El día del Pastor de Huarte-Arakil

Una de las mejores formas de acercarse a la historia, es conocer las costumbres. Aunque hoy día nos podamos sentir un poco saturados en cuanto a los típicos mercado medievales, ya que en muchos casos  son meros focos consumistas,  a pesar de las contadas excepciones. A la misma vez, otros han aprovechado la ocasión para mostrarnos sus más arraigadas costumbres, y de estos sinceramente soy un apasionado. En este caso me dispongo a contar, una de estas fiestas tradicionales que nos acercan a la historia de uno de los oficios más antiguos del mundo.

Durante el último domingo del mes de agosto se celebra en Huarte-Arakil, la fiesta declarada de interés turístico en Navarra, y denominada “Artzai Eguna” Día del Pastor. Con el fin de homenajear a una de las figuras claves en la cultura de esta localidad.

Huarte-Arakil es un pequeño municipio de la Comunidad foral de Navarra. Su población  no llega a los 1000 habitantes, y está localizado a mitad de camino entre Pamplona y Vitoria. Así mismo su extraordinaria situación  entre las sierra de Aralar y Andía-Urbasa, le ha proporcionado unos rasgos geográficos, que han marcado su tradicional forma de vida pastoril desde hace miles de años.

El neolítico en la sierra de Aralar

En otras palabras,  el pastoreo en la sierra de Aralar situada al norte del municipio de Huarte-Arakil, está documentado hace como mínimo unos 5000 años. Conviene subrayar que durante unas excavaciones arqueológicas a principios del siglo XX, por parte del equipo de José Manuel de Barandiarán, se localizaron al menos 44 dólmenes y un menhir. Este hecho junto a la localización cercana de majadas (terrenos preparados para el pastoreo), y muy cercanas a dichos restos megalíticos han llevado a deducir que dicha práctica pudo iniciarse en esta montañas durante el Neolítico.

La Oveja Laxta.

Precisamente desde entonces la oveja laxta se ha convertido en la protagonista del devenir de los pastores de la comarca. En la actualidad  a través de una ganadería mecanizada y actualizada a los tiempos, pero que conserva la tradición del denominado ciclo del pastor. Por el cual estas ovejas pasan el verano, entre mayo y noviembre, en las montañas circundantes. Tras lo cual son bajadas en invierno a las cuadras y naves preparadas para dicho menester. Hay que mencionar además el esquilado de las ovejas en el mes de junio, y la posterior fecundación a finales del verano entre agosto y septiembre.

Finalmente comentar que en la primavera y antes de subir a las montañas, se ordeñan para la producción del queso con denominación de origen Idiazábal. Este último punto lo debemos entrecomillar, ya que hoy día la demanda internacional de este producto artesanal, ha llevado a que  dichos ciclos se deban multiplicar. En otras palabras, se elabora el queso idiazabál durante todo el año.

La fiesta del Pastor, Artzai Eguna.

Como ya he comentado, durante el último domingo del mes de agosto, y desde hace varias décadas se lleva a cabo esta fiesta del Pastor. En ella, a parte de los tradicionales mercados de productos artesanales, se realizan una serie de concursos que son el verdadero motivo de la reunión.

Concurso de perros pastores

El más tradicional de todos los concurso de la fiesta del pastor.  Además el verdadero motor de la fiesta, ya que esta ha nacido en torno a dicho concurso. El primero se realizó en 1969, tras ser aplazado varios años por motivo de un incendio en 1963. Varios pastores navarros introdujeron esta práctica en Huarte-Arakil, tras haber sido invitados a participar en los concursos de perros pastores del Pirineo Catalán, en concreto de la localidad de Ribes de Freser, pionera en este menester.

El concurso en sí consiste en guiar una serie de ovejas a un corral establecido, la unión entre el perro y el pastor es lo más importante. Este último a través de una serie de ordenes guía al perro, que es el que realiza el trabajo de conducción de las ovejas. La labor hoy día de estos concursos es primordial para la conservación de estas razas de perros pastores.

Otros concursos

Existen diferentes concursos de elaboración de productos: por ejemplo el de guisos de carne de oveja. Este en concreto elaborados por las peñas locales, y que a partir de cierta hora lo ofrecen como degustación. Aunque el más importante de todos estos concursos es el de quesos de leche de oveja, donde un jurado profesional decide el ganador anual. Tras lo cual se procede a una subasta pública, donde el precio del queso ganador suele subir a varios miles de euros.

El Concurso de esquileo mecánico.

Sin duda el más espectacular. Teniendo en cuenta la profesionalización de los concursantes llegados de todos los rincones de España e incluso del extranjero. Es interesante comprobar cómo estos profesionales del esquileo mecánico se mueven por toda la geografía es pos de los títulos y el prestigio.

El concurso consiste en ser el más rápido, pero también el mejor esquilador, para lo cual existe un jurado especializado. Es realmente curioso ver como en menos de diez minutos consiguen esquilar perfectamente más de cinco ejemplares.

Sin perder las tradiciones.

Vestidos regionales, bailes tradicionales y un amplio abanico de eventos completan la fiesta. Por ejemplo el intercambio de las ovejas en el centro del pueblo entre los pastores de la Sierra de Aralar y los de la Sierra de Andía.

En este punto me gustaría detenerme en unos peculiares pasacalles, que por cierto no son particulares de esta fiesta, sino una tradición navarra. Se trata de Joaldun; un personaje mítico de origen incierto que baja de las montañas navarras en Carnaval. Ataviado con la típica indumentaria de pastor y provistos de unos enormes cencerros atados a la espalda. Su misión expulsar a los espíritus del invierno y  a través del sonido de los cencerros despertar la primavera.

No quiero acabar sin volver al principio, la historia está escrita por todos, y sin duda en Huarte-Arakil la han escrito sus pastores desde hace miles de años. Por último me despido con una pregunta: ¿Qué sería de nosotros si perdiéramos nuestras tradiciones?

Mis seis mercados navideños favoritos de Berlín.

Los mercados de navidad (Weihnachtsmärkte), es uno de los elementos más típicos de la cultura alemana. Su historia se remonta a la Edad Media, en concreto al siglo XV. El pionero fue el la ciudad de Bremen, o por lo menos, el primero de los que se tiene constancia. Su principal misión fue el recogimiento y asistencia a los más necesitados en épocas tan señaladas. Después de Bremen surgieron otros,  que se distribuyeron por toda Alemania y a partir del siglo XVI se dispersaron por todo el centro y norte de Europa. Hoy en día, hay mercados de navidad por toda la geografía mundial.

¿Qué son los mercados navideños?

Aunque la pregunta suene a obvia, no le es tanto. Los mercados navideños en Alemania son una tradición y por lo tanto parte importante de la historia de ese país. Realmente es así como lo sienten sus ciudadanos, ya que ellos, son mucho más que unos simples mercados tradicionales. Con la escusa de comprar lo necesario para las fechas navideñas, los alemanes se echan a la calle en busca de los artículos más inverosímiles, de los vendedores de figuras navideñas y de todo tipo de prendas para el frío.

Pero ahí no se acaba todo, cientos de puestos de diferentes comidas, postres de todo tipo y bebidas. Todo ello convierte a estos mercados navideños en el punto de encuentro de los ciudadanos alemanes, la escusa perfecta para pasar las largas y frías tardes de invierno en compañía de familiares, amigos y vecinos. En definitiva para beber, comer, cantar o escuchar villancicos.

De todo lo visto me quedo con dos tradiciones muy arraigadas. En primer lugar beber el vino caliente , su famoso Glühwein, que si al principio nos puede parecer raro, pronto te acostumbras a su sabor y a sus cualidades térmicas.

vino

La otra sería ir a comprar a la célebre tienda Käthe Wohlfahrt Aunque en este caso, como queráis llenar el árbol de navidad de productos de la misma, os podéis dejar la mitad del presupuesto del viaje. Pero sin duda es imprescindible entrar en ellas, para conocer la mayor variedad de adornos navideños que podáis imaginar. Por cierto, no están en todos los mercados, pero luego os cuento donde los podéis encontrarlas en Berlín.

tenda

¿Por qué Berlín?

Simplemente  por que hay donde elegir.  Nada más y nada menos que entre 50 y 60 mercados navideños se dan cita en la capital alemana durante el denominado mes de adviento. Este último es el nombre que reciben en el calendario católico  los 4 domingos antes de navidad. Como todos estos mercados son complicados de ver en pocos días, aquí os presento mi selección personal.

1. Mercado de Navidad de Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskiercheiglesia-william

Para llegar; estación de metro de ZOOLOGISCHER GARTEN, a la cual llegan varias lineas, como la U2, U9, S5, S7 e incluso trenes regionales.

Para mí el más genuino de los mercados de Navidad de Berlín, además como se suele decir en “un marco incomparable”. Esta situado junto a iglesia kaiser-wilhelm, una iglesia medio en ruinas, tras las Segunda Guerra Mundial. Este es uno de los privilegiados mercados navideños que cuentan con una sucursal de la tienda, Käthe Wohlfahrt. Además en él, podemos disfrutar de puestos tradicionales, casetas para comer y beber y un pequeño escenario con las interpretaciones navideñas. También destacar que es de los más tranquilos de visitar. Otro consejo sería mirar la agenda de la Iglesia nueva, “la polvera”, donde casi a diario realizan conciertos de música clásica.

Como podéis comprobar la fecha de publicación de este articulo es solo cuatro días antes del terrible atentado de Berlín, del 19 de diciembre de 2016, fue en este mercado exactamente. Os confieso que la primera foto, en la que aparezco bebiendo un vino caliente, fue exactamente el lugar donde empotraron el camión. Que impotencia más grande…

2. Mercado de Navidad de Spandau

spandau-2

Para llegar; dos estaciones de metro; ALTSTADT SPANDAU en la línea U7 y RATHAUS SPANDAU en la línea S5 y también varios trenes regionales.

El más grande de Berlín, hasta 400 paradas en los fines de semana. En él si que encontraréis de todo, puestos de bebida y comida y cientos de tiendas de los más diversos productos. Suelen colocar zonas temáticas, como por ejemplo una feria medieval dentro del mismo mercado. Suele estar bastante abarrotado, pero es agradable para pasear por él. Un consejo entrar por una de las estaciones de metro y salir por la otra.

3. Mercado de Navidad de Alexanderplatz

alexander-platz

Junto a la estación de metro de metro de ALEXANDERPLATZ a la que también llegan diferentes líneas; S5, S7, U2, U5, U8. Además de los trenes regionales.

De este destacar que podéis encontrar otra de las sucursales de la tienda de Käthe Wohlfahrt.  Además de tener su pequeña pista de patinaje, y evidentemente, una de las imágenes más típicas de Berlín con la Torre de Televisión de fondo para las fotografías. Sin olvidar que contiene una de las mayores ferias de atracciones al lado mismo del mercado navideño.

4. Mercado de Navidad frente al ayuntamiento rojo de Berlín

ayuntamiento-rojo

 

 

Uno de los más cercanos al anterior, por lo que se puede llegar en un rápido paseo desde Alexanderplatz.

También de los más pequeños, pero sin duda el preferido para las familias con niños pequeños. Una gran noria lo corona, además de un precioso carrusel y una singular pista de patinaje en torno a la Fuente de Neptuno. Por lo demás no faltan las tradicionales tiendas de objetos navideños, comidas, postres y los puestos de venta de Glühwein. 

5. Mercado de Navidad de Gendarmenmarkt

gendarmenmarket

La estación de metro más cercana FRANZÖSISCHE STRABE en línea U6, otra forma de llegar sería desde una de las estaciones principales de Berlín, FRIEDRICHSTRABE, con numerosas lineas de metro S1, S2, S5, S7 y U6, así como diferentes trenes regionales, desde la cual se baja por la calle del mismo nombre en un paseo de 15 minutos, contemplando las tiendas más prohibitivas de Berlín.

El único de los visitados que cobra entrada, aunque simbólica de 1€.  Pero aún así el más multitudinario. También dispone de la tienda Käthe Wohlfahrt, pero sin duda de todos los que fuí, el más complicado de ver, debido a la gran cantidad de gente que había. Su cercanía a la zona de tiendas más caras de Berlín, sin duda lo convierten  también el más glamuroso, en especial una de las galerías donde artistas de toda Europa, venden sus productos exclusivos a veces a precios desorbitados. Para los bolsillos normales, hay que quedarse con el magnifico entorno y las diferentes actuaciones en el escenario al pie de las escaleras del Konzerthaus (sala de conciertos de Berlín). Sin olvidar que nos hallamos en la plaza más bonita de Berlín.

6. El mundo de invierno en la Potsdamer Plat.

potsdamer

Junto a la estación de metro del mismo nombre, POSTDAMER PLATZ,  líneas S1, S2 y U2, además de los consabidos  trenes regionales.

Sinceramente el más decepcionante de todos, en torno a los altos edificios que hoy día pueblan una de las plazas más simbólicas de la historia berlinesa.  A pesar de contar con una pista para trineos, o más bien una rampa para deslizarse con neumáticos hinchados, y una pista de patinaje sobre hielo de más de 500 m2.  No le faltan los puestos de comida, bebida y múltiples tiendas de complementos navideños, pero en un pobre entorno que no invita a la tradición navideña.

Conclusión:

Hasta aquí llega mi relato, he podido visitar otros como el del Palacio de Charlotteburg (que no aconsejo, por la lejanía al transporte público y ser un poco más de lo mismo). aAunque igualmente puedes pasar en él una estupenda tarde y por último el mercado navideño de Potsdam (alejado de Berlín, pero en el precioso Barrio Holandés).

Todos tienen su encanto, pero me quedo con el primero de la lista y sobre todo haciendo caso a una de mis frases favoritas, donde fueres haz lo que vieres pasear, comprar, probarlo todo y no olvidéis entrar en calor con el Glühwein.