Siglo V. Visigodos, los últimos en llegar, los primeros en quedarse.

En algún momento difícil de concretar entre los años 409-411 d. C., los pueblos bárbaros se repartieron la rica Hispania Romana. El día de dicho reparto faltaba uno de ellos, los visigodos, que en aquellos momentos se hallaban en Italia negociando con Roma su parte del pastel. A la postre, tras el oscuro siglo V, se demostrará que, de una forma u otra, fueron los elegidos por el Imperio para preservar en parte el legado de la cultura romana en la Península Ibérica.

El origen de los visigodos.

Si algo ha caracterizado a la historia del ser humano son las migraciones, todos los pueblos alguna vez han sido participes de las mismas. La “prehistoria” de los visigodos no iba a ser diferente. Su origen, según el historiador bizantino Jordanes, se encuentra al sur de la actual Suecia. Desde allí por motivos desconocidos en pequeños grupos familiares navegan por el mar Báltico con destino al continente. Existe constancia arqueológica de que durante el siglo I d. C. permanecieron durante varias generaciones en Polonia, en este periodo se le asigna la cultura de Wielbark.

Su número fue creciendo, las familias se multiplicaron y a finales de ese siglo I d.C., comienzan una nueva migración. Esta vez el destino iba a ser el sureste europeo, en el siglo III queda constancia de su presencia en las amplias llanuras situadas entre los Cárpatos y el Mar Negro. La frontera con el Imperio estaba ya muy cerca, y por lo tanto su entrada en la historia. Un inciso para recordar que, de los godos ya nos había hablado Tácito a finales del siglo I d. C., pero siempre mezclándolos con los pueblos germanos que los romanos se habían encontrado durante sus luchas para conquistar Germania.

Siguiendo con la “prehistoria” de los godos, un hecho muy importante se produce a su llegada a las cercanías del Mar Negro. Son noticias contradictorias y la historiografía sigue sin ponerse de acuerdo en su totalidad, pero se admite como la versión más plausible la que narraremos a continuación. De Escandinavia partieron tres supuestas familias diferentes, que con el tiempo se convertirán en tres pueblos diferentes. De uno de ellos; los gépidos son todo dudas, existen tantas dudas que incluso no se sabe ciencia cierta si eran godos, los historiadores bizantinos, Procopio y Jordanes dicen que sí. Pero lo importante para la historia son los otros dos. Uno de estos pueblos fueron los greutungos que se asentaron en las cercanías del Mar Negro, el otro los tervingios se situaron al oeste del rio Dniéster. Pues bien, los primeros se convertirán en los ostrogodos y los segundos en nuestros protagonistas los visigodos. Repito, esto no está demostrado por la historiografía, que lo sigue discutiendo.

El camino de los visigodos hasta su encuentro con el Imperio
El camino de los visigodos hasta su encuentro con el Imperio

Ahora ya tenemos a nuestros protagonistas en la historia. Desde mediados del siglo III las fuentes romanas se hacen eco de las incursiones de los visigodos en el Imperio, la crisis generalizada que este estaba viviendo daba rienda suelta a las mismas. En el año 268 cruzan nuevamente la frontera Imperial, saquean zonas de las provincias romanas de Ilírico y Panonia, e incluso llegaron al norte de Italia. Hasta que el emperador Claudio II se ganara el apelativo de “el Gótico” expulsándolos de nuevo más allá de las fronteras Imperiales. Pues bien, los grupos godos que se introdujeron fueron tervingios, desde ese momento los visigodos entran en contacto con Roma, primero como enemigos, luego como amigos, y finalmente como herederos de Hispania.

Roma, agosto del año 410

A la tercera va la vencida; es lo que debieron pensar los romanos que sufrieron el saqueo de Roma por un contingente de visigodos dirigidos por Alarico I, considerado por la historia como primer rey visigodo. Tras una vida dedicada al servicio del Imperio, con el fin de conseguir sus propósitos, que no eran otros que tierras imperiales donde asentar definitivamente a su pueblo, Alarico I sometió a la histórica capital del Imperio –en aquellos momentos la capital de Occidente estaba en Rávena- a un duro saqueo durante tres días. Además del botín de Roma, Alarico I saldría con un personaje clave en la futura llegada de los visigodos a Hispania, me refiero a la hermana del emperador Honorio, Gala Placidia.

Alarico y el saqueo de Roma.
Alarico y el saqueo de Roma.

Tras salir de Roma, Alarico I comprendió que poco iba a conseguir con sus pactos con el emperador, de ahí que decidiera tomar los territorios que necesitaba de forma personal. Con su ejército se dirige a África, en aquellos momentos uno de los territorios más ricos del Imperio. Pero la flota sufre una gran tormenta en el Estrecho de Messina, varios barcos se hunden y el resto se ve en la obligación de volver al continente. Camino del norte, Alarico I murió enfermo en las cercanías de la actual Cosenza –sur de Italia-. A su muerte dejó un pueblo sin territorios en las manos de un nuevo rey, su cuñado Ataulfo, que por aquellos momentos se empezaba a aproximar sentimentalmente a Gala Placidia.

Ataulfo, el rey visigodo que llevó a su pueblo a Hispania.
Ataulfo, el rey visigodo que llevó a su pueblo a Hispania.

Aquitania, en algún momento entre el 411-412.

Ataulfo decide cambiar de táctica, su cuñado había intentado una y otra vez la ayuda del emperador Honorio a base de extorsión y asedio. El nuevo rey visigodo decide ponerse del lado de Roma, a la que pide una y otra vez territorios y trigo para alimentar a su pueblo. La mejor forma de conseguirlo era trabajando y el mejor trabajo que sabían hacer en aquellos momentos los visigodos era la guerra. El lugar elegido para ello fue la Galia devastada por el paso de alanos, vándalos y suevos y por las guerras entre usurpadores y emperadores legítimos, y allí decidió Ataulfo llevar a su pueblo. Se desconoce el momento de llegada, pero debió ser en torno al año 411, momento en el cual Hispania era un hervidero de guerras, saqueos y destrucciones.

Uno de los mejores libros para descubrir la historia de los visigodos. Colabora con nuestro blog
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Constantino III, el usurpador surgido de Britania, había fallecido, así como uno de sus rivales y otrora compañero Geroncio. Jovino, un senador galo se proclama en Maguncia heredero del usurpador, allí que se dirige Ataulfo a pactar con él, su ayuda a cambio del ser nombrado César y heredero. Pero el galo no está por la labor, pacta con Saro, un antiguo general godo que había servido junto a Estilicón, y por lo tanto podía ser rival del nuevo rey visigodo. Donde otros ven un problema, este Ataulfo vio una oportunidad, se dirige con lo que le quedaba de su ejercito al encuentro de Saro, al que vence en el campo de batalla, le corta la cabeza y se presenta con ella en Rávena -capital Imperial- para ofrecérsela a Honorio.

Jovino nombra un nuevo César en este caso su hermano Sebastiano, desde ese momento los pactos entre Ataulfo y Honorio se dejan en manos del prefecto de la Galia, Dardano. El nuevo enfrentamiento entre visigodos y usurpadores se celebró en el año 413, las cabezas de ambos hermanos tomaron el mismo rumbo que la de Saro un año antes. Ahora Honorio no tenía otra elección; por mediación de Dardano pacta con los visigodos el estatus de federados entregándole la Aquitania, es decir el sur de la Galia. La defensa de los pasos fronterizos entre Hispana y Galia había fracasado estrepitosamente unos años antes, de ahí que la solución fuera la instalación definitiva de los visigodos para su control. A cambio estos recibirían el suficiente suministro de trigo para no depender de nadie. El pacto estuvo avalado por Constancio, el magister militum del emperador occidental y principal rival de Ataulfo.

atuendo, armas y joyas del pueblo visigodo.
Atuendo, armas y joyas del pueblo visigodo.

Llegada a Hispania de los visigodos, año 415.

Pese a todos los pactos, el trigo seguía sin llegar. Los puertos africanos no surtían al Imperio y Honorio era incapaz de cumplir sus pactos con los visigodos. En ese momento entre los años 413-414 Ataulfo decide volver a dar otro paso al frente, casarse con Gala Placidia, incluso parece que fuera ella misma quien le propuso tal matrimonio por enemistad con su propio hermano. Era una oportunidad para el visigodo de legitimar su posición, un hijo con la patricia romana le daría consanguinidad para acercarse al trono imperial, o verse al menos convertido en magister militum de Occidente.

El matrimonio se llevó a cabo en Narbona, al mismo asistió el emperador Honorio dando así oficialidad a un matrimonio prohibido entre un bárbaro arriano y una princesa católica con rango imperial. Además del emperador, un gran número de la nobleza galorromana aceptaba con su presencia a Ataulfo en el sur de la Galia. Cincuenta jóvenes visigodas entregaban a la familia imperial parte de tesoro visigodo; oro, plata y piedras preciosas que volvían a Roma.

Gala Placidia, una de las mujeres más importantes del Imperio a principios del siglo V
Gala Placidia, una de las mujeres más importantes del Imperio a principios del siglo V

Todos parecían estar de acuerdo con la nueva situación, excepto el ofendido magister militum Flavio Constancio, que de un plumazo veía como un posible rival emergía con fuerza, esos días debió tener muy presente el recuerdo de Estilicón. Es de suponer que su matrimonio frustrado con Gala Placidia era una excusa más para actuar como lo hizo. Se encargó de cortar de nuevo cualquier atisbo de suministro a los visigodos, luego se dirigió con el parte del ejército imperial a Narbona. Era el año 415, Ataulfo busca un nuevo lugar desde donde dirigir los designios de su pueblo, el lugar elegido estaba al otro lado de los Pirineos. Barcino esperaba al rey de los visigodos, que ponían por primera vez en la historia sus pies en Hispania. En el camino que iba desde Narbona a Barcelona nació el hijo de Ataulto y de Gala Placidia, al que pusieron el nombre de su abuelo, el último emperador hispano Teodosio.

Via Domitia en Narbona, cuantas legiones debieron pisarla...
Vía Domitia en Narbona, cuantas legiones debieron pisarla…

Desde Ataulfo a Valia.

El nuevo destino que buscó Ataulfo para su pueblo parecía estar a la altura de sus necesidades. La ciudad tenía un puerto idóneo para comerciar con el trigo del Mediterráneo, asimismo contaba con las instalaciones de la Annona, es decir con los almacenes de trigo para alimentar a la población en tiempos de crisis.

Pero Barcino no trajo la fortuna a la reciente pareja. A los meses de llegar, muere su hijo, que es enterrado en una urna de plata en una capilla de las afueras de la ciudad. A finales del verano del 415 los peores augurios se cumplirían para Ataulfo. Es evidente que su matrimonio con Gala Placidia, también le reportó algunos enemigos entre la aristocracia visigoda, que no veían con buenos ojos su acercamiento al Imperio. Además, debemos sumar que una parte de los visigodos seguían aspirando a asentarse en territorios propios y no como federados de Roma, de ahí que África seguía en el punto de mira de esta parte de la aristocracia visigoda. En definitiva, tenía los enemigos entres sus hombres, que acabaran como máximos sospechosos de su muerte mientras salía de sus caballerizas.

Sigerico le sucede, lo cual refuerza la creencia de la conspiración contra Ataulfo, ya que era familia de Saro, el godo que había servido junto a Estilicón. Gala Placidia fue humillada en público, no sabemos cómo consiguió salvar la vida, ya que los otros hijos de Ataulfo, anteriores a su matrimonio con esta fueron asesinados por el clan de Sigerico.

Pero tampoco conocemos de qué murió Sigerico a los pocos días. Lo cierto es que Valia del clan de los Baltos –seguidores de Alarico- se convierte en el nuevo rey de los visigodos.

Nuevo rey, idéntica disyuntiva. En Barcino los reyes visigodos no habían conseguido su propósito. La necesidad de tierras seguía siendo su principal problema; la vuelta a Aquitania era una posibilidad, pero los ejércitos imperiales de Flavio Constancio esperaban a los visigodos.

El viejo sueño de Alarico, recobra importancia entre sus sucesores, Valia dirige a sus hombres a través de la Vía Augusta, casi desierta hasta su llegada a la Bética. Llegan a Tarifa y preparan el embarque, pero nuevamente el Mediterráneo se lo impide, las fuentes en este caso Orosio, nos vuelven a narrar un desastre en el mar. Solo queda una solución volver a Aquitania, devolver a Gala Placidia a Constante y volver a asentarse en los territorios prometidos. Un siglo permanecerá el pueblo de los visigodos en la Aquitania, pero desde ese instante se vuelven imprescindibles para narrar los acontecimientos hispanos del siglo V.

El reino visigodo de Tolosa, durante el siglo V
El reino visigodo de Tolosa, durante el siglo V

Un nuevo pacto entra en vigor, 600.000 modios de trigo, los necesarios para alimentar a 15.000 soldados durante un año a cambio de que los visigodos acabaran con la presencia de alanos, vándalos y suevos en la Península Ibérica.

Más info:

Breve historia de los godos, Fermin Miranda García, Ed. Nowtilus, 2015

Historia antigua de la Península Ibérica, época tardoimperial y visigoda, J. J. Sayas Abengochea y Manuel Abad Valera, Ed. Uned 2013

España siglo V, la monarquía goda Balta y la Diócesis de las Españas, Luis A. García Moreno, 2017

La España Visigoda, 409-711, Roger Collins, 2005.

 

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