Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto.

Hace unos meses publicaba un artículo sobre Cartago Nova. En dicho artículo elogiaba los grandes descubrimientos arqueológicos que la ciudad de Cartagena había hecho sobre el mundo romano en los últimos años.

Tras lo cual y por recomendaciones, entre otros, de Javier de Legión Novena Hispania. Decidí dirigirme a Zaragoza para encontrarme con los restos de Caesaraugusta. Por cierto, la única ciudad que llevó el nombre del primer emperador de Roma, evidentemente estoy hablando de Cesar Augusto.

¿Cómo se fundó Caesaraugusta?

La fundación de la Zaragoza romana tiene como origen las guerras cántabras, que se llevaron a cabo entre los años 29-19 aC. Dichas guerras tuvieron como contrincantes el Imperio romano, y los últimos reductos de la resistencia celta del norte de la península ibérica. En concreto podemos nombrar los pueblos astures y cántabros.

En las guerras cántabras participaron al menos siete de las veintiocho legiones romanas, podemos recordar que cada una de ellas contaba con alrededor de 6.000 legionarios.  Además tuvieron con un general romano de excepción el propio emperador Cesar Augusto.

Tras la victoria y como era habitual en Roma desde el General Mario, los más viejos legionarios eran jubilados, con el  motivo de que se establecieran en  los territorios conquistados. Las legiones no solo combatían sino que llevaban a cabo las obras de infraestructuras necesarias para dicha ocupación.

Así y a orillas del Ebro, fue como se fundó Caesaraugusta. En concreto, serán tres, las legiones que se establezcan en Zaragoza.  La IV legión macedónica fundada por Julio Cesar, la VI legión victoriosa y fundada por el propio Cesar Augusto. Y por fin la X legión gemela, las más antigua y formada para combatir las Galias.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de los estandartes de las tres legiones romanas

La Gran Caesaraugusta.

La ciudad creció rápidamente apoyada en su principal actividad comercial. El rio Ebro constituía una excelente via de comunicación, entre el mediterráneo y el interior de la Hispania Romana. Su época de mayor esplendor corresponderá a las dos primeras centurias de nuestra era.

Durante dicho periodo se acometerán las obras de un enorme foro, que pudo llegar a tener cerca de 24.000 metros cuadrados. Lo que es lo mismo que cerca de cuatro campos de fútbol actuales. En uno de los costados se situaba el puerto del rio Ebro, que permitía el rápido acceso desde el mismo al centro de la ciudad. Además dicho puerto, entre otras estancias, tenía un espacio reservado al comercio, de los productos que llegaban directamente  desde el mediterráneo.

Siguiendo con el foro, se conoce la existencia de un templo romano.  Aunque se duda de que unos restos arqueológicos recientemente aparecidos correspondan al mismo. Queda constatada la presencia del mismo en numerosas monedas localizadas en las excavaciones.

La ciudad pudo llegar a albergar en dicha época de más esplendor cerca de 20.000 personas. La cuales pudieron disfrutar de las comodidades de unas termas romanas, y por supuesto uno de los mejores teatros de la antigua Hispania con capacidad para 6.000 espectadores.

A partir del siglo II la ciudad se comienza a amurallar, ha quedado constancia que tenía cuatro entradas principales, una de las cuales desembocaba en el puente romano que cruzaba el rio Ebro. Por cierto en el espacio que hoy ocupa el puente de Piedra de  época medieval.

La caída de Caesaraugusta.

Los siglos posteriores comenzará una época de pérdida continuada de importancia. Tras la cual llegará la toma por los Suevos y posteriormente por los Visigodos en el año 472. Precisamente  solo cuatro años antes que Odoacro entrara en Roma, acabando con el Imperio Romano y estableciendo el inicio simbólico de la oscura Edad Media.

Tras los visigodos, llegaron los árabes, los judíos y el reino cristiano de La Corona de Aragón. Todos ellos contribuyeron al continuo enterramiento de la ciudad romana.

A finales del siglo XX, se comienza a excavar la ciudad en busca de su pasado romano. Con el objetivo de mostrar al mundo la gran Caesaraugusta. En este punto toca volver a felicitar a los encargados de mostrarnos dichos descubrimientos. Posiblemente a día de hoy los restos encontrados no sean muy cuantiosos, pero hay que aplaudir con fuerza a Zaragoza por la magnífica musealización de los restos encontrados.

La visita a Caesaraugusta.

La visita completa a la Zaragoza romana se debe efectuar a través de cuatro museos. Aunque antes de empezar es necesario pasar por la Oficina de Turismo de Zaragoza situada en la Glorieta de Pius XII. Precisamente en la Torre de la Zuda, un antiguo torreón árabe. En dicho lugar  a parte de comprar la entrada conjunta a los museos, se puede observar una de las primeras curiosidades. En concreto, cómo dicha torre fue situada por los árabes, encima de la antigua muralla romana. Este hecho se puede observar en el suelo de la misma oficina.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto

Ahora sí, después de comprar la entrada conjunta a un precio de 9€, con los correspondientes descuentos, nos podemos dirigir a descubrir Caesaraugusta.

Museo del Foro Romano.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Edificio de entrada a los restos del foro romano

Situado debajo de la plaza de la Seo. Se encontró durante las excavaciones de dicha plaza a partir de 1988. El foro romano es el centro de vida, social, cultural y político de las ciudades romanas. En consecuencia es eso principalmente lo que nos quiere mostrar su museo.

A través de videos explicativos, exposiciones y maquetas el museo nos da a conocer la fundación de Caesaraugusta en tiempos de Augusto. Así como la construcción del foro romano, que será terminado durante el mandato de su sucesor Tiberio, entre los años 14 y 37 de nuestra era.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Interior de la gran cloaca

Dos detalles principalmente llamaron mi atención, por un lado las cloacas que evacuaban los residuos al rio Ebro. Y en segundo término unos restos de tuberías exhibidos en una vitrina, elaborados con plomo, que nos dan una idea de la avanzada sociedad romana.

Museo del Puerto Fluvial.

De los cuatro museos el más pequeño, pero el más singular. Es necesario recalcar que pocas ciudades romanas nos muestran un puerto, ya que por ejemplo los marítimos han sido engullidos por la subida del mar. En este caso al ser fluvial se han conservado las escalinatas que unían el muelle con el foro romano. Este también es un aspecto destacado de Caesaraugusta, ya que queda constatado que el foro se desplaza del centro de la ciudad, precisamente para estar al lado del puerto, el lugar de la actividad principal de la ciudad.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Escalinatas del puerto al foro

Al entrar en el museo podemos observar los restos arqueológicos de dichas escalinatas. Por otra parte se muestra un vídeo explicativo del comercio, que se ejercía a través del rio Ebro con la ciudad costera de Tortosa, la cual unía la ciudad con el mediterráneo. A través del cual llegaban cerámicas, vinos, salazones o joyas. Mientras Caesaraugusta exportaba materias primas, como la lana, el trigo, las pieles o el hierro.

Museo de las Termas Públicas.

Como en toda ciudad romana no podían faltar las termas. En concreto estas fueron descubiertas en 1982.  Sin duda otro de los centros sociales de la vida romana, pero no solo para el baño, sino para hacer deporte, pasear o escuchar música.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Restos de la piscina

Una de las principales curiosidades reside en los cambios constructivos del recinto. Es decir, donde en el siglo I aC. existían unas letrinas públicas donde hasta 29 romanos podían compartir ese momento. Algo impensable hoy día, pero habitual en el mundo romano. Un siglo después se construyó encima una piscina porticada de  16 metros, de los cuales han aparecido 9,70.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de las letrinas

Otra de las cosas que llama la atención, es una vitrina con objetos personales dedicados al cuidado del cuerpo. Por cierto algo muy habitual en dicha cultura. Ente ellos encontramos pinzas, agujas, peines y pequeños ungüentarios para los perfumes.

Museo del Teatro romano de Caesaraugusta.

Dejamos para el final los restos arqueológicos más importantes de la época romana en Zaragoza. No es precisamente el teatro romano mejor conservado, pero magníficamente completado con un gran museo.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto

En un principio podemos visitar el museo, donde se ha dado mucha importancia al proceso que lleva desde el abandono del reciento hasta su descubrimiento en el año 1972. Dicho abandono, comenzó en época romana, ya que el teatro perdió interés entre los romanos, que utilizaron las piedras de este reciento para la construcción de la muralla defensiva.  Tras lo cual, pasarán por encima del teatro el resto de las culturas que ocuparon Zaragoza hasta nuestros días.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Detalle del periódico del día 30 de Abril de 1972.

Otro de los espacios se ocupa de mostrarnos la vida diaria del teatro, en este apartado, pese a la decadencia posterior, podemos hacernos perfectamente a la idea de su importancia social entre los siglo I y II dC.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de los asientos del teatro.

Pasando al monumento en sí, una pasarela y una serie de paneles informativos, nos muestra a la perfección como debió ser el teatro romano. Por último destacar dos aciertos, que desde mi punto de vista, favorecen la compresión de las dimensiones reales del recinto. Por un lado la recreación del “palpitum”, dicho de otra forma, el escenario que pisaban los actores. Pero  en especial considero un gran acierto la cúpula que cubre el recinto, que se halla situada a la misma altura que pudo tener originalmente  el teatro.

Hasta aquí mi visita a Caesaraugusta. La ciudad erigida en honor al primer emperador romano Cesar Augusto. Solo me queda felicitar a los responsables de la musealización de la Zaragoza romana, que ofrecen al visitante una magnífica visión de dicha cultura.

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