Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (II)

Debemos comenzar recordando que este artículo tiene uno previo, que podéis encontrar en el siguiente enlace: teatros romanos (I)

Con la llegada al poder de Augusto, como primer emperador de Roma, en el año 27 aC. Se producirá uno de los episodios más importantes, para el desarrollo de la cultura romana en el Mediterráneo. La denominada Pax Romana, fue un periodo de relativa paz y estabilidad, que comenzó con el hecho simbólico de cierre de las puertas del Templo de Jano, por parte de Augusto, tras su regreso de las guerras Cántabras. Antes de continuar y para conocer mejor este periodo, me gustaría recomendaros este estupendo artículo de mi amigo Javier Nero, no dejéis de leerlo: legionixhispana

En definitiva y para el asunto que nos atañe, durante el mandato de Augusto (27 aC.- 14 dC., al menos entre nueve y diez teatros romanos fueron construidos en Hispania. De algunos ya hablamos en el primer capítulo, el resto espero que os quedéis a conocerlos

El primer emperador de Roma, Augusto.

Teatro romano de Itálica, (Santiponce).

En el año 206 aC., en plena 2ª Guerra Púnica, y tras la victoria de Escipión contra los cartagineses en la Batalla de Ilipa, se decide la construcción de una nueva ciudad romana para acoger a los legionarios heridos o jubilados. El lugar elegido fue la margen izquierda del río Guadalquivir, sobre algún antiguo poblado turdetano. Esta nueva ciudad nació para ser una de las más importantes de  la Hispania romana, y para convertirse en cuna de emperadores romanos como Trajano y Adriano.

Pero la construcción del teatro deberá esperar al menos 200 años, a caballo entre los siglos I aC.-I dC., además podemos añadir que hasta el descubrimiento en los años 80 de una edificación que posiblemente fue la Curia de la ciudad, nuestro protagonista fue conocido como el edifico civil más antiguo de Itálica. Su  construcción se llevo a cabo aprovechando la ladera del cerro de San Antón, aunque bajo los cánones de Vitrubio, con una Cávea que podía acoger más de 3000 personas, en la cual se observa perfectamente la disposición por clases de los ciudadanos con tres claras divisiones, Summa, Media e Ima. Una de sus principales curiosidades reside en una pequeña capilla destinada al culto de Isis, la diosa de tradición oriental, que situada en uno de los pórticos fue mandada a construir en tiempos de Adriano.

El teatro romano de Itálica, desde el mirador.

A pesar de que el yacimiento de Itálica es conocido desde siempre, al hallarse fuera del núcleo principal de la población de Santiponce, el teatro romano no fue encontrado prácticamente hasta el siglo XX, debido a su situación en el interior de la misma. Aunque hubiese indicios de su localización desde el siglo XVIII, tras hallarse diferentes esculturas, será en 1940 cuando se lleve a cabo las primeras excavaciones. Concretamente se halló una zona de la Cávea, en el interior de un corral situado en una casa de la colina. Aunque las campañas más proliferas de la  excavación fueron entre los años 1970-1973, cuando se pondrá en valor uno de los teatros romanos mejor conservados de la Península Ibérica.

A pesar de ello hoy día no es visitable, según me comentaron en la oficina de turismo de Santiponce, debido a la falta de medios económicos. Aunque se puede conocer desde un mirador cercano, siempre y cuando no sea en verano, ya que en esas fechas está cerrado debido a la principal actividad del teatro romano de Itálica. En concreto, el festival de teatro clásico de Andalucía, donde Itálica comparte protagonismo con dos de los teatros que conoceremos después, Málaga y Baelo Claudia. Os dejo este enlace para informaros de dicho evento:  juntadeandalucia

Teatro romano de Olisipo, (Lisboa)

Estamos ante uno de los teatros más desconocidos y más escasos en cuanto ha restos arqueológicos de toda la lista. Pero el hecho de que sea el único teatro romano de todo Portugal, es suficiente para hacerle un hueco en la misma.

Olisipo, que ya era conocida en tiempos de los fenicios, se convertirá con la llegada de los romanos en una de las ciudades más importarte de la provincia de Lusitania. Parece ser que detrás de este hecho, está la ayuda que los habitantes de esta ciudad dieron a las tropas romanas en su lucha contra las tribus celtas. Lo cual le valió la temprana declaración de municipio por parte de Julio César. A partir de entonces se convertirá en uno de los puertos más importantes del Atlántico y determinante para el comercio con Britania.

Recreación de lo que pudo ser el teatro romano de Olisipo.

Pocos años después se acometerá la construcción de diferentes espacios públicos, entre ellos nuestro protagonista. El teatro romano de Olisipo pudo ser uno de los más grandes de la península, con capacidad para 5000 espectadores. Pero está claro que tras su abandono en el siglo IV, sus materiales serian fruto de continuo expolio. Tras varios siglos en el anonimato fue descubierto en las reparaciones de la ciudad tras el terrible terremoto de 1755.

Hoy día sus escasos restos han servido para llevar a cabo uno de los museos más importantes de la ciudad de Lisboa. Durante su visita, aparte de todas las piezas halladas en las excavaciones, podemos pasear por los escasos restos del mismo. Os dejo la siguiente página web para consultar horarios: museudelisboa

Teatro romano de Bibilis, (Calatayud).

Los orígenes de Bibilis, situada unos 6 km. al norte de la actual Calatayud, hay que buscarlos en época celtibera, cuando se convirtió en capital de pueblo de los Lusones. De su romanización no se conocen episodios similares a los de sus vecinos numantinos, y prácticamente está pasa desapercibida para las fuentes clásicas. Aunque gracias a ellas conocemos el apoyo de los bibilitanos a las tropas de Julio César en sus guerras civiles contra Pompeyo, que le debió reportar algunos beneficios.  Lo cierto es que desde la época de Augusto está plenamente integrada a la vida social romana, convirtiéndose en punto de paso obligado entre las ciudades de Caesaraugusta y Emérita.

En dicha época precisamente se empezó la construcción del teatro romano de Bibilis, con una cávea en la que se podían acomodar unos 4.500 espectadores. Para su construcción se aprovechó unas de las laderas de la montaña, la cual en su parte alta ubicaba el foro de la ciudad. Algo destacable de ambas edificaciones es la fuerte carga simbólica, ya que están repletas de mármoles, capitales, pórticos, etc. Lo que podemos asignar a una intencionalidad por parte de las autoridades de afirmación de su romanización.

La situación  al aire libre ha llevado a este yacimiento a su continuo expolio. Ya desde finales del siglo XVI hay muestras de intervenciones, y por ejemplo en el siglo XVIII los jesuitas ya llevaron a cabo una primera colección de restos arqueológicos de Bibilis, aunque parece ser que se perdieron tras la expulsión de la orden en 1767. Finalmente con la llegada de la democracia, en 1976 el estado compra los terrenos donde se encuentra el yacimiento, desde entonces sucesivas campañas de excavaciones han sacado a la luz y puesto en valor el mismo.

Por último destacar que todo el conjunto arqueológico es visitable, así como el museo de Calatayud, donde encontraremos numerosas piezas extraídas de la Bililis romana. Os invito a conocer un poco mejor el mismo en la siguiente web: yacimientobilbilis

Teatro romano de Malaca,  (Málaga).

Nadie mejor que un malagueño para contarnos la historia de su ciudad y la del teatro romano de Málaga, os dejo con el relato de mi amigo Javier Nero, autor del magnífico Blog: legionixhispana

Cuando el geógrafo e historiador Estrabón (III 4,2) escribe: “…en tanto que Malaka está más cerca y tiene planta fenicia” en los primeros momentos de la romanización, en realidad nos está informando que, entre finales del siglo II y principios del siglo I a.C., el núcleo poblacional de la ciudad sigue ocupando la Colina de Gibralfaro y de la Alcazaba, tal y como se venía haciendo desde el siglo VI a.C. primero con el pueblo fenicio y posteriormente con el púnico.

En este periodo prerromano era Malaka, junto a Gadir, uno de los principales puertos del Mediterráneo Occidental, aunque el urbanismo no se hubiese extendido más allá de sus murallas. Sus habitantes seguían utilizando la lengua semita, continuaban enterrando a sus difuntos en la antigua necrópolis y en la ladera norte del Cerro de la Alcazaba, muy próximo a su activo puerto, se mantiene el culto a Astartet o Tannit (puede, incluso que a la misma Dea Luna, cuyo santuario de veneración se encontraba a unas cien millas de la costa), en un templo erigido sobre sus faldas. Este será el contexto histórico en el que hará su aparición Roma en tiempos de la República.

No fue hasta la época Imperial, a partir de Augusto y coincidente con la bonanza económica de la ciudad, cuando verdaderamente se intensifica la reorganización urbanística en Malaca. Su puerto se convierte en uno de los distritos para el control de aceite romano y motor exportador y redistribuidor de buena parte de la producción agropecuaria de la zona.

En torno al puerto se ubicó el foro, símbolo de la nueva realidad. La plaza pública, como cualquier otra ciudad romana, constituirá el eje en torno al cual se dispondrán el resto de edificios administrativos, económicos, legislativos, etc. Templos, termas, edificios lúdicos, fuentes, arcos y grandes estatuas sobre majestuosos pedestales cambiarán el paisaje de Malaca, todos ellos elementos y escenarios imprescindibles para la propaganda Imperial.

El teatro romano de Málaga, bajo la Alcazaba.

El teatro, por ejemplo, estuvo cargado de un fuerte simbolismo propagandístico, ricamente ornamentado con las imágenes de los emperadores y el resto de la familia Julio-Claudia.  Era el mejor lugar para ensalzar sus figuras, para llevar a cabo la práctica del culto imperial, puesto que no dejaba de ser aquel espacio sacro donde los antepasados orientales hacían entrega de ofrendas a su diosa. Porque el teatro se construyó sobre las primeras termas del periodo republicano, desplazando el nuevo a unos pocos metros. Fue este edificio lúdico de medianas proporciones, erigido siguiendo los cánones clásicos de Vitrubio y para el que se quiso aprovechar la ladera del Cerro de la Alcazaba donde asentar una parte importante de la cávea. A los pies de la misma se encontraba la orchestra, espacio donde podía sentarse un grupo selecto de espectadores, tal vez los mismos que con sus actividades evergetas ennoblecieron de mármol el edificio. Y a espaldas de la summa cavea se encontraría el velum, un sistema de cubierta de tela que permitía cubrir el graderío.

Alentada por su prosperidad económica, la ciudad hispanorromana de Malaca recibirá el impulso político definitivo en el periodo Flavio a modo de municipium. De esta forma culminará un largo proceso iniciado con el cambio de Era y que continuó durante buena parte del siglo II d.C.

Tras el relato de Javier, solo añadir que el teatro de Málaga fue localizado en 1951 durante unas obras en la Casa de la Cultura. Pero habrá que esperar a los años 90 para su restauración, tras derruir el edificio municipal. En la actualidad podemos disfrutar del mismo, gracias a un centro de interpretación, y por su utilización teatral con diferentes actividades, como por ejemplo en el Festival de teatro clásico de Andalucía.

Teatro romano de Metellinum, (Medellín).

En plenas guerras sertorianas, uno  de sus contendientes, el optimate Quinto Cecilio Metelo, decide la construcción de una nueva ciudad militar romana en la margen izquierda del Río Guadiana. De esta manera y sobre restos de edificaciones que iban desde el tercer milenio aC., hasta el periodo tartésico y turdetano aparece la Metellinum romana. Corría el año 79 aC. por lo que podemos pensar que la actual Medellín se convirtió en aquellos momentos, en la ciudad más importante de la zona hasta la fundación, 54 años después de Emérita Augusta.

Aproximadamente en el cambio de era se inicia la construcción del teatro romano de Medellín. Una vez más, aprovechando el desnivel natural que ofrecía  la montaña, los constructores romanos llevaron a cabo bajo los planteamientos de Vitrubio un edificio con cabida para 3.200 espectadores, en una cávea de poco más de 61 metros de diámetro. En este punto me gustaría hacer un inciso para comentar, que fue bastante habitual en la península ibérica mezclar la forma de construir teatros por parte de los griegos, apoyados en la montaña, pero con la estructura vitruviana.

Vista del teatro romano de Medellín, desde el castillo de la ciudad.

A pesar de que el teatro romano de Medellín, por cierto uno de los pocos vestigios del pasado romano de la villa, es conocido desde siempre ya que nunca acabó enterrado por completo, debió esperar hasta los años 70 del siglo XX para comenzar a salir a la luz. Definitivamente a partir de 2007 las excavaciones dan su fruto, dejando visibles los restos de uno de los teatros más completos de nuestra geografía, con la excepción del fondo de escena. Además podemos decir, que su posición en la ladera del castillo medieval, junto a la Iglesia de Santiago, le confiere unas vistas realmente espectaculares.

En la actualidad el teatro romano de Medellín es usado para representaciones teatrales, entre las que se incluyen la extensión del ciclo de teatro clásico de Mérida y que cada verano recae en este escenario. Además se realizan visitas guiadas al monumento desde el museo municipal, donde por cierto se encuentran varias piezas halladas en las excavaciones. Por último os dejo está web donde se pueden localizar los horarios: medellin-turismo

Teatro romano de Corduba, (Córdoba).

La Corduba romana se funda entre los años 169-152 aC. El lugar elegido, el final del tramo navegable del rio Guadalquivir, por lo que suponía un lugar estratégico para la llegada de tropas para la conquista del interior peninsular, por parte de la República romana. La supuesta prosperidad de esta ciudad, se verá mermada años después, concretamente durante las guerras civiles de la República romana, al elegir el bando perdedor, convirtiéndose en una de las ciudades pompeyanas en dichas guerras. Este aspecto  llevó una gran recesión a la ciudad romana de Corduba, solo salvada con la llegada de Augusto que decidió repoblarla con los veteranos de las guerras cántabras.

A partir de ese momento, o más concretamente entre los años 15 aC.-5 dC. se inicia la construcción del teatro romano más grande  de toda Hispania, por cierto coetáneo al Teatro de Marcelo en Roma, con el cual se le suele comparar. Su cávea de más de 126 metros se dividía verticalmente en cinco terrazas, apoyadas sobre la ladera de la montaña para poder acceder a cada una de ellas por separado.

Museo arqueológico de Córdoba.

A pesar de las enormes dimensiones del teatro romano de Córdoba, su hallazgo es de los más tardíos de la Península Ibérica. Su localización en el centro de la ciudad de Córdoba, uno de los centros históricos más importantes del mundo, es evidente que ha pesado en esta tardía localización. Tras la aparición de las primeras evidencias de su localización a mediados del siglo XX, no será hasta 1996 cuando se constaten las mismas, al aparecer los restos de algunos enlosados y escalones que separaban  las terrazas. Desde ese momento diversas actuaciones arqueológicas han conseguido poner en valor algunas partes del mismo. Las cuales podemos contemplar en los sótanos del museo arqueológico de Córdoba. Por último os dejo este enlace para comprobar horarios:  turismodecordoba

Teatro romano de Tarraco, (Tarragona).

Según el propio Plinio; Tarraco fue “obra de los escipiones” en el año 218 aC. Tras su desembarco en Ampurias para luchar contra los cartagineses, los hermanos Escipíon deciden fundar esta ciudad, para convertirla en una de las principales  bases de las legiones romanas en la Península Ibérica.  Junto al campamento militar, que se situó en la parte alta, se produjo la llegada de civiles que se asentaron en torno a la parte baja de la ciudad, donde al parecer había un poblado íbero, en busca de las posibilidades económicas de los nuevos territorios romanos. Además podemos decir que Tarraco se convirtió entre los años 26-25 aC. en la capital del mundo romano. Tras la decisión de Augusto, primer emperador de Roma desde año antes, de establecer allí su residencia oficial, desde la cual controlar las guerras cántabras.

Los escasos restos del teatro romano de Tarraco, bajo diferentes edificios.

El teatro romano de Tarraco fue construido a partir del año I dC. en una zona anexa al foro de la ciudad. Destacar que es de los menos conocidos y peor conservados de toda la Península, y además su historia parece estar jalonada de múltiples desastres. Los primeros de ellos se remontan al siglo III, cuando un incendio llevó a su abandono definitivo, y al aprovechamiento de sus piedras para nuevas construcciones.

Pero lo peor estará por llegar en Edad contemporánea, ya que a pesar de ser descubierto  y estudiado en 1884, de lo cual se ha deducido su buen estado de conservación a mediados del siglo XIX. A mediados del siglo XX se permitió la construcción de una fábrica de aceite sobre el mismo. En la actualidad, tras una gran batalla judicial se ha recuperado una pequeña muestra de lo que debió ser el teatro romano de Tarraco. Desde una especie de mirador instalado por el ayuntamiento de la ciudad de Tarragona, se observan las cinco primeras filas de la cávea, junto a dos escaleras radiales y una pequeña muestra de lo que fue la orchestra.

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Imágenes: commons.wikimedia

La misteriosa villa romana de La Dehesa en Soria.

Unos 20 km al suroeste de Soria encontramos el yacimiento arqueológico de la villa romana La Dehesa. Por un lado uno de los más espectaculares de España, aunque por otro, un misterio todavía sin resolver, ya que no se han encontrado los suficientes indicios para afirmar cual fue su verdadera utilidad.

A pesar de que el binomio “monasterio pagano” puede llegar a sorprender, al mezclar un edificio eminentemente cristiano, con el paganismo, que en definitiva es una religión previa a la llegada de los monoteísmos,  a través de estas líneas intentaremos poner un poco de luz a estas dudas.

Su hallazgo y puesta en valor.

Cuando en 1928, un vecino de la localidad de Cuevas de Soria hallaba en un campo cercano al pueblo unas extrañas “piedrecitas de colores”, no podía imaginar que debajo de ellas se encontraría una espectacular villa romana de más de 4.000 m2. El hallazgo de aquellas teselas llegó rápidamente al director del Museo Numantino, Blas Taracena, que junto a su amigo José Tudela, inician pocos meses después  las excavaciones. Tras dos años de las mismas, salió a la luz la primera villa romana que se encontraba en la Península Ibérica. Aquel impresionante yacimiento arqueológico fue declarado en 1931, Monumento Histórico-artístico.

Planta del yacimiento de la Villa La Dehesa.

A partir de ese momento, la Guerra Civil y la posguerra llevarían a nuestro protagonista al olvido, hasta 1980 que se reanudan las excavaciones. Desgraciadamente como suele suceder en estos casos, los mosaicos empezaron a “emigrar”, hoy día los dos más espectaculares se hallan en el MAN de Madrid.

Desde entonces los trabajos continuaron tanto desde el punto de vista arqueológico, como de consolidación, como el desvío de un pequeño riachuelo que periódicamente inundaba la zona. Finalmente tras cubrirse todo el yacimiento en el año 2012 se abre al público.

La visita a la Villa romana La Dehesa.

Lo primero que habría que decir, a los que se dirijan a la localidad de Cuevas de Soria para conocer esta villa tardorroma, es que no se asusten al ver la esperpéntica nave industrial que se encontraran al llegar.  Debajo de ella se halla,  como ya hemos dicho, una de las más espectaculares villas romanas de toda la Península.

La visita  a este complejo museístico, se divide  en dos partes. La primera de ellas el museo denominado “Magna Mater”, que en realidad es el nombre del proyecto de musealización acometido por la Diputación de Soria y la Junta de Castilla León para poner en valor las tres villas romanas de la provincia de Soria. A parte de nuestra protagonista, se siguen los trabajos en las villas de “Los Quintanares” y “Los Villares” para ponerlas en valor. De todo el museo, lo más destacable es la exposición que muestra como la madre naturaleza ha influido en las diferentes culturas, desde la prehistoria a la actualidad. Esta nos acerca al verdadero sentido que los responsables del yacimiento han dado al mismo. Es evidente que no tienen las muestras necesarias para asegurarlo, pero este guiño a la madre naturaleza junto al nombre del museo, son muestras significativas de su opinión respecto al pasado de esta villa romana.

El yacimiento y la pasarela desde donde se visita.

Tras el museo la visita discurre sobre una pasarela acondicionada para el conocimiento del yacimiento en sí. En este apartado me parece importante reseñar que la visita se haga guiada, está en sí, es un recorrido a través de dicha pasarela para observar los mosaicos y las distintas estancias que tuvo la villa, pero las explicaciones de los responsables llevan a reflexionar sobre la antigua utilidad que tuvo la misma, por cierto el video explicativo del final también puede ayudar.

Para conocer horarios y precios, lo mejor es consultar la siguiente web: villaromanaladehesa

Los monasterios paganos.

Para explicar un poco mejor lo que se ve en el yacimiento se deben hacer diferentes reflexiones previas, ya que lo primordial es la condición de misterio que tiene la misma.  A partir de este punto mezclaremos la visita al yacimiento, con un novedoso libro escrito Dimas Fernández-Galiano, que lleva por título; Los monasterios paganos, la huida de la ciudad en el mundo antiguo.

Portada del libro de Dimas Fernández-Galiano

Solo con la mera observación de la estructura que tuvo la Villa La Dehesa, ya podemos sacar dos conclusiones rápidas y evidentes. El patio central “atrio”, sobre la que se distribuyen las distintas estancias, tanto en esta villa como en el resto de la cultura romana, no deja de ser el posterior claustro de cualquier monasterio cristiano. Por otro lado, los expertos aseguran que el edificio fue de donde planta, con excepción de las partes centrales en las cuales las estancias tenían mayor altura. Este aspecto nos puede recordar las antiguas madrazas islámicas, donde los estudiantes residían en las habitaciones superiores, mientras las inferiores eran ocupadas por las aulas.

Musealización del atrio de la Villa La Dehesa

Tras estas dos apreciaciones personales, podemos volver al libro en cuestión. En él, su autor nos lleva a ejercer un recorrido por mundo de la vida monacal. Una de las primeras cosas que nos puede llamar la atención, es el inicio que para el autor tiene la vida monástica. Si tradicionalmente se ha pensado, que los anacoretas cristianos refugiados en la región egipcia de Tebaida son la semilla de los monasterios medievales, Dimas nos hace ver que incluso los pitagóricos del siglo V aC. ya ejercían de una forma u otra esta práctica, evidentemente no de tradición cristiana.

Pero será en el capítulo VII, cuando el autor nos deje las pistas necesarias para ver en la Villa La Dehesa un monasterio pagano. En primer lugar nos recuerda como en tiempos de los emperadores antoninos (siglo II dC.) comienza una cierta libertad de culto en el Imperio, que culminará en el siglo IV con los graves enfrentamientos religiosos conocidos, especialmente con el cristianismo. A la misma vez que se pierde el interés por acudir a los templos de culto, llevando la práctica religiosa a la casas privadas. Además de mencionar la aparición, por primera vez en la cultura romana, de una especia de líderes religiosos.

Para continuar el relato, el autor, nos traslada a la Hispania romana, donde a partir de finales del siglo III comienzan a construirse cada vez con mayor ímpetu las villas romanas. La causa principal  se ha achacado a la gran crisis económica que sufrió el Imperio Romano en dicho siglo, pero esta no puede, ni debe justificar por sola las construcciones de villas, como las de la Dehesa en Soria.

La villa romana La Dehesa.

Nuestra protagonista se empieza a construir a mediados del siglo IV aC. Al parecer sobre una antigua edificación, que pudo ser eliminada por completo para colocar encima la villa de nueva planta y de cerca de 4.000 m2. Aquí empiezan los interrogantes, ya que se puede llegar a pensar como por otra parte debió ser lo habitual en la época,  que la villa de la Dehesa tuvo un trasfondo económico agrícola, o más bien ganadero,  principal actividad de esta región en época romana. Pero a día de hoy no han aparecido restos de esta actividad, a no ser alguna pequeña estancia, que a lo sumo pudo servir para el consumo propio.

Por lo tanto y como hacen los propios responsables de la Villa romana La Dehesa, necesitamos buscarle un sentido a esta construcción. Aunque Dimas Fernández-Galiano generalice en su libro, sin duda el capítulo VII, al que hago referencia en este artículo parece que este escrito pensando en la villa soriana. Como bien dice el autor; la arqueología por sí sola no nos puede dar todas las soluciones, y los arqueólogos en lo referente a las villas romanas que proliferan a partir del Bajo Imperio, parece que le cueste buscar otro sentido para ellas que no sea el agrícola o ganadero. Pero la sociedad romana de aquella época era más compleja de lo que podamos pensar, la religión era un campo continuo de batalla y según Dimas, algunas villas romanas debieron ejercer de escape tanto social como espiritual de las turbulentas ciudades. Este es el sentido que parece darle el autor a la Villa romana La Dehesa.

Las estancias de la Villa romana La Dehesa.

Pese a lo expuesto anteriormente si juntamos la arqueología, a través de una visita al yacimiento, con el libro  de los Monasterios Paganos, podemos acabar de encajar algunas piezas del misterio sobre la Villa de la Dehesa.

Los que acudían en el siglo IV a la villa, lo primero que encontraban eran las termas, aunque su tamaño no fue muy grande en comparación con el resto de la edificación.  Su función  principal era la limpieza y purificación de los que llegaban, pero un hallazgo llamó la atención, una bañera donde supuestamente se hubieron efectuado ritos de bautismo o iniciación.

La bañera de la Villa La Dehesa

Junto a la misma, las partes privadas de la casa, el motivo debemos buscarlo en que era la única zona de la misma que contaba con calefacción a través de los conductos de las termas contiguas. A continuación y siguiendo los pasillos colindantes al peristilo se hallaba una posible dependencia a modo de mausoleo familiar.  Por cierto un peristilo que efectuaba la misma utilidad, como ya he referido, que los claustros medievales, evidentemente la distribución de las estancias principales de la villa. Como en otros casos,  el de la villa soriana contaba con diversas fuentes, estanques y plantas que simulaban el paraíso.

Pero dos son los elementos arquitectónicos que más han hecho pensar en la utilidad monástica de la villa romana La Dehesa, por cierto ninguno de los dos suelen ser muy habituales en estas construcciones. El primero de ellos los pasillos entre las estancias del sector norte de la vivienda, que era el contrario a la entrada. Su utilidad pudo ser doble, por un lado evitar la entrada directa del frío en las supuestas aulas, y la otra, que fuera el lugar de espera entre una actividad y otra de los alumnos. La segunda de estas construcciones, la estancia mayor de toda la villa y acabada en ábside como las aulas anteriores. Su utilidad pudo ser la de aula magna, o estancia donde se llevaba a efecto el culto, por parte del dueño de la villa y pudo estar presidida por la principal figura de la villa, que conoceremos tras unas líneas.

Aula Magna, se puede observar el escalón donde se subía un supuesto dirigente del culto.
Pasillo que separaba las estancias.

Conclusiones.

Tras lo expuesto ya solo nos queda conocer a la familia que pudo llevar este espacio religioso a término. Los hallazgos en gran parte de los mosaicos de un mismo símbolo, llevaron a la conclusión que la villa de la Dehesa fue propiedad de la familia Irrico. Está fue conocida como una de las familias, que mejor había mantenido el pasado religioso pagano de tradición celtíbera. Entrando nuevamente en el campo de las suposiciones, ¿quién nos puede negar, que la Villa Romana La Dehesa, no fue un lugar de culto a la Madre Naturaleza? Por seguir con la imaginación, un gran centro de reunión donde  mantener vivas las antiguas tradiciones paganas, a la cual posiblemente llegaron personas de diferentes rincones para aprender y trasmitirla. Pero es evidente que su recorrido no debió ser muy largo, ya que la llegada de los  pueblos bárbaros le llevo al ostracismo.

Mosaico con el símbolo de la familia Irrico, junto a una estrella de seis puntas.

No puedo concluir sin decir que todo lo expuesto aquí entra en el campo de las hipótesis. Pero no solo mías en este articulo, sino de los responsables del yacimiento que dejan a las claras lo que piensan, pese a no decirlo abiertamente, al poner “Magna Mater” ha este espacio museizado.

Mas info: Los Monasterios paganos, la huida de la ciudad en el mundo antiguo, Dimas Fernández-Galiano, Ed. El almendro de Córdoba, 2011.

Caminando por los teatros romanos de la Antigua Hispania (I)

Desde que Publio Cornelio Escipión en el año 218 aC. puso sus pies en la Península Ibérica, y hasta la llegada de los pueblos godos seis siglos después. La cultura romana se estableció paulatinamente en toda ella, de manera que todas y cada una de sus costumbres fueron calando en la sociedad ibérica. El caso que nos atañe nos podía ser menos, ya que se han contabilizado más de una veintena de teatros romanos, repartidos por toda la antigua Hispania. A partir de este punto y durante los tres próximos capítulos de este serie que comenzamos hoy, intentaremos conocerlos un poco mejor, no sin antes referirnos a algunas cuestiones previas interesantes para su comprensión.

¿Qué significaba el teatro para los romanos?

El teatro romano como representación escénica, tiene influencias de la tragedia y la comedia griegas, pero también el toque diferencial, que ofrecían las tradiciones itálicas. Las primeras representaciones curiosamente se realizan desde el año 250aC. casi dos siglos antes que aparezca el primer edificio destinado a tal menester. Por lo tanto se hacían en plena via pública con improvisados escenarios de madera.

Existían principalmente dos tipos de funciones. Una más bien de culto, ya fuera en forma de comedia o de tragedia, que trataban de temas cotidianos y de la vida real en clave de enredo. Sus principales autores fueron Plauto y Terencio en tiempos de la república, y Séneca, el autor nacido en  la Córdoba romana, en tipos de Augusto. El otro tipo de función se podría encuadrar en un ambiente más distendido, ya que se hacían representaciones de mimos con escenas cargadas de obscenidad e incluso con cierta propensión a la violencia. Sin olvidar la Atelana, un tipo de comedia donde cuatro personajes escondidos detrás de mascaras, llevaban a cabo un guión a base de golpes y caídas varias.

Mosaico de una de las representaciones teatrales.

Pese a lo que podamos pensar, los actores eran esclavos o bien libertos, muchos de ellos de procedencia oriental. Los cueles trabajaban por mínimos salarios y viviendo en los umbrales de la pobreza. Aunque existieran contadas excepciones eran vistos como personajes vulgares, con una profesión menospreciada por el resto de las clases sociales.

En cambio los espectadores solían ser de las clases más pudientes, ya que la sociedad romana vivía en exceso de las apariencias. La diversión era una forma de demostrar el status social, esto será aprovechado por los dirigentes políticos, para atraerse el control de estas clases sociales más altas. En definitiva los juegos públicos realizados en honor a los dioses, donde se encuadraban las representaciones teatrales, era una forma de tener contentos a Patricios y Plebeyos más adinerados.

Los teatros romanos.

El primer teatro, mandado a construir por Pompeyo en el Campo Marcio, fue en Roma en el año 55 aC. Su curiosidad principal residida en la construcción de un templo en la misma Cávea del edificio, algo no muy habitual. Por cierto no será muy anterior, como veremos pronto, al primero de la Hispania Romana. Pero antes de conocerlo, debemos echar un vistazo a las normas escritas en el tomo 5 del Tratado de Arquitectura escrito por Vitrubio. En el mismo se detallan todas las partes que deben tener los teatros romanos. Para no perdernos en un maraña de nombres, que irían desde la fea palabra del “vomitorium” que era la zona de acceso a las gradas. Hasta la “valva regia”, concretamente la entrada al escenario, creo que lo mejor es centrarnos en sus cuatro partes principales.

Maqueta del teatro de Pompeyo en Roma, se observa el templo como una parte más de la Cávea

Cávea, la parte más reconocida en todos los teatros romanos actuales, en otras palabras un graderío en forma semicircular. Según Vitrubio se debían separar tres zonas, en la parte inferior (ima Cávea), se acomodaría la aristocracia romana.  En el centro (media Cávea) los plebeyos con estatuto de libertad. Por último en la zona superior (summa Cávea), era el lugar  de las mujeres de estos últimos y  junto a ellas, los esclavos. Tras lo cual normalmente, se remataba la parte más alta del graderío con un pórtico.

Orchestra, como la Cávea en forma semicircular, a pesar de lo que pueda llegar a parecer no era usada como escenario, sino que solía servir para el acomodo de los magistrados de más alto rango.

Palpitum,  este sí que era el escenario de la actuación, estaba situado a poco más de un metro sobre el nivel de la Orchestra, y su forma era rectangular y alargada.

Scaene, fondo de escenario dotado de gran monumentalidad, entre dos y tres pisos con columnas de diferentes órdenes arquitectónicos. Normalmente contaban con tres puertas por las que solían salir los actores a escena.

Recreación de un teatro, se observan todas las partes principales, importante la visión que ofrecen del telón, tras el mismo los actores.

Estas eran la partes más importantes de los teatros romanos, evidentemente existían otras dependencias en  las edificaciones, como vestuarios o estancias reservadas para actores o clases más pudientes.

El siguiente enlace es muy complementario a todo lo relacionado con los teatros romanos: arraonaromana.

¿Qué nos vamos a encontrar en estos próximos artículos?

Tras esta breve introducción a la cultura romana asociada a los teatros, podemos pasar a conocer por orden cronológico los teatros de la Hispania Romana. Destacar, como ya hemos dicho,  que se conocen alrededor de una veintena, aunque en cualquier lista de este tipo se hace necesario recordar que los descubrimientos están a la orden del día, y a pesar de conocer la existencia de otros, no han sido sacados a la luz.

Como veréis los dividiremos en tres grandes conjuntos a través de tres diferentes artículos. En el primero de ellos, el que nos ocupa, hablaremos de los teatros realizados en los últimos suspiros de la Républica, aunque alguno de ellos ya fueron construidos tras su disolución por Augusto. En el segundo de ellos trataremos el periodo del primer emperador de Roma, que inició de la denominada Pax Romana, de gran importancia a la hora de  embarcarse en proyectos de construcción de los teatros romanos. Por último el tercer artículo se centrará en los siguientes años, donde antes de acabar el siglo I dC. se completará la lista definitiva de teatros romanos de la Hispania.

La intención es que podamos conocerlos desde tres aspectos diferentes, el primero de ellos su historia, tanto de la propia construcción, como del redescubrimiento. También conoceros su fisonomía, para acercarnos  la importancia que tuvo en su comunidad. Por último destacar la necesidad de la puesta en valor de estos edificios para su utilización en el siglo XX, en diferentes aspectos, y para dotarlos de la necesaria autosuficiencia. Ahora sí, sin más dilación pasamos a conocerlos.

Teatro romano de Cádiz.

Una de las ciudades más antiguas de España, fundada por los fenicios bien el siglo XII aC. o bien el VIII aC, no es el momento de discutirlo. Lo cierto es que se convertirá en romana con la llegada de Publio Cornelio el Escipión en el año 206 aC. Y a partir de ese momento se convertirá en una de las principales ciudades de la Hispania Ulterior. Su privilegiada situación como intermediaria del comercio de metales, su gran industria pesquera, y su excelente Garum, le reportarán una holgada posición económica.

Una de las épocas de mayor esplendor será con Lucio Cornelio Balbo el Menor, que en el año 44 aC. se convirtió en Cuestor de la Hispania Ulterior, cargo que pudo ser aprovechado para iniciar  las obras de construcción del teatro romano.  Ya que a ciencia cierta no se conoce cuando empezó a construirse, es evidente que sería casi coetáneo al de Pompeyo en Roma, o bien unos años posteriores, pero casi toda seguridad fue el primero de Hispania.

Tras su descubrimiento en 1980, pudimos conocer que además fue de los más grandes.  Con una Cávea de 120 metros de diámetro pudo llegar albergar a más de 10.000 personas. Desde ese año se han realizado diversas campañas de excavaciones para y descubriéndolo paulatinamente.  Hoy en día son visibles las partes inferiores de la Cávea, la zona de la Orchestra y algunas galerías de acceso al graderío.

Entrada al museo.

Los encargados de su mantenimiento son la Junta de Andalucía. Destacar que el teatro es visitable, así como su gran centro de interpretación donde podemos hacernos una idea de la función, y de las verdaderas dimensiones de este teatro romano. Por último destacar que la visita se pude completar, de forma gratuita, con el acceso por un lado a una fábrica de salazones y por otro a una necrópolis de la cual se ha conseguido extraer diversos ajuares.

Para más información podéis acudir a la web oficial: juntadeandalucia

Teatro romano de Mérida.

En el año 25 aC. el primer emperador que tuvo Roma, Octavio Augusto, mandó construir una nueva colonia, su nombre Emerita Augusta. Su cometido asentar a los veteranos de las legiones V Alaudae y X Gémina, tras su participación en las guerras cántabras. El lugar elegido fue el rio Guadiana, zona que ofrecía grandes posibilidades de agua y materiales de construcción, además de estar situada en un nudo de comunicaciones. Todo ello le servirá para que después de solo 10 años, se convirtiera en la capital de la nueva provincia romana de Lusitania.

Poco antes de ello, por lo tanto en torno al 16 aC. se inicia la construcción del teatro. Este fue un encargo personal del emperador a Marco Vipsanio Agripa, el promotor del Panteón de Roma. El diseño de Agripa siguió fielmente las normas de Vitrubio, una Cávea de 95 metros de diámetro que ofrecía una capacidad de 5800 localidades. Una orchestra de 30 metros, en la que se observa perfectamente, las tres gradas reservadas para la alta aristocracia de Emerita Augusta. Además decir que el teatro fue remodelado varias veces, una de ellas en torno al año 105 dC. por lo tanto durante el mandato de Trajano, con el espectacular fondo de escena. Posteriormente en el 333 dC, con Constantino, se reformó añadiendo nuevos y lujosos mármoles.

Tras la llegada del cristianismo se sumió en el olvido de la ciudad. Con el paso de los siglos y en torno a finales del siglo XVIII es redescubierto, pero tendrá que esperar a 1910 para que se inicie su restauración y puesta en servicio. Solo 23 años después, en el 1933 ya recibió la visita de los primeros actores, tras más de 15 siglos de ostracismo. Además tras la guerra civil ha tenido sucesivas restauraciones, que nos permiten contemplar el más espectacular y completo de los teatros de la Hispania Romana.

Sensacional forma de poner en valor el Teatro romano de Mérida

A parte de la Cávea, la Orchestra y el Palpitum, podemos observar el impresionante fondo de escena, en doble piso, con columnas corintias de cerca de 30 metros y rematadas con arquitrabe, friso y cornisa. El recinto se completa con jardines, lugares de culto, la casa del teatro dotada de peristilo y mosaicos, e incluso una zona de letrinas públicas.

Hoy en día el teatro es uno de los más visitados de España, se hacen visitas de viarios tipos y para todos los gustos. Pero además posee la mejor puesta en valor que podía tener un teatro romano. En 2017 se ha llevado a cabo, la 63 edición de uno de los mejores festivales de teatro clásico que se pueden ver en el mundo. Me estoy refiriendo, evidentemente, al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida que inunda de este arte las noches de verano de la ciudad extremeña.

Os invito a conocer más en las dos siguientes webs: consorciomerida  festivaldemerida

Teatro romano de Acinipo.

Para conocer el teatro romano de Acinipo debemos acercarnos al yacimiento arqueológico del mismo nombre,  situado a unos 20 kilómetros de la localidad de Ronda en Málaga. Un lugar que estuvo habitado desde el año 3.000 aC. Pero que deberá esperar al 206 aC. con la llegada de los romanos para convertirse en ciudad. Una ciudad que según las fuentes de Plinio y Ptolomeo pudo llegar a albergar cerca de 5.000 personas y su ocupación principal fue la agricultura.

Posteriormente entrará en decadencia y será completamente abandonada en el siglo VII. Por otro lado, el yacimiento es conocido desde 1650, pero no será hasta 1967 y tras múltiples expolios cuando se comiencen las excavaciones para sacar a la luz principalmente su teatro.

Sensacional emplazamiento del Teatro de Acinipo.

Del teatro de Acinipo se conservan varias partes, la Cávea de 62 metros de diámetro y con una capacidad de 2.000 personas, su mayor curiosidad reside en que fue excavada directamente sobre la piedra. También se conserva la orchestra, de la cual queda algún resto del mármol rosado, que la debió cubrir. Aunque lo que más salta a la vista es su fondo de escena, de doble piso y realizado con sillares. Sobre su datación existen diferentes versiones, la mayor parte apuesta que es prácticamente coetáneo con el de Mérida, aunque también existen los que defienden que fue anterior, pudiendo ser junto al de Gades, el primero de la península.

Por último os invito a conocer la página de Facebbok del propio yacimiento, el lugar más fiable para consultar horarios y actividades del mismo, el cual por cierto se visita de forma gratuita. acinipoenclavearqueologico

Teatro romano de Cartagena.

En el 209 aC. Publio Cornelio Escipión toma la capital del Imperio Cartaginés de la Península Iberia. La ciudad que había fundado solo 18 años antes Asdrúbal el Bello, pasará de ser la Qart Hadasht cartaginesa, a la Cartago Nova romana. Tras lo cual, el crecimiento de esta ciudad debió ser espectacular, gracias a sus recursos metalíferos que ya habían atraído a los cartagineses y anteriormente a los fenicios. Además se convirtió en uno de los principales puertos del mediterráneo.

La ciudad recibirá en el año 44 aC. el título de Colonia, solo reservado para las ciudades  más importantes del mundo romano. Tras las obras del anfiteatro, en el año 5 aC le llegaría el turno al foro y al gran teatro de Cartago Nova.  Nuestro protagonista contará con una Cávea de 88 metros de los cuales los centrales fueron escavados directamente sobre la piedra. En ella se podían acomodar unas 7000 personas, por lo tanto estamos ante uno de los más grandes de la Hispania romana. Destacar que según algunos restos hallados, el fondo de escena tenía una altura de 14,60 metros adornado con columnas de diferentes órdenes, y acabado en colores rojo, blanco y gris, que debió ser una seña de identidad del mismo, aunque desgraciadamente los expolios de hace siglos, no nos han permitido conocerlo.

El teatro que fue dedicado a los nietos de Augusto, Lucio César y Caio César, entrará en recesión en el siglo III dC. Con la posterior llegada de los bizantinos se llevó cabo la construcción sobre el mismo de un mercado, y en el siglo XIII se superpuso en uno de los laterales la Catedral de Santa María la Vieja. Estas construcciones llevarán al olvido el Teatro romano de Cartago Nova.

Una de las salas del magnifico museo del Teatro de Cartagena

A partir de este punto hay que empezar a felicitar a las autoridades de Cartagena, desde la localización fortuita del teatro en 1988, las actuaciones que se han ido efectuando en el mismo, son todas un completo acierto. De esta manera hoy podemos disfrutar de su recuperación total, en el mismo se efectúan múltiples actividades para todas las edades, como representaciones, congresos, exposiciones temporales, etc. Además todo ello integrado en el edificio museístico proyectado por Rafael Moneo, que integra perfectamente el edifico construido hace 2.000 años. De todas estas actividades, así como de la visita al mismo, os podéis informar en la siguiente web: teatroromanocartagena

Sin más os emplazamos al siguiente capitulo, en el que conoceremos los teatros romanos de principios de la Pax Romana. 

Tiermes, la ciudad romana excavada en piedra.

En el sur de la provincia de Soria encontramos uno de los yacimientos romanos más interesantes de la Península Ibérica. Una ciudad romana que en su época de mayor esplendor entre los siglos I y III dC. pudo llegar a albergar más de 3.000 personas.

Pero lo más llamativo de esta ciudad es su forma constructiva, que la hace realmente singular dentro del panorama peninsular de época romana. Esta técnica, denominada “rupestre”, consiste en excavar directamente la ciudad sobre la roca. Dicha técnica constructiva posiblemente fue iniciada por sus primeros pobladores, los celtiberos. Pero la llegada de la romanización, con nuevas métodos y herramientas, le dio a la ciudad la fisonomía, que hoy día podemos observar al pasear por el yacimiento.

Una de las zonas del yacimiento, donde se observa la excavación directa de la piedra.

Breve historia de Tiermes.

La zona donde esta situada la ciudad romana está ocupada como mínimo desde el Neolítico, ya que existen en las inmediaciones del lugar diversas pruebas de ello. Especialmente en unos abrigos situados a unos centenares de metros,donde se han localizado algunas pinturas rupestres.

Sobre el siglo V aC. aparecen las primeras evidencias de ocupación del cerro. Algún grupo celtíbero se hizo acreedor del mismo, llegando incluso a utilizar la necrópolis de urnas funerarias,  situada a unos 800 metros del mismo. Pero será a partir del siglo siguiente, cuando se pueda afirmar que existió una ciudad celtíbera en forma del clásico Oppida de esta cultura. Además podemos añadir, que la historiografía le ha asignado a este pueblo celtíbero, la denominación del grupo étnico de los arévacos.

Posteriormente la ciudad se debió convertir en una de las más importantes de la zona, especialmente como centro ganadero. Esta forma de economía será la principal durante toda la historia de la ciudad. Buena prueba de este hecho, ha quedado documentado en las fuentes clásicas. Las cuales nos describen, que en las denominadas guerras celtíberas durante la ocupación romana de la península, el cónsul de Roma, Quinto Pompeyo llegó a un acuerdo con Tiermes en el año 141 aC.

Dicho acuerdo contenía una especie de pacto, por el cual la ciudad celtíbera debía entregar a Roma 9.000 abrigos para las tropas romanas, 3.000 pieles de buey, 800 caballos, y todas las armas. Es de suponer  que las primeras partes del mismo fueron cumplidas por las autoridades de Tiermes, pero no la última, ya que siguió habiendo levantamientos hasta el año 98 aC. Fecha definitiva de la toma de la ciudad por las legiones romanas.

Único resto arqueológico encontrado de calzada romana en Tiermes

Pocos años después, en torno al año 70 aC. la ciudad ya aparece plenamente romanizada. Aunque tendrá que esperar a la época de Tiberio (14-37 dC.) para convertirse de facto en municipio romano, adscrito a la provincia romana de la Hispania Citerior Tarraconense.

Murallas del siglo III dC. que muestran la decadencia de la ciudad.

El yacimiento romano de Tiermes.

El título de este apartado está puesto expresamente para afirmar, que lo que podemos ver hoy día en el yacimiento es exclusivamente de época romana. El que suscribe acudió al mismo con la curiosidad de encontrarse con restos celtiberos, pero no fue así. Ya que estos prácticamente han desaparecido bajo la ciudad romana,  y por los continuos expolios iniciados en época  visigoda y medieval, como por ejemplo para la construcción de la ermita románica de Tiermes.

Excavaciones de la parte superior del foro de Tiermes.

Pero como ya he comentado es realmente llamativo encontrar una ciudad excavada en piedra, por lo que la visita no puede decepcionar a nadie. Conviene subrayar que dicha visita es gratuita, el yacimiento se encuentra al aire libre y sin ningún cerramiento. Pero en épocas de más actividad turística acuden al mismo guías especializados, que llevan a cabo visitas guiadas.

A partir de este punto iniciamos un recorrido por las partes más interesantes del mismo.

Foro de Flavio.

En torno al año 70 dC. se inicia la construcción de un nuevo foro, sobre los restos de uno anterior y primitivo. Una de las cosas que más llama la atención es la ubicación del mismo, pese a que es la típica de las construcciones romanas, por lo tanto en el centro de la ciudad. En consecuencia de lo cual ,se halla en lo más alto del cerro y por lo tanto en época romana pudo llegar a recordar a las antiguas ciudades griegas en torno a una acrópolis.

Zona baja del Foro, donde se observa perfectamente los restos de la zona de Tiendas

Por otro lado en lo referente a las edificaciones comentar que se situaron en un doble plano, el superior estuvo ocupado por los edificios principales de la ciudad, mientras el plano inferior fue ocupado por las tiendas de la misma.  De esta zona destacar por último que encontramos el único tramo que se ha localizado de calzada romana en todo el yacimiento, que se distingue perfectamente por la diferente composición de la piedra respecto a la base rojiza de todo el yacimiento.

Acueducto romano.

Llevado a cabo durante la época de Tiberio.  Es una de las construcciones más significativas del yacimiento, a pesar de que no han quedado grandes evidencias del resto, en época romana se extraía el agua del rio Pedro, situado a unos 3,5 kilómetros de la ciudad. Pero cuando llegó a la ciudad se excavaron gran cantidad de conductos que distribuyeron el agua por toda ella. Así de esta forma se conoce que toda la villa romana de Tiermes contaba con agua pública.

Acueducto excavado en la piedra directamente.

Casa del acueducto.

Sobre una de las terrazas que ofrece la orografía del terreno,  nos encontraremos con los restos de una antigua domus romana de 1.800m2. Su construcción en sí, no difiere en exceso de las típicas villas romanas de época imperial, un atrio dotado de peristilo en torno al cual se sitúan al estancias de la casa. No falta en la misma ni las estancias privadas, ni las públicas donde posiblemente existió una especie de tienda, ni las dedicadas al servicio.

Panorámica general de la Casa del Acueducto, donde se observa sus impresionantes vistas.

Como el resto del yacimiento lo más destacado en su forma constructiva, ya que los pavimentos de la misma descansan directamente sobre la roca. La cual hace tanto de cimiento de la casa, como de basamento de las paredes que se colocaron directamente sobre la roca de Tiermes.

Piscina del atrio, como el resto excavada sobre la piedra de Tiermes.

Su construcción se llevo a cabo entre los siglo I-II dC. Dicha datación ha sido posible gracias al hallazgo de algunos restos de pinturas murales, de dicha época, en las partes más nobles de la vivienda. Destacar por último otro aspecto que denota la alta posición  económica que debían tener sus habitantes. Se trata de una entrada directa de agua a la vivienda para alimentar las piscinas de la misma, la cual es extraída directamente del acueducto público de la ciudad.

En la imagen se observa perfectamente la entrada del agua desde el acueducto a la casa, además de la piedra a modo de grifo, y una balsa de decantación.

Conjunto de viviendas.

En toda la zona sur del yacimiento aparecen diversas viviendas excavadas directamente sobre la piedra. Se observa claramente los huecos dejados por las vigas de madera, síntoma inequívoco de viviendas de varias plantas. Como he dicho son varias las casas en la que se puede entrar, por ejemplo en una llamada la Casa de Pedro, con una escalera central que da paso a las diferentes estancias de la vivienda.

En la imagen se observa perfectamente los huecos dejados por la vigas de separación de pisos.

Otra de ellas ha sido denominada como la Casa de las Hornacinas, debido a una serie de huecos excavados en las paredes, de los cuales no conocemos su función. Uno de ellos pudo ser un extraño horno, pero sin salida de humos.  Es preciso señalar también, que es la pared sur de la villa del acueducto aparecen muestras de viviendas que pudieron pertenecer de una forma u otra relación con la gran domus romana.

Fotografía realizada desde el interior de una de las habitaciones.

Por último destacar que una gran parte de ellas fueron abandonadas a partir del siglo III dC. En su lugar aparecen unas murallas defensivas que muestran la decadencia de la ciudad romana de Tiermes.

Escaleras de separación de viviendas.

Puerta del sol.

Tallada sobre la misma roca, era la puerta de entrada y salida a los grandes pastos de la comarca. Es preciso recordar que la ganadería fue el principal sustento de esta villa, tanto en época celtibera como en la romana. Precisamente se piensa que pudo ser tallada por los mismos celtiberos, pero será en época romana cuando se coloque una gran puerta para cerrar el acceso a la ciudad. Además de colocar la calzada romana sobre la roca, no sin antes realizar los desagües para extraer de la ciudad las aguas de lluvia.

Entrada del sol, se observa perfectamente las marcas tanto de la puerta, como de los desagües de la ciudad.

A parte de la entrada y salida del ganado, pudo ser la puerta principal por donde  llegaban las mercancías a la ciudad, sin ir más lejos, nada más entrar hay numerosos silos excavados en la roca. Estos pudieron contener el grano en una especie de bodegas destinadas a este menester.

Graderío exterior.

Dejo para el final, la construcción que más puede llamar la curiosidad de todas las que existen en el yacimiento de Tiermes, dada su originalidad dentro del marco peninsular. Está situado justo al lado de la puerta del sol, pero en la parte exterior de la ciudad. A simple vista puede parecer el teatro romano de Tiermes, pero este supuesto se descartó cuando surgió una especie de cávea en la parte norte de la ciudad.

Por lo tanto estas gradas excavadas directamente sobre la roca de Tiermes, se piensa que pudieron servir para la principal actividad de la ciudad, las ferias de ganado. En realidad compradores y vendedores pudieron compartir este graderío, mientras el diferente ganado circulaba por la explanada de 200×80 metros que está situada frente al mismo.  Esta es la versión más aceptada del uso de esta instalación, ello no es óbice para que también hubiera podido servir como centro deportivo. Por último destacar que algunos expertos señalan la posibilidad que fuera realizada en tiempo de los celtiberos, y que su función fuera las ceremonias religiosas dirigidas por los druidas celtas.

La explanada delante del graderio, donde supuestamente desfilaba el ganado para ser comprado.

Antes de terminar un par de incisos; el primero es que las excavaciones continúan aunque a ritmo muy lento, los próximos proyectos se sitúan en las termas romanas y el teatro antes comentado. Además de otra gran domus que ha surgido a continuación de la Casa del Acueducto. En segundo término recomendar la visita al museo situado antes de la llegada al yacimiento, especialmente a los amigos del mundo celtíbero.

La inscripción de Behistún, la Piedra Rosseta de la escritura cuneiforme.

Para conocer la historia, especialmente la antigua, dos elementos son imprescindibles. En primer lugar los restos arqueológicos, y en segundo lugar las fuentes escritas. El primero de ellos está sujeto a interpretaciones, por eso evidentemente el segundo es más fiable. El problema de este último reside en que gran parte de las lenguas antiguas han desaparecido, o bien ha evolucionado a otras formas prácticamente irreconocibles.

La escritura cuneiforme, mayoritariamente aceptada como la primera de la historia.

Por lo tanto es necesario estudiar las lenguas antiguas para acercarnos con mayor fidelidad a los hechos históricos. En este momento entra en juego la Paleografía, ciencia que se ocupa de descifrar las escrituras antiguas. Así que los arqueólogos y los historiadores, especialmente en el siglo XIX se pusieron manos a la obra, en la búsqueda de evidencias escritas. La más célebre de todas estas evidencias fue la Piedra Rosseta, encontrada por los franceses en Egipto, pero que acabó en el Bristish Museum tras la derrota de Napoleón. Pese a ello, finalmente sería una francés, Champllion, el que descifró la misma para descubrirnos los secretos de la civilización Egipcia.

Pocos años después en 1835 un británico, Sir Henry Rawlinson, se hizo eco de una piedra similar a la Rosseta. Como esta última, la inscripción de Behistún, bautizada así por los británicos, constaba de tres párrafos en diferentes lenguas, pero que decían lo mismo. Es de suponer que esta última hubiese tomado el mismo camino que la Piedra Rosseta. El problema es que estaba a 50 metros de altura, grabada sobre un acantilado y sus dimensiones eran de 30 metros de altura por 50 metros de largo.

Panorama de la inscripción desde el museo de Behistún

El rey aqueménida Dario I.

Este fue el rey que mandó llevar a cabo tan descomunal obra. Su intención era que todos sus enemigos la pudieran ver, pero que nadie la pudiera tocar, y así perdurara durante siglos. Ciertamente lo consiguió, ya que fue escrita en el año 520 aC. por lo tanto hace más de 2.500 años. Aunque para conocer lo que pone en la inscripción, debemos retroceder unos años al momento en la cual fue realizada.

Darío I

Ciro II el Grande, en el año 559 aC. y tras unir a persas y medos, fundó uno de los imperios más importantes de Oriente Próximo, El Imperio Persa Aqueménida, que años después pondrá contra las cuerdas a Grecia, en las célebres Guerras Médicas.

Tras su nombramiento engrandeció notablemente el imperio, llegando los dominios del mismo hasta las puertas de las ciudades-estado griegas en la península de Anatolia. Su sucesor Cambiases II continuó la empresa de su padre, consiguiendo proclamarse faraón de Egipto, e incluso llegando hasta la misma Cartago. Pero la larga ausencia, debida a sus campañas de conquista, fue aprovechada por un sacerdote medo, el impostor Gaumata, para proclamarse rey de Persia. Al llegar las noticias, Cambiases decide volver a Persia, pero muere por el camino dejando el futuro de su imperio en manos del Gaumata.

Esto llevará a un acuerdo entre las tribus persas para nombrar a Darío, como sucesor de Cambiases, aludiendo motivos sanguíneos. Poco después se encargó personalmente de acabar con el impostor, y esto es precisamente lo que mandó a grabar en aquel acantilado.

La inscripción de Behistún.

El sitio elegido no fue fruto de la casualidad, el acantilado en cuestión era un lugar de paso de las caravanas que se dirigían desde la capital de Mesopotamia a Ecbactana, capital de los medos. Por lo tanto todos sus enemigos se harían eco de su triunfo.

La inscripción de Behistún

En la inscripción se observa, en relieve, al propio Darío I que tiene el pie encima de su enemigo Gautama, tras él dos servidores del rey persa observan la escena. Frente al propio Darío aparecen una serie de hombres atados, que eran los que se habían rebelado contra el nuevo rey. Por último por encima de todos aparece la figura de Faravahar, una especie de ángel de la guarda de la religión Zoroastra. Este es el símbolo de aceptación por parte de Ahura Mazda, dios de los persas, de Darío I como nuevo rey de Persia.

Todo ello junto al texto escrito, donde relata lo sucedido, en los tres idiomas entendidos por sus enemigos, el persa antiguo, el elamita y el babilonio. Conviene subrayar que el texto tiene gran coincidencia con lo escrito años después por parte de Herodoto.

Aunque la historia del sacerdote Gautama, es puesta en entredicho por una gran parte de la historiografía. La cual prefiere pensar que Gautama fue una figura inventada por el propio Darío I, para justificar su usurpación del trono de Persia al verdadero heredero real, el hermano de Cambiases cuyo nombre era Bardiya.

Volvamos al siglo XIX.

Es evidente que lo sucedido con la sucesión de Cambiases, puede ser lo menos importante de la historia de la Inscripción de Behistún. Lo  verdaderamente significativo es que por fin en 1835, Henry Rawlinson, se sube a un andamio y copia el texto escrito en Persa Antiguo.

Sir Henry Rawlinson

Tres años después el trabajo dio sus frutos, junto a los textos de Herodoto, con sus listas de reyes  y en comparación con Behistún. La escritura cuneiforme, aquella de la que se tenía cientos o miles de tablillas, dejo  de ser un misterio. Tras el éxito, Rawlinson volvió para copiar los otros dos textos, así definitivamente entre 1835 y 1843 a parte de la escritura cuneiforme, se conocían perfectamente las lenguas habladas por las primeras culturas de la historia. Así de esta manera culturas como la sumeria, la acadia, la babilónica o la hitita, por poner algunos ejemplos, empezaron a desvelarnos sus secretos.

Imágenes: commons.wikimedia

La rocambolesca historia del descubrimiento del Tesoro de Villena.

Nos trasladamos a la ciudad alicantina de Villena y concretamente al año 1963, ese año una serie de sucesos llevan al descubrimiento del tesoro prehistórico más importante de Europa Occidental.

José María Soler García.

Antes de nada, debemos conocer al verdadero artífice de hoy día podamos asombrarnos con tan espectacular tesoro. José María Soler nació en la misma Villena en 1905, como el mismo relata, pudo llegar a ser uno más de los músicos valencianos o incluso bailarín, pero la arqueología se cruzo en su camino.

A la edad de 12 años ya tenía su plaza como repartidor de correos, tras lo cual tuvo que emigrar a Madrid para ejercer la profesión. Posiblemente gracias a su tiempo libre se comenzó a interesar por los primeros libros de prehistoria, además de acudir a museos para contemplar aquellas piezas de sílex, que aparecían en los mismos. Pero el verdadero punto de inflexión se produjo tras su vuelta a Villena, ya que junto a algunos amigos se dedica a la búsqueda de yacimientos arqueológicos. No en vano varios años antes había pasado por allí, Juan Vilanova, uno de los padres de los estudios prehistóricos en España, tras la pista del yacimiento de Cabezo Redondo.

José Maria Soler con el Tesoro de Villena

La zona de Villena demostró ser un verdadero laboratorio para conocer la prehistoria. Los primeros moradores llegaron hace unos 50.000 años, con tecnología musteriense, pero además en las numerosas cuevas de la zona existe constancia de diferentes culturas como magdalenienses, las mesolíticas, y así hasta la Edad de Bronce. Fueron años de muchos descubrimientos que a punto estuvieron de truncarse tras el paso de José María Soler por el ejército republicano y la posterior cárcel. Pero afortunadamente esta última no ocupó demasiado tiempo en la vida de nuestro personaje.

Tras la guerra civil se tuvo que ganar la vida con múltiples empleos, pero sin abandonar su vocación. En dicho periodo continuó las excavaciones y publicó sus primeros libros, además de inaugurar en 1957 el Museo Arqueológico de Villena, un lugar donde depositar todos los materiales recuperados. Aunque evidentemente lo mejor estaba por llegar aquel año 1963

El curioso descubrimiento.

Nada más comenzar la primavera de 1963, unos canteros de Villena se hallaban trabajando en la zona conocida Cabecicos, a escasos 4 kilómetros al este del centro de la población, su cometido la extracción de yeso. A los pocos días llega al joyero del pueblo uno de dichos canteros, en sus manos dos extraños brazaletes de oro puro. Tras lo cual la llamada a José María Soler no se hace esperar.

Los días siguientes y siguiendo las instrucciones del cantero, son hallados en la zona, varios colgantes, pendientes, brazaletes, un collar y diferentes pequeñas piezas de oro algunas incluso sin fundir. En total 35 piezas de oro con un peso conjunto de 147 gramos, los cuales componen el denominado Tesorillo del Cabezo. Sin duda un espectacular hallazgo. Muy cerca del mismo se halló la tumba de un niño, este motivo ha llevado a especular que el tesoro fuera el ajuar funerario del mismo.

El tesorillo del Cabezo

Pero nada de lo relatado hacía presagiar lo que sucedería tras el verano de 1963 en Villena.  La tarde del 23 de octubre sonó el teléfono en casa de José María Soler, al otro lado del hilo telefónico el mismo joyero al que meses antes habían llevado el brazalete del tesorillo del Cabezo. En este caso para comunicar que una mujer le acaba de llevar un brazalete de oro que pesaba medio kilo. Con la mayor celeridad posible el arqueólogo se presentó en la joyería para indagar la procedencia del mimo. La respuesta de la mujer fue que su marido, albañil de profesión, la había encontrado en la obra que estaban realizando.

Por más que se tiró de los hilos en los días siguientes, no se consiguió saber la procedencia del mismo. Es más en realidad la declaración del albañil escondía alguna mentira, ya que días después saldría la versión oficial.

La verdad sale a la luz.

Unos días después, otra llamada del joyero, en esta caso tras haberle llegado otro brazalete  aunque en este caso de menor tamaño. Pero detrás del mismo otra rocambolesca historia. Una mujer y su marido transportista llevaron la pieza a vender al joyero, aduciendo que era motivo de la herencia de la abuela de la primera. Era evidente que la mentira tenía las patas muy cortas, y ante el temor de acabar en el juzgado acabaron confesando la verdad.

El transportista era el encargado de llevar la arena desde una rambla cercana a Villena,  a la obra del albañil anterior. En  uno de los viajes descubrió el brazalete de menor tamaño que acabó en su bolsillo. No así el brazalete de mayor valor que en otro de los viajes acabó en la obra anteriormente descrita. Allí un albañil creyendo que era el cojinete del camión, lo dejo colgado de un cordel, ante lo que nuestro primer personaje aprovechó la ocasión para llevárselo.

El tesoro en la vasija

Tras descifrar la rocambolesca historia, ya solo faltaba acudir al lugar descrito por el transportista. Así de esta manera el 30 de noviembre de 1963, José María Soler y sus compañeros acudieron a la rambla situada unos 8 kilómetros al norte de Villena. Tras las indicaciones del camionero empezó la búsqueda, aunque esta no surgió efecto hasta las cinco de la tarde del día 1 de diciembre. En ese momento la azada de Pedro Domenech descubría un par de brazaletes más y a continuación una vasija con gran parte del tesoro en su interior.

El tesoro de Villena.

Exponer una detallada lista de lo que se localizó en el interior de aquella vasija puede estar fuera de lugar. Simplemente para hacernos una idea el peso total casi llegaba a los 10 kilos, tenía 28 brazaletes y 11 cuencos todos ellos de oro, pero no estaban solos, ya que junto a ellos aparecieron otros objetos que han despertado la curiosidad.

Es realmente llamativo que en un tesoro relleno de oro y plata, las piezas que llame más la atención sean dos de hierro. Evidentemente tiene su explicación, ya que estas dos pequeñas piezas, que a ciencia cierta se desconoce su utilidad, están catalogadas como los restos más antiguos del uso del hierro en la Península Ibérica. Además también son las piezas que más han hecho dudar para el establecimiento de la datación del tesoro. De ser correcta la hipótesis planteada por José María Soler, podemos estar hablando de unos 1.000 aC. y por lo tanto adelantarse en más de dos siglos a la llegada de los primeros artesanos del hierro en la Península. Junto a esta, podíamos hallar decenas de especulaciones más, en cuanto a la procedencia, datación, propiedad y un amplio etcétera, ya que algunas siguen siendo una verdadera incógnita.

En el aspecto que existe un mayor consenso sería en asignar el hallazgo a las postrimerías de la Cultura Argárica de la Edad del Bronce. Esta es una de las primeras culturas en las que la arqueología demuestra una clara distinción de clases, incluso especulando la posibilidad de autenticas dinastías de aristócratas guerreros. Una de sus principales características los ricos ajuares con que enterraban a sus muertos, por lo tanto el hallazgo de los tesoros de Villena, no viene más que a refrendar esta hipótesis.

El tesoro hoy día.

En primer lugar destacar que existen dos copias, las cuales son usadas en distintas exposiciones. El motivo no es otro que preservar el original, este último se expone en el Museo Arqueológico de Villena, que lleva por nombre el de su promotor José María Soler García. Es evidente las medidas de seguridad del mismo, ya que sin ir más lejos, su precio al peso puede superar los 300.000 euros. Es evidente que su valor histórico es incalculable.

Mas info: cervantesvirtual

Imágenes: commons.wikimedia

Asta Regia, la montaña que puede esconder incluso la mítica Tarteso

Antes de comenzar me gustaría hacer algunos incisos. El primero de ellos, es evidente,  no soy el primero que se hace esta pregunta, ya que existen numerosos artículos que hacen referencia a ello. En segundo lugar todo el mundo debe saber que está escrito por un simple estudiante, pero eso sí, con enorme curiosidad. Por último destacar, que no pensé en hacer públicos mis pensamientos sobre este yacimiento, hasta la llegada a mis manos del libro que necesito para preparar la asignatura de este año. El título de dicho libro es: Nueva Historia de la España Antigua, escrito por el profesor de Historia Antigua en la Universidad Complutense de Madrid, Don Gonzalo Bravo.

Los tartesos.

Para hablar un poco de esta cultura me baso en el libro antes referido. La civilización tartésica parece ser una de las claves, para encontrar la llave del paso de la protohistoria a la historia de la Península Ibérica. En primer lugar podemos decir que se trata, con matices, de la primera organización política de la península. Aunque resulte un poco más complicado decir si era un reino o un estado, lo evidente es la existencia de algunas listas de reyes nombradas por fuentes históricas,  griegas en este caso. Pero incluso estas generan dudas, ya que el más célebre de los reyes tartésicos, según Heródoto, llegó a  los 120 años con 80 de ellos como rey, me refiero a Argantonio.

Posiblemente  uno de los hechos más conocidos  de esta cultura sea su forma de vida arraigada a las explotaciones mineras, en especial de plata y cobre. Ambos serian los principales objetos de intercambio con las conocidas culturas mediterráneas, o sea griegos y fenicios. Dicho comercio proporcionará a esta población una clara distinción de clases, hecho que ha podido ser contrastado en algunos yacimientos arqueológicos de la época. En concreto el más espectacular de ellos en el municipio sevillano de Camas, el denominado “Tesoro del Carambolo”, expuesto a día de hoy en el museo arqueológico de Sevilla.

El tesoro del Carambolo en el Museo arqueológico de Sevilla

Aunque también las mismas explotaciones mineras, pudiesen haber sido la principal causa de la desaparición del pueblo tartésico. En concreto a partir del año 550 aC. tras la caída en picado de estas explotaciones, a causa de la generalización del hierro como principal metal. Pero es evidente o por lo menos así lo parece que dicha cultura tartésica será el germen del pueblo íbero de los turdetanos, más dedicados a la agricultura y la ganadería que sus antecesores tartésicos.

La mítica Tarteso

Como podemos comprobar todo son incógnitas a resolver sobre este mítico pueblo. Pero para encontrar la llave a las que me refería antes, es importante encontrar su capital, la mítica Tarteso. A su vez, también podemos pensar que posiblemente no fuera aquella espectacular ciudad de riquezas, que describían las fuentes clásicas en torno al palacio de Argantonio.

La posición de Asta Regia en una vista cenital de Google Maps. Observar la cercanía al río Guadalquivir.

Volviendo al libro en cuestión, Gonzalo Bravo, nos sitúa la capital tartésica en un triangulo cuyos vértices coinciden con las capitales andaluzas de Cádiz, Sevilla y Huelva. Además esta podría haber estado situada en torno al rio Guadalquivir o en el margen de alguno de los brazos de este rio en su lento discurrir hacia el Atlántico. La evidencia es un hecho, Asta Regia cumple perfectamente con estas dos características.

Museo arqueológico de Jerez.

Antes de acercarme hasta el yacimiento de Asta Regia, y sabiendo que no era visitable al estar en una propiedad privada, me dirigí al arqueológico de Jerez, por cierto como museo en sí muy recomendable. En el mismo se encuentran varios de los objetos extraídos en las escasas excavaciones efectuadas en el yacimiento en cuestión. Estas últimas fueron en su mayor parte realizadas por Manuel Esteve, que las comenzó hace 75 años y durante varias compañas.

Los objetos que se pueden observar van cronológicamente desde el siglo XV aC. al siglo XI dC. Por lo tanto desde las culturas neolíticas hasta la ocupación musulmana, esta última sería la que abandonó el asentamiento posiblemente por causa de alguna epidemia. Es evidente que durante la época tartésica este lugar estaba habitado, como muestran algunos objetos que se pueden observar en el museo. En concreto cerámicas, cuentas de collar o algunos adornos metálicos, también debo confesar que esperaba encontrar alguna cosa más. Aunque lo que denota un poder fuerte antes de la llegada de los romanos sea un espectacular león de tradición íbera, pero con cierto influjo romano.

Restos de la cultura Tartésica.
León Íbero romanizado de Asta Regia.

Previamente a mi visita al museo había estado leyendo algunas noticias de medios de comunicaciones digitales. En concreto me llamó la atención una de la Voz del Sur, podéis leerla en el siguiente enlace: lavozdelsur

Esta noticia fue redactada el 15 de julio de 2017, escasamente un mes antes de mi visita al museo. A modo de resumen destacar que habla de los trabajos realizados durante ese mes en Asta Regia. Mediante nuevas tecnológicas de georadares que muestran gran información de los yacimientos, con una mínima acción invasiva. Por  lo tanto y dado que me surgió la oportunidad me decidí hablar con los responsables del mismo sobre la noticia en cuestión, tras presentarme  como estudiante de historia. Realmente las respuestas me sorprendieron y me causaron estupor; “¿eso no es cierto?”, “yo no sé nada de eso”, “allí no se va a hacer nada”, etc.

Yacimiento de Asta Regia.

Tras salir del museo la curiosidad me pudo y me dirigí al yacimiento situado en la carretera de Trebujena, a escasos 11 kilómetros de Jerez. Lo primero que se observa es la entrada a la propiedad privada, para después llegar al yacimiento en sí. Tras parar el coche para sacar unas fotografías tras la valla, de la finca colindante salió uno  de los vecinos del  yacimiento. Tengo que agradecer su predisposición a solucionar mis curiosidades. Según el mismo durante el mes anterior habían llegado un grupo de arqueólogos cargados con “un montón de maquinarias”, estos mismos les habían comentado a los vecinos que próximamente empezarían las excavaciones.

Tras esta loma, se han encontrado los únicos restos, pero toda esta zona esconde la ciudad de más de 42 ha.

La pequeña localidad de Mesas de Asta desea con firmeza que todo esto salga a la luz. Además es evidente que pese a ser una propiedad privada, la rentabilidad de un yacimiento arqueológico de la magnitud de Asta Regia puede solucionar muchos de las necesidades del pequeño municipio adscrito a Jerez de la Frontera.

El yacimiento ocupa una parte de esta finca equivalente a aproximadamente un 10% de la misma. Ello debe ser suficiente razón para que se pueda excavar. A pesar de la escasa cifra, se considera que la ciudad allí enterrada pudo ser mayor incluso que Itálica una de las poblaciones romanas más importantes del sur de la Península Ibérica.

A modo de conclusión.

Volviendo a la cuestión tartésica evidentemente se trata de especular, no existe evidencia clara que allí se encuentre la mítica Tarteso.  Pero de igual manera podemos decir, que tampoco lo hay en otro lugar. Por lo tanto debemos considerar importante esta excavación para intentar encontrar una luz sobre las primeras raíces históricas de la Península Ibérica. Por cierto, espero que los vecinos estén en lo cierto y que las excavaciones empiecen en breve.

No me quiero despedir sin nombrar un excelente artículo, que reclama lo mismo que un servidor desde un ámbito con mayor poder que el mío, la Universidad de Cádiz. Os dejo el siguiente enlace, leerlo por favor: revistas.uca

Con la segunda frase del mismo me despido; “La sociedad considera que la arqueología no le reporta beneficios directos y palpables, más bien la ve como algo extraño y distante, de interés minoritario, o bien de aventuras” (Juncosa Vecchierini, 2002). Ojalá Asta Regia demuestre lo contrario.

Mas info: Gonzalo Bravo, Nueva historia de la España Antigua, 201, Ed. Alianza

Otras imágenes: commons.wikimedia

¿Vale la pena realmente visitar Stonehege?

Pues sí, estoy hablando del círculo de piedras de Stonehenge, uno de los monumentos megalíticos más visitados del mundo. A pesar de que pueda parecer una pregunta extraña, creo que a muchos, entre los que me incluyo, les inquieta dicha pregunta. Ante la cual decidí en verano de 2014 a pasar a la acción.

¿Merece la pena visitar el Stonehenge?

Con motivo de un viaje familiar a Londres, y además contando que viajamos en coche con algún día de sobra, decidimos acercarnos al misterioso círculo de piedras. Por lo cual el artículo que viene a continuación se basa en esta experiencia personal. Por cierto al final expongo mi opinión sobre la visita.

¿Qué es el Stonehenge?

Aunque la pregunta sea obvia, conviene recordar que es mucho más que un círculo de piedras. En concreto son tres círculos de piedras concéntricos, el exterior y por lo tanto el mayor, mide unos 30 metros de diámetro. Dentro de los cuales encontramos una estructura de 19 menhires en forma de herradura, que  a su vez encierran una especie de altar. Además no queda ahí la cosa, alrededor del mismo y con un diámetro de 104 metros se construyó una fosa que rodeaba toda la construcción.

Dibujo sobre como debía ser Stonehenge durante el Neolítico.

Todo este laborioso complejo fue elaborado de generación en generación, a lo largo de mil años, entre el 3.000 aC. y el 2.000 aC.

Lo más llamativo desde el punto de vista del estudio de la historia, reside precisamente en este último aspecto. En concreto nos indica el inicio de la neolitización en las Islas Británicas. Tanto desde el punto de vista organizativo, para levantar dicho monumento, pero también pensando en un evidente inicio de sedentarización. La pregunta es clara, ¿para que construían algo así? sino con la intención de permanecer cerca.

Pero no solo eso, ya que algo más diferencia Stonehenge del resto de monumentos megalíticos de esa época.  En concreto las piedras talladas en ángulo recto, ya que ningún otro de estos últimos tiene esa característica, clave desde el punto de vista constructivo para el encaje de las piezas del puzle. De ahí, que ha día de hoy, sigan muchas de ellas en pie.

¿Para que servía Stonehenge?

Es aquí donde reside el mayor poder de atracción de este monumento para el visitante. A día de hoy sigue siendo un completo misterio. Aunque dos son las hipótesis que más consenso han encontrado:

Un calendario o templo solar.

Su forma constructiva le permite conocer con exactitud el solsticio de verano y de invierno, por lo cual, podía haber servido como organizador de las tareas agrícolas y ganaderas. Pero también como templo del Sol, por tal motivo se reúnen en torno al monumento miles de personas el día 21 de junio.

Miles de personas reunidas para contemplar el solsticio de verano en Stonehenge

Lugar de culto a los muertos.

Se han encontrado unos 240 cuerpos enterrados en las inmediaciones de Stonehenge. Por lo que se trata de uno de los sepulcros megalíticos más importantes de Europa, además de ser otra característica más de la sedentarización. Por otro lado esta contrastado que el número de enterramientos crecía con el tiempo, esto es considerado un signo de que solo enterraban en Stonehege a ciertos individuos, es de suponer que los de más alto status.

Otras hipótesis.

También encontramos una larga lista de hipótesis inverosímiles. En concreto, desde los que aseguran que se trata de un generador de energía, o los que piensan que es una representación, por parte de los habitantes del Neolítico, de un platillo volante. Pero a los amantes de la historia, las hipótesis que más llaman la atención fueron las que se dieron al monumento desde los griegos a la Edad Media o la Edad Moderna. Estas últimas se centran principalmente en quienes fueron sus constructores, lo cual nos sirve para acercarnos a su utilidad.

Obra de unos seres gigantescos surgidos de la península Ibérica.

Esta hipótesis es la más antigua encontrada, ya que surge de Diodoro de Sicilia, el historiador griego del siglo I aC. Según el mismo, las construcciones megalíticas que los griegos se encuentran a su llegada a la Península Iberia, solo podían haber sido elaboradas por estos seres gigantescos e inmortales. Ni más ni menos, que como Stonehenge, aquel extraño circulo de piedras encontrado en las islas del Mar del Norte. Por lo tanto los hiperbóreos, como los llamaba Diodoro, fueron los encargados tras emigrar a las islas, de la construcción del monumento megalítico.

La obra del mago Merlín.

Esta hipótesis surgió de la pluma de Geoffrey de Monmouth, el cronista de la Edad Media en Inglaterra. Según el cual, Stonehenge fue construido a través de unas complejas máquinas por el mago Merlín. El cual trajo todas las piedras desde la isla de Irlanda, tras acabar con 7.000 irlandeses. El motivo la construcción de un monumento funerario para enterrar a los príncipes ingleses. Por lo tanto el monumento megalítico discurrió por la Edad Media como el milagro del Mago Merlín.

Representación del mítico mago Merlín.

Un templo Romano.

Dicha hipótesis en obra de Iñigo Jones, uno de los arquitectos más importantes de Inglaterra a principios del siglo XVII, concretamente trabajo para los reyes Jacobo I y su sucesor Carlos I. Para él la mítica construcción de Stonehenge no podía ser obra de un mago, sino que detrás tenía que haber la única civilización capaz de hacerlo posible y que hubiera pasado por las islas. Para lo cual adaptó mediante planos los restos del Stonehenge a los de un templo romano. Así quedó hasta la llegada del siguiente de la lista.

Así se pintó el Stonehenge en 1645

Obra de los druidas celtas descendientes de los fenicios.

En concreto esta teoría fue formulada por uno de los primeros arqueólogos ingleses, William Stukeley, a principios del siglo XVIII. Para él, los constructores de Stonehenge fueron los druidas. Conviene subrayar que estos fueron los primeros sacerdotes celtas. Los cuales descendían, según Stukeley, de los fenicios y en concreto poseían la verdad de la primera religión.

Alguna de las reuniones de druidas que todavía siguen celebrándose.

¿Cómo se construyó Stonehenge?

Este aspecto es obra de continuos estudios. Lo más evidente es el origen de las piedras, en concreto las azules de uno de los círculos interiores. Su origen dista 400 kilómetros de Stonehege, además cada una de ellas pesa unas cuatro toneladas. Por lo tanto y pesar de no detenernos en el aspecto constructivo del monumento, este dato nos revela la gran organización de la sociedad que lo construyó.

La visita a Stonehenge.

Lo primero a tener en cuenta es que no se puede ir sin reserva previa. Una vez allí se tiene que acudir al Centro de visitantes. En el cual se puede observar un vídeo del proceso constructivo de Stonehenhe, y justo al lado una especie de museo sobre la vida neolítica. Por cierto, deja bastante que desear.

¿Merece la pena visitar el Stonehenge?
Evidentemente no podía faltar el “selfie” familiar.

Tras estas dos visitas de rigor un autobús recorre los tres kilómetros que separa el Centro de visitantes del monumento. Al llegar al mismo, comenzaremos a caminar por el foso construido a los 104 metros de diámetro. Por lo tanto a una distancia de cerca de 40 metros del Stonehenge, a esta distancia evidentemente lo único que se podrá hacer es fotografiarlo.

¿Quién gestiona Stonehenge?

 Este monumento es gestionado por la “English Heritage”. Se trata de un organismo del gobierno británico para promover el patrimonio histórico del Reino Unido. Hoy día el precio de la entrada al cambio ronda los 21€, lo cual lo considero desmesurado. Supongo que sirve para el cometido de preservar el patrimonio histórico, pero lo que no veo tan claro es que sirva para la promoción del conocimiento de la historia.

Conclusiones.

En primer lugar, los que se dirijan a Stonehenge con los ojos de un amante de la historia, les recomiendo plenamente la visita. Sin duda les va a impresionar el imaginar cómo tan fenomenal construcción se pudo realizar durante el Neolítico Europeo, por cierto muy retrasado respecto al de Oriente Medio o del Norte de África.

En cambio los que se dirijan con los ojos curiosos por ver o escuchar las miles de historias alrededor de Stonehenge, posiblemente les decepcione la visita. Sinceramente con el precio que cuesta la entrada, la English Heritage, podía haber elaborado una forma más interesante de acercarse a Stonehenge, el monumento megalítico más visitado del mundo.

En definitiva el que busque conocer mejor el monumento le recomiendo, por ejemplo la lectura que expongo al final. En cambio el que se quiera impresionar por la espectacular construcción neolítica, seguro que no le defraudará.

Por último, si alguno tiene más información de como acercarse para verlo de más cerca, que lo comparta con todos, en la sección: “Deja un comentario”.

Más info: Nº 2 de los Grandes enigmas de la Humanidad.

Imágenes: commons.wikimediapixabay

Caminando por el recuerdo de Caesaraugusta.

Hace unos meses publicaba un artículo sobre Cartago Nova. En dicho artículo elogiaba los grandes descubrimientos arqueológicos que la ciudad de Cartagena había hecho sobre el mundo romano en los últimos años.

Tras lo cual y por recomendaciones, entre otros, de Javier de Legión Novena Hispania. Decidí dirigirme a Zaragoza para encontrarme con los restos de Caesaraugusta. Por cierto, la única ciudad que llevó el nombre del primer emperador de Roma, evidentemente estoy hablando de Cesar Augusto.

¿Cómo se fundó Caesaraugusta?

La fundación de la Zaragoza romana tiene como origen las guerras cántabras, que se llevaron a cabo entre los años 29-19 aC. Dichas guerras tuvieron como contrincantes el Imperio romano, y los últimos reductos de la resistencia celta del norte de la península ibérica. En concreto podemos nombrar los pueblos astures y cántabros.

En las guerras cántabras participaron al menos siete de las veintiocho legiones romanas, podemos recordar que cada una de ellas contaba con alrededor de 6.000 legionarios.  Además tuvieron con un general romano de excepción el propio emperador Cesar Augusto.

Tras la victoria y como era habitual en Roma desde el General Mario, los más viejos legionarios eran jubilados, con el  motivo de que se establecieran en  los territorios conquistados. Las legiones no solo combatían sino que llevaban a cabo las obras de infraestructuras necesarias para dicha ocupación.

Así y a orillas del Ebro, fue como se fundó Caesaraugusta. En concreto, serán tres, las legiones que se establezcan en Zaragoza.  La IV legión macedónica fundada por Julio Cesar, la VI legión victoriosa y fundada por el propio Cesar Augusto. Y por fin la X legión gemela, las más antigua y formada para combatir las Galias.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de los estandartes de las tres legiones romanas

La Gran Caesaraugusta.

La ciudad creció rápidamente apoyada en su principal actividad comercial. El rio Ebro constituía una excelente via de comunicación, entre el mediterráneo y el interior de la Hispania Romana. Su época de mayor esplendor corresponderá a las dos primeras centurias de nuestra era.

Durante dicho periodo se acometerán las obras de un enorme foro, que pudo llegar a tener cerca de 24.000 metros cuadrados. Lo que es lo mismo que cerca de cuatro campos de fútbol actuales. En uno de los costados se situaba el puerto del rio Ebro, que permitía el rápido acceso desde el mismo al centro de la ciudad. Además dicho puerto, entre otras estancias, tenía un espacio reservado al comercio de los productos que llegaban directamente  desde el mediterráneo.

Siguiendo con el foro, se conoce la existencia de un templo romano.  Aunque se duda de que unos restos arqueológicos recientemente aparecidos correspondan al mismo. Queda constatada la presencia del mismo en numerosas monedas localizadas en las excavaciones.

La ciudad pudo llegar a albergar en dicha época de más esplendor cerca de 20.000 personas. La cuales pudieron disfrutar de las comodidades de unas termas romanas, y por supuesto uno de los mejores teatros de la antigua Hispania con capacidad para 6.000 espectadores.

A partir del siglo II la ciudad se comienza a amurallar, ha quedado constancia que tenía cuatro entradas principales, una de las cuales desembocaba en el puente romano que cruzaba el rio Ebro. Por cierto en el espacio que hoy ocupa el puente de Piedra de  época medieval.

La caída de Caesaraugusta.

Los siglos posteriores comenzará una época de pérdida continuada de importancia. Tras la cual llegará la toma por los Suevos y posteriormente por los Visigodos en el año 472. Precisamente,  solo cuatro años antes que Odoacro entrara en Roma, acabando con el Imperio Romano, y estableciendo el inicio simbólico de la oscura Edad Media.

Tras los visigodos, llegaron los árabes, los judíos y el reino cristiano de La Corona de Aragón. Todos ellos contribuyeron al continuo enterramiento de la ciudad romana.

A finales del siglo XX, se comienza a excavar la ciudad en busca de su pasado romano. Con el objetivo de mostrar al mundo la gran Caesaraugusta. En este punto toca volver a felicitar a los encargados de mostrarnos dichos descubrimientos. Posiblemente a día de hoy los restos encontrados no sean muy cuantiosos, pero hay que aplaudir con fuerza a Zaragoza por la magnífica musealización de los restos encontrados.

La visita a Caesaraugusta.

La visita completa a la Zaragoza romana se debe efectuar a través de cuatro museos. Aunque antes de empezar es necesario pasar por la Oficina de Turismo de Zaragoza situada en la Glorieta de Pius XII. Precisamente en la Torre de la Zuda, un antiguo torreón árabe. En dicho lugar  a parte de comprar la entrada conjunta a los museos, se puede observar una de las primeras curiosidades. En concreto, cómo dicha torre fue situada por los árabes encima de la antigua muralla romana. Este hecho se puede observar en el suelo de la misma oficina.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto

Ahora sí, después de comprar la entrada conjunta a un precio de 9€, con los correspondientes descuentos, nos podemos dirigir a descubrir Caesaraugusta.

Museo del Foro Romano.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Edificio de entrada a los restos del foro romano

Situado debajo de la plaza de la Seo. Se encontró durante las excavaciones de dicha plaza a partir de 1988. El foro romano es el centro de vida, social, cultural y político de las ciudades romanas. En consecuencia es eso principalmente lo que nos quiere mostrar su museo.

A través de videos explicativos, exposiciones y maquetas el museo nos da a conocer la fundación de Caesaraugusta en tiempos de Augusto. Así como la construcción del foro romano, que será terminado durante el mandato de su sucesor Tiberio, entre los años 14 y 37 de nuestra era.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Interior de la gran cloaca

Dos detalles principalmente llamaron mi atención, por un lado las cloacas que evacuaban los residuos al rio Ebro. Y en segundo término unos restos de tuberías exhibidos en una vitrina, elaborados con plomo, que nos dan una idea de la avanzada sociedad romana.

Museo del Puerto Fluvial.

De los cuatro museos el más pequeño, pero el más singular. Es necesario recalcar que pocas ciudades romanas nos muestran un puerto, ya que por ejemplo los marítimos han sido engullidos por la subida del mar. En este caso al ser fluvial se han conservado las escalinatas que unían el muelle con el foro romano. Este también es un aspecto destacado de Caesaraugusta, ya que queda constatado que el foro se desplaza del centro de la ciudad, precisamente para estar al lado del puerto, el lugar de la actividad principal de la ciudad.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Escalinatas del puerto al foro

Al entrar en el museo podemos observar los restos arqueológicos de dichas escalinatas. Por otra parte se muestra un vídeo explicativo del comercio, que se ejercía a través del rio Ebro con la ciudad costera de Tortosa, la cual unía la ciudad con el mediterráneo. A través del cual llegaban cerámicas, vinos, salazones o joyas. Mientras Caesaraugusta exportaba materias primas, como la lana, el trigo, las pieles o el hierro.

Museo de las Termas Públicas.

Como en toda ciudad romana no podían faltar las termas. En concreto estas fueron descubiertas en 1982.  Sin duda otro de los centros sociales de la vida romana, pero no solo para el baño, sino para hacer deporte, pasear o escuchar música.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Restos de la piscina

Una de las principales curiosidades reside en los cambios constructivos del recinto. Es decir, donde en el siglo I aC. existían unas letrinas públicas donde hasta 29 romanos podían compartir ese momento. Algo impensable hoy día, pero habitual en el mundo romano. Un siglo después se construyó encima una piscina porticada de  16 metros, de los cuales han aparecido 9,70.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de las letrinas

Otra de las cosas que llama la atención, es una vitrina con objetos personales dedicados al cuidado del cuerpo. Por cierto algo muy habitual en dicha cultura. Ente ellos encontramos pinzas, agujas, peines y pequeños ungüentarios para los perfumes.

Museo del Teatro romano de Caesaraugusta.

Dejamos para el final los restos arqueológicos más importantes de la época romana en Zaragoza. No es precisamente el teatro romano mejor conservado, pero magníficamente completado con un gran museo.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto

En un principio podemos visitar el museo, donde se ha dado mucha importancia al proceso que lleva desde el abandono del reciento hasta su descubrimiento en el año 1972. Dicho abandono, comenzó en época romana, ya que el teatro perdió interés entre los romanos, que utilizaron las piedras de este reciento para la construcción de la muralla defensiva.  Tras lo cual, pasarán por encima del teatro el resto de las culturas que ocuparon Zaragoza hasta nuestros días.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Detalle del periódico del día 30 de Abril de 1972.

Otro de los espacios se ocupa de mostrarnos la vida diaria del teatro, en este apartado, pese a la decadencia posterior, podemos hacernos perfectamente a la idea de su importancia social entre los siglo I y II dC.

Caesaraugusta, la ciudad del Ebro en honor a Cesar Augusto
Recreación de los asientos del teatro.

Pasando al monumento en sí, una pasarela y una serie de paneles informativos, nos muestra a la perfección como debió ser el teatro romano. Por último destacar dos aciertos, que desde mi punto de vista, favorecen la compresión de las dimensiones reales del recinto. Por un lado la recreación del “palpitum”, dicho de otra forma, el escenario que pisaban los actores. Pero  en especial considero un gran acierto la cúpula que cubre el recinto, que se halla situada a la misma altura que pudo tener originalmente  el teatro.

Hasta aquí mi visita a Caesaraugusta. La ciudad erigida en honor al primer emperador romano Cesar Augusto. Solo me queda felicitar a los responsables de la musealización de la Zaragoza romana, que ofrecen al visitante una magnífica visión de dicha cultura.

La montaña de Olérdola, desde la Edad del Bronce a la Edad Media.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olèrdola está, entre los municipios de Vilafranca del Penedés, Sitges  y Vilanova i la Geltrú, en el término municipal del mismo nombre.

La montaña de Olèdola es  una de las cumbres del macizo del Garraf, desde la cual se domina visualmente un amplio espacio. Esta característica será clave para el asentamiento del hombre, desde la Edad del Bronce, hace como  mínimo 3.800 años.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona
Montaña de enfrente sobre la que se han localizado algunas pinturas rupestres

Por otro lado, cualquiera que se acerque hasta allí conocerá aspectos importantes de cuatro de las culturas más importantes de la Península Ibérica. Además este yacimiento es un magnífico ejemplo de la continua transformación, a la que son sometidos los asentamientos a lo largo de la historia. Por lo tanto me gustaría presentaros un recorrido cronológico por el mismo

Edad del Bronce.

Son muy escasos los restos localizados de dicha época, y los más antiguos están datados aproximadamente del año 1.800 aC. Los materiales recuperados son vasijas, herramientas y restos de algún suelo de cabaña. Así mismo, de esta época sabemos que los pobladores de Olérdola ocuparon los riscos, tanto de la montaña en la que se encuentra el yacimiento como la situada enfrente.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

A parte de los restos comentados se siguen estudiando algunos casos de pinturas rupestres, pudiendo pertenecer al denominado Arte Esquemático. Antes de proseguir la visita, es necesario detenerse en una reproducción simulada, de cómo se construían estas cabañas en los abrigos de las montañas.

El poblado Ibérico.

Siguiendo la visita cronológicamente encontramos los restos de un poblado ibérico. En concreto los íberos se asentaron en esta montaña, sobre el siglo VIII aC, por lo tanto al principio de la Edad del Hierro, en la Península Ibérica. Los restos más antiguos pertenecen a un tramo de la muralla, sobre la cual se construirá la posterior muralla romana, hoy día es visible este hecho.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Algo mejor conservados están los restos del poblado ibérico que crecerá a partir del siglo V aC. Situados justo en la entrada del yacimiento encontramos los restos de una antigua tintorería, se encuentra en lo que parece ser una especie de barrio de artesanos.  En realidad  son visibles los canales y cubetas usados para teñir cueros o tejidos. Hay que mencionar además que son los únicos restos de este tipo de edificación encontrados del mundo íbero. También destacan los restos de una casa directamente tallados en la roca.

El pueblo romano.

Los romanos llegaron a Olérdola sobre finales del siglo II aC. Posiblemente al principio compartirán el poblado con los  íberos, hasta que evidentemente estos son sometidos a la romanización como el resto de la península Ibérica.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Los restos arqueológicos de esta ocupación romana son muy abundantes. Podemos comenzar por las murallas que a día de hoy siguen delimitando el yacimiento, ya que la puerta de entrada al mismo, es la misma que en dicha época romana.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Entre el resto de los vestigios romanos encontrados una cisterna que recogía el agua de la montaña a través de varios canales, su capacidad era de 350.000 litros. También podemos observar los restos de una cantera, lugar este de donde extrajeron la piedra para la muralla y para el último de los restos destacables. En concreto una atalaya del siglo I aC. De la cual solo se conserva la base, justo en la parte más alta de la montaña.

El pueblo medieval.

Tras la civilización romana, posiblemente el poblado quedó en desuso, ya que los siguientes restos arqueológicos datan de la Edad Media, en concreto del siglo X en adelante. Sus siguientes moradores serán los señores medievales de la Marca Hispánica, tras la expulsión de los musulmanes de la zona. Por lo tanto este poblado se convertirá en uno de los muchos castillos de frontera, su misión preservar las tierras recién conquistadas por los cristianos.

Evidentemente son hoy día los restos más visibles. Para empezar podemos ver los restos de un pequeño barrio comercial, donde se localizó una bodega medieval para la elaboración del vino. Curiosamente en tierras del Penedés, hoy día una de las más importantes de España en el cultivo de la vid.

En cuanto al pueblo medieval se situó donde había estado el poblado íbero en completa imbricación. Es decir, aprovecharon las mismas rocas donde situaron el poblado ibérico. En el mismo se observan las calles, los basamentos de las casas o los silos de almacenaje de cereal.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Entre los edificios singulares del mundo medieval, destacan los restos del castillo situados en torno a la Atalaya romana, la cual quedó dentro del mismo. Además de la iglesia de Sant Miguel en la cual se observan los restos prerrománicos del ábside y el arco de herradura de la entrada. Tras lo cual, sobre esta se irá sobreponiendo la actual iglesia románica, reconstruida varias veces.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Tras la época de más esplendor en el siglo XII y en la cual se recupera la paz. Los vecinos de Olérdola comenzarán a poblar el actual pueblo, situado en la falda de la montaña con mejor acceso a los campos de cultivo y las comunicaciones. Aunque curiosamente la necrópolis situada al lado de la iglesia de Sant Miguel, con las tumbas excavadas en piedra, fue utilizada hasta principios del siglo XX.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Otra de las curiosidades de este periodo medieval, será el surgimiento de un nuevo núcleo de población fuera de los límites de la muralla, aunque compartiendo montaña. Por algún motivo y al mismo tiempo se construía la iglesia de Santa Maria, junto a un poblado más pequeño y su correspondiente necrópolis excavada también en piedra.

Para terminar la visita

La visita se completa con un pequeño museo, donde están expuestas algunas de las piezas encontradas en el yacimiento. De  todas ellas, una de las más llamativas es la cara de un diablo encontrado en la Iglesia de Sant Miguel.

El yacimiento arqueológico de la montaña de Olerdola en Barcelona

Por último, la visita se realiza por libre con audioguía  y el precio es de 3,50, con los correspondientes descuentos a estudiantes y jubilados