Peña Amaya, la enigmática resistencia de los cántabros ante Roma.

Nos dirigimos al extremo norte de la llanura burgalesa, para acometer la subida a la Peña Amaya, situada a escasos 2 km del pueblo con el mismo nombre. Nada más llegar a la enorme planicie desde la cual se divisa la llanura en cuestión, cualquier amante de la historia puede darse cuenta que sus pies se hallan sobre un lugar de profundas historias.

Desgraciadamente una vez más, nos encontramos ante uno de aquellos lugares que necesitan urgentemente una actuación arqueológica que sigue sin llegar. En palabras del vigilante del lugar, un vecino de Amaya criado a las faldas de la enigmática peña: “según la junta de Castilla de León, tras la puesta en valor de Clunia el siguiente de la lista es Amaya”. Es evidente que todos seguimos esperando que la promesa se lleve a cabo, para poder desvelar algunos secretos que el yacimiento puede esconder.

Peña Amaya desde la distancia, imponente.
Peña Amaya desde la distancia, imponente.

La historia de Peña Amaya.

Es en este punto donde el adjetivo introducido en el título del artículo, “enigmática”, tiene su razón de ser. Sin haber encontrado indicios en las fuentes clásicas de los sucesos acontecidos, se la ha dotado a Peña Amaya de un halo de capitalidad del mundo de los cántabros. Sin duda el lugar merece la pena para ostentar el título de “capital de los cántabros”, es fácil imaginar las dificultades de cualquier ejército, incluso el que dirigió el emperador Augusto a partir del año 25 aC., decidido a acometer la conquista definitiva de la Hispania Romana. Pero supuestamente el castro de Amaya cayó ante las legiones dirigidas por el primer emperador romano, tras lo cual estos arrasaron el resto de los reductos cántabros, hasta conquistar definitivamente todo su territorio entre los años 19-16 aC.

El desdibujado castro cántabro de Peña Amaya., (con sus vistas)
El desdibujado castro cántabro de Peña Amaya., (con sus vistas)

Hasta que no surjan nuevos indicios, es fácil que queden dudas del proceso de romanización de los cántabros, ya que son muy escasos los restos arqueológicos que se tienen en la actual Cantabria de este periodo. Este aspecto es asimilable a nuestra protagonista de hoy. Ya que a pesar de encontrarse diferentes monedas e inscripciones del paso de la cultura romana por Peña Amaya, y conociendo  que su nombre aparece en una inscripción del siglo III dC., como punto de paso  de la Legión VII Gémina en el viaje entre León, su establecimiento,  y “Portum Blendium” en la actual Suances, las dudas persisten. Permitirme que me una a los que piensan, que dicha romanización se llevó a cabo, pero de una forma menos concluyente que en el resto del territorio peninsular.

Un aspecto que nos puede llevar a pensar de esta forma, es uno de los episodios que tuvo lugar a finales del siglo VI. En aquellos momentos gran parte de la Península Ibérica estaba en manos de los sucesores de los romanos. Los visigodos con el rey Leovigildo a la cabeza vuelven a infringir una nueva derrota a los cántabros en Peña Amaya. Este aspecto que nos viene relatado en las crónicas de Juan Bíclaro, el cronista godo, nos puede llevar a pensar que los cántabros debieron mantener una especie de independencia de la Hispania Romana. Si no hubiese sido más lógico que actuaran junto a los visigodos, en su lucha contra los Suevos,  y no al contrario como sucedió.

Pero tras la victoria de Leovigildo y la incorporación de los primeros cristianos a la comunidad cántabra, como queda presente en el cercano valle de Valderredible a partir de principios del siglo VII, la situación de Amaya volverá a suscitar las iras de un nuevo rival.  Los musulmanes que a partir del año 711 acaban con el poder visigodo y arrasaran nuevamente el enigmático enclave cántabro. Este parece ser que se convirtió en uno de los últimos refugios de la nobleza visigoda, llevados allí por las facilidades defensivas del lugar. Pero fue en vano, los árabes arrasaron Peña Amaya en el año 712.

Restos de los refuerzos de una muralla de Peña Amaya
Restos de los refuerzos de una muralla de Peña Amaya

Aun así la historia de este estratégico enclave no  cayó en el olvido, siendo determinante en el nacimiento del Reino independiente de Castilla y baluarte de “la reconquista cristiana”. En lo más alto de la cima se construyó un castillo, del que desgraciadamente no han quedado grandes muestras. Finalmente en el siglo XIV Peña Amaya es abandonada a la espera de que algún día la arqueología nos revele sus secretos.

La Arqueología en Peña Amaya.

Son muy escasas las actuaciones arqueológicas que se ha llevado a cabo en Peña Amaya. A parte de los indeseables expolios sufridos, dos principalmente han sido los trabajos arqueológicos acometidos en la zona. El primero de ellos a finales del siglo XIX, a cargo del equipo dirigido por Romualdo Moro. Al que debemos sumar más de un siglo después, a principios del XXI, otro en este caso dirigido por Javier Quintana. A ambos en palabras nuevamente del vigilante de Peña Amaya, habría que sumar los recientes estudios con georadares acometidos hace un par de años, por expertos de la Universidad del País vasco.

Con la excepción de este último, del cual aparentemente seguimos esperado resultados, los diferentes hallazgos dan señales de una larga ocupación en Peña Amaya. Concretamente el altiplano burgalés ha sido habitado desde antes del siglo X aC., hasta aproximadamente el siglo XIV.

A modo de resumen, se han localizado una espada de lengua de carpa y una hacha de talón, ambas asignadas al periodo del Bronce final. Ambas podían estar en consonancia con las murallas ciclópeas, que se observan en las faldas del monte donde fue levantado posteriormente el castillo medieval.

Zona alta de Peña Amaya.
Zona alta de Peña Amaya.

De época cántabra destacan los hallazgos de diferentes partes de la indumentaria de estos habitantes prerromanos. Entre otros, fíbulas, o cinturones, así como diversos denarios ibéricos que denotan un claro intercambio con la cultura mediterránea.

Pero de la época que más restos se han hallado es de la romana, eso no quiere decir que no genere dudas.  La ocupación pudo ser  inmediata tras la conquista de los territorios cántabros, pese a ello no podemos afirmar que existiera una gran contienda en el año 25 aC. , ya que no existe ningún tipo de indicio. Lo que sí que existen son restos de construcciones romanas aunque de muy baja calidad, y en ningún caso se han hallado los tradicionales edificios de esta cultura. Es posible que dichas construcciones dieran cobijo a cántabros sometidos a una autoridad local romana, las estelas funerarias halladas denotan el paso de esta clase dirigente. Hay que destacar que los objetos hallados en Peña Amaya  no demuestran una gran ocupación romana. En definitiva son algunos restos de cerámica sigilata, y monedas de diversos periodos, desde Augusto a Constantino. En definitiva las especulaciones sobre Peña Amaya llevan a considerarla un punto de control de la vía que unía Pisoraca (Herrera de Pisuerga), sede de la Legión IV Macedónica, con Julióbriga la ciudad más importante que los romanos construyeron en territorio cántabro.

Destacar un último aspecto del campo arqueológico, ya que curiosamente o por motivo de los expolios, los restos visigodos y medievales brillan por su ausencia. Pero es aquí donde las fuentes escritas, nos dan como hemos visto antes, las principales evidencias para conocer la presencia de cristianos y musulmanes disputándose Peña Amaya.

La visita a Peña Amaya.

Destacar en un principio que es gratuita, se puede acceder a 300 m de la entrada al yacimiento con vehículo, por una pista que aunque sea de tierra está en buenas condiciones. Si tenéis la suerte de encontraros con el vigilante, no dudéis intercambiar unas palabras con él, es un gran conocedor de la zona y de la historia de Peña Amaya.

La subida a Paña Amaya, perfectamente bien indicada
La subida a Paña Amaya, perfectamente bien indicada

Sobre la montaña se siente la emoción de estar en un lugar importante de la historia, sus enormes vistas hacia la llanura burgalesa, así nos lo hacen intuir. Pero los restos que podemos encontrar en nuestra visita son muy escasos a la espera de la intervención arqueológica. Algunos restos amurallados, o una de las entradas excavadas en la piedra y que es denominada la “trinchera”. Así como visitar los escasos restos del supuesto castro cántabro que pudo llegar a tener cerca de 42 ha. La visita se puede completar con la ascensión a la peña donde se construyó el castillo medieval.

Hasta aquí la historia de un lugar que necesita que reivindiquemos la necesidad de una actuación urgente. Una montaña que puede contener restos importantes para conocer mejor la historia desde los pueblos prerromanos, hasta la Baja Edad Media, y por supuesto algún indicio de las guerras cántabras. Además hay que darse prisa, ya  que a pesar de los esfuerzos de sus vecinos, con su vigilante a la cabeza, sigue en el punto de mira de los expoliadores de Patrimonio histórico.

Más info:

ifc.dpz.es

regiocantabrorum

  1. en verdad solo falta poco para que esta info sea perfecta, hace falta coordenadas geograficas, que un invidente pueda escuchar formato de audio, y un mapa geografico que aporta mayor lucides, aunque no puedo quejarme de que es un blog espectacular, pero seria mas incluyente que se pueda tener un audio a mano para que sea escuchado en formato MP3, el texto en audio para que se amplie mas este maravilloso proyecto.

  2. Mi abuelo y mi padre me han llevado desde niña a la Peña Amaya (grandes recuerdos), me han contado su historia con emoción y cierta tristeza por miedo al olvido. Hoy mi hija de 13 años ha vuelto de pasar sus vacaciones en el pueblo (desde Málaga), y como no, no ha faltado a su cita a la peña Amaya con su abuelo. La tradicion sigue, no olvidamos…y agradecemos que alguien mas le dé difusión. Me he emocionado. Gracias.

    1. Fantástico Laura, que tu padre siga durante muchos años lo que hacía el suyo, y ya sabes, cuando sea necesario tomarle el relevo. Peña Amaya parece un lugar mágico, es cierto que no sabemos a ciencia cierta lo que allí sucedió, pero la mejor forma de recordarlo es la que hace tu familia. Me encanta lo que me acabas de contar, GRACIAS!!!!

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