La cueva de Gorham, el amanecer del último neandertal.

¿Cómo pudo ser, que aquellos homínidos que dominaron la Europa del Paleolítico Medio, no fueran capaces de seguir viviendo tras la llegada del Homo Sapiens?

Esta que fue la gran pregunta que revoloteó cualquier congreso, o reunión entre prehistoriadores y antropólogos durante muchos años, hoy prácticamente ha pasado a un segundo plano, para dar paso a continuas noticias que ensalzan la figura de los neandertales. Y es que son muchas las hipótesis que se han planteado desde que se conoció la convivencia de las dos especies en Europa; al menos lo hicieron entre 12.000 y 16.000 años, los que van desde la llegada del HAM (hombre anatómicamente moderno), hasta la extinción del último neandertal.

Maxíma expansión de los neandertales.
Maxíma expansión de los neandertales.

Dichas hipótesis han ido desde una gran guerra entre especies planteada a principios del siglo XX, hasta la erupción de varios volcanes hace 40.000 años, que diezmaron la población neandertal abocándola a su desaparición. Ambas teorías son desechadas ampliamente, ya que no existen índicos arqueológicos de encuentros duraderos en el tiempo, ni explicación del porqué no afectó, dichas erupciones, a los primeros Homo Sapiens. Otra de las hipótesis: la endogamia con el Homo Sapiens no es descartable, pero insuficiente para explicar el final de una especie, ya que es muy difícil pensar que el resultado de su encuentro sexual diera frutos, y más todavía que estos progresaran, todo ello a pesar de las diferentes interpretaciones que se ha dado al hallazgo del niño de Lapedo.

Volviendo a la pregunta del principio, hoy se dar por hecho que la mezcla de varias hipótesis de las planteadas en aquellas mesas de trabajo, es la mejor solución para explicar el final del último neandertal. Los supuestos que han contado con más adeptos son la presión geográfica ejercida por el Homo Sapiens, la falta de adaptación a las duras condiciones climáticas acontecidas en el Paleolítico Superior, o la continua exogamia de los neandertales. Pues bien, en estas tres hipótesis, la pequeña cueva de Gorham, situada en Gibraltar, ha dicho y tiene mucho que decir.

Cueva de Gorham
Cueva de Gorham

Un recorrido por la Europa neandertal.

Cuando el Homo Sapiens puso por primera vez sus pies en el continente europeo, hace entre 45.000-40.000 años, los neandertales habían iniciado su declive como especie. Los nuevos homínidos llegaban con una tecnología, denominada auriñaciense, muy superior a la tradicional musteriense de los neandertales, que a buen seguro le proporcionaron mejor adaptación al recrudeciendo climático.  De tal manera que los neandertales se vieron en la obligación de iniciar una larga migración hacia el sur del continente. Si existió algún tipo de encuentro directo entre ambas especies en este primer momento, debió ser circunstancial, ya que debemos pensar que hace 40.000 años el frio dominaba el continente, además los grandes bosques escaseaban, dando paso a un paisaje de tundra con enormes estepas heladas gran parte del año y enormes distancias a recorrer sin encontrarse un ser humano.

Europa bajo la gran glaciación
Europa bajo la gran glaciación

Los siguientes 12.000 años serán una carrera contrarreloj de los neandertales por sobrevivir. Un inciso para recordar que cuando hablamos de prehistoria los años saltan muy rápido, sin darnos cuenta que la esperanza de vida de un neandertal podía estar alrededor de los 30 años, y por lo tanto estamos hablando de centenares de generaciones en búsqueda de unas supuestas mejores condiciones climáticas para sobrevivir.

En torno a hace 35.000 años, es decir tras cinco milenios de supuesta cohabitación, el neandertal que fue el gran dominador de Europa y Oriente Próximo, se hallaba reducido a tres espacios geográficos. Además, siempre alrededor de las franjas marítimas; en el Atlántico desde Cantabria a Bretaña, en el mediterráneo las dos penínsulas, itálica e ibérica, y por último la zona balcánica desde el Adriático al mar Negro.  Mientras el Homo Sapiens se había adueñado de todo el centro europeo, a la búsqueda de las grandes manadas de mamíferos.

En los siguientes 5.000 años los neandertales fueron desapareciendo progresivamente de diferentes zonas. En primer lugar, de la Península Itálica, posteriormente la unión de grupos entre los mares Adriático y Negro se rompió definitivamente, y los espacios geográficos en al Atlántico disminuyeron rápidamente. De tal forma que llegamos a hace 30.000 años; donde el sur de la Península Ibérica se convierte en su único refugio y 2000 años después los únicos neandertales de Europa se encuentran en una estrecha franja de territorio de muy pocos kilómetros.

La cueva de Gorham.

Nos dirigimos a Gibraltar, es decir en el extremo más meridional de la Península Ibérica, junto a la punta de Tarifa. Allí se encuentran una serie de cuevas con difícil acceso terrestre, por lo que fueron localizadas en 1907 por el marino inglés de mismo nombre. Tras sucesivas excavaciones en la cueva de Gorham, se han localizado cuatro principales periodos de ocupación. El más reciente durante el periodo colonial de los fenicios, seguidamente del neolítico pleno, y a continuación del periodo magdaleniense y solutrense. Por último, destacar como más importante el hallazgo de numerosos objetos musterienses, raederas, puntas de flecha o cuchillos, su datación entre 28.000-24.000 años lo convierten en la más reciente ocupación del neandertal. A pesar de que no se han hallado, de momento, restos óseos que puedan asegurarlo, la técnica musteriense solo es asignable a los neandertales.

Roca caliza de Gibraltar con gran cantidad de cuevas.
Roca caliza de Gibraltar con gran cantidad de cuevas.

Aunque sea entrar de lleno en el campo de las especulaciones, gracias a la interpretación de los restos arqueológicos hallados, tanto en Gorham, como en el resto de la Península Ibérica, nos podemos acercar a la vida de estos supuestos últimos neandertales de Gibraltar. En primer lugar, podemos pensar que muy pocos contactos debieron tener con el Homo Sapiens, este hecho es deducible precisamente por seguir utilizando esta tecnología musteriense. Hoy día es aceptado los contactos entre Sapiens y neandertales en lugares como la Cornisa Cantábrica, Cataluña, y el sur de Francia. Dicho aspecto nos viene reflejado por la adopción de una nueva tecnología, evolucionada desde el musteriense tras el contacto entre especies, y denominada Châtelperroniense.

Los neandertales que habitaron la cueva de Gorham se tuvieron que adaptar progresivamente a una nueva alimentación. Su lugar de caza se hallaba justo delante de sus cuevas, si hoy día no encontramos más que agua, hace 25.000 años con el periodo glacial, al menos existían cinco kilómetros de estepas. A este espacio algunos expertos lo han denominado el “Serengeti mediterráneo”. En él no existían los grandes mamíferos que esta especie había cazado durante todo el Paleolítico Medio, sino ciervos, cabras, conejos y por supuesto crustáceos como las lapas y mejillones en la costa. Además de grandes recursos vegetales, como los piñones, arboles frutícolas o raíces, que los neandertales incorporaron a su dieta.  Este aspecto no puede ser visto como una causa de su extinción, sino al contrario una forma de adaptación que le llevó a sobrevivir como especie.

La desaparición del último neandertal.

Como se ha señalado con anterioridad, las principales hipótesis sobre la desaparición de los neandertales nos vienen a la mente, al comprobar algunos aspectos de la Cueva de Gorham.

Reconstrucción de aspecto de los neandertales 
Reconstrucción de aspecto de los neandertales

Las dos primeras parecen muy evidentes; la llegada del Homo Sapiens pudo ir acabado, o arrinconando hacia el sur a las bandas neandertales, ya que gracias a la mejor tecnología pudo ejercer un mejor control sobre los recursos. Por otro lado, la huida al sur, o simplemente una mejor aclimatación de los neandertales de las posiciones más meridionales de la Península Ibérica, nos puede revelar una falta de adaptación al riguroso clima de la última gran glaciación. Sobre este aspecto también existen interrogantes, ya que a esta se le suele datar entre los últimos 70.000-10.000 años. Es decir, los neandertales sobrevivieron a la glaciación mucho antes de la llegada del Homo Sapiens. Aunque por otro lado debemos destacar que el máximo periodo de frio, se produce hace 22.000 años, poco después de la desaparición de nuestro protagonista, que bien pudo sucumbir al inicio de este nuevo recrudecimiento.

Pero parece evidente que en las cuevas de Gorham, ni la falta de recursos, ni la de adaptación al frio, pudo acabar con la vida de los últimos neandertales. Por lo que la tercera de las hipótesis, la endogamia, es decir la procreación entre individuos de una misma familia que empobrece la especie, solo hizo que agravar las dos primeras hipótesis. Por lo tanto, lo que sucedió dentro de aquella Cueva de Gorham es el resultado de miles de años de evolución de la especie neandertal.

En este punto es necesario destacar que la Península Ibérica se ha convertido en los últimos años en el gran laboratorio europeo para el conocimiento de la sociedad neandertal. Si a principios del siglo XX, un neandertal era visto como una especie cazadora más, los diferentes hallazgos arqueológicos que han sustentado el programa para el estudio del genoma neandertal, solo que han dado sorpresas continuadas. Los neandertales estaban más próximos a nuestra especie de lo que se había supuesto al principio, enterraban a sus muertos, pintaban sus cuevas, y tenían un gran sentido del individuo como elemento de la sociedad. Aun así, y según dichos estudios la especie ya estaba herida de muerte antes de la llegada del Homo Sapiens, algunos cálculos dicen que hace 50.000 años existían unos 7.000 hombres y 3.500 mujeres, a todas luces incapaces de encontrar espacios de convivencia.

Concha que sirvió de colgante a un neandertal
Concha que sirvió de colgante a un neandertal

Su realidad social, según hallazgos en las cuevas de L’Abric Romaní en Barcelona o el Sidrón en Asturias, era la unidad familiar de unos 12 miembros en estado próximo a la sedentarización. Además, su ámbito de actuación no debió ser muy extenso, mermando sobremanera los contactos con otras familias. En el primero de los yacimientos se han hallado debajo de los abrigos rocosos claros indicios de habitaciones con reparto de tareas. Sin duda estamos ante una de las principales diferencias con el Homo Sapiens, que recorría largas distancias en busca de las manadas, e incluso existen claros indicios de colaboración entre tribus.

Después de este recorrido por la prehistoria, nos puede ser más fácil imaginar los últimos días de un neandertal, ya fuera en la Cueva de Gorham, o con gran probabilidad en otro lugar cercano a esta, y que hoy día reste bajo el mar. En la completa soledad, ya fuese un hombre o mujer, y sin opción ninguna de procrear, el último neandertal murió, dejando al mundo bajo el dominio de una sola especie humana.

Mas info:

Breve historia de los neandertales, Fernando Díez Martín, Ed. Nowtilus, 2011

Prehistoria Antigua de la Península Ibérica, Coord. Mario Menéndez, Ed. Uned, 2012

www.gibmuseum

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