El último atardecer del emperador Trajano en Selinus.

Cuando a finales del año 113 de nuestra era, poco después de cumplir los 60 años, Marco Ulpio Trajano partió de Roma para convertir en el mayor emperador que había dado Imperio Romano, poco hacía presagiar su triste final. En realidad nunca más volvió a pisar la capital del Imperio.

Trajano

A principios del año 114 Trajano llegó a Antioquia, por aquel entonces convertida en una de las principales ciudades del Imperio. Su cometido ponerse al frente de once legiones con las cuales conquistar el Imperio Parto. En los siguientes meses con ayuda de ciudades como Zeugma, donde estaba apostada la Legión IV Escítica, y ciudad clave para traspasar el rio Éufrates. Las legiones romanas conquistaron primero las ciudades armenias del norte de los Montes Taurus, entre ellas Satala, Elegeia y Artaxata. Luego tras traspasar dichos montes continuaron las conquistas de las ciudades partas de Osroene, Signara, Edesa, y la gran Babilonia, para convertirlas todas en la provincia romana de Mesopotamia. Tras instalar la capital de esta provincia en Nísibis, vuelve a Antioquia para  preparar el asalto a Cesifonte, la capital del Imperio Parto.

Desde allí en el año 116 partieron las legiones romanas para conquistar Cesifonte. Concretamente el asalto a la ciudad se preparó desde dos frentes, uno por el río Éufrates comandado por el propio Trajano. El otro por el valle del río Tigris, en este caso al mando, uno de los más fieles generales de emperador hispano, el bereber y nuevo gobernador de Judea, Lusio Quieto. Muchos fueron los inconvenientes que encontraron, el fuerte calor, la política de tierras quemadas del rey parto Osroes I, o las revueltas judías por poner algunos ejemplos. A pesar de ello Cesifonte es conquistada, buena fe de ello da la toma simbólica del trono de oro del Imperio parto, por el emperador Trajano.

Imagen de Cesifonte en 1934

El declive de Trajano.

Los problemas de salud del emperador hicieron su aparición durante la campaña de conquista de Partía. La historiografía especula desde un golpe de calor a una especie de ictus, pero lo evidente eran los continuos mareos del emperador. Tras lo cual la esposa de Trajano, la emperatriz  Pompeya Plotina, aconsejó al mismo la vuelta a Roma. En la mente del matrimonio dos pensamientos diferentes, por un lado en la cabeza de Plotina la “presunta” recuperación de su marido.  Pero en la mente de Trajano parecía haber un asunto más importante, la necesidad del Imperio de tener el mejor sucesor, que precisamente no era Adriano el protegido de Plotina.

Parte de la columna trajana donde se observa la caballería de Lusio Quieto.

El problema parecía estar en la incapacidad de Adriano de mantener la paz en tan vasto territorio, aspecto por el cual, Trajano tenía claro quién debía ser su sucesor. El puesto debía recaer sobre su fiel Lusio Quieto, solo este podía mantener todos los territorios conquistados. El inconveniente su origen africano, de ahí la imperiosa necesidad de llegar a Roma para convencer al Senado, si él un hispano, había sido el mejor dirigente que había tenido el Imperio, un bereber también podía serlo. Con este propósito en la mente del emperador, una amplia comitiva a mediados de julio del año 117, partió desde Antioquia dirección Roma. La misma estaba integrada por las personas supuestamente más fieles del emperador, su esposa Plotina, su médico Critón, Fédimo el secretario privado, y el jefe pretoriano de Trajano, Liviano.

El imperio romano en su máximo esplendor tras las conquistas de Trajano.

La llegada a Selinus de la comitiva.

Pocos días después de partir de Antioquía los problemas del emperador fueron a más, el insoportable calor de mediterráneo hizo más mella si cabe en la frágil salud de Trajano. El lugar elegido para descansar fue Selinus, la ciudad costera de la provincia romana de Cilicia. Un lugar de tránsito habitual en las rutas del mediterráneo oriental, tras su fundación  como Sallune en el año 628 aC., por los fenicios. Todo ello a pesar de que los registros arqueológicos actuales retrasan más allá del año 2000 aC., el nacimiento de la ciudad durante el periodo de la cultura Hitita.

Pero lo cierto es el esplendor helenístico de la ciudad, tras ser motivo de disputa  por los sucesores de Alejandro Magno, el espejo donde se miro Marco Ulpio Trajano para acometer sus conquistas. Aunque evidentemente la ciudad que se encontró Trajano ya estaba planamente romanizada, tras la conquista en el 67 aC. de Pompeyo, de una ciudad en la órbita de Roma desde las derrotas de Filipo V, el rey macedonio a principios del siglo II aC.

A su llegada al  puerto de Selinus, Trajano ya no era dueño de su cuerpo, “la enfermedad” no le dejó ni bajar por su propio pie del barco.

La muerte de Trajano.

Tras unos días de descanso el emperador pareció recuperar las fuerzas, tras lo cual pidió a sus hombres que le subieran sentado en su “solium” a la colina cercana. Su propósito ver el mar Mediterráneo, aquel que se hallaba rodeado por todas las conquistas de sus antecesores y verdadero vehículo conductor de la cultura romana. Sería la última vez que Trajano pudo contemplar un atardecer.

Acueducto romano de la ciudad de Selinus

Tras esa noche Plotina se hizo cargo en persona del cuidado de su marido, no permitió que Critón siguiera con los mismos, ni que Fédimo siguiera leyéndole la correspondencia. Solo ella sabe lo que pasó en los últimos días de Trajano, solo ella sabe lo que llevaba la última sopa que bebió el emperador tras recibir la visita menos deseada por él, la de su sobrino y próximo emperador Adriano. Así fue como en aquella habitación Plotina consiguió que Adriano su protegido y quién sabe si amante, se convirtiera en el decimoquinto emperador de Roma. Finalmente la noche del 9 al 10 de agosto del año 117 Trajano encontró la muerte.

Según escribió Dión Casio a finales del siglo II en su “Historia de Roma”, Trajano siempre sospechó que su enfermedad venia de un envenenamiento continuado, aunque otros pensaban que fue fruto de un ictus. Lo evidente es que mientras Adriano era proclamado emperador y una de sus primeras decisiones fue la ejecución de cuatro generales “rebeldes”, entre los cuales se encontraba Lusio Quieto. Las cenizas de Trajano viajaban a Roma portadas por Pompeya Plotina para ser alojadas en la base de la columna Trajana, aquella que conmemoraba la victoria de Trajano contra los Dacios.

Selinus hoy día.

Para encontrar el último atardecer de Trajano debemos ir a Gazipasa, situada en una de las zonas más turísticas del sur de la actual Turquía. Allí a unos tres kilómetros de esta población encontraremos un yacimiento arqueológico, que sigue sin ser puesto en valor. Entre la maleza se encuentran los restos de lo que fue un Odeón de época helenista, o restos del pasado bizantino como un par de iglesias y un tramo de la muralla.

El cenotafio de Trajano en la actualidad, solo se conserva el piso inferior.

De época romana encontraremos unos metros de los que fue el acueducto de la ciudad y al menos dos zonas de baños públicos. Todo ello junto al Cenotafio erigido como monumento al que fue, para muchos, el mayor emperador de Roma. Se trata de un edificio de doble planta, en la parte superior contenía lo que fue un pequeño templo, en la parte inferior la tumba del emperador, es evidente que tras ser incinerado nunca ocupo dicho lugar. Hoy día todavía se puede entrar en ese lugar, a pesar de que parece ser que tras la ocupación por la dinastía Selyuquíe fue incluso usado como cuadra para los caballos.

Santiago Posteguillo y Optimus Princeps.

No puedo concluir estas líneas sin hacer este par de menciones. En primer lugar a Santiago Posteguillo, el cual no necesita presentación, si como bien dice el mismo; “Después de más de tres mil páginas y casi siete años relatando la vida de Trajano, no pude resistirme a la tentación de buscar esa ciudad…”. Para cualquier enamorado de la historia de Roma, es imprescindible la lectura de su trilogía sobre Trajano. Así como la de su e-book: En busca de la tumba de Trajano.

Escena de Optimus Princeps

Por último invitaros a conocer la historia de “Optimus Princeps”, una representación teatral de los últimos momentos de Trajano junto a Plotina,  a cargo de la compañía Producciones Imperdible. Os aseguro que su visión una noche de verano en el teatro romano de Baelo Claudia, es uno de aquellos momentos únicos en la vida. Podéis conocerlo a través de la siguiente web: imperdible.org

También podéis leer estos dos artículos que muestran el gran legado dejado por Trajano:

Siete maravillas de la arquitectura que nos dejo el emperador Trajano.

Timgad la ciudad romana que emergió de las arenas del Sahara

Mas info:

En busca de la Tumba de Trajano, Santiago Posteguillo, 2017

La Legión perdida, Santiago Posteguillo, 2016

turkisharchaeonews

Imágenes: commons.wikimedia

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (II)

Debemos comenzar recordando que este artículo tiene uno previo, que podéis encontrar en el siguiente enlace: teatros romanos (I)

Con la llegada al poder de Augusto, como primer emperador de Roma, en el año 27 aC. Se producirá uno de los episodios más importantes, para el desarrollo de la cultura romana en el Mediterráneo. La denominada Pax Romana, fue un periodo de relativa paz y estabilidad, que comenzó con el hecho simbólico de cierre de las puertas del Templo de Jano, por parte de Augusto, tras su regreso de las guerras Cántabras. Antes de continuar y para conocer mejor este periodo, me gustaría recomendaros este estupendo artículo de mi amigo Javier Nero, no dejéis de leerlo: legionixhispana

En definitiva y para el asunto que nos atañe, durante el mandato de Augusto (27 aC.- 14 dC., al menos entre nueve y diez teatros romanos fueron construidos en Hispania. De algunos ya hablamos en el primer capítulo, el resto espero que os quedéis a conocerlos

El primer emperador de Roma, Augusto.

Teatro romano de Itálica, (Santiponce).

En el año 206 aC., en plena 2ª Guerra Púnica, y tras la victoria de Escipión contra los cartagineses en la Batalla de Ilipa, se decide la construcción de una nueva ciudad romana para acoger a los legionarios heridos o jubilados. El lugar elegido fue la margen izquierda del río Guadalquivir, sobre algún antiguo poblado turdetano. Esta nueva ciudad nació para ser una de las más importantes de  la Hispania romana, y para convertirse en cuna de emperadores romanos como Trajano y Adriano.

Pero la construcción del teatro deberá esperar al menos 200 años, a caballo entre los siglos I aC.-I dC., además podemos añadir que hasta el descubrimiento en los años 80 de una edificación que posiblemente fue la Curia de la ciudad, nuestro protagonista fue conocido como el edifico civil más antiguo de Itálica. Su  construcción se llevo a cabo aprovechando la ladera del cerro de San Antón, aunque bajo los cánones de Vitrubio, con una Cávea que podía acoger más de 3000 personas, en la cual se observa perfectamente la disposición por clases de los ciudadanos con tres claras divisiones, Summa, Media e Ima. Una de sus principales curiosidades reside en una pequeña capilla destinada al culto de Isis, la diosa de tradición oriental, que situada en uno de los pórticos fue mandada a construir en tiempos de Adriano.

El teatro romano de Itálica, desde el mirador.

A pesar de que el yacimiento de Itálica es conocido desde siempre, al hallarse fuera del núcleo principal de la población de Santiponce, el teatro romano no fue encontrado prácticamente hasta el siglo XX, debido a su situación en el interior de la misma. Aunque hubiese indicios de su localización desde el siglo XVIII, tras hallarse diferentes esculturas, será en 1940 cuando se lleve a cabo las primeras excavaciones. Concretamente se halló una zona de la Cávea, en el interior de un corral situado en una casa de la colina. Aunque las campañas más proliferas de la  excavación fueron entre los años 1970-1973, cuando se pondrá en valor uno de los teatros romanos mejor conservados de la Península Ibérica.

A pesar de ello hoy día no es visitable, según me comentaron en la oficina de turismo de Santiponce, debido a la falta de medios económicos. Aunque se puede conocer desde un mirador cercano, siempre y cuando no sea en verano, ya que en esas fechas está cerrado debido a la principal actividad del teatro romano de Itálica. En concreto, el festival de teatro clásico de Andalucía, donde Itálica comparte protagonismo con dos de los teatros que conoceremos después, Málaga y Baelo Claudia. Os dejo este enlace para informaros de dicho evento:  juntadeandalucia

Teatro romano de Olisipo, (Lisboa)

Estamos ante uno de los teatros más desconocidos y más escasos en cuanto ha restos arqueológicos de toda la lista. Pero el hecho de que sea el único teatro romano de todo Portugal, es suficiente para hacerle un hueco en la misma.

Olisipo, que ya era conocida en tiempos de los fenicios, se convertirá con la llegada de los romanos en una de las ciudades más importarte de la provincia de Lusitania. Parece ser que detrás de este hecho, está la ayuda que los habitantes de esta ciudad dieron a las tropas romanas en su lucha contra las tribus celtas. Lo cual le valió la temprana declaración de municipio por parte de Julio César. A partir de entonces se convertirá en uno de los puertos más importantes del Atlántico y determinante para el comercio con Britania.

Recreación de lo que pudo ser el teatro romano de Olisipo.

Pocos años después se acometerá la construcción de diferentes espacios públicos, entre ellos nuestro protagonista. El teatro romano de Olisipo pudo ser uno de los más grandes de la península, con capacidad para 5000 espectadores. Pero está claro que tras su abandono en el siglo IV, sus materiales serian fruto de continuo expolio. Tras varios siglos en el anonimato fue descubierto en las reparaciones de la ciudad tras el terrible terremoto de 1755.

Hoy día sus escasos restos han servido para llevar a cabo uno de los museos más importantes de la ciudad de Lisboa. Durante su visita, aparte de todas las piezas halladas en las excavaciones, podemos pasear por los escasos restos del mismo. Os dejo la siguiente página web para consultar horarios: museudelisboa

Teatro romano de Bibilis, (Calatayud).

Los orígenes de Bibilis, situada unos 6 km. al norte de la actual Calatayud, hay que buscarlos en época celtibera, cuando se convirtió en capital de pueblo de los Lusones. De su romanización no se conocen episodios similares a los de sus vecinos numantinos, y prácticamente está pasa desapercibida para las fuentes clásicas. Aunque gracias a ellas conocemos el apoyo de los bibilitanos a las tropas de Julio César en sus guerras civiles contra Pompeyo, que le debió reportar algunos beneficios.  Lo cierto es que desde la época de Augusto está plenamente integrada a la vida social romana, convirtiéndose en punto de paso obligado entre las ciudades de Caesaraugusta y Emérita.

En dicha época precisamente se empezó la construcción del teatro romano de Bibilis, con una cávea en la que se podían acomodar unos 4.500 espectadores. Para su construcción se aprovechó unas de las laderas de la montaña, la cual en su parte alta ubicaba el foro de la ciudad. Algo destacable de ambas edificaciones es la fuerte carga simbólica, ya que están repletas de mármoles, capitales, pórticos, etc. Lo que podemos asignar a una intencionalidad por parte de las autoridades de afirmación de su romanización.

La situación  al aire libre ha llevado a este yacimiento a su continuo expolio. Ya desde finales del siglo XVI hay muestras de intervenciones, y por ejemplo en el siglo XVIII los jesuitas ya llevaron a cabo una primera colección de restos arqueológicos de Bibilis, aunque parece ser que se perdieron tras la expulsión de la orden en 1767. Finalmente con la llegada de la democracia, en 1976 el estado compra los terrenos donde se encuentra el yacimiento, desde entonces sucesivas campañas de excavaciones han sacado a la luz y puesto en valor el mismo.

Por último destacar que todo el conjunto arqueológico es visitable, así como el museo de Calatayud, donde encontraremos numerosas piezas extraídas de la Bililis romana. Os invito a conocer un poco mejor el mismo en la siguiente web: yacimientobilbilis

Teatro romano de Malaca,  (Málaga).

Nadie mejor que un malagueño para contarnos la historia de su ciudad y la del teatro romano de Málaga, os dejo con el relato de mi amigo Javier Nero, autor del magnífico Blog: legionixhispana

Cuando el geógrafo e historiador Estrabón (III 4,2) escribe: “…en tanto que Malaka está más cerca y tiene planta fenicia” en los primeros momentos de la romanización, en realidad nos está informando que, entre finales del siglo II y principios del siglo I a.C., el núcleo poblacional de la ciudad sigue ocupando la Colina de Gibralfaro y de la Alcazaba, tal y como se venía haciendo desde el siglo VI a.C. primero con el pueblo fenicio y posteriormente con el púnico.

En este periodo prerromano era Malaka, junto a Gadir, uno de los principales puertos del Mediterráneo Occidental, aunque el urbanismo no se hubiese extendido más allá de sus murallas. Sus habitantes seguían utilizando la lengua semita, continuaban enterrando a sus difuntos en la antigua necrópolis y en la ladera norte del Cerro de la Alcazaba, muy próximo a su activo puerto, se mantiene el culto a Astartet o Tannit (puede, incluso que a la misma Dea Luna, cuyo santuario de veneración se encontraba a unas cien millas de la costa), en un templo erigido sobre sus faldas. Este será el contexto histórico en el que hará su aparición Roma en tiempos de la República.

No fue hasta la época Imperial, a partir de Augusto y coincidente con la bonanza económica de la ciudad, cuando verdaderamente se intensifica la reorganización urbanística en Malaca. Su puerto se convierte en uno de los distritos para el control de aceite romano y motor exportador y redistribuidor de buena parte de la producción agropecuaria de la zona.

En torno al puerto se ubicó el foro, símbolo de la nueva realidad. La plaza pública, como cualquier otra ciudad romana, constituirá el eje en torno al cual se dispondrán el resto de edificios administrativos, económicos, legislativos, etc. Templos, termas, edificios lúdicos, fuentes, arcos y grandes estatuas sobre majestuosos pedestales cambiarán el paisaje de Malaca, todos ellos elementos y escenarios imprescindibles para la propaganda Imperial.

El teatro romano de Málaga, bajo la Alcazaba.

El teatro, por ejemplo, estuvo cargado de un fuerte simbolismo propagandístico, ricamente ornamentado con las imágenes de los emperadores y el resto de la familia Julio-Claudia.  Era el mejor lugar para ensalzar sus figuras, para llevar a cabo la práctica del culto imperial, puesto que no dejaba de ser aquel espacio sacro donde los antepasados orientales hacían entrega de ofrendas a su diosa. Porque el teatro se construyó sobre las primeras termas del periodo republicano, desplazando el nuevo a unos pocos metros. Fue este edificio lúdico de medianas proporciones, erigido siguiendo los cánones clásicos de Vitrubio y para el que se quiso aprovechar la ladera del Cerro de la Alcazaba donde asentar una parte importante de la cávea. A los pies de la misma se encontraba la orchestra, espacio donde podía sentarse un grupo selecto de espectadores, tal vez los mismos que con sus actividades evergetas ennoblecieron de mármol el edificio. Y a espaldas de la summa cavea se encontraría el velum, un sistema de cubierta de tela que permitía cubrir el graderío.

Alentada por su prosperidad económica, la ciudad hispanorromana de Malaca recibirá el impulso político definitivo en el periodo Flavio a modo de municipium. De esta forma culminará un largo proceso iniciado con el cambio de Era y que continuó durante buena parte del siglo II d.C.

Tras el relato de Javier, solo añadir que el teatro de Málaga fue localizado en 1951 durante unas obras en la Casa de la Cultura. Pero habrá que esperar a los años 90 para su restauración, tras derruir el edificio municipal. En la actualidad podemos disfrutar del mismo, gracias a un centro de interpretación, y por su utilización teatral con diferentes actividades, como por ejemplo en el Festival de teatro clásico de Andalucía.

Teatro romano de Metellinum, (Medellín).

En plenas guerras sertorianas, uno  de sus contendientes, el optimate Quinto Cecilio Metelo, decide la construcción de una nueva ciudad militar romana en la margen izquierda del Río Guadiana. De esta manera y sobre restos de edificaciones que iban desde el tercer milenio aC., hasta el periodo tartésico y turdetano aparece la Metellinum romana. Corría el año 79 aC. por lo que podemos pensar que la actual Medellín se convirtió en aquellos momentos, en la ciudad más importante de la zona hasta la fundación, 54 años después de Emérita Augusta.

Aproximadamente en el cambio de era se inicia la construcción del teatro romano de Medellín. Una vez más, aprovechando el desnivel natural que ofrecía  la montaña, los constructores romanos llevaron a cabo bajo los planteamientos de Vitrubio un edificio con cabida para 3.200 espectadores, en una cávea de poco más de 61 metros de diámetro. En este punto me gustaría hacer un inciso para comentar, que fue bastante habitual en la península ibérica mezclar la forma de construir teatros por parte de los griegos, apoyados en la montaña, pero con la estructura vitruviana.

Vista del teatro romano de Medellín, desde el castillo de la ciudad.

A pesar de que el teatro romano de Medellín, por cierto uno de los pocos vestigios del pasado romano de la villa, es conocido desde siempre ya que nunca acabó enterrado por completo, debió esperar hasta los años 70 del siglo XX para comenzar a salir a la luz. Definitivamente a partir de 2007 las excavaciones dan su fruto, dejando visibles los restos de uno de los teatros más completos de nuestra geografía, con la excepción del fondo de escena. Además podemos decir, que su posición en la ladera del castillo medieval, junto a la Iglesia de Santiago, le confiere unas vistas realmente espectaculares.

En la actualidad el teatro romano de Medellín es usado para representaciones teatrales, entre las que se incluyen la extensión del ciclo de teatro clásico de Mérida y que cada verano recae en este escenario. Además se realizan visitas guiadas al monumento desde el museo municipal, donde por cierto se encuentran varias piezas halladas en las excavaciones. Por último os dejo está web donde se pueden localizar los horarios: medellin-turismo

Teatro romano de Corduba, (Córdoba).

La Corduba romana se funda entre los años 169-152 aC. El lugar elegido, el final del tramo navegable del rio Guadalquivir, por lo que suponía un lugar estratégico para la llegada de tropas para la conquista del interior peninsular, por parte de la República romana. La supuesta prosperidad de esta ciudad, se verá mermada años después, concretamente durante las guerras civiles de la República romana, al elegir el bando perdedor, convirtiéndose en una de las ciudades pompeyanas en dichas guerras. Este aspecto  llevó una gran recesión a la ciudad romana de Corduba, solo salvada con la llegada de Augusto que decidió repoblarla con los veteranos de las guerras cántabras.

A partir de ese momento, o más concretamente entre los años 15 aC.-5 dC. se inicia la construcción del teatro romano más grande  de toda Hispania, por cierto coetáneo al Teatro de Marcelo en Roma, con el cual se le suele comparar. Su cávea de más de 126 metros se dividía verticalmente en cinco terrazas, apoyadas sobre la ladera de la montaña para poder acceder a cada una de ellas por separado.

Museo arqueológico de Córdoba.

A pesar de las enormes dimensiones del teatro romano de Córdoba, su hallazgo es de los más tardíos de la Península Ibérica. Su localización en el centro de la ciudad de Córdoba, uno de los centros históricos más importantes del mundo, es evidente que ha pesado en esta tardía localización. Tras la aparición de las primeras evidencias de su localización a mediados del siglo XX, no será hasta 1996 cuando se constaten las mismas, al aparecer los restos de algunos enlosados y escalones que separaban  las terrazas. Desde ese momento diversas actuaciones arqueológicas han conseguido poner en valor algunas partes del mismo. Las cuales podemos contemplar en los sótanos del museo arqueológico de Córdoba. Por último os dejo este enlace para comprobar horarios:  turismodecordoba

Teatro romano de Tarraco, (Tarragona).

Según el propio Plinio; Tarraco fue “obra de los escipiones” en el año 218 aC. Tras su desembarco en Ampurias para luchar contra los cartagineses, los hermanos Escipíon deciden fundar esta ciudad, para convertirla en una de las principales  bases de las legiones romanas en la Península Ibérica.  Junto al campamento militar, que se situó en la parte alta, se produjo la llegada de civiles que se asentaron en torno a la parte baja de la ciudad, donde al parecer había un poblado íbero, en busca de las posibilidades económicas de los nuevos territorios romanos. Además podemos decir que Tarraco se convirtió entre los años 26-25 aC. en la capital del mundo romano. Tras la decisión de Augusto, primer emperador de Roma desde año antes, de establecer allí su residencia oficial, desde la cual controlar las guerras cántabras.

Los escasos restos del teatro romano de Tarraco, bajo diferentes edificios.

El teatro romano de Tarraco fue construido a partir del año I dC. en una zona anexa al foro de la ciudad. Destacar que es de los menos conocidos y peor conservados de toda la Península, y además su historia parece estar jalonada de múltiples desastres. Los primeros de ellos se remontan al siglo III, cuando un incendio llevó a su abandono definitivo, y al aprovechamiento de sus piedras para nuevas construcciones.

Pero lo peor estará por llegar en Edad contemporánea, ya que a pesar de ser descubierto  y estudiado en 1884, de lo cual se ha deducido su buen estado de conservación a mediados del siglo XIX. A mediados del siglo XX se permitió la construcción de una fábrica de aceite sobre el mismo. En la actualidad, tras una gran batalla judicial se ha recuperado una pequeña muestra de lo que debió ser el teatro romano de Tarraco. Desde una especie de mirador instalado por el ayuntamiento de la ciudad de Tarragona, se observan las cinco primeras filas de la cávea, junto a dos escaleras radiales y una pequeña muestra de lo que fue la orchestra.

También os pueden interesar estos artículos:

http://caminandoporlahistoria.com/teatros-romanos/

Caminando por el recuerdo de Caesaraugusta.

Cartago Nova, una ciudad romana bajo Cartagena.

Imágenes: commons.wikimedia

La misteriosa villa romana de La Dehesa en Soria.

Unos 20 km al suroeste de Soria encontramos el yacimiento arqueológico de la villa romana La Dehesa. Por un lado uno de los más espectaculares de España, aunque por otro, un misterio todavía sin resolver, ya que no se han encontrado los suficientes indicios para afirmar cual fue su verdadera utilidad.

A pesar de que el binomio “monasterio pagano” puede llegar a sorprender, al mezclar un edificio eminentemente cristiano, con el paganismo, que en definitiva es una religión previa a la llegada de los monoteísmos,  a través de estas líneas intentaremos poner un poco de luz a estas dudas.

Su hallazgo y puesta en valor.

Cuando en 1928, un vecino de la localidad de Cuevas de Soria hallaba en un campo cercano al pueblo unas extrañas “piedrecitas de colores”, no podía imaginar que debajo de ellas se encontraría una espectacular villa romana de más de 4.000 m2. El hallazgo de aquellas teselas llegó rápidamente al director del Museo Numantino, Blas Taracena, que junto a su amigo José Tudela, inician pocos meses después  las excavaciones. Tras dos años de las mismas, salió a la luz la primera villa romana que se encontraba en la Península Ibérica. Aquel impresionante yacimiento arqueológico fue declarado en 1931, Monumento Histórico-artístico.

Planta del yacimiento de la Villa La Dehesa.

A partir de ese momento, la Guerra Civil y la posguerra llevarían a nuestro protagonista al olvido, hasta 1980 que se reanudan las excavaciones. Desgraciadamente como suele suceder en estos casos, los mosaicos empezaron a “emigrar”, hoy día los dos más espectaculares se hallan en el MAN de Madrid.

Desde entonces los trabajos continuaron tanto desde el punto de vista arqueológico, como de consolidación, como el desvío de un pequeño riachuelo que periódicamente inundaba la zona. Finalmente tras cubrirse todo el yacimiento en el año 2012 se abre al público.

La visita a la Villa romana La Dehesa.

Lo primero que habría que decir, a los que se dirijan a la localidad de Cuevas de Soria para conocer esta villa tardorroma, es que no se asusten al ver la esperpéntica nave industrial que se encontraran al llegar.  Debajo de ella se halla,  como ya hemos dicho, una de las más espectaculares villas romanas de toda la Península.

La visita  a este complejo museístico, se divide  en dos partes. La primera de ellas el museo denominado “Magna Mater”, que en realidad es el nombre del proyecto de musealización acometido por la Diputación de Soria y la Junta de Castilla León para poner en valor las tres villas romanas de la provincia de Soria. A parte de nuestra protagonista, se siguen los trabajos en las villas de “Los Quintanares” y “Los Villares” para ponerlas en valor. De todo el museo, lo más destacable es la exposición que muestra como la madre naturaleza ha influido en las diferentes culturas, desde la prehistoria a la actualidad. Esta nos acerca al verdadero sentido que los responsables del yacimiento han dado al mismo. Es evidente que no tienen las muestras necesarias para asegurarlo, pero este guiño a la madre naturaleza junto al nombre del museo, son muestras significativas de su opinión respecto al pasado de esta villa romana.

El yacimiento y la pasarela desde donde se visita.

Tras el museo la visita discurre sobre una pasarela acondicionada para el conocimiento del yacimiento en sí. En este apartado me parece importante reseñar que la visita se haga guiada, está en sí, es un recorrido a través de dicha pasarela para observar los mosaicos y las distintas estancias que tuvo la villa, pero las explicaciones de los responsables llevan a reflexionar sobre la antigua utilidad que tuvo la misma, por cierto el video explicativo del final también puede ayudar.

Para conocer horarios y precios, lo mejor es consultar la siguiente web: villaromanaladehesa

Los monasterios paganos.

Para explicar un poco mejor lo que se ve en el yacimiento se deben hacer diferentes reflexiones previas, ya que lo primordial es la condición de misterio que tiene la misma.  A partir de este punto mezclaremos la visita al yacimiento, con un novedoso libro escrito Dimas Fernández-Galiano, que lleva por título; Los monasterios paganos, la huida de la ciudad en el mundo antiguo.

Portada del libro de Dimas Fernández-Galiano

Solo con la mera observación de la estructura que tuvo la Villa La Dehesa, ya podemos sacar dos conclusiones rápidas y evidentes. El patio central “atrio”, sobre la que se distribuyen las distintas estancias, tanto en esta villa como en el resto de la cultura romana, no deja de ser el posterior claustro de cualquier monasterio cristiano. Por otro lado, los expertos aseguran que el edificio fue de donde planta, con excepción de las partes centrales en las cuales las estancias tenían mayor altura. Este aspecto nos puede recordar las antiguas madrazas islámicas, donde los estudiantes residían en las habitaciones superiores, mientras las inferiores eran ocupadas por las aulas.

Musealización del atrio de la Villa La Dehesa

Tras estas dos apreciaciones personales, podemos volver al libro en cuestión. En él, su autor nos lleva a ejercer un recorrido por mundo de la vida monacal. Una de las primeras cosas que nos puede llamar la atención, es el inicio que para el autor tiene la vida monástica. Si tradicionalmente se ha pensado, que los anacoretas cristianos refugiados en la región egipcia de Tebaida son la semilla de los monasterios medievales, Dimas nos hace ver que incluso los pitagóricos del siglo V aC. ya ejercían de una forma u otra esta práctica, evidentemente no de tradición cristiana.

Pero será en el capítulo VII, cuando el autor nos deje las pistas necesarias para ver en la Villa La Dehesa un monasterio pagano. En primer lugar nos recuerda como en tiempos de los emperadores antoninos (siglo II dC.) comienza una cierta libertad de culto en el Imperio, que culminará en el siglo IV con los graves enfrentamientos religiosos conocidos, especialmente con el cristianismo. A la misma vez que se pierde el interés por acudir a los templos de culto, llevando la práctica religiosa a la casas privadas. Además de mencionar la aparición, por primera vez en la cultura romana, de una especia de líderes religiosos.

Para continuar el relato, el autor, nos traslada a la Hispania romana, donde a partir de finales del siglo III comienzan a construirse cada vez con mayor ímpetu las villas romanas. La causa principal  se ha achacado a la gran crisis económica que sufrió el Imperio Romano en dicho siglo, pero esta no puede, ni debe justificar por sola las construcciones de villas, como las de la Dehesa en Soria.

La villa romana La Dehesa.

Nuestra protagonista se empieza a construir a mediados del siglo IV aC. Al parecer sobre una antigua edificación, que pudo ser eliminada por completo para colocar encima la villa de nueva planta y de cerca de 4.000 m2. Aquí empiezan los interrogantes, ya que se puede llegar a pensar como por otra parte debió ser lo habitual en la época,  que la villa de la Dehesa tuvo un trasfondo económico agrícola, o más bien ganadero,  principal actividad de esta región en época romana. Pero a día de hoy no han aparecido restos de esta actividad, a no ser alguna pequeña estancia, que a lo sumo pudo servir para el consumo propio.

Por lo tanto y como hacen los propios responsables de la Villa romana La Dehesa, necesitamos buscarle un sentido a esta construcción. Aunque Dimas Fernández-Galiano generalice en su libro, sin duda el capítulo VII, al que hago referencia en este artículo parece que este escrito pensando en la villa soriana. Como bien dice el autor; la arqueología por sí sola no nos puede dar todas las soluciones, y los arqueólogos en lo referente a las villas romanas que proliferan a partir del Bajo Imperio, parece que le cueste buscar otro sentido para ellas que no sea el agrícola o ganadero. Pero la sociedad romana de aquella época era más compleja de lo que podamos pensar, la religión era un campo continuo de batalla y según Dimas, algunas villas romanas debieron ejercer de escape tanto social como espiritual de las turbulentas ciudades. Este es el sentido que parece darle el autor a la Villa romana La Dehesa.

Las estancias de la Villa romana La Dehesa.

Pese a lo expuesto anteriormente si juntamos la arqueología, a través de una visita al yacimiento, con el libro  de los Monasterios Paganos, podemos acabar de encajar algunas piezas del misterio sobre la Villa de la Dehesa.

Los que acudían en el siglo IV a la villa, lo primero que encontraban eran las termas, aunque su tamaño no fue muy grande en comparación con el resto de la edificación.  Su función  principal era la limpieza y purificación de los que llegaban, pero un hallazgo llamó la atención, una bañera donde supuestamente se hubieron efectuado ritos de bautismo o iniciación.

La bañera de la Villa La Dehesa

Junto a la misma, las partes privadas de la casa, el motivo debemos buscarlo en que era la única zona de la misma que contaba con calefacción a través de los conductos de las termas contiguas. A continuación y siguiendo los pasillos colindantes al peristilo se hallaba una posible dependencia a modo de mausoleo familiar.  Por cierto un peristilo que efectuaba la misma utilidad, como ya he referido, que los claustros medievales, evidentemente la distribución de las estancias principales de la villa. Como en otros casos,  el de la villa soriana contaba con diversas fuentes, estanques y plantas que simulaban el paraíso.

Pero dos son los elementos arquitectónicos que más han hecho pensar en la utilidad monástica de la villa romana La Dehesa, por cierto ninguno de los dos suelen ser muy habituales en estas construcciones. El primero de ellos los pasillos entre las estancias del sector norte de la vivienda, que era el contrario a la entrada. Su utilidad pudo ser doble, por un lado evitar la entrada directa del frío en las supuestas aulas, y la otra, que fuera el lugar de espera entre una actividad y otra de los alumnos. La segunda de estas construcciones, la estancia mayor de toda la villa y acabada en ábside como las aulas anteriores. Su utilidad pudo ser la de aula magna, o estancia donde se llevaba a efecto el culto, por parte del dueño de la villa y pudo estar presidida por la principal figura de la villa, que conoceremos tras unas líneas.

Aula Magna, se puede observar el escalón donde se subía un supuesto dirigente del culto.
Pasillo que separaba las estancias.

Conclusiones.

Tras lo expuesto ya solo nos queda conocer a la familia que pudo llevar este espacio religioso a término. Los hallazgos en gran parte de los mosaicos de un mismo símbolo, llevaron a la conclusión que la villa de la Dehesa fue propiedad de la familia Irrico. Está fue conocida como una de las familias, que mejor había mantenido el pasado religioso pagano de tradición celtíbera. Entrando nuevamente en el campo de las suposiciones, ¿quién nos puede negar, que la Villa Romana La Dehesa, no fue un lugar de culto a la Madre Naturaleza? Por seguir con la imaginación, un gran centro de reunión donde  mantener vivas las antiguas tradiciones paganas, a la cual posiblemente llegaron personas de diferentes rincones para aprender y trasmitirla. Pero es evidente que su recorrido no debió ser muy largo, ya que la llegada de los  pueblos bárbaros le llevo al ostracismo.

Mosaico con el símbolo de la familia Irrico, junto a una estrella de seis puntas.

No puedo concluir sin decir que todo lo expuesto aquí entra en el campo de las hipótesis. Pero no solo mías en este articulo, sino de los responsables del yacimiento que dejan a las claras lo que piensan, pese a no decirlo abiertamente, al poner “Magna Mater” ha este espacio museizado.

Mas info: Los Monasterios paganos, la huida de la ciudad en el mundo antiguo, Dimas Fernández-Galiano, Ed. El almendro de Córdoba, 2011.

Los magistrados romanos durante la República de Roma.

Antes de comenzar un inciso. Este artículo va dirigido a todas aquellas personas, entre las  que me incluyo, que al leer un libro sobre la antigua Roma necesitamos poner un poco de orden en  las atribuciones que poseen, cónsules, ediles, pretores, cuestores, etc. Además dedicado especialmente durante el denominado periodo de la República, sin duda el más complicado de entender de los tres en que se divide la cultura romana.

En el año 509 aC. por causas todavía poco conocidas, entre las cuales encontramos una especie de conspiración palaciega, el último rey de Roma Tarquinio el Soberbio es destituido. A partir de ese momento Roma, que geográficamente ocupaba escasamente un tercio de la península itálica, se tiene que acomodar a una nueva forma de gobierno, la República. Con la cual, en los próximos cinco siglos pasará de dominar ese escaso territorio, a conquistar prácticamente todo el mediterráneo. Pero ¿cómo se controlaba políticamente esa potencia de la antigüedad?

Las asambleas del pueblo.

El pueblo romano tenía gran poder de decisión, al menos sobre el papel,  en todo lo relacionado con la formar de dirigir la República romana. Votaban leyes, elegían a los magistrados o decidían la guerra o la paz, todo ellos a través de una serie de reuniones ciudadanas.

Comicios curiales.

La asamblea más antigua y la primera que pierde importancia, se puede considerar una asamblea de representación étnica. En realidad son grupos de 30 curias, cada una de ellas representa a unas 100 casas. 10 de las curias son latinas, 10 etruscas y 10 sabinas. La progresiva mezcla de identidades le llevará a perder importancia, al final en las reuniones de estos comicios solo decidían algunas leyes menores.

Comicios tribales.

Estamos ante una especie de representación territorial, cada distrito tenía unos representantes en esta asamblea. Al principio solo estaba integrada por plebeyos, por lo que sus decisiones solo se aplicaban a estos. En el 449 aC. los plebiscitos surgidos de estas asambleas deben ser cumplidos por todos los ciudadanos, incluidos los patricios. Esto desencadena la entrada de estos últimos en esta asamblea en el año 287 aC.

A partir de ese momento los plebeyos elegían a su edil y los patricios el suyo, además esporádicamente a cuestores y tribunos militares. Otras funciones que poseían era juzgar delitos menores, y especialmente preparar leyes para que fueran aprobadas por el Senado. Las 35 tribus de las que constaba esta asamblea se reunían  normalmente en el foro de Roma. Cada una de ella hacia una votación interna, tras lo cual se obtenía un voto consensuado y único en cada tribu,  después  se procedía a la votación general, por lo tanto con 18 votos se obtenía la mayoría para tirar hacia delante la cuestión que se estaba debatiendo.

Comicios centuriados.

Esta asamblea nació durante el reinado del penúltimo rey de Roma, Servio Tulio, para convertirse durante la República en la más importante.  Es preciso recordar que la República Romana basó su poder en su fuerza militar, por lo tanto no es de extrañar que su principal asamblea popular estuviera constituida por las legiones romanas. Si en un principio se reunían 193 centurias en el campo de Marte con el tiempo llegarían a 350 centurias.

Reconstrucción de Roma, con el Campo de Marte en primer término

Las decisiones que  tomaban estas asambleas ciudadanas, aunque debían ser ratificadas por el Senado, se pueden considerar las más importantes, ya que concernían a diferentes aspectos como: la elección de magistrados, declarar la guerra o la paz, fundar colonias, condenar a muerte, o votar nuevas leyes propuestas por al autoridades.

También es conocida la forma en que se celebraban estas asambleas. En primer lugar se preguntaba a los dioses para conocer su opinión respecto a la viabilidad de llevar a cabo, o no, dichos comicios, a este acto se le denominaba, auspicio. Si los dioses aprobaban la asamblea, esta se anunciaba mediante el toque de trompetas desde las murallas. Tras lo cual el presidente de la asamblea daba a conocer los debates propuestos para el día.

La parte final consistía en las votaciones, las cuales era el aspecto más discutido, ya que durante los cinco siglos de historia de la República varió sensiblemente su forma de hacerlas. Si al principio tenían más peso las clases sociales, a partir del año 312 aC., dicho peso pasará a estar regido por el poder económico. Para a partir de finales del siglo III aC. y con la elevación del número de centurias, pasar el poder de decisión a las clases más bajas, tanto sociales como económicas.

Los magistrados romanos.

Tras conocer un poco mejor cómo funcionaban las decisiones del pueblo romano, podemos pasar a conocer los principales cargos electos de la República romana. No sin antes hacer mención al “cursus honorum”, dicho de otra forma, la carrera política a la que se tenían que someter los ciudadanos romanos que quisieran convertirse en cónsules de la República de Roma. Dicha carrera no se podía comenzar con anterioridad a los 28 años, 30 posteriormente con Sila, dado que no se podían saltar puestos y que debían transcurrir dos años entre un  cargo y otro, para ser cónsul de Roma era necesario tener 37 años.

Además para presentarse a la misma debían ser ciudadanos romanos, no haber cometido delitos y haber pasado por el ejército. Destacar por otro lado que ninguno de los cargos tenía contraprestación económica, aunque si ciertos privilegios, algunos tan curiosos como poder ser acompañados de noche con la luz de una candela.

Magistrados romanos, en primer término la silla curul

Tras lo cual podemos decir que existían dos o tres categorías de magistrados romanos, según se mire,  y en cada una de ellas diferentes cargos. Por último y antes de continuar, presentar dos señales identificativas, la toga pretexta y la silla curul, su uso o no, diferenciaba  a los magistrados romanos.

Magistrados menores.

En líneas muy generales podemos decir que su ámbito de acción y sus decisiones solo concernían a la ciudad de Roma, o bien al espacio geográfico al que fueran asignados. En cuanto a sus señas de identidad excepto tribunos y ediles de la plebe, todos podían usar la toga y la silla curul, estos últimos debían sentarse en un banco.

Distintas togas, sillas curul y fasces. Dependiendo de su posición.

Cuestores.

Magistrados que ocupan la base de la política, provienen de la monarquía romana y al principio se ocupan de los asuntos criminales. Con la llegada de la República se convierten en tesoreros. Pero además podemos considerarlos como la mano derecha de los cónsules en Roma,  de los gobernadores en las provincias o de los  generales en las legiones romanas. Si al comienzo eran cuatro, con la llegada  de Julio César y las conquistas de la República se necesitan cuarenta.

Ediles.

Podemos decir que eran cuatro, dos plebeyos y dos curules, a su cargo estaban los escribas para redactar sus decisiones. No tenían una atribución específica y se ocupaban de diferentes aspectos, entre ellos la vigilancia de la ciudad de Roma, el culto, o los edificios públicos. También eran los responsables de la “annona”, es decir que no faltara el trigo en la ciudad.

Por último destacar que este puesto no era remunerado, al contrario, exigía un gasto adicional, ya que debían organizar, presidir y costear los juegos públicos en las ciudades romanas.

Tribunos de la Plebe.

Cargo exclusivo entre los plebeyos, consecuencia directa de las protestas del año 496 aC. para subsanar la imposibilidad de las clases menores pudieran elegir sus representantes. Dichos magistrados, diez en concreto, eran elegidos por los comicios tribales para estar un año en el cargo. Sus competencias fueron incrementándose con el tiempo, desde presidir elecciones, hasta competencias en asuntos de crímenes.

Magistrados mayores.

Entre sus atribuciones, todas las que poseían los anteriores magistrados, y además tanto dentro, como fuera de la ciudad. Pero a ellas había que sumarle que podían ejercer el mando del ejército, tener poderes judiciales y eran los únicos capacitados para convocar a los comicios centuriados. Por supuesto eran merecedores de la toga y de la silla curul. Pero además eran acompañados por un funcionario que portaba en su hombro una fasces (30 varas de madera que sujetaban un hacha), estos ejercían una función de guardaespaldas.

Estatua donde se observa la fasces, de antigua tradición en Roma.

Cónsules.

La máxima figura de la República romana, eran elegidos dos cada año, por los comicios centuriados, y su mandato era improrrogable, aunque este supuesto no se cumpliera siempre. Entre los dos se repartían las múltiples funciones, difíciles de enumeran, ya que abarcaban todos los  ámbitos de la vida en Roma, desde los civiles a los militares. Las más significativas el convocar al Senado y a los comicios centuriados.  Si el uno viaja en pos de conquistas, el otro debía estar en Roma. Al principio tomaban el cargo el 1 de marzo, pero en tiempos de las guerras celtíberas, se cambia el principio del mandato al 1 de Enero.

Escipión el Africano cónsul de Roma

Solo podían volver a ser cónsules tras diez años, en los cuales podían ejercer como procónsules con atribuciones en las provincias, especialmente las que estaban en guerra, con lo cual su poder militar no se debilitaba. Esto fue causa de muchos conflictos, al saltarse la norma que imposibilitaba  a los procónsules de salir de la provincia a la que eran asignados.

Pretores.

Su situación sería como sustitutos de los cónsules, en definitiva eran elegidos a las par de los primeros, al principio dos, pero a partir del año 80 aC. dado los territorios conquistados pasaron a ser seis. Sus atribuciones tan variadas como las de los cónsules, es evidente que siempre subordinados  a estos, pero ejerciendo la función de ellos en caso de necesidad. Cabe destacar también que fue un cargo que surgió a partir del año 366 aC. Con anterioridad a esa fecha ambos términos, Cónsul y Pretor parecen estar fundidos en uno.

Su mandato anual, como el de los cónsules, tras lo cual debían pasar los mismos diez años para volver a ejercer, su salida también idéntica a los primeros, en este caso como propretores a las provincias.

Censores.

Unas líneas más atrás nos hemos referido a las dos o tres categorías en las que se dividían los magistrados. Pues bien, según se mire censores y los posteriores dictadores, se les suele tratar como magistrados mayores, pero con atribuciones especiales.

Dicho lo cual, podemos decir que los censores eran una especie de punto y aparte con las anteriores magistraturas mayores. En primer lugar por su periodo de vigencia, ya que eran elegidos por cinco años, en vez de uno. En segundo término por su jurisdicción limitada en este caso a la ciudad de Roma, no como los anteriores que podían ejercer fuera de la misma. Por último destacar que el gran poder que adquirieron les resto posibilidades de perpetuarse en el tiempo, los censores fueron creados en el año 443 aC. a partir del 312 aC. empezaron a perder poder y ya solo podían estar 18 meses, al final Sila (80 aC) los relevó a un papel secundario.

Marco Emilio Lépido I, Censor de Roma

Su tarea consistía en la confección del censo romano, es decir determinar los derechos y obligaciones del pueblo de Roma, pero no solo de las clases bajas, sino de todos los magistrados tanto mayores, como menores. Decir también que tenían la potestad de degradar un ciudadano por ejemplo de plebeyo a esclavo, pero también a un cónsul o pretor en caso de excederse de sus labores y evidentemente tras pasar por los tribunales. Pero incluso estos últimos, como era menester, también eran controlados por los censores. Por una parte es evidente que este poder solo fuera ejercido como culminación a la carrera de “cursus honorum”, sus miembros debían haber sido senadores y cónsules de Roma.

Dictadores.

Se puede comenzar diciendo que el vocablo “dictador” no tiene estrictamente el sentido peyorativo actual. Los dictadores de la República romana eran elegidos a través del Senado y de los cónsules, para solucionar un grave peligro para la República. Además era por un periodo de seis meses improrrogable y sin posibilidad de nombrar sucesor. Aunque su poder durante este periodo fuera absoluto, incluso por encima del Senado. Mientras un dictador ejercía solo se mantenían en su cargo los tribunos de la Plebe, además contaba con la ayuda de la figura del “magister equitum”, este se encargaba de mandar sobre la caballería del ejército y el dictador sobre el resto del mismo.

Lucio Cornelio sila, Dictador de Roma durante dos años

El primero de ellos fue Tito Larcio en el año 496 aC. tras el mismo, la lista se dispara a cerca de unos ochenta dictadores, pero los más significativos fueron: Lucio Cornelio Sila (82-79 aC.), y especialmente Julio Cesar, que acabará para siempre con la figura del dictador romano al perpetuarse en el cargo, hecho que como es conocido le llevará a ser asesinado.

Senado Romano.

No podemos terminar sin hablar de la verdadera institución que dirigía la República romana, o al menos lo intentaba. El Senado nació durante la monarquía romana, haciéndose verdaderamente importante durante la República.

Para ser senador romano debía cumplirse una serie de condiciones, entre ellas ser ciudadano romano, haber sido magistrado con silla curul, o por ejemplo no haber sido gladiador o actor de teatro. Tras lo cual eran elegidos por los cónsules y posteriormente por los censores. Al principio de la República eran unos 300 miembros, para irse incrementando este número hasta el periodo de Julio César que llegaron a ser 900. Además si los censores no decían lo contrario eran cargos vitalicios.

Sus atribuciones eran muchas, por ejemplo ratificar las decisiones de las asambleas ciudadanas, los asuntos militares importantes, las misiones diplomáticas, el control de las finanzas del estado o del culto. Todas las decisiones se tomaban por votación, tras ser convocados por un magistrado que dirigía la sesión.

Mas info: Historia de Roma, J. Cabrero y P. Fernández Uriel, Ed. Uued, 2008.

Imágenes: commons.wikimedia

Marco Vitruvio, el arquitecto de un Imperio.

Vitruvio es uno de aquellos personajes, que aún pareciendo que no han existido, más constancia nos ha quedado de ello. En definitiva poco sabemos de su figura, más allá, que según el mismo ya era mayor al escribir su obra “De Architectura”. Por lo tanto podemos deducir que si la escribió durante los primeros años de mandato de  Augusto, debió nacer en torno al 75 aC. Así que fue testigo directo del paso de la República al Imperio Romano.  Este último periodo, bajo los cánones de Vitruvio,  sería el que expandiría por gran parte de Europa, norte de África y Oriente Próximo, la que algunos expertos han denominado Arquitectura de la Antigua Roma.

Vitrubio enseñado su obra al Emperador Augusto, dibujo de 1684

Siguiendo con Vitruvio, hubiéramos podido dudar incluso si fue un arquitecto, ya que solo nos ha quedado constancia de una construcción suya, la Basílica de Fano, de la cual con conocemos ni su ubicación exacta. En palabras de G. Barbieri, “Vitruvio no existe, solamente existe su libro”. A pesar de ello resulta curiosa la imagen que se le dio en la Italia del siglo XV, en definitiva fueron los que lo rescataron del olvido, tras la caída del Imperio romano diez siglos antes.  Dicha imagen  que aparece en los nuevos códices trascritos del original de Vitruvio, nos muestran la figura de nuestro protagonista dirigiendo una obra con el plomo en la mano, o bien usando las herramientas del cantero. Por cierto, dichos códices serán la base del Renacimiento de finales de la Edad Media, quince siglos después de ser escritos por Vitruvio.

De Architectura.

 

Si conocemos poco de Vitruvio, de su obra todo lo contrario. En ella nos describe en griego y latín todo lo necesario para construir un Imperio. Desde las profesiones, las técnicas, los materiales y todo ello perfectamente descrito en diez volúmenes, ¿os apetece conocerlos?

Primer libro.

Para empezar Vitruvio este primer volumen lo divide en siete capítulos. En ellos nos  comienza hablando del concepto arquitectura, de los elementos que la componen y en las partes en que se divide. Para acabar hablándonos de uno de los elementos más importantes en las ciudades de nueva planta, la construcción de sus murallas y torres defensivas, así como la división interna de la ciudad diferenciando las partes públicas de las privadas.

La obra fue transcrita por primera vez en 1486

Pero el capítulo  estrella de este primer libro es la descripción de las cualidades que deben tener un buen arquitecto. Algunas de ellas nos pueden resultar evidentes, ya que debe ser ingenioso, trabajador, buen dibujante o experto en geometría.  Otras nos pueden resultar más curiosas, aunque el mismo se encarga de desvelarnos la necesidad de estas cualidades. Debe conocer la historia ya que alguien le puede preguntar sobre la procedencia de cualquier escultura. Es importante que sea un entendido en música, ya que la ciencia de los sonidos y las matemáticas, como aventuro Pitágoras,  iban de la mano. También debe estar instruido en filosofía, para ser un hombre justo, firme y generoso, y por último conocer la medicina, ya que debe elegir el mejor sitio salubremente hablando, para las nuevas construcciones.

Segundo Libro.

Un libro dedicado al principio de las cosas, un dechado filosófico al arché de los griegos, de los que por cierto bebe toda la obra de Vitruvio. Evidentemente si para Tales de Mileto el principio era el agua, para la arquitectura el principio de todo son sus materiales, si estos no son buenos, la obra no puede ser buena. Así que Vitruvio nos descubre que cualidades debe tener cada uno de los materiales necesarios, los ladrillos, las piedras, la cal, la arena e incluso la forma de trabajar la extracción de sillares de las canteras.

En este segundo libro, Vitruvio, ya nos demuestra un gran conocimiento de la geografía, ya que describe perfectamente los lugares donde se localizan las piedras más ligeras, tanto de la Hispania Ulterior, como de la provincia de Asia Menor. Así como los mejores lugares para la obtención de maderas, dependiendo de su uso posterior, ya que tenía perfectamente estudiado las horas de sol y la humedad que estos recibían en  las zonas meridionales del Adriático y el Tirreno.

Tercer y cuarto libro.

Dos libros y en total catorce capítulos, dedica Vitruvio a elaborar las instrucciones para la construcción de los templos romanos. En ellos desgrana todas las características que deben tener cada uno de los estilos elegidos, tanto los de tradición helenística, como etrusca. Cual debe ser la estructura, las medidas de los cimientos, la distribución de cellas y pronaos, o evidentemente la orientación que deben tener. También dedica algunos capítulos, a los diferentes tipos de puertas o altares, ya que dependiendo de la divinidad incluso estos  cambian su altura.

Templo de Diana en Mérida

Es obvio que hablando de templos dedique varios apartados a los conocidos órdenes de procedencia griega,  jónico, dórico y corintio. Además dependiendo del uso de cada uno de ellos, así como su separación, cantidad,  o medidas,  Vitruvio nos enseña los 5 tipos de templos diferentes.

Quinto libro.

Podemos decir que en este libro Vitruvio no se aparta excesivamente del tema anterior. En definitiva continúa describiéndonos las normas constructivas de los edificios públicos. Empezando por el foro, las basílicas, las cárceles y la curia y dedicando un capítulo completo a los puertos romanos, vehículo de transmisión de la romanización junto a las calzadas, que curiosamente no son descritas por Vitruvio.

Aunque pone mayor énfasis en la descripción de los teatros, además tanto de estilo romano como griego, con la finalidad de mostrarnos sus diferencias en cuanto al apoyo de la cávea, sobre una montaña en los griegos, o  directamente sin apoyo en los romanos. También y siguiendo con los teatros, dedica un par de capítulos exclusivamente a la armonía y la acústica de estos edificios públicos.

Teatro romano de Aspendo claramente de estilo romano

Otros edificios públicos que nos describe son los baños públicos, que con el tiempo se acabaran convirtiendo en las termas romanas, el lugar de recreo preferido de los habitantes del Imperio Romano. Por último destacar las palestras, edificio que solo se construye en la zona griega, pero que Vitruvio describe perfectamente basándose en sus viajes.

Sexto libro.

En la sexta entrega de su Architectura, Vitruvio cambia de contexto, ya que en ella nos define la arquitectura domestica, o como dice el mismo los edificios privados. Desde varios aspectos, como las proporciones que deben tener los edificios, o las medidas de sus cimientos y pilares. Además nos describe las distintas y conocidas estancias, atrium, triclinium, cubiculum, culina, tablinium, etc.

Todo ello desde un aspecto que puede llamar la atención, ya que define, como deben ser las domus para que sean adecuados al estamento social de los inquilinos. Es evidente que ha día de hoy no hace falta decir que se sigue la misma tónica.

Vista cenital de la Casa de los Pájaros en Itálica, al lado plano de la planta. Uno de los mejores ejemplos de villa romana.

Pero lo que resulta más curioso es la comparación que nos hace previamente. Tras definir como deben ser las viviendas en los diferentes climas del vasto territorio romano. En el sur deben ser abiertas y de cara al viento del norte, mientras que en dicho norte cerradas y orientadas al sur,  tras lo cual de sorprendentemente  compara a los hombres con las viviendas romanas. Para Vitruvio los habitantes de las casas del sur son personas dotadas de una inteligencia superior, pero con menor fortaleza debido a la merma que produce el calor. En cambio nos describe a los habitantes de norte, que debido a la mayor densidad del aire, tienen menos reflejos mentales pero están mucho más capacitados para el empleo de las armas. Por lo tanto, aventura que bien dirigidos pueden ser los mejores guerreros, en este punto es preciso recordar como acaba el Imperio romano.

Séptimo Libro.

Tras construir edificios públicos y privados toca embellecerlos. Para ello Vitruvio en primer lugar nos muestra las diferentes técnicas para trabajar los pavimentos, desde los clásicos mosaicos romanos, a los acabados en lujosos mármoles. Además de estos últimos dedica un apartado especial a su localización, volviéndonos a dar la lección de geografía.  En segundo término nos define las distintas formas de embellecer las paredes, como el enlucido de yeso y la posterior pintura en múltiples colores.

A estos últimos dedica varios capítulos de este libro. Un apartado que llama la atención vuelve a ser su destreza con la geografía, al darnos la localización de los denominados colores de la naturaleza. El verde lo extrae de la zona de Esmirna (Asía Menor), mientras el blanco, de la Isla de Melo una de las Cícladas. Sobre el ocre, nos cuenta que el mejor siempre había sido el del Ática, pero en tiempos de Vitruvio había que buscarlo en otra localización, dado su escasez en dicha localización. Por último para obtener rojo el mejor lugar era Egipto o las Islas Baleares.

Fresco romano de la Villa de los Milagros en Pompeyo, ejemplo de enlucido

Un capítulo que llama la atención, es el que nos habla de dos productos muy usados en la actualidad, pero que en tipos de Vitruvio no se encontró su utilidad. El minio hoy muy usado para la protección del hierro, pero utilizado para pintar paredes en el Imperio romano, con pobres resultados. El segundo Vitruvio lo denomina azogue, usado para embellecer algunos metales, hoy conocido como mercurio.

Octavo libro.

Nadie mejor para definir esta octava entrega que el mismo Vitruvio; “El agua es imprescindible para la vida, para satisfacer necesidades placenteras y para el uso de cada día”. Por ello dedica un libro exclusivo al líquido elemento.

Empieza describiendo las cualidades del agua de lluvia, muy superiores a las encontradas en la naturaleza, de estas últimas las mejores suelen ser las situadas en las zonas más septentrionales. En definitiva como dice Vitruvio, todos los grandes ríos tienen el nacedero en el norte, desde los de la India, Ganges e Indo, a los de Siria Tigris y Éufrates y por supuesto los de la Galia, Ródano y Rin. Por cierto con la única excepción del rio Nilo.

A continuación nos muestra las pruebas que mejor análisis, nos dará de la calidad del agua. La primera la observación del lugar donde se encuentra, si es limpio, el agua tendrá más posibilidades de pureza, pero también había que observar a las personas del entorno, si tienen robustez y buen color de cara es porque el agua es de buena calidad. Por último si necesitas mejor diagnostico, lo mejor es hervirla, si una vez evaporada no deja posos o barro la calidad es buena.

Uno de los acueductos que llevaba el agua a Roma

Tras ello y después de obtener las mejores aguas, debemos transportarlas a la ciudad. Aquí entraran en juego los célebres acueductos, las canalizaciones de obra y por último las cañerías metálicas, especialmente de plomo.

Noveno Libro.

Un libro dedicado a la contemplación del cielo con el simple fin, al parecer,  de la elaboración de relojes de sol. Aunque lo empieza con una crítica a las sociedad de la época, que a buen seguro nos resultará familiar. En ella expone que no entiende como a Milón de Crotona, un simple atleta, había sido continuamente agasajado con palmas y coronas sin haber aportado nada a la humanidad. Mientras, genios como Platón, Pitágoras o Arquímedes, que habían dedicado toda su vida a transmitir conocimientos, habían pasado por ella sin pena ni gloria.

Milón de Crotona en el Louvre (París)

Tras la crítica se lanza a trasmitir todo aquello, que sobre el cielo, le habían enseñado los clásicos griegos. Aunque todavía con la visión de un universo que gira alrededor de la tierra, ya conocen cinco de los planetas que acompañan  a la tierra en el sistema solar. Tras dárnoslos a conocer, dedica los siguientes capítulos a las fases lunares, al transcurso del sol por los doce signos, y a todas las constelaciones de estrellas conocidas.

Por último y para la construcción de un reloj de sol, nos presenta una ciencia denominada gnomónica, la cual se basa en la relación entre el sol y las sombras que proyecta.

Décimo Libro.

Volvemos a dejar a Vitruvio, presentarnos el tema de su último libro de Architectura: “Se define una máquina como un conjunto de piezas de madera que permite mover grandes pesos”. Es evidente sin ellas no se hubiera construido el Imperio romano.

El Hombre de Vitrubio, un dibujo de Leonardo da Vinci hecho a finales del siglo XV. Se trata de su visión de las medidas perfectas del hombre según las anotaciones de Vitrubio en su Architectura.

Los primeros capítulos del libro los dedica a explicar cómo se construyen la maquinaria denominada de tracción, la cual es necesaria para la elevación de los bloques de piedra en la construcción, de las espectaculares obras romanas. A continuación dedica tres capítulos  a las maquinas  destinadas a la elevación del agua, aquí tras las clásicas norias encontramos una de bien curiosa. Se trata de una serie de tubos por los que gracias  a un juego de presiones de aire se consigue elevar el agua a gran altura. Su elaborador, un griego de nombre Ctesibio, que está considerado el padre de la neumática.

Para concluir su libro y su obra maestra Architectura, Vitruvio nos presenta las máquinas de guerra, a las que curiosamente las define como necesarias para protegerse de los peligros, y poder defenderse de los invasores. Las principales son  las ballestas y las catapultas.

Como vemos Vitruvio elaboró una verdadera enciclopedia de la construcción, posiblemente no debió ser la única, pero por fortuna para él, es la única que ha llegado a nuestros días.  Este hecho que por mi parte, le ha valido el título de Arquitecto del Imperio Romano.

Mas info: De Architectura, trad. José Luis Oliver domingo, Ed. Alianza, 1997

Imágenes: commons.wikimedia

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (I)

Desde que Publio Cornelio Escipión en el año 218 aC. puso sus pies en la Península Ibérica, y hasta la llegada de los pueblos godos seis siglos después. La cultura romana se estableció paulatinamente en toda ella, de manera que todas y cada una de sus costumbres fueron calando en la sociedad ibérica. El caso que nos atañe nos podía ser menos, ya que se han contabilizado más de una veintena de teatros romanos, repartidos por toda la antigua Hispania. A partir de este punto y durante los tres próximos capítulos de este serie que comenzamos hoy, intentaremos conocerlos un poco mejor, no sin antes referirnos a algunas cuestiones previas interesantes para su comprensión.

¿Qué significaba el teatro para los romanos?

El teatro romano como representación escénica, tiene influencias de la tragedia y la comedia griegas, pero también el toque diferencial, que ofrecían las tradiciones itálicas. Las primeras representaciones curiosamente se realizan desde el año 250aC. casi dos siglos antes que aparezca el primer edificio destinado a tal menester. Por lo tanto se hacían en plena via pública con improvisados escenarios de madera.

Existían principalmente dos tipos de funciones. Una más bien de culto, ya fuera en forma de comedia o de tragedia, que trataban de temas cotidianos y de la vida real en clave de enredo. Sus principales autores fueron Plauto y Terencio en tiempos de la república, y Séneca, el autor nacido en  la Córdoba romana, en tipos de Augusto. El otro tipo de función se podría encuadrar en un ambiente más distendido, ya que se hacían representaciones de mimos con escenas cargadas de obscenidad e incluso con cierta propensión a la violencia. Sin olvidar la Atelana, un tipo de comedia donde cuatro personajes escondidos detrás de mascaras, llevaban a cabo un guión a base de golpes y caídas varias.

Mosaico de una de las representaciones teatrales.

Pese a lo que podamos pensar, los actores eran esclavos o bien libertos, muchos de ellos de procedencia oriental. Los cueles trabajaban por mínimos salarios y viviendo en los umbrales de la pobreza. Aunque existieran contadas excepciones eran vistos como personajes vulgares, con una profesión menospreciada por el resto de las clases sociales.

En cambio los espectadores solían ser de las clases más pudientes, ya que la sociedad romana vivía en exceso de las apariencias. La diversión era una forma de demostrar el status social, esto será aprovechado por los dirigentes políticos, para atraerse el control de estas clases sociales más altas. En definitiva los juegos públicos realizados en honor a los dioses, donde se encuadraban las representaciones teatrales, era una forma de tener contentos a Patricios y Plebeyos más adinerados.

Los teatros romanos.

El primer teatro, mandado a construir por Pompeyo en el Campo Marcio, fue en Roma en el año 55 aC. Su curiosidad principal residida en la construcción de un templo en la misma Cávea del edificio, algo no muy habitual. Por cierto no será muy anterior, como veremos pronto, al primero de la Hispania Romana. Pero antes de conocerlo, debemos echar un vistazo a las normas escritas en el tomo 5 del Tratado de Arquitectura escrito por Vitrubio. En el mismo se detallan todas las partes que deben tener los teatros romanos. Para no perdernos en un maraña de nombres, que irían desde la fea palabra del “vomitorium” que era la zona de acceso a las gradas. Hasta la “valva regia”, concretamente la entrada al escenario, creo que lo mejor es centrarnos en sus cuatro partes principales.

Maqueta del teatro de Pompeyo en Roma, se observa el templo como una parte más de la Cávea

Cávea, la parte más reconocida en todos los teatros romanos actuales, en otras palabras un graderío en forma semicircular. Según Vitrubio se debían separar tres zonas, en la parte inferior (ima Cávea), se acomodaría la aristocracia romana.  En el centro (media Cávea) los plebeyos con estatuto de libertad. Por último en la zona superior (summa Cávea), era el lugar  de las mujeres de estos últimos y  junto a ellas, los esclavos. Tras lo cual normalmente, se remataba la parte más alta del graderío con un pórtico.

Orchestra, como la Cávea en forma semicircular, a pesar de lo que pueda llegar a parecer no era usada como escenario, sino que solía servir para el acomodo de los magistrados de más alto rango.

Palpitum,  este sí que era el escenario de la actuación, estaba situado a poco más de un metro sobre el nivel de la Orchestra, y su forma era rectangular y alargada.

Scaene, fondo de escenario dotado de gran monumentalidad, entre dos y tres pisos con columnas de diferentes órdenes arquitectónicos. Normalmente contaban con tres puertas por las que solían salir los actores a escena.

Recreación de un teatro, se observan todas las partes principales, importante la visión que ofrecen del telón, tras el mismo los actores.

Estas eran la partes más importantes de los teatros romanos, evidentemente existían otras dependencias en  las edificaciones, como vestuarios o estancias reservadas para actores o clases más pudientes.

El siguiente enlace es muy complementario a todo lo relacionado con los teatros romanos: arraonaromana.

¿Qué nos vamos a encontrar en estos próximos artículos?

Tras esta breve introducción a la cultura romana asociada a los teatros, podemos pasar a conocer por orden cronológico los teatros de la Hispania Romana. Destacar, como ya hemos dicho,  que se conocen alrededor de una veintena, aunque en cualquier lista de este tipo se hace necesario recordar que los descubrimientos están a la orden del día, y a pesar de conocer la existencia de otros, no han sido sacados a la luz.

Como veréis los dividiremos en tres grandes conjuntos a través de tres diferentes artículos. En el primero de ellos, el que nos ocupa, hablaremos de los teatros realizados en los últimos suspiros de la Républica, aunque alguno de ellos ya fueron construidos tras su disolución por Augusto. En el segundo de ellos trataremos el periodo del primer emperador de Roma, que inició de la denominada Pax Romana, de gran importancia a la hora de  embarcarse en proyectos de construcción de los teatros romanos. Por último el tercer artículo se centrará en los siguientes años, donde antes de acabar el siglo I dC. se completará la lista definitiva de teatros romanos de la Hispania.

La intención es que podamos conocerlos desde tres aspectos diferentes, el primero de ellos su historia, tanto de la propia construcción, como del redescubrimiento. También conoceros su fisonomía, para acercarnos  la importancia que tuvo en su comunidad. Por último destacar la necesidad de la puesta en valor de estos edificios para su utilización en el siglo XX, en diferentes aspectos, y para dotarlos de la necesaria autosuficiencia. Ahora sí, sin más dilación pasamos a conocerlos.

Teatro romano de Cádiz.

Una de las ciudades más antiguas de España, fundada por los fenicios bien el siglo XII aC. o bien el VIII aC, no es el momento de discutirlo. Lo cierto es que se convertirá en romana con la llegada de Publio Cornelio el Escipión en el año 206 aC. Y a partir de ese momento se convertirá en una de las principales ciudades de la Hispania Ulterior. Su privilegiada situación como intermediaria del comercio de metales, su gran industria pesquera, y su excelente Garum, le reportarán una holgada posición económica.

Una de las épocas de mayor esplendor será con Lucio Cornelio Balbo el Menor, que en el año 44 aC. se convirtió en Cuestor de la Hispania Ulterior, cargo que pudo ser aprovechado para iniciar  las obras de construcción del teatro romano.  Ya que a ciencia cierta no se conoce cuando empezó a construirse, es evidente que sería casi coetáneo al de Pompeyo en Roma, o bien unos años posteriores, pero casi toda seguridad fue el primero de Hispania.

Tras su descubrimiento en 1980, pudimos conocer que además fue de los más grandes.  Con una Cávea de 120 metros de diámetro pudo llegar albergar a más de 10.000 personas. Desde ese año se han realizado diversas campañas de excavaciones para y descubriéndolo paulatinamente.  Hoy en día son visibles las partes inferiores de la Cávea, la zona de la Orchestra y algunas galerías de acceso al graderío.

Entrada al museo.

Los encargados de su mantenimiento son la Junta de Andalucía. Destacar que el teatro es visitable, así como su gran centro de interpretación donde podemos hacernos una idea de la función, y de las verdaderas dimensiones de este teatro romano. Por último destacar que la visita se pude completar, de forma gratuita, con el acceso por un lado a una fábrica de salazones y por otro a una necrópolis de la cual se ha conseguido extraer diversos ajuares.

Para más información podéis acudir a la web oficial: juntadeandalucia

Teatro romano de Mérida.

En el año 25 aC. el primer emperador que tuvo Roma, Octavio Augusto, mandó construir una nueva colonia, su nombre Emerita Augusta. Su cometido asentar a los veteranos de las legiones V Alaudae y X Gémina, tras su participación en las guerras cántabras. El lugar elegido fue el rio Guadiana, zona que ofrecía grandes posibilidades de agua y materiales de construcción, además de estar situada en un nudo de comunicaciones. Todo ello le servirá para que después de solo 10 años, se convirtiera en la capital de la nueva provincia romana de Lusitania.

Poco antes de ello, por lo tanto en torno al 16 aC. se inicia la construcción del teatro. Este fue un encargo personal del emperador a Marco Vipsanio Agripa, el promotor del Panteón de Roma. El diseño de Agripa siguió fielmente las normas de Vitrubio, una Cávea de 95 metros de diámetro que ofrecía una capacidad de 5800 localidades. Una orchestra de 30 metros, en la que se observa perfectamente, las tres gradas reservadas para la alta aristocracia de Emerita Augusta. Además decir que el teatro fue remodelado varias veces, una de ellas en torno al año 105 dC. por lo tanto durante el mandato de Trajano, con el espectacular fondo de escena. Posteriormente en el 333 dC, con Constantino, se reformó añadiendo nuevos y lujosos mármoles.

Tras la llegada del cristianismo se sumió en el olvido de la ciudad. Con el paso de los siglos y en torno a finales del siglo XVIII es redescubierto, pero tendrá que esperar a 1910 para que se inicie su restauración y puesta en servicio. Solo 23 años después, en el 1933 ya recibió la visita de los primeros actores, tras más de 15 siglos de ostracismo. Además tras la guerra civil ha tenido sucesivas restauraciones, que nos permiten contemplar el más espectacular y completo de los teatros de la Hispania Romana.

Sensacional forma de poner en valor el Teatro romano de Mérida

A parte de la Cávea, la Orchestra y el Palpitum, podemos observar el impresionante fondo de escena, en doble piso, con columnas corintias de cerca de 30 metros y rematadas con arquitrabe, friso y cornisa. El recinto se completa con jardines, lugares de culto, la casa del teatro dotada de peristilo y mosaicos, e incluso una zona de letrinas públicas.

Hoy en día el teatro es uno de los más visitados de España, se hacen visitas de viarios tipos y para todos los gustos. Pero además posee la mejor puesta en valor que podía tener un teatro romano. En 2017 se ha llevado a cabo, la 63 edición de uno de los mejores festivales de teatro clásico que se pueden ver en el mundo. Me estoy refiriendo, evidentemente, al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida que inunda de este arte las noches de verano de la ciudad extremeña.

Os invito a conocer más en las dos siguientes webs: consorciomerida  festivaldemerida

Teatro romano de Acinipo.

Para conocer el teatro romano de Acinipo debemos acercarnos al yacimiento arqueológico del mismo nombre,  situado a unos 20 kilómetros de la localidad de Ronda en Málaga. Un lugar que estuvo habitado desde el año 3.000 aC. Pero que deberá esperar al 206 aC. con la llegada de los romanos para convertirse en ciudad. Una ciudad que según las fuentes de Plinio y Ptolomeo pudo llegar a albergar cerca de 5.000 personas y su ocupación principal fue la agricultura.

Posteriormente entrará en decadencia y será completamente abandonada en el siglo VII. Por otro lado, el yacimiento es conocido desde 1650, pero no será hasta 1967 y tras múltiples expolios cuando se comiencen las excavaciones para sacar a la luz principalmente su teatro.

Sensacional emplazamiento del Teatro de Acinipo.

Del teatro de Acinipo se conservan varias partes, la Cávea de 62 metros de diámetro y con una capacidad de 2.000 personas, su mayor curiosidad reside en que fue excavada directamente sobre la piedra. También se conserva la orchestra, de la cual queda algún resto del mármol rosado, que la debió cubrir. Aunque lo que más salta a la vista es su fondo de escena, de doble piso y realizado con sillares. Sobre su datación existen diferentes versiones, la mayor parte apuesta que es prácticamente coetáneo con el de Mérida, aunque también existen los que defienden que fue anterior, pudiendo ser junto al de Gades, el primero de la península.

Por último os invito a conocer la página de Facebbok del propio yacimiento, el lugar más fiable para consultar horarios y actividades del mismo, el cual por cierto se visita de forma gratuita. acinipoenclavearqueologico

Teatro romano de Cartagena.

En el 209 aC. Publio Cornelio Escipión toma la capital del Imperio Cartaginés de la Península Iberia. La ciudad que había fundado solo 18 años antes Asdrúbal el Bello, pasará de ser la Qart Hadasht cartaginesa, a la Cartago Nova romana. Tras lo cual, el crecimiento de esta ciudad debió ser espectacular, gracias a sus recursos metalíferos que ya habían atraído a los cartagineses y anteriormente a los fenicios. Además se convirtió en uno de los principales puertos del mediterráneo.

La ciudad recibirá en el año 44 aC. el título de Colonia, solo reservado para las ciudades  más importantes del mundo romano. Tras las obras del anfiteatro, en el año 5 aC le llegaría el turno al foro y al gran teatro de Cartago Nova.  Nuestro protagonista contará con una Cávea de 88 metros de los cuales los centrales fueron escavados directamente sobre la piedra. En ella se podían acomodar unas 7000 personas, por lo tanto estamos ante uno de los más grandes de la Hispania romana. Destacar que según algunos restos hallados, el fondo de escena tenía una altura de 14,60 metros adornado con columnas de diferentes órdenes, y acabado en colores rojo, blanco y gris, que debió ser una seña de identidad del mismo, aunque desgraciadamente los expolios de hace siglos, no nos han permitido conocerlo.

El teatro que fue dedicado a los nietos de Augusto, Lucio César y Caio César, entrará en recesión en el siglo III dC. Con la posterior llegada de los bizantinos se llevó cabo la construcción sobre el mismo de un mercado, y en el siglo XIII se superpuso en uno de los laterales la Catedral de Santa María la Vieja. Estas construcciones llevarán al olvido el Teatro romano de Cartago Nova.

Una de las salas del magnifico museo del Teatro de Cartagena

A partir de este punto hay que empezar a felicitar a las autoridades de Cartagena, desde la localización fortuita del teatro en 1988, las actuaciones que se han ido efectuando en el mismo, son todas un completo acierto. De esta manera hoy podemos disfrutar de su recuperación total, en el mismo se efectúan múltiples actividades para todas las edades, como representaciones, congresos, exposiciones temporales, etc. Además todo ello integrado en el edificio museístico proyectado por Rafael Moneo, que integra perfectamente el edifico construido hace 2.000 años. De todas estas actividades, así como de la visita al mismo, os podéis informar en la siguiente web: teatroromanocartagena

Sin más os emplazamos al siguiente capitulo, en el que conoceremos los teatros romanos de principios de la Pax Romana. 

Zeugma, la ciudad romana sumergida de los mil mosaicos.

A finales del siglo XX, el gobierno de Turquía aprobó uno de los proyectos hidráulicos más importantes del mundo. En concreto la construcción de 22 presas entre los ríos Tigris y Éufrates, con la intención convertir el desértico sur del país en una nueva zona de regadíos.

Este proyecto que en definitiva sirvió para la mejora de la agricultura y la ganadería en estas regiones, no tuvo en cuenta su rico pasado histórico. Así fue como una de las zonas del mundo con más yacimientos arqueológicos, que abarcan desde la prehistoria a culturas como los hititas, los asirios, los persas, los griegos o los romanos, vio como cientos de estos yacimientos se sepultaron bajo las aguas de las presas del siglo XX. Todo ello sin contar con los miles de desplazados que provocó.

Vista de las excavaciones en la colina de Zeugma, con la presa Birecik al fondo.

Para conocer Zeugma debemos ir a la provincia de Gaziantep, concretamente a la localidad de Belkis que dista a unos 20 kilómetros de la frontera con Siria. Allí conoceremos lo que queda del yacimiento romano de la ciudad de Zeugma tras las inundaciones, de finales del siglo XX. A pesar de lo cual,  pasa por ser uno de los lugares que mejor han conservado los mosaicos romanos, y que han dado como resultado, el mayor museo del mundo de este tipo de pavimentación romana.

Breve historia de Zeugma.

La ciudad a orillas del Éufrates fue fundada alrededor del año 300 aC. por uno de los generales del defenestrado Alejandro Magno. En concreto Seleuco I, fundador del Imperio Seléucida. El lugar elegido no fué casualidad, ya que desde ese lugar se controlaba uno de los principales pasos del río Éufrates.

Pero su verdadero esplendor llegará a partir de la conquista romana. Esta se produjo en el año 64 aC. por  medio de Pompeyo, que la renombrará como Zeugma. En los años siguientes se convertirá en una de las ciudades más importantes de Anatolia. Con motivo de las guerras contra los partos, llegaron a la ciudad la Legión IV escítica, que se asentó en misma con el fin servir de punto de lanza para la conquista del Imperio Parto.

Una de las primeras consecuencias fue la construcción de un puente para traspasar el Éufrates, ya que anteriormente se hacía mediante barcazas. Esto reportó a la ciudad un puesto determinante en la Ruta de la Seda entre China y Antioquía, este último uno de los principales puertos del mediterráneo en dicha época. Todo ello llevó a la ciudad a ricos comerciantes y hombres de negocios, que competían con gobernadores y militares, por ver quién tenía las mejores villas, con las más estupendas piscinas, y los mosaicos más impresionantes.

En su época de mayor esplendor pudo llegar a tener cerca de 80.000 habitantes. Esto fue antes de caer en manos del Imperio Sasánida, de Sapor I,  en el año 256 dC. Pese a ser habitada siglos después por el Imperio Bizantino nunca llegó a recuperar dicho esplendor. Así que finalmente, en la Alta Edad Media y con la llegada de los árabes, se sumergirá en el mayor de los olvidos.

El descubrimiento del siglo XX.

Aproximadamente en los años 60 se descubre el tesoro de Zeugma, pero la falta de medidas por parte del gobierno turco lleva al yacimiento al continuado expolio. Como dicen en la actualidad los responsables de este yacimiento; posiblemente muchos de los mosaicos que adornan  los museos de medio mundo, con la inscripción “mediterraneo oriental”  sean de Zeugma.

Las excavaciones controladas empiezan a finales de los años 80 y desde entonces las campañas fueron continuadas, mostrando al mundo los más bellos mosaicos. Pero la noticia de que la presa Birecik inundaría el yacimiento desencadenó grandes protestas de los arqueólogos presentes.

Excavaciones del año 2014

En 1995 desembarcaron en el proyecto los arqueólogos franceses Pierre Leriche y Catherine Abadie-Reynal, para enseñar al mundo la joya romana que iba a ser anegada bajo las aguas. Los años siguientes fue una carrera contrarreloj, varios arqueólogos de todo el mundo se sumaron al proyecto de salvar cuantos más objetos y mosaicos fueran posibles.

Finalmente en el verano del año 2000, y con varias campañas en marcha, el agua cubrió gran parte de Zeugma. Concretamente quedó inundada toda la zona llana de la ciudad, que por cierto ocupaba la antigua ciudad griega que se perdió casi toda, además de más del 30% de toda la zona de la colina.

A pesar de todo, las excavaciones han seguido dando alegrías los siguientes años, concretamente una campaña iniciada en el año 2007 dió como resultado la extracción en el año 2014 del espectacular mosaico de las nueve musas de la mitología griega.

El museo de mosaicos más grande del mundo.

El museo de los Mosaicos de Zeugma

No todo va a ser desmanes por parte de las autoridades turcas. El 9 de septiembre de 2011 se llevo a cabo la inauguración del Museo  de los Mosaicos de Zeugma. En una parcela de 40.000 m2 de los cuales 7.000 perteneces al área expositiva. Dichas dimensiones lo convierten en el mayor del mundo de su categoría. Su entrada cuesta poco más de 3€. Por otro lado su horario en verano es de 9-19 horas y en invierno de 9-17 horas, todos los días del año.

En él se exhibe todos los restos hallados en las campañas arqueológicas de Zeugma, destacan las exposiciones de fuentes romanas, frescos, esculturas, estelas y una estatua de bronce del dios Marte. Pero lo que lo hace único son los más de 2000 m2 de mosaicos, evidentemente de todo tipo. Por último me gustaría mostraros una peqeuña selección personal.

Dos imágenes que recorrieron el mundo a finales del siglo XX. En la parte superior la imagen de la niña afgana que el fotógrafo de National Geographic tomó en un campo de refugiados de Pakistán en 1984. Mientras en la parte inferior, la chica gitana, título que pusieron al mosaico más famoso de cuantos se salvaron de en las primeras campañas de Zeugma. Dos imágenes cargadas de simbolismo y con un parecido espectacular.
El triunfo de Dionisio, conocido en el mundo romano como Baco, el Dios de la agricultura y el teatro.
El Rapto de Europa, una de las escenas más célebres de la mitología griega. El dios Zeus convertido en toro secuestra a la princesa Europa.
El mosaico de Poseidón, armado con su tridente y rodeado de peces y animales mitológicos, mitad caballo, mitad serpiente.

Como se puede comprobar, es una pequeña de muestra de lo que se puede ver en el Museo de los Mosaicos de Zeugma. Pero que sirve para hacerse una idea del enorme tesoro arqueológico, que las aguas del rio Éufrates han sepultado.

Mas info: bbc  zeugmamosaicmuseum 

Imágenes: commons.wikimedia

La religión romana vista desde Baelo Claudia.

Baelo Claudia es hoy día uno de los yacimientos romanos más interesantes del sur de España. Así mismo hace veinte siglos, fue uno de los múltiples municipios romanos de la antigua provincia romana de la Bética. Además de ser un espectacular yacimiento, con uno de los mejores emplazamientos, en el mismo podemos imaginar y acercarnos a la visión que tenían los romanos de su religión.

Desde esta posición se observa toda la superficie que tenían los cuatro templos de Baelo Claudia

Para ello debemos acercarnos al foro de la antigua Baelo Claudia, en uno de los costados, precisamente el de montaña hallamos cuatro templos. A todos ellos se podía acceder desde el mismo foro romano. Tres de ellos completamente idénticos en cuanto construcción, pertenecían a la clásica Triada Capitolina, el otro era uno dedicado a un culto oriental adoptado por el mundo romano. Este hecho nos hace entrever la tolerancia religiosa, cuanto menos de este pequeño municipio romano situado frente a la espectacular playa de Bolonia.

La Triada Capitolina.

Para encontrar el origen de la Triada Capitolina debemos trasladarnos al periodo de los reyes Tarquinios, en el siglo VI aC., durante el periodo de la monarquía Romana. En aquellos momentos el edificio más representativo de la comunidad fue el Capitolio, que el rey Tarquinio Prisco mandó a construir en la colina capitolina, una de las siete con las que contaba la antigua Roma.

El Capitolio se convirtió en el centro de la vida social, política y religiosa de la ciudad durante el periodo de la monarquía. En  el mismo se llevaba a cabo desde una reunión del senado, hasta la declaración de la guerra o la celebración de una victoria. Dicho Capitolio era presidio por el Dios Júpiter y junto a él existían dos pequeñas capillas, la primera dedicada a Juno y la segunda a Minerva.

La triada Capitolina

A partir de este momento ya podemos hablar del origen de la religión romana, es evidente que se trata de una religión politeísta, por lo tanto que se adora a múltiples dioses. Para buscar sus orígenes, por cierto poco concisos, debemos acudir a la tradición helenística junto a una interna, que sería la cultura etrusca.  Esta última cultura fue una de las  que vio nacer a la gran ciudad de Roma y representada en ella por los reyes Tarquinios.

Júpiter.

Nos encontramos ante el culto más importante de Roma, hasta la llegada de los emperadores. Él era el dueño del bien y del mal, poseía el destino de las cosas y del hombre, también podía traer la luz y a oscuridad y controlar el tiempo atmosférico.  Además de poseer la facultad de castigar a la ciudad a través de los rayos y los truenos.  Sus símbolos, el rayo y el águila adornaban los estandartes de las legiones romanas.

Relieve de Júpiter del Museo Arqueológico nacional de Aquileia

Una de las características principales de las religiones politeístas era convertir en humanos a los dioses. Así Júpiter fue hijo de Saturno y de Ops. Su vida amorosa fue una de las más apasionadas entre los dioses, tubo diversas amantes, una de ellas su hermana Juno con la cual contrajo matrimonio.

Juno.

Se convirtió en la reina de los cielos y de la luz. De ahí que será conocida como la diosa del matrimonio y de la maternidad. Por lo tanto estaba presente en todos los matrimonios y era la guardiana de los partos. Desde su nacimiento como hija de Saturno y Ops y por consiguiente hermana de Júpiter estuvo destinada a ser la esposa del Dios más importante de los romanos.

Estatua de Juno del Museo del Louvre

En definitiva estamos ante la diosa más importante de la tradición romana, la diosa por excelencia, de ahí que fuera representada con una túnica con cinturón de oro macizo, y rodeada de pavos reales.

Minerva.

La diosa que completa la lista de la Triada, se trata de una de las más incansables dado su multiplicidad de funciones. Entre sus tareas destaca la protección de las instituciones, de las ciencias y de las artes, además de ser la patrona de los artesanos. Pero su principal cualidad reside en ser la diosa de la inteligencia y por lo tanto se le asignó la tarea de dirigir la guerra.

La diosa romana Minerva preside la fuente más grande de la ciudad mexicana de Guadalajara.

Minerva es hija de Júpiter, pero su madre no es Juno, sino la primera esposa del Dios romano, en concreto Metis. Su forma de nacer fue muy curiosa, tras ingerir Júpiter a Metis cuando quedó esta última quedó embarazada. Tras un periodo de gestación de la cabeza de Júpiter nació Minerva, de ahí su inteligencia.

La triada Capitolina en Baelo Claudia.

Tras el paseo por la mitología de los dioses romanos, volvemos a poner los pies en Baelo Claudia. Esta pequeña ciudad del sur de la Hispania Romana fue fundada a finales del siglo II aC. por lo tanto durante la época de la República Romana. Aunque tendrá que esperar al siglo I dC. a que el emperador Claudio le confiera el status de municipio romano. Es a partir de ese momento cuando las obras se aceleran.

Escalera de acceso al templo de Júpiter

En el norte de foro romano, entre los años 50 y 70 dC.  se construirán los tres templos de triada capitolina,  todos ellos de forma rectangular y de aproximadamente 20×8 metros. Además podemos observar que para acceder a los templos se debía salvar un desnivel 12 escalones. La estructura era muy sencilla, como ya hemos dicho era rectangular, y al fondo se hallaba la “cella” lugar destinado a la divinidad.  La portada de los mismos estaba adornada con cuatro columnas de orden corintio, por último destacar que todos ellos eran prácticamente idénticos y separados por estrechos pasillos.

Llama la atención la escasa separación entre los tres templos.

Destacar también que el Templo de Júpiter se situaba en el centro, a su izquierda el de Minerva y a su derecha el de su esposa Juno. Su posición elevada sobre el foro es interpretada como un acto de protección hacia la vida social que en él se desarrollaba.  Por otro lado destacar que las ceremonias de culto no se realizaban en el interior de estos templos, sino que junto delante de ellos existía un altar donde se llevaban a cabo los rituales religiosos. Dejando exclusivamente los templos como morada de los dioses.

El Templo de Isis.

Como ya hemos apuntado con anterioridad la Triada no se encontraba sola. Poco después de la finalización de los templos de la Triada Capitolina se comenzó la construcción del templo dedicado a la diosa Isis.

Una maqueta muy esclarecedora de la situación de los cuatro templos de Baelo Claudia.

Isis.

Estamos ante una diosa de tradición egipcia, ya que aparece en las primeras dinastías de esta cultura.  Por lo tanto nos encontramos ante un culto de tradición oriental. En cierta forma podemos decir que se le atribuyen cualidades muy similares a  la Diosa Juno. No en vano es considerada la reina Madre y fecundadora.

Estatua de Isis en la villa romana de Adriana en Tivoli.

Su culto se extiende por el mediterráneo, tras la conquista de Alejandro Magno de Egipto, pero no será hasta el siglo I dC. cuando llegue a la península Ibérica, donde adquirió cierta importancia, en ciudades como Emerita Augusta, Valentia, Tarraco y por supuesto en nuestra protagonista.

El templo de Isis en la ciudad de Baleo Claudia, se situó al este de la Triada Capitolina. De dimensiones más grandes que los anteriores para favorecer las diferencias, tanto de uso, como de la forma de llevar a cabo el culto. Así mismo podemos decir que su forma era rectangular y de cerca de 30×18 metros. En el templo de Isis nos encontramos con dos zonas bien diferenciadas. En primer lugar la pública, donde se sitúa un pequeño templo que con la imagen divinizada y frente al mismo un altar, una zona para hacer fuego y una especia de bañera purificadora. Seguidamente encontramos la parte privada, precisamente en la zona trasera del edificio, en ella vivían los sacerdotes, y tenían un pequeño espacio destinado a los rituales de iniciación.

A modo de conclusión.

Para acabar como comenzamos, podemos destacar una cierta libertad religiosa de los romanos que vivían en Baelo Claudia, que asimilaron como propios cultos de tradición oriental. Durante la época del imperio se debieron sumar los cultos a los emperadores, como muestra la estatua de Trajano en el foro de Baelo Claudia. Por último destacar que la ciudad entrará en grave crisis en el siglo III dC, se especula con un terremoto, al que se vendrá a sumar la crisis del Imperio. Este hecho de su temprano final no dejó llegar el culto monoteísta a la ciudad, sin duda una más, de las causas del debilitamiento de Imperio Romano en otros confines del mismo.

Por último os invito a conocer algo más de la cultura romana, en este caso sobre los magistrados en época de la República:

http://caminandoporlahistoria.com/magistrados-romanos/

Imágenes: commons.wikimedia

Timgad la ciudad romana que emergió de las arenas del Sahara

En Argelia y 480 kilómetros al sudeste de su capital Argel, podemos contemplar uno de los yacimientos arqueológicos romanos más importantes del mundo. Hoy día con Palmira en peligro de extinción, por el terrorismo cultural del denominado Estado Islámico. Y así mismo contando la masificación de los restos de Pompeya. Podemos decir que es uno de los mejores lugares para contemplar las espectaculares ciudades que nos dejo el Imperio romano.

Para ello deberemos acercarnos a la ciudad de Batna y desde allí acabar de recorrer los 30 kilómetros que restan hasta Timgad. No es necesario discutir que no se trata de uno de los países más seguros para viajar, pero hoy día el centro del mismo parece ser la parte más tranquila. Por cierto en el siguiente enlace se puede encontrar información actualizada sobre los riegos de viajar a Argelia: sitata

La Historia de Timgad.

La ciudad fue fundada por Trajano en el año 100 dC. En realidad fue la forma que tuvo el emperador hispano de premiar a la III Legión Augusta. Esta había sido trasladada allí por Augusto para el control de los insurgentes del antiguo Reino de Numidia. En un principio el trazado de la ciudad fue pensado para acoger a unas 15.000 personas, pero pronto se quedó pequeño. Existen muestras de la rápida ocupación fuera del reciento original, por lo tanto tras las murallas,  tanto de edificios privados como incluso de públicos, como templos, mercados y baños públicos.

En este yacimiento existen varios de estos edificios públicos.

Todo ello preparado para el máximo esplendor de la ciudad que se producirá los dos próximos siglos. Timgad, la Thamugas romana, se convirtió en la imagen de poder Imperio Romano en el norte de África. Además debió contar con una gran prosperidad, fruto del control de unas rutas principales de acceso al Sahara. Por cierto, hace unos días leía un artículo muy curioso sobre el uso de camellos y dromedarios, por parte de las legiones romanas. A buen seguro, en este lugar se usarían, os dejo el siguiente enlace:

historiayromaantigua.blogspot.com

El declive de Timgad

A partir del siglo IV dC. comienza el declive de la ciudad de Timgad. A pesar de los cual siguió teniendo periodos de esplendor. Sin ir más lejos en el año 397 se llevó a cabo en la ciudad el Concilio de Cartago, uno de los más importantes del cristianismo en el norte de África. Este hecho denota la importancia de la religión monoteísta en la ciudad romana. Otro punto de la historia en la que se denota un renacimiento de la ciudad, fue tras la conquista del Imperio Bizantino en tiempos de Justiniano, con la construcción de una nueva fortaleza aprovechado los restos de la ciudad primitiva.

La ciudad de Timgad con los cercanos Montes Aurés

Durante este periodo, la ciudad, también fue objeto de varias invasiones. Los primeros el pueblo bárbaro de los Vándalos, tras atravesar la península Ibérica ocuparon la ciudad en el año 430. Tras ellos llegará la invasión a finales del siglo V por parte de las tribus nómadas asentadas en los Montes Aurés, estas montañas son colindantes a la población de Timgad.  A pesar de la reconquista bizantina, ya expuesta, el declive será constante, y a principios del siglo VIII la llegada de los pueblos árabes llevó al abandono definitivo de la ciudad. Esta quedó a expensas de ser sepultada por las arenas del desierto.

El descubrimiento de Timgad.

La ciudad fue redescubierta a finales del siglo XVIII, concretamente por el explorador escocés James Bruce, mientras ejercía de cónsul británico en la capital argelina. Se dice que quedo completamente sorprendido, al ver como sobresalía del desierto una construcción, que resultó ser la parte superior del arco de Trajano. Aunque habrá que esperar a 1881 para que comenzaran las excavaciones dirigidas por los arqueólogos franceses. Desde ese año y hasta 1960 de manera prácticamente ininterrumpida salió a la luz la ciudad romana de Thamugas.

Imagen del arco de Trajano en 1880

Años después, concretamente en 1982, la UNESCO decide nombrar el yacimiento arqueológico, Patrimonio de la Humanidad. El motivo era claro,  preservar unos de los mejores ejemplos de ciudad romana en cuadricula, típico de estas construcciones militares.

¿Qué podemos ver en Timgad?

La vista cenital a través de Google

Un perfecto plano ortogonal, que es perfectamente visible desde las imágenes cenitales. El Decumano que cruza por completo la ciudad primitiva de este a oeste, con el punto de intercesión con el Cardo máximo en el centro de la retícula. Este último procede de la entrada norte de la ciudad y termina recorrido en dicho centro, donde se ubicó el foro romano. Como ya se ha comentado, es uno de los mejores lugares del mundo para el estudio de este tipo de ciudades romanas, ya que ningún edificio posterior ha invadido la zona.

El arco de Trajano.

Situado en la entrada este del Decumano, debió ser la principal puerta de entrada a la ciudad. No en vano, por ella entrarían las legiones romanas, ya que era el camino principal con el cuartel general de la III Legión Augusta. Esta estaba situada en las cercanías de la actual ciudad de Tazoult, a unos 35 kilómetros de Timgad.

El arco en la actualidad

El arco en sí tiene una altura de 12 metros, recordemos que fue la parte que visualizó James Bruce, para descubrir la ciudad. Por otro lado destacar que es el típico arco del triunfo romano con tres puertas, la de centro para el acceso de vehículos y las dos laterales, más pequeñas, por donde entraban las personas a pie. Por último destacar que es la construcción de Timgad mejor conservada en la actualidad.

El foro romano.

Como era habitual en la ciudades del Imperio Romano, el verdadero centro político y social de la población. En el mismo encontramos los principales edificios públicos, como la curia, la basílica civil y un pequeño templo dedicado a la victoria. El foro en sí era un cuadrilátero no muy grande rodeado de cuatro pórticos.

El foro romano

Teatro romano.

El único edificio dedicado por completo al entretenimiento de los ciudadanos, ya que no existe evidencia clara de que se hubiera construido un anfiteatro, al menos estable. Tenía una capacidad aproximada de 3.500 personas y fue dedicado a los primeros emperadores de la dinastía Severa, en concreto a Séptimo Severo y a Caracalla. Esta consideración proviene de haber  encontrado sendas estatuas de los mismos durante las excavaciones.

Vista panorámica del teatro

Biblioteca.

Estamos ante uno de los edificios más singulares de Timgad, ya que no es muy habitual encontrar bibliotecas en los yacimientos  de las ciudades romanas. Esta se encontraba junto al Cardo Máximo y muy próxima al Foro, su cercanía al centro de la ciudad denota la gran importancia que este edifico tuvo para la misma. Concretamente fue construida gracias a una donación del Senador Marco Flavio. Por último comentar que se hace muy difícil cuantificar los ejemplares que pudo llegar a contener, pero según algunos cálculos, pudieron ser cerca de 28.000.

Termas romanas.

Este apartado pudo tener gran importancia en la ciudad, ya que ha llegado a considerar una especie de estación termal, sin duda la más importante del Imperio en el continente africano. En las excavaciones se han llegado a constatar al menos 14 instalaciones termales. Además de diferente factura, desde pequeñas y posiblemente privadas, hasta las grandes termas de la entrada del norte, que debieron ser las públicas. Otro aspecto que denota la enorme importancia de estas, son los 85 mosaicos encontrados en la mismas.

Mosaico de un esclavo negro localizado en uno de los baños públicos.

Fuera del recinto principal.

Como ya se ha comentado la ciudad rápidamente se expandió fuera del recinto principal. Se localizó en el este de Timgad el Barrio de Sertius, denominado así por la inscripción encontrada en la vivienda más significativa. En  realidad se trata de una gran Domus de más de 2.200 m2. A parte de esta en la misma zona se ha localizado un mercado, múltiples viviendas, unas termas y el Capitolio de la ciudad.

Vista del mercado de Sertius

También se han encontrado los restos de las casas cristinas que debieron ser ubicadas tras la expansión del cristianismo a partir del siglo IV. En dicha zona se encuentran los restos de una basílica de 63 metros de largo, signo inequívoco de la importancia de esta religión en Timgad.

Siguiendo en las zonas de extramuros se estudian los restos de varias necrópolis que en  la actualidad se siguen excavando, en ellas se han encontrado diferentes ritos, como la incineración y la inhumación, además de diferentes estatus sociales.

En último lugar destacar la fortaleza bizantina, que se halla a unos 300 metros al sur de la ciudad principal. Está se comenzó a construir en el año 539,  aprovechado los materiales de la ciudad antigua y con los medios económicos del patricio Solomon. Dicho patricio fue el encargado del control de la zona para el control de las tribus nómadas. En ella a parte de los sistemas defensivos y las viviendas, encontramos unas pequeñas termas de 200m2 y una basílica.

Vista de la entrada al museo

Todo este enorme espacio es visitable, así como el museo que se encuentra en la entrada norte, que por cierto posee una de las colecciones mas impresionantes de mosaicos que se pueden encontrar.

Mas info:  archivodelafrontera  unesco

Imágenes: commons.wikimedia 

Itálica, la cuna en la Hispania de emperadores romanos.

El yacimiento romano de Itálica se encuentra en la localidad de Santiponce, un pequeño municipio de 8.000 habitantes en la comarca del Aljarafe a escasos 10 kilómetros de Sevilla. Posiblemente sobren los motivos para acudir al mismo, ya que como es bien sabido se trata de uno de los yacimientos romanos más importantes, cuanto menos de la antigua Hispania Romana. Pero ello no es óbice, para que después de mi reciente visita, me atreva a contaros algunos motivos por lo que no debéis de dejar de acudir a Itálica.

Visitar el anfiteatro romano más importante de España.

Los anfiteatros romanos se utilizaban para acoger las luchas entre gladiadores, o bien las denominadas venationes, en este caso la lucha con los animales. Estos se empezaron a construir a finales de la República romana, aunque no adquirían una presencia continuada hasta la llegada del Imperio.

En la antigua Hispania romana se construyeron varios varias de estas edificaciones. Por ejemplo, el de las actuales ciudades de Mérida y Tarragona, aunque ambos son más pequeños que nuestro protagonista. Además existen otros todavía más pequeños como el de Carmona, o Segóbriga, todos ellos visibles hoy día. Aunque solo uno en la antigua Hispania lo llegó a superar, me estoy refiriendo al anfiteatro de Córdoba, que con cerca de 35.000 espectadores pudo ser el tercero en capacidad de todo el Imperio. Aunque desafortunadamente yace hoy bajo la ciudad andaluza.

El anfiteatro desde su entrada principal.

Por lo tanto, el anfiteatro de Itálica mandado a construir por el emperador Adriano, entre los años 117-138 dC. es a día de hoy él que mejor nos puede aportar, una idea de este tipo de edificaciones romanas. No solo por su enorme tamaño, ya que podía acoger a más de 25.000 espectadores, sino por su excelente estado de conservación. En el mismo podemos observar incluso la parte baja del mismo, donde se preparaban los gladiadores o se retenían a los animales. Pero también la gradería con las típicas particiones, en este caso tres, para separar las diferentes capas sociales.

De este extraordinario monumento, se hizo eco la productora de la conocida seria de ficción de Juegos de Tronos, que lo eligió para grabar algunas escenas durante el pasado mes de noviembre de 2016.

Por último destacar un consejo personal; es importante ser los primeros en entrar por la mañana, nada más abrir, ya que el anfiteatro os parecerá todavía más impresionante si cabe.

Pisar la ciudad donde nacieron dos emperadores y “medio” de Roma.

De este motivo no pueden presumir muchas ciudades romanas, con la evidente excepción de la propia Roma. Pero además, todos ellos fueron de los más grandes emperadores que tuvo el Imperio romano.

El primero de la lista y también cabe decir, el primero no nacido en la península Itálica que se hizo emperador de Roma, fue Trajano. Nació en el año 53 dC.  se convirtió en emperador en el año 97, hasta su muerte en el año 117. Esta considerado uno de los mayores conquistadores del Imperio Romano, al expandir el mismo hasta el Golfo Pérsico.

Parte del grabado de la Columna de Trajano, cedido por el pabellón de Rumanía en la Expo del 92 a Itálica.

Le sigue en la lista, Adriano su sucesor, aunque su nacimiento genere algunas dudas se da por hecho que fue en Itálica en el año 76 dC. Se convertirá en emperador de Roma, tras la muerte de Trajano y hasta la suya propia, en el año 136. De su reinado destaca las grandes obras que realizó en el Imperio, sin ir más lejos nuestro primer invitado el anfiteatro de Itálica, y el gran templo dedicado a su antecesor Trajano, este sobre la colina de la ciudad que vio nacer a ambos.

Busto de Adriano en el pequeño museo de la entrada.

Por último destacar el “medio”, pues el último de los emperadores que mantuvo la unión de todo el Imperio nació en Hispania. Aunque dos ciudades de la misma se disputan dicho nacimiento, Cauca, cerca de la actual Segovia y nuestra protagonista Itálica. Por cierto estoy hablando de Teodosio I que nació en el año 347 para convertirse en emperador entre el 378 y el 398. Además como ya he sugerido, fue el último de los emperadores que mantuvo el imperio de Occidente y Oriente bajo los designios de un mismo soberano.

Contemplar espectaculares mosaicos.

Son varios los mosaicos que se encuentran en el yacimiento. Es importante destacar que no están todos, ya que varios han sido recolocados en diferentes museos, como por ejemplo el Arqueológico de Sevilla. Pero es evidente que no tiene comparación verlos museizados, con la oportunidad de verlos in situ. De los varios que hay en el yacimiento  quiero hacer una mención especial en dos lugares bien diferenciados.

Casa de los pájaros
Curioso detalle del pasillo, evidentemente una triste coincidencia.

La Casa de los pájaros de la que hablaremos en el siguiente punto, y por diferente motivo, contiene seis espectaculares mosaicos. Entre ellos uno con extrañas figuras geométricas situado en uno de los pasillos. Pero en esta domus romana destaca por encima de todos el denominado Mosaico de los pájaros, que a la postre dará nombre a la casa. Ni más ni menos que 33 pájaros de diferentes especies de la zona, no en vano la cercanía al Rio Guadalquivir se debía notar.

Mosaico de los Pájaros

En segundo lugar destacar el mosaico del Planetario, en una domus cercana a las termas romanas. Es sin duda el mejor conservado del yacimiento, en parte gracias a las últimas actuaciones en el mismo que datan de septiembre de 2016. Dicho mosaico, nos muestra la figura de los siete dioses asociados a los astros que regían el universo, según los romanos. Además en el mismo podemos aprender algo más sobre el proceso de restauración de los mismos, gracias a excelentes paneles explicativos.

Mosaico del Planetario

Hacernos una perfecta idea de cómo eran las dimensiones de una Domus romana.

Como ya he insinuado en el anterior punto, este hecho lo encontraremos en la Casa de los pájaros. Esta última se trata de una gran domus romana de cerca de 1.700 m2, su entrada daba directamente con el Cardo Máximo, ósea una de  las dos calles principales de la ciudad. Para que los visitantes logremos hacernos con esa idea clara de las dimensiones, se ha efectuado una fidedigna reconstrucción de las partes inferior de todos los muros de la Domus.

fotografía de los paneles informativos que muestra claramente la planta de la Casa de los Pájaros

De esta  manera podemos hacernos una perfecta noción de la distribución de espacios públicos y privados. Además se puede recorrer toda la estancia, con excepción de las zonas con mosaicos. Pasear por el peristilo, por las tabernaes que dan a la calle principal, por el triclinium. También observar las diferencias de medidas de las estancias de los dueños, con las del servicio. Otra curiosidad reside en el aislamiento entre la zona pública y la privada, y por último ver el lugar destinado al horno de pan directamente a la calle. Personalmente he visitado otros lugares similares y en ninguno lo he visto con esta evidencia.

El peristilo de la casa

Poder asistir como observador a las recientes excavaciones.

Uno de los descubrimientos más recientes de Itálica, y que ha sido noticia en varios medios de comunicación, se ha producido este pasado mes de julio. En concreto estoy hablando de un Stibadium romano. De manera puntual se trata de un lecho en forma semicircular destinado a los banquetes. Por cierto datado en época de Adriano, ósea siglo II dC. De ahí que su importancia resida en ser ejemplo más antiguo en la Península Ibérica de este tipo de estancias, las cuales serán más habituales en las postrimerias del Imperio.

Pues bien, todos podemos observar los trabajos que se están llevando a cabo en la denominada Casa Honda. En este caso por los estudiantes de arqueología de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, dirigidos por el profesor Rafael Hidalgo. Aunque deberemos esperar al mes de Octubre. Es necesario comentar que existe  en la parte alta del yacimiento un punto de encuentro señalado para estas visitas, que se llevaran a cabo todos los viernes desde las 10 de la mañana.

Además gratis y con grandes profesionales.

Llegados a este apartado es necesario hacer varias apreciaciones. En primer lugar es gratis para todos los ciudadanos de la Unión Europea. Aunque en definitiva,  lo que puede ser una gran noticia, para el que suscribe no lo es tanto.  Ya que soy de los que piensan que las cosas gratis acaban perdiendo su valor, que por cierto en este caso en mucho. Además creo firmemente que el pagar una entrada repercutiría directamente en el beneficio de todos. En definitiva se podrían llevar a cabo más proyectos arqueológicos, para seguir descubriendo lo que esconde, en este caso Itálica. Pero bueno por otro lado, como me comentó la responsable de la entrada, es una forma de acercar la cultura a todos.

Los escasos restos visibles del Templo de Trajano, con Santiponce al fondo.

Todo lo relatado anteriormente respecto a la gratuidad, no es óbice para encontrar en su interior grandes profesionales dispuestos a ayudarte en la compresión del yacimiento. Además de cuidar excelentemente de su mantenimiento, están continuamente prestos a cualquier explicación. Sin ellos no hubiese entendido porqué no se excava el Templo de Trajano, en este caso porque yace debajo del cementerio municipal construido en los años 40 del siglo XX. O bien el servicio que hace un lago artificial que está contiguo al anfiteatro, en este caso para evitar la inundación del mismo. En definitiva un gran equipo de profesionales al servicio del visitante. Por cierto por un módico precio un vecino de la localidad ofrece excelentes visitas guiadas.

Por último para darnos cuenta, una vez más, de la grandiosidad del Imperio Romano.

Desde mi punto de vista este es el aspecto más determinante para ir a Itálica. A pesar de no ser una de las ciudades más grandes de la Hispania romana. Dado que en un principio ese puesto lo suelen ocupar otras ciudades como Tarraco, Cartago Nova, Numantia, o Emérita Augusta, entre otras. En cambio Itálica muestra todo este esplendor, ya que una gran parte de la misma no ha quedado debajo de las nuevas ciudades, como suele suceder en otros casos como Cartago Nova.

Vista aérea que muestra a las claras, el espacio que ocupaba Itálica respecto a Santiponce.

A continuación incluiré cuatro cifras para hacernos una idea de la citada grandiosidad. Nada más entrar encontramos el anfiteatro de 25.000 espectadores, solo debemos compararlo con el icono de los JJ.OO de Barcelona 92, el Palau Sant Jordi, que cuenta con una capacidad de 17.500 espectadores.

Tras dejar atrás dicho anfiteatro nos adentramos por la muralla norte en el Cardo Máximo. Poco después a escasos metros y a la izquierda nos encontramos el Edificio de la Exedra. Aunque no está complemente clara su función, yo me tomo la licencia de compararlo con un Centro Cívico de los que pueblan nuestras ciudades. Aunque pocos cuenten con 4.000 m2, unas termas privadas y un palestra de 400 m2.

El Cardo Máximo

El último edificio que quiero destacar son las termas romanas mayores, calificadas así por qué habían otras menores. Conviene subrayar que junto a las palestras anexadas y diferentes lugares para el encuentro y el deporte, pudieron llegar a tener 32.000 m2, para hacernos una idea cuatro campos de fútbol juntos.

Restos de las Termas Mayores.

Pues bien, todo este colosal mundo se vino abajo un par de siglos después. No vamos a entrar en las causas, pero por muy bárbaros que fueran los que llegaron, no hubiera sucedido de no ser por los grandes errores que cometió este Imperio. Algo que deberíamos tener muy presente en nuestros días, comprender el pasado es necesario para mejorar el futuro.

Solo me queda invitaros a conocer lo que queda de este Imperio, en el magnífico yacimiento de Itálica.