Seis lugares Patrimonio de la Humanidad en Siria, que pueden desaparecer.

En el verano de 2011 estallaba en Siria una de la guerras más violentas del siglo XXI, se puede decir que fue el resultado de uno de los últimos coletazos de la denominada primavera árabe. Esta, en forma de protestas se expandió como un reguero de pólvora por todos los países árabes en manos de dictadores. Si bien es cierto, que en algunos países el resultado de las mismas ocasionó algunas mejoras en cuanto a la democratización, aspecto este todavía por concretar, en otros se convirtieron en cruentas guerras civiles.

Como el caso que nos atañe, la Siria de Bashar el Asad. El dictador siriano que respondió  a la revolución de su pueblo, mandado a las fuerzas de seguridad con una violencia inusitada, provocando gran cantidad de muertos, que llevaron a la inevitable guerra civil. El resultado de estos cerca de siete años de guerra son cientos de miles de muertos, y millones de desplazados. Pero además el peligro de perder uno de los más ricos patrimonios culturales del mundo, con el hecho que conlleva la máxima de que; Los pueblos que pierden su historia están abocados a su desaparición.

Alepo, la ciudad más castigada en una imagen anterior a 2011

En Caminando por la historia somos unos apasionados de conocer aquellos lugares que de una forma u otra han cambiado la historia.  A través del recuerdo de estos seis lugares Patrimonio de la Humanidad en peligro, queremos poner nuestro pequeño granito de arena en pedir su protección. Con el sano egoísmo de poderlos conocer algún día con un mínimo de conservación posible, algo que desgraciadamente se sigue complicando día a día.

1. Sitio de Palmira, (desde 1980)

No podíamos comenzar con otro lugar, ya que desgraciadamente, sus imágenes han inundado en estos años los espacios informativos de medio mundo, en forma de denuncia por su continua destrucción.

La ciudad de Palmira, situada geográficamente en el centro de país,  tiene más de 3000 años de historia, desde ese momento ya era uno de los oasis más frecuentados del desierto de Siria, por los caravaneros que recorrían Oriente Próximo. Así cuando llegaron los romanos en el siglo I de nuestra era, la convirtieron en una de las ciudades comerciales más importantes de la provincia romana de Siria. Gran parte del comercio entre la India, China y la capital del Imperio pasaban por este lugar.

Teatro romano de Palmira

 

Este fue el motivo principal de crecimiento de Palmira. Su decumanus tenía más de un kilómetro de longitud, con un recorrido adornado de columnas. Además de contar con los clásicos edificios de la cultura romana, como el foro, el teatro y diversos templos. Entre ellos destaca uno consagrado al dios Baal, este hecho nos remite a significar el alto grado de integración cultural del Imperio romano en Oriente Próximo.

2. La antigua ciudad amurallada de Alepo, (desde 1986)

La ciudad de Alepo la encontramos al norte del país, prácticamente haciendo frontera con Turquía. Antes de comenzar la guerra pasaba por ser la ciudad con más habitantes del país con más de dos millones de personas. Hoy sin lugar a dudas es la más castigada por la contienda.

Pocas ciudades del mundo pueden presumir de haber conocido tan ricas culturas. Por Alepo han desfilado los hititas, asirios, griegos, romanos o bizantinos, y desde el siglo VII las diferentes dinastías islámicas, de los Omeyas, Ayubíes o Mamelucos entre otros. Situada como Palmira en un cruce de caminos, donde concurrían las diferentes rutas entre Oriente y Occidente.

Entrad a la ciudadela medieval de Alepo.

La Ciudadela de Alepo se eleva por encima del resto, en el centro de la ciudad totalmente amurallada. En su interior mezquitas, madrazas y otros restos de las culturas anteriores conforman, o conformaban uno de los centros históricos más importantes de Oriente Próximo. Fuera de la misma se encuentra la Gran Mezquita también Patrimonio de la Humanidad, construida en el siglo XII.

3. El Crac de los Caballeros y la fortaleza de Saladino, (desde 2006)

Dominando la costa mediterránea, y separados por algo más de 150 kilómetros, encontramos estos dos castillos. Podemos considerar que ambos reflejan el rico pasado de Siria en lo referente al intercambio de culturas, además de evocar el pasado medieval y el recuerdo de las cruzadas.

El Crac de los caballeros

El Crac de los caballeros fue erigido a partir del año 1142 por la Orden Hospitalaria de San Juan, para convertirse en el refugio de los cruzados cristianos, hasta la toma del mismo en el año 1271 por los musulmanes.  Por lo que respecta a la fortaleza de  Saladino, su construcción se remonta al siglo X, cuando todavía pertenecía la zona  al Imperio Bizantino. Tras la conquista musulmana será remodelado y adaptado a la dinastía Ayubíes, para convertirse en refugio de Saladino, el gran líder de dicha dinastía en su lucha contra los cruzados cristianos.

La fortaleza de Saladino

Ambos son un fenomenal ejemplo de construcciones defensivas medievales, enclavados en zonas elevadas para el control del territorio. Pero el Crac de los Caballeros se lleva los elogios más importantes, al estar considerado el castillo medieval por excelencia, especialmente en el contexto de las órdenes militares cristianas.

4. La antigua ciudad de Bosra, (desde 1980)

Bosra en la actualidad es una pequeña ciudad de menos de 20.000 habitantes, situada al sur de Damasco muy cerca de la frontera jordana. Pese a su pequeño tamaño, en comparación con las grandes capitales, su legado histórico es de los más impresionantes del país.

Su historia comenzó al menos hace 3.400 años, cuando su nombre ya aparecía en las célebres tablillas de Tell el-Amarna, estas se trataban de la correspondencia del gigante egipcio con las diferentes culturas orientales. Siglos después se convirtió en una de las principales ciudades del reino nabateo, hasta la conquista de Trajano en el año 106 dC. Su época romana de mayor esplendor llegará con Septimio Severo que la convierte en Colonia y capital de la provincia romana de Arabia. Tras estos, bizantinos y omeyas la siguieron embelleciendo.

Una de los teatros romanos mejor conservados del mundo.

Antes del inicio de la guerra de Siria, pasaba por ser un lugar de respeto entre las culturas, manteniéndose prácticamente como hace más de 2.000 años. Se puede encontrar desde uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo, a una catedral cristiana de la época bizantina. Además de las más antiguas construcciones del islam, como son una mezquita y una de las madrazas más importantes de esta cultura, se dice que Mahoma pasó por allí.

5. Las antiguas aldeas del Norte de Siria, (desde 2011).

El siguiente destino lo encontramos al noroeste de la ciudad de Alepo, se trata de los restos de al menos 40 pequeñas aldeas que fueron habitadas entre el siglo I-VII dC. Su enorme importancia reside en ser uno de los lugares donde mejor se puede comprender el paso de la Antigüedad tardía al Imperio Bizantino. Ya que fueron abandonadas progresivamente desde el siglo VIII con la llegada del Islam.

En realidad se trataba de aldeas dedicadas a la agricultura, por lo que los expertos consideran que es uno de los lugares más excepcionales del mundo para el estudio de las comunidades rurales de la alta Edad Media. Su ausencia prácticamente total de ocupación humana durante más de mil años, ha permitido un estado de conservación excelente a la llegada del siglo XX.

La iglesia de San Simón Estilita.

Los edificios que allí se encontraban en el año 2011, iban desde templos paganos a iglesias cristinas, pasando por todo tipo de edificios dedicados a la labor del campo, como establos, graneros, talleres artesanales o viviendas diseminadas. Además en los centros de las pequeñas aldeas existían los diferentes edificios públicos de la administración local, así como baños de tradición romana. Si nos tuviéramos que quedar con  un edificio, este sería la Iglesia de San Simón Estilita, una de las iglesias cristianas más antiguas del mundo, ya que fue construida en el siglo V. Además está considerado un claro precedente del arte bizantino, e incluso del románico europeo.

6. La ciudad vieja de Damasco, (desde 1979).

Dejamos para el final la capital de Siria. La ciudad de Damasco es un verdadero cruce de caminos entre Asia y África. Fundada hace más de 4.000 años en un lugar habitando desde el año 8.000 aC. Ambos datos la convierten en uno de los lugares habitados continuamente más antiguos del mundo.

Uno de los momentos de mayor esplendor en la Edad Antigua le llegará sobre el año 1000 aC. Cuando el pueblo nómada de los arameos la utilice para comenzar a sendentarizarse, tras ellos griegos, romanos y bizantinos la convirtieron en una de las ciudades más bellas de Oriente Próximo. Pero será con la llegada del Califato Omeya, cuando se convierta en el ejemplo arquitectónico a seguir por el resto de ciudades islámicas.

A principios del siglo XXI, la ciudad de Damasco contaba con alrededor de 125 monumentos de las diferentes culturas que la han habitado. Aunque la mayor parte sean islámicos  también los podemos encontrar romanos y bizantinos. Sin duda destaca por encima de todos la Mezquita de los Omeya, construida a principios del siglo VIII sobre restos de edificios de culto de las tres culturas anteriores, es decir arameos, romanos y bizantinos.

La mezquita de los Omeya

Tras esta exposición solo nos queda esperar y desear que la terrible guerra civil en Siria acabe lo antes posible. En primer lugar para que no se lleve una sola vida más por delante, y en segundo término para disfrutar algún día de lo que puede ofrecer este maravilloso país a los apasionados de la historia.

Más info: whc.unesco

La importancia del árbol de la vida en el mundo de los celtas.

No han pasado todavía dos meses desde que se apagaron los últimos rescoldos  de los incendios que asolaron Galicia, Portugal y Asturias. Supongo que las autoridades habrán pasado sus pertinentes balances del desastre, sin ir más lejos solo en Galicia parece ser que ardieron más de 35.000 ha. Aunque evidentemente lo peor fueron las más de cien víctimas mortales en Portugal, a las que habría que sumar cuatro en Galicia. No podemos olvidar el desastre que supone la pérdida de todos los recuerdos acumulados en una vida, y que aquellos días se llevó el fuego.

Una imagen que cada vez, por desgracia, se repite más en nuestros bosques.

Pero todos debemos pasar nuestro balance particular, para intentar aportar un mínimo grano de arena para que esto no vuelva a suceder. Los que nos gusta la historia, solemos buscar en ella la solución a los problemas más recientes, por ese motivo me gustaría que todos por un rato nos trasladáramos al pasado común que tuvieron estos tres espacios geográficos actuales.

El mundo de los celtas.

Antes de la llegada de los romanos a la Península Ibérica, lusitanos (como se conocían a los pueblos del norte de Portugal), galaicos y astures estaban encuadrados entre los denominados pueblos celtas. Entre  ellos a pesar de encontrar algunas diferencias, también se hallaban muchas cosas en común, sin ir más lejos, su religión politeísta. Esta giraba en torno a diferentes divinidades como las protectoras o las guerreras, ambas muy acorde con la forma de vida celta, pero especialmente adoraban la naturaleza.  En este apartado en particular toma un protagonismo especial el árbol celta de la vida, ese que hoy día se quema impunemente olvidando la remota tradición de estos pueblos.

Representación del árbol celta de la vida

Los druidas celtas y el árbol de la vida.

La imagen del druida gira en torno a la leyenda, pero también a las fuentes escritas. En concreto hablaron de esta figura Plinio y especialmente Julio César en sus célebres relatos de la Guerra de la Galias. Ambos presentan al druida como el dirigente religioso de la comunidad, una especie de guía moral de la misma.

Algo que denota plenamente la importancia del árbol en la comunidad celta, lo encontramos en el mismo nombre de dicho dirigente.  Sobre la traducción de la palabra “druida”, podemos encontrar diversas versiones entre ellas; “sacerdote de las encinas” o bien “el que lee los robles”. Como podemos observar que ambas denotan la importancia del árbol. Además la principal función del druida se basaba en adivinar el futuro de los fieles, a los cuales ya fueran niño o niña, asignaban al nacer un árbol para acometer el estudio de su futuro. Por si faltaba algún elemento, la posterior representación del druida suele incorporar una vara de avellano como atuendo del sacerdote celta.

El druida y su inseparable vara de avellano.

Las atribuciones del árbol celta de la vida

Los celtas atribuían a su árbol de la vida diferentes virtudes. Para comenzar significaba el paso del tiempo, solo hacía falta observarlo para saber que tras la caída de sus hojas llegaban las frías nieves, y que estas últimas tras  deshacerse servían para regar el árbol y así pudiera volver a renacer.

Pero la parte más importarte podemos decir que era su cualidad como fuente de vida. Tanto material ya que le proporcionaba la leña para calentarse y la sombra en los crudos veranos. Sin olvidar el alimento, ya fuera a través de sus frutos, o bien dado cobijo a los pájaros, uno de sus principales aportes calóricos de los celtas. Pero también espiritual, en definitiva no había nada ni nadie que tuviera en su ser los cuatro elementos de la vida. El agua a modo de savia que recorre su tronco, la tierra que cubre sus raíces, el aire que alimenta sus hojas y el fuego que proporciona el frote de sus ramas.

Toda la historiografía ha representado a los celtas en torno a un árbol, en esta imagén del siglo XVII, una serie de cristianos intentan su conversión

También debemos destacar la posición del árbol como el eje vertebrador del camino, que los hombres debían efectuar en la tierra. Desde su nacimiento, que los celtas lo comparar con las raíces del mismo, a su muerte y elevación al cielo a través de su copa. En definitiva era poseedor de la relación entre el cielo y la tierra.

Todas las anteriores atribuciones las podemos considerar comunes en las distintas clases de árboles, pero para los celtas, cada una de estas poseía unos determinados atributos. Al roble le asignaban la fuerza y la dureza, que proporcionaba seguridad y confort a la comunidad, e incluso ejercía como sanador de las enfermedades con solo ponerse bajo su cobijo. Mientras, el aliso poseía la facultad de conexión con el más allá, de ahí que su madera era utilizada para la confección de instrumentos musicales, para atraer a los espíritus.

Así mismo a  dos clases de arboles se les asignaba la posesión de la sabiduría, al manzano y al acebo, aunque con una salvedad, ya que al primero de ellos se le atribuía el don de la feminidad, mientras al acebo el de la masculinidad. Para el final dejamos al avellano, protector ante las energías negativas, gracias a sus poderes mágicos, no en vano los druidas así como los viajeros lo llevaban en la mano para su protección.

El “horóscopo” celta se basaba en los árboles.

Para conseguir acércanos con mayor fidelidad a la tradición celta, debemos abandonar la península ibérica y dirigirnos a la verde Irlanda. En realidad el único de los espacios geográficos, en el cual la trasmisión oral funcionó para la difusión de conocimientos celtas. Sería mediante los monjes altomedievales irlandeses que contaron con la complicidad de abades, obispos y el pueblo, para la recopilación de la literatura y poesía oral celta.

Un roble, el árbol sagrado por excelencia del mundo celta, además representa a los nacidos en agosto.

Una de ellas nos revela un punto que podemos entroncar con la anterior afirmación,  de que los druidas asignaban un árbol al nacer para conocer el futuro del recién nacido. En definitiva estamos hablando de una especie de “signo del zodiaco”, como se conoce en la actualidad y desde la antigua Grecia. Si estos últimos se basaban en los astros para predecir el futuro, como hemos dicho los celtas se basaban en los árboles. Por lo tanto si alguien le interesa, paso a relatar el signo zodiacal mediante la asignación de parejas: enero-serval, febrero-sauce, marzo-manzano, abril-álamo, mayo-avellano, junio-ciprés, julio-pino, agosto-roble, septiembre-cedro, octubre-higuera, noviembre-abedul, diciembre-melocotonero.

A modo de concusión.

En pocas palabras, podíamos llenar cientos de líneas más, para conectar el pasado celta de Galicia, norte de Portugal y Asturias con el árbol de la vida. Ese mismo que se arrasó durante los últimos incendios en octubre de 2017. Aunque me temo que desgraciadamente se volverán a repetir, ya que ciertas cifras son realmente alarmantes.

Según datos de ecologistas en acción, el 70.26% de los incendios del noroeste peninsular son provocados, cifra que se me antoja incluso corta. Mientras en el mediterráneo esta cifra se reduce considerablemente hasta el 31,4 %, aunque no deje de ser una barbaridad. Analizar las causas de estas cifras no parecen ser muy complicadas, a parte de algunos locos, que como dicen en Galicia, “haberlos, haylos”,  dos son las principales.

La primera de ellas la “Ley de Bosques” de 2015 aprobada por el PP y que dejó la recalificación de los bosques quemados en manos de las comunidades autónomas, aunque estas últimas insistan una y otra vez que no la harán servir. En segundo término una que posiblemente sea aún más perjudicial y difícil de solucionar, ya que estamos hablando del sustento de muchas familias. Leer en los múltiples periódicos tanto digitales como en papel, las continuas protestas por los precios de la madera, y de la conveniencia de plantar un árbol y otro, denotan una gran preocupación por un bosque convertido en un puro negocio.

Es evidente, y me temo que con este artículo no se va a solucionar nada, pero me daré por satisfecho si llega a uno solo de los responsables, de que el árbol celta de la vida pueda ser protegido, como hace miles de años hacían nuestros antepasados.

Mas info: El mágico mundo de los celtas, Viviana Campos, Ed. Grijalbo, 2003

Imágenes: commons.wikimedia  pixabay

Atrapados entre nacionalismos, si Confucio levantara la cabeza…

Es totalmente necesario comenzar este pequeño artículo recordando que esto no es un blog de política, aquí lo que se cuenta es la historia. Aunque ello no sea óbice para inhibirse de la política más reciente, más que nada que a día de hoy, os aseguro que no es nada fácil olvidarse de ella, viviendo en el centro geográfico de Cataluña. Sin embargo, estaréis de acuerdo conmigo, que la mejor manera de comprender el presente es estudiar el pasado. Aún y así, os aseguro que lo que sucede entre los dos nacionalismos, en que muchos ciudadanos nos sentimos atrapados, no lo arregla ni el mismísimo Confucio.

¿Quién es Confucio?

Conocemos del mismo gracias a la tradición china, ósea lo que se han contando los unos a los otros. Según estos, Confucio nació en el año 551 aC. conforme a nuestro calendario. Además como suele contar la historiografía fue una de las épocas más convulsas de China, ya que los antiguos reyes de la dinastía Zhou apenas contaban como meros comparsas. Mientras, todo el noroeste de China se había convertido en un puzle fragmentado de pequeños estados, que luchaban continuamente por aumentar sus dominios.

Pues bien, en este contexto, Confucio dedicó gran parte de su vida a estudiar cómo se debía gobernar. Dichos estudios le llevaron a observar como los reyezuelos, de los cada vez más pequeños estados, se rodeaban de los nobles y de los consejeros más despiadados para imponerse a sus rivales. Tras lo cual decidió recorrer gran parte del país, buscando que alguien le ofreciera un empleo dentro de estos gobiernos estatales. Para su sorpresa nadie le ofreció dicho empleo y tras doce años de peregrinaje decidió volver a Lu, su estado natal. Allí decidió que el resto de su vida la pasaría enseñando como se debía gobernar. Por cierto pronto descubriremos la causa de que nadie le ofreciera un empleo.

La cultura china todavía lo tiene presente en sus aulas

La filosofía de Confucio.

Como hemos dicho Confucio dedicó gran parte de su vida a estudiar. Su modelo fueron los antiguos reyes de la dinastía Zhou, aquellos que habían ido perdiendo progresivamente el poder en manos de los pequeños reyes. Como el mismo transmitió a sus alumnos, su saber no era propio, ya que el simplemente se había dedicado a sintetizar y juntar todas las enseñanzas previamente recibidas. Con la única intención de  plasmarlas en sus célebres Analectas, estas últimas era la versión escrita de las charlas a sus seguidores. Confucio era consciente del trabajo que debía realizar, sabía perfectamente que la época de guerras por la que acababan de pasar habían sumido a la población en un exacerbado escepticismo. Así mismo era consciente del desorden de la sociedad china, junto a la total ausencia de modelos morales.

En este punto nos preguntaremos, ¿que decían las Analectas de Confucio?, la respuesta es que eran realmente muy sencillas.

Los gobernantes según Confucio.

Para Confucio los gobernantes solo podían ser grandes si se regían por  la moralidad y llevaban una vida ejemplar. No en vano debían ser el ejemplo a seguir por todos sus ciudadanos. Las verdaderas virtudes de un buen gobernante debían ser la tolerancia, la bondad, la benevolencia y el amor al prójimo. Además debían dejar que sus súbditos imitaran el ejemplo de sus dirigentes, así  como los hijos imitan a sus padres. Además una de las principales obligaciones de los gobernantes debía ser la protección integral de sus inferiores. Es evidente que tras leer este párrafo pensareis como yo, que posiblemente llevamos  muchos siglos perdiendo las enseñanzas de Confucio.

Como ya hemos dicho el saber de Confucio provenía de sus predecesores, y esta, que era una virtud de la humanidad, se tenía que transmitir de generación en generación. Asimismo junto a la benevolencia, la lealtad, el respeto y la reprocidad.

Las máximas confucianas.

Confucio a parte de decirnos como debía ser el buen gobernante, nos dejo una gran cantidad de frases que debían ser de obligado cumplimiento para ser un buen dirigente. En este punto podemos preguntarnos:   ¿vemos alguna de ellas en nuestros políticos actuales?

  1. Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo, cuando veas un malo reflexiona.
  2. Leer sin pensar es una ocupación inútil.
  3. El gobernante deber ser lento en sus palabras y rápido en sus hechos.
  4. El orgullo debe pertenecer siempre a los hombres inferiores, nunca jamás a sus dirigentes.
  5. Exígete a ti mismo mucho más que a los demás, solo así evitaras disgustos.
  6. Aprende del pasado para construir el futuro.

Son muchas más pero me da la sensación de que estaré “clamando al cielo”, si quiero que nuestros políticos se hagan eco de estas máximas confucianas.

Reconozco que esta es dura, pero posiblemente la más acertada en el problema actual.

A modo de conclusión.

Tras leer esto, muchos pensaréis que es una soberana tontería comparar la actualidad, con los pensamientos de un hombre que “posiblemente” vivió hace 2500 años y encima en China. Es evidente que la vida de hoy, en aspectos como la economía, la política, la tecnología, la cultura, la enseñanza, y así un amplísimo etcétera, no tienen absolutamente nada que ver con la vida que le tocó vivir a Confucio. Aunque especialmente la primera de ellas, la economía, que hoy lo invade todo y que está muy por encima de la política, en mi opinión lamentablemente.

Aún y así  creo que este filósofo chino, está sobradamente capacitado para dar una lección a todos los políticos que nos rodean hoy día. Además sin exclusión ninguna. En definitiva Confucio no nos hablaba de aspectos en los que se basaba la vida hace 2500 años, sino que nos hablaba de moralidad, algo que creo que han perdido hace muchos tiempo nuestros dirigentes.  Hoy en día vivimos en una sociedad con unos políticos realmente mediocres, que son totalmente incapaces de solucionar los problemas de una sociedad que solo reclama defender sus derechos, y esto humildemente en mi opinión es por falta de moralidad.

A la hora de escribir esto, estamos a la espera de ver como se soluciona uno de los episodios más tristes de nuestra historia reciente. No precisamente triste por el hecho en sí, en concreto, la reclamación de una parte de la sociedad de decidir su futuro. Si no por la forma de llevarlo entre nuestros representantes, que podíamos sintetizar en un burdo “a ver quién la tiene más larga”.

Un conflicto que nuestros dirigentes no han querido solucionar por si mimos, saltándose a la torera una de las principales obligaciones, según Confucio, de cualquier dirigente; la protección integral de sus inferiores. Sinceramente estaría aquí dos días escribiendo sobre cosas, que creo han podido hacer mal nuestros políticos, pero todo se resume en una: menudo ejemplo han dejado para las generaciones futuras, si Confucio levantara la cabeza…

Imágenes: commons.wikimedia

Los romanos, los primeros turistas de la historia.

Hace unos días tuve la enorme fortuna de viajar hasta el Valle de Aosta en Italia. He de reconocer que buscaba el contacto con la naturaleza, y los fantásticos lugares que ofrece para mi pasión por el senderismo. Pero una curiosidad llamo mi atención, ¿que hacían tanto restos romanos en este valle? Tras lo cual y tirando del hilo apareció la Villa Consolata y por ende esta historia de romanos.

Si buscamos el origen de muchas de nuestras costumbres actuales, sabemos ciertamente que debemos acudir a nuestro pasado romano. En cuanto al tema que nos atañe sobre el turismo, sino fueron los primeros viajeros por placer, al menos son los que más pistas nos has dejado sobre ello. Si anteriormente los fenicios atravesaron el mediterráneo es pos del comercio, o los griegos para fundar colonias para el abastecimiento de sus metrópolis. Nuestros protagonistas romanos, tras conquistar su gran imperio a parte de los anteriores menesteres, se decidieron a conocerlo con el simple afán de nuevas experiencias, descansar, o culturizarse, como veremos a continuación.

¿Cómo viajaban?

La respuesta es obvia, las calzadas romanas. Los romanos tejieron una red de comunicaciones sin precedentes, esto no quiere decir que fueran pioneros. Pero a ellos les debemos gran parte de las infraestructuras actuales, ya que siguen en muchos casos los originales trazados de aquellas calzadas romanas. Baste como ejemplo la curiosa imagen que nos dejo el estudiante norteamericano Sasha Trubetskoy.

Mapa de Sasha Trubetskoy en la web Geografia Infinita

Estas calzadas construidas por las legiones romanas, después de servir para conquistar tan vasto territorio, y ser vehículo de la romanización de todo el mediterráneo. Se convirtieron en el camino de comerciantes, hombres de negocios, o dirigentes romanos, como los propios emperadores. Pero también vieron pasar por ellas a los turistas romanos.

Calzada romana en Siria.

Como sabemos las calzadas estaban preparadas para estos viajes, además de las medidas constructivas como los numerosos puentes e incluso túneles. Una serie de edificios hacían los viajes más cómodos a los turistas romanos, ya que las calzadas romanas tenían sus propios hoteles de carretera actuales, denominados Mansio. Además de estas,  también existían las Cauponas, pequeñas pensiones en este caso para los bolsillos menos pudientes.

Por último destacar las Mutationes, edificios construidos por las autoridades competentes del mantenimiento de las calzadas romanas. Se puede decir que eran los talleres de los carruajes y en especial el lugar de descanso de los caballos, los cuales eran a veces cambiados por otros en estos establecimientos.

El Mediterráneo como vehículo de los turistas romanos.

A falta de los aviones actuales, el mediterráneo se convirtió en la via rápida para viajar a largas distancias. Aunque estos viajes no estaban exentos de un cierto riesgo, por lo que se debían tomar ciertas precauciones.

En un primer lugar debemos hablar de los diferentes tipos de barcos que surcaban el mediterráneo romano. Aunque a groso modo los podemos dividir en dos tipos, la armada romana, basada en la gran flota griega, y por lo tanto con los consabidos barcos a remo. Desde los celebre trirremes, ósea filas de tres remos en cada costado, pasando por los más pequeños birremes y llegando a los hexarremes, enormes barcos que podían llevar hasta 120 toneladas con sus seis filas de remeros por cada lado.

Mosaico romano localizado en Ostia, con el típico barco de carga.

Por otro lado los denominados barcos de carga. Propulsados normalmente con velas y controlados mediante dos grandes remos, uno a cada costado, y manejados por un solo hombre. En este punto denotar que por doquier han quedado muestras de las ánforas que viajaron arriba y abajo por todo el mediterráneo, para transporte de aceite, vino, garum o trigo, por nombrar solo algunos ejemplos.  Ha quedado constancia que eran barcos más pequeños, con una media de veinte metros de largo por tres de ancho. Además estos debieron ser los que principalmente usaron los primeros turistas.

Los seguros de viaje.

Volviendo al tema de las precauciones existe constancia por un lado de los seguros comerciales para el transporte de mercancías, aunque no esta tan claro el de pasajeros. Para poderse acoger a ellos, se debía tener en cuenta el periodo de navegación. En primer lugar el periodo denominado “mar abierto”, en este caso del 27 de mayo al 14 de septiembre. Ampliable por delante al 10 de marzo y por detrás al 11 de noviembre, con ciertas restricciones. Por último desde ese 11 de noviembre y hasta el 10 de marzo del año siguiente existía el denominado “mar cerrado”, donde nadie se hacía responsable de los que se aventuraran al mar.

Todo el imperio se lleno de puertos marítimos, algunos tan destacados como Cartago Nova, Alejandría o Bríndisi. Pero el más importante para los romanos lo localizamos a 30 kilómetros de la capital, en concreto en la ciudad romana de Ostia. Desde este lugar se calcula que se llegaba a Gades, actual Cádiz en una semana, a Cartago Nova en cuatro días como máximo, y a Alejandría, como veremos un destino turístico, en menos de dos semanas.

Diferentes destinos y formas de turismo.

Es evidente que los destinos pudieron ser muchos y variados, pero podemos centrarnos en los siguientes, y además basarnos en actuales formas de turismo.

Turismo de larga distancia y exótico.

Uno de los lugares preferidos para los viajes romanos fue los territorios de la antigua cultura egipcia. No en vano debemos pensar que en tiempos del Imperio Romano, algunas pirámides llevaba allí más de 2.000 años. El exotismo de la Alejandría helenística, de las navegaciones por el Nilo o adentrarse el Sahara era un reclamo muy llamativo para los más adinerados patricios romanos.

Mosaico del Nilo en Palestrina

Ha quedado constancia de estos viajes en múltiples mosaicos romanos. De todos ellos podemos nombrar el Mosaico del Nilo de Palestrina. Esta última, localidad situada a unos 45 kilómetros de Roma. Dicho mosaico nos releva, en cerca de 24 m2, múltiples imágenes del Nilo desde su nacimiento en la antigua Nubia, hasta su llegada al mediterráneo. A parte de los paisajes, muestra la fascinación de los romanos por los animales exóticos que pronto inundarán los mercados del mundo romano o incluso los fosos de sus anfiteatros.

Otro lugar que denota la fascinación por el mundo egipcio es la tumba de un magistrado del siglo I aC. de nombre Cayo Cestio Epulión. Evidentemente estamos hablando de una pirámide de 30 metros de base y 36 de altura, que hoy día podemos observar incrustada en la muralla construida por el emperador Aureliano en el siglo III dC. Es preciso recordar en este punto, que la conquista de Roma del reino heredado por los Ptolomeos, se produjo en el año 31 aC.

Actual imagen de la pirámide Celsia en Roma.

Turismo de Segunda Residencia.

En este caso se evidencia, como en el anterior,  que fue por parte de la élite romana, en este caso los Patricios. Su hogar habitual estaba en las grandes ciudades del Imperio, pero se evidencia un claro resurgimiento de las denominadas villas romanas, con más ímpetu a partir de la llegada del Imperio Romano. Estas estaban situadas en el campo, y a parte de llenarlas de esclavos para el trabajo de las tierras, sirvieron como refugio de descanso y asueto para los romanos más pudientes.

Yacimiento de la Villa de los misterios, con el Vesubio de fondo.

Dos ejemplos claros, en primer lugar las villas romanas de Campania. Sin duda, una segunda residencia cerca del mar mediterráneo, algo muy habitual por aquel entonces entre los Patricios romanos y hoy día por un amplio sector de la población. El mejor ejemplo es la villa romana de los Misterios, situada a escaso 800 metros de Pompeya. Por otro lado destacar la espectacular terraza que sirve como portada a este articulo, y que corresponde a una villa romana de Cimbrone, situada el la localidad de Ravello, muy cerca de Salerno.

En segundo lugar y siguiendo con la comparativa, la segunda residencia en la montaña. He de confesar, como ya me he referido, que el lugar mostrado para constatar que los romanos viajaban a su segunda residencia en la montaña, fue el sitio que al conocer su existencia surgió la idea de este artículo. Me estoy refiriendo a la Villa romana de Consolata situada en las afueras de la ciudad romana de Augusta Praetoria, hoy en día la capital del Valle de Aosta, sin duda uno de los más bellos lugares de los Alpes. A buen seguro fue la residencia de un Patricio, que aparte de sacar partido de los numerosos esclavos que tenía, pasaba los días de verano rodeado de una magnífica naturaleza.

Ruinas del anfiteatro romano de Aosta.

Turismo cultural.

Dónde podían ir los romanos para instruirse, de no ser a la Antigua Grecia.  Si de alguna antigua cultura, o casi coetánea como en este caso, aprendieron en Roma fue de los griegos, desde su forma de construir hasta su compleja filosofía.

El lugar preferido para ello eran las bibliotecas, y para muestra un par de botones. En este caso ambas construidas tras la ocupación de Roma de los territorios de la otrora cultura Griega. Además por los romanos residentes en ella, y que supusieron una punta de lanza para los estudios helenísticos.

En primer lugar podemos nombrar la Biblioteca de Celso en Éfeso, actual Turquía. En este caso acabada en el año 135 dC por el gobernador de Asia, Celso, desde el año 115dC. y que pudo contener más de 12.000 ejemplares.

Fachada de la Biblioteca de Efeso.

Tras ella nos hacemos eco de la Biblioteca de las cien Columnas del emperador Adriano. Esta fue construida en el año 132 dC. por orden del emperador al norte del Ágora de Atenas. Sin duda un verdadero centro de intercambio cultural en su más de 10.000 m2, donde aparte de contener numerosas obras, había salas dedicadas a la lectura o a la enseñanza.

Maqueta de la Biblioteca de Adriano.

En este punto me atrevo con una licencia comparativa, ya que estas bibliotecas bien pudieron recibir a estudiantes de todo el Imperio.  Como hoy día las Universidades europeas, reciben los estudiantes que se acogen al programa Erasmus, una forma de compaginar los estudios con el conocimiento de otras culturas, ¿qué mejor forma de viajar?

Mas info: García Sánchez, Jorge. Viajes por el antiguo Imperio romano. Ediciones Nowtilus, 2016

Imágenes: commons.wikimedia

Caminando por el recuerdo de Caesaraugusta.

Hace unos meses publicaba un artículo sobre Cartago Nova. En dicho artículo elogiaba los grandes descubrimientos arqueológicos que la ciudad de Cartagena había hecho sobre el mundo romano en los últimos años.

Tras lo cual y por recomendaciones, entre otros, de Javier de Legión Novena Hispania. Decidí dirigirme a Zaragoza para encontrarme con los restos de Caesaraugusta. Por cierto, la única ciudad que llevó el nombre del primer emperador de Roma, evidentemente estoy hablando de Cesar Augusto.

¿Cómo se fundó Caesaraugusta?

La fundación de la Zaragoza romana tiene como origen las guerras cántabras, que se llevaron a cabo entre los años 29-19 aC. Dichas guerras tuvieron como contrincantes el Imperio romano, y los últimos reductos de la resistencia celta del norte de la península ibérica. En concreto podemos nombrar los pueblos astures y cántabros.

En las guerras cántabras participaron al menos siete de las veintiocho legiones romanas, podemos recordar que cada una de ellas contaba con alrededor de 6.000 legionarios.  Además tuvieron con un general romano de excepción el propio emperador Cesar Augusto.

Tras la victoria y como era habitual en Roma desde el General Mario, los más viejos legionarios eran jubilados, con el  motivo de que se establecieran en  los territorios conquistados. Las legiones no solo combatían sino que llevaban a cabo las obras de infraestructuras necesarias para dicha ocupación.

Así y a orillas del Ebro, fue como se fundó Caesaraugusta. En concreto, serán tres, las legiones que se establezcan en Zaragoza.  La IV legión macedónica fundada por Julio Cesar, la VI legión victoriosa y fundada por el propio Cesar Augusto. Y por fin la X legión gemela, las más antigua y formada para combatir las Galias.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de los estandartes de las tres legiones romanas

La Gran Caesaraugusta.

La ciudad creció rápidamente apoyada en su principal actividad comercial. El rio Ebro constituía una excelente via de comunicación, entre el mediterráneo y el interior de la Hispania Romana. Su época de mayor esplendor corresponderá a las dos primeras centurias de nuestra era.

Durante dicho periodo se acometerán las obras de un enorme foro, que pudo llegar a tener cerca de 24.000 metros cuadrados. Lo que es lo mismo que cerca de cuatro campos de fútbol actuales. En uno de los costados se situaba el puerto del rio Ebro, que permitía el rápido acceso desde el mismo al centro de la ciudad. Además dicho puerto, entre otras estancias, tenía un espacio reservado al comercio de los productos que llegaban directamente  desde el mediterráneo.

Siguiendo con el foro, se conoce la existencia de un templo romano.  Aunque se duda de que unos restos arqueológicos recientemente aparecidos correspondan al mismo. Queda constatada la presencia del mismo en numerosas monedas localizadas en las excavaciones.

La ciudad pudo llegar a albergar en dicha época de más esplendor cerca de 20.000 personas. La cuales pudieron disfrutar de las comodidades de unas termas romanas, y por supuesto uno de los mejores teatros de la antigua Hispania con capacidad para 6.000 espectadores.

A partir del siglo II la ciudad se comienza a amurallar, ha quedado constancia que tenía cuatro entradas principales, una de las cuales desembocaba en el puente romano que cruzaba el rio Ebro. Por cierto en el espacio que hoy ocupa el puente de Piedra de  época medieval.

La caída de Caesaraugusta.

Los siglos posteriores comenzará una época de pérdida continuada de importancia. Tras la cual llegará la toma por los Suevos y posteriormente por los Visigodos en el año 472. Precisamente,  solo cuatro años antes que Odoacro entrara en Roma, acabando con el Imperio Romano, y estableciendo el inicio simbólico de la oscura Edad Media.

Tras los visigodos, llegaron los árabes, los judíos y el reino cristiano de La Corona de Aragón. Todos ellos contribuyeron al continuo enterramiento de la ciudad romana.

A finales del siglo XX, se comienza a excavar la ciudad en busca de su pasado romano. Con el objetivo de mostrar al mundo la gran Caesaraugusta. En este punto toca volver a felicitar a los encargados de mostrarnos dichos descubrimientos. Posiblemente a día de hoy los restos encontrados no sean muy cuantiosos, pero hay que aplaudir con fuerza a Zaragoza por la magnífica musealización de los restos encontrados.

La visita a Caesaraugusta.

La visita completa a la Zaragoza romana se debe efectuar a través de cuatro museos. Aunque antes de empezar es necesario pasar por la Oficina de Turismo de Zaragoza situada en la Glorieta de Pius XII. Precisamente en la Torre de la Zuda, un antiguo torreón árabe. En dicho lugar  a parte de comprar la entrada conjunta a los museos, se puede observar una de las primeras curiosidades. En concreto, cómo dicha torre fue situada por los árabes encima de la antigua muralla romana. Este hecho se puede observar en el suelo de la misma oficina.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto

Ahora sí, después de comprar la entrada conjunta a un precio de 9€, con los correspondientes descuentos, nos podemos dirigir a descubrir Caesaraugusta.

Museo del Foro Romano.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Edificio de entrada a los restos del foro romano

Situado debajo de la plaza de la Seo. Se encontró durante las excavaciones de dicha plaza a partir de 1988. El foro romano es el centro de vida, social, cultural y político de las ciudades romanas. En consecuencia es eso principalmente lo que nos quiere mostrar su museo.

A través de videos explicativos, exposiciones y maquetas el museo nos da a conocer la fundación de Caesaraugusta en tiempos de Augusto. Así como la construcción del foro romano, que será terminado durante el mandato de su sucesor Tiberio, entre los años 14 y 37 de nuestra era.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Interior de la gran cloaca

Dos detalles principalmente llamaron mi atención, por un lado las cloacas que evacuaban los residuos al rio Ebro. Y en segundo término unos restos de tuberías exhibidos en una vitrina, elaborados con plomo, que nos dan una idea de la avanzada sociedad romana.

Museo del Puerto Fluvial.

De los cuatro museos el más pequeño, pero el más singular. Es necesario recalcar que pocas ciudades romanas nos muestran un puerto, ya que por ejemplo los marítimos han sido engullidos por la subida del mar. En este caso al ser fluvial se han conservado las escalinatas que unían el muelle con el foro romano. Este también es un aspecto destacado de Caesaraugusta, ya que queda constatado que el foro se desplaza del centro de la ciudad, precisamente para estar al lado del puerto, el lugar de la actividad principal de la ciudad.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Escalinatas del puerto al foro

Al entrar en el museo podemos observar los restos arqueológicos de dichas escalinatas. Por otra parte se muestra un vídeo explicativo del comercio, que se ejercía a través del rio Ebro con la ciudad costera de Tortosa, la cual unía la ciudad con el mediterráneo. A través del cual llegaban cerámicas, vinos, salazones o joyas. Mientras Caesaraugusta exportaba materias primas, como la lana, el trigo, las pieles o el hierro.

Museo de las Termas Públicas.

Como en toda ciudad romana no podían faltar las termas. En concreto estas fueron descubiertas en 1982.  Sin duda otro de los centros sociales de la vida romana, pero no solo para el baño, sino para hacer deporte, pasear o escuchar música.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Restos de la piscina

Una de las principales curiosidades reside en los cambios constructivos del recinto. Es decir, donde en el siglo I aC. existían unas letrinas públicas donde hasta 29 romanos podían compartir ese momento. Algo impensable hoy día, pero habitual en el mundo romano. Un siglo después se construyó encima una piscina porticada de  16 metros, de los cuales han aparecido 9,70.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de las letrinas

Otra de las cosas que llama la atención, es una vitrina con objetos personales dedicados al cuidado del cuerpo. Por cierto algo muy habitual en dicha cultura. Ente ellos encontramos pinzas, agujas, peines y pequeños ungüentarios para los perfumes.

Museo del Teatro romano de Caesaraugusta.

Dejamos para el final los restos arqueológicos más importantes de la época romana en Zaragoza. No es precisamente el teatro romano mejor conservado, pero magníficamente completado con un gran museo.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto

En un principio podemos visitar el museo, donde se ha dado mucha importancia al proceso que lleva desde el abandono del reciento hasta su descubrimiento en el año 1972. Dicho abandono, comenzó en época romana, ya que el teatro perdió interés entre los romanos, que utilizaron las piedras de este reciento para la construcción de la muralla defensiva.  Tras lo cual, pasarán por encima del teatro el resto de las culturas que ocuparon Zaragoza hasta nuestros días.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Detalle del periódico del día 30 de Abril de 1972.

Otro de los espacios se ocupa de mostrarnos la vida diaria del teatro, en este apartado, pese a la decadencia posterior, podemos hacernos perfectamente a la idea de su importancia social entre los siglo I y II dC.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de los asientos del teatro.

Pasando al monumento en sí, una pasarela y una serie de paneles informativos, nos muestra a la perfección como debió ser el teatro romano. Por último destacar dos aciertos, que desde mi punto de vista, favorecen la compresión de las dimensiones reales del recinto. Por un lado la recreación del “palpitum”, dicho de otra forma, el escenario que pisaban los actores. Pero  en especial considero un gran acierto la cúpula que cubre el recinto, que se halla situada a la misma altura que pudo tener originalmente  el teatro.

Hasta aquí mi visita a Caesaraugusta. La ciudad erigida en honor al primer emperador romano Cesar Augusto. Solo me queda felicitar a los responsables de la musealización de la Zaragoza romana, que ofrecen al visitante una magnífica visión de dicha cultura.

La montaña de Olérdola, desde la Edad del Bronce a la Edad Media.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olèrdola está, entre los municipios de Vilafranca del Penedés, Sitges  y Vilanova i la Geltrú, en el término municipal del mismo nombre.

La montaña de Olèdola es  una de las cumbres del macizo del Garraf, desde la cual se domina visualmente un amplio espacio. Esta característica será clave para el asentamiento del hombre, desde la Edad del Bronce, hace como  mínimo 3.800 años.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona
Montaña de enfrente sobre la que se han localizado algunas pinturas rupestres

Por otro lado, cualquiera que se acerque hasta allí conocerá aspectos importantes de cuatro de las culturas más importantes de la Península Ibérica. Además este yacimiento es un magnífico ejemplo de la continua transformación, a la que son sometidos los asentamientos a lo largo de la historia. Por lo tanto me gustaría presentaros un recorrido cronológico por el mismo

Edad del Bronce.

Son muy escasos los restos localizados de dicha época, y los más antiguos están datados aproximadamente del año 1.800 aC. Los materiales recuperados son vasijas, herramientas y restos de algún suelo de cabaña. Así mismo, de esta época sabemos que los pobladores de Olérdola ocuparon los riscos, tanto de la montaña en la que se encuentra el yacimiento como la situada enfrente.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

A parte de los restos comentados se siguen estudiando algunos casos de pinturas rupestres, pudiendo pertenecer al denominado Arte Esquemático. Antes de proseguir la visita, es necesario detenerse en una reproducción simulada, de cómo se construían estas cabañas en los abrigos de las montañas.

El poblado Ibérico.

Siguiendo la visita cronológicamente encontramos los restos de un poblado ibérico. En concreto los íberos se asentaron en esta montaña, sobre el siglo VIII aC, por lo tanto al principio de la Edad del Hierro, en la Península Ibérica. Los restos más antiguos pertenecen a un tramo de la muralla, sobre la cual se construirá la posterior muralla romana, hoy día es visible este hecho.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Algo mejor conservados están los restos del poblado ibérico que crecerá a partir del siglo V aC. Situados justo en la entrada del yacimiento encontramos los restos de una antigua tintorería, se encuentra en lo que parece ser una especie de barrio de artesanos.  En realidad  son visibles los canales y cubetas usados para teñir cueros o tejidos. Hay que mencionar además que son los únicos restos de este tipo de edificación encontrados del mundo íbero. También destacan los restos de una casa directamente tallados en la roca.

El pueblo romano.

Los romanos llegaron a Olérdola sobre finales del siglo II aC. Posiblemente al principio compartirán el poblado con los  íberos, hasta que evidentemente estos son sometidos a la romanización como el resto de la península Ibérica.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Los restos arqueológicos de esta ocupación romana son muy abundantes. Podemos comenzar por las murallas que a día de hoy siguen delimitando el yacimiento, ya que la puerta de entrada al mismo, es la misma que en dicha época romana.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Entre el resto de los vestigios romanos encontrados una cisterna que recogía el agua de la montaña a través de varios canales, su capacidad era de 350.000 litros. También podemos observar los restos de una cantera, lugar este de donde extrajeron la piedra para la muralla y para el último de los restos destacables. En concreto una atalaya del siglo I aC. De la cual solo se conserva la base, justo en la parte más alta de la montaña.

El pueblo medieval.

Tras la civilización romana, posiblemente el poblado quedó en desuso, ya que los siguientes restos arqueológicos datan de la Edad Media, en concreto del siglo X en adelante. Sus siguientes moradores serán los señores medievales de la Marca Hispánica, tras la expulsión de los musulmanes de la zona. Por lo tanto este poblado se convertirá en uno de los muchos castillos de frontera, su misión preservar las tierras recién conquistadas por los cristianos.

Evidentemente son hoy día los restos más visibles. Para empezar podemos ver los restos de un pequeño barrio comercial, donde se localizó una bodega medieval para la elaboración del vino. Curiosamente en tierras del Penedés, hoy día una de las más importantes de España en el cultivo de la vid.

En cuanto al pueblo medieval se situó donde había estado el poblado íbero en completa imbricación. Es decir, aprovecharon las mismas rocas donde situaron el poblado ibérico. En el mismo se observan las calles, los basamentos de las casas o los silos de almacenaje de cereal.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Entre los edificios singulares del mundo medieval, destacan los restos del castillo situados en torno a la Atalaya romana, la cual quedó dentro del mismo. Además de la iglesia de Sant Miguel en la cual se observan los restos prerrománicos del ábside y el arco de herradura de la entrada. Tras lo cual, sobre esta se irá sobreponiendo la actual iglesia románica, reconstruida varias veces.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Tras la época de más esplendor en el siglo XII y en la cual se recupera la paz. Los vecinos de Olérdola comenzarán a poblar el actual pueblo, situado en la falda de la montaña con mejor acceso a los campos de cultivo y las comunicaciones. Aunque curiosamente la necrópolis situada al lado de la iglesia de Sant Miguel, con las tumbas excavadas en piedra, fue utilizada hasta principios del siglo XX.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Otra de las curiosidades de este periodo medieval, será el surgimiento de un nuevo núcleo de población fuera de los límites de la muralla, aunque compartiendo montaña. Por algún motivo y al mismo tiempo se construía la iglesia de Santa Maria, junto a un poblado más pequeño y su correspondiente necrópolis excavada también en piedra.

Para terminar la visita

La visita se completa con un pequeño museo, donde están expuestas algunas de las piezas encontradas en el yacimiento. De  todas ellas, una de las más llamativas es la cara de un diablo encontrado en la Iglesia de Sant Miguel.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Por último, la visita se realiza por libre con audioguía  y el precio es de 3,50, con los correspondientes descuentos a estudiantes y jubilados

Ampurias, puerta de entrada de griegos y romanos

El yacimiento de Ampurias esta situado en la parte sur del Golfo de Rosas, en la provincia de Girona. Además es conocido por convertirse durante la protohistoria de la Península Ibérica, en un espacio de convivencia entre íberos y griegos y  posteriormente entre estos últimos y los romanos, tras su llegada a finales del siglo III aC.  Será así hasta el colapso de la ciudad, en época romana durante el siglo III dC.

La historia de Ampurias.

Este lugar estuvo habitado como mínimo desde el siglo IX aC. Sus primeros pobladores se asentaron en las colinas que hoy rodean el yacimiento de Ampurias. Estos pertenecían al  pueblo  íbero de los indiketesDicho pueblo  es conocido por  su comercio con fenicios y  griegos.

Ruta de los foceos para llegar a Ampurias
Ruta de los foceos para llegar a Ampurias

Su magnífica situación muy cercana a la desembocadura del río Fluvía, para el comercio interior,  junto a su puerto natural con el mediterráneo. Son las características necesarias para que los griegos formen una colonia, por cierto la única realmente contrastada de la Península Ibérica. En concreto serán los foceos que provienen del Asia Menor.

En un primer lugar forman un pequeño asentamiento y luego lo completan con la “Nea Pólis“. La unión de ambas da como resultado  la formación de Emporium, que su significado en griego es mercado. Esto deja bien a las claras el motivo de la colonia: los griegos aportan sus productos manufacturados, y a cambio los íberos los cereales necesarios en la Grecia Clásica.

Ampurias griega 1

Mas de tres siglos después, el ejército romano comandado por Cneo Cornelio Escipión desembarcaba en el puerto de Emporium. Su misión cortar el paso entre Cartagena y Roma  durante la guerras púnicas a las tropas cartaginesas de Aníbal. Esto servirá como nacimiento del campamento romano, que su vez se convertirá en semilla de la ciudad romana. Esta se situara en la parte más alejada del mar, justo por encima de la ciudad griega. Aunque habrá que esperar dos siglos, para que con el mandato de Augusto en Roma, se fundan las dos ciudades en una, bajo el nombre romano de Emporiae.

Ampurias romana 1

El final de Ampurias.

Finalmente la colonia griego-romana quedará abandonada en la segunda mitad del siglo III dC. Uno de los posibles motivos del abandono hay que buscarlo en la prosperidad de la Vía Augusta, que se convirtió en el eje de comunicación principal entre Hispania y Roma. Esto llevó a la pérdida de  importancia de Emporiae como centro comercial, pasando a Gerunda (actual Girona).

Tras el abandono, la población vecina de Sant Martí de Ampurias se convertirá en sede cristiana y construirá una de la primeras basílicas paleo-cristianas de la península ibérica. Esta ocupará un espacio de la antigua ciudad griega de Nea Pólis.

¿Que podemos ver hoy día?

La visita, que puede ocupar toda un mañana, se divide en tres partes diferenciadas:

Ciudad Griega.

En ella se han encontrado los restos de las tres culturas que la han habitado consecutivamente. Los restos más antiguos pertenecen a la época griega de Nea Pólis, desde antiguas canalizaciones de agua, hasta talleres metalúrgicos.  Además de las típicas casas griegas con peristilos o atrios e incluso templos de divinidades egipcias. Pero también los edificios clásicos de las construcciones griegas, aunque de reducidas dimensiones como el Ágora, la Stoa y un centro religioso dedicado al Dios Asclepio.

Ocupando un solar de  esta ciudad griega  y durante la época romana se construyó una fabrica de salazones. Por último destacar los restos de la basílica paleo-cristiana construidos a partir del siglo IV dC, que también ocuparán una parte de la antigua ciudad griega.

 

Vistas de la muralla griega
Vistas de la muralla griega
Restos del templo de Asclepio
Restos del templo de Asclepio

El museo arqueológico de Ampurias.

Situado a mitad de camino entre las dos ciudades, acoge gran parte de los restos arqueológicos descubiertos en Ampurias. La estrella del conjunto es la majestuosa figura del Dios Asclepio. Esta figura del dios de la medicina, fue localizada en el edificio religioso y terapéutico de la polis griega y datada del siglo II aC.

Exterior del museo
Exterior del museo
Dios Asclepio
Dios Asclepio
Detalle de lucernas romanas
Detalle de lucernas romanas

Ciudad Romana. 

En la parte superior de la colina, es decir en la zona más alejada del mar, fue instalado el campamento que se acabará convirtiendo en el centro político de Emporiae. A pesar de que las excavaciones solo se han realizados sobre el 20% del total, la ciudad romana era mucho más grande que la griega. Varios  lugares centran la atención: la gran domus romana de la parte norte del yacimiento que pudo tener cerca de 3000 m2, y sobre la cual aparecen diferentes mosaicos (vigilar que en invierno están tapados).

En el centro se localizan los edificios públicos. En este espacio llama la atención la reconstrucción del foro romano como centro de la ciudad, alrededor del mismo aparecen el resto de los edificios destinados a la administración de la misma. Para llegar a ellos se recorría una vía romana que lo comunicaba con las murallas, estas últimas hoy día muy bien conservadas.

Reconstrucción del foro
Reconstrucción del foro
Ampurias romana 3
Puerta sur de la muralla romana

Por último destacar las zonas de extramuros con los edificios culturales y deportivos, un anfiteatro y un gimnasio. Aunque hoy día solo se vislumbran sus formas. Las excavaciones siguen en marcha, aunque como otras muchas dependen de los escasos fondos destinados a esta causa. Impresiona ver la enorme cantidad de terreno pendiente de dichos trabajos, quién sabe los secretos que esconde.

Sin duda, una visita imprescindible para los apasionados de la historia antigua. Se puede llegar en coche o bien en transporte público (autobús). Así mismo los aeropuertos más cercanos son Girona a 55 km y Barcelona a 150 km. Además su espectacular situación frente a la playa le convierten en un lugar de visita obligada. El precio de la entrada es de 5€, con descuentos para estudiantes o jubilados, junto a la entrada viene una magnífica audioguía.