Viaje a Samarcanda de la mano de González Clavijo el Marco Polo español.

Los que conocéis Caminando por la Historia, habréis comprobado mi inclinación a escribir sobre los lugares que visito, y además sobre los que me guardo en la agenda de los próximos destinos. Pero los que me acompañen en este viaje a Samarcanda, no van a conocer lugares históricos de mi propia experiencia, sino que van a ser participes de mi viaje soñado. Todo ello gracias de uno de los grandes viajeros medievales.

La literatura de viajes tuvo su máximo esplendor entre los siglos XIV y XV de la Edad Media. El caso más conocido es Marco Polo, el denominado primer viajero medieval, pero posiblemente el más espectacular fue el árabe Ibn Battuta. Finalmente entre los españoles el pionero será nuestro personaje, Ruy González Clavijo, con su célebre libro Embajada en Tamorlán, que por supuesto está basado en su experiencia personal.

Manuscrito de La Embajada a Tamorlán.

Los personajes.

Antes de narrar mi viaje soñado y de la compañía del primer viajero medieval español, es necesario conocer a los principales impulsores del mismo.

Enrique III de Castilla.

Reinó en Castilla entre 1390 y 1406.  Su frágil salud, murió con solo 27 años,  no le dejó acometer sus grandes empresas. Entre ellas la más importante la conquista de Granada y la expulsión de los musulmanes de la península. Este hecho, junto a su visión de construir una gran flota castellana, fueron dos motivos de los motivos por los que aleccionó a González Clavijo a visitar al Gran Kan.

Tamerlán.

Era el sobrenombre de Amir Temur. El más grande de los conquistadores mongoles desde el gran Gengis Kan. A finales del siglo XIV reúne para su gran Imperio Timúrida, gran parte de los territorios de Asia Central y Oriente Próximo. Así mismo llegó hasta la India, China y  controló gran parte del Kanato de la Horda de Oro, lo que hoy en día, sería la parte más meridional de Rusia. En otras palabras fue el mayor rival que tuvo el Imperio Otomano, en su afán de acabar con Constantinopla. Esta ciudad en realidad,  era el último bastión del otrora gran Imperio Bizantino, y por cierto último reducto cristiano de Oriente.

Este último punto, posiblemente sea el mayor motivo de que Enrique III enviara  un emisario a Samarcanda. Su intención no era otra, que impulsar una coalición para acabar con el peligroso Imperio Otomano, el cual llevaba tiempo presionado las puertas del cristianismo en la Europa Oriental.

Ruy González Clavijo.

El elegido para tal menester fue el camarero real de Enrique III. Antes de que podamos pensar lo que no es… Dicho oficio era uno de los más importante en la corte reales medievales. En concreto se ocupaban de todo lo necesario en la Cámara privada del rey, por lo tanto eran criados de lujo y  para lo cual necesitaban el titulo de Grande de Castilla. En consecuencia Ruy González Clavijo era uno de los nobles mejor preparados para acometer dicha aventura.

Así será como el  21 de mayo de 1403 parta desde El Puerto de Santa María nuestro personaje. En este caso acompañado entre otros; por un guardia real, Gómez de Salazar,  y un sacerdote experto en teología, Alonso Páez de Santa María.

El resto del relato navegará entre la Edad Media y la actualidad.  Así que intentaré compaginar, lo que estos personajes se pudieron encontrar, junto al deseo del suscribe, por conocer estos sitios con historia.

Gaeta.

La primera gran parada de la expedición, tras las de rigor en Málaga o en las Baleares, tuvo lugar en Gaeta. Hay que mencionar que era la denominada “puerta de Nápoles”, dicho apelativo le vino condicionado por ser la localidad costera más al norte del  Reino medieval de Nápoles. Así mismo hay que destacar, que se hallaba en manos de los reyes franceses de la Casa de Anjou.

Gaeta estaba considerado uno de los puertos mediterráneos más importantes de la Edad Media. Dado que dio alguno de los navegantes más importantes de dicha época.  En concreto  Juan Cabot, nacido medio siglo después que pasara por allí González Clavijo, y que resultó ser el primer europeo en llegar a Terranova. Evidentemente con el permiso de los vikingos.

En la actualidad es uno de los múltiples pueblos mediterráneos, que combinan perfectamente el turismo de costa con su rico pasado histórico, en este caso medieval.

Messina.

Tras recorrer la costa del Reino de Nápoles, la siguiente parada y tras varias vicisitudes fue en Messina. Esta ciudad frente al estrecho del mismo nombre y que le separa del continente fue fundada por los griegos. Cuando llegaron allí nuestros protagonistas, la ciudad pertenecía al Reino Medieval de Sicilia, en este caso en manos de los reyes de la Corona de Aragón. Este hecho fue posible por la reclamación de los derechos sucesorios de la esposa de Pedro III el Grande, a los que se sumó los incidentes de las vísperas sicilianas. Dichos acontecimientos tuvieron lugar un siglo antes de la llegada de González Clavijo y su séquito y fueron el preludio del dominio español en el sur de Italia durante los siglos siguientes.

Las ciudad era tristemente conocida como una de las posibles entradas del la Peste Negra en 1347, la cual podemos recordar como la más cruel plaga, sufrida por la población europea.

Hoy en día Messina sigue trabajando por recuperar su espectacular pasado histórico. Teniendo en cuenta su terrible siglo XX, que comenzó con un devastador terremoto seguido de un tsunami. Entre ambos y en la navidades de 1908 dejaron más de 60.000 muertos. Para postre los bombardeos norteamericanos durante la 2ª Guerra Mundial.

A pesar de todo, las restauraciones posteriores han dejado estampas como la de su espectacular Catedral. Además el viajero histórico, no deberá perderse los ricos  yacimientos griegos y romanos diseminados por la isla Siciliana.

Constantinopla.

Tras cortas paradas en el Peloponeso y en la isla de Rodas, nuestros aventureros se dirigieron, a la que en mi opinión, es la ciudad más codiciada de la historia. Por cierto, cualquier cosa que escriba sobre ella se quedará corta.

La ciudad fue fundada por el emperador romano Constantino en el año 324, y construida sobre las ruinas de Bizancio. Definitivamente su estratégica posición entre oriente y occidente y la puerta de entrada al Mar Negro, le marcarán durante toda su historia.

Por lo que respecta a la época en la que llegó González Clavijo, destacar que la capital del Imperio Bizantino era prácticamente una isla en medio del Imperio Otomano. De ahí que el emperador Manuel II Paleólogo, recibiera a nuestro personaje como un héroe, ya que sabía que en el éxito de la misión castellana residían gran parte de las oportunidades de supervivencia de Constantinopla.

En el presente aquella vieja Constantinopla reside en el interior de Estambul. Definitivamente esta última, se ha convertido en una de las ciudades más grandes del mundo, situada a caballo entre Europa y Asia. Lo que puede ver un turista histórico en esta ciudad, tampoco tendría cabida en un solo artículo, ya que se ha convertido en uno de los mayores focos culturales del mundo. Por lo tanto solo quiero dejar constancia de un sueño personal, desde que comencé a estudiar historia. En concreto la visita a Santa Sofía, lugar de paso de las más importantes religiones del mundo, y desde 1935 convertida en museo donde mostrar el pasado de las mismas.

Trebisonda.

Tras varios meses en la capital bizantina, el séquito prosigue el camino adentrándose en el Mar Negro. A continuación y tras bordear la costa meridional del mismo, llegan a Trebisonda, capital del imperio del mismo nombre.

El pequeño Imperio de Trebisonda se fundó en 1204 coincidiendo con la época más vulnerable del Imperio Bizantino, en plena lucha contra los cruzados católicos. Fue fundado por la dinastía Comneno, y por lo tanto se convertirá en un calco de su hermano mayor Bizancio. A pesar de encontrarse totalmente aislado y rodeado por los turcos, consiguió subsistir más de dos siglos y medio. Esto fue posible debido al apoyo de los mongoles, que favorecieron su puerto en el Mar Negro, para el tránsito de la Ruta de la Seda.

Dicho puerto y ciudad fueron los elegidos por González Clavijo para abandonar la ruta marítima. A partir de ese momento y ayudado por los cristianos ortodoxos se adentrarán en la Península de Anatolia, para proseguir  por las tierras previamente conquistadas por el Gran Tamerlán.

Hoy día la localidad de Trebisonda pertenece a Turquía. Uno de los puntos más destacables, y posiblemente zona de paso de nuestros viajeros medievales, es el Monasterio de Sumela.  Este se encuentra encaramado a más de 1.200 metros en las montañas del sur de la ciudad de Trebisonda. Hay que mencionar además que fue fundado en el año 386, en honor a la Virgen María, y a pertenecido durante toda su historia al la congregación ortodoxa. Su época de más esplendor durante el Imperio de Trebisonda, pero respetados tras la conquista por los sultanes turcos.

Monte Ararat.

Uno de los primeros lugares, pertenecientes  al Imperio de Talmerlán por los cuales discurrió el séquito. El Monte Ararat está considerado uno de los lugares más sagrados de la Tierra. No en vano es el elegido por las principales religiones monoteístas, por ser el lugar donde descansan los restos de la mítica arca de Noé. Este hecho es puesto de manifiesto por escritores como Javier Sierra, que incluso se atrevió a escalar gran parte de sus 5.165 metros en su busca.

Misticismo aparte, el Monte Ararat es el símbolo de Armenia y visible prácticamente desde todos los puntos del país. Por otra parte podemos destacar que estamos ante un paraíso para cualquier viajero histórico. Ya que este país ha sido cuna de míticos imperios como el Hitita o el desconocido Mitanni. Además puede alardear de ser el primer país del mundo en adoptar como religión oficial el cristianismo, este hecho tuvo lugar durante la ocupación romana.

Tabriz.

Se conoce su existencia desde el siglo VIII aC. Ya que fue nombrada por uno de los reyes asirios más importantes, en concreto Sargón II. Situada en la mítica Ruta de la Seda, motivo por el cual será conocida por los grandes viajeros desde los tiempos remotos.

Posiblemente nuestros protagonistas llegaron a ella guiados por la descripción de Marco Polo. El más célebre de los viajeros medievales, la describió como una de las más bellas ciudades de la Ruta de la Seda. Además rodeada de exuberantes jardines y  provista de mercancías de todos los rincones conocidos.

En el presente se ha convertido en una de las ciudades más prosperas y modernas de Irán, en la cual viven más de dos millones de personas. Su principal atracción para el visitante reside en su pasado histórico. Me estoy refiriendo a su bazar, que aunque su origen sea incierto, se convirtió en uno de las más importantes de la Ruta de la Seda. Por dicho motivo fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2010.

Por la ruta de la Seda.

Desde Tabriz hasta su destino final en Samarcanda, nuestros viajeros seguirán la Ruta de la Seda. Fue una de las partes menos peligrosas del camino, ya que serán acogidos en todas las pequeñas poblaciones como los invitados del Gran Kan Tamerlán. Pero también de las más duras debido al calor que debieron pasar, que les llevó a diezmar el séquito con la muerte entre otros de Gómez de Salazar.

Imagen actual, que nos recuerda perfectamente la visión de la mítica ruta de la Seda

En este trayecto pasaron por diferentes poblaciones nacidas al albor de la ruta más célebre de la historia. Muchas de ellas pequeñas aldeas, sin ir más lejos una de ellas fue Teherán. Descrita por González Clavijo como tal, y hoy convertida en la capital de Irán, con más de ocho millones de personas. Finalmente tras 465 días González Clavijo y sus acompañantes, junto a la caravana de obsequios, llegan a su destino la capital del Imperio Timúrida.

Samarcanda.

Cuando llegaron nuestros viajeros a Samarcanda, esta era la ciudad más próspera de la ruta de la seda. Todo ello gracias a la conquista de la misma por Tamerlán en el año 1370, y a su decisión de convertirla en capital del Imperio Timúrida. Según el propio González Clavijo llegaban gentes de todos los rincones, viajeros, comerciantes y en especial artistas de la más amplia gama. Durante el periodo de dicho Imperio, la ciudad por la que habían pasado conquistadores como el mismísimo Alejandro Magno, se llenó de nuevas y destacadas edificaciones.

Así mismo fueron recibidos con todo tipo de festejos por el propio Tamerlán, convirtiéndose en sus más destacados huéspedes. Aunque poco les durará esta condición, ya que poco después son invitados a abandonar la ciudad, ante la intención de la Gran Kan de invadir China. Por otro lado destacar que de poco les sirvió la visita, ya que  solo un par de meses después y camino de China, Tamerlán encontrará la muerte. Esta será el inicio del declive del Imperio Timúrida y por ende el ascenso de mayor rival de los reinos cristianos de Oriente, en concreto en Imperio Turco que pronto se hará con Constantinopla y los Balcanes.

Hoy día Samarcanda es la segunda ciudad más importante del joven país de Uzbekistán. Además está considerada una de las ciudades más antiguas del mundo con más de 2.700 años de historia. A pesar de lo cual la visita nos transportará definitivamente a la época del Gran Tamerlán, artífice de la mayor parte de los monumentos de esta ciudad, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad a principios del siglo XXI. Por cierto en los alrededores del Registán, la plaza pública, se encuentran todavía gran cantidad de artistas herederos de las tradiciones antiguas, entre ellos bordadores de oro, ceramistas o pintores.

Hasta aquí el viaje a Samarcanda de la mano de González Clavijo y su libro Embajada a Tamorlán. Para mí el inicio de un propósito, y si alguno pretende acompañarme lo primero que debe hacer es compartir esta historia.

Imágenes: flickr / pixabay

Mas info: En el Nº 590 de Historia y Vida, pag; 58-67

¿Qué tienen en común el Palacio de la Aljafería y Giuseppe Verdi?

La Torre de la Aljafería.

Zaragoza fue ocupada por los árabes a principios del siglo VIII, en concreto en el año 714. Su misión convertirla en una de las plazas fronterizas entre los pueblos islámicos y los reinos europeos altomedievales.

Por lo tanto la necesidad defensiva llevará a la aparición de la torre de la Aljafería, en un punto temporal difícil de precisar, entre finales del siglo IX y principios del siguiente.

Il Trovatore de Giuseppe Verdi nació en el Palacio de la Aljafería
El Palacio de la Aljafería en Zaragoza

Tras la guerra civil entre los omeyas cordobeses, los reinos árabes de la península ibérica se fragmentaran en los denominados reinos de taifas.  En concreto, en Zaragoza la Taifa Saraqusta, que decidirá la construcción del Palacio de la Aljafería para convertirlo en residencia real. Dicho palacio será el sueño de Al-Muqtadir el rey que llevará a dicha taifa a su máximo esplendor, y que expandirá sus dominios hasta el mediterráneo.

De esta manera el palacio se erigirá en torno a la antigua torre defensiva de forma cuadrangular. Por este motivo la torre quedará como uno puntos defensivos en las murallas del Palacio de la Aljafería. Por  cierto, dicho palacio se convertirá en uno de los más bellos del mundo islámico en la península Ibérica.

La torre de la Aljafería durante la época cristiana.

En 1118  la ciudad de Zaragoza fue tomada por Alfonso I el Batallador. El cual se hará dueño y señor del Palacio de la Aljafería, para convertir a nuestra protagonista, en la Torre del Homenaje Feudal. Es decir, el lugar donde el rey recibía a los vasallos para llevar a cabo el consabido homenaje medieval. Conforme al cual, el rey entregaba los feudos a cambio de su propia protección y apoyo. Pero a medida que el palacio cristiano, sede de los reyes de Aragón, se iba agrandando. La torre de la Aljafería  iba perdiendo importancia, hasta ser convertida en un calabozo, en especial con la llegada de la Inquisición de los Reyes Católicos.

La aljafería y su espectacular muralla medieval.

Por la torre seguirán pasando los años, y tendrá que esperar al siglo XIX para convertirse en la Torre de Trovador, a través de una rocambolesca historia.

En algún punto de la Edad Media o presumiblemente en la mente de Antonio García Gutiérrez, nace la historia de Manrico, un joven trovador criado por la gitana Azucena.

El trovador de la Aljafería.

Manrico estaba perdidamente enamorado de Leonor, una doncella que vive en el Palacio de la Aljafería. Además con la enorme fortuna de ser correspondido por la doncella con el mismo amor. Pero como es bien sabido, las clases sociales en la Edad Media pesaban en exceso, y por lo tanto el drama estaba servido.  De dicho drama se encarga el Conde Luna, que evidentemente también está enamorado de Leonor. Pero aún había más, ya que ambos pretendientes eran hermanos sin saberlo.

Para apartar a Leonor de Manrico, el Conde Luna decide enviarla a un convento. Pero el joven trovador no lo consiente y rapta a Leonor, ante lo cual y tras ser descubierto es encerrado en la torre de la Aljafería. Posteriormente Leonor decide quitarse la vida antes que vivir sin el trovador, pero antes de ello se entrega al Conde Luna, para que este, libere a su amado.

Escena de Il Trovatore

El Conde cumple su palabra, liberando a Manrico de la Torre de la Aljafería. Este último al enterarse como Leonor  ha conseguido su liberación decide no perdonarla  nunca más, tras lo cual el suicidio de Leonor, ya es inevitable.

A continuación el Conde Luna culpa al joven trovador de la muerte de Leonor. De ahí que decida quitarle la vida. En el mismo lecho de muerte de Manrico, la gitana desvela que ambos eran hermanos, y por lo tanto la venganza de esta, queda consumada.

Antonio García Gutiérrez.

Como se puede comprobar un auténtico drama típico del romanticismo español del siglo XIX,  que supuso el gran éxito de Antonio García Gutiérrez. Así mismo nacerá el actual nombre de la torre de la Aljafería, La torre del Trovador.

Antonio García Gutiérrez  nació en Chiclana de la Frontera en 1813. Tras ponerse a estudiar medicina, conoce su verdadera vocación, la literatura y el teatro. Por lo que decide dejar la carrera a medias y viajar hasta Madrid, lugar donde empieza a trabajar como traductor de francés y periodista circunstancial.

Como económicamente no le resulta muy rentable, decide alistarse en el ejército. Tras lo cual y en uno de los viajes a Zaragoza conoce la Torre de la Aljafería, de la que queda prendado. A partir de ese momento la historia del trovador quedará plasmada con la pluma de este autor teatral.

Tras volver a Madrid y completamente en la miseria decide acudir a un amigo para poder presentarla en los teatros de Madrid. El amigo en cuestión, Espronceda, uno de los escritores románticos más importantes de la época en Madrid. De la mano del cual se estrenó el 1 de marzo de 1836 el trovador, que se convirtió en una de las obras de teatro  más exitosas del romanticismo español del siglo XIX.

Pero posiblemente se hubiera quedado ahí de no ser por que dicho argumento llegó a oídos del mejor compositor de ópera de momento

Giuseppe Verdi.

La primera coincidencia con Antonio García, el  año de nacimiento, ya que ambos nacieron en 1813. Aunque Verdi a más de 2.000 kilómetros de Chiclana, en concreto en Busseto una pueblecito al sur de Milán.

Giussepe Verdi nació en el seno de una familia muy humilde, pero contó con un mecenas de lujo. En concreto Antonio Barezzi un terrateniente y comerciante que tenía la música como pasión. De ahí que rápidamente se dio cuenta de la enorme facilidad para la música del joven Giuseppe Verdi. Así que lo envió a Milán para realizar los estudios de música.

Tras casarse con la hija del propio Barezzi, y el desgraciado fallecimiento  de esta, solo cuatro años después de su matrimonio. Giuseppe Verdi se dedica en cuerpo y alma a la composición operística. De esta manera llega su primer gran éxito, su obra Nabucco le convierte no solo en uno de los grandes músicos de Italia. Sino que además se convertirá en el abanderado de la reunificación italiana, algo por cierto que no había existido desde la caída del Imperio Romano, casi quince siglos antes.

Il trovatore de Verdi.

A partir de entonces le llueven los contratos y los mecenazgos, que le obligan a componer continuamente. A Principios de la década de 1850 compone tres de sus operas más importantes, Rigoletto, La Traviatta y por supuesto la del héroe del Palacio de la Aljafería, en este contexto verá la luz Il Trovatore de Giuseppe Verdi.

Durante uno de sus viajes a Madrid, conoce la historia que años antes había encumbrado al dramaturgo español Antonio García. Así que decide trascribirla a su concepto operístico, dándole incluso un toque político como era de menester en el siglo XIX italiano. En concreto el conde Luna está al servicio del rey de Aragón Fernando I, que tiene que hacer frente a la revuelta de Urgell, donde el joven trovador integra el ejercito de Conde de Urgell. Por cierto esta revuelta tuvo como protagonista escenarios tan impresionantes como el Castillo de Loarre.

Cartel de una de las múltiples representaciones de la ópera de Verdi

Desde entonces se ha convertido en una de las óperas más representadas del mundo. En concreto en este siglo XXI y según la lista Operabase ha ocupado el número 20 en cuanto a representaciones. Aunque por cierto, muy lejos de la más representada que también pertenece a este autor, estoy hablando de La Traviatta.

En definitiva, esta ha sido la historia de cómo la Torre de la Aljafería ha llegado a todos los rincones del mundo de la mano de Il trovatore de Verdi y su joven trovador Manrico.

Imágenes: commons.wikimedia pixabay

Loarre, el castillo románico mejor conservado de Europa

Tanto en España como en Europa existen multitud de castillos, y con toda seguridad muchos de ellos de más bella factura. Así mismo Loarre, no posee el más completo de los museos. Ni siquiera la importancia histórica, ni la carga emocional de otros castillos similares. Pero lo que tiene el Castillo de Loarre que lo hace difícil de comparar es la capacidad innata de transportarnos a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Dicho de otra forma y sin olvidar la manida frase de estar situado en un “marco incomparable”. Hay que mencionar, que está considerado el castillo románico mejor conservado de Europa. Ya que las escasas restauraciones a las que ha sido sometido el castillo, tienen como único fin, procurar la seguridad de sus visitantes. Por lo tanto el impacto de estas en la imagen medieval es la justa.

¿Dónde está el Castillo de Loarre?

Como ya ha quedado escrito, está en un paraje espectacular. Situado en la provincia de Huesca, y en la parte más meridional del Pirineo Aragonés a una altura de 1.070 metros. Dicha posición le permite tener una de las más espectaculares vistas de la Hoya de Huesca.  Además le sirvió como atalaya desde donde poder divisar cualquier movimiento a decenas de kilómetros de distancia.

Cómo debemos ver el Castillo de Loarre.

La mejor forma de ver Loarre es completamente a solas, aunque es evidente que esto debe ser bastante complicado. Mi consejo pasa por acudir a primeras horas del día, para intentar entrar el primero, y así poder perderse por esta maravilla. Tras lo cual se puede acceder a la visita guiada, donde con más detalle, nos explicaran la historia del castillo y sus diferentes anécdotas.

Breve historia del Castillo de Loarre.

El castillo fue mandado a construir por el último de los reyes de Pamplona que reino sobre Aragón. En concreto fue Sancho Garcés III en el año 1020, su primer cometido fue convertirse en fortaleza militar. Es preciso recordar que los árabes estuvieron establecidos en Zaragoza hasta el año 1118, por lo que Loarre constituía un lugar perfecto para controlar las tierras de Huesca, en el recién nacido reino de Aragón cristiano. De esta primera época se conserva una pequeña capilla, el patio de armas y dos torres.

La siguiente fase de construcción pertenece al segundo rey de la Casa de Aragón, en concreto Sancho Ramírez, a partir del año 1071. La ampliación tuvo como principal motivo convertirse en residencia de los monjes canónigos. Por lo que a partir de ese momento se convierte en un castillo abadía.

Pero pocos años después todo el poder de la Corona y del clero  se desplazará a un castillo de reciente construcción, el Castillo de Montearagón situado a unos 40 kilómetros de Loarre. A pesar de que en el siglo XIII se reforzó todo el espectacular contorno de murallas, su pérdida progresiva de importancia sería constante.

Esa es precisamente la principal causa del espectacular estado de conservación del Castillo de Loarre. Conviene subrayar que a partir del siglo XV, no se ha encontrado indicios ni de ocupación continuada, ni de haber sido sometido a ningún conflicto importante. Ya que perdió los dos principales cometidos del castillo, el religioso tras la marcha de los monjes y el defensivo tras la continuo empuje de los árabes al sur de la península ibérica.

Galería de imágenes del Castillo de Loarre.

Como la principal intención de este artículo es mostraros la puerta a la Edad Media,  os presento esta galería de imágenes.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Desde la parte trasera, que es el lugar de entrada de las visitas se observa perfectamente la magnífica situación sobre la Hoya de Huesca.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Una de las zonas más impresionantes son las murallas del siglo XIII que rodean por completo el castillo. Aunque con la única excepción, de la parte sur que quedaba defendida por las rocas sobre las cuales se asienta el castillo.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En la parte de la izquierda, y antes de entrar en el castillo propiamente, sobresale la Torre Albarrana. Es la más antigua del castillo y construida durante la primera etapa con evidente sentido defensivo. También desde este lugar se contemplan las espectaculares vistas desde el interior de las murallas.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Es imposible no trasladase a la Edad media al subir por esta imponente escalera. Por cierto decorada con el típico ajedrezado del románico de Jaca. Al lado izquierdo de la subida el puesto de control de los soldados que vigilan la entrada.  Mientras que en el lado derecho encontramos la cripta de Santa Quiteria, pequeña capilla para el culto y los enterramientos.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En la primera planta encontramos los edificios religiosos construidos durante la ampliación de Sancho Ramírez.  En concreto la iglesia de San Pedro con un espectacular estilo románico. Y los restos de los edificios que servían para acoger a la comunidad monástica.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En el último piso a parte de las espectaculares vistas, destacan los restos de los patios de armas de la primera época constructiva. Y sobre todo la torre del Homenaje, que no puede faltar en un castillo medieval.

La última imagen para la cúpula de la Iglesia de San Pedro vista desde el patio de armas.

Hasta aquí mi visita al castillo de Loarre, al cual pienso volver. Por último en este enlace encontrareis actualizado todos los horarios de la visita. El precio de la misma en 2017 es de 4,50 sin guía, y 6€ con el mismo, con los correspondientes descuentos a menores, estudiantes o jubilados.

El polémico regalo de Felipe V a la ciudad de Cervera

Al visitante que llegue por primera vez a Cervera, y no conozca la historia de la ciudad, le puede extrañar como una esta pequeña localidad acabó convirtiéndose en sede universitaria.

Antes de comenzar el tema en profundidad, me gustaría aclarar, que mi intención es relatar los hechos por los cuales Cervera consigue tener dicha Universidad. Soy consciente de la actualidad que han cobrado los hechos sucedidos durante la guerra de sucesión. Pero no pretendo juzgar la actualidad, ni entrar en los debates políticos sobre las consecuencias de dicha guerra en Cataluña.

El problema sucesorio.

La historia comenzó con la muerte de Carlos II en el año 1700, el enfermizo rey de España, que murió sin descendencia. Por lo cual la línea sucesoria de los Habsburgo españoles, quedó desierta por primera vez  desde 1516.

Tres serán los candidatos a ocupar el trono español. En primer lugar el archiduque de Austria Carlos III descendiente de Felipe III en la parte austriaca. En segundo lugar, el preferido, José Fernando de Austria nieto de Margarita de Austria, esta hermana de Carlos II. Aunque su repentina muerte en 1699 ocasionó la llegada al trono del siguiente de la lista. El designado por Carlos II como su sucesor fue Felipe de Anjou nieto del rey de Francia Luis XIV. Tras la muerte de Carlos II será coronado como Felipe V.

El motivo principal que llevó a Carlos II a designar a Felipe de Anjou fue no ver España dividida, ya que esto era lo que pretendían sus principales rivales.

Guerra de sucesión internacional.

La oportunidad de Francia de intervenir en España se había conseguido. Aunque evidentemente por otra parte desató las tensiones en Europa, que no podía consentir la unión de dos potencias. Dos bandos se lanzarán a intervenir para ganarse el pastel de España y sus colonias en el mundo. Por un lado los partidarios del Borbón Felipe V en este caso, Francia, Nápoles, Baviera y España. Por otro lado los partidarios del Archiduque de Austria, Inglaterra, Portugal, Provincias Unidas, Saboya, Prusia y la misma Austria.

Guerra de sucesión en España, una auténtica guerra civil.

Es la parte más compleja de la historia que pretendo contar. Como ya he dicho se convirtió en una autentica guerra civil. A grandes rasgos podemos decir que enfrentó a los antiguos reinos de Castilla y Aragón,  aquellos que habían unido mediante su matrimonio los Reyes Católicos dos siglos antes. Pero en realidad fue más complejo.

Por un lado Castilla apoyó mayoritariamente al Borbón Felipe V, aunque con algunas reticencias. En cambio Aragón tomó  partido por el Archiduque de Austria, también conviene subrayar, que la división interna fue mucho mayor en esta zona. El mayor apoyo al Archiduque vino por parte de la burguesía, y los principales motivos fueron dos: el temor a los franceses tras la ocupación de estos entre 1694-1697 y  la posibilidad de perder las relaciones económicas con Inglaterra y las Provincias Unidas. Mientras el apoyo al Borbón desde la Corona de Aragón vino de la nobleza.

En este contexto nació la Universidad de Cervera.

La guerra duró de facto hasta principios de 1715, aunque sobre el papel no se firmó la paz hasta 1725 en Viena. En el contexto de dicha guerra nacieron los Decretos de Nueva Planta del rey Felipe V. A pesar de que los más sonados fueron la eliminación de las instituciones de la antigua Corona de Aragón, otros aludieron a la construcción de nuestra protagonista la Universidad de Cervera.

En este punto es necesario recalcar que han corrido, como se suele decir; “ríos de tinta”, y además de todos los colores. Aunque lo único que parece estar claro, es la llegada de dos representantes de Cervera a Madrid, con la demanda bajo el brazo de las reparaciones de la guerra. Tras la cual volvieron con la concesión de la construcción de la Universidad de Cervera.

Se ha escrito, he investigado sobre los motivos de esta concesión por parte de grandes historiadores. Unos postulan totalmente que fue un regalo a la ciudad, gracias al apoyo de la población de Cervera durante la Guerra de Sucesión a Felipe V. En cambio otros, especialmente desde los acontecimientos de  este siglo XXI, pretenden demostrar que tal apoyo nunca existió. Detrás de lo cual puede existir la necesidad de limpiar el nombre de la ciudad de Cervera.

Llegado a este punto de confrontación de posturas, me decanto por las investigaciones llevadas a cabo por el equipo de Joaquín Prats, catedrático de didáctica de la Historia por la Universidad de Barcelona. Es conveniente recalcar que están expuestas en su libro: La Universidad de Cervera y el reformismo borbónico.

Según estas investigaciones, existieron varios motivos. El principal era la necesidad de dar un impulso a las instituciones universitarias, en claro declive no solo en Cataluña sino generalmente en todos los territorios de la Corona española. Esta decadencia se quería acabar mediante el fortalecimiento de un centro determinado, sumado al cierre del resto de centros universitarios, con el evidente fortalecimiento del nuevo al evitar la competencia.  Este sería uno de los motivos de nacimiento de la propuesta de Cervera. Por otro lado hace falta recalcar, que el lugar idóneo para llevar a la práctica esta nueva concepción de Universidad más grande fuera Cataluña, debido a la debilidad de las instituciones tras la derrota en la guerra de Sucesión.

Uno de los dos patios de la Universidad de Cervera

Además de lo expuesto, Cervera contaba con varias de las necesidades descritas para albergar una institución como esta. Definitivamente, no ser un lugar demasiado grande, sin instituciones militares, fácil control de los alumnos,  dispuesto en el centro geográfico y bien comunicado, fueron las características que llevaron la Universidad a Cervera. Es probable que la afinidad de la ciudad con Felipe V hiciera el resto.

Breve historia de la Universidad de Cervera.

Se construyó entre 1718 y 1740. Se comenzó con un estilo barroco y se terminó con la aparición del Neoclasicismo. Sus más ilustres estudiantes fueron  Narciso Monturiol que junto a Isaac Peral ponen en marcha el submarino. O Juan Prim uno de los más destacados políticos españoles del siglo XIX. Las principales cátedras que se impartieron fueron Derecho, Humanidades, Teología, Medicina y Filosofía. Todo ello hasta 1840 año que se traslada definitivamente a Barcelona.

Puerta del paraninfo de la Universidad de Cervera

La Universidad de Cervera en la actualidad.

Hoy en día además de ser el uno de los monumentos históricos más visitados de la ciudad. El edificio se encuentra compartimentado, acogiendo una biblioteca, los archivos comarcales y un instituto de secundaria. Por último destacar que en sus aulas se siguen produciendo clases universitarias, en este caso como centro asociado de la UNED, donde el que suscribe sigue con sus estudios de Geografía e Historia.

Mas información: ub.edu

Imágenes: commons.wikimedia

Mis seis mercados navideños favoritos de Berlín.

Los mercados de navidad (Weihnachtsmärkte), es uno de los elementos más típicos de la cultura alemana. Su historia se remonta a la Edad Media, en concreto al siglo XV. El pionero fue el la ciudad de Bremen, o por lo menos, el primero de los que se tiene constancia. Su principal misión fue el recogimiento y asistencia a los más necesitados en épocas tan señaladas. Después de Bremen surgieron otros,  que se distribuyeron por toda Alemania y a partir del siglo XVI se dispersaron por todo el centro y norte de Europa. Hoy en día, hay mercados de navidad por toda la geografía mundial.

¿Qué son los mercados navideños?

Aunque la pregunta suene a obvia, no le es tanto. Los mercados navideños en Alemania son una tradición y por lo tanto parte importante de la historia de ese país. Realmente es así como lo sienten sus ciudadanos, ya que ellos, son mucho más que unos simples mercados tradicionales. Con la escusa de comprar lo necesario para las fechas navideñas, los alemanes se echan a la calle en busca de los artículos más inverosímiles, de los vendedores de figuras navideñas y de todo tipo de prendas para el frío.

Pero ahí no se acaba todo, cientos de puestos de diferentes comidas, postres de todo tipo y bebidas. Todo ello convierte a estos mercados navideños en el punto de encuentro de los ciudadanos alemanes, la escusa perfecta para pasar las largas y frías tardes de invierno en compañía de familiares, amigos y vecinos. En definitiva para beber, comer, cantar o escuchar villancicos.

De todo lo visto me quedo con dos tradiciones muy arraigadas. En primer lugar beber el vino caliente , su famoso Glühwein, que si al principio nos puede parecer raro, pronto te acostumbras a su sabor y a sus cualidades térmicas.

vino

La otra sería ir a comprar a la célebre tienda Käthe Wohlfahrt Aunque en este caso, como queráis llenar el árbol de navidad de productos de la misma, os podéis dejar la mitad del presupuesto del viaje. Pero sin duda es imprescindible entrar en ellas, para conocer la mayor variedad de adornos navideños que podáis imaginar. Por cierto, no están en todos los mercados, pero luego os cuento donde los podéis encontrarlas en Berlín.

tenda

¿Por qué Berlín?

Simplemente  por que hay donde elegir.  Nada más y nada menos que entre 50 y 60 mercados navideños se dan cita en la capital alemana durante el denominado mes de adviento. Este último es el nombre que reciben en el calendario católico  los 4 domingos antes de navidad. Como todos estos mercados son complicados de ver en pocos días, aquí os presento mi selección personal.

1. Mercado de Navidad de Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskiercheiglesia-william

Para llegar; estación de metro de ZOOLOGISCHER GARTEN, a la cual llegan varias lineas, como la U2, U9, S5, S7 e incluso trenes regionales.

Para mí el más genuino de los mercados de Navidad de Berlín, además como se suele decir en “un marco incomparable”. Esta situado junto a iglesia kaiser-wilhelm, una iglesia medio en ruinas, tras las Segunda Guerra Mundial. Este es uno de los privilegiados mercados navideños que cuentan con una sucursal de la tienda, Käthe Wohlfahrt. Además en él, podemos disfrutar de puestos tradicionales, casetas para comer y beber y un pequeño escenario con las interpretaciones navideñas. También destacar que es de los más tranquilos de visitar. Otro consejo sería mirar la agenda de la Iglesia nueva, “la polvera”, donde casi a diario realizan conciertos de música clásica.

Como podéis comprobar la fecha de publicación de este articulo es solo cuatro días antes del terrible atentado de Berlín, del 19 de diciembre de 2016, fue en este mercado exactamente. Os confieso que la primera foto, en la que aparezco bebiendo un vino caliente, fue exactamente el lugar donde empotraron el camión. Que impotencia más grande…

2. Mercado de Navidad de Spandau

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Para llegar; dos estaciones de metro; ALTSTADT SPANDAU en la línea U7 y RATHAUS SPANDAU en la línea S5 y también varios trenes regionales.

El más grande de Berlín, hasta 400 paradas en los fines de semana. En él si que encontraréis de todo, puestos de bebida y comida y cientos de tiendas de los más diversos productos. Suelen colocar zonas temáticas, como por ejemplo una feria medieval dentro del mismo mercado. Suele estar bastante abarrotado, pero es agradable para pasear por él. Un consejo entrar por una de las estaciones de metro y salir por la otra.

3. Mercado de Navidad de Alexanderplatz

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Junto a la estación de metro de metro de ALEXANDERPLATZ a la que también llegan diferentes líneas; S5, S7, U2, U5, U8. Además de los trenes regionales.

De este destacar que podéis encontrar otra de las sucursales de la tienda de Käthe Wohlfahrt.  Además de tener su pequeña pista de patinaje, y evidentemente, una de las imágenes más típicas de Berlín con la Torre de Televisión de fondo para las fotografías. Sin olvidar que contiene una de las mayores ferias de atracciones al lado mismo del mercado navideño.

4. Mercado de Navidad frente al ayuntamiento rojo de Berlín

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Uno de los más cercanos al anterior, por lo que se puede llegar en un rápido paseo desde Alexanderplatz.

También de los más pequeños, pero sin duda el preferido para las familias con niños pequeños. Una gran noria lo corona, además de un precioso carrusel y una singular pista de patinaje en torno a la Fuente de Neptuno. Por lo demás no faltan las tradicionales tiendas de objetos navideños, comidas, postres y los puestos de venta de Glühwein. 

5. Mercado de Navidad de Gendarmenmarkt

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La estación de metro más cercana FRANZÖSISCHE STRABE en línea U6, otra forma de llegar sería desde una de las estaciones principales de Berlín, FRIEDRICHSTRABE, con numerosas lineas de metro S1, S2, S5, S7 y U6, así como diferentes trenes regionales, desde la cual se baja por la calle del mismo nombre en un paseo de 15 minutos, contemplando las tiendas más prohibitivas de Berlín.

El único de los visitados que cobra entrada, aunque simbólica de 1€.  Pero aún así el más multitudinario. También dispone de la tienda Käthe Wohlfahrt, pero sin duda de todos los que fuí, el más complicado de ver, debido a la gran cantidad de gente que había. Su cercanía a la zona de tiendas más caras de Berlín, sin duda lo convierten  también el más glamuroso, en especial una de las galerías donde artistas de toda Europa, venden sus productos exclusivos a veces a precios desorbitados. Para los bolsillos normales, hay que quedarse con el magnifico entorno y las diferentes actuaciones en el escenario al pie de las escaleras del Konzerthaus (sala de conciertos de Berlín). Sin olvidar que nos hallamos en la plaza más bonita de Berlín.

6. El mundo de invierno en la Potsdamer Plat.

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Junto a la estación de metro del mismo nombre, POSTDAMER PLATZ,  líneas S1, S2 y U2, además de los consabidos  trenes regionales.

Sinceramente el más decepcionante de todos, en torno a los altos edificios que hoy día pueblan una de las plazas más simbólicas de la historia berlinesa.  A pesar de contar con una pista para trineos, o más bien una rampa para deslizarse con neumáticos hinchados, y una pista de patinaje sobre hielo de más de 500 m2.  No le faltan los puestos de comida, bebida y múltiples tiendas de complementos navideños, pero en un pobre entorno que no invita a la tradición navideña.

Conclusión:

Hasta aquí llega mi relato, he podido visitar otros como el del Palacio de Charlotteburg (que no aconsejo, por la lejanía al transporte público y ser un poco más de lo mismo). aAunque igualmente puedes pasar en él una estupenda tarde y por último el mercado navideño de Potsdam (alejado de Berlín, pero en el precioso Barrio Holandés).

Todos tienen su encanto, pero me quedo con el primero de la lista y sobre todo haciendo caso a una de mis frases favoritas, donde fueres haz lo que vieres pasear, comprar, probarlo todo y no olvidéis entrar en calor con el Glühwein.