Cinco consejos para una visita barata a Berlín.

Los consejos viajeros no son mi fuerte, pero el perseguir la historia me ha llevado a visitar Berlín 3 veces, por lo que a “base de palos” se aprenden cosas:

Lo primero que hay que decir es que Berlín es una de las ciudades europeas más económicas para visitar. Partiendo de esta premisa, mi intención es comentar las cosas que a mi parecer hacen que la visita a Berlín sea más accesible a cualquier bolsillo. Aunque todas ellas son muy obvias, en mis  visitas a Berlín he comprobado como a veces hace falta recordarlas.

1.Alojamiento.

Aquí hay que tener muy presente los nuevos Hostels que pueblan la ciudad, ya que son bastante nuevos en su mayoría. Debemos tener en cuenta que una gran parte de ellos poseen habitaciones de diferentes capacidades e incluso con baño privado, por lo que alojarse en ellos te ofrece las comodidades de un hotel a precios más reducidos, con lo que nos aseguramos estar más cerca del centro de la ciudad a un precio más asequible.  Existen muchos y se pueden reservar en las páginas habituales. Pero sin duda y teniendo muy en cuenta reservar con tiempo, recomiendo el siguiente:

http://www.plushostels.com/en/plusberlin

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Hostel Plus Berlín, en al última visita en diciembre de 2016

2. Comida.

En este apartado si que se puede ahorrar, a pesar de lo comentado, que no es caro comer en Berlín. Esto tiene una causa; el berlinés no suele cocinar, una gran mayoría comen fuera de casa, por eso la ciudad esta muy preparada. Puedes comer cualquier plato por unos 10€, eso sí vigilando no meterse en los sitios más turísticos, pero eso es evidente. Pero si de verdad queréis comer económico hacer caso una vez más de la frase “donde fueres haz lo que vieres“. La mayoría de berlineses comen en las estaciones, sin ir más lejos un desayuno para tres 7€, además si no tenéis problema podéis prepararos unas cena rápida para tres por 10€, como esta:

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3. Bebida.

Aquí ya entramos en uno de los apartados más curiosos de Berlín. Rápidamente observareis que; “es más barata la cerveza que el agua“. Obvio, como todo mercado existe la oferta y la demanda, fuera tópicos es cierto, en un restaurante mediano te pueden cobrar 3€ por una cerveza y 5€ por un agua. Pocos consejos caben cuando hay sed, sobre todo en verano, pero se puede ahorrar un buen pico comprando las botellas de agua en los supermercados alemanes, no confundir con las típicas tiendas 24h que allí también existen. Y sobre todo tener en cuenta algo que no os dirán, sino tenéis suerte; por cada botella de plástico te cobran una tasa de 25 céntimos, que son devueltos solo a través de unas maquinas alojadas en los supermercados alemanes. Son muy similares a esta:maquina-de-reciclar-botellas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4. Trasporte público.

Otro de los campos curiosos en Berlín (no se, si al resto de Alemania), no existe ningún tipo de barreras para entrar o salir de un metro, de un tren, de un autobús, etc. Pero es imprescindible viajar con el correspondiente billete y sobre todo que este sellado, hay revisores (no es habitual verlos), pero como te cojan viajando sin billete las multas son muy importantes. En el transporte público de Berlín existen tres zonas, A, B y C, ´por la diferencia de precio, sin pensarlo coger la denominada ABC, que incluye las tres. Las maquinas están en varios idiomas incluyendo el español, lo cual facilita la compra. Mi consejo; coger el billete de grupo ABC (cubre hasta 5 personas viajando juntas, por un precio de 17,60€) cuando un individual sale sobre los 7€ )por lo tanto a partir de tres personas, ya es rentable).

billete

5. Visitas guiadas gratis.

Este apartado es entrecomillado, me explico: Hay muchas empresas, que ofrecen los denominados “Free Walking Tour”, de todas ellas me quedo con esta:

http://www.berlin-tours.es/

Lo ofrecen gratis, porque esta comprobado que al final de la visita “las propinas” cubren el pago de pago del servicio, ¿quién no va a dar mínimo 5€? y si realmente quedas contento que es una mayoría acabas abonando los 10€. El problema de estos tours es su masificación, son grupos mucho más grandes que los denominados de pago y realmente acabas pagando lo mismo. Por lo tanto aquí va el consejo: me encantan los tours de esta empresa y por 10€ tienes el básico de Berlín y por poco más otros:

http://visitasguiadasberlin.com/

Su nombre en Vera Tours, van de color rojo y su punto de encuentro es bajo el Reloj del Mundo en Alexanderplatz.

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Jose Mari Escalante.

Potsdam, caminando por la ciudad que cambió la historia de Europa.

Potsdam, capital del estado de Brandeburgo, es una bella ciudad al lado de Berlín.  Pero asimismo su visita es de especial interés para todos los amantes de la historia moderna y contemporánea. Ya que sus grandes parques y jardines, además de un magnifico escaparate para la práctica de los más diversos deportes, han sido testigos de algunos de los episodios más importantes de la historia de Europa en los siglos XIX y XX.  A través de esta y caminando, que es como mejor se conocen las ciudades, os quiero presentar algunos de ellos.

Antes de comenzar unas pequeñas recomendaciones. Como observamos en el mapa es un paseo de de poco más de 7 km totalmente planos y acto para cualquier persona mínimamente acostumbrada a caminar. Con cualquier calzado deportivo cómodo lo podéis hacer, la primera parte del recorrido por tierra y la segunda por asfalto. Si empezáis a media mañana, tener en cuenta dependiendo del tiempo climatológico, coger cualquier “picnic” para comer en el parque por el que pasa la ruta. Sino es factible ir a comer a la segunda parte del recorrido en el que encontraréis restaurantes y puestos de comida rápida para todos los bolsillos.

Aunque es una caminata para cualquier época del año, (vigilar en pleno invierno con las nevadas y hielos de la zona), es recomendable en verano para un chapuzón, en otoño para contemplar los bosques caducifolios  y en primavera con la floración.

Para llegar al principio de la ruta, desde el centro de Berlín , lo mejor es coger el  transporte público. En concreto las líneas S5 y S7 del metro, que nos dejaran en la estación de Wannsee.  Nada más salir de la estación coger el autobús 316 que nos dejará tras cuatro paradas al borde del puente Glienicke, el comienzo de la ruta. 

La vuelta también en metro, linea S5 y S7 que podemos coger en estación principal de Potsdam Hauptbahnhof.  Desde la cual también salen trenes, pero es más aconsejable el metro, por combinaciones al llegar a Berlín y prácticamente igual de rápido.

Principales escenarios de la ruta.

Puente de Glienicke, “puente de los espías”.

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Desde el siglo XVII, punto de paso entre la ciudad de Berlín y Potsdam, el actual puente se construyó en 1907, aunque tuvo que ser reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial. Es a partir de ese punto de la historia cuando se convierte en uno de tantos símbolos de la Guerra Fría, ni para la reconstrucción se pusieron de acuerdo las potencias occidentales y orientales. Hoy día todavía existen las huellas de esas disputas, si os fijáis la parte occidental esta de un verde más intenso que el de la parte oriental, la causa evidentemente la diferente pintura que escogieron sus reparadores.

Su relevancia histórica viene del intercambio de espías entre las dos grandes potencias EE.UU y la URSS. En el periodo 1962-1986 , hecho que es recordado por Steven Spielberg, en su célebre película de 2015 “El Puente de los Espías”. Es evidente que a parte de estas historias, tubo que ser un pasillo de ilusiones, esperanzas y secretos en los duros años de separación alemana.

Neuer Garten, (Nuevo Jardín).

Nada más traspasar el puente, se gira hacia la derecha bordeando el lago, en ese momento se entra dentro de este “Nuevo Jardín”, mandado a construir por Federico Guillermo II  a partir de 1787.  El motivo de su construcción fue alejarse de los dominios de su tío el gran rey prusiano Federico II el grande. Para mi, hoy día el mejor jardín de Postdam, aunque esta opinión levantará opiniones en contra.

No es un jardín para el lucimiento, sino un bosque perfectamente acondicionado para el disfrute al aire libre, lleno de caminos y bosques, que junto al lago Heiliger, confieren un genial espacio para la practica de deportes, ya sea a pie, en bicicleta o nadando, en el cual esta prohibido los vehículos a motor. En dicho jardín encontramos las dos siguientes paradas del recorrido.

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En invierno
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En verano

Palacio de Cecilienhof.

Para entrar hay que abonar una entrada de 6€, en caso de combinarlo con el Palacio de Mármol que hablaremos a continuación su precio total será de 8€.

Su nombre proviene de Cecilia, la esposa del príncipe Guillermo, al cual iba destinado dicho palacio construido por el padre de este último, el Emperador Guillermo II. Este último un año después de comenzarlo a construir, llevó a su país a la Primera Guerra Mundial.  Por lo que el palacio nunca pudo ser aprovechado por el príncipe, pero si por la esposa Cecilia, que se mantuvo en el mismo hasta los días previos a la llegada de los rusos, casi 30 años después tras el fin de la 2ª Guerra Mundial y la liberación de Berlín de nazismo impuesto por Hitler.

Tras lo cual llegará el momento crucial de dicho palacio para entrar en la historia por la puerta de delante. Nada más concluir la guerra se reúnen en el mismo, el soviético Stalin, el norteamericano Truman y el inglés Churchil, en la cartera el nefasto reparto al que fue sometida Alemania y que protagonizará la Guerra Fría del siglo XX. No contentos con eso, Truman y Churchill, llegan al acuerdo de los términos de rendimiento de Japón, autorizando la utilización de bombas atómicas si así lo requería la ocasión. Pocos días después caía la primera bomba atómica de la historia  en Hiroshima.

Hoy en día, a parte del museo, se están terminando las obras de mejora en el Hotel Cecilienhof, por lo que en breve se podrá dormir en sus instalaciones.

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Palacio de Mármol.

Muy cercano al anterior, además este si que fue construido por el mismo rey que el jardín nuevo, Federico Guillermo II. Su palacio tenia que ser el mejor de toda Prusia, así encargo a los mejores arquitectos, tanto alemanes como holandeses, su construcción a finales de siglo XVIII. El resultado un espectacular palacio de mármol, aunque sinceramente si me tengo que quedar con algo, son las espectaculares vistas al lago Heiligen.

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Tras la salida del Jardín Nuevo, hay que dirigirse por la ciudad hacia la Puerta de Nauen, (Nauener Tor), a través de las calles Alleestrabe y Friedrich-Ebert Strabe. Aunque sin preocupaciones, ya que Potsdan esta perfectamente marcada para rutas a pie y en bicicleta. Cuando lleguéis a Nauener Tor, entrareis en el próximo destino.

Barrio Holandés.

Una de las sorpresas al visitar Postdam.  Su historia comienza en el siglo XVIII, casi un siglo después de finalizar la Guerra de los Treinta años. Tras las destrucciones de la ciudad , el rey Federico Guillermo I, manda a unos constructores holandeses la reconstrucción de esta parte de la ciudad, entre otros motivos para la repoblación de la misma, tras el balance de la guerra. El resultado 134 casas holandesas, el mayor barrio de este estilo fuera del territorio de los Países Bajos, pero no consiguió el segundo objetivo, su apreció por los holandeses nunca se vio recompensado.

No se cubrieron las expectativas, y gran parte del barrio quedó vacío.  Al resto acudieron franceses, suizos o italianos, pese a lo cual fue un barrio muy poco valorado durante  toda su historia. Aunque todo cambió tras la caída del Muro de Berlín, en los años 90 del pasado siglo, el barrio se comenzó a llenar de artesanos, artistas y jóvenes de todo el mundo.  Hoy día sus calles se han convertido es un agradable paseo de verano entre las terrazas o de invierno entre sus cafeterías, tiendas de antigüedades y talleres de artistas.

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Mi recomendación a parte de perderse por todos estos talleres, tiendas, cafeterías etc. es recorrer la Brandenburger Strabe, y conocer los dos monumentos que se encuentran en ambos extremos de la calle:

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Brandenburger Strabe durante el mercado de Navidad

Puerta de Brandenburgo de Potsdam, no confundir con la de Berlín. Mandada a construir por Federico II el grande, como puerta de entrada a la ciudad a finales del siglo XVIII.  Justo en la otra parte de la calle la Iglesia Católica de San Pedro y San Pablo.

 Desde el final de la Brandenburger Strabe, lo mejor es buscar de nuevo la Friedrich-Ebert Strabe, (la última antes de llegar a la iglesia), desde la cual en 20 minutos y a través de la zona de los museos  se llega a la estación principal de Potsdam.

Es una ruta para hacerla en cualquier época del año, en verano se disfruta la calle y en invierno sus magnificas visitas. Sin olvidar la espectacular visión del Parque Nuevo, en los últimos días de otoño. En Potsdam hay muchos más lugares a visitar, pero lo más recomendable es visitarla a pie o en bicicleta, ya que existen maravillosos rincones por cualquier sitio.

 

Mis seis mercados navideños favoritos de Berlín.

Los mercados de navidad (Weihnachtsmärkte), es uno de los elementos más típicos de la cultura alemana. Su historia se remonta a la Edad Media, en concreto al siglo XV. El pionero fue el la ciudad de Bremen, o por lo menos, el primero de los que se tiene constancia. Su principal misión fue el recogimiento y asistencia a los más necesitados en épocas tan señaladas. Después de Bremen surgieron otros,  que se distribuyeron por toda Alemania y a partir del siglo XVI se dispersaron por todo el centro y norte de Europa. Hoy en día, hay mercados de navidad por toda la geografía mundial.

¿Qué son los mercados navideños?

Aunque la pregunta suene a obvia, no le es tanto. Los mercados navideños en Alemania son una tradición y por lo tanto parte importante de la historia de ese país. Realmente es así como lo sienten sus ciudadanos, ya que ellos, son mucho más que unos simples mercados tradicionales. Con la escusa de comprar lo necesario para las fechas navideñas, los alemanes se echan a la calle en busca de los artículos más inverosímiles, de los vendedores de figuras navideñas y de todo tipo de prendas para el frío.

Pero ahí no se acaba todo, cientos de puestos de diferentes comidas, postres de todo tipo y bebidas. Todo ello convierte a estos mercados navideños en el punto de encuentro de los ciudadanos alemanes, la escusa perfecta para pasar las largas y frías tardes de invierno en compañía de familiares, amigos y vecinos. En definitiva para beber, comer, cantar o escuchar villancicos.

De todo lo visto me quedo con dos tradiciones muy arraigadas. En primer lugar beber el vino caliente , su famoso Glühwein, que si al principio nos puede parecer raro, pronto te acostumbras a su sabor y a sus cualidades térmicas.

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La otra sería ir a comprar a la célebre tienda Käthe Wohlfahrt Aunque en este caso, como queráis llenar el árbol de navidad de productos de la misma, os podéis dejar la mitad del presupuesto del viaje. Pero sin duda es imprescindible entrar en ellas, para conocer la mayor variedad de adornos navideños que podáis imaginar. Por cierto, no están en todos los mercados, pero luego os cuento donde los podéis encontrarlas en Berlín.

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¿Por qué Berlín?

Simplemente  por que hay donde elegir.  Nada más y nada menos que entre 50 y 60 mercados navideños se dan cita en la capital alemana durante el denominado mes de adviento. Este último es el nombre que reciben en el calendario católico  los 4 domingos antes de navidad. Como todos estos mercados son complicados de ver en pocos días, aquí os presento mi selección personal.

1. Mercado de Navidad de Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskiercheiglesia-william

Para llegar; estación de metro de ZOOLOGISCHER GARTEN, a la cual llegan varias lineas, como la U2, U9, S5, S7 e incluso trenes regionales.

Para mí el más genuino de los mercados de Navidad de Berlín, además como se suele decir en “un marco incomparable”. Esta situado junto a iglesia kaiser-wilhelm, una iglesia medio en ruinas, tras las Segunda Guerra Mundial. Este es uno de los privilegiados mercados navideños que cuentan con una sucursal de la tienda, Käthe Wohlfahrt. Además en él, podemos disfrutar de puestos tradicionales, casetas para comer y beber y un pequeño escenario con las interpretaciones navideñas. También destacar que es de los más tranquilos de visitar. Otro consejo sería mirar la agenda de la Iglesia nueva, “la polvera”, donde casi a diario realizan conciertos de música clásica.

Como podéis comprobar la fecha de publicación de este articulo es solo cuatro días antes del terrible atentado de Berlín, del 19 de diciembre de 2016, fue en este mercado exactamente. Os confieso que la primera foto, en la que aparezco bebiendo un vino caliente, fue exactamente el lugar donde empotraron el camión. Que impotencia más grande…

2. Mercado de Navidad de Spandau

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Para llegar; dos estaciones de metro; ALTSTADT SPANDAU en la línea U7 y RATHAUS SPANDAU en la línea S5 y también varios trenes regionales.

El más grande de Berlín, hasta 400 paradas en los fines de semana. En él si que encontraréis de todo, puestos de bebida y comida y cientos de tiendas de los más diversos productos. Suelen colocar zonas temáticas, como por ejemplo una feria medieval dentro del mismo mercado. Suele estar bastante abarrotado, pero es agradable para pasear por él. Un consejo entrar por una de las estaciones de metro y salir por la otra.

3. Mercado de Navidad de Alexanderplatz

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Junto a la estación de metro de metro de ALEXANDERPLATZ a la que también llegan diferentes líneas; S5, S7, U2, U5, U8. Además de los trenes regionales.

De este destacar que podéis encontrar otra de las sucursales de la tienda de Käthe Wohlfahrt.  Además de tener su pequeña pista de patinaje, y evidentemente, una de las imágenes más típicas de Berlín con la Torre de Televisión de fondo para las fotografías. Sin olvidar que contiene una de las mayores ferias de atracciones al lado mismo del mercado navideño.

4. Mercado de Navidad frente al ayuntamiento rojo de Berlín

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Uno de los más cercanos al anterior, por lo que se puede llegar en un rápido paseo desde Alexanderplatz.

También de los más pequeños, pero sin duda el preferido para las familias con niños pequeños. Una gran noria lo corona, además de un precioso carrusel y una singular pista de patinaje en torno a la Fuente de Neptuno. Por lo demás no faltan las tradicionales tiendas de objetos navideños, comidas, postres y los puestos de venta de Glühwein. 

5. Mercado de Navidad de Gendarmenmarkt

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La estación de metro más cercana FRANZÖSISCHE STRABE en línea U6, otra forma de llegar sería desde una de las estaciones principales de Berlín, FRIEDRICHSTRABE, con numerosas lineas de metro S1, S2, S5, S7 y U6, así como diferentes trenes regionales, desde la cual se baja por la calle del mismo nombre en un paseo de 15 minutos, contemplando las tiendas más prohibitivas de Berlín.

El único de los visitados que cobra entrada, aunque simbólica de 1€.  Pero aún así el más multitudinario. También dispone de la tienda Käthe Wohlfahrt, pero sin duda de todos los que fuí, el más complicado de ver, debido a la gran cantidad de gente que había. Su cercanía a la zona de tiendas más caras de Berlín, sin duda lo convierten  también el más glamuroso, en especial una de las galerías donde artistas de toda Europa, venden sus productos exclusivos a veces a precios desorbitados. Para los bolsillos normales, hay que quedarse con el magnifico entorno y las diferentes actuaciones en el escenario al pie de las escaleras del Konzerthaus (sala de conciertos de Berlín). Sin olvidar que nos hallamos en la plaza más bonita de Berlín.

6. El mundo de invierno en la Potsdamer Plat.

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Junto a la estación de metro del mismo nombre, POSTDAMER PLATZ,  líneas S1, S2 y U2, además de los consabidos  trenes regionales.

Sinceramente el más decepcionante de todos, en torno a los altos edificios que hoy día pueblan una de las plazas más simbólicas de la historia berlinesa.  A pesar de contar con una pista para trineos, o más bien una rampa para deslizarse con neumáticos hinchados, y una pista de patinaje sobre hielo de más de 500 m2.  No le faltan los puestos de comida, bebida y múltiples tiendas de complementos navideños, pero en un pobre entorno que no invita a la tradición navideña.

Conclusión:

Hasta aquí llega mi relato, he podido visitar otros como el del Palacio de Charlotteburg (que no aconsejo, por la lejanía al transporte público y ser un poco más de lo mismo). aAunque igualmente puedes pasar en él una estupenda tarde y por último el mercado navideño de Potsdam (alejado de Berlín, pero en el precioso Barrio Holandés).

Todos tienen su encanto, pero me quedo con el primero de la lista y sobre todo haciendo caso a una de mis frases favoritas, donde fueres haz lo que vieres pasear, comprar, probarlo todo y no olvidéis entrar en calor con el Glühwein.

 

Días previos a la Navidad berlinesa.

Durante los dos últimos días, he podido ver como los berlineses convierten los días previos a la navidad en una auténtica fiesta. Los mercados navideños no son solo sus múltiples paradas con objetos de temporada. Para mi sorpresa es la escusa para salir a la calle y disfrutar de ella, fiestas, conciertos, montones de puestos diferentes de comidas y bebidas. Sin olvidar el vino caliente la bebida más clásica de estos mercados navideños, en próximas fechas tendré preparada toda la información que he podido recopilar para aprovecharlos. 

José Mari Escalante.