Caminando por el muro de Adriano.

El muro de Adriano es una de las construcciones defensivas más importantes de Europa. En su época de construcción en el siglo II, contaba con una longitud de 135 km con los cuales unía el Mar del Norte y el Océano Atlántico, cortando prácticamente por la mitad la mayor de las Islas Británicas. Hoy día sus restos se han convertido en uno de los lugares más visitados de Inglaterra, además de un reclamo para los excursionistas que deciden unir a pie sus dos extremos.

Publio Elio Adriano (117-138).

Conocido como Adriano se convertirá en emperador de Roma tras suceder en extrañas circunstancias a Trajano. Las cuales os invito a conocer un poco mejor en este artículo:  sobre la muerte de Trajano.

Otro de los asuntos a resolver por la historiografía es el lugar de nacimiento de nuestro personaje, ya que a ciencia cierta se desconoce si nació en Itálica o bien en la propia Roma. A pesar de lo cual siempre se le ha asignado como el segundo emperador hispano, tras el malogrado Trajano. Este último asumió la tutela del joven Adriano, que a la edad de 10 años se quedó huérfano de padre. A los 14 años llegó a Roma, donde los años siguientes comenzó un rápido ascenso en su “Cursus Honorum”. En el año 108 ya era cónsul, y poco antes de su polémica designación como emperador se hallaba como legado de las legiones en Siria.

Busto de Adriano
Busto de Adriano

A grandes rasgos la figura de Adriano, emperador a la edad de 41 años, es muy diferente a la de sus antecesores. Las fuentes hablan de él como un gran político, un militar metódico, aunque con escasa ambición o prudencia, según se mire. Pero sobre todo destacan su gran nivel cultural y religioso, en toda su acción de gobierno se observa su pasión por la cultura helenística y su profunda religión hacía el culto de Roma.

Dicho gobierno del Imperio romano fue destinado al pacifismo, dejando de lado las conquistas pero con una enorme preocupación por la defensa de los territorios adquiridos por sus antecesores. Además se convertirá en un emperador viajero, poco permaneció en Roma, ya que viajó por todas las provincias para conocer los problemas reales de tan vasto imperio. Cuando era la hora de descansar, lejos de volver a la caótica Roma, se dirigía a su villa en Tívoli situada en las afueras de la capital del Imperio.

Contexto histórico.

Desde que Julio Cesar llegara a la isla en el año 55 aC., el proceso de conquista de la Britania romana estuvo salpicado de grandes enfrentamientos, ya que el año siguiente comenzaron los tributos a Roma y con ellos las rebeliones. La invasión más importante tuvo lugar durante el mandato del emperador Claudio en el año 40 de nuestra era, y tras ella llegaron las revueltas más significativas como la de la reina celta Boudica en el año 61. Tanto el control de esta rebelión como el mandato del gobernador Agrícola (78-85), están atestiguados como de gran violencia, acarreando el exterminio de diversas tribus locales. La última gran rebelión antes de la llegada al poder de Adriano sucedió en el año 115 con el saqueo y destrucción de la ciudad romana de York.

Cuatro años después de llegar al poder Adriano se dispuso a conmemorar en Roma, la fundación de la capital imperial. Las celebraciones se llevaban a cabo en el denominado “Pomerium”, el verdadero centro fundacional de Roma, solo lo que hubiera en el interior de este recinto era Roma, el resto se consideraban territorios de Roma. En el existía una ley no escrita que decía; que solos los que agrandaran el Imperio tenían derecho a agrandar el “Pomerium”. Adriano lo reformó, pero no lo amplio, es decir la decisión estaba tomada. El Imperio romano se había convertido en un espacio demasiado grande para su control total, ahora era el momento de ponerle un límite.

En el año 122, Adriano llega a la provincia de Britania, tras lo cual se acercó al centro de la isla para visitar algunos de los cuarteles romanos de la zona, con la tarea de encomendarles la protección del Imperio. Para ello lo mejor forma seria construir un muro, que marcara definitivamente las posiciones separadas entre los romanos y las tribus indígenas.

Os invito a leer el artículo: sobre la reina Boudica

La construcción del muro de Adriano.

El lugar elegido para la construcción del muro era la franja más estrecha de la isla,  es decir uniendo la desembocadura del rio Tyne, con el estuario de Solway. Según algunos fue proyectado por el propio Adriano, lo que proporcionaría algunos extraños fallos de diseño.

El primer muro que se construyó seguía unas férreas medidas, que no tenían en cuanta algo tan evidente como los diferentes desniveles del terreno. Se especula con la posibilidad de que los ingenieros no quisieron cambiar el diseño, por temor a las represalias del emperador. La estructura consistía en un muro de 4,6 m de altura por 3 m de ancho, dada la dificultad de hacerlo todo en piedra se diseño partes del mismo hechos con muros de tierra y césped, estos debían medir 6 m de altura. Cada milla debía construirse una puerta con un puesto de vigilancia, y entre cada una de ellas un pequeña torreta. El principal problema fue que algunos de estos puestos de vigilancia y puertas quedaron en lugares de difícil acceso para los caminos, por lo tanto inútiles.

El plan no se ejecutó por completo, o más bien debió haber un cambio de modelo constructivo. A partir de ese momento se comienza la construcción de diferentes fuertes en el lado sur del muro, junto a ellos tres grandes puertas que debían comunicar ambos territorios. Estos cambios han abierto un debate sobre la utilidad del muro, evidentemente era defensivo, pero hasta cierto punto, ya que no parecía difícil que algún grupo atacara alguna de estas puertas y se introdujera en el imperio. Por ese motivo se construirían los fuertes, para la defensa activa de las puertas que más bien resultaban ser aduanas comerciales.

Destacar que el muro fue construido por tres legiones, es decir 15.000 legionarios, con la ayuda de diversos contingentes desplazados desde el continente, las obras duraron seis años. Añadir que se mantuvo activo los tres próximos siglos, debido al fallido intento de Antonino, el siguiente emperador que pensó avanzar la frontera 150 km al norte, hecho que se mantuvo durante escasas dos décadas.

El muro de Adriano ¿a pie o en coche?

Vaya por delante que ambas son dos magnificas opciones para descubrir hoy día el muro de Adriano, que por cierto se ha convertido en uno de los rincones de turismo cultural más importante de las Islas Británicas.

Pero antes de pasar a conocer los destinos más significativos del muro os quiero presentar el: “Hadrian’s wall path national trail”, es decir el camino que recorre el muro de punta a punta. La mayor parte del recorrido se realiza muy cerca del muro, un camino que combina zonas, de tierra, césped y asfalto por partes muy similares, además excepto los kilómetros intermedios, zona de Birdoswald, que se convierte en un continuo sube y baja, el camino no representa grandes dificultades. Perfectamente señalizado en todo momento con bellotas y flechas, ofrece al visitante todos los servicios necesarios para el descanso.

Destacar que se suele tardar una semana en realizarlo, evidentemente dependiendo de las paradas. Es aconsejable que se realice entre los meses de mayo y octubre, que es cuando la mayor parte de los servicios de la ruta están abiertos. Hoy día se ha convertido en lugar de peregrinaje obligatorio para los apasionados de la historia y el senderismo. Por último os invito a conocerlo un poco mejor con el folleto en ingles, que podéis descargar desde la siguiente dirección: hadrianswallcountry

Las visitas más interesantes.

Birdoswald

Nos encontramos ante los restos de fuerte romano mejor conservado. Construido a partir de la tala de árboles necesaria para la construcción del muro de Adriano. Se mantuvo ocupado durante todo el periodo en que se mantuvo vigente la provincia romana de Britania.

Recreación-de-Birdoswald

Se trata de la planta básica de construcción de fuertes romanos, su puerta norte quedó totalmente adosada al muro. Precisamente era una de las seis con las que contaba el levantamiento, cada una de ellas contaba con dos torretas defensiva. Dentro de las murallas de unos dos metros de altura, se construyeron los habituales barracones, edificios administrativos, e incluso dos graneros, que hoy día se observan perfectamente. Os invito a conocer este articulo sobre los campamentos romanos: gladiatrixenlaarena

Para visitarlo una vez más levantar una protesta por los abusivos precios de los monumentos cedidos para su explotación a la “English Heritage”, en 2017 costaba 6,50 libras, es decir unos 7,50€. Además parece ser que en 2018 están en obras de adecuación del museo.

Walltown Crags

El único de los lugares de los que presentamos que se pueden visitar gratuitamente. Se trata de la parte central del muro y posiblemente la más espectacular, debido al paso que tuvieron que franquear los constructores  por la zona rocosa de Whin Sill.

Walltown-Crags

Para su visita existe una zona de aparcamiento, desde la cual nos podemos acercar al muro a través de una corta subida. Durante los cerca de 1.500 m de recorrido a través del muro, podemos encontrar diferentes paneles explicativos de las enormes dificultades, que se encontraron en este tramo para su construcción.

Housesteads

Conocido en tiempos del Imperio como “Vercovicium”, se trata de los restos de un fuerte militar que se comenzó a construir en el año 124. Su misión a parte de la evidente defensa del muro de Adriano, fue la de acoger una cohorte de 800 legionarios de la tribu de los Tungrians, originarios del norte de las Galias, lo que hoy correspondería a Bélgica.

Housesteads

Su planta rectangular es la habitual en este tipo de construcciones, tiene 4 puertas aunque dos de ellas quedaron inutilizadas. En su interior encontramos los restos de varios edificios entre ellos, la casa del comandante, un granero que a simple vista puede parece unas termas por la elevación de suelo, letrinas o los edificios destinados al alojamiento de los legionarios. Al salir del mismo nos encontraremos los restos de un pequeño poblado extramuros, además de un tramo del muro de Adriano con un buen estado de conservación.

Una veza más destacar el alto precio de la entrada, en este caso 7,80 libras, con la cual también se tiene acceso a un museo situado en el exterior del recinto fortificado.

Corbridge

En este caso visitaremos los restos de una de las dos ciudades más importantes que crecieron al amparo del Muro de Adriano. Parece ser que sus restos más antiguos pertenecerían al año 85, es decir cuatro décadas antes de la construcción del muro, durante la fase de conquistas del gobernador Agrícola. Desde ese momento se sucedieron las construcciones y destrucciones, de diferentes fuertes romanos hasta la construcción del muro.

Corbridge

Está situada unos 4 kilómetros al sur del muro en las cercanías del rio Tyne. Su crecimiento correspondió especialmente entre los años 140-160, es decir el periodo donde la frontera se expandió 150 kilómetros al norte con la protección del muro de Antonino. El motivo fue que se convirtió en el centro de suministros de la conquista de los territorios de los Pictos. Gracias a esto la ciudad creció alrededor del fuerte romano, algo no muy habitual, ya que este quedó en el centro de la ciudad.

El precio es de 7,50 libras y como en el caso de Birdoswald, el museo es motivo de reformas que esperan tener listas para el mes de mayo de 2018. Por cierto este es uno de los mejores de todo el recorrido.

Vindoland

Dejamos para el final uno de las visitas más interesantes, se trata de otro de los restos de fuertes romanos que podemos encontrar al recorrer el muro de Adriano. En este caso su construcción es anterior al muro, ya que se comenzó en el año 85 tras la pacificación de la zona, durante el periodo del gobernador Agrícola. Aunque sea un aspecto sin confirmar, se supone que Adriano pudo permanecer en este enclave durante un tiempo, coincidiendo con la construcción de muro, este hecho se ha deducido de una rica construcción con incluso pinturas murales.

vindolanda

La verdadera importancia del yacimiento, y que enriquece la visita, son la gran cantidad de restos que se han hallado en las excavaciones, tanto del fuerte, como del poblado surgido en las afueras del mismo. Sin ir más lejos se hallaron más de 1300 tablillas en Vindolandia, acabadas en madera y que fueron utilizadas como correspondencia. Así como gran cantidad de zapatos, vestimentas, y diversas piezas en madera. Detrás de estos hallazgos están las excelentes condiciones del suelo de Vindolandia, que ha conservado estos restos  prácticamente únicos.

El precio de la visita también es caro, unas 11 libras, que dan derecho a visitar todo el yacimiento y el museo, que tras algunos acuerdos con el Museo Británico, ha incorporado recientemente algunos de los magníficos hallazgos de Vindolandia.

También os puede interesar este otro artículo sobre la relación entre Adriano y Trajano:

A pesar de todo, Adriano convirtió en Dios a Trajano.

Más info: english-heritage

Imágenes:  english-heritage   commons.wikimedia

A la búsqueda del Rey Arturo, ¿mito o realidad?

Nos remontamos a principios del siglo XII, a la Inglaterra ocupada por los normandos franceses desde el año 1066. Estos últimos muy dados a contar sus viejas historias apoyadas en su célebre Carlomagno, rey de los francos y emperador carolingio, debieron dar un poco de celos a los ingleses, que decidieron buscar su héroe soberano particular. El encargado de buscarlo fue Geoffrey de Monmouth, un monje metido a escritor y dado a contar historias fantásticas.

La labor de este monje galés consistió en recuperar  todas aquellas historias que habían ido pasando de voz en voz, aunque no solo eso, ya que incluso algunos lo habían plasmado por escrito. En concreto un tal Nenius, que ya en el siglo IX se aventuró a escribir una historia sobre los antiguos ingleses, en la cual aparecía un caudillo militar de nombre Arturo. Por otro lado también se debió de nutrir de una serie denominada los “Anales de Gales”, una especie de libro de crónicas, anteriores al siglo X. En dicho libro aparecía un tal Arturo venciendo a los invasores sajones en el año 516, y su posterior muerte en Camlann, 21 años después.

Historia Regum Britanniae.

Con todo ello en el año 1133 Geoffrey de Monmouth escribe la “Historia de los reyes Británicos”. Esta historia que empieza delante de las mismísimas puertas de Troya muchos siglos antes, guarda un lugar destacado el Rey Arturo. En definitiva fue el único capaz de mantener a raya a principios del siglo VI, junto a sus caballeros de la mesa redonda, a los temibles bárbaros sajones, que llegaron a Inglaterra dispuestos a acabar con las tradiciones de aquellos celtas romanizados.

Aunque la historia del Rey Arturo puede ser muy conocida, vale la pena recordarla. Comienza en un castillo apostado en una pequeña isla al suroeste de Inglaterra, allí tras recibir la magia de mago Merlín, Uther Pendragon, consigue hacerse pasar por el rey Gorlois, y tras lo cual deja embarazada a su bella esposa Ingerna. Del encuentro nace un niño de nombre Arturo. Pocos años después tras conseguir arrancar la espada Excalibur de la piedra donde se hallaba clavada, su futuro no deja dudas, apoyado por el Mago Merlín se convertirá en el Rey de los británicos.

Grabado de Gustave Doré del siglo XIX, donde aparecen el Rey Arturo y el mago Merlín.

A partir de ese momento la historia de Geoffrey de Monmouth, nos muestra el idílico Reino de Camelot, a su preciosa y adultera mujer Ginebra, o a su fiel Lancerot que solo le pierde la fidelidad en la cama de esta última. Además por supuesto de su célebre Tabla Redonda, paradigma de todos los caballeros medievales en su unión por un fin común. El rey Arturo luchó toda su vida por mantener el reino a salvo, tanto dentro como fuera de las fronteras, incluso contra los romanos si era menester. Pero la traición le llegó desde dentro, por la usurpación de su supuesto hijo Mordred. De vuelta a Inglaterra el rey Arturo, ambos se  enfrentarán muriendo los dos.

La realidad histórica.

Como bien dice; George Macaulay Trevelyan, profesor en Cambrigde y uno de los más importantes historiadores británicos del siglo XX, tiene narices que la parte más importante de la historia británica siga siendo un folio en blanco. Tras la salida a principios del siglo V de los romanos, una serie de jefes locales se harán con las riendas de la defensa de la isla, ante la llegada de las tribus bárbaras.

Este es el contexto asignable al posible Rey Arturo, de ahí, que bien pudo ser un militar romano que se quedará en la isla. Tras lo cual dirigió con éxito la defensa de la misma gracias a los avances técnicos que el Imperio dejó en Inglaterra. Este aspecto daría razón a la raíz de su nombre, más hispano que celta. Así como a la presunta defensa ante los invasores, los cuales nunca llegaron a conquistar plenamente la actual Gales, dicho sea de paso el hogar del Rey Arturo según Geoffrey de Monmouth.

El rey Arturo pintado a principios del siglo XX por C. E. Butler

Volviendo al libro en cuestión, o más bien tras la escritura  del mismo, el rey Arturo se hizo más famoso que el propio Carlomagno. A pesar de que este, sí que había sido de carne y hueso.  A partir de aquí todas las dinastías reales inglesas se han aprovechado de una forma u otra de la historia del “posible rey Arturo”. Desde el mismo Ricardo Corazón de Léon  que camino de la ciudad Santa de Jerusalén durante las cruzadas, regalo la espada Excalibur a su homónimo de Sicilia. O bien a los reyes de la Casa de los Tudor, que tras la guerra de las Dos Rosas a finales del siglo XV, se legitiman en el poder como descendientes directos del propio Rey Arturo. Por no decir de la literatura contemporánea y su aprovechamiento de los denominados mitos artúricos.

Además sin olvidar que hoy día entre series, dibujos animados, videojuegos, y superproducciones de Hollywood, la arqueología y los historiadores siguen buscado una verdad difícil de encontrar. Por nuestra parte vamos a acompañarlos a los supuestos lugares donde supuestamente habitó el Rey Arturo.

Tintagel

Para encontrar el Castillo de Tintagel, el supuesto lugar donde nació el Rey Arturo, nos tenemos que dirigir al Condado de Cornualles, situado al suroeste de la mayor isla Británica. Donde desde 2016, tras los últimos descubrimientos arqueológicos, podemos decir que su historia se ha reescrito en gran parte, además curiosamente acercándolo a las tesis de los que defienden la veracidad del Rey Arturo. Cabe decir que el lugar es ideal para construir un castillo, una isla solamente conectada al resto por una lengua de tierra, es evidente que no hay mejor defensa posible. Eso sin decir las impresionantes vistas que debieron tener sus moradores.

El acceso a la isla y la cueva del mago Merlín.

El lugar pudo estar habitado desde la Edad del Hierro, pero las primeras evidencias arqueológicas y además de poca importancia nos revelan una ocupación de época romana, a través de unas monedas y cerámicas encontradas en las últimas campañas. Lo que sí que revelan estas con mayor claridad, es la ocupación entre los años 450-650, es decir en el “folio en blanco” de la historia de Inglaterra. Es de suponer por los restos hallados que se encontraron, que se trató de un lugar medianamente habitado en dicha época. Además, por una serie de mercaderes dedicados al comercio con el mediterráneo. Por último decir que hubo un castillo, el cual pudo ser habitado por una monarquía local. Pero a partir de ahí no se sabe absolutamente nada más. Los motivos que llevaron a Geoffrey de Monmouth a decir que fue el lugar de nacimiento del rey Arturo, son un verdadero misterio.

Un siglo después de que el monje gales escribiera el libro, en 1233, el Conde de Cornualles decide la construcción sobre las antiguas ruinas de su nuevo castillo, es de suponer que atraído por la leyenda del Rey Arturo y buscando su fama. Dicho castillo será habitado esporádicamente hasta el siglo XVI donde aparece de nuevo totalmente abandonado. Poco después en el año 1650 aparece por primera vez registrado como el Castillo del Rey Arturo.

La entrada al Castillo de Tintagel

En la actualidad los encargados de mantener y explotar el lugar turísticamente es  la English Heritage, es decir el gobierno de Inglaterra, lo cual es sinónimo de dejarse una buena pasta para entrar. La visita se puede completar con un museo y la bajada a la cueva donde supuestamente el Mago Merlín, llevaba a cabo su magia. Os dejo el siguiente enlace con horarios y precios: english-heritage

Cadbury.

El siguiente lugar artúrico que debemos encontrar, es la mítica fortaleza de Camelot, el lugar donde el Rey Arturo se reunía con sus caballeros de la mesa Redonda. A pesar de que existen varios lugares candidatos, entre ellos algunos campamentos romanos, apoyados por los que pretenden colocar al rey Arturo, como un antiguo general de las legiones romanas, el que más consenso ha levantado es el Castillo de Cadbury.  Para llegar al mismo debemos dejar atrás Tintagel, y a unos 190 km por la A-30 dirección a Londres, encontraremos dicho castillo, o más bien los escasos restos arqueológicos que quedan del mismo.

Aspecto de Camelot bajo la mirada del cine en el siglo XX

Las distintas actuaciones arqueológicas que se llevaron a cabo en esta pequeña colina, han dado como resultado que estaba ya habitada en el Neolítico. Las siguientes noticas destacables son mucho más cercanas en el tiempo, concretamente en el año 60 aC., cuando sufrió una gran destrucción que ha sido achacada a la invasión romana.

Cinco siglos después, alrededor del año 450, se producen las mayores reparaciones. Entre ellas un espacio amurallado de 1.200 m perimetrales, y con 5 metros de altura, dicha muralla se efectuó aprovechado antiguos restos romanos y según los expertos era de tradición celta.  No queda ahí la cosa, ya que una estructura central en forma rectangular  20×10 m., ha servido a los artúricos para hallar el verdadero lugar donde se reunían los caballeros de la mesa Redonda.

El supuesto lugar donde existió Camelot

Aunque lo más evidente arqueológicamente hablando es el periodo de máxima ocupación de la colina, alrededor de los años 480-510, estrato donde se han localizado grandes cantidades de ánforas mediterráneas de vino y aceite. ¿Vendrían desde Tintagel? Realmente la coincidencia temporal da derecho a  sospechar, más sabiendo que a finales del siglo VI queda totalmente abandonada. Hoy día no es más que un gran campo donde pasta el ganado, aunque desde allí en un día despejado se puede observar el siguiente y último destino.

Glastonbury.

Como ha quedado dicho muy cerca del anterior destino, a unos 20 km,  encontramos Glastonbury.  Una colina que se eleva 160 metros sobre el nivel del mar, y que durante ciertos periodos de la historia aparece rodeada de agua. Por cierto el lugar más misterioso de todos los relacionados con el mítico Rey Arturo. En definitiva este lugar de peregrinaje está repleto de leyendas, mitos, y según algunos, de grandes fuerzas telúricas.

Hablando arqueológicamente ha sido lugar de paso desde el Neolítico, y por supuesto en tiempos romanos. En cuanto al periodo de la Alta Edad Media aparecen restos de ánforas mediterráneas  muy similares a las de los vecinos de Cadbury, aunque lo más curioso son dos enterramientos, posiblemente de adolescentes y datados en el siglo VI.

A partir del año 900 aparecen claramente los restos de un cenobio y una iglesia, que debieron estar ocupados por algún grupo de monjes. Aunque no es confirmada su presencia hasta el año 1243, gracias al encuentro de una carta, que dotaba de permiso para la realización de la feria de San Miguel. Lo siguiente es la destrucción por un terremoto en el año 1275, y finalmente su reconstrucción en el siglo XIV de la cual podemos observar hoy la magnífica torre que corona la colina.

La torre de la colina de Glastonbury

A continuación saltamos al mundo de la mitología celta, según la cual Glastonbury sería Avalon, es decir el lugar donde se reúnen los muertos para pasar al otro mundo.

Pero Glastonbury también vive de las leyendas cristianas, sin ir más lejos fue el lugar donde fue a parar José de Arimatea. Nada más y nada menos que con el Santo Grial,  la de leyendas que han salido del mismo da para muchos libros. Pero la que   acerca definitivamente  a Glastonbury al Rey Arturo, es el hallazgo por parte de unos monjes de las supuestas tumbas del mítico rey,  y su esposa Ginebra en el año 1190. Según los monjes se hallaban 2,7 metros por debajo del suelo y tapadas con una losa. ¿Coincidencia con los dos enterramientos adolescentes?

La Abadía de Glastonbury, muy ligada a la historia de la colina de Glastonbury

Hoy día Glastonbury, gracias a todas estas leyendas es un lugar de culto y visita obligada para cristianos, paganos celtas, y los denominados artúricos, es decir que están por la labor de reconocer al Rey Arturo como el primer rey de Inglaterra.

En definitiva que cada cual saque sus propias conclusiones. Aunque volviendo al principio del texto, fuese mito o realidad, lo que sí que consiguió Geoffrey de Monmouth con el Rey Arturo, al menos en la Edad Media fue eclipsar la figura del gran Carlomagno en tierras inglesas.

Si os ha gustado, os invito a conocer una historia muy similar, en este caso con el sobrino de Carlomango, Roldán y su mítica espada Durandal.

En busca de Durandal, la espada viajera del Cantar de Roldán

Mas info:

Templarios, griales, vírgenes negras y otros enigmas de la historia, Juan Eslava Galán, Ed. Planeta, 2011

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Imágenes: flickr  commons.wikimedia   pixabay

¿Vale la pena realmente visitar Stonehege?

Pues sí, estoy hablando del círculo de piedras de Stonehenge, uno de los monumentos megalíticos más visitados del mundo. A pesar de que pueda parecer una pregunta extraña, creo que a muchos, entre los que me incluyo, les inquieta dicha pregunta. Ante la cual decidí en verano de 2014 a pasar a la acción.

¿Merece la pena visitar el Stonehenge?

Con motivo de un viaje familiar a Londres, y además contando que viajamos en coche con algún día de sobra, decidimos acercarnos al misterioso círculo de piedras. Por lo cual el artículo que viene a continuación se basa en esta experiencia personal. Por cierto al final expongo mi opinión sobre la visita.

¿Qué es el Stonehenge?

Aunque la pregunta sea obvia, conviene recordar que es mucho más que un círculo de piedras. En concreto son tres círculos de piedras concéntricos, el exterior y por lo tanto el mayor, mide unos 30 metros de diámetro. Dentro de los cuales encontramos una estructura de 19 menhires en forma de herradura, que  a su vez encierran una especie de altar. Además no queda ahí la cosa, alrededor del mismo y con un diámetro de 104 metros se construyó una fosa que rodeaba toda la construcción.

Dibujo sobre como debía ser Stonehenge durante el Neolítico.

Todo este laborioso complejo fue elaborado de generación en generación, a lo largo de mil años, entre el 3.000 aC. y el 2.000 aC.

Lo más llamativo desde el punto de vista del estudio de la historia, reside precisamente en este último aspecto. En concreto nos indica el inicio de la neolitización en las Islas Británicas. Tanto desde el punto de vista organizativo, para levantar dicho monumento, pero también pensando en un evidente inicio de sedentarización. La pregunta es clara, ¿para que construían algo así? sino con la intención de permanecer cerca.

Pero no solo eso, ya que algo más diferencia Stonehenge del resto de monumentos megalíticos de esa época.  En concreto las piedras talladas en ángulo recto, ya que ningún otro de estos últimos tiene esa característica, clave desde el punto de vista constructivo para el encaje de las piezas del puzle. De ahí, que ha día de hoy, sigan muchas de ellas en pie.

¿Para que servía Stonehenge?

Es aquí donde reside el mayor poder de atracción de este monumento para el visitante. A día de hoy sigue siendo un completo misterio. Aunque dos son las hipótesis que más consenso han encontrado:

Un calendario o templo solar.

Su forma constructiva le permite conocer con exactitud el solsticio de verano y de invierno, por lo cual, podía haber servido como organizador de las tareas agrícolas y ganaderas. Pero también como templo del Sol, por tal motivo se reúnen en torno al monumento miles de personas el día 21 de junio.

Miles de personas reunidas para contemplar el solsticio de verano en Stonehenge

Lugar de culto a los muertos.

Se han encontrado unos 240 cuerpos enterrados en las inmediaciones de Stonehenge. Por lo que se trata de uno de los sepulcros megalíticos más importantes de Europa, además de ser otra característica más de la sedentarización. Por otro lado esta contrastado que el número de enterramientos crecía con el tiempo, esto es considerado un signo de que solo enterraban en Stonehege a ciertos individuos, es de suponer que los de más alto status.

Otras hipótesis.

También encontramos una larga lista de hipótesis inverosímiles. En concreto, desde los que aseguran que se trata de un generador de energía, o los que piensan que es una representación, por parte de los habitantes del Neolítico, de un platillo volante. Pero a los amantes de la historia, las hipótesis que más llaman la atención fueron las que se dieron al monumento desde los griegos a la Edad Media o la Edad Moderna. Estas últimas se centran principalmente en quienes fueron sus constructores, lo cual nos sirve para acercarnos a su utilidad.

Obra de unos seres gigantescos surgidos de la península Ibérica.

Esta hipótesis es la más antigua encontrada, ya que surge de Diodoro de Sicilia, el historiador griego del siglo I aC. Según el mismo, las construcciones megalíticas que los griegos se encuentran a su llegada a la Península Iberia, solo podían haber sido elaboradas por estos seres gigantescos e inmortales. Ni más ni menos, que como Stonehenge, aquel extraño circulo de piedras encontrado en las islas del Mar del Norte. Por lo tanto los hiperbóreos, como los llamaba Diodoro, fueron los encargados tras emigrar a las islas, de la construcción del monumento megalítico.

La obra del mago Merlín.

Esta hipótesis surgió de la pluma de Geoffrey de Monmouth, el cronista de la Edad Media en Inglaterra. Según el cual, Stonehenge fue construido a través de unas complejas máquinas por el mago Merlín. El cual trajo todas las piedras desde la isla de Irlanda, tras acabar con 7.000 irlandeses. El motivo la construcción de un monumento funerario para enterrar a los príncipes ingleses. Por lo tanto el monumento megalítico discurrió por la Edad Media como el milagro del Mago Merlín.

Representación del mítico mago Merlín.

Un templo Romano.

Dicha hipótesis en obra de Iñigo Jones, uno de los arquitectos más importantes de Inglaterra a principios del siglo XVII, concretamente trabajo para los reyes Jacobo I y su sucesor Carlos I. Para él la mítica construcción de Stonehenge no podía ser obra de un mago, sino que detrás tenía que haber la única civilización capaz de hacerlo posible y que hubiera pasado por las islas. Para lo cual adaptó mediante planos los restos del Stonehenge a los de un templo romano. Así quedó hasta la llegada del siguiente de la lista.

Así se pintó el Stonehenge en 1645

Obra de los druidas celtas descendientes de los fenicios.

En concreto esta teoría fue formulada por uno de los primeros arqueólogos ingleses, William Stukeley, a principios del siglo XVIII. Para él, los constructores de Stonehenge fueron los druidas. Conviene subrayar que estos fueron los primeros sacerdotes celtas. Los cuales descendían, según Stukeley, de los fenicios y en concreto poseían la verdad de la primera religión.

Alguna de las reuniones de druidas que todavía siguen celebrándose.

¿Cómo se construyó Stonehenge?

Este aspecto es obra de continuos estudios. Lo más evidente es el origen de las piedras, en concreto las azules de uno de los círculos interiores. Su origen dista 400 kilómetros de Stonehege, además cada una de ellas pesa unas cuatro toneladas. Por lo tanto y pesar de no detenernos en el aspecto constructivo del monumento, este dato nos revela la gran organización de la sociedad que lo construyó.

La visita a Stonehenge.

Lo primero a tener en cuenta es que no se puede ir sin reserva previa. Una vez allí se tiene que acudir al Centro de visitantes. En el cual se puede observar un vídeo del proceso constructivo de Stonehenhe, y justo al lado una especie de museo sobre la vida neolítica. Por cierto, deja bastante que desear.

¿Merece la pena visitar el Stonehenge?
Evidentemente no podía faltar el “selfie” familiar.

Tras estas dos visitas de rigor un autobús recorre los tres kilómetros que separa el Centro de visitantes del monumento. Al llegar al mismo, comenzaremos a caminar por el foso construido a los 104 metros de diámetro. Por lo tanto a una distancia de cerca de 40 metros del Stonehenge, a esta distancia evidentemente lo único que se podrá hacer es fotografiarlo.

¿Quién gestiona Stonehenge?

 Este monumento es gestionado por la “English Heritage”. Se trata de un organismo del gobierno británico para promover el patrimonio histórico del Reino Unido. Hoy día el precio de la entrada al cambio ronda los 21€, lo cual lo considero desmesurado. Supongo que sirve para el cometido de preservar el patrimonio histórico, pero lo que no veo tan claro es que sirva para la promoción del conocimiento de la historia.

Conclusiones.

En primer lugar, los que se dirijan a Stonehenge con los ojos de un amante de la historia, les recomiendo plenamente la visita. Sin duda les va a impresionar el imaginar cómo tan fenomenal construcción se pudo realizar durante el Neolítico Europeo, por cierto muy retrasado respecto al de Oriente Medio o del Norte de África.

En cambio los que se dirijan con los ojos curiosos por ver o escuchar las miles de historias alrededor de Stonehenge, posiblemente les decepcione la visita. Sinceramente con el precio que cuesta la entrada, la English Heritage, podía haber elaborado una forma más interesante de acercarse a Stonehenge, el monumento megalítico más visitado del mundo.

En definitiva el que busque conocer mejor el monumento le recomiendo, por ejemplo la lectura que expongo al final. En cambio el que se quiera impresionar por la espectacular construcción neolítica, seguro que no le defraudará.

Por último, si alguno tiene más información de como acercarse para verlo de más cerca, que lo comparta con todos, en la sección: “Deja un comentario”.

Más info: Nº 2 de los Grandes enigmas de la Humanidad.

Imágenes: commons.wikimediapixabay