Atrapados entre nacionalismos, si Confucio levantara la cabeza…

Es totalmente necesario comenzar este pequeño artículo recordando que esto no es un blog de política, aquí lo que se cuenta es la historia. Aunque ello no sea óbice para inhibirse de la política más reciente, más que nada que a día de hoy, os aseguro que no es nada fácil olvidarse de ella, viviendo en el centro geográfico de Cataluña. Sin embargo, estaréis de acuerdo conmigo, que la mejor manera de comprender el presente es estudiar el pasado. Aún y así, os aseguro que lo que sucede entre los dos nacionalismos, en que muchos ciudadanos nos sentimos atrapados, no lo arregla ni el mismísimo Confucio.

¿Quién es Confucio?

Conocemos del mismo gracias a la tradición china, ósea lo que se han contando los unos a los otros. Según estos, Confucio nació en el año 551 aC. conforme a nuestro calendario. Además como suele contar la historiografía fue una de las épocas más convulsas de China, ya que los antiguos reyes de la dinastía Zhou apenas contaban como meros comparsas. Mientras, todo el noroeste de China se había convertido en un puzle fragmentado de pequeños estados, que luchaban continuamente por aumentar sus dominios.

Pues bien, en este contexto, Confucio dedicó gran parte de su vida a estudiar cómo se debía gobernar. Dichos estudios le llevaron a observar como los reyezuelos, de los cada vez más pequeños estados, se rodeaban de los nobles y de los consejeros más despiadados para imponerse a sus rivales. Tras lo cual decidió recorrer gran parte del país, buscando que alguien le ofreciera un empleo dentro de estos gobiernos estatales. Para su sorpresa nadie le ofreció dicho empleo y tras doce años de peregrinaje decidió volver a Lu, su estado natal. Allí decidió que el resto de su vida la pasaría enseñando como se debía gobernar. Por cierto pronto descubriremos la causa de que nadie le ofreciera un empleo.

La cultura china todavía lo tiene presente en sus aulas

La filosofía de Confucio.

Como hemos dicho Confucio dedicó gran parte de su vida a estudiar. Su modelo fueron los antiguos reyes de la dinastía Zhou, aquellos que habían ido perdiendo progresivamente el poder en manos de los pequeños reyes. Como el mismo transmitió a sus alumnos, su saber no era propio, ya que el simplemente se había dedicado a sintetizar y juntar todas las enseñanzas previamente recibidas. Con la única intención de  plasmarlas en sus célebres Analectas, estas últimas era la versión escrita de las charlas a sus seguidores. Confucio era consciente del trabajo que debía realizar, sabía perfectamente que la época de guerras por la que acababan de pasar habían sumido a la población en un exacerbado escepticismo. Así mismo era consciente del desorden de la sociedad china, junto a la total ausencia de modelos morales.

En este punto nos preguntaremos, ¿que decían las Analectas de Confucio?, la respuesta es que eran realmente muy sencillas.

Los gobernantes según Confucio.

Para Confucio los gobernantes solo podían ser grandes si se regían por  la moralidad y llevaban una vida ejemplar. No en vano debían ser el ejemplo a seguir por todos sus ciudadanos. Las verdaderas virtudes de un buen gobernante debían ser la tolerancia, la bondad, la benevolencia y el amor al prójimo. Además debían dejar que sus súbditos imitaran el ejemplo de sus dirigentes, así  como los hijos imitan a sus padres. Además una de las principales obligaciones de los gobernantes debía ser la protección integral de sus inferiores. Es evidente que tras leer este párrafo pensareis como yo, que posiblemente llevamos  muchos siglos perdiendo las enseñanzas de Confucio.

Como ya hemos dicho el saber de Confucio provenía de sus predecesores, y esta, que era una virtud de la humanidad, se tenía que transmitir de generación en generación. Asimismo junto a la benevolencia, la lealtad, el respeto y la reprocidad.

Las máximas confucianas.

Confucio a parte de decirnos como debía ser el buen gobernante, nos dejo una gran cantidad de frases que debían ser de obligado cumplimiento para ser un buen dirigente. En este punto podemos preguntarnos:   ¿vemos alguna de ellas en nuestros políticos actuales?

  1. Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo, cuando veas un malo reflexiona.
  2. Leer sin pensar es una ocupación inútil.
  3. El gobernante deber ser lento en sus palabras y rápido en sus hechos.
  4. El orgullo debe pertenecer siempre a los hombres inferiores, nunca jamás a sus dirigentes.
  5. Exígete a ti mismo mucho más que a los demás, solo así evitaras disgustos.
  6. Aprende del pasado para construir el futuro.

Son muchas más pero me da la sensación de que estaré “clamando al cielo”, si quiero que nuestros políticos se hagan eco de estas máximas confucianas.

Reconozco que esta es dura, pero posiblemente la más acertada en el problema actual.

A modo de conclusión.

Tras leer esto, muchos pensaréis que es una soberana tontería comparar la actualidad, con los pensamientos de un hombre que “posiblemente” vivió hace 2500 años y encima en China. Es evidente que la vida de hoy, en aspectos como la economía, la política, la tecnología, la cultura, la enseñanza, y así un amplísimo etcétera, no tienen absolutamente nada que ver con la vida que le tocó vivir a Confucio. Aunque especialmente la primera de ellas, la economía, que hoy lo invade todo y que está muy por encima de la política, en mi opinión lamentablemente.

Aún y así  creo que este filósofo chino, está sobradamente capacitado para dar una lección a todos los políticos que nos rodean hoy día. Además sin exclusión ninguna. En definitiva Confucio no nos hablaba de aspectos en los que se basaba la vida hace 2500 años, sino que nos hablaba de moralidad, algo que creo que han perdido hace muchos tiempo nuestros dirigentes.  Hoy en día vivimos en una sociedad con unos políticos realmente mediocres, que son totalmente incapaces de solucionar los problemas de una sociedad que solo reclama defender sus derechos, y esto humildemente en mi opinión es por falta de moralidad.

A la hora de escribir esto, estamos a la espera de ver como se soluciona uno de los episodios más tristes de nuestra historia reciente. No precisamente triste por el hecho en sí, en concreto, la reclamación de una parte de la sociedad de decidir su futuro. Si no por la forma de llevarlo entre nuestros representantes, que podíamos sintetizar en un burdo “a ver quién la tiene más larga”.

Un conflicto que nuestros dirigentes no han querido solucionar por si mimos, saltándose a la torera una de las principales obligaciones, según Confucio, de cualquier dirigente; la protección integral de sus inferiores. Sinceramente estaría aquí dos días escribiendo sobre cosas, que creo han podido hacer mal nuestros políticos, pero todo se resume en una: menudo ejemplo han dejado para las generaciones futuras, si Confucio levantara la cabeza…

Imágenes: commons.wikimedia

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