Cuando la Huesca de Sertorio fue la otra capital de la República Romana.

Entre los años 83-73 aC., la guerra civil en la vieja República de Roma, que había comenzado cinco años antes por el control del senado romano, se trasladó a Hispania. Por un lado los Optimates representados entre otros por Sila, dispuestos a acabar con el poder del pueblo y perpetuarlo entre la Aristocracia. Por el otro los Populares, que se oponían a este hecho y propugnaban medidas más acordes al acceso de las diferentes clases sociales del poder. Su principal representante fue uno de los mejores militares de la historia de Roma, Cayo Mario, y evidentemente nuestro personaje de hoy Quinto Sertorio, por cierto, otro gran militar.

Quinto Sertorio en un óleo de Gerard Van Kuijl en 1638

En el año 83 aC.,  Quinto Sertorio vuelve a Hispania para hacerse cargo de su nuevo puesto de Pretor de la provincia Citerior. En su mente viajaba escapar del dominio que ejercía en Roma su gran rival Sila, a pesar de que este se encontrara ausente de la capital. Esto fue aprovechado por Sertorio para dicho nombramiento,  que además como buen conocedor de la Península Ibérica, le debía servir para reunir las complicidades necesarias, y así imponer sus tesis en la moribunda República romana.

La capital sertoriana.

A pesar que durante los próximos 10 años, Sertorio, no se pudo establecer por mucho tiempo de manera estable, ya que recorrió toda la península e incluso el norte de África en busca de refuerzos, eligió la ciudad de Bolskan-Osca, para establecer una supuesta capital. Varios factores pudieron influir en tal decisión, aunque el más destacable fue su magnífica situación geográfica. En definitiva se hallaba en un lugar a mitad de camino entre los Pirineos, con grandes recursos mineros, y el valle del Ebro, la gran vía de comunicación fluvial. Además podía servir como base para el control de la entrada por el norte de las tropas de sus rivales Optimates. Sin olvidar a los herederos de los guerreros Indíbil y Mandonio, el pueblo íbero de los ilergetes, que a buen seguro unirían sus fuerzas a las de Sertorio.

Uno de los múltiples restos romanos surgidos en el Centro Histórico de Huesca.

Dos instituciones marcarán esta especie de capitabilidad de la Huesca romana en el proyecto de Sertorio. Aunque desgraciadamente no nos ha llegado registro arqueológico de las mismas, ya sea por la evidente destrucción que debió padecer Bolskan-Osca tras la derrota de Sertorio, y además por hallarse hoy día bajo en el centro histórico de Huesca. Pero si tenemos una magnífica fuente escrita, se trata de las Vidas Paralelas de Plutarco, una de los mejores libros de biografías del mundo clásico.

La “Universidad de Sertorio”.

“Pero lo que más les ganó fue lo de los hijos. Porque a los más nobles de entre los pueblos reunió en Osca, ciudad importante, puso maestros de enseñanzas griegas y romanas y, de hecho, los usó como rehenes, pero de palabra los educaba para hacerlos partícipes, cuando fueran hombres, del gobierno y del poder”.

De esta manera nos definía Plutarco la academia que instauró Sertorio en la Huesca romana. A la misma, acudían los jóvenes íberos de las familias más pudientes, desde los siete años de edad y como bien dice Plutarco de diferentes lugares del entorno. Su instrucción consistía especialmente en aprender todo lo relacionado con la cultura grecorromana, la gramática y la retórica.

Los niños paseaban por la academia ataviados con la típica toga praetexta, solo reservada a los menores de 16 años, y a los magistrados curules.  Además de la bulla dorada, que llevaban en el cuello en forma de amuleto, solo destinada a los hijos de la nobleza romana. Todo ello nos indica la principal función de la Academia de Sertorio, que no era otra que formar a los futuros senadores, que debían regir los destinos del senado que instauró en Belskin-Osca. Sobre este aspecto, figuras como Almudena Domínguez Arraz, profesora de Arqueología y Numismática de la Universidad de Zaragoza, se  aventuran a decir que la intención de Sertorio era convertir Bolskan-Osca en la pequeña Roma.

Aunque por otro lado a los detractores de Sertorio les preocupa significativamente la frase de Plutarco; “los uso como rehenes”. Para ellos la verdadera intención del líder romano era ejercer presión sobre las élites locales para mantener su fidelidad. En realidad la consideran una especie de cárcel encubierta, aventurándose incluso algunos a decir que tras verse solo, y traicionado, mandó asesinar a varios de los estudiantes.

La Universidad Sertoriana, convertida en el actual Museo de Huesca.

Curiosamente en el siglo XV, tras la traducción de la obra de Plutarco y conocer aquella antigua Academia de latinidad, los rectores de la Universidad de Huesca fundada un siglo antes, cambiaron el nombre a la misma. De esta manera entre dicho siglo XV y su cierre definitivo en 1845  su nombre fue Universidad Sertoriana de Huesca.

El Senado de Bolskan-Osca.

Tras unos primeros compases de la guerra realmente complicados para Sertorio, con huida incluida al norte de África, en el 79 aC., vuelve a la Península con el apoyo de los mauritanos. Tras lo cual se dedica a recorrer el interior peninsular en busca de apoyos, y a vencer a las legiones de Roma comandadas por Metelo. La “guerra de guerrillas” usada unas décadas antes por los lusitanos de Viritato, volvieron a darle fruto a Sertorio, no en vano sus principales apoyos vinieron de los descendientes del caudillo lusitano.

Inscripción de alguna de las victorias de Sertorio sobre Metelo.

Fue en ese periodo de éxitos, en el invierno entre el 77-76 aC., cuando vuelve a Boslkan-Osca para fundar su Senado. El número de senadores pudo ser realmente alto, llegando incluso a los 300 miembros, cifra destacada pero necesaria para cubrir todos los nuevos puestos administrativos de la ciudad, e incluso ejercer un cierto control sobre los nuevos ejércitos sertorianos. Pero el aspecto que más controversia despierta es el origen de los senadores. Según el propio Plutarco todos sus miembros eran romanos, pero algunos estudiosos del tema no le cuadran las cifras. Estos barajan la posibilidad de que muchos fueran los itálicos no romanos asentados en la Hispania, e incluso otros podían ser hispanos.

El porqué de su creación ha levantado también grandes discrepancias. Uno de los mejores historiados italianos del siglo XX, Emilio Gabba, se atreve a decir que la formación de un senado en el siglo I aC, sin duda era sinónimo de la intención de fundar un nuevo estado. En definitiva desde el lado romano se debió ver como un acto de hostilidad hacia la propia República romana. Por otro lado, detrás de la creación de este senado, puede estar el envío de uno de los mejores generales que disponía Roma en ese momento, Cneo Pompeyo, para acabar con la supuesta secesión.

El senado Romano, ¿debió ser parecido al de Huesca?

Pero en este aspecto también salen los defensores de Sertorio. En concreto Lucia de Michele, que en la biografía de este personaje, destaca al mismo como uno de los más fieles defensores de una República moribunda.  Por lo que la constitución de este senado, debe ser vista como ejemplo a seguir, para devolver la auténtica forma de gobierno a la ciudad de Roma, en manos en ese momento de los enemigos de la misma.

El denario de Bolskan.

El mayor recuerdo arqueológico de aquella época para la ciudad de Huesca, viene de parte de la Numismática. Se han encontrado grandes cantidades de este denario de plata y cobre, parece ser que se comenzó a emitir a mediados del siglo II aC. Pero la mayor cantidad de emisión fue durante las guerras Sertorianas, era evidente la necesidad de financiar la guerra tanto por parte de Sertorio, como de las élites locales, esta últimas verdaderas financiadoras de la guerra.

El denario de Bolskan es toda una declaración de intenciones. Por la parte del anverso, una cabeza con barba detrás de la cual aparecen los símbolos de la aristocracia local. Por el reverso un jinete armado con una lanza y presto a la guerra, debajo del cual aparece una inscripción con grafías íberas. Sin duda era la forma de legitimar la actuación soberana de la ciudad, para el apoyo a Sertorio, y para la emisión de moneda.

A modo de conclusión.

Como hemos visto una vez más la historia nos sigue escondiendo muchos secretos. Hoy día muchos observan la acción de Sertorio, como un romano convertido a íbero en busca de devolver la libertad a la Península Ibérica. Mientras otros, incluidos el propio Plutarco con su frase; “Sertorio amaba su patria y sentía un vivo deseo de reencontrarse con ella”. Son partidarios de apostar que Quinto Sertorio, deseaba devolver a Roma su República más gloriosa, y sobre Hispania, convertirla en la provincia más importante fuera de la península Itálica, aspecto este que si lograron algunos de sus sucesores.

Con ello, posiblemente la Bolskan-Osca ibero-romana  se hubiera convertido en una de las ciudades más importantes de Hispania. Pero como es sabido todo se fue al traste, ni Sertorio recuperó el control del Senado Romano, ni Huesca se acabó de convertir en una segunda Roma. La traición de sus más directos colaboradores, encabezados por Marco Perpenna  acabó con la vida de Sertorio, mientras era agasajado en una fiesta en la villa oscense de su más “fiel” colaborador. Tras lo cual la deserciones indígenas fueron constantes, y a pesar de que el asesino de Sertorio continuó la lucha emprendida por este, fue rápidamente derrotado y Osca devastada.

Mas info:

Sertorio: ¿Un romano contra Roma en la crisis de la República?, Juan Santos Yanguas.

Vidas paralelas, Plutarco.

Imágenes: commons.wikimedia

 

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