El museo de historia bélica más alto de Europa, la Marmolada.

A 2.950 metros sobre el nivel del mar, y a la falda del glaciar de la Marmolada, por cierto la cumbre más alta de los Dolomitas italianos, está el Museo de la Gran Guerra de la Marmolada. Se accede al mismo a través de las telecabinas de la estación de esquí de la Marmolada.

Vista de la sede del museo junto al glaciar de la Marmolada

La historia del Museo comienza en el año 1.990. Mario Bartoli, un hombre del mundo del cine y apasionado de la historia militar inicia el proyecto. En concreto después de la creación de una asociación sin ánimo de lucro, su objetivo era claro, la conservación de la memoria histórica de los trágicos sucesos de la Gran Guerra.

En 2015 y con motivo de conmemorar los cien años desde el inicio del denominado Frente Italiano, se decide llevar a cabo una gran restructuración y fundar la empresa que explota hoy día el complejo. Por cierto, el que suscribe le debe una visita, ya que la mía fue con anterioridad, aunque ya me impresionó.

Una mirada a la Gran Guerra.

En el verano de 1914, el mundo se dirige a su Primera Guerra Mundial. No vamos a entrar ni en detonantes, ni causas, aunque como siempre la codicia humana estaba detrás. Con esto quiero decir, que sin ir más lejos Italia y tras decidir ser neutral, en mayo de 1915 decide incorporarse a la contienda. Los motivos podían ser muchos pero todos giraban en torno a las promesas aliadas de fuertes recompensas monetarias y concesiones coloniales tanto en África como en los Balcanes.

Llagados a este punto nos encontramos que los Dolomitas son una frontera, tanto natural como política, entre los dos nuevos rivales, el Imperio Austro-Húngaro (a partir de ahora Austria) y la joven Italia. Por lo tanto el denominado Paso de Serauta, fue juntos a otros similares,  el lugar elegido por el ejército italiano para invadir Austria.

Soldados italianos en el frente de los Dolomitas

De esta forma resumida comenzará la guerra de guerrillas en los Alpes. Por un lado encontramos al ejército italiano parapetado en  la zona de Serauta, y al ejército austriaco justo en la montaña de enfrente. Sobre la forma que tuvo este último de defenderse, permitirme que os lo desvele cuando cuente la visita al Museo, ya que es uno de los puntos más sorprendentes de la batalla de los Alpes.

Destacar que esta situación duró, con diferentes intervalos, desde el 24 de mayo de 1915 al 4 de noviembre de 1917. A una incursión italiana en la parte austriaca, seguía otra al contrario. Por lo tanto, dos años y medio de batallas sobre los 3.000 metros en verano,  y en invierno, que tuvieron como resultado unas tablas. Además miles de muertos y la retirada de unos y otros, antes de la llegada del último invierno en guerra, el de 1917.

¿Qué podemos ver en el museo?

El museo en sí se divide en dos partes principales, una interior y otra exterior. Por lo tanto aunque sea obvio decirlo, mientras que la interior se puede visitar todo el año. Con respecto a la exterior debemos tener en cuenta su altitud cercana a los 3.000 metros, y por lo tanto nevada y helada una gran parte del año. Aunque esta situación no fue ajena, como hemos visto, a soldados italianos ni austriacos.

El museo interior.

El puente de entrada al museo, que simula el paso a través de una grieta en el hielo, nos adentra en una serie de salas bien estructuradas.

En primer lugar nos encontramos una sala dedicada a la vida de los soldados de montaña, tanto de un lado como al otro, de la actual frontera entre Austria e Italia. Este es un punto importante, ya que a pesar de estar en territorio italiano el museo hace gala de una excelente neutralidad, respecto al trato de la guerra. La siguiente sala nos muestra que la lucha de los soldados también fue contra la naturaleza. No en vano, posiblemente murieron más por causas de avalanchas, provocadas o naturales, o por las diferentes inclemencias meteorológicas, que directamente por la guerra en sí.

A continuación nos adentraremos en salas dedicadas a mostrar los trajes militares de los contendientes, y por supuesto del armamento utilizado por ambos ejércitos. En una de las salas anexas a esta zona, se encuentra gran cantidad de planos originales y recreaciones. Todos ellos destinados a mostrar los diferentes movimientos que realizaron ambos ejércitos, y que nos ayudarán a entender mejor el proceso del Frente Italiano.

Las últimas salas están dedicadas a las condecoraciones de los soldados y gran cantidad de fotografías y documentos de la época. Para acabar encontraremos una dedicada a las donaciones de objetos personales, por parte de los herederos de los soldados que participaron en las batallas alpinas.

El museo exterior.

Aunque perfectamente explicado en el interior, la zona exterior a la que me refiero, no está bajo la supervisión del Museo. En definitiva esta es una cuestión de seguridad, de la cual este último no se hace responsable.

Dicho lo anterior, comentar que la parte museística exterior consiste en visitar la zona por la que discurrieron los movimientos  de los soldados italianos. Se distribuye en 3 rutas, con diferentes desniveles y dificultades. En todas ellas se encuentran, como ya he referido las instalaciones italianas, desde cuevas, gargantas, estaciones de servicio, puntos de observación o las trincheras. Por último destacar que durante los recorridos se encuentran varias zonas dedicadas al recuerdo de la victimas en forma de monumentos.

Una de las múltiples estancias que jalonan el recorrido.

Para la visita se recomienda el uso de guantes, casco de seguridad, mosquetones, linternas y si es de menester crampones para el hielo. A pesar de lo cual no son excesivamente complicadas ni peligrosas, pero sin olvidar que se trata de Alta Montaña.

La ciudad de hielo.

Como se suele decir, lo prometido es deuda. En este punto del Museo descubriremos el perfecto sistema defensivo del ejército austriaco, todo ello para contrarrestar el menor número de efectivos italianos.

Es necesario comentar que los primeros compases de la contienda favorecieron al ejército italiano. Entre otros motivos por el mayor número de efectivos, pero también por las mayores dificultades, por culpa del terreno que se encontraron los austriacos. No en vano su parte de la montaña era más fría y escarpada y la subida de provisiones, tanto de alimentos, como armamento se hacía mucho más difícil.

La solución la aportó el teniente austriaco Leo Handl, supuso la construcción de una autentica ciudad de hielo en las entrañas del glaciar de la Marmolada. Está conto con hasta 12 kilómetros de túneles que unían dormitorios, cocinas, enfermerías y hasta una capilla. En las cuales el ejército austriaco se instaló en el verano de 1916, para equilibrar la contienda, gracias al poder suministrar por la misma los víveres y municiones al frente sin ser vistos.

Diferentes imágenes de la época.

Desgraciadamente hoy día no es visitable, ya que los pocos restos que han quedado con el retroceso del glaciar no son seguros. Lo que sí es perfectamente visitable es la sección del Museo que relata lo sucedido en la ciudad de hielo, además de mostrar planos, documentos, y fotografías. Por los cuales, en definitiva conocemos hoy día la existencia de esta ciudad de hielo.

Por último destacar la necesidad de acudir al mismo mediante la telecabina de la estación de La Marmolada. Sobre los precios y tarifas depende de la estación y de otros parámetros, por los que os animo a contrarrestar esta información en el siguiente enlace: museomarmoladagrandeguerra

Mas info e imágenes : museomarmoladagrandeguerra  infodolomit 

S. Paul de Mausole, el monasterio donde Van Gogh pintó 150 cuadros en un año.

En las cercanías de la localidad de Saint Remy de Provence, a finales del siglo XI,  y al lado de las  espectaculares ruinas romanas de Glanum se fundó un pequeño monasterio. Este llevó desde un principio el nombre de San Pablo, santo sobre el cual recaía una antigua historia, desde la cual se conservaban sus reliquias en dicho lugar. El sobrenombre de Mausele, es evidente que proviene de los mausoleos romanos que quedaron al lado del monasterio.

Breve historia de Saint Paul de Mausole.

Desde su fundación a finales de ese siglo XI hasta la llegada de los papas de Aviñon en 1309, el monasterio se mantuvo habitado por monjes, que se ocupaban de actividades relacionadas con la rica agricultura del lugar.

Claustro de Saint Paul de Mausole

Tras la llegada del segundo papa de Aviñón, Juan XXII, el monasterio paso a estar regido por la figura de un diácono, en clara sintonía con un Papado más preocupado por los asuntos contantes, que de la tradicional vida monástica. Dicho menester llevó tras la vuelta de los papas a Roma, una continua pérdida de importancia hasta principios del siglo XVII.

En ese punto del año 1605 es cuando el monasterio empieza a adquirir la función, por la que será reconocido en un futuro. Ese año los franciscanos se harán cargo del mismo a cambio de cuidar de los enfermos de la vila y aledaños.

Pero todo volverá a cambiar con la Revolución Francesa de 1789, los monjes son obligados a huir, y el monasterio pasa a depender de las autoridades municipales de Sant Remy de Provence. Seguidamente en 1807 será comprado por el Doctor Mercurin, que instalará en el mismo un hospital Psiquiátrico. Tras la muerte del doctor en 1848 sus herederos, junto a una congregación religiosa de monjas, se harán cargo del mismo a la espera de tan ilustre personaje. El 8 de mayo de 1889 ingresó en Saint Paul de Mausole, Vincent Van Gogh.

Retazos de la biografía  de Vincent Van Gogh.

Nació en la pequeña localidad de Groot-Zundart, al sur de Holanda en el año 1853. Fue el mayor de seis hermanos, hijos de un pastor protestante. Uno de ellos, Theo Van Gogh, cuatro años menor que él se convertirá en la persona más importante de su futuro como pintor.

El joven Vincent, con 16 años, inicia su camino en el mundo del arte, como aprendiz en la sucursal  de La Haya, dirigida por su tío, de la Galería Goupil de Paris. Trabajo al cual dedicará los próximos siete años de su vida, donde pasará por ciudades como Londres o el mismo Paris. Tras los cuales decide dejarlo todo, y volver a su Holanda natal.

Estatua de Van Gogh a la entrada del monasterio

Buscando un nuevo camino en su vida, decide seguir los pasos de su padre.  Por lo que ingresará en la Universidad de Ámsterdam para estudiar teología. Aunque tampoco fue su decisión más correcta, ya que a los pocos meses también decide abandonarlo. Tras lo cual comenzará un oscuro periplo de su vida, se instalará en Bruselas y tomará contacto con diferentes colectivos evangelistas, que le llevarán a conocer el lado más pobre y mísero de la sociedad. Del cual le rescató su hermano Theo en 1880, tras convencerle de que se convirtiera en pintor.

Van Gogh, pintor.

Entre ese año y 1888, que llegará a Arles en la Provenza francesa, tomará contacto con grandes pintores como Van Rappard, su mentor. En 1886 se trasladará a Paris donde conocerá a las grandes figuras de un impresionismo en ciernes, entre ellos Touluose-Lautrec o Paul Gauguin. Pero lo que marcará su carrera como pintor fue su referida llegada a la Provenza en ese 1888. Su primer destino allí fue Arles, donde por cierto,  sucedió el más célebre de sus episodios. Evidentemente me refiero al incidente de cortarse la oreja, para pedir perdón a su amigo Paul Gauguin.

Café Van Gogh en la localidad de Arles.

Tras lo cual requirió la ayuda sanitaria que le prestaron en Saint Paul de Mausole. Donde como ya he comentado pasó un año de su vida. Salió de allí en mayo de 1890, y tras un breve pasó por Paris a ver a su hermano, se quito la vida tres meses después en un campo de trigo en Auvers-sur-Oise, una localidad al norte de Paris. Por cierto, en la más completa miseria, mientras un cuadro suyo se vendía 100 años después por la friolera de 82,5 millones de dólares.

Vincent Van Gogh en el monasterio de Saint Paul de Mausole.

El monasterio románico le proporciono la paz necesaria para pintar nada más y nada menos que 150 cuadros. Muchos de ellos por cierto, retratos de los doctores, enfermeros, o monjas al cuidado de los enfermos. Pero lo que nunca pudo solucionar fue su fuerte depresión por su fracaso como pintor, algo evidentemente que no llegó a asimilar nunca, y que le llevaría a su terrible final.

Nada habla mejor de su paso por Saint Paul de Mausole que los cuadros que allí pintó. Os dejo una muestra de ellos en imágenes tomadas en dicho lugar.

Autoretrato, actualmente expuesto en el Museo de Orsay en Paris
La noche estrellada, con el pueblo de Saint Rémy de Provence. Expuesto en el Museo de arte moderno de Nueva Jork
La siesta, también expuesto en el Museo de Orsay de París.
Los olivos, expuesto en el Museo Nacional de Amsterdam.

¿Qué se puede ver en el monasterio de Saint Paul de Mausole?

Tanto los amantes de románico, como los que lleguen atraídos por la figura de Vincent Van Gogh, no quedarán decepcionados. Es más, es importante verlo con la mentalidad, de cómo un viejo edificio medieval es adaptado a la Edad Contemporánea, para seguir ejerciendo una gran labor social.

La llegada a Saint Paul es obsequiada con esta panorámica, que une el lugar con las pinturas de Van Gogh.

En cuanto a la arquitectura románica hay que destacar varios aspectos. En primer lugar su campanario con base cuadrangular y acabado en un cierto estilo lombardo, aunque ese día no estaba abierto al público por reformas. Tras lo cual podemos entrar en la iglesia, con sus tres pequeñas naves rematadas con sus correspondientes ábsides. Toda ello en estilo románico con la excepción de la fachada remodelada en el siglo XVIII.

El campanario visto desde la entrada a Saint Paul de Mausole
El ábside central

Dejaremos para el final el precioso claustro, también de forma cuadrangular. Rematado con grupos de tres arcos decorados mayormente con motivos vegetales. Sobre el mismo, en el siglo XIX,  se incorporaron las habitaciones del hospital Psiquiátrico.

Actual estado de la habitanción de Van Gogh.

Por otro lado,  los que vengan buscando la historia de Vincent Van Gogh, serán obsequiados con multitud de imágenes que fueron plasmadas en los cuadros del pintor holandés. Desde los olivos, hasta la fachada de monasterio, los campos colindantes y por su puesto su habitación son lugares de visita obligados para los seguidores de Vincent Van Gogh.

Panorámica desde el jardín trasero de Saint Paul de Mausole

Para terminar destacar el espectáculo que representa ver el patio trasero de Saint Paul de Mausole, los últimos días del mes de Julio cuando los campos de lavanda explotan de color.

Como recordatorio destacar que el precio de la entrada es de 5€, con los correspondientes descuentos, y el horario de abril a octubre es de 10 a 19 horas.  El resto del año hasta las 17 horas.

Más Info: biografiasyvidas saintpauldemausole

La historia de Moscú, la ciudad que se convirtió en la obsesión de los estrategas europeos.

La historia de Moscú, la actual capital de Rusia, comienza oficialmente para los historiadores en el año 1147, aunque los arqueólogos avancen la fundación de la ciudad  a un siglo antes. Fue saqueada y conquistada por los mongoles en  el año 1237, para convertirla en ciudad vasalla de los kanes mongoles, durante cerca de un siglo. Este punto es importante, ya que desde su liberación en 1317 nunca volverá a ser una ciudad sometida, a pesar de los numerosos intentos.

El punto de inflexión en la historia de la ciudad de Moscú lo marca la caída de Constantinopla en 1453, y la llegada al poder de Ivan III en 1462. Concretamente tras casarse con Sofía Paleóloga, descendiente de los últimos emperadores bizantinos, y que imprimirá en el Gran Príncipe de Moscú el deseo de expandir su territorios.  De este modo se convertirá Ivan III en el unificador de los territorios rusos, convirtiendo la ciudad de Moscú, en la denominada tercera Roma. Además podemos añadir que fue el inspirador de la Plaza Roja de Moscú verdadero símbolo de la ciudad y centro de todas las miradas del denominado occidente europeo.

Todo ello junto a los enormes recursos económicos de los territorios rusos, en aspectos que iban desde la agricultura cerealista altomedieval, hasta los recursos energéticos contemporáneos. Han convertido a la ciudad de Moscú en la gran deseada por los dirigentes de toda Europa, aunque hoy concretamente nos fijaremos en tres de ellos y en tres siglos diferentes.

Carlos XII de Suecia y la Guerra del Gran Norte.

Sin duda estamos ante el episodio más desconocido de los tres. Además como muchas veces ha nombrado la historia, este joven rey Sueco fue sin saberlo el que mostró el camino para intentar conquistar Moscú a Napoleón y a Hitler.

Estatua de Carlos XII en Estocolmo

Cuando comenzó la Guerra del Gran Norte, Carlos XII contaba con solo 18 años. No obstante ello no fue óbice para ser considerado por la historia un brillante general, aunque poco realista. El año 1700, a la misma vez que comenzaba la Guerra de Sucesión europea, se ponía en marcha esta guerra por el dominio del Báltico. Los primeros compases de la misma fueron favorables al joven rey que pronto se hará con el dominio de Polonia y Lituania. La consecuencia directa de esto fue la polarización entre dos bloques de dicha guerra, por un lado Suecia, la otrora dominadora del Báltico, y la Rusia de Pedro el Grande. Esta última ya había conseguido su propósito de hallar una salida al Báltico, en 1703 cuando fundó la ciudad de San Petersburgo. Esta será una de las causas principales que lleven al joven rey sueco a intentar llegar a Moscú.

Camino de Moscú.

Si existía un camino fácil hacia Moscú, era a través de Minsk y Smolensk. Pero ese no fue el elegido por el joven rey Carlos, en cierta manera buscaba la sorpresa, algo necesario ya que contaba con un ejército más pequeño que su rival ruso. Por lo que decide encarar el camino más al sur, esto cogió desprevenido al ejército ruso a principios de julio de 1708. Por lo que la primera gran victoria en la Batalla de Holowczyn sonrió a los suecos. La consecuencia el control de un nuevo camino hacia Moscú, el problema que no llegaron los refuerzos esperados desde Riga a cargo del general  Lewenhauph.

El paso siguiente de Carlos XII fue irse hacia el sur buscando el prometido apoyo del líder cosaco Iván Mazepa en Ucrania. Ambos debían unirse para la toma de Moscú. Pero a partir de ese momento, dos serán los escudos de Rusia y Moscú para no ser dominadas, y ambos se perpetuaran durante la historia como sistema de defensa. El primero la política de tierras quemadas, para que el ejercito rival en este caso el sueco no encontrará modo de sobrevivir. El otro un aliado natural, el frio, que diezmará los ejércitos. Es por esto que los ejércitos suecos deciden pasar el invierno de 1709 apostados en Ucrania.

Carlos XII y el cosaco Ivan Mazepa

Pero el invierno fue muy duro, y el ejército sueco siguió perdiendo efectivos y recursos, si a ello sumamos que el pueblo de Ucrania no apoyó la decisión de su líder de enfrentarse a la Rusia de Pedro el Grande. Era evidente que el desastre de la Batalla de Poltava estaba servido. La derrota sueca se basó en que sus efectivos estaban más cansados y además en clara inferioridad, por cada sueco había dos rusos.  La batalla acabó en masacre y Carlos XII se tuvo que olvidar de llegar a Moscú, así de esta manera la capital de Rusia se libraba por primera vez.

Napoleón Bonaparte en busca de completar su Imperio.

El siguiente de la lista en intentar conquistar Moscú fue el que más cerca estuvo de conseguirlo. El Emperador de Francia Napoleón, sin duda uno de los conquistadores más importantes de todos los tiempos y en especial de la historia contemporánea. Tras conquistar la práctica totalidad de Europa, con la excepción de Gran Bretaña, dirigió sus designios sobre Moscú, que por cierto durante aquella época no era la capital de Rusia, ya que esta había sido trasladada a San Petersburgo 100 años antes. La escusa la alianza comercial entre rusos y británicos.

Napoleón en un principio lo tuvo más fácil que Carlos XII. Ya que poseía  el mayor ejército conocido. En concreto la Grande Armée de Francia que para este menester contaba con alrededor de medio millón de hombres, aunque los historiadores no se ponen muy de acuerdo con la cifra.

Napoleón llegando a Moscú

El camino elegido fue el directo, aquel que no se había atrevido el rey sueco, por lo tanto encaró por Minsk y directo a Smolensk, donde pensaba encontrarse la gran batalla. Pero lejos de esto, lo que paso en la denominada puerta de Moscú, fue una simple escaramuza. Pero también fue el inicio del desastre de Napoleón. El ejército ruso encabezado por el Zar Alejandro I desde San Peterburgo, mandó iniciar la táctica de tierra quemada.

La única gran batalla en Borodino.

Pero Napoleón se salió con la suya, que no era otra que una victoria sobre el campo de batalla, esta tuvo lugar en Borodino, a poco más de 100 kilómetros de Moscú. La batalla fue una auténtica masacre, la Grande Armée venció la batalla pero las bajas fueron numerosas por ambos lados. Sin embargo el camino hacia Moscú quedó expedito para las tropas francesas.

Una semana después Napoleón entraba en Moscú, que si que fue conquistada por el emperador francés, pese a lo cual, de poco le sirvió. A su llegada encontró una ciudad en llamas, con todos sus habitantes evacuados, además las autoridades rusas desde la capital San Petersburgo, nunca dieron por perdida Moscú. Todo ello llevó a la dramática vuelta de las tropas hacia Paris, sobre tierra quemada y con un ejército que sucumbió a la falta de alimentos y al frio desolador de la estepa Rusa.

La desoladora retirada de Rusia de la Grande Armée

Hitler y su operación Barbaroja en la 2ª Guerra Mundial.

El tercero de la lista en intentar llegar a Moscú, por cierto nuevamente capital de la ahora URSS. Será Hitler el canciller alemán, durante la 2ª Guerra Mundial. Además dispuesto a no cometer los mismos errores que Napoleón.

Tras llegar a un acuerdo con Stalin, líder de la Unión Soviética,  Hitler se lanzará al control de Polonia. Sus intenciones pronto resultaron estar claras, Polonia sería la entrada de Alemania para conquistar el gigante comunista. Dicho y hecho, el 22junio de 1941 arranca la operación Barbaroja, el fin conquistar toda la URSS y por supuesto tomar el control de su capital, Moscú.

Alemania preparó la toma de la URSS con 3 millones de soldados, además proyectó el ataque por tres flancos diferentes. El ejército del Norte tomaría Leningrado, nombre soviético de San Petersburgo. El ejército del sur se dirigiría a Kiev y a Stalingrado, actual Volvogrado. Mientras el más numeroso tomaría el mismo camino que siguió Napoleón, directamente a Moscú, donde esperaría el control del norte y del sur para llegar todos juntos a la capital.

La tactica de guerra más usada para la defensa de Moscú, la tierra quemada.

En el mes de agosto la Wehrmacht, ya había tomado Smolensk. A partir de ese punto, como a Napoleón, le comienzan los problemas. Si un siglo antes la táctica de la tierra quemada, le surgió efecto a los rusos. Durante la 2ªGuerra Mundial, otro factor se sumará a favor de los soviéticos. Concretamente lo que empezó a fallar fue la tecnología, algo que no existía 100 años antes. Los tanques alemanes se quedaban en el barro y los aviones eran continuamente abatidos, el problema en este caso no era sustituirlos, ya que la industria alemana los reponía continuamente. El verdadero problema residía en la sustitución de los pilotos.

Nuevamente en invierno se llega a Moscú.

Aún y así en octubre de 1941 los alemanes estaban a las puertas de Moscú. El cuerpo diplomático soviético abandonaba la ciudad cargados con todo aquello que les aportaba un valor económico. Pero lo que cambió respecto a un siglo antes fue la actitud de los rusos.  El general Zhukov, uno de los héroes de la 2ª Guerra Mundial, vuelve de Siberia para ponerse al frente de las operaciones de defensa de la capital. Las primeras medidas fusilar a todos los sospechosos de colaborar con los alemanes. Tras lo cual llevó a la ciudad a todos los reservistas disponibles y para postre puso a mujeres, niños y ancianos, a cavar zanjas para colocar minas que acabaran con los tanques alemanes.

la Wehrmacht alemana y su escasa preparación para el frío.

El 17 de noviembre estaba todo preparado, los alemanes inician la última batalla para el control de la capital. Los alemanes solo consiguieron el control de algunos barrios, pero nunca llegaron al corazón de Moscú. Finalmente el 5 de diciembre el alto mando alemán decide retirarse de la toma a Moscú. Los inconvenientes que encontró Hitler, en el fondo los mismos que halló Napoleón. El 17 de noviembre estaban a 42º bajo cero y solo había 5 horas de sol. Además los alemanes perdieron muchos hombres por el camino, y los refuerzos del norte y del sur no llegaron. Por último debemos destacar las enormes dificultades de abastecimiento de los alemanes, así como la reposición de vehículos.

A pesar de todo y tras abandonar la idea de tomar Moscú al menos momentáneamente. Hitler siguió el acoso de las otras dos grandes ciudades, Leningrado al norte y Stalingrado al sur. El resultado, el enorme desgaste que sufrió la Alemania de Hitler, que junto a la recuperación occidental supuso el desastre alemán de 1945.

Más Info: cienciahistorica  lasegundaguerra

Imagenes: commons.wikimedia

Vlad III de Valaquia y otros vampiros muy reales de la historia

Hablar de Drácula es hacerlo de uno de los seres mitológicos más importantes de la historia. Es también evidente que a pesar de estar convencidos de su no existencia, cuanto más se lee sobre el mismo, más real se vuelve.

Además de una forma u otra, este ser misterioso aparece en todas las culturas de la historia, desde el antiguo Egipto, la Grecia Clásica o China. Es indudable, que lo que más llama la atención, durante la historia de este personaje es su inmortalidad, la cual anhelan todas estas culturas referidas. En definitiva escapar de la muerte a través de alimentarse de la sangre de las personas más jóvenes y vigorosas.

Han sido muchos los personajes de la historia, a los cuales se les puede atribuir esta condición de alimentarse de la sangre ajena, en definitiva para conseguir la eterna juventud. Aunque de todos ellos nos quedemos con la figura de Vlad III, un príncipe de Valaquia, que nos fue presentado por dos ilustres personajes.

Bram Stoker.

Escritor nacido en Irlanda en 1847 y fallecido en Londres en el año 1912. Uno de los mejores estudiantes de una de las universidades más prestigiosas del Reino Unido, en concreto la Trinity College de Dublín. Aunque curiosamente se licenció en Matemáticas y Ciencia, ambas muy alejadas de su verdadera vocación la literatura. En su vida escribió más de una decena de obras, pero sin duda la más importante y la que nos atañe fue Drácula. Conviene subrayar que fue escrita tras conocer al húngaro Hermman Bamberger un incasable viajero y gran conocedor de los Cárpatos.

Edición de 1908 del Drácula de Bram Stoker

Esta obra, Drácula, fue escrita en 1897 y en ella nos describía la figura del príncipe de Valaquia. Dicha obra esta considerada por muchos, la mejor novela de terror de la historia.

Francis Ford Coppola.

Uno de los grandes del cine, director, guionista y productor, nacido en Detroit en 1939. Tras una dura infancia por las enfermedades consigue acabar la carrera de cineasta en la más prestigiosa Universidad de los Ángeles.

Si el escritor irlandés nos presentó a Vlad III de Valaquia como el autentico Drácula. Francis Ford Coppola se encargará de ponerle cara y cuerpo, en concreto en la figura de Gary Oldman, en la célebre película de 1992 El Drácula de Bram Stoker. Por cierto galardonada con tres Oscars de la Academia.

¿Quien fue Vlad III de Valaquia?

Debemos situarnos en la ciudad de Sighisoara, una pequeña ciudad de la región histórica de Transilvania. En ella nacía a finales de 1431 un niño que será conocido con el nombre de Vald Draculea. Así mismo era hijo de Vlad II, futuro voivoda de Valaquia y nieto de Mircea el Grande, este último llevó al pequeño Principado de Valaquia a su máximo esplendor a principios de ese siglo XV.

Vlad III el Empalador en un retrato de 1460

Es importante conocer la posición geográfica del Principado de Valaquia. Ya que fue durante esos siglos frontera natural entre los reinos cristianos de Hungría y Moldavia y el todopoderoso Imperio Otomano.  Así mismo debemos recordar que estos últimos, y precisamente durante el reinado de Vlad III, acabará con los restos del Imperio Bizantino, con la toma de Constantinopla. Por lo tanto fue un principado a expensas de los desmanes de los vecinos, que lo intentaban someter como vasallos.

Con solo ocho años fue mandado, como rehén, junto a su hermano a la corte del Sultán Otomano. En ella permaneció nueve años, donde fue instruido como uno más de los pajes al servicio del Sultán. Pero lo peor le estaba reservado a la vuelta, ya que su padre y hermano mayor habían sido asesinados y sus cuerpos ultrajados. El culpable, Juan Hunyadi, el rey húngaro. A partir de ese momento empieza el verdadero baño de sangre, en el cual Vlad III se convertirá en un Drácula de carne y hueso.

Sus víctimas fueron interminables.

Los primeros en caer los comerciantes de las ciudades sajonas de Transilvania. Los cuales se negaron a aceptar las imposiciones aduaneras de Vlad III. Las regiones de Kronstadt y Amlas ardieron y los que se salvaban acababan empalados. Así durante años, se calcula que murieron más de 25.000 personas, de esta época es el tristemente célebre un grabado alemán hecho un siglo después, en el cual se ve al príncipe desayunado entre cadáveres empalados.

Supuesto campo de batalla tras el paso de los ejércitos de Vlad III

Los siguientes de la lista serán los boyardos, nombre por el cual se conoce la nobleza oriental. Estos fueron invitados a un almuerzo con el príncipe, para compartir impresiones sobre cómo conducir el principado. Aunque no debió convencer a nuestro personaje aquella reunión, que terminó con el empalamiento de sus 500 invitados. Con el mismo proceder acabó con gitanos y pobres, a los cuales empalaba tras invitarles a comer en palacio.

Pero sus mayores desmanes venían en las guerras, a Vlad III le daba igual la procedencia. Solo le importaba mantener su principado a salvo de las imposiciones recaudatorias de sus vecinos. Húngaros, búlgaros, alemanes o turcos murieron por el mismo procedimiento, el cruel empalamiento en vivo. Sin ir más lejos en 1462 le llegó una carta al rey de Hungría, en la cual, además del recuento de víctimas, en concreto 23.884, le llegó un saco lleno de diferentes partes de los cuerpos de los empalados.

La muerte de Vlad III y su misterio.

En este apartado se mezclas historias y fabulas. Lo más probable es que su muerte sucediera tras la traición de alguno de sus allegados, y más concretamente en el campo de batalla contra los turcos. También se especula con su decapitación y envió de su cabeza a Constantinopla, sede del sultán Mehmed II.

Monasterio de Snagov, durante gran parte de la historia se especuló que tenia los restos de Vlad III

Pero si hay dudas de su muerte, más de su enterramiento, lo que imprime más fuerza en la leyenda de Drácula. Se ha buscado su sepultura en el monasterio de Snagov, al norte de Bucarest, pero no ha dado resultado satisfactorio. Otro lugar donde se ha buscado es la iglesia del monasterio ortodoxo de Comana, donde en 1970 se encontró durante unas excavaciones arqueológicas un cuerpo sin cabeza.  Las dudas residen en que cuando Vlad III murió, ya se había convertido al catolicismo, por lo tanto es curioso que estuviera en un monasterio ortodoxo. Por último comentar, que buscar… Se ha buscado hasta recientemente en Nápoles, aunque evidentemente de momento sin resultado.

Los otros Dráculas de carne y hueso.

Como ya he comentado en la introducción, la mayor parte de la literatura y la historiografía se centran en la figura de Vlad el Empalador, como el auténtico Drácula de carne y hueso. Pero la historia nos ha presentado otros candidatos.

Gilles de Ray

Nació en 1404 para convertirse en Barón de Rais, además de Par de Francia, cargo exclusivo de los nobles vasallos directos del Rey de Francia. Dicha posición le llevara a participar en la guerra de los Cien Años, donde se dice que luchará al servicio de la libertadora de Francia, Juna de Arco.

Pero tuvo un lado muy oscuro, la historiografía lo retrata como un pervertido sexual y un esquizofrénico, que dedicó 8 años de su vida a cegarse con los más pequeños. En sus castillos de la Bretaña vivió rodeado brujos y adoradores del Diablo. Con la ayuda de estos violó, asesinó y descuartizó a centenares de niños y niñas. Cuando las autoridades consiguieron detenerlo en 1440, y fue acusado de los múltiples crímenes, su respuesta giró en torno al placer sexual que le confería beber la sangre caliente de los niños y niñas que asesinaba. Finalmente murió en la horca y de su historia se hizo eco Charles Perrault, en el cuento de miedo infantil Barba Azul.

Elizabeth Báthory

Conocida como la Condesa Sangrienta. Nació en el seno de una familia de la nobleza de Transilvania, en concreto los Báthory. Para hacernos una idea del poder de la misma, uno de ellos Esteban I Báthory, llegó a ser rey de Polonia a finales del siglo XVI.

Su sangrienta historia comienza cuando a los 15 años toma matrimonio, y es llevada por su marido al castillo de Csejthe. Allí comenzará  los desmanes con sus mismas sirvientas, a las cuales degollaba para bañarse  en su sangre. Pero todo se recrudecerá tras la muerte de su esposo en 1604, cuando la condesa contaba con 44 años. A partir de ese momento al menos 650 jóvenes mujeres son asesinadas para obtener su sangre, aquella que la Condesa utilizaba para obtener la eterna juventud. Sus cuerpos se encontraban enterrados en las inmediaciones del castillo o en los bosques cercanos.

Finalmente en 1611 es juzgada por los horrendos crímenes, la pena impuesta morir en su castillo, en completa soledad y tras las tapias a las que fue sometida. Su muerte tres años después, fue silenciada en Hungría, prohibiéndose hablar sobre ella. Además, su diario donde narraba una por una las muertes, escondido y enmudecido durante más de un siglo.

Peter Kürten.

Pero no todos los Dráculas surgen de castillos medievales. En la historia contemporánea también se encuentran casos similares, como el que nos atañe de Peter Kürten, conocido como el vampiro de Düsseldorf.

Este personaje nació en los alrededores de Colonia en 1883 en el seno de una familia desestructurada. Peter Kürten tuvo que contemplar como su padre alcohólico maltrataba y violaba impunemente a su madre y hermanas. A los ocho años se escapó de casa y con solo nueve cometió sus dos primeros asesinatos, en este caso, dos de sus amigos a los que ahogó en el Rio Rin.

Pero no será hasta 1925 cuando reaparezca en Düsseldorf, para convertirse en el vampiro de esa ciudad de la Renania alemana. Entre ese año y el de su detención en 1930 causo el terror en la ciudad, donde sus conciudadanos vivieron atemorizados por las continuas desapariciones. En especial de niñas de corta edad, que tras asesinarlas ingería su sangre.

Tras su detención confesó haber matado a cerca de 80 mujeres y niñas, aunque curiosamente solo fue acusado de 9 muertes. Fue condenado a la guillotina y su cabeza se expone en un museo de Wisconsin Dells. Los años en los cuales fue perseguido por la policía, se han convertido en un paradigma de cómo se deben afrontar los asesinatos en serie.

Estos son solo algunos ejemplos, donde se puede comprobar aquella frase hecha, de que la realidad siempre supera a la ficción.

Mas info:

Vlad Draculea, el autentico Drácula, Grandes Enigmas de la Humanidad, 2013

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Imágenes: commons.wikimedia

Barcelona 1936, las olimpiadas contra el nazismo.

Creo firmemente que pocos de mi generación, serán capaces de borrar la imagen del arquero Antonio Rebollo aquella cálida tarde del 25 de Julio de 1992. Todos los que nos hallábamos delante de un televisor, nos gustara más o menos el deporte,  sabíamos que la historia de nuestra ciudad cambiaría para siempre. Definitivamente aquellas olimpiadas de Barcelona de 1992, convirtieron a nuestra ciudad, en lo que es hoy; una de las ciudades más envidiadas del mundo.

 

Pero pese a lo que muchos piensen, no fueron las primeras olimpiadas que se prepararon en Barcelona. En concreto el 22 de julio de 1936 estaba previsto que se inauguraran la Olimpiada Popular de Barcelona. La intención era clara, boicotear las olimpiadas nazis de Berlín 1936.

La curiosa elección de Berlín 1936.

Todo comenzó cinco años antes.  En concreto el 31 de Mayo de 1931, el comité Olímpico Internacional designaba a Berlín como organizadora de la XI Olimpiada. Lo más curioso del tema reside en el lugar donde se celebró dicha elección.  En efecto, el congreso para dicha elección se celebró en Barcelona, que para más inri fue la ciudad perdedora en  la carrera por albergar los juegos. Nada hacía presagiar el oscuro futuro que deparaba esta elección. Poco más de un año y medio después, concretamente en enero de 1933, el líder del partido nazi Adolf Hitler subía al poder.

Berlin durante los preparativos

A partir de ese momento se puso en marcha el mecanismo antisemita del líder alemán. El cual también llegó al deporte, los judíos alemanes fueron expulsados de los clubs deportivos, además con la prohibición expresa de entrar en cualquier instalación deportiva.

Este aspecto llevó a los grandes países del mundo a promulgar el boicot a Berlín 1936. Todos ellos encabezados por los EE.UU. Pero en este punto entrará una de las grandes maquinarias del mundo nazi, el aparato propagandístico dirigido por el fiel Joseph Goebbels. Este último sentará las bases para que gran parte de estos países desistiera de dicho boicot. Además de engrandecer la imagen del nazismo como excelente preparadora de eventos públicos.

El germen de Barcelona 1936.

Pero no todos estaban de acuerdo en acudir a Berlín. Los partidos de la izquierda europea, unidos a los judíos expulsados de Alemania, e incluso facciones católicas, sin ir más lejos en EE.UU, serán los encargados de promover la Olimpiada Popular de Barcelona 1936.

 La organización encargada de promoverlos fue la Internacional Deportiva Obrero Socialista. La cual llevaba una serie de años promoviendo otra forma de concebir las competiciones deportivas. Dicha asociación huía del cada vez mayor elitismo en el deporte, además de estar firmemente en contra del olimpismo que como ellos aseguraban estaba al servicio de los nacionalismos. Además sin olvidar que los Juegos Olímpicos habían perdido los valores del Barón de Coubertin de solidaridad y compañerismo.

El sitio elegido, Barcelona, cumplía a la perfección. Por un lado había sido la ciudad que se había quedado sin los juegos. Aunque por otro lado y más importante los gobiernos tanto nacional en manos de la II República Española, como el de la Generalitat de Cataluña estaban a favor del boicot a Berlín, por cierto al final el único país que claramente lo adoptó.

Los preparativos de Barcelona 1936.

En primer lugar había que buscar financiación para el proyecto, a parte de los gobiernos anteriormente referidos de la Generalitat de Cataluña y de II República española, el mayor inversor será el Gobierno francés. Esta colaboración hay que buscarla en la persona del jefe del gobierno del recientemente vencedor de las elecciones francesas.  En concreto el líder del partido popular francés, el judío André Léon Blum, que efectuará el mayor aporte económico a esta Olimpiada Popular de Barcelona.

Cartel oficial de la Olimpiada Popular de Bacelona, imagén de la web, vilaweb.cat

El siguiente punto eran los participantes, el cual resultó un enorme éxito, ya que cerca de 6.000 atletas de diversas disciplinas se inscribieron en el evento. Todos ellos llegados de los 23 países participantes, entre ellos el país organizador España. Pero el que mayor número de atletas aportó fue Francia, unos 1500. Sin olvidar los atletas de EE.UU, Inglaterra, Suiza, Noruega o Argelia entre otros. Todos ellos participarían en  los 16 deportes previstos, entre ellos los más destacados el fútbol, el atletismo, el baloncesto o el Boxeo. Aunque también hubo lugar para otros, que hoy día no son olímpicos, como el ajedrez o la Pelota Vasca.

Algo más sencillo fueron las instalaciones, ya que se aprovechó toda la infraestructura de la Exposición Internacional de Barcelona del año 1929. Entre ella los hoteles para alojar a los atletas y por supuesto el Estadio Olímpico inaugurado ese mismo año por el rey Alfonso XIII

Espectacular panorámica de Barcelona en la inauguración de la Exposición Universal

La Olimpiada Popular se programó para realizarse entre los días 22 y 26 de julio de 1936. Aunque el 18 de Julio ya estaban presentes en la ciudad la mayor parte de los participantes, el motivo los desfiles preparados por la ciudad.  Además de los ensayos de la ceremonia de inauguración que estaba prevista para la tarde del día siguiente, ósea el 19 de julio.

El estallido de la Guerra Civil echó por tierra el evento.

Los ecos del levantamiento militar de Franco el día anterior, llegaron a Cataluña la mañana del 19 de Julio. En concreto a cargo de General Mola que se dispuso a acabar esa misma mañana con el gobierno de la Generalitat de Cataluña. Era evidente que las Olimpiadas no podían empezar, España se abocaba a su más terrible Guerra Civil.

Está comprobado que algunos de los deportistas cambiaron las zapatillas deportivas por las botas militares. En particular entre las filas de la de la Brigada Internacional que se disponía a defender Barcelona. Por la tanto, podemos pensar que fueron consecuentes con sus ideales. En efecto, aquellos que les había llevado a eludir unas Olimpiadas fascistas, y que finalmente les sirvieron para luchar contra la imposición del fascismo en España.

Barcelona 1936 no consiguió su objetivo.

Además de no poderse celebrarse los Juegos en Barcelona, los organizadores sufrieron otro fracaso. En definitiva uno de sus objetivos fue eclipsar los juegos del nazismo de Berlín 1936, lo cual es evidente que no consiguieron.

Jesse Owens la pesadilla de Hitler

Berlín 1936 fue un éxito de participación, la mayoría de los países que promulgaron el boicot acudieron a Berlín, incluido los EE.UU y la Francia que promovió Barcelona 1936. Además supuso un éxito rotundo en lo deportivo de la Alemania nazi, a pesar de la célebre humillación de Jesse Owens. Los anfitriones dominaron el medallero con  89 medallas, por cierto incluida una de plata de Helene Mayer, deportista judía de la modalidad de esgrima.  Por lo tanto hasta este aspecto cuidó el aparato propagandístico dirigido por Goebbels. Evidentemente todo fue cara  a la galería, al día siguiente de las olimpiadas siguió la represión judía por parte del nazismo.

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El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.

En la margen derecha del rio Cinca y sobre una colina, aparece uno de los castillos más impresionantes del norte de España. Su denominación como Castillo Templario de Monzón, no hace completo honor a sus 1200 años de historia, sino a la época donde dicho castillo pudo tener su máximo esplendor.

Pocos castillos mantienen la vigencia e importancia durante prácticamente la totalidad de su historia como el castillo de Monzón. Su origen debemos buscarlo en el siglo IX, cuando el territorio oscense estaba dominado por los musulmanes. De dicha época es la torre del homenaje y de la cual todavía se conserva un ajimez restaurado, como fiel reflejo de sus primeros moradores.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
La restaurada torre musulmana del siglo IX

Pero si por algo es conocido este castillo, es por haber asistido como espectador privilegiado, a algunas de las contiendas principales sucedidas en la Península ibérica. Esto le ha llevado a continuas remodelaciones, hasta conseguir la fisonomía actual.

El castillo de Monzón durante la Reconquista.

Como bien es sabido, la Reconquista cristiana de la Península ibérica terminó en 1492, con la toma de Granada por los Reyes Católicos. Pero cuatro siglos antes, los primeros reyes de la Corona de Aragón, deciden expulsar a los musulmanes de los otrora territorios cristianos al sur de los Pirineos.

En esta reconquista será clave la toma del castillo de Monzón, no en vano suponía cortar las comunicaciones entre dos de las taifas musulmanas más importantes. En concreto la Taifa de Zaragoza en manos de los sucesores del rey Al-Muqtadir, mecenas del Palacio de la Aljafería. Y por otro lado la Taifa de Lérida en manos de la dinastía Banu hud. Además de cortar estas comunicaciones existía la necesidad de controlar el curso medio del río Cinca, uno de los principales caminos desde los Pirineos al centro peninsular.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
La iglesia de San Nicolás construida tras la llegada de los primeros templarios.

Así que el Infante de Aragón, Pedro, y futuro rey como Pedro I, conquistó el castillo en el año 1089. A partir de ese momento y hasta 1143 se puede considerar el periodo de máxima actividad belicosa de la reconquista aragonesa. Durante dicho periodo el castillo irá cambiando de manos continuamente, ya que al menos durante dos periodos, los comprendidos entre 1126-1130 y 1136-1141 estuvo nuevamente bajo dominio musulmán. Finalmente la llegada de los caballeros templarios en 1143 pondrá fin a este primer periodo bélico del castillo.

El asedio contra los templarios.

Concretamente más de 150 años duró el paso de los caballeros templarios por el Castillo de Monzón, y por ende de la nueva Corona de Aragón. Templarios y reyes compartieron durante este periodo la lucha contra el infiel del sur de la Península. Pero a finales del siglo XIII comenzará la decadencia de la Orden del Temple.

En el año 1293 Jacques de Molay fue proclamado Maestre del Temple, el principal cargo del mundo de los templarios. Además ese nombramiento fue dos años después de la perdida de Acre, último reducto cristiano de los conquistados en oriente por los cruzados cristianos. Por lo tanto el sino, por el que nacieron los templarios se había perdido.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
Los símbolos templarios están muy presentes en todo el castillo

Así mismo, esto lo debemos unir a las continuas acusaciones a las que fueron sometidos, desde ritos iniciativos, adoración a ídolos no católicos, o practicar la homosexualidad, aspectos muy alejados de la doctrina cristiana. Todo ello sin olvidar su continuo secretismo y sus enormes acumulaciones de riqueza.

En consecuencia el rey de Francia Felipe IV inicia su persecución, tras lo cual en 1312 la Orden Templaria es disuelta y dos años después Jaques de Molay muere en la hoguera como hereje.

Todos estos hechos los podemos trasladar a la Corona de Aragón. Ya que si al principio el Rey Jaime II desistió de ir contra de ellos, pronto es obligado por las circunstancias a cambiar de parecer. Las tropas de la corona inician los asedios a las plazas templarias, una a una van cayendo las más importantes. La primera en rendirse será Peñiscola, tras ella Cantavieja y Miravet entre otras.

Precisamente en este el momento, el Castillo de Monzón vuelve a ser protagonista, puesto que se convertirá en el abanderado de la defensa de la orden de Temple. En definitiva será el último en capitular, aunque rodeado y en solitario nada pudo hacer contra los ejércitos de la Corona de Aragón. La entrega definitiva se llevará a cabo el 24 de Mayo de 1309.

La remodelación durante la Guerra de Sucesión.

La llegada de la Edad Moderna y las guerras contra los franceses, por parte del monarca español,  Felipe IV en el siglo XVII, llevarán a la pérdida progresiva de interés en el castillo y en la ciudad de Monzón.

Pero un nuevo acontecimiento proporcionará un nuevo cambio de rumbo a la historia del Castillo de Monzón. En concreto la Guerra de Sucesión española, que si comenzó con el siglo XVIII, no será hasta 1705 cuando llegue a España.

Esta llegada de la guerra de Sucesión se producirá con el desembarco del archiduque Carlos en Barcelona, con la intención de hacerse con el control que ejercía en España el rey designado como heredero al trono, Felipe V. Durante este primer periodo en los territorios aragoneses se puede decir que vivieron entres dos aguas. Por un lado condes aragoneses apoyaban a Carlos, mientras otros apoyaban a Felipe V. Conviene subrayar que no será hasta el año 1710, cuando la frontera quede establecida en Lérida, que Felipe V mande convertir el Castillo de Monzón una fortaleza Moderna.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
Garita de vigilancia

Para ello se construían baluartes, se colocaran baterías de cañones y se reforzará toda la muralla exterior para contener los ataque modernos a base de cañonazos. Una de las remodelaciones más curiosas tendrá lugar en la torre del homenaje, precisamente la primera en ser construida durante el periodo musulmán. Esta se trató de recortar la altura de la misma, el propósito era evidente, restar un punto de referencia a la artillería enemiga. Esta remodelación es la que ha conferido al Castillo de Monzón la fisonomía actual, más alejada de los castillos medievales, y más cercana a las fortalezas modernas.

El Castillo de Monzón visto desde sus cinco de sus periodos bélicos.
La nueva puerta de entrada, donde se observan las rendijas para las armas de fuego

La Guerra de Independencia en el Castillo de Monzón.

El levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, contra el gobierno francés de José Bonaparte, es el pistoletazo de salida de la Guerra de Independencia española. Solo un año después las tropas francesas dirigidas por el Mariscal Suchet se hacían con el control del Castillo de Monzón.

Tras 4 años de guerra las tropas española inician el asedio al Castillo de Monzón, este está considerado uno de los mayores ejemplos de resistencia por parte del ejército francés. De la táctica usada por las tropas española, ha quedado constancia en las bases del castillo.

El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.
Las galerías excavadas en piedra.

Varias galerías fueron excavadas, por los soldados españoles, directamente sobre  las rocas  que sustentaban  la zona amurallada del castillo. El propósito era claro, colocar una serie de explosivos que echaran abajo los cimientos del castillo. Algo que no conseguirán entre otros motivos por la resistencia de la montaña. Pero también por el contraataque de los franceses, que excavaron túneles desde los anteriores dormitorios de época templaria, hasta dichas galerías. Todo ello con el firme propósito de abortar el avance de los españoles,mediante la colocación de minas trampa.  Este juego de guerrillas duro más de un año, hasta que el 15 de febrero de 1815 y tras la caída de la ciudad de Lérida, las tropas francesas se ven en la obligación de abandonar el castillo de Monzón.

El castillo de Monzón como escenario de la Guerra Civil española.

Este conflicto no necesita presentación, la guerra sucedida entre 1936 y 1939 tiene su reflejo en la sociedad actual. Aunque sí que es más desconocida la participación del castillo de Monzón en la contienda.

El valle del Cinca fue uno de los sitios más complicados de controlar por la fuerzas del Bando Sublevado. La forma de resistencia fue mediante la elaboración de las denominadas colectividades. En concreto estas estaban formadas por miembros de los partidos republicanos como el PCE, a los que se sumaban los sindicatos pobreros de la CNT y la UGT.

El Castillo de Monzón visto desde cinco de sus periodos bélicos.
La galería excavada en piedra que sirvió como refugio antiaéreo

Para acabar con estas colectividades, aparte de las evidentes detenciones de sus miembros, se inicia una campaña de bombardeos. Es en este punto donde los milicianos deciden utilizar las dependencias del castillo de Monzón con un doble motivo. En concreto como almacén y en segundo lugar como refugio antiaéreo. Para este menester son usadas tanto las galerías subterráneas excavadas un siglo antes por el ejército español, como las dependencias interiores, En concreto una sala también excavada en piedra bajo la antigua iglesia Templaria de San Nicolás. Esta que anteriormente había sido usada como almacén de municiones, caballerizas, e incluso como cárcel, pasará a la historia de la Guerra Civil como refugio antiaéreo de la población de Monzón.

El castillo de Monzón a día de hoy.

Hoy día está catalogado como bien de interés cultural y protegido como monumento nacional. Además se pude visitar de Miércoles a Domingo a un precio de 3€, con los consiguientes descuentos.

Mas información: monzon

Bédeilhac, la cueva prehistórica que protagonizó la 2ª Guerra Mundial.

 

La vertiente norte de la cordillera pirenaica es una enorme muralla compuesta por impresionantes rocas calizas. Su formación tuvo lugar  durante la orogenia alpina, hace 55 millones de años, cuando el choque de las placas africana y europea hizo emerger la cordillera. Tras lo cual, estas rocas fueron sometidas a una gran erosión cárstica, a la que se sumó la erosión superficial de cientos de ríos en su camino al Atlántico. Todo ello ha conformado un paisaje de barrancos, cañones, galerías subterráneas, cavidades y cuevas.

Paisaje típico de la vertiente norte de los Pirineos

Precisamente estas últimas son las que nos ocupan hoy día. Ya que esta constatado que más de un cincuentena de ellas fueron habitadas por el Homo Sapiens tras su llegada a Europa. En concreto a partir del Paleolítico, una de las épocas más frías de nuestro planeta. En Caminando por la historia, ya hemos conocido dos de ellas, estoy hablando de la Cueva de Niaux y sus espectaculares pinturas negras. Y en segundo término la Cueva de Mas d’Azil sin duda una de las más importantes de todos los Pirineos.

El Grabado en placa mas famoso de Bédeilhac, de un joven bisonte

Pero hoy toca hablar de otra de ellas, la cueva de Bédeilha, conocida y estudiada desde el siglo XIX. Pero será precisamente en 1906 cuando Henry Breuil, una vez más, sea quien descubra en su interior pinturas paleolíticas. Tras lo cual, posteriormente fueron datadas como pertenecientes al denominado periodo Magdaleniense, ósea alrededor de hace 15.000 años.  Ahora bien, podríamos catalogar a Bédeilhac como una de tantas cuevas Paleolíticas del Pirineo. Pero lo que la hace especial pasó durante el siglo XX, en concreto durante la 2ª Guerra Mundial.

Una cueva descomunal.

Sin duda es lo primero que salta a la vista. La cueva de Bédeilhac tiene más de un kilómetro de profundidad. Además tiene al menos seis galerías internas donde se han localizados la mayor parte de los restos prehistóricos. Pero lo que más llama la atención, y el motivo que nos atañe, es su espectacular entrada de más de 17 metros de altura y cerca de 50 metros de anchura.

La cueva en una imagen de 2014

Estas descomunales medidas sirvieron para convertirla en un taller de reparaciones durante la 2ª Guerra Mundial, y posiblemente como pista de despegue de los aviones alemanes. Este último aspecto debidamente entrecomillado, ya que la mayoría de estudios se decantan por la falsedad de este último punto.

¿Qué sucedió?

Tras el estallido de la 2ª Guerra Mundial, en el mes de Septiembre de 1939, el gobierno francés decide pasar a la acción. En consecuencia emite una circular donde exige a las industrias, principalmente armamentísticas, su protección ante intentos de sabotaje o destrucción, por parte del rival alemán.

En dicho contexto aparece la figura de Emile Dewoitine, uno de los grandes constructores de aviones franceses. Entre otros, de su taller en Toulouse salía a diario el mejor avión de guerra del ejército francés, me estoy refiriendo al Dewoitine D520.

Dewoitine D 520

Tras desechar la idea de instalarse en la cueva de mas d’Azil.  El empresario de Toulouse decide preparar Bédeilhac para instalar allí su planta de ensamblaje de aviones. Por lo tanto, a finales de 1939 empieza los trabajos de nivelación, y posterior asfaltado de la entrada de la cueva.

En junio de 1940 ya se había habilitado 350 metros, estos sirvieron de cobijo a los primeros aviones que llegaban de Toulouse. Aunque ese mismo mes, todo se detendrá de golpe. El motivo, el armisticio firmado por el Hitler y el Mariscal Pétain, este último el líder del régimen colaboracionista francés. Por cierto y como es conocido,  esta firma se celebró, en el mismo vagón donde tuvo lugar la firma del  armisticio, de la primera Guerra Mundial entre alemanes y franceses. El sitio elegido no fue casualidad, sino la devolución de la humillación que los alemanes habían sufrido en 1918.

A partir de ese momento, la actividad en nuestra protagonista, pasará a un segundo término. Ya que durante la Francia de Vichy, el férreo control alemán imposibilitó su función.

La Wehrmacht toma el control.

El 8 de noviembre de 1942 las tropas aliadas inician la operación Torch. Esta se convierte en un desembarco de tropas aliadas en el norte de África, con la clara intención de acabar con el dominio de Alemania en dicho continente. Además de ser punta de lanza para la ofensiva contra la Italia de Mussolini. La reacción no se hizo esperar, tres días después Alemania finiquitaba los escasos recursos de la Francia de Vichy.

Reparaciones de un avión alemán en Bédeilhac

El peligro para el III Reich era evidente. El control del mediterráneo por parte de los aliados, suponía como ya me he referido, vía libre contra el gran aliado en Europa de la Alemania de Hitler, que no era otra que Italia.

Por dicho motivo la Wehrmacht alemana decide ocupar la cueva de Bédeilhac. Sin duda juega a su favor la estratégica situación. Dicha ocupación se convertirá, en la época más oscura en lo referente a información de esta cueva, durante el periodo de la 2ª Guerra Mundial. Por un lado esta constatada la ocupación de la misma para realizar trabajos de reparación de aviones. Aunque en el aspecto de que sirviera como pista de despegue de aviones alemanes, como ya me referido,  surge la controversia.

Un despegue desde Bédeilhac

Hoy día, la mayoría de historiografía se decanta por que no existió ningún despegue, desde la pista preparada para tal efecto, durante el periodo de la  2ª Guerra Mundial.  A pesar de ello, sigue habiendo las evidentes referencias de testigos que lo aseguran, aunque no se les ha concedido gran credibilidad.

Georges Bonnet si despegó desde Bédeilhac.

En 1972 el piloto de Tarbes, Georges Bonnet, fue invitado a intentar constatar que los despegues y aterrizajes en Bédeilhac eran posibles. De esta manera a los mandos de un Morane Rallye, dicho piloto despegó  y aterrizó en la cueva en varias ocasiones durante ese año. Este hecho lo volvió a repetir  dos años después, en concreto durante el rodaje de un reportaje para la Televisión Francesa, y además con el Morane Rallye  camuflado como un avión de guerra alemán.

El avión de Bennet

Puestos a especular.

Sin ir más lejos, el mítico Stuka alemán, que fue uno de los aviones más utilizados por la Luftwafe alemana durante la 2ª Guerra Mundial. Más concretamente despegando y aterrizando el uno de los portaviones más importantes de Alemania. Me estoy refiriendo al Graf Zeppelin que atesoraba una eslora de 262 metros. Esta medida era muy inferior a los 350 metros acondicionados de la Cueva de Bédeilhac. Por  lo tanto en un principio no parece tan descabellado el tema del despegue de aviones desde Bédeilhac. Por lo que un servidor seguirá buscando evidencias de certeza en este apasionante tema. Aunque poniendo un toque de humor, no me imagino un fallo de cálculo en el aterrizaje.

Por último y pese a todo lo relatado, no valláis a Bedéilhac a preguntar por el avión  de Georges Bonnet expuesto en la entrada. Los guías del complejo lo contemplan, como una anécdota, comparada con la enorme importancia que dicha cueva tiene para la compresión del Paleolítico Superior.

Mas info: grotte-de-bedeilhac

Imágenes: commons.wikimedia   grotte-de-bedeilhac

No le den más vueltas, la muerte de Hitler será de un tiro en la cabeza.

A pesar de la mayor parte de la historiografía mundial da por hecho la muerte de Hitler por suicidio. No es menos cierto, que la falta de los restos humanos del líder nazi han despertado todo tipo de interpretaciones.  Por otro lado destacar, que lo más curioso de la frase que da título a esta entrada, fue escrita por Haffner, cinco años antes del supuesto suicidio de Hitler en su bunker de Berlín.

Antes de entrar en materia, me gustaría explicar algo que me persigue desde que visito los sitios históricos, y no es otra cosa que las sensaciones que a veces estos te despiertan. En concreto esta sucedió durante una de mis visitas a Berlín, en la cual puse mis pies sobre aquel frio e impersonal aparcamiento de tierra. A sabiendas que debajo del cual se encuentran los restos del bunker, donde presuntamente paso sus últimos días Hitler.

la muerte de Hitler será de un tiro en la cabeza
Debajo de este aparcamiento están los restos del bunker de Hitler.

Aunque en un principio aplaudo la decisión de las autoridades berlinesas de cubrirlo bajo toneladas de tierra. Evidentemente con la intención de no convertirlo en un santuario a Hitler. Tuve la extraña sensación que este hecho podía suponer un efecto contrario, ya que algunos se escudan en este hecho, para asegurar que dicha acción está promovida para esconder pruebas de la supervivencia de Hitler.

Estos últimos, se aferran a los supuestos  de una figura como la de Stalin, que perjuraba que Hitler estaba vivo. Obviando que lo más propicio para el régimen comunista, era que el hombre más cruel del mundo, había sido engendrado por el capitalismo. Otros se aferran a la mítica escapada de Martin Bormann por el metro de Berlín, aunque este muriera, ¿porque no pudo escapar Hitler? Sin obviar el manido tema de los dobles de Hitler, y que ha fue visto en Galicia, en la Antártida y por supuesto en el Hotel Edén de Argentina.

El mítico Hotel Edén, fuertemente ligado a un pasado nazi. (foto tomada en 2010)

Todo lo anteriormente comentado del parking de Berlín, volvió a mi cabeza tras leer el estupendo articulo de Jesús García Barcala, La cuestión del cráneo de Hitler,  os animo a leerlo. A modo de resumen decir que el supuesto cráneo del dictador parecía corresponder a una mujer, por lo tanto ser falso.  Tras lo cual, pocos días después,  llegó a mis manos fortuitamente la novena entrega de los Grandes Enigmas de la Humanidad, en ella se describen muchos de los aspectos sobre las sombras de la muerte de Hitler.

En definitiva varios desencadenantes me llevaron a escribir esta entrada. Es evidente que no me mueve el motivo de resolver una de las mayores incógnitas del siglo XX, más que nada, que si no lo han resuelto los grandes expertos imaginaros lo que puede hacer un estudiante de Historia. Pero si de aportar una visión premonitoria, de uno de los periodistas y escritores que mejor conocieron el proceso de nazificación de Alemania.

Sebastian Haffner.

Nació en Berlín en el año 1907, dentro de una familia de clase media que se podía permitir unas mínimas vacaciones. Este aspecto viene a coalición por ser el inicio de su obra biográfica. Ya que precisamente en la vacaciones de 1914 mientras él y su familia estaban de vacaciones estalló la Primera Guerra Mundial. En dicha obra biográfica,  lleva al lector al conocimiento de primera mano del proceso por el cual el nazismo caló en Alemania. Desde unos niños que juegan a la guerra, a la completa humillación de Versalles, o la más cruel de las crisis que se cebó sobre esta nación.

la muerte de Hitler será de un tiro en la cabeza

A pesar de que por algún momento parece justificar el nazismo, nada más lejos de la realidad. Es más, tras conocer los entresijos de la justicia del régimen nazi, decide escapar de Alemania en 1938, considerándose uno más, de las víctimas del nazismo, a pesar de su condición aria.

El lugar elegido para exiliarse, Inglaterra donde se convierte en periodista para The Observer, el periódico de tendencia socialdemócrata. Es en este periodo donde se pierde la pista de su biografía, encontrada por una de sus hijas tras su muerte en 1999 y automáticamente publicada bajo el titulo “Historia de un Alemán”.

Nada más llegar a Inglaterra entre 1939 y 1940 escribe la obra que nos descubre el mismo interior del nazismo. El libro lleva por título; Alemania: Jekyll y Hyde, y como subtitulo un revelador; 1939, el nazismo visto desde dentro.

En este libro Sebastian Haffner nos presenta de primera mano a todos los colaboradores del régimen. También nos radiografía la sociedad alemana, los que están a favor y los que están en contra. Pero además nos acerca a las víctimas, como la familia de su primera novia y de origen judío.

Aunque lo más significativo, para el tema que estamos tratando, es el apartado donde sugiere que Hitler morirá suicidándose.

Si algún día se derrumba el partido, en cinco minutos pondré fin a mi vida con una pistola.

Esta frase de Hitler, que pronunció en 1932, es repetida en varias ocasiones por uno de sus más fieles lugartenientes. En efecto, estoy hablando de Goebbels, por cierto, que extraña coincidencia que se quitara la vida, pocas horas después de que lo hiciera el propio Hitler.

Sebastian Haffner va mucho más allá de la mítica frase: Hitler es Alemania y Alemania es Hitler, pronunciada por el régimen propagandístico del nazismo, en manos de Goebbels. Para el dictador la única importancia de Alemania residía en su partido, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán estaba por encima de todo, tanto de Alemania como de su propia existencia.

Hitler und Schwarz bei der Einweihung des Umbaus des Palais Barlow in der Brienner Straße zum "Braunen Haus", 1930
Una de las múltiples reuniones del Partido Nacionalsocialista de Hitler

Este aspecto se pondrá en evidencia, el día que Hitler pronunció la frase en cuestión. Era en diciembre de 1932, en una reunión con los miembros más importantes del partido. Entre ellos se encontraba Gregor Strasser, conviene subrayar que este era el máximo rival dentro del partido para Hitler y representaba el ala más izquierdista del mismo. Su poder en el partido consistía en haber sido la máxima cabeza visible del mismo durante el encarcelamiento de Hitler.

 Aquel día Kurt von Schleicher, último canciller de la República de Weimar, designó a Gregor Strasser como futuro primer ministro de Prusia. La intención era clara dividir el partido nazi para restarle protagonismo. Cuesta poco imaginar la reacción de Hitler, golpe en la mesa  pronunciamiento de la frase en cuestión y Gregor Strasser de vacaciones y sin ningún cargo en la cartera.

Gregor Stasser, uno de los mayores rivales de Hitler dentro del partido.

Solo dos años después, en la célebre Noche de los Cuchillos Largos, tanto Gregor Strasser, como Kurt von Schleicher morían asesinados de sendos tiros en la nuca.

Para acabar como he comenzado, es evidente que no conocemos la verdad, ya que una minoría se encarga de que las dudas continúen. Pero es evidente que aquel 30 de abril de 1945, la situación del partido nazi, no era la mejor por la que habían pasado, y por lo tanto, si atendemos a Sebastian Haffner,  no le demos más vueltas, la muerte de Hitler como había dejado dicho  fue de un tiro en la cabeza.

Imágenes: commons.wikimedia

Una mirada a la historia más reciente a través de seis canciones de U2

Sí, es evidente, uno de mis grupos favoritos de música son los irlandeses U2, si a eso le combinamos su elegante forma de acércanos hechos de la historia reciente. Ambos elementos  se convierten en un cóctel perfecto; historia y música.

Antes de seguir con el relato de mis canciones de U2 favoritas, debo destacar su continua defensa de la paz que ha llevado a su líder, Bono, a estar propuesto en dos veces al Premio Nobel de la Paz.

Sin más preámbulo, paso a destacar mis canciones favoritas de U2 y su relación con la historia. Aunque por cierto, de lo primero que hay que hablar es del nombre de la mítica banda irlandesa.

U2.

El primero de mayo de 1960 en plena guerra fría, el Lockhead-U2, un avión espía norteamericano sobrevuela el espacio aéreo soviético. A los mandos el piloto norteamericano Francis Gary Powers, y su misión fotografiar las plataformas de lanzamientos de misiles de largo alcance de la URSS. Evidentemente tras varios avisos sin respuesta es abatido por las baterías soviéticas.

El avión espia de los EE.UU, el U2

Este fue uno de los grandes incidentes de la Guerra Fría, pero también un motivo de ridículo por parte de las autoridades  norteamericanas. En concreto tras perjurar que había sido un error del piloto, sin saber que este estaba vivo. A pesar de las numerosas pruebas de los soviéticos, los EE.UU no dieron su brazo a torcer, convirtiéndose en uno de los momentos más duros de la Guerra Fría.

El piloto que fue acusado de espionaje y condenado a 10 años de prisión, se convertirá en uno de los celebres intercambios del Puente de los espías en Potsdam.

Los miembros de la banda adoptaron  dicho nombre de U2, por cierto elegido entre varios. Aunque también es cierto que muchas veces dicen que lo escogieron por ser sinónimos de Tú también, traducción el YOU TOO en la nomenclatura británica.

Mothers of the disappeared.

Entre 1976 y 1983 Argentina sufría una de las dictaduras más severas de su historia.  En concreto bajo el mando del militar Jorge Videla. Durante dicho periodo, la represión militar llevo a la desaparición de más de 30.000 personas.

En este contexto nacerá,  Las Madres de la Plaza de Mayo, una de las asociaciones reivindicativas más importantes de toda Latinoamérica.  Estas se reúnen desde el 30 de abril de 1977 en dicha plaza de Buenos Aires para reivindicar la desaparición de sus hijos.

Aunque esta sea la más significativa de todas, no es menos cierto lamentablemente, que en Latinoamérica existen más asociaciones de este tipo. Sin ir más lejos en Nicaragua y en El Salvador, en este último país las denominadas Comadres recibieron en 1986 la visita de Bono.

Solo uno meses después, el 9 de marzo de 1987, salía al mercado el disco más importante de nuestros protagonistas. Estoy hablando de The Joshua Tree, en donde la última canción está dedicada a todas las madres latinoamericanas que siguen reclamando que les devuelvan a sus hijos.

Bullet de blue sky

Precisamente en el mismo contexto anterior nacerá otra de las canciones de U2. Aunque esta con otro trasfondo bien diferente. Dos países y dos guerras civiles, y ambas durante la década de los años 80. El Salvador y Nicaragua se convirtieron en los últimos focos de la Guerra Fría. Ya que las grandes potencias mundiales pondrán sus intereses económicos en estos dos países centroamericanos.

Aunque la decadencia de la URSS sumida en su Perestroika desde 1985, dejará definitivamente en manos norteamericanas el futuro de estos pequeños países.

Tras la visita de Bono en 1985 e invitado por Amnistía Internacional a El Salvador y Nicaragua, nacerá esta canción. Definitivamente una dura crítica sobre el llamado primer mundo, que sin pudor utiliza a los más pobres para seguir engrandeciéndose. Sin acusar directamente a los EE.UU, sin duda las balas que cruzan el color azul del cielo vienen de América.

Miss Sarajevo.

En 1991 arrancaba unas de las últimas guerras que han sacudido Europa. Me estoy refiriendo a la Guerra de la antigua Yugoslavia, también conocida como guerra de los Balcanes. Uno de sus más duros episodios tuvo lugar durante los cerca de cuatro años que duró el asedio a la capital bosniana de Sarajevo. Dicho asedio corrió  a cargo de las tropas del vecino Serbio.

Durante este largo periodo de tiempo, una historia llamo la atención del mundo, y también la de Bono. En 1993 un grupo de personas decide llevar a cabo la elección de Miss Sarajevo, dicho concurso fue realizado en uno de los muchos subterráneos acondicionados durante el asedio. El resultado dio como vencedora a Inela Nagic, que en el momento de ser coronada apareció junto a sus compañeras,  con un cartel donde se leía: “no dejes que nos maten”. Además de esto último, se realizó un videoclip del evento que dio la vuelta al mundo.

Meses después Bono componía esta canción, la cual solo fue incluida en el recopilatorio de The Best of 1990-2000. Pero fue interpretada en la gira Popmart Tour, llevando el video del concurso de Miss Sarajevo  a todos los rincones del mundo. Por último destacar que Bono tuvo un compañero de excepción a la hora de interpretar este tema, me refiero al gran Luciano Pavarotti.

Sunday Bloody Sunday.

Volvemos atrás en el tiempo hasta el 30 de enero de 1972. Ese día en un barrio católico de la ciudad de Derry, en Irlanda del Norte, es convocada una manifestación. El motivo la protesta a favor de los derechos civiles de una serie de personas, acusadas de pertenecer al ejército republicano de Irlanda del Norte (IRA). Ya que fueron encarceladas sin juicio previo.

La manifestación que contó con más de 15.000 personas se inicio pacíficamente, pero bajo la condición, por parte del ejército del Reino Unido, de que los manifestantes no salieran del perímetro de los barrios Católicos.  A pesar de lo cual un grupo de manifestantes  abandonó la disciplina de la manifestación, y arremetió con piedras contra los soldados británicos. La respuesta del Primer batallón de paracaidistas del Reino Unido fue abrir fuego contra los manifestantes. En consecuencia 13 personas murieron y una más, al cabo de unos meses.

Once años después, el 11 de Marzo de 1983 salió al mercado el álbum War, en el cual su tercera canción fue Sunday Bloody Sunday. Desde ese momento se ha convertido en la canción protesta favorita de los fans del grupo irlandés. Aunque Bono y la banda siempre hayan defendido que es un alegato contra cualquier tipo de violencia, a pesar de lo cual, todos conocemos el origen de esta canción.

En este momento me gustaría hacer un inciso personal. Ya que debo reconocer que espere pacientemente la interpretación de este tema en Londres, durante el concierto que pude presenciar in situ en octubre de 2015. Tras comenzar los inconfundibles primeros acordes del tema, unos ligeros silbidos irrumpieron en el O2 londinense. La respuesta del resto del público no se hizo esperar, y acabo siendo interpretada  al unísono por la gran mayoría, de los miles de asistentes.

City of blinding lights.

Detrás de esta canción hay una de las historias más emotivas de la banda. Ya que en un principio, era una vieja canción que rondaba la cabeza de Bono, desde la primera vez en su vida que piso Londres. Esta última ciudad, para él suponía “la ciudad de las luces brillantes”. Pese a todo la canción seguía en uno de los cajones del artista irlandés, del cual será sacada por uno de los acontecimientos más impactantes del siglo XXI.

Lo sucedido el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York no necesita presentación, sin duda el atentado terrorista más atroz de la historia y que cambió para siempre la seguridad en el mundo. 45 días después del terrible atentado y durante la gira Elevation Tour,  la banda irlandesa llegaba a Nueva York.  El hecho sucedió durante la interpretación del mítico tema Where the streets have no Name. Ya que mientras sonaba dicho tema, no pararon de salir lágrimas de los ojos de los asistentes. Esos ojos brillantes se incluirán en el estribillo de la canción que verá la luz el 6 de junio de 2005.

Pero esta canción, no acaba aquí  su cita con la historia, ya que  el 19 de enero de 2009 el primer presidente de color de los EE.UU, Barack Obama,  era investido. No es difícil adivinar que una de las canciones que se interpretó aquel día fuera esta. Pero además fue una de las principales protagonistas de la campaña electoral del candidato Obama.

One.

Para el final dejo como es habitual el plato fuerte. Sin duda mi canción favorita de U2 y en especial cuando es interpretada a dúo por Bono y Mary J. Blige.

El día 9 de noviembre de 1989 saltaba por los aires el mayor símbolo de la guerra fría, el muro de la vergüenza en Berlín, que separó durante 28 años familias enteras. Con su caída nacía la Alemania unida, y por otro lado el One de U2. En esta canción Bono nos plantea una clara metáfora entre el desamor y la guerra, sin amor nunca habrá paz.

Este tema de U2 se ha convertido en el himno de un mundo unido, y por ende de los derechos humanos. Desde entonces la banda lo interpreta en la mayoría de los conciertos. Por último una apreciación personal sobre este tema, ya que siempre lo he considerado la adaptación al mundo de U2, por parte de Bono, de uno de los temas más míticos de la historia de la música, me refiero el Imagine de John Lennon.

Hasta aquí el repaso a la historia reciente a través de las canciones de U2. A los que por cierto, afortunadamente volveré a reencontrar el próximo día 18 de julio. En su nueva gira mundial con motivo del 30 cumpleaños del su álbum más vendido, The Joshua Tree.

Imágenes: commons.wikimedia

Historia de Menzies, el castillo de Escocia donde se vive como un maharajá.

Encontrar un castillo en Escocia realmente no tiene mucho mérito. Su slogan; “el país de los mil castillos” tiene su razón de ser. Aunque este en concreto, el castillo de Menzies, no es ni de largo uno de los más visitados, ni de los más espectaculares. Pero en cambio sus historias son realmente muy particulares.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Vista del castillo en 2009

El castillo fue levantado sobre las ruinas de uno anterior, por el Clan de los Menzies en el siglo XVI. Su estilo es inconfundible, ya que se trata del clásico estilo arquitectónico de las Highlands escocesas. Habitado desde un principio por dicho Clan, tendrá el honor de recibir durante su historia a célebres y peculiares personajes, además de ser testigo de la historia británica.

Los levantamientos jacobitas.

Antes de nada es necesario conocer quiénes fueron los jacobitas. Su historia comienza en el año 1688, durante la denominada Gloriosa Revolución. Tras la cual se destituyó al rey de Inglaterra Jacobo II, para ser sustituirlo por el favorito del Parlamento británico. En concreto hablo del príncipe protestante holandés, Guillermo de Orange, coronado como Guillermo III.

Jacobo II descendía de la línea de los Estuardo escoceses, por lo tanto, declarados defensores del catolicismo en las islas británicas. Tras ser destituido, nacerá entre los católicos la necesidad de organizarse para luchar. El motivo, restituir la presencia de un católico en la corona de Inglaterra. El nombre de jacobitas evidentemente se adopta del último rey destituido.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Monumento a los jacobitas en Glenfinnan

Los jacobitas se organizaron en la Tierras Altas escocesas, pero además contaron con el apoyo del vecino irlandés. Sin olvidar la ayuda económica de otros países europeos como España, por poner un ejemplo cercano. Realmente nunca llegó a ser una guerra. Durante largos años se dedicaron a lo que podíamos denominar “guerra de guerillas”, con continuos sabotajes y pequeñas batallas. Y realmente los levantamientos en firme fueron tres, el primero en 1715, el segundo en 1719 y el que nos atañe en la historia en 1745.

Carlos Eduardo Estuardo.

Nos encontramos ya ante un nieto de Jacobo II, por cierto, el último jacobita en reclamar el trono de Inglaterra. Además para este levantamiento contó con la ayuda del eterno enemigo de los británicos, el rey francés Luis XV. Con un ejército compuesto por los grandes clanes de Escocia, tomó Edimburgo, y posteriormente llegó a Glasgow el día de navidad de 1745. Durante este periplo utilizará el Castillo de Menzies como base de operaciones.

La batalla de Culluden, según David Morier

Será ese el momento que los jacobitas estén más cerca de cumplir su misión, ya que poco les durará la alegría. Dado que en la Batalla de Culloden el 16 de abril de 1746, el ejército inglés aplastará el último levantamiento jacobita obligando al joven príncipe a abandonar para siempre las islas británicas.

A continuación damos un salto en el tiempo, en concreto un siglo después.

Vivir como un maharajá.

Una frase muy repetida cuando hablamos de alguien que vive con todo lujo de detalles. Ahora bien, su origen está a miles de kilómetros de distancia de nuestro protagonista el Castillo de Menzies. En concreto en la India, dominada desde el siglo XVII por la Compañía Británica de las Indias Orientales. Con la finalidad de explotar sus recursos naturales. Esto será aprovechado por los denominados maharajás o príncipes de la India para acumular todo tipo de riquezas.

Su principal dedicación fue la ostentación y el lujo, vivían en extraordinarias mansiones. Así mismo tenían una obsesión por los collares, brazaletes, gargantillas y en definitiva todo tipo de joyas. Destacar también una tradición que recogieron de los mongoles, en concreto los turbantes con todo tipo de adornos. Por último destacar una curiosa costumbre, los maharajás debían  ser recibidos en la capital Delhi con una salva de 21 cañonazos. Al menos los más importantes.

Dalip Singh el maharajá del castillo de Menzies.

Dalip Singh con 15 años poco antes de su llegada a Escocia

Nuestro personaje en cuestión nació en Lahore, lo que hoy día seria el Punjab de Pakistán,  aunque en el año 1843, cuando nació Dalip Singh pertenecía a uno de los 565 estados principescos de la India, en concreto al Imperio Sikh. Con solo seis años fue nombrado maharajá de dicho Imperio, y dos años después comenzó la guerra contra el Imperio Británico. El resultado la conquista de Inglaterra del Imperio Sikh. A continuación nuestro personaje, y con solo 12 años, recibe una suculenta pensión vitalicia en contraprestación por los territorios perdidos.

Dibujo del castillo en 1829, realizado por John Preston.

Lo primero que hizo fue convertirse al catolicismo y después emigrar hacia el Reino Unido. En consecuencia el mejor lugar para ir será Escocia, por lo cual entre 1855 y 1858 será el morador del Castillo de Menzies. No volvió más a la India, excepto en 1861 en busca de su madre, tras lo cual vivió el resto de su vida en Europa como un autentico maharajá.

El castillo de Menzies en el siglo XX.

Tras su último ilustre personaje el castillo comenzará un continuo declive, incluso durante la Gran Guerra fue utilizado como cuadra del ejercito. Es fácil de imaginar el aspecto que tendría en el año 1957, cuando fue recomprado por el Clan de los Menzies por 300 libras.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Típica boda de Escocia.

Desde ese momento se formó en  la familia Menzies  una Sociedad protectora del castillo.  Las obras de restauración comenzaron en 1971 y fue reabierto al público en 1997. Por lo tanto se puede visitar, pero solo en verano. Por otro lado se puede alquilar para bodas, banquetes o eventos similares por el “módico”  precio de 3.475 libras más un 20% de IVA, ósea alrededor de 5.000€. A pesar de lo cual no se puede pasar la noche en este castillo de Escocia, ya que no está preparado para ello.

Imágenes: commons.wikimedia