La religión romana vista desde Baelo Claudia.

Baelo Claudia es hoy día uno de los yacimientos romanos más interesantes del sur de España. Así mismo hace veinte siglos fue uno de los múltiples municipios romanos de la antigua provincia romana de la Bética.

Además de ser un espectacular yacimiento, con uno de los mejores emplazamientos, en el mismo podemos imaginar y acercarnos a la visión que tenían los romanos de su religión.

Desde esta posición se observa toda la superficie que tenían los cuatro templos de Baelo Claudia

Para ello debemos acercarnos al foro de la antigua Baelo Claudia, en uno de los costados, precisamente el de montaña hallamos cuatro templos. A todos ellos se podía acceder desde el mismo foro romano. Tres de ellos completamente idénticos en cuanto construcción, pertenecían a la clásica Triada Capitolina, el otro era uno dedicado a un culto oriental adoptado por el mundo romano. Este hecho nos hace entrever la tolerancia religiosa, cuanto menos de este pequeño municipio romano situado frente a la espectacular playa de Bolonia.

La Triada Capitolina.

Para encontrar el origen de la Triada Capitolina debemos trasladarnos al periodo de los reyes Tarquinios, en el siglo VI aC. durante el periodo de la monarquía Romana. En aquellos momentos el edificio más representativo de la comunidad fue el Capitolio, que el rey Tarquinio Prisco mandó a construir en la colina capitolina, una de las siete con las que contaba la antigua Roma.

El Capitolio se convirtió en el centro de la vida social, política y religiosa de la ciudad durante el periodo de la monarquía. En  el mismo se llevaba a cabo desde una reunión del senado, hasta la declaración de la guerra o la celebración de una victoria. Dicho Capitolio era presidio por el Dios Júpiter y junto a él existían dos pequeñas capillas, la primera dedicada a Juno y la segunda a Minerva.

La triada Capitolina

A partir de este momento ya podemos hablar del origen de la religión romana, es evidente que se trata de una religión politeísta, por lo tanto que se adora a múltiples dioses. Para buscar sus orígenes, por cierto poco concisos, debemos acudir a la tradición helenística junto a una interna, que sería la cultura etrusca.  Esta última cultura fue una de las  que vio nacer a la gran ciudad de Roma y representada en ella por los reyes Tarquinios.

Júpiter.

Nos encontramos ante el culto más importante de Roma, hasta la llegada de los emperadores. Él era el dueño del bien y del mal, poseía el destino de las cosas y del hombre, también podía traer la luz y a oscuridad y controlar el tiempo atmosférico.  Además de poseer la facultad de castigar a la ciudad a través de los rayos y los truenos.  Sus símbolos, el rayo y el águila adornaban los estandartes de las legiones romanas.

Relieve de Júpiter del Museo Arqueológico nacional de Aquileia

Una de las características principales de las religiones politeístas era convertir en humanos a los dioses. Así Júpiter fue hijo de Saturno y de Ops. Su vida amorosa fue una de las más apasionadas entre los dioses, tubo diversas amantes, una de ellas su hermana Juno con la cual contrajo matrimonio.

Juno.

Se convirtió en la reina de los cielos y de la luz. De ahí que será conocida como la diosa del matrimonio y de la maternidad. Por lo tanto estaba presente en todos los matrimonios y era la guardiana de los partos. Desde su nacimiento como hija de Saturno y Ops y por consiguiente hermana de Júpiter estuvo destinada a ser la esposa del Dios más importante de los romanos.

Estatua de Juno del Museo del Louvre

En definitiva estamos ante la diosa más importante de la tradición romana, la diosa por excelencia, de ahí que fuera representada con una túnica con cinturón de oro macizo, y rodeada de pavos reales.

Minerva.

La diosa que completa la lista de la Triada, se trata de una de las más incansables dado su multiplicidad de funciones. Entre sus tareas destaca la protección de las instituciones, de las ciencias y de las artes, además de ser la patrona de los artesanos. Pero su principal cualidad reside en ser la diosa de la inteligencia y por lo tanto se le asignó la tarea de dirigir la guerra.

La diosa romana Minerva preside la fuente más grande de la ciudad mexicana de Guadalajara.

Minerva es hija de Júpiter, pero su madre no es Juno, sino la primera esposa del Dios romano, en concreto Metis. Su forma de nacer fue muy curiosa, tras ingerir Júpiter a Metis cuando quedó esta última quedó embarazada. Tras un periodo de gestación de la cabeza de Júpiter nació Minerva, de ahí su inteligencia.

La triada Capitolina en Baelo Claudia.

Tras el paseo por la mitología de los dioses romanos, volvemos a poner los pies en Baelo Claudia. Esta pequeña ciudad del sur de la Hispania Romana fue fundada a finales del siglo II aC. por lo tanto durante la época de la República Romana. Aunque tendrá que esperar al siglo I dC. a que el emperador Claudio le confiera el status de municipio romano. Es a partir de ese momento cuando las obras se aceleran.

Escalera de acceso al templo de Júpiter

En el norte de foro romano, entre los años 50 y 70 dC.  se construirán los tres templos de triada capitolina,  todos ellos de forma rectangular y de aproximadamente 20×8 metros. Además podemos observar que para acceder a los templos se debía salvar un desnivel 12 escalones. La estructura era muy sencilla, como ya hemos dicho era rectangular, y al fondo se hallaba la “cella” lugar destinado a la divinidad.  La portada de los mismos estaba adornada con cuatro columnas de orden corintio, por último destacar que todos ellos eran prácticamente idénticos y separados por estrechos pasillos.

Llama la atención la escasa separación entre los tres templos.

Destacar también que el Templo de Júpiter se situaba en el centro, a su izquierda el de Minerva y a su derecha el de su esposa Juno. Su posición elevada sobre el foro es interpretada como un acto de protección hacia la vida social que en él se desarrollaba.  Por otro lado destacar que las ceremonias de culto no se realizaban en el interior de estos templos, sino que junto delante de ellos existía un altar donde se llevaban a cabo los rituales religiosos. Dejando exclusivamente los templos como morada de los dioses.

El Templo de Isis.

Como ya hemos apuntado con anterioridad la Triada no se encontraba sola. Poco después de la finalización de los templos de la Triada Capitolina se comenzó la construcción del templo dedicado a la diosa Isis.

Una maqueta muy esclarecedora de la situación de los cuatro templos de Baelo Claudia.

Isis.

Estamos ante una diosa de tradición egipcia, ya que aparece en las primeras dinastías de esta cultura.  Por lo tanto nos encontramos ante un culto de tradición oriental. En cierta forma podemos decir que se le atribuyen cualidades muy similares a  la Diosa Juno. No en vano es considerada la reina Madre y fecundadora.

Estatua de Isis en la villa romana de Adriana en Tivoli.

Su culto se extiende por el mediterráneo, tras la conquista de Alejandro Magno de Egipto, pero no será hasta el siglo I dC. cuando llegue a la península Ibérica, donde adquirió cierta importancia, en ciudades como Emerita Augusta, Valentia, Tarraco y por supuesto en nuestra protagonista.

El templo de Isis en la ciudad de Baleo Claudia, se situó al este de la Triada Capitolina. De dimensiones más grandes que los anteriores para favorecer las diferencias, tanto de uso, como de la forma de llevar a cabo el culto. Así mismo podemos decir que su forma era rectangular y de cerca de 30×18 metros. En el templo de Isis nos encontramos con dos zonas bien diferenciadas. En primer lugar la pública, donde se sitúa un pequeño templo que con la imagen divinizada y frente al mismo un altar, una zona para hacer fuego y una especia de bañera purificadora. Seguidamente encontramos la parte privada, precisamente en la zona trasera del edificio, en ella vivían los sacerdotes, y tenían un pequeño espacio destinado a los rituales de iniciación.

A modo de conclusión.

Para acabar como comenzamos, podemos destacar una cierta libertad religiosa de los romanos que vivían en Baelo Claudia, que asimilaron como propios cultos de tradición oriental. Durante la época del imperio se debieron sumar los cultos a los emperadores, como muestra la estatua de Trajano en el foro de Baelo Claudia. Por último destacar que la ciudad entrará en grave crisis en el siglo III dC, se especula con un terremoto, al que se vendrá a sumar la crisis del Imperio. Este hecho de su temprano final no dejó llegar el culto monoteísta a la ciudad, sin duda una más, de las causas del debilitamiento de Imperio Romano en otros confines del mismo.

Imágenes: commons.wikimedia

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