El Crac de los Caballeros, el castillo más admirable y mejor conservado del mundo.

A lo que podemos añadir más inexpugnable, o al menos eso es lo que pensó Thomas Edward Lawrance, el célebre Lawrance de Arabia, un día del verano de 1909, cuando se presentó delante de aquella enorme mole de piedra situada en las montañas del sur de la actual Siria.

Lawrance de Arabia.

Al oficial del ejército británico, T. E. Lawrance nacido en 1888 en condado gales de Caernarvonshire, se le suele asignar una pasión por los castillos desde su niñez. Debido a ello se matriculó en 1907 en el Jesus College de Oxford para estudiar su pasión, la historia. Desde que comenzó segundo curso tuvo claro el camino que debía seguir su carrera, ya que eligió Historia militar y estratégica como proyecto de investigación.

Ese mismo verano de 1908 ya emprendió su labor de recopilar información para su tesis doctoral. Dicha labor consistió en recorrer en bicicleta el centro y sur de Francia, para elaborar un detallado dossier sobre los castillos medievales del país galo. Pero no debió ser suficiente para él, así que el verano siguiente siguiendo los consejos del director del museo Ashmolean de Oxford se dirigió a la costa del actual Líbano, para estudiar los castillos que habían construido en la zona los cruzados cristianos.

Lawrence de Arabia
Lawrence de Arabia

Acompañado de su libreta de apuntes, su pistola y su brújula recorrió los caminos de Oriente Próximo en busca de al menos 35 castillos que aparecieron en su tesis doctoral. Titulada “la influencia de las Cruzadas en la arquitectura militar europea” evidentemente supuso una matrícula de honor para nuestro personaje, además de suponer en la actualidad uno de los documentos más importantes para el conocimiento de los castillos cruzados.

El comienzo de El Crac de los Caballeros.

Como es conocido en el año 1099 los cruzados cristianos toman la ciudad de Jerusalén. Pocos años después en 1110, Tancredo de Hauteville se hace con la fortaleza musulmana denominada el Castillo de los Kurdos, que se encontraba en plena fase de construcción desde que el emir de Alepo la mandó levantar en el año 1031.

Pero tendrán que llegar los caballeros de la Orden Hospitalaria en 1142 tras la cesión del Conde Raimundo II de Trípoli, para que entre ese año y 1170 se acabe convirtiendo en el majestuoso Castillo del Crac de los Caballeros, que más de ocho siglos después encuentre el aventurero, arqueólogo y militar británico T. E. Lawrance.

Una historia de asedios, con trampa final.

Hasta una docena de asedios tuvo que resistir la fortaleza cristiana ante los repetidos intentos musulmanes de recuperar la plaza, los más célebres vinieron del gran Saladino. El primero tuvo lugar en 1180 y el segundo de ellos tras la gran victoria musulmana en la Batalla de Hattin (1187), un año después el asedio continuaba sin éxito, a lo sumo con la muerte del maestre de la Orden del Hospital.

Tuvo que pasar cerca de un siglo para que los musulmanes se instalasen en el Crac de los Caballeros. Concretamente el 3 de marzo de 1271 el sultán de Egipto Baybars, decide buscar un toque de prestigio ante sus rivales musulmanes, para ello era necesario conquistar el inexpugnable castillo cristiano. El asedio duro más de un mes y resultado a pesar de haber reunido el mayor ejército musulmán hasta la fecha, fue infructuoso como los anteriores. Solo habían conseguido romper la primera línea defensiva, pero el interior del castillo seguía imperturbable, ocupado por unos cuantos caballeros con la ayuda de los valientes campesinos.

Pero algo cambio esta vez, a principios del mes de abril una paloma mensajera se posó en el interior del recinto principal. El mensaje era claro, los caballeros hospitalarios debían abandonar la fortaleza, y pactar con el enemigo la entrega, a cambio de su propia protección hasta la zona cristiana en los alrededores de Acre. Dicho y hecho, el día siguiente los caballeros hospitalarios junto al resto de habitantes de la fortaleza abandonaban el Crac de los Caballeros, ante la atenta mirada de los impasibles mamelucos del sultán Baibars.

El sultán Mameluco Baibars
El sultán Mameluco Baibars

La célebre nota iba firmada por el propio Gran Maestre de la Orden Hospitalaria de Trípoli. Es evidente que todas las miradas apuntan a un engaño por parte de los consejeros del sultán egipcio, pero es un aspecto que no ha podido ser demostrado. Aunque nadie deba descartar una salida por la puerta de delante, de unos caballeros cristianos abandonados a su suerte, ante la presión ejercida por los musulmanes en los escasos territorios que los primeros conservaban todavía en los alrededores de Tierra Santa. Sea como fuese, lo claro e incontestable es que la fortaleza del Crac de los Caballeros se mostró como la más inexpugnable de todas las que fueron construidas en el periodo de las cruzadas cristianas, ya que es evidente que nadie consiguió conquistarla por la fuerza.

Las murallas defensivas de El Crac de los Caballeros.

Como bien nos describió Lawrance de Arabia fueron varios los puntos que hicieron del Crac un recinto impenetrable para los enemigos. Además podemos añadir que su enorme extensión de 2,5 hectáreas, hacen de este hecho un valor añadido. La fortificación es considerada de anillos concéntricos, en primer lugar se construyó el castillo interior todo rodeado de una gran muralla defendida por torres circulares y un gran baluarte en el sur, el lugar más vulnerable de la instalación.

Posteriormente se añadió la muralla exterior, prácticamente el doble de alta que la primera y toda ella defendida por diferentes torreones, unos circulares y otros cuadrados  para adaptarlos a una mejor defensa. Llama la atención especialmente las ridículas dimensiones de la puerta de entrada, no mayor que la de cualquier estancia interior. Entre ambas murallas un espacio vacío donde se desarrollaba la vida cotidiana del castillo en tiempos de calma, pero que luego se convertía en una ratonera para los invasores de la fortaleza. A este aspecto se sumaba la puerta de acceso entre el exterior de la fortaleza y el interior del recinto principal. Dicha entrada se efectuaba a través de unos pasillos en forma de zig-zag y con la particularidad de que se encontraban techados y con diferentes agujeros, por los que los defensores del castillo arrojaban desde flechas hasta aceite hirviendo.

Un castillo preparado para largos asedios.

Según Lawrance de Arabia la fortaleza hospitalaria estaba preparada para resistir cinco años, con 2000 hombres, y 1000 caballos de guerra en su interior. Como ha quedado dicho, el Crac de los Caballeros resistió al menos 12 asedios, para que esta empresa tuviera éxito el castillo contaba con las estructuras necesarias para que los caballeros no desvanecieran en la protección de mismo.

El célebre Salón Gótico
El célebre Salón Gótico

Uno de los primeros elementos que llaman la atención en un acueducto que llega al castillo por el lado sur del mismo, su función abastecer nueve cisternas distribuidas por todo el perímetro del castillo. Sus enormes almacenes, de hasta 120 m,  podían contener grano y animales para el sustento alimenticio de los caballeros hospitalarios.

Una vez resulto dicho sustento, los caballeros hospitalarios contaban con una serie de estancias destinadas a favorecer su forma de vida en el interior de la fortaleza.  Sus aposentos se hallaban en el interior de la muralla perimetral exterior, distribuidas en diferentes salas con algunas de ellas de más de 100 m de largo. En dicha muralla también se encontraban las caballerizas y evidentemente los puestos de vigilancia. Su vida a buen seguro transcurría entre dicha muralla exterior y el espacio que se abría entre las dos murallas, allí se instalarían los talleres, las tiendas, o los lugares de entrenamiento.

En el castillo principal, o central, se hallaban los edificios comunes más significativos, con la excepción de una austera habitación que se encontraba en una de las torres del sur, su inquilino el Gran Maestre de la Orden. Del resto de edificaciones destaca la capilla, que curiosamente tiene dos puertas de entradas una hecha por los cristianos, y la otra tras la toma por los musulmanes, que además la utilizarían como mezquita tras construir en ella un minbar. La otra significativa estancia era el lugar de reuniones de los dirigentes hospitalarios. Se trataba de su gran sala gótica de 27 metros y cubierta con bóvedas de crucería. Fue una de las últimas construcciones cristianas en llevarse a cabo, a mediados del siglo XIII. Además de una de las más seguras al hallase en el centro del castillo de El Crac de los Caballeros.

La capilla cristiana con el Minbar
La capilla cristiana con el Minbar

Patrimonio de la Humanidad.

Esta impresionante fortaleza fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2006, los motivos ser uno de los mejores ejemplos, sino el mejor, de las construcciones cruzadas en Oriente Próximo. Un verdadero símbolo de la necesidad de favorecer un progreso técnico en la arquitectura militar, así como de la necesidad de adaptación de las construcciones a las dos culturas que pasaron por la zona, cristianos y musulmanes.

Sin olvidar que a principios del siglo XXI era una de las mejores conservadas, esperemos que tras bombardeos de 2012-2013, podamos seguir pensando lo mismo y que los daños de la guerra en Siria sean los mínimos.

¿A dónde fueron a parar los misteriosos Pueblos del mar?

Posiblemente estamos ante una de las preguntas más repetidas por los amantes de la historia antigua. Lo cierto es que a finales del siglo XIII aC., una serie de movimientos migratorios  con sus consiguientes guerras y destrucciones, a los que debemos sumar, supuestamente, algunas catástrofes naturales, conformaron un nuevo mapa político en el mediterráneo oriental.  No vamos a ser nosotros los que descifremos este enigma de la historia, ya nos gustaría, pero si vamos a conocer un poco mejor los pueblos que desaparecieron, y también a los nuevos poderes emergentes de dicho espacio geográfico, tras el paso de estos primeros piratas de la historia.

Los pueblos de mar.

No sin antes conocer algunos aspectos y nombres, que la historiografía les ha ido asignado a estos Pueblos del mar. Por cierto este nombre genérico fue introducido en el siglo XIX, por Emmanuel de Rouge el destacado egiptólogo francés, para dirigirse a los diferentes pueblos que se hallaron en las inscripciones de los templos de Medinet Habu en Egipto. De la multitud de apelativos asignados a los diferentes pueblos y movimientos, nos vamos a quedar con los más importantes.

Denyen.

Uno de los más significativos, dado la importancia que como veremos posteriormente tuvo el movimiento de este pueblo para el fin de la civilización micénica. En definitiva se les suele asignar un origen griego, son los denominados aqueos, que parecen ser un pueblo originario del Peloponeso.

Pelesets.

Localizados en una estela asignada al reinado de Ramsés III (1184-1153 aC.), es decir el faraón egipcio que más sufrió de estos movimientos de los Pueblos del mar. Su origen es muy discutido existiendo dos versiones principales; la primera nos revela que provienen de las islas del mar Egeo.  Aunque las más entendida los sitúa como herederos de la cultura cananea proveniente del bronce de Oriente Próximo. Lo cierto es que son expulsados por el faraón egipcio, y desde ese momento aparecerán en el Antiguo Testamento como los filisteos y asentados en la actual Palestina.

Relieve de los filisteos en Medinat Habu

Weshesh.

El pueblo con uno de los orígenes más discutidos, al toparse su historia con la mítica ciudad de Troya. Si bien es cierto que esta última ha sido hallada arqueológicamente, no es menos cierto que todas sus leyendas siguen despertando grandes controversias. La más extendida nos habla de su destrucción en el año 1184 aC., por lo tanto en plena crisis de los Pueblos del mar. En este contexto entraría este pueblo, que se ha asignado a los archivos hallados en la ciudad de Hattusa, donde aparecen los “wilusa” como habitantes hititas de la ciudad de Troya. Para acabar con ellos significar que algunos fuentes los sitúan como uno de los pueblos más belicosos, que actuaron en Egipto y Oriente Próximo tras sufrir la comentada destrucción  de su principal ciudad.

Tjeker.

Algunos autores los han calificado como los “piratas del mediterráneo”. Su origen, como no, muy confuso, unos los sitúan en la Península de Anatolia, otros ven en el Papiro del “viaje de Wenamon” que la capital de los Tjeker se situaba en la falda sur del Monte Carmelo. Aunque nos podemos quedar con el relato mitológico que les asigna un origen entre los seguidores de Teucro. Este fue el mejor arquero de los aqueos que luchó para acabar con la ciudad de Troya.

Shardana.

Nos acercamos al único de estos denominados Pueblos del mar, que no tiene un origen oriental. Ya que se han encontrado diversos indicios que lo relacionan, ya sea como origen o destino con la actual isla francesa de Cerdeña. Sin duda un pueblo de guerreros, algunos le atribuyen la destrucción de la cultura micénica. Pero la mayor parte de las fuentes, localizan a este pueblo en las diversas batallas que mantuvieron los egipcios con sus enemigos, precisamente como integrantes de los ejércitos de estos últimos, como en la célebre batalla de Kadesh con los hititas.

Arawanna, Derden, Lukka, Sherden, etc.

Es decir una lista que parece no tener fin, ya que un indeterminado número de pueblos aparece tanto en las confusas fuentes egipcias, como en las tradicionales epopeyas de la mitología griega. Por lo tanto todos difíciles de encasillarlos correctamente la historia.  Pero para seguir fomentado la imaginación sobre estos Pueblos del mar, vamos a ver el antes y después de este espacio geográfico del mediterráneo oriental. Por cierto, en el cual las fuentes que van del periodo comprendido entre los siglo XIII-XI aC., son tan escasas que cualquier especulación puede tener cabida en la relación de estos cambios y la realidad histórica.

Las grandes culturas que desaparecieron.

Mapa del Mediterráneo oriental en el año 1200 aC.
Mapa del Mediterráneo oriental en el año 1200 aC.
Mapa del Mediterraneo Oriental en el año 1000 aC.
Mapa del Mediterraneo Oriental en el año 1000 aC.

La cultura Micénica.

Los micénicos fue la cultura más importante de la fase final del Bronce en el Heládico, aproximadamente en el periodo comprendido entre el 1600-1100 aC. Conocida por el nombre de su ciudad-estado más significativa, Micenas. Podemos añadir que fue en parte herencia de la cultura minoica, de la cual adaptó la forma de organización  palaciega, e incluso en parte su escritura. Conocidos como grandes guerreros por los diversos hallazgos de ajuares en las grandes tumbas micénicas. A parte de Micenas los mayores asentamientos se llevaron a cabo en el Peloponeso, en el Ática y en la zona de Beocia.

Pues bien, esta esplendorosa cultura de guerreros fue borrada del mapa en el año 1100 aC. Los motivos no están claros, pero  lo cierto es que comenzaron al menos un siglo antes. La arqueología nos ha demostrado que durante el siglo XIII aC., se acometen la construcción de grandes  murallas y cisternas para posiblemente resistir duros asedios. Pero tampoco se descarta que fueran una forma de defenderse de epidemias producidas por terremotos o grandes sequias.

El siguiente paso fue la interrupción del prospero comercio micénico en el mediterráneo oriental, en este caso achacado a las injerencias de los Pueblos del mar. El resultado las primeras migraciones y colonizaciones griegas que acabaron revirtiendo en una gran crisis que acabó con la cultura micénica. Las ciudades se abandonaron, se saquearon y fueron quemadas, hecho que produjo la llegada de nuevos pueblos como el caso de los Dorios, uno de los protagonistas del futuro griego.

El Imperio hitita.

Su origen se considera que estuvo entre las tribus asentadas en el Cáucaso, que llegan a la Península Anatólica a partir de principios del II milenio aC., tras lo cual fundan su capital Hatussa a mediados del siglo XVII aC. Uno de los aspectos más destacados de los hititas fue la utilización del hierro por primera vez en la historia, que les sirvió para la elaboración de armas con las que vencer al gran Imperio Egipcio.

El gran Imperio sucumbió de la noche al día a partir del año 1200 aC., sí lo reflejan las célebres tablillas de Bogazköy encontradas en el yacimiento arqueológico de Hatussa y que narran la historia de los hititas. Los motivos de la desaparición de uno de los pueblos mejor estructurados de Oriente Próximo sigue siendo un misterio, la mano de los Pueblos del mar se hace evidente, ya que queda demostrado que asolaron las ciudades costeras del Imperio Hitita en la actual Siria.

Los egipcios.

Vaya por delante que la gran cultura egipcia no sucumbió ante los Pueblos del mar. El motivo de su aparición en este apartado viene dado por ser el inicio de un declive imparable, tras luchar contra la invasión de estos piratas del mar, como se les ha dado por llamar en ocasiones.

Lo cierto es que los conocemos gracias a las inscripciones efectuadas durante el reinado de Ramsés III, el último de los grandes faraones egipcios conocidos, que gracias a su dedicación logró que su pueblo no siguiera el camino de micénicos e hititas. Pero como ha quedado dicho tras la muerte de este faraón la caída de la primera gran cultura del mundo, fue imparable, sin ir más lejos a mediados del siglo XI aC., aparecen divididos en dos, además tras haber perdido la totalidad de las tierras del Canaán.

Las nuevas culturas que protagonizarán el I milenio aC.

A pesar de que no hay absolutamente nada probado, lo cierto es que la zona del levante mediterráneo adquirirá tras el paso de los Pueblos del mar una fisonomía política totalmente diferente a la que existía en el año 1200 aC. Si debemos buscar un origen no se puede obviar a los protagonistas de hoy, que posiblemente acabaran integrando estas nuevas realidades.

El pueblo Arameo.

Las primeras noticias que nos llegan de los arameos provienen de Babilonia a principios del siglo XIII aC., donde su rey se queja de unas bandas nómadas que ponen en peligro la integridad de la gran capital del Éufrates. Se les suele asignar como expertos caravaneros que muchas veces se pusieron al servicio de las potencias de Oriente Próximo, como los Hititas o los Asirios.  Nadie como ellos podía conducir a los ejércitos a través del desierto.

Las invasiones de los Pueblos del mar llevaron por efecto dominó a los arameos a establecerse en nuevos territorios, dando el paso definitivo para abandonar el nomadismo e iniciar autenticas dinastías principescas. Sin ir más lejos en el año 1067 aC., un arameo, Apla-Iddina se hará con las riendas del reino de Babilonia. Los siguientes años se expandirán por todo Oriente Próximo, organizándose en una especie de principados independientes entre sí, pero con una lengua en común, el arameo que se hará oficial en las diferentes cortes asirias, babilónicas y persas. Este hecho nos demuestra la enorme importancia que tuvieron los movimientos de los Pueblos del mar, en este espacio geográfico.

Los fenicios.

Decir que el origen de los fenicios de debe a los Pueblos del mar, sería contradictorio, pero en cambio podemos afirmar que los movimientos de estos los introdujeron en la historia, para ser conocidos como los mejores navegantes del mediterráneo. El origen de este pueblo se remonta a miles de años, por parte del pueblo de los cananeos asentados en la estrecha franja costera mediterránea, como curiosidad destacar que en el año 2650 aC., ya comerciaba madera con los egipcios.

A partir de los sucesos de los Pueblos del mar la historia de los fenicios parece acelerarse, ciudades como Biblos, Ugarit, Sidón o Tiro se comienzan a superpoblar, por dicho motivo nace la necesidad de expandirse por el mediterráneo. A partir de ese momento conoceremos sus mejores virtudes, que sin duda estaban destinadas a ser los mejores comerciantes. El resto lo pusieron las condiciones climáticas y orográficas, en un espacio agotado para la producción de la agricultura, pero con exceso de árboles. La solución era evidente se debían construir barcos con los que conquistar el mediterráneo, de esta forma sobre el año 1000 aC., ya lo habían cruzado de punta a punto ejerciendo como los mejores comerciantes del momento.

Recreación del Mundo fenicio por
Recreación del Mundo fenicio por Navarro Ilustración

Además los fenicios se convirtieron en herederos de dominio marítimo que los micénicos habían efectuado en el mediterráneo oriental. A pesar de que no existe ningún indicio ni certeza, permitirme la curiosidad de preguntarme; ¿Qué casualidad que tras las invasiones del los Pueblos del mar, los fenicios se conviertan en los mejores navegantes del momento?

El pueblo de Israel

Tras la desaparición de los egipcios de la zona de Canaán, este nuevo pueblo aprovechara el vacío de poder dejado por estos. No eran unos recién llegados a  la zona, ya que tres siglos antes aparecían en las estelas egipcias con el nombre de “apiru”. Pero el momento y la forma de asentarse en torno al valle del río Jordán sigue siendo un misterio para la historiografía. Para algunos fue debida a una evolución in situ, para otros una llegada del exterior para asentarse en estos territorios. Por último destacar el éxodo que nos narra el Antiguo Testamento según el cual los israelitas son expulsados del antiguo Egipto, entre los siglos XV-XI aC.

Lo cierto es que en dicho siglo XII aC., los israelitas viven bajo las reglas establecidas por la Confederación de las Doce Tribus,  sin un poder central y actuando bajo consejo de los más mayores. Sin duda podemos afirmar que era la típica organización política de cualquier pueblo nómada.

Pero los movimientos de los Pueblos del mar, también ejercerán gran influencia en el pueblo israelita. Recordemos a los filisteos, los pelesets de la estela de Ramsés III, que se asentaran a principios del siglo XII aC., en la zona más septentrional del Canaán. Desde allí entraran continuamente en disputas con los israelitas, como la célebre pérdida del Arca de la Alianza por estos últimos en la Batalla de Afec en el año 1050 aC.  Poco después y para ejercer un poder central y fuerte se instaura la monarquía hebrea de Israel con el Rey Saúl (1030-1010 aC.).

Conclusiones

Como hemos visto estamos ante uno de los episodios con más interrogantes de la Historia Antigua, la falta de fuentes entre los años 1200-900 aC., es prácticamente generalizada, por lo que cualquier especulación es difícilmente demostrable. Para la historiografía es sin duda uno de los retos más significativos.

Por otro lado y sin obviar las destrucciones, los Pueblos del mar  también aportaron aspectos positivos, como por ejemplo la generalización del uso del hierro que fue expandida gracias a estos movimientos, o bien la difusión del alfabeto obra de los fenicios. No quiero concluir sin significar que el espacio dejado por las estructuras micénicas, se rellenará a partir del siglo IX aC., con la aparición de la madre de todas las culturas occidentales, efectivamente me refiero a los griegos.

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El Neolítico, el porqué del mayor cambio en la historia de la Humanidad.

Según los expertos hoy nos hallamos inmersos, en la que podíamos denominar la tercera gran revolución de la historia de la humanidad.  La revolución tecnológica que a ciencia cierta no sabemos dónde nos puede llevar, tuvo dos precedentes; la Revolución industrial del siglo XVIII y la que nos atañe hoy la Revolución Neolítica, valga decir que sin esta última, las otras dos no hubieran sido imposible. Por lo tanto podemos afirmar que el Neolítico es el mayor cambio en la historia de la Humanidad.

Tan contundente afirmación la hago propia, y evidentemente puede ser tan discutida como se quiera. En definitiva desde los inicios de los estudios prehistóricos en el siglo XIX, la Revolución Neolítica ha sido tomada como un paso más en el progreso de la humanidad. Pero desde el siglo XX, prehistoriadores, arqueólogos o antropólogos han puesto el acento en comprender los mecanismos que llevaron a nuestros antepasados, de vivir de la naturaleza a intentar domesticarla, algo por cierto que parece que no hemos conseguido.  A partir de este momento conoceremos las principales aportaciones, que durante el siglo pasado han realizado los expertos para comprender dicho paso.

El creciente fértil donde surgió el Neolítico.

Antes de entrar directamente en las diferentes hipótesis, en necesario constatar que hoy día existe el consenso generalizado que el Neolítico se inicio en Oriente Próximo hace unos 10.500 años, desde donde se expandió a China, Europa, Asía o América. Más discutido son los procesos de esta expansión, algunos la ven como tal y otros como evoluciones por separado de las diferentes comunidades prehistóricas. Sea como fuera, las diferentes hipótesis están basadas en el Neolítico del denominado Creciente Fértil en el Oriente Próximo.

El Oasis Neolítico.

Vere Gordon Childe fue el prestigioso prehistoriador australiano afincado en Londres que puso las primeras hipótesis sobre la mesa. Especialmente en su libro editado en 1925 sobre los orígenes de la civilización europea.

Gordon Childe

Para nuestro protagonista dos aspectos son inseparables, la Revolución Neolítica y la Revolución Urbana, es decir agricultura, ganadería y ciudades nacieron de la mano.  La prueba de ello está en que las ciudades más antiguas del mundo están situadas en el denominado Creciente Fértil, es decir donde comenzó la neolitización. Como por ejemplo Jericó, amurallada desde hace casi 9.000 años.

La explicación que da Gordon Childe la sustenta en el cambio climático producido con la llegada del Holoceno. Antes de este último, la Edad de hielo durante el Paleolítico enfrió el planeta convirtiendo Europa en una estepa helada y el Oriente Próximo en unos de los lugares con uno de los climas más benignos del mundo.  Gracias al mismo, las praderas  y los árboles atrajeron al homo sapiens y a las diversas especies animales, llevando a este rincón a ser uno de los más poblados.

Durante el calentamiento holocénico, Oriente Próximo se fue convirtiendo en el actual paisaje de desiertos y oasis cerca de los ríos. De esta manera hombres y animales se vieron obligados a reunirse en torno al Creciente Fértil, donde los humanos empezaron a ejercer la agricultura como modo de subsistencia y los animales se fueron domesticando por contacto con el homo sapiens.

La domesticación no fue exclusiva del Oasis Neolítico.

A principios de los años 60 comienzan a surgir nuevas propuestas, en concreto del  estadounidense Robert Braidwood, uno de los primeros en desarrollar los estudios sobre el Neolítico a través de la Nueva Arqueología.  Esta última especialidad comienza a incorporar nuevas disciplinas al estudio de los restos arqueológicos, como en el caso que nos atañe que se empiezan a tener en cuenta los estudios botánicos y zoológicos. Apoyados en estos Robert Braidwood decide buscar cuales fueron los primeros granos y animales domesticados, y para ello acudió a las montañas que rodeaban el oasis de Gordon Childe. No en vano las cabras, uno de los primeros animales en ser domesticados tenían su hábitat en ellas, así como el grano de trigo salvaje.

Robert Braidwood

Sus estudios los centró en un pequeño yacimiento de las montañas del Kurdistán, de nombre Jarmo, una pequeña ciudad de cómo mucho 150 habitantes, que hace 9.000 años practicaba la agricultura y la ganadería. Como podemos comprobar coetánea a las primeras evidencias de ciudades como la anteriormente nombrada Jericó. Luego incorporó a sus estudios investigaciones similares en las zonas montañosas de México, donde se domesticaron otro tipo de cultivos, como por ejemplo el calabacín, sin evidencia alguna de contactos entre estos y el Oriente Próximo.

Recreación de la urbanización de Jarmo

Después de juntar todas estas investigaciones llegó a la conclusión que la propuesta de Gordon Childe no tenía razón de ser. Para Robert Braidwood la domesticación de plantas y animales no tiene nada que ver con el lugar geográfico, sino que viene dado de la propia experimentación de las diferentes comunidades en pos de la mejora de su calidad de vida.

Trabajar más para comer más.

Un nuevo paso lo encontramos a mediados de los años 70, siguiendo con los pretextos de la Nueva Arqueología, Lewis Binford y Kent Flannary deciden buscar como los agentes, tanto externos como internos ,influyeron en la llegada de la agricultura y la ganadería.

Lewis Binford

Para ellos la llegada del Holoceno supuso un aumento del nivel del mar tras el deshielo, así como mayor número de precipitaciones. La consecuencia en zonas como el Creciente Fértil fue el aumento de los animales y las especies vegetales, con el efecto encadenado de un significativo aumento demográfico, por un mejor acceso a los recursos.

Lo que a simple vista podía parecer un Edén se acabó convirtiendo en un espacio superpoblado, y ciertos grupos comienzan a emigrar a las zonas menos favorecidas por el clima. Precisamente estos últimos se tienen que adaptar a las nuevas necesidades, siendo los que inician el camino de la neolitización apoyados como decía en el anterior punto Robert Braidwood en la experimentación previa. Por lo tanto es fácil deducir que la llegada de la agricultura y la ganadería, tienen que ver con la necesidad perdida por estos grupos de una seguridad alimentaria.

Pero este punto fue rápidamente puesto en entredicho por un curioso experimento. Poniendo de nuevo en valor la Nueva Arqueología, y una de sus nuevas disciplinas asociadas, en este caso la etnografía. El equipo de Flannery se dirigió a las zonas más inhóspitas de la región del Kalahari en el sur de África, para comprobar in situ como podían haber vivido los cazadores-recolectores previos a la neolitización. El trabajo consistió en recolectar grano silvestre y los resultados fueron sorprendentes, con solo tres semanas de recolección podía subsistir una familia entera durante un año. Este aspecto echaba por tierra diferentes teorías, por lo que la respuesta de Flannery fue clara; los humanos decidimos trabajar más, para comer más.

La presión demográfica.

A simple vista, una de las hipótesis más sencillas para explicar este paso de la humanidad. M. Nathan Cohen un antropólogo norteamericano achaca el nacimiento de la agricultura y la ganadería a la presión demográfica.  Además nos dice que no fue un fenómeno exclusivo de Oriente Próximo, sino que es fácil extrapolarlo a las otras partes del mundo en diferentes periodos históricos, sin que deba existir una conexión entre ellos.

Recreación de una casa de La Draga, poblado neolítico situado en Bañolas.

Esta última premisa es la mayor aportación de Cohen, ya que como hemos visto anteriormente L. Binford ya apostó dicha presión demográfica. Pero mientras que este último nos decía que esta provocó la emigración de los primeros grupos sedentarios, Cohen lo rechaza de plano admitiendo que todo el Neolítico está basado en la evolución in situ de los grupos de nuevos agricultores.

La Revolución social.

Sin duda una de las hipótesis más novedosas, además junto a la que veremos a continuación, la más de acorde con el estudio del ser humano en sí, olvidando el contexto y dando importancia al homo sapiens como protagonista de la neolitización.

Barbara Bender

La propuesta viene de una socióloga, Barbara Bender que apuesta claramente por la llegada del Neolítico por un aspecto puramente social. Para ella los grupos de cazadores recolectores de principios del Holoceno están de sobras preparados, para volverse sedentarios y ejercer la agricultura. La recolección generó los primeros excedentes, como bien decía Flannery, con tres semanas había suficiente para todo un año. Este aspecto generó la necesidad de protección de estos excedentes y  fue la causante de la llegada de las clases sociales, estaba claro, quién tenía el control y la distribución de dichos excedentes tenía el poder.

En definitiva esta fue la rueda que el hombre no consiguió detener. Los excedentes daban poder, por lo que la adopción de la agricultura y la ganadería vino dada por la necesidad de generar estos excedentes.

La religión como motor de la neolitización.

La última de las propuestas viene del arqueólogo francés Jacques Cauvin, que en el año 1994 publicó; La revolución de los símbolos en el Neolítico.  En ella rechaza muchas de las anteriores hipótesis,  para centrar la llegada de la agricultura y la ganadería gracias a la religión, que se fue creando en la sociedad de cazadores recolectores previa a la llegada del Neolítico. Es decir la neolitización lleva consigo otros aspectos que los puramente económicos, como fueron la necesidad de generar una especie de sinergia de grupo, especialmente en el mundo del simbolismo.

Jacques Cauvin

Como queriendo dar la razón a Cauvin, el mismo año 1994 se iniciaban unas excavaciones en Turquía. El lugar Göbekli Tepe, que tras años de continuados trabajos ha dado como resultado el santuario religioso más antiguo del mundo. Está datado en más de 11.000 años, mucho antes de que se iniciara la agricultura y la sedentarización.

Gobekli tepe

Con todo ello sobre la mesa, el arqueólogo británico Ian Hodder, nos deja sobre la mesa una frase que nos debe llevar a la reflexión: La agricultura y la sedentarización fue la culminación de un proceso social y simbólico, que desde el Paleolítico llevaban in situ los grupos humanos de relación entre ellos y el entorno que los rodeaba.

Conclusiones.

Hemos visto hasta seis formas diferentes de ver como se llevó a cabo el mayor cambio en la historia de la humanidad. Debemos pensar que posiblemente la unión de todas sea la más correcta.

Pero personalmente hay un aspecto que me llama la atención; de todas las hipótesis ninguna habla de la capacidad creativa del individuo dentro de una comunidad, que es una de las principales características que nos separan del resto de animales. Es decir, hoy día un escritor de canciones busca en su interior aquello que pueda emocionar a los demás, para que estos le reconozcan su hecho diferencial. Si este hecho lo extrapolamos al Paleolítico lo podemos ver en las pinturas que adornas las cuevas.

Tras esto podemos volver al Neolítico, para pensar que pudo haber una serie de individuos que decidieron dedicar su hecho diferencial a imitar a la naturaleza en su aspecto creativo. Además posiblemente estos individuos no tenían la presión de un cambio climático, del hambre, o de un vecino con mayor poder que te obligara a plantar una semilla a ver qué pasaba.

Lo evidente es que fue un paso sin vuelta atrás. Desde entonces el ser humano lleva cambiando continuamente, y por cierto cada vez más aceleradamente, el mundo que nos rodea. Seguimos intentado estar por encima de la naturaleza cambiando continuamente sus procesos, en un viaje donde no se vislumbra un buen final.

Imágenes: commons.wikimedia

Seis lugares Patrimonio de la Humanidad en Siria, que pueden desaparecer.

En el verano de 2011 estallaba en Siria una de la guerras más violentas del siglo XXI, se puede decir que fue el resultado de uno de los últimos coletazos de la denominada primavera árabe. Esta, en forma de protestas se expandió como un reguero de pólvora por todos los países árabes en manos de dictadores. Si bien es cierto, que en algunos países el resultado de las mismas ocasionó algunas mejoras en cuanto a la democratización, aspecto este todavía por concretar, en otros se convirtieron en cruentas guerras civiles.

Como el caso que nos atañe, la Siria de Bashar el Asad. El dictador siriano que respondió  a la revolución de su pueblo, mandado a las fuerzas de seguridad con una violencia inusitada, provocando gran cantidad de muertos, que llevaron a la inevitable guerra civil. El resultado de estos cerca de siete años de guerra son cientos de miles de muertos, y millones de desplazados. Pero además el peligro de perder uno de los más ricos patrimonios culturales del mundo, con el hecho que conlleva la máxima de que; Los pueblos que pierden su historia están abocados a su desaparición.

Alepo, la ciudad más castigada en una imagen anterior a 2011

En Caminando por la historia somos unos apasionados de conocer aquellos lugares que de una forma u otra han cambiado la historia.  A través del recuerdo de estos seis lugares Patrimonio de la Humanidad en peligro, queremos poner nuestro pequeño granito de arena en pedir su protección. Con el sano egoísmo de poderlos conocer algún día con un mínimo de conservación posible, algo que desgraciadamente se sigue complicando día a día.

1. Sitio de Palmira, (desde 1980)

No podíamos comenzar con otro lugar, ya que desgraciadamente, sus imágenes han inundado en estos años los espacios informativos de medio mundo, en forma de denuncia por su continua destrucción.

La ciudad de Palmira, situada geográficamente en el centro de país,  tiene más de 3000 años de historia, desde ese momento ya era uno de los oasis más frecuentados del desierto de Siria, por los caravaneros que recorrían Oriente Próximo. Así cuando llegaron los romanos en el siglo I de nuestra era, la convirtieron en una de las ciudades comerciales más importantes de la provincia romana de Siria. Gran parte del comercio entre la India, China y la capital del Imperio pasaban por este lugar.

Teatro romano de Palmira

 

Este fue el motivo principal de crecimiento de Palmira. Su decumanus tenía más de un kilómetro de longitud, con un recorrido adornado de columnas. Además de contar con los clásicos edificios de la cultura romana, como el foro, el teatro y diversos templos. Entre ellos destaca uno consagrado al dios Baal, este hecho nos remite a significar el alto grado de integración cultural del Imperio romano en Oriente Próximo.

2. La antigua ciudad amurallada de Alepo, (desde 1986)

La ciudad de Alepo la encontramos al norte del país, prácticamente haciendo frontera con Turquía. Antes de comenzar la guerra pasaba por ser la ciudad con más habitantes del país con más de dos millones de personas. Hoy sin lugar a dudas es la más castigada por la contienda.

Pocas ciudades del mundo pueden presumir de haber conocido tan ricas culturas. Por Alepo han desfilado los hititas, asirios, griegos, romanos o bizantinos, y desde el siglo VII las diferentes dinastías islámicas, de los Omeyas, Ayubíes o Mamelucos entre otros. Situada como Palmira en un cruce de caminos, donde concurrían las diferentes rutas entre Oriente y Occidente.

Entrad a la ciudadela medieval de Alepo.

La Ciudadela de Alepo se eleva por encima del resto, en el centro de la ciudad totalmente amurallada. En su interior mezquitas, madrazas y otros restos de las culturas anteriores conforman, o conformaban uno de los centros históricos más importantes de Oriente Próximo. Fuera de la misma se encuentra la Gran Mezquita también Patrimonio de la Humanidad, construida en el siglo XII.

3. El Crac de los Caballeros y la fortaleza de Saladino, (desde 2006)

Dominando la costa mediterránea, y separados por algo más de 150 kilómetros, encontramos estos dos castillos. Podemos considerar que ambos reflejan el rico pasado de Siria en lo referente al intercambio de culturas, además de evocar el pasado medieval y el recuerdo de las cruzadas.

El Crac de los caballeros

El Crac de los caballeros fue erigido a partir del año 1142 por la Orden Hospitalaria de San Juan, para convertirse en el refugio de los cruzados cristianos, hasta la toma del mismo en el año 1271 por los musulmanes.  Por lo que respecta a la fortaleza de  Saladino, su construcción se remonta al siglo X, cuando todavía pertenecía la zona  al Imperio Bizantino. Tras la conquista musulmana será remodelado y adaptado a la dinastía Ayubíes, para convertirse en refugio de Saladino, el gran líder de dicha dinastía en su lucha contra los cruzados cristianos.

La fortaleza de Saladino

Ambos son un fenomenal ejemplo de construcciones defensivas medievales, enclavados en zonas elevadas para el control del territorio. Pero el Crac de los Caballeros se lleva los elogios más importantes, al estar considerado el castillo medieval por excelencia, especialmente en el contexto de las órdenes militares cristianas.

4. La antigua ciudad de Bosra, (desde 1980)

Bosra en la actualidad es una pequeña ciudad de menos de 20.000 habitantes, situada al sur de Damasco muy cerca de la frontera jordana. Pese a su pequeño tamaño, en comparación con las grandes capitales, su legado histórico es de los más impresionantes del país.

Su historia comenzó al menos hace 3.400 años, cuando su nombre ya aparecía en las célebres tablillas de Tell el-Amarna, estas se trataban de la correspondencia del gigante egipcio con las diferentes culturas orientales. Siglos después se convirtió en una de las principales ciudades del reino nabateo, hasta la conquista de Trajano en el año 106 dC. Su época romana de mayor esplendor llegará con Septimio Severo que la convierte en Colonia y capital de la provincia romana de Arabia. Tras estos, bizantinos y omeyas la siguieron embelleciendo.

Una de los teatros romanos mejor conservados del mundo.

Antes del inicio de la guerra de Siria, pasaba por ser un lugar de respeto entre las culturas, manteniéndose prácticamente como hace más de 2.000 años. Se puede encontrar desde uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo, a una catedral cristiana de la época bizantina. Además de las más antiguas construcciones del islam, como son una mezquita y una de las madrazas más importantes de esta cultura, se dice que Mahoma pasó por allí.

5. Las antiguas aldeas del Norte de Siria, (desde 2011).

El siguiente destino lo encontramos al noroeste de la ciudad de Alepo, se trata de los restos de al menos 40 pequeñas aldeas que fueron habitadas entre el siglo I-VII dC. Su enorme importancia reside en ser uno de los lugares donde mejor se puede comprender el paso de la Antigüedad tardía al Imperio Bizantino. Ya que fueron abandonadas progresivamente desde el siglo VIII con la llegada del Islam.

En realidad se trataba de aldeas dedicadas a la agricultura, por lo que los expertos consideran que es uno de los lugares más excepcionales del mundo para el estudio de las comunidades rurales de la alta Edad Media. Su ausencia prácticamente total de ocupación humana durante más de mil años, ha permitido un estado de conservación excelente a la llegada del siglo XX.

La iglesia de San Simón Estilita.

Los edificios que allí se encontraban en el año 2011, iban desde templos paganos a iglesias cristinas, pasando por todo tipo de edificios dedicados a la labor del campo, como establos, graneros, talleres artesanales o viviendas diseminadas. Además en los centros de las pequeñas aldeas existían los diferentes edificios públicos de la administración local, así como baños de tradición romana. Si nos tuviéramos que quedar con  un edificio, este sería la Iglesia de San Simón Estilita, una de las iglesias cristianas más antiguas del mundo, ya que fue construida en el siglo V. Además está considerado un claro precedente del arte bizantino, e incluso del románico europeo.

6. La ciudad vieja de Damasco, (desde 1979).

Dejamos para el final la capital de Siria. La ciudad de Damasco es un verdadero cruce de caminos entre Asia y África. Fundada hace más de 4.000 años en un lugar habitando desde el año 8.000 aC. Ambos datos la convierten en uno de los lugares habitados continuamente más antiguos del mundo.

Uno de los momentos de mayor esplendor en la Edad Antigua le llegará sobre el año 1000 aC. Cuando el pueblo nómada de los arameos la utilice para comenzar a sendentarizarse, tras ellos griegos, romanos y bizantinos la convirtieron en una de las ciudades más bellas de Oriente Próximo. Pero será con la llegada del Califato Omeya, cuando se convierta en el ejemplo arquitectónico a seguir por el resto de ciudades islámicas.

A principios del siglo XXI, la ciudad de Damasco contaba con alrededor de 125 monumentos de las diferentes culturas que la han habitado. Aunque la mayor parte sean islámicos  también los podemos encontrar romanos y bizantinos. Sin duda destaca por encima de todos la Mezquita de los Omeya, construida a principios del siglo VIII sobre restos de edificios de culto de las tres culturas anteriores, es decir arameos, romanos y bizantinos.

La mezquita de los Omeya

Tras esta exposición solo nos queda esperar y desear que la terrible guerra civil en Siria acabe lo antes posible. En primer lugar para que no se lleve una sola vida más por delante, y en segundo término para disfrutar algún día de lo que puede ofrecer este maravilloso país a los apasionados de la historia.

Más info: whc.unesco

Alamut, la mítica fortaleza de la secta de los asesinos.

Nos dirigimos a las montes Elbruz, frontera natural al norte de Irán entre el Mar Caspio y la meseta iraní. Para conocer los restos, situados a más de 2000 metros sobre el nivel del mar, del que fue uno de los lugares más misteriosos, a la vez, que temibles de la toda la Edad Media. La mítica fortaleza de Alamut, conquistada a finales del siglo XI por la denominada “secta de los asesinos”, y reconstruida para convertirla en su sede.

Los restos de la fortaleza de Alamut

Los Nizaríes.

Podemos decir que es el nombre de Nizaríes, es él que la historia ha asignado a esta secta de los asesinos, mitad leyenda, mitad realidad.

Pero para conocerlos un poco mejor debemos remontarnos a los primeros tiempos del islam, tras la muerte de Mahoma en el año 632, se producen las luchas sucesorias. Por un lado los partidarios de Ali ibn Abi Talib, yerno de Mahoma tras casarse con Fátima la hija del profeta, a partir de entonces conocidos como Chiitas. Por otra el resto, denominados sunitas, descendientes de las tribus de Mahoma. Mientras los primeros legitimaban su posición como herederos del profeta, los segundos se apoyaban en la condición tribal de sucesión, se hace evidente que los sunitas serán siempre mayoría respecto a los chiitas.

A pesar de las disputas internas, el islam se expandió muy rápidamente los siguientes años. Hecho que llevó a la conversión de los nuevos pueblos conquistados, entre ellos por ejemplo, los antiguos persas que añadieron al islam sus antiguas creencias zoroástricas. Este aspecto no fue bien recibido por los sunitas ortodoxos, por lo que los nuevos conversos a parte de acercarse a las posturas chiitas, comenzarán a reunirse secretamente para preservar sus más antiguas tradiciones. Tras lo cual, estas últimas y su adaptación al Corán dejado por Mahoma, llevará al nacimiento de grupos secretos que llegaran a conseguir altas cotas de poder en el mundo islámico.

Mezquita de Kairuan, primera capital de la dinastía chiita de los Fatimí

La clave de estos grupos parece ser que estuvo en el alto nivel intelectual y educativo que adquirieron, hecho que les permitió viajar por los territorios islámicos, uniendo continuamente fieles a la causa chiita. Aunque concretamente a una nueva rama del chiismo conocida como los ismaelíes. Su llegada al poder ocurre en al año 909, tras la conquista de los territorios del actual Túnez y la instauración de la dinastía Fatimí, la capital elegida para ello Kairuán.

La llegada de los nazaríes a Alamut.

La dinastía fatimí llegará con el tiempo a conquistar gran parte de los territorios islámicos, en especial en el norte de África y una gran franja costera de la península Arábiga. Años después una nueva dinastía vendrá a sumar esfuerzos a la causa chiita, los búyidas, originarios precisamente de la zona de nuestra protagonista la fortaleza de Alamut, y que tomarán el control de una de las capitales del Islam, Bagdad. Ambas llevaron al chiismo a la época de mayor control de islam, que está rama ha tenido en toda su historia.

Pero como ya hemos comentado el sunismo siempre fue mayoritario y nueva dinastía vendrá a corroborarlo, en este caso los vecinos del norte y nuevos conversos, los turcos Selyuquíes. Los cuales en el año 1055 se harán nuevamente con el control de una de las capitales del Islam, Bagdad. Este hecho, junto al caldo de cultivo de los tres siglos de disputas religiosas, fue el entorno que encontró un joven estudiante persa a su llegada a El Cario, su nombre Hasan Sabbah el fundador de la secta de los asesinos.

Hasan Sabbah

Tras su formación en las antiguas tradiciones ismaelíes en la capital chiita del Islam, un El Cairo, venido a menos por diversas crisis económicas. Hasan Sabbah inició un nuevo reclutamiento de fieles, que le llevó a la toma de la fortaleza de Alamut en el año 1090, convirtiéndola en la sede de la secta de los Nizaríes. Por cierto cuando nuestro personaje toma la fortaleza, ya no es aquel joven estudiante sino “el viejo de la montaña” o “el señor de las dagas”.  A pesar de este último apelativo, se dice que dicha toma no fue por la fuerza, sino gracias a la persuasión, el engaño, y las grandes habilidades de los miembros de esta secta. Lo cierto es que a partir de ese momento inician su lucha particular para acabar con los enemigos del chiismo más radical, pero lejos de las guerras y con métodos muy particulares.

Los restos de la fortaleza, son un lugar muy visitado en la actual Irán.

Las víctimas de la secta de los asesinos.

Es evidente que la primera víctima, al menos importante,  fue un dirigente sunita, en concreto el visir Nizam al-Mulk, conocido por ser el impulsor de las reformas administrativas que organizaron el nuevo Imperio Selyuquíe. Su asesinato está envuelto entre las leyendas y la realidad, se dice que en mitad de un viaje entre las ciudades de Bagdad e Isfahán un miembro de la secta de los asesinos acabó con su vida, tras clavarle su daga.

Nizam al-Mulk

Las conjeturas comienzan al intentar encontrar un promotor a dicho magnicidio, ya que muchas miradas apuntan al sultán Malik Shah I, en el poder en aquellos momentos, la causa a la que se suele acudir, los celos por el poder del visir asesinado. Pero no acaba aquí la historia, ya que un mes después el sultán es encontrado muerto en su cama, tras ser víctima de un envenenamiento, el culpable parece ser uno de sus sirvientes, la mano escondida es de la secta de los asesinos. Las consecuencias parecen dar la razón a la vía de los que apuestan por los Nizaríes de Alamut, no en vano ambos asesinatos propiciaron el final de los Selyuquíes en Oriente Próximo, al producir una gran fragmentación.

Las siguientes victimas importantes de la secta de los asesinos vendrán desde el lado cristiano. Pese a que al parecer,  al final llagaron grandes acuerdos entre los guerreros de Cristo, encarnados por las órdenes Templarías y Hospitalarias principalmente, el camino a los mismos no estuvo falto de obstáculos. La primera de las victimas cristianas de las que se tiene presente, fue el Conde de Tripolí Raimundo II, los motivos como en gran parte de los asesinados por la secta, un misterio, aunque se especula con las desavenencias con su esposa, que a la postre se hará con el control del condado. Pero también se sospecha de los caballeros Templarios, ya que tras la muerte de Raimundo II se convertirán en dueños de algunas fortalezas que custodiaban los Hospitalarios, los preferidos por el Conde asesinado.

Pero sin duda la más célebre de las victimas Nizaríes es Conrado de Montferrato, rey de Jerusalén, por unos días. Su matrimonio de conveniencia con la heredera al trono, Isabel de Jerusalén, le elevó hasta tan ansiado puesto.  A pesar de que la ciudad santa ya había caído en manos musulmanas unos años antes y los cristianos solo controlaban una escasa franja cercana al Mediterráneo, seguía siendo un puesto de honor entre los reyes cristianos.

Volviendo al personaje de Conrado I, el puesto le duró menos de una semana, ya que fue asesinado por dos Nizaríes mientras regresaba a casa. Uno de ellos hecho prisioneros culpo al rey inglés Ricardo Corazón de León, según el asesino para devolver el puesto real a su protegido Guido de Lusignan. Hecho que nunca fue probado, y esto sirvió para diferentes conjeturas, incluso que había sido orden de Saladino, el nuevo rey musulmán de Jerusalén.

La caída de la fortaleza de Alamut.

Fueron muchos los asesinatos que la secta de los asesinos llevó a cabo en sus cerca de dos siglos de historia, pero uno de ellos parece ser que le repercutirá en el inicio de su ocaso. En 1241 muere el segundo hijo de Gengis Kan, Chagatai, que heredó de su padre los territorios más próximos al islam, no existen pruebas pero se culpa a los Nizaríes. Pocos años después Hulagu, nieto de Gengis Kan y por lo tanto sobrino de Chatagai decide vengarse de la secta de los asesinos. Se dice que el ejército que reunió fue uno de los mayores de la historia de los mongoles, su propósito era acabar con la secta de los asesinos, para tener vía libre y conquistar el moribundo Imperio abasí de Bagdad.

Un lugar a simple vista difícil de conquistar.

Parece ser que poca resistencia pudieron ejercer los Nizaríes ante las huestes mongolas, el por entonces líder de la secta de los asesinos,  Rukn al-Din entregó Alamut a cambio de su rendición. Pero Hulagu no se contentó, arrasó la fortaleza y con ella una de las mejores bibliotecas de la Edad Media, corría el año 1256.

Aunque queda claro que no fue el final de la secta, los supervivientes se dispersaron por el islam y bien es sabido que siguieron cometiendo asesinatos selectivos, uno de los cuales pudo ser Eduardo I de Inglaterra, que se salvó por los pelos.

Fábulas, historias y literatura sobre los Nizaríes.

Tras la exposición del relato queda claro que la secta de los asesinos, es una vez más una de las múltiples historias de la Edad Media, a camino entre la ficción y la realidad. Se ha escrito mucho sobre ellos, algunas fuentes dicen que para reclutar gente los lideres Nizaríes usaban las mismas drogas, que los sus súbditos para cometer los asesinatos.

La mítica fortaleza a los ojos de los creadores de Assasin’s Creed

El primero en trasmitir su historia a los europeos fue Marco Polo, aunque parece ser que la debió conocer más bien a través otros, ya que no puede ser cierta su estancia en Alamut. Es preciso recordar que el mayor viajero de la Edad Media nació en 1254 y su viaje a tierras asiáticas se inició en 1271, años después del final de Alamut. Pero la referencia más clara de los asesinos de Alamut nos llegó en 1938 con la sensacional novela de Vladimir Bartol, Alamut. Por cierto y para concluir, inspiradora de uno de los videojuegos que más sensación han causado en los últimos años, Assassin´s Creed.

La entrada a la fortaleza en la actualidad.

Mas info: Alamut, Vladimir Bartol, 1938

Imágenes: commons.wikimedia

La inscripción de Behistún, la Piedra Rosseta de la escritura cuneiforme.

Para conocer la historia, especialmente la antigua, dos elementos son imprescindibles. En primer lugar los restos arqueológicos, y en segundo lugar las fuentes escritas. El primero de ellos está sujeto a interpretaciones, por eso evidentemente el segundo es más fiable. El problema de este último reside en que gran parte de las lenguas antiguas han desaparecido, o bien ha evolucionado a otras formas prácticamente irreconocibles.

La escritura cuneiforme, mayoritariamente aceptada como la primera de la historia.

Por lo tanto es necesario estudiar las lenguas antiguas para acercarnos con mayor fidelidad a los hechos históricos. En este momento entra en juego la Paleografía, ciencia que se ocupa de descifrar las escrituras antiguas. Así que los arqueólogos y los historiadores, especialmente en el siglo XIX se pusieron manos a la obra, en la búsqueda de evidencias escritas. La más célebre de todas estas evidencias fue la Piedra Rosseta, encontrada por los franceses en Egipto, pero que acabó en el Bristish Museum tras la derrota de Napoleón. Pese a ello, finalmente sería una francés, Champllion, el que descifró la misma para descubrirnos los secretos de la civilización Egipcia.

Pocos años después en 1835 un británico, Sir Henry Rawlinson, se hizo eco de una piedra similar a la Rosseta. Como esta última, la inscripción de Behistún, bautizada así por los británicos, constaba de tres párrafos en diferentes lenguas, pero que decían lo mismo. Es de suponer que esta última hubiese tomado el mismo camino que la Piedra Rosseta. El problema es que estaba a 50 metros de altura, grabada sobre un acantilado y sus dimensiones eran de 30 metros de altura por 50 metros de largo.

Panorama de la inscripción desde el museo de Behistún

El rey aqueménida Dario I.

Este fue el rey que mandó llevar a cabo tan descomunal obra. Su intención era que todos sus enemigos la pudieran ver, pero que nadie la pudiera tocar, y así perdurara durante siglos. Ciertamente lo consiguió, ya que fue escrita en el año 520 aC. por lo tanto hace más de 2.500 años. Aunque para conocer lo que pone en la inscripción, debemos retroceder unos años al momento en la cual fue realizada.

Darío I

Ciro II el Grande, en el año 559 aC. y tras unir a persas y medos, fundó uno de los imperios más importantes de Oriente Próximo, El Imperio Persa Aqueménida, que años después pondrá contra las cuerdas a Grecia, en las célebres Guerras Médicas.

Tras su nombramiento engrandeció notablemente el imperio, llegando los dominios del mismo hasta las puertas de las ciudades-estado griegas en la península de Anatolia. Su sucesor Cambiases II continuó la empresa de su padre, consiguiendo proclamarse faraón de Egipto, e incluso llegando hasta la misma Cartago. Pero la larga ausencia, debida a sus campañas de conquista, fue aprovechada por un sacerdote medo, el impostor Gaumata, para proclamarse rey de Persia. Al llegar las noticias, Cambiases decide volver a Persia, pero muere por el camino dejando el futuro de su imperio en manos del Gaumata.

Esto llevará a un acuerdo entre las tribus persas para nombrar a Darío, como sucesor de Cambiases, aludiendo motivos sanguíneos. Poco después se encargó personalmente de acabar con el impostor, y esto es precisamente lo que mandó a grabar en aquel acantilado.

La inscripción de Behistún.

El sitio elegido no fue fruto de la casualidad, el acantilado en cuestión era un lugar de paso de las caravanas que se dirigían desde la capital de Mesopotamia a Ecbactana, capital de los medos. Por lo tanto todos sus enemigos se harían eco de su triunfo.

La inscripción de Behistún

En la inscripción se observa, en relieve, al propio Darío I que tiene el pie encima de su enemigo Gautama, tras él dos servidores del rey persa observan la escena. Frente al propio Darío aparecen una serie de hombres atados, que eran los que se habían rebelado contra el nuevo rey. Por último por encima de todos aparece la figura de Faravahar, una especie de ángel de la guarda de la religión Zoroastra. Este es el símbolo de aceptación por parte de Ahura Mazda, dios de los persas, de Darío I como nuevo rey de Persia.

Todo ello junto al texto escrito, donde relata lo sucedido, en los tres idiomas entendidos por sus enemigos, el persa antiguo, el elamita y el babilonio. Conviene subrayar que el texto tiene gran coincidencia con lo escrito años después por parte de Herodoto.

Aunque la historia del sacerdote Gautama, es puesta en entredicho por una gran parte de la historiografía. La cual prefiere pensar que Gautama fue una figura inventada por el propio Darío I, para justificar su usurpación del trono de Persia al verdadero heredero real, el hermano de Cambiases cuyo nombre era Bardiya.

Volvamos al siglo XIX.

Es evidente que lo sucedido con la sucesión de Cambiases, puede ser lo menos importante de la historia de la Inscripción de Behistún. Lo  verdaderamente significativo es que por fin en 1835, Henry Rawlinson, se sube a un andamio y copia el texto escrito en Persa Antiguo.

Sir Henry Rawlinson

Tres años después el trabajo dio sus frutos, junto a los textos de Herodoto, con sus listas de reyes  y en comparación con Behistún. La escritura cuneiforme, aquella de la que se tenía cientos o miles de tablillas, dejo  de ser un misterio. Tras el éxito, Rawlinson volvió para copiar los otros dos textos, así definitivamente entre 1835 y 1843 a parte de la escritura cuneiforme, se conocían perfectamente las lenguas habladas por las primeras culturas de la historia. Así de esta manera culturas como la sumeria, la acadia, la babilónica o la hitita, por poner algunos ejemplos, empezaron a desvelarnos sus secretos.

Imágenes: commons.wikimedia