Metidos en la piel de un legionario romano.

 

“Valerio, que era la primera vez que entablaba combate cuerpo a cuerpo, decidió que la mejor opción que tenía en aquel momento era la de quedarse parapetado tras su escudo y no asomar la cabeza, por si al hacerlo para atacar recibía alguna estocada en la cara. Por eso, se limitó a aguantar las acometidas y los golpes de las armas de los enemigos con la esperanza de que estos poco a poco se fuesen agotando y bajasen la guardia lo suficiente para que se les pudiese atacar.”

“Los legionarios de Antonio se miraron unos a otros, estaban exhaustos y cubiertos de sangre. Más que hombres parecían bestias, casi no se les distinguían las armaduras ya que estaban completamente teñidas de rojo. Uno de ellos lanzó una mirada al resto y bajaron las pocas armas que les quedaban, adoptando una posición más relajada que les permitió tomar un poco de aire.”

 “Aprovechando una pausa momentánea en el combate y mientras la segunda oleada de enemigos estaba cruzando la pasarela, los legionarios de la primera fila se separaron entre ellos dejando el espacio suficiente para que sus compañeros de la siguiente fila pasasen a ocupar sus posiciones. Cuando los hombres de primera línea presentaban síntomas de agotamiento, dejaban paso a la fila inmediatamente posterior, mientras ellos pasaban atrás y así sucesivamente con todas las filas de la formación hasta llegar al final de esta.”

 

Acabáis de leer unos textos extraídos de la novela histórica, Misiva de sangre, la primera parte de una trilogía, que el barcelonés Sergio Alejo Gómez, ha escrito sobre las aventuras de Tito Valerio Nerva, un legionario al servicio de Roma en los últimos días de la República Romana.

Sergio Alejo
Sergio Alejo

A Sergio Alejo, tuve el gusto de conocerlo el pasado 15 de junio. Aquel día Caminando por la historia, tuvo el honor de ser invitado a la primera reunión de trabajo a nivel nacional de un grupo de personas, que ya sea de forma profesional o amateur, compartimos el gusto por la historia y su divulgación. Esos días a parte de surgir la genial idea de promover una asociación de Divulgadores de Historia, todos y cada uno de los allí presentes nos interesamos por conocer diferentes aspectos del resto de compañeros.

Uno de los eventos del primer encuentro de Divulgadores de historia, la conferencia de Sergio Alejo sobre los ejércitos romanos, acompañado de dos legionarios de Antiqva Clío.
Uno de los eventos del primer encuentro de Divulgadores de historia, la conferencia de Sergio Alejo sobre los ejércitos romanos, acompañado de dos legionarios de Antiqva Clío.

Personalmente lo que más me llamo la atención fue una frase de Sergio: “para narrar como se sentía un legionario romano en medio de un combate, es necesario meterse dentro de la piel de uno”. Por dicho motivo, antes de acometer la escritura en la trilogía de Tito Valerio Nerva, decidió meterse en la piel de un legionario, convirtiéndose en integrante de Barcino Oriens, un grupo de recreación histórica de la ciudad de Barcelona.

Pulsado la imagen accederéis a la colección completa de los libros editado por Sergio Alejo
Pulsado la imagen accederéis a la colección completa de los libros editado por Sergio Alejo

A pesar de conocer la existencia de grupos de recreación histórica, nunca había llegado a pensar el enorme trabajo que estos proyectos llevan detrás. Sin llegarlos a conocer de pleno, a veces nos puede dar la impresión de cierta improvisación, o por qué no decirlo, “de reunión de amigos frikis”, supongo que esta frase, los amigos dedicados a esta actividad, la deben haber escuchado alguna vez. Por suerte para mí, otro de los compañeros asistentes me sacó de dudas, Marco Almansa Fernández, al que espero felicitar en breve como nuevo Doctor en Historia Antigua y especializado en el mundo romano. Sus explicaciones de aquel día me resultaron muy esclarecedoras, por lo que le pedí expresamente unas líneas para los lectores de Caminando por la historia. Ante la pregunta de cómo la recreación histórica puede ayudar a la divulgación, esta fue su respuesta:

La divulgación mediante la recreación histórica

Existen muchas formas de realizar divulgación histórica, bien por escrita, en vídeo, fotografía, etc. pero una forma de hacerla es sentir, tocar la propia historia. ¿Cómo podemos sentir la historia? haciendo recreación histórica.

Pero la recreación histórica, que ahora definiremos, no debemos separarla de la arqueología experimental, ésta se trata de una ciencia auxiliar de la arqueología que trata de estudiar, de forma empírica, mediante ensayo-error, cómo se fabricaba y usaban las herramientas, objetos, ropas, etc. de esta forma sabremos, de forma aproximada, cómo era el pasado.

La recreación histórica es llevar un grado más alto la arqueología experimental, es probar, revivir en persona tanto la vida civil o militar de la época a recrear, y dar a conocer mediante explicaciones, o conferencias la vida del pasado. Pero también es importante que el público pueda tocar la historia, darle a probar un alimento, dejarle un objeto para que sienta el peso, textura, olores, etc. de esta forma el espectador aprende y aprehende de una forma distinta, con los sentidos.

La mejor forma de comprender la historia, al menos militar, es mediante la recreación histórica y sumando la arqueología experimental, que en nuestro caso será la romana. Es importante que en el tema militar podamos tener un equipo completo, como veremos en las fotos. De esta forma sentiremos el peso real de todo un equipo, 40kg, y cómo unos hombres podían moverse, formar, combatir con ese peso sumado al suyo corporal. Por ejemplo, para poder explicar o redactar un artículo o novela histórica, siempre es recomendable sentir el peso, el esfuerzo y desgaste que se tiene con el equipo, así como la vida cotidiana de la época a escribir. De este modo, plasmaremos en lo escrito elementos únicos que no se suelen tener en cuenta a la hora de escribir un relato. Ya no tanto la fabricación del material, sea el que sea, sino el esfuerzo por tener dicho material, las sensaciones que se tienen al usarlo y el coste en tiempo en adquirirlo.

Muchos estamos acostumbrados a leer, ver en películas o que nos expliquen que las espadas romanas a la hora de penetrar en el cuerpo lo atravesaban, queda más espectacular y cinematográfico, pero la arqueología experimental nos dice lo contrario, no entra más de 3-5cm de media en el cuerpo. Desmitifica, la arqueología experimental y la recreación histórica, aquello que vemos en películas o a veces leemos. Pero también ayuda a comprender las fuentes antiguas, si están o no en lo cierto. Nos ayuda a entender aquello que las fuentes clásicas no nos dicen por ser, para sus autores, algo sin importancia, y que no nos hacen llegar. Estos secretos se descubren mediante ensayo y error.

La recreación histórica nos ayuda a apreciar como un romano podía estar en un combate, las sensaciones de adrenalina, caos, miedo o dolor no se pueden saber si no es estar en una batalla real o recreándola. Y esto último es algo que el ciudadano civil de hoy en día puede realizar, sentir, comprender y si es escritor, materializar en un relato literario.

Una forma de averiguarlo es recreando en un grupo, por ejemplo, en la Asociación Cultural y Experimental “Antiqva Clío”, que recrea el equipamiento civil, militar o religioso de principios del s. II d.C. en concreto, del emperador Trajano. Esta asociación, sita en Madrid trata, mediante arqueología experimental y recreación histórica, acercarse a la vida cotidiana de los romanos, de su vestimenta, de su manera de comportarse, etc. así como del equipamiento militar, con los distintos tipos de armadura, cascos, espadas, etc. con entrenamientos de formaciones, movimientos, etc. que se practican, de tal forma que se enseña a cómo combatir, formar y sentir un entrenamiento romano en primera persona.

Marco Almansa
Marco Almansa

Marco Almansa dirige la asociación Antiqva Clío, que está formada por unos 40 miembros de diferentes ámbitos profesionales, entre ellos historiadores, estudiantes, u otras profesiones al margen de la historia. Es decir, todos podemos incluirnos en este grupo, solo nos hace falta una buena dosis de pasión histórica y como dice el propio Marco:

¡Sí quieres sentir la historia de Roma, apúntate!

Por el dinero ni por el tiempo te preocupes, pagamos en denarios y viajamos al pasado.

Antiqva Clío lleva a cabo eventos de recreación histórica en museos, yacimientos, universidades, colegios e instituciones culturales de amplia índole. Ha tenido oportunidad de mostrarnos lo que pudo llegar a sentir desde un legionario, a una mujer de Roma, en lugares de gran importancia como el Museo Arqueológico Nacional (MAN), o los yacimientos romanos de Mérida o Segóbriga.

legionario romano
Distintas instantáneas de la Asociación Antiqva Clío

Por último, os invito a conocer un poco mejor Antiqva Clío en su pagina web:

http://www.antiquaclio.com/

 

Y a estar al día de todos sus eventos a través de sus diferentes Redes Sociales:

https://www.facebook.com/antiquaclio/

https://www.instagram.com/antiqva_clio/?hl=es

Imágenes cedidas por Sergio Alejo y por Antiqva Clío.

Un comentario sobre “Metidos en la piel de un legionario romano.

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