Historia de Menzies, el castillo de Escocia donde se vive como un maharajá.

Encontrar un castillo en Escocia realmente no tiene mucho mérito. Su slogan; “el país de los mil castillos” tiene su razón de ser. Aunque este en concreto, el castillo de Menzies, no es ni de largo uno de los más visitados, ni de los más espectaculares. Pero en cambio sus historias son realmente muy particulares.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Vista del castillo en 2009

El castillo fue levantado sobre las ruinas de uno anterior, por el Clan de los Menzies en el siglo XVI. Su estilo es inconfundible, ya que se trata del clásico estilo arquitectónico de las Highlands escocesas. Habitado desde un principio por dicho Clan, tendrá el honor de recibir durante su historia a célebres y peculiares personajes, además de ser testigo de la historia británica.

Los levantamientos jacobitas.

Antes de nada es necesario conocer quiénes fueron los jacobitas. Su historia comienza en el año 1688, durante la denominada Gloriosa Revolución. Tras la cual se destituyó al rey de Inglaterra Jacobo II, para ser sustituirlo por el favorito del Parlamento británico. En concreto hablo del príncipe protestante holandés, Guillermo de Orange, coronado como Guillermo III.

Jacobo II descendía de la línea de los Estuardo escoceses, por lo tanto, declarados defensores del catolicismo en las islas británicas. Tras ser destituido, nacerá entre los católicos la necesidad de organizarse para luchar. El motivo, restituir la presencia de un católico en la corona de Inglaterra. El nombre de jacobitas evidentemente se adopta del último rey destituido.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Monumento a los jacobitas en Glenfinnan

Los jacobitas se organizaron en la Tierras Altas escocesas, pero además contaron con el apoyo del vecino irlandés. Sin olvidar la ayuda económica de otros países europeos como España, por poner un ejemplo cercano. Realmente nunca llegó a ser una guerra. Durante largos años se dedicaron a lo que podíamos denominar “guerra de guerillas”, con continuos sabotajes y pequeñas batallas. Y realmente los levantamientos en firme fueron tres, el primero en 1715, el segundo en 1719 y el que nos atañe en la historia en 1745.

Carlos Eduardo Estuardo.

Nos encontramos ya ante un nieto de Jacobo II, por cierto, el último jacobita en reclamar el trono de Inglaterra. Además para este levantamiento contó con la ayuda del eterno enemigo de los británicos, el rey francés Luis XV. Con un ejército compuesto por los grandes clanes de Escocia, tomó Edimburgo, y posteriormente llegó a Glasgow el día de navidad de 1745. Durante este periplo utilizará el Castillo de Menzies como base de operaciones.

La batalla de Culluden, según David Morier

Será ese el momento que los jacobitas estén más cerca de cumplir su misión, ya que poco les durará la alegría. Dado que en la Batalla de Culloden el 16 de abril de 1746, el ejército inglés aplastará el último levantamiento jacobita obligando al joven príncipe a abandonar para siempre las islas británicas.

A continuación damos un salto en el tiempo, en concreto un siglo después.

Vivir como un maharajá.

Una frase muy repetida cuando hablamos de alguien que vive con todo lujo de detalles. Ahora bien, su origen está a miles de kilómetros de distancia de nuestro protagonista el Castillo de Menzies. En concreto en la India, dominada desde el siglo XVII por la Compañía Británica de las Indias Orientales. Con la finalidad de explotar sus recursos naturales. Esto será aprovechado por los denominados maharajás o príncipes de la India para acumular todo tipo de riquezas.

Su principal dedicación fue la ostentación y el lujo, vivían en extraordinarias mansiones. Así mismo tenían una obsesión por los collares, brazaletes, gargantillas y en definitiva todo tipo de joyas. Destacar también una tradición que recogieron de los mongoles, en concreto los turbantes con todo tipo de adornos. Por último destacar una curiosa costumbre, los maharajás debían  ser recibidos en la capital Delhi con una salva de 21 cañonazos. Al menos los más importantes.

Dalip Singh el maharajá del castillo de Menzies.

Dalip Singh con 15 años poco antes de su llegada a Escocia

Nuestro personaje en cuestión nació en Lahore, lo que hoy día seria el Punjab de Pakistán,  aunque en el año 1843, cuando nació Dalip Singh pertenecía a uno de los 565 estados principescos de la India, en concreto al Imperio Sikh. Con solo seis años fue nombrado maharajá de dicho Imperio, y dos años después comenzó la guerra contra el Imperio Británico. El resultado la conquista de Inglaterra del Imperio Sikh. A continuación nuestro personaje, y con solo 12 años, recibe una suculenta pensión vitalicia en contraprestación por los territorios perdidos.

Dibujo del castillo en 1829, realizado por John Preston.

Lo primero que hizo fue convertirse al catolicismo y después emigrar hacia el Reino Unido. En consecuencia el mejor lugar para ir será Escocia, por lo cual entre 1855 y 1858 será el morador del Castillo de Menzies. No volvió más a la India, excepto en 1861 en busca de su madre, tras lo cual vivió el resto de su vida en Europa como un autentico maharajá.

El castillo de Menzies en el siglo XX.

Tras su último ilustre personaje el castillo comenzará un continuo declive, incluso durante la Gran Guerra fue utilizado como cuadra del ejercito. Es fácil de imaginar el aspecto que tendría en el año 1957, cuando fue recomprado por el Clan de los Menzies por 300 libras.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Típica boda de Escocia.

Desde ese momento se formó en  la familia Menzies  una Sociedad protectora del castillo.  Las obras de restauración comenzaron en 1971 y fue reabierto al público en 1997. Por lo tanto se puede visitar, pero solo en verano. Por otro lado se puede alquilar para bodas, banquetes o eventos similares por el “módico”  precio de 3.475 libras más un 20% de IVA, ósea alrededor de 5.000€. A pesar de lo cual no se puede pasar la noche en este castillo de Escocia, ya que no está preparado para ello.

Imágenes: commons.wikimedia

Loarre, el castillo románico mejor conservado de Europa

Tanto en España como en Europa existen multitud de castillos, y con toda seguridad muchos de ellos de más bella factura. Así mismo Loarre, no posee el más completo de los museos. Ni siquiera la importancia histórica, ni la carga emocional de otros castillos similares. Pero lo que tiene el Castillo de Loarre que lo hace difícil de comparar es la capacidad innata de transportarnos a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Dicho de otra forma y sin olvidar la manida frase de estar situado en un “marco incomparable”. Hay que mencionar, que está considerado el castillo románico mejor conservado de Europa. Ya que las escasas restauraciones a las que ha sido sometido el castillo, tienen como único fin, procurar la seguridad de sus visitantes. Por lo tanto el impacto de estas en la imagen medieval es la justa.

¿Dónde está el Castillo de Loarre?

Como ya ha quedado escrito, está en un paraje espectacular. Situado en la provincia de Huesca, y en la parte más meridional del Pirineo Aragonés a una altura de 1.070 metros. Dicha posición le permite tener una de las más espectaculares vistas de la Hoya de Huesca.  Además le sirvió como atalaya desde donde poder divisar cualquier movimiento a decenas de kilómetros de distancia.

Cómo debemos ver el Castillo de Loarre.

La mejor forma de ver Loarre es completamente a solas, aunque es evidente que esto debe ser bastante complicado. Mi consejo pasa por acudir a primeras horas del día, para intentar entrar el primero, y así poder perderse por esta maravilla. Tras lo cual se puede acceder a la visita guiada, donde con más detalle, nos explicaran la historia del castillo y sus diferentes anécdotas.

Breve historia del Castillo de Loarre.

El castillo fue mandado a construir por el último de los reyes de Pamplona que reino sobre Aragón. En concreto fue Sancho Garcés III en el año 1020, su primer cometido fue convertirse en fortaleza militar. Es preciso recordar que los árabes estuvieron establecidos en Zaragoza hasta el año 1118, por lo que Loarre constituía un lugar perfecto para controlar las tierras de Huesca, en el recién nacido reino de Aragón cristiano. De esta primera época se conserva una pequeña capilla, el patio de armas y dos torres.

La siguiente fase de construcción pertenece al segundo rey de la Casa de Aragón, en concreto Sancho Ramírez, a partir del año 1071. La ampliación tuvo como principal motivo convertirse en residencia de los monjes canónigos. Por lo que a partir de ese momento se convierte en un castillo abadía.

Pero pocos años después todo el poder de la Corona y del clero  se desplazará a un castillo de reciente construcción, el Castillo de Montearagón situado a unos 40 kilómetros de Loarre. A pesar de que en el siglo XIII se reforzó todo el espectacular contorno de murallas, su pérdida progresiva de importancia sería constante.

Esa es precisamente la principal causa del espectacular estado de conservación del Castillo de Loarre. Conviene subrayar que a partir del siglo XV, no se ha encontrado indicios ni de ocupación continuada, ni de haber sido sometido a ningún conflicto importante. Ya que perdió los dos principales cometidos del castillo, el religioso tras la marcha de los monjes y el defensivo tras la continuo empuje de los árabes al sur de la península ibérica.

Galería de imágenes del Castillo de Loarre.

Como la principal intención de este artículo es mostraros la puerta a la Edad Media,  os presento esta galería de imágenes.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Desde la parte trasera, que es el lugar de entrada de las visitas se observa perfectamente la magnífica situación sobre la Hoya de Huesca.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Una de las zonas más impresionantes son las murallas del siglo XIII que rodean por completo el castillo. Aunque con la única excepción, de la parte sur que quedaba defendida por las rocas sobre las cuales se asienta el castillo.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En la parte de la izquierda, y antes de entrar en el castillo propiamente, sobresale la Torre Albarrana. Es la más antigua del castillo y construida durante la primera etapa con evidente sentido defensivo. También desde este lugar se contemplan las espectaculares vistas desde el interior de las murallas.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Es imposible no trasladase a la Edad media al subir por esta imponente escalera. Por cierto decorada con el típico ajedrezado del románico de Jaca. Al lado izquierdo de la subida el puesto de control de los soldados que vigilan la entrada.  Mientras que en el lado derecho encontramos la cripta de Santa Quiteria, pequeña capilla para el culto y los enterramientos.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En la primera planta encontramos los edificios religiosos construidos durante la ampliación de Sancho Ramírez.  En concreto la iglesia de San Pedro con un espectacular estilo románico. Y los restos de los edificios que servían para acoger a la comunidad monástica.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En el último piso a parte de las espectaculares vistas, destacan los restos de los patios de armas de la primera época constructiva. Y sobre todo la torre del Homenaje, que no puede faltar en un castillo medieval.

La última imagen para la cúpula de la Iglesia de San Pedro vista desde el patio de armas.

Hasta aquí mi visita al castillo de Loarre, al cual pienso volver. Por último en este enlace encontrareis actualizado todos los horarios de la visita. El precio de la misma en 2017 es de 4,50 sin guía, y 6€ con el mismo, con los correspondientes descuentos a menores, estudiantes o jubilados.

La guardia Suiza, cinco curiosidades sobre el toque de color del Vaticano

Cualquier apasionado de la historia, tiene una visita obligada en Roma, y por ende el Vaticano, donde la Guardia Suiza custodia el estado más pequeño del mundo. Debo de reconocer que durante mi visita en 2011, a pesar de ser un entusiasta viajero y enamorado de la historia, no acudí a Roma con la misma predisposición que tendría hoy. Por este motivo, me decidí hace unos días a tirar de la recopilación de imágenes de mi viaje. En realidad mi intención era buscar una inspiración  para escribir sobre algo sobre la ciudad eterna.

Aunque después de ver las fotografías del coliseo, del foro o del Panteón de Roma. En realidad lo que más me llamo la atención, fue esta imagen tomada a mi salida del Vaticano. Conviene subrayar que con cierto malestar, ya que no permitieron la entrada de mi mujer, por no llevar un jersey con mangas, estando Roma en alerta por calor  con temperaturas superiores a 40ºC.

La guardia Suiza, cinco curiosidades

Sinceramente no conocía a estos personajes, aunque era evidente tras el saludo a los prelados, que serían una especie de policía del Vaticano. Recuerdo que tras mi visita, me informé para conocer mejor a la Guardia Suiza del Vaticano. Tras ver la foto, decidí escribir sobre el tema en cuestión, encontrando entre otras, estas cinco curiosidades que nos ayudarán a todos a conocerlos un poco mejor.

¿La guardia Suiza?

Evidentemente para mí la primera cuestión; ¿Qué hace una guardia Suiza en el Vaticano?

Para conocer su llegada a San Pedro debemos remontarnos a finales de la Edad Media. A pesar de que hoy día,  el Vaticano es el estado más pequeño del mundo, no siempre ha sido así. Ya que es necesario recalcar que  los Estados Pontificios, como se conocía este territorio en dicha época, era uno de los principales estados de la península Itálica.

Por otro lado debemos hacer constar la necesidad de protección de los Papas del Renacimiento, no en vano movían grandes sumas de dinero. Ya que a finales del siglo XV los Papas se convirtieron en mecenas de los más reputados artistas del momento. En concreto Julio II que será el promotor de la Guardia Suiza se rodeó de los pintores más importantes del Renacimiento, estoy hablado de Rafael o Miguel Ángel.

A pesar de contar con un ejército propio, en esos momentos bajo el mando del español Cesar Borgia, Julio II decidió incorporar una guardia personal para la seguridad de los Papas.

La guardia Suiza, cinco curiosidades

Los elegidos los valerosos suizos, aquellos mismos que habían acabado con el Ducado de Borgoña, el gran aliado de Inglaterra en el continente, para su lucha contra Francia en la guerra de los Cien Años. Además a finales de la Edad Media, Suiza se componía de diversos cantones, sin política ni ejercito propio, por lo cual la salida perfecta para este ejército fue incorporarse a la disciplina de los Papas del Renacimiento. En definitiva el 21 de enero de 1506, 150 suizos llegan a los Estados Pontificios para proteger a los Papas.

El peor momento de la Guardia Suiza del Vaticano.

Solo habían pasado 21 años cuando llegó la gran piedra de toque para la Guardia Suiza.  En 1527 las tropas del ejército imperial de Carlos V saquean Roma. Uno de los motivos el descontento de los soldados españoles y alemanes por la falta de remuneración, y además la ayuda del Papado al rival, la Francia de Francisco I.

Durante el saqueo que duró ocho días se encaminaron a San Pedro, con el firme propósito de arrestar al Papa. Dos serán las razones por las cuales se salve el Papa Clemente VII. La primera la defensa a ultranza de la guardia Suiza, de los cuales solo sobrevivieron 42 guardias de los 189 existentes en ese momento. Y en segundo lugar un túnel secreto de 800 metros que unía San Pedro con el Castillo de Sant Angelo, lugar por donde huyó junto al resto de la Guardia Suiza.

Tras los terribles hechos la Guardia suiza casi desaparece. Además el Papa, se quedó bajo la custodia del ejército imperial. No será hasta 1548 cuando el Papa Paulo III, vuelva a contar con la protección de la Guardia Suiza, por cierto hasta la llegada de Napoleón en el siglo XIX.

El ejercito más pequeño del mundo.

Volviendo a hoy día, el estado más pequeño del mundo, también tiene el ejército más pequeño del mundo. Aunque este punto puede suscitar controversia, ya que para algunos, la Guardia Suiza es una policía y en cambio para otros es un ejército. Conviene subrayar que para estos últimos, su misión como protectores militares del Estado del Vaticano,  les confiere dicha denominación.

Por lo tanto con 150 hombres es el ejército más pequeño del mundo. Para los curiosos: al siguiente de la lista más de uno le cambiaba el destino, ya que el segundo ejercito más pequeño del mundo es el de la islas Seychelles, con alrededor de 650 hombres.

¿A qué se debe su colorido?

El actual uniforme con  los vistosos colores rojos, amarillos y azules fue diseñado por Jules Repond en 1910. Pese a que este aspecto también puede estar rodeado de polémica, ya que muchos aseguran que es un diseño del mismísimo Miguel Ángel. Aunque lo más probable es que si que haya una cierta conexión, ya que el diseño de Jules pudo ser realizado tras examinar los cuadros del pintor del Renacimiento.

escudo de los Papas de la familia Medici.

Lo más concreto es el origen de los colores, ya que son los mimos que adornan el escudo de los Papas de la familia Medici, entre otros Clemente VII, el Papa que fue obligado a huir a Sant Angelo.

¿Qué necesitas para entrar en la Guardia Suiza?

Pues a priori, no debe ser fácil obtener un puesto en la guardia personal de los Papas del Vaticano. Entre los principales requisitos ser católico y suizo, y además medir como mínimo 1,74 cm  y tener entre 19 y 30 años. Si coinciden todas estas premisas, se tiene que realizar la instrucción en el ejército suizo y obtener una cara de recomendación. Tras lo cual, y solo si estas soltero puedes pertenecer a la Guardia Suiza del Vaticano, Solo después de dos años de servicio y con el permiso de un capellán pueden casarse.

Pues hasta aquí ha llegado mi curiosidad por la Guardia Suiza. Si alguna vez te decides acudir a San Pedro, ya conocerás mejor a esos personajes que dan el toque de color al mismísimo Vaticano.

Belchite Viejo, visitas guiadas al más cruel escenario de la Guerra Civil

El pasado mes de abril, tuve la oportunidad de asistir a una de las visitas guiadas al pueblo de Belchite viejo. A pesar de que realmente te quedas sin palabras, no quiero dejar de felicitar al  municipio de Belchite, por emprender esta labor en el año 2012.

Belchite Viejo, visitas guiadas
Entrada a Belchite Viejo

En dicho año se decide cerrar todo acceso al pueblo viejo, ya que hasta entonces era de libre acceso.  Con el objetivo de preservar a las ruinas de Belchite del continuo deterioro, a partir de ese momento se vuelve imprescindible entrar al mismo acompañado de un guía.  Definitivamente es necesario aplaudir el gran acierto de esta iniciativa.

¿Pero que es Belchite?

Belchite es un pueblo situado a unos 45 km al sur de Zaragoza. Su posición como lugar de paso, ha sido determinante en el devenir de su historia. Hoy día tiene censados alrededor de 1.600 habitantes, y su principal actividad es la agricultura, especialmente para la elaboración de aceite de oliva.

Aunque su mayor conocimiento se debe a los hechos sucedidos durante la guerra civil española, donde quedará completamente destruido el pueblo de Belchite viejo. Dichas ruinas están hoy día situadas a las afueras de pueblo nuevo. Es necesario recalcar, que Belchite estuvo habitado los días previos a la guerra civil por más de 4.000 personas.

Breve historia de Belchite

Como ya he comentado Belchite es un lugar de paso, un verdadero cruce de caminos. De ahí que haya sido poblado, como mínimo, desde la Edad de Bronce. Así mismo ha sido hogar de celtiberos, romanos y árabes, hasta que en el año 1117 Alfonso I lo conquistara, para convertirlo en cristiano.

Aunque su verdadero auge le llegara en la Edad Moderna, y a ese periodo de la historia pertenecen sus mejores edificaciones. La más importante la Iglesia de Sant Martin de Tours, que aunque fue levantada en estilo gótico-mudéjar en el siglo XIV,  deberá esperar a dicho periodo, para mostrar todo el esplendor de los estilos renacentista y barroco de la época. Además se construirá la otra iglesia del municipio, en este caso consagrada a San Juan. Todo este complejo clerical se completará con dos conventos, el  de San Agustín y el de San Rafael, además de un seminario, todos en el estilo mudéjar aragonés.

Iglesia de San Martin de Tours en Belchite
Iglesia de San Martin de Tours y el seminario a la izquierda.

A partir del siglo XIX comenzará el calvario de Belchite, como nombran sus guías; “todas las guerras venían a parar aquí”. La primera la Guerra de la Independencia, y tras la cual vendrían las guerras Carlistas. A pesar de la dureza de estas, lo peor estaría por llegar.

La Batalla de Belchite en la Guerra Civil Española.

Una de las más crueles de la Guerra Civil. El bando franquista había tomado la población, destituyendo a la corporación municipal nada más comenzar la contienda. Llegado el verano de 1937, las tropas republicanas se encuentran que están a punto de perder uno de sus feudos importantes. En concreto el norte de España, donde ya habían perdido ciudades importantes como Bilbao. Por lo cual el ejército republicano decide tomar Zaragoza, de este modo las tropas de Franco desviarían su atención, pudiendo aliviar la situación del norte.

Calle de Belchite Viejo
Por esta calle escapaban de noche los ciudadanos de Belchite bajo una lluvia de balas.

Para ello era muy importante tomar el nudo de comunicaciones que era Belchite. La Batalla comenzó la madrugada del 24 de Agosto y finalizó el 6 de septiembre de ese año 1937. El resultado dos terribles semanas de combate cuerpo a cuerpo, y “casa por casa”. Tras lo cual los republicanos toman Belchite, con 5000 cuerpos en las calles. De poco le sirvió, ya que Zaragoza nunca fue tomada y el resultado final de la guerra es de sobras conocido. La guinda al pastel la pondrán las cuatro bombas arrojadas por la patrulla Cóndor, al servicio de las tropas del bando sublevado, fueron de tal tamaño que “sacaron agua de este desierto”, nuevamente palabras de la guía.

Tras la guerra, Belchite quedó destruido. Pero el nuevo gobierno de España encabezado por el General Franco, decide no reconstruir el pueblo. En vista de convertirlo en parte de la propaganda del régimen para mostrar los desmanes republicanos.

El pueblo Nuevo.

Para compensar esta situación el régimen decide la construcción del Pueblo Nuevo. Dicho pueblo es construido con la mano de obra de los presos republicanos, e inaugurado en 1954. A pesar de lo cual el Pueblo Viejo siguió dando cobijo a los que se negaron a abandonar Belchite hasta 10 años después, cuando son entregadas las ultimas viviendas del Pueblo Nuevo.

Iglesia nueva de Sant Martin de Tours.
Iglesia nueva de Sant Martin de Tours.

Plató de cine y banco de pruebas de los fenómenos paranormales.

Exactamente en eso, y en zona de juegos para los niños de Belchite, se convirtieron las ruinas del Pueblo Viejo. En otras palabras, gran cantidad de curiosos comenzaron a llegar al municipio, en busca de almas y espíritus atrapados en esas ruinas. Todavía hoy día, con las visitas guiadas, dejan sus grabadoras puestas en cualquiera de las iglesias para captar las voces que se dicen escuchar.

Iglesia de San Juan de Belchite Viejo
Iglesia de San Juan, plató de el Laberinto del Fauno.

Por otro lado, ha servido como plató de cine de múltiples reportajes sobre la guerra civil. Además en sus calles han rodado directores como Terry Gilliam, o Albert Boadella. Sin olvidar, la más mítica de la imágenes del Laberinto del Fauno de Benicio del Toro. En concreto sobre el ábside de la destruida iglesia de San Juan.

Las visitas guiadas desde 2012.

Sin duda, el verdadero objetivo de este modesto artículo, aplaudir esta decisión. Conviene subrayar, como ya he dicho, que en el año 2012 el gobierno municipal decide cerrar todos los accesos a Belchite Viejo. A continuación y tras una gran labor de recopilación de información se deciden comenzar dichas visitas guiadas.

Puerta del pueblo viejo de Belchite
Frase escrita en fechas recientes por uno de los supervivientes de Belchite.

Centrándome exclusivamente en las visitas históricas, a la cual yo me dirigí, dos son desde mi punto de vista los grandes aciertos:

Los excelentes guías de Belchite.

En primer lugar la excepcional neutralidad de estas visitas guiadas, las cuales atienden rigurosamente a los hechos sucedidos. Deseo subrayar que esto no es nada fácil, solo han pasado 80 años y no existe perspectiva histórica para valorar fríamente lo sucedido.

En segundo lugar por la elección de los guías, todos ellos son oriundos de Belchite y residentes, o bien hijos de los mismos. No quiero desvelar el nombre de la que nos instruyó en nuestra visita, ya que como ella mismo nos reveló cualquiera de ellos lo hubiera hecho igual. Todos se conocen el pueblo al dedillo, sus historias, sus rincones o la casa de sus padres, en incluso todos los lugares por los que ellos solían jugar a pesar de las advertencias de los mayores. Además de contarte como algunos de los supervivientes de la terrible Batalla de Belchite, en concreto comentó que cuatro siguen vivos, se acercan todavía a algunas de estas visitas.

Sin lugar a dudas, en este lugar las “batallitas” de los abuelos, toman un cariz especial. Ya que por ejemplo son capaces de recordarnos  cómo cruzaban por el pueblo bajo las ráfagas de las armas, con el fin de escapar del escenario de la Batalla.

Por todo ello es enormemente recomendable, las visitas guiadas a Belchite Viejo. Así mismo destacar que existen varias modalidades de visita, tanto diurnas, como nocturnas. Para reservar cualquiera de ellas, os dejo el siguiente enlace: belchite

Albert Le Lay el héroe anónimo de Canfranc en la 2GM

En un pequeño y angosto valle pirenaico de la provincia de Huesca, surge una de las construcciones más importantes de principios del siglo XX en España. Efectivamente, estoy hablando de la célebre Estación Internacional de Canfranc, la cual recibe el sobrenombre de Internacional porque fue gestionada desde un principio por los dos países, España y Francia.

Su historia está llena de continuos problemas, desde su inauguración en 1928, hasta su cierre definitivo en 1970. Por ella han pasado las crisis económicas, la guerra civil española y la 2ª Guerra Mundial. Precisamente durante esta última surgirá la historia de nuestro protagonista Albert Le Lay.

El Schindler de Canfranc, Albert Le Lay
Estado actual de la Estación Internacional, en imagen el único tren que circula hoy día, y conocido como el Canfranero

Francia dividida en dos.

A modo de resumen y para ponernos en situación, es preciso recordar la ocupación de régimen nazi de la mitad de los territorios de Francia. Dicha ocupación se produjo a partir de la toma de Paris, por las tropas alemanas, el 14 de junio de 1940. A partir de ese momento nacían estas dos Francias, por un lado la ocupada y por otro lado la Francia de Vichy. Esta última por decirlo de alguna manera la Francia Libre, pero evidentemente bajo una enorme presión. Así mismo destacar que especialmente en esta zona, surgirá la denominada resistencia nazi, entre los principales mandos del neutralizado ejército francés.

Albert Le lay

El Schindler de Canfranc, Albert Le Lay
Imagen de la llegada de Albert Le Lay a Canfranc. Hoy día mostrada en los carteles turísticos de la estación.

Durante ese año 1940, Albert Le Lay llega Canfranc tras ser nombrado jefe de la aduana francesa. A los pocos meses se puso en contacto con él uno de los líderes de la resistencia francesa, el Coronel  Gilbert Renault, más conocido como el Coronel Remy.

A partir de ese momento Albert Le Lay se puso al servicio de la resistencia francesa. Evidentemente su puesto en la aduana de Canfranc, era propicio para este cometido. Así por ejemplo colaboró en el paso de la primera radio usada por la Resistencia francesa, o hizo de enlace del correo entre los aliados y la resistencia. Además de salvaguardar la vida de muchos judíos, que huían del régimen nazi impuesto en Francia.

El Schindler de Canfranc, Albert Le Lay
Vagón del año 1933. Posiblemente uno de los usados durante la 2ª Guerra Mundial en Canfranc.

Durante los años que duró dicha proeza, uno de los principales cometidos de dicha línea férrea era el transporte de materiales, desde España a la zona ocupada por Alemania. Es decir, el régimen franquista español vendía a la Alemania nazi materias primas necesarias para la guerra, en este caso principalmente hierro y wolframio. Por lo tanto, en estos trenes como en algunos de pasajeros, pasaron muchos judíos para salvarse de los Campos de Concentración.

Albert Le Lay y los judíos.

El trabajo de Albert Le Lay consistía en esconderlos en los vagones de estos trenes, desde en falsos compartimientos, hasta incluso adosados en los bajos de los trenes. Aunque otros, con más suerte,   simplemente pasaban camuflados entre otros viajeros. También se ocupaba de recoger a aquellos que se aventuraban a cruzar las montañas pirenaicas. Evidentemente para ello contó con muchos colaboradores. Una vez en Canfranc los dotaba de los visados necesarios, para proseguir camino hacia la libertad.

El Schindler de Canfranc, Albert Le Lay
Andén de la parte española.

Acerca de las personas que pudieron llegar a ser ayudadas por Albert Le Lay no existen cifras concretas. Así mismo destacar que la gran mayoría serian personas desconocidas, pero por otro lado, también ha quedado constancia, de su ayuda a personajes ilustres. Entre otros, el pintor francés de origen bielorruso Marc Chagall. También Joséphine Baker, uno de los iconos musicales de la época, y además reconocida como una de las grandes colaboradoras de la Resistencia Francesa. Y por último, algunos familiares de uno de los judíos más ilustres de principios del siglo XX, el inventor del psicoanálisis Sigmund Freud.

La huida de Albert Le Lay.

Pero tan gran hazaña tendrá los días contados. Dado que la Gestapo alemana tenía policías infiltrados tanto entre la Francia de Vichy como en la España franquista. Además de la grave situación, que supuso la ocupación completa de Francia, por las tropas nazis en noviembre de 1942. En concreto, en septiembre de 1943 llegan noticias desde Oloron, una de las poblaciones más importantes del otro lado de los Pirineos. La Gestapo se dirigía a apresar a Albert Le Lay, al cual no le queda más remedio que seguir los pasos de los judíos ayudados.

Gracias a la ayuda de sus vecinos consiguió llegar a Madrid, desde donde necesito la ayuda de la embajada del Reino Unido para escapar definitivamente. En concreto huyó junto a su mujer y uno de sus hijos a Argel, lugar donde residía el gobierno de la Francia libre encabezado por De Gaulle, allí paso el resto de la 2ª Guerra Mundial.

Su vuelta a Canfranc.

El Schindler de Canfranc, Albert Le Lay
Cae la noche sobre Canfranc.

Tras acabar la 2ª Guerra Mundial  volvió a Canfranc. Todo ello a pesar de tener suculentas ofertas por parte del nuevo gobierno francés para instalarse en Paris. Albert Le Lay demostró que quería permanecer en el anonimato, sus palabras a sus allegados giraban en torno a ello. Además se debía a los canfraneses, aquellos que como el mismo, arriesgaron su vida por ayudar a los demás. Albert Le Lay siguió en su puesto como jefe de la aduana francesa de Canfranc hasta 1957, cuando fue obligado a irse a Bayona. Finalmente morirá en 1988 en San Juan de Luz, a la edad de 89 años y manteniendo su anonimato.

José Antonio Blanco.

Aquí comienza la otra parte de la historia, José Antonio Blanco periodista de Televisión Española, junto a otra serie de compañeros, se deciden entrado el siglo XXI  a recuperar la memoria de este héroe anónimo. Todo ello gracias a unos papeles encontrados por Jonathan Díaz, un conductor de autobuses que hacía en el año 2000 el trayecto fronterizo Jaca-Oloron.

Desde entonces José Antonio Blanco comenzó una meticulosa recopilación de información, ayudado por los familiares de Albert Le Lay. Entre ellos conoció a su hija, que desgraciadamente murió solo unos días después de hablar con José Antonio. Pero la gran ayuda le vino de uno de sus nietos, Victor Fairén. Este sí, decidido a sacar a su abuelo del anonimato.

El resultado de toda esta investigación se puede ver en el documental “el rey de Canfranc”, dirigido por el propio José Antonio Blanco, y su compañero Manuel Priede, y estrenado en TVE en el verano de 2013.

Por cierto, este documental fue inspirador para mi reciente visita a la Estación Internacional de Canfranc y de retruque a este humilde artículo. El cual deseo que lleve la curiosidad a todos sus lectores sobre esta importante figura de la historia del siglo XX.

Esta y otras historias relacionadas las encontraréis en esta magnifica publicación de Ramón J. Campo.

¿por cierto, me ayudareis a compartirlo?

La montaña de Olérdola, desde la Edad del Bronce a la Edad Media.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olèrdola está, entre los municipios de Vilafranca del Penedés, Sitges  y Vilanova i la Geltrú, en el término municipal del mismo nombre.

La montaña de Olèdola es  una de las cumbres del macizo del Garraf, desde la cual se domina visualmente un amplio espacio. Esta característica será clave para el asentamiento del hombre, desde la Edad del Bronce, hace como  mínimo 3.800 años.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona
Montaña de enfrente sobre la que se han localizado algunas pinturas rupestres

Por otro lado, cualquiera que se acerque hasta allí conocerá aspectos importantes de cuatro de las culturas más importantes de la Península Ibérica. Además este yacimiento es un magnífico ejemplo de la continua transformación, a la que son sometidos los asentamientos a lo largo de la historia. Por lo tanto me gustaría presentaros un recorrido cronológico por el mismo

Edad del Bronce.

Son muy escasos los restos localizados de dicha época, y los más antiguos están datados aproximadamente del año 1.800 aC. Los materiales recuperados son vasijas, herramientas y restos de algún suelo de cabaña. Así mismo, de esta época sabemos que los pobladores de Olérdola ocuparon los riscos, tanto de la montaña en la que se encuentra el yacimiento como la situada enfrente.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

A parte de los restos comentados se siguen estudiando algunos casos de pinturas rupestres, pudiendo pertenecer al denominado Arte Esquemático. Antes de proseguir la visita, es necesario detenerse en una reproducción simulada, de cómo se construían estas cabañas en los abrigos de las montañas.

El poblado Ibérico.

Siguiendo la visita cronológicamente encontramos los restos de un poblado ibérico. En concreto los íberos se asentaron en esta montaña, sobre el siglo VIII aC, por lo tanto al principio de la Edad del Hierro, en la Península Ibérica. Los restos más antiguos pertenecen a un tramo de la muralla, sobre la cual se construirá la posterior muralla romana, hoy día es visible este hecho.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Algo mejor conservados están los restos del poblado ibérico que crecerá a partir del siglo V aC. Situados justo en la entrada del yacimiento encontramos los restos de una antigua tintorería, se encuentra en lo que parece ser una especie de barrio de artesanos.  En realidad  son visibles los canales y cubetas usados para teñir cueros o tejidos. Hay que mencionar además que son los únicos restos de este tipo de edificación encontrados del mundo íbero. También destacan los restos de una casa directamente tallados en la roca.

El pueblo romano.

Los romanos llegaron a Olérdola sobre finales del siglo II aC. Posiblemente al principio compartirán el poblado con los  íberos, hasta que evidentemente estos son sometidos a la romanización como el resto de la península Ibérica.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Los restos arqueológicos de esta ocupación romana son muy abundantes. Podemos comenzar por las murallas que a día de hoy siguen delimitando el yacimiento, ya que la puerta de entrada al mismo, es la misma que en dicha época romana.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Entre el resto de los vestigios romanos encontrados una cisterna que recogía el agua de la montaña a través de varios canales, su capacidad era de 350.000 litros. También podemos observar los restos de una cantera, lugar este de donde extrajeron la piedra para la muralla y para el último de los restos destacables. En concreto una atalaya del siglo I aC. De la cual solo se conserva la base, justo en la parte más alta de la montaña.

El pueblo medieval.

Tras la civilización romana, posiblemente el poblado quedó en desuso, ya que los siguientes restos arqueológicos datan de la Edad Media, en concreto del siglo X en adelante. Sus siguientes moradores serán los señores medievales de la Marca Hispánica, tras la expulsión de los musulmanes de la zona. Por lo tanto este poblado se convertirá en uno de los muchos castillos de frontera, su misión preservar las tierras recién conquistadas por los cristianos.

Evidentemente son hoy día los restos más visibles. Para empezar podemos ver los restos de un pequeño barrio comercial, donde se localizó una bodega medieval para la elaboración del vino. Curiosamente en tierras del Penedés, hoy día una de las más importantes de España en el cultivo de la vid.

En cuanto al pueblo medieval se situó donde había estado el poblado íbero en completa imbricación. Es decir, aprovecharon las mismas rocas donde situaron el poblado ibérico. En el mismo se observan las calles, los basamentos de las casas o los silos de almacenaje de cereal.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Entre los edificios singulares del mundo medieval, destacan los restos del castillo situados en torno a la Atalaya romana, la cual quedó dentro del mismo. Además de la iglesia de Sant Miguel en la cual se observan los restos prerrománicos del ábside y el arco de herradura de la entrada. Tras lo cual, sobre esta se irá sobreponiendo la actual iglesia románica, reconstruida varias veces.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Tras la época de más esplendor en el siglo XII y en la cual se recupera la paz. Los vecinos de Olérdola comenzarán a poblar el actual pueblo, situado en la falda de la montaña con mejor acceso a los campos de cultivo y las comunicaciones. Aunque curiosamente la necrópolis situada al lado de la iglesia de Sant Miguel, con las tumbas excavadas en piedra, fue utilizada hasta principios del siglo XX.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Otra de las curiosidades de este periodo medieval, será el surgimiento de un nuevo núcleo de población fuera de los límites de la muralla, aunque compartiendo montaña. Por algún motivo y al mismo tiempo se construía la iglesia de Santa Maria, junto a un poblado más pequeño y su correspondiente necrópolis excavada también en piedra.

Para terminar la visita

La visita se completa con un pequeño museo, donde están expuestas algunas de las piezas encontradas en el yacimiento. De  todas ellas, una de las más llamativas es la cara de un diablo encontrado en la Iglesia de Sant Miguel.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Por último, la visita se realiza por libre con audioguía  y el precio es de 3,50, con los correspondientes descuentos a estudiantes y jubilados