La calle Kurfürstendamm de Berlín esta dominada por una extraña figura en el extremo oeste, reconozco que la primera vez que la vi me llamo la atención, parecía sacada de un cuento de Hans Christian Andersen. También he de reconocer que en mi primera visita a Berlín no me acerque a la misma. Al volver de aquel viaje me informé sobre el motivo de la extraña figura y en los dos siguientes viajes a dicha ciudad, me he acercado tres veces.
Un recorrido por su historia.
La iglesia conmemorativa del Emperador Guillermo, fue construida entre 1891 y 1895 durante el reinado de su nieto Guillermo II. La iglesia fue concebida para ser la más grande de todas las iglesias luteranas. El día de su inauguración el 1 de septiembre de 1895, la espectacular iglesia tenia una torre de 113 metros de altura, podía acoger sentados más de 2000 personas y detrás del altar se guardaba un espacio para un coro de 300 voces y 80 músicos.
El 23 de noviembre de 1943, durante los bombardeos de la RAF británica sobre Berlín la iglesia quedo prácticamente destruida, se puede comprobar en las imágenes siguientes tomadas los días posteriores a esa noche.
Tras finalizar la guerra, comenzaron los trabajos de reparación de la capital de Alemania, una vez acometido el reparto de la Conferencia de Potsdam, la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm quedó en territorio británico. Las primeras reparaciones se dirigieron a los edificios de mayor necesidad y la iglesia quedó en un segundo plano, es más seguidamente y dado el lamentable estado en que se hallaba se decidió su demolición, es en ese año 1950 cuando la iglesia se convierte en símbolo de la paz, miles de ciudadanos salen a la calle para protestar contra el derrumbe, ante lo cual la autoridades de Berlín encabezadas por su alcalde Ernst Reuter deciden mantenerla como símbolo de la destrucción que producen las guerras.
A finales de los años 60 se inicia la construcción del nuevo espacio destinado al culto, a una banda de los restos de la iglesia se coloca una torre y al otro el actual espacio religioso, su inauguración el 17 de diciembre de 1961. Finalmente en 1987, dos años antes de la caída del Muro de Berlín, se habita el recinto destruido para ser el símbolo de la paz de la ciudad de Berlín.
¿Qué podemos ver hoy día?
Hoy todo el conjunto arquitectónico forma parte de la vida diaria de los berlineses y de los turistas que llegan a la ciudad.
El espacio destruido durante la 2ª Guerra Mundial (de la torre de 113 metros han quedado 68) se ha convertido en un homenaje a la paz, varios símbolos los demuestran. En primer lugar la exposición permanente a través de paneles informativos sobre la historia de la destrucción de la Iglesia y de la ciudad. Una cruz ortodoxa en conmemoración de los muertos de los países que profesaban este fe durante la guerra. La cruz de Clavos de Coventry en recuerdo por los fallecidos en la ciudad inglesa, durante 1940 con los bombardeos de la Luftwaffe alemana. Entre ambas cruces el crucifijo luterano de la antigua Iglesia. El edificio se puede visitar todos los días desde las 9 a las 19 horas de forma gratuita.
- Imagen de las antiguas escaleras
- techo original
A ambos lados como ya ha quedado dicho, la nueva construcción, por un lado un octágono de 35 metros de diámetro y 20 metros de altura, en el cual a parte del culto se realizan excelentes conciertos de música clásica. En su interior otro de los símbolos de paz la Madona de Stalingrado, pintada durante la toma de dicha ciudad en la Navidad de 1942, dos copias adornan las catedrales de Coventry y Volvogrado (nombre actual de Stalingrado). Al otro lado La torre Nueva hexagonal de 12 metros de diámetro por 53 de alto, no podía ser más alta que la antigua. Ambos edificios son de acero y repletos de vidrios azules, rojos, verdes y amarillos.
Sobre este escenario de paz, se cometió el pasado 20 de diciembre de 2016 el atentado que costó la vida a 12 personas, las cuales paseaban tranquilamente por el mercado navideño.
Fotografias de Jose Mari Escalante y Rosalba Sánchez
Video: Panzerargentino1
José Maria Escalante