Vlad III de Valaquia y otros vampiros muy reales de la historia

Hablar de Drácula es hacerlo de uno de los seres mitológicos más importantes de la historia. Es también evidente que a pesar de estar convencidos de su no existencia, cuanto más se lee sobre el mismo, más real se vuelve.

Además de una forma u otra, este ser misterioso aparece en todas las culturas de la historia, desde el antiguo Egipto, la Grecia Clásica o China. Es indudable, que lo que más llama la atención, durante la historia de este personaje es su inmortalidad, la cual anhelan todas estas culturas referidas. En definitiva escapar de la muerte a través de alimentarse de la sangre de las personas más jóvenes y vigorosas.

Han sido muchos los personajes de la historia, a los cuales se les puede atribuir esta condición de alimentarse de la sangre ajena, en definitiva para conseguir la eterna juventud. Aunque de todos ellos nos quedemos con la figura de Vlad III, un príncipe de Valaquia, que nos fue presentado por dos ilustres personajes.

Bram Stoker.

Escritor nacido en Irlanda en 1847 y fallecido en Londres en el año 1912. Uno de los mejores estudiantes de una de las universidades más prestigiosas del Reino Unido, en concreto la Trinity College de Dublín. Aunque curiosamente se licenció en Matemáticas y Ciencia, ambas muy alejadas de su verdadera vocación la literatura. En su vida escribió más de una decena de obras, pero sin duda la más importante y la que nos atañe fue Drácula. Conviene subrayar que fue escrita tras conocer al húngaro Hermman Bamberger un incasable viajero y gran conocedor de los Cárpatos.

Edición de 1908 del Drácula de Bram Stoker

Esta obra, Drácula, fue escrita en 1897 y en ella nos describía la figura del príncipe de Valaquia. Dicha obra esta considerada por muchos, la mejor novela de terror de la historia.

Francis Ford Coppola.

Uno de los grandes del cine, director, guionista y productor, nacido en Detroit en 1939. Tras una dura infancia por las enfermedades consigue acabar la carrera de cineasta en la más prestigiosa Universidad de los Ángeles.

Si el escritor irlandés nos presentó a Vlad III de Valaquia como el autentico Drácula. Francis Ford Coppola se encargará de ponerle cara y cuerpo, en concreto en la figura de Gary Oldman, en la célebre película de 1992 El Drácula de Bram Stoker. Por cierto galardonada con tres Oscars de la Academia.

¿Quien fue Vlad III de Valaquia?

Debemos situarnos en la ciudad de Sighisoara, una pequeña ciudad de la región histórica de Transilvania. En ella nacía a finales de 1431 un niño que será conocido con el nombre de Vald Draculea. Así mismo era hijo de Vlad II, futuro voivoda de Valaquia y nieto de Mircea el Grande, este último llevó al pequeño Principado de Valaquia a su máximo esplendor a principios de ese siglo XV.

Vlad III el Empalador en un retrato de 1460

Es importante conocer la posición geográfica del Principado de Valaquia. Ya que fue durante esos siglos frontera natural entre los reinos cristianos de Hungría y Moldavia y el todopoderoso Imperio Otomano.  Así mismo debemos recordar que estos últimos, y precisamente durante el reinado de Vlad III, acabará con los restos del Imperio Bizantino, con la toma de Constantinopla. Por lo tanto fue un principado a expensas de los desmanes de los vecinos, que lo intentaban someter como vasallos.

Con solo ocho años fue mandado, como rehén, junto a su hermano a la corte del Sultán Otomano. En ella permaneció nueve años, donde fue instruido como uno más de los pajes al servicio del Sultán. Pero lo peor le estaba reservado a la vuelta, ya que su padre y hermano mayor habían sido asesinados y sus cuerpos ultrajados. El culpable, Juan Hunyadi, el rey húngaro. A partir de ese momento empieza el verdadero baño de sangre, en el cual Vlad III se convertirá en un Drácula de carne y hueso.

Sus víctimas fueron interminables.

Los primeros en caer los comerciantes de las ciudades sajonas de Transilvania. Los cuales se negaron a aceptar las imposiciones aduaneras de Vlad III. Las regiones de Kronstadt y Amlas ardieron y los que se salvaban acababan empalados. Así durante años, se calcula que murieron más de 25.000 personas, de esta época es el tristemente célebre un grabado alemán hecho un siglo después, en el cual se ve al príncipe desayunado entre cadáveres empalados.

Supuesto campo de batalla tras el paso de los ejércitos de Vlad III

Los siguientes de la lista serán los boyardos, nombre por el cual se conoce la nobleza oriental. Estos fueron invitados a un almuerzo con el príncipe, para compartir impresiones sobre cómo conducir el principado. Aunque no debió convencer a nuestro personaje aquella reunión, que terminó con el empalamiento de sus 500 invitados. Con el mismo proceder acabó con gitanos y pobres, a los cuales empalaba tras invitarles a comer en palacio.

Pero sus mayores desmanes venían en las guerras, a Vlad III le daba igual la procedencia. Solo le importaba mantener su principado a salvo de las imposiciones recaudatorias de sus vecinos. Húngaros, búlgaros, alemanes o turcos murieron por el mismo procedimiento, el cruel empalamiento en vivo. Sin ir más lejos en 1462 le llegó una carta al rey de Hungría, en la cual, además del recuento de víctimas, en concreto 23.884, le llegó un saco lleno de diferentes partes de los cuerpos de los empalados.

La muerte de Vlad III y su misterio.

En este apartado se mezclas historias y fabulas. Lo más probable es que su muerte sucediera tras la traición de alguno de sus allegados, y más concretamente en el campo de batalla contra los turcos. También se especula con su decapitación y envió de su cabeza a Constantinopla, sede del sultán Mehmed II.

Monasterio de Snagov, durante gran parte de la historia se especuló que tenia los restos de Vlad III

Pero si hay dudas de su muerte, más de su enterramiento, lo que imprime más fuerza en la leyenda de Drácula. Se ha buscado su sepultura en el monasterio de Snagov, al norte de Bucarest, pero no ha dado resultado satisfactorio. Otro lugar donde se ha buscado es la iglesia del monasterio ortodoxo de Comana, donde en 1970 se encontró durante unas excavaciones arqueológicas un cuerpo sin cabeza.  Las dudas residen en que cuando Vlad III murió, ya se había convertido al catolicismo, por lo tanto es curioso que estuviera en un monasterio ortodoxo. Por último comentar, que buscar… Se ha buscado hasta recientemente en Nápoles, aunque evidentemente de momento sin resultado.

Los otros Dráculas de carne y hueso.

Como ya he comentado en la introducción, la mayor parte de la literatura y la historiografía se centran en la figura de Vlad el Empalador, como el auténtico Drácula de carne y hueso. Pero la historia nos ha presentado otros candidatos.

Gilles de Ray

Nació en 1404 para convertirse en Barón de Rais, además de Par de Francia, cargo exclusivo de los nobles vasallos directos del Rey de Francia. Dicha posición le llevara a participar en la guerra de los Cien Años, donde se dice que luchará al servicio de la libertadora de Francia, Juna de Arco.

Pero tuvo un lado muy oscuro, la historiografía lo retrata como un pervertido sexual y un esquizofrénico, que dedicó 8 años de su vida a cegarse con los más pequeños. En sus castillos de la Bretaña vivió rodeado brujos y adoradores del Diablo. Con la ayuda de estos violó, asesinó y descuartizó a centenares de niños y niñas. Cuando las autoridades consiguieron detenerlo en 1440, y fue acusado de los múltiples crímenes, su respuesta giró en torno al placer sexual que le confería beber la sangre caliente de los niños y niñas que asesinaba. Finalmente murió en la horca y de su historia se hizo eco Charles Perrault, en el cuento de miedo infantil Barba Azul.

Elizabeth Báthory

Conocida como la Condesa Sangrienta. Nació en el seno de una familia de la nobleza de Transilvania, en concreto los Báthory. Para hacernos una idea del poder de la misma, uno de ellos Esteban I Báthory, llegó a ser rey de Polonia a finales del siglo XVI.

Su sangrienta historia comienza cuando a los 15 años toma matrimonio, y es llevada por su marido al castillo de Csejthe. Allí comenzará  los desmanes con sus mismas sirvientas, a las cuales degollaba para bañarse  en su sangre. Pero todo se recrudecerá tras la muerte de su esposo en 1604, cuando la condesa contaba con 44 años. A partir de ese momento al menos 650 jóvenes mujeres son asesinadas para obtener su sangre, aquella que la Condesa utilizaba para obtener la eterna juventud. Sus cuerpos se encontraban enterrados en las inmediaciones del castillo o en los bosques cercanos.

Finalmente en 1611 es juzgada por los horrendos crímenes, la pena impuesta morir en su castillo, en completa soledad y tras las tapias a las que fue sometida. Su muerte tres años después, fue silenciada en Hungría, prohibiéndose hablar sobre ella. Además, su diario donde narraba una por una las muertes, escondido y enmudecido durante más de un siglo.

Peter Kürten.

Pero no todos los Dráculas surgen de castillos medievales. En la historia contemporánea también se encuentran casos similares, como el que nos atañe de Peter Kürten, conocido como el vampiro de Düsseldorf.

Este personaje nació en los alrededores de Colonia en 1883 en el seno de una familia desestructurada. Peter Kürten tuvo que contemplar como su padre alcohólico maltrataba y violaba impunemente a su madre y hermanas. A los ocho años se escapó de casa y con solo nueve cometió sus dos primeros asesinatos, en este caso, dos de sus amigos a los que ahogó en el Rio Rin.

Pero no será hasta 1925 cuando reaparezca en Düsseldorf, para convertirse en el vampiro de esa ciudad de la Renania alemana. Entre ese año y el de su detención en 1930 causo el terror en la ciudad, donde sus conciudadanos vivieron atemorizados por las continuas desapariciones. En especial de niñas de corta edad, que tras asesinarlas ingería su sangre.

Tras su detención confesó haber matado a cerca de 80 mujeres y niñas, aunque curiosamente solo fue acusado de 9 muertes. Fue condenado a la guillotina y su cabeza se expone en un museo de Wisconsin Dells. Los años en los cuales fue perseguido por la policía, se han convertido en un paradigma de cómo se deben afrontar los asesinatos en serie.

Estos son solo algunos ejemplos, donde se puede comprobar aquella frase hecha, de que la realidad siempre supera a la ficción.

Mas info:

Vlad Draculea, el autentico Drácula, Grandes Enigmas de la Humanidad, 2013

mujeresenlahistoria  mcnbiografias

Imágenes: commons.wikimedia

Un comentario

Deja un comentario