Decébalo, la gran pesadilla de Trajano.

Decébalo rey de los dacios (87-106 dC.), se convirtió en uno de los enemigos mejor preparados de todos aquellos a los que tuvo que hacer frente el emperador Trajano, en su lucha por engrandecer el Imperio Romano. De él dijo Dión Casio; “es un maestro en el arte de la guerra, sabe cuando atacar y cuando defender, así como aprovechar las victorias y comportarse en las derrotas

Los dacios.

Conocidos por los griegos desde el siglo VII aC., el pueblo de los dacios se situaba al norte del río Danubio. Se trataba de uno de los típicos pueblos antiguos dotados de gran heterogeneidad debido a la confluencia geográfica de las diferentes migraciones, entre los diversos pueblos que los componían encontramos a roxolanos o sármatas. Más ricos culturalmente de lo que las fuentes romanos nos puedan indicar, su cultura manó de sus vecinos griegos y celtas.

Es evidente que para los romanos eran unos bárbaros, pero algunas noticias que nos llegan de ellos nos describe un pueblo bien diferente. Dominan la arquitectura especialmente a militar,  son especialistas en trabajar los metales y practicaban el comercio con los griegos de tú a tú. Otro hecho los delata, cualquier pueblo bárbaro no mantenía relaciones con pueblos situados a miles de km de distancia, como el caso de los dacios y los partos, con incluso intentos  de  coalición ante el enemigo común.  Pero sobre todo el pueblo Dacio estaba acostumbrado a la guerra, ante las continuas invasiones, o las ansias de poder de sus dirigentes militares. Todas estas cualidades le hacían un pueblo temido para Roma.

Primeros contactos entre romanos y dacios, Burevista.

Los encuentros entre dacios y romanos se remontan al siglo II aC., es preciso recordar las diversas conquistas efectuadas por estos últimos en las zonas de los Balcanes, sometiendo a dálmatas o macedonios.

Pero si hay un periodo donde los dacios se hacen habituales en las crónicas romanas es a partir del año 70 aC. Dicho periodo es conocido gracias a su primer gran rey,  Burevista (82-44 aC). Según las diversas fuentes romanas, a través de las conquistas o de los pactos consiguió llevar al reino Dacio a su máxima expansión, llegado incluso a territorios del Mar Negro, como la Península de Crimea. En su expansión chocó con diferentes colonias griegas en la órbita de Roma, por lo que esta última se vio obligada a intervenir, aunque con importantes derrotas como en  Histria.

De la gran importancia que fue adquiriendo el reino Dacio con Burevista, queda constancia de su participación en la guerra civil entre Pompeyo y Julio César. Su decidido apoyo al primero de los contendientes, llevó a Julio César a ser el primer romano ciertamente decidido a anexionar los territorios dacios, aunque posiblemente mientras se encontraba en plena fase de preparación llegó su propio asesinato en Roma. Por cierto su rival Burevista corrió igual suerte, al ser asesinado por algunos miembros de la joven aristocracia dacia. Tras estos hechos el reino se desmembró en varios estados más pequeños volviendo a quedar en las sombras de la historia.

La conquista y anexión romana de Moesia en el año 28 aC con Augusto, dejó al Imperio Romano recién nacido con frontera directa con los dacios, simplemente separados por el río Danubio. Especialmente en los duros inviernos, el río completamente helado se convirtió en lugar habitual de paso para mitigar las necesidades del pueblo dacio, siendo habituales los  saqueos y pillajes.

Decébalo contra los Flavios.

El inicio de la dinastía Flavia queda contemplado por un recrudecimiento de los ataques. Queda constancia de los esfuerzos realizados por Vespasiano (69-79 dC.), para la protección de Moesia, con la construcción de diversas fortificaciones y el envío de algunos contingentes militares. Aunque podemos pensar que no tuvieron los efectos deseados, ya que los dacios con el apoyo de sármatas y suevos quemaron las granjas y  poco después ya se atrevían a introducirse en las ciudades.

El imperio previo a la conquista de la Dacia
El imperio previo a la conquista de la Dacia

La siguiente década la situación se hizo insostenible, especialmente tras el asesinato de Oppio Sabino el gobernador enviado por Domiciano (81-96 dC) para pacificar la zona. Después de esto ya no existían más escusas, el propio emperador desembarca en la Moesia para hacerse cargo de las operaciones en contra de los Dacios. Estos últimos debieron comprender al ver llegar a las legiones imperiales que era el momento de la retirada, desde ese momento empieza a vislumbrase detrás de estas decisiones la estrategia del gran dirigente Dacio, Decébalo.

Siempre según Dión Casio, la fuente más completa de la época, fue en esos momentos donde salió a relucir la escasa casta del emperador Domiciano. En vez  de dirigir personalmente las cinco legiones romanas  en territorio dacio, envió a uno de sus legados, Cornelio Fusco, un viejo pretorio con escasa dotes. Mientras él daba rienda suelta a sus instintos más básicos entregándose a las mujeres y al vino de Moesia. Este último aspecto es puesta en duda por los defensores de la figura de Domiciano, que son proclives a señalar que el emperador retorno a Roma para celebrar la expulsión de los dacios, a la misma vez que Cornelio Fusco se decidió a cruzar el Danubio para someter al ejército de Decébalo.

Sarmizegetusa la capital de la Dacia con Decébalo
Sarmizegetusa la capital de la Dacia con Decébalo

Montañas, ríos y espesos bosques dieron cobijo a los hombres de Decébalo. Pero todavía otra sorpresa más aguardaba  las legiones romanas; tras llegar  a los Montes Orastie y comprobar las construcciones defensivas que los dacios  habían llevado a cabo en los años precedentes. Al menos seis ciudadelas con Sarmizegetusa a la cabeza, un complejo de más de 30.000 m2 con un gran templo y la residencia del propio Decébalo, esperaban a los romanos. La falta de preparación de la misión romana llevó a un estrepitoso fracaso, el propio Cornelio Fusco encontró la muerte y la Legión V Alaude prácticamente fue aniquilada, incluso el águila de su estandarte quedó en tierras dacias, que más humillación podemos contar.

Dos años tardó Domiciano en devolver a Decébalo la terrible derrota. Al mando de la Legión IV Flavia y a través de las denominadas Puertas de Hierro penetró en la Dacia para vengar la muerte de su amigo Cornelio Fusco y devolver la moral al Imperio Romano. Tras la derrota las tropas de Decébalo conocedoras de  que la  llegada del invierno se podía convertir en su mejor aliado, retrocedieron a las montañas Orastie donde parapetados en sus fortalezas salvaron la campaña.

La llegada de Trajano

Las tablas con las que acabó la contienda recomendaban un periodo de paz entre dacios y romanos. Para estos últimos era preciso negociar que los dacios no traspasaran el Danubio, para los primeros la necesidad era reforzar sus defensas. Ambos sabían que se entraría en un periodo de reflexión, de tal manera que la mejor salida era un pacto, este consistió en el sometimiento de los Dacios a las políticas romanas a cambio de canon con los que poder reconstruir sus defensas. Domiciano murió en el año 96, su sustituto Nerva (96-98) se dedicó a preparar la llegada del mayor emperador que dio Roma.

Primera campaña de Trajano.

Trajano preparó con ahincó el asalto definitivo a los dacios, y en el año 101 emprendió el camino al mando de 10 legiones, además contó con diversas tropas auxiliares más fáciles de manejar en territorios complicados. De esta manera mitigó la ventaja de Decébalo usada en otras ocasiones, falto de oportunidades de emboscar a Trajano al líder dacio no le quedó más remedio que el enfrentamiento directo. La victoria rápidamente sonrió a Trajano aunque con gran número de bajas entre las legiones romanas. Sin duda detrás de estas pudo estar una de las armas más peligrosas a las que se enfrentaron los legionarios al servicio de emperador hispano. Se trataba de una especie de guadaña de grandes dimensiones, nombrada por las fuentes como “falx”, se usaba con las dos maños y mutilaban los brazos del adversario. Os dejo el articulo de Maribel Bofill donde podréis conocer mejor esta poderosa arma dacia: gladiatrixenlaarena

Roca de Decébalo hoy día un líder en Rumania

El siguiente paso de Decébalo fue volver a las guerrillas, los pequeños contingentes dacios volvieron atravesar el Danubio, aunque una y otra vez eran repelidos por los romanos. Tras el invierno Trajano asestó el golpe definitivo, ante la imposibilidad de respuesta y desde la fortaleza de Sarmizegetusa, el rey dacio se vio obligado a firmar la paz.

Varias señales hacían presagiar una paz más larga, en primer lugar Decébalo que tras entregar las armas se arrodilla delante de Trajano en clara señal de sumisión. Así como la construcción del gran puente del Danubio por las legiones romanas, una impresionante obra dirigida por Apolodoro de Damasco,  de más de 1.000 de longitud que debería servir para acercar la Dacia al Imperio romano.

Pero en este punto Decébalo perdió el halo de noble guerrero que nos había presentado Dión Casio. Tras abandonar las legiones romanas la Dacia, su rey se puso de nuevo manos a la obra, posiblemente comenzó desaciéndose del contingente que Trajano dejó en Sarmizegetusa. Para posteriormente iniciar la reconstrucción de las fortalezas perdidas, reclutar un nuevo ejército y recuperar el armamento entregado. La toma como rehén de Longino por parte de Decébalo, uno de los mejores comandantes de Trajano, repercutió en la pérdida total de respecto por el rival que pudiera quedar en el emperador romano.

Segunda campaña de Trajano.

Las noticias llegaron seguidamente a Roma. En el año 105 Trajano toma el camino de vuelta a la Dacia, al llegar posiblemente le debió sorprender la rápida recuperación del rival. Decébalo no solo reconstruyó su ejército a través de pactos con los otros pueblos enemistados con Roma, sino que ya había traspasado las fronteras y se hallaba asediando diferentes zonas de Moesia. Con la seguridad habitual que nos demostrará Trajano, sus primeros pasos fueron pacificar la zona y deshacer los pactos de Decébalo para mermar sus posibilidades. Tras ello y con dos columnas cruzó el puente de Apolodoro y se dirigió derecho al corazón de la Dacia.

Sarmizegetusa fue sitiada y totalmente arrasada,  a Decébalo solo le quedó la oportunidad de huir a las montañas. A partir de ese momento la guerra se convirtió en una cacería personal, pero una vez más las pequeñas fortalezas dacias fueron el refugio de Decébalo, aunque muchas de ellas tuvieron idéntica suerte que la capital.

La muerte de Decébalo es el paradigma de la religión dacia, aludiendo al Dios Zalmoxis, por el cual cualquier guerrero dacio que osara rendirse no sería acogido por los dioses. Por lo que ante el inevitable final el rey dacio reunió a los escasos a jefes tribales que seguían en libertad, la orden que les transmitió fue clara;  resistir tras su muerte al invasor romano. Tras la comida cogió su cuchillo y se sesgó el cuello.

La columna trajana tras la conquista de la Dacia
La columna trajana tras la conquista de la Dacia

Trajano erradicó para siempre al pueblo dacio, los campesinos fueron expulsados y los colonos romanos adquirieron sus tierras. Los soldados y jefes tribales que no fueron asesinados fueron deportados a Roma para convertirse en los mejores gladiadores del momento, junto a ellos llegó Trajano con la cabeza de Decébalo, sin duda su trofeo más preciado. De todo lo narrado ha quedado constancia en uno de los monumentos más significativos del mandato de Trajano, su célebre columna es sin duda la principal fuente para el conocimiento de lo sucedido durante la invasión de la Dacia.

Más info:

Roma y los bárbaros, Terry Jones, Ed. Crítica, 2008

Los enemigos de Roma, Fhilip Matyszak, Ed. Oberon, 2005

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