La civilización minoica, el pueblo que no quiso ir a la guerra.

Si los griegos fueron los abanderados de la cultura occidental, la Civilización minoica fue la que sentó las bases de la misma. Es realmente curioso, que una pequeña isla de poco más de 8.000 km2 albergase durante cerca de un milenio la cultura más avanzada de todo occidente. Siempre habrá los detractores de estas afirmaciones. Pero mientras en gran parte de Europa se construían rudimentarios poblados, o se elaboraban espectaculares círculos de piedras. En Creta una civilización se preparaba para levantar un palacio de 17.000 m2 con casi 1.500 habitaciones.

recreación del Palacio de Cnosos
recreación del Palacio de Cnosos

Cronología de la civilización minoica.

Son varios los expertos que han dedicado su trabajo a secuenciar la cronología de los minoicos. Entre ellos el británico Arthur Evans, el que más tiempo paso descifrando los secretos del gran palacio de Cnosos. También Doro Levi, el arqueólogo italiano que dirigió, tras la Segunda Guerra Mundial, la Escuela de Arqueología Italiana de Atenas. Pero por su simplificación y facilidad de entendimiento nos quedaremos con la del arqueólogo griego Nikolaos Platón.

  1. Prepalacial (2600-2000 a.C.) La época más oscura en cuanto a registro arqueológico. Pero muy llamativa debido a la necesidad de entender como una sociedad más atrasada en el uso de los metales, cobre o bronce, que sus vecinos del continente, es capaz en poco tiempo de desarrollarse como se desarrolló a continuación. Lo más evidente de esta época es la construcción de los primeros poblados, y el dominio marítimo de los hombres de Creta.
  2. Protopalacial (2000-1650 a.C.) La edad de oro de la civilización minoica. Hacía relativamente pocos siglos que habían abandonado las cuevas, y habían comenzado a trabajar los metales. ¿Cómo, estaban preparados para construir aquellos impresionantes palacios y decorarlos con riquísimos frescos, o adornarlos con todo tipo de vasos, joyas, etc.?
  3. Neopalacial (1650-1450 a.C.) Periodo de grandes desastres naturales, marcados por la arqueología por las continuas reconstrucciones en los palacios, se piensa que mayormente fueron terremotos. Fue el periodo donde la explosión de un volcán se llevó por delante la cercana isla de Thera. Hacía el final de dicho periodo los micénicos continentales se hacen con el control de la isla de Creta.
  4. Postpalacial (1450-1100 a. C.) Un nuevo periodo oscuro en la historia de Creta, la civilización minoica desaparece como llegó, sin hacer ruido. La isla adopta la política de los micénicos. Cnosos se convierte en la capital desde donde se controla el resto de la isla, convertida ahora en una despensa agrícola del continente. Se acaban los artesanos, los artistas o los comerciantes de la isla. El cambio de rito en los enterramientos de inhumación a cremación, es la mejor señal del cambio.
Sir Arthur Evans en Cnosos
Sir Arthur Evans en Cnosos

El origen mitológico de los minoicos.

Los griegos, descendientes de alguna forma de los minoicos, debían buscar el origen de estos, y como era habitual acuden a la mitología. El primer gran rey de los minoicos fue Minos, de ahí que Arthur Evans a finales del siglo XIX, bautizara a esta nueva civilización como minoica.

Pues bien, Minos era uno de los tres hijos de Zeus y Europa, los otros dos eran Radamantis y Sarpedón. Para Minos el destino elegido por sus padres fue la isla de Creta, donde debía criarse junto al rey de aquellos territorios, un tal Asterio. Tras la muerte de este, Minos se debe hacer con las riendas de la isla, pero antes debe vencer la oposición de sus dos hermanos.

Minos decide pedir ayuda para derrotarlos. Como buena isla, necesita el dominio de los mares para vencer a sus rivales, ¿a quién mejor para pedirle un favor, que al dios del mar? Es así como Minos promete el sacrificio de un gran toro blanco Dios Poseidón. Lo único que animal debía ser mandado a la isla por el propio Dios del Mar. Este cumplió su prometido, el gran toro llegó a la isla y Minos venció fácilmente a sus rivales para convertirse en el rey, que todos los cretenses necesitaban.

Pero Minos no cumplió su parte del trato. El gran toro era un ejemplar espectacular y decidió incorporarlo a su gran rebaño. Poseidón, se enoja profundamente, hace que el toro enloquezca y al rey Minos solo le queda la opción de mandarlo matar. Pero el daño ya estaba hecho.

Pasifae, esposa de Minos, había quedado prendida locamente del animal. Tras disfrazarse de vaca, se dirige a donde estaba el toro y se las apaña para quedar embrazada del mismo, quedando a la espera de Minotauro el hijo de ambos. Minos estaba avergonzado y pide a su fiel Dédalo la construcción de un gran laberinto donde esconder de por vida a su adultera mujer y al Minotauro. No es difícil ver, que el Palacio de Cnosos, será el gran laberinto donde quedaron encerrados.

Parsifae y el Minotauro
Pasifae y el Minotauro

Cnosos. El Palacio de Cetra.

No se puede entender a la civilización minoica, sin conocer su palacio más significativo. Fueron muchos los ojos que se fijaron en aquellos impresionantes restos arqueólogos en el siglo XIX. De todos ellos es preciso nombrar al arqueólogo autóctono, Minos Kalokairinos, que llamó la atención de los grandes de la época, como el alemán Heinrich Schliemann. Pero sería un británico, discípulo del anterior, Arthur Evans, el que desembarcó en la isla, para después de cinco años de negociaciones comprar la montaña que contenía los restos del impresionante palacio. Después dedicó más de 30 años a sacarlo a la luz. Eso sí, la reconstrucción del británico no ha dejado indiferente a nadie. Unos lo aplauden, y otros lo defenestran, al suplantar las antiguas columnas minoicas de madera, por una de cemento pintado de rojo. Al menos respeto el color, respiran aliviados sus defensores.

El Palacio de Cnosos y la polémica reconstrucción de Evans
El Palacio de Cnosos y la polémica reconstrucción de Evans

Como ha quedado señalado las cifras de este palacio desbordan la lógica contemporánea. 17.000 m2, con cerca de 1.500 habitaciones, o un patio central de 1.400 m2 donde se desarrollaban los actos más importantes del palacio. En definitiva, aquel lugar era el centro político, económico y religioso de la comunidad.

Alrededor del patio central se hallaban las principales estancias del palacio. Entre ellas el salón del trono, con el mismo adosado a una de las paredes. Alrededor de la estancia decorada con vivos colores se hallan diferentes pilas de agua, que debieron servir para algún ritual religioso. El Megarón de la Reina, esta tenía su estancia propia decorada con un gran fresco de delfines, junto a la misma otras dependencias menores dedicada al baño o tocadores.

Uno de los aspectos que más llama la atención es la gran cantidad de estancias destinadas al almacenaje, con grandes pithois que podían haber llegado a almacenar más de 250.000 l. Sin duda, era el destino de toda la producción de los alrededores del palacio.

Otros palacios de la civilización minoica.

Cnosos era el palacio más grande, pero ni mucho menos, el único de la isla. La orografía del terreno favoreció comunidades cercanas, pero apartadas por accidentes geográficos que dificultaban las comunicaciones, haciendo del mar la vía de comunicación más eficiente.

Festos.

El sur de la isla estaba dominado por el palacio de Festos, que se asomaba al valle de Mesara desde una gran terraza natural. Contaba con unos 8.300 m2 y fue comenzado a levantarse sobre el 1.900 a. C., un siglo después de Cnosos. Como este último sufrió destrucciones en torno al año 1.700 a. C. y fue reconstruido dotándolo de mayor extensión. El señor de Festos dominaba el control marítimo del sur de Creta, el comercio, ejercido desde dos cercanos puertos, era su principal actividad. En vez de uno, tenía dos patios, uno a cada uno de los lados del edificio. Las estancias similares a Cnosos, es decir salones para el rey y la reina, salas de baño, habitaciones y gran cantidad de almacenes y talleres.

Yacimiento de Festos

Kato Zakros.

Este palacio se halla al este de la isla, su construcción en torno al año 1.600 a. C., sobre los restos de un poblado anterior, es más tardía que Cnosos o Festos. Su función principal el comercio con Oriente, su posición estratégica elevado sobre una playa, nos hace pensar en la misma. La estructura era muy similar, a día de hoy no se ha excavado completamente de ahí que nos falten algunos datos sobre la extensión total.

Yacimiento de Kato Zakros
Yacimiento de Kato Zakros

Mallia.

El cuarto gran palacio de los minoicos lo encontramos en el centro de la isla, a mitad de camino de Cnosos y Zakros. Su misión dentro de la sociedad minoica debió ser la de productor agrícola. Un aspecto principal que destacan de su estudio es los grandes almacenes que debieron servir para ubicar las cosechas de grano, pero principalmente de aceite y vino. Por otro lado, destacan los escasos espacios destinados a talleres artesanales.

A parte de los nombrados que son los más importantes. Se han localizado en la isla otros palacios, como: Hagia Triada o Cidonia. Ciudades como Tylisos o Gournia.  E incluso santuarios religiosos como los del Monte Louktas.

La escritura de la civilización minoica.

El disco de Festos, el gran interrogante del pueblo minoico
El disco de Festos, el gran interrogante del pueblo minoico

Se dice que cuando una civilización escribía entraba en la historia. Los minoicos escribían, pero solo se ha conseguido descifrar una de las tres formas que tuvieron de comunicase a través de la escritura. Es de destacar que los minoicos no tuvieron especial conciencia de escribir para fomentar su cultura, como por ejemplo en la antigua Mesopotamia. Sino que esta fue utilizada, casi en su totalidad, como herramienta comercial. Las típicas tablillas no eran guardadas, ni siquiera eran cocidas para su mantenimiento, cuando no las necesitaban las tiraban. Las rescatadas normalmente procedían de incendios que destruían un complejo, y por lo tanto eran de uso reciente. Existen también algunos documentos escritos en placas de bronce o piedras, materiales más consistentes al paso del tiempo, pero son los menos habituales.

  1. Escritura jeroglífica (2000-1650 a.C. aprox.). Es de suponer que fue la primera forma de escritura de los minoicos. El problema las escasa piezas encontradas de la misma, que impiden asegurar su autenticidad, aún más su traducción. El más célebre de los hallazgos de ese periodo es el Disco De Festos, un disco plano de arcilla de 16 cm con caracteres pictográficos en ambas caras. Su estudio es muy discutido, para unos es autóctono, para otros importado. El problema es que no se parece a nada hallado, ni en Mesopotamia, ni en Egipto, las dos grandes culturas coetáneas. En definitiva, un verdadero misterio.
  2. Escritura Lineal A (1750-1450 a.C. aprox.) Lo único que se puede asegurar de esta escritura, sin temor a equivocarnos mucho, es que fue la escritura de los hombres y mujeres que gestaron la espectacular civilización minoica. Solo podemos especular que fue inventada por los minoicos para plasmar su lengua por escrito, si hubiera sido importada de Oriente, hubiesen escrito en cuneiforme. Cierto es que los hallazgos de este tipo de escritura son muy escasos comparados con la Lineal B, que hablaremos a continuación. De ahí que su descifrado, hasta el momento, no ha sido posible. Se trata de una escritura silábica, horizontal y elaborada principalmente de izquierda a derecha.
  3. Escritura Lineal B (1.600-1100 a.C. aprox.) El más prolifero en toda la isla y resto del Hélade. Esa es su principal incógnita, es la lengua escrita por excelencia del pueblo micénico. ¿La inventaron en el continente o la copiaron de los minoicos?, es un enigma interesante de descubrir. Cuando se descifró el Lineal B, en 1952, por parte del británico Michael Ventris, todas las miradas se pusieron en el Lineal A, muchos de los elementos silábicos coincidían de una a otra, pero era imposible leer esta última escritura en un idioma conocido. De ahí que la escritura minoica sea en la actualidad uno de los grandes misterios por resolver, un misterio que puede proporcionar datos interesantes del nacimiento de la cultura occidental.
Escritura jeroglífica hallada en Festos
Escritura jeroglífica hallada en Festos
Lineal B hallada en Cnosos
Lineal B hallada en Cnosos

El arte de la cultura minoica.

Los minoicos eran artistas. Construyeron desde enormes palacios a imponentes tumbas, en todos ellos nos dieron muestras de un arte que reflejaba la forma de vida, no solo de sus dirigentes, sino del pueblo en general. El arte se refleja en todos los sitios, desde un palacio, al vaso de una humilde morada, todo se llena de color y de un exquisito amor por la naturaleza y la vida.

Salon del trono de Cnosos

Sin duda la máxima expresión de este arte fueron las pinturas de sus paredes. Los minoicos supieron aprovechar los elementos naturales que les ofrecía la isla. De las piedras calizas extrajeron la cal necesaria para enlucir las paredes, estas eran sometidas a dos capas de yeso, la primera más gruesa y la segunda más fina y normalmente de color rojizo. Esta forma de trabajar fue desde los primeros edificios atribuibles a esta cultura. Ya en los palacios se han hallado numerosos frescos que embellecían las paredes de los mismos. Hombres con el torso desnudo, bellas mujeres, escenas de la vida cotidiana, o numerosos animales y plantas eran los motivos aludidos en dichas pinturas. Los colores, todos ellos muy vivos, eran también elaborados tras machacar las piedras de la isla.

Uno de los trabajos más espectaculares fue el denominado “Príncipe de los Lirios”. Un hombre de larga caballera morena, cintura de avispa, torso denudo y vestimenta que nos pude recordar a los antiguos egipcios. Su técnica de elaboración fue sobre relieve, era muy poco habitual en la época.

Príncipe de los Lirios
Príncipe de los Lirios

En cuanto a las esculturas destaca el pequeño tamaño de las piezas, probablemente dedicadas al uso personal. Fueron elaboradas en distintos materiales, como la arcilla, el marfil, o el cobre, entre otros. Es preciso señalar que los minoicos, tenían talleres específicos dentro de los palacios para la elaboración de estos productos. Las más célebres de todas las esculturas fueron unas estatuas que representaban a “Diosas de serpientes”, se cree que pudieron ser sacerdotisas de la comunidad.

diosas de las serpientes
Diosas de las serpientes

En cuanto a la cerámica de los minoicos destacar que evoluciono rápidamente, ya que, durante el periodo de construcción de los primeros palacios, ya se comenzó a utilizar el torno y los hornos. Las piezas tenían gran variedad, desde riquísimas y delicadas vajillas de un espesor de 1 mm, a las que la arqueología denomino “cascara de huevo”, a enormes pithois de altura mayor a un hombre con ricos grabados. Como en el caso de las esculturas, debió haber grandes talleres de donde salían productos muy definidos. Uno de los mejores ejemplos fue una cerámica denomina de Camarés, que destacaba por sus colores; fondos ocres o mostazas y decoraciones brillantes en rojo, anaranjados, negros o blancos.

Ceramica de Camarés o Kamarés
Cerámica de Camarés o Kamarés

La religión de la cultura minoica.

Los minoicos no levantaron templos. Su religión tuvo como marco principal el entorno natural, en santuarios al aire libre, así como en las numerosas cuevas de la isla. En muchas de ellas se han hallado los restos de ceniza, junto a huesos de animales como bueyes, ovejas o cabras. Las dobles-hachas conocidas por el nombre de “labrys” fueron uno de los símbolos más representados por los minoicos, se puede llegar a especular que fueron usados para el sacrificio de los animales. Dichos sacrificios se reprodujeron luego en los palacios, donde se han hallado los habituales altares típicos para este menester.

Labrys minoico
Labrys minoico

En la Creta minoica el papel del sacerdote recayó en las mujeres. Con toda probabilidad estas ejercían de intermediarias entre los seres humanos y los dioses. En un sarcófago hallado en Hagia Triada aparecen estas sacerdotisas presidiendo la procesión que llevaba las ofrendas. Se piensa que incluso eran las encargadas de sacrificar a los animales, por cierto, uno de los más sacrificados fueron los toros, que mitológicamente a través de la figura del Minotauro nos revela algún tipo de culto a la fertilidad. Destacar también que a pesar de ser un tema controvertido y sobre del que los expertos no se ponen de acuerdo, los minoicos pudieron sacrificar seres humanos.

El rito de despedida por excelencia de los minoicos fue la inhumación. No existía unanimidad sobre el lugar de enterramiento. Por ejemplo, los niños de corta edad eran enterrados en las mismas casas bajo el pavimento, o bien en posición encogida dentro de los pithois. También existían necrópolis en los exteriores de los palacios, con grandes sepulcros megalíticos, o simplemente alineados en tumbas rectangulares colectivas. Los ciudadanos más importantes acabaron sus días en decorados sarcófagos rodeados de numerosos ajuares.

¿Dónde fueron a parar los minoicos?

Los minoicos no fueron un pueblo guerrero. En ninguno de los palacios se han encontrado murallas, es decir la convivencia en la isla entre los diferentes señores o reyes de los palacios debió ser por pura lógica pacífica. Todos los indicios de destrucción en los palacios vienen desde el campo de los desastres naturales, uno bien claro hacia el 1.700 a.C., otro bastante evidente dos siglos después.

Hacia el año 1.450 a.C. aparecen en la isla registros micénicos. Junto a los mismos los palacios son quemados y destruidos, con la excepción de Cnosos, que se convertirá en sede del nuevo poder en la isla. Mientras los minoicos se diluyen aparecen las costumbres micénicas en la isla, entre ellas la incineración, claro cambio de identidad religiosa. Como curiosidad, pero de enorme significación para llamar pacíficos a los minoicos, la espada de hierro más antigua que aparece en toda la isla es sobre el año 1.300 a C.

El pueblo minoico fue sometido por la fuerza de los guerreros micénicos, es fácil adivinar que algunas de sus costumbres pasaron a estos, y de ellos a los griegos. Tras los micénicos llegaron los dorios, que subyugaron algo más si cabe al pueblo minoico con la destrucción definitiva de Cnosos, el último palacio. Ahora ya sí, la isla de Creta, que había visto nacer la cultura occidental, se sumió en el antiguo Neolítico. Convertida en pueblo de agricultores que decidió no consagrase a la guerra, y restará para pagar sus tributos por los años de los años a sus hijos, los griegos.

Más info:

Los Imperios del Antiguo Oriente. El fin del segundo milenio. E. Cassin, J. Bottero, J. Vercoutter.

Historia Antigua Universal I (Próximo Oriente, Egipto, Creta y Micenas). Ana María Vázquez Hoys. Ed. Sanz y Torres, 2009.

1 comentario de “La civilización minoica, el pueblo que no quiso ir a la guerra.”

  1. Hacer grandes palacios. Edificios mortuorios como las pirámides. Tiene un valor visual, material, supersticioso, pagano, idólatra.
    No sería más adecuado dedicar tanta energía, en aliviar el dolor, el sufrimiento de las personas. En vez de esclavizarlas, en esas construcciones.
    Propias de personas megalómanas, caprichosas. Para alimentar al ego que no se puede saciar.

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