Condorcet, filósofo, ilustrado y feminista.

Según la Real Academia de la Lengua, el feminismo es una “ideología que defiende que las mujeres deban tener los mismos derechos que el hombre”. Hasta aquí podemos estar totalmente de acuerdo, pero si digo que él que sentó las bases de este movimiento social fue un hombre, todos nos podemos sorprender. En definitiva, entre todas las listas que se encuentran de defensores de dicho movimiento solo existen mujeres. Para muestra un botón: os dejo este enlace, mujeresenlahistoria que por cierto es genial.

A continuación os quiero presentar a un personaje coetáneo, a las primeras mujeres representantes de los inicios del feminismo. Vaya por delante que el resto de mujeres de las múltiples listas de feministas,  están tan capacitadas como él o más, para ocupar los primeros puestos en cuanto a importancia, lo que me resulta más extraño es que no aparezca en ninguna.

Marie-Jean-Antoine-Nicolas de Caritat, “marqués de Condorcet”.

Nuestro personaje nació en la región francesa de la Picardía, situada al norte de París en 1743. Su nacimiento en el seno de una familia noble y religiosa le permitió desde bien temprano el acceso a los estudios. A la edad de 15 años ingresó en el prestigioso colegio católico de Navarra, en la capital francesa. Allí se especializó en ciencias y matemáticas, de la cual con los años, se convertirá en uno de los mejores exponentes de la ilustración francesa. Tras terminar sus estudios y gracias a su prestigio como matemático entró de lleno en los círculos  ilustrados de París, donde conoció y trabajó con personajes como Voltaire y Turgot el experto en fisiocracia.

En la década de los años 70 del siglo XVIII, su entrada para trabajar en el gobierno de Francia a las órdenes de Turgot,  le llevará a realizar un giro en su labor.   Comenzará abandonando progresivamente sus matemáticas, para abrazar la filosofía y la defensa de los derechos humanos. En este aspecto destacar que en 1781 escribió, “Reflexiones sobre la esclavitud de los negros”, evidentemente una defensa de los derechos de esta raza.

Sophie de Grouchy

Otro giro en su vida llegó en 1786, cuando se casó con Sophie de Grouchy, veinte años más joven que Condorcet, pero con las mismas convicciones de lucha por los derechos y para cambiar políticamente Francia. Junto a la misma fundan las tertulias del Hotel de la Moneda en París, donde Condorcet trabajaba desde 1775 como Inspector general de la Moneda. A las mismas asistieron los más destacados personajes de la vida social parisina, por ejemplo Thomas Jefferson (tercer presidente de los EE.UU), que en las fechas previas a la Revolución francesa se encontraba en Paris como Embajador de los EE.UU en Francia. Otra de las asiduas, Olimpe de Gouges,  que era una de las más importantes defensoras de los derechos de las mujeres en la Francia de finales del siglo XVIII, por cierto su biografía a parece en el artículo de Mujeres en la Historia.

Olimpe de Gouges

Olimpe de Gouges junto a Sophie de Grouchy convertirán las reuniones del Hotel de la Moneda en sede del “Circulo Social”. Uno de los clubes más revolucionarios y activos de París en lo referente a la defensa de la participación de las mujeres en política. Algo que pese a la Revolución Francesa no fue muy bien visto en ninguno de los ambientes políticos franceses. Exceptuando posiblemente a nuestro personaje de hoy, algo que podemos deducir gracias a algunas de sus obras.

Ensayos filosóficos de Condorcet.

Condorcet dedica varias de sus obras a exponer la necesaria igualdad entre hombres y mujeres. La primera de ellas es un ensayo que divide en dos publicaciones, la primera es de 1787 y la segunda tras la revolución en 1790, las titula: “Sobre la admisión de las mujeres al derecho ciudadano”. En las mismas aborda el tema del republicanismo, desde la vertiente de los derechos políticos de los ciudadanos y en especial de las mujeres. En definitiva nos viene a decir que; ¿para qué cambiar una forma de gobierno? sino lo vamos a hacer coincidir con los intereses generales y en estos no se pueden olvidar de la mitad de la población.

Hotel de la Moneda de París, actualmente el Museo de la moneda.

Para Condorcet el ser humano obtiene sus derechos en base a la virtud de la razón y la moralidad, por lo tanto es este aspecto no existía ni una sola diferencia entre hombres y mujeres, de ahí la libertad de ambos de actuar en consecuencia. Este aspecto estaba en total discordancia con las constituciones presentes a final del siglo XVIII, que incluso negaban a las mujeres el derecho de ciudadanía. Por lo que insta a las mujeres a negarse a pagar impuestos, ante la evidencia de no ser ciudadanas de derecho.

Tras lo cual intenta poner como ejemplo a la constitución inglesa de 1771, la cual convierte a las mujeres en ciudadanas, por lo menos las solteras y viudas con el simple fin de que pagaran impuestos. Pero en cambio las mujeres casadas no son ciudadanas de derecho, ya que una vez casados el hombre y la mujer se convertían en uno solo para la ley, “evidentemente” el hombre.

Nicolas de Condorcet

La segunda de las obras de Condorcet que podemos destacar como base del feminismo, se trata de una más personal. La misma se encuentra encuadrada en su publicación de 1791, titulada: “Memorias sobre Instrucción Pública”, en la cual uno de sus capítulos se lo dedica a su hija, nacida un año antes. En ella a modo de testamento le indica a su hija, que exija, que la educación pública llegue por igual a hombres y a mujeres y además en todos los apartados, ya que estas últimas no pueden quedar excluidas de ningún plan de estudios, incluidos los científicos.

En definitiva, por otro lado es menester recordar el clima político de protestas que vivía Francia tras la Revolución de 1789, el cual pudo facilitar esta defensa a ultranza de los derechos de la mujer por parte de Condorcet. Pero aún así a este filósofo ilustrado se tuvo que enfrentar a los políticos y filósofos coetáneos que se olvidaron por completo de las mujeres, a la hora de proyectar las diferentes constituciones tras la revolución. De su obra prácticamente solo se hicieron eco mujeres, como la anteriormente nombrada Olimpe de Gouges, o también la británica y máxima exponente del feminismo en las islas, Mary Wollstonecraft.

El desgraciado final de Condorcet.

La llegada al poder de los Jacobinos en 1793, puso contra las cuerdas a los políticos girondinos, entre los que encontramos a nuestro personaje. El cual, parece ser que tras estar escondido cinco meses, cayó en manos del Comité de Salvación pública encabezado por Robespierre, tras dos días en la cárcel apareció muerto. Dos versiones encontradas, se suicidó o bien fue envenenado.

No quiero concluir sin decir que evidentemente Condorcet no es el único responsable en poner las bases del feminismo. Sino uno más de los hombres y mujeres que históricamente han luchado por la igualdad entre hombres y mujeres, algo que desgraciadamente todavía tenemos que seguir recordando en pleno siglo XXI. Por todo ello, humildemente pienso que Condorcet podía tener un hueco en las listas de personajes importantes en la defensa del feminismo.

Mas info: stanford.library

Imágenes: commons.wikimedia

El Palacio de Sanssouci en Potsdam, el sueño de Federico II de Prusia.

Nada más comenzar el siglo XVIII un nuevo reino surge con fuerza en Europa. Sobre los territorios del antiguo electorado de Brandeburgo y unidos a los del Ducado de Prusia, con capital en Berlín. Su primer rey será Federico I y su nombre Prusia, que por cierto se convertirá en un verdadero “dolor de cabeza” para Europa los dos próximos siglos.

Para ponerse a la altura de los rivales europeos en ese siglo XVIII había que trabajar rápido. Su primer rey Federico I realiza la gran labor administrativa, poco después se sucesor Federico Guillermo I la convierte en una potencia militar. Así que para el tercero de ellos, aparte de consolidar el nuevo país, la misión consistía en embellecerlo y ponerlo a la altura de su nuevo y efímero aliado. Este no era otro que Francia, por lo tanto Federico II el Grande se dispuso a construir su propio Versalles. El lugar elegido las afuera de Potsdam.

Federico II el Grande.

Para entender un poco mejor el curioso Palacio de Sanssouci, debemos conocer a su mecenas. Federico II nació en Berlin en el año 1712, sus primeros años y posiblemente el resto de su vida, estuvieron marcados por la dura educación del Rey Sargento, como era conocido su padre. Este último nunca consistió que su hijo fuera un enamorado de la música, del arte y de la literatura, llegándolo a acusar directamente de homosexual por ello. Pero no solo eso, ya que incluso mandó ejecutar a su supuesta pareja, el joven Katte, con el que pensaba huir a Inglaterra.

Pese a su dura infancia nunca cejó en su empeño. En el año 1740 tras la muerte de su padre se convirtió en rey de Prusia. Como tal se convirtió en uno de los despostas ilustrados más importantes de Europa. Entre sus logros destaca la codificación del Derecho Prusiano, la abolición de la tortura, o la protección de la industria nacional. Todo ello sin olvidar la política de engrandecimiento de las fronteras y el fortalecimiento de nuevo Reino Prusiano.

Pero en lo que destacó con mayor brillantez fue en su talento innato por el arte. En la música ejerció desde compositor hasta intérprete de flauta. Además se convirtió en un gran poeta e incluso escribió sobre filosofía, todo ello en la lengua de moda entre la Ilustración francesa. Por su corte pasaron grandes hombres ilustrados, poetas, filósofos, matemáticos, músicos y así un amplio etcétera. Pero el que más destacado fue el escritor e historiador Voltaire, que paso tres años junto al rey Federico II en el Palacio de Sanssouci. Curiosamente destacar que nunca pasaron mujeres por el Palacio, posiblemente tenía razón su padre, pese su matrimonio con Isabel Cristina de Brunswick-Bevern con la que solo se reunía en las celebraciones familiares, y que por supuesto no le dio ningún hijo.

Palacio de Sanssouci.

En 1745 Federico II manda construir su palacio de verano. La obligaciones del cargo real debían ser muy grandes para nuestro personaje, y decidió buscar un lugar donde mostrarse sin tapujos tal y como era él. El lugar elegido fue las afueras de Postdam y el encargado de la obra  su amigo, el genial arquitecto G. W. Knobelsdorff. Tres años duraron las obras y el nombre elegido Sanssouci (sin preocupaciones), toda una declaración de intereses.

El Palacio de Sanssouci por encima de los viñedos

El Palacio en sí no es muy grande, es de una sola planta y con tres alas, si por fuera no es realmente muy espectacular, con escasos adornos de ángeles y jarrones. Por dentro en una demostración del más puro estilo rococó. Por cierto al de este palacio se le ha asignado el sobrenombre de “federiciano” en honor al rey Federico II.

La sala de mármol

Nada más entrar encontramos la sala del vestíbulo y justo detrás la Sala de mármol, donde Federico II recibía sus invitados.  Ambas adornadas con columnas de estilo corintio, y motivos dorados por doquier. El resto del Palacio son habitaciones específicas, una sala de conciertos, una biblioteca, la habitación de rey y la de los invitados, como por ejemplo la de Voltaire que sigue llevando su nombre.

La sala de conciertos.

El Palacio se completo los años posteriores con dos pequeñas alas más, en una de ellas se situaba el servicio, y la otra fue destinada a las colecciones privadas del rey Federico II. Este último murió en el mismo Palacio de Sanssouci en 1786 y allí está enterrado sin grandes pretensiones. Este punto es de destacar, ya que todo el lujo del palacio nunca fue transferido al panteón del rey fallecido, en definitiva era un ateo declarado y no necesitaba ciertos reconocimientos.

Los alemanes siguen llevando patatas a Federico II, para agradecer que fuera uno de los introductores del tubérculo en Prusia.

El Parque de Sanssouci.

Si el Palacio es espectacular, el resto de las instalaciones no le van a la zaga. La entrada al palacio se hace a través de una plaza semicircular porticada, según como visitemos el lugar nos puede parecer la parte trasera, pero no es así. De dicha parte trasera surge una escalinata que desciende al Parque de Sanssouci a través de seis terrazas de viñedos. En ambos costados del palacio existen dos lugares que son de obligada visita, en uno de ellos un cenador rococó adornado con un sol dorado. Mientras, en el otro encontramos la referida tumba de Federico II.

El cenador de Federico II, algunos dicen que era una especie de templo al sol.

El resto del Parque de Sanssouci  a parte de los grandes bosques rodeados de setos y con múltiples flores, que realmente aconsejan la visita en verano. Está repleto de otros singulares edificios.

Para conocer el primero de ellos deberemos salir del parque por una de las entradas laterales, por cierto bien visible. Me estoy refiriendo a un molino que se observa desde todos los lados en la parte trasera del Palacio de Sanssouci. Dicho molino fue mandado a construir por Federico II el Grande en sus últimos días de vida. El motivo conmemorar la tradicional forma de vida de los habitantes de Potsdam en la colina,  antes de la llegada de los reyes prusianos. Están documentados al menos 20 de ellos, que desaparecieron antes de dicha llegada. El actual sigue en servicio para demostración de los visitantes, además en él se puede observar una exposición sobre la vida en este tipo de edificaciones.

El molino tras el palacio de Sanssouci

Otros edificios singulares del Parque.

Entre los jardines del Parque de Sanssouci encontramos dos singulares edificios realizados en estilo rococó, pero con gran influencia Oriental. Ambos mandados construir por Federico II en los años posteriores a la construcción del Palacio de Sanssouci. En primer lugar el Palacio Chino, que en realidad fue un lugar donde acudir con altos mandatarios a tomar té. En segundo lugar un edifico todavía más pequeño y denominado la Casa del Dragón, su funcionalidad en tiempos de Federico el Grande una incógnita.

El Salón de Té

El Palacio de la Orangerie, mandado a construir por uno de los sucesores de Federico II a partir de 1850. Concretamente el rey Federico Guillermo IV, el palacio en realidad era una enorme nave con cerca  de cien metros de largo y con enormes ventanales. Su primer servicio fue almacenar los árboles frutales, para los largos inviernos de la ciudad de Potsdam.

El Palacio de la Orengerie

Dejamos para el final, el gran proyecto de Federico II. Al acabar la guerra de los Siete Años y para conmemorar su victoria, decide la construcción del Palacio Nuevo. En este caso el más grande de todos los palacios de Potsdam, de más de 200 metros de largo, su visión desde la avenida principal es impresionante. En su interior encontramos múltiples salas, entre ellas dos son las que más llaman la atención. La primera de ellas la sala de la Gruta rematada con adornos de conchas y corales. Además en ella observamos estatuas de Carlomagno, César y Constantino, hecho que nos releva el sueño de emperador que persigue a nuestro personaje. La otra de las salas más acorde con Federico II el Grande, ya que se trata de un pequeño y coqueto teatro.

El Palacio Nuevo de Potsdam
el pequeño teatro del Palacio.

Por último recomendar hacer la visita en verano, el paseo por los jardines es gratuito pero la entrada a los palacios no es excesivamente barata. Su precio depende de varios factores, que os animo a conocerlos en esta página:  spsg

Imágenes: pixabay

 

Historia de Menzies, el castillo de Escocia donde se vive como un maharajá.

Encontrar un castillo en Escocia realmente no tiene mucho mérito. Su slogan; “el país de los mil castillos” tiene su razón de ser. Aunque este en concreto, el castillo de Menzies, no es ni de largo uno de los más visitados, ni de los más espectaculares. Pero en cambio sus historias son realmente muy particulares.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Vista del castillo en 2009

El castillo fue levantado sobre las ruinas de uno anterior, por el Clan de los Menzies en el siglo XVI. Su estilo es inconfundible, ya que se trata del clásico estilo arquitectónico de las Highlands escocesas. Habitado desde un principio por dicho Clan, tendrá el honor de recibir durante su historia a célebres y peculiares personajes, además de ser testigo de la historia británica.

Los levantamientos jacobitas.

Antes de nada es necesario conocer quiénes fueron los jacobitas. Su historia comienza en el año 1688, durante la denominada Gloriosa Revolución. Tras la cual se destituyó al rey de Inglaterra Jacobo II, para ser sustituirlo por el favorito del Parlamento británico. En concreto hablo del príncipe protestante holandés, Guillermo de Orange, coronado como Guillermo III.

Jacobo II descendía de la línea de los Estuardo escoceses, por lo tanto, declarados defensores del catolicismo en las islas británicas. Tras ser destituido, nacerá entre los católicos la necesidad de organizarse para luchar. El motivo, restituir la presencia de un católico en la corona de Inglaterra. El nombre de jacobitas evidentemente se adopta del último rey destituido.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Monumento a los jacobitas en Glenfinnan

Los jacobitas se organizaron en la Tierras Altas escocesas, pero además contaron con el apoyo del vecino irlandés. Sin olvidar la ayuda económica de otros países europeos como España, por poner un ejemplo cercano. Realmente nunca llegó a ser una guerra. Durante largos años se dedicaron a lo que podíamos denominar “guerra de guerillas”, con continuos sabotajes y pequeñas batallas. Y realmente los levantamientos en firme fueron tres, el primero en 1715, el segundo en 1719 y el que nos atañe en la historia en 1745.

Carlos Eduardo Estuardo.

Nos encontramos ya ante un nieto de Jacobo II, por cierto, el último jacobita en reclamar el trono de Inglaterra. Además para este levantamiento contó con la ayuda del eterno enemigo de los británicos, el rey francés Luis XV. Con un ejército compuesto por los grandes clanes de Escocia, tomó Edimburgo, y posteriormente llegó a Glasgow el día de navidad de 1745. Durante este periplo utilizará el Castillo de Menzies como base de operaciones.

La batalla de Culluden, según David Morier

Será ese el momento que los jacobitas estén más cerca de cumplir su misión, ya que poco les durará la alegría. Dado que en la Batalla de Culloden el 16 de abril de 1746, el ejército inglés aplastará el último levantamiento jacobita obligando al joven príncipe a abandonar para siempre las islas británicas.

A continuación damos un salto en el tiempo, en concreto un siglo después.

Vivir como un maharajá.

Una frase muy repetida cuando hablamos de alguien que vive con todo lujo de detalles. Ahora bien, su origen está a miles de kilómetros de distancia de nuestro protagonista el Castillo de Menzies. En concreto en la India, dominada desde el siglo XVII por la Compañía Británica de las Indias Orientales. Con la finalidad de explotar sus recursos naturales. Esto será aprovechado por los denominados maharajás o príncipes de la India para acumular todo tipo de riquezas.

Su principal dedicación fue la ostentación y el lujo, vivían en extraordinarias mansiones. Así mismo tenían una obsesión por los collares, brazaletes, gargantillas y en definitiva todo tipo de joyas. Destacar también una tradición que recogieron de los mongoles, en concreto los turbantes con todo tipo de adornos. Por último destacar una curiosa costumbre, los maharajás debían  ser recibidos en la capital Delhi con una salva de 21 cañonazos. Al menos los más importantes.

Dalip Singh el maharajá del castillo de Menzies.

Dalip Singh con 15 años poco antes de su llegada a Escocia

Nuestro personaje en cuestión nació en Lahore, lo que hoy día seria el Punjab de Pakistán,  aunque en el año 1843, cuando nació Dalip Singh pertenecía a uno de los 565 estados principescos de la India, en concreto al Imperio Sikh. Con solo seis años fue nombrado maharajá de dicho Imperio, y dos años después comenzó la guerra contra el Imperio Británico. El resultado la conquista de Inglaterra del Imperio Sikh. A continuación nuestro personaje, y con solo 12 años, recibe una suculenta pensión vitalicia en contraprestación por los territorios perdidos.

Dibujo del castillo en 1829, realizado por John Preston.

Lo primero que hizo fue convertirse al catolicismo y después emigrar hacia el Reino Unido. En consecuencia el mejor lugar para ir será Escocia, por lo cual entre 1855 y 1858 será el morador del Castillo de Menzies. No volvió más a la India, excepto en 1861 en busca de su madre, tras lo cual vivió el resto de su vida en Europa como un autentico maharajá.

El castillo de Menzies en el siglo XX.

Tras su último ilustre personaje el castillo comenzará un continuo declive, incluso durante la Gran Guerra fue utilizado como cuadra del ejercito. Es fácil de imaginar el aspecto que tendría en el año 1957, cuando fue recomprado por el Clan de los Menzies por 300 libras.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Típica boda de Escocia.

Desde ese momento se formó en  la familia Menzies  una Sociedad protectora del castillo.  Las obras de restauración comenzaron en 1971 y fue reabierto al público en 1997. Por lo tanto se puede visitar, pero solo en verano. Por otro lado se puede alquilar para bodas, banquetes o eventos similares por el “módico”  precio de 3.475 libras más un 20% de IVA, ósea alrededor de 5.000€. A pesar de lo cual no se puede pasar la noche en este castillo de Escocia, ya que no está preparado para ello.

Imágenes: commons.wikimedia

El polémico regalo de Felipe V a la ciudad de Cervera

Al visitante que llegue por primera vez a Cervera, y no conozca la historia de la ciudad, le puede extrañar como una esta pequeña localidad acabó convirtiéndose en sede universitaria.

Antes de comenzar el tema en profundidad, me gustaría aclarar, que mi intención es relatar los hechos por los cuales Cervera consigue tener dicha Universidad. Soy consciente de la actualidad que han cobrado los hechos sucedidos durante la guerra de sucesión. Pero no pretendo juzgar la actualidad, ni entrar en los debates políticos sobre las consecuencias de dicha guerra en Cataluña.

El problema sucesorio.

La historia comenzó con la muerte de Carlos II en el año 1700, el enfermizo rey de España, que murió sin descendencia. Por lo cual la línea sucesoria de los Habsburgo españoles, quedó desierta por primera vez  desde 1516.

Tres serán los candidatos a ocupar el trono español. En primer lugar el archiduque de Austria Carlos III descendiente de Felipe III en la parte austriaca. En segundo lugar, el preferido, José Fernando de Austria nieto de Margarita de Austria, esta hermana de Carlos II. Aunque su repentina muerte en 1699 ocasionó la llegada al trono del siguiente de la lista. El designado por Carlos II como su sucesor fue Felipe de Anjou nieto del rey de Francia Luis XIV. Tras la muerte de Carlos II será coronado como Felipe V.

El motivo principal que llevó a Carlos II a designar a Felipe de Anjou fue no ver España dividida, ya que esto era lo que pretendían sus principales rivales.

Guerra de sucesión internacional.

La oportunidad de Francia de intervenir en España se había conseguido. Aunque evidentemente por otra parte desató las tensiones en Europa, que no podía consentir la unión de dos potencias. Dos bandos se lanzarán a intervenir para ganarse el pastel de España y sus colonias en el mundo. Por un lado los partidarios del Borbón Felipe V en este caso, Francia, Nápoles, Baviera y España. Por otro lado los partidarios del Archiduque de Austria, Inglaterra, Portugal, Provincias Unidas, Saboya, Prusia y la misma Austria.

Guerra de sucesión en España, una auténtica guerra civil.

Es la parte más compleja de la historia que pretendo contar. Como ya he dicho se convirtió en una autentica guerra civil. A grandes rasgos podemos decir que enfrentó a los antiguos reinos de Castilla y Aragón,  aquellos que habían unido mediante su matrimonio los Reyes Católicos dos siglos antes. Pero en realidad fue más complejo.

Por un lado Castilla apoyó mayoritariamente al Borbón Felipe V, aunque con algunas reticencias. En cambio Aragón tomó  partido por el Archiduque de Austria, también conviene subrayar, que la división interna fue mucho mayor en esta zona. El mayor apoyo al Archiduque vino por parte de la burguesía, y los principales motivos fueron dos: el temor a los franceses tras la ocupación de estos entre 1694-1697 y  la posibilidad de perder las relaciones económicas con Inglaterra y las Provincias Unidas. Mientras el apoyo al Borbón desde la Corona de Aragón vino de la nobleza.

En este contexto nació la Universidad de Cervera.

La guerra duró de facto hasta principios de 1715, aunque sobre el papel no se firmó la paz hasta 1725 en Viena. En el contexto de dicha guerra nacieron los Decretos de Nueva Planta del rey Felipe V. A pesar de que los más sonados fueron la eliminación de las instituciones de la antigua Corona de Aragón, otros aludieron a la construcción de nuestra protagonista la Universidad de Cervera.

En este punto es necesario recalcar que han corrido, como se suele decir; “ríos de tinta”, y además de todos los colores. Aunque lo único que parece estar claro, es la llegada de dos representantes de Cervera a Madrid, con la demanda bajo el brazo de las reparaciones de la guerra. Tras la cual volvieron con la concesión de la construcción de la Universidad de Cervera.

Se ha escrito, he investigado sobre los motivos de esta concesión por parte de grandes historiadores. Unos postulan totalmente que fue un regalo a la ciudad, gracias al apoyo de la población de Cervera durante la Guerra de Sucesión a Felipe V. En cambio otros, especialmente desde los acontecimientos de  este siglo XXI, pretenden demostrar que tal apoyo nunca existió. Detrás de lo cual puede existir la necesidad de limpiar el nombre de la ciudad de Cervera.

Llegado a este punto de confrontación de posturas, me decanto por las investigaciones llevadas a cabo por el equipo de Joaquín Prats, catedrático de didáctica de la Historia por la Universidad de Barcelona. Es conveniente recalcar que están expuestas en su libro: La Universidad de Cervera y el reformismo borbónico.

Según estas investigaciones, existieron varios motivos. El principal era la necesidad de dar un impulso a las instituciones universitarias, en claro declive no solo en Cataluña sino generalmente en todos los territorios de la Corona española. Esta decadencia se quería acabar mediante el fortalecimiento de un centro determinado, sumado al cierre del resto de centros universitarios, con el evidente fortalecimiento del nuevo al evitar la competencia.  Este sería uno de los motivos de nacimiento de la propuesta de Cervera. Por otro lado hace falta recalcar, que el lugar idóneo para llevar a la práctica esta nueva concepción de Universidad más grande fuera Cataluña, debido a la debilidad de las instituciones tras la derrota en la guerra de Sucesión.

Uno de los dos patios de la Universidad de Cervera

Además de lo expuesto, Cervera contaba con varias de las necesidades descritas para albergar una institución como esta. Definitivamente, no ser un lugar demasiado grande, sin instituciones militares, fácil control de los alumnos,  dispuesto en el centro geográfico y bien comunicado, fueron las características que llevaron la Universidad a Cervera. Es probable que la afinidad de la ciudad con Felipe V hiciera el resto.

Breve historia de la Universidad de Cervera.

Se construyó entre 1718 y 1740. Se comenzó con un estilo barroco y se terminó con la aparición del Neoclasicismo. Sus más ilustres estudiantes fueron  Narciso Monturiol que junto a Isaac Peral ponen en marcha el submarino. O Juan Prim uno de los más destacados políticos españoles del siglo XIX. Las principales cátedras que se impartieron fueron Derecho, Humanidades, Teología, Medicina y Filosofía. Todo ello hasta 1840 año que se traslada definitivamente a Barcelona.

Puerta del paraninfo de la Universidad de Cervera

La Universidad de Cervera en la actualidad.

Hoy en día además de ser el uno de los monumentos históricos más visitados de la ciudad. El edificio se encuentra compartimentado, acogiendo una biblioteca, los archivos comarcales y un instituto de secundaria. Por último destacar que en sus aulas se siguen produciendo clases universitarias, en este caso como centro asociado de la UNED, donde el que suscribe sigue con sus estudios de Geografía e Historia.

Mas información: ub.edu

Imágenes: commons.wikimedia

La carrera del algodón en la antesala de la Revolución industrial

La revolución industrial cambió para siempre la historia del mundo. El escenario principal de dicho cambio fue Inglaterra, y si tenemos que buscar un actor, uno de los principales fue la producción textil del algodón. Exactamente durante el siglo XVIII, Inglaterra se convertirá en el banco de pruebas de inventores e inventos. Si queréis conocer los principales, os invito a descubrirlos en:

Queaprendemoshoy

Click en la imagen:

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat

Muy cerca de Barcelona y en un entorno único, encontramos el “Parc Natural de la muntanya de Montserrat”. En el cual se pueden realizar múltiples  excursiones, yo sin duda me quedo con esta, que une la belleza del paisaje y te acerca a la historia de los monjes que la habitaron desde el siglo XI.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
En la explanada del Monasterio de Montserrat

Las ermitas de Tebaida se distribuyen por la región del mismo nombre, este dato es para distinguirlas de las resto del Parque Natural. Pero estas son las que personalmente me llamaron la atención y he de reconocer que en principio lo que más lo hizo fue su nombre. El porqué de que esta zona se llame igual que una región del antiguo Egipto,  es algo que continuo sin resolver pero me puedo hacer una idea.

Breve historia de las ermitas.

Para comprender su misión, debemos acudir a la construcción de las mismas a través de los monjes del monasterio de Montserrat.  Este desde su fundación pertenece a la Orden Benedictina, la más antigua de Europa, y fundada en el siglo VI por San Benito de Nursia. Donde su principal regla reside en la necesidad de dedicarse a la contemplación.

¿Qué es la contemplación?

 Para intentar explicar este tema debemos ponernos en situación. El mundo altomedieval esta muy sacralizado, en concreto en Europa occidental por el cristianismo. La visión que tenían estas personas de la vida era muy diferente a la que podemos tener hoy día. Para ellos el paso por la vida era más un castigo que un disfrute, y la vida eterna su obsesión. Más aún en el  caso concreto que nos ocupa,  los monjes instruidos en los conventos benedictinos a través de los estudios de la escolástica. Que aunque precisamente en la Alta Edad Media,  eran las personas más cultas, también eran las más predispuestas ha emprender estos caminos.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
Interior de la ermita de Sant Salvador, lugar de contemplación

La contemplación consista en una serie de rituales para acercarse al perdón eterno, el rezar, los estudios, la lectura, etc. Todo valía para estar más cerca de Dios.  En este contexto los monjes benedictinos del Monasterio de Montserrat, se encaminan a las montañas cercanas al monasterio. El propósito está claro, aproximarse lo más posible  a su Salvador.

Las ermitas a través del tiempo.

Así será como a partir de la fundación del monasterio en el siglo XI,  estos monjes empiezan a construir dichas ermitas en los alrededores del monasterio de Montserrat. Durante toda la Edad Media y la posterior Edad Moderna, por lo tanto durante varios siglos,  estas montañas se llenas de estas pequeñas ermitas.

Por desgracia las actuales, ya no son las mismas que construyeron los primeros monjes eremitas. De este hecho se encargó el ejercito francés de Napoleón  a principios del siglo XIX. Durante la guerra del francés destruyeron todo a su paso, las ermitas de Tebaida, e incluso el Monasterio Benedictino de Montserrat.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
Actual paso de los franceses y acceso a las ermitas de Tebaida.

Por lo tanto las actuales son reconstrucciones posteriores, en los sitios originales. Pese a todo,  han servido para el mismo propósito con las que fueron construidas, es más, al final de la visita que aquí os presento se observan unas que están siendo reconstruidas hoy día. Por lo tanto los monjes eremitas han perdurado a través del tiempo y las vicisitudes de la historia.

Ruta a pie por las ermitas de Tebaida.

La ruta comienza al final de la explanada del monasterio de Montserrat. Para llegar a la misma se puede hacer mediante el coche privado. Se tiene que tener en cuenta, aparcar unos metros antes de llegar y el coste del aparcamiento es de 6,50€ para la vehículos particulares (es precio diario). Si os lo queréis ahorrar os tocará madrugar, tener un poco de suerte, y encontrar aparcamiento antes de llegar a la barrera del mismo.

La otra forma es a través de transporte público, desde Barcelona un tren (R5), con una frecuencia de paso de una hora une la Plaza España con Monistrol de Montserrat. Este es el punto de partida del cremallera o el teleférico que suben hasta dicha explanada. Los precios varían en  función de la temporada y de la edad de las personas. En la siguiente web encontraréis toda la información: cremallera de montserrat.

Consejos para la ruta.

Lo más importante a tener en cuenta es que se trata de una ruta de montaña.  A pesar de no ser alta montaña, no debemos confiarnos y tomar todas las precauciones habituales. Es imprescindible un buen calzado,  ropa cómoda, y mucha agua si es verano. Aunque yo personalmente no recomiendo hacerla en días de mucha calor. Una vez con todo esto, imprescindible cargar la mochila con un bocata, para disfrutar de un desayuno con las estupendas vistas que tenían estos monjes.

Con todo preparado nos debemos disponer a caminar entre 2 y 3 horas, dependiendo de nuestra forma física y las paradas necesarias.  Es importante destacar que a pesar de ser un camino con cierta dureza, es apto para cualquier persona mínimamante acostumbrada a caminar.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
Subir a Montserrat en invierno es espectacular

Si he de aconsejar la mejor época para hacerla, seria o bien en primavera o en pleno invierno. Los días anticiclónicos de invierno son espectaculares en la montaña de Montserrat, ya que es habitual ver los valles cercanos repletos de nubes, mientras arriba de la montaña se disfruta de una agradable temperatura.

 Ermita de Santa Ana.

Desde el final de la explanada junto a la estatua del fundador del monasterio el Abad Oliva surge el sendero GR 172 (marcas rojas y blancas). Este lo seguiremos a través de unas largas escaleras, que pasan por el denominado paso de los franceses, hasta llegar a la Plaza Santa Ana.  Es sin duda el tramo mas pesado del recorrido, ya que en un tramo corto se superan los 200 metros de desnivel.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
Restos de la ermita de Santa Ana

Al lado de dicha plaza encontramos la primera de estas ermitas, o lo que queda de ella. La ermita de Santa Ana  en su tiempo fue la más importante de todas. Esto sucedió por  su cercanía al monasterio principal y su posición central respecto a la comunidad de ermitas. Además servia como centro de reunión de todos los monjes ermitaños, que acudían a ella los domingos para rezar.  Para ello contaba con la única iglesia, fuera de la del monasterio principal, con un ábside donde se colocaban los monjes para cantar.  De alguna forma se convirtió en el centro de la vida social de estos monjes, era el único lugar donde se encontraban con el resto de la comunidad.

Ermita de Sant Benet.

Tras visitar la ermita de Santa Ana, debemos retroceder unos metros para volver al sendero GR 172, desde el cual seguiremos en dirección a la ermita de Sant Benet, perfectamente marcado. Para llegar a la misma debemos desviarnos después de unos 300 metros a la izquierda cogiendo el PR C-19  (marcas amarillas y blancas), ya con la visión de la misma unos metros arriba.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
Actual refugio de Sant Benet

Hoy en día esta ermita es la mejor reconstruida de todas, además de más recientemente. El motivo es que sirve como  refugio de montaña, para los miles de escaladores llegados de todas partes. Por lo tanto el exterior nos puede recordar cualquiera de ellas, aunque evidentemente el interior esta acondicionado para el nuevo menester.

Ermita de Sant Salvador.

La más alta de la ruta, ya que pasa de los 1.000 metros sobre el nivel del mar. Además es la única en la que podremos sentir algo parecido a lo que sintieron estos monjes. Su situación apartada hoy día de las rutas senderistas principales del montaña de Montserrat, permiten este hecho. Además dicha situación, puede ser el motivo de haberse conservado la última reconstrucción, posiblemente el siglo XIX. En ella podemos incluso pernoctar como hicieron los monjes eremitas, ya que en su interior se refleja perfectamente la austeridad que promulgaban los monjes benedictinos.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
Reconstrucción del siglo XIX

Para acceder a ella debemos volver al PR C-19, que tras seguirlo unos 100 metros encontraremos un letrero amarillo pintado en una piedra. Este letrero nos desvía a la izquierda hacia una subida pronunciada, pero corta, ya que en menos de 10 minutos llegaremos a una especie de explanada.

 A la izquierda de dicha explanada encontraremos la antigua iglesia destruida. Mientras que a la derecha la ermita de más reciente construcción.  Precisamente esta es la que se puede entrar e imaginar la forma de vida ermitaña. Antes de seguir el camino es imprescindible dar buena cuenta del bocata con estas espectaculares vistas.

Ermita de la Trinitat.

Después  hay que descender por el mismo camino  hasta llegar de nuevo al PR C-19. Una vez en este, giramos a la izquierda para seguir el camino por el que veníamos anteriormente. En pocos minutos encontraremos la ermita de la trinitat. Su destrucción corrió de la mano del ejercito francés, como el resto de las ermitas. Pero otro hecho llevará al abandono definitivo, ya que en plena reconstrucción el monje encargado de la misma fue asesinado por unos bandoleros, hecho que pondrá punto y final a la historia de la ermita.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
reconstrucción de la ermita de Santa Trinitat

De la ermita de la Trinitat quedan en pie varias paredes y es una de las que mejor podemos observar las dimensiones que tenían. Por cierto era la más grande de todas, a pesar de no ser un punto central, si que era un punto de paso en las peregrinaciones. Esta última será una de sus características más importantes, ya que sirvió como punto de acogida de peregrinos y gente necesitada.

Ermitas de la Santa Creu y Sant Dimes.

Siguiendo el camino por el que veníamos,  llegamos al cruce del PR C-19 con el GR 172. En ese punto aparece un poste indicador,  justo detrás del mismo un sendero nos lleva a la última parte del recorrido. A pesar de que  la bajada es de las más complicadas, es interesante llegar al final.

Al final del sendero podemos ver las dos últimas ermitas de la ruta. Aunque no podemos entrar a ninguna de ellas, ya que están las dos habitadas, es uno de los puntos curiosos de la visita.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
La ermita de Sant Dimas

Una de ellas por su espectacular su situación, la ermita de Sant Dimes. Desde la cual se observa una caída de más de 200 metros de desnivel hasta el monasterio benedictino de Montserrat. Este ermita fue construida sobre un antiguo castillo altomedieval.  Para posteriormente  ser destruida como todas, y reconstruida a partir de los años 70 del siglo XX. Aunque lo mejor esta en dicha reconstrucción por ser una de las más fidedignas de toda la montaña.

La otra esta siendo remodelada en la actualidad, la ermita de la Santa Creu. Un cartel en la misma puerta ,y la visión de las herramientas de la obra, nos indican dicha reconstrucción. Es el mejor detalle de que la forma de vida ermitaña sigue en la actualidad, aunque me temo que no con las mismas vicisitudes de la Edad Media o Moderna.

Ruta de las ermitas de Tebaida en las montañas de Montserrat
La vista del monasterio de Montserrat desde la entrada a la ermita de la Santa Creu

Desde esta última ermita una espectacular escalera comunica con el monasterio, pero es de uso particular. Por lo que para concluir la excursión debemos desandar el camino, en un principio hasta el último palo indicador, desde el cual y a través del GR 172 se llega a la explanada de salida en unos 40 minutos.

Hasta aquí esta ruta de las ermitas de Tebaida, tras visitarlas es más fácil imaginar el trasiego de monjes, ermitaños, o peregrinos por estas montañas durante los últimos diez siglos de historia.