Santes Creus y la orden del Cister

Santes Creus, modelo de Monasterio Cisterciense.

En primer lugar he de reconocer mi inclinación a visitar este tipo de espacios religiosos, a pesar de mi declarado ateísmo. En numerosas ocasiones me he preguntado el porqué, tanto a mí mismo como a otras personas cercanas. Tras mi vuelta de la ruta por los monasterios cistercienses, volví a preguntar lo mismo; en este caso a mi amiga Júlia Brescó. Su contestación me ha abierto la mente hacía la respuesta a mi repetida pregunta.

Júlia me comentó  que todos los lugares se impregnan de las energías de sus moradores, y realmente es algo muy lógico. Por los monasterios no suelen pasar las guerras, sus habitantes son hombres y mujeres de paz, trabajadores y estudiosos. Y eso es especialmente lo que transmiten estas construcciones religiosas. Durante su historia se convirtieron en lugares de reflexión, posiblemente con más ímpetu que su destino inicial como  espacio religioso. Santes Creus es un magnífico ejemplo de esta apreciación.

Puerta de entrada al pueblo de Santas Creus

Pero Santes Creus es mucho más. También es un magnífico escaparate para acercarnos a la forma de vida de los monjes cistercienses. Es necesario recalcar este apartado, ya que en los otros dos monasterios cercanos, no podemos acercarnos de la misma forma por varios motivos: En primer lugar porque la visita a Santes Creus se realiza por libre y sin un guía. En segundo término, por ser el único de los tres presentes en la ruta del Cister, que no está ocupado por una comunidad monástica. Por último y más importante; Santes Creus es uno de los más fieles reflejos del diseño original de Bernardo de Claraval.

Bernardo de Claraval, origen del Cister

Fue un monje cisterciense nacido en Francia en el año 1090. Bernardo no fue uno de los denominados Padres fundadores de la Orden del Cister, ya que este mérito recae en los primeros abades del monasterio francés de Cîteaux (Cister). En concreto Roberto de Molesmes, Alberico y Esteban Harding. A pesar de ello Bernardo de Claraval es considerado el impulsor de la Orden del Cister. Hay que mencionar además que será precisamente durante el mandato de Esteban Harding,  cuando Bernardo llegue al monasterio del Cister, en el año 1112.

Tras tres años en dicho monasterio, Bernardo de Claraval será enviado a Chairvaux-les-lacs. En dicho municipio cercano a la frontera con Suiza, mandará construir el que es considerado primer recinto cisterciense, el monasterio de Claraval. A partir de ese momento pondrá las bases constructivas de estos edificios, dirigidas a impulsar la forma de vida de los monjes cistercienses. Así como el inicio de la expansión de la Orden del Cister. Solo dos siglos después la congregación religiosa basada en la regla de benedictina, tendrá cerca de 700 edificios similares repartidos por gran parte de Europa.

Origen de Santas Creus

Desde el año 1150 una serie de monjes cistercienses, buscan asentamiento en Cataluña ayudados por una serie de nobles. Pero será definitivamente en 1160 cuando recalen en los actuales territorios. A partir de ese momento comienza la construcción del Monasterio de Santes Creus. Con el objetivo principal de trabajar las ricas tierras agrícolas, no en vano la comunidad de monjes cistercienses eran considerados grandes agricultores. Por lo tanto los nobles conseguían el doble propósito de repoblar el territorio con personas cualificadas, y ganarse el favor celestial.

El monasterio de Santes Creus

A partir de este punto me gustaría destacar, como las diferentes estancias visibles en Santes Creus, se adaptaron a la forma de vida de los monjes cistercienses.

Claustros

Esta parte del edificio es la más célebre de cualquier monasterio. Los claustros sirven para la distribución del resto de las estancias. Asimismo se convierten en los espacios de reflexión de la comunidad monástica. En Santes Creus encontramos dos:

El claustro principal construido en un magnífico estilo gótico que data del siglo XIV. Por lo tanto es muy posterior a la fundación del mismo. Mientras el claustro posterior es más pequeño y su construcción parece ser anterior,  pero difícil de contrastar. Uno de los elementos arquitectónicos más significativos de estos claustros son los templetes que acogen una fuente central. Estas eran utilizadas por los monjes para lavarse tras el trabajo en el campo, y justo antes de ir a comer.

Claustro grande

Ambos claustros en Santes Creus están unidos por una estancia que servía de punto de reunión. En ella el prior distribuía las tareas entre los monjes. A su vez era el único lugar de todo el monasterio, donde a los monjes les estaba permitido hablar entre ellos. Para lo cual se construyeron dos bancos en ambos lados del pequeño recinto.

Claustro pequeño

Sala Capitular

Se accede a ella desde el claustro principal. Es una de las estancias más importantes del  monasterio, en ella se reunían los monjes para escuchar de voz del prior, la regla benedictina correspondiente a ese día. En Santes Creus un banco corrido rodea la estancia, y tres columnas en forma de palmera recogen los arcos ojivales tradicionales del románico cisterciense.  Por último destacar que era el lugar de sepultura de abades y priores.

Dormitorio

La estancia más grande del monasterio, una nave de cerca de 500 m2. Un espacio totalmente diáfano, gracias a los enormes arcos de diafragma que sustentan el techo. Como en la mayoría de los monasterios cistercienses, el dormitorio de Santes Creus se sitúa en la planta superior del edificio y se accede a ella directamente desde el Claustro. Gracias a unas escaleras situadas al lado de la Sala Capitular. En él dormían todos los monjes vestidos y directamente sobre el suelo, o a lo sumo sobre un improvisado cojín de paja. Aunque con el tiempo aparecerán estancias individuales y  las primeras camas.

Capilla de la Trinidad.

Una de las estancias más antiguas del monasterio, además de destacar por sus reducidas dimensiones. Destinada a acoger los primeros oficios religiosos de la Orden, desde su misma llegada y mientras se realizaban las obras del monasterio. Tras la construcción de la iglesia principal se convertirá en la enfermería.

Cementerio

Tras la Capilla de la Trinidad aparece el cementerio, no es más que un terreno desprovisto de edificaciones, y dominado por una única cruz de piedra. Precisamente es este lugar donde mejor podemos comprobar la austeridad de la vida de los monjes del Cister. Tras su muerte y velatorio eran depositados con su hábito directamente en el suelo. Para los monjes cistercienses la muerte era un mero trámite para la vida eterna, de ahí la escasa importancia que daban al este hecho.

En el monasterio de Santes Creus existían otras salas, que como las anteriores eran de acceso exclusivo a la comunidad monástica. Como por ejemplo la sala de los copistas de textos u otra destinada a bodega. Ambas en la actualidad son usadas para la introducción a la visita  a través de unos vídeos explicativos (muy recomendables).

Pero aparte existían estancias de acceso público, de las cuales se pueden destacar dos:

Palacio Abacial

Un palacio destinado a los reyes de la Corona de Aragón. Estos reyes durante la Edad Media se convirtieron  en mecenas y protectores del monasterio. El Palacio Abacial fue mandado a construir por Pedro III el Grande, y acabado durante el reinado de Jaime II el Justo. Lejos de lo que se pueda pensar no es un gran palacio, siguiendo la norma constructiva de la época. Se sitúa en uno de los laterales del claustro posterior, donde encontramos un pequeño patio, del este surge una escalera a la planta superior donde se distribuyen las estancias. Dicho patio tenía la función de recibir a las visitas reales.

Iglesia de Santes Creus

Construida entre los siglos XII y XIV en estilo románico cisterciense. Dicho estilo está considerado el paso previo al gótico. La planta es el clásico crucero, con tres naves separadas por grandes arcos apuntados. Conviene subrayar que las iglesias de los monasterios cistercienses era el único punto de encuentro con la comunidad no monástica. Aunque en la mayoría existieran unas rejas separadoras.

Lo más destacado de la Iglesia de Santes Creus, son los mausoleos reales, que acogen la sepultura de Pedro III el Grande, Jaime II el Justo y la esposa de este último, Blanca de Anjou.

Como ya he comentado la visita se realiza por libre, el precio de la entrada es 4,50€ con reducciones a estudiantes y jubilados. Además existe una entrada conjunta a los tres monasterios de la ruta del Cister. Su precio es de 12€ (sin contar los 3€ del guía de Poblet). NO es necesario hacerlos en un día, ya que dicha entrada tiene una validez de un año.

Atentos a las próximas entradas, donde explicaré mi ruta por los monasterios cistercienses de la provincia de Tarragona.

Un comentario

Deja un comentario