Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (II)

Debemos comenzar recordando que este artículo tiene uno previo, que podéis encontrar en el siguiente enlace: teatros romanos (I)

Con la llegada al poder de Augusto, como primer emperador de Roma, en el año 27 aC. Se producirá uno de los episodios más importantes, para el desarrollo de la cultura romana en el Mediterráneo. La denominada Pax Romana, fue un periodo de relativa paz y estabilidad, que comenzó con el hecho simbólico de cierre de las puertas del Templo de Jano, por parte de Augusto, tras su regreso de las guerras Cántabras. Antes de continuar y para conocer mejor este periodo, me gustaría recomendaros este estupendo artículo de mi amigo Javier Nero, no dejéis de leerlo: legionixhispana

En definitiva y para el asunto que nos atañe, durante el mandato de Augusto (27 aC.- 14 dC., al menos entre nueve y diez teatros romanos fueron construidos en Hispania. De algunos ya hablamos en el primer capítulo, el resto espero que os quedéis a conocerlos

El primer emperador de Roma, Augusto.

Teatro romano de Itálica, (Santiponce).

En el año 206 aC., en plena 2ª Guerra Púnica, y tras la victoria de Escipión contra los cartagineses en la Batalla de Ilipa, se decide la construcción de una nueva ciudad romana para acoger a los legionarios heridos o jubilados. El lugar elegido fue la margen izquierda del río Guadalquivir, sobre algún antiguo poblado turdetano. Esta nueva ciudad nació para ser una de las más importantes de  la Hispania romana, y para convertirse en cuna de emperadores romanos como Trajano y Adriano.

Pero la construcción del teatro deberá esperar al menos 200 años, a caballo entre los siglos I aC.-I dC., además podemos añadir que hasta el descubrimiento en los años 80 de una edificación que posiblemente fue la Curia de la ciudad, nuestro protagonista fue conocido como el edifico civil más antiguo de Itálica. Su  construcción se llevo a cabo aprovechando la ladera del cerro de San Antón, aunque bajo los cánones de Vitrubio, con una Cávea que podía acoger más de 3000 personas, en la cual se observa perfectamente la disposición por clases de los ciudadanos con tres claras divisiones, Summa, Media e Ima. Una de sus principales curiosidades reside en una pequeña capilla destinada al culto de Isis, la diosa de tradición oriental, que situada en uno de los pórticos fue mandada a construir en tiempos de Adriano.

El teatro romano de Itálica, desde el mirador.

A pesar de que el yacimiento de Itálica es conocido desde siempre, al hallarse fuera del núcleo principal de la población de Santiponce, el teatro romano no fue encontrado prácticamente hasta el siglo XX, debido a su situación en el interior de la misma. Aunque hubiese indicios de su localización desde el siglo XVIII, tras hallarse diferentes esculturas, será en 1940 cuando se lleve a cabo las primeras excavaciones. Concretamente se halló una zona de la Cávea, en el interior de un corral situado en una casa de la colina. Aunque las campañas más proliferas de la  excavación fueron entre los años 1970-1973, cuando se pondrá en valor uno de los teatros romanos mejor conservados de la Península Ibérica.

A pesar de ello hoy día no es visitable, según me comentaron en la oficina de turismo de Santiponce, debido a la falta de medios económicos. Aunque se puede conocer desde un mirador cercano, siempre y cuando no sea en verano, ya que en esas fechas está cerrado debido a la principal actividad del teatro romano de Itálica. En concreto, el festival de teatro clásico de Andalucía, donde Itálica comparte protagonismo con dos de los teatros que conoceremos después, Málaga y Baelo Claudia. Os dejo este enlace para informaros de dicho evento:  juntadeandalucia

Teatro romano de Olisipo, (Lisboa)

Estamos ante uno de los teatros más desconocidos y más escasos en cuanto ha restos arqueológicos de toda la lista. Pero el hecho de que sea el único teatro romano de todo Portugal, es suficiente para hacerle un hueco en la misma.

Olisipo, que ya era conocida en tiempos de los fenicios, se convertirá con la llegada de los romanos en una de las ciudades más importarte de la provincia de Lusitania. Parece ser que detrás de este hecho, está la ayuda que los habitantes de esta ciudad dieron a las tropas romanas en su lucha contra las tribus celtas. Lo cual le valió la temprana declaración de municipio por parte de Julio César. A partir de entonces se convertirá en uno de los puertos más importantes del Atlántico y determinante para el comercio con Britania.

Recreación de lo que pudo ser el teatro romano de Olisipo.

Pocos años después se acometerá la construcción de diferentes espacios públicos, entre ellos nuestro protagonista. El teatro romano de Olisipo pudo ser uno de los más grandes de la península, con capacidad para 5000 espectadores. Pero está claro que tras su abandono en el siglo IV, sus materiales serian fruto de continuo expolio. Tras varios siglos en el anonimato fue descubierto en las reparaciones de la ciudad tras el terrible terremoto de 1755.

Hoy día sus escasos restos han servido para llevar a cabo uno de los museos más importantes de la ciudad de Lisboa. Durante su visita, aparte de todas las piezas halladas en las excavaciones, podemos pasear por los escasos restos del mismo. Os dejo la siguiente página web para consultar horarios: museudelisboa

Teatro romano de Bibilis, (Calatayud).

Los orígenes de Bibilis, situada unos 6 km. al norte de la actual Calatayud, hay que buscarlos en época celtibera, cuando se convirtió en capital de pueblo de los Lusones. De su romanización no se conocen episodios similares a los de sus vecinos numantinos, y prácticamente está pasa desapercibida para las fuentes clásicas. Aunque gracias a ellas conocemos el apoyo de los bibilitanos a las tropas de Julio César en sus guerras civiles contra Pompeyo, que le debió reportar algunos beneficios.  Lo cierto es que desde la época de Augusto está plenamente integrada a la vida social romana, convirtiéndose en punto de paso obligado entre las ciudades de Caesaraugusta y Emérita.

En dicha época precisamente se empezó la construcción del teatro romano de Bibilis, con una cávea en la que se podían acomodar unos 4.500 espectadores. Para su construcción se aprovechó unas de las laderas de la montaña, la cual en su parte alta ubicaba el foro de la ciudad. Algo destacable de ambas edificaciones es la fuerte carga simbólica, ya que están repletas de mármoles, capitales, pórticos, etc. Lo que podemos asignar a una intencionalidad por parte de las autoridades de afirmación de su romanización.

La situación  al aire libre ha llevado a este yacimiento a su continuo expolio. Ya desde finales del siglo XVI hay muestras de intervenciones, y por ejemplo en el siglo XVIII los jesuitas ya llevaron a cabo una primera colección de restos arqueológicos de Bibilis, aunque parece ser que se perdieron tras la expulsión de la orden en 1767. Finalmente con la llegada de la democracia, en 1976 el estado compra los terrenos donde se encuentra el yacimiento, desde entonces sucesivas campañas de excavaciones han sacado a la luz y puesto en valor el mismo.

Por último destacar que todo el conjunto arqueológico es visitable, así como el museo de Calatayud, donde encontraremos numerosas piezas extraídas de la Bililis romana. Os invito a conocer un poco mejor el mismo en la siguiente web: yacimientobilbilis

Teatro romano de Malaca,  (Málaga).

Nadie mejor que un malagueño para contarnos la historia de su ciudad y la del teatro romano de Málaga, os dejo con el relato de mi amigo Javier Nero, autor del magnífico Blog: legionixhispana

Cuando el geógrafo e historiador Estrabón (III 4,2) escribe: “…en tanto que Malaka está más cerca y tiene planta fenicia” en los primeros momentos de la romanización, en realidad nos está informando que, entre finales del siglo II y principios del siglo I a.C., el núcleo poblacional de la ciudad sigue ocupando la Colina de Gibralfaro y de la Alcazaba, tal y como se venía haciendo desde el siglo VI a.C. primero con el pueblo fenicio y posteriormente con el púnico.

En este periodo prerromano era Malaka, junto a Gadir, uno de los principales puertos del Mediterráneo Occidental, aunque el urbanismo no se hubiese extendido más allá de sus murallas. Sus habitantes seguían utilizando la lengua semita, continuaban enterrando a sus difuntos en la antigua necrópolis y en la ladera norte del Cerro de la Alcazaba, muy próximo a su activo puerto, se mantiene el culto a Astartet o Tannit (puede, incluso que a la misma Dea Luna, cuyo santuario de veneración se encontraba a unas cien millas de la costa), en un templo erigido sobre sus faldas. Este será el contexto histórico en el que hará su aparición Roma en tiempos de la República.

No fue hasta la época Imperial, a partir de Augusto y coincidente con la bonanza económica de la ciudad, cuando verdaderamente se intensifica la reorganización urbanística en Malaca. Su puerto se convierte en uno de los distritos para el control de aceite romano y motor exportador y redistribuidor de buena parte de la producción agropecuaria de la zona.

En torno al puerto se ubicó el foro, símbolo de la nueva realidad. La plaza pública, como cualquier otra ciudad romana, constituirá el eje en torno al cual se dispondrán el resto de edificios administrativos, económicos, legislativos, etc. Templos, termas, edificios lúdicos, fuentes, arcos y grandes estatuas sobre majestuosos pedestales cambiarán el paisaje de Malaca, todos ellos elementos y escenarios imprescindibles para la propaganda Imperial.

El teatro romano de Málaga, bajo la Alcazaba.

El teatro, por ejemplo, estuvo cargado de un fuerte simbolismo propagandístico, ricamente ornamentado con las imágenes de los emperadores y el resto de la familia Julio-Claudia.  Era el mejor lugar para ensalzar sus figuras, para llevar a cabo la práctica del culto imperial, puesto que no dejaba de ser aquel espacio sacro donde los antepasados orientales hacían entrega de ofrendas a su diosa. Porque el teatro se construyó sobre las primeras termas del periodo republicano, desplazando el nuevo a unos pocos metros. Fue este edificio lúdico de medianas proporciones, erigido siguiendo los cánones clásicos de Vitrubio y para el que se quiso aprovechar la ladera del Cerro de la Alcazaba donde asentar una parte importante de la cávea. A los pies de la misma se encontraba la orchestra, espacio donde podía sentarse un grupo selecto de espectadores, tal vez los mismos que con sus actividades evergetas ennoblecieron de mármol el edificio. Y a espaldas de la summa cavea se encontraría el velum, un sistema de cubierta de tela que permitía cubrir el graderío.

Alentada por su prosperidad económica, la ciudad hispanorromana de Malaca recibirá el impulso político definitivo en el periodo Flavio a modo de municipium. De esta forma culminará un largo proceso iniciado con el cambio de Era y que continuó durante buena parte del siglo II d.C.

Tras el relato de Javier, solo añadir que el teatro de Málaga fue localizado en 1951 durante unas obras en la Casa de la Cultura. Pero habrá que esperar a los años 90 para su restauración, tras derruir el edificio municipal. En la actualidad podemos disfrutar del mismo, gracias a un centro de interpretación, y por su utilización teatral con diferentes actividades, como por ejemplo en el Festival de teatro clásico de Andalucía.

Teatro romano de Metellinum, (Medellín).

En plenas guerras sertorianas, uno  de sus contendientes, el optimate Quinto Cecilio Metelo, decide la construcción de una nueva ciudad militar romana en la margen izquierda del Río Guadiana. De esta manera y sobre restos de edificaciones que iban desde el tercer milenio aC., hasta el periodo tartésico y turdetano aparece la Metellinum romana. Corría el año 79 aC. por lo que podemos pensar que la actual Medellín se convirtió en aquellos momentos, en la ciudad más importante de la zona hasta la fundación, 54 años después de Emérita Augusta.

Aproximadamente en el cambio de era se inicia la construcción del teatro romano de Medellín. Una vez más, aprovechando el desnivel natural que ofrecía  la montaña, los constructores romanos llevaron a cabo bajo los planteamientos de Vitrubio un edificio con cabida para 3.200 espectadores, en una cávea de poco más de 61 metros de diámetro. En este punto me gustaría hacer un inciso para comentar, que fue bastante habitual en la península ibérica mezclar la forma de construir teatros por parte de los griegos, apoyados en la montaña, pero con la estructura vitruviana.

Vista del teatro romano de Medellín, desde el castillo de la ciudad.

A pesar de que el teatro romano de Medellín, por cierto uno de los pocos vestigios del pasado romano de la villa, es conocido desde siempre ya que nunca acabó enterrado por completo, debió esperar hasta los años 70 del siglo XX para comenzar a salir a la luz. Definitivamente a partir de 2007 las excavaciones dan su fruto, dejando visibles los restos de uno de los teatros más completos de nuestra geografía, con la excepción del fondo de escena. Además podemos decir, que su posición en la ladera del castillo medieval, junto a la Iglesia de Santiago, le confiere unas vistas realmente espectaculares.

En la actualidad el teatro romano de Medellín es usado para representaciones teatrales, entre las que se incluyen la extensión del ciclo de teatro clásico de Mérida y que cada verano recae en este escenario. Además se realizan visitas guiadas al monumento desde el museo municipal, donde por cierto se encuentran varias piezas halladas en las excavaciones. Por último os dejo está web donde se pueden localizar los horarios: medellin-turismo

Teatro romano de Corduba, (Córdoba).

La Corduba romana se funda entre los años 169-152 aC. El lugar elegido, el final del tramo navegable del rio Guadalquivir, por lo que suponía un lugar estratégico para la llegada de tropas para la conquista del interior peninsular, por parte de la República romana. La supuesta prosperidad de esta ciudad, se verá mermada años después, concretamente durante las guerras civiles de la República romana, al elegir el bando perdedor, convirtiéndose en una de las ciudades pompeyanas en dichas guerras. Este aspecto  llevó una gran recesión a la ciudad romana de Corduba, solo salvada con la llegada de Augusto que decidió repoblarla con los veteranos de las guerras cántabras.

A partir de ese momento, o más concretamente entre los años 15 aC.-5 dC. se inicia la construcción del teatro romano más grande  de toda Hispania, por cierto coetáneo al Teatro de Marcelo en Roma, con el cual se le suele comparar. Su cávea de más de 126 metros se dividía verticalmente en cinco terrazas, apoyadas sobre la ladera de la montaña para poder acceder a cada una de ellas por separado.

Museo arqueológico de Córdoba.

A pesar de las enormes dimensiones del teatro romano de Córdoba, su hallazgo es de los más tardíos de la Península Ibérica. Su localización en el centro de la ciudad de Córdoba, uno de los centros históricos más importantes del mundo, es evidente que ha pesado en esta tardía localización. Tras la aparición de las primeras evidencias de su localización a mediados del siglo XX, no será hasta 1996 cuando se constaten las mismas, al aparecer los restos de algunos enlosados y escalones que separaban  las terrazas. Desde ese momento diversas actuaciones arqueológicas han conseguido poner en valor algunas partes del mismo. Las cuales podemos contemplar en los sótanos del museo arqueológico de Córdoba. Por último os dejo este enlace para comprobar horarios:  turismodecordoba

Teatro romano de Tarraco, (Tarragona).

Según el propio Plinio; Tarraco fue “obra de los escipiones” en el año 218 aC. Tras su desembarco en Ampurias para luchar contra los cartagineses, los hermanos Escipíon deciden fundar esta ciudad, para convertirla en una de las principales  bases de las legiones romanas en la Península Ibérica.  Junto al campamento militar, que se situó en la parte alta, se produjo la llegada de civiles que se asentaron en torno a la parte baja de la ciudad, donde al parecer había un poblado íbero, en busca de las posibilidades económicas de los nuevos territorios romanos. Además podemos decir que Tarraco se convirtió entre los años 26-25 aC. en la capital del mundo romano. Tras la decisión de Augusto, primer emperador de Roma desde año antes, de establecer allí su residencia oficial, desde la cual controlar las guerras cántabras.

Los escasos restos del teatro romano de Tarraco, bajo diferentes edificios.

El teatro romano de Tarraco fue construido a partir del año I dC. en una zona anexa al foro de la ciudad. Destacar que es de los menos conocidos y peor conservados de toda la Península, y además su historia parece estar jalonada de múltiples desastres. Los primeros de ellos se remontan al siglo III, cuando un incendio llevó a su abandono definitivo, y al aprovechamiento de sus piedras para nuevas construcciones.

Pero lo peor estará por llegar en Edad contemporánea, ya que a pesar de ser descubierto  y estudiado en 1884, de lo cual se ha deducido su buen estado de conservación a mediados del siglo XIX. A mediados del siglo XX se permitió la construcción de una fábrica de aceite sobre el mismo. En la actualidad, tras una gran batalla judicial se ha recuperado una pequeña muestra de lo que debió ser el teatro romano de Tarraco. Desde una especie de mirador instalado por el ayuntamiento de la ciudad de Tarragona, se observan las cinco primeras filas de la cávea, junto a dos escaleras radiales y una pequeña muestra de lo que fue la orchestra.

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Cartago Nova, una ciudad romana bajo Cartagena.

Imágenes: commons.wikimedia

La misteriosa villa romana de La Dehesa en Soria.

Unos 20 km al suroeste de Soria encontramos el yacimiento arqueológico de la villa romana La Dehesa. Por un lado uno de los más espectaculares de España, aunque por otro, un misterio todavía sin resolver, ya que no se han encontrado los suficientes indicios para afirmar cual fue su verdadera utilidad.

A pesar de que el binomio “monasterio pagano” puede llegar a sorprender, al mezclar un edificio eminentemente cristiano, con el paganismo, que en definitiva es una religión previa a la llegada de los monoteísmos,  a través de estas líneas intentaremos poner un poco de luz a estas dudas.

Su hallazgo y puesta en valor.

Cuando en 1928, un vecino de la localidad de Cuevas de Soria hallaba en un campo cercano al pueblo unas extrañas “piedrecitas de colores”, no podía imaginar que debajo de ellas se encontraría una espectacular villa romana de más de 4.000 m2. El hallazgo de aquellas teselas llegó rápidamente al director del Museo Numantino, Blas Taracena, que junto a su amigo José Tudela, inician pocos meses después  las excavaciones. Tras dos años de las mismas, salió a la luz la primera villa romana que se encontraba en la Península Ibérica. Aquel impresionante yacimiento arqueológico fue declarado en 1931, Monumento Histórico-artístico.

Planta del yacimiento de la Villa La Dehesa.

A partir de ese momento, la Guerra Civil y la posguerra llevarían a nuestro protagonista al olvido, hasta 1980 que se reanudan las excavaciones. Desgraciadamente como suele suceder en estos casos, los mosaicos empezaron a “emigrar”, hoy día los dos más espectaculares se hallan en el MAN de Madrid.

Desde entonces los trabajos continuaron tanto desde el punto de vista arqueológico, como de consolidación, como el desvío de un pequeño riachuelo que periódicamente inundaba la zona. Finalmente tras cubrirse todo el yacimiento en el año 2012 se abre al público.

La visita a la Villa romana La Dehesa.

Lo primero que habría que decir, a los que se dirijan a la localidad de Cuevas de Soria para conocer esta villa tardorroma, es que no se asusten al ver la esperpéntica nave industrial que se encontraran al llegar.  Debajo de ella se halla,  como ya hemos dicho, una de las más espectaculares villas romanas de toda la Península.

La visita  a este complejo museístico, se divide  en dos partes. La primera de ellas el museo denominado “Magna Mater”, que en realidad es el nombre del proyecto de musealización acometido por la Diputación de Soria y la Junta de Castilla León para poner en valor las tres villas romanas de la provincia de Soria. A parte de nuestra protagonista, se siguen los trabajos en las villas de “Los Quintanares” y “Los Villares” para ponerlas en valor. De todo el museo, lo más destacable es la exposición que muestra como la madre naturaleza ha influido en las diferentes culturas, desde la prehistoria a la actualidad. Esta nos acerca al verdadero sentido que los responsables del yacimiento han dado al mismo. Es evidente que no tienen las muestras necesarias para asegurarlo, pero este guiño a la madre naturaleza junto al nombre del museo, son muestras significativas de su opinión respecto al pasado de esta villa romana.

El yacimiento y la pasarela desde donde se visita.

Tras el museo la visita discurre sobre una pasarela acondicionada para el conocimiento del yacimiento en sí. En este apartado me parece importante reseñar que la visita se haga guiada, está en sí, es un recorrido a través de dicha pasarela para observar los mosaicos y las distintas estancias que tuvo la villa, pero las explicaciones de los responsables llevan a reflexionar sobre la antigua utilidad que tuvo la misma, por cierto el video explicativo del final también puede ayudar.

Para conocer horarios y precios, lo mejor es consultar la siguiente web: villaromanaladehesa

Los monasterios paganos.

Para explicar un poco mejor lo que se ve en el yacimiento se deben hacer diferentes reflexiones previas, ya que lo primordial es la condición de misterio que tiene la misma.  A partir de este punto mezclaremos la visita al yacimiento, con un novedoso libro escrito Dimas Fernández-Galiano, que lleva por título; Los monasterios paganos, la huida de la ciudad en el mundo antiguo.

Portada del libro de Dimas Fernández-Galiano

Solo con la mera observación de la estructura que tuvo la Villa La Dehesa, ya podemos sacar dos conclusiones rápidas y evidentes. El patio central “atrio”, sobre la que se distribuyen las distintas estancias, tanto en esta villa como en el resto de la cultura romana, no deja de ser el posterior claustro de cualquier monasterio cristiano. Por otro lado, los expertos aseguran que el edificio fue de donde planta, con excepción de las partes centrales en las cuales las estancias tenían mayor altura. Este aspecto nos puede recordar las antiguas madrazas islámicas, donde los estudiantes residían en las habitaciones superiores, mientras las inferiores eran ocupadas por las aulas.

Musealización del atrio de la Villa La Dehesa

Tras estas dos apreciaciones personales, podemos volver al libro en cuestión. En él, su autor nos lleva a ejercer un recorrido por mundo de la vida monacal. Una de las primeras cosas que nos puede llamar la atención, es el inicio que para el autor tiene la vida monástica. Si tradicionalmente se ha pensado, que los anacoretas cristianos refugiados en la región egipcia de Tebaida son la semilla de los monasterios medievales, Dimas nos hace ver que incluso los pitagóricos del siglo V aC. ya ejercían de una forma u otra esta práctica, evidentemente no de tradición cristiana.

Pero será en el capítulo VII, cuando el autor nos deje las pistas necesarias para ver en la Villa La Dehesa un monasterio pagano. En primer lugar nos recuerda como en tiempos de los emperadores antoninos (siglo II dC.) comienza una cierta libertad de culto en el Imperio, que culminará en el siglo IV con los graves enfrentamientos religiosos conocidos, especialmente con el cristianismo. A la misma vez que se pierde el interés por acudir a los templos de culto, llevando la práctica religiosa a la casas privadas. Además de mencionar la aparición, por primera vez en la cultura romana, de una especia de líderes religiosos.

Para continuar el relato, el autor, nos traslada a la Hispania romana, donde a partir de finales del siglo III comienzan a construirse cada vez con mayor ímpetu las villas romanas. La causa principal  se ha achacado a la gran crisis económica que sufrió el Imperio Romano en dicho siglo, pero esta no puede, ni debe justificar por sola las construcciones de villas, como las de la Dehesa en Soria.

La villa romana La Dehesa.

Nuestra protagonista se empieza a construir a mediados del siglo IV aC. Al parecer sobre una antigua edificación, que pudo ser eliminada por completo para colocar encima la villa de nueva planta y de cerca de 4.000 m2. Aquí empiezan los interrogantes, ya que se puede llegar a pensar como por otra parte debió ser lo habitual en la época,  que la villa de la Dehesa tuvo un trasfondo económico agrícola, o más bien ganadero,  principal actividad de esta región en época romana. Pero a día de hoy no han aparecido restos de esta actividad, a no ser alguna pequeña estancia, que a lo sumo pudo servir para el consumo propio.

Por lo tanto y como hacen los propios responsables de la Villa romana La Dehesa, necesitamos buscarle un sentido a esta construcción. Aunque Dimas Fernández-Galiano generalice en su libro, sin duda el capítulo VII, al que hago referencia en este artículo parece que este escrito pensando en la villa soriana. Como bien dice el autor; la arqueología por sí sola no nos puede dar todas las soluciones, y los arqueólogos en lo referente a las villas romanas que proliferan a partir del Bajo Imperio, parece que le cueste buscar otro sentido para ellas que no sea el agrícola o ganadero. Pero la sociedad romana de aquella época era más compleja de lo que podamos pensar, la religión era un campo continuo de batalla y según Dimas, algunas villas romanas debieron ejercer de escape tanto social como espiritual de las turbulentas ciudades. Este es el sentido que parece darle el autor a la Villa romana La Dehesa.

Las estancias de la Villa romana La Dehesa.

Pese a lo expuesto anteriormente si juntamos la arqueología, a través de una visita al yacimiento, con el libro  de los Monasterios Paganos, podemos acabar de encajar algunas piezas del misterio sobre la Villa de la Dehesa.

Los que acudían en el siglo IV a la villa, lo primero que encontraban eran las termas, aunque su tamaño no fue muy grande en comparación con el resto de la edificación.  Su función  principal era la limpieza y purificación de los que llegaban, pero un hallazgo llamó la atención, una bañera donde supuestamente se hubieron efectuado ritos de bautismo o iniciación.

La bañera de la Villa La Dehesa

Junto a la misma, las partes privadas de la casa, el motivo debemos buscarlo en que era la única zona de la misma que contaba con calefacción a través de los conductos de las termas contiguas. A continuación y siguiendo los pasillos colindantes al peristilo se hallaba una posible dependencia a modo de mausoleo familiar.  Por cierto un peristilo que efectuaba la misma utilidad, como ya he referido, que los claustros medievales, evidentemente la distribución de las estancias principales de la villa. Como en otros casos,  el de la villa soriana contaba con diversas fuentes, estanques y plantas que simulaban el paraíso.

Pero dos son los elementos arquitectónicos que más han hecho pensar en la utilidad monástica de la villa romana La Dehesa, por cierto ninguno de los dos suelen ser muy habituales en estas construcciones. El primero de ellos los pasillos entre las estancias del sector norte de la vivienda, que era el contrario a la entrada. Su utilidad pudo ser doble, por un lado evitar la entrada directa del frío en las supuestas aulas, y la otra, que fuera el lugar de espera entre una actividad y otra de los alumnos. La segunda de estas construcciones, la estancia mayor de toda la villa y acabada en ábside como las aulas anteriores. Su utilidad pudo ser la de aula magna, o estancia donde se llevaba a efecto el culto, por parte del dueño de la villa y pudo estar presidida por la principal figura de la villa, que conoceremos tras unas líneas.

Aula Magna, se puede observar el escalón donde se subía un supuesto dirigente del culto.
Pasillo que separaba las estancias.

Conclusiones.

Tras lo expuesto ya solo nos queda conocer a la familia que pudo llevar este espacio religioso a término. Los hallazgos en gran parte de los mosaicos de un mismo símbolo, llevaron a la conclusión que la villa de la Dehesa fue propiedad de la familia Irrico. Está fue conocida como una de las familias, que mejor había mantenido el pasado religioso pagano de tradición celtíbera. Entrando nuevamente en el campo de las suposiciones, ¿quién nos puede negar, que la Villa Romana La Dehesa, no fue un lugar de culto a la Madre Naturaleza? Por seguir con la imaginación, un gran centro de reunión donde  mantener vivas las antiguas tradiciones paganas, a la cual posiblemente llegaron personas de diferentes rincones para aprender y trasmitirla. Pero es evidente que su recorrido no debió ser muy largo, ya que la llegada de los  pueblos bárbaros le llevo al ostracismo.

Mosaico con el símbolo de la familia Irrico, junto a una estrella de seis puntas.

No puedo concluir sin decir que todo lo expuesto aquí entra en el campo de las hipótesis. Pero no solo mías en este articulo, sino de los responsables del yacimiento que dejan a las claras lo que piensan, pese a no decirlo abiertamente, al poner “Magna Mater” ha este espacio museizado.

Mas info: Los Monasterios paganos, la huida de la ciudad en el mundo antiguo, Dimas Fernández-Galiano, Ed. El almendro de Córdoba, 2011.

Los magistrados romanos durante la República de Roma.

Antes de comenzar un inciso. Este artículo va dirigido a todas aquellas personas, entre las  que me incluyo, que al leer un libro sobre la antigua Roma necesitamos poner un poco de orden en  las atribuciones que poseen, cónsules, ediles, pretores, cuestores, etc. Además dedicado especialmente durante el denominado periodo de la República, sin duda el más complicado de entender de los tres en que se divide la cultura romana.

En el año 509 aC. por causas todavía poco conocidas, entre las cuales encontramos una especie de conspiración palaciega, el último rey de Roma Tarquinio el Soberbio es destituido. A partir de ese momento Roma, que geográficamente ocupaba escasamente un tercio de la península itálica, se tiene que acomodar a una nueva forma de gobierno, la República. Con la cual, en los próximos cinco siglos pasará de dominar ese escaso territorio, a conquistar prácticamente todo el mediterráneo. Pero ¿cómo se controlaba políticamente esa potencia de la antigüedad?

Las asambleas del pueblo.

El pueblo romano tenía gran poder de decisión, al menos sobre el papel,  en todo lo relacionado con la formar de dirigir la República romana. Votaban leyes, elegían a los magistrados o decidían la guerra o la paz, todo ellos a través de una serie de reuniones ciudadanas.

Comicios curiales.

La asamblea más antigua y la primera que pierde importancia, se puede considerar una asamblea de representación étnica. En realidad son grupos de 30 curias, cada una de ellas representa a unas 100 casas. 10 de las curias son latinas, 10 etruscas y 10 sabinas. La progresiva mezcla de identidades le llevará a perder importancia, al final en las reuniones de estos comicios solo decidían algunas leyes menores.

Comicios tribales.

Estamos ante una especie de representación territorial, cada distrito tenía unos representantes en esta asamblea. Al principio solo estaba integrada por plebeyos, por lo que sus decisiones solo se aplicaban a estos. En el 449 aC. los plebiscitos surgidos de estas asambleas deben ser cumplidos por todos los ciudadanos, incluidos los patricios. Esto desencadena la entrada de estos últimos en esta asamblea en el año 287 aC.

A partir de ese momento los plebeyos elegían a su edil y los patricios el suyo, además esporádicamente a cuestores y tribunos militares. Otras funciones que poseían era juzgar delitos menores, y especialmente preparar leyes para que fueran aprobadas por el Senado. Las 35 tribus de las que constaba esta asamblea se reunían  normalmente en el foro de Roma. Cada una de ella hacia una votación interna, tras lo cual se obtenía un voto consensuado y único en cada tribu,  después  se procedía a la votación general, por lo tanto con 18 votos se obtenía la mayoría para tirar hacia delante la cuestión que se estaba debatiendo.

Comicios centuriados.

Esta asamblea nació durante el reinado del penúltimo rey de Roma, Servio Tulio, para convertirse durante la República en la más importante.  Es preciso recordar que la República Romana basó su poder en su fuerza militar, por lo tanto no es de extrañar que su principal asamblea popular estuviera constituida por las legiones romanas. Si en un principio se reunían 193 centurias en el campo de Marte con el tiempo llegarían a 350 centurias.

Reconstrucción de Roma, con el Campo de Marte en primer término

Las decisiones que  tomaban estas asambleas ciudadanas, aunque debían ser ratificadas por el Senado, se pueden considerar las más importantes, ya que concernían a diferentes aspectos como: la elección de magistrados, declarar la guerra o la paz, fundar colonias, condenar a muerte, o votar nuevas leyes propuestas por al autoridades.

También es conocida la forma en que se celebraban estas asambleas. En primer lugar se preguntaba a los dioses para conocer su opinión respecto a la viabilidad de llevar a cabo, o no, dichos comicios, a este acto se le denominaba, auspicio. Si los dioses aprobaban la asamblea, esta se anunciaba mediante el toque de trompetas desde las murallas. Tras lo cual el presidente de la asamblea daba a conocer los debates propuestos para el día.

La parte final consistía en las votaciones, las cuales era el aspecto más discutido, ya que durante los cinco siglos de historia de la República varió sensiblemente su forma de hacerlas. Si al principio tenían más peso las clases sociales, a partir del año 312 aC., dicho peso pasará a estar regido por el poder económico. Para a partir de finales del siglo III aC. y con la elevación del número de centurias, pasar el poder de decisión a las clases más bajas, tanto sociales como económicas.

Los magistrados romanos.

Tras conocer un poco mejor cómo funcionaban las decisiones del pueblo romano, podemos pasar a conocer los principales cargos electos de la República romana. No sin antes hacer mención al “cursus honorum”, dicho de otra forma, la carrera política a la que se tenían que someter los ciudadanos romanos que quisieran convertirse en cónsules de la República de Roma. Dicha carrera no se podía comenzar con anterioridad a los 28 años, 30 posteriormente con Sila, dado que no se podían saltar puestos y que debían transcurrir dos años entre un  cargo y otro, para ser cónsul de Roma era necesario tener 37 años.

Además para presentarse a la misma debían ser ciudadanos romanos, no haber cometido delitos y haber pasado por el ejército. Destacar por otro lado que ninguno de los cargos tenía contraprestación económica, aunque si ciertos privilegios, algunos tan curiosos como poder ser acompañados de noche con la luz de una candela.

Magistrados romanos, en primer término la silla curul

Tras lo cual podemos decir que existían dos o tres categorías de magistrados romanos, según se mire,  y en cada una de ellas diferentes cargos. Por último y antes de continuar, presentar dos señales identificativas, la toga pretexta y la silla curul, su uso o no, diferenciaba  a los magistrados romanos.

Magistrados menores.

En líneas muy generales podemos decir que su ámbito de acción y sus decisiones solo concernían a la ciudad de Roma, o bien al espacio geográfico al que fueran asignados. En cuanto a sus señas de identidad excepto tribunos y ediles de la plebe, todos podían usar la toga y la silla curul, estos últimos debían sentarse en un banco.

Distintas togas, sillas curul y fasces. Dependiendo de su posición.

Cuestores.

Magistrados que ocupan la base de la política, provienen de la monarquía romana y al principio se ocupan de los asuntos criminales. Con la llegada de la República se convierten en tesoreros. Pero además podemos considerarlos como la mano derecha de los cónsules en Roma,  de los gobernadores en las provincias o de los  generales en las legiones romanas. Si al comienzo eran cuatro, con la llegada  de Julio César y las conquistas de la República se necesitan cuarenta.

Ediles.

Podemos decir que eran cuatro, dos plebeyos y dos curules, a su cargo estaban los escribas para redactar sus decisiones. No tenían una atribución específica y se ocupaban de diferentes aspectos, entre ellos la vigilancia de la ciudad de Roma, el culto, o los edificios públicos. También eran los responsables de la “annona”, es decir que no faltara el trigo en la ciudad.

Por último destacar que este puesto no era remunerado, al contrario, exigía un gasto adicional, ya que debían organizar, presidir y costear los juegos públicos en las ciudades romanas.

Tribunos de la Plebe.

Cargo exclusivo entre los plebeyos, consecuencia directa de las protestas del año 496 aC. para subsanar la imposibilidad de las clases menores pudieran elegir sus representantes. Dichos magistrados, diez en concreto, eran elegidos por los comicios tribales para estar un año en el cargo. Sus competencias fueron incrementándose con el tiempo, desde presidir elecciones, hasta competencias en asuntos de crímenes.

Magistrados mayores.

Entre sus atribuciones, todas las que poseían los anteriores magistrados, y además tanto dentro, como fuera de la ciudad. Pero a ellas había que sumarle que podían ejercer el mando del ejército, tener poderes judiciales y eran los únicos capacitados para convocar a los comicios centuriados. Por supuesto eran merecedores de la toga y de la silla curul. Pero además eran acompañados por un funcionario que portaba en su hombro una fasces (30 varas de madera que sujetaban un hacha), estos ejercían una función de guardaespaldas.

Estatua donde se observa la fasces, de antigua tradición en Roma.

Cónsules.

La máxima figura de la República romana, eran elegidos dos cada año, por los comicios centuriados, y su mandato era improrrogable, aunque este supuesto no se cumpliera siempre. Entre los dos se repartían las múltiples funciones, difíciles de enumeran, ya que abarcaban todos los  ámbitos de la vida en Roma, desde los civiles a los militares. Las más significativas el convocar al Senado y a los comicios centuriados.  Si el uno viaja en pos de conquistas, el otro debía estar en Roma. Al principio tomaban el cargo el 1 de marzo, pero en tiempos de las guerras celtíberas, se cambia el principio del mandato al 1 de Enero.

Escipión el Africano cónsul de Roma

Solo podían volver a ser cónsules tras diez años, en los cuales podían ejercer como procónsules con atribuciones en las provincias, especialmente las que estaban en guerra, con lo cual su poder militar no se debilitaba. Esto fue causa de muchos conflictos, al saltarse la norma que imposibilitaba  a los procónsules de salir de la provincia a la que eran asignados.

Pretores.

Su situación sería como sustitutos de los cónsules, en definitiva eran elegidos a las par de los primeros, al principio dos, pero a partir del año 80 aC. dado los territorios conquistados pasaron a ser seis. Sus atribuciones tan variadas como las de los cónsules, es evidente que siempre subordinados  a estos, pero ejerciendo la función de ellos en caso de necesidad. Cabe destacar también que fue un cargo que surgió a partir del año 366 aC. Con anterioridad a esa fecha ambos términos, Cónsul y Pretor parecen estar fundidos en uno.

Su mandato anual, como el de los cónsules, tras lo cual debían pasar los mismos diez años para volver a ejercer, su salida también idéntica a los primeros, en este caso como propretores a las provincias.

Censores.

Unas líneas más atrás nos hemos referido a las dos o tres categorías en las que se dividían los magistrados. Pues bien, según se mire censores y los posteriores dictadores, se les suele tratar como magistrados mayores, pero con atribuciones especiales.

Dicho lo cual, podemos decir que los censores eran una especie de punto y aparte con las anteriores magistraturas mayores. En primer lugar por su periodo de vigencia, ya que eran elegidos por cinco años, en vez de uno. En segundo término por su jurisdicción limitada en este caso a la ciudad de Roma, no como los anteriores que podían ejercer fuera de la misma. Por último destacar que el gran poder que adquirieron les resto posibilidades de perpetuarse en el tiempo, los censores fueron creados en el año 443 aC. a partir del 312 aC. empezaron a perder poder y ya solo podían estar 18 meses, al final Sila (80 aC) los relevó a un papel secundario.

Marco Emilio Lépido I, Censor de Roma

Su tarea consistía en la confección del censo romano, es decir determinar los derechos y obligaciones del pueblo de Roma, pero no solo de las clases bajas, sino de todos los magistrados tanto mayores, como menores. Decir también que tenían la potestad de degradar un ciudadano por ejemplo de plebeyo a esclavo, pero también a un cónsul o pretor en caso de excederse de sus labores y evidentemente tras pasar por los tribunales. Pero incluso estos últimos, como era menester, también eran controlados por los censores. Por una parte es evidente que este poder solo fuera ejercido como culminación a la carrera de “cursus honorum”, sus miembros debían haber sido senadores y cónsules de Roma.

Dictadores.

Se puede comenzar diciendo que el vocablo “dictador” no tiene estrictamente el sentido peyorativo actual. Los dictadores de la República romana eran elegidos a través del Senado y de los cónsules, para solucionar un grave peligro para la República. Además era por un periodo de seis meses improrrogable y sin posibilidad de nombrar sucesor. Aunque su poder durante este periodo fuera absoluto, incluso por encima del Senado. Mientras un dictador ejercía solo se mantenían en su cargo los tribunos de la Plebe, además contaba con la ayuda de la figura del “magister equitum”, este se encargaba de mandar sobre la caballería del ejército y el dictador sobre el resto del mismo.

Lucio Cornelio sila, Dictador de Roma durante dos años

El primero de ellos fue Tito Larcio en el año 496 aC. tras el mismo, la lista se dispara a cerca de unos ochenta dictadores, pero los más significativos fueron: Lucio Cornelio Sila (82-79 aC.), y especialmente Julio Cesar, que acabará para siempre con la figura del dictador romano al perpetuarse en el cargo, hecho que como es conocido le llevará a ser asesinado.

Senado Romano.

No podemos terminar sin hablar de la verdadera institución que dirigía la República romana, o al menos lo intentaba. El Senado nació durante la monarquía romana, haciéndose verdaderamente importante durante la República.

Para ser senador romano debía cumplirse una serie de condiciones, entre ellas ser ciudadano romano, haber sido magistrado con silla curul, o por ejemplo no haber sido gladiador o actor de teatro. Tras lo cual eran elegidos por los cónsules y posteriormente por los censores. Al principio de la República eran unos 300 miembros, para irse incrementando este número hasta el periodo de Julio César que llegaron a ser 900. Además si los censores no decían lo contrario eran cargos vitalicios.

Sus atribuciones eran muchas, por ejemplo ratificar las decisiones de las asambleas ciudadanas, los asuntos militares importantes, las misiones diplomáticas, el control de las finanzas del estado o del culto. Todas las decisiones se tomaban por votación, tras ser convocados por un magistrado que dirigía la sesión.

Mas info: Historia de Roma, J. Cabrero y P. Fernández Uriel, Ed. Uued, 2008.

Imágenes: commons.wikimedia

Marco Vitruvio, el arquitecto de un Imperio.

Vitruvio es uno de aquellos personajes, que aún pareciendo que no han existido, más constancia nos ha quedado de ello. En definitiva poco sabemos de su figura, más allá, que según el mismo ya era mayor al escribir su obra “De Architectura”. Por lo tanto podemos deducir que si la escribió durante los primeros años de mandato de  Augusto, debió nacer en torno al 75 aC. Así que fue testigo directo del paso de la República al Imperio Romano.  Este último periodo, bajo los cánones de Vitruvio,  sería el que expandiría por gran parte de Europa, norte de África y Oriente Próximo, la que algunos expertos han denominado Arquitectura de la Antigua Roma.

Vitrubio enseñado su obra al Emperador Augusto, dibujo de 1684

Siguiendo con Vitruvio, hubiéramos podido dudar incluso si fue un arquitecto, ya que solo nos ha quedado constancia de una construcción suya, la Basílica de Fano, de la cual con conocemos ni su ubicación exacta. En palabras de G. Barbieri, “Vitruvio no existe, solamente existe su libro”. A pesar de ello resulta curiosa la imagen que se le dio en la Italia del siglo XV, en definitiva fueron los que lo rescataron del olvido, tras la caída del Imperio romano diez siglos antes.  Dicha imagen  que aparece en los nuevos códices trascritos del original de Vitruvio, nos muestran la figura de nuestro protagonista dirigiendo una obra con el plomo en la mano, o bien usando las herramientas del cantero. Por cierto, dichos códices serán la base del Renacimiento de finales de la Edad Media, quince siglos después de ser escritos por Vitruvio.

De Architectura.

 

Si conocemos poco de Vitruvio, de su obra todo lo contrario. En ella nos describe en griego y latín todo lo necesario para construir un Imperio. Desde las profesiones, las técnicas, los materiales y todo ello perfectamente descrito en diez volúmenes, ¿os apetece conocerlos?

Primer libro.

Para empezar Vitruvio este primer volumen lo divide en siete capítulos. En ellos nos  comienza hablando del concepto arquitectura, de los elementos que la componen y en las partes en que se divide. Para acabar hablándonos de uno de los elementos más importantes en las ciudades de nueva planta, la construcción de sus murallas y torres defensivas, así como la división interna de la ciudad diferenciando las partes públicas de las privadas.

La obra fue transcrita por primera vez en 1486

Pero el capítulo  estrella de este primer libro es la descripción de las cualidades que deben tener un buen arquitecto. Algunas de ellas nos pueden resultar evidentes, ya que debe ser ingenioso, trabajador, buen dibujante o experto en geometría.  Otras nos pueden resultar más curiosas, aunque el mismo se encarga de desvelarnos la necesidad de estas cualidades. Debe conocer la historia ya que alguien le puede preguntar sobre la procedencia de cualquier escultura. Es importante que sea un entendido en música, ya que la ciencia de los sonidos y las matemáticas, como aventuro Pitágoras,  iban de la mano. También debe estar instruido en filosofía, para ser un hombre justo, firme y generoso, y por último conocer la medicina, ya que debe elegir el mejor sitio salubremente hablando, para las nuevas construcciones.

Segundo Libro.

Un libro dedicado al principio de las cosas, un dechado filosófico al arché de los griegos, de los que por cierto bebe toda la obra de Vitruvio. Evidentemente si para Tales de Mileto el principio era el agua, para la arquitectura el principio de todo son sus materiales, si estos no son buenos, la obra no puede ser buena. Así que Vitruvio nos descubre que cualidades debe tener cada uno de los materiales necesarios, los ladrillos, las piedras, la cal, la arena e incluso la forma de trabajar la extracción de sillares de las canteras.

En este segundo libro, Vitruvio, ya nos demuestra un gran conocimiento de la geografía, ya que describe perfectamente los lugares donde se localizan las piedras más ligeras, tanto de la Hispania Ulterior, como de la provincia de Asia Menor. Así como los mejores lugares para la obtención de maderas, dependiendo de su uso posterior, ya que tenía perfectamente estudiado las horas de sol y la humedad que estos recibían en  las zonas meridionales del Adriático y el Tirreno.

Tercer y cuarto libro.

Dos libros y en total catorce capítulos, dedica Vitruvio a elaborar las instrucciones para la construcción de los templos romanos. En ellos desgrana todas las características que deben tener cada uno de los estilos elegidos, tanto los de tradición helenística, como etrusca. Cual debe ser la estructura, las medidas de los cimientos, la distribución de cellas y pronaos, o evidentemente la orientación que deben tener. También dedica algunos capítulos, a los diferentes tipos de puertas o altares, ya que dependiendo de la divinidad incluso estos  cambian su altura.

Templo de Diana en Mérida

Es obvio que hablando de templos dedique varios apartados a los conocidos órdenes de procedencia griega,  jónico, dórico y corintio. Además dependiendo del uso de cada uno de ellos, así como su separación, cantidad,  o medidas,  Vitruvio nos enseña los 5 tipos de templos diferentes.

Quinto libro.

Podemos decir que en este libro Vitruvio no se aparta excesivamente del tema anterior. En definitiva continúa describiéndonos las normas constructivas de los edificios públicos. Empezando por el foro, las basílicas, las cárceles y la curia y dedicando un capítulo completo a los puertos romanos, vehículo de transmisión de la romanización junto a las calzadas, que curiosamente no son descritas por Vitruvio.

Aunque pone mayor énfasis en la descripción de los teatros, además tanto de estilo romano como griego, con la finalidad de mostrarnos sus diferencias en cuanto al apoyo de la cávea, sobre una montaña en los griegos, o  directamente sin apoyo en los romanos. También y siguiendo con los teatros, dedica un par de capítulos exclusivamente a la armonía y la acústica de estos edificios públicos.

Teatro romano de Aspendo claramente de estilo romano

Otros edificios públicos que nos describe son los baños públicos, que con el tiempo se acabaran convirtiendo en las termas romanas, el lugar de recreo preferido de los habitantes del Imperio Romano. Por último destacar las palestras, edificio que solo se construye en la zona griega, pero que Vitruvio describe perfectamente basándose en sus viajes.

Sexto libro.

En la sexta entrega de su Architectura, Vitruvio cambia de contexto, ya que en ella nos define la arquitectura domestica, o como dice el mismo los edificios privados. Desde varios aspectos, como las proporciones que deben tener los edificios, o las medidas de sus cimientos y pilares. Además nos describe las distintas y conocidas estancias, atrium, triclinium, cubiculum, culina, tablinium, etc.

Todo ello desde un aspecto que puede llamar la atención, ya que define, como deben ser las domus para que sean adecuados al estamento social de los inquilinos. Es evidente que ha día de hoy no hace falta decir que se sigue la misma tónica.

Vista cenital de la Casa de los Pájaros en Itálica, al lado plano de la planta. Uno de los mejores ejemplos de villa romana.

Pero lo que resulta más curioso es la comparación que nos hace previamente. Tras definir como deben ser las viviendas en los diferentes climas del vasto territorio romano. En el sur deben ser abiertas y de cara al viento del norte, mientras que en dicho norte cerradas y orientadas al sur,  tras lo cual de sorprendentemente  compara a los hombres con las viviendas romanas. Para Vitruvio los habitantes de las casas del sur son personas dotadas de una inteligencia superior, pero con menor fortaleza debido a la merma que produce el calor. En cambio nos describe a los habitantes de norte, que debido a la mayor densidad del aire, tienen menos reflejos mentales pero están mucho más capacitados para el empleo de las armas. Por lo tanto, aventura que bien dirigidos pueden ser los mejores guerreros, en este punto es preciso recordar como acaba el Imperio romano.

Séptimo Libro.

Tras construir edificios públicos y privados toca embellecerlos. Para ello Vitruvio en primer lugar nos muestra las diferentes técnicas para trabajar los pavimentos, desde los clásicos mosaicos romanos, a los acabados en lujosos mármoles. Además de estos últimos dedica un apartado especial a su localización, volviéndonos a dar la lección de geografía.  En segundo término nos define las distintas formas de embellecer las paredes, como el enlucido de yeso y la posterior pintura en múltiples colores.

A estos últimos dedica varios capítulos de este libro. Un apartado que llama la atención vuelve a ser su destreza con la geografía, al darnos la localización de los denominados colores de la naturaleza. El verde lo extrae de la zona de Esmirna (Asía Menor), mientras el blanco, de la Isla de Melo una de las Cícladas. Sobre el ocre, nos cuenta que el mejor siempre había sido el del Ática, pero en tiempos de Vitruvio había que buscarlo en otra localización, dado su escasez en dicha localización. Por último para obtener rojo el mejor lugar era Egipto o las Islas Baleares.

Fresco romano de la Villa de los Milagros en Pompeyo, ejemplo de enlucido

Un capítulo que llama la atención, es el que nos habla de dos productos muy usados en la actualidad, pero que en tipos de Vitruvio no se encontró su utilidad. El minio hoy muy usado para la protección del hierro, pero utilizado para pintar paredes en el Imperio romano, con pobres resultados. El segundo Vitruvio lo denomina azogue, usado para embellecer algunos metales, hoy conocido como mercurio.

Octavo libro.

Nadie mejor para definir esta octava entrega que el mismo Vitruvio; “El agua es imprescindible para la vida, para satisfacer necesidades placenteras y para el uso de cada día”. Por ello dedica un libro exclusivo al líquido elemento.

Empieza describiendo las cualidades del agua de lluvia, muy superiores a las encontradas en la naturaleza, de estas últimas las mejores suelen ser las situadas en las zonas más septentrionales. En definitiva como dice Vitruvio, todos los grandes ríos tienen el nacedero en el norte, desde los de la India, Ganges e Indo, a los de Siria Tigris y Éufrates y por supuesto los de la Galia, Ródano y Rin. Por cierto con la única excepción del rio Nilo.

A continuación nos muestra las pruebas que mejor análisis, nos dará de la calidad del agua. La primera la observación del lugar donde se encuentra, si es limpio, el agua tendrá más posibilidades de pureza, pero también había que observar a las personas del entorno, si tienen robustez y buen color de cara es porque el agua es de buena calidad. Por último si necesitas mejor diagnostico, lo mejor es hervirla, si una vez evaporada no deja posos o barro la calidad es buena.

Uno de los acueductos que llevaba el agua a Roma

Tras ello y después de obtener las mejores aguas, debemos transportarlas a la ciudad. Aquí entraran en juego los célebres acueductos, las canalizaciones de obra y por último las cañerías metálicas, especialmente de plomo.

Noveno Libro.

Un libro dedicado a la contemplación del cielo con el simple fin, al parecer,  de la elaboración de relojes de sol. Aunque lo empieza con una crítica a las sociedad de la época, que a buen seguro nos resultará familiar. En ella expone que no entiende como a Milón de Crotona, un simple atleta, había sido continuamente agasajado con palmas y coronas sin haber aportado nada a la humanidad. Mientras, genios como Platón, Pitágoras o Arquímedes, que habían dedicado toda su vida a transmitir conocimientos, habían pasado por ella sin pena ni gloria.

Milón de Crotona en el Louvre (París)

Tras la crítica se lanza a trasmitir todo aquello, que sobre el cielo, le habían enseñado los clásicos griegos. Aunque todavía con la visión de un universo que gira alrededor de la tierra, ya conocen cinco de los planetas que acompañan  a la tierra en el sistema solar. Tras dárnoslos a conocer, dedica los siguientes capítulos a las fases lunares, al transcurso del sol por los doce signos, y a todas las constelaciones de estrellas conocidas.

Por último y para la construcción de un reloj de sol, nos presenta una ciencia denominada gnomónica, la cual se basa en la relación entre el sol y las sombras que proyecta.

Décimo Libro.

Volvemos a dejar a Vitruvio, presentarnos el tema de su último libro de Architectura: “Se define una máquina como un conjunto de piezas de madera que permite mover grandes pesos”. Es evidente sin ellas no se hubiera construido el Imperio romano.

El Hombre de Vitrubio, un dibujo de Leonardo da Vinci hecho a finales del siglo XV. Se trata de su visión de las medidas perfectas del hombre según las anotaciones de Vitrubio en su Architectura.

Los primeros capítulos del libro los dedica a explicar cómo se construyen la maquinaria denominada de tracción, la cual es necesaria para la elevación de los bloques de piedra en la construcción, de las espectaculares obras romanas. A continuación dedica tres capítulos  a las maquinas  destinadas a la elevación del agua, aquí tras las clásicas norias encontramos una de bien curiosa. Se trata de una serie de tubos por los que gracias  a un juego de presiones de aire se consigue elevar el agua a gran altura. Su elaborador, un griego de nombre Ctesibio, que está considerado el padre de la neumática.

Para concluir su libro y su obra maestra Architectura, Vitruvio nos presenta las máquinas de guerra, a las que curiosamente las define como necesarias para protegerse de los peligros, y poder defenderse de los invasores. Las principales son  las ballestas y las catapultas.

Como vemos Vitruvio elaboró una verdadera enciclopedia de la construcción, posiblemente no debió ser la única, pero por fortuna para él, es la única que ha llegado a nuestros días.  Este hecho que por mi parte, le ha valido el título de Arquitecto del Imperio Romano.

Mas info: De Architectura, trad. José Luis Oliver domingo, Ed. Alianza, 1997

Imágenes: commons.wikimedia

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (I)

Desde que Publio Cornelio Escipión en el año 218 aC. puso sus pies en la Península Ibérica, y hasta la llegada de los pueblos godos seis siglos después. La cultura romana se estableció paulatinamente en toda ella, de manera que todas y cada una de sus costumbres fueron calando en la sociedad ibérica. El caso que nos atañe nos podía ser menos, ya que se han contabilizado más de una veintena de teatros romanos, repartidos por toda la antigua Hispania. A partir de este punto y durante los tres próximos capítulos de este serie que comenzamos hoy, intentaremos conocerlos un poco mejor, no sin antes referirnos a algunas cuestiones previas interesantes para su comprensión.

¿Qué significaba el teatro para los romanos?

El teatro romano como representación escénica, tiene influencias de la tragedia y la comedia griegas, pero también el toque diferencial, que ofrecían las tradiciones itálicas. Las primeras representaciones curiosamente se realizan desde el año 250aC. casi dos siglos antes que aparezca el primer edificio destinado a tal menester. Por lo tanto se hacían en plena via pública con improvisados escenarios de madera.

Existían principalmente dos tipos de funciones. Una más bien de culto, ya fuera en forma de comedia o de tragedia, que trataban de temas cotidianos y de la vida real en clave de enredo. Sus principales autores fueron Plauto y Terencio en tiempos de la república, y Séneca, el autor nacido en  la Córdoba romana, en tipos de Augusto. El otro tipo de función se podría encuadrar en un ambiente más distendido, ya que se hacían representaciones de mimos con escenas cargadas de obscenidad e incluso con cierta propensión a la violencia. Sin olvidar la Atelana, un tipo de comedia donde cuatro personajes escondidos detrás de mascaras, llevaban a cabo un guión a base de golpes y caídas varias.

Mosaico de una de las representaciones teatrales.

Pese a lo que podamos pensar, los actores eran esclavos o bien libertos, muchos de ellos de procedencia oriental. Los cueles trabajaban por mínimos salarios y viviendo en los umbrales de la pobreza. Aunque existieran contadas excepciones eran vistos como personajes vulgares, con una profesión menospreciada por el resto de las clases sociales.

En cambio los espectadores solían ser de las clases más pudientes, ya que la sociedad romana vivía en exceso de las apariencias. La diversión era una forma de demostrar el status social, esto será aprovechado por los dirigentes políticos, para atraerse el control de estas clases sociales más altas. En definitiva los juegos públicos realizados en honor a los dioses, donde se encuadraban las representaciones teatrales, era una forma de tener contentos a Patricios y Plebeyos más adinerados.

Los teatros romanos.

El primer teatro, mandado a construir por Pompeyo en el Campo Marcio, fue en Roma en el año 55 aC. Su curiosidad principal residida en la construcción de un templo en la misma Cávea del edificio, algo no muy habitual. Por cierto no será muy anterior, como veremos pronto, al primero de la Hispania Romana. Pero antes de conocerlo, debemos echar un vistazo a las normas escritas en el tomo 5 del Tratado de Arquitectura escrito por Vitrubio. En el mismo se detallan todas las partes que deben tener los teatros romanos. Para no perdernos en un maraña de nombres, que irían desde la fea palabra del “vomitorium” que era la zona de acceso a las gradas. Hasta la “valva regia”, concretamente la entrada al escenario, creo que lo mejor es centrarnos en sus cuatro partes principales.

Maqueta del teatro de Pompeyo en Roma, se observa el templo como una parte más de la Cávea

Cávea, la parte más reconocida en todos los teatros romanos actuales, en otras palabras un graderío en forma semicircular. Según Vitrubio se debían separar tres zonas, en la parte inferior (ima Cávea), se acomodaría la aristocracia romana.  En el centro (media Cávea) los plebeyos con estatuto de libertad. Por último en la zona superior (summa Cávea), era el lugar  de las mujeres de estos últimos y  junto a ellas, los esclavos. Tras lo cual normalmente, se remataba la parte más alta del graderío con un pórtico.

Orchestra, como la Cávea en forma semicircular, a pesar de lo que pueda llegar a parecer no era usada como escenario, sino que solía servir para el acomodo de los magistrados de más alto rango.

Palpitum,  este sí que era el escenario de la actuación, estaba situado a poco más de un metro sobre el nivel de la Orchestra, y su forma era rectangular y alargada.

Scaene, fondo de escenario dotado de gran monumentalidad, entre dos y tres pisos con columnas de diferentes órdenes arquitectónicos. Normalmente contaban con tres puertas por las que solían salir los actores a escena.

Recreación de un teatro, se observan todas las partes principales, importante la visión que ofrecen del telón, tras el mismo los actores.

Estas eran la partes más importantes de los teatros romanos, evidentemente existían otras dependencias en  las edificaciones, como vestuarios o estancias reservadas para actores o clases más pudientes.

El siguiente enlace es muy complementario a todo lo relacionado con los teatros romanos: arraonaromana.

¿Qué nos vamos a encontrar en estos próximos artículos?

Tras esta breve introducción a la cultura romana asociada a los teatros, podemos pasar a conocer por orden cronológico los teatros de la Hispania Romana. Destacar, como ya hemos dicho,  que se conocen alrededor de una veintena, aunque en cualquier lista de este tipo se hace necesario recordar que los descubrimientos están a la orden del día, y a pesar de conocer la existencia de otros, no han sido sacados a la luz.

Como veréis los dividiremos en tres grandes conjuntos a través de tres diferentes artículos. En el primero de ellos, el que nos ocupa, hablaremos de los teatros realizados en los últimos suspiros de la Républica, aunque alguno de ellos ya fueron construidos tras su disolución por Augusto. En el segundo de ellos trataremos el periodo del primer emperador de Roma, que inició de la denominada Pax Romana, de gran importancia a la hora de  embarcarse en proyectos de construcción de los teatros romanos. Por último el tercer artículo se centrará en los siguientes años, donde antes de acabar el siglo I dC. se completará la lista definitiva de teatros romanos de la Hispania.

La intención es que podamos conocerlos desde tres aspectos diferentes, el primero de ellos su historia, tanto de la propia construcción, como del redescubrimiento. También conoceros su fisonomía, para acercarnos  la importancia que tuvo en su comunidad. Por último destacar la necesidad de la puesta en valor de estos edificios para su utilización en el siglo XX, en diferentes aspectos, y para dotarlos de la necesaria autosuficiencia. Ahora sí, sin más dilación pasamos a conocerlos.

Teatro romano de Cádiz.

Una de las ciudades más antiguas de España, fundada por los fenicios bien el siglo XII aC. o bien el VIII aC, no es el momento de discutirlo. Lo cierto es que se convertirá en romana con la llegada de Publio Cornelio el Escipión en el año 206 aC. Y a partir de ese momento se convertirá en una de las principales ciudades de la Hispania Ulterior. Su privilegiada situación como intermediaria del comercio de metales, su gran industria pesquera, y su excelente Garum, le reportarán una holgada posición económica.

Una de las épocas de mayor esplendor será con Lucio Cornelio Balbo el Menor, que en el año 44 aC. se convirtió en Cuestor de la Hispania Ulterior, cargo que pudo ser aprovechado para iniciar  las obras de construcción del teatro romano.  Ya que a ciencia cierta no se conoce cuando empezó a construirse, es evidente que sería casi coetáneo al de Pompeyo en Roma, o bien unos años posteriores, pero casi toda seguridad fue el primero de Hispania.

Tras su descubrimiento en 1980, pudimos conocer que además fue de los más grandes.  Con una Cávea de 120 metros de diámetro pudo llegar albergar a más de 10.000 personas. Desde ese año se han realizado diversas campañas de excavaciones para y descubriéndolo paulatinamente.  Hoy en día son visibles las partes inferiores de la Cávea, la zona de la Orchestra y algunas galerías de acceso al graderío.

Entrada al museo.

Los encargados de su mantenimiento son la Junta de Andalucía. Destacar que el teatro es visitable, así como su gran centro de interpretación donde podemos hacernos una idea de la función, y de las verdaderas dimensiones de este teatro romano. Por último destacar que la visita se pude completar, de forma gratuita, con el acceso por un lado a una fábrica de salazones y por otro a una necrópolis de la cual se ha conseguido extraer diversos ajuares.

Para más información podéis acudir a la web oficial: juntadeandalucia

Teatro romano de Mérida.

En el año 25 aC. el primer emperador que tuvo Roma, Octavio Augusto, mandó construir una nueva colonia, su nombre Emerita Augusta. Su cometido asentar a los veteranos de las legiones V Alaudae y X Gémina, tras su participación en las guerras cántabras. El lugar elegido fue el rio Guadiana, zona que ofrecía grandes posibilidades de agua y materiales de construcción, además de estar situada en un nudo de comunicaciones. Todo ello le servirá para que después de solo 10 años, se convirtiera en la capital de la nueva provincia romana de Lusitania.

Poco antes de ello, por lo tanto en torno al 16 aC. se inicia la construcción del teatro. Este fue un encargo personal del emperador a Marco Vipsanio Agripa, el promotor del Panteón de Roma. El diseño de Agripa siguió fielmente las normas de Vitrubio, una Cávea de 95 metros de diámetro que ofrecía una capacidad de 5800 localidades. Una orchestra de 30 metros, en la que se observa perfectamente, las tres gradas reservadas para la alta aristocracia de Emerita Augusta. Además decir que el teatro fue remodelado varias veces, una de ellas en torno al año 105 dC. por lo tanto durante el mandato de Trajano, con el espectacular fondo de escena. Posteriormente en el 333 dC, con Constantino, se reformó añadiendo nuevos y lujosos mármoles.

Tras la llegada del cristianismo se sumió en el olvido de la ciudad. Con el paso de los siglos y en torno a finales del siglo XVIII es redescubierto, pero tendrá que esperar a 1910 para que se inicie su restauración y puesta en servicio. Solo 23 años después, en el 1933 ya recibió la visita de los primeros actores, tras más de 15 siglos de ostracismo. Además tras la guerra civil ha tenido sucesivas restauraciones, que nos permiten contemplar el más espectacular y completo de los teatros de la Hispania Romana.

Sensacional forma de poner en valor el Teatro romano de Mérida

A parte de la Cávea, la Orchestra y el Palpitum, podemos observar el impresionante fondo de escena, en doble piso, con columnas corintias de cerca de 30 metros y rematadas con arquitrabe, friso y cornisa. El recinto se completa con jardines, lugares de culto, la casa del teatro dotada de peristilo y mosaicos, e incluso una zona de letrinas públicas.

Hoy en día el teatro es uno de los más visitados de España, se hacen visitas de viarios tipos y para todos los gustos. Pero además posee la mejor puesta en valor que podía tener un teatro romano. En 2017 se ha llevado a cabo, la 63 edición de uno de los mejores festivales de teatro clásico que se pueden ver en el mundo. Me estoy refiriendo, evidentemente, al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida que inunda de este arte las noches de verano de la ciudad extremeña.

Os invito a conocer más en las dos siguientes webs: consorciomerida  festivaldemerida

Teatro romano de Acinipo.

Para conocer el teatro romano de Acinipo debemos acercarnos al yacimiento arqueológico del mismo nombre,  situado a unos 20 kilómetros de la localidad de Ronda en Málaga. Un lugar que estuvo habitado desde el año 3.000 aC. Pero que deberá esperar al 206 aC. con la llegada de los romanos para convertirse en ciudad. Una ciudad que según las fuentes de Plinio y Ptolomeo pudo llegar a albergar cerca de 5.000 personas y su ocupación principal fue la agricultura.

Posteriormente entrará en decadencia y será completamente abandonada en el siglo VII. Por otro lado, el yacimiento es conocido desde 1650, pero no será hasta 1967 y tras múltiples expolios cuando se comiencen las excavaciones para sacar a la luz principalmente su teatro.

Sensacional emplazamiento del Teatro de Acinipo.

Del teatro de Acinipo se conservan varias partes, la Cávea de 62 metros de diámetro y con una capacidad de 2.000 personas, su mayor curiosidad reside en que fue excavada directamente sobre la piedra. También se conserva la orchestra, de la cual queda algún resto del mármol rosado, que la debió cubrir. Aunque lo que más salta a la vista es su fondo de escena, de doble piso y realizado con sillares. Sobre su datación existen diferentes versiones, la mayor parte apuesta que es prácticamente coetáneo con el de Mérida, aunque también existen los que defienden que fue anterior, pudiendo ser junto al de Gades, el primero de la península.

Por último os invito a conocer la página de Facebbok del propio yacimiento, el lugar más fiable para consultar horarios y actividades del mismo, el cual por cierto se visita de forma gratuita. acinipoenclavearqueologico

Teatro romano de Cartagena.

En el 209 aC. Publio Cornelio Escipión toma la capital del Imperio Cartaginés de la Península Iberia. La ciudad que había fundado solo 18 años antes Asdrúbal el Bello, pasará de ser la Qart Hadasht cartaginesa, a la Cartago Nova romana. Tras lo cual, el crecimiento de esta ciudad debió ser espectacular, gracias a sus recursos metalíferos que ya habían atraído a los cartagineses y anteriormente a los fenicios. Además se convirtió en uno de los principales puertos del mediterráneo.

La ciudad recibirá en el año 44 aC. el título de Colonia, solo reservado para las ciudades  más importantes del mundo romano. Tras las obras del anfiteatro, en el año 5 aC le llegaría el turno al foro y al gran teatro de Cartago Nova.  Nuestro protagonista contará con una Cávea de 88 metros de los cuales los centrales fueron escavados directamente sobre la piedra. En ella se podían acomodar unas 7000 personas, por lo tanto estamos ante uno de los más grandes de la Hispania romana. Destacar que según algunos restos hallados, el fondo de escena tenía una altura de 14,60 metros adornado con columnas de diferentes órdenes, y acabado en colores rojo, blanco y gris, que debió ser una seña de identidad del mismo, aunque desgraciadamente los expolios de hace siglos, no nos han permitido conocerlo.

El teatro que fue dedicado a los nietos de Augusto, Lucio César y Caio César, entrará en recesión en el siglo III dC. Con la posterior llegada de los bizantinos se llevó cabo la construcción sobre el mismo de un mercado, y en el siglo XIII se superpuso en uno de los laterales la Catedral de Santa María la Vieja. Estas construcciones llevarán al olvido el Teatro romano de Cartago Nova.

Una de las salas del magnifico museo del Teatro de Cartagena

A partir de este punto hay que empezar a felicitar a las autoridades de Cartagena, desde la localización fortuita del teatro en 1988, las actuaciones que se han ido efectuando en el mismo, son todas un completo acierto. De esta manera hoy podemos disfrutar de su recuperación total, en el mismo se efectúan múltiples actividades para todas las edades, como representaciones, congresos, exposiciones temporales, etc. Además todo ello integrado en el edificio museístico proyectado por Rafael Moneo, que integra perfectamente el edifico construido hace 2.000 años. De todas estas actividades, así como de la visita al mismo, os podéis informar en la siguiente web: teatroromanocartagena

Sin más os emplazamos al siguiente capitulo, en el que conoceremos los teatros romanos de principios de la Pax Romana. 

El gran mosaico de pueblos prerromanos de la Península Ibérica (II)

Antes de entrar directamente a la cuestión que nos ocupa, debemos recordar algunos puntos del anterior artículo de esta serie.  El cual por cierto podéis leer completo en este enlace: pueblos-prerromanos

Como ya quedó dicho, el principal problema para el conocimiento de los pueblos prerromanos es la falta de fuentes escritas. Más si cabe en el espacio geográfico que nos ocupa hoy, ciertamente mientras los pueblos íberos tuvieron visitas continúas vía mediterráneo, prácticamente durante el I milenio aC. Los pueblos celtas solo tendrán contactos importantes a partir del siglo III aC, de ahí que no aparezcan con tanta frecuencia en la literatura de los clásicos. Tras este inciso entramos en materia.

Los celtas.

No está realmente claro el momento en que se produjo la entrada de este pueblo en la península ibérica. A pesar de ello la actual historiografía descarta la anterior visión que se tenía sobre su llegada, en forma de invasión. Hoy se conoce gracias a los registros arqueológicos que fue una sucesión temporal de penetraciones vía pirenaicas, de diversos grupos del centro y del este de Europa. Denominados comúnmente indoeuropeos. Los recién llegados portaban una lengua y etnia bien diferente a la íbera, e incluso entre ellos mismos no existía homogeneidad, como veremos a continuación.

Otro matiz a reseñar es la desmitificación de algunos aspectos sobre el mundo celta, que se han podido deducir en los últimos años. Ni fueron los que aportaron la metalurgia del hierro, o por lo menos de forma exclusiva. Ni tampoco la incineración, ya que esta existía previamente en la cultura de Campos de Urnas.  sobre esta coincidencia, aunque no quede demostrada la relación entre ambas culturas, esta  es muy probable.

Algunos aspectos generales.

Debido a la amplia extensión de la zona a la que nos referimos, se hace difícil generalizar. Pero todos los pueblos de los que hablaremos a continuación tenían unos aspectos comunes. Podemos empezar por su economía, basada principalmente en tres aspectos, la ganadería, la agricultura y la guerra, con evidentes regionalizaciones. En este primer punto ya podemos encontrar un aspecto que los diferencia de los íberos, la escasa importancia que se daba al comercio, aunque con algunas excepciones como veremos a continuación.

Recreación de un poblado celta

Otra de las diferencias con el mundo íbero fue su organización política, muy poco conocida, pero en todo caso alejada de los supuestos reyes íberos.  A lo sumo algún caudillo militar como veremos en el mundo lusitano, pero el resto pareció estar regido una especie de unidad suprafamiliar. Esta giraba en torno a tres colectivos, una joven aristocracia guerrera, un consejo de ancianos y las mujeres que se ocupaban de la familia y su manutención.

La forma de enterrar a sus muertos era la cremación, y el posterior enterramiento de la urna junto a los ajuares de guerreros, minoritarios en todo caso, y los ajuares domésticos mucho más habituales. Otra forma contrastada era el ofrecimiento del cuerpo de los difuntos, supuestamente guerreros,  a los buitres. Este aspecto ha levantado controversias sobre si eran los enemigos los que los ofrecían, o sus compañeros para elevar el alma del difunto al cielo. Por último destacar su religión politeísta, en torno a divinidades protectoras, infernales, guerreras y especialmente a la naturaleza.

La simbología es algo muy importante en el mundo celta, en este caso del trisquel celta

Ahora sí, tras esta introducción pasamos a conocer un poco mejor a este gran mosaico de pueblos celtas, los cuales poblaron casi dos terceras partes de la Península Ibérica. Los podemos separan en dos grandes grupos, uno al norte y el otro en el centro peninsular.

Los pueblos del norte.

Geográficamente nos referimos a todos aquellos pueblos en torno el mar Cantábrico. Por lo tanto las actuales, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y grandes zonas del norte de Castilla-León. Se trata de una zona de gran desfragmentación en la cual aparecen multitud de nombres, un caso similar a la zona norte de los íberos, donde cada comarca parece que busque su pasado diferenciador. Aún así los podemos diferencias en tres grupos principales y otros de menor transcendencia.

Galaicos.

En primer lugar nos iremos al puesto más alejado que encontraron los romanos. Como ya hemos dicho, sus nombres son interminables, por nombrar algunos, los Ártabros, los Quarquernos, los Gigurros, los límicos, los tamagunos, y así un completísimo etcétera. Es de suponer que llegaron a estos lares en busca de la obtención de metales, como el oro y el estaño, no en vano Galicia está situada en la mítica ruta  a las islas Casíteridas.

Lo más conocido de estos pueblos es su hábitat, debido a la gran cantidad de yacimientos encontrados, que nos indica que pudo ser una zona muy  habitada. La denominada cultura castreña, con viviendas circulares de paja, cañas, barro y techos cónicos, las conocemos bien, ya que se han encontrado miles de ellas. Si al principio eran pequeños castros con unas decenas de casas, con el paso de los siglos fueron creciendo hasta adoptar algunos prácticamente la fisonomía de pequeñas ciudades, como por ejemplo Briteiros en el norte de Portugal, y Santa Tecla en la provincia de Pontevedra.

Yacimiento de Santa Tecla en la provincia de Pontevedra.

Un aspecto que no queda bien resuelto es su romanización. Conocidos por Roma desde el año 137 aC. con las expediciones de Décimo Junio Bruto. A pesar de ello dos siglos después, Estrabón los sigue considerados un pueblo escasamente civilizado. Además como provincia romana no aparece hasta los tiempos de Diocleciano, por lo tanto a finales del siglo III dC.

Astures.

Geográficamente los encontramos entre el mar Cantábrico y la línea del río Duero, ocupando la provincia de Asturias y algunas zonas de León, Palencia y  Zamora. Curiosamente reciben el nombre del actual rio Esla, denominado Astur los romanos. También existe gran diversificación de nombres, Orniacos, lugones, paesicos, entre otros.

El castro de Coaña, la cultura castreña en su máximo esplendor.

Su hábitat es muy similar al de sus vecinos galaicos, se han localizado grandes castros como por ejemplo Coaña, que pudo albergar cerca de 2000 personas. En ellos se han llevado a cabo unos estudios referentes a la relación organizativa, de las comunidades celtas del norte peninsular. A través de la epigrafía, conocemos la gran importancia que el parentesco familiar tenia para la distribución de los ciudadanos dentro de las aldeas.

Cántabros.

De nuevo nos encontramos ante una gran desfragmentación, pero que hicieron causa común ante el invasor romano, vendieron cara la derrota y fueron los últimos en caer ante Roma. Entre ellos encontramos, Tamaricos, ConiscosOrgenomescos, o Vadanienses, todos en un espacio geográfico que va desde el río Esla, al río Deva, entre la comunidad autónoma de  Cantabria, y las provincias castellanas de Palencia y Burgos. Su principal sustento económico fue la ganadería debido en parte a las dificultades ortográficas para la agricultura.

Es una zona donde la presencia de castros comienza a disminuir, así y todo la que se piensa que pudo ser su ciudad más importante, Amaya, fue un gran castro situado a más de 1.300 metros sobre el nivel del mar. De todas formas el registro arqueológico es menor que por ejemplo en Galicia.

La recreación de las Guerras Cántabras suelen ser habituales en las festividades de Cantabria.

Pero por contra los conocemos mejor por la fuentes escritas, es evidente, ya que que fueron los últimos en caer ante Roma. Aunque en este aspecto también subsisten errores, como la crónicas de Estrabón que nos presenta a los cántabros como una sociedad muy matriarcal. Es evidente que en una sociedad guerrera como fue esta, la principal actividad para el sustento familiar recae en la mujer. Pero la epigrafía demuestra un fuerte protagonismo masculino en la onomástica de los cántabros.

Otros pueblos del norte.

Siguiendo el recorrido por la cornisa cantábrica, encontramos otros pueblos de menor magnitud o menos conocidos. Como los Turmódigos, Nervios o Várdulos, todos ellos antes de llegar a la zona más oriental de los celtas. En ella hallamos un pueblo difícil de adscribir al mundo celta, pero también al íbero. Concretamente habló de los Vascones, con una lengua diferente a todas que sigue siendo motivo de controversia. El principal problema parece ser la escasez de fuentes antiguas, ya que no son conocidos hasta la llegada de los romanos, a los cuales por cierto no parece que pusieran mucha resistencia.

Zona Centro.

A pesar de la falta de rígidas fronteras, la zona centro de la península puede ser la mejor delimitada del mundo celta. Una serie de grandes pueblos que recibieron al invasor dispuestos a que no se quedara en este espacio geográfico. En el mismo, la historia a conocido a los grandes héroes de la protohistoria peninsular, desde los anónimos que prefirieron morir como numantinos, antes que vivir como romanos. Al conocido como rey de los hispanos por las fuentes romanas, a pesar de no pasar de ser un caudillo. Evidentemente estoy hablando de Viriato.

Antes de pasar a los más conocidos y con intención de que no se me olvide nadie, nombrar a los Túrdulos en la desembocadura del Duero,  a los Brácaros vecinos sureños de los Galaicos, ambos en tierras portuguesas, como los Conios que encontramos al sur. Por último destacar a los célticos asentados en curso del río Guadiana.

Celtíberos.

Uno de los pueblos más importantes a la llegada de los romanos. Asentados desde el siglo V aC. en torno a los ríos meseteños, Ebro, Duero, Tajo o Jalón.

A pesar de que la historiografía más antigua le asignó el papel de promotor de celtas e íberos, de ahí su nombre. Hoy en día existe un consenso muy generalizado sobre su origen celta, y además le asignan el papel de ser los más fieles a su pasado centroeuropeo, a pesar de su llegada a Iberia.

Conocemos el nombre de sus diversos pueblos gracias a las crónicas romanas, que los separan en dos grandes grupos. Al este del Sistema Ibérico encontramos a los Titos, a los Belos, y a los Lusones, además de tribus íberas como los Turboletas o los Lobetanos, a los que se les suelen asignar un componente celta. Mientras al oeste del mismo Sistema, encontramos a Pelendones, Arévacos y Berones, sin olvidar que algunos expertos incluyen a los Vacceos en este grupo, merced a sus continuos contactos.

Recreación de las murallas de Numancia en la entrada del yacimiento.

Su hábitat preferido los grandes Oppida celtas, destacan Tiermes, Numancia, Clunia o Segóbriga, todos ellos convertidos posteriormente en ciudades romanas importantes. Su economía principal estuvo basada en la ganadería, especialmente de consumo, pero sin descartar la agricultura. Además posiblemente fueron los mejores comerciantes entre los celtas, en especial de armas de hierro, donde demostraron ser unos expertos.

La arqueología nos ha demostrado sobradamente el punto anterior de autenticidad celta. Las urnas funerarias nos han desvelado una aristocracia guerrera, con cascos, espadas, escudos o fíbulas. Pero también una élite dirigente sin armas pero con objetos personales, como brazaletes y collares. También nos ha mostrado su religión politeísta, debido al hallazgo de piezas votivas con motivos diversos, como caballos, ninfas y arboles de la vida. También podemos señalar que el culto era al aire libre sin templos, ni santuarios.

Pero su virtud más reconocida fue su fuerte resistencia a la invasión romana, el episodio de la ciudad de Numancia es el más célebre de la historia.  Veinte años de asedio a la ciudad situada en las inmediaciones de la actual Soria, le costó a las legiones romanas para doblegar a los numantinos, que prefirieron morir antes de  convertirse en romanos. Aunque igual de cierto parece ser su gran servicio militar que los nuevos numantinos, posteriormente ofrecieron a romanos como por ejemplo a Sertorio.

Vacceos.

Geográficamente los podemos encontrar como vecinos de los celtíberos, en el área comprendida entra las provincias de Zamora, León, Palencia y Valladolid, además podemos afirmar que tuvieron una gran influencia de los primeros. En definitiva su principal fuente económica era muy complementaria con los Celtíberos, mientras estos tenían su predilección por la ganadería, los Vacceos se convirtieron en grandes productores de cereales. Hoy día la comarca de Tierra de Campos, sigue siendo considerada el granero de España, por lo tanto podemos asegurar que la tradición cerealista le viene de lejos.

La arqueología y las fuentes clásicas nos descubren un inicio de la celtificación a partir del siglo IV aC. Cuando los Vacceos abandonarán su tradicional forma de vida en los llanos y cerca de los ríos, por los tradicionales Oppida celtas, en alto y con estructuras defensivas. Pese a ello uno de los mejores ejemplos de ciudad Vaccea, es Pintia en la provincia de Valladolid, que atiende mejor a la primera descripción  de asentamiento básico en torno a la agricultura.

Ajuar funerario de tipo domestico hallado en el yacimiento de Pintia. Aunque puede ser representativo de todos los pueblos celtas.

Uno de los aspectos más destacado de los Vacceos aparece en las fuentes clásicas, concretamente a través de Diodoro de Silicia y Frontino.  Ambos lo denominan colectivismo agrario, es decir, entre las diferentes comunidades se repartían el trabajo y los beneficios a través de una especie de sorteo. Es uno de los primeros ejemplos de este sistema en la historia, aunque sigue levantando suspicacias sobre su verdadero alcance.

Por último destacar que a pesar de ser considerados como excelentes agricultores, la guerra también está presente en este pueblo, buena muestra de ello son los ajuares de armas localizados.

Lusitanos.

Para comenzar con ellos, es preciso hacer un inciso, a pesar de ubicarlos entre los pueblos celtas, los expertos lo sitúan como un pueblo indoeuropeo que entró en la península en el mismo espacio temporal que estos, pero no son considerados como celtas. Los localizamos entre la cuenca baja de dos ríos, el Tajo y el Guadiana, por lo tanto en el actual Portugal. Sus principales ciudades se convertirán en las más representativas ciudades romanas, como por ejemplo Coimbra y Conínbriga.

Monumento a Viriato en la localidad portuguesa de Viseu

Su principal fuente económica fue la ganadería, especialmente la porcina, la ovina y la equina. Este punto entronca directamente con una de sus mejores cualidades, ya que son considerados como los mejores jinetes de la Iberia. Esta habilidad les llevará a ser uno pueblos mejor preparados para luchar contra los romanos.  Una aristocracia guerrera, que podemos conocer gracias a sus cultos principales, a la Diosa Bandua o la Diosa Epona. Dicha aristocracia estaba regida por una especie de caudillos, el más conocido de todos el gran Viriato, según los romanos el rey de Hispania, hasta su muerte por traición en plena lucha contra el invasor romano.

Vetones.

Arqueológicamente se les conoce como Cogotas II o bien como la “Cultura de los verracos”, debido a las extrañas figuras zooformas localizadas en su contexto geográfico. Como sus vecinos los lusitanos son considerados indoeuropeos pero no celtas. Se distribuyen en un espacio geográfico poco definido y sujeto a diferentes influencias. Aunque su núcleo principal lo ocuparían las provincias de Cáceres, Ávila y Salamanca. Su hábitat preferido fueron los Oppida de tradición celta, poblados elevados desde dominaban los ríos, con casas rectangulares. Uno de los mejores ejemplos lo encontramos en Salamanca, el cerro de San Vicente.

Su economía pudo ser una  de las más diversificadas del mundo celta. A pesar de que la principal fuera la ganadería, tanto la agricultura, como el comercio a través de la Vía de la Plata pudieron tener aportes muy significativos.

Altar de Ulaca, se ha especulado mucho sobre los sacrificios humanos entre los Vacceos, previa llegada de los romanos que incluyen este hecho en sus narraciones.

Uno de los aspectos de este pueblo que mejor se han estudiado son sus necrópolis, que han dado unos resultados muy significativos. Los ajuares localizados los podemos separar en tres tipos principales; Los guerreros con fíbulas y armas, los femeninos con collares y broches, y por último unas urnas más pequeñas que debían contener restos de niños. Al ser hallados varios de ellos juntos y mezclados los expertos han deducido un fuerte componente suprafamiliar, es decir convivencia de varias familias juntas.

Carpetanos.

Otra vez nos encontramos ante un espacio geográfico poco definido.  A este pueblo se la ha asignado La Mancha como centro difusor de su cultura, la cual tenía grandes influencias de los vecinos. Su posición entre Celtíberos e íberos Carpetanos le reportó esta diversidad.

Su economía principal fue la agricultura, pero también explotaron el comercio, gracias a los contactos antes relatados. Sus ciudades fueron de las más importantes del mundo celta, se hallaban en zonas de control de las rutas y estaban fuertemente fortificadas. Para encontrar algunos ejemplos debemos acercamos a Toledum o al Complutum.

Como el resto del mundo celta, la guerra ocupó un lugar destacado, es conocido su amplio desgaste para controlar a los cartagineses, antes de la llegada de los romanos.

Pátera de Titulcia, elemento usado en las ceremonias religiosas de los Carpetanos, claramente exportable a otros pueblos celtas.

Hasta aquí el viaje a través de dos capítulos por la multitud de pueblos prerromanos. Como en el primer capítulo, os animo a completar cualquier información que creáis necesaria en el apartado de comentarios. Posiblemente esta es la parte más desconocida de nuestra historia, y por los tanto abierta a múltiples reinterpretaciones.

Mas info: Gonzalo Bravo, Nueva historia de la España Antigua, Ed. Alianza, 2011

Imágenes: commons.wikimedia   flickr

Tiermes, la ciudad romana excavada en piedra.

En el sur de la provincia de Soria encontramos uno de los yacimientos romanos más interesantes de la Península Ibérica. Una ciudad romana que en su época de mayor esplendor entre los siglos I y III dC. pudo llegar a albergar más de 3.000 personas.

Pero lo más llamativo de esta ciudad es su forma constructiva, que la hace realmente singular dentro del panorama peninsular de época romana. Esta técnica, denominada “rupestre”, consiste en excavar directamente la ciudad sobre la roca. Dicha técnica constructiva posiblemente fue iniciada por sus primeros pobladores, los celtiberos. Pero la llegada de la romanización, con nuevas métodos y herramientas, le dio a la ciudad la fisonomía, que hoy día podemos observar al pasear por el yacimiento.

Una de las zonas del yacimiento, donde se observa la excavación directa de la piedra.

Breve historia de Tiermes.

La zona donde esta situada la ciudad romana está ocupada como mínimo desde el Neolítico, ya que existen en las inmediaciones del lugar diversas pruebas de ello. Especialmente en unos abrigos situados a unos centenares de metros,donde se han localizado algunas pinturas rupestres.

Sobre el siglo V aC. aparecen las primeras evidencias de ocupación del cerro. Algún grupo celtíbero se hizo acreedor del mismo, llegando incluso a utilizar la necrópolis de urnas funerarias,  situada a unos 800 metros del mismo. Pero será a partir del siglo siguiente, cuando se pueda afirmar que existió una ciudad celtíbera en forma del clásico Oppida de esta cultura. Además podemos añadir, que la historiografía le ha asignado a este pueblo celtíbero, la denominación del grupo étnico de los arévacos.

Posteriormente la ciudad se debió convertir en una de las más importantes de la zona, especialmente como centro ganadero. Esta forma de economía será la principal durante toda la historia de la ciudad. Buena prueba de este hecho, ha quedado documentado en las fuentes clásicas. Las cuales nos describen, que en las denominadas guerras celtíberas durante la ocupación romana de la península, el cónsul de Roma, Quinto Pompeyo llegó a un acuerdo con Tiermes en el año 141 aC.

Dicho acuerdo contenía una especie de pacto, por el cual la ciudad celtíbera debía entregar a Roma 9.000 abrigos para las tropas romanas, 3.000 pieles de buey, 800 caballos, y todas las armas. Es de suponer  que las primeras partes del mismo fueron cumplidas por las autoridades de Tiermes, pero no la última, ya que siguió habiendo levantamientos hasta el año 98 aC. Fecha definitiva de la toma de la ciudad por las legiones romanas.

Único resto arqueológico encontrado de calzada romana en Tiermes

Pocos años después, en torno al año 70 aC. la ciudad ya aparece plenamente romanizada. Aunque tendrá que esperar a la época de Tiberio (14-37 dC.) para convertirse de facto en municipio romano, adscrito a la provincia romana de la Hispania Citerior Tarraconense.

Murallas del siglo III dC. que muestran la decadencia de la ciudad.

El yacimiento romano de Tiermes.

El título de este apartado está puesto expresamente para afirmar, que lo que podemos ver hoy día en el yacimiento es exclusivamente de época romana. El que suscribe acudió al mismo con la curiosidad de encontrarse con restos celtiberos, pero no fue así. Ya que estos prácticamente han desaparecido bajo la ciudad romana,  y por los continuos expolios iniciados en época  visigoda y medieval, como por ejemplo para la construcción de la ermita románica de Tiermes.

Excavaciones de la parte superior del foro de Tiermes.

Pero como ya he comentado es realmente llamativo encontrar una ciudad excavada en piedra, por lo que la visita no puede decepcionar a nadie. Conviene subrayar que dicha visita es gratuita, el yacimiento se encuentra al aire libre y sin ningún cerramiento. Pero en épocas de más actividad turística acuden al mismo guías especializados, que llevan a cabo visitas guiadas.

A partir de este punto iniciamos un recorrido por las partes más interesantes del mismo.

Foro de Flavio.

En torno al año 70 dC. se inicia la construcción de un nuevo foro, sobre los restos de uno anterior y primitivo. Una de las cosas que más llama la atención es la ubicación del mismo, pese a que es la típica de las construcciones romanas, por lo tanto en el centro de la ciudad. En consecuencia de lo cual ,se halla en lo más alto del cerro y por lo tanto en época romana pudo llegar a recordar a las antiguas ciudades griegas en torno a una acrópolis.

Zona baja del Foro, donde se observa perfectamente los restos de la zona de Tiendas

Por otro lado en lo referente a las edificaciones comentar que se situaron en un doble plano, el superior estuvo ocupado por los edificios principales de la ciudad, mientras el plano inferior fue ocupado por las tiendas de la misma.  De esta zona destacar por último que encontramos el único tramo que se ha localizado de calzada romana en todo el yacimiento, que se distingue perfectamente por la diferente composición de la piedra respecto a la base rojiza de todo el yacimiento.

Acueducto romano.

Llevado a cabo durante la época de Tiberio.  Es una de las construcciones más significativas del yacimiento, a pesar de que no han quedado grandes evidencias del resto, en época romana se extraía el agua del rio Pedro, situado a unos 3,5 kilómetros de la ciudad. Pero cuando llegó a la ciudad se excavaron gran cantidad de conductos que distribuyeron el agua por toda ella. Así de esta forma se conoce que toda la villa romana de Tiermes contaba con agua pública.

Acueducto excavado en la piedra directamente.

Casa del acueducto.

Sobre una de las terrazas que ofrece la orografía del terreno,  nos encontraremos con los restos de una antigua domus romana de 1.800m2. Su construcción en sí, no difiere en exceso de las típicas villas romanas de época imperial, un atrio dotado de peristilo en torno al cual se sitúan al estancias de la casa. No falta en la misma ni las estancias privadas, ni las públicas donde posiblemente existió una especie de tienda, ni las dedicadas al servicio.

Panorámica general de la Casa del Acueducto, donde se observa sus impresionantes vistas.

Como el resto del yacimiento lo más destacado en su forma constructiva, ya que los pavimentos de la misma descansan directamente sobre la roca. La cual hace tanto de cimiento de la casa, como de basamento de las paredes que se colocaron directamente sobre la roca de Tiermes.

Piscina del atrio, como el resto excavada sobre la piedra de Tiermes.

Su construcción se llevo a cabo entre los siglo I-II dC. Dicha datación ha sido posible gracias al hallazgo de algunos restos de pinturas murales, de dicha época, en las partes más nobles de la vivienda. Destacar por último otro aspecto que denota la alta posición  económica que debían tener sus habitantes. Se trata de una entrada directa de agua a la vivienda para alimentar las piscinas de la misma, la cual es extraída directamente del acueducto público de la ciudad.

En la imagen se observa perfectamente la entrada del agua desde el acueducto a la casa, además de la piedra a modo de grifo, y una balsa de decantación.

Conjunto de viviendas.

En toda la zona sur del yacimiento aparecen diversas viviendas excavadas directamente sobre la piedra. Se observa claramente los huecos dejados por las vigas de madera, síntoma inequívoco de viviendas de varias plantas. Como he dicho son varias las casas en la que se puede entrar, por ejemplo en una llamada la Casa de Pedro, con una escalera central que da paso a las diferentes estancias de la vivienda.

En la imagen se observa perfectamente los huecos dejados por la vigas de separación de pisos.

Otra de ellas ha sido denominada como la Casa de las Hornacinas, debido a una serie de huecos excavados en las paredes, de los cuales no conocemos su función. Uno de ellos pudo ser un extraño horno, pero sin salida de humos.  Es preciso señalar también, que es la pared sur de la villa del acueducto aparecen muestras de viviendas que pudieron pertenecer de una forma u otra relación con la gran domus romana.

Fotografía realizada desde el interior de una de las habitaciones.

Por último destacar que una gran parte de ellas fueron abandonadas a partir del siglo III dC. En su lugar aparecen unas murallas defensivas que muestran la decadencia de la ciudad romana de Tiermes.

Escaleras de separación de viviendas.

Puerta del sol.

Tallada sobre la misma roca, era la puerta de entrada y salida a los grandes pastos de la comarca. Es preciso recordar que la ganadería fue el principal sustento de esta villa, tanto en época celtibera como en la romana. Precisamente se piensa que pudo ser tallada por los mismos celtiberos, pero será en época romana cuando se coloque una gran puerta para cerrar el acceso a la ciudad. Además de colocar la calzada romana sobre la roca, no sin antes realizar los desagües para extraer de la ciudad las aguas de lluvia.

Entrada del sol, se observa perfectamente las marcas tanto de la puerta, como de los desagües de la ciudad.

A parte de la entrada y salida del ganado, pudo ser la puerta principal por donde  llegaban las mercancías a la ciudad, sin ir más lejos, nada más entrar hay numerosos silos excavados en la roca. Estos pudieron contener el grano en una especie de bodegas destinadas a este menester.

Graderío exterior.

Dejo para el final, la construcción que más puede llamar la curiosidad de todas las que existen en el yacimiento de Tiermes, dada su originalidad dentro del marco peninsular. Está situado justo al lado de la puerta del sol, pero en la parte exterior de la ciudad. A simple vista puede parecer el teatro romano de Tiermes, pero este supuesto se descartó cuando surgió una especie de cávea en la parte norte de la ciudad.

Por lo tanto estas gradas excavadas directamente sobre la roca de Tiermes, se piensa que pudieron servir para la principal actividad de la ciudad, las ferias de ganado. En realidad compradores y vendedores pudieron compartir este graderío, mientras el diferente ganado circulaba por la explanada de 200×80 metros que está situada frente al mismo.  Esta es la versión más aceptada del uso de esta instalación, ello no es óbice para que también hubiera podido servir como centro deportivo. Por último destacar que algunos expertos señalan la posibilidad que fuera realizada en tiempo de los celtiberos, y que su función fuera las ceremonias religiosas dirigidas por los druidas celtas.

La explanada delante del graderio, donde supuestamente desfilaba el ganado para ser comprado.

Antes de terminar un par de incisos; el primero es que las excavaciones continúan aunque a ritmo muy lento, los próximos proyectos se sitúan en las termas romanas y el teatro antes comentado. Además de otra gran domus que ha surgido a continuación de la Casa del Acueducto. En segundo término recomendar la visita al museo situado antes de la llegada al yacimiento, especialmente a los amigos del mundo celtíbero.

El gran mosaico de pueblos prerromanos de la Península Ibérica (I)

En el año 218 aC. los romanos desembarcan en Ampurias,  al principio su intención es la lucha contra su gran enemigo Cartago. Pero sus planes cambiaran  tras la victoria ante estos,  ya que será cuando decidan modificar su planteamiento inicial y quedarse en la Península Ibérica. Así que durante los dos próximos siglos se llevará a cargo la romanización, para unos, y la ocupación para otros de Iberia, nombre acuñado para la península por los primeros griegos. Finalmente en el año 19aC. y tras la victoria en las guerra cántabras los romanos se harán con el mando de toda la Península Ibérica.

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Tanto en los momentos previos a la llegada de las legiones romanas, como en las guerras contra estos, e inclusive tras las mismas. La Península era un gran mosaico de pueblos, realmente un verdadero rompecabezas para los historiadores o para los aficionados a la historia. A través de estas líneas vamos a intentar  resumir y mostrar los principales actores de la denominada protohistoria de España.

Un problema de fuentes y registros.

Es cierto que no existe un gran registro arqueológico de la época protohistórica, aunque desde hace unos años los avances son continuados. Pero el principal problema reside en la falta de registro escrito, las lenguas ibéricas a pesar de que hoy día son conocidas e incluso entendidas, no se pueden leer. Dicho de otra manera, estas lenguas están faltas de estructura sintáctica, pero además la mayor parte del registro encontrado son textos breves y gran cantidad de restos epigráficos.

Por lo tanto nos debemos dejar guiar por los denominados textos clásicos, es decir los griegos y romanos. Pero aquí surgen varios inconvenientes: por ejemplo los conocimientos más primitivos llegan de Rufo Festo Avenio, un autor del siglo IV dC. que nos retrata en su “Ora Maritima” la cornisa Cantábrica del siglo VI aC.  Es evidente que se pueden tener ciertas dudas acerca de la veracidad, tras cerca de diez siglos de diferencia.

Astrabón en su ciudad natal Amasya (Turquía)

Los otros grandes referentes para el estudio de la Península serian los griegos Polibio y Estrabón, que con un siglo de diferencia relataron la conquista de los romanos de la Iberia. Aquí las dudas residen en la imparcialidad, mientras los pueblos más cercanos a las costas son los más avanzados, debido a sus contactos con griegos, púnicos o romanos. Los pueblos de interior son poco más que unos bárbaros tanto urbanísticamente como culturalmente. Dicho esto, se hace evidente que la visión de los clásicos de todos estos pueblos prerromanos, podemos pensar que está bastante distorsionada.

El siguiente problema,  ¿cómo los clasificamos?

Este es otro de los quebraderos de cabeza para los historiadores. Uno de los primeros motivos para  su clasificación reside en su nivel de culturización, es indudable que recordemos el punto anterior, para comprobar estos problemas.  Como ya hemos comentado los pueblos más cercanos a las costas, especialmente mediterránea, tuvieron contactos con fenicios, griegos o púnicos. Su forma de vida se centro más en el urbanismo y el comercio. Mientras los pueblos del interior seguían en un proceso de culturización cuando llegaron los romanos.

Otra forma de clasificarlos, que también ha levantado controversias, es mediante las diferencias étnicas. En este apartado algunos expertos han llegado a separar a los habitantes prerromanos de la Península en cuatro grandes grupos: los celtas, los iberos, los celtiberos y los lusitanos.

Aunque lo más correcto hoy día parece ser separarlos en dos grandes grupos: los íberos y los celtas, también denominados indoeuropeos. Las principales diferencias podíamos buscarlas en la lengua, a pesar de diferentes dialectos, la raíz de las lenguas íberas y celtas son diferentes. En segundo término encontramos  la forma de enterrar a los suyos. Mientras los íberos se decantan principalmente por la inhumación, aunque con excepciones como las incineraciones en el Levante. Los indoeuropeos prefieren la incineración.

Tras esta introducción podemos pasar al conocimiento de los diferentes pueblos prerromanos.

Los íberos.

La dama de Elche, el recuerdo íbero más conocido.

 

Alrededor del VIII aC. y sobre un sustrato de las poblaciones indígenas, con gran influencia de fenicios y griegos, comienza el denominado periodo de iberización.  Desde los pirineos de Cataluña y hasta el estrecho de Gibraltar, encontramos múltiples pueblos con unas ciertas costumbres en común. Una de ellas estar regidos por una especie de reyes, en pequeñas tribus, que crecen al son del comercio con el mediterráneo. Todos ellos con una legua común, aunque poco conocida y que serán absorbidos rápidamente por la romanización.  A pesar de las cosas en común podemos diferenciar tres grandes zonas.

Zona Sur.

Sin duda la más desarrollada tanto urbanísticamente como culturalmente a la llegada de los romanos, ocuparía la actual Andalucía y sus zonas de influencia.  En ella y junto al pueblo de los Mastienos, ubicados cerca de Cartagena y que se encontrarán con las huestes de Cartago, hallamos a tres de los principales pueblos prerromanos.

Los turdetanos, para Estrabón los más avanzados culturalmente, en realidad eran los herederos de la que se piensa fue la primera civilización hispana, la Tartésica. Por lo tanto pudieron coger de estos la forma política en torno a los reyes apoyados por alguna especie de nobleza.  Su posición geográfica la podemos buscar en torno a las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz, pero con grandes influencias en sus alrededores. La  económica de este pueblo se basaba en la agricultura y el comercio. La urbanización del territorio, pudo surgir tardíamente, pero con gran celeridad, ya que existen varios restos arqueológicos de grandes Oppidum, como los de Ilipa en Alcalá del Río, o Carmo la actual Carmona. Finalmente destacar la Urso íbera, en la actual Osuna, que nos ha dejado grandes vestigios culturales.

Guerreo íbero de Osuna, con falcata incluida.

Los Bastetanos, ubicados en la zona más oriental de Andalucía. Algunos autores los colocan junto a los Bástulos, en un principio estos últimos ocuparan la zona litoral de la actual Granada con grandes contactos con los fenicios. Mientras los primeros se localizan en la denominada hoya de Granada. Ambos pueden recibir el nombre de la ciudad íbera de Basti, la actual Baza. Su magnífica posición geográfica les llevará a dominar el comercio del mediterráneo con el interior, lo cual proporcionará grandes riquezas a la clase aristocrática. Buena cuenta de ello son los ricos ajuares y la pieza más célebre de este pueblo, la Dama de Baza.

La Dama de Baza, expuesta en el MAN de Madrid.

En torno al curso alto de Guadalquivir encontramos a los Oretanos. Reciben el nombre del yacimiento de Oreto, situada entre las localidades de Ciudad Real y Valdepeñas. El principal motor de su economía fue la explotación de los metales de Sierra Morena.  A parte de Oreto, se han localizado otras grandes ciudades fortificadas, como Obulco en la actual Porcuna, y especialmente Cástulo, en Linares, que posiblemente fuera  la capital de los Oretanos. Además esta última es conocida por sus grandes contactos con el general cartaginés Aníbal, el cual se casó con la princesa local Himilce, lo que ha suscitado diversas leyendas.

Himilce en Baeza, la princesa íbera.

Zona Central.

Para conocer estos pueblos debemos dirigirnos al Levante español y su área de influencia especialmente en la actual provincia de Teruel. Posiblemente estemos ante una de las zonas más influenciadas por la cultura púnica, a pesar de no tener un claro registro de datos, se piensa que muchos guerreros íberos de esta zona combatieron con los ejércitos de Cartago en virtud de mercenarios.

Son varios los pueblos de los que se tiene constancia, en primer lugar podemos nombrar a los Ilercavones en la zona del Maestrazgo.  Los Turboletas en la provincia de Teruel, aunque sobre estos algunos autores los identifiquen con grupos celtíberos. Por último, antes de pasar a los dos más importantes, los Lobetanos en la zona de Albarracín que posiblemente junto a los Turboletas fueron dos de los pueblos más activos en las filas púnicas.

Junto a estos, encontramos a los dos pueblos más representativos de esta zona. En primer lugar debemos hablar de los Edetanos, ocuparían prácticamente la totalidad de la provincia de Valencia, debió ser una zona dedicada a la agricultura, la ganadería y la pesca. Además podemos pensar que fue una de las zonas más pobladas del Levante, debido al gran número de yacimientos localizados. De uno de ellos, Edeta,  situado cerca de Liria recibe este pueblo el nombre. Pero la cuidad Edetana que más evidencias históricas nos ha dejado es la actual Sagunto, la Arse íbera asediada durante ocho meses por el general cartaginés Aníbal en su camino a Roma. Este punto es considerado uno de los detonantes de la Segunda Guerra Púnica.

Recreación de la ciudad íbera de Edeta, en el yacimiento del Tosal de San Miguel.

El otro pueblo más conocido  fueron los Contestanos, que ocuparon la provincia de Alicante, extendiéndose a las colindantes de Murcia y Albacete. La historiografía nos lo presenta como los herederos en esta zona del comercio mediterráneo ejercido por fenicios y griegos. Por la tanto debieron tener grandes contactos con los vecinos, tanto del norte, los Edetanos, como del sur Bastetanos, Oretanos y Turdetanos. Esto les pudo valer en convertirse en ricos comerciantes que nos han dejado los dos vestigios íberos más  populares de la península. En concreto el momento funerario del Pozo Moro, y la Dama de Elche. Pero como hemos empezado comentando, en este punto dedicado a la zona central, los íberos del Levante debieron ser un pueblo acostumbrado a la guerra, buena prueba de ello es la figura del guerrero íbero de Mogente.

El guerrero de Mogente.

Zona Norte.

Se trata de la zona íbera más fragmentada, ya que ella encontramos multitud de gentilicios dejados por las fuentes clásicas. Geográficamente podemos encuadrar a estos pueblos en la zona de Cataluña y la provincia de Huesca, con la extensión hacia el interior a través del valle de río Ebro. Al intentar sintetizarlos todos da la impresión de que cada comarca actual busqué su punto diferenciador. Pero en realidad todos pudieron seguir patrones comunes en pequeñas comunidades agrícolas regidas por una especie de noble.

De muchos de ellos solo conocemos el nombre, nombres que por cierto, de una forma u otra como veréis han llegado a nuestros días. En torno a la actual Barcelona encontramos a los Laietanos, en la plana de Vic a los Ausetanos, en la de Berga a los Bergistanos, los Andosinos en la actual Andorra, o los Lacetanos en la comarca de la Jacetania al norte de Huesca. Como vemos la lista podía ser interminable, pero de todos, dos son los más representativos de la zona.

En primer lugar los indigetes, pueblo íbero que se sitúa en la actual provincia de Gerona. Deben su nombre a su capital Indaka, la cual no se sabe con certeza su localización, aunque algunos vaticinan que pudo ser su yacimiento más representativo, el poblado de Ullastret. Este pueblo íbero también es señalado como uno de los primeros en acuñar moneda, es evidente que su contacto con la colonia griega de Ampurias pudo ser el motivo. Por último destacar los espectaculares emplazamientos de algunos de sus poblados, como el del Castell, cerca de la localidad de Palamós.  Su emplazamiento sobre un promontorio rocoso le da un amplio campo de visión de la costa, además de servirle como sistema defensivo.

Yacimiento del poblado íbero del Castell

Por último destacaremos el pueblo íbero de los Ilergetes. Su localización en las tierras regadas por los ríos Cinca y Segre, provincia de Lérida,  les permitieron ser uno de los principales focos de producción de cereales en el mundo íbero. De este hecho ha quedado constancia en los múltiples silos que han sido localizados en su territorio. Pero también, según las fuentes romanas conocemos que estaban regidos por un “regulo”, forma de designar a los jefes o reyes de los estos pequeños grupos aristocráticos guerreros. Uno de estos reyes Indíbil, sale en las fuentes clásicas como uno de los principales problemas que los romanos encontraron en este territorio. El motivo sus continuos  pactos  tanto con Roma, como Cartago, con el único fin de defender los intereses de su pueblo. Por último destacar que en el territorio de los Ilergetes se localizó a finales del siglo XX, uno de los mejores sistemas defensivos iberos, en el poblado íbero de los “Vilars de Arbeca”. Una espectacular muralla con más de 2.700 años de historia, y por lo tanto heredada por los iberos de culturas anteriores.

Panorámica del yacimiento del “Vilars de Arbeca”.

Para terminar y como ya he comentado la protohistoria de la Península Ibérica sigue siendo motivo de continuas revisiones. Por lo tanto el tema abordado aquí puede ser motivo de diferentes puntos de vista, de todos ellos se aprende algo. Por lo que os animo, más que nunca, a usar debidamente el apartado de comentarios situado al final del texto.

Además de emplazaros al capítulo 2 de esta serie que intentaremos sintetizar el mosaico de pueblos celtas. Lo podeís leer en el enlace siguiente:

http://caminandoporlahistoria.com/pueblos-prerromanos-ii/

Mas info: Gonzalo Bravo, Nueva historia de la España Antigua, Ed. Alianza, 2011

Imágenes: commons.wikimedia

Anfiteatro romano de Arles, qué poco hemos cambiado.

En el año 123 aC. la República de Roma se hace con el control de la pequeña población celta de Arelete. Es precisamente en esa época cuando se establece la provincia de la Galia Narbonense. Además desde un principio aquella pequeña ciudad estaba destinada a ser un lugar importante para los romanos. Especialmente en el aspecto comercial, tras las obras en el año 104 aC. en las cuales se lleva a cabo un canal que unía la ciudad con el rio Ródano y así poder llegar desde la misma al mar Mediterráneo.

El siguiente impulso le llegará en el año 45 aC. al ser premiada por Julio Cesar con el titulo de Colonia. Detrás de este premio esta la ayuda de la ciudad a Julio Cesar en sus guerras civiles contra Pompeyo. Además otro hecho se vendrá a sumar, en concreto la pérdida de importancia de la capital de la Galia Narbonense, Narbona, en este caso por su apoyo al rival, Pompeyo. En vista de este apoyo se convertirá en sede de la Legión VI.

El anfiteatro de Arlés.

Aún y así nuestro protagonista deberá esperar hasta el año 80 dC. para que comenzará su construcción. Pocos meses después de acabar el Coliseo romano, el anfiteatro romano de Arles comienza su andadura. Si  nos fijamos en el mismo es prácticamente una copia del edificio romano, pero en reducidas dimensiones, aunque cuando fue terminado tenía una capacidad de 25.000 espectadores. Esta perfectamente documentado que fue usado hasta finales del Imperio Romano, para los cometidos habituales de este tipo de edificios. Dicho brevemente, luchas de gladiadores, luchas contra animales y por supuesto la mayor parte de festejos de los emperadores, en especial los de  Constantino I.

Tras la caída del Imperio Romano hubo intentos de utilización por reyes francos como  Childeberto I. Pero acabará sucumbiendo a la oscura Edad Media, ya que durante dicho periodo se construyeron en su interior 200 viviendas y 2 pequeñas iglesias. Este hecho posiblemente le salvó de la ruina y el expolio que otros edificios clásicos han sufrido en la Edad Media.

Pero en 1825 el alcalde de la ciudad, el Barón Chartrouse, decide recuperar el anfiteatro de Arlés para su uso público. Tras la expropiación de las 200 viviendas lleva a cabo las obras necesarias para la reutilización del mismo. Solo cinco años después, en 1830, el restaurado anfiteatro se inaugura con la celebración de la toma de Argel. Desde entonces el recinto a acogido múltiples actividades como conciertos, obras de teatro y espectáculos de todo tipo.  Pero su actividad principal han sido las corridas de toros, sin ir más lejos su nombre actual hace honor a esta actividad, Las Arenas de Arlés.

Una pequeña reflexión a la reutilización  de Arlés.

Realmente mi visita a Arlés me llevó a reflexionar sobre la utilización, que las autoridades de la ciudad han dado al monumento romano. Para comenzar he  de confesar que no me considero un antitaurino, aunque respete la postura, pero tampoco me puedo considerar un seguidor de la fiesta. Dicho todo esto, debo decir que tras salir del Anfiteatro de Arlés reconozco que sentí una especie de rechazo al ver una plaza de toros en su interior, pese a saber de ella previamente.

Unos días después empecé a verlo de otra forma. Para ello lo principal es evadirse del controvertido tema sobre: “toros si, toros no”, ya que no nos atañe juzgar ese tema, al menos en el contexto de reflexionar sobre su reutilización.

El uso continuado de un espacio con cerca de 2000 años de historia, le reporta al mismo, unos trabajos de mantenimiento que han llevado, en este caso al Anfiteatro de Arlés, a un magnifico estado de conservación. Dudo realmente que este hubiese sido posible de no haber hallado esta fórmula de rendimiento económico del mismo. Os dejo algunas imágenes  que demuestran su buen estado de conservación.

Por otro lado y volviendo al título, “qué poco hemos cambiado”, la utilización del mismo. Aunque pueda levantar discrepancias, es la misma que hace diecinueve siglos. En pocas palabras en la arena de Arlés se sigue viendo un espectáculo con los mismos ingredientes tanto estéticos como morales, que tenía en el Imperio Romano.

Por último antes de despedirme un par de cosas, en primer lugar invitaros a dar vuestra opinión sobre este tema en el apartado de comentarios. En segundo lugar daros a conocer la utilización, que supongo que os gustará, de las Arenas de Arles durante la segunda quincena del mes de Agosto. Se trata de uno de los festivales más importantes del sur de Europa de recreación romana, su nombre Arelate.

Ahora ya sí, termino recordando que el precio de la entrada es de 9€, aunque lo mejor es coger el pase conjunto con otros monumentos romanos, como el teatro, las termas de Constantino y los criptopórticos, el precio es de 16€. Además de regalo la entrada al Museo Arqueológico de Arlés en las afueras de la ciudad.

Zeugma, la ciudad romana sumergida de los mil mosaicos.

A finales del siglo XX, el gobierno de Turquía aprobó uno de los proyectos hidráulicos más importantes del mundo. En concreto la construcción de 22 presas entre los ríos Tigris y Éufrates, con la intención convertir el desértico sur del país en una nueva zona de regadíos.

Este proyecto que en definitiva sirvió para la mejora de la agricultura y la ganadería en estas regiones, no tuvo en cuenta su rico pasado histórico. Así fue como una de las zonas del mundo con más yacimientos arqueológicos, que abarcan desde la prehistoria a culturas como los hititas, los asirios, los persas, los griegos o los romanos, vio como cientos de estos yacimientos se sepultaron bajo las aguas de las presas del siglo XX. Todo ello sin contar con los miles de desplazados que provocó.

Vista de las excavaciones en la colina de Zeugma, con la presa Birecik al fondo.

Para conocer Zeugma debemos ir a la provincia de Gaziantep, concretamente a la localidad de Belkis que dista a unos 20 kilómetros de la frontera con Siria. Allí conoceremos lo que queda del yacimiento romano de la ciudad de Zeugma tras las inundaciones, de finales del siglo XX. A pesar de lo cual,  pasa por ser uno de los lugares que mejor han conservado los mosaicos romanos, y que han dado como resultado, el mayor museo del mundo de este tipo de pavimentación romana.

Breve historia de Zeugma.

La ciudad a orillas del Éufrates fue fundada alrededor del año 300 aC. por uno de los generales del defenestrado Alejandro Magno. En concreto Seleuco I, fundador del Imperio Seléucida. El lugar elegido no fué casualidad, ya que desde ese lugar se controlaba uno de los principales pasos del río Éufrates.

Pero su verdadero esplendor llegará a partir de la conquista romana. Esta se produjo en el año 64 aC. por  medio de Pompeyo, que la renombrará como Zeugma. En los años siguientes se convertirá en una de las ciudades más importantes de Anatolia. Con motivo de las guerras contra los partos, llegaron a la ciudad la Legión IV escítica, que se asentó en misma con el fin servir de punto de lanza para la conquista del Imperio Parto.

Una de las primeras consecuencias fue la construcción de un puente para traspasar el Éufrates, ya que anteriormente se hacía mediante barcazas. Esto reportó a la ciudad un puesto determinante en la Ruta de la Seda entre China y Antioquía, este último uno de los principales puertos del mediterráneo en dicha época. Todo ello llevó a la ciudad a ricos comerciantes y hombres de negocios, que competían con gobernadores y militares, por ver quién tenía las mejores villas, con las más estupendas piscinas, y los mosaicos más impresionantes.

En su época de mayor esplendor pudo llegar a tener cerca de 80.000 habitantes. Esto fue antes de caer en manos del Imperio Sasánida, de Sapor I,  en el año 256 dC. Pese a ser habitada siglos después por el Imperio Bizantino nunca llegó a recuperar dicho esplendor. Así que finalmente, en la Alta Edad Media y con la llegada de los árabes, se sumergirá en el mayor de los olvidos.

El descubrimiento del siglo XX.

Aproximadamente en los años 60 se descubre el tesoro de Zeugma, pero la falta de medidas por parte del gobierno turco lleva al yacimiento al continuado expolio. Como dicen en la actualidad los responsables de este yacimiento; posiblemente muchos de los mosaicos que adornan  los museos de medio mundo, con la inscripción “mediterraneo oriental”  sean de Zeugma.

Las excavaciones controladas empiezan a finales de los años 80 y desde entonces las campañas fueron continuadas, mostrando al mundo los más bellos mosaicos. Pero la noticia de que la presa Birecik inundaría el yacimiento desencadenó grandes protestas de los arqueólogos presentes.

Excavaciones del año 2014

En 1995 desembarcaron en el proyecto los arqueólogos franceses Pierre Leriche y Catherine Abadie-Reynal, para enseñar al mundo la joya romana que iba a ser anegada bajo las aguas. Los años siguientes fue una carrera contrarreloj, varios arqueólogos de todo el mundo se sumaron al proyecto de salvar cuantos más objetos y mosaicos fueran posibles.

Finalmente en el verano del año 2000, y con varias campañas en marcha, el agua cubrió gran parte de Zeugma. Concretamente quedó inundada toda la zona llana de la ciudad, que por cierto ocupaba la antigua ciudad griega que se perdió casi toda, además de más del 30% de toda la zona de la colina.

A pesar de todo, las excavaciones han seguido dando alegrías los siguientes años, concretamente una campaña iniciada en el año 2007 dió como resultado la extracción en el año 2014 del espectacular mosaico de las nueve musas de la mitología griega.

El museo de mosaicos más grande del mundo.

El museo de los Mosaicos de Zeugma

No todo va a ser desmanes por parte de las autoridades turcas. El 9 de septiembre de 2011 se llevo a cabo la inauguración del Museo  de los Mosaicos de Zeugma. En una parcela de 40.000 m2 de los cuales 7.000 perteneces al área expositiva. Dichas dimensiones lo convierten en el mayor del mundo de su categoría. Su entrada cuesta poco más de 3€. Por otro lado su horario en verano es de 9-19 horas y en invierno de 9-17 horas, todos los días del año.

En él se exhibe todos los restos hallados en las campañas arqueológicas de Zeugma, destacan las exposiciones de fuentes romanas, frescos, esculturas, estelas y una estatua de bronce del dios Marte. Pero lo que lo hace único son los más de 2000 m2 de mosaicos, evidentemente de todo tipo. Por último me gustaría mostraros una peqeuña selección personal.

Dos imágenes que recorrieron el mundo a finales del siglo XX. En la parte superior la imagen de la niña afgana que el fotógrafo de National Geographic tomó en un campo de refugiados de Pakistán en 1984. Mientras en la parte inferior, la chica gitana, título que pusieron al mosaico más famoso de cuantos se salvaron de en las primeras campañas de Zeugma. Dos imágenes cargadas de simbolismo y con un parecido espectacular.
El triunfo de Dionisio, conocido en el mundo romano como Baco, el Dios de la agricultura y el teatro.
El Rapto de Europa, una de las escenas más célebres de la mitología griega. El dios Zeus convertido en toro secuestra a la princesa Europa.
El mosaico de Poseidón, armado con su tridente y rodeado de peces y animales mitológicos, mitad caballo, mitad serpiente.

Como se puede comprobar, es una pequeña de muestra de lo que se puede ver en el Museo de los Mosaicos de Zeugma. Pero que sirve para hacerse una idea del enorme tesoro arqueológico, que las aguas del rio Éufrates han sepultado.

Mas info: bbc  zeugmamosaicmuseum 

Imágenes: commons.wikimedia