Micenas el reino del mítico Agamenón.

Según Homero, el autor de la Ilíada y de la Odisea, Agamenón era hijo del rey micénico Atrio. Tras la muerte de este, Agamenón con la ayuda del rey de Esparta se hizo con el trono de Micenas, mientras, su hermano Menelao se convirtió en rey de Esparta al morir Tindareo. Es decir, ambos gobernaban dos de los pequeños reinos micénicos en un punto entre los siglo XIII-XII aC.

Como relata la Ilíada, Helena la mujer de Menelao es raptada por el príncipe de Troya. Dicha ofensa no se podía permitir, de tal manera que Agamenón reunió un gran ejercito entre los reinos micénicos y tras cruzar el mar Egeo se presentó en la ciudad de Troya. Diez años duró el asedio de la ciudad, hasta que un día tras la construcción de un gran caballo de madera, que consiguió engañar a los troyanos, los aqueos como los denominaba Homero, se introdujeron en la ciudad para arrasarla por completo.

Recreación de la entrada en Troya
Recreación de la entrada en Troya

Agamenón, siempre bajo el prisma de Homero, era el rey más valiente de los reyes micénicos, pero también el más despiadado, arrogante y cabezota. No dudo ni siquiera en entregar a  su propia hija para que fuera sacrificada en honor a la Diosa Artemisa, a cambio de que esta mediara en la buena marcha de la expedición a Troya.

¿Existió Agamenón?

Vaya por delante que afirmarlo a día de hoy sigue sin poder ser demostrado. Pero también podemos decir que desde el siglo XIX, la perspectiva sobre el mismo ha cambiado sustancialmente. Si en la Edad Moderna era conocido simplemente como un personaje de ficción, que nos fue presentado por Homero. Hoy día podemos señalar, que los descubrimientos arqueológicos a partir del siglo XIX, han abierto una ventana a la esperanza, de aquellos que como Heinrich Schliemann creen que la Ilíada pudo estar basada en hechos reales.

Heinrich Schliemann

Además podemos decir que dichos descubrimientos fueron gracias a este arqueólogo aficionado alemán, que no se contentó con pensarlo y quiso demostrar que los hechos de Troya y por lo tanto Agamenón fueron ciertos.

En primer lugar se dirigió a Hisarlik, un lugar en la costa de Turquía que desde principios del siglo XIX se suponía era la antigua Troya. Heinrich Schliemann llegó en el año 1870, desde entonces 140 años de excavaciones han demostrado que la ciudad homérica de Troya, si existió fue en dicho lugar.

Brian Cox interpretando a Agamenón en la película Troya (2004)

Cuatro años después el multimillonario alemán quiso demostrar donde se hallaba la morada de Agamenón. Por lo que se dirigió al destino que hoy conoceremos un poco mejor: Micenas un pequeño yacimiento arqueológico descubierto unos años antes por arqueólogos griegos, los cuales habían reconstruido la célebre Puerta de los Leones. Desde el año 1874, que llegó Schliemann, las excavaciones han ido dando sorprendentes descubrimientos, que ha día de hoy nos permiten suponer que si Agamenón existió, Micenas fue su hogar.

La civilización micénica.

Se conoce como mundo micénico la última cultura del bronce, que surgió entre los años 1600-1100 aC., en el territorios de la posterior cultura griega. Durante dicho periodo florecieron una serie de ciudades-estado autónomas regidas por una aristocracia guerrera. Con gran probabilidad entre ellas debió existir algunos lazos familiares que las unían, pero también enemistades que llevaron a un alto grado de violencia. Sobre este aspecto no queda demostrado, ni que fueran guerras internas, pero tampoco de que fueran causadas por un tercero.

Dichas ciudades-estado se distribuyeron por una amplia geografía, con especial incidencia en el Peloponeso, en el Ática y en Beocia. Pero también se localizaron algunas más al norte, o también en las islas cicladas, por último destacar que llegaron incluso a la costa de la Península de Anatolia. En los sustratos arqueológicos inferiores se localizaron restos de procedencia minoica, es decir de la primera cultura helénica de la isla de Creta.

Gracias especialmente a su escritura lineal B, conocemos a grandes rasgos su estructura social, que nos acerca si cabe un poco más a la leyenda de Homero. Cada pequeña ciudad estaba regida por un soberano (wanax), junto al cual una serie de compañeros (equetas) eran los encargados de llevar a cabo la dirección de la ciudad. También contaban con un jefe del ejército (lawagetas), que bien pudo ser el mismo soberano, puesto que evidentemente recayó en el supuesto Agamenón. Junto a ellos ya existían los terratenientes, pequeños propietarios y el pueblo llano que ya adquirió la denominación de Damos.

Micenas.

La ciudad de donde surgió el nombre de la civilización micénica fue encontrada en el siglo XIX, en la entrada al Peloponeso desde el continente. Por los restos encontrados podemos pensar que estamos ante la más rica de todas las ciudades micénicas.

Si atendemos a la mitología griega, Micenas fue fundada por Perseo uno de los hijos de Zeus. Sus descendientes reinaron sobre ella durante tres generaciones, el último de ellos fue Euristeo que murió sin dejar descendencia. Tras lo cual el “wanax” elegido fue Atreo el padre de nuestro protagonista Agamenón.

Arqueológicamente la zona está situada entre dos colinas, alrededor de unos  300 metros por encima del nivel del mar. Muy cerca del istmo que une el Peloponeso con el continente, por lo tanto era un punto evidentemente de control. Los restos más antiguos se remontan al segundo milenio aC. Pero no será hasta alrededor del año 1.700 aC., cuando empiecen aparecer las primeras tumbas monumentales. Su época de mayor esplendor coincide con la época micénica, en la misma entre los años 1.650-1.200 aC., encontramos las construcciones más significativas.

Circulo de tumbas B.

Construido aproximadamente sobre el año 1.650 aC., para acoger durante un siglo los restos mortales de la que debía ser la primera familia real de Micenas. Destacar que se sitúa a más de 100 metros de la entrada principal de la posterior ciudadela y que su diámetro era de unos 27 metros.

 Tras su descubrimiento en los años 50 del siglo XX, se hallaron en su interior 26 restos humanos, repartidos en 14 tumbas señalizadas con estelas, es decir que pudieron significar tumbas familiares. Queda demostrado que las ceremonias se realizaban en el interior del circulo, gracias a la localización de los restos de las ofrendas entre ellas pequeños animales.

Restos hallados en el Círculo B

Pero lo más espectacular fueron los diferentes objetos hallados y que denotan el pasado guerrero de Micenas. Dichos guerreros eran enterrados con sus espadas que en las empuñaduras presentaban oro y marfil, junto a las mismas se hallaban sus lanzas y diferentes adornos, como collares de oro o amuletos, sin olvidar la rica cerámica micénica. Aunque de todos los ajuares, podemos destacar uno que precisamente no correspondía a un guerrero, sino a una mujer que se deduce era hija de algún rey. Su vestido mortuorio llevaba incrustado oro y plata y fue enterrada con todo tipo de joyas, como collares, pendientes o diademas.

Círculo de tumbas A.

Descubierto por Schliemann durante sus primeras excavaciones. Su datación ha resultado posterior al círculo B, y prácticamente consecutiva, además podemos añadir que su utilización debió ser muy similar al anterior. Pero su localización en el interior de la ciudadela ha llevado a una evidente hipótesis de que fuera construida por otra familia real.

El círculo A junto a la puerta de los leones.

Si debemos buscar una originalidad entre los ajuares, podemos hablar de una espada con empuñadura de ámbar báltico, así como diferentes joyas con este material que desvela un contacto comercial con 3.000 km de distancia. Tampoco podemos dejar de hablar de la supuesta máscara de Agamenón, nombrada así por el propio Schliemann en su búsqueda del rey que venció a los troyanos.

La máscara de Agamenón

Puerta de los Leones.

La imagen por excelencia del yacimiento de Micenas. Aunque precisamente fue una de las últimas construcciones de la ciudad micénica, datada aproximadamente del año 1.250 aC. Se trata de la entrada a la ciudadela o espacio amurallado que contenía los principales edificios. La puerta en sí es una obertura prácticamente cuadrada de 3 metros, que en su tiempo contaba con dos enormes puertas de hoja construidas en madera. Son varios los motivos que llaman la atención, desde su profundidad de cerca de dos metros, al acabado del dintel superior, que para rebajar el enorme peso se optó por un triangulo de descarga, adornado con dos leonas, y no leones,  enfrentadas. Se apunta que fue el símbolo de la ciudad de Micenas.

Las murallas, realizadas como la Puerta de los Leones en el siglo XIII aC.,  son sin duda la parte más espectacular de la visita. Gracias a sus enormes muros ciclópeos, denominación acuñada en la antigua Grecia, al suponer que habían sido construidas por los míticos gigantes de un solo ojo.

El interior de la Ciudadela.

Desde la construcción de las murallas, los habitantes de Micenas vivieron intramuros.

En lo más alto de la ciudad destacaba el palacio de los reyes de Micenas, construido a partir del 1.350 aC., sobre tres terrazas. Destacar que contaba con las principales partes de cualquier palacio micénico, es decir almacenes, talleres y diferentes dependencias para la vida en palacio. A las que debemos sumar el gran patio central y el mégaron, el lugar donde el wanax recibía las visitas, dotado de un hogar central y cuatro columnas rodeando el trono real.

Recreación de la Ciudadela de Micenas

Otra de las partes más significativas fue el centro de culto, situado en el suroeste de la ciudadela. Durante los siglos XIV-XIII aC., se construyeron diferentes edificios superpuestos ente ellos, destacar que se unían con el palacio a través de la calle principal de la ciudadela.

En el noroeste de Micenas encontramos una de las construcciones más originales, se trata de una enorme cisterna subterránea, la cual se llenaba a través de unos conductos de terracota desde una fuente situada a 300 m. de la Ciudadela. Para evitar las filtraciones se selló con una doble capa de yeso de gran calidad, y contaba con una especie de filtro a base de piedras situado en la entrada del conducto. Quedo atestiguado que las murallas ciclópeas fueron modificadas en el siglo XIII aC., para que la entrada a la misma se ejerciera intramuros.

El tesoro del Atrio.

La entrada a la supuesta tumba de Agamenón

Dejamos para el final la construcción más espectacular de Micenas, para ello volvemos a las afueras de la ciudadela para encontrar la supuesta tumba de Agamenón. El tesoro del Atrio se considera una de las tumbas más espectaculares de la antigua Grecia.  Se trata de una cúpula con un diámetro de 14,60 m. y una altura de más de 13 metros, a la cual se entraba por un pasillo de 36 m. de largo por 6 de ancho. La puerta mide 7 m. de altura y algunas de sus piezas pesan 120 toneladas.  Construida entre los años 1.350-1.250 aC., a buen seguro fue utilizada por los reyes micénicos.

Posteriormente en el siglo II, Pausanias el viajero griego le asignó el nombre de Atrio, pensando que fue la tumba del primer rey de Micenas Atreo. Por lo que no es tan descabellado pensar, que si Agamenón existió posiblemente, sus huesos acabaran en esta tumba. Desgraciadamente fue saqueada muchos años antes de la llegada de la arqueología en el siglo XIX.

Más info: odysseus.culture

Imágenes: commons.wikimedia

Solón el griego que inventó la Democracia.

La Atenas del siglo VII aC., distaba mucho del ideal democrático con él que nos ha sido presentada la cultura griega. Las diferencias sociales y el poder económico en manos de los Eupátridas, es decir la aristocracia terrateniente, llevaron al descontento a la población ateniense. Todo ello pesar de contar con una serie de instituciones, que proclamaban el poder del pueblo para decidir sobre los asuntos de la comunidad.

Solón

En este contexto nació  Solón alrededor del año 638 aC., para convertirse en uno de “los siete sabios de Grecia”, además de uno de los mejores genios políticos que dio la cultura griega. Su defensa a ultranza de los derechos de los campesinos griegos le valió la designación como “arconte” en el año 594 aC. En aquella época el arcontado era el máximo poder al que podía aspirar un dirigente griego. En concreto existían tres arcontes, que actuaban simultáneamente repartiéndose los poderes ejecutivos, militares o religiosos.

Los pensamientos de Solón.

Podemos decir que Solón era un gran escritor y poeta, y puso ambas virtudes al servicio de la política. En especial su poesía dedicada a tratar los problemas, tanto sociales como políticos de sus vecinos, esta fue su forma de acercarse al pueblo.

La filosofía de Solón se define con solo una palabra, “la Eunomía”, es decir el buen orden y gobierno. A través de ella les pide a los dirigentes a tratar bien a su pueblo, especialmente en el respeto a los más débiles,  y al pueblo a acatar las leyes impuestas.

Pero el gran paso de Solón fue su alejamiento de la religión. A pesar del respeto a las tradiciones, les dice a sus conciudadanos que “la justicia social solo se logra si es elaborada por el hombre”, y este no debe conformarse con los designios de los dioses de la antigua Grecia. Por lo tanto, podemos deducir que los oráculos griegos, no debieron tener gran trascendencia en las decisiones legislativas de Solón.

Las tablillas Solonianas.

Dichas tabillas fueron el lugar elegido por el nuevo legislador, para poner las nuevas leyes sobre las que se debía regir Atenas. Su forma posiblemente era cuadrada y giraban en torno a un eje central, aunque otras eran en forma piramidal. Sea como fuese estaban escritas en un griego arcaico, de izquierda a derecha, mientras que la fila de abajo era escrita al contrario, es decir de derecha a izquierda.  Los temas tratados en ellas abarcaron un amplio aspecto legislativo, en concreto desde los penales, a los políticos o civiles, e incluso abordaban algunos temas relacionados con el comercio.

Recreación de las tablillas de Solón.

Originalmente fueron colocadas en la Acrópolis de Atenas, con lo cual quedaron totalmente destruidas con la llegada de los persas en el año 480 aC. Su reconstrucción se realizó minuciosamente y Efialtes, otro de los grandes reformadores griegos, las llevó al mercado de Atenas, para que estuvieran en el lugar más cercano el pueblo. Pero posiblemente no era el más seguro, de tal manera que su destino final fue el Pitraneo de Atenas, la sede del poder ejecutivo ateniense, situado en el Ágora de la ciudad. Allí permaneció durante siglos, hecho que nos lleva a pensar la gran importancia que para la democracia de la Antigua Grecia tuvieron las leyes de Solón.

Los tres grandes puntos de las reformas de Solón.

Como hemos comentado anteriormente Solón llegó al arcontado en el año 594 aC. Nada más llegar se puso manos a la obra, sus reformas afectaron a todos los estamentos de la vida pública ateniense, la importancia de estas reside el en reconocimiento posterior. Sin ir más lejos Aristóteles, 250 años después,  dijo que las reformas de Salón  habían introducido la democracia en Occidente.

De todas las reformas sociales que puso sobre la mesa Solón, tres son las más trascendentales.

La Seisactía.

El principal problema del Ática, el descontento entre los agricultores, fue abordado por Solón en primer lugar. Hasta ese momento las mejores tierras estaban en manos de los Eupátridas, por lo que el resto de población debía de contentarse con las menos beneficiosas. Este aspecto llevaba a los agricultores más pobres a encontrarse en manos de las posibles malas cosechas, por ejemplo por las inclemencias meteorológicas. Para subsistir se veían obligados a hipotecar desde sus tierras a sus propias vidas, ya que al no poder pagar una deuda eran automáticamente convertidos en esclavos de los terratenientes.

La seisactía no fue otra cosa que la abolición de todas estas deudas contraídas, por los más pobres hacia los Eupátridas. Además sin que estos últimos recibieran nada a cambio.  En definitiva estamos ante la abolición de la esclavitud en el Ática, pero no solo eso, sino que desde aquel momento se prohibió que cualquier ciudadano fuera garantía, en el pago de una hipoteca.

Lo que es más dudoso, es el aspecto que a veces se ha asignado a esta reforma, en cuanto a la distribución de las tierras entre los agricultores más pobres. Más bien lo que pudo suceder es la vuelta de los exiliados, que habían decidido emigrar antes de convertirse en esclavos, y que ahora tras la reforma de Solón, recuperaron sus tierras exentas de deudas con la aristocracia ateniense.

La división social.

Si hoy día nos dijeran, que a partir de este momento nuestros derechos y obligaciones, iban a estar en consonancia con nuestro nivel económico, pondríamos el grito en el cielo. Pero trasladados al Ática del siglo VII aC., era una autentica revolución. En definitiva hay que tener en cuenta que a partir de ese momento con la reforma de Solón, lo importante era la situación económica y no como hasta entonces el estatus de nacimiento. Este dio acceso a los puestos importantes de la política, sin ir lejos a los comerciantes o artesanos que habían sabido llevar adelante sus negocios.

De este manera Solón creo cuatro categorías; los Pentacosiomedimnos (más de 500 medinmos anuales), los Hippeis (más de 300), los Zeugitas (más de 200) y por últimos los Thetes (inferiores a 200). Por cierto los medinmos eran una medida de peso del cereal, sin duda la mayor fuente de riqueza en aquellos momentos en la Antigua Grecia. Este hecho también reportó la llegada de la moneda a la sociedad ateniense.

Una de las escenas más representadas de Solón, donde se ve al político griego junto al rey de Lidia, Creso.

Tras dividir en clases sociales a los atenienses y para contentar en algo a los terratenientes, dispuso que solo las dos primeras clases tuvieran opción a ser elegidas, y elegir a los representantes de las magistraturas.

Leyes dirigidas al ámbito del derecho personal.

Las libertades individuales era uno de los principales campos de batalla de la sociedad ateniense, sobre todo en el ámbito familiar. Hasta las reformas de Solón la vida de los hijos pertenecían a los padres, los cuales tenían derecho a quitársela si era menester, evidentemente Solón lo prohibió. Pero no quedó ahí la cosa, además Solón prohibió la mendicidad entre los niños, uno de los recursos que tenían los progenitores, para el sustento de la familia. Además les impuso a los padres la obligación de educarlos en un oficio, y por último los nombró herederos de los bienes de sus padres para proseguir los negocios familiares.

Entre las leyes dirigidas a la vida social una llama la atención, a partir de aquel momento Solón limitó los gastos de los funerales entre los aristócratas griegos. El derroche de estos, a la hora del traspase de los difuntos, era una verdadera provocación para los más necesitados de Atenas.

La reforma de la constitución Ateniense.

Sin duda uno de los mayores logros de Solón, y que supondrá con el tiempo el acercamiento de los hombres a la política.

El número de miembros del arcontado hasta ese momento ocupado por tres hombres, los elevó a nueve. Estos se repartían las diferentes funciones, es decir la legislativa, la judicial, la administrativa, o la ejecutiva. Al arcontado solo podían acceder los Pentacosiomedimnos, estos eran elegidos por sorteo entre los presentados por cada una de las cuatros tribus del Ática.

Por otro lado  convirtió a la Eklesía en la asamblea por excelencia de la ciudad, en ella se reunían todos los ciudadanos del Ática varones, que habían prestado servicio en el ejército griego. Sin importar su posición dentro de la división social. Dicha asamblea se reunía asiduamente para decidir los asuntos más importantes de la ciudad, así como para la aprobación de leyes o la elección de los arcontes, ambos menesteres se realizaban a mano alzada.

La acrópolis ateniense, el centro de la vida en la cultura griega.

Un organismo que creó Solón fue La Bulé, contaba con 400 hombres elegidos entre las cuatro tribus, es decir 100 de cada una de ellas. Con la particularidad que el número de Eupátridas, no podían superar los 75, para dar más cabida a las diferentes clases sociales. Aunque su papel al principio no está del todo claro, hecho que ha llevado a dudar de que fuera una institución promovida por Solón, lo cierto es que fue una de las más importantes con los nuevos reformistas del siglo V aC., su función preparar las reuniones de la Eklesía.

La institución encargada de velar por los asuntos judiciales fue la Heliea. El verdadero símbolo de que la justicia pertenecía al pueblo de Atenas, ya que se trataba de una reunión de 6000 miembros elegidos mediante sorteo. Al mismo podía acudir cualquier ciudadano ateniense a exponer sus inquietudes, lo que supuso un medio de defensa de estos frente al antiguo poder que ostentaban los Eupátridas del Consejo del Areópago. Este último por cierto fue otro de los estamentos remodelados por Solón, ya que a partir de ese momento este consejo será accesible a todos los magistrados jubilados, y no solo a los Eupátridas como anteriormente.

Otros campos donde actuó la reforma de Solón.

Ciertamente Solón no se centró exclusivamente en la creación de una democracia, debía tener bien claro que sin un cierto bienestar esta no podía llegar a todos los estamentos de la sociedad.

Sus principales reformas también llegaron a la agricultura y a la ganadería. Hasta su llegada, el Ática estaba destinado a la pérdida continua de habitantes, dada la imposibilidad de alimentación, debido a la falta de terrenos agrícolas para la recolección de cereales. Para mitigar esta carencia básica en el consumo humano hizo cambiar progresivamente los campos de cereales, por otros de vid y olivos. En definitiva estos productos tenían un mayor mercado oriental, de ahí que sus intercambios por cereales, favoreció que los atenienses no tuvieran que abandonar sus territorios.

Uno de los aspectos más curiosos los encontramos en las disposiciones para favorecer la ganadería. Para solucionar las continuas perdidas de reses, le puso precio a la vida de los lobos, cada uno de los que fueran cazados tenía una contraprestación económica.

Moneda griega

Pero para que todo funcionara correctamente eran necesario medidas de peso y monedas estables, y en estas últimas, Atenas llevaba bastante desventaja respecto a otras zonas griegas, que ya acuñaban moneda mucho antes. Pero la decisión de Solón de empezar a distribuir las monedas de Atenas, con la lechuza y el olivo, y con excelente plata de las minas de Laurio resultó todo un éxito. Además de ello el reformador griego introdujo  el medimno para los sólidos, y el metreto para los líquidos como mediadas de peso y capacidad respectivamente, para aplicarlos a la nueva agricultura griega.

Clístenes uno de sus sucesores.

A modo de conclusión decir que Solón no es que dejará el paradigma democrático instalado en Atenas, todavía faltaba camino por recorrer. Pero logró dar al pueblo llano la voz necesaria para ejercer sus derechos.

Tras Solón, llegaron entre otros el tirano Pisístratro, que puso en valor las reformas de este en el campo de la economía, para convertir Atenas en una de las zonas más prosperas del mediterráneo. Tras el tirano, los Clístenes, Efialtes o Pericles mejoraron las disposiciones de Solón para convertir ahora sí, en el siglo V aC.,  a Atenas en el ejemplo democrático. El cual copiaron a su manera la gran potencia emergente del Mediterráneo, la República romana. Por todo ello podemos pensar que Solón fue el griego que inventó la democracia.

Más info:

Historia Universal II : el mundo griego, Pilar Fernández Uriel, Ed. Uned, 2007

Historia de los griegos, Indro Montanelli, Ed. Debolsillo, 2016

Imágenes: commons.wikimedia