Los siete pecados “capitales” que llevaron a la hoguera a Jacques de Molay.

El día 18 de marzo de 1314 mientras Jacques de Molay, el último Gran Maestre de la Orden del Temple, ardía en la hoguera instalada frente a la catedral gótica de Notre Dame, no muy lejos de allí, el rey de Francia Felipe IV respiraba aliviado.  Sin duda un grave error como se demostraría poco tiempo después.

El juicio contra los Templarios.

Todo comenzó seis años antes, después del verano de 1307, el rey de Francia instó a su consejero Guillermo de Nogaret a que buscará los entresijos para poder condenar al Gran Maestre. Era evidente que detrás de esta inquietud existía un motivo económico, las deudas contraídas por el rey con los Templarios eran desorbitadas, y como estos solo debían rendir cuentas al Papa, o acababa con ellos, o la deuda se convertiría en su tumba.

Recreación animada de Felipe IV de Francia
Recreación animada de Felipe IV de Francia

El cometido era claro los templarios debían ser juzgados por sus pecados, y así el Papa les levantaría su protección. Aunque la lista de acusaciones parece ser que fue muy extensa, la podemos sintetizarla en los “siete pecados capitales de los Templarios” aduciendo a la célebre cifra de los vicios que todo buen cristiano debía eludir, por cierto con curiosas coincidencias.

Los siete pecados.

  1. Los templarios fueron acusados de tener una alianza con el diablo para obtener las riquezas, es decir ya encontramos la primera de las coincidencias con los siete pecados capitales, exactamente la avaricia. Que Felipe IV se atreviera a acusar a los templarios de avaros tiene su morbo, ya que fue el rey que estafó a su pueblo mediante la alteración de las aleaciones de las monedas, con tal de sanear sus paupérrimas finanzas.
  2. Profesar culto a Satán, concretamente en la figura de Baphomet, un ser mitológico con patas y cabeza de cabra, dotado de grandes alas negras. No se conoce a ciencia cierta cómo Felipe IV encontró relación entre los templarios y dicho ser mitológico. Es más, dicho ser parecer surgir en la mitología tras el proceso contra los Templarios, algunos simplemente lo relacionan con Mahoma, ya que el rey francés pudo aprovechar el paso de Jacques de Molay y los suyos por los territorios del islam, para asignarles este culto herético a sus acérrimos enemigos. El resto las continuas torturas para sonsacarles la declaración de que adoraban al desconocido hasta entonces Baphomet.

    Bapthomet
    Bapthomet
  3. De lujuria desenfrenada, volvemos a encontrarnos ante otro de los pecados capitales. Pero en este caso agravado con la acusación de que para mitigarla se convirtieron en homosexuales, un verdadero escándalo para la iglesia medieval. Bueno y para la de hoy día, algunas cosas no han cambiado tanto. Para conseguir las pruebas acusatorias, Guillermo de Nogaret acudió a las temerosas bases templarías para que corroboraran tan “enorme pecado”.
  4. Negación de los sacramentos, sin duda una de las acusaciones más graves, ya que intentaba poner al pueblo contra los Templarios. Al ser acusados de no ejercer en sus ceremonias con el rito cristiano de consagración de los sacramentos, les acusaban directamente de falsos. Hay que imaginar que podía pensar una viuda que su marido había sido enterrado sin el perdón de Dios, por la falta de esta consagración tras aplicarle la extremaunción un templario. Pero además este supuesto pecado equiparaba a los templarios con los cátaros, los grandes enemigos de los franceses en el sur de Francia.
  5. Besarse en la boca y en el culo, seguimos con la lujuria e indecencia. Aunque por cierto ambas actos eran verdad, ya que los caballeros del Temple juntaban sus labios como señal de iniciación, el motivo trasmitirse el aliento sagrado remitido en las antiguas escrituras. El otro beso, donde la espalda pierde su nombre, parece ser que no era tan habitual, pero también era parte del proceso iniciático de los templarios, en este caso como el lugar donde se juntaban las chacras el cuerpo según algunas tradiciones orientales.
  6. Escupir sobre la cruz, siguiendo con el rito de iniciación de los novicios templarios, encontramos que supuestamente eran obligados por sus superiores a escupir sobre el símbolo de los cristianos. Un acto que bien podía ser una prueba de obediencia después de la promesa del nuevo integrante de acatar todas las órdenes de sus superiores. Realmente es un hecho que siempre ha levantado grandes dudas de que fuera cierto, ya que se hacía en la completa intimidad. Pero que de nuevo tras las declaraciones de las capas más bajas de la sociedad Templaria sirvió de pretexto al rey, y a Nogaret para lanzarles la acusación.
  7. Renunciar a Cristo, si uno lo había hecho es que todos podían hacerlo. Es decir Nogaret se agarró a lo sucedido con Tomás de Berault el Maestre del Temple que quedó atrapado por los musulmanes durante el refugio de los cristianos en San Juan de Acre. Su única oportunidad para ser puesto en libertad pasaba por renunciar a Cristo, cosa que hizo a continuación.

El final de Jacques de Molay.

Como podemos observar Guillermo de Nogaret elaboró una lista con “gravísimos pecados”. El siguiente paso fue presentárselos al Papa Clemente V, el primer Papa que se instaló en el palacio de Aviñón y un auténtico títere en manos del rey de Francia. Este aspecto es discutido en la actualidad debido a la localización del Pergamino de Chinon,  escrito en el mes de agosto de 1308 por dicho Papa y en el cual exonera a Jacques de Molay, y por ende a los templarios de sus pecados.

Replica del pergamino de Chinon, el verdadero se expone en los Museos Vaticanos

A pesar de lo cual el denominado Proceso contra los Templarios siguió su curso. Casi seis años de torturas, persecuciones, interrogatorios y vejaciones, fueron poco a poco minando la moral del Maestre de la Orden y de sus más allegados colaboradores. Era evidente el final que les esperaba.

Es de sobras conocida la maldición que lanzó Jacques de Molay, así como su cumplimento, en menos de un año tras la muerte del Maestre, fallecieron en extrañas circunstancias los tres, Papa, Rey y consejero. Pero además solo catorce años después, tras la muerte de Carlos IV, se extinguía la Dinastía de los Capetos, lanzando a Francia contra la interminable Guerra de los Cien Años. (os invito a conocer más detalles de esta en siguiente artículo)

El último salto en el tiempo nos lleva al 21 de enero de 1793, es decir casi cinco siglos después del supuesto fin de los Templarios. Ese día mientras la guillotina de la Revolución francesa caía sobre el cuello del último Borbón francés, Luis XVI. Un grito surgió en medio de la gente; “Jacques de Molay, ahora sí ya has sido vengado”. El espíritu de la Orden del Temple seguía allí, e incluso posiblemente encabezando revoluciones o luchando por los derechos humanos.

Una pequeña reflexión

No quiero concluir sin haceros participe de un asunto que me ronda la cabeza cada vez que leo algo sobre los templarios. Por un lado convertidos, tras su triste final, en uno de los símbolos de la Edad Media como defensores del cristianismo y al lado de los más débiles, lugares donde especialmente la literatura nos lo han colocado. Pero, ¿qué decir de las fortunas que amasaban? Hoy día somos muchos los que dudamos de la bondad del Capitalismo, ¿Quién os parece que representaba el capitalismo medieval? No sé, pero posiblemente no soy el único que vislumbra una cruz patada, en la pechera de cualquiera de los asistentes al Foro de Davos, y sinceramente no se qué pensar. ¿Qué os parece a vosotros?

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