¿Tan grande fue Teodosio? Los errores que hundieron un Imperio.

Teodosio fue emperador romano entre los años 379-395, de ellos los tres últimos tras la muerte del joven Valentiniano II, fueron los últimos años que el Imperio Romano se mantuvo bajo el mando de una sola persona. Teodosio el Grande, que este apelativo fuera puesto por la historiografía cristiana es bastante definitorio. Por otro lado tampoco debemos negar sus dotes, lucho con ahincó por mantener el Imperio heredado, además tampoco podemos culparle directamente de la caída del mismo, pero sí de cometer una serie de errores que prologaran la dura caída del mayor Imperio que el Mediterráneo ha conocido.

Dos cuestiones previas antes de continuar: Por un lado contestar a los que niegan la caída del Imperio romano en el año 476, aduciendo que se mantuvo vivo en el seno del Imperio Bizantino capitaneado por Constantinopla. Si bien es cierto, que su estructura política, social y de derecho fue heredada del Imperio Romano, e incluso con Justiniano (527-565) y posteriormente con Basilio II (976-1025), se intentó reverdecer laureles, no creo que Bizancio se pueda comparar con el Imperio dejado por Trajano el día de su muerte, (sí soy “trajanista”, que le voy a hacer)

En segundo término para criticar algo, es necesario partir de un punto, el nuestro es acudir a las causas de la caída de Imperio Romano. Entre ellas cualquier manual de historia que se precie tiene señaladas en mayúsculas, además de la impresionante corrupción del Imperio (palabra por cierto muy de moda), la introducción de extranjeros  y del cristianismo en las estructuras imperiales. En las dos últimas Teodosio I fue un experto.

Su extraña proclamación Imperial.

Teodosio en su ciudad natal

Flavio Teodosio nació en el año 347, en el seno de una importante familia de profundas creencias cristianas, perteneciente a la rica aristocracia hispana. Aunque este sin confirmar el alumbramiento tuvo lugar en Cauca, cerca de la actual Segovia. Su padre conocido como Teodosio el Viejo fue uno de los mejores generales del emperador Valentiniano, además de uno de los más destacados defensores de los limes del Imperio, actuando en diferentes zonas desde la Britania al norte de África. Posiblemente sus éxitos militares le encumbraron como un aspirante al trono imperial, hecho que llevó al padre de Teodosio a un extraño juicio por conspiración al emperador, y a ser ejecutado en Cartago a finales del año 375.

Este luctuoso hecho llevó a nuestro protagonista Teodosio, en aquellos momentos en los Balcanes, a abandonar momentáneamente el ejército romano y a retirarse a su localidad natal, con motivo de ocuparse de los negocios familiares. A pesar de que en aquellos momentos el Imperio no estaba pasando por buenos momentos, al menos en las provincias orientales donde los godos llevaban varios años integrándose, en los ejércitos romanos como mercenarios. Pero aún más tras la decisión de Valente, el emperador oriental, que decide pactar el asentamiento un gran grupo de tervingos godos  dirigidos por Fritigerno, era el año 376.

Solo dos años después el Imperio romano conocería una de las mayores humillaciones de su historia. La conocida como Batalla de Andrinópolis (378) supuso la mayor derrota romana ante los godos, además de la muerte del emperador Valente que se había decidido a expulsarlos. El Imperio Oriental se quedó huérfano, y por alguna extraña circunstancia, Graciano, en aquellos momentos emperador de Roma decide pedir ayuda a Teodosio, este posiblemente en aquellos momentos se hallaba de nuevo en oriente intentado pacificar la zona.

La llamada de Graciano a Teodosio es motivo de grandes controversias, las fuentes en este caso del historiador romano Amiano, no son claras al respecto y por lo tanto sujetas a interpretaciones. Entre ellas resarcir el nombre de su padre tras su injusta muerte, o bien las fuertes presiones de un supuesto grupo de presión hispano-galo residente en Roma. Pero permitirme apostar por la tercera de ellas; Teodosio el Grande fue el elegido por el catolicismo, para que dicha religión se instalase en la cúpula que dirigía los designios imperiales.

Para que esta premisa fuera efectiva había que apartar a dos de las religiones coexistentes en el Imperio, el tradicional paganismo romano, y el arrianismo, una herejía cristiana que estaba adquirido gran repercusión tanto entre los romanos de Constantinopla, como entre los pueblos bárbaros asentados en la parte oriental del Imperio. De esta forma el 19 de enero del año 379 en la localidad de Sirmio, actual Serbia, Graciano proclamó a Teodosio I emperador Oriental.

Maqueta de Sirmio, la pequeña ciudad que vio la proclamación imperial de Teodosio

Teodosio I, un cristiano en lo más alto del Imperio.

Volviendo a las causas de su designación vamos a conocer tres personajes que en los tiempos previos habían adquirido cierta importancia en el Imperio, que parece ser fueron la clave en la decisión de Graciano. En primer término el Papa de Roma, Dámaso I, paisano de Teodosio y con gran influencia en el emperador Graciano, ya que ambos estaban decididos a acabar con el paganismo romano. Los otros los hermanos Basilio de Cesarea y Gregorio de Nisa, cabezas visibles de sendos obispados situados en la Capadocia y firmes defensores de las teorías del Concilio de Nicea, que ya en el año 325 prohibían la práctica del arrianismo.

Solo un año después de ser proclamando emperador de oriente (380), Teodosio da sus primeros pasos hacia la labor encomendada. Sin haber llegado todavía a Constantinopla promulgó el Edicto de Tesalónica, de obligado cumplimento para todos los habitantes del Imperio romano. Sus disposiciones eran claras, desde ese instante la única religión válida de todo el Imperio era el catolicismo, aquel que se basaba en las doctrinas surgidas del Concilio de Nicea.

Si al principio Teodosio parece ser que mandó respetar el resto de cultos, algo debió de suceder tras su llegada a Roma para hacerse cargo de todo el Imperio. Entre los años 391-392 acometió una persecución sin precedentes contra los paganos, prohibiendo cualquier acto público que procesase esta religión. Es decir en menos de un siglo el cristianismo había pasado de perseguido a perseguidor. Desde ese momento, el paganismo, la religión que los romanos habían ido gestando a lo largo de cerca de diez siglos, estaba prohibida.

Camino abierto para los bárbaros.

Si ya de por sí el error religioso de Teodosio marcó el devenir del Bajo Imperio, peor fue su postura en lo referente al problema godo que había generado su antecesor Valente. Sería injusto cargarle toda la culpa a Teodosio, ya que la situación heredada era un cúmulo de errores previos.

Relieve de godos contra romanos

El Imperio estaba preparado logísticamente para acoger cualquier contingente extranjero, e introducirlo en las estructuras imperiales. Sin duda este acto hubiese reportando un engrandecimiento del mismo, en definitiva los godos solo buscaban mejorar su situación social, perteneciendo al deslumbrante Imperio Romano. Lejos de esto las autoridades romanas hicieron gala, además desmesuradamente, del error marcado en mayúsculas, ríete tú de la corrupción actual. Algunas fuentes incluso dan nombres propios, como Licipino el magister equitum de Oriente al servicio de Valente, que cambiaba un perro “comestible”, por un niño godo para proporcionar sustento a la comunidad extranjera. Sin duda estos actos fueron el caldo de cultivo de la humillante derrota de Andrinópolis, junto a la prepotencia de Licipino y Valente.

Por lo tanto no debió ser fácil la situación que encontró Teodosio al ser nombrado emperador oriental. Pero su actitud no fue ni de lejos la que necesitaba en aquellos momentos el Imperio. Debemos pensar en una geografía imperial en la cual centenares de grupos de godos se hallaban diseminados en busca de un asentamiento definitivo. Pero algunos hechos y a pesar de su victoria en Andrinópolis nos revelan el temor que todavía existía entre las filas bárbaras, en ningún momento fueron conscientes de su poder, ya que nunca quisieron o pudieron enfrentarse a las fascinantes murallas de Constantinopla.

Este hecho es el que no supo aprovechar Teodosio, posiblemente pensó que su fascinación bien pudiera servir para su asimilación, pero no se dio cuenta del terrible odio que generó entre las filas godas los desmanes imperiales. El acometido de Teodosio debió ser claro reunir un gran ejército para la expulsión definitiva goda. Pero lejos de eso, la forma de luchar contra el invasor por parte de las tropas al servicio de Teodosio, bien pudieran haber sido firmada por un grupo de bárbaros, la guerra de guerrillas se instaló en el Imperio Oriental.

Desgraciadamente las fuentes de la época son escasas y muy confusas. Los pactos debieron ser algo habitual en la época, incluso algunos pudieron comportar la entrega de los cabecillas godos para ser ajusticiados, de tal manera que su pueblo fuera sometido. Como en el caso de Fritigerno, que no vuelva a parecer en las fuentes tras su participación en Andrinópolis. Unas fuentes por otro lado que extrañamente destacan una victoria romana ante los bárbaros, tras seis años de continuas guerras, obviando las desastrosas consecuencias que esta victoria pírrica ocasionaría al Imperio Romano.

Mapa del Imperio en el siglo IV

Consecuencias de las políticas de Teodosio.

El Imperio dejo de ser el Imperio, al menos eso podemos deducir de las obras del historiador de origen griego Zósimo, efectuadas a finales del siglo V, y referidas al periodo posterior a la muerte de Teodosio.

“No se volvieron a ver los ritos sacrifícales, ni las costumbres ancestrales de los romanos, el Imperio se fue empequeñeciendo a pasos agigantados, tras llenarse de bárbaros se hacía difícil acudir a una ciudad en el que este pudiese ser reconocido”

El mismo año de la muerte de Teodosio (395), un joven godo criado ya dentro del Imperio era proclamado rey visigodo, Alarico I. Solo 15 años después entraba en Roma para saquearla. A partir de ese momento la relación entre godos y romanos basculó desde el amor al odio, no dudaron defenderse o aliarse, o por el contrario castigarse los unos a los otros dependiendo de la circunstancias.

Al caer definitivamente las ya débiles estructuras romanas en el año 476, las diferentes facciones godas heredaron los territorios imperiales. Italia para los ostrogodos e Hispania para los visigodos. La cultura romana, madre de occidente se enterró tras los muros de la censura cristiana, a la espera de ser rescata siglos después. Qué Teodosio fuese culpable de ello, posiblemente sea una exageración, pero sin duda es la misma exageración que alguien pusiera a Teodosio el apelativo de “el grande”, aunque evidentemente su autor se delata a sí mismo.

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