El gran mosaico de pueblos prerromanos de la Península Ibérica (I)

En el año 218 aC. los romanos desembarcan en Ampurias,  al principio su intención es la lucha contra su gran enemigo Cartago. Pero sus planes cambiaran  tras la victoria ante estos,  ya que será cuando decidan modificar su planteamiento inicial y quedarse en la Península Ibérica. Así que durante los dos próximos siglos se llevará a cargo la romanización, para unos, y la ocupación para otros de Iberia, nombre acuñado para la península por los primeros griegos. Finalmente en el año 19aC. y tras la victoria en las guerra cántabras los romanos se harán con el mando de toda la Península Ibérica.

Ethnographic Iberia 200 BCE-es.svg

Tanto en los momentos previos a la llegada de las legiones romanas, como en las guerras contra estos, e inclusive tras las mismas. La Península era un gran mosaico de pueblos, realmente un verdadero rompecabezas para los historiadores o para los aficionados a la historia. A través de estas líneas vamos a intentar  resumir y mostrar los principales actores de la denominada protohistoria de España.

Un problema de fuentes y registros.

Es cierto que no existe un gran registro arqueológico de la época protohistórica, aunque desde hace unos años los avances son continuados. Pero el principal problema reside en la falta de registro escrito, las lenguas ibéricas a pesar de que hoy día son conocidas e incluso entendidas, no se pueden leer. Dicho de otra manera, estas lenguas están faltas de estructura sintáctica, pero además la mayor parte del registro encontrado son textos breves y gran cantidad de restos epigráficos.

Por lo tanto nos debemos dejar guiar por los denominados textos clásicos, es decir los griegos y romanos. Pero aquí surgen varios inconvenientes: por ejemplo los conocimientos más primitivos llegan de Rufo Festo Avenio, un autor del siglo IV dC. que nos retrata en su “Ora Maritima” la cornisa Cantábrica del siglo VI aC.  Es evidente que se pueden tener ciertas dudas acerca de la veracidad, tras cerca de diez siglos de diferencia.

Astrabón en su ciudad natal Amasya (Turquía)

Los otros grandes referentes para el estudio de la Península serian los griegos Polibio y Estrabón, que con un siglo de diferencia relataron la conquista de los romanos de la Iberia. Aquí las dudas residen en la imparcialidad, mientras los pueblos más cercanos a las costas son los más avanzados, debido a sus contactos con griegos, púnicos o romanos. Los pueblos de interior son poco más que unos bárbaros tanto urbanísticamente como culturalmente. Dicho esto, se hace evidente que la visión de los clásicos de todos estos pueblos prerromanos, podemos pensar que está bastante distorsionada.

El siguiente problema,  ¿cómo los clasificamos?

Este es otro de los quebraderos de cabeza para los historiadores. Uno de los primeros motivos para  su clasificación reside en su nivel de culturización, es indudable que recordemos el punto anterior, para comprobar estos problemas.  Como ya hemos comentado los pueblos más cercanos a las costas, especialmente mediterránea, tuvieron contactos con fenicios, griegos o púnicos. Su forma de vida se centro más en el urbanismo y el comercio. Mientras los pueblos del interior seguían en un proceso de culturización cuando llegaron los romanos.

Otra forma de clasificarlos, que también ha levantado controversias, es mediante las diferencias étnicas. En este apartado algunos expertos han llegado a separar a los habitantes prerromanos de la Península en cuatro grandes grupos: los celtas, los iberos, los celtiberos y los lusitanos.

Aunque lo más correcto hoy día parece ser separarlos en dos grandes grupos: los íberos y los celtas, también denominados indoeuropeos. Las principales diferencias podíamos buscarlas en la lengua, a pesar de diferentes dialectos, la raíz de las lenguas íberas y celtas son diferentes. En segundo término encontramos  la forma de enterrar a los suyos. Mientras los íberos se decantan principalmente por la inhumación, aunque con excepciones como las incineraciones en el Levante. Los indoeuropeos prefieren la incineración.

Tras esta introducción podemos pasar al conocimiento de los diferentes pueblos prerromanos.

Los íberos.

La dama de Elche, el recuerdo íbero más conocido.

 

Alrededor del VIII aC. y sobre un sustrato de las poblaciones indígenas, con gran influencia de fenicios y griegos, comienza el denominado periodo de iberización.  Desde los pirineos de Cataluña y hasta el estrecho de Gibraltar, encontramos múltiples pueblos con unas ciertas costumbres en común. Una de ellas estar regidos por una especie de reyes, en pequeñas tribus, que crecen al son del comercio con el mediterráneo. Todos ellos con una legua común, aunque poco conocida y que serán absorbidos rápidamente por la romanización.  A pesar de las cosas en común podemos diferenciar tres grandes zonas.

Zona Sur.

Sin duda la más desarrollada tanto urbanísticamente como culturalmente a la llegada de los romanos, ocuparía la actual Andalucía y sus zonas de influencia.  En ella y junto al pueblo de los Mastienos, ubicados cerca de Cartagena y que se encontrarán con las huestes de Cartago, hallamos a tres de los principales pueblos prerromanos.

Los turdetanos, para Estrabón los más avanzados culturalmente, en realidad eran los herederos de la que se piensa fue la primera civilización hispana, la Tartésica. Por lo tanto pudieron coger de estos la forma política en torno a los reyes apoyados por alguna especie de nobleza.  Su posición geográfica la podemos buscar en torno a las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz, pero con grandes influencias en sus alrededores. La  económica de este pueblo se basaba en la agricultura y el comercio. La urbanización del territorio, pudo surgir tardíamente, pero con gran celeridad, ya que existen varios restos arqueológicos de grandes Oppidum, como los de Ilipa en Alcalá del Río, o Carmo la actual Carmona. Finalmente destacar la Urso íbera, en la actual Osuna, que nos ha dejado grandes vestigios culturales.

Guerreo íbero de Osuna, con falcata incluida.

Los Bastetanos, ubicados en la zona más oriental de Andalucía. Algunos autores los colocan junto a los Bástulos, en un principio estos últimos ocuparan la zona litoral de la actual Granada con grandes contactos con los fenicios. Mientras los primeros se localizan en la denominada hoya de Granada. Ambos pueden recibir el nombre de la ciudad íbera de Basti, la actual Baza. Su magnífica posición geográfica les llevará a dominar el comercio del mediterráneo con el interior, lo cual proporcionará grandes riquezas a la clase aristocrática. Buena cuenta de ello son los ricos ajuares y la pieza más célebre de este pueblo, la Dama de Baza.

La Dama de Baza, expuesta en el MAN de Madrid.

En torno al curso alto de Guadalquivir encontramos a los Oretanos. Reciben el nombre del yacimiento de Oreto, situada entre las localidades de Ciudad Real y Valdepeñas. El principal motor de su economía fue la explotación de los metales de Sierra Morena.  A parte de Oreto, se han localizado otras grandes ciudades fortificadas, como Obulco en la actual Porcuna, y especialmente Cástulo, en Linares, que posiblemente fuera  la capital de los Oretanos. Además esta última es conocida por sus grandes contactos con el general cartaginés Aníbal, el cual se casó con la princesa local Himilce, lo que ha suscitado diversas leyendas.

Himilce en Baeza, la princesa íbera.

Zona Central.

Para conocer estos pueblos debemos dirigirnos al Levante español y su área de influencia especialmente en la actual provincia de Teruel. Posiblemente estemos ante una de las zonas más influenciadas por la cultura púnica, a pesar de no tener un claro registro de datos, se piensa que muchos guerreros íberos de esta zona combatieron con los ejércitos de Cartago en virtud de mercenarios.

Son varios los pueblos de los que se tiene constancia, en primer lugar podemos nombrar a los Ilercavones en la zona del Maestrazgo.  Los Turboletas en la provincia de Teruel, aunque sobre estos algunos autores los identifiquen con grupos celtíberos. Por último, antes de pasar a los dos más importantes, los Lobetanos en la zona de Albarracín que posiblemente junto a los Turboletas fueron dos de los pueblos más activos en las filas púnicas.

Junto a estos, encontramos a los dos pueblos más representativos de esta zona. En primer lugar debemos hablar de los Edetanos, ocuparían prácticamente la totalidad de la provincia de Valencia, debió ser una zona dedicada a la agricultura, la ganadería y la pesca. Además podemos pensar que fue una de las zonas más pobladas del Levante, debido al gran número de yacimientos localizados. De uno de ellos, Edeta,  situado cerca de Liria recibe este pueblo el nombre. Pero la cuidad Edetana que más evidencias históricas nos ha dejado es la actual Sagunto, la Arse íbera asediada durante ocho meses por el general cartaginés Aníbal en su camino a Roma. Este punto es considerado uno de los detonantes de la Segunda Guerra Púnica.

Recreación de la ciudad íbera de Edeta, en el yacimiento del Tosal de San Miguel.

El otro pueblo más conocido  fueron los Contestanos, que ocuparon la provincia de Alicante, extendiéndose a las colindantes de Murcia y Albacete. La historiografía nos lo presenta como los herederos en esta zona del comercio mediterráneo ejercido por fenicios y griegos. Por la tanto debieron tener grandes contactos con los vecinos, tanto del norte, los Edetanos, como del sur Bastetanos, Oretanos y Turdetanos. Esto les pudo valer en convertirse en ricos comerciantes que nos han dejado los dos vestigios íberos más  populares de la península. En concreto el momento funerario del Pozo Moro, y la Dama de Elche. Pero como hemos empezado comentando, en este punto dedicado a la zona central, los íberos del Levante debieron ser un pueblo acostumbrado a la guerra, buena prueba de ello es la figura del guerrero íbero de Mogente.

El guerrero de Mogente.

Zona Norte.

Se trata de la zona íbera más fragmentada, ya que ella encontramos multitud de gentilicios dejados por las fuentes clásicas. Geográficamente podemos encuadrar a estos pueblos en la zona de Cataluña y la provincia de Huesca, con la extensión hacia el interior a través del valle de río Ebro. Al intentar sintetizarlos todos da la impresión de que cada comarca actual busqué su punto diferenciador. Pero en realidad todos pudieron seguir patrones comunes en pequeñas comunidades agrícolas regidas por una especie de noble.

De muchos de ellos solo conocemos el nombre, nombres que por cierto, de una forma u otra como veréis han llegado a nuestros días. En torno a la actual Barcelona encontramos a los Laietanos, en la plana de Vic a los Ausetanos, en la de Berga a los Bergistanos, los Andosinos en la actual Andorra, o los Lacetanos en la comarca de la Jacetania al norte de Huesca. Como vemos la lista podía ser interminable, pero de todos, dos son los más representativos de la zona.

En primer lugar los indigetes, pueblo íbero que se sitúa en la actual provincia de Gerona. Deben su nombre a su capital Indaka, la cual no se sabe con certeza su localización, aunque algunos vaticinan que pudo ser su yacimiento más representativo, el poblado de Ullastret. Este pueblo íbero también es señalado como uno de los primeros en acuñar moneda, es evidente que su contacto con la colonia griega de Ampurias pudo ser el motivo. Por último destacar los espectaculares emplazamientos de algunos de sus poblados, como el del Castell, cerca de la localidad de Palamós.  Su emplazamiento sobre un promontorio rocoso le da un amplio campo de visión de la costa, además de servirle como sistema defensivo.

Yacimiento del poblado íbero del Castell

Por último destacaremos el pueblo íbero de los Ilergetes. Su localización en las tierras regadas por los ríos Cinca y Segre, provincia de Lérida,  les permitieron ser uno de los principales focos de producción de cereales en el mundo íbero. De este hecho ha quedado constancia en los múltiples silos que han sido localizados en su territorio. Pero también, según las fuentes romanas conocemos que estaban regidos por un “regulo”, forma de designar a los jefes o reyes de los estos pequeños grupos aristocráticos guerreros. Uno de estos reyes Indíbil, sale en las fuentes clásicas como uno de los principales problemas que los romanos encontraron en este territorio. El motivo sus continuos  pactos  tanto con Roma, como Cartago, con el único fin de defender los intereses de su pueblo. Por último destacar que en el territorio de los Ilergetes se localizó a finales del siglo XX, uno de los mejores sistemas defensivos iberos, en el poblado íbero de los “Vilars de Arbeca”. Una espectacular muralla con más de 2.700 años de historia, y por lo tanto heredada por los iberos de culturas anteriores.

Panorámica del yacimiento del “Vilars de Arbeca”.

Para terminar y como ya he comentado la protohistoria de la Península Ibérica sigue siendo motivo de continuas revisiones. Por lo tanto el tema abordado aquí puede ser motivo de diferentes puntos de vista, de todos ellos se aprende algo. Por lo que os animo, más que nunca, a usar debidamente el apartado de comentarios situado al final del texto. Además de emplazaros al capítulo 2 de esta serie que intentaremos sintetizar el mosaico de pueblos celtas.

Mas info: Gonzalo Bravo, Nueva historia de la España Antigua, Ed. Alianza, 2011

Imágenes: commons.wikimedia

2s comentarios

Deja un comentario