Y tras Cómodo, ¿qué? El año de los cinco emperadores.

El 31 de diciembre del año 192 uno de los peores emperadores que ha dado Roma encontraba la muerte. Tras ver la célebre cinta de Ridley Scott, Gladiator, bien podemos pensar que ya le hubiera gustado al “bueno” de Cómodo encontrar la muerte de esa manera, es decir luchado en la arena del Coliseo romano. Pero no, el joven emperador de solo 31 años el día de su muerte, la encontró entre las grandes manos de su estrangulador, mientras vomitaba el veneno, que parece ser, le había puesto su amante en la comida de ese día.

Aunque no hace falta recordar los grandes errores históricos que encierra la película de Gladiator, el final de la misma es un fiel reflejo de la realidad; una Roma sin rumbo, descabezada y sumergida en las dispuestas entre Senado y ejército. Permitirme recordaros una escena de la película en la que aparece el mítico Máximo Décimo Meridio en los pasillos del Coliseo romano, diciendo a los conspiradores de Cómodo: “ayudarme a escapar de los pretorianos hasta las murallas de la ciudad, allí con un caballo me dirigiré a Ostia, para volver lo más rápido posible con mis 5.000 fieles legionarios, será el final de Cómodo”. Sin duda una pista para los próximos sucesos, ahora sí, ya nos podemos hacer la pregunta: Y tras Cómodo, ¿qué?

El año de los cinco emperadores.

Cómodo dejó un imperio en las puertas de la crisis económica, social y política más dura que tuvo que vivir Roma. La cual producirá un nuevo escenario entre los portadores de la púrpura. Echando cuentas existían tres grandes poderes en aquellos momentos. Los senadores de Roma, con un papel cada vez más secundario, pero enriquecidos y engordados ocupando los puestos de privilegio. En segundo término, la Guardia Pretoriana, la más fiel compañera de Cómodo, los legionarios mejor pagados y supuestos defensores del emperador en todo momento. Por último, los ejércitos apostados en los limes del Imperio, bien alejados del poder y aportando el pan necesario para que la gran Roma siguiera aumentado su ego desmedido. Es evidente que este era buen momento para cambiar las cosas.

Plubio Helvio Pertinax.

Escasas horas después del asesinato de Cómodo, sus conspiradores se presentaron en casa del segundo de abordo en el Imperio, el prefecto de Roma Pertinax. Este lo tenía bastante claro, con 66 años a sus espaldas, no necesitaba pasar por el mal trago de tenerse que ganar al pueblo de Roma herido en su orgullo, tras la muerte de su emperador favorito. Pero el Senado no dio opción, necesitaba cuanto antes legitimar el poder, y el elegido parecía fácil de manejar. Ese mismo día 1 de enero el senado es convocado y Pertinax elegido como nuevo emperador. Los senadores dejan claro bien pronto lo que opinaban de su antecesor, a los pocos días proclaman la Damnatio memorae, es decir prohibir en todo el Imperio las imágenes de Cómodo, ni estatuas, ni inscripciones, ni nada que recuerde el oscuro pasado de Roma.

Pero Pertinax tenía motivos de sobra para estar preocupado; la Guardia Pretoriana no perdonaba y a pesar de que la primera decisión de nuevo emperador pasó por pagar 12.000 sestercios a cada pretoriano, esto no pareció contentarles. De esta manera, Pertinax se encontró entre dos frentes, ya que además de la presión pretoriana, el Senado le apremiaba para acometer las reformas económicas necesarias, para resarcirse de la crisis que había dejado Cómodo. No podía dar un paso en falso, pero es lo que hizo, tras pagar una parte de lo prometido a los pretorianos comenzó con las políticas de ahorro. A pesar de que no tenía otra opción, la Guardia Pretoriana no lo entendió así y reclamó el resto del pago. A primeros de marzo ya llegó el primer complot contra Pertinax, resuelto con la ejecución de varios cabecillas pretorianos, pero a la segunda fue la vencida, el 28 de marzo camino del Palatino fue rodeado por 300 pretorianos que le dieron muerte.

Didio Juliano.

El mismo día de la muerte de Pertinax, el Imperio y la ciudad de Roma se convirtieron en objeto de subasta pública. Senadores y adinerados patricios se dirigieron al campamento de los pretorianos, situado en las afueras de la ciudad. De todos ellos el mejor postor y por lo tanto el elegido fue un reputado senador amigo personal de Pertinax, Didio Juliano, ofreció a cada guardia pretoriano 25.000 sestercios, es difícil imaginar lo que le llegó a ofrecer a los oficiales de mayor rango.

La Guardia Pretoriana (año de los cinco emperadores)
La Guardia Pretoriana

Pero el pueblo de Roma no se dejó engañar tan fácilmente, la primera aparición pública del nuevo emperador en el Circo Máximo acabó en tumulto y con Didio Juliano atacado por la multitud. Solo la Guardia Pretoriana pudo salvarle la vida. Pero el Imperio a finales del siglo II era muy grande, las noticias volaban por las calzadas romanas y pronto llegaron a los limes del mismo. Si en Roma la Guardia Pretoriana ejercía el control, a ver quién paraba a las legiones romanas. De tal forma que tres de los gobernadores provinciales, que precisamente gobernaban sobre las tres provincias con mayor número de legiones, emprenden camino a Roma en busca de su legitimación como emperador. Es decir, en la primavera de año 193 d. C. tres emperadores nacían al unísono, ahora era solo cuestión de velocidad, el que llegará antes a Roma se convertiría en el nuevo emperador.

Lucio Septimio Severo.

Nacido en la provincia romana de África, concretamente en Leptis Magna. Septimio Severo, se hallaba en dicha primavera en Carnumtum, en la provincia romana de Panonia Superior al mando de tres legiones, en lo que hoy podemos denominar Austria. Es evidente que partió con cierta ventaja al estar más cerca de Roma. Al mando de sus tres legiones avanzó con enorme rapidez, según algunas fuentes los legionarios dormían con la propia coraza, para no perder tiempo. Solo el prefecto del Pretorio, intento detenerlo sin lograrlo.

Las noticias en Roma, hicieron tambalear los pactos entre los diferentes actores de la venta del Imperio. Pretorianos y senadores pronto quitaron el apoyo a Didio Juliano, que aparecía asesinado el primer día de junio, antes incluso de la llegada del poderoso ejército de Septimio Severo a Roma. Por lo tanto, nueve días después de la muerte de Didio, la entrada en Roma de las legiones del emperador africano se convirtió en un paseo por las calles de la capital Imperial, efectivamente el Senado ya lo había proclamado emperador.

el año de los cinco emperadores
Septimio Severo

Su primera decisión nada más llegar, fue que la Guardia Pretoriana formará delante del nuevo emperador desprovista de armas, los pretorianos fueron destituidos y expulsados de Roma. Los mejores hombres de Septimio Severo se convirtieron en la nueva Guardia Pretoriana de Roma. El siguiente paso fue controlar en la medida de sus posibilidades el Senado Romano, mandó ejecutar a varios hombres afines al antiguo emperador y sustituyó a algunos senadores imponiendo a hombres de su confianza. Ahora solo restaba contener a los otros dos rivales, aunque el primero de ellos momentáneamente no supuso ningún problema, Clodio Albino había aceptado unos días antes el extraño pacto de convertirse en César, y sucesor del nuevo emperador tras la muerte de este.

Pescinio Níger.

El siguiente candidato a la púrpura de Roma, partía de una clara posición de desventaja, debido principalmente a su distancia respecto a la capital, pero con un amplísimo apoyo de los ejércitos orientales del Imperio, que al parecer sentían una gran admiración por Pescinio Níger. Tras llegarle las noticias de Roma reunió al grueso de las legiones orientales en la ciudad de Antioquía, donde fue proclamado por estas, emperador de Roma. El siguiente paso fue dirigirse hacia la ciudad Imperial, no sin antes controlar Bizancio, el estrecho de Dardanelos era clave para el control de las provincias orientales.

Denarios de Pescinio Níger (el año de los cinco emperadores)
Denarios de Pescinio Níger

Mientras, Septimio Severo había hecho lo propio, tras dejar claras las cosas en Roma, y dividir en dos a su ejército. Una parte se dirigió por mar al norte de África, conociendo la posibilidad que las tropas africanas apoyaran a Níger, debía controlar el suministro de trigo, que principalmente llegaba a Roma desde las provincias africanas. El resto con él al frente se dirigió hacia el este, para encontrarse con las tropas de Níger. La batalla entre romanos siempre se decantó hacia el lado de Septimio Severo, en abril del siguiente año 194, cerca de Issos obtuvo la victoria el emperador africano. Pescinio Níger con la ayuda de sus hombres de confianza logró escapar, pero fue cazado muy cerca de entrar en el territorio de los partos, y ejecutado a continuación. No contento con este hecho, el emperador en un acto de gran crueldad mandó ejecutar a la familia y hombres de confianza de Níger, con la finalidad de obtener el control total de la parte oriental del Imperio, esta labor le llevó a perder un año más en Oriente.

Décimo Clodio Albino.

El quinto y último emperador romano del año 194, había nacido también en África y cuando Didio Juliano fue proclamado emperador en Roma se hallaba en Britania al mando de las legiones allí destacadas, estas lo proclamaron emperador. Pero como hemos señalado con anterioridad, aceptó el pacto que le ofreció el emperador Severo, para convertirse en su sucesor, tras dicho pacto se mantuvo a la espera de los sucesos posteriores.

el año de los cinco emperadores
Clodio Albino

Tras acabar con todos los enemigos afines a Níger, en la ciudad de Bizancio, Septimio Severo hizo un extraño cambio en la línea de sucesión. No queda claro si este estuvo motivado por decisión personal, o bien fue un acto reflejo a los movimientos de acantonamiento de legiones por parte de Albino en la Galia. Lo cierto es que el joven Basiano, que años después lo conoceremos como Caracalla, fue proclamado sucesor por su padre a la edad de 10 años.

Mientras las tropas de Albino se instalaron en la ciudad de Lugdunum, actual Lyon en Francia. El enfrentamiento a principios del año 197, está catalogado como el más cruel entre las propias legiones romanas. Albino contó con la ayuda de destacamentos de las provincias occidentales, aunque no está clara la participación, se deduce que las tropas hispanas pudieron estar de su parte, debido a las represalias posteriores contra políticos hispanos. El duro enfrentamiento cayó también del lado de Septimio Severo, Albino según algunas fuentes se suicidó con su propia espada y su cuerpo arrastrado por el propio caballo de Septimio Severo. Estos aspectos relatados por Dión Casio son puestos continuamente en duda por la historiografía actual, debido a la probada enemistad del senador romano respecto al ejército. No ofrecen las mismas dudas las purgas posteriores efectuadas por Septimio, repitiendo el procedimiento que con el anterior rival Níger, en este caso con la crueldad de acabar con la vida de la esposa y los jóvenes hijos de Albino.

Desde ese año 197, Septimio Severo se hizo con las riendas del Imperio, un Imperio que nunca volvería a ser el mismo, los ejércitos se habían hecho definitivamente con el control de Roma.

Una de las frases que nos dejó para la posterioridad el emperador africano resume a la perfección el futuro de Imperio, en su lecho de muerte y dirigiéndose a sus hijos dijo: “Permaneced unidos, enriqueced a los soldados y despreocuparos de todo lo demás”. Falsa o no, la trascribió de nuevo Dión Casio, se convirtió en realidad.

Para concluir, os invito a conocer un poco más de la historia del Emperador Septimio Severo, en este genial artículo de Sergio Alejo: sergioalejogomez.com/septimio-severo

Más info:

La Caída del Imperio Romano, Adrian Wolsdworthy, Ed. La esfera de los libros, 2009.

Mas info: Historia de Roma, J. Cabrero y P. Fernández Uriel, Ed. Uued, 2008.

Imágenes:

commons.wikimedia

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