No le den más vueltas, la muerte de Hitler será de un tiro en la cabeza.

A pesar de la mayor parte de la historiografía mundial da por hecho la muerte de Hitler por suicidio. No es menos cierto, que la falta de los restos humanos del líder nazi han despertado todo tipo de interpretaciones.  Por otro lado destacar, que lo más curioso de la frase que da título a esta entrada, fue escrita por Haffner, cinco años antes del supuesto suicidio de Hitler en su bunker de Berlín.

Antes de entrar en materia, me gustaría explicar algo que me persigue desde que visito los sitios históricos, y no es otra cosa que las sensaciones que a veces estos te despiertan. En concreto esta sucedió durante una de mis visitas a Berlín, en la cual puse mis pies sobre aquel frio e impersonal aparcamiento de tierra. A sabiendas que debajo del cual se encuentran los restos del bunker, donde presuntamente paso sus últimos días Hitler.

la muerte de Hitler será de un tiro en la cabeza
Debajo de este aparcamiento están los restos del bunker de Hitler.

Aunque en un principio aplaudo la decisión de las autoridades berlinesas de cubrirlo bajo toneladas de tierra. Evidentemente con la intención de no convertirlo en un santuario a Hitler. Tuve la extraña sensación que este hecho podía suponer un efecto contrario, ya que algunos se escudan en este hecho, para asegurar que dicha acción está promovida para esconder pruebas de la supervivencia de Hitler.

Estos últimos, se aferran a los supuestos  de una figura como la de Stalin, que perjuraba que Hitler estaba vivo. Obviando que lo más propicio para el régimen comunista, era que el hombre más cruel del mundo, había sido engendrado por el capitalismo. Otros se aferran a la mítica escapada de Martin Bormann por el metro de Berlín, aunque este muriera, ¿porque no pudo escapar Hitler? Sin obviar el manido tema de los dobles de Hitler, y que ha fue visto en Galicia, en la Antártida y por supuesto en el Hotel Edén de Argentina.

El mítico Hotel Edén, fuertemente ligado a un pasado nazi. (foto tomada en 2010)

Todo lo anteriormente comentado del parking de Berlín, volvió a mi cabeza tras leer el estupendo articulo de Jesús García Barcala, La cuestión del cráneo de Hitler,  os animo a leerlo. A modo de resumen decir que el supuesto cráneo del dictador parecía corresponder a una mujer, por lo tanto ser falso.  Tras lo cual, pocos días después,  llegó a mis manos fortuitamente la novena entrega de los Grandes Enigmas de la Humanidad, en ella se describen muchos de los aspectos sobre las sombras de la muerte de Hitler.

En definitiva varios desencadenantes me llevaron a escribir esta entrada. Es evidente que no me mueve el motivo de resolver una de las mayores incógnitas del siglo XX, más que nada, que si no lo han resuelto los grandes expertos imaginaros lo que puede hacer un estudiante de Historia. Pero si de aportar una visión premonitoria, de uno de los periodistas y escritores que mejor conocieron el proceso de nazificación de Alemania.

Sebastian Haffner.

Nació en Berlín en el año 1907, dentro de una familia de clase media que se podía permitir unas mínimas vacaciones. Este aspecto viene a coalición por ser el inicio de su obra biográfica. Ya que precisamente en la vacaciones de 1914 mientras él y su familia estaban de vacaciones estalló la Primera Guerra Mundial. En dicha obra biográfica,  lleva al lector al conocimiento de primera mano del proceso por el cual el nazismo caló en Alemania. Desde unos niños que juegan a la guerra, a la completa humillación de Versalles, o la más cruel de las crisis que se cebó sobre esta nación.

la muerte de Hitler será de un tiro en la cabeza

A pesar de que por algún momento parece justificar el nazismo, nada más lejos de la realidad. Es más, tras conocer los entresijos de la justicia del régimen nazi, decide escapar de Alemania en 1938, considerándose uno más, de las víctimas del nazismo, a pesar de su condición aria.

El lugar elegido para exiliarse, Inglaterra donde se convierte en periodista para The Observer, el periódico de tendencia socialdemócrata. Es en este periodo donde se pierde la pista de su biografía, encontrada por una de sus hijas tras su muerte en 1999 y automáticamente publicada bajo el titulo “Historia de un Alemán”.

Nada más llegar a Inglaterra entre 1939 y 1940 escribe la obra que nos descubre el mismo interior del nazismo. El libro lleva por título; Alemania: Jekyll y Hyde, y como subtitulo un revelador; 1939, el nazismo visto desde dentro.

En este libro Sebastian Haffner nos presenta de primera mano a todos los colaboradores del régimen. También nos radiografía la sociedad alemana, los que están a favor y los que están en contra. Pero además nos acerca a las víctimas, como la familia de su primera novia y de origen judío.

Aunque lo más significativo, para el tema que estamos tratando, es el apartado donde sugiere que Hitler morirá suicidándose.

Si algún día se derrumba el partido, en cinco minutos pondré fin a mi vida con una pistola.

Esta frase de Hitler, que pronunció en 1932, es repetida en varias ocasiones por uno de sus más fieles lugartenientes. En efecto, estoy hablando de Goebbels, por cierto, que extraña coincidencia que se quitara la vida, pocas horas después de que lo hiciera el propio Hitler.

Sebastian Haffner va mucho más allá de la mítica frase: Hitler es Alemania y Alemania es Hitler, pronunciada por el régimen propagandístico del nazismo, en manos de Goebbels. Para el dictador la única importancia de Alemania residía en su partido, el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán estaba por encima de todo, tanto de Alemania como de su propia existencia.

Hitler und Schwarz bei der Einweihung des Umbaus des Palais Barlow in der Brienner Straße zum "Braunen Haus", 1930
Una de las múltiples reuniones del Partido Nacionalsocialista de Hitler

Este aspecto se pondrá en evidencia, el día que Hitler pronunció la frase en cuestión. Era en diciembre de 1932, en una reunión con los miembros más importantes del partido. Entre ellos se encontraba Gregor Strasser, conviene subrayar que este era el máximo rival dentro del partido para Hitler y representaba el ala más izquierdista del mismo. Su poder en el partido consistía en haber sido la máxima cabeza visible del mismo durante el encarcelamiento de Hitler.

 Aquel día Kurt von Schleicher, último canciller de la República de Weimar, designó a Gregor Strasser como futuro primer ministro de Prusia. La intención era clara dividir el partido nazi para restarle protagonismo. Cuesta poco imaginar la reacción de Hitler, golpe en la mesa  pronunciamiento de la frase en cuestión y Gregor Strasser de vacaciones y sin ningún cargo en la cartera.

Gregor Stasser, uno de los mayores rivales de Hitler dentro del partido.

Solo dos años después, en la célebre Noche de los Cuchillos Largos, tanto Gregor Strasser, como Kurt von Schleicher morían asesinados de sendos tiros en la nuca.

Para acabar como he comenzado, es evidente que no conocemos la verdad, ya que una minoría se encarga de que las dudas continúen. Pero es evidente que aquel 30 de abril de 1945, la situación del partido nazi, no era la mejor por la que habían pasado, y por lo tanto, si atendemos a Sebastian Haffner,  no le demos más vueltas, la muerte de Hitler como había dejado dicho  fue de un tiro en la cabeza.

Imágenes: commons.wikimedia

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