Trajano, simplemente “el mejor” de los cinco buenos emperadores.

“Qué seas más afortunado que Augusto, y mejor que Trajano”

Con esta frase eran recibidos, años después de la muerte de Trajano, los investidos con la Púrpura en Roma. Pues bien, al menos en la segunda parte de la frase nos tememos que nunca se hizo realidad.

Vaya por delante que escribir algo nuevo sobre Marco Ulpio Trajano, después de que Santiago Posteguillo nos alumbrase la vida con su trilogía sobre este emperador hispano, es una labor casi imposible, aun así, no está demás recapitular los principales puntos sobre su historia.

Fuentes para conocer a Trajano.

Ante el aluvión de información que hoy día tenemos sobre Trajano, destacar que las fuentes primarias literarias, después de perder en un punto de la historia sus memorias, prácticamente se restringen a dos: La más cercana a nuestro personaje las Cartas de Plinio el Joven, donde su escritor le transmite al emperador su preocupación por el rápido crecimiento del cristianismo en el Imperio Romano. Es segundo término el libro LXVIII de la Historia de Roma, elaborada por Dión Casio. Este historiador romano elaboró su obra un siglo después de la muerte de Trajano, durante el mandato de Septimio Severo.

Historia de Roma, de Dion Casio
Historia de Roma, de Dion Casio

La cultura material nos ha dejado más pistas que la literatura. Son muchas las construcciones de la época, en las que podemos vislumbrar episodios de la historia del emperador Trajano. Aunque de todas ellas nos podemos quedar principalmente con tres: La Columna Trajana, erigida en el foro romano de Trajano entre los años 110-113, para conmemorar las victorias del Imperio en tierras dacias, nada más y nada menos que 200 m de friso con todo tipo de detalles y la representación del propio Trajano en 59 imágenes. Seguimos con el Trofeo de Adamclisi, una especie de tumba tumular levantada sobre el año 109 en la actual Rumania, la cual fue recuperada a principios del siglo XX, y hoy día sus piezas ocupan gran parte del museo de dicha ciudad rumana. Por último, destacar el Arco de Trajano en Benevento construido en la Vía Trajana entre los años 114-117, gracias al cual conocemos aspectos económicos, políticos y religiosos del Imperio, así como las reformas de los puertos de Ostia y Ancona.

A la derecha Trajano en el Arco de Benevento.
A la derecha Trajano en el Arco de Benevento.

La numismática es sin duda la gran fuente para el conocimiento de la Propaganda Imperial durante el mandato de Trajano. Es difícil conocer el número exacto de tipos de monedas que se pudieron llegar a acuñar durante el reinado de este. Baste como ejemplo que durante los años que fueron entre los inicios de las dos guerras dacias, es decir 101-105, se han llegado a localizar hasta 114 tipos de monedas diferentes. En ellas encontramos reflejados interesantes datos sobre la religión, la política, la economía o las conquistas imperiales.

Con todas ellas la historiografía actual y desde el siglo XIX, ha ido elaborando los detalles del mandato del emperador romano. Dejarme en este aspecto resaltar la figura de José María Blázquez Martínez, Catedrático de Historia Antigua por la Universidad de Salamanca y miembro de la Real Academia de la Historia. En mi apreciación personal, uno de los mejores ejemplos, de cómo acercar la rigurosidad académica al gran público, ese que hoy día se acerca con curiosidad al estudio de nuestro pasado.

Los cinco emperadores buenos.

Antes de entrar de lleno a hablar de nuestro protagonista, un pequeño inciso para hacer honores al título de nuestro artículo de hoy. Ya que durante los cerca de cinco siglos que duró el Imperio Romano de Occidente, el periodo comprendido entre los años 96-180 d.C., se ha significado como el de los “Cinco Emperadores buenos”, luego llegó Cómodo.

La Dinastía Antonina, o Ulpio Elia, como defiende llamarla hoy día gran parte de la historiografía, nació tras tres años de calvario de Domiciano, enfrentado a todos; Senado, ejercito, o sus colaboradores más cercanos que acabaron con él en el año 96 d. C. De entre ellos surgió la figura de Nerva, un anciano de 66 años, que, además de estabilizar el Imperio gestó la época de mayor esplendor del Imperio Romano, sin duda su mejor decisión nombrar heredero a Trajano solo un año después de llegar al poder.

Junto a Nerva (96-98), y nuestro protagonista Trajano (98-117), segundo de la lista, encontramos a los siguientes emperadores:

Adriano, a la izquierda introdujo la barba entre los emperadores romanos, los otros Antonino Pío y Marco Aurelio.
Adriano, a la izquierda introdujo la barba entre los emperadores romanos, los otros Antonino Pío y Marco Aurelio.

Adriano (117-138), el segundo emperador hispano, y siempre considerado la antítesis de Trajano. Continuamente se la ha tachado de pacifismo debido al abandono del frente oriental, o a la construcción del célebre muro de Britania. Su mandato destacó por su amor al arte y la cultura, principalmente helenística. Además, es considerado un viajero incansable, ya que recorrió las provincias con el firme propósito de organizar la administración imperial. Legislador intachable en cuestiones de propiedad y familia.

Antonino Pío (138-161), tras los dos hispanos llegó el turno de un galo, concretamente de Nimes. Continuador de las políticas de sus antecesores, elevó el protagonismo del Senado dotándolo de grandes poderes, para ejercer su papel de asesores del emperador. Se rodeó de los mejores colaboradores para tener uno de los reinados más placidos de un emperador romano. Saneó las arcas del Imperio y ofreció a la plebe los más destacados espectáculos de Roma.

Marco Aurelio (161-180), el emperador filósofo compartió poderes y títulos en sus primeros años de mandato con Lucio Vero (161-169). No fue el mejor militar de Roma, pero supo rodearse de excepcionales generales, sus nombres Publio Helvio Pertinax, Septimio Severo o Pescenio Níger, nos trasporta a su lucha por el Imperio tras la muerte del sucesor de Marco Aurelio. A pesar de su política continuista de la Dinastía, se entrevén los primeros síntomas de decaimiento del Imperio, guerras en las fronteras norte y oriental, peste bubónica y problemas con las religiones monoteístas.

Tras este breve repaso, ya podemos dar una pincelada al mandato del más bueno de los Cinco Buenos Emperadores.

Marco Ulpio Trajano

Nacido en Itálica el 18 de septiembre del año 53, su padre del mismo nombre descendía de una antigua familia turdetana, los Trahii. Mientras, su madre era miembro de la familia romana de la gens Marcia.

La carrera militar de Trajano.

Existe un gran vacío de información de los años de carrera militar de Trajano. Las primeras noticias lo sitúan con 23 años en Siria a las órdenes de su padre. De la mano de su progenitor visitó las provincias más alejadas de Roma, para ir subiendo escalones dentro del “cursus honorum”, entre ellas la nombrada Siria, Asia o África. Existe constancia de que entre el año 83-85 ya ejercía como pretor.

Sobre el año 88 algunas fuentes lo sitúan en Hispania, concretamente en la Tarraconesis, preparado la Legión VII Gémina, al frente de la cual el año siguiente abortará la rebelión de Saturnio, el gobernador de la provincia de Germania Superior. Los dos siguientes años luchó junto a su legión en los limes germanos del Imperio, lo cual le valió para llegar al escalafón de Cónsul en el año 91. Con dicho rango accederá a gobernar Moesia Inferior y finalmente la propia Germania Superior desde Maguncia, donde conoció en boca de su protegido Adriano, su designación como futuro emperador tras la muerte de Nerva.

Nace el emperador militar.

Sin duda estamos ante la principal cualidad de Trajano; su misión como emperador engrandecer el Imperio Romano. Lo que consiguió a la perfección, ya que nadie expandió más lejos que él, el poder de Roma. Pero nada más convertirse en emperador un aspecto nos puede llamar la atención; tras la muerte de Nerva, lejos de volver enseguida a Roma, decide acabar de pacificar el limes germano, siempre quedará la duda de por qué no intentó conquistar Germania. Posiblemente sus primeras elucubraciones como emperador de Roma pasaron por esta posibilidad.

Después de salir del limes germano, inició el recorrido por otras provincias, curiosamente la primera visita será al lugar donde se consagrará como un excelente militar. El año 99 visitó Moesia y Panonia, donde un tal Decébalo, desde los tiempos de Domiciano, se había convertido en un dolor de cabeza para las poblaciones romanas del otro lado de rio Danubio. Tras conocer de primera mano los problemas del limes danubiano, decide volver a Roma, donde pasara un año poniendo en marcha su política romana.

Construcción del Puente de Trajano sobre el Danubio
Construcción del Puente de Trajano sobre el Danubio

Entre el 101-102 dirige en persona la guerra que sometió a Decébalo, a este no le queda más remedio que arrodillarse ante el emperador romano ofreciéndole su obediencia. Pero el dacio no debió estar muy a gusto con la nueva situación, por lo que se vuelve a levantar en el año 106. Trajano preparó la segunda expedición a conciencia, nada más y nada menos 11 legiones movilizó, dos de ellas recién incorporadas y con el inconfundible sello de Trajano, véase la Legión XXX Ulpia Victoriosa, y la Legión II Trajana fuerte. El ejército de Decébalo fue apastado, y este se suicidó antes de volver a convertirse en “vasallo” de Trajano. El imperio atravesaba por primera vez la frontera natural del Danubio, las riquezas y botines que llegaron desde la Dacia, fueron celebrados durante 123 días en la capital.

Tras la gran victoria en la Dacia, los siete años que pasó en Roma Trajano le pudieron parecer eternos, en el 113 partía hacia Antioquia, siguiendo los pasos de Alejandro Magno. Los territorios fueron cayendo del lado de Roma, al mismo ritmo que caía la salud de un agotado Trajano. Lo cierto es que las conquistas llegaron prácticamente al Golfo Pérsico, nunca sabremos qué hubiese pasado de haber comenzado antes, o si su sucesor hubiera sido otro. Llegar a la India como Alejandro, hubiera estado a su alcance, pero…

El Imperio de Trajano
El Imperio de Trajano

El emperador de Roma.

El Trajano político tampoco desmerece ante militar.  Destaca sus excelentes relaciones con el Senado Romano, encabezado por el denominado Partido Hispano. Llegaron a ser hasta 27 los miembros hispanos del Senado en tiempos de Trajano, con su amigo personal, Lucio Licinio Sura, como referente del mismo. Se dice que a Trajano no le gustaba de recibir del Senado ni favores ni continuas alabanzas.

Destaca su labor económica al frente del Imperio, recogió un organismo creado por sus antecesores, las Instituciones alimenticias, para elevarlas al primer plano de sus políticas económicas. Para mejorar la agricultura se ofrecían a los campesinos préstamos a muy bajo interés, (se habla de un 5%, máximo), además los benéficos iban a parar a las capas más necesitadas de la población como los niños huérfanos. El cereal o el aceite eran repartidos, según aparecen en el Arco de Benevento, entre las familias menos pudientes. Los impuestos se mantuvieron muy estables, los grandes benéficos de las conquistas se utilizaban para el bien común.

Socialmente destaca su permisividad con las diferentes religiones del Imperio. La correspondencia mantenida con Plinio el Joven, es el mejor ejemplo, este le indica sus temores referentes a la proliferación del cristianismo en las provincias romanas. Sus respuestas denotan que Trajano nunca pensó en que la religión monoteísta, pudiera ser un problema para el Imperio. Los detractores de Trajano se abrazan a este punto, como uno de sus mayores errores.

Las construcciones del Imperio de Trajano.

Las ingentes cantidades de oro que llegaban de las minas dacias, fue utilizado en tiempos de Trajano para embellecer la capital del mundo. El foro que llevaba su nombre, la Basílica Ulpia, bibliotecas, termas, un Odeón o el mercado de Trajano, son solo algunos ejemplos que hicieron de Roma la ciudad más bella del mundo.

Las fronteras del Imperio fueron reforzadas con la construcción de nuevas ciudades como Timgad en África, o Ulpia Trajana en el limes germano. También se generó un creciente interés por el mediterráneo como principal vía de comunicación, las ampliaciones de los puertos de Ostia, o Brindisi, son el mejor ejemplo de ello. Las calzadas imperiales fueron reparadas, como la Vía de la Plata entre Hispalis y Asturica Augusta, y se llevaron a cabo de nuevas, con emblemáticas construcciones como el Puente de Alcántara, que todavía hoy día soporta el tráfico del siglo XXI.

Recreación del puerto de Ostia
Recreación del puerto de Ostia

Por último, destacar que son pocas las provincias en las cuales no hayamos hoy día obras promovidas durante el mandato de Trajano. Las nuevas conquistas fueron un campo abierto a las nuevas calzadas romanas que vertebraron la Dacia, Arabia o Mesopotamia.

La muerte de Trajano.

Trajano nunca volvió a Roma, camino de ella desde Ctesifonte se apagó la vida del mejor emperador que ha dado el Imperio Romano. Su muerte sigue siendo un misterio, la preocupante frase que no dejó Dion Casio, sigue siendo motivo de controversia. (os invito a leer este artículo sobre la muerte de Trajano).

El propio Trajano sospechaba que su enfermedad se debía a un veneno que le había sido administrado.

Mas info:

Historia de Roma, J. Cabrero y P. Fernández Uriel, Ed. Uued, 2008.

Trajano, José María Blázquez, Ed. Ariel, 2003.

penelope.uchicago

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