeron en una zona elevada, la ciudad de Pollentia. El lugar elegido cumplía una doble misión, la de poder observar las dos bahías de mediterráneo, y evidentemente la facilidad defensiva de la nueva ciudad.

Este teatro sí que parece ser el último en ser construido en la Hispania Romana. Un inciso para recordar, que por aquel entonces las islas pertenecían a la provincia romana de la Tarraconense. El lugar elegido para su construcción fue en una colina elevada en el exterior de la ciudad, esta se efectuó a finales del siglo I dC. Su principal característica reside en que la cávea, así como el fondo de escena, están ambas escavadas directamente sobre la roca, en un bosque cercano a la ciudad.

Personalmente, lo que más me llamó la atención, fue el casco de gladiador encontrado durante unas excavaciones. Este hecho me sirve para concluir con una hipótesis, sobre el final de las construcciones de teatros en la Hispania Romana, desde finales del siglo I.

El hecho de que se encontrara en este teatro cascos de gladiadores, y me consta que en otros también, parece significar, un cambio sustancial en la forma de ver los espectáculos, por parte de la sociedad romana del Imperio. La actividad constructiva se desvía hacia los grandes antiteatros para acoger las luchas de gladiadores. El teatro parecía en la antigua sociedad romana, pertenecer a una forma de ver la vida más similar a la cultura griega. En cambio con la llegada de los emperadores y el fin de la República, introdujo en el mundo romano el culto al individualismo encarnado en los emperadores, pero también en los grandes héroes de los circos romanos.

A buen seguro muchos de los teatros vieron la decadencia de los actores, menos valorados que los gladiadores. Así como de los edificios que se debieron de reutilizar para otros menesteres, sin ir más lejos las luchas de gladiadores. En el siglo II, no parece que se construyera ningún teatro romano más, en cambio el antiguo impulso constructivo de estos se desvía claramente a los anfiteatros. En la Península Ibérica nos han quedado grandes ejemplos, como el de Itálica o el de Tarraco.

Os dejo con los dos primeros artículos de la serie:

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (I)

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (II)

Imágenes: commons.wikimedia

Los pueblos bárbaros que acabaron con el Imperio Romano tenían un nombre

Para los romanos parecía estar bien claro quiénes eran los bárbaros, es decir todo aquel que no fuera romano. Es fácil imaginar por tanto, que para nosotros es un poco más complicado ubicarlos y conocerlos un poco mejor. Pero en este artículo vamos a intentar sintetizarlos, precisamente para eso, para conocer un poco más su procedencia y como influyeron en la caída del gigante romano.

Antes de empezar a numerarlos, unas apreciaciones previas. En primer lugar debemos hablar de la “limes” es decir la frontera del Imperio. Pese a lo que podemos pensar, no era una línea férrea, si que existían grandes fortificaciones y torres defensivas, pero su amplia extensión de miles de kilómetros dejaba enormes huecos muy permeables. Por lo tanto existían evidentes contactos, como los comerciales, e incluso el pase de la frontera por motivos laborales, solo falta recordar los legionarios de origen germánico que toman el control del ejército.

Reconstrucción de una torre romana del “limes”

Pese a todo y en líneas muy generales podemos decir que mantenían una relación tensa, pero con cierta contención. Es decir, los pueblos que relataremos a continuación se debatían entre la falta de entendimiento entre ellos, y la fascinación y temor ante un Imperio como el Romano.

Un aspecto importante a señalar es que su nivel de civilización era muy heterogéneo, mientras algunos seguían en la Edad del hierro, otros eran tan avanzados como los romanos.

Los pueblos de la Edad de Hierro.

En torno al Mar del Norte, en lo que actualmente serían las costas alemanas, el norte de los Países Bajos y toda Dinamarca, encontramos a anglos, sajones, jutos y frisones. Todos estos pueblos se les suele asignar vivir inmersos en la antigua Edad del Hierro, es decir en tribus regidas por clanes y con escasa organización. Estos cuatro pueblos, junto a los Pictos, de la actual Escocia, y los escotos, de la actual Irlanda,protagonizaran tras la ruptura del limes del Rin y los consiguientes movimientos, la invasión a partir del año 407 de la provincia romana de Britania.

La isla entrará en ese momento en la denominada época oscura  del la cual saldrán personajes de leyenda como el Rey Arturo, la historiografía le ha asignado el nombre a este periodo de Heptarquía Anglosajona. Ya que los recién llegados formaran siete condados, con fronteras poco definidas, que después de varios siglos darán como resultado la formación de Inglaterra.

Los hunos.

Podemos decir que fueron los que encendieron la mecha que acabará lentamente con el Imperio Romano. Su historia está llena de interrogantes, se sabe que en torno al siglo I merodeaban por el Asia Central, entre los lagos Baikal y Aral. Una de sus características es que no practicaban la agricultura, por lo que su forma de vida fue totalmente nómada. Esta forma de vida los llevó a ser grandes jinetes, por lo que volvieron locos a las legiones romanas carentes de esta movilidad.

A partir del siglo IV inician un extraño movimiento camino a Occidente, con sus tiendas confeccionadas a base de pieles y montadas en carros, se dirigen derechos al Imperio Romano. Su movimiento en el año 374, actuará en forma de fichas de domino moviendo a los diferentes pueblos asentados en el Danubio, y que conoceremos después. Tras este movimiento ocupan lo que hoy día sería Ucrania y Rumanía, a pesar de que realizan incursiones en la zona romana de los Balcanes no pasa de ahí.

Pero todo cambiará cuando Atila,tras asesinar a su hermano en el año 446,llega al poder de los hunos. Cinco años después cruza el río Rin y se apodera de algunas ciudades romanas de la actual Francia, aunque luego es derrotado por el general romano Aecio, con la ayuda de otros pueblos bárbaros. El año siguiente vuelve a la carga llegando prácticamente a las puertas de Milán, pero tras conseguir una buena contraprestación por retirarse, decide volver a su punto de salida. Todo ello para morir un año después mientras dormía. Mucho se ha escrito sobre el supuesto amansamiento de los hunos, tras su contacto con la civilización romana. Este hecho es visto como la causa principal del final de los hunos, tras la muerte de Atila y con sus hijos envueltos en continuas disputas.

Entre el Elba y el Danubio los pueblos más estructurados.

Esta serie de pueblos tienen en común estar regida por reyes y con una cierta estructura política. Además de ello les une la religión, ya que la más extendida en todos ellos es el arrianismo, es decir una variante del cristianismo surgida del norte de África.

Los burgondios, eran originarios de Escandinavia. Pero a partir del siglo III, inician un descenso para ocupar algunas tierras abandonadas por pueblos germanos, en torno al río Rin, aproximadamente en la actual Suiza. Sus entradas a través del “limes” fueron bastante ocasionales y reprimidas por el Imperio, se puede decir que fueron uno de los pueblos bárbaros menos belicosos. Tras ser derrotados por los hunos, se establece entre ellos una especia de colaboración en el siglo V. Como estos últimos acaban diluyéndose, pero en la Alta Edad Media reaparecen en la escena histórica para convertirse en el Reino de Borgoña.

Los lombardos, como los anteriores provienen de Escandinavia, si los anteriores son poco beligerantes,  a este otro pueblo tampoco se le conocen grandes incidentes con el Imperio.  Entre los siglos (I-II), ocupan diversos territorios en torno el río Elba, tras lo cual se mimetizan con otras tribus germanas. Solo vuelven aparecer históricamente tras la caída del Imperio romano, cuando inician un descenso de latitud, que les llevara a fundar el siglo VI el conocido Reino Lombardo, del norte de la actual Italia.

Los ostrogodos, asentados en el Danubio, fueron los que recibieron directamente en el año 374 el envite de los hunos, los jinetes de las estepas los derrotaron estrepitosamente. Tras ello se ven sometidos al Imperio de los hunos, desapareciendo como pueblo hasta la muerte de Atila, tras esta, vencerán a sus sucesores en la Batalla de Nedao.  A partir de ese momento, se resarcirán plenamente, llegando su época de mayor esplendor con Teodorico. Dicho rey tras asesinar a Odoacro, el germano que acabó con el último emperador de Roma, se convirtió en una especie de heredero del Imperio romano, al expandir su influencia a toda Italia, Hispania y los Balcanes.

Los visigodos fue uno de los  pueblos bárbaros, que más rápidamente se introdujeron en las estructuras del Imperio romano. Tras la llegada de los hunos se vieron empujados a los Balcanes atravesando la frontera del Danubio, se calcula que llegaron cerca de 70.000 bárbaros al Imperio. A pesar de que se sometieron al emperador oriental Valente, la falta de recursos les llevó a levantarse en armas e infringir una gran derrota al Imperio desde dentro. El siguiente emperador llegó a un pacto con ellos, tras el mismo los visigodos adquirieron gran relevancia dentro de las estructuras del estado romano. Su máximo exponente fue el Rey Alarico, que llegó a saquear Roma en el año 410, fue la primera gran piedra de toque de un tambaleante Imperio. Como es más conocido, los visigodos se establecerán en Francia y posteriormente en la Península Ibérica.

Los pueblos barbaros que rompieron la Limes del Rin.

El 31 de diciembre del año 406, se da como fecha inicial de la ruptura de la frontera del Imperio. La causa más probable fue la presión ejercida por una serie de pueblos,  tras la llegada de los hunos a la zona del Danubio. La principal entrada fue a través de Maguncia, en aquellos momentos defendida con escasa efectividad por los francos, otro de los pueblos bárbaros, en este caso establecidos como “foedus” en dicha zona.

Los vándalos,originarios también de la Península Escandinava, los encontramos con la llegada de los hunos asentados al sur de la actual Polonia, es decir haciendo frontera con la provincia romana de Panonia.  No eran un pueblo unitario, ya que existían diferentes grupos, entre ellos los silingos, los victovales y los asdingos. Pero nuevamente debemos hablar de la presión ejercida por los hunos, que  llevará a los vándalos a unirse, y así convertirse en uno de los pueblos más activos en la ruptura del “limes”. Tras esta arrasan las Galias y en el año 409 se presentan en la Península Ibérica, en donde hacen lo propio con Cartagho Nova (425) e  Hispalis (426), entre otras ciudades romanas.

Con la llegada de Genserico al poder cruzan el estrecho y se hacen con las provincias africanas del Imperio, donde establecieron el Reino de los Vándalos   que perduró durante el siguiente siglo siguiente.  Su final vino de la mano de Justiniano, el emperador bizantino que acabó con ellos en el año 534. No sin antes convertirse en protagonistas del segundo gran saqueo que sufrió la capital del Imperio, en el año 455, a manos de los vándalos encabezados por Genserico.

Genserico en Roma

Las primeras noticias que tenemos de los suevos, los sitúan en el interior de la actual Alemania, son diferentes tribus y debido a su gran movilidad resultan un quebradero de cabeza para el Imperio. Ya en el siglo V, algunos grupos se establecen para acabar formando la región histórica de Suabia. Aunque otros grupos tras la ruptura de la frontera se convierten en socios de los vándalos silingos, junto a ellos arrasan las Galias y llegan a Hispania en el año 409. Luego lejos de seguir los pasos de los vándalos, se dirigen a la provincia romana de Gallaecia, donde conforman un reino independiente de los visigodos, hasta finales del siglo VI, que son absorbidos por estos últimos.

Los alamanes,  a veces confundidos con los Suevos, son el resultado de la evolución in situ de las tribus germánicas. Asentados en el curso del río Elba, no se les conoce por las fuentes romanas hasta el siglo III. Igual de belicosos que los anteriores, los encontramos unidos a los francos para poner en aprietos al Imperio Romano. Tras la ruptura de la frontera,  su posición se expande ocupando tierras de la actual Suiza y Alsacia, es decir, quedan haciendo frontera con el recién nacido reino de los Francos, otrora socios, luego enemigos durante algunos siglos. Destacar para acabar con ellos, que el nombre de este pueblo acaba dando la raíz del nombre de la actual Alemania a los países latinos, mientras los anglosajones cogen la raíz germana para dicho nombre.

Los alanos es posiblemente uno de los pueblos menos conocidos, la causa también la encontramos, una vez más, en el movimiento de los hunos. Al contrario que el resto de los pueblos su procedencia la debemos buscar en el Cáucaso, es decir su etnia irania los emparenta con los pueblos de las estepas. Antes de la llegada de los hunos ya estaban establecidos en el Danubio, la llegada de estos, supuso la disgregación total de este pueblo. Unos fueron asimilados por los propios hunos, otros se encaminaron al norte y se fundieron con los anteriores suevos y vándalos. En definitiva, sus grandes dotes a caballo les hicieron merecer puestos destacados, en los grupos que atravesaron la frontera del Imperio a principios del siglo V.

De todos estos pueblos bárbaros, visto desde la distancia que da el tiempo y a simple vista, los más beneficiados de la ruptura el “limes” fueron los francos. Los motivos de este hecho debieron ser varios, aunque el principal parece ser la proximidad a la “limes”, ya que eran los que estaban asentados en la orilla derecha del río Rin. Debido a este aspecto sus contactos con los romanos eran más fluidos, incluso algunos grupos participaron de la protección del mismo Imperio, como por ejemplo los francos ripuarios.

Tras la ruptura, los francos acabaron de cruzar el antiguo “limes” en diferentes grupos, aunque antes de ello, ya estaban organizados en una especie de reinos semiindependientes. Los francos Salios se instalaron en la zona de los actuales Países Bajos, poniendo la capital en Cambrai. Por otro lado los francos ripuarios se expandirán por los territorios más cercanos el río Rin. Su unión a principios del siglo VI acabará conformando la Dinastía Merovingia, es decir, la génesis de lo que se acabará convirtiendo en Francia.

La caída del Imperio romano.

Todos los pueblos aquí descritos participaron de una forma u otra de la caída del Imperio Romano, pero como se suele decir hubo más causas internas que no externas. El Imperio llevaba muchos siglos de decadencia, algunos autores, en una visión  que personalmente comparto, ven el inicio de la caída en la misma muerte de Trajano en el siglo II. Un Imperio hecho a golpe militar, sin duda la principal cualidad de los romanos, a pesar de ser la cultura más avanzada de la época, no debió dejar la senda de las conquistas. La posterior llegada de extranjeros, por no decir otra vez bárbaros, al ejército solo fue una más de las puntillas.

El emperador Valentiniano III por miedo a las victorias del general Aecio, entre otras ante los hunos, lo asesinó en el año 454, desde ese momento el ejército toma el control total de Imperio. Tras lo cual matan al emperador y tras una sucesión continua de emperadores sin voz ni mando, el 4 de septiembre del 476, Odoacro, por cierto un bárbaro del pueblo semidesconocido de los hérulos depone al último emperador de Roma.

El resultado de la disolución del Imperio Romano de Occidente.

Si os ha gustado este articulo estoy convencido que disfrutares de la lectura de esta nuevo libro de Daniel Gómez Aragonés:

Imágenes: commons.wikimedia

La hermosa Djemila en Argelia, la patria del Emperador Septimio Severo.

Varias fueron  las joyas que nos dejó el emperador Septimio Severo en su tierra natal. El primer emperador de Roma nacido en África, fue uno de los principales culpables de que Leptis Magna, su ciudad natal, y Djemila, se convirtieran en dos de las más bellas ciudades de todo el Imperio Romano.

Hoy nos dirigiremos a la segunda de ellas, Djemila la “hermosa” en árabe, es una pequeña población situada en las montañas de Argelia, que contiene el yacimiento arqueológico de Cuicul, nombre este de la antigua ciudad romana.

La historia de Cuicul.

Su fundación, podemos decir, que no es muy diferente a la de otras ciudades romanas del norte de África. La necesidad de protección del limes africano llevó a los diferentes emperadores a la construcción de este tipo de ciudades, que además servían para acomodar a los legionarios más veteranos.

En el caso de Cuicul su fundación corrió a cargo del Emperador Nerva, en los escasos dos años (96-98 dc.), en que se mantuvo en el poder. El lugar elegido una colina a 900 metros sobre el nivel del mar, con una magnifica visión y fácil defensa. Además su posición estratégica, en un verdadero cruce de caminos este-oeste y norte-sur, le permitía controlar las rutas entre el mediterráneo y el desierto. La ciudad fue creciendo con el tiempo y hoy día se observan perfectamente las diferentes ampliaciones. Por lo que es recomendable hacer una visita cronológica al yacimiento para intentar conocerlo mejor.

La ciudad en tiempo de los emperadores Antoninos (96-192)

Como ya hemos comentado Cuicul no fue una excepción, su trazado fue el clásico en este tipo de ciudades fundadas ex-novo, es decir una retícula en forma de damero. El cardo máximo entraba en la ciudad a través de la calzada que unía la nueva ciudad con Lambaesis, el campamento militar de la III Legión Augusta. Hoy día todavía se pueden observar los pilares que aguantaban los soportales, y que servían de refugio a los transeúntes. El lugar donde la anterior vía principal se cruzaba con el decumanos máximo, fue el lugar elegido para la construcción de un gran foro de 2000 m2. Por supuesto alrededor del cual se instalaron los edificios principales de la ciudad.

En ambos extremos del foro encontramos la zona religiosa de la ciudad vieja. El capitolio, que se construyó en la parte norte, debió ser uno de los edificios más grandes de estos primeros años de la ciudad, sus columnas median más de 14 metros de altura. De planta cuadrada y con unas escaleras de acceso delante de las cuales se conserva el altar de sacrificios. Por otro lado, en la parte sur del foro encontramos el Tempo de Venus Genetrix, la diosa de la maternidad y el hogar. Este culto fue instaurado en Roma en tiempos de Julio César, readaptando la Venus griega del amor y la belleza, destacar que era un templo más pequeño que el anterior, aunque hoy día mejor conservado.

Alrededor del foro también encontramos el resto de edificios públicos. Podemos comenzar con La Curia, edificio destinado a la gestión del municipio, del cual solo ha quedado la planta del mismo, en la cual se observa un mármol de color rojizo. El lugar donde se impartía la justicia era La Basílica, se trataba de otro de los grandes edificios del foro con más de 500 m2, de este sí que ha quedado constancia de su fecha de construcción, durante la época del emperador Lucio Vero (161-169dC.)

Cardo Máximo
Templo de Venus Genetrix

La ampliación de la ciudad.

El rápido crecimiento de Cuicul queda atestiguado, por un lado con la construcción de grandes casas privadas, que dejaron suntuosos mosaicos, y por otro por las primeras construcciones públicas extramuros, concretamente por la zona sur de la muralla.

La primera de estas nuevas construcciones públicas fue un teatro romano. El inicio de su construcción data de los tiempos del emperador Marco Aurelio (161-180). Dicho teatro podía acoger unas 3.000 personas, las cuales accedían al mismo mediante unas galerías cubiertas, ya que para su construcción se aprovechó la pendiente de la colina.

Tras la llegada al poder del emperador Cómodo (177-192) se inicia la construcción de las termas mayores de la ciudad, mayores por qué ya existían algunas más pequeñas anexas al primer foro de la misma. Las nuevas termas ocupaban una superficie de más de 2.600 m2, con las diferentes saunas, gimnasios o baños, al edificio principal se adosó una gran terraza que debía contener las vistas más bonitas de la ciudad.

Esos 2600 m2 se quedaron pequeños ante la grandiosidad de la domus erigida a su lado de montaña. La Casa de Baco, como se le conoce en la actualidad gracias al hallazgo de un mosaico del Dios del vino, contaba con 7000 m2, en los cuales se construyeron varios peristilos y jardines. Sin duda la máxima expresión de poder que tuvieron las élites locales de esta provincia romana, dedicada principalmente al comercio de materias primas.

La bajada de la ciudad viaja a la ciudad Nueva
Termas Mayores
Teatro

Cuicul tras la llegada de los Severos (193-235).

Tras el problemático año 193 cuando hasta cinco emperadores mantuvieron el poder, Septimio Severo se convirtió en el primer emperador africano de Roma. Evidentemente este aspecto repercutirá en Cuicul, que acabará de convertirse en una de las principales ciudades norteafricanas del Imperio romano.

Para gestionar urbanísticamente el espacio extramuros, tras destruir la muralla sur, se construyó una gran plaza que podemos denominar Plaza de los Severos. Está tenía 3200 m2, era atravesada por el cardo máximo que comunicaba la ciudad antigua con la nueva, y con las termas recién construidas. Toda rodeada de columnas que sostenían un pórtico y con los habituales recintos públicos, entre ellos destacar una tribuna que a buen seguro sirvió para realizar los consabidos discursos de los oradores. También podemos añadir las estructuras de un pequeño mercado y algunas letrinas públicas, todo ello junto a las dos construcciones que presentaremos a continuación, marcan la importancia de la nueva ciudad respecto a la antigua.

Gran plaza de los Severos
Letrinas públicas

El Arco de Caracalla.

Hoy día el monumento más representativo de este yacimiento. Dicho arco servía de entrada a la ciudad, directamente a la plaza de los Severos, a los viajeros que procedían de Serif, otra de las grandes ciudades romanas norteafricanas, y por cierto fundada al unísono con Cuicul. Fue levantado en el año 216, es decir a finales del mandato de Caracalla, en honor al emperador, a su padre Septimio Severo, y a su madre Julia Domna.

El Templo Septimiano.

En el año 229 el último de los emperadores severos, Alejandro Severo, decide la construcción del templo que debía deificar a la familia de los Severos. Esta última y denominada Gens Septimania, que procedía de la cercana Leptis Magna, fue la que controló el poder de Roma antes de la llegada de la gran Crisis del siglo III.

El templo se situó es el sudeste de la plaza de los Severos, se accedía al mismo por una gran escalinata de 16 escalones, que le debían conferir un aspecto monumental. La parte delantera tenia columnas corintias de más de 10 metros de altura, y en la puerta de entrada se colocó las esculturas de los progenitores de la dinastía, es decir Septimio Severo y su esposa Julia Domna.

La Gran Crisis del siglo III y la posterior llegada del Cristianismo.

El templo anterior fue la última gran obra de la ciudad romana. El asesinato a manos de sus soldados, de Alejandro Severo en el año 235, sumió al Imperio en un gran caos, dejándolo en manos de inoperantes emperadores, y a expensas de las continuas invasiones tras el abandono de muchas fronteras. La causa fue una enorme crisis económica en todos los aspectos de la sociedad, la cual evidentemente influyó en el desarrollo de Cuicul.

Solo se recupero a principios del siglo IV con la conversión al cristianismo de gran parte de la población. Este aspecto supuso el último impulso constructivo de la ciudad romana. De esta época son algunas de las grandes mansiones decoradas con suntuosos mosaicos, como por ejemplo la Casa de Europa.

El barrio cristiano fue construido al lado de las grandes termas, al menos se construyeron dos iglesias decoradas con mosaicos, un baptisterio para el bautismo de los nuevos fieles, y un amplio local con una distribución de diferentes estancias, posiblemente para alojar a una comunidad religiosa.

Mosaico de una de las iglesias
Museo de Djemila

A pesar de que los vándalos atacan la ciudad por primera vez en el año 431, Cuicul se mantiene bajo el dominio romano hasta el 476, este aspecto es conocido gracias a la localización de una inscripción en una de las iglesias cristianas. Finalmente en el siglo VI y tras un breve paso de los bizantinos, la ciudad queda completamente abandonada.

Hasta el siglo XX, que mediante diversas actuaciones arqueológicas, se pone en valor el yacimiento que podemos ver en la actualidad. Exactamente, hoy día son visitables el yacimiento, y un museo que se localiza en la salida de la ciudad camino del anterior. Como en el caso de Timgad os invito a conocer este enlace sobre la seguridad de viajar a Argelia: sitata

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Timgad la ciudad romana que emergió de las arenas del Sahara

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Imágenes: commons.wikimedia flickr

Las aventuras de Guilhem Bélibaste, el último cátaro

Nos trasladamos a la población de Cubières, muy cercana a Carcassona, allí en el año 1280 nació un niño destinado a convertirse en el último perfecto de la doctrina cátara.

En esta pequeña aldea de los pirineos franceses, el recuerdo de la cruzada albigense, con sus miles de muertos incluidos los tristemente célebres  de la toma de Montsegur, seguía vivo en el recuerdo de sus ciudadanos. Así como el triste final de la misma, con la entrega simbólica del castillo de Quéribus, tras la rendición de los occitanos antes el rey de Francia.

El ambiente de resignación se había instalado en la aldea, fuertemente perseguida por los inquisidores de la ciudad de Carcassona, que continuamente llenaban de creyentes cátaros las mazmorras del Muro de la ciudad occitana. Es fácil prever que las primeras enseñanzas de sus padres, Raymond y Lauri, ambos de tradicionales familias cátaras, fue la de protegerse del diablo encarnado en cuatro cuerpos que habitaban la tierra. El primero de ellos y verdadero Satán, el Papa de Roma, a su derecha el rey de Francia, y junto a ellos sus dos esbirros principales, el Obispo de Pamiers y el inquisidor mayor de Carcassona.

Su escondite en las montañas de l’Ariège.

No parece ser que aquellas primeras enseñanzas calaran muy fondo en el joven Guilhem, convertido en pastor y por ende gran conocedor de las montañas occitanas. Ya que el comportamiento libertino de sus primeros años de vida no se pueden considerar el más modélico a la tradición cátara. Pero en 1305 un golpe de efecto cambió para siempre el destino de nuestro personaje, aquel día se vio envuelto en una especie de ajuste de cuentas. Cuatro ganaderos de la zona se decidieron a encerrarlo y darle una paliza, en su defensa Guilhem asió su puñal y mató a uno de ellos. La mala fortuna hizo que fuera un criador de ovejas del mismísimo arzobispo, con lo que el juicio no se preveía muy justo, es decir la sentencia de muerte era segura.

Ante ello Guilhem huyó a las montañas donde conoció el resultado de la misma, impuesto en este caso a su propia familia. Este no era otro que la entrega de todas las tierras de la familia Bélibaste al arzobispo de Narbona, con la evidente ruina de la familia cátara. Ese sería el momento en que Guilhem de Bélibaste decidió convertirse en perfecto cátaro, para emular el trabajo que según sus padres, habían realizado en un pasado cercano los hermanos Authié en la difusión de los preceptos del catarismo.

Durante su periplo por las montañas, fue protegido por diversos actores contrarios al poder ejercido por la Inquisición de Carcassona.  Como por ejemplo el señor feudal que se ocupaba de la fortaleza de Tarascón, Michel d’Alaric, como fiel heredero de los señores medievales que habían protegido a los cátaros, sin ir más lejos en Montsegur durante la cruzada. O bien algunos de los últimos templarios de la fortaleza de Montréal de Sos, donde fue acogido durante un tiempo.

Entre todos enseñaron el camino a Guilhem de Bélibaste hacia la cueva de Lombrives, sin duda una verdadera catedral cátara de principios del siglo XIV. Dicha cueva, hoy día considerada la más grande de toda Europa, supuso un lugar de encuentro secreto para los cátaros occitanos, que además podían presumir de un lugar religioso dos veces más grande que Notre Dame de París, por aquel entonces el orgullo de los católicos franceses.

Cueva de Lombivres

En ella por fin conoció a los hermanos Authié, para convertirse en uno más de sus fieles discípulos. Además allí supuestamente conoció la auténtica biblia del catarismo, el preciado tesoro con el que tres cátaros escaparon de Montsegur, más de medio siglo antes.  Sobre este aspecto existen varias divergencias, lo cierto es que la noche antes de que más de 200 cátaros murieran en el “Campo de los quemados”. Tres individuos saltaron las murallas escapando con un preciado tesoro, para unos el Santo Grial, para la mayoría, la preciada biblia cátara.

En 1309 sufrió su primer encarcelamiento.

Tras convertirse en perfecto, y con la compañía de su tocayo Guilhem Authié, a partir de ese momento  Philippe para ocultar su identidad, se dirigieron a la localidad de Montaillou. En este caso, para pasar desapercibidos los perfectos cátaros debieron cambiar sus clásicas vestiduras negras, por otras de color azul. Así de esta manera podían convivir entre los católicos en las pequeñas poblaciones de Occitania, como la referida Montaillou.  El lugar de destino no fue fruto de la casualidad, allí les esperaba Berenguer de Rocafort que los protegería como antes había hecho con algunos de sus predecesores.

Montaillou con los restos del Castillo Cátaro a la izquierda de la imagen.

A cambio los cátaros recién llegados debían ayudar a mitigar los efectos de la Peste Blanca, que en aquellos momentos estaba haciendo estragos en la pequeña población de unos 200 habitantes. Pero tras unos meses se vieron obligados a huir de nuevo, posiblemente tras ser delatados por la propia esposa de Berenguer de Rocafort, una libertina mujer desairada por la negativa del propio Guilhem de Bélibaste a sucumbir a sus encantos. En dicha huida son apresados por los inquisidores de Carcassona, no sin antes tener la fortuna de encontrarse con un viejo conocido de Cubières, de vital importancia en un futuro cercano.

En la prisión del Muro de Carcassona.

Los perfectos cátaros fueron dirigidos a la prisión situada entre los muros de la ciudad de Carcassona. Algunas fuentes la describen como uno de los lugares más espeluznantes de la Edad Media, dirigida con mano firme por el Inquisidor dominico  Geoffroy d’Ablis. Un lugar donde se cometían los más salvajes crímenes y torturas, por ella pasó desde templarios, hasta judíos o alquimistas y por supuesto un enorme número de cátaros.

Pero la fortuna se volvió a aliar con Guilhem de Bélibaste. Uno de los carceleros le reconoció como perfecto cátaro, y a sabiendas de los poderes curativos de estos, solo unos meses después de su llegada a Carcassona, aquel hombre preparó la escapada de nuestro protagonista. A cambio Guilhem debía curar a su hija.

Ahora sí, tras curar a Gaia la hija de Sebastián el carcelero de Carcassone, y pasar el invierno de nuevo ocultado entre las gentes de Montaillou. Guilhem de Bélibaste y su fiel compañero en los últimos seis años, Philippe, emprendieron el camino hacía la corona de Aragón. Su primer destino la zona de Ampurias, donde llegarían como miembros de un grupo de pastores trashumantes dirigidos por Bertrand,  el viejo conocido de Cubières que reconoció antes de ser apresado.

Guilhem de Bélibaste en el Reino de Aragón.

Al llegar a Torroella de Montgrí, con su nuevo nombre Pierre Penchenier, conoce que sus profundos temores se iban a hacer realidad. Su fiel compañero Philippe decide abandonar el camino, su avanzada edad le pasó factura, incapaz de seguir hasta el destino final que no era otro que la enmienda de Sant Mateu, donde debían ejercer de perfectos cátaros.

Solo y escondiendo su identidad atravesó la actual Cataluña, hallando trabajo y ayuda en las diversas ciudades medievales, como Palau de Plegamans, Montblanc, Tortosa o Miravet. En esta última bajo el castillo que había pertenecido a los templarios, supo de la muerte de su amigo y compañero Philippe, hecho que le acompañara el resto de sus días.

El castillo templario de Miravet

Tras varios meses llegó a Valderrobles donde consiguió trabajo como pastor, algo que sin duda dominaba desde hacía muchos años. A buen seguro participó de las misas cátaras que todavía se celebraban en la cueva de la Magdalena, uno de los últimos refugios cátaros del reino de Aragón. Os dejo un enlace para conocerla mucho mejor: panibericana

Por fin tras una breve estancia en Morella, Guilhem de Bélibaste llegó a su destino. Sant Mateu le recibió con el trasiego de un mercado medieval, pero nada más llegar se sintió como en casa, no en vano uno de cada cuatro habitantes de este pueblo del Reino de Aragón provenía de Occitania. Estos habían hecho el mismo camino que nuestro protagonista con anterioridad, y esperaban con los brazos abiertos, la llegada del nuevo perfecto, que dirigiera una de las últimas comunidades cátaras de los reinos cristianos.

Sant Mateu resultó ser un paradigma de la convivencia entre diferentes comunidades de creyentes, entre ellos judíos, católicos y por supuesto cátaros. En ella trabajando a tiempo parcial entre los telares que producían las telas para la ciudad de Florencia, y su labor dedicada a la comunidad de creyentes, pasó los mejores años de su vida. Pero como se suele decir no todo es eterno.

La calle de los judíos en Sant Mateu

Los problemas empezaron al otro lado de los Pirineos, Jacques Fournier uno de los occitanos más duros contra el catarismo era nombrado en 1317 Obispo de Pamiers.  Desde ese momento relanzó la despiadada caza de los últimos cátaros. Es evidente que debía empezar a ganarse los galones para convertirse en uno de los Papas, del nuevo Papado de Aviñón. Por si fuera poco Sant Mateu se convirtió en una de las sede de  la Orden de la Montesa, al servicio de la Iglesia Católica y de los reyes aragoneses que tan buenos relaciones mantenían con el nuevo Papado instaurado en territorio franco.

Las torturas a los ciudadanos de Sant Mateu no tardaron en llegar, todas ellas en busca que hallar al perfecto cátaro de la comunidad. A ello se le unió la llegada de un occitano de nombre Arnaud Sicre, en su mochila la noticia de que los padres de  Guilhem de Bélibaste estaban próximos a la muerte y necesitaban el “consolamentum” del último perfecto cátaro. Ante tales circunstancias Guilhem se vio en la necesidad de retornar a Occitania, no solo por sus padres, sino para proteger la fe de los últimos creyentes cátaros ante la ira de la Iglesia Católica.

La muerte del último perfecto cátaro.

Pese al temor de lo que le esperaba se puso en manos de aquel extraño. Arnaud Sicre preparó la vuelta a través de la Cerdaña, pero un inesperado giro puso en sobreaviso a Guilhem de Bélibaste. Dicho desvío les llevó a tierra del Alto Urgell en aquellos tiempos bajo los designios del Condado de Foix, fieles a Papado de Aviñón, y a su lugarteniente el Obispo Jacques de Fournier.

Sus temores se fraguaron en la localidad de Tirvia, donde fue entregado por Arnaud Sicre a los soldados del Inquisidor de Carcassona. Tras un breve paso por esta ciudad fue conducido a  Villerouge-Termenés. Donde la mañana del 24 de octubre de 1321,  Guilhem de Bélibaste fue atado al poste levantado en medio de los troncos dispuestos en forma de hoguera. Mientras el verdugo prendía la mecha que acabaría con la vida del último perfecto cátaro una profecía salió de su boca; “siete siglos después de mi muerte renacerá el laurel”.

En 1578, es decir dos siglos y medios después de la muerte del último cátaro, se localizaron en la Cueva de Lombrives los cuerpos de los últimos 510 cátaros, que se refugiaron allí durante la persecución del Obispo Fournier y futuro Papa Benedicto XII. Todo ello a la espera de que se cumplan los siete siglos, para comprobar si la profecía de Guilhem de Bélibaste se hace realidad, por cierto ya nos queda menos, ¿Qué sucederá el próximo 24 de octubre de 2021?

Si os ha gustado os invito a conocer el camino de los cátaros:

Caminando por el país de los cátaros.

Mas info:

El último hereje, Jesús Avila Granados, Ed. Circulo Rojo, 2012.

Imágenes:

commons.wikimedia

 

 

¿Cómo, cuándo y dónde llegó el arte Románico a la Península Ibérica? (Sant Vicenç de Cardona)

Pongámonos en situación; siglo X con la religión convertida en el referente de la sociedad. El mayor poder que tenía la iglesia cristiana, el Imperio Carolingio, tocado de muerte. Los vikingos atacando desde el norte de Europa todos los monasterios y ciudades medievales. Los sarracenos haciéndose con el control de Mediterráneo. La Península Ibérica ocupada prácticamente entera por el “infiel”. Es decir, todo rodeado de hambre, guerras, dolor y miseria. Con dicho panorama era fácil creer las profecías de los que aseguraban, que en el año 1000 el mundo llegaría a su final.

Ábside central de Sant Vicenç de Cardona

Pero a pesar de todo no fue así, pasó el año mil y todo seguía igual, este era motivo  suficiente para estar agradecido a Dios. De esta forma comenzó a expandirse por Europa occidental una desmedida fiebre constructora de templos y monasterios, que sirvieran para salir del pozo negro en el que se había convertido la sociedad del siglo X. Pero además se elevó a la altura de los héroes, a los santos y mártires, que a través de la palabra habían conseguido expandir el cristianismo, más si cabe, a pesar de las dificultades. Esta fue la forma en que se expandió el culto y la veneración por las reliquias, las cuales necesitaban esas amplias iglesias para su protección.

Los impulsores del arte románico.

La Europa del siglo X era un mundo rural, las ciudades prácticamente estaban abandonadas, las vías de comunicación totalmente precarias y el otrora gran comercio marítimo se había convertido en algo residual. Con este panorama la economía se había convertido desde hacía unos siglos en un asunto autárquico, es decir, cada comunidad procuraba autoabastecerse de lo necesario para subsistir. Este fue el caldo de cultivo, para el auge de dos de las más importantes instituciones medievales.

La vida monástica se convirtió en uno de ellos, no era ni mucho menos, una novedad en la época. La vida de reflexión y contacto con la naturaleza comenzó en el desierto de Egipto, por los denominados monjes de Tebaida en su huida del Imperio Romano. Dicha forma de vida será exportada a Europa, y San Benito de Nursia a principios del siglo VI,  la instaurará a través de una seria de normas de obligado cumplimiento. Aunque podemos decir que las célebres 73 reglas benedictinas se acabarán resumiendo en dos, “reza y trabaja”, y pesar de que Europa Occidental se fue llenado de monasterios, dichas reglas no se aplicaron de manera convencional, sino que cada uno de ellos se encargaba de adecuarlas a sus necesidades.

La Abadía de Cluny antes de la Revolución Francesa

Será con la llegada del siglo X cuando desde la Abadía de Cluny, fundada en el año 910, se comience a poner un orden dentro de estas comunidades. Precisamente a través de una reforma monástica, basada en las reglas que San Benito de Nursia había dictado cuatro siglos antes. La principal función de estas fue la regulación de la vida diaria de los monjes negros, como eran conocidos los de la Orden de Cluny. Se distribuyó el día en un rígido horario, que incluía las horas de rezar, trabajar, descansar y comer.

Todo ello supuso el auge definitivo de los monasterios medievales. A pesar de que no todos ellos fueran bajo la Orden de Cluny, como veremos en el caso de hoy, bien es cierto que esta forma de operar llevó consigo el primer arte unitario de Europa, el arte románico.

La otra pierna de arte románico fue la fuerza que adquirió el feudalismo. El poder civil encarnado por la nueva nobleza medieval necesitaba un ejemplo para sus vasallos, y que mejor que apoyarse en dos de las reglas principales de los monjes benedictinos, como fueron la pobreza y la obediencia. Ese fue uno de los motivos del mecenazgo que ejercieron en los nuevos monasterios medievales, el otro estar cerca de los mismos cuando le llegará la muerte. En definitiva fueron los principales creyentes, como quedó demostrado unos siglos después con sus célebres cruzadas.

El primer románico, un arte lleno de particularidades.

Es difícil dar un lugar explícito, para el nacimiento de este primer arte medieval, común a todos los territorios de Europa Occidental. Se puede decir que tuvo varias fuentes de las que se nutrió, sin ir más lejos en la península ibérica conocimos dos de los artes prerrománicos más importantes.  Por un lado el denominado arte de la Reconquista, el Prerrománico Asturiano, y por otro el realizado por los cristianos que vivían en territorios musulmanes, conocido como el Arte Mozárabe.

En el resto de Europa también encontramos otros ejemplos. En primer lugar destacar el Arte Otoniano, desarrollado al amparo de la dinastía Otoniana, que a finales del siglo X controlaba Alemania y el norte de Italia. Lugar donde precisamente encontramos otro de los artes prerrománicos más significativos, el Arte Lombardo, aunque este precisamente levante grandes controversias, ya que algunos autores como Puig de Cadafalch lo consideran abiertamente el primer románico.  No podemos dejar de pasar el reconocimiento a la zona francesa de la Borgoña, donde el Monasterio de Cluny se convertirá en uno puntos vertebradores de lo que iba a suceder en toda Europa.

Destacar antes de concluir este punto que el Arte Románico llegó a todas las construcciones medievales. Desde las defensivas como los castillos o las murallas, a las religiosas como grandes iglesias o pequeñas ermitas, sin olvidar los monasterios, y algo tan significativo para las comunicaciones como los puentes.

La marca Hispánica a finales del siglo X.

El poder que ejercieron los reyes carolingios, en este espacio situado en el sur de los Pirineos en dicho siglo X, ya era cuestión del pasado. Lo que encontramos en dicha zona, es una tierra de nadie, donde musulmanes y cristianos luchan por el control de las diferentes zonas. Al parecer con cierta superioridad de los nobles cristianos, posiblemente debido a que los musulmanes estaban más preocupados de defenderse de otros  focos peninsulares.

Esta fue la génesis de los castillos medievales situados en las colinas para una mejor defensa. Dichos castillos, en manos de los nobles,  necesitan tener cerca a la iglesia. A partir de ese momento en cada castillo aparecerá como mínimo una pequeña iglesia, mientras otros, los más poderosos se procuraran una pequeña comunidad religiosa a su alrededor. Es decir nacerán las abadías, dirigidas por un abad y dentro de la estructura constructiva de los castillos, para ser protegidos dentro de los espacios amurallados. Tanto en Cataluña como en Aragón existen muy buenos ejemplos, como el que hace poco os invitábamos a conocer y situado en las cercanías de Huesca, el Castillo Abadía de Montearagón, aunque cabe decir que este no fue de los primeros, pero si un magnífico ejemplo de lo sucedido.

En definitiva esta fue la zona de la Península Ibérica, que recibió las primeras construcciones propiamente románicas. Fueron varios los lugares que iniciaron este camino, apoyados en los constructores autóctonos a los que se sumaron los recién llegados de Lombardía, de ahí que se le conozca comúnmente con el sobrenombre del Primer Románico Lombardo-Catalán.

Los ejemplos que podemos mostrar, y que podemos disfrutar hoy día son varios, el Monasterio de San Martín de Canigó que el Conde de Barcelona dejó en manos de los monjes cluniacenses. El escarpado y recóndito Monasterio de Sant Pere de Rodes, o el Monasterio de Ripoll donde nos encontramos con la figura del Abad Oliva, el denominado padre espiritual de los Condados Catalanes que estaban naciendo. También pequeñas ermitas que se diseminaron por toda la geografía de estos condados, como la pequeña Iglesia de la Tossa de Montbui, que nos puede servir como ejemplo.

Iglesia de la Tossa de Montbui

La iglesia de Sant Vicenç en el Castillo de Cardona.

De todos estos primeros ejemplos, la iglesia del Castillo de Cardona nos sirve como modelo para ilustrar lo narrado. A pesar de que los monasterios fueron los que más expandieron el arte románico. No podemos dejar de pensar, que los templos desde la Antigüedad se convirtieron en los principales monumentos y lugares de reunión, de las sociedades antiguas y medievales.

La zona de Cardona fue habitada desde los tiempos de los íberos. Sus fenomenales minas de sal atrajeron a las diferentes culturas, como es bien sabido este elemento fue desde la prehistoria, sinónimo de negocio y prosperidad de cualquier comunidad. En la Edad Media no iba a ser menos, de esta manera el Conde Borrell II entre otros títulos de Barcelona y Girona, concedió el 23  de abril de año 986 la carta de población a aquel castillo medieval, que se construía en la zona más elevada. A partir de ese momento la pequeña población empezó a crecer, desde el castillo a los extramuros en forma de arrabal. Este aspecto junto a la llegada de los monjes benedictinos del Abad Oliva, fueron el punto de salida para la construcción sobre una antigua ermita, de la iglesia en el interior de las murallas a partir del año 1029.

lateral de Sant Vicenç de Cardona

A parte del nombrado abad otra serie de personajes se convertirán en imprescindibles para su construcción. Los nobles que apoyaron la causa fueron los señores de Cardona, una de las familias más importantes desde los tiempos de la Marca Hispánica, encarnados  a principios del siglo XI por el vizconde Bermón I. Finalmente la iglesia fue consagrada en el año 1040 y desde entonces se convirtió en el símbolo del castillo medieval.

La iglesia construida evidencia la llegada de los canteros lombardos, especialmente en la utilización de sillerejo de piedra, y el abovedado de las naves. Este aspecto parece ser que lo introdujeron los lombardos, ya que anteriormente se cerraban los techos con madera, con los evidentes incendios. La solución fue la construcción de bóvedas de cañón, que si al principio los remataban con arcos de aristas, como en los laterales de esta iglesia, a su llegada a la península se introducen los arcos de medio punto fajones, que descargan la presión del techo en enormes pilares.

Nave central

Otro de los aspectos introducidos es la planta en forma de cruz latina. La de la Iglesia de Sant Vicenç es de triple nave, con las dos laterales muy estrechas y todas tres de gran altura y rematadas en ábsides. De la parte central de la cruz se eleva el cimborrio de planta ortogonal, el cual se observa perfectamente desde el exterior del edificio.

También debemos destacar en esta construcción la elevación del presbítero y del ábside mayor, el motivo la construcción de una cripta debajo del mismo para acoger a los más ilustres difuntos. Durante la construcción se realizaron dos entradas laterales a la misma, y solo desde el siglo XVI se observa la actual. También destacar la amplia tribuna  sobre la entrada principal de la iglesia, y por lo tanto de la zona más alejada del presbítero. Su misión alojar a las mujeres y otros ciudadanas supuestamente inferiores.

El último elemento que podemos destacar es el pórtico abovedado de la entrada, en definitiva lo primero que se observa al llegar desde el claustro gótico exterior. Es lugar fue el sitio donde se enterraban los primeros condes de Cardona, y por lo tanto fueron ricamente decorados con pinturas al fresco, las cuales podemos observar tras la restauración de los años 60. El espacio ha adquirido el nombre de Galilea.

Ahora ya sí, os dejo con algunas de las imágenes tomadas en Sant Vicenç de Cardona.

Entrada actual a la cripta
En la actualidad
Imagen tomada en 1910, se observa como han desaparecido las pinturas
La Tribuna
Entrada a la iglesia desde el claustro gótico posterior

Pinturas del pórtico abovedado

Aprovecho este artículo para hacer una mención a los amigos de Románico Digital. Por su gran labor de difusión de todo lo relacionado con este arte medieval, os invito a conocerlos un poco mejor en su web oficial: romanicodigital

También para recomendaros otros artículos que os pueden gustar:

El castillo-abadía de Montearagón, el “hermano pobre de Loarre”.

San Pedro el Viejo, la joya románica donde descansa Alfonso I el Batallador.

Mas info:

Breve historia del Románico, Carlos Javier Taranilla, 2016

arteguias

Scapa Flow, buceando entre los barcos de dos guerras mundiales.

Scapa Flow es una bahía situada en las escocesas Islas Orcadas, de poco más de 20 km de largo por unos 15 km de ancho. Su posición geográfica, sus resguardadas aguas  y una profundidad casi constante de 40 metros, le han convertido en un auténtico puerto natural. El cual ha sido aprovechado desde los vikingos en la Edad Media, hasta el siglo XX. Precisamente en este último y convertida en la base naval más importante de la Royal Navy británica, será cuando entre de lleno en la historia.

¿Quién iba a decirle, a los tranquilos ciudadanos de estas islas del norte de Escocia, que los incidentes sucedidos durante las dos guerras mundiales, iban a convertir a su bahía en un paraíso para los buceadores de todo el mundo?

Scapa Flow durante la Gran Guerra.

La marina Imperial de Alemania fue uno de los principales brazos de la ofensiva teutona para ganar la Gran Guerra. Pero su fracaso en el bloqueo a las islas británicas, junto al error de hundir los barcos mercantes norteamericanos, que llevaban el suministro a Gran Bretaña, puso en jaque al Imperio Alemán. En definitiva fue la principal causa de la entrada de los EE.UU en la guerra. Lo cual propició el lento final de la misma, tras la retirada paulatina de la contienda de los aliados de Alemania.

Por otro lado, el amotinamiento de los marinos alemanes, a finales de octubre de 1918 en la localidad de Kiel, ante la llamada a participar en la última guerra naval contra la Royal Navy, desencadenó el final de la 1ª Guerra Mundial. Ya que a estos se unieron los soldados de tierra, y los  trabajadores de las principales ciudades alemanas. Estos hechos llevaron a  Alemania la necesidad de pedir un armisticio el 11 de noviembre de 1918.

Pocos días después, concretamente el 21 de noviembre, 74 barcos alemanes partían escoltados por los vencedores británicos rumbo a Scapa Flow. Al mando de la flota alemana un experimentado almirante prusiano, Ludwing von Reuter, con una misión explicita, esperar los resultados de las conversaciones de paz del Tratado de Versalles. Aunque parece ser que tenía bien clara cuál era su misión, ya que la preparó a conciencia.

Ludwing von Reuter

Las noticias de los preocupantes acuerdos que los aliados estaban preparando para los barcos alemanes, que suponía el reparto de los mismos entre italianos, franceses, e ingleses, llevó a von Reuter a ejecutar su plan. La mañana del 21 de Junio de 1919, los focos y las banderas alemanas empezaron a trascribir en Morse las instrucciones. Solo cinco horas después, 52 de los 74 barcos estaban en el fondo de Scapa Flow. Por cierto el resto los recuperó la marina inglesa. Por otro lado Ludwing van Reuter que fue arrestado y condenado por los ingleses, se convirtió en unos de los héroes de la derrota alemana en la Gran Guerra, y el primer condecorado por Hitler a principios de la siguiente Guerra Mundial.

Ernest Cox, el chatarrero más rico del mundo.

Tras la guerra vino la reconstrucción, para la cual las necesidades de acero llevaron a elevar considerablemente el precio de este metal. Ernest Cox, un adinerado empresario del mundo del metal se puso manos a la obra, entre 1924 y 1932 reflotó gran parte de la flota, tanto alemana, como algunos barcos ingleses que habían sido hundidos en el desarrollo de la Gran Guerra. Su gesta le valió el sobrenombre del “el hombre que compró un flota”, título del libro escrito en 1964 en su honor. Aunque la gran crisis acabó con la rentabilidad de esta operación, la cual tuvo que abandonar definitivamente en 1933, dejando todavía gran cantidad de barcos en el fondo de Scapa Flow, a la espera del más ilustre de todos.

El hundimiento del HMS Royal Oak.

El acorazado británico nació en los inicios de la 1ª Guerra Mundial. Tras lo cual se convirtió en uno de los principales protagonistas de la Batalla de Jutlandia, contra la flota de la marina Imperial Alemana, en 1916. Tras la guerra recorrió las aguas del Atlántico y del Mediterráneo en misiones de vigilancia de la precaria paz entre guerras. El verano de 1939 a pesar de ser mucho más lento, tanto ante sus rivales, como ante sus nuevos compañeros de flota, se preparó para ocupar su puesto en la retaguardia de la Royal Navy ante la nueva Guerra Mundial. Evidentemente en aguas de Scapa Flow.

El HMS Royal Oak

No había pasado ni un mes y medio del principio de la 2ª Guerra Mundial, cuando aquel 14 de octubre de 1939, Günther Prien aprovechando la marea alta, logró introducir un submarino U-47 alemán, por los escasos centenares de metros que separan las islas de Burray y Mainland. Tras lo cual ejecutó dos disparos de torpedos que alcanzaron de pleno el HMS Royal Oak, que rápidamente se hundió en las aguas de Scapa Flow llevándose consigo la vida de 834 personas, de las 1200 que se hallaban a bordo.

La respuesta británica fue cerrar la parte oriental de la bahía, mediante la conexión a través de carreteras de las diferentes islas. Para acabarlas fue necesaria la utilización de la mano de obra de los prisioneros de guerra, concretamente de los italianos que iban llegando a las islas británicas a partir de enero de 1942. El resultado se puede ver hoy día en las denominadas barreras de Churchill y en la preciosa capilla de los italianos situada en la isla de Lamb Holm, construida con los mismos materiales de la obra principal.

Una de las cuatro barreras de Churchill.

Todo ello mientras la bahía de Scapa Flow se convertía en uno de los puntos más importantes de la Segunda Guerra Mundial. Desde allí salían los barcos con destino a la URSS ocupada por el III Reich, para propiciar un alivio al asedio, al que fueron sometidas ciudades como el actual San Petersburgo, la otrora Leningrado. Además de servir como punta de lanza en la caza del más célebre acorazado alemán, el Bismark, que fue hundido frente a las costa de Francia. Todo ello tras haber causado enormes bajas a la Royal Navy británica, en la Batalla del Estrecho de Dinamarca a finales de mayo de 1941.

Scapa Flow en la actualidad.

Toda esta peculiar historia ha convertido a Scapa Flow en un entorno marino único en el mundo. Como ya ha quedado dicho para la práctica del submarinismo, pero también para cualquier viajero apasionado de la historia del siglo XX.

La pequeña iglesia italiana de Scapa Flow

Hoy día siguen habiendo cerca de 60 barcos hundidos, además de cuatro aviones. Se puede bajar a casi todos, con algunas excepciones como la del HMS Royal Oak, ya que está  prohibida, después de ser convertida por las autoridades británicas en una especie de tumba nacional. Por cierto, cada 14 de octubre se hace una bajada para el cambio de la bandera de proa, a modo de homenaje a los fallecidos.

Las grandes atracciones son los tres enormes acorazados de más de 26.000 Tn cada uno, y los cuatro cruceros de alrededor de 5.000 Tn, aunque a ellos solo pueden acceder los expertos buceadores. Para el resto quedan los pequeños pecios que se localizan en las cercanías de las costas, muchos de ellos se pueden observar desde dicha costa cercana, sin la necesidad del remojo en las gélidas aguas del Atlántico Norte.

Por último os invito a conocer un poco mejor la historia, y la localización de los barcos, en la siguiente página web oficial de Scapa Flow: scapaflowwrecks

Imágenes: commons.wikimedia

A pesar de todo, Adriano convirtió en Dios a Trajano.

Las extrañas circunstancias de la muerte de Trajano hicieron caer sobre su sucesor Adriano, la terrible sombra de la sospecha. Por si fuera un poco, una parte de los miembros del Senado romano no acabaron de ver con buenos ojos la designación de este como su sucesor. A pesar de que esta fuera ratificada por el mismo Trajano en su lecho de muerte, la proyectada política pacifista de Adriano, no convencía a unos senadores deseosos de continuar, con las conquistas emprendidas por el emperador fallecido. Todo ello llevó a Adriano a emprender una serie de actos para limpiar su nombre, tanto ante el Senado, como ante la memoria de su padre adoptivo, Trajano.

La muerte de los cuatro cónsules.

Pero antes de limpiar su nombre, debía hacer otro tipo de limpieza. Solo habían pasado unas horas de la muerte de Trajano, para que durante una serie de altercados en Selinus, fallecieran Liviano y Fédimo, el jefe pretoriano y el secretario respectivamente del propio Trajano.  Tras dichas muertes se llevó a cabo la reunión entre Adriano y su principal mentor Atiano, en la misma se debieron efectuar una serie de cuentas, por las cuales al nuevo emperador le sobraban cuatro nombres, precisamente los cónsules más fieles a Trajano.

Trajano

Cuarenta días después de estos incidentes Avidio Nigrino, Publilio Celso y Cornelio Palma, es decir tres de estos senadores, se citan en Roma. En la cartera promover la designación de Lusio Quieto como futuro emperador. Pero este encuentro no se hará realidad, ya que los tres encontraron la muerte ese mismo día 20 de septiembre. El primero de ellos, es decir Avidio,  a manos de su hombre más fiel nada más salir de Favencia. El siguiente de la lista fue Celso, mientras tomaba un baño antes de partir hacia la capital, en la Termas de Mercurio de la ciudad de Baiae. Por último Palma, esa misma noche en plena Via Appia apareció con tres flechas clavadas, tras ser abandonado por sus hombres.

La noticia de la muerte de sus tres amigos le llegó a Lusio Quieto mientras se encontraba en el sur de Jerusalén. Hacía poco que había conseguido por fin pacificar Judea,  tras lo cual inicio el camino de vuelta a su hogar en Mauritania. En su mente la necesidad de recuperar fuerzas, y reclutar más hombres para su cometido, que no era otro que enfrentarse a Adriano por el control del Imperio romano, como su buen amigo Trajano había deseado.

Destalle de la columna Trajana con los jinetes de Lusio Quieto.

Aunque los planes del nuevo emperador pasaban por otro sitio, tras acabar con los tres cónsules, le llegó el turno a la pieza más importante del puzle. Adriano envió a su fiel Atiano a apresar a Lusio Quieto, no viajaba solo, con él viajaban 2 legiones enteras. A pesar de lo cual, no debió ser fácil acabar con el pequeño ejército a caballo dirigido por el cónsul norteafricano, los descendientes de los jinetes númidas defendieron a su general hasta el último momento. Pero nada pudieron hacer para impedir la muerte junto a las playas de Judea del favorito de Trajano. Tras dicha muerte, parte de Roma debió dormir aliviada, una guerra civil se acaba de evitar.

La vuelta a Roma de Adriano.

¿Agradecimiento, arrepentimiento, practicidad, o falsedad? No creo que lleguemos nunca a conocer, los verdaderos motivos que llevaron a Adriano, a actuar de la  forma que lo hizo, tanto antes, como después de la muerte de Trajano. La historiografía nos ha presentado a los dos emperadores hispanos de Itálica como dos polos opuestos, el guerrero contra el culto, el valiente contra el cobarde, el ambicioso contra el conformista, y así un amplio etcétera. A buen seguro ni Trajano fue tan inculto, ni Adriano tan pacifista.

Tras la muerte de Lusio Quieto, el “grieguito” como era conocido Adriano por su pasión por la literatura griega, se disponía a preparar su regreso a Roma. Allí debía demostrar todo lo aprendido del profesor de profesores, el celtíbero Quintiliano, que se convirtió en uno de sus instructores tras quedar huérfano a los 10 años, y bajo la custodia de su predecesor Trajano. En definitiva la retórica aprendida de aquel, le iba a ser muy necesaria para lidiar con un Senado en contra, tras la decisión de Adriano de replegar velas en la conquista de Oriente, y la coincidencia de la muerte de cuatro cónsules.

Adriano

Antes de partir de Silicia, ya demostró cómo pensaba ganarse al pueblo de Roma y a sus senadores. Los homenajes a su antecesor ya empezaron en la propia Selinus, el lugar del sur de Anatolia donde había muerto Trajano. Las primeras muestras de lo que pasaría a continuación fueron el levantamiento del Mausoleo de Trajano en Selinus, y el cambio de nombre de la ciudad, la cual desde ese momento pasó a ser conocida como Traianóplis. Tras ello partió hacia Roma.

Por fin llegó el día tan deseado por la ciudad, ya que desde la marcha de Trajano cuatro años antes, ningún emperador había pisado la capital del Imperio. Roma entera salió  a la calle para recibir  a los héroes que habían llevado al Imperio a su máxima extensión. En los diferentes carros que iban llegando venían la representación de las conquistas, incluso el célebre trono de oro del rey Osroes I de Partía. Pero el momento más aplaudido fue la llegada del emperador Adriano, venía en una cuadriga, pero no venía solo, ya que junto a él viajaba una estatua de Trajano. De esta manera toda Roma pudo rendir homenaje al verdadero artífice de que el Imperio llegará hasta el golfo Pérsico.

Trajano elevado a la altura de los Dioses.

El Adriano religioso es uno de los emperadores más interesantes para conocer, ya que entre otras cosas, como buen helénico, no dudaba en preguntar al oráculo. A pesar de que en sus últimos tiempos practicó la  religión mistérica, es decir la que necesita de la experiencia para creer, no dudo en ser uno de mejores emperadores en promover el culto a Roma Eterna. Aunque este pasara por deificar a su predecesor Trajano.

El primer lugar donde Adriano pone a Trajano a la altura de los dioses, es en los relieves de Arco de Benevento, construido durante los últimos tres años de vida del emperador, para conmemorar la construcción  de la Via Trajana. Aunque su terminación se llevó a cabo durante el periodo de Adriano, que mando esculpir en el mismo plano a Júpiter, Juno, Minerva y el propio trajano recibiendo el rayo del Rey de Roma, este hecho deja a las claras la posición a la que Adriano elevó a Trajano.

Detalle del arco de Benevento.

 

El resto lo hizo durante su mandato que acababa de empezar, ya que se dispuso a llevar el culto a Trajano por las diferentes zonas del Imperio romano, a través de la construcción de al menos tres nuevos templos.

Para encontrar el primero de ellos no debían ir muy lejos los romanos. Tras la muerte de Plotina, la viuda de Trajano, en el año 124, Adriano mandó construir el Templo de Trajano y Plotina en Roma. El arquitecto del proyecto no podía ser otro que Apolodoro de Damasco, que además llevó a cabo el proyecto conjuntamente con la reconstrucción del Panteón de Agripa, por cierto a la nada despreciable cifra de 65 años.  Según algunas fuentes fue uno de las más impresionantes de Roma, rodeado de columnas de granito con capiteles de mármol blanco. Desgraciadamente solo se conoce del mismo gracias a la numismática y a una inscripción que se conserva en los museos del vaticano. Los expertos no se ponen de acuerdo en qué lugar se construyó, aunque las últimas hipótesis revelen que se colocó en la misma entrada del Foro de Trajano.

Para encontrar el siguiente de los templos erigidos en nombre de Trajano debemos dirigirnos a la ciudad de Pérgamo. Este templo parece ser que fue comenzado en tiempos del propio Trajano, pero tras su muerte el nuevo emperador mando terminarlo y consagrarlo de nuevo a su padre adoptivo. Dicho templo tenía una superficie de 68×58 metros y estaba rodeado de columnas de estilo corintio, todas ellas de mármol blanco. Debemos recordar que Pérgamo fue una de las ciudades helenísticas más importantes de la península de Anatolia, y por tanto de las preferidas del nuevo emperador. Hoy día se halla en plena reconstrucción, los trabajos están a cargo de arqueólogos alemanes, que tengan cuidado en Turquía, no vaya a seguir el mismo camino que el Altar de Pérgamo.

Templo de Trajano en Pérgamo

Pero el más impresionante de los templos erigidos en nombre de Trajano, fue construido en la ciudad que los había visto nacer a ambos. En efecto, sobre la parte más alta de la ciudad de Itálica, lo cual debió dar una imagen total de acrópolis griega, Adriano mandó a construir un impresionante templo de 107x 80 metros. Es decir para los amigos futboleros, todo un campo entero. El mármol para hacer sus cien columnas era de la isla griega de Eubea. Lamentablemente hoy día no queda nada del mismo, sobre el terreno que ocupó a partir del siglo II, hoy encontramos el cementerio municipal de Santiponce, construido en el siglo XX. Que mejor para hacernos una idea de cómo era que con este video:

Lo dicho, la historia afortunadamente está llena de interrogantes, posiblemente si no fuera así estaría muerta. La relación entre Trajano y Adriano es una de los mejores ejemplos, hoy día una parte de la historiografía se convierte en “trajanista” y la otra parte en “adrianista”. Sea como fuese esta relación, sin duda fueron dos de los más grandes emperadores de Roma, y para más inri nacidos en la Hispania Romana.

Si os a gustado, os invito a leer el siguiente:

El último atardecer del emperador Trajano en Selinus.

Mas info:

Adriano, José María Blazquez, Ed. Ariel 2008

La legión perdida, Santiago Posteguillo, Ed. Planeta, 2017

Imágenes: commons.wikimedia

Los almohades y el Alcázar de Jerez de la frontera.

A mediados del siglo XII, el imperio almorávide que controla al-Ándalus se encuentra prácticamente desmembrado. El emir Alí ibn Yusuf ante el empuje de los reyes cristianos de Aragón, de Castilla, y apoyados por los cruzados del Papa Inocencio II, decide centrar sus esfuerzos en el norte de África. En definitiva era allí donde este tenía su peor enemigo, los almohades. Estos últimos, dispuestos a recuperar el territorio perdido por el islam en la Península Ibérica, cruzan el estrecho en el año 1146. Uno de sus primeros lugares en conquistar Sherish, como llamaban los musulmanes a la ciudad que hoy conocemos como Jerez de la Frontera.

Los almohades.

En el año 1106 a la edad de 26 años, Ibn Tumart, inicia un recorrido por el mundo islámico. El primer lugar que recaló fue Córdoba, sin duda uno de los centros del saber más importantes de la época, tras instruirse en la doctrina de Ibn Hanz se dirigió, como buen musulmán, a La Meca, y finalmente a Bagdad. Doce años después estaba preparado para volver, en su zurrón una nueva teoría para el islam. Nada más volver empezó a predicar sobre la vuelta al islam más puro, acusó a los almorávides de politeístas y ateos, haciendo un llamamiento a los fieles para oponerse a ellos.

Para ocultarse de los almorávides fundó un ribat en las montañas del Atlas, desde allí organizó esta nueva comunidad, mitad religiosa, mitad militar. Varias tribus de las montañas se unirán al nuevo líder del Islam en el Magreb, según el mismo, descendiente del propio Mahoma. Pronto sus seguidores comenzarán a llegar a las ciudades, su misión difundir las nuevas doctrinas de Ibn Tumart y de paso contralar el cumplimento de las doctrinas del Corán.

Abd al-Mumin era el líder militar necesario que necesitaba la causa. Esta no era otra que lanzar la Yihad contra el infiel en este caso el Imperio Almorávide. A pesar de la muerte del líder religioso, unida al primer fracaso de no poder conquistar la capital almorávide en 1130, el proceso era irreversible. Como ha quedado dicho en 1146 llegan a la Península, una de las primeras plazas en entregarse fue Jerez de la Frontera. Finalmente un año después, la capital Marrakesh, cae bajo el dominio almohade, de esta manera Abd al-Mumin se convierte en el primer califa almohade de al-Ándalus.

Los almohades en Jerez.

Aunque esta época se considera bastante oscura en cuantos a fuentes, lo evidente es la fuerte islamización de la ciudad de Jerez. Al menos 18 mezquitas existían en la ciudad un siglo después cuando llegaron los cristianos. Por cierto de todas solo se ha mantenido la del Alcázar de Jerez, el hecho se lo tenemos que agradecer a Alfonso X el Sabio, que la convirtió al culto cristiano.

A pesar de que la capitalidad de al-Ándalus recaerá en Sevilla, Jerez de la Frontera fue la capital de la Cora de Sidonia y una de las ciudades más importantes del sur peninsular. Destacar que se convirtió en uno de los centros de enseñanza de muladíes, gracias a la construcción de varias escuelas coránicas. Parece ser que el propio califa se dirigía a Sherish, con el sobrenombre de “los primeros creyentes”, no en vano como hemos dicho fue uno de los primeros lugares en la península en acatar la imposición del nuevo Califato Almohade.

Su posición a mitad de camino entre el estrecho de Gibraltar y la capital Sevilla, parece ser la razón para convertirse en uno de los puestos militares con los que contaron los califas almohades. La ciudad de Jerez, que quedó completamente amurallada, fue uno de los centros de reclutamiento principales para relanzar la Yihad en el al-Ándalus.  Aunque será en el mandato de Yúsuf I, el Califa culto, amigo de Averrores, que vivió en Sevilla y proyecto la construcción de la Giralda. Ha quedado constancia también de su paso por el Alcázar de Jerez de la Frontera, lugar habitual de alguna de sus reuniones.

Detalle del ventanal de la Real colegiata de Roncesvalles, donde se observa la Batalla de Navas de Tolosa

La historia de los almohades en al-Ándalus es una historia de victorias como la de la Batalla de Alarcos, donde el Califa Al-mansur derrotó al rey de Castilla Alfonso VIII para frenar la reconquista, “la conquista para otros”. Pero también de derrotas como la de la Batalla de Navas de Tolosa en el año 1212, donde el sucesor de aquel, el Califa  Muhámmad an-Násir cayó derrotado ante la coalición formada por los cuatro reinos cristianos de la Península Ibérica, véase Castilla, Aragón, Navarra y Portugal. Esta última fue el inicio de la inexorable caída del Imperio Almohade en Al-andalus.

Pese a la caída de Córdoba en 1236 y la de la capital Sevilla en 1248, Jerez de la Frontera continuó bajo el dominio árabe hasta aquel día del 9 de octubre de 1264.  Ese día tras cinco meses de asedio por parte de las tropas castellanas, Alfonso X el Sabio entró en el Alcázar de Jerez de la Frontera para convertirla desde ese momento en cristiana. Parece ser que mientras Alfonso X entraba por la puerta de Rota a la ciudad, por la del otro costado, la Puerta Real, salían todos y cada uno de los habitantes de la misma, algunos, camino de Granada, y los otros al Norte de África. Tras lo cual el rey castellano mandó repoblar Jerez de la Frontera.

Alfonso X en el Alcázar de Jerez de la Frontera

Afortunadamente para nosotros, antes de ser expulsados de la Península, los almohades dejaron su impronta en el arte, ya que gracias e ellos podemos disfrutar de una Giralda, y de una Torre del Oro en Sevilla, y de nuestro protagonista de hoy el Alcázar de Jerez de la Frontera.

El Alcázar de Jerez de la Frontera.

Cuatro siglos después de la llegada de Alfonso X, la familia Villavicencio se hace con la titularidad del antiguo Alcázar árabe. A partir del siglo XVIII se inicia la construcción de algunos de los edificios que hoy día se pueden visitar. De esta época es muy recomendable el Palacio de Villavicencio, donde se encuentran algunos espacios museizados, como una farmacia del siglo XIX, y una Cámara Oscura desde donde se contempla toda la ciudad.

Pero si lo que nos interesa es el periodo almohade, el edificio no nos defraudará. Uno de los primeros lugares que podemos visitar es la puerta original del Alcázar durante los comentado siglo XII-XIII, veremos la típica entrada en recodo por motivos defensivos y a además rematada con un arco de herradura.

Justo al lado encontraremos, perfectamente restaurada la Mezquita antes referida. Además con todos sus elementos, desde un pequeño minarete desde donde se llamaba  a la oración, a una antesala o patio previo, donde a través de una fuente se procedía  a la purificación antes de entrar, también denominada Ablución. Tras lo cual se pasaba a la sala de las oraciones, con la quibla y el mihrab que señala la dirección de la Meca. Por sus reducidas dimensiones debía ser un espacio privativo del wadi de Sherish.

Después de traspasar el Patio de Armas medieval, y los jardines, que a pesar de mantener la estructura original almohade han sido restaurados, llegaremos a una zona donde se efectúan todavía actuaciones arqueológicas. En la misma se han encontrados los restos más antiguos del Alcázar, datados en el siglo X, es decir en la primera época Califal. Junto a los mismos existen algunos de la época almohade en cuestión, como unos aljibes y norias para la extracción de agua, y un horno de pan.

Puerta de entrada desde la Medina
Mezquita
Recreación de las norias de extracción de agua

El siguiente destino de la visita es sin lugar a dudas el más bonito de la misma. Los baños árabes, también de uso privativo del Alcázar, que además de las tres zonas habituales de agua fría, templada y caliente, tenían un techo con huecos en forma de estrella, sin duda ofrecerían un espacio singular. En el mundo árabe los baños constituían un lugar especial, a buen seguro este techo con estrellas les recordaba las noches del desierto. En este punto aplaudir a los restauradores del Alcázar, ya que tuvieron a bien, poner en valor el hallazgo de unos restos del techo original, para mostrárnoslo de esta forma tan especial.

Baños Árabes
Hornos para el calentamiento del agua de los Baños Árabes

No muy lejos de estos baños, encontraremos el único lugar de todo el conjunto que sirvió de residencia. Se trata de una sala cuadrangular que debió servir como lugar de reunión o protocolo, en cada uno de los costados una puerta que daba a unas pequeñas habitaciones privativas. Aunque hoy día se la denomina Pabellón Real, no existen muchas posibilidades de que esa hubiera sido su función, al menos en el mundo almohade.

Por último visitaremos las dos torres que se mantienen de la época almohade. La primera de planta cuadrada, denominada Torre de la Puerta del Campo, que era precisamente su función, ya que servía para proteger una de las entradas al Alcázar. Y por otro lado, la torre planta ortogonal, con sus 21 metros de altura servía para el control del territorio, sus vistas son las mejores de todo el complejo.

Paso de Ronda y al fondo la Torre Octogonal

Si os ha gustado esta historia, podéis echar una vistazo a esta otra:

Gormaz, la fortaleza califal más grande de Europa, obra de Al-Hakim II

Más info:

Historia de la España Islámica, W. Montgomery Watt, 1965

Historia de Jerez de la Frontera, José Luis Repetto Betes, 1987