El gran mosaico de pueblos prerromanos de la Península Ibérica (II)

Antes de entrar directamente a la cuestión que nos ocupa, debemos recordar algunos puntos del anterior artículo de esta serie.  El cual por cierto podéis leer completo en este enlace: pueblos-prerromanos

Como ya quedó dicho, el principal problema para el conocimiento de los pueblos prerromanos es la falta de fuentes escritas. Más si cabe en el espacio geográfico que nos ocupa hoy, ciertamente mientras los pueblos íberos tuvieron visitas continúas via mediterráneo, prácticamente durante el I milenio aC. Los pueblos celtas solo tendrán contactos importantes a partir del siglo III aC, de hay que no aparezcan con tanta frecuencia en la literatura de los clásicos. Tras este inciso entramos en materia.

Los celtas.

No está realmente claro el momento en que se produjo la entrada de este pueblo en la península ibérica. A pesar de ello la actual historiografía descarta la anterior visión que se tenía sobre su llegada, en forma de invasión. Hoy se conoce gracias a los registros arqueológicos que fue una sucesión temporal de penetraciones vía pirenaicas, de diversos grupos del centro y del este de Europa. Denominados comúnmente indoeuropeos. Los recién llegados portaban una lengua y etnia bien diferente a la íbera, e incluso entre ellos mismos no existía homogeneidad, como veremos a continuación.

Otro matiz a reseñar es la desmitificación de algunos aspectos sobre el mundo celta, que se han podido deducir en los últimos años. Ni fueron los que aportaron la metalurgia del hierro, o por lo menos de forma exclusiva. Ni tampoco la incineración, ya que esta existía previamente en la cultura de Campos de Urnas.  sobre esta coincidencia, aunque no quede demostrada la relación entre ambas culturas, esta, es muy probable.

Algunos aspectos generales.

Debido a la amplia extensión de la zona a la que nos referimos, se hace difícil generalizar. Pero todos los pueblos de los que hablaremos a continuación tenían unos aspectos comunes. Podemos empezar por su economía, basada principalmente en tres aspectos, la ganadería, la agricultura y la guerra, con evidentes regionalizaciones. En este primer punto ya podemos encontrar un aspecto que los diferencia de los íberos, la escasa importancia que se daba al comercio, aunque con algunas excepciones como veremos a continuación.

Recreación de un poblado celta

Otra de las diferencias con el mundo íbero fue su organización política, muy poco conocida, pero en todo caso alejada de los supuestos reyes íberos.  A lo sumo algún caudillo militar como veremos en el mundo lusitano, pero el resto pareció estar regido una especie de unidad suprafamiliar. Esta giraba en torno a tres colectivos, una joven aristocracia guerrera, un consejo de ancianos y las mujeres que se ocupaban de la familia y su manutención.

La forma de enterrar a sus muertos era la cremación, y el posterior enterramiento de la urna junto a los ajuares de guerreros, minoritarios en todo caso, y los ajuares domésticos mucho más habituales. Otra forma contrastada era el ofrecimiento del cuerpo de los difuntos, supuestamente guerreros,  a los buitres. Este aspecto ha levantado controversias sobre si eran los enemigos los que los ofrecían, o sus compañeros para elevar el alma del difunto al cielo. Por último destacar su religión politeísta, en torno a divinidades protectoras, infernales, guerreras y especialmente a la naturaleza.

La simbología es algo muy importante en el mundo celta, en este caso del trisquel celta

Ahora sí, tras esta introducción pasamos a conocer un poco mejor a este gran mosaico de pueblos celtas, los cuales poblaron casi dos terceras partes de la Península Ibérica. Los podemos separan en dos grandes grupos, uno al norte y el otro en el centro peninsular.

Los pueblos del norte.

Geográficamente nos referimos a todos aquellos pueblos en torno el mar Cantábrico. Por lo tanto las actuales, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y grandes zonas del norte de Castilla-León. Se trata de una zona de gran desfragmentación en la cual aparecen multitud de nombres, un caso similar a la zona norte de los íberos, donde cada comarca parece que busque su pasado diferenciador. Aún así los podemos diferencias en tres grupos principales y otros de menor transcendencia.

Galaicos.

En primer lugar nos iremos al puesto más alejado que encontraron los romanos. Como ya hemos dicho, sus nombres son interminables, por nombrar algunos, los Ártabros, los Quarquernos, los Gigurros, los límicos, los tamagunos, y así un amplísimo etcétera. Es de suponer que llegaron a estos lares en busca de la obtención de metales, como el oro y el estaño, no en vano Galicia está situada en la mítica ruta  a las islas Casíteridas.

Lo más conocido de estos pueblos es su hábitat, debido a la gran cantidad de yacimientos encontrados, que nos indica que pudo ser una zona muy  habitada. La denominada cultura castreña, con viviendas circulares de paja, cañas, barro y techos cónicos, las conocemos bien, ya que se han encontrado miles de ellas. Si al principio eran pequeños castros con unas decenas de casas, con el paso de los siglos fueron creciendo hasta adoptar algunos prácticamente la fisonomía de pequeñas ciudades, como por ejemplo Briteiros en el norte de Portugal, y Santa Tecla en la provincia de Pontevedra.

Yacimiento de Santa Tecla en la provincia de Pontevedra.

Un aspecto que no queda bien resuelto es su romanización. Conocidos por Roma desde el año 137 aC. con las expediciones de Décimo Junio Bruto. A pesar de ello dos siglos después, Estrabón los sigue considerados un pueblo escasamente civilizado. Además como provincia romana no aparece hasta los tiempos de Diocleciano, por lo tanto a finales del siglo III dC.

Astures.

Geográficamente los encontramos entre el mar Cantábrico y la línea del rio Duero, ocupando la provincia de Oviedo y algunas zonas de León, Palencia y  Zamora. Curiosamente reciben el nombre del actual rio Esla, denominado Astur los romanos. También existe gran diversificación de nombres, Orniacos, lugones, paesicos, entre otros.

El castro de Coaña, la cultura castreña en su máximo esplendor.

Su hábitat es muy similar al de sus vecinos galaicos, se han localizado grandes castros como por ejemplo Coaña, que pudo albergar cerca de 2000 personas. En ellos se han llevado a cabo unos estudios referentes a la relación organizativa, de las comunidades celtas del norte peninsular. A través de la epigrafía, conocemos la gran importancia que el parentesco familiar tenia para la distribución de los ciudadanos dentro de las aldeas.

Cántabros.

De nuevo nos encontramos ante una gran desfragmentación, pero que hicieron causa común ante el invasor romano, vendieron cara la derrota y fueron los últimos en caer ante Roma. Entre ellos encontramos, Tamaricos, ConiscosOrgenomescos, o Vadanienses, todos en un espacio geográfico que va desde el río Esla, al rió Deva, entre las provincias de Santander, Palencia y Burgos. Su principal sustento económico fue la ganadería debido en parte a las dificultades orográficas para la agricultura.

Es una zona donde la presencia de castros comienza a disminuir, así y todo la que se piensa que pudo ser su ciudad más importante, Amaya, fue un gran castro situado a más de 1.300 metros sobre el nivel del mar. De todas formas el registro arqueológico es menor que por ejemplo en Galicia.

La recreación de las Guerras Cántabras suelen ser habituales en las festividades de Cantabria.

Pero por contra los conocemos mejor por la fuentes escritas, es evidente, ya que que fueron los últimos en caer ante Roma. Aunque en este aspecto también subsisten errores, como la crónicas de Estrabón que nos presenta a los cántabros como una sociedad muy matriarcal. Es evidente que en una sociedad guerrera como fue esta, la principal actividad para el sustento familiar recae en la mujer. Pero la epigrafía demuestra un fuerte protagonismo masculino en la onomástica de los cántabros.

Otros pueblos del norte.

Siguiendo el recorrido por la cornisa cantábrica, encontramos otros pueblos de menor magnitud o menos conocidos. Como los Turmódigos, Nervios o Várdulos, todos ellos antes de llegar a la zona más oriental de los celtas. En ella hallamos un pueblo difícil de adscribir al mundo celta, pero también al íbero. Concretamente habló de los Vascones, con una lengua diferente a todas que sigue siendo motivo de controversia. El principal problema parece ser la escasez de fuentes antiguas, ya que no son conocidos hasta la llegada de los romanos, a los cuales por cierto no parece que pusieran mucha resistencia.

Zona Centro.

A pesar de la falta de rígidas fronteras, la zona centro de la península puede ser la mejor delimitada del mundo celta. Una serie de grandes pueblos que recibieron al invasor dispuestos a que no se quedara en este espacio geográfico. En el mismo, la historia a conocido a los grandes héroes de la protohistoria peninsular, desde los anónimos que prefirieron morir como numantinos, antes que vivir como romanos. Al conocido como rey de los hispanos por las fuentes romanas, a pesar de no pasar de ser un caudillo. Evidentemente estoy hablando de Viriato.

Antes de pasar a los más conocidos y con intención de que no se me olvide nadie, nombrar a los Túrdulos en la desembocadura del Duero,  a los Brácaros vecinos sureños de los Galaicos, ambos en tierras portuguesas, como los Conios que encontramos al sur. Por último destacar a los célticos asentados en curso del río Guadiana.

Celtíberos.

Uno de los pueblos más importantes a la llegada de los romanos. Asentados desde el siglo V aC. en torno a los ríos meseteños, Ebro, Duero, Tajo o Jalón.

A pesar de que la historiografía más antigua le asignó el papel de promotor de celtas e iberos, de ahí su nombre. Hoy en día existe un consenso muy generalizado sobre su origen celta, y además le asignan el papel de ser los más fieles a su pasado centroeuropeo, a pesar de su llegada a Iberia.

Conocemos el nombre de sus diversos pueblos gracias a las crónicas romanas, que los separan en dos grandes grupos. Al este del Sistema Ibérico encontramos a los Titos, a los Belos, y a los Lusones, además de tribus íberas como los Turboletas o los Lobetanos, a los que se les suelen asignar un componente celta. Mientras al oeste del mismo Sistema, encontramos a Pelendones, Arévacos y Berones, sin olvidar que algunos expertos incluyen a los Vacceos en este grupo, merced a sus continuos contactos.

Recreación de las murallas de Numancia en la entrada del yacimiento.

Su hábitat preferido los grandes Oppida celtas, destacan Tiermes, Numancia, Clunia o Segóbriga, todos ellos convertidos posteriormente en ciudades romanas importantes. Su economía principal estuvo basada en la ganadería, especialmente de consumo, pero sin descartar la agricultura. Además posiblemente fueron los mejores comerciantes entre los celtas, en especial de armas de hierro, donde demostraron ser unos expertos.

La arqueología nos ha demostrado sobradamente el punto anterior de autenticidad celta. Las urnas funerarias nos han desvelado una aristocracia guerrera, con cascos, espadas, escudos o fíbulas. Pero también una élite dirigente sin armas pero con objetos personales, como brazaletes y collares. También nos ha mostrado su religión politeísta, debido al hallazgo de piezas votivas con motivos diversos, como caballos, ninfas y arboles de la vida. También podemos señalar que el culto era al aire libre sin templos, ni santuarios.

Pero su virtud más reconocida fue su fuerte resistencia a la invasión romana, el episodio de la ciudad de Numancia es el más célebre de la historia.  Veinte años de asedio a la ciudad situada en las inmediaciones de la actual Soria, le costó a las legiones romanas para doblegar a los numantinos, que prefirieron morir antes de  convertirse en romanos. Aunque igual de cierto parece ser su gran servicio militar que los nuevos numantinos, posteriormente ofrecieron a romanos como por ejemplo a Sertorio.

Vacceos.

Geográficamente los podemos encontrar como vecinos de los celtíberos, en el área comprendida entra las provincias de Zamora, León, Palencia y Valladolid, además podemos afirmar que tuvieron una gran influencia de los primeros. En definitiva su principal fuente económica era muy complementaria con los Celtiberos, mientras estos tenían su predilección por la ganadería, los Vacceos se convirtieron en grandes productores de cereales. Hoy día la comarca de Tierra de Campos, sigue siendo considerada el granero de España, por lo tanto podemos asegurar que la tradición cerealista le viene de lejos.

La arqueología y las fuentes clásicas nos descubren un inicio de la celtificación a partir del siglo IV aC. Cuando los Vacceos abandonarán su tradicional forma de vida en los llanos y cerca de los ríos, por los tradicionales Oppida celtas, en alto y con estructuras defensivas. Pese a ello uno de los mejores ejemplos de ciudad Vaccea, es Pintia en la provincia de Valladolid, que atiende mejor a la primera descripción  de asentamiento básico en torno a la agricultura.

Ajuar funerario de tipo domestico hallado en el yacimiento de Pintia. Aunque puede ser representativo de todos los pueblos celtas.

Uno de los aspectos más destacado de los Vacceos aparece en las fuentes clásicas, concretamente a través de Diodoro de Silicia y Frontino.  Ambos lo denominan colectivismo agrario, es decir, entre las diferentes comunidades se repartían el trabajo y los beneficios a través de una especie de sorteo. Es uno de los primeros ejemplos de este sistema en la historia, aunque sigue levantando suspicacias sobre su verdadero alcance.

Por último destacar que a pesar de ser considerados como excelentes agricultores, la guerra también está presente en este pueblo, buena muestra de ello son los ajuares de armas localizados.

Lusitanos.

Para comenzar con ellos, es preciso hacer un inciso, a pesar de ubicarlos entre los pueblos celtas, los expertos lo sitúan como un pueblo indoeuropeo que entró en la península en el mismo espacio temporal que estos, pero no son considerados como celtas. Los localizamos entre la cuenca baja de dos ríos, el Tajo y el Guadiana, por lo tanto en el actual Portugal. Sus principales ciudades se convertirán en las más representativas ciudades romanas, como por ejemplo Coimbra y Conínbriga.

Monumento a Viriato en la localidad portuguesa de Viseu

Su principal fuente económica fue la ganadería, especialmente la porcina, la ovina y la equina. Este punto entronca directamente con una de sus mejores cualidades, ya que son considerados como los mejores jinetes de la Iberia. Esta habilidad les llevará a ser uno pueblos mejor preparados para luchar contra los romanos.  Una aristocracia guerrera, que podemos conocer gracias a sus cultos principales, a la Diosa Bandua o la Diosa Epona. Dicha aristocracia estaba regida por una especie de caudillos, el más conocido de todos el gran Viriato, según los romanos el rey de Hispania, hasta su muerte por traición en plena lucha contra el invasor romano.

Vetones.

Arqueológicamente se les conoce como Cogotas II o bien como la “Cultura de los verracos”, debido a las extrañas figuras zooformas localizadas en su contexto geográfico. Como sus vecinos los lusitanos son considerados indoeuropeos pero no celtas. Se distribuyen en un espacio geográfico poco definido y sujeto a diferentes influencias. Aunque su núcleo principal lo ocuparían las provincias de Cáceres, Ávila y Salamanca. Su hábitat preferido fueron los Oppida de tradición celta, poblados elevados desde dominaban los ríos, con casas rectangulares. Uno de los mejores ejemplos lo encontramos en Salamanca, el cerro de San Vicente.

Su economía pudo ser una  de las más diversificadas del mundo celta. A pesar de que la principal fuera la ganadería, tanto la agricultura, como el comercio a través de la Via de la Plata pudieron tener aportes muy significativos.

Altar de Ulaca, se ha especulado mucho sobre los sacrificios humanos entre los Vacceos, previa llegada de los romanos que incluyen este hecho en sus narraciones.

Uno de los aspectos de este pueblo que mejor se han estudiado son sus necrópolis, que han dado unos resultados muy significativos. Los ajuares localizados los podemos separar en tres tipos principales; Los guerreros con fíbulas y armas, los femeninos con collares y broches, y por último unas urnas más pequeñas que debían contener restos de niños. Al ser hallados varios de ellos juntos y mezclados los expertos han deducido un fuerte componente suprafamiliar, es decir convivencia de varias familias juntas.

Carpetanos.

Otra vez nos encontramos ante un espacio geográfico poco definido.  A este pueblo se la ha asignado La Mancha como centro difusor de su cultura, la cual tenía grandes influencias de los vecinos. Su posición entre Celtiberos e íberos Carpetanos le reportó esta diversidad.

Su economía principal fue la agricultura, pero también explotaron el comercio, gracias a los contactos antes relatados. Sus ciudades fueron de las más importantes del mundo celta, se hallaban en zonas de control de las rutas y estaban fuertemente fortificadas. Para encontrar algunos ejemplos debemos acercamos a Toledum o al Complutum.

Como el resto del mundo celta, la guerra ocupó un lugar destacado, es conocido su amplio desgaste para controlar a los cartagineses, antes de la llegada de los romanos.

Pátera de Titulcia, elemento usado en las ceremonias religiosas de los Carpetanos, claramente exportable a otros pueblos celtas.

Hasta aquí el viaje a través de dos capítulos por la multitud de pueblos prerromanos. Como en el primer capítulo, os animo a completar cualquier información que creáis necesaria en el apartado de comentarios. Posiblemente esta es la parte más desconocida de nuestra historia, y por los tanto abierta a múltiples reinterpretaciones.

Mas info: Gonzalo Bravo, Nueva historia de la España Antigua, Ed. Alianza, 2011

Imágenes: commons.wikimedia   flickr

3s comentarios

      1. Hola de nuevo, después de comprobar un par de fuentes, mis dudas continúan.
        Por una lado, Gonzalo Bravo, de la Complutense de Madrid, asigna a los gigurros dentro del espacio geográfico de los pueblos galaicos, en la zona comprendida entre O Caurel y Ponferrada.
        Por otro lado Narciso Santos Yanguas de la Universidad de Oviedo, basándose en fuentes clásicas de Plinio y Ptolomeo, nos los presenta como un pueblo Astur, en torno a la región montañosa de Orense donde nace el rio Támega.
        ¿Quién tiene razón? Desde mi humilde punto de vista como aprendiz de todo, posiblemente los dos. En definitiva no parece que existan grandes diferencias entre los celtas galaicos y astures, más allá de la posterior romanización, que se encarga de asignarles una región administrativa u otra según los intereses romanos. Y posiblemente en la actualidad, parece que todos busquemos espacios diferenciadores, pese a que no existieran hace más de 2000 años.

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