El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.

En la margen derecha del rio Cinca y sobre una colina, aparece uno de los castillos más impresionantes del norte de España. Su denominación como Castillo Templario de Monzón, no hace completo honor a sus 1200 años de historia, sino a la época donde dicho castillo pudo tener su máximo esplendor.

Pocos castillos mantienen la vigencia e importancia durante prácticamente la totalidad de su historia como el castillo de Monzón. Su origen debemos buscarlo en el siglo IX, cuando el territorio oscense estaba dominado por los musulmanes. De dicha época es la torre del homenaje y de la cual todavía se conserva un ajimez restaurado, como fiel reflejo de sus primeros moradores.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
La restaurada torre musulmana del siglo IX

Pero si por algo es conocido este castillo, es por haber asistido como espectador privilegiado, a algunas de las contiendas principales sucedidas en la Península ibérica. Esto le ha llevado a continuas remodelaciones, hasta conseguir la fisonomía actual.

El castillo de Monzón durante la Reconquista.

Como bien es sabido, la Reconquista cristiana de la Península ibérica terminó en 1492, con la toma de Granada por los Reyes Católicos. Pero cuatro siglos antes, los primeros reyes de la Corona de Aragón, deciden expulsar a los musulmanes de los otrora territorios cristianos al sur de los Pirineos.

En esta reconquista será clave la toma del castillo de Monzón, no en vano suponía cortar las comunicaciones entre dos de las taifas musulmanas más importantes. En concreto la Taifa de Zaragoza en manos de los sucesores del rey Al-Muqtadir, mecenas del Palacio de la Aljafería. Y por otro lado la Taifa de Lérida en manos de la dinastía Banu hud. Además de cortar estas comunicaciones existía la necesidad de controlar el curso medio del río Cinca, uno de los principales caminos desde los Pirineos al centro peninsular.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
La iglesia de San Nicolás construida tras la llegada de los primeros templarios.

Así que el Infante de Aragón, Pedro, y futuro rey como Pedro I, conquistó el castillo en el año 1089. A partir de ese momento y hasta 1143 se puede considerar el periodo de máxima actividad belicosa de la reconquista aragonesa. Durante dicho periodo el castillo irá cambiando de manos continuamente, ya que al menos durante dos periodos, los comprendidos entre 1126-1130 y 1136-1141 estuvo nuevamente bajo dominio musulmán. Finalmente la llegada de los caballeros templarios en 1143 pondrá fin a este primer periodo bélico del castillo.

El asedio contra los templarios.

Concretamente más de 150 años duró el paso de los caballeros templarios por el Castillo de Monzón, y por ende de la nueva Corona de Aragón. Templarios y reyes compartieron durante este periodo la lucha contra el infiel del sur de la Península. Pero a finales del siglo XIII comenzará la decadencia de la Orden del Temple.

En el año 1293 Jacques de Molay fue proclamado Maestre del Temple, el principal cargo del mundo de los templarios. Además ese nombramiento fue dos años después de la perdida de Acre, último reducto cristiano de los conquistados en oriente por los cruzados cristianos. Por lo tanto el sino, por el que nacieron los templarios se había perdido.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
Los símbolos templarios están muy presentes en todo el castillo

Así mismo, esto lo debemos unir a las continuas acusaciones a las que fueron sometidos, desde ritos iniciativos, adoración a ídolos no católicos, o practicar la homosexualidad, aspectos muy alejados de la doctrina cristiana. Todo ello sin olvidar su continuo secretismo y sus enormes acumulaciones de riqueza.

En consecuencia el rey de Francia Felipe IV inicia su persecución, tras lo cual en 1312 la Orden Templaria es disuelta y dos años después Jaques de Molay muere en la hoguera como hereje.

Todos estos hechos los podemos trasladar a la Corona de Aragón. Ya que si al principio el Rey Jaime II desistió de ir contra de ellos, pronto es obligado por las circunstancias a cambiar de parecer. Las tropas de la corona inician los asedios a las plazas templarias, una a una van cayendo las más importantes. La primera en rendirse será Peñiscola, tras ella Cantavieja y Miravet entre otras.

Precisamente en este el momento, el Castillo de Monzón vuelve a ser protagonista, puesto que se convertirá en el abanderado de la defensa de la orden de Temple. En definitiva será el último en capitular, aunque rodeado y en solitario nada pudo hacer contra los ejércitos de la Corona de Aragón. La entrega definitiva se llevará a cabo el 24 de Mayo de 1309.

La remodelación durante la Guerra de Sucesión.

La llegada de la Edad Moderna y las guerras contra los franceses, por parte del monarca español,  Felipe IV en el siglo XVII, llevarán a la pérdida progresiva de interés en el castillo y en la ciudad de Monzón.

Pero un nuevo acontecimiento proporcionará un nuevo cambio de rumbo a la historia del Castillo de Monzón. En concreto la Guerra de Sucesión española, que si comenzó con el siglo XVIII, no será hasta 1705 cuando llegue a España.

Esta llegada de la guerra de Sucesión se producirá con el desembarco del archiduque Carlos en Barcelona, con la intención de hacerse con el control que ejercía en España el rey designado como heredero al trono, Felipe V. Durante este primer periodo en los territorios aragoneses se puede decir que vivieron entres dos aguas. Por un lado condes aragoneses apoyaban a Carlos, mientras otros apoyaban a Felipe V. Conviene subrayar que no será hasta el año 1710, cuando la frontera quede establecida en Lérida, que Felipe V mande convertir el Castillo de Monzón una fortaleza Moderna.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
Garita de vigilancia

Para ello se construían baluartes, se colocaran baterías de cañones y se reforzará toda la muralla exterior para contener los ataque modernos a base de cañonazos. Una de las remodelaciones más curiosas tendrá lugar en la torre del homenaje, precisamente la primera en ser construida durante el periodo musulmán. Esta se trató de recortar la altura de la misma, el propósito era evidente, restar un punto de referencia a la artillería enemiga. Esta remodelación es la que ha conferido al Castillo de Monzón la fisonomía actual, más alejada de los castillos medievales, y más cercana a las fortalezas modernas.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
La nueva puerta de entrada, donde se observan las rendijas para las armas de fuego

La Guerra de Independencia en el Castillo de Monzón.

El levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, contra el gobierno francés de José Bonaparte, es el pistoletazo de salida de la Guerra de Independencia española. Solo un año después las tropas francesas dirigidas por el Mariscal Suchet se hacían con el control del Castillo de Monzón.

Tras 4 años de guerra las tropas española inician el asedio al Castillo de Monzón, este está considerado uno de los mayores ejemplos de resistencia por parte del ejército francés. De la táctica usada por las tropas española, ha quedado constancia en las bases del castillo.

El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.
Las galerías excavadas en piedra.

Varias galerías fueron excavadas, por los soldados españoles, directamente sobre  las rocas  que sustentaban  la zona amurallada del castillo. El propósito era claro, colocar una serie de explosivos que echaran abajo los cimientos del castillo. Algo que no conseguirán entre otros motivos por la resistencia de la montaña. Pero también por el contraataque de los franceses, que excavaron túneles desde los anteriores dormitorios de época templaria, hasta dichas galerías. Todo ello con el firme propósito de abortar el avance de los españoles,mediante la colocación de minas trampa.  Este juego de guerrillas duro más de un año, hasta que el 15 de febrero de 1815 y tras la caída de la ciudad de Lérida, las tropas francesas se ven en la obligación de abandonar el castillo de Monzón.

El castillo de Monzón como escenario de la Guerra Civil española.

Este conflicto no necesita presentación, la guerra sucedida entre 1936 y 1939 tiene su reflejo en la sociedad actual. Aunque sí que es más desconocida la participación del castillo de Monzón en la contienda.

El valle del Cinca fue uno de los sitios más complicados de controlar por la fuerzas del Bando Sublevado. La forma de resistencia fue mediante la elaboración de las denominadas colectividades. En concreto estas estaban formadas por miembros de los partidos republicanos como el PCE, a los que se sumaban los sindicatos pobreros de la CNT y la UGT.

El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.
La galería excavada en piedra que sirvió como refugio antiaéreo

Para acabar con estas colectividades, aparte de las evidentes detenciones de sus miembros, se inicia una campaña de bombardeos. Es en este punto donde los milicianos deciden utilizar las dependencias del castillo de Monzón con un doble motivo. En concreto como almacén y en segundo lugar como refugio antiaéreo. Para este menester son usadas tanto las galerías subterráneas excavadas un siglo antes por el ejército español, como las dependencias interiores, En concreto una sala también excavada en piedra bajo la antigua iglesia Templaria de San Nicolás. Esta que anteriormente había sido usada como almacén de municiones, caballerizas, e incluso como cárcel, pasará a la historia de la Guerra Civil como refugio antiaéreo de la población de Monzón.

El castillo de Monzón a día de hoy.

Hoy día está catalogado como bien de interés cultural y protegido como monumento nacional. Además se pude visitar de Miércoles a Domingo a un precio de 3€, con los consiguientes descuentos.

Mas información: monzon

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