Puente la Reina, cruce de caminos en pos de Santiago de Compostela.

Al sur de la ciudad de Pamplona y en la ribera del rio Arga, encontramos el municipio de Puente la Reina. Este pasa por ser uno de los pueblos más concurridos del Camino de Santiago, el motivo  la unión de dos de los principales itinerarios para dirigirse hacia la meseta española. En primer lugar por el Camino Francés, por el cual llegaremos a Puente la Reina en tres días de camino desde Roncesvalles. Y en segundo término por el Camino Aragonés, que tardaremos el doble de días en concreto unos seis.

Por este motivo es una de las poblaciones mejor preparadas en cuanto a servicios,  para recibir tanto a los caminantes, como a los que opten por acudir por el simple placer de conocer un destino singular.

Historia de Puente la Reina.

Existen muestras de ocupación del valle de Valdizarbe, donde se sitúa Puente la Reina, desde finales de Neolítico. A pesar de ello habrá que esperar al siglo XI, para que se construya el puente románico, que sirva para el paso de los peregrinos sobre el rio Arga. A partir de ese momento comenzará a crecer el pueblo, es evidente que estamos ante la clásica localidad que surgió vinculada las peregrinaciones medievales.

En el año 1122 recibe del rey de Navarra y Aragón, Alfonso I, la denominación de fuero de Estella,  por la cual se constituían las leyes jurisdiccionales de la población. A partir de ese momento comienza su periodo de máximo esplendor medieval, entre la repoblación a base de francos y las continuas peregrinaciones de los siglos XII y XIII. Es precisamente durante este periodo donde afloraran sus principales monumentos.

Puente la Reina, cruce de caminos es pos de Santiago de Compostela.
Llegada al puente

Tras la Edad Media, con el declive en la peregrinaciones, se sucederán las guerras en las cueles Puente la Reina será testigo de excepción. Aunque no por ello ha sufrido, afortunadamente, grandes desperfectos. En el siglo XVI serán las guerras entre Castilla y Navarra, hasta el sometimiento de esta última. Posteriormente en el siglo XIX, está documentada su participación en las guerras carlistas, concretamente del bando de estos últimos.

Pero habrá que esperar al renacer del Camino de Santiago en las últimas décadas del siglo XX, para que la ciudad vuelva a mostrar todo su explendor. A partir de ese momento se convertirá en la actual villa refugio de los miles de peregrinos que recorren los caminos hacia Compostela, mostrando todo su esplendor medieval.

Que ver en Puente la Reina.

Es evidente que lo primero que hay que ver es el puente medieval del siglo XI, no en vano da nombre a la población. Aunque un consejo para los peregrinos, no se desesperen, está al final del pueblo en la salida del camino hacia Santiago. Se entra al mismo por una pequeña bóveda ojival, situada al final de la calle Mayor, y tras la cual nos dispondremos  atravesarlo. El puente se sostiene con siete arcos de medio punto sobre cinco pilares, tiene 110 metros de largo y 4 metros de anchura. Supuestamente recibe el sobrenombre de Reina, por haber sido mandado a construir por la esposa de algún rey. Aunque se duda entre Doña Mayor esposa de Sancho el Mayor, o por Doña Estefanía cónyuge de su sucesor García Sánchez III.

Puente la Reina, cruce de caminos es pos de Santiago de Compostela.

Iglesia del Crucifijo.

Aunque existan otras en el municipio esta es la más recomendable de visitar. Situada justo frente al albergue municipal de peregrinos y erigida sobre el siglo XII, recibe su nombre de un crucifijo de estilo gótico germánico en forma de “Y”, por cierto no muy habitual. Una de sus curiosidades reside en que fue sede de la Orden hospitalaria de Malta, estos se instalaron en el reino de Navarra a partir de año 1120, para servir de protección a los peregrinos.

Puente la Reina, cruce de caminos es pos de Santiago de Compostela.

Iglesia de Santa María de Eunate.

Lugar imprescindible de visitar en esta zona. Sin duda uno de los símbolos del Camino de Santiago. Aunque los peregrinos tendrán que tener en cuenta lo siguiente. En primer lugar los que procedan del camino aragonés lo tendrán mejor, no en vano pasa por la puerta, y lo encontraran unos seis kilómetros antes de llegar a Puente la Reina.  Los que vengan por el camino francés se tendrán que desviar en la localidad de Obanos, desde donde tendrán que sumar a la etapa unos cuatro kilómetros más para poderla ver. Aunque me repita, vale la pena.

Puente la Reina, cruce de caminos es pos de Santiago de Compostela.

Se trata de una ermita románica única de planta octogonal, rodeada de 33 arcos de medio punto. Sin duda aquí reside gran parte de su misterio. Fue levantada  a partir del año 1170 como confluencia de los dos caminos.

Sobre sus misterios se han escrito y se escriben cientos de historias, desde sus piedras grabadas con extraños símbolos o signos, o si fue o no fue la morada de los caballeros templarios. Lo cierto es que es un lugar apartado de todo, donde por experiencia personal se respira como en pocos lugares, paz y tranquilidad.

Por último hay que tener en cuenta que a partir de 2017, sus vistas son guiadas o por libre, y los precios varían desde 1€.

El día del Pastor de Huarte-Arakil

Una de las mejores formas de acercarse a la historia, es conocer las costumbres. Aunque hoy día nos podamos sentir un poco saturados en cuanto a los típicos mercado medievales, ya que en muchos casos  son meros focos consumistas,  a pesar de las contadas excepciones. A la misma vez, otros han aprovechado la ocasión para mostrarnos sus más arraigadas costumbres, y de estos sinceramente soy un apasionado. En este caso me dispongo a contar, una de estas fiestas tradicionales que nos acercan a la historia de uno de los oficios más antiguos del mundo.

Durante el último domingo del mes de agosto se celebra en Huarte-Arakil, la fiesta declarada de interés turístico en Navarra, y denominada “Artzai Eguna” Día del Pastor. Con el fin de homenajear a una de las figuras claves en la cultura de esta localidad.

Huarte-Arakil es un pequeño municipio de la Comunidad foral de Navarra. Su población  no llega a los 1000 habitantes, y está localizado a mitad de camino entre Pamplona y Vitoria. Así mismo su extraordinaria situación  entre las sierra de Aralar y Andía-Urbasa, le ha proporcionado unos rasgos geográficos, que han marcado su tradicional forma de vida pastoril desde hace miles de años.

El neolítico en la sierra de Aralar

En otras palabras,  el pastoreo en la sierra de Aralar situada al norte del municipio de Huarte-Arakil, está documentado hace como mínimo unos 5000 años. Conviene subrayar que durante unas excavaciones arqueológicas a principios del siglo XX, por parte del equipo de José Manuel de Barandiarán, se localizaron al menos 44 dólmenes y un menhir. Este hecho junto a la localización cercana de majadas (terrenos preparados para el pastoreo), y muy cercanas a dichos restos megalíticos han llevado a deducir que dicha práctica pudo iniciarse en esta montañas durante el Neolítico.

La Oveja Laxta.

Precisamente desde entonces la oveja laxta se ha convertido en la protagonista del devenir de los pastores de la comarca. En la actualidad  a través de una ganadería mecanizada y actualizada a los tiempos, pero que conserva la tradición del denominado ciclo del pastor. Por el cual estas ovejas pasan el verano, entre mayo y noviembre, en las montañas circundantes. Tras lo cual son bajadas en invierno a las cuadras y naves preparadas para dicho menester. Hay que mencionar además el esquilado de las ovejas en el mes de junio, y la posterior fecundación a finales del verano entre agosto y septiembre.

Finalmente comentar que en la primavera y antes de subir a las montañas, se ordeñan para la producción del queso con denominación de origen Idiazábal. Este último punto lo debemos entrecomillar, ya que hoy día la demanda internacional de este producto artesanal, ha llevado a que  dichos ciclos se deban multiplicar. En otras palabras, se elabora el queso idiazabál durante todo el año.

La fiesta del Pastor, Artzai Eguna.

Como ya he comentado, durante el último domingo del mes de agosto, y desde hace varias décadas se lleva a cabo esta fiesta del Pastor. En ella, a parte de los tradicionales mercados de productos artesanales, se realizan una serie de concursos que son el verdadero motivo de la reunión.

Concurso de perros pastores

El más tradicional de todos los concurso de la fiesta del pastor.  Además el verdadero motor de la fiesta, ya que esta ha nacido en torno a dicho concurso. El primero se realizó en 1969, tras ser aplazado varios años por motivo de un incendio en 1963. Varios pastores navarros introdujeron esta práctica en Huarte-Arakil, tras haber sido invitados a participar en los concursos de perros pastores del Pirineo Catalán, en concreto de la localidad de Ribes de Freser, pionera en este menester.

El concurso en sí consiste en guiar una serie de ovejas a un corral establecido, la unión entre el perro y el pastor es lo más importante. Este último a través de una serie de ordenes guía al perro, que es el que realiza el trabajo de conducción de las ovejas. La labor hoy día de estos concursos es primordial para la conservación de estas razas de perros pastores.

Otros concursos

Existen diferentes concursos de elaboración de productos: por ejemplo el de guisos de carne de oveja. Este en concreto elaborados por las peñas locales, y que a partir de cierta hora lo ofrecen como degustación. Aunque el más importante de todos estos concursos es el de quesos de leche de oveja, donde un jurado profesional decide el ganador anual. Tras lo cual se procede a una subasta pública, donde el precio del queso ganador suele subir a varios miles de euros.

El Concurso de esquileo mecánico.

Sin duda el más espectacular. Teniendo en cuenta la profesionalización de los concursantes llegados de todos los rincones de España e incluso del extranjero. Es interesante comprobar cómo estos profesionales del esquileo mecánico se mueven por toda la geografía es pos de los títulos y el prestigio.

El concurso consiste en ser el más rápido, pero también el mejor esquilador, para lo cual existe un jurado especializado. Es realmente curioso ver como en menos de diez minutos consiguen esquilar perfectamente más de cinco ejemplares.

Sin perder las tradiciones.

Vestidos regionales, bailes tradicionales y un amplio abanico de eventos completan la fiesta. Por ejemplo el intercambio de las ovejas en el centro del pueblo entre los pastores de la Sierra de Aralar y los de la Sierra de Andía.

En este punto me gustaría detenerme en unos peculiares pasacalles, que por cierto no son particulares de esta fiesta, sino una tradición navarra. Se trata de Joaldun; un personaje mítico de origen incierto que baja de las montañas navarras en Carnaval. Ataviado con la típica indumentaria de pastor y provistos de unos enormes cencerros atados a la espalda. Su misión expulsar a los espíritus del invierno y  a través del sonido de los cencerros despertar la primavera.

No quiero acabar sin volver al principio, la historia está escrita por todos, y sin duda en Huarte-Arakil la han escrito sus pastores desde hace miles de años. Por último me despido con una pregunta: ¿Qué sería de nosotros si perdiéramos nuestras tradiciones?