El Palacio de Sanssouci en Potsdam, el sueño de Federico II de Prusia.

Nada más comenzar el siglo XVIII un nuevo reino surge con fuerza en Europa. Sobre los territorios del antiguo electorado de Brandeburgo y unidos a los del Ducado de Prusia, con capital en Berlín. Su primer rey será Federico I y su nombre Prusia, que por cierto se convertirá en un verdadero “dolor de cabeza” para Europa los dos próximos siglos.

Para ponerse a la altura de los rivales europeos en ese siglo XVIII había que trabajar rápido. Su primer rey Federico I realiza la gran labor administrativa, poco después se sucesor Federico Guillermo I la convierte en una potencia militar. Así que para el tercero de ellos, aparte de consolidar el nuevo país, la misión consistía en embellecerlo y ponerlo a la altura de su nuevo y efímero aliado. Este no era otro que Francia, por lo tanto Federico II el Grande se dispuso a construir su propio Versalles. El lugar elegido las afuera de Potsdam.

Federico II el Grande.

Para entender un poco mejor el curioso Palacio de Sanssouci, debemos conocer a su mecenas. Federico II nació en Berlin en el año 1712, sus primeros años y posiblemente el resto de su vida, estuvieron marcados por la dura educación del Rey Sargento, como era conocido su padre. Este último nunca consistió que su hijo fuera un enamorado de la música, del arte y de la literatura, llegándolo a acusar directamente de homosexual por ello. Pero no solo eso, ya que incluso mandó ejecutar a su supuesta pareja, el joven Katte, con el que pensaba huir a Inglaterra.

Pese a su dura infancia nunca cejó en su empeño. En el año 1740 tras la muerte de su padre se convirtió en rey de Prusia. Como tal se convirtió en uno de los despostas ilustrados más importantes de Europa. Entre sus logros destaca la codificación del Derecho Prusiano, la abolición de la tortura, o la protección de la industria nacional. Todo ello sin olvidar la política de engrandecimiento de las fronteras y el fortalecimiento de nuevo Reino Prusiano.

Pero en lo que destacó con mayor brillantez fue en su talento innato por el arte. En la música ejerció desde compositor hasta intérprete de flauta. Además se convirtió en un gran poeta e incluso escribió sobre filosofía, todo ello en la lengua de moda entre la Ilustración francesa. Por su corte pasaron grandes hombres ilustrados, poetas, filósofos, matemáticos, músicos y así un amplio etcétera. Pero el que más destacado fue el escritor e historiador Voltaire, que paso tres años junto al rey Federico II en el Palacio de Sanssouci. Curiosamente destacar que nunca pasaron mujeres por el Palacio, posiblemente tenía razón su padre, pese su matrimonio con Isabel Cristina de Brunswick-Bevern con la que solo se reunía en las celebraciones familiares, y que por supuesto no le dio ningún hijo.

Palacio de Sanssouci.

En 1745 Federico II manda construir su palacio de verano. La obligaciones del cargo real debían ser muy grandes para nuestro personaje, y decidió buscar un lugar donde mostrarse sin tapujos tal y como era él. El lugar elegido fue las afueras de Postdam y el encargado de la obra  su amigo, el genial arquitecto G. W. Knobelsdorff. Tres años duraron las obras y el nombre elegido Sanssouci (sin preocupaciones), toda una declaración de intereses.

El Palacio de Sanssouci por encima de los viñedos

El Palacio en sí no es muy grande, es de una sola planta y con tres alas, si por fuera no es realmente muy espectacular, con escasos adornos de ángeles y jarrones. Por dentro en una demostración del más puro estilo rococó. Por cierto al de este palacio se le ha asignado el sobrenombre de “federiciano” en honor al rey Federico II.

La sala de mármol

Nada más entrar encontramos la sala del vestíbulo y justo detrás la Sala de mármol, donde Federico II recibía sus invitados.  Ambas adornadas con columnas de estilo corintio, y motivos dorados por doquier. El resto del Palacio son habitaciones específicas, una sala de conciertos, una biblioteca, la habitación de rey y la de los invitados, como por ejemplo la de Voltaire que sigue llevando su nombre.

La sala de conciertos.

El Palacio se completo los años posteriores con dos pequeñas alas más, en una de ellas se situaba el servicio, y la otra fue destinada a las colecciones privadas del rey Federico II. Este último murió en el mismo Palacio de Sanssouci en 1786 y allí está enterrado sin grandes pretensiones. Este punto es de destacar, ya que todo el lujo del palacio nunca fue transferido al panteón del rey fallecido, en definitiva era un ateo declarado y no necesitaba ciertos reconocimientos.

Los alemanes siguen llevando patatas a Federico II, para agradecer que fuera uno de los introductores del tubérculo en Prusia.

El Parque de Sanssouci.

Si el Palacio es espectacular, el resto de las instalaciones no le van a la zaga. La entrada al palacio se hace a través de una plaza semicircular porticada, según como visitemos el lugar nos puede parecer la parte trasera, pero no es así. De dicha parte trasera surge una escalinata que desciende al Parque de Sanssouci a través de seis terrazas de viñedos. En ambos costados del palacio existen dos lugares que son de obligada visita, en uno de ellos un cenador rococó adornado con un sol dorado. Mientras, en el otro encontramos la referida tumba de Federico II.

El cenador de Federico II, algunos dicen que era una especie de templo al sol.

El resto del Parque de Sanssouci  a parte de los grandes bosques rodeados de setos y con múltiples flores, que realmente aconsejan la visita en verano. Está repleto de otros singulares edificios.

Para conocer el primero de ellos deberemos salir del parque por una de las entradas laterales, por cierto bien visible. Me estoy refiriendo a un molino que se observa desde todos los lados en la parte trasera del Palacio de Sanssouci. Dicho molino fue mandado a construir por Federico II el Grande en sus últimos días de vida. El motivo conmemorar la tradicional forma de vida de los habitantes de Potsdam en la colina,  antes de la llegada de los reyes prusianos. Están documentados al menos 20 de ellos, que desaparecieron antes de dicha llegada. El actual sigue en servicio para demostración de los visitantes, además en él se puede observar una exposición sobre la vida en este tipo de edificaciones.

El molino tras el palacio de Sanssouci

Otros edificios singulares del Parque.

Entre los jardines del Parque de Sanssouci encontramos dos singulares edificios realizados en estilo rococó, pero con gran influencia Oriental. Ambos mandados construir por Federico II en los años posteriores a la construcción del Palacio de Sanssouci. En primer lugar el Palacio Chino, que en realidad fue un lugar donde acudir con altos mandatarios a tomar té. En segundo lugar un edifico todavía más pequeño y denominado la Casa del Dragón, su funcionalidad en tiempos de Federico el Grande una incógnita.

El Salón de Té

El Palacio de la Orangerie, mandado a construir por uno de los sucesores de Federico II a partir de 1850. Concretamente el rey Federico Guillermo IV, el palacio en realidad era una enorme nave con cerca  de cien metros de largo y con enormes ventanales. Su primer servicio fue almacenar los árboles frutales, para los largos inviernos de la ciudad de Potsdam.

El Palacio de la Orengerie

Dejamos para el final, el gran proyecto de Federico II. Al acabar la guerra de los Siete Años y para conmemorar su victoria, decide la construcción del Palacio Nuevo. En este caso el más grande de todos los palacios de Potsdam, de más de 200 metros de largo, su visión desde la avenida principal es impresionante. En su interior encontramos múltiples salas, entre ellas dos son las que más llaman la atención. La primera de ellas la sala de la Gruta rematada con adornos de conchas y corales. Además en ella observamos estatuas de Carlomagno, César y Constantino, hecho que nos releva el sueño de emperador que persigue a nuestro personaje. La otra de las salas más acorde con Federico II el Grande, ya que se trata de un pequeño y coqueto teatro.

El Palacio Nuevo de Potsdam
el pequeño teatro del Palacio.

Por último recomendar hacer la visita en verano, el paseo por los jardines es gratuito pero la entrada a los palacios no es excesivamente barata. Su precio depende de varios factores, que os animo a conocerlos en esta página:  spsg

Imágenes: pixabay

 

Anfiteatro romano de Arles, qué poco hemos cambiado.

En el año 123 aC. la República de Roma se hace con el control de la pequeña población celta de Arelete. Es precisamente en esa época cuando se establece la provincia de la Galia Narbonense. Además desde un principio aquella pequeña ciudad estaba destinada a ser un lugar importante para los romanos. Especialmente en el aspecto comercial, tras las obras en el año 104 aC. en las cuales se lleva a cabo un canal que unía la ciudad con el rio Ródano y así poder llegar desde la misma al mar Mediterráneo.

El siguiente impulso le llegará en el año 45 aC. al ser premiada por Julio Cesar con el titulo de Colonia. Detrás de este premio esta la ayuda de la ciudad a Julio Cesar en sus guerras civiles contra Pompeyo. Además otro hecho se vendrá a sumar, en concreto la pérdida de importancia de la capital de la Galia Narbonense, Narbona, en este caso por su apoyo al rival, Pompeyo. En vista de este apoyo se convertirá en sede de la Legión VI.

El anfiteatro de Arlés.

Aún y así nuestro protagonista deberá esperar hasta el año 80 dC. para que comenzará su construcción. Pocos meses después de acabar el Coliseo romano, el anfiteatro romano de Arles comienza su andadura. Si  nos fijamos en el mismo es prácticamente una copia del edificio romano, pero en reducidas dimensiones, aunque cuando fue terminado tenía una capacidad de 25.000 espectadores. Esta perfectamente documentado que fue usado hasta finales del Imperio Romano, para los cometidos habituales de este tipo de edificios. Dicho brevemente, luchas de gladiadores, luchas contra animales y por supuesto la mayor parte de festejos de los emperadores, en especial los de  Constantino I.

Tras la caída del Imperio Romano hubo intentos de utilización por reyes francos como  Childeberto I. Pero acabará sucumbiendo a la oscura Edad Media, ya que durante dicho periodo se construyeron en su interior 200 viviendas y 2 pequeñas iglesias. Este hecho posiblemente le salvó de la ruina y el expolio que otros edificios clásicos han sufrido en la Edad Media.

Pero en 1825 el alcalde de la ciudad, el Barón Chartrouse, decide recuperar el anfiteatro de Arlés para su uso público. Tras la expropiación de las 200 viviendas lleva a cabo las obras necesarias para la reutilización del mismo. Solo cinco años después, en 1830, el restaurado anfiteatro se inaugura con la celebración de la toma de Argel. Desde entonces el recinto a acogido múltiples actividades como conciertos, obras de teatro y espectáculos de todo tipo.  Pero su actividad principal han sido las corridas de toros, sin ir más lejos su nombre actual hace honor a esta actividad, Las Arenas de Arlés.

Una pequeña reflexión a la reutilización  de Arlés.

Realmente mi visita a Arlés me llevó a reflexionar sobre la utilización, que las autoridades de la ciudad han dado al monumento romano. Para comenzar he  de confesar que no me considero un antitaurino, aunque respete la postura, pero tampoco me puedo considerar un seguidor de la fiesta. Dicho todo esto, debo decir que tras salir del Anfiteatro de Arlés reconozco que sentí una especie de rechazo al ver una plaza de toros en su interior, pese a saber de ella previamente.

Unos días después empecé a verlo de otra forma. Para ello lo principal es evadirse del controvertido tema sobre: “toros si, toros no”, ya que no nos atañe juzgar ese tema, al menos en el contexto de reflexionar sobre su reutilización.

El uso continuado de un espacio con cerca de 2000 años de historia, le reporta al mismo, unos trabajos de mantenimiento que han llevado, en este caso al Anfiteatro de Arlés, a un magnifico estado de conservación. Dudo realmente que este hubiese sido posible de no haber hallado esta fórmula de rendimiento económico del mismo. Os dejo algunas imágenes  que demuestran su buen estado de conservación.

Por otro lado y volviendo al título, “qué poco hemos cambiado”, la utilización del mismo. Aunque pueda levantar discrepancias, es la misma que hace diecinueve siglos. En pocas palabras en la arena de Arlés se sigue viendo un espectáculo con los mismos ingredientes tanto estéticos como morales, que tenía en el Imperio Romano.

Por último antes de despedirme un par de cosas, en primer lugar invitaros a dar vuestra opinión sobre este tema en el apartado de comentarios. En segundo lugar daros a conocer la utilización, que supongo que os gustará, de las Arenas de Arles durante la segunda quincena del mes de Agosto. Se trata de uno de los festivales más importantes del sur de Europa de recreación romana, su nombre Arelate.

Ahora ya sí, termino recordando que el precio de la entrada es de 9€, aunque lo mejor es coger el pase conjunto con otros monumentos romanos, como el teatro, las termas de Constantino y los criptopórticos, el precio es de 16€. Además de regalo la entrada al Museo Arqueológico de Arlés en las afueras de la ciudad.

Zeugma, la ciudad romana sumergida de los mil mosaicos.

A finales del siglo XX, el gobierno de Turquía aprobó uno de los proyectos hidráulicos más importantes del mundo. En concreto la construcción de 22 presas entre los ríos Tigris y Éufrates, con la intención convertir el desértico sur del país en una nueva zona de regadíos.

Este proyecto que en definitiva sirvió para la mejora de la agricultura y la ganadería en estas regiones, no tuvo en cuenta su rico pasado histórico. Así fue como una de las zonas del mundo con más yacimientos arqueológicos, que abarcan desde la prehistoria a culturas como los hititas, los asirios, los persas, los griegos o los romanos, vio como cientos de estos yacimientos se sepultaron bajo las aguas de las presas del siglo XX. Todo ello sin contar con los miles de desplazados que provocó.

Vista de las excavaciones en la colina de Zeugma, con la presa Birecik al fondo.

Para conocer Zeugma debemos ir a la provincia de Gaziantep, concretamente a la localidad de Belkis que dista a unos 20 kilómetros de la frontera con Siria. Allí conoceremos lo que queda del yacimiento romano de la ciudad de Zeugma tras las inundaciones, de finales del siglo XX. A pesar de lo cual,  pasa por ser uno de los lugares que mejor han conservado los mosaicos romanos, y que han dado como resultado, el mayor museo del mundo de este tipo de pavimentación romana.

Breve historia de Zeugma.

La ciudad a orillas del Éufrates fue fundada alrededor del año 300 aC. por uno de los generales del defenestrado Alejandro Magno. En concreto Seleuco I, fundador del Imperio Seléucida. El lugar elegido no fué casualidad, ya que desde ese lugar se controlaba uno de los principales pasos del río Éufrates.

Pero su verdadero esplendor llegará a partir de la conquista romana. Esta se produjo en el año 64 aC. por  medio de Pompeyo, que la renombrará como Zeugma. En los años siguientes se convertirá en una de las ciudades más importantes de Anatolia. Con motivo de las guerras contra los partos, llegaron a la ciudad la Legión IV escítica, que se asentó en misma con el fin servir de punto de lanza para la conquista del Imperio Parto.

Una de las primeras consecuencias fue la construcción de un puente para traspasar el Éufrates, ya que anteriormente se hacía mediante barcazas. Esto reportó a la ciudad un puesto determinante en la Ruta de la Seda entre China y Antioquía, este último uno de los principales puertos del mediterráneo en dicha época. Todo ello llevó a la ciudad a ricos comerciantes y hombres de negocios, que competían con gobernadores y militares, por ver quién tenía las mejores villas, con las más estupendas piscinas, y los mosaicos más impresionantes.

En su época de mayor esplendor pudo llegar a tener cerca de 80.000 habitantes. Esto fue antes de caer en manos del Imperio Sasánida, de Sapor I,  en el año 256 dC. Pese a ser habitada siglos después por el Imperio Bizantino nunca llegó a recuperar dicho esplendor. Así que finalmente, en la Alta Edad Media y con la llegada de los árabes, se sumergirá en el mayor de los olvidos.

El descubrimiento del siglo XX.

Aproximadamente en los años 60 se descubre el tesoro de Zeugma, pero la falta de medidas por parte del gobierno turco lleva al yacimiento al continuado expolio. Como dicen en la actualidad los responsables de este yacimiento; posiblemente muchos de los mosaicos que adornan  los museos de medio mundo, con la inscripción “mediterraneo oriental”  sean de Zeugma.

Las excavaciones controladas empiezan a finales de los años 80 y desde entonces las campañas fueron continuadas, mostrando al mundo los más bellos mosaicos. Pero la noticia de que la presa Birecik inundaría el yacimiento desencadenó grandes protestas de los arqueólogos presentes.

Excavaciones del año 2014

En 1995 desembarcaron en el proyecto los arqueólogos franceses Pierre Leriche y Catherine Abadie-Reynal, para enseñar al mundo la joya romana que iba a ser anegada bajo las aguas. Los años siguientes fue una carrera contrarreloj, varios arqueólogos de todo el mundo se sumaron al proyecto de salvar cuantos más objetos y mosaicos fueran posibles.

Finalmente en el verano del año 2000, y con varias campañas en marcha, el agua cubrió gran parte de Zeugma. Concretamente quedó inundada toda la zona llana de la ciudad, que por cierto ocupaba la antigua ciudad griega que se perdió casi toda, además de más del 30% de toda la zona de la colina.

A pesar de todo, las excavaciones han seguido dando alegrías los siguientes años, concretamente una campaña iniciada en el año 2007 dió como resultado la extracción en el año 2014 del espectacular mosaico de las nueve musas de la mitología griega.

El museo de mosaicos más grande del mundo.

El museo de los Mosaicos de Zeugma

No todo va a ser desmanes por parte de las autoridades turcas. El 9 de septiembre de 2011 se llevo a cabo la inauguración del Museo  de los Mosaicos de Zeugma. En una parcela de 40.000 m2 de los cuales 7.000 perteneces al área expositiva. Dichas dimensiones lo convierten en el mayor del mundo de su categoría. Su entrada cuesta poco más de 3€. Por otro lado su horario en verano es de 9-19 horas y en invierno de 9-17 horas, todos los días del año.

En él se exhibe todos los restos hallados en las campañas arqueológicas de Zeugma, destacan las exposiciones de fuentes romanas, frescos, esculturas, estelas y una estatua de bronce del dios Marte. Pero lo que lo hace único son los más de 2000 m2 de mosaicos, evidentemente de todo tipo. Por último me gustaría mostraros una peqeuña selección personal.

Dos imágenes que recorrieron el mundo a finales del siglo XX. En la parte superior la imagen de la niña afgana que el fotógrafo de National Geographic tomó en un campo de refugiados de Pakistán en 1984. Mientras en la parte inferior, la chica gitana, título que pusieron al mosaico más famoso de cuantos se salvaron de en las primeras campañas de Zeugma. Dos imágenes cargadas de simbolismo y con un parecido espectacular.
El triunfo de Dionisio, conocido en el mundo romano como Baco, el Dios de la agricultura y el teatro.
El Rapto de Europa, una de las escenas más célebres de la mitología griega. El dios Zeus convertido en toro secuestra a la princesa Europa.
El mosaico de Poseidón, armado con su tridente y rodeado de peces y animales mitológicos, mitad caballo, mitad serpiente.

Como se puede comprobar, es una pequeña de muestra de lo que se puede ver en el Museo de los Mosaicos de Zeugma. Pero que sirve para hacerse una idea del enorme tesoro arqueológico, que las aguas del rio Éufrates han sepultado.

Mas info: bbc  zeugmamosaicmuseum 

Imágenes: commons.wikimedia

Temujin, el conquistador más grande de la Edad Media.

Nos situamos a principios del siglo XIII en las estepas mongolas, para contemplar como miles de jinetes a caballo, armados con un arco y un sable, esperan la señal del gran Gengis Kan para conquistar el mundo.

No hay que olvidar que estamos ante los mejores jinetes de la historia, además de expertos lanzadores de arco. En definitiva, la vida nómada que habían elegido vivir, les había otorgado la necesidad  de convertir ambas facetas en su mejor cualidad. Aunque por otro lado su tecnología militar no había sufrido grandes cambios en los últimos 2000 años, ni tan solo su poder organizativo.

Todavía en la actualidad los mongoles y el caballo forman una unidad.

Pero una cosa hacia especial a este ejército,  la figura de Gengis Kan. El general más grande de su época, que mediante un nuevo sistema basado en los méritos personales, se dispuso a conquistar todos los territorios desde China, hasta Oriente Próximo en los siguientes veinte años. Además de preparar el terreno a sus sucesores, que pondrán contra las cuerdas a Europa e incluso al hermético pueblo nipón. Pero este personaje no salió de la nada, fue fruto de una serie de vivencias de un joven llamado Temujin.

Vivir en la estepa mongola.

Es evidente que las estepas mongolas no era el mejor sitio para nacer en el siglo XII. Teniendo en cuanta las inhóspitas llanuras, los enormes vientos, las gélidas noches de inviernos y los tórridos días de verano. En definitiva uno de los lugares con peores condiciones de vida del planeta.

Las estepas de Mongolia

A todo ello debemos añadir unas tradiciones extremadamente contrarias a los más desfavorecidos, como por ejemplo los niños. Sin ir más lejos, las gélidas noches de invierno los mongoles se juntaban  en torno al fuego de las yurtas. El primero en coger sitio el varón de la casa y sus guerreros invitados, luego las mujeres tanto del señor de la casa como de estos últimos, mientras los niños debían buscar los huecos que quedaran disponibles. Este orden se volvía a repetir en los turnos de comida, lo que no querían los guerreros y las mujeres quedaban para los más pequeños.

Aunque la primavera era la mejor época, ya que las ovejas estaban en proceso de engorde, la caza era  abundante y las cabras  además de las escasas vacas daban  leche a todas horas. Lo peor venia en las postrimerías de los duros inviernos, sin caza y sin  posibilidad de sacrificar el ganado, el hambre se hacía palpable. Es en ese momento cuando los niños aprenden a sobrevivir, cazando perros y ratas a lomos de improvisadas ovejas. En definitiva ¿qué mejor forma de criar los guerreros de las estepas?

En conclusión, ese es el contexto en el que nació en un lugar indeterminado de la estepa mongola, alrededor del año 1162, el joven Temujin. Su nombre proviene del último enemigo apresado por Yesugei, el padre de nuestro personaje.

Los primeros años de Temujin.

Lo primero que conocía cualquier niño nacido en las estepas mongolas eran las yurtas. Aquellas enormes tiendas de fieltros tendidos sobre palos, perfectamente encaladas y adornadas se convertían en su hogar portátil. Ya que eran trasladadas por las estepas en carros tirados por bueyes, en busca de los mejores pastos para el ganado.

El festival mongol de Naadam sigue cada año recordando la tradicional vida de las estepas.

Las encargadas de mantener las yurtas eran las madres e hijas, sin ir más lejos la hermana pequeña de Temujin tenía encomendada la tarea de mantener encendido el fuego. De igual forma que Temujin detentaba las suyas propias, concretamente nuestro personaje se debía ocupar de la pesca y del cuidado de las yeguas.

Desde bien pequeño destacó por su fuerza, su valor, su capacidad de reflexión y especialmente su compromiso con las costumbres de los mongoles. No había cumplido los 9 años cuando ya había matado a su hermanastro, el delito que cometió este fue robarle continuamente el pescado por la mañana. Pero Temujin fue fiel a uno de los principales ideales de los mongoles, la venganza era un deber para estos jóvenes nómadas.

Gengis Kan

La mejor escuela que tuvo Temujin fueron las hogueras nocturnas, aquellas en las que debían espabilarse para encontrar buen sitio. En ellas el joven nómada escuchó historias de sus antepasados, allí aprendió  lo que significaba el linaje en el mundo mongol. Sus antepasados habían sido grandes kanes, uno de ellos había muerto envenenado tras haberle arrancado las barbas al mismísimo emperador chino de Kitán.

Las lecciones que aprendió en torno a la lumbre le acompañaran toda su vida. El joven Temujin recibió un encargo de sus mayores, había que cambiar la historia del pueblo mongol, no se podía seguir saqueando y escondiéndose continuamente.  Para ello había que empezar a construir poblaciones y acabar con hábitos ancestrales entre los nómadas del desierto de Gobi. Definitivamente una frase que escucho una fría noche cambiara el destino de los mongoles: “los monasterios y los templos engendran dulzura, pero únicamente la fiereza y el temperamento belicoso dominan el mundo”.

La noche que todo cambió.

Temujin se había convertido en un buen jinete y solía cabalgar junto a su padre. Era un joven alto, con el cabello largo y especialmente poco hablador. Pese a lo cual se enamoró de la hija del guerrero extranjero que había ido a visitar Yesugei. La joven Burtai no tenía más de 9 años, pero aún y así su pretendido suegro accedió a que Temujin se quedara con ellos para ir conociendo a su hija. De esta manera el padre de Temujin partió de vuelta.

La noche siguiente, a Temujin, le sorprendió la llegada de uno  de los guerreros de su padre. Además las noticias que traían eran nefastas,  ya que este había fallecido la noche anterior tras ser envenenado. El joven Temujin debía volver a la mayor celeridad posible, ya que gran parte de los nobles que sustentaban el clan de los Yakka, acababan de desertar ante el temor de quedar desprotegidos con el nuevo kan. Así de esta forma y con solo 13 años se quedó como máximo represéntate de dicho clan, debiendo gestionar gran parte de las tierras al este del lago Baikal.

Los ejércitos mongoles.

Las tierras en cuestión,  que pertenecían a la familia de Temujin  desde tiempos de su bisabuelo, pasaban por ser las mejores de las estepas mongolas. Por ellas discurrían dos ríos, el Kerulón y el Onón, que recogían las aguas de las montañas cercanas.  Ambos convertían a esta zona en una de las más fértiles para los pastos, con colinas llenas de abedules y abetos, donde abundaba la caza. En definitiva tras la muerte del Yesugei, estas tierras se convirtieron en el deseo del resto de clanes, al quedar bajo la supervisión de un niño de 13 años.

Temujin se convierte en Gengis Kan.

El principal candidato a poseer los territorios del joven Temujin fue Targutai el jefe del Clan de los Taidjusts. Este lo tenía fácil, ya que la mayor parte de los súbditos habían abandonado al joven mongol, para acudir a su servicio. Pero este hecho no debió ser suficiente para Targutai y decide ir a por el joven Temujin. Un ejército encabezado por él mismo se dirigió a la aldea de nuestro protagonista. La madre de Temujin le dijo que huyera y no se preocupará, aquellos hombres solo lo querían a él, por lo que su familia estaría a salvo.

Temujin hizo caso expreso de las órdenes de su madre y tras unos días cabalgando llegó a las montañas de Khingan, donde se mantuvo escondido una temporada. Pero el hambre se hizo evidente y en uno de sus descensos en busca de caza fue apresado por el Clan de los Taidjuts. Tras lo cual fue sometido a múltiples torturas, hasta que de nuevo con la ayuda de un joven extranjero consiguió huir.

Fotograma de la película “El Mongol”

La vuelta a la aldea debió ser  uno de los momentos más duros, junto a la muerte de su padre, del joven Temujin. La llegada del ejército de Turgutai, no debió ser como predijo su madre, ya que toda la aldea estaba arrasada y todo el ganado yacía carbonizado. Durante los siguientes días siguió el rastro dejado por su familia, hasta encontrarla completamente exhaustos, hambrientos y humillados. Fue ese momento en el cual Temujin dejó de ser un niño y tras prometer a su madre que nunca más pasarían por ese trance, decidió convertirse uno de los más grandes  conquistadores que la historia a conocido.

La estatua de Gengis Kan, nos desvela la importancia del personaje más importante de Mongolia.

Hasta aquí ha llegado el relato, mitad historia, mitad leyenda, de cómo un niño se convirtió en Gengis Kan. Destacar por último que a su muerte en 1227, cuando debía contar con alrededor de 65 años, su dominios llegaban desde el Océano Pacífico hasta el Mar Caspio. Además tanto su vida como su muerte se ha convertido en una de las leyendas más apasionantes de la historia, como refleja que ha día de hoy su tumba que sigue siendo buscada, así nos recuerda Historias de nuestra Historia.

Mas info: Harold Lamb, Genghis Khan emperador de todo los hombres, Ed. alianza, 1993

Imagénes: commons.wikimedia pinterest 

El cerco de Numancia y la antigua Roma en formato Playmobil.

Una genial forma de enseñar historia a los más pequeños.

La visita al yacimiento celtibero y romano de Numancia se puede completar estos días acudiendo a la exposición, que se lleva a cabo en el Aula Arqueológica de Garray, titulada “La Clik historia de una gesta”.

La idea surgió hace un tiempo de la Asociación Cultural Celtibérica Tierraquemada. Dicha asociación promueve la transmisión del legado de Numancia, y el mito de la resistencia numantina. Para llevarla a cabo, además de la complicidad de la diputación de Soria y el Ayuntamiento de Garay, han contado con las donaciones de la Asociación Española de Coleccionistas de Playmobil y de varios coleccionistas privados de la provincia de Soria.

¿Qué podemos ver en la exposición?

Nada más y nada menos que 1568 piezas del popular muñeco, nos invitan a conocer lo sucedido hace más de 2000 años. La exposición se divide en dos zonas bien diferentes; la primera de ellas nos muestra el asedio de Numancia, a través de elementos cotidianos de la vida en Numantina, junto al cerco a la que fue sometida la ciudad celtíbera. Además con todo tipo de detalles como la batalla de los elefantes. En segundo término y en la sala anexa encontramos un día cualquiera en la ciudad de Roma.

Una de las cosas más destacables es el marcado contraste entre ambas escenas, el lujo y la superpoblación de Roma, frente al mundo rural de la ciudad celtíbera. Mientras que la primera maqueta contiene unas 500 figuras, la zona romana tiene más de 1000.

Además de las maquetas, podemos enseñar a los más pequeños algunos fragmentos de  frases, en las cuales los escritores clásicos nos describen la historia de Numancia. Por último completaremos la visita con la reproducción de un barracón de legionarios.

En definitiva y volviendo al principio, una forma genial de enseñar la historia a los más pequeños. El secreto de la exposición es evidente, los clips de Playmobil, desde su fundación en los años 70, han sido un referente de las diferentes generaciones. Por lo tanto la visita a la misma, entusiasma por igual a padres y a hijos.

Dicha exposición, se puede ver hasta el 4 de noviembre, de forma gratuita en los locales del Aula Arqueológica de Garray. El horario es de martes a sábado de 10 a 14 horas y de 16 a 20 horas, los domingos solo en horario de mañana.

Excelente noticia: tras el acuerdo firmado por la ACC Tierraquemada y Caja Rural, se amplia la exhibición de estas magnificas maquetas hasta el día 8 de Enero de 2018. Según la propia asociación han visitado la exposición cerca de 30.000 personas, con dicha ampliación se espera llegar a los 40.000 visitantes. Felicidades una vez más por la iniciativa. 

Ermita de San Baudelio, la capilla Sixtina del arte mozárabe.

Nos trasladamos al sur de la provincia de Soria, en medio del sobrio paisaje castellano, y a escasos dos kilómetros de pequeño municipio de Casillas de Berlanga. En dicho lugar se yergue de forma austera la figura de la pequeña iglesia prerrománica de San Baudelio. En realidad exteriormente puede pasar desapercibida, pero todo cambia cuando el visitante entra en su interior, para descubrir una pequeña maravilla, que algunos expertos han denominado “La Capilla Sixtina del arte Mozárabe”.

Exterior visto desde la necrópolis

Es preciso recordar que el arte mozárabe fue realizado por los cristianos, que vivían dentro de los territorios musulmanes de la Península Ibérica. Esta afirmación está en consonancia con la nomenclatura aplicada a principios del siglo XX por Manuel Gómez Moreno, para diferenciarla de algún modo de los otros estilos prerrománicos, como el Arte asturiano, o el Arte visigodo.

Contexto histórico de su construcción.

Su construcción sigue siendo un misterio, su datación puede ser entre los siglos XI y XII, pero el lugar pudo estar habitado anteriormente. La primera aparición escrita de la misma proviene del año 1136, aunque las dudas residen especialmente en sus primeros habitantes. Ya que se suele asignar al lugar, una construcción previa de un pequeño cenobio. El problema es la falta de registro arqueológico, ya que no ha sido localizado. Pero la necrópolis excavada en piedra de la parte trasera del ábside de la iglesia, nos indica que con gran probabilidad existía algún tipo de población permanente.

Una entrada excavada en roca, que da acceso a la pequeña cueva.

Es preciso recordar que dicho periodo se asigna directamente a la denominada reconquista cristiana. Concretamente la fortaleza de Gormaz, a escasos 25 kilómetros al noroeste de la iglesia de San Baudelio fue conquistada por Fernando I en el año 1060. Mientras Medinaceli, una de las capitales musulmanas de la zona a unos 45 kilómetros al sureste de la misma no fue conquistada hasta el año 1129 por Alfonso I. Por lo tanto se hace complicado pensar en la situación real del enclave cristiano en el que se levantó la Iglesia de San Baudelio.

¿Qué podemos ver en la Iglesia de San Baudelio?

Nada más llegar llama la atención la austeridad del lugar y de la iglesia en sí. Dicha iglesia está compuesta por dos cuerpos rectangulares, el más pequeño en el lado oeste, es el ábside de la misma. La puerta principal se sitúa en el centro de la cara norte y solo tiene un arco de herradura doblado. Mientras en la cara este se sitúa otra pequeña entrada bajo un simple arco de medio punto. Destacar que solo dos pequeños vanos iluminan mínimante su interior.

Pero como ya hemos dicho todo cambia al traspasar la puerta principal, tras la cual encontramos un interior fascinante y original. Arquitectónicamente lo primero que llama la atención es la columna central, que se eleva en forma de palmera de ocho arcos que sustentan la bóveda.

Palmera que sustenta la cúpula de San Baudelio

En segundo lugar  la vista se dirige a la parte trasera de la misma, donde una especie de coro o tribuna se sustenta mediante una serie de columnas con arcos de herradura. Su similitud con los arcos de las mezquitas árabes, no deja lugar a dudas, sobre la influencia de los constructores musulmanes en dicha obra cristiana. Destacar que el acceso a la tribuna se realiza de dos formas, desde la puerta exterior situada al este y en segundo término por la pequeña escalera situada en la pared contraria a la entrada norte. Otro aspecto que llama la atención es la pequeña puerta situada debajo de la tribuna, está da acceso a una gruta excavada en la piedra, la cual debió ser utilizada por los primeros ermitaños que llegaron al lugar.

Arcos que soportan la tribuna

Por último destacar el sobrio Ábside, prácticamente cuadrado, que da a la parte oeste de la iglesia, su acceso es mediante cinco escalones que salvan el desnivel de la roca. En el centro del mismo uno de los dos únicos vanos que iluminan la estancia.

Las pinturas de San Baudelio.

Sin lugar a dudas el punto más interesante de esta construcción. Sino que se lo digan a los museos estadounidenses que las acogieron en los años 20 del siglo anterior, tras una curiosa historia que dejaremos para el final.

Para la descripción de las pinturas me voy a apoyar en la que hicieron dos privilegiados en el año 1907. Me estoy refiriendo a Manuel Aníbal Álvarez y José Ramón Mélida, autores de la memoria descriptiva que fue enviada a la Academia de Bellas Artes de San Fernando, para proponer la designación de San Baudelio como Monumento Nacional.

Las pinturas están ejecutadas al temple sobre un enlucido de yeso, y cubren todo el interior de la iglesia. Además salvo a algunos desprendimientos en la cúpula, el resto está en magnifico estado, y generalmente son de vivos colores.

En cuanto a las temáticas son muy diversas, podemos empezar por las dedicadas a la vida del Salvador. En ellas encontramos la adoración de los reyes magos, el nacimiento de Jesús, o escenas de la infancia del mismo. Todas ellas junto a otras escenas bíblicas como las Bodas de Caná, la tentación, la curación del ciego, la entrada en Jerusalén o la clásica Santa Cena. En el ábside encontramos, justo sobre el vano del centro, el cordero de Dios, y ambos lados sendas figuras religiosas, uno de ellos San Baudelio, y el otro un interrogante.

Pero las más curiosas son escenas de cacería, en las que aparecen ciervos, cazadores tanto a pie como a caballo, y perros de caza. Todas ellas junto a otras escenas como la de un oso o un extraño elefante blanco que transporta una torre. Por último destacar los adornos florales de los arcos, en color rojo, y rematados con flores de lys.

Hoy día los expertos siguen dando vueltas a  las diferentes hipótesis, en relación a  los pintores que hicieron esta magnífica obra. No se ponen de acuerdo, si fueron realizadas por una, dos, o tres cuadrillas, aunque se piensa que una de ellas fueron los mimos que pintaron Santa María de Taüll. Pues bien, la visión descrita en 1907 hubiese sido prácticamente la misma que hubiéramos tenido hoy día si no hubiera sido por la extraña venta de los años 20.

El expolio de San Baudelio.

Para comenzar decir que la principal causa de que estas pinturas fueran a parar a los EE.UU, fueron las deficiencias de las leyes de Patrimonio, de principios del siglo XX.

Aunque el interés por las pinturas era anterior. La historia comienza en 1922, ese año llega a Casillas de Berlanga, León Levi, un oportunista tratadista de arte. El motivo ofrecer 65.000 pesetas a los 12 propietarios particulares, que tenía la iglesia desde las amortizaciones del siglo XIX. Es evidente que estos aceptan la oferta, pocos días después una serie de italianos comienzan las obras de extracción. Pero en primera instancia dicha extracción  es detenida por el Gobierno Civil de Soria, el cual ordena parar las obras que se estaban realizando en San Baudelio.

Decoración del ábside.

Los primeros veredictos son favorables a los defensores de Patrimonio, a pesar de dar por válida la venta, los italianos son obligados a restituir las pinturas. Por lo tanto por un periodo de dos años 1923-1925, las pinturas vuelven a San Baudelio.

Pero curiosamente el 12 de febrero de 1925, la sentencia es revocada por el Tribunal Supremo. Las pinturas vuelven a pasar a León Levi. Un año después  estaban camino de los EE.UU.

A día de hoy se pueden visitar en el Metropolitan Nueva York y el Museum of Fine Arts de Boston. Además algunas pinturas regresaron de vuelta a España en 1957, tras el intercambio de estas por  fragmentos de la iglesia románica de San Martín de Fuentidueña en Segovia. Gracias a lo cual podemos observar diferentes pinturas en el Museo del Prado, ente ellas la del oso, la del elefante blanco y dos escenas de cacería.

Pese al expolio relatado la visita a San Baudelio sigue mereciendo la pena, a parte de las figuras que han quedado en el mismo, el interior sigue siendo espectacular. La visita es gratuita y podéis comprobar los horarios en la siguiente página web: sorianitelaimaginas

Aníbal y el saqueo de Salamanca, antes de ir a conquistar Roma.

Cartago contra Roma.

Aníbal Barca está considerado como el general Cartaginés más importante de la historia. Nació en Cartago en el año 247 aC. mientras su padre, el general Amílcar Barca luchaba contra la República de Roma por el control del mediterráneo Occidental. Este hecho es de suponer que marcará su vida para siempre, no en vano dedico su carrera militar a  intentar cambiar el curso de la historia. En definitiva si hubiera conquistado Roma a finales del siglo III aC. la historia hubiese dado un giro significativo.

Caricatura de Anibal prometiendo a su padre luchar contra Roma.

Antes de ir a conquistar Roma los cartagineses eligieron la península Ibérica, como punta de lanza para conseguir su objetivo. Pero no solo eso, la llegada de estos a la península es debida a la necesidad de Cartago de pagar las compensaciones de 1ª guerra púnica ante la República de Roma. Es decir el pago de 2200 talentos de plata durante los siguientes 20 años, tras la derrota. Por lo que la explotación de las minas ibéricas fue el principal motivo de su llegada a partir del año 237 aC y la posterior fundación de Carthago Nova unos años después.

Llegada a la Península Ibérica.

En la Península Ibérica se encontraron un gran mosaico de pueblos que la historiografía los encuadra bajo el vocablo prerromanos. Estos principalmente se dedicaban a la agricultura, la ganadería y la minería. Pero además en muchos de estos pueblos existía una tradicional aristocracia guerrera que emanaba de su pasado celta, en especial en la meseta y el norte peninsular, los denominamos pueblos celtas.

El primero en llegar fue el padre de Aníbal. En efecto Amílcar Barca llego a la península en el año 237 aC. Ha quedado constancia en sus contactos con el pueblo de los vetones, situados geográficamente al norte de la actual Extremadura. Todo ello antes de encontrar la muerte en un asedio contra el pueblo de Helike, un pequeño pueblo prerromano que no se ha conseguido localizar, aunque la hipótesis más extendida nos habla de su localización en la Sierra de Elche.

Anibal

Tras la muerte de Amílcar, le sucedió su yerno Asdrúbal el Bello, que además de fundar la capital de Imperio Barca en la actual Cartagena se dedico a recorrer el rio Tajo para conseguir aprovisionamiento, en especial de oro. También encontró la muerte en Iberia, en este caso en la capital bárcida, donde murió asesinado a manos del rey celta Tagus. Este último fallecimiento abrió las puertas de la Península a la llegada de Aníbal. Es mucho lo que se ha especulado sobre la posibilidad de que cuando este llegó, los pueblos prerromanos vivían claramente sometidos, o cuanto menos, muchos de estos facilitaron las incursiones del nuevo general cartaginés.

Aníbal a la búsqueda de Salamanca.

Antes de dar respuesta a la pregunta de ¿Por qué fue Aníbal fue a Salamanca? Debemos conocer a los responsables de que esta historia haya llegado a nuestros días. En concreto fueron dos historiadores clásicos que nos relataron las desventuras de Aníbal por la meseta. En primer lugar el griego Polibio, de él se dice que fue uno de los primeros en narrar la historia universal. El otro fue Tito Livio uno de los más importantes historiadores de Roma.

Nada más llegar a la península, Aníbal decidió atacar el pueblo celtíbero de los olcades, un pueblo dedicado al pastoreo. En concreto vivían entre las fuentes del Tajo y el Guadiana, en la Serranía de Cuenca. Allí tenía su capital, Althia, que fue saqueada por Aníbal para conseguir riquezas y prisioneros. Tras lo cual decide pasar el verano en Carthago Nova y preparar el asalto a las ciudades de la meseta. Concretamente las situadas en el valle medio del Duero.

Aníbal siempre dispuesto a la batalla.

Los historiadores no se ponen de acuerdo con el punto de salida de la expedición, se especula con la misma capital. Aunque no se descarta que pudieran salir desde Cástulo,  la actual Linares, donde aparte de la minas, tenía la complicidad de sus autoridades debido al matrimonio de Aníbal con un princesa local.  Este último supuesto entronca con la hipótesis de que los cartagineses fueran uno de los primeros usuarios de la Via de la Plata en su camino a la ciudad del Tormes. Evidentemente tras los Tartesos, a los que una parte de la historiografía les atribuye ser los  primeros gestores de la misma.

El pueblo celtíbero de los vetones.

En este punto vamos a intentar conocer un poco mejor, que es lo que encontró Aníbal en su aventura por la meseta. Como ya nos hemos referido con anterioridad la península era un mosaico de culturas, que comúnmente muchas veces se han sintetizado con la denominación de pueblos celtas. En el caso de la zona geográfica a la cual se dirigió Aníbal encontrábamos en el siglo III aC. el pueblo de los vetones. Conocidos entre otros motivos por el conjunto escultórico de los Toros de Guisando.

Toros de Guisando

El núcleo principal de este pueblo se localiza en el triangulo que forman Ávila, Salamanca y Cáceres. Aunque su influencia pudo extenderse mucho más. Su forma de asentamiento eran los típicos Oppida de tradición celta, ósea castros en zona elevadas y con murallas defensivas, algunos de ellos pudieron llegar a tener más de 1000 habitantes. Su economía se basaba en la ganadería, en la agricultura cerealista y en el comercio a través de la ruta de la plata con las culturas orientales. No se descarta que estuvieran regidos por una clara aristocracia militar, ya que fue uno de los pueblos celtíberos en el que la guerra fue una ocupación bastante frecuente.

¿Qué pudo ir a buscar Aníbal  a  Salamanca?

Es evidente que desde que Aníbal se hace cargo del ejercito cartaginés, en la Península Ibérica, su mente esta puesta en conquistar Roma y acabar con su República. Para ello necesita legitimar su presencia y poder el Iberia, pero especialmente entre los suyos. Además tenía que controlar la retaguardia en caso de necesitar retroceder. Por todo ello necesitaba ejercer algún tipo de control sobre las gentes del interior peninsular.

Recreación de un guerrero íbero

También necesitaba mercenarios de guerra como los afamados guerreros vetones, esclavos, y todo tipo de tesoros, para obtener los recursos económicos necesarios para su empresa. Pero especialmente lo que debió ir a buscar sería el control, del considerado tanto en el siglo III aC. como hoy día,  el granero de la península. La zona de Salamanca (Helmántica) y de Toro (Arbucala), precisamente las dos ciudades celtas claramente saqueadas, tenían como economía principal la agricultura cerealista. De ahí que la causa principal de las incursiones meseteñas del general Aníbal Barca fue la manutención de los soldados cartagineses, que debían conquistar Roma.

Como ya hemos referido nos ha quedado constancia de estas incursiones en las escrituras clásicas. Según las mismas los pueblos prerromanos no parecieron ser un gran obstáculo para Aníbal, en las intenciones antes relatadas.

La resistencia celtíbera

Aunque ha quedado demostrado que a punto estuvieron de conocer una gran derrota, de no haber sido por la astucia del general cartaginés. Fue tras uno de los saqueos y durante la vuelta de las tropas cartaginesas a su capital Carthago Nova. Concretamente dos pueblos celtíberos vecinos de las vetones, me estoy refiriendo a los Carpetanos, posiblemente uno de los pueblos mejor preparados para la guerra y asentados en La Mancha. Y en segundo término los olcades, aquellos a los que había saqueado Aníbal a su llegada a la península.

Pues bien, estos tras una coalición decidieron detener al ejército cartaginés. Pero no contaron con la inteligencia de Aníbal, este en un alarde de estrategia militar, llevó la batalla al rio Tajo. Allí poco pudieron hacer los celtíberos luchado a pie, a pesar de su mayor número, ante los caballos y los cuarenta elefantes con los que contaba el ejército cartaginés.

Los elefantes el arma más poderosa de Cartago

A partir de esa derrota los Carpetanos se dieron a la fuga, y pocos pueblos pusieron en entredicho la supremacía cartaginesa, salvo el pueblo de Sagunto. Su levantamiento y posterior ayuda de Roma, supuso la segunda de las Guerras Púnicas, por cierto con un escenario principal en la Península Ibérica,  pero eso ya es otro tema.

Mas info: E. Sánchez Moreno, De Aníbal a César: la expedición cartaginesa de Salamanca y los vetones

Imágenes: commons.wikimedia  pinterest

Tras los pasos de Robert Capa, el primer fotógrafo del día D.

Hoy nos trasladamos a los últimos días de la primavera de 1944. En concreto a la localidad portuaria de Weymouth, situada en la desembocadura del rio Wey, en el sur de Inglaterra. Precisamente paso a la historia durante la Segunda Guerra Mundial, debido a los persistentes bombardeos de la Aviación alemana, el motivo la ubicación del Fuerte Nothe una de las sedes de la Marina Real Británica.

Esos días el puerto de Pórtland era un auténtico hervidero, entre los acorazados, cargueros, y barcazas de invasión paseaban gran cantidad de simulados turistas, entre ellos Robert Capa, con su única arma, una cámara fotográfica.

Robert Capa.

Estamos ante uno de los mejores reporteros gráficos de guerra de la primera mitad del siglo XX. Sus imágenes han ilustrado algunos de los conflictos más importantes del siglo pasado, desde la Guerra Civil Española, a la Guerra de Liberación entre árabes y israelitas y por supuesto la 2ª Guerra Mundial.

Pero Robert Capa no es un personaje real sino un personaje inventado por una joven pareja de judíos. En primer lugar Endre Erno Friedmann que nació en Budapest  en 1913, desde muy joven se interesó por la fotografía, dado la falta de recursos en su ciudad natal decide emigrar para buscarse la vida como fotógrafo. Primeramente recala en Alemania desde donde tiene que huir por las primeras persecuciones de judíos dirección a Paris donde llega en 1932.

Endre Erno Friedmann

Allí será donde conozca a Gerda Taro nacida en 1910 en la ciudad Alemana de Stuttgart, desde donde tiene que huir a Paris por idéntico motivo que Endre. Desde la llegada a Paris establecen una doble relación, por un lado la sentimental y por otra la laboral. Dada la falta de trabajo, la discriminación femenina de Gerda, y el escaso rédito económico de los encargos, deciden la invención del personaje en cuestión. Robert Capa un fotógrafo norteamericano que empieza a recibir trabajos por parte de las mejores publicaciones del momento, en definitiva este último tenia mejor cartel que dos jóvenes judíos.

Gerda Taro

Así de esta manera les llegó el encargo de varios medios para participar en la Guerra Civil española, donde sus vidas cambiaran para siempre. Tras empezar a trabajar juntos se separan en mitad del conflicto, será a partir de ese momento donde se reconozcan los meritos de la joven fotógrafa. Todo ello antes de encontrar la muerte durante la escapada del ejército republicano,  tras la derrota en la Batalla de Brunete y en un terrible accidente.

Camino del Día D.

Tras conocer un poco mejor a nuestro personaje, volvemos a la acción de la 2ª Guerra Mundial. Concretamente a la mañana del 5 de junio de 1944 y a bordo del USS Chase encontramos a Robert Capa. Camino del mayor desembarco de la historia, aquel que los aliados habían proyectado para llegar a Francia y así poder hacer retroceder a las fuerzas Alemanas.

Mientras los soldados juegan a los dados o escriben cartas en la cubierta. En el gimnasio y sobre una improvisada mesa, se encuentra la maqueta de la costa de Francia. Encima de ella los planificadores resuelven los últimos preparativos del desembarco. El barco atracaría a 10 millas de la costa, para que las múltiples barcazas llevaran a los soldados hasta la misma. En realidad en ese momento se toma una decisión crucial para nuestro personaje, este viajará en la barcaza del Coronel Taylor la que mejor visión tendría del desembarco, y la que más posibilidades de protección ofrecía a  Robert Capa.

Preparando el desembarco.

Trascurridas unas horas, y mientras nuestro personaje junto a algunos soldados disputaban una partida de póker, llego la orden para preparar el abandono del barco. Eran las dos de la madrugada, tras revisar todo el material, que incluía la incómoda máscara de gas o el chubasquero Burberry entre multitud de pequeños detalles de supervivencia. Robert Capa y los soldados de asalto se dispusieron a tomar el que para muchos sería su último desayuno, no faltaba de nada, salchichas, huevos, bollos o café.

A las cuatro en punto, 2000 soldados en completo silencio estaban en la cubierta del USS Chase. A partir del primer rayo de sol empezaron a salir las barcazas en dirección a la costa. El trayecto se hizo eterno para Robert Capa, entre el agua que entraba, los vómitos de los soldados y las detonaciones lejanas, nuestro personaje preparó su Contax para lo que se presagiaba.

El desembarco de Normandía para Robert Capa.

El contramaestre abrió la plancha de acero de la barcaza, justo frente a ellos aparecía la silueta de la costa francesa. Los compañeros de viaje de Robert Capa saltaron rápidamente de la misma, entretanto las metralletas alemanas hacían fuego por doquier. En ese mismo momento el fotógrafo hacia la primera instantánea del desembarco, posiblemente habrían sido más, si Robert no hubiera sentido una patada en el culo grito de: “tenemos que cerrar”.

El camino de la barcaza a la playa necesitaba de cobijos para eludir el fuego alemán. Después de un par de ellos pocos seguros, Robert Capa se escondió tras uno de los tanques anfibios que los alemanes acababan de inutilizar, ese precisamente será el lugar elegido por el fotógrafo para acabar con el primer carrete.

El siguiente paso consistía en llegar a la playa, ya que era imprescindible tomar instantáneas desde la misma arena. Allí, junto al soldado Larry, encontró el cobijo de una pequeña zanja protegida por la inclinación de la playa. Por si no tenían bastantes enemigos, otro se unía a la contienda, la marea del Atlántico les empujaba hacia el fuego enemigo. Robert Capa sacó la segunda Contax de la mochila efectuado continuamente disparos con la misma, el panorama que describió fue de botas mojadas, caras verdes, tanques quemados y barcazas hundidas por todos lados. En ese momento los ojos del desembarco dieron por hecho su trabajo. Robert Capa, el hombre que fotografiaba las guerras, confesó que aquel escenario superaba con creces cualquiera de los que hubiese visto con anterioridad.

La vuelta de Robert Capa al USS Chase.

Si el viaje de ida había sido duro, al de vuelta había que sumarle el trabajo de socorrer los heridos y de colocar a los muertos. Las últimas instantáneas fueron para estos compañeros de viaje y para los que habían servido por la mañana los desayunos. Aunque en el caso de estos últimos, en una situación bien diferente, con la bata blanca llena de sangre tras el enorme trabajo de enfermería. Robert Capa decidió dejar al lado su cámara para sumar esfuerzos, pero tras ello ya no recuerda nada más.

Se despertó la mañana siguiente junto a un cartel de que decía “por agotamiento”.  Junto a él el único de los conductores de tanques anfibios que logró sobrevivir a la primera oleada, la que precedió a la llegada de la infantería. Al poco rato llegaron de vuelta a Weymouth, allí se entero de varias cosas, entre ellas que varios fotógrafos habían sido incapaces de abandonar las barcazas. Por lo tanto, las únicas imágenes de la primera invasión eran aquellas que viajaban junto a él, en el interior de sus Contax. Robert Capa, o Endre Erno Friedmann, como prefieran, fue recibido como un héroe, y que a su disposición se puso el primer avión que surgiera camino de Londres.  Pero el pensamiento del fotógrafo estaba en las playas de Normandía, tras mandar revelar los carretes, se subió al primer barco que volvía hacia las costas francesas.

Una  semana después se demostró que las fotos de Robert Capa eran las mejores del desembarco. Pero el terrible error del ayudante de revelado, que aplicó un exceso de calor,  nos privó de ellas para siempre. De las 106 que tiró nuestro protagonista solo 8 de ellas tenían una calidad aceptable, el resto aparecieron corridas y la culpa fue a parar al fotógrafo. El miedo de Robert Capa le hizo temblar el pulso, fue la respuesta de la empresa encargada de dicho revelado.

Para terminar comentar que en 1947 y junto a otro de los grandes reporteros de guerra, David Seymour, fundan la agencia de fotógrafos Magnum. Como se puede comprobar las imágenes exhibidas en este artículo corresponden a dicha agencia. Pero os animo a encontrar muchas más en el siguiente enlace:

magnumphotos.com

Mas info: M. Leguineche y G. Sánchez, Los ojos de la guerra, Editorial Plaza&Janés, 2001

Atrapados entre nacionalismos, si Confucio levantara la cabeza…

Es totalmente necesario comenzar este pequeño artículo recordando que esto no es un blog de política, aquí lo que se cuenta es la historia. Aunque ello no sea óbice para inhibirse de la política más reciente, más que nada que a día de hoy, os aseguro que no es nada fácil olvidarse de ella, viviendo en el centro geográfico de Cataluña. Sin embargo, estaréis de acuerdo conmigo, que la mejor manera de comprender el presente es estudiar el pasado. Aún y así, os aseguro que lo que sucede entre los dos nacionalismos, en que muchos ciudadanos nos sentimos atrapados, no lo arregla ni el mismísimo Confucio.

¿Quién es Confucio?

Conocemos del mismo gracias a la tradición china, ósea lo que se han contando los unos a los otros. Según estos, Confucio nació en el año 551 aC. conforme a nuestro calendario. Además como suele contar la historiografía fue una de las épocas más convulsas de China, ya que los antiguos reyes de la dinastía Zhou apenas contaban como meros comparsas. Mientras, todo el noroeste de China se había convertido en un puzle fragmentado de pequeños estados, que luchaban continuamente por aumentar sus dominios.

Pues bien, en este contexto, Confucio dedicó gran parte de su vida a estudiar cómo se debía gobernar. Dichos estudios le llevaron a observar como los reyezuelos, de los cada vez más pequeños estados, se rodeaban de los nobles y de los consejeros más despiadados para imponerse a sus rivales. Tras lo cual decidió recorrer gran parte del país, buscando que alguien le ofreciera un empleo dentro de estos gobiernos estatales. Para su sorpresa nadie le ofreció dicho empleo y tras doce años de peregrinaje decidió volver a Lu, su estado natal. Allí decidió que el resto de su vida la pasaría enseñando como se debía gobernar. Por cierto pronto descubriremos la causa de que nadie le ofreciera un empleo.

La cultura china todavía lo tiene presente en sus aulas

La filosofía de Confucio.

Como hemos dicho Confucio dedicó gran parte de su vida a estudiar. Su modelo fueron los antiguos reyes de la dinastía Zhou, aquellos que habían ido perdiendo progresivamente el poder en manos de los pequeños reyes. Como el mismo transmitió a sus alumnos, su saber no era propio, ya que el simplemente se había dedicado a sintetizar y juntar todas las enseñanzas previamente recibidas. Con la única intención de  plasmarlas en sus célebres Analectas, estas últimas era la versión escrita de las charlas a sus seguidores. Confucio era consciente del trabajo que debía realizar, sabía perfectamente que la época de guerras por la que acababan de pasar habían sumido a la población en un exacerbado escepticismo. Así mismo era consciente del desorden de la sociedad china, junto a la total ausencia de modelos morales.

En este punto nos preguntaremos, ¿que decían las Analectas de Confucio?, la respuesta es que eran realmente muy sencillas.

Los gobernantes según Confucio.

Para Confucio los gobernantes solo podían ser grandes si se regían por  la moralidad y llevaban una vida ejemplar. No en vano debían ser el ejemplo a seguir por todos sus ciudadanos. Las verdaderas virtudes de un buen gobernante debían ser la tolerancia, la bondad, la benevolencia y el amor al prójimo. Además debían dejar que sus súbditos imitaran el ejemplo de sus dirigentes, así  como los hijos imitan a sus padres. Además una de las principales obligaciones de los gobernantes debía ser la protección integral de sus inferiores. Es evidente que tras leer este párrafo pensareis como yo, que posiblemente llevamos  muchos siglos perdiendo las enseñanzas de Confucio.

Como ya hemos dicho el saber de Confucio provenía de sus predecesores, y esta, que era una virtud de la humanidad, se tenía que transmitir de generación en generación. Asimismo junto a la benevolencia, la lealtad, el respeto y la reprocidad.

Las máximas confucianas.

Confucio a parte de decirnos como debía ser el buen gobernante, nos dejo una gran cantidad de frases que debían ser de obligado cumplimiento para ser un buen dirigente. En este punto podemos preguntarnos:   ¿vemos alguna de ellas en nuestros políticos actuales?

  1. Cuando veas a un hombre bueno trata de imitarlo, cuando veas un malo reflexiona.
  2. Leer sin pensar es una ocupación inútil.
  3. El gobernante deber ser lento en sus palabras y rápido en sus hechos.
  4. El orgullo debe pertenecer siempre a los hombres inferiores, nunca jamás a sus dirigentes.
  5. Exígete a ti mismo mucho más que a los demás, solo así evitaras disgustos.
  6. Aprende del pasado para construir el futuro.

Son muchas más pero me da la sensación de que estaré “clamando al cielo”, si quiero que nuestros políticos se hagan eco de estas máximas confucianas.

Reconozco que esta es dura, pero posiblemente la más acertada en el problema actual.

A modo de conclusión.

Tras leer esto, muchos pensaréis que es una soberana tontería comparar la actualidad, con los pensamientos de un hombre que “posiblemente” vivió hace 2500 años y encima en China. Es evidente que la vida de hoy, en aspectos como la economía, la política, la tecnología, la cultura, la enseñanza, y así un amplísimo etcétera, no tienen absolutamente nada que ver con la vida que le tocó vivir a Confucio. Aunque especialmente la primera de ellas, la economía, que hoy lo invade todo y que está muy por encima de la política, en mi opinión lamentablemente.

Aún y así  creo que este filósofo chino, está sobradamente capacitado para dar una lección a todos los políticos que nos rodean hoy día. Además sin exclusión ninguna. En definitiva Confucio no nos hablaba de aspectos en los que se basaba la vida hace 2500 años, sino que nos hablaba de moralidad, algo que creo que han perdido hace muchos tiempo nuestros dirigentes.  Hoy en día vivimos en una sociedad con unos políticos realmente mediocres, que son totalmente incapaces de solucionar los problemas de una sociedad que solo reclama defender sus derechos, y esto humildemente en mi opinión es por falta de moralidad.

A la hora de escribir esto, estamos a la espera de ver como se soluciona uno de los episodios más tristes de nuestra historia reciente. No precisamente triste por el hecho en sí, en concreto, la reclamación de una parte de la sociedad de decidir su futuro. Si no por la forma de llevarlo entre nuestros representantes, que podíamos sintetizar en un burdo “a ver quién la tiene más larga”.

Un conflicto que nuestros dirigentes no han querido solucionar por si mimos, saltándose a la torera una de las principales obligaciones, según Confucio, de cualquier dirigente; la protección integral de sus inferiores. Sinceramente estaría aquí dos días escribiendo sobre cosas, que creo han podido hacer mal nuestros políticos, pero todo se resume en una: menudo ejemplo han dejado para las generaciones futuras, si Confucio levantara la cabeza…

Imágenes: commons.wikimedia

La religión romana vista desde Baelo Claudia.

Baelo Claudia es hoy día uno de los yacimientos romanos más interesantes del sur de España. Así mismo hace veinte siglos, fue uno de los múltiples municipios romanos de la antigua provincia romana de la Bética. Además de ser un espectacular yacimiento, con uno de los mejores emplazamientos, en el mismo podemos imaginar y acercarnos a la visión que tenían los romanos de su religión.

Desde esta posición se observa toda la superficie que tenían los cuatro templos de Baelo Claudia

Para ello debemos acercarnos al foro de la antigua Baelo Claudia, en uno de los costados, precisamente el de montaña hallamos cuatro templos. A todos ellos se podía acceder desde el mismo foro romano. Tres de ellos completamente idénticos en cuanto construcción, pertenecían a la clásica Triada Capitolina, el otro era uno dedicado a un culto oriental adoptado por el mundo romano. Este hecho nos hace entrever la tolerancia religiosa, cuanto menos de este pequeño municipio romano situado frente a la espectacular playa de Bolonia.

La Triada Capitolina.

Para encontrar el origen de la Triada Capitolina debemos trasladarnos al periodo de los reyes Tarquinios, en el siglo VI aC., durante el periodo de la monarquía Romana. En aquellos momentos el edificio más representativo de la comunidad fue el Capitolio, que el rey Tarquinio Prisco mandó a construir en la colina capitolina, una de las siete con las que contaba la antigua Roma.

El Capitolio se convirtió en el centro de la vida social, política y religiosa de la ciudad durante el periodo de la monarquía. En  el mismo se llevaba a cabo desde una reunión del senado, hasta la declaración de la guerra o la celebración de una victoria. Dicho Capitolio era presidio por el Dios Júpiter y junto a él existían dos pequeñas capillas, la primera dedicada a Juno y la segunda a Minerva.

La triada Capitolina

A partir de este momento ya podemos hablar del origen de la religión romana, es evidente que se trata de una religión politeísta, por lo tanto que se adora a múltiples dioses. Para buscar sus orígenes, por cierto poco concisos, debemos acudir a la tradición helenística junto a una interna, que sería la cultura etrusca.  Esta última cultura fue una de las  que vio nacer a la gran ciudad de Roma y representada en ella por los reyes Tarquinios.

Júpiter.

Nos encontramos ante el culto más importante de Roma, hasta la llegada de los emperadores. Él era el dueño del bien y del mal, poseía el destino de las cosas y del hombre, también podía traer la luz y a oscuridad y controlar el tiempo atmosférico.  Además de poseer la facultad de castigar a la ciudad a través de los rayos y los truenos.  Sus símbolos, el rayo y el águila adornaban los estandartes de las legiones romanas.

Relieve de Júpiter del Museo Arqueológico nacional de Aquileia

Una de las características principales de las religiones politeístas era convertir en humanos a los dioses. Así Júpiter fue hijo de Saturno y de Ops. Su vida amorosa fue una de las más apasionadas entre los dioses, tubo diversas amantes, una de ellas su hermana Juno con la cual contrajo matrimonio.

Juno.

Se convirtió en la reina de los cielos y de la luz. De ahí que será conocida como la diosa del matrimonio y de la maternidad. Por lo tanto estaba presente en todos los matrimonios y era la guardiana de los partos. Desde su nacimiento como hija de Saturno y Ops y por consiguiente hermana de Júpiter estuvo destinada a ser la esposa del Dios más importante de los romanos.

Estatua de Juno del Museo del Louvre

En definitiva estamos ante la diosa más importante de la tradición romana, la diosa por excelencia, de ahí que fuera representada con una túnica con cinturón de oro macizo, y rodeada de pavos reales.

Minerva.

La diosa que completa la lista de la Triada, se trata de una de las más incansables dado su multiplicidad de funciones. Entre sus tareas destaca la protección de las instituciones, de las ciencias y de las artes, además de ser la patrona de los artesanos. Pero su principal cualidad reside en ser la diosa de la inteligencia y por lo tanto se le asignó la tarea de dirigir la guerra.

La diosa romana Minerva preside la fuente más grande de la ciudad mexicana de Guadalajara.

Minerva es hija de Júpiter, pero su madre no es Juno, sino la primera esposa del Dios romano, en concreto Metis. Su forma de nacer fue muy curiosa, tras ingerir Júpiter a Metis cuando quedó esta última quedó embarazada. Tras un periodo de gestación de la cabeza de Júpiter nació Minerva, de ahí su inteligencia.

La triada Capitolina en Baelo Claudia.

Tras el paseo por la mitología de los dioses romanos, volvemos a poner los pies en Baelo Claudia. Esta pequeña ciudad del sur de la Hispania Romana fue fundada a finales del siglo II aC. por lo tanto durante la época de la República Romana. Aunque tendrá que esperar al siglo I dC. a que el emperador Claudio le confiera el status de municipio romano. Es a partir de ese momento cuando las obras se aceleran.

Escalera de acceso al templo de Júpiter

En el norte de foro romano, entre los años 50 y 70 dC.  se construirán los tres templos de triada capitolina,  todos ellos de forma rectangular y de aproximadamente 20×8 metros. Además podemos observar que para acceder a los templos se debía salvar un desnivel 12 escalones. La estructura era muy sencilla, como ya hemos dicho era rectangular, y al fondo se hallaba la “cella” lugar destinado a la divinidad.  La portada de los mismos estaba adornada con cuatro columnas de orden corintio, por último destacar que todos ellos eran prácticamente idénticos y separados por estrechos pasillos.

Llama la atención la escasa separación entre los tres templos.

Destacar también que el Templo de Júpiter se situaba en el centro, a su izquierda el de Minerva y a su derecha el de su esposa Juno. Su posición elevada sobre el foro es interpretada como un acto de protección hacia la vida social que en él se desarrollaba.  Por otro lado destacar que las ceremonias de culto no se realizaban en el interior de estos templos, sino que junto delante de ellos existía un altar donde se llevaban a cabo los rituales religiosos. Dejando exclusivamente los templos como morada de los dioses.

El Templo de Isis.

Como ya hemos apuntado con anterioridad la Triada no se encontraba sola. Poco después de la finalización de los templos de la Triada Capitolina se comenzó la construcción del templo dedicado a la diosa Isis.

Una maqueta muy esclarecedora de la situación de los cuatro templos de Baelo Claudia.

Isis.

Estamos ante una diosa de tradición egipcia, ya que aparece en las primeras dinastías de esta cultura.  Por lo tanto nos encontramos ante un culto de tradición oriental. En cierta forma podemos decir que se le atribuyen cualidades muy similares a  la Diosa Juno. No en vano es considerada la reina Madre y fecundadora.

Estatua de Isis en la villa romana de Adriana en Tivoli.

Su culto se extiende por el mediterráneo, tras la conquista de Alejandro Magno de Egipto, pero no será hasta el siglo I dC. cuando llegue a la península Ibérica, donde adquirió cierta importancia, en ciudades como Emerita Augusta, Valentia, Tarraco y por supuesto en nuestra protagonista.

El templo de Isis en la ciudad de Baleo Claudia, se situó al este de la Triada Capitolina. De dimensiones más grandes que los anteriores para favorecer las diferencias, tanto de uso, como de la forma de llevar a cabo el culto. Así mismo podemos decir que su forma era rectangular y de cerca de 30×18 metros. En el templo de Isis nos encontramos con dos zonas bien diferenciadas. En primer lugar la pública, donde se sitúa un pequeño templo que con la imagen divinizada y frente al mismo un altar, una zona para hacer fuego y una especia de bañera purificadora. Seguidamente encontramos la parte privada, precisamente en la zona trasera del edificio, en ella vivían los sacerdotes, y tenían un pequeño espacio destinado a los rituales de iniciación.

A modo de conclusión.

Para acabar como comenzamos, podemos destacar una cierta libertad religiosa de los romanos que vivían en Baelo Claudia, que asimilaron como propios cultos de tradición oriental. Durante la época del imperio se debieron sumar los cultos a los emperadores, como muestra la estatua de Trajano en el foro de Baelo Claudia. Por último destacar que la ciudad entrará en grave crisis en el siglo III dC, se especula con un terremoto, al que se vendrá a sumar la crisis del Imperio. Este hecho de su temprano final no dejó llegar el culto monoteísta a la ciudad, sin duda una más, de las causas del debilitamiento de Imperio Romano en otros confines del mismo.

Por último os invito a conocer algo más de la cultura romana, en este caso sobre los magistrados en época de la República:

http://caminandoporlahistoria.com/magistrados-romanos/

Imágenes: commons.wikimedia