¿Cómo, cuándo y dónde surgió la arquitectura gótica?

Hoy día las catedrales góticas de gran parte de la Europa Occidental, se han convertido en los focos turísticos más importantes de numerosas ciudades. Los ejemplos son múltiples; la Abadía de Westminster en Londres, la catedral de Colonia en Alemania, la catedral de Milán en Italia, las españolas de Burgos o León. Además de por supuesto, el edifico más visitado de Paris, Notre Dame.

Todas ellas tuvieron un origen común, además, pocas veces la historiografía se ha puesto tan de acuerdo, en asignar un foco concreto al nacimiento de un proceso determinado, en este caso la arquitectura gótica medieval. Aunque antes de viajar a dicho lugar debemos conocer al principal responsable.

Abad Suger.

El abad Suger en las vidrieras de Saint Denis

Nacido probablemente en  los alrededores de París en año 1082, para convertirse en el Abad de la Abadía de Sant Denis a la edad de 40 años. Desde allí ejerció  como fiel consejero de los reyes de la Dinastía Capeto, incluso intercediendo entre Luis VII y el Papa Celestino II. El motivo, que este último levantará la excomunión que recaía sobre el rey Capeto. Además junto a su compañero Bernardo de Claraval, llevó a cabo la tan necesaria reforma eclesiástica. Pero el Abad Suger, no estuvo de acuerdo en todo con el creador de la Orden del Cister.

Si para Bernardo de Claraval las edificaciones religiosas, debían ser el signo de la pobreza y la austeridad que propugnaron los santos evangelios. En el caso del Abad Suger, la belleza de los edificios religiosos era necesaria para estar más cerca de Dios.

El sueño del Abad Suger

Pero no solo eso, sino que las nuevas catedrales debían ser el edificio más significativo de las nuevas ciudades medievales. Además de demostrar la fuerte unión de los dos principales poderes, la iglesia y en este caso los nuevos reyes Capetos. Así de esta manera nació el nuevo concepto de las catedrales, que debían tener a parte de gran belleza, dos cualidades principales.

Elevación y luz.

La primera el tamaño, ya que debían ser el edificio más alto de las ciudades, y además debían estar preparadas para acoger multitud de eventos, tanto religiosos, como oficiales, e incluso cívicos. Las catedrales debían ser el escenario de los sacramentos, de las investiduras de reyes, e incluso el marco de la venta del ganado, por poner algunos ejemplos. Por lo tanto, todos los actos importantes para la ciudad debían suceder en el interior de las nuevas catedrales.

En segundo lugar las catedrales debían tener una luz mágica. En ellas debía entrar dicha luz por enormes vidrieras, para ser matizada y reflejada en los interiores. Así de esta manera, los visitantes de las catedrales podrían sentir una elevación e ingravidez que le acercaran a Dios. En realidad la búsqueda de esta luz se convertirá en la obsesión, primero del Abad Suger, y posteriormente del resto de promotores de las nuevas Catedrales góticas.

Es evidente que para lograrlo debían acometerse ciertas reformas, además de conseguir los elementos arquitectónicos necesarios para llevar a cabo la consigna de Suger, elevación y luz.

A partir de este momento la narración cogerá la carretera, para mostrar cuatro lugares. Estos nos ayudaran a entender el proceso que siguieron los arquitectos y constructores para lograr las prodigiosas catedrales que se nombraron  al principio.

Abadía de Saint Denis.

La Abadía de Sant Denis está situada al norte de Paris, en el barrio del mismo nombre de la capital de Francia.  Es evidente, el lugar elegido no podía ser otro que la Abadía que dirigía Suger desde 1122, además era el mausoleo de reyes franceses desde los tiempos merovingios. Por si faltaba algo, en ella fue coronado el mismísimo Carlomagno como rey de Francia.

La actual fachada de la Basílica de Saint Denis.

El momento concreto elegido para llevar a cabo sus planes fue en la rehabilitación de la cabecera de la Abadía, era el año 1140. En dicha cabecera encontramos la primera construcción gótica de la historia. Para llevarla a cabo incorporó tres elementos que serán la base de este tipo de arquitectura, el arco apuntado y la bóveda de ojivas. Por cierto ambos elementos ya conocidos, pero que combinados y apoyados en finas columnas trasmitían el peso del techo al suelo. De esta forma posibilitó el tercero de los elementos, la obertura de vanos para colocar las vidrieras góticas.

Una de las capillas de Saint Denis

Hay que subrayar que estamos ante un ensayo puesto en marcha por Suger, pero que distaba mucho de la concepción que él mismo tenia de las catedrales góticas.

Catedral de Sens.

Para continuar nuestro viaje debemos acudir a la ciudad de Sens, esta se  encuentra a 115 kilómetros al sudeste de París. En dicha localidad nos encontraremos la Catedral gótica más antigua del mundo, además curiosamente se empezó a construir el mismo año que la Abadía de Sant Denis. Este hecho es primordial para explicar uno de los conceptos importantes de la arquitectura gótica. En concreto la trasmisión de ideas, en este caso las del Abad Suger, que rápidamente se distribuyeron por toda la Isla de Francia, nombre por el cual se conocían los dominios de los reyes Capetos.

La Catedral de Sens, y su gran parecido con Saint Denis

Hablado de la catedral en sí, fue mandada a construir por el Arzobispo Henri Sanglier. En realidad se trata del perfecto prototipo de catedrales góticas. Sus bóvedas de crucería sixpartitas se apoyan directamente en columnas que trasmiten el peso al suelo. De esta manera consiguieron los constructores elevar la nave central, y establecer su división vertical de arquerías, triforio y claristorio que se convertirá en la clásica del gótico.

Imagen del interior de la Catedral de Sens, donde se observa, las arquerías, el triforio y el Claristorio superior

Pero seguía quedando mucho camino por delante, a pesar de abrirse claramente los primeros vanos para la entrada de la luz, estos no eran suficientes para conseguir el efecto deseado. Así que durante el resto del siglo XII, los constructores medievales fueron perfeccionando los elementos arquitectónicos. En dicho periodo, denominado por la historiografía como gótico preclásico, se levantaron las catedrales de Soissons, Noyon, Laon o Senlis.  Por cierto, todas en la región de la Isla de Francia. Aunque en ninguna de ellas se encontró la clave para tan deseado efecto de luz, los progresos de los constructores durante este periodo dieron su fruto en nuestro próximo destino.

Catedral de Chartres.

Ahora debemos tomar rumbo al suroeste de Paris, concretamente a 90 kilómetros de esta encontramos la localidad de Chartres. Donde además de una de las célebres escuelas medievales, fundada por Fulberto de Chartres, encontramos la Catedral que servirá de modelo del gótico clásico. Dicho modelo será exportado al resto Europa.

Espectacular visión nocturna de la Catedral de Chartres.

En ella debemos destacar principalmente sus arbotantes. Esta especie de pilares horizontales fue la clave para la obertura definitiva de vanos, rellenados de vidrieras góticas. Todo el peso de las bóvedas que sustentan la cubierta recae sobre ellos, y es trasmitido por los contrafuertes al exterior del edifico, liberando los muros de carga. De esta forma definitivamente las catedrales se llenaron de la luz gótica del Abad Suger.

Debemos destacar que la invención de este elemento arquitectónico no surgió en Chartres, sino en la célebre Notre Dame de Paris  en 1180. Pero personalmente pienso que la belleza de la Catedral de Chartres superó a la protagonista parisina, además de tener la importancia de servir de copia al resto de Europa.

Arbotantes de Notre Dame

La capilla de Saint Chapelle.

La isla de Paris, donde se observa la espigada torre de la Capilla de Saint Chapelle y al fondo la Catedral de Notre Dame.

El viaje no podía acabar en otro sitio. Para encontrar esta pequeña capilla debemos acudir al mismo centro de la capital de Francia, en la Isla de la ciudad de Paris y muy cerca de la Catedral de Notre Dame. Es uno de los ejemplos más espectaculares del denominado efecto de la luz. Es considerada como una verdadera caja de cristal y sin duda uno de los mejores modelos del denominado gótico radiante, el sobrenombre evidentemente viene de su belleza. En esta capilla se consagra definitivamente la idea de Abad Suger, había pasado más un siglo desde que él lo soñara.

La capilla de Saint Chapelle.

El motivo de su construcción bien valía este esfuerzo. En el año 1241 llega a Paris de mano del rey San Luis de Francia, una de las reliquias más importantes de la cristiandad, me refiero a la corona de espinas de Jesús. La capilla que está rodeada de enormes ventanales de más de 15 metros de altura, se erigió para contener y exponer tan preciadas reliquias. En este lugar convertido en un autentico joyero no falta ningún detalle, las escenas narradas en las vidrieras nos relevan gran parte de los pasajes de la Biblia, además evidentemente no podía faltar el motivo principal de la misma un recordatorio de la Pasión de Cristo.

Hasta aquí este viaje por el nacimiento de gótico, dejaremos para otro artículo su rápida expansión por toda Europa Occidental. En definitiva, cabe señalar que esta apresurada expansión, propicio en cierta forma perder la originalidad que propugnó el propio Abad Suger.

Imágenes: commons.wikimedia

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