La historia de Moscú, la ciudad que se convirtió en la obsesión de los estrategas europeos.

La historia de Moscú, la actual capital de Rusia, comienza oficialmente para los historiadores en el año 1147, aunque los arqueólogos avancen la fundación de la ciudad  a un siglo antes. Fue saqueada y conquistada por los mongoles en  el año 1237, para convertirla en ciudad vasalla de los kanes mongoles, durante cerca de un siglo. Este punto es importante, ya que desde su liberación en 1317 nunca volverá a ser una ciudad sometida, a pesar de los numerosos intentos.

El punto de inflexión en la historia de la ciudad de Moscú lo marca la caída de Constantinopla en 1453, y la llegada al poder de Ivan III en 1462. Concretamente tras casarse con Sofía Paleóloga, descendiente de los últimos emperadores bizantinos, y que imprimirá en el Gran Príncipe de Moscú el deseo de expandir su territorios.  De este modo se convertirá Ivan III en el unificador de los territorios rusos, convirtiendo la ciudad de Moscú, en la denominada tercera Roma. Además podemos añadir que fue el inspirador de la Plaza Roja de Moscú verdadero símbolo de la ciudad y centro de todas las miradas del denominado occidente europeo.

Todo ello junto a los enormes recursos económicos de los territorios rusos, en aspectos que iban desde la agricultura cerealista altomedieval, hasta los recursos energéticos contemporáneos. Han convertido a la ciudad de Moscú en la gran deseada por los dirigentes de toda Europa, aunque hoy concretamente nos fijaremos en tres de ellos y en tres siglos diferentes.

Carlos XII de Suecia y la Guerra del Gran Norte.

Sin duda estamos ante el episodio más desconocido de los tres. Además como muchas veces ha nombrado la historia, este joven rey Sueco fue sin saberlo el que mostró el camino para intentar conquistar Moscú a Napoleón y a Hitler.

Estatua de Carlos XII en Estocolmo

Cuando comenzó la Guerra del Gran Norte, Carlos XII contaba con solo 18 años. No obstante ello no fue óbice para ser considerado por la historia un brillante general, aunque poco realista. El año 1700, a la misma vez que comenzaba la Guerra de Sucesión europea, se ponía en marcha esta guerra por el dominio del Báltico. Los primeros compases de la misma fueron favorables al joven rey que pronto se hará con el dominio de Polonia y Lituania. La consecuencia directa de esto fue la polarización entre dos bloques de dicha guerra, por un lado Suecia, la otrora dominadora del Báltico, y la Rusia de Pedro el Grande. Esta última ya había conseguido su propósito de hallar una salida al Báltico, en 1703 cuando fundó la ciudad de San Petersburgo. Esta será una de las causas principales que lleven al joven rey sueco a intentar llegar a Moscú.

Camino de Moscú.

Si existía un camino fácil hacia Moscú, era a través de Minsk y Smolensk. Pero ese no fue el elegido por el joven rey Carlos, en cierta manera buscaba la sorpresa, algo necesario ya que contaba con un ejército más pequeño que su rival ruso. Por lo que decide encarar el camino más al sur, esto cogió desprevenido al ejército ruso a principios de julio de 1708. Por lo que la primera gran victoria en la Batalla de Holowczyn sonrió a los suecos. La consecuencia el control de un nuevo camino hacia Moscú, el problema que no llegaron los refuerzos esperados desde Riga a cargo del general  Lewenhauph.

El paso siguiente de Carlos XII fue irse hacia el sur buscando el prometido apoyo del líder cosaco Iván Mazepa en Ucrania. Ambos debían unirse para la toma de Moscú. Pero a partir de ese momento, dos serán los escudos de Rusia y Moscú para no ser dominadas, y ambos se perpetuaran durante la historia como sistema de defensa. El primero la política de tierras quemadas, para que el ejercito rival en este caso el sueco no encontrará modo de sobrevivir. El otro un aliado natural, el frio, que diezmará los ejércitos. Es por esto que los ejércitos suecos deciden pasar el invierno de 1709 apostados en Ucrania.

Carlos XII y el cosaco Ivan Mazepa

Pero el invierno fue muy duro, y el ejército sueco siguió perdiendo efectivos y recursos, si a ello sumamos que el pueblo de Ucrania no apoyó la decisión de su líder de enfrentarse a la Rusia de Pedro el Grande. Era evidente que el desastre de la Batalla de Poltava estaba servido. La derrota sueca se basó en que sus efectivos estaban más cansados y además en clara inferioridad, por cada sueco había dos rusos.  La batalla acabó en masacre y Carlos XII se tuvo que olvidar de llegar a Moscú, así de esta manera la capital de Rusia se libraba por primera vez.

Napoleón Bonaparte en busca de completar su Imperio.

El siguiente de la lista en intentar conquistar Moscú fue el que más cerca estuvo de conseguirlo. El Emperador de Francia Napoleón, sin duda uno de los conquistadores más importantes de todos los tiempos y en especial de la historia contemporánea. Tras conquistar la práctica totalidad de Europa, con la excepción de Gran Bretaña, dirigió sus designios sobre Moscú, que por cierto durante aquella época no era la capital de Rusia, ya que esta había sido trasladada a San Petersburgo 100 años antes. La escusa la alianza comercial entre rusos y británicos.

Napoleón en un principio lo tuvo más fácil que Carlos XII. Ya que poseía  el mayor ejército conocido. En concreto la Grande Armée de Francia que para este menester contaba con alrededor de medio millón de hombres, aunque los historiadores no se ponen muy de acuerdo con la cifra.

Napoleón llegando a Moscú

El camino elegido fue el directo, aquel que no se había atrevido el rey sueco, por lo tanto encaró por Minsk y directo a Smolensk, donde pensaba encontrarse la gran batalla. Pero lejos de esto, lo que paso en la denominada puerta de Moscú, fue una simple escaramuza. Pero también fue el inicio del desastre de Napoleón. El ejército ruso encabezado por el Zar Alejandro I desde San Peterburgo, mandó iniciar la táctica de tierra quemada.

La única gran batalla en Borodino.

Pero Napoleón se salió con la suya, que no era otra que una victoria sobre el campo de batalla, esta tuvo lugar en Borodino, a poco más de 100 kilómetros de Moscú. La batalla fue una auténtica masacre, la Grande Armée venció la batalla pero las bajas fueron numerosas por ambos lados. Sin embargo el camino hacia Moscú quedó expedito para las tropas francesas.

Una semana después Napoleón entraba en Moscú, que si que fue conquistada por el emperador francés, pese a lo cual, de poco le sirvió. A su llegada encontró una ciudad en llamas, con todos sus habitantes evacuados, además las autoridades rusas desde la capital San Petersburgo, nunca dieron por perdida Moscú. Todo ello llevó a la dramática vuelta de las tropas hacia Paris, sobre tierra quemada y con un ejército que sucumbió a la falta de alimentos y al frio desolador de la estepa Rusa.

La desoladora retirada de Rusia de la Grande Armée

Hitler y su operación Barbaroja en la 2ª Guerra Mundial.

El tercero de la lista en intentar llegar a Moscú, por cierto nuevamente capital de la ahora URSS. Será Hitler el canciller alemán, durante la 2ª Guerra Mundial. Además dispuesto a no cometer los mismos errores que Napoleón.

Tras llegar a un acuerdo con Stalin, líder de la Unión Soviética,  Hitler se lanzará al control de Polonia. Sus intenciones pronto resultaron estar claras, Polonia sería la entrada de Alemania para conquistar el gigante comunista. Dicho y hecho, el 22junio de 1941 arranca la operación Barbaroja, el fin conquistar toda la URSS y por supuesto tomar el control de su capital, Moscú.

Alemania preparó la toma de la URSS con 3 millones de soldados, además proyectó el ataque por tres flancos diferentes. El ejército del Norte tomaría Leningrado, nombre soviético de San Petersburgo. El ejército del sur se dirigiría a Kiev y a Stalingrado, actual Volvogrado. Mientras el más numeroso tomaría el mismo camino que siguió Napoleón, directamente a Moscú, donde esperaría el control del norte y del sur para llegar todos juntos a la capital.

La tactica de guerra más usada para la defensa de Moscú, la tierra quemada.

En el mes de agosto la Wehrmacht, ya había tomado Smolensk. A partir de ese punto, como a Napoleón, le comienzan los problemas. Si un siglo antes la táctica de la tierra quemada, le surgió efecto a los rusos. Durante la 2ªGuerra Mundial, otro factor se sumará a favor de los soviéticos. Concretamente lo que empezó a fallar fue la tecnología, algo que no existía 100 años antes. Los tanques alemanes se quedaban en el barro y los aviones eran continuamente abatidos, el problema en este caso no era sustituirlos, ya que la industria alemana los reponía continuamente. El verdadero problema residía en la sustitución de los pilotos.

Nuevamente en invierno se llega a Moscú.

Aún y así en octubre de 1941 los alemanes estaban a las puertas de Moscú. El cuerpo diplomático soviético abandonaba la ciudad cargados con todo aquello que les aportaba un valor económico. Pero lo que cambió respecto a un siglo antes fue la actitud de los rusos.  El general Zhukov, uno de los héroes de la 2ª Guerra Mundial, vuelve de Siberia para ponerse al frente de las operaciones de defensa de la capital. Las primeras medidas fusilar a todos los sospechosos de colaborar con los alemanes. Tras lo cual llevó a la ciudad a todos los reservistas disponibles y para postre puso a mujeres, niños y ancianos, a cavar zanjas para colocar minas que acabaran con los tanques alemanes.

la Wehrmacht alemana y su escasa preparación para el frío.

El 17 de noviembre estaba todo preparado, los alemanes inician la última batalla para el control de la capital. Los alemanes solo consiguieron el control de algunos barrios, pero nunca llegaron al corazón de Moscú. Finalmente el 5 de diciembre el alto mando alemán decide retirarse de la toma a Moscú. Los inconvenientes que encontró Hitler, en el fondo los mismos que halló Napoleón. El 17 de noviembre estaban a 42º bajo cero y solo había 5 horas de sol. Además los alemanes perdieron muchos hombres por el camino, y los refuerzos del norte y del sur no llegaron. Por último debemos destacar las enormes dificultades de abastecimiento de los alemanes, así como la reposición de vehículos.

A pesar de todo y tras abandonar la idea de tomar Moscú al menos momentáneamente. Hitler siguió el acoso de las otras dos grandes ciudades, Leningrado al norte y Stalingrado al sur. El resultado, el enorme desgaste que sufrió la Alemania de Hitler, que junto a la recuperación occidental supuso el desastre alemán de 1945.

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Imagenes: commons.wikimedia

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