Castillos medievales de frontera, viviendo en tierra de nadie

Castillos medievales de frontera

Los castillos de frontera se convertirán  partir del siglo X, en una nueva forma de vida para muchos territorios al norte del rio Ebro. Las antiguas ciudades romanas ya habían sido abandonadas en la recta final del Imperio Romano. De ahí que la ruralización se convirtió con la llegada de los visigodos en un hecho constatado. Estos últimos buscaron el cobijo de las villas romanas que habían proliferado en las postrimerías del Imperio, para comenzar la vida rural en pequeñas aldeas alrededor de las primeras iglesias paleocristianas. A partir de ese punto, una serie de acontecimientos propiciaran esta nueva forma de vida en los castillos medievales.

Castillos medievales de frontera
Patio de armas del Castillo de Loarre

La conquista musulmana de la Península Ibérica.

Los visigodos, a pesar de asentarse en toda la Península Ibérica, no consiguieron llevar a cabo un poder fuerte, ya que sin ir más lejos a principios del siglo VIII se hallaban sumidos en continuas luchas dinásticas. Este hecho les llevó a quedar  expensas de otros imperios mejor coordinados tanto políticamente como socialmente.

En concreto el Califato Omeya tomará las riendas de la conquista ibérica por parte del Islam. Un poder religioso y militar  surgido escasamente un siglo antes, que ya había conquistado prácticamente todo Oriente Próximo, el Norte de África y se disponía a entrar en Europa. La puerta elegida el sur de la península Ibérica, donde la mítica derrota en la Batalla de Guadalete en el año 711, ponía el pistoletazo de salida a la conquista de la Hispania visigoda.

Dicha conquista duro aproximadamente 15 años, tras los cuales los últimos reductos visigodos se refugian al norte de la Cordillera Cantábrica.

La Batalla de Poitiers

Aunque los musulmanes no se detendrán tras la conquista, ya que su propósito era  llevar el islam a todos los rincones de Europa. Pero fueron frenados  por las tropas del franco Carlos Martel, esta mítica  batalla de Poitiers está escasamente documentada por lo tanto no se sabe a ciencia cierta cuando tuvo lugar. No obstante supuso el fin de la expansión por Europa de los musulmanes. De esta manera Carlos Martel se convertirá en el defensor del cristianismo en occidente, y además los francos se consagraran como el reino cristiano más importante de Europa.

Óleo del siglo XIX de la mítica Batalla de Poitiers

Carlomagno y la Marca Hispánica.

Carlomagno se convirtió en rey franco en el año 768 y en emperador carolingio en el año 800. Será el impulsor de la denominada Marca Hispánica. Esta se convertirá en el territorio fronterizo referido en el titulo. Ni más ni menos que un colchón entre los musulmanes de la península y  su recién estrenado Imperio Carolingio.

La marca Hispánica fue un amplio territorio en tierra de nadie. Desde un principio Carlomagno compaginará dirigentes francos y autóctonos, en definitiva no busco una vinculación directa, sino una zona en la que no fuera fácil de controlar por nadie. Además podemos decir que sus fronteras fueron muy imprecisas, ya que existían poblaciones con mayoría musulmana junto a otras de dominio cristiano. En conclusión este será el germen de una nueva forma de vida, y más tras la pérdida de poder del Imperio Carolingio, que deja en manos de los nobles el control del territorio. De ahí que los castillos broten en toda Europa, pero con especial hincapié a ambos lados del Pirineo.

La Marca Hispánica en el año 806

A pesar de los espectaculares castillos que jalonan este territorio, como el magnífico Castillo de Loarre. Permitirme que ponga como ejemplo uno especialmente significativo para mí. Ya que desde pequeño he tenido la oportunidad de pisar sus ruinas, y desde 1997 y tras una magnifica reconstrucción  se ha convertido en uno de los mejores espacios museísticos en torno a los Castillos de Frontera.

Castillo de La Pobla de Claramunt.

Para encontrar el origen de este castillo debemos acudir al relato previo. En un primer lugar hay que atender a la creación del Condado de Barcelona. Esta sucedió en el año 801 tras la conquista franca de la ciudad de Barcelona por parte de uno de los hijos de Carlomagno. En concreto Ludovico Pio, en dicha época rey de Aquitania y futuro emperador Carolingio

Tras dicha conquista se pondrá en marcha el verdadero germen de los castillos medievales. Indiscutiblemente el nacimiento del feudalismo como nuevo sistema político y social generará esta nueva forma de vida. Dicho brevemente, nacieron señores y vasallos, los primeros ofrecen protección, y los segundos obediencia y servicio militar a cambio de una porción de terreno para ganarse el sustento.

Típica escena en un castillo medieval del siglo XIV

De esta manera, los vasallos que se irán convirtiendo en pequeños señores feudales, empezando la construcción por doquier de castillos. Los lugares elegidos no son fruto de la casualidad, en cada pequeña colina o montaña aparecía uno de ellos, evidentemente junto a las murallas, el mejor sistema defensivo contra los ataques musulmanes en esta tierra de nadie. Así será como quede documentada la primera ocupación del Castillo de Claramunt, en el año 978, por el correspondiente señor de Claramunt, en este caso vasallo del Conde de Barcelona.

Vivir en un castillo de frontera.

Estos castillos se convirtieron en el centro de la vida medieval. Dentro de sus murallas no solo vivía el señor feudal. Sino que también vivía parte del clero, los sirvientes, o las principales personalidades de pueblo. Además se realizaban algunas de las principales actividades como el mercado e incluso la agricultura. Evidentemente todas ellas buscando la protección.

Castillos medievales de frontera

Para ello los castillos se construyeron con una serie de elementos comunes. En concreto nuestro protagonista se construyó en la parte más alta de una montaña de 461 metros que domina la parte sur de la Conca de Ódena. Desde dicha posición se controlaba un vasto territorio, que aparte de la nombrada Conca de Ódena, hacia lo mismo con los accesos a la circundante del Penedés. Todo el que se dirigiera desde el norte o desde el centro del Condado de Barcelona, hacia el sur o centro de la Península Ibérica  quedaba dentro del radio de acción de los señores de Claramunt.

Castillos medievales de frontera

Para tal menester se construyó una muralla perimetral que rodeaba todas las dependencias del castillo. Dicha muralla contaba con siete torres defensivas, cinco de ellas semicirculares en la que se apostaban los vigilantes y controlaban los accesos al castillo. Mientras las otras dos de forma cuadrangular se ocupaban de controlar la visión del vasto territorio. Una de ellas pudo servir de improvisada cárcel. En cambio la más alta, debía superar los 20 metros, servía como recinto para el tradicional homenaje feudal, y estaba destinada a ser el último lugar por conquistar del castillo y refugio del señor y sus principales colaboradores.

La religión en los Castillos medievales.

Era sin duda uno de los aspectos más destacados. En definitiva todo se circunscribía a la lucha contra el infiel. Fue la época en la cual el clero empezó a tomar riendas del control de la nobleza, o según se mire a colocarse a su lado, evidentemente ambas se retroalimentaban.

Por lo cual todo castillo medieval tenía que tener su iglesia. En el caso del Castillo de Claramunt, se construyó la Iglesia de Santa María, que a finales del siglo X se convirtió en la primera del municipio. En concreto en forma de planta basilical y en estilo románico, además constaba de tres naves separadas por pilares. Hoy día todavía se conserva el ábside.

Castillos medievales de frontera

Unos siglos después concretamente a principios del siglo XIV, se construyó un pequeña capilla al lado en honor a Santa Margarita. Con gran probabilidad, debía ser de uso privativo de los nuevos señores feudales, que se hicieron con los derechos del castillo en el año 1306. Me estoy refiriendo a los señores de Cardona, que se convertirán en una de las familias más importantes de la Corona de Aragón a partir de dicho siglo XIV.

Otras dependencias del castillo.

A parte de las nombradas anteriormente, otra serie de estancias completaban el castillo. Sin ir más lejos, en la parte más alta una gran terraza, alrededor de la cual  se distribuían las estancias donde residían los nobles, así como las cocinas y salas particulares.

Castillos medievales de frontera

En la planta inferior destacaban varios elementos, como una plaza de armas, donde los nobles reunían a sus soldados y caballeros, antes de acudir a los combates. Así mismo en el Castillo de Claramunt una sala de 126 m2 era utilizada como cuadra, carpintería, herrería e incluso como recinto para guardar el vino. También contaban con cisternas  de agua para el abastecimiento en caso de asedio de la plaza. Hoy día, ambos recintos se han  convertido en salas de exposiciones.

La visita al Castillo de Claramunt.

Como ya he comentado se ha convertido en un museo que nos acerca a la vida en los castillos de frontera. Su acceso solo se realiza a pie, por un camino de unos 800 metros. Aunque es una dura subida, es completamente accesible a cualquier persona, incluso discapacitadas gracias al magnífico acondicionamiento que se efectuó en su camino de acceso.

Por último dos consejos: en primer lugar los conciertos veraniegos de música folk que se llevan a cabo en el patio principal, cada tercer fin de semana de julio. Hecha esta salvedad, os dejo la web municipal donde encontrareis toda la información sobre las visitas al Castillo de Claramunt. Sin duda uno de los mejores ejemplos de los Castillos de frontera medievales.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia donde se vive como un maharajá.

Encontrar un castillo en Escocia realmente no tiene mucho mérito. Su slogan; “el país de los mil castillos” tiene su razón de ser. Aunque este en concreto, el castillo de Menzies, no es ni de largo uno de los más visitados, ni de los más espectaculares. Pero en cambio sus historias son realmente muy particulares.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Vista del castillo en 2009

El castillo fue levantado sobre las ruinas de uno anterior, por el Clan de los Menzies en el siglo XVI. Su estilo es inconfundible, ya que se trata del clásico estilo arquitectónico de las Highlands escocesas. Habitado desde un principio por dicho Clan, tendrá el honor de recibir durante su historia a célebres y peculiares personajes, además de ser testigo de la historia británica.

Los levantamientos jacobitas.

Antes de nada es necesario conocer quiénes fueron los jacobitas. Su historia comienza en el año 1688, durante la denominada Gloriosa Revolución. Tras la cual se destituyó al rey de Inglaterra Jacobo II, para ser sustituirlo por el favorito del Parlamento británico. En concreto hablo del príncipe protestante holandés, Guillermo de Orange, coronado como Guillermo III.

Jacobo II descendía de la línea de los Estuardo escoceses, por lo tanto, declarados defensores del catolicismo en las islas británicas. Tras ser destituido, nacerá entre los católicos la necesidad de organizarse para luchar. El motivo, restituir la presencia de un católico en la corona de Inglaterra. El nombre de jacobitas evidentemente se adopta del último rey destituido.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Monumento a los jacobitas en Glenfinnan

Los jacobitas se organizaron en la Tierras Altas escocesas, pero además contaron con el apoyo del vecino irlandés. Sin olvidar la ayuda económica de otros países europeos como España, por poner un ejemplo cercano. Realmente nunca llegó a ser una guerra. Durante largos años se dedicaron a lo que podíamos denominar “guerra de guerillas”, con continuos sabotajes y pequeñas batallas. Y realmente los levantamientos en firme fueron tres, el primero en 1715, el segundo en 1719 y el que nos atañe en la historia en 1745.

Carlos Eduardo Estuardo.

Nos encontramos ya ante un nieto de Jacobo II, por cierto, el último jacobita en reclamar el trono de Inglaterra. Además para este levantamiento contó con la ayuda del eterno enemigo de los británicos, el rey francés Luis XV. Con un ejército compuesto por los grandes clanes de Escocia, tomó Edimburgo, y posteriormente llegó a Glasgow el día de navidad de 1745. Durante este periplo utilizará el Castillo de Menzies como base de operaciones.

La batalla de Culluden, según David Morier

Será ese el momento que los jacobitas estén más cerca de cumplir su misión, ya que poco les durará la alegría. Dado que en la Batalla de Culloden el 16 de abril de 1746, el ejército inglés aplastará el último levantamiento jacobita obligando al joven príncipe a abandonar para siempre las islas británicas.

A continuación damos un salto en el tiempo, en concreto un siglo después.

Vivir como un maharajá.

Una frase muy repetida cuando hablamos de alguien que vive con todo lujo de detalles. Ahora bien, su origen está a miles de kilómetros de distancia de nuestro protagonista el Castillo de Menzies. En concreto en la India, dominada desde el siglo XVII por la Compañía Británica de las Indias Orientales. Con la finalidad de explotar sus recursos naturales. Esto será aprovechado por los denominados maharajás o príncipes de la India para acumular todo tipo de riquezas.

Su principal dedicación fue la ostentación y el lujo, vivían en extraordinarias mansiones. Así mismo tenían una obsesión por los collares, brazaletes, gargantillas y en definitiva todo tipo de joyas. Destacar también una tradición que recogieron de los mongoles, en concreto los turbantes con todo tipo de adornos. Por último destacar una curiosa costumbre, los maharajás debían  ser recibidos en la capital Delhi con una salva de 21 cañonazos. Al menos los más importantes.

Dalip Singh el maharajá del castillo de Menzies.

Dalip Singh con 15 años poco antes de su llegada a Escocia

Nuestro personaje en cuestión nació en Lahore, lo que hoy día seria el Punjab de Pakistán,  aunque en el año 1843, cuando nació Dalip Singh pertenecía a uno de los 565 estados principescos de la India, en concreto al Imperio Sikh. Con solo seis años fue nombrado maharajá de dicho Imperio, y dos años después comenzó la guerra contra el Imperio Británico. El resultado la conquista de Inglaterra del Imperio Sikh. A continuación nuestro personaje, y con solo 12 años, recibe una suculenta pensión vitalicia en contraprestación por los territorios perdidos.

Dibujo del castillo en 1829, realizado por John Preston.

Lo primero que hizo fue convertirse al catolicismo y después emigrar hacia el Reino Unido. En consecuencia el mejor lugar para ir será Escocia, por lo cual entre 1855 y 1858 será el morador del Castillo de Menzies. No volvió más a la India, excepto en 1861 en busca de su madre, tras lo cual vivió el resto de su vida en Europa como un autentico maharajá.

El castillo de Menzies en el siglo XX.

Tras su último ilustre personaje el castillo comenzará un continuo declive, incluso durante la Gran Guerra fue utilizado como cuadra del ejercito. Es fácil de imaginar el aspecto que tendría en el año 1957, cuando fue recomprado por el Clan de los Menzies por 300 libras.

Historia de Menzies, el castillo de Escocia
Típica boda de Escocia.

Desde ese momento se formó en  la familia Menzies  una Sociedad protectora del castillo.  Las obras de restauración comenzaron en 1971 y fue reabierto al público en 1997. Por lo tanto se puede visitar, pero solo en verano. Por otro lado se puede alquilar para bodas, banquetes o eventos similares por el “módico”  precio de 3.475 libras más un 20% de IVA, ósea alrededor de 5.000€. A pesar de lo cual no se puede pasar la noche en este castillo de Escocia, ya que no está preparado para ello.

Imágenes: commons.wikimedia

Loarre, el castillo románico mejor conservado de Europa

Tanto en España como en Europa existen multitud de castillos, y con toda seguridad muchos de ellos de más bella factura. Así mismo Loarre, no posee el más completo de los museos. Ni siquiera la importancia histórica, ni la carga emocional de otros castillos similares. Pero lo que tiene el Castillo de Loarre que lo hace difícil de comparar es la capacidad innata de transportarnos a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Dicho de otra forma y sin olvidar la manida frase de estar situado en un “marco incomparable”. Hay que mencionar, que está considerado el castillo románico mejor conservado de Europa. Ya que las escasas restauraciones a las que ha sido sometido el castillo, tienen como único fin, procurar la seguridad de sus visitantes. Por lo tanto el impacto de estas en la imagen medieval es la justa.

¿Dónde está el Castillo de Loarre?

Como ya ha quedado escrito, está en un paraje espectacular. Situado en la provincia de Huesca, y en la parte más meridional del Pirineo Aragonés a una altura de 1.070 metros. Dicha posición le permite tener una de las más espectaculares vistas de la Hoya de Huesca.  Además le sirvió como atalaya desde donde poder divisar cualquier movimiento a decenas de kilómetros de distancia.

Cómo debemos ver el Castillo de Loarre.

La mejor forma de ver Loarre es completamente a solas, aunque es evidente que esto debe ser bastante complicado. Mi consejo pasa por acudir a primeras horas del día, para intentar entrar el primero, y así poder perderse por esta maravilla. Tras lo cual se puede acceder a la visita guiada, donde con más detalle, nos explicaran la historia del castillo y sus diferentes anécdotas.

Breve historia del Castillo de Loarre.

El castillo fue mandado a construir por el último de los reyes de Pamplona que reino sobre Aragón. En concreto fue Sancho Garcés III en el año 1020, su primer cometido fue convertirse en fortaleza militar. Es preciso recordar que los árabes estuvieron establecidos en Zaragoza hasta el año 1118, por lo que Loarre constituía un lugar perfecto para controlar las tierras de Huesca, en el recién nacido reino de Aragón cristiano. De esta primera época se conserva una pequeña capilla, el patio de armas y dos torres.

La siguiente fase de construcción pertenece al segundo rey de la Casa de Aragón, en concreto Sancho Ramírez, a partir del año 1071. La ampliación tuvo como principal motivo convertirse en residencia de los monjes canónigos. Por lo que a partir de ese momento se convierte en un castillo abadía.

Pero pocos años después todo el poder de la Corona y del clero  se desplazará a un castillo de reciente construcción, el Castillo de Montearagón situado a unos 40 kilómetros de Loarre. A pesar de que en el siglo XIII se reforzó todo el espectacular contorno de murallas, su pérdida progresiva de importancia sería constante.

Esa es precisamente la principal causa del espectacular estado de conservación del Castillo de Loarre. Conviene subrayar que a partir del siglo XV, no se ha encontrado indicios ni de ocupación continuada, ni de haber sido sometido a ningún conflicto importante. Ya que perdió los dos principales cometidos del castillo, el religioso tras la marcha de los monjes y el defensivo tras la continuo empuje de los árabes al sur de la península ibérica.

Galería de imágenes del Castillo de Loarre.

Como la principal intención de este artículo es mostraros la puerta a la Edad Media,  os presento esta galería de imágenes.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Desde la parte trasera, que es el lugar de entrada de las visitas se observa perfectamente la magnífica situación sobre la Hoya de Huesca.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Una de las zonas más impresionantes son las murallas del siglo XIII que rodean por completo el castillo. Aunque con la única excepción, de la parte sur que quedaba defendida por las rocas sobre las cuales se asienta el castillo.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En la parte de la izquierda, y antes de entrar en el castillo propiamente, sobresale la Torre Albarrana. Es la más antigua del castillo y construida durante la primera etapa con evidente sentido defensivo. También desde este lugar se contemplan las espectaculares vistas desde el interior de las murallas.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

Es imposible no trasladase a la Edad media al subir por esta imponente escalera. Por cierto decorada con el típico ajedrezado del románico de Jaca. Al lado izquierdo de la subida el puesto de control de los soldados que vigilan la entrada.  Mientras que en el lado derecho encontramos la cripta de Santa Quiteria, pequeña capilla para el culto y los enterramientos.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En la primera planta encontramos los edificios religiosos construidos durante la ampliación de Sancho Ramírez.  En concreto la iglesia de San Pedro con un espectacular estilo románico. Y los restos de los edificios que servían para acoger a la comunidad monástica.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

El castillo de Loarre, una puerta a la Edad Media.

En el último piso a parte de las espectaculares vistas, destacan los restos de los patios de armas de la primera época constructiva. Y sobre todo la torre del Homenaje, que no puede faltar en un castillo medieval.

La última imagen para la cúpula de la Iglesia de San Pedro vista desde el patio de armas.

Hasta aquí mi visita al castillo de Loarre, al cual pienso volver. Por último en este enlace encontrareis actualizado todos los horarios de la visita. El precio de la misma en 2017 es de 4,50 sin guía, y 6€ con el mismo, con los correspondientes descuentos a menores, estudiantes o jubilados.

Castillo de Montségur un viaje al final del Catarismo.

 

Este castillo que está situado sobre un gran peñón rocoso, al lado del pueblo de Montségur. Se convirtió durante la Edad Media en protagonista del final del catarismo del sur de Europa. Por lo tanto, sus paredes a mas de 1200 m. de altitud sobre el nivel del mar,  esconden los secretos de los últimos cátaros, que vivieron el asedio de las cruzadas cristianas.

Peñon de Montségur

¿Cómo Llegar?

Situado en la comarca de los pirineos franceses de l’Ariege. Para llegar  existen dos formas, la primera en coche y la segunda a pie (sobre está, os invito a leer el final de este articulo). Por lo tanto el principal inconveniente es la falta de transporte público que llegue directamente. Ya que los lugares más cercanos con dicho elemento son:

  • La localidad de Lavenalet a 12 km, a la cual llegan tres autobuses diarios desde la capital de comarca, Foix
  • La misma Foix a 32 km,  enlazada en tren tanto con el resto de Francia como con Cataluña.
  • Por último, destacar el aeropuerto internacional más cercano, Touluose a 126 km.

Mis consejos.

Una vez en las inmediaciones del castillo, existen aparcamientos acondicionados donde dejar el coche. Tras lo cual la subida al castillo se debe realizar a pie. Esta se hace por un sendero señalizado de aproximadamente 800 m. Es recomendable llevar calzado de montaña o bien deportivo. Ya que aunque la subida es corta es bastante dura, aunque cualquier persona mínimante acostumbrada a caminar la hará sin ningún problema.

También es es necesario conocer que a mitad de este camino existe una taquilla, en la cual se deberá abonar el precio de la entrada. Para los adultos es de 5,5€, un 1€ más en los meses de julio y agosto. Los niños de 8 a 15 años 3€, con 0,50€ más en dichos meses. Y por último, es gratis para los menores de 8 años. Concretamente estos precios son actualizados a 2016.

Subida a Montségur

Sobre la hora de abertura del castillo varia durante el año.  Es evidente, ya que depende directamente de las horas de sol. Aunque nunca cierran a mediodía y el horario es continuado desde las 10 de la mañana, por cierto los mese de Julio y Agosto una hora antes, a las 9.

En este apartado me gustará hacer una recomendación muy personal. Para mi, es muy importante saber elegir la hora de la visita y si puede ser también la temporada. Visitarlo en solitario te hace sentir la desolación de lugar y conectar de una forma especial con lo sucedido hace  cientos de años. La mejor hora es la primera de la mañana en los meses de mayor afluencia o bien las últimas horas sobre todo en los días de otoño.

No puedo dejar pasar la oportunidad de recomendaros una parte importante de la visita al castillo. La contemplación de los alrededores, las vistas desde el castillo de toda la comarca del Pays d’Olmes son impresionantes.

vista desde Montségur

Su importancia histórica.

Como ya he comentado, su importancia viene por ser el último refugio de los cátaros. Estos fueron perseguidos desde el año 1208 por los cruzados cristianos, debido a una orden del Papa Inocencio III. Detrás de esta persecución existían varias causas: la más importantes eran acabar con los “herejes” según el Papa. Pero también la conquista por el rey de Francia de los territorios del sur, en manos de los nobles occitanos. Por lo tanto una vez más se unían en la Edad Media estos dos poderes. Tras varios años de lucha, los últimos cátaros se reunieron en el Castillo de Montségur, gracias al apoyo del noble Raymond de Péreille.

Interior del Castillo de Montsègur

De esta forma se llegará al año 1243, donde los cruzados, tras las órdenes del Papado deciden iniciar el asedio del Castillo. Este tuvo lugar durante el largo invierno que fue de ese 1243 al 1244. Finalmente el 2 de marzo de 1244 se produce la rendición de los cátaros. Estos últimos ante la obligación de abjurar de su fe, estos eligieron morir en la hoguera. Por lo tanto,  el 16 de marzo de ese año, 220 cátaros entre ellos hombres y mujeres fueron quemados en la hoguera. De esta manera se produjo el final del catarismo de manera oficial, y por ende  la cruzada contra los Albigenses.

El Catarismo.

A modo de breve resumen podemos decir, que es una doctrina dualista, donde existe un bien y un mal. Para los cátaros Dios representa el bien y Satán el mal. Pero no solo eso, los cátaros ven el mundo material como una parte del mismo mal. Es uno de los principales choques con la religión cristiana, instalada entonces en la opulencia por parte del Alto Clero.  Los cátaros ante esto, abogan por la vuelta al cristianismo primitivo.

El catarismo está influido por antiguas religiones maniqueistas (de raíz cristiana). Estas llegan a Occitania de manos de los comerciantes orientales a partir del siglo X. En esta zona del sur de la actual Francia y bajo el dominio de la nobleza occitana, es donde  arraiga precisamente por el apoyo de estos. Ante la fuerza que tomó en especial  a partir del siglo XII, el Papa declara a sus seguidores  como “herejes”, por lo cual pueden ser perseguidos.

Camí dels Bons Homes“.

Como ya me he referido con anterioridad existe una forma muy especial de llegar. Me estoy refiriendo al “Cami dels Bons Homes”. Este se trata de un camino que parte del Santuario de Queralt, en la provincia de Barcelona, y que tras atravesar los pirineos llega al Castillo de Montségur después de  8 días de marcha. Dicho camino ha pasado a la historia, por ser la ruta que siguieron los cátaros que residían en dicho santuario. Que tras ser expulsados y perseguidos por los cruzados cristinos, encontraran refugio en el Castillo de Montségur, al cual llegaran después de esta travesía.

Esta fue mi forma de llegar al Castillo de Montsegur, sin duda la elección mereció la pena. Ocho días por unos espectaculares paisajes repletos de historia. Pero también ocho días que dan titulo a este blog, caminando por la historia. Por lo tanto, la primera entrada no podía dedicarla a otro tema que no fuera el mítico castillo de Montségur.

Por último quiero compartir con todos una serie de fotos, para que podáis comprobar la belleza del paisaje. Además la web que inspiró mi viaje por el mundo de los cátaros. En breve  comenzaré la narración de este camino histórico a lo largo de una serie de capítulos.

http://www.camidelsbonshomes.com/