Una mirada al debate sobre el mundo de Tartessos.

Sin duda el conocimiento de la pretendida primera cultura autóctona de la Península Ibérica, es decir los tartessos, sigue siendo hoy día uno de los mayores quebraderos de cabeza de historiadores y arqueólogos. Es cierto que no existe una postura oficial sobre el tema, pero hoy día se da por sentado que estamos hablando de la primera entidad política autóctona de la Península Ibérica.

En este artículo intentaremos poner un poco de luz en el estado actual de las investigaciones, por cierto muy escasas, a modo de resumen conoceremos los principales aspectos sociales, económicos, culturales y religiosos en especial de los primeros pasos de la cultura tartésica. Todo ello desde un enfoque de curiosidad y de interrogación, ante claras políticas nacionales que dan la espalda al intento de los profesionales del sector por sacar a la luz la verdad sobre los Tartessos.

Dónde se desarrollo Tartessos.

Es evidente que lo primero que debemos conocer es el espacio geográfico donde surgió la cultura tartésica. Hoy día existe el consenso generalizado que dicha cultura surgió aproximadamente en el siglo X aC,  en el triangulo que forman las actuales ciudades de Huelva, Cádiz y Sevilla, pero más concretamente en torno a los cursos bajos del rio Guadiana y Odiel, o al menos eso reflejan los hallazgos arqueológicos. Destacar que posteriormente se expandirá por el resto de la actual Andalucía y Extremadura.

Este espacio geográfico en torno a dicho siglo X aC., se le asigna a la cultura prehistórica del Bronce Atlántico final. Una de sus restos arqueológicos que denotan su particularidad son las estelas de guerreros, que son grandes lajas de piedra grabadas con figuras de un guerrero. Debido a la descontextualización con las que fueron halladas la gran mayoría, al principio fueron asignadas como señalización de sus tumbas. Pero la falta de registro óseo, no solo en torno al hallazgo de las mismas, sino en el espacio geográfico asignado al inicio de la supuesta cultura tartésica, ha llevado a consensuar que son marcadores territoriales, ya fueran de explotaciones agrícolas, mineras o simplemente lugares de paso a los mismos.

Este hecho, junto a la falta de enterramientos, puede ser uno de los indicios de que estamos ante una cultura diferente, tanto del resto de la Península Ibérica, como la de sus futuros integrantes venidos de fuera, véase fenicios y griegos. Para solucionar el entuerto respecto a la forma de despedir a sus muertos, los expertos ven en algunos restos arqueológicos hallados en los ríos de la zona, una posible respuesta.

Depósito de la Ría de Huelva.

En la primavera del año 1923 durante los trabajos de limpieza del fondo de la Ría de Huelva una draga extrajo del fondo 397 piezas metálicas. La gran mayoría eran armas y entre ellas destacaban algunos de los mejores ejemplos de espadas en lengua de carpa de la Península. Junto a ellas lanzas, puñales, o puntas de flecha completaban el atuendo de un supuesto guerrero tartésico, pero a ello debemos añadir adornos como fíbulas y alfileres.

Lo fácil era creer que llegaron allí debido al hundimiento de algún barco mercante, pero posteriores hallazgos pusieron en entredicho esta hipótesis, entre ellos un casco griego o una estatuilla del Dios Melkart. Además de las diversas dataciones que daban fechas comprendías entre el 1300 y el 750 aC.

Con todo ello los profesores de la Universidad de Sevilla, Belén y José Luis Escacena, nos proponen una hipótesis en 1995. El ritual para el traspaso de sus muertos por parte de los Tartessos consistía en depositarlos mediante algún sistema en los ríos de la zona, junto a ellos los típicos ajuares. Este hecho no es exclusivo de la cultura tartésica, sino una corriente que llega desde las culturas Atlánticas, ya que en diferentes zonas se han hallado vestigios similares e incluso algunas veces junto a restos óseos.

Depósito de la Ría de Huelva

A pesar de ello, esta falta de exclusividad no puede restar un ápice de importancia del hecho diferenciador con las costumbres mayoritarias en la Península Ibérica, antes y durante la cultura de Tartessos, evidentemente hablamos de la inhumación y de la incineración. Por cierto prácticas que adoptaran nuestros protagonistas, tras la llegada de fenicios y griegos a la Península Ibérica, cambiando su peculiar forma de despedirse de sus allegados.

También decir que esta postura encuentra sus detractores, que ven muy difícil que todos los materiales depositados a lo largo de un amplio espacio temporal fueran a parar al mismo destino. Estos siguen apostando por el hundimiento de un supuesto barco, o bien una deposición ante el final de un linaje que perdió sus posesiones. A ambas posturas se les escapan detalles, como el casco griego.

La religión de los Tartessos.

Un pequeño inciso para recordar a la religión como la gran desconocida de esta supuesta cultura tartésica. El hecho diferencial de despedirse de sus muertos en un entorno natural, nos puede llevar a interpretar prácticas religiosas arraigadas a la naturaleza, posiblemente muy similares a celtas o íberos. Es evidente que hablamos de su religión intrínseca, ya que tras el contacto con fenicios y griegos adoptaron, como en el caso de las ciudades  que veremos a continuación, tradiciones alóctonas.

A partir de este punto entraría en juego, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la Península, en lo referente al mundo de los Tartessos. Estamos hablando de Cancho Roano en la provincia de Badajoz, según todos los indicios un templo religioso. Pero a mi parecer poco definitorio para conocer dicha religión tartésica, solo es necesario recordar que este yacimiento esta datado aproximadamente en el año 550 aC., fecha donde se inicia el colapso de los tartésicos y el traspaso al pueblo prerromano de los turdetanos.

El nacimiento de las ciudades ¿Tartésicas?

Dos han sido las principales posturas entre la historiografía para el conocimiento de la génesis de la cultura de los Tartessos.  La primera de ellas denominada “colonialista” nos muestra un sustrato oriental en el inicio de la misma, sus defensores por cierto cada vez menos, se apoyan en la llegada de fenicios y griegos. Estos desde el siglo X aC., y con anterioridad a los primeros asentamientos de estas culturas en la Península se fueron introduciendo entre los indígenas del Bronce Atlántico final, cambiando sus costumbres y gestando esta cultura tartésica.

Pero la que con más evidencias se defiende es la postura “evolucionista”. También se basa en la llegada de fenicios y griegos, pero para interactuar comercialmente con los indígenas y conformar esta supuesta sociedad Tartésica. A través de estos contactos las élites locales introducirán estas nuevas costumbres, adaptándolas a la idiosincrasia de la población autóctona. Es en este lugar en que aparecen las ciudades en la Península Ibérica, dejemos de lado si son fenicias, los primeros orientales en asentarse, o son Tartésicas, ya que sigue siendo motivo de discusión diaria entre los expertos, sino que se lo expliquen al célebre tesoro del Carambolo, que un día se levanta como tartésico y al otro como fenicio.

Los asentamientos del siglo X aC., es decir al principio de Tartessos, son los típicos poblados de la prehistoria reciente de la Península Ibérica, en este caso en forma de casas circulares de una sola estancia y con materiales poco duraderos. Sin duda como era habitual entre las economías dedicadas a la agricultura y ganadería de subsistencia, regidas por algún tipo de entidad superior, como nos muestran las estelas guerreras. Pero algo cambió con la llegada de los primeros fenicios en el siglo IX aC., como es sabido esta se produjo, entre otros aspectos, para conseguir minerales con los que pagar tributos a los Asirios. Por lo que la serranía de la actual Huelva se convierte en su destino, oro, plata, cobre o estaño fue su reclamo.

Esto produjo un rápido cambio en los asentamientos, los fenicios aportaron sus casas rectangulares, con diferentes estancias e incluso de dos niveles. Todas ellas en torno a calles estructuradas y la aparición de los edificios públicos, ya fueran económicos, políticos o religiosos. Ambos aspectos son importantes para asignarles el cambio de nomenclatura de poblados a ciudades.  De esta primera fase son ciudades como la actual Cádiz o el Poblado de Doña Blanca, ambas de clara asignación a los fenicios. Pero también otras como Huelva, que como veremos posteriormente se sigue dudando seriamente en asignarlas a unos, a otros, o a ambos.

Tejada la Vieja.

Sin duda uno de los yacimientos más significativos de esta transición, además el más claramente asignado a una cultura autóctona, es decir Tartésica, aunque usando la fisonomía de las ciudades fenicias de la costa. Su extensión de más de 6 hectáreas nos revela una ciudad de mediano tamaño, a mitad de camino entre las zonas de extracción de minerales y los puertos de embarque de los mismos.

 

Estamos por lo tanto ante una de las primeras ciudades supuestamente tartésicas, bien organizada mediante manzanas y calles, pero todavía en fase incipiente de separación de lo público y lo privado. Es necesario recalcar que su técnica constructiva a base de un zócalo de piedras que se apoya en la montaña sin ningún tipo de cimiento, es la habitual en las culturas mediterráneas de esa época.

La cerámica de los Tartessos.

Como es conocido en la prehistoria, a partir del neolítico, uno de los mejores marcadores de las diferentes sociedades o culturas son los restos de cerámicas. Tartessos también encuentra en este aspecto un hecho diferenciador. Si bien estamos hablando de un periodo donde la cerámica de boquique inunda gran parte de la Península Ibérica, en el espacio geográfico que se asigna a la cultura tartésica aparecen dos bien diferentes.

Por un lado encontramos la que podemos decir como vajilla de diario, se trata de la cerámica de retícula bruñida, de color oscuro y hecha de forma rudimentaria a mano o bien a torno lento, su aspecto es bastante tosco. En cambio la denominada cerámica pintada de estilo Carambolo, ofrece un aspecto bastante mejor, debía ser la vajilla de las clases más altas. Su elaboración no debía ser muy diferente a la anterior, pero pintada con tonos rojos sobre un fondo ocre, su aspecto era mucho más agradable.

La llegada a la historia de los Tartessos.

Hasta este momento hemos hablado de enterramientos, hábitats o cultura material, aspectos todos ellos que nos sirven para diferenciar a los Tartessos de otras sociedades prehistóricas de la Península Ibérica.  Pero con la llegada a la zona de los griegos en el siglo VII aC., de repente nos encontramos que aparte de evidencias arqueológicas, tenemos evidencias escritas para pensar en la existencia de esta cultura tartésica.

Sin duda la principal viene del padre de la historia de occidente. Heródoto nos describe los contactos de los griegos foceos con el rey Argantonio, en algún momento entre los siglo VII-VI aC. Además nos lo describe como un rey que ejerce la tiranía como forma de gobierno. Es preciso recordar que ese adjetivo no es para nada peyorativo en el mundo griego, que ven a los tiranos como los que proporcionaron a la Antigua Grecia, las mejoras económicas que propiciaron la llegada de la democracia griega.  Por lo tanto no es de extrañar que Heródoto nos describiera a Argantonio como un rey bueno, que ayudara a su pueblo e incluso a los griegos.

Sobre la cuestión de la longevidad de este rey, 120 años de ellos 80 en el cargo, se suele solucionar con el pensamiento de encontrarnos ante una dinastía, todos ellos con el mismo nombre. Pero además en esta lista de reyes tartésicos, según el profesor Gonzalo Bravo,  aparecen otros nombres, unos de ellos míticos como Nórax o Gargoris, junto a otros supuestamente reales como el rey Habis.

Los Tartessos en el periodo orientalizante.

A partir de aquí, entre las escasas fuentes literarias y la arqueología, se nos ha presentado esta primera entidad política en forma de estado de la Península Ibérica. Supuestamente con una gran capital de nombre Tartessos, que a pesar de los esfuerzos entre otros de A. Shulten seguimos sin conocer su paradero.

Como ha quedado reflejado anteriormente, la llegada de fenicios y griegos transformó esta sociedad. Su economía pudo ser de las más prósperas del Mediterráneo. Su minería especialmente en cuanto a la plata, complementada con los avances tecnológicos llegados con los fenicios hizo que su orfebrería recorriera el Mediterráneo. Se generalizó el torno alfarero para una producción en serie de cerámica de alta calidad, junto a la introducción de la metalurgia del hierro.

Anillo de oro de la Necrópolis de la Joya en Huelva
Anillo de oro de la Necrópolis de la Joya en Huelva

Todo ello de la mano de las mejoras ganaderas y agrícolas, especialmente en el aprovechamiento de las ricas tierras para la producción de vid y olivo, productos de un alto rendimiento económico. Esto proporcionó las evidentes élites locales que acometieron las referidas mejoras en las ciudades, además de las fortificaciones de las mismas.

Necrópolis de la Joya en Huelva.

Pues bien todo este espectacular Tartessos, sigue esperando una confirmación clara de su existencia. Mientras historiadores y arqueólogos siguen buscando evidencias, nuestras autoridades parece que no han estado, ni están por la labor de desenterrar esta primera entidad política de la Península Ibérica, o al menos ese puedo deducir, de hechos como el que quiero narrar a continuación.

Hace unos meses en Caminando por la historia hacíamos referencia a Asta Regia, el yacimiento cercano a Jerez de la Frontera como una posible Tartesso (si os apetece conocerlo seguir este enlace). A los pocos días,  via redes sociales, se puso en contacto con nosotros uno de los arqueólogos encargado de las excavaciones en el centro de Huelva, en los años 80 del siglo XX. Su contestación me llamó la atención; “que nadie busque Tartessos, porque está debajo de Huelva y nadie la va a sacar de allí”.  Además de asegurar que las tumbas reales de los reyes tartésicos se encontraba en ese lugar. Hacía referencia, entre otros, al yacimiento arqueológico de la necrópolis de la Joya de Huelva, como  muestra me envió estas dos fotografías sobre un periódico del 29 de diciembre de 1982, sin duda como se suele decir no tienen desperdicio.

Como evidentemente no podemos asegurar nada, nos debemos dirigir a los museos, para localizar algunas de las piezas extraídas del lugar antes de que fuera abandonado el yacimiento, y puesto tierra sobre el mismo, al menos en ciertas partes. Parece ser que las autoridades municipales temían por sus planes urbanísticos.

Museo de Huelva.

Según el director de este museo en el año 2015, el Sr Pablo S. Guisande. La necrópolis de la Joya de Huelva tenía al menos 19 tumbas con abundantes muestras de que sus inquilinos podían haber sido reyes tartésicos. Entre otros elementos se localizaron gran cantidad de joyas de oro, plata y bronce, además de elementos foráneos como el marfil o los huevos de avestruz.

De todos ellos destacar una pieza hallada en la tumba nº 17 que servía de tapacubos para un carro, hecho que demuestra el alto estatus del individuo que allí se hallaba.  También podemos destacar dos jarrones con una fisonomía única en el mundo, hecho diferencial que nos puede remitir a una cultura única. Uno de ellos compartía tumba con el anterior elemento, se trata de un jarrón con una flor de loto invertida con soporte en forma de cono. El otro se halló en la tumba de al lado, la nº 18, y se trata de un curioso jarro con un asa en forma de ciervo y parte superior en forma de caballo. Os dejo al final la web del museo para que podáis conocer el resto de elementos.

Jarrones de la Necrópolis de la Joya en Huelva

Conclusiones.

Hemos comenzado diciendo que estamos ante uno de los periodos más significativos de la protohistoria de nuestra Península Ibérica. Sin duda poder conocer algún día los inicios de nuestra historia es una tarea apasionante. La mítica ciudad de Tartessos podría desvelarnos muchos secretos y además poderla comparar con ciudad históricas de este periodo, como Atenas o la propia Roma dando sus primeros pasos.

Los detractores de esta pretendida primera cultura Hispana, suelen poner el acento en la similitud con los fenicios. Y digo yo, más de 300 años de convivencia son suficientes para adquirir comportamientos y aprender de otras culturas para hacer progresar la propia. Está claro por el registro arqueológico que los tartésicos aprendieron muchas cosas de los fenicios, y estos últimos han pasado a la historia como comerciantes. Por lo que el espacio de convivencia y no de ocupación parece el más lógico para encontrar la verdad sobre el mundo de los Tartessos. Intentaremos estar atentos a las noticias que sigan surgiendo en este apasionante tema.

Os dejo con una de las historias más entretenidas que podéis encontrar sobre el mundo tartésico de la pluma de Manuel Pimentel.

Más info:

Tarteso y el periodo colonial, María Pilar San Nicolás, Tema 9 de Prehistoria reciente de la Península Iberica, Ed. Uned, 2013.

Nueva Historia de la España Antigua, Gonzalo Bravo, Ed, Alianza, 2011

Imágenes:

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Enlaces de interés:

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Algunos de los mejores ejemplos del Megalitismo en Península Ibérica.

La propia palabra que proviene del griego nos define lo que vamos a hablar; mega (grande) y lithos (piedra). Es decir todas las construcciones arquitectónicas que utilicen grandes bloques de piedras las podemos encasillar aquí, desde las pirámides egipcias o mayas, a los recintos ciclópeos de la cultura micénica. Pero hoy día, este vocablo se acota  a la más antigua arquitectura monumental aparecida durante la prehistoria.

Además podemos añadir, que si pesar de que los primeros estudios señalaban un origen mediterráneo de dichas construcciones, en las grandes culturas egipcias o griegas. Hoy día gracias a las nuevas dataciones de C14, se conoce que tuvieron su origen en la Europa Occidental, donde hallamos un protagonismo especial de la Península Ibérica.

Sus constructores.

Para conocerlos un poco mejor debemos trasladarnos al final de Epipaleolítico o el Mesolítico peninsular, y conocer como estas construcciones es el paso definitivo hacia el Neolítico. Si atendemos a las dataciones de C14, actualmente las más antiguas de la Península pertenecen a la fachada Atlántica de Portugal, donde llegan incluso a los 4.700 años aC. Es decir a las postrimerías de la cultura de los concheros portugueses.

Si la llegada del Neolítico lleva consigo la sedentarización como una de sus principales características, el Megalitismo es el resto arqueológico que mejor la representa. El esfuerzo, el tiempo y el trabajo,  sin olvidar la complejidad técnica de estas construcciones, son el mayor síntoma de que los primeros hombres y mujeres que practicaron la agricultura y la ganadería, no pensaban moverse del sitio. Además de ser un verdadero símbolo de marcador territorial, por el cual dejaban bien claro que aquellas tierras pertenecían a alguien, para explotaras económicamente al servicio de la comunidad.

Pero el Megalitismo no nos transmite solo la sedentarización, sino que podemos deducir de su construcción aspectos como las primeras diferencias sociales. Dichas construcciones es difícil llevarlas a cabo si no existe, desde quien las proyecte, a quien estructure el trabajo, que a veces incluía el desplazamiento de piedras que pasaban varias toneladas, a cientos de kilómetros de distancia. De la misma forma, que algunos autores como el Robert Chapman, ven en las primeras construcciones de tumbas megalíticas un premio a los dirigentes y fundadores de estas nuevas comunidades neolíticas.

Otro aspecto interesante es su utilidad, ya que las diferentes tipologías de construcciones que veremos a continuación llevan consigo un aspecto eminentemente religioso. Desde lugares de culto, a lugares de reunión de la comunidad y especialmente un sitio para enterrar  a sus muertos. Con el Megalitismo nace por primera vez el concepto necrópolis, este lleva consigo una clara separación del mundo de los vivos al de los muertos. Su utilización nos demuestra de nuevo su clara determinación de sedentarización, en definitiva fueron reutilizados durante miles de años, incluso hasta la llegada de las comunidades metalúrgicas.

Distribución por la Península ibérica y sus principales ejemplos.

Sin más dilación pasaremos a conocer algunos ejemplos que nos ayudaran a conocer mejor estas construcciones megalíticas de la Península Ibérica.  No sin antes hacer un par de incisos; el primero de ellos es apreciar que la mayoría de estas construcciones son periféricas, es decir en el interior de la península se han encontrado muy pocas de ellas. Además las halladas principalmente en la meseta norte, desde Salamanca hasta Burgos se suelen asignar algún tipo de conexión con las portuguesas o las del Cantábrico.  Un segundo aspecto importante es el uso esencialmente funerario de las dichas construcciones en la Península Ibérica, con contadas excepciones en Portugal y Cataluña de mehires y crómlechs.

Portugal.

Sin duda uno de los espacios geográficos más interesantes para conocer el Megalitismo Ibérico. Destacar que en su fachada Atlántica de norte a sur se han localizado miles de estas construcciones, desde simples menhires a complejas cámaras funerarias. A pesar de poder encontrarlas por todo el país, dos regiones se llevan la palma; El Alentejo y el Algarve. Recordar como ha quedado señalado que son las más antiguas de la Península Ibérica, con más de 6.700 años de historia. De todas ellas por su singularidad os presento estas dos, y os invito a conocer esta página web: portugalnummapa

Crómlech de los Almendros.

Para localizarlo nos dirigiremos al centro del país luso, a mitad de camino entre las ciudades de Badajoz y Lisboa. Allí encontraremos una de las construcciones más originales de la Península. Se trata de un gran círculo de menhires, de los cuales todavía se pueden observar cerca de un centenar de ellos.

Tras ser descubierto en los años 60 del siglo XX, sus dataciones  han revelado que es muy anterior a la construcción del célebre Stonehenge. Algunos se aventuran a confirmar que se inició en el 6.000 aC., para ser completado con la llegada del Megalitismo en el V milenio aC.  Lo cierto es que parece ser un templo dado que hasta el mismo llegaba un camino de tierra, sin duda podía ser un lugar de peregrinaje o de reunión de la comunidad. Es más complicado entrar en las interpretaciones sobre su posible significación astronómica, pero se hace evidente su orientación con el astro rey.

Anta de Zambujeiro.

No debemos caminar mucho para conocer la siguiente de estas construcciones. A escasos 10 km encontramos uno de los dólmenes  más importantes de la Península ibérica, destacar que “anta”, es el nombre portugués de este tipo de construcciones megalíticas.

Fue construido aproximadamente en el año 3.000 aC. Sus enormes dimensiones, hasta 6 m. de altura interior,  lo llevan a un lugar de privilegio para conocer este tipo de construcciones en la Península. En su interior una sala que sirve como cámara funeraria cubierta por grandes losas, que son sujetadas por siete grandes piedras verticales. Para llegar a la misma existía un pasillo corredor de 15 m. también cubierto especialmente en su último tramo.

Resaltar que la utilización de estos espacios no era  para una época restringida. Sino que los depósitos de fallecidos se hacían en algunos casos a lo largo de miles de años, para colocar a los últimos individuos se arrinconaban los restos más antiguos junto a sus pertenencias. Además significar que en dichos lugares se llevaban cabo ritos de despedida de los difuntos, esto se deduce del encuentro de fuego u ocre en dichas estancias.

Galicia y Cornisa Cantábrica.

En todo el norte peninsular, desde Galicia hasta Navarra,  se han localizado gran cantidad de estas construcciones, especialmente con funciones funerarias. Destacar además la significativa cantidad de ellas con grabados y señales que no dejan de incidir en el tema de la territorialidad.

Las más antiguas pertenecen aproximadamente al año 4.300 aC., es decir unos siglos posteriores al inicio en Portugal de estas construcciones, pero con gran similitud con estas últimas.

Dolmen de Dombate.

Para encontrar la construcción más significativa de esta zona, debemos acudir a la localidad coruñesa de Cabaña de Bergantiños, situada a unos 60 km de la capital. Se trata de un dolmen muy similar al descrito de Zambujerio, pero de más reducidas dimensiones. Su altura era de aproximadamente 1,80 m. y curiosamente su cubierta estaba sostenida por siete grandes piedras. Es complicado precisar si este número significaba algo para los habitantes del neolítico, pero dicha cantidad se ha encontrado en varios aparte de Dombate y el anteriormente descrito.

Su estudio nos ha revelado aspectos interesantes, como por ejemplo el tema de los grabados ya que muchas de las losas contaban con este tipo de ornamentación. Por otro lado, los curiosos intervalos de utilización del mismo, ya que si su primera construcción se remonta al año 3.800 aC. Mil años después se completaba con el acceso a través del pasillo corredor y una gran losa que servía como puerta. Destacar por último que durante la cultura del Vaso Campaniforme, es decir alrededor del año 2.000 aC., su utilización era plena, para abandonarse progresivamente tras la desaparición de dicha cultura.

Andalucía.

Según estudios recientes se han catalogado más de 1500 construcciones megalíticas en la comunidad andaluza. Curiosamente la mayor concentración se encuentra en ambos extremos, las provincias del Almería, Granada y Huelva, pero el más espectacular de todos y que sirve de portada de este artículo la hallamos en la provincia de Málaga.

Conjunto arqueológico Dólmenes de Antequera.

Denominación adoptada en el año 2016, tras ser declarados Patrimonio de la Humanidad. Se trata de una zona museizada en los alrededores de la ciudad malagueña de Antequera. Concretamente se trata de una serie de yacimientos que van desde el Neolítico, sus dataciones más antiguas nos reportan al año 4.500 aC., a las diversas etapas de la prehistoria reciente.  Los más importantes son los siguientes.

Dolmen de Menga.

Sin duda para los expertos del tema una de los más impresionantes y peculiares  construcciones megalíticas de toda Europa. Su construcción se llevó a cabo hace unos 5.700 años. Se trata de un enorme sepulcro de corredor, que contiene algún de las soluciones constructivas más interesantes de Europa, sobre la cual se siguen desatando diversas conjeturas.

Se halla distribuida en tres partes, un atrio que actúa a modo de recibidor y que algunos lo catalogan como una parte más del corredor que da acceso a la gran cámara funeraria. De ella llama la atención varios aspectos, como por ejemplo los tres pilares centrales y alineados, que son únicos en el mundo megalítico, y que sustentan las enormes losas de la cubierta con un peso aproximado de 120 toneladas, hecho que nos revela la enorme cantidad de personas que debieron trabajar en su construcción.

Otros aspectos interesantes son un pozo muerto en el interior, con una profundidad de cerca de 20 m. que se desconoce su utilidad, o bien la incógnita de su orientación al contrario de la salida del sol.

Dolmen de Viera.

Más pequeño que el anterior y descubierto por los hermanos Viera a principios del siglo XX. Es también un sepulcro de corredor, aunque de unas dimensiones más reducidas que el Dolmen de Menga, al contrario que este último su orientación respecto al sol,  sí que es la habitual en este tipo de construcciones. Es decir durante los equinoccios de primavera y otoño el sol entra hasta el fondo de la cámara funerario. Su construcción fue posterior a las de su compañero y por lo tanto se especula que pudo ser por una comunidad con diferentes costumbres religiosas.

Dolmen de El Romeral.

En este caso nos encontramos ante un nuevo sepulcro de corredor, que se haya situado a unos dos kilómetros de los anteriores. Descubierto por los mismos hermosos Viera a principios del siglo XX. Entre sus peculiaridades destaca la doble cámara funeraria y su orientación hacia la cercana sierra del Torcal. Este hecho vuelve a generar las especulaciones de diferentes motivos religiosos a la hora de construir estos depósitos funerarios. Destacar por último que su datación dio como resultado que fue el último de los tres en ser construido, llegando incluso a especularse que sus promotores pertenecían a las primeras culturas metalúrgicas.

Cataluña.

En la zona de Cataluña encontramos un aspecto geográfico que ha llamando la atención, se trata de la línea fronteriza del río Llobregat, por alguna circunstancia que desconocemos no existe prácticamente ninguna representación al sur de dicho río. Por otro lado algunos restos hallados de los que describiremos a continuación han proporcionado la información de contactos transpirenaicos culturales.

Conjunto megalítico de Rosas.

Situada al norte de la provincia de Girona y junto al mar encontramos esta frecuentada ciudad costera. Junto a ella, sobre la montaña que domina la bahía, un espectacular recorrido a pie de escasa dificultad nos lleva a conocer diferentes construcciones megalíticas, entre ellas dólmenes, menhires y cistas funerarias.

De todos ellos es el más importante en cuanto a tamaño y conservación, es el Dolmen de la Creu d’en Cobertella, además constatar que es el mayor de toda Cataluña.  Este sepulcro corredor datado aproximadamente en el año 3.000 aC., tiene unas dimensiones interiores de 5 m. de largo y más de 2 m. de altura. Su cubierta es una gran losa de más de 4 toneladas.

Como novedad resaltar que existen dos menhires, (menhires de la Casa Cremada) de una altura aproximada de 2,40 m. Como ha quedado dicho este tipo de construcciones megalíticas, por cierto las más sencillas, no son muy habituales dentro de la península.

Yacimiento arqueológico de Reguers de Seró.

Dejamos para el final uno de los conjuntos posiblemente más desconocidos, pero sin duda más curiosos de la Península. Descubierto en 2007 mientras se realizaban las obras de construcción de una canal de regadío. Destacar que una de las máquinas que trabajaban en ella topó con unas grandes losas de piedra.

Tras las diferentes investigaciones arqueológicas se consideró que su última utilidad fue como una gran cista funeraria del III milenio aC., utilizada por lo tanto por las denominadas culturas campaniformes. Pero lo que más llamó la atención fueron las decoraciones grabadas que tenían los monolitos, tras diversas investigaciones se encontró que había sido reutilizadas. Así se dictaminó que su primera utilidad fue como dos grandes estelas, la mayor de ellas de más de 5 m. de altura. Posiblemente fueron un gran marcador territorial, pero lo que resulta más curioso es su vinculación con otras de más cercanas del prepirineo catalán, y con otras situadas al otro lado de los Pirineos. Sin duda es un síntoma de algún tipo de contacto cultural o incluso religioso.

Hoy día las estelas se pueden observar en el museo “Seró espai Trasmissor” situado en las cercanías del municipio leridano de Artesa de Segre. Además dirigido por un gran amigo y mejor profesional, Xavi Bermúdez. Su visita no os dejará indiferentes, os invito a conocerlo mejor en su página web: museucn

Cualquier lista de este tipo está sujeta a diferentes interpretaciones, a buen seguro querréis aportar alguno más, os invito a ello en apartado de comentarios.

Hoy os invitamos a leer este articulo muy relacionado con el tema:

El Neolítico, el porqué del mayor cambio en la historia de la Humanidad.

Más info:

Prehistoria reciente de la Península Ibérica, Coor. Mario Menéndez, Ed. Uned, 2013

Imágenes: commons.wikimedia

Imagen de portada: javierperezgonzalez

Los almohades y el Alcázar de Jerez de la frontera.

A mediados del siglo XII, el imperio almorávide que controla al-Ándalus se encuentra prácticamente desmembrado. El emir Alí ibn Yusuf ante el empuje de los reyes cristianos de Aragón, de Castilla, y apoyados por los cruzados del Papa Inocencio II, decide centrar sus esfuerzos en el norte de África. En definitiva era allí donde este tenía su peor enemigo, los almohades. Estos últimos, dispuestos a recuperar el territorio perdido por el islam en la Península Ibérica, cruzan el estrecho en el año 1146. Uno de sus primeros lugares en conquistar Sherish, como llamaban los musulmanes a la ciudad que hoy conocemos como Jerez de la Frontera.

Los almohades.

En el año 1106 a la edad de 26 años, Ibn Tumart, inicia un recorrido por el mundo islámico. El primer lugar que recaló fue Córdoba, sin duda uno de los centros del saber más importantes de la época, tras instruirse en la doctrina de Ibn Hanz se dirigió, como buen musulmán, a La Meca, y finalmente a Bagdad. Doce años después estaba preparado para volver, en su zurrón una nueva teoría para el islam. Nada más volver empezó a predicar sobre la vuelta al islam más puro, acusó a los almorávides de politeístas y ateos, haciendo un llamamiento a los fieles para oponerse a ellos.

Para ocultarse de los almorávides fundó un ribat en las montañas del Atlas, desde allí organizó esta nueva comunidad, mitad religiosa, mitad militar. Varias tribus de las montañas se unirán al nuevo líder del Islam en el Magreb, según el mismo, descendiente del propio Mahoma. Pronto sus seguidores comenzarán a llegar a las ciudades, su misión difundir las nuevas doctrinas de Ibn Tumart y de paso contralar el cumplimento de las doctrinas del Corán.

Abd al-Mumin era el líder militar necesario que necesitaba la causa. Esta no era otra que lanzar la Yihad contra el infiel en este caso el Imperio Almorávide. A pesar de la muerte del líder religioso, unida al primer fracaso de no poder conquistar la capital almorávide en 1130, el proceso era irreversible. Como ha quedado dicho en 1146 llegan a la Península, una de las primeras plazas en entregarse fue Jerez de la Frontera. Finalmente un año después, la capital Marrakesh, cae bajo el dominio almohade, de esta manera Abd al-Mumin se convierte en el primer califa almohade de al-Ándalus.

Los almohades en Jerez.

Aunque esta época se considera bastante oscura en cuantos a fuentes, lo evidente es la fuerte islamización de la ciudad de Jerez. Al menos 18 mezquitas existían en la ciudad un siglo después cuando llegaron los cristianos. Por cierto de todas solo se ha mantenido la del Alcázar de Jerez, el hecho se lo tenemos que agradecer a Alfonso X el Sabio, que la convirtió al culto cristiano.

A pesar de que la capitalidad de al-Ándalus recaerá en Sevilla, Jerez de la Frontera fue la capital de la Cora de Sidonia y una de las ciudades más importantes del sur peninsular. Destacar que se convirtió en uno de los centros de enseñanza de muladíes, gracias a la construcción de varias escuelas coránicas. Parece ser que el propio califa se dirigía a Sherish, con el sobrenombre de “los primeros creyentes”, no en vano como hemos dicho fue uno de los primeros lugares en la península en acatar la imposición del nuevo Califato Almohade.

Su posición a mitad de camino entre el estrecho de Gibraltar y la capital Sevilla, parece ser la razón para convertirse en uno de los puestos militares con los que contaron los califas almohades. La ciudad de Jerez, que quedó completamente amurallada, fue uno de los centros de reclutamiento principales para relanzar la Yihad en el al-Ándalus.  Aunque será en el mandato de Yúsuf I, el Califa culto, amigo de Averrores, que vivió en Sevilla y proyecto la construcción de la Giralda. Ha quedado constancia también de su paso por el Alcázar de Jerez de la Frontera, lugar habitual de alguna de sus reuniones.

Detalle del ventanal de la Real colegiata de Roncesvalles, donde se observa la Batalla de Navas de Tolosa

La historia de los almohades en al-Ándalus es una historia de victorias como la de la Batalla de Alarcos, donde el Califa Al-mansur derrotó al rey de Castilla Alfonso VIII para frenar la reconquista, “la conquista para otros”. Pero también de derrotas como la de la Batalla de Navas de Tolosa en el año 1212, donde el sucesor de aquel, el Califa  Muhámmad an-Násir cayó derrotado ante la coalición formada por los cuatro reinos cristianos de la Península Ibérica, véase Castilla, Aragón, Navarra y Portugal. Esta última fue el inicio de la inexorable caída del Imperio Almohade en Al-andalus.

Pese a la caída de Córdoba en 1236 y la de la capital Sevilla en 1248, Jerez de la Frontera continuó bajo el dominio árabe hasta aquel día del 9 de octubre de 1264.  Ese día tras cinco meses de asedio por parte de las tropas castellanas, Alfonso X el Sabio entró en el Alcázar de Jerez de la Frontera para convertirla desde ese momento en cristiana. Parece ser que mientras Alfonso X entraba por la puerta de Rota a la ciudad, por la del otro costado, la Puerta Real, salían todos y cada uno de los habitantes de la misma, algunos, camino de Granada, y los otros al Norte de África. Tras lo cual el rey castellano mandó repoblar Jerez de la Frontera.

Alfonso X en el Alcázar de Jerez de la Frontera

Afortunadamente para nosotros, antes de ser expulsados de la Península, los almohades dejaron su impronta en el arte, ya que gracias e ellos podemos disfrutar de una Giralda, y de una Torre del Oro en Sevilla, y de nuestro protagonista de hoy el Alcázar de Jerez de la Frontera.

El Alcázar de Jerez de la Frontera.

Cuatro siglos después de la llegada de Alfonso X, la familia Villavicencio se hace con la titularidad del antiguo Alcázar árabe. A partir del siglo XVIII se inicia la construcción de algunos de los edificios que hoy día se pueden visitar. De esta época es muy recomendable el Palacio de Villavicencio, donde se encuentran algunos espacios museizados, como una farmacia del siglo XIX, y una Cámara Oscura desde donde se contempla toda la ciudad.

Pero si lo que nos interesa es el periodo almohade, el edificio no nos defraudará. Uno de los primeros lugares que podemos visitar es la puerta original del Alcázar durante los comentado siglo XII-XIII, veremos la típica entrada en recodo por motivos defensivos y a además rematada con un arco de herradura.

Justo al lado encontraremos, perfectamente restaurada la Mezquita antes referida. Además con todos sus elementos, desde un pequeño minarete desde donde se llamaba  a la oración, a una antesala o patio previo, donde a través de una fuente se procedía  a la purificación antes de entrar, también denominada Ablución. Tras lo cual se pasaba a la sala de las oraciones, con la quibla y el mihrab que señala la dirección de la Meca. Por sus reducidas dimensiones debía ser un espacio privativo del wadi de Sherish.

Después de traspasar el Patio de Armas medieval, y los jardines, que a pesar de mantener la estructura original almohade han sido restaurados, llegaremos a una zona donde se efectúan todavía actuaciones arqueológicas. En la misma se han encontrados los restos más antiguos del Alcázar, datados en el siglo X, es decir en la primera época Califal. Junto a los mismos existen algunos de la época almohade en cuestión, como unos aljibes y norias para la extracción de agua, y un horno de pan.

Puerta de entrada desde la Medina
Mezquita
Recreación de las norias de extracción de agua

El siguiente destino de la visita es sin lugar a dudas el más bonito de la misma. Los baños árabes, también de uso privativo del Alcázar, que además de las tres zonas habituales de agua fría, templada y caliente, tenían un techo con huecos en forma de estrella, sin duda ofrecerían un espacio singular. En el mundo árabe los baños constituían un lugar especial, a buen seguro este techo con estrellas les recordaba las noches del desierto. En este punto aplaudir a los restauradores del Alcázar, ya que tuvieron a bien, poner en valor el hallazgo de unos restos del techo original, para mostrárnoslo de esta forma tan especial.

Baños Árabes
Hornos para el calentamiento del agua de los Baños Árabes

No muy lejos de estos baños, encontraremos el único lugar de todo el conjunto que sirvió de residencia. Se trata de una sala cuadrangular que debió servir como lugar de reunión o protocolo, en cada uno de los costados una puerta que daba a unas pequeñas habitaciones privativas. Aunque hoy día se la denomina Pabellón Real, no existen muchas posibilidades de que esa hubiera sido su función, al menos en el mundo almohade.

Por último visitaremos las dos torres que se mantienen de la época almohade. La primera de planta cuadrada, denominada Torre de la Puerta del Campo, que era precisamente su función, ya que servía para proteger una de las entradas al Alcázar. Y por otro lado, la torre planta ortogonal, con sus 21 metros de altura servía para el control del territorio, sus vistas son las mejores de todo el complejo.

Paso de Ronda y al fondo la Torre Octogonal

Si os ha gustado esta historia, podéis echar una vistazo a esta otra:

Gormaz, la fortaleza califal más grande de Europa, obra de Al-Hakim II

Más info:

Historia de la España Islámica, W. Montgomery Watt, 1965

Historia de Jerez de la Frontera, José Luis Repetto Betes, 1987

La religión romana vista desde Baelo Claudia.

Baelo Claudia es hoy día uno de los yacimientos romanos más interesantes del sur de España. Así mismo hace veinte siglos, fue uno de los múltiples municipios romanos de la antigua provincia romana de la Bética. Además de ser un espectacular yacimiento, con uno de los mejores emplazamientos, en el mismo podemos imaginar y acercarnos a la visión que tenían los romanos de su religión.

Desde esta posición se observa toda la superficie que tenían los cuatro templos de Baelo Claudia

Para ello debemos acercarnos al foro de la antigua Baelo Claudia, en uno de los costados, precisamente el de montaña hallamos cuatro templos. A todos ellos se podía acceder desde el mismo foro romano. Tres de ellos completamente idénticos en cuanto construcción, pertenecían a la clásica Triada Capitolina, el otro era uno dedicado a un culto oriental adoptado por el mundo romano. Este hecho nos hace entrever la tolerancia religiosa, cuanto menos de este pequeño municipio romano situado frente a la espectacular playa de Bolonia.

La Triada Capitolina.

Para encontrar el origen de la Triada Capitolina debemos trasladarnos al periodo de los reyes Tarquinios, en el siglo VI aC., durante el periodo de la monarquía Romana. En aquellos momentos el edificio más representativo de la comunidad fue el Capitolio, que el rey Tarquinio Prisco mandó a construir en la colina capitolina, una de las siete con las que contaba la antigua Roma.

El Capitolio se convirtió en el centro de la vida social, política y religiosa de la ciudad durante el periodo de la monarquía. En  el mismo se llevaba a cabo desde una reunión del senado, hasta la declaración de la guerra o la celebración de una victoria. Dicho Capitolio era presidio por el Dios Júpiter y junto a él existían dos pequeñas capillas, la primera dedicada a Juno y la segunda a Minerva.

La triada Capitolina

A partir de este momento ya podemos hablar del origen de la religión romana, es evidente que se trata de una religión politeísta, por lo tanto que se adora a múltiples dioses. Para buscar sus orígenes, por cierto poco concisos, debemos acudir a la tradición helenística junto a una interna, que sería la cultura etrusca.  Esta última cultura fue una de las  que vio nacer a la gran ciudad de Roma y representada en ella por los reyes Tarquinios.

Júpiter.

Nos encontramos ante el culto más importante de Roma, hasta la llegada de los emperadores. Él era el dueño del bien y del mal, poseía el destino de las cosas y del hombre, también podía traer la luz y a oscuridad y controlar el tiempo atmosférico.  Además de poseer la facultad de castigar a la ciudad a través de los rayos y los truenos.  Sus símbolos, el rayo y el águila adornaban los estandartes de las legiones romanas.

Relieve de Júpiter del Museo Arqueológico nacional de Aquileia

Una de las características principales de las religiones politeístas era convertir en humanos a los dioses. Así Júpiter fue hijo de Saturno y de Ops. Su vida amorosa fue una de las más apasionadas entre los dioses, tubo diversas amantes, una de ellas su hermana Juno con la cual contrajo matrimonio.

Juno.

Se convirtió en la reina de los cielos y de la luz. De ahí que será conocida como la diosa del matrimonio y de la maternidad. Por lo tanto estaba presente en todos los matrimonios y era la guardiana de los partos. Desde su nacimiento como hija de Saturno y Ops y por consiguiente hermana de Júpiter estuvo destinada a ser la esposa del Dios más importante de los romanos.

Estatua de Juno del Museo del Louvre

En definitiva estamos ante la diosa más importante de la tradición romana, la diosa por excelencia, de ahí que fuera representada con una túnica con cinturón de oro macizo, y rodeada de pavos reales.

Minerva.

La diosa que completa la lista de la Triada, se trata de una de las más incansables dado su multiplicidad de funciones. Entre sus tareas destaca la protección de las instituciones, de las ciencias y de las artes, además de ser la patrona de los artesanos. Pero su principal cualidad reside en ser la diosa de la inteligencia y por lo tanto se le asignó la tarea de dirigir la guerra.

La diosa romana Minerva preside la fuente más grande de la ciudad mexicana de Guadalajara.

Minerva es hija de Júpiter, pero su madre no es Juno, sino la primera esposa del Dios romano, en concreto Metis. Su forma de nacer fue muy curiosa, tras ingerir Júpiter a Metis cuando quedó esta última quedó embarazada. Tras un periodo de gestación de la cabeza de Júpiter nació Minerva, de ahí su inteligencia.

La triada Capitolina en Baelo Claudia.

Tras el paseo por la mitología de los dioses romanos, volvemos a poner los pies en Baelo Claudia. Esta pequeña ciudad del sur de la Hispania Romana fue fundada a finales del siglo II aC. por lo tanto durante la época de la República Romana. Aunque tendrá que esperar al siglo I dC. a que el emperador Claudio le confiera el status de municipio romano. Es a partir de ese momento cuando las obras se aceleran.

Escalera de acceso al templo de Júpiter

En el norte de foro romano, entre los años 50 y 70 dC.  se construirán los tres templos de triada capitolina,  todos ellos de forma rectangular y de aproximadamente 20×8 metros. Además podemos observar que para acceder a los templos se debía salvar un desnivel 12 escalones. La estructura era muy sencilla, como ya hemos dicho era rectangular, y al fondo se hallaba la “cella” lugar destinado a la divinidad.  La portada de los mismos estaba adornada con cuatro columnas de orden corintio, por último destacar que todos ellos eran prácticamente idénticos y separados por estrechos pasillos.

Llama la atención la escasa separación entre los tres templos.

Destacar también que el Templo de Júpiter se situaba en el centro, a su izquierda el de Minerva y a su derecha el de su esposa Juno. Su posición elevada sobre el foro es interpretada como un acto de protección hacia la vida social que en él se desarrollaba.  Por otro lado destacar que las ceremonias de culto no se realizaban en el interior de estos templos, sino que junto delante de ellos existía un altar donde se llevaban a cabo los rituales religiosos. Dejando exclusivamente los templos como morada de los dioses.

El Templo de Isis.

Como ya hemos apuntado con anterioridad la Triada no se encontraba sola. Poco después de la finalización de los templos de la Triada Capitolina se comenzó la construcción del templo dedicado a la diosa Isis.

Una maqueta muy esclarecedora de la situación de los cuatro templos de Baelo Claudia.

Isis.

Estamos ante una diosa de tradición egipcia, ya que aparece en las primeras dinastías de esta cultura.  Por lo tanto nos encontramos ante un culto de tradición oriental. En cierta forma podemos decir que se le atribuyen cualidades muy similares a  la Diosa Juno. No en vano es considerada la reina Madre y fecundadora.

Estatua de Isis en la villa romana de Adriana en Tivoli.

Su culto se extiende por el mediterráneo, tras la conquista de Alejandro Magno de Egipto, pero no será hasta el siglo I dC. cuando llegue a la península Ibérica, donde adquirió cierta importancia, en ciudades como Emerita Augusta, Valentia, Tarraco y por supuesto en nuestra protagonista.

El templo de Isis en la ciudad de Baleo Claudia, se situó al este de la Triada Capitolina. De dimensiones más grandes que los anteriores para favorecer las diferencias, tanto de uso, como de la forma de llevar a cabo el culto. Así mismo podemos decir que su forma era rectangular y de cerca de 30×18 metros. En el templo de Isis nos encontramos con dos zonas bien diferenciadas. En primer lugar la pública, donde se sitúa un pequeño templo que con la imagen divinizada y frente al mismo un altar, una zona para hacer fuego y una especia de bañera purificadora. Seguidamente encontramos la parte privada, precisamente en la zona trasera del edificio, en ella vivían los sacerdotes, y tenían un pequeño espacio destinado a los rituales de iniciación.

A modo de conclusión.

Para acabar como comenzamos, podemos destacar una cierta libertad religiosa de los romanos que vivían en Baelo Claudia, que asimilaron como propios cultos de tradición oriental. Durante la época del imperio se debieron sumar los cultos a los emperadores, como muestra la estatua de Trajano en el foro de Baelo Claudia. Por último destacar que la ciudad entrará en grave crisis en el siglo III dC, se especula con un terremoto, al que se vendrá a sumar la crisis del Imperio. Este hecho de su temprano final no dejó llegar el culto monoteísta a la ciudad, sin duda una más, de las causas del debilitamiento de Imperio Romano en otros confines del mismo.

Por último os invito a conocer algo más de la cultura romana, en este caso sobre los magistrados en época de la República:

http://caminandoporlahistoria.com/magistrados-romanos/

Imágenes: commons.wikimedia

Asta Regia, la montaña que puede esconder incluso la mítica Tarteso

Antes de comenzar me gustaría hacer algunos incisos. El primero de ellos, es evidente,  no soy el primero que se hace esta pregunta, ya que existen numerosos artículos que hacen referencia a ello. En segundo lugar todo el mundo debe saber que está escrito por un simple estudiante, pero eso sí, con enorme curiosidad. Por último destacar, que no pensé en hacer públicos mis pensamientos sobre este yacimiento, hasta la llegada a mis manos del libro que necesito para preparar la asignatura de este año. El título de dicho libro es: Nueva Historia de la España Antigua, escrito por el profesor de Historia Antigua en la Universidad Complutense de Madrid, Don Gonzalo Bravo.

Los tartesos.

Para hablar un poco de esta cultura me baso en el libro antes referido. La civilización tartésica parece ser una de las claves, para encontrar la llave del paso de la protohistoria a la historia de la Península Ibérica. En primer lugar podemos decir que se trata, con matices, de la primera organización política de la península. Aunque resulte un poco más complicado decir si era un reino o un estado, lo evidente es la existencia de algunas listas de reyes nombradas por fuentes históricas,  griegas en este caso. Pero incluso estas generan dudas, ya que el más célebre de los reyes tartésicos, según Heródoto, llegó a  los 120 años con 80 de ellos como rey, me refiero a Argantonio.

Posiblemente  uno de los hechos más conocidos  de esta cultura sea su forma de vida arraigada a las explotaciones mineras, en especial de plata y cobre. Ambos serian los principales objetos de intercambio con las conocidas culturas mediterráneas, o sea griegos y fenicios. Dicho comercio proporcionará a esta población una clara distinción de clases, hecho que ha podido ser contrastado en algunos yacimientos arqueológicos de la época. En concreto el más espectacular de ellos en el municipio sevillano de Camas, el denominado “Tesoro del Carambolo”, expuesto a día de hoy en el museo arqueológico de Sevilla.

El tesoro del Carambolo en el Museo arqueológico de Sevilla

Aunque también las mismas explotaciones mineras, pudiesen haber sido la principal causa de la desaparición del pueblo tartésico. En concreto a partir del año 550 aC. tras la caída en picado de estas explotaciones, a causa de la generalización del hierro como principal metal. Pero es evidente o por lo menos así lo parece que dicha cultura tartésica será el germen del pueblo íbero de los turdetanos, más dedicados a la agricultura y la ganadería que sus antecesores tartésicos.

La mítica Tarteso

Como podemos comprobar todo son incógnitas a resolver sobre este mítico pueblo. Pero para encontrar la llave a las que me refería antes, es importante encontrar su capital, la mítica Tarteso. A su vez, también podemos pensar que posiblemente no fuera aquella espectacular ciudad de riquezas, que describían las fuentes clásicas en torno al palacio de Argantonio.

La posición de Asta Regia en una vista cenital de Google Maps. Observar la cercanía al río Guadalquivir.

Volviendo al libro en cuestión, Gonzalo Bravo, nos sitúa la capital tartésica en un triangulo cuyos vértices coinciden con las capitales andaluzas de Cádiz, Sevilla y Huelva. Además esta podría haber estado situada en torno al rio Guadalquivir o en el margen de alguno de los brazos de este rio en su lento discurrir hacia el Atlántico. La evidencia es un hecho, Asta Regia cumple perfectamente con estas dos características.

Museo arqueológico de Jerez.

Antes de acercarme hasta el yacimiento de Asta Regia, y sabiendo que no era visitable al estar en una propiedad privada, me dirigí al arqueológico de Jerez, por cierto como museo en sí muy recomendable. En el mismo se encuentran varios de los objetos extraídos en las escasas excavaciones efectuadas en el yacimiento en cuestión. Estas últimas fueron en su mayor parte realizadas por Manuel Esteve, que las comenzó hace 75 años y durante varias compañas.

Los objetos que se pueden observar van cronológicamente desde el siglo XV aC. al siglo XI dC. Por lo tanto desde las culturas neolíticas hasta la ocupación musulmana, esta última sería la que abandonó el asentamiento posiblemente por causa de alguna epidemia. Es evidente que durante la época tartésica este lugar estaba habitado, como muestran algunos objetos que se pueden observar en el museo. En concreto cerámicas, cuentas de collar o algunos adornos metálicos, también debo confesar que esperaba encontrar alguna cosa más. Aunque lo que denota un poder fuerte antes de la llegada de los romanos sea un espectacular león de tradición íbera, pero con cierto influjo romano.

Restos de la cultura Tartésica.
León Íbero romanizado de Asta Regia.

Previamente a mi visita al museo había estado leyendo algunas noticias de medios de comunicaciones digitales. En concreto me llamó la atención una de la Voz del Sur, podéis leerla en el siguiente enlace: lavozdelsur

Esta noticia fue redactada el 15 de julio de 2017, escasamente un mes antes de mi visita al museo. A modo de resumen destacar que habla de los trabajos realizados durante ese mes en Asta Regia. Mediante nuevas tecnológicas de georadares que muestran gran información de los yacimientos, con una mínima acción invasiva. Por  lo tanto y dado que me surgió la oportunidad me decidí hablar con los responsables del mismo sobre la noticia en cuestión, tras presentarme  como estudiante de historia. Realmente las respuestas me sorprendieron y me causaron estupor; “¿eso no es cierto?”, “yo no sé nada de eso”, “allí no se va a hacer nada”, etc.

Yacimiento de Asta Regia.

Tras salir del museo la curiosidad me pudo y me dirigí al yacimiento situado en la carretera de Trebujena, a escasos 11 kilómetros de Jerez. Lo primero que se observa es la entrada a la propiedad privada, para después llegar al yacimiento en sí. Tras parar el coche para sacar unas fotografías tras la valla, de la finca colindante salió uno  de los vecinos del  yacimiento. Tengo que agradecer su predisposición a solucionar mis curiosidades. Según el mismo durante el mes anterior habían llegado un grupo de arqueólogos cargados con “un montón de maquinarias”, estos mismos les habían comentado a los vecinos que próximamente empezarían las excavaciones.

Tras esta loma, se han encontrado los únicos restos, pero toda esta zona esconde la ciudad de más de 42 ha.

La pequeña localidad de Mesas de Asta desea con firmeza que todo esto salga a la luz. Además es evidente que pese a ser una propiedad privada, la rentabilidad de un yacimiento arqueológico de la magnitud de Asta Regia puede solucionar muchos de las necesidades del pequeño municipio adscrito a Jerez de la Frontera.

El yacimiento ocupa una parte de esta finca equivalente a aproximadamente un 10% de la misma. Ello debe ser suficiente razón para que se pueda excavar. A pesar de la escasa cifra, se considera que la ciudad allí enterrada pudo ser mayor incluso que Itálica una de las poblaciones romanas más importantes del sur de la Península Ibérica.

A modo de conclusión.

Volviendo a la cuestión tartésica evidentemente se trata de especular, no existe evidencia clara que allí se encuentre la mítica Tarteso.  Pero de igual manera podemos decir, que tampoco lo hay en otro lugar. Por lo tanto debemos considerar importante esta excavación para intentar encontrar una luz sobre las primeras raíces históricas de la Península Ibérica. Por cierto, espero que los vecinos estén en lo cierto y que las excavaciones empiecen en breve.

No me quiero despedir sin nombrar un excelente artículo, que reclama lo mismo que un servidor desde un ámbito con mayor poder que el mío, la Universidad de Cádiz. Os dejo el siguiente enlace, leerlo por favor: revistas.uca

Con la segunda frase del mismo me despido; “La sociedad considera que la arqueología no le reporta beneficios directos y palpables, más bien la ve como algo extraño y distante, de interés minoritario, o bien de aventuras” (Juncosa Vecchierini, 2002). Ojalá Asta Regia demuestre lo contrario.

Mas info: Gonzalo Bravo, Nueva historia de la España Antigua, 201, Ed. Alianza

Otras imágenes: commons.wikimedia

Itálica, la cuna en la Hispania de emperadores romanos.

El yacimiento romano de Itálica se encuentra en la localidad de Santiponce, un pequeño municipio de 8.000 habitantes en la comarca del Aljarafe a escasos 10 kilómetros de Sevilla. Posiblemente sobren los motivos para acudir al mismo, ya que como es bien sabido se trata de uno de los yacimientos romanos más importantes, cuanto menos de la antigua Hispania Romana. Pero ello no es óbice, para que después de mi reciente visita, me atreva a contaros algunos motivos por lo que no debéis de dejar de acudir a Itálica.

Visitar el anfiteatro romano más importante de España.

Los anfiteatros romanos se utilizaban para acoger las luchas entre gladiadores, o bien las denominadas venationes, en este caso la lucha con los animales. Estos se empezaron a construir a finales de la República romana, aunque no adquirían una presencia continuada hasta la llegada del Imperio.

En la antigua Hispania romana se construyeron varios varias de estas edificaciones. Por ejemplo, el de las actuales ciudades de Mérida y Tarragona, aunque ambos son más pequeños que nuestro protagonista. Además existen otros todavía más pequeños como el de Carmona, o Segóbriga, todos ellos visibles hoy día. Aunque solo uno en la antigua Hispania lo llegó a superar, me estoy refiriendo al anfiteatro de Córdoba, que con cerca de 35.000 espectadores pudo ser el tercero en capacidad de todo el Imperio. Aunque desafortunadamente yace hoy bajo la ciudad andaluza.

El anfiteatro desde su entrada principal.

Por lo tanto, el anfiteatro de Itálica mandado a construir por el emperador Adriano, entre los años 117-138 dC. es a día de hoy él que mejor nos puede aportar, una idea de este tipo de edificaciones romanas. No solo por su enorme tamaño, ya que podía acoger a más de 25.000 espectadores, sino por su excelente estado de conservación. En el mismo podemos observar incluso la parte baja del mismo, donde se preparaban los gladiadores o se retenían a los animales. Pero también la gradería con las típicas particiones, en este caso tres, para separar las diferentes capas sociales.

De este extraordinario monumento, se hizo eco la productora de la conocida seria de ficción de Juegos de Tronos, que lo eligió para grabar algunas escenas durante el pasado mes de noviembre de 2016.

Por último destacar un consejo personal; es importante ser los primeros en entrar por la mañana, nada más abrir, ya que el anfiteatro os parecerá todavía más impresionante si cabe.

Pisar la ciudad donde nacieron dos emperadores y “medio” de Roma.

De este motivo no pueden presumir muchas ciudades romanas, con la evidente excepción de la propia Roma. Pero además, todos ellos fueron de los más grandes emperadores que tuvo el Imperio romano.

El primero de la lista y también cabe decir, el primero no nacido en la península Itálica que se hizo emperador de Roma, fue Trajano. Nació en el año 53 dC.  se convirtió en emperador en el año 97, hasta su muerte en el año 117. Esta considerado uno de los mayores conquistadores del Imperio Romano, al expandir el mismo hasta el Golfo Pérsico.

Parte del grabado de la Columna de Trajano, cedido por el pabellón de Rumanía en la Expo del 92 a Itálica.

Le sigue en la lista, Adriano su sucesor, aunque su nacimiento genere algunas dudas se da por hecho que fue en Itálica en el año 76 dC. Se convertirá en emperador de Roma, tras la muerte de Trajano y hasta la suya propia, en el año 136. De su reinado destaca las grandes obras que realizó en el Imperio, sin ir más lejos nuestro primer invitado el anfiteatro de Itálica, y el gran templo dedicado a su antecesor Trajano, este sobre la colina de la ciudad que vio nacer a ambos.

Busto de Adriano en el pequeño museo de la entrada.

Por último destacar el “medio”, pues el último de los emperadores que mantuvo la unión de todo el Imperio nació en Hispania. Aunque dos ciudades de la misma se disputan dicho nacimiento, Cauca, cerca de la actual Segovia y nuestra protagonista Itálica. Por cierto estoy hablando de Teodosio I que nació en el año 347 para convertirse en emperador entre el 378 y el 398. Además como ya he sugerido, fue el último de los emperadores que mantuvo el imperio de Occidente y Oriente bajo los designios de un mismo soberano.

Contemplar espectaculares mosaicos.

Son varios los mosaicos que se encuentran en el yacimiento. Es importante destacar que no están todos, ya que varios han sido recolocados en diferentes museos, como por ejemplo el Arqueológico de Sevilla. Pero es evidente que no tiene comparación verlos museizados, con la oportunidad de verlos in situ. De los varios que hay en el yacimiento  quiero hacer una mención especial en dos lugares bien diferenciados.

Casa de los pájaros
Curioso detalle del pasillo, evidentemente una triste coincidencia.

La Casa de los pájaros de la que hablaremos en el siguiente punto, y por diferente motivo, contiene seis espectaculares mosaicos. Entre ellos uno con extrañas figuras geométricas situado en uno de los pasillos. Pero en esta domus romana destaca por encima de todos el denominado Mosaico de los pájaros, que a la postre dará nombre a la casa. Ni más ni menos que 33 pájaros de diferentes especies de la zona, no en vano la cercanía al Rio Guadalquivir se debía notar.

Mosaico de los Pájaros

En segundo lugar destacar el mosaico del Planetario, en una domus cercana a las termas romanas. Es sin duda el mejor conservado del yacimiento, en parte gracias a las últimas actuaciones en el mismo que datan de septiembre de 2016. Dicho mosaico, nos muestra la figura de los siete dioses asociados a los astros que regían el universo, según los romanos. Además en el mismo podemos aprender algo más sobre el proceso de restauración de los mismos, gracias a excelentes paneles explicativos.

Mosaico del Planetario

Hacernos una perfecta idea de cómo eran las dimensiones de una Domus romana.

Como ya he insinuado en el anterior punto, este hecho lo encontraremos en la Casa de los pájaros. Esta última se trata de una gran domus romana de cerca de 1.700 m2, su entrada daba directamente con el Cardo Máximo, ósea una de  las dos calles principales de la ciudad. Para que los visitantes logremos hacernos con esa idea clara de las dimensiones, se ha efectuado una fidedigna reconstrucción de las partes inferior de todos los muros de la Domus.

fotografía de los paneles informativos que muestra claramente la planta de la Casa de los Pájaros

De esta  manera podemos hacernos una perfecta noción de la distribución de espacios públicos y privados. Además se puede recorrer toda la estancia, con excepción de las zonas con mosaicos. Pasear por el peristilo, por las tabernaes que dan a la calle principal, por el triclinium. También observar las diferencias de medidas de las estancias de los dueños, con las del servicio. Otra curiosidad reside en el aislamiento entre la zona pública y la privada, y por último ver el lugar destinado al horno de pan directamente a la calle. Personalmente he visitado otros lugares similares y en ninguno lo he visto con esta evidencia.

El peristilo de la casa

Poder asistir como observador a las recientes excavaciones.

Uno de los descubrimientos más recientes de Itálica, y que ha sido noticia en varios medios de comunicación, se ha producido este pasado mes de julio. En concreto estoy hablando de un Stibadium romano. De manera puntual se trata de un lecho en forma semicircular destinado a los banquetes. Por cierto datado en época de Adriano, ósea siglo II dC. De ahí que su importancia resida en ser ejemplo más antiguo en la Península Ibérica de este tipo de estancias, las cuales serán más habituales en las postrimerias del Imperio.

Pues bien, todos podemos observar los trabajos que se están llevando a cabo en la denominada Casa Honda. En este caso por los estudiantes de arqueología de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, dirigidos por el profesor Rafael Hidalgo. Aunque deberemos esperar al mes de Octubre. Es necesario comentar que existe  en la parte alta del yacimiento un punto de encuentro señalado para estas visitas, que se llevaran a cabo todos los viernes desde las 10 de la mañana.

Además gratis y con grandes profesionales.

Llegados a este apartado es necesario hacer varias apreciaciones. En primer lugar es gratis para todos los ciudadanos de la Unión Europea. Aunque en definitiva,  lo que puede ser una gran noticia, para el que suscribe no lo es tanto.  Ya que soy de los que piensan que las cosas gratis acaban perdiendo su valor, que por cierto en este caso en mucho. Además creo firmemente que el pagar una entrada repercutiría directamente en el beneficio de todos. En definitiva se podrían llevar a cabo más proyectos arqueológicos, para seguir descubriendo lo que esconde, en este caso Itálica. Pero bueno por otro lado, como me comentó la responsable de la entrada, es una forma de acercar la cultura a todos.

Los escasos restos visibles del Templo de Trajano, con Santiponce al fondo.

Todo lo relatado anteriormente respecto a la gratuidad, no es óbice para encontrar en su interior grandes profesionales dispuestos a ayudarte en la compresión del yacimiento. Además de cuidar excelentemente de su mantenimiento, están continuamente prestos a cualquier explicación. Sin ellos no hubiese entendido porqué no se excava el Templo de Trajano, en este caso porque yace debajo del cementerio municipal construido en los años 40 del siglo XX. O bien el servicio que hace un lago artificial que está contiguo al anfiteatro, en este caso para evitar la inundación del mismo. En definitiva un gran equipo de profesionales al servicio del visitante. Por cierto por un módico precio un vecino de la localidad ofrece excelentes visitas guiadas.

Por último para darnos cuenta, una vez más, de la grandiosidad del Imperio Romano.

Desde mi punto de vista este es el aspecto más determinante para ir a Itálica. A pesar de no ser una de las ciudades más grandes de la Hispania romana. Dado que en un principio ese puesto lo suelen ocupar otras ciudades como Tarraco, Cartago Nova, Numantia, o Emérita Augusta, entre otras. En cambio Itálica muestra todo este esplendor, ya que una gran parte de la misma no ha quedado debajo de las nuevas ciudades, como suele suceder en otros casos como Cartago Nova.

Vista aérea que muestra a las claras, el espacio que ocupaba Itálica respecto a Santiponce.

A continuación incluiré cuatro cifras para hacernos una idea de la citada grandiosidad. Nada más entrar encontramos el anfiteatro de 25.000 espectadores, solo debemos compararlo con el icono de los JJ.OO de Barcelona 92, el Palau Sant Jordi, que cuenta con una capacidad de 17.500 espectadores.

Tras dejar atrás dicho anfiteatro nos adentramos por la muralla norte en el Cardo Máximo. Poco después a escasos metros y a la izquierda nos encontramos el Edificio de la Exedra. Aunque no está complemente clara su función, yo me tomo la licencia de compararlo con un Centro Cívico de los que pueblan nuestras ciudades. Aunque pocos cuenten con 4.000 m2, unas termas privadas y un palestra de 400 m2.

El Cardo Máximo

El último edificio que quiero destacar son las termas romanas mayores, calificadas así por qué habían otras menores. Conviene subrayar que junto a las palestras anexadas y diferentes lugares para el encuentro y el deporte, pudieron llegar a tener 32.000 m2, para hacernos una idea cuatro campos de fútbol juntos.

Restos de las Termas Mayores.

Pues bien, todo este colosal mundo se vino abajo un par de siglos después. No vamos a entrar en las causas, pero por muy bárbaros que fueran los que llegaron, no hubiera sucedido de no ser por los grandes errores que cometió este Imperio. Algo que deberíamos tener muy presente en nuestros días, comprender el pasado es necesario para mejorar el futuro.

Solo me queda invitaros a conocer lo que queda de este Imperio, en el magnífico yacimiento de Itálica.

Caminando por la historia en la antigua Bética

Una de las tareas principales para el blog, consiste en la recopilación de información para la elaboración de entradas. Esta semana he tenido a fortuna de disponer de unas mañanas libres, por los otrora territorios de la Bética Romana.

Por un lado felicitar la labor de la Junta de Andalucía, por el enorme esfuerzo que representa el mantener este Patrimonio histórico y cultural. Todo ello, sin cobrar entrada en los monumentos y yacimientos que son gestionados por la misma. Aunque por el mismo cometido se le puede tirar un poquito de las orejas. Ya que  posiblemente cobrando estas entradas, se podía llegar a financiar parte de las necesarias excavaciones, para seguir gozando y aprendiendo del fenomenal legado que dejaron las múltiples culturas que por allí pasaron.

Tras esta humilde opinión personal,  es necesario comentar que la recopilación de información, consiste también en la toma de imágenes.  Algo por cierto,  imprescindible a la hora de fomentar estos lugares históricos. Mientras preparó las siguientes entradas me gustaría compartir con todos los lectores de Caminando por la historia, algunas de ellas. Espero que os gusten.

Jerez de la Frontera
Jerez de la Frontera
Museo arqueológico de Jerez de la Frontera
Medina Sidonia
Itálica
Mosaico del Planetario
Teatro romano de Itálica
Monasterio de San Isidoro
Baelo Claudia
Atardecer en Baelo Claudia
Esperando a Trajano
Castillo de Doña Blanca
Castillo de San Marcos
El Puerto de Santa Maria